CINE CLUB | CONTRATO SIMBÓLICO DEL ESPECTADOR
El contrato simbólico del espectador de cine es un concepto que describe la
relación tácita y no escrita entre el cineasta y el espectador, en la cual ambas
partes acuerdan de manera implícita ciertas expectativas y comportamientos
durante la experiencia cinematográfica. Este contrato establece las bases para la
suspensión de la incredulidad, la inmersión y la interpretación de la narrativa
fílmica. A continuación, se detallan algunos de los componentes clave de este
contrato simbólico:
1. Suspensión de la incredulidad:
El espectador acepta, conscientemente, suspender su escepticismo y aceptar
como reales los eventos ficticios que se presentan en la pantalla. Esto permite que
la audiencia se sumerja en la narrativa y se involucre emocionalmente con los
personajes y la historia.
2. Convenciones de género y narrativa:
Cada género cinematográfico tiene sus propias convenciones y reglas que el
espectador acepta seguir. Por ejemplo, en una película de ciencia ficción, el
público espera elementos tecnológicos y futuristas que no necesariamente existen
en la realidad, mientras que en un drama se espera una representación más fiel
de la vida cotidiana.
3. Aceptación de la manipulación emocional:
Los espectadores están dispuestos a ser manipulados emocionalmente por la
película, permitiendo que las imágenes, sonidos, y actuaciones los afecten
emocionalmente. Esta manipulación puede provocar miedo, tristeza, alegría, entre
otros sentimientos.
4. Interpretación y significación:
El espectador acepta interpretar los símbolos, metáforas y mensajes implícitos en
la película. Este proceso de interpretación permite que cada individuo derive un
significado personal de la experiencia cinematográfica.
5. Temporalidad y espacio:
El contrato implica la aceptación de la construcción temporal y espacial de la
película. Los espectadores comprenden que el tiempo y el espacio pueden ser
manipulados de maneras que no son posibles en la vida real, como los saltos
temporales, flashbacks y escenarios fantásticos.
6. Realidad y ficción:
Los espectadores aceptan la dicotomía entre realidad y ficción. Entienden que los
actores están interpretando personajes y que los eventos en la pantalla no son
reales, aunque la inmersión en la narrativa puede hacer que estos límites se
sientan borrosos temporalmente.
7. Reglas internas del mundo fílmico:
Cada película establece sus propias reglas internas, y el espectador acepta
seguirlas. Por ejemplo, en una película de superhéroes, se aceptan habilidades
sobrenaturales y mundos alternativos, mientras que, en un thriller, se espera una
lógica más ajustada a la realidad.