DESDE MIS OJOS
En una tarde de abril, un lunes nada particular, a la orilla del final me encontré sentado
frente al mar, sin mucho o nada ya que agregar, esperando el último suspiro de mi
agotado cuerpo, solo como he de estar los últimos años, abandonado a mi propio
capricho, desterrado de lo que en algún momento fui yo, entre sueños me encontré,
presente y pasado se confundían en el susurro del viento, en el susurro de aquel que
un día fui, no recuerdo cuando fue el último día que sentí tanta paz, no recuerdo en
este momento si alguna vez he de encontrar en mi tanta tranquilidad, solo mis últimas
palabras quebradas a la orilla de ese día, no serían capaces de suplicar por mí, ya era
tiempo de continuar, y en lugar de eternidad por fin encontrar paz.
No entiendo, rompió el silencio el escribano.
Que no entiende mi amigo, contesto con inquietante mirada, parecía salir de un
trance, sus ojos aun perdidos en el horizonte pausaron su relato.
Creí que me relataría una historia larga, y al parecer está terminando, porque,
con voz inocente interrogo.
Con paciencia mi amigo, que no todo comienza con había una vez, le replicó con voz
serena.
Todo comenzó aquel día, un día como cualquiera en un inicio, me encontré pensando
en la eternidad, y lo dichoso que sería de tener tal don, o al menos eso creí, no me
imagine todo lo que pasaría de ese momento en que tal pensamiento paso por mente,
no sospeche ni en un instante que la vida efímera que llevamos es más que suficiente
para vivir, y sin sospechar nada, comenzó el que sería mi más grande viaje.
CAPÍTULO I: PRECIPICIO
Donde estas, se escuchó un cuestionamiento, donde estas, una y otra vez por toda la
habitación, por cada espacio del patio, por cada esquina de aquella casa, donde estas,
se podía escuchar una y otra vez, hasta que una voz muy calmada contesto aquella
incógnita.
Por qué me buscas, que es aquello tan importante que es capaz de sacarme de
mi pensamiento para poder prestarte atención.
Te busco para poder estar segura que solo tu mente viaje, mas no tu cuerpo, puedes
seguir en aquello que es tan importante para ti, con voz calmada replico.
Ya no tiene sentido, ya regrese, con voz de conformidad y algo de resignación
se escuchó.
Puedes entonces ver si las plantas requieren tus cuidados, le ordeno con mucha
paciencia.
Aquel momento al salir al exterior, me encontré por completo en otro mundo, un
pasaje de helechos me guiaban hacia una cascada, agua tan cristalina y poderosa como
solo he de ver en mis sueños, un puente de piedra me invito a un claro, rodeado por
majestuosos árboles, me encontré completamente solo, o al menos es lo que creía,
pues sin que nadie me diera un aviso la tierra a mis pies comenzó a temblar, todo
aquel paraíso frente a mis ojos se destruía,