0% encontró este documento útil (0 votos)
98 vistas13 páginas

La Locura Del Temor

Cargado por

D. Morales
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
98 vistas13 páginas

La Locura Del Temor

Cargado por

D. Morales
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

La locura del temor.

Buenas noches, que Dios les bendiga.

Hoy les traigo el mensaje titulado:


“La locura del temor”.

Vamos a buscar en 1 Juan 4:18


En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor
lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. ORAR.

En la vida todos hemos sentido miedo, porque somos humanos; el cual eso miedos nos han
llevado a la angustia, al pánico, al terror a algo o a alguien.

Pero, ¿será bueno sentir miedo? ¿Puede un cristiano sentir miedo o temor? ¿O vivir
atemorizado?

Primero, tenemos que entender que los temores, o el miedo, son emociones naturales en el
ser humano. IMAGEN.

Muchas veces el miedo funciona como un mecanismo de defensa, y como una alarma que
nos avisa de posibles amenazas o peligros para nuestra seguridad.

Pero también dice que puede presentarse por situaciones psicológicas, o sea, a cosas que
ni siquiera existen, pero que nos atormenta. 1
SIG. IMAGEN.
Incluso hasta llegan a causar en nosotros amargura, incertidumbre, mal humor, inquietud,
nerviosismo, furia o enojo.

Entonces, este primer tipo de temores no es positivo en la vida del cristiano. TERMINA.

Porque hay un solo tipo de temor positivo y agradable delante de Dios que debe de estar
siempre en la vida del cristiano… y es el temor de Jehová. (Prov 1:7)

Le podemos tener miedo a las circunstancias, a las dificultades, al hombre, etc., pero uno
solo es positivo y agradable delante de Dios: el temor de Jehová.

Cuando tenemos el temor a Dios y desechamos los demás temores, estamos en completa
paz, en tranquilidad y en gozo, porque el principio de la sabiduría es el temor de Jehová.

A lo mejor la dificultad que estamos pasando es horrible o es enorme.


Tal vez el miedo a lo que está pasando de la inseguridad es grande.

Quizás el miedo a la enfermedad nos está atormentando, la falta de economía, las demás
circunstancias y dificultades, pero Dios dice que nada va a salirse de sus manos ni de sus
planes, porque él tiene el control.

1
2

Y cuando confiamos en las promesas de Dios, cuando ponemos en práctica esa paz, quiere
decir que en nosotros habita la sabiduría de Dios.

No hay en mí amargura, ni mal humor, ni miedos, ni intranquilidad, porque estoy confiando


en Dios, porque tengo la paz, y el gozo de Dios y de sus promesas.

Eso ocasiona el temor de Jehová, que no es igual con el temor o el miedo a las alturas, o a
la oscuridad.

El temor de Jehová es algo más que respeto, porque además de que nos hace vivir
confiados en Dios, también nos hace aborrecer el mal, la soberbia, la mentira, la arrogancia,
el mal camino, etc., etc. (Prov 8:13).

Porque el temor de Dios es sabiduría, es buscar agradarle, es creerle a Dios, es demostrarle


reverencia y adoración; y con eso nos damos cuenta que este temor es algo más que
respeto.

El temor de Jehová también es algo beneficioso que debe de ir creciendo, y debe de ir


aumentando cada día en la vida del cristiano.

Y hasta que comprendamos quien es Dios, hasta que tengamos devoción y relación con Él,
no podremos adquirir la verdadera sabiduría y conocimiento; viviremos atormentados y
temerosos hasta por la más mínima cosa.

El temor del Señor conlleva muchas bendiciones. 2

Pero la ausencia del temor de Jehová nos hace cometer muchos pecados y locuras:
adulterio, depravaciones, inmoralidades, robar, matar, mentir; va luchar por llevarle la
contraria a Dios, y las consecuencias de ese pecado son enormes, es muerte, es castigo.

Y si el cristiano tiene ese temor de Jehová, y ese temor va en aumento cada día de su vida,
no robará, no mentirá, no hará actos ilícitos, no adulterará.

Entonces, vemos que, si poseemos este temor, poseemos la sabiduría de Dios, además de
que es algo 100% positivo, trae beneficios en la vida del cristiano.

Pero que lamentablemente no todos lo poseen, sino que poseen un temor negativo, un
temor que los hace alejarse de Dios, un temor el cual la Biblia dice que conlleva castigo.

De hecho, ese texto que leímos, hace tiempo me llamó la atención y me puse a pensar:
• Entonces, ¿si le temo a la altura estoy pecando?
• ¿Si le temo a la oscuridad estoy pecado?
• ¿Dios me va a castigar si tengo miedo?

Pero no tiene que ver con eso.


Mire, en la Biblia, hay muchos personajes que sintieron miedo, vivieron momentos de
angustias, de pánicos, y hasta dice que sintieron morir.

2
3

Por ejemplo, vamos a ver qué dice en 2 Corintios 1:8-9


8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos

sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal
modo que aún perdimos la esperanza de conservar la vida.
9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en

nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. IMAGEN.

Cuando dice “abrumados”, eso quiere decir oprimido, significa que estuvieron bajo grave
peso moral o material, o que estuvieron agobiados por grandes esfuerzos físicos o
sufrimientos.

Entonces, esto nos da a entender que sintieron miedo, vivieron angustias, terror, e incluso
dice que estaban perdiendo las esperanzas de salir con vida a causa de las tribulaciones.

Pero más adelante dice que todo eso fue algo beneficioso para ellos, y que tuvo un solo
propósito: el no confiar en ellos mismos, sino en Dios.

Nosotros, ¿cómo actuamos en medio de la angustia o el temor?


• Es que yo soy muy valiente, nada me va detener.
• No le temo a nada.
• No le temo a esto ni aquello, yo solito lo puedo todo. TERMINA.

Eso no define nuestra confianza en Dios, sino en nuestra propia prudencia.


Y la Biblia dice “Pon tu confianza en Dios y no te apoyes en tu propia prudencia.” (Prov 3:5).
3
La palabra de Dios dice que todas las cosas nos ayudan a bien, y esta es una demostración
de que todas estas angustias o estos miedos que describe este texto, no les hizo confiar en
sus propias fuerzas, sino que la confianza en Dios aumentó.

A nosotros muchas veces nos pasa lo contrario, a veces es la falta de confianza en Dios que
hace que todo nos atemorice y nos atormente.

Queremos hacernos los valientes, dejamos de confiar en Dios y comenzamos a confiar en


nosotros mismos.

Aquí vemos que los hermanos sintieron angustias y estuvieron agobiados, pero confiaron solo
en Dios, no hicieron nada fuera de lo debido, simplemente confiaron en Dios y oraban a
Dios.

Hoy hay mucha inseguridad en las calles, suceden cosas que antes no se veían en estos
lugares, pero el cristiano, ¿cómo debe de vivir? ¿Atormentado, temeroso o angustiado por
esas situaciones?

El cristiano, aun en medio de estas circunstancias, debe vivir en paz, vivir en la paz que Cristo
da.

No que nos hagamos los valientes y salgamos a altas horas de la noche, solo porque somos
cristianos, amor y paz, y tenemos mucha fe, porque eso no es fe.
3
4

• A mí nada me puede pasar porque tengo mucha fe.


• Dios me cuida a donde vaya.
• Y si salgo ahorita no me pasará nada.

La fe, nos hace actuar con prudencia, nos hace orar antes de actuar, analizar y determinar
las cosas.
La fe nos hace esperar en Dios, confiar más en Dios, obedecerle y al mismo tiempo nos
resguarda. IMAGEN.

Cuando Dios dijo que nadie saliera de sus hogares una vez que hubieran marcado las
puertas con sangre de cordero, hasta la mañana siguiente, ahí en Éxodo, ellos obedecieron
por fe. (Éxodo 12:22).

Esa fe les hizo obedecer a Dios y al mismo tiempo Dios los protegió; si hubieran hecho lo
contrario, hubieran demostrado su poca fe, desobediencia y credibilidad en Dios…

Entonces, alguien que tiene fe, no andará arriesgando su vida como si a Dios no le
importara, ni andará poniendo a prueba el poder de Dios, porque eso es tentar a Dios, y
esos no son aspectos ni frutos de la fe… TERMINA.

Muy bien, el cristiano siempre va a enfrentar en su vida muchas circunstancias que le causen
miedos y temores.

Pero no puede permitir que ese miedo domine su vida ni su confianza en Dios, ni que esas
cosas le hagan perder la paz que Cristo nos da, porque el cristiano que ama a Dios, sabe 4
que todas las cosas le deben ayudar a bien. IMAGEN.

Cuando los soldados iban a la guerra en tiempos bíblicos, muchos sentían miedo, yo me
imagino que les temblaban los pies al salir en batalla porque fueron seres humanos como
nosotros.

Y si hubiera sido por ese miedo, y por ellos mismos, no hubieran podido ir la guerra por su
propia cuenta, pero luchaban por fe y por las fuerzas que les sobrevenía de Dios, luchaban
porque confiaban en Dios.

Dios permite muchas batallas y guerras en nuestras vidas, aunque confiamos en Dios,
aunque oramos a Dios, pero sentimos miedo porque somos seres humanos. TERMINA.

Sin embargo, muchos llegamos hasta dudar.


Pero si no confiamos en Dios, ¿cómo le vamos a agradar? Porque si no tengo fe es imposible
agradarle.

Cuando Cristo iba a ser crucificado sintió miedo, y cuando estaba orando le dijo a Dios:
“aparta de mí esta copa, pero que se haga tu voluntad y no la mía.”

Estuvo bajo una total presión y la Biblia dice que hasta sudó sangre. (Lucas 22:44).
Hoy a eso se le conoce como hematidrosis, y dicen que solo ocurre cuando la persona está
en condiciones de estrés físico o emocional extremo.
4
5

No podemos imaginar el miedo, la angustia, o el estrés extremo en que Cristo estaba


sometido en ese momento, pero la Biblia describe todo eso diciendo que su sudor eran
gotas de sangre.

A pesar de eso, Cristo confió en la voluntad de Dios, no dudo en Dios, y no hizo nada más
que poner su confianza en Él y siguió orando intensamente y ángeles bajaron para
fortalecerle.

Dios está con nosotros hasta en nuestros peores momentos; entonces, ¿de quién he de
atemorizarme? ¿De estos tiempos difíciles? ¿De esta enfermedad? ¿de este diagnóstico?
¿Por qué voy a temer? Si el Señor es mi luz y salvación.

Ahora, vamos a leer en 1 Samuel 21:12-15


12 Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gay.
13 Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía

en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba.


14 Y dijo Aquis a sus siervos: “He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis

traído a mí?
15 ¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a este que hiciese de loco delante de mí?

¿Había de entrar este en mi casa?” VIDEO.


SIG. IMAGEN.
El rey David, tuvo la locura del temor, pero prácticamente le salvó la vida, ese gran miedo lo
mantuvo seguro, y fue muy útil en ese momento porque le dio la capacidad de actuar
ágilmente.
5
Nosotros muchas veces también tenemos la locura del temor o del miedo, pero nos hace
actuar como leones enjaulados, desesperados y atormentados.

Y en lugar de que actuemos sabiamente, en lugar de que pongamos nuestra confianza en


Dios, el temor nos inunda, nos paraliza o nos hace hacer cosas indebidas. TERMINA.

A veces el miedo también expresa nuestra falta de fe y confianza en Dios, porque si ya


oramos, si ya dejamos en Dios nuestras cargas y angustias, como dice 1 Pedro 5:7, ¿debo
todavía seguir atemorizado o angustiado? ¿Voy a actuar con locura? No.

Porque sin fe es imposible agradarle a Dios, y la falta de fe es un obstáculo que impide que
Dios nos escuche.

Entonces si ya oré, si ya hablé con Dios, si ya dejé mis cargas, mis angustias, y mis temores en
manos de Él, y sigo igual o peor que antes de orar, eso muchas veces manifiesta mi falta de
fe y confianza en Dios.

Ya tuve miedo, sí está bien, pero hasta ahí, porque ya oré; entonces no voy a actuar con
locura, voy a confiar en el poder de Dios, en Su voluntad y soberanía. Eso es tener la paz de
Dios.
No voy a actuar ni a hacer nada indebido sin antes esperar Su voluntad… pongamos eso en
práctica.

5
6

La Biblia dice que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Prov 1:7


Eso sí es fe y está basado en la fe. Ese temor a Dios le agrada.

Una cosa es el miedo a Dios, y otra el temor a Dios.


El miedo a Dios nos hace alejarnos de Dios. IMAGEN.

• Y si me congrego qué van a decir mis amigos.


• ¿Qué va a decir mi familia? Me van a rechazar.
• ¿Y si le entrego mi vida a Cristo y me va mal?
• Y si me consagro más a Dios y me pasa esto, qué miedo, mejor no.

Entonces esos miedos muchas veces nos apartan de Dios, pero el temor a Dios nos acerca a
Dios, nos lleva a obedecerle y a confiar en Él, esa es la gran diferencia. TERMINA.

Dios nos dio muchas emociones, nos dio la capacidad de llorar, de reír, de expresar nuestros
sentimientos; no somos robots, Dios no hizo robots.

Podemos sentir miedos, pero, ¿puede un cristiano vivir con miedo toda su vida? ¿O vivir
atormentándose por el miedo toda su vida? Eso no es correcto.

Podemos pasar por momentos de angustias, de miedo o de tristezas, pero no podemos


permanecer viviendo así por siempre llamándonos cristianos.

Quizás las circunstancias nos atemoricen.


• La enfermedad. 6
• Las pruebas.
• A otro ser humano.
• A la suegra.

Y no solamente sentir miedo, sino también sentir odio o rencores.


Y vivimos atormentados e intranquilos solo con pensar en ciertas personas o con recordar
ciertos aspectos pasados.

Pero el cristiano no debe de vivir atormentado, ni temeroso, ni intranquilo, ni con rencores.


Podemos enojarnos, podemos sentir miedo, pero hasta ahí nada más.

Eso también es un gran peso que el cristiano debe de despojarse. Es normal enojarse, y
también es normal sentir miedo, pero no podemos permanecer toda la vida así.

Porque, ¿cómo queremos vivir en la paz de Dios y que Dios derrame Sus bendiciones sobre
nosotros? Si vivimos atemorizados, con odio y amargura hacia los demás.

Pero todo nos atormenta y nos causa incertidumbre:


• ¿Y si mañana me muero?
• ¿Y si no me pagan?
• ¿Y si mañana no hay comida?
• Y si no puedo.
• ¿Y si no hay trabajo?
6
7

Y eso nos hace vivir angustiados, intranquilos, atemorizados, no podemos dormir


correctamente, andamos de un lado a otro como leones enjaulados.

Esos tipos de miedos tampoco son buenos ni positivos en un cristiano, se supone que no nos
debemos preocupar por el día de mañana.

Y que Dios conoce que tenemos necesidad de ciertas cosas, y que Él suplirá a su debido
tiempo.

Entonces, la preocupación positiva en un cristiano es enfocarse en buscar primeramente el


reino de Dios, de eso sí vale la pena preocuparse y enfocarse todos los días.

Pero nos preocupamos por cosas que muchas veces no tienen mucha importancia. IMAGEN.
• Acabó mi recarga, (saltar de angustia), ¿ahora cómo le voy a hacer?
• No hay internet, ¿cómo voy a checar mi face sin internet? Ay, Señor.
• ¿Y si no viene? Ay no, ave María purísima.
Y se desesperan y se angustian.

Y también hay cristianos que todavía viven bajo las supersticiones, viven creyendo en
leyendas, en ocultismo, o incluso hay quienes que todavía le temen a la llorona, o a la
tishanila.

Con cualquier ruidito en la casa ya están temblando de miedo, ya no quieren levantarse en


la noche ni por un vaso de agua, o al baño porque viven atemorizados creyendo en
supersticiones o leyendas. SIG. IMAGEN. 7

(Ya solo les falta dormir empañalados para que no se levanten a media noche por el
miedo).

• Y si salgo y me espantan.
• Y si miro una sombra.
• Escuché un ruido, es el coco.
• Dicen que esa casa está embrujada, yo no entro ahí, entra tú.
• Un gato negro, no pases cerca, es mala suerte.
• Escuché un grito, es la llorona.

Todavía viven atrapados bajo esas supersticiones, cuentos o leyendas que producen miedos
o temores que son contrarios y que no definen la fe que profesamos.

Todas esas cosas son temores negativos, son engaños para desviar nuestra atención del
verdadero propósito y vivir paralizados. TERMINA.

Y si nosotros todavía actuamos de esa manera, dejándonos llevar por los cuentos baratos de
mentiras:
• Que si tiras sal es mala suerte.
• Que si el gato negro.
• Que una rameada para el espato.
• Es que por si sí, o por si no, por no dejar… llamándonos cristianos…
7
8

Sin darnos cuenta, estamos cayendo en manos del ocultismo, de la superstición o de la


brujería… y ninguna de esas cosas son agradables ante Dios.

Cuando David tuvo miedo actuó con agilidad y sabiduría, y si nosotros por causa del miedo,
por no dejar, o por si caso, comenzamos a hacer y creer todas esas cosas o rituales, que
están fuera de la voluntad de Dios, no definen nuestra confianza ni fe en Dios.

Todo eso es abominación y nos aleja de Dios.


Y Dios no tiene ese propósito o esa intención de negatividad para nosotros en las emociones
que Él nos dio.

Hay que ser sabios para actuar ante las circunstancias o temores que se presentan en
nuestras vidas, lo cual, fuera de Dios, sin comunión con Dios, nunca podremos alcanzar.

Ahora busquemos en Números 13:30-32


30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: “Subamos luego, y

tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.”


31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: “No podremos subir contra aquel pueblo,

porque es más fuerte que nosotros.”


32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: “La

tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el
pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. IMAGEN.

Estos hombres tuvieron temor, el miedo los invadió, los paralizó y también contagió a
muchos. 8
A pesar de las palabras de Caleb, no se acordaron que el Dios de Israel cuando pelea,
gana todas las batallas, así sean gigantes o poderosos.

El temor los invadió y ya se sentían aplastados.


• Nos van a derrotar.
• No estás viendo que ellos son más fuertes.
• Son más grandes que nosotros.
• Son gigantes.

No dijeron: "Dios nos va a ayudar, vamos" No.


Solo uno o dos, pero no fueron porque la mayoría estaban asustados. TERMINA.

O sea que el miedo también es algo contagioso a veces:


• Grita uno, grita el otro.
• Corre uno espantado, corre el otro.
• Se desespera uno, el otro actúa mal por causa de esa desesperación.

La mayoría ni siquiera habían visto cómo era realmente la tierra, pero ya todos estaban con
un gran miedo.

¿A poco no nos pasa así a nosotros?


• Y si me dicen que tengo esto.
• Y si me pasa esto.
8
9

• Y si me agrede qué hago.


• Y si me corren.
• Y si sucede lo que soñé.
• Y si me muero.

Y nos olvidamos de Dios, contagiamos de ese miedo y de esa inseguridad a nuestra familia.

Nos olvidamos que tenemos a un Dios Todopoderoso que todo lo puede, un Dios dueño del
futuro, un Dios vivo que hace de lo imposible posible.

Pero, ¿por qué nos olvidamos? Porque el miedo es más loco y más grande que la fe.

Hermanos, Él ha prometido estar con nosotros todos los días, pasemos por lo que pasemos,
vengan los gigantes que vengan, pero Él nunca nos va a abandonar.

Vamos a tener aflicciones, la maldad va a aumentar, pero San Juan 14:1 dice “no se turbe
sus corazones, no se angustien, no se preocupen, confíen en Dios y confíen en Mí.”

Porque estos hombres entre más miedo tenían, más pequeños se hacían; entre más miedo,
más débiles se hacían; entre más miedo, más se angustiaban y más gigantes y fuertes
hacían a los habitantes de la otra tierra.

Y eso mismo provocó que hablaran mal y que se quejaran contra Moisés, pero realmente se
estaban quejando de Dios.
Y todas esas cosas nos pueden pasar a nosotros ante una situación semejante. 9

El miedo puede hacer que nos quejemos con amargura, y quejarse, por cualquier situación,
no es agradable delante de Dios, porque su palabra y su voluntad dice “den gracias a Dios
por todo en cualquier situación”. (1 Tesalonicenses 5:18).

Le podemos preguntar y le podemos consultar, pero no nos podemos quejar.

Por ejemplo, Job, él le pregunta a Dios: IMAGEN.


• ¿Por qué no morí al nacer?
• ¿Por qué me crió mi madre?
• ¿Por qué no morí al salir del vientre?

Él hizo estas preguntas a Dios por la situación que estaba viviendo.


Pero Él nunca dijo:
• ¿Y los holocaustos que te ofrecí qué? ¿De vicio?
• Si yo te servía ¿y así me tienes? ¿Cómo?
• ¿Para eso te sirvo? ¿¡Ah!?

Job no entendía el porqué de las cosas, tuvo miedo, sí; pero en ese proceso, aún lleno de
temores, angustias y dolor, conoció verdaderamente a Dios, nunca se apartó de Él.

Sin embargo, el no poseer temor, le comenzamos a decir a Dios: TERMINA.


• ¿Para esto te sirvo?
9
10

• ¿Para eso soy cristiano?


• ¿No que me ibas a cuidar?
• ¿No que me ibas a sanar?
• ¿Así quieres que siga yendo a la iglesia?

En lugar de decir:
• Señor, ¿por qué esta situación? ¿Por qué estás permitiendo esto?
• Señor, no lo entiendo.
• No lo comprendo.
• Tengo miedo, pero dame fuerzas para seguir adelante.
• Para seguir sirviéndote a pesar de lo que venga, porque tú tienes el control de las
cosas.
Dos cosas muy distintas, pero una de ellas demuestra humildad, paz, fe y temor de Jehová,
según la manera en que nos acerquemos a Él.

Entonces, ¿ese miedo nos está acercando a Dios o nos está alejando de Dios?
¿Ese miedo hace que me queje delante de Dios?
¿O a pesar de sentir miedo, le doy gracias a Dios?

A veces el problema más grande que atravesamos no es la crisis económica, no es la


enfermedad, no es la falta de trabajo, no son los problemas en casa, sino el temor que se
apodera de nosotros.

Vivimos angustiados, desesperados, propensos a quejarnos, y eso no le agrada a Dios, de


hecho, también afecta en nuestra salud. 10

Trae problemas cardiacos, nos afecta psicológicamente, consecuencias al sistema nervioso,


siempre andamos frustrados o enojados por causa del mismo temor.

Vivimos impacientes, con amargura y con ansiedades:


• Y si mañana no amanezco.
• Y si me cae un avión.
• Y si me asaltan.
• No puedo dormir.
• No quiero comer.
• Y si me cierran el negocio.
• Y si me despiden.
• Y si no me pagan.

Donde la mayoría de esos pensamientos ni son como los imaginamos, pero nos atormenta.
Nosotros desconocemos el futuro, ah, pero el futuro es lo que más nos atormenta.

¿Quién es el único dueño del futuro? Dios.


Por eso debemos de poner nuestras vidas, nuestros planes, y nuestros propósitos en sus
manos. IMAGEN.

¿A poco la iglesia primitiva no sintió miedo cuando eran atormentados y devorados por los
leones? Sí.
10
11

Lloraban, gritaban del miedo, aunque tenían la plena confianza en Cristo, y su fe puesta en
Cristo, temblaron de miedo.

Otra vez el rey David, cuando era perseguido por Saúl sentía miedo. Huía de Saúl.
Elías se escondió en una cueva porque tuvo miedo, vivió en depresión.

Pero ni la iglesia primitiva, ni el rey David, y ni Elías, permitieron que el miedo los dominara.
No permitieron que el miedo les quitara o les desviara la fe, y Dios cumplió su propósito.

Es normal sentirlo, es normal pasar por miedos, pero no podemos permitir que ese miedo nos
controle, no podemos permitir que el miedo, que el enojo, que la tristeza, nos dominen, nos
manipulen ni que quiten nuestra fe y confianza en Dios. TERMINA.

En este mundo existen muchos tipos de problemas: familiares, económicos, físicos, etc.
Pero la manera en que enfrentemos todas esas cosas, determina nuestra confianza en Dios.

Confíen, tengan paz, dijo Cristo, yo he vencido al mundo.


¿No hay trabajo? ¿Cómo enfrento eso?
• Salte de aquí, estás viendo que ni hay trabajo y tú todavía quieres orar.
¿Así enfrentamos las aflicciones?

Las tinieblas producen miedo y nos hacen tropezar, es difícil que alguien quiera caminar en
plena oscuridad sin una lámpara que ilumine el camino.

Pero si tomamos una lámpara y alumbramos el camino, ya vamos más confiados, ya 11


conocemos lo que hay en el interior o frente a nosotros.

Lo mismo pasa cuando tenemos a Cristo.


Ya no hay tinieblas de miedo, ya no hay tinieblas de desconfianza, ni de temores porque
Jesús es nuestra luz…

Y el que sigue a Jesús ya no andará en tinieblas, ya no tendrá temores vanos porque tendrá
la luz de la vida… (San Juan 8:12).

Para concluir:
Leamos otra vez 1 Juan 4:18
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor
lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

¿A qué perfecto amor se refiere? Si dice “perfecto amor”, entonces nos dice de que existe
un amor que no es verdadero ni es perfecto, porque el perfecto amor surge de Dios.

Entonces no puede haber amor verdadero o perfecto si Dios no permanece en nosotros y


nosotros en Dios.

El temor no puede habitar juntamente con el amor, porque Dios, cuando permanece en
nosotros, y nosotros en Él, nos libra del temor.

11
12

Esto no significa que nunca sentiremos temores, sino que la fe en Dios y Su perfecto amor,
nos permitirá actuar a pesar del temor cuando sea necesario, y también según la madurez
que hayamos alcanzado.

En parecernos cada vez más a Jesucristo, actuar como Cristo, tener el carácter de Cristo.

Más adelante dice:


“…porque el temor lleva en sí castigo.”

En la versión original, y otras versiones, dice: IMAGEN.


• Porque el temor es tormento.
• El temor te castiga.
• El temor involucra el castigo.

Una persona que siempre vive con miedo, preocupado por situaciones, angustiado, o
temeroso, es porque espera el castigo, es decir, que el amor de Dios no ha obrado en su
vida. Siempre estará atormentada, y solito/a se estará castigando. TERMINA.

Y si vivimos con temores, angustias diarias, incertidumbres diarias, no hemos sido


perfeccionados en el amor, todavía somos inmaduros en la fe.

No hemos alcanzado la madurez en el amor.


Porque poseer el amor de Dios, produce confianza en Dios al enfrentar cualquier situación.

El que ha sido perfeccionado en el amor: 12


• Perdona.
• Ama.
• Es bondadoso/a.
• No guarda rencor.
• Su vida está en manos de Dios.

Entonces, ¿con qué tipo temor estamos viviendo siendo cristianos? ¿El que nos acerca a
Dios, o el que nos aleja y nos aparta de Dios? Vamos a finalizar con una oración.

Cualquier cosa que usted esté pasando, no nos castiguemos ni nos castiguemos solos, lo
mejor es dejar todo en las manos de Dios y darle gracias en medio de las circunstancias.
ORAR. (APAGAR PANTALLA Y LEER SI HAY PETICIONES).

OFRENDAS (ORACIÓN).

12
13

OFRENDAS (ORACIÓN).
• Recuerde que si usted gusta hacerlo es bienvenido, y si no, también es bienvenido.
ORAR.

AVISOS.
SIÉNTENSE UN MOMENTO Y ESCUCHEN ESTOS BREVES AVISOS:
1. Mañana sábado hay culto de jóvenes, todos los jóvenes que gusten asistir, están
cordialmente invitados a escuchar el mensaje de la palabra de Dios para sus vidas.
El culto será a las 6:15 pm.

2. Para el día domingo tenemos dos cultos, el primero a las 10 am, y el segundo a las 6:00
pm.
De igual manera le hacemos la invitación a asistir para escuchar un nuevo mensaje de
la palabra de Dios. No falte.

Por el momento, estos son todos los avisos.


Vamos a hacer una última oración para que Dios nos guarde en nuestro camino a casa.

ORACIÓN FINAL.

VERSÍCULO FINAL:

GÁLATAS 2:20 13
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que
ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí
mismo por mí. GÁLATAS 2:20

13

También podría gustarte