0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas145 páginas

Antiguo Ritual

Bl, jamesxSeverus. Mpreg
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas145 páginas

Antiguo Ritual

Bl, jamesxSeverus. Mpreg
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Antiguo Ritual

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Mature
Archive Warning: Creator Chose Not To Use Archive Warnings
Categories: M/M, Multi
Fandom: Harry Potter - J. K. Rowling
Relationships: James Potter/Severus Snape, Sirius Black/Remus Lupin, James
Potter/Lily Evans Potter
Characters: Severus Snape, James Potter, Sirius Black, Regulus Black, Remus Lupin,
Lily Evans Potter, Harry Potter
Additional Tags: Hogwarts, Severitus | Severus Snape is Harry Potter's Parent, Mpreg
Language: Español
Stats: Published: 2021-06-01 Updated: 2023-11-30 Words: 61,263 Chapters:
16/?
Antiguo Ritual
by NicoleAndradee

Summary

Cuando en la noche del 31 de octubre de 1980, Lord Voldemort ataca a los Potter
inesperadamente en el Valle de Godric.

Severus Prince esperaba reunirse con Lily esa noche, pero lo que no esperaba era que al
llegar encontraría la casa ardiendo en llamas y casi derrumbándose.
Flores
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

Severus Prince

Apareció en el Valle de Godric con una pequeña sonrisa en su rostro, la cual desapareció al
ver la escena frente a él. La casa estaba ardiendo y el fuego estaba expandiéndose
rápidamente, una fuerte luz verde iluminó las ventanas del segundo piso haciendo que
sintiera su pecho apretarse.

«Ataque mortífago» Fue lo único que pudo pensar.

Ignorando su sentido de la supervivencia, se movió y corrió dentro de la casa. Todo el lugar


estaba lleno de humo y hollín, el calor era agobiante y había una extraña magia que empezó a
asfixiarlo al entrar a la casa. No era un fuego normal, se dio cuenta por la velocidad en que
las llamas se esparcen, era fuego mágico.

Uso la manga de su túnica para cubrir su boca y nariz en un intento de bloquear que el humo
ingrese directamente a sus pulmones. Una nueva luz verde iluminó la parte superior de las
escaleras y de repente sintió como si su magia estuviera siendo drenada para luego regresar
de un momento a otro.

Corrió hacia el segundo piso tratando de encontrar a la pelirroja y tuvo que apoyarse en la
pared debido a la impresión de ver la figura de James Potter caído en la mitad de las
escaleras. No hubo tiempo para pensar, el sonido de las escaleras rompiéndose le hizo
moverse y tomar uno de los brazos del mago para ponerlo sobre sus hombros, apoyando su
peso en su costado mientras que continuaba por el pasillo.

No tenía idea que hacía él en este lugar, pero no podía dejarlo ahí.

Estaba comenzando a desesperarse cuando sintió que perdía el aliento al encontrarla, Lily
estaba caída en la mitad del pasillo. Se apresuró a acercarse a ella e intentar desaparecer con
los dos para llevarlos a un lugar seguro, pero tanto las protecciones de la casa como la magia
asfixiante le impidió hacerlo. Respiró profundo concentrándose en destruir la red de
protecciones y rezó por tener el tiempo suficiente antes de que la casa les cayera encima.

Fue cuando terminó con la última protección que un llanto lejano lo hizo congelarse
brevemente en su lugar y al buscar la fuente del sonido, con su varita en alto y listo para
atacar en caso de ser necesario, lo llevó a dirigirse a la última habitación del pasillo. Al mirar
descubrió que era una guardería y al ver la cuna notó al bebé que había dentro de ésta, el
infante no debía tener más de unos pocos meses de nacido.

Su cabeza no se detuvo y unió los puntos al observar llorar al bebé de ojos verdes. Ese niño
era de Lily, ella se había convertido en madre.
Severus se apresuró a entrar rápidamente a la habitación y dirigirse a la cuna, dándose cuenta
del notorio cadáver humano en medio de la guardería. Sacó al bebé de la cuna envolviéndolo
con sus brazos antes de correr hacia donde dejó a ambos adultos, concentrando su magia en
aparecer y al segundo siguiente tuvo éxito en la aparición conjunta, por lo que aterrizaron en
la zona del jardín más alejada de la casa.

Acercó su mano al cuello de Lily y buscó su pulso, un nudo en su garganta se formó al darse
cuenta del inexistente latido de la pelirroja. Las lágrimas brotaron de sus ojos al entender que
ella se había ido, sucedió lo que temía desde que vio las luces verdes.

La habían matado con la maldición asesina.

Estaba muerta, ambos lo estaban. Su corazón se estrujó de dolor al ver la sortija de


matrimonio en las manos izquierdas de los dos gryffindors y lo único que le impidió
desmoronarse sobre el cuerpo de su mejor amiga fue el llanto del bebé. Un bebé que lloraba
desconsoladamente en sus brazos, un pequeño que había perdido a sus dos padres en una sola
noche... o eso fue lo pensó hasta que vio el pecho de Potter hacer un débil movimiento.

Seguía vivo, débil, pero él aún estaba vivo.

Durante los siguientes minutos, actuó de forma involuntaria mientras que lo único que tenía
en la cabeza era mantener con vida al castaño. Dejó al bebé sobre su túnica e inició a realizar
hechizo tras hechizo de diagnóstico y estabilización, el cuerpo de Potter convulsionaba
haciendo que tuviera que sostener la cabeza de este para que no se hiciera más daño.
Reconoció los síntomas, convulsiones, piel fría, pulso acelerado y murmullos
incomprensibles, eran las secuelas de la maldición cruciatus.

El pelinegro no se dio cuenta de la llegada de Sirius Black y de Remus Lupin hasta que el ex-
heredero Black lo atacó en un estado de furia mientras que lo alejaba de Potter, el hombre
lobo por otro lado no podía contener la expresión conmocionada.

Hizo lo posible por sostener el hechizo de estabilización, pero debido a la falta de contacto y
al fuerte golpe que Black lanzó a su rostro golpeando su mejilla izquierda. No le importó, su
mirada no salió de Potter y menos cuando vio como este dejaba de respirar.

—¿¡Qué hacen idiotas!? Busquen ayuda, Potter está entrando en paro cardíaco— Les gritó a
ambos mientras que se quitaba a Black de encima e ignoró el dolor en su rostro, acercándose
a Potter de nuevo para iniciar las compresiones en su pecho y empezar a hacer los hechizos
de reanimación.

Esta vez sí se dio cuenta cuando Black y Lupin acordaron rápidamente ir al Departamento de
Aurores y San Mungo por ayuda, escuchó las apariciones pero no se dejó distraer y continuó
tratando de mantener al castaño con vida. Fueron dos largos minutos hasta que finalmente
empezaron a llegar personas al lugar, justo en el momento en el que por fin logró que el
corazón de Potter volviera a latir.

Fue abordado por un equipo de medimagos, que tomaron su posición e iniciaron a intervenir
al mago. Dio indicaciones del estado de Potter y de cómo estaba sufriendo las secuelas de
cruciatus mientras que lo revisaban a sí mismo junto con el bebé. Tantas apariciones y la
llegada de los aurores hizo que sus sentidos se agudizaron por el caos debido a que intentaban
apagar el fuego mágico.

Severus tomó al bebé en sus brazos, quien aún lloraba desconsoladamente y lo envolvió en su
túnica intentando mantenerlo en calor mientras trataba de tranquilizarlo. El fuerte sonido de
la casa derrumbarse y la enorme nube de polvo hizo que los medimagos se movieran con la
intención de transportarlos a San Mungo, intentó buscar a Black y a Lupin en medio del caos,
pero no los encontró y no iba a dejar solo al bebé.

En San Mungo, Potter inmediatamente fue ingresado a terapia intensiva mientras que a Lily
se la llevaron a otro lugar y a él junto con el bebé los guiaron a una sala de examinación.
Entre las conversaciones que tenían el equipo de sanadores cuando los comenzaron a revisar,
se dio cuenta de la gran herida que el bebé tenía en la frente y no pudo evitar saltar exaltado
cuando le quitaron al pequeño de los brazos; tuvo que ser sostenido para que los medimagos
pudieras curar al bebé y ponerle la mascarilla de aire purificador, se le suministro una poción
calmante para que pudiera dejarse poner la mascarilla para limpiar el humo de sus pulmones
y curar sus propias heridas, el golpe en el rostro, algunas quemaduras menores y un corte en
su brazo derecho, que debió haberse hecho en algún momento durante el incendio.

Apenas dejó que terminaran el vendaje en su brazo antes de acercarse al bebé, los sanadores
le dieron espacio dejándole alzarlo y asegurándose que el infante estaba en perfectas
condiciones a pesar de la herida en la frente, la cual mencionaron que dejaría cicatriz ya que
fue hecha con magia pero que no era grave.

El pelinegro fue abordado por el medimago a cargo de Potter y tuvo que firmar como
responsable por el ingreso de castaño al hospital debido a que debían intervenir médicamente
de inmediato. A falta de Black y Lupin, no tuvo más remedio que firmar antes de que fuera
guiado hasta la sala de espera de terapia intensiva.

Cuando finalmente fue dejado solo fue un golpe de realidad, un zumbido llenó sus oídos y su
cuerpo fue incapaz de moverse, lo único que era capaz de hacer era pensar que Lily había
muerto. No supo cuánto tiempo estuvo parado en el mismo lugar, su cuerpo estaba tenso y
sujetaba su varita con firmeza preparado para atacar en caso de un peligro eminente para el
bebé; no fue hasta que Minerva y Albus Dumbledore, su antiguo director, aparecieron frente
a él con expresiones preocupadas, que lo dirigieron hacia las sillas y le hicieron sentarse.

Vio a Minerva hablarle, pero el zumbido no le dejaba escuchar lo que decía. No reconoció las
señales hasta que Dumbledore intentó tocar al bebé y su magia atacó evitando que el mago se
acercara, se dio cuenta entonces del estado de shock en que se encontraba su cuerpo, no había
logrado procesar lo que sucedía debido a que estuvo la última hora tratando de mantener con
vida a Potter y asegurándose de que el bebé estuviera bien, pero ahora tuvo tiempo de
entenderlo, sin embargo, lo único que podía hacer era estar alerta y sujetar al bebé contra su
torso protegiéndolo de todo lo que hay alrededor.

Un leve movimiento contra su cuerpo hizo que su atención se centrará en el bebé, quien había
apretado su túnica con una de sus pequeñas manitas y se dio cuenta que el llanto debió haber
parado desde hace un rato. Comenzando a mirar al infante, se dio cuenta de los rasgos de
este; tenía la piel morena, una pequeña nariz de botón y una regordetas mejillas que lo hacían
adorable, sobre la pequeña cabeza tenía cabello castaño oscuro en una pelusa desordenada y
la cicatriz inflamada en su frente resaltaba, especialmente, por su singular forma... un rayo
que iba desde el centro de la frente y se extendía hasta poco más abajo de su ceja derecha.

Sin dudas, era una pequeña copia de James Potter, aunque claro era mucho más bonito. Pero
no se parecía al mago del todo, se dio cuenta de ello cuando el bebé abrió sus ojos y
nuevamente lo dejó sin aliento cuando lo miró con esos ojos verdes... exactamente iguales a
los de Lily.

Severus Prince se dejó perder en los ojos del pequeño, solo por un momento mientras que
ignoraba su alrededor.

Fue obligado a volver a la realidad y dejar de observar al pequeño en sus brazos cuando una
mano le tocó su mejilla haciendo temblar levemente mientras que una voz le llamaba por su
nombre. Al dirigir su mirada hacia su derecha vio a Minerva y se encontró con la expresión
preocupada de esta.

—Severus— La pelinegra volvió a llamarlo con suavidad y esta vez sí asintió haciéndole
saber que la estaba escuchando, por lo que ella dejó de tocar su mejilla y puso la mano en su
brazo. —Sé que estás conmocionado, pero ¿Crees qué podrías decirnos lo que sucedió? Los
padres de James quisieran escucharlo de ti y los aurores necesitarán tu declaración.

Minerva hizo un gesto hacia los asientos cercanos. Había una pareja un poco mayor sentados
frente a él, así que supuso que eran los padres de Potter; Albus Dumbledore estaba sentado
junto a estos y un poco más alejados también se encontraban Black junto a Lupin.

Asintió sabiendo que debería explicar y respiró profundamente varias veces, intentando
reunir valor para empezar a hablar.

—Yo... Hace unos días recibí una carta de Lily, quería que la visitará hoy para celebrar
Halloween— Dijo mientras que guardaba su varita en su manga para luego con su mano
temblorosa sacaba la carta de su bolsillo para entregársela a Minerva. —Aparecí en el lugar y
a la hora que ella había escrito, pero cuando llegué la casa estaba ardiendo y luces verdes
salían de dentro, había una magia extraña alrededor de todo el sitio... se sentía asfixiante
cuando entré a la casa. Encontré a Potter en las escaleras y luego a Lily en medio del pasillo,
tuve que romper las barreras de protección para intentar aparecer, estaba por alejarnos a los
tres de la casa cuando encontré al bebé en la guardería.

Cerró sus ojos tomándose un momento para evitar que las lágrimas volvieran a salir.

—Nos aparecí en el jardín y... cuando tomé el pulso de Lily... ella ya había fallecido— Habló
sintiendo su voz temblar a lo que Minerva apretó con suavidad su brazo en un intentó de
consolarlo. —Potter estaba muy débil y apenas podía respirar, lo mantuve estabilizado con
los medios que tenía a mano, pero su cuerpo convulsionaba constantemente y su pulso era
demasiado rápido... El estado en el que estaba me hizo suponer que fue torturado varias veces
con la maldición cruciatus. Luego llegaron Black y Lupin, pero Potter dejó de respirar en un
momento y tuve que iniciar la reanimación, para cuando la ayuda llegó ya había logrado que
su corazón volviera a latir.
Se esforzó en recordar todos los detalles de lo sucedido y los narró mientras observaba el
suelo contemplativamente. No tenía idea si Potter había logrado salvarse de las masivas y
dolorosas secuelas.

—Los medimagos nos trajeron aquí debido a que el lugar no era seguro por la casa
derrumbándose. Ingresaron a Potter a terapia intensiva inmediatamente, a Lily se la llevaron a
otro lugar y a mí junto con el bebé nos revisaron exhaustivamente, él tenía una herida en su
frente hecha por magia. Los medimagos pudieron sanarlo, el bebé está bien, pero me temo
que conservará una cicatriz— Terminó de relatar sintiendo como su cuerpo temblaba al
rememorar el miedo que sintió durante las últimas horas.

Una mano se apoyó levemente sobre una de las suya haciendo que levantará la mirada, el
toqué provenía de la bruja frente a él. La madre de Potter era una mujer de la tercera edad, de
piel morena con cabello largo y castaño, y con ojos azul claro.

—Gracias— Ella parecía estarse esforzando por no llorar. —Muchas gracias por sacarlos de
la casa, por mantener con vida a mi hijo y por cuidar de mi nieto.

El nudo en su garganta al escucharla hablar no le permitió decir palabra y no pudo hacer más
que asentir antes de respirar profundamente para luego volver a centrar su atención en el
bebé, dándose cuenta, se avergonzó por su acción de aún mantenerlo en sus brazos cuando
los abuelos de este seguramente querrían cargarlo.

—Lo siento, es su nieto y yo no lo he soltado— Se disculpó haciendo un gesto de entregarle


al pequeño a la mujer, aunque él mismo estaba algo renuente de soltar al hijo de Lily.

La castaña le hizo una seña para que se detuviera.

—Está bien, no te preocupes. Sé que Harry está a salvo contigo, él está bien y eso es lo más
importante— La señora Potter le dio una pequeña sonrisa a la vez que acariciaba suavemente
la cabeza del bebé.

Harry. El nombre del pequeño era Harry.

—Discúlpanos a nosotros también, con todo lo sucedido no hemos tenido momento para
presentarnos— El hombre de edad mayor junto a la mujer habló y Severus lo reconoció de
inmediato al mirarlo con más atención, el mago era extremadamente parecido a Potter, a
pesar del cabello castaño canoso, ambos tenían las misma facciones faciales aristocráticas y
los característicos ojos de miel. —Yo soy Fleamont y ella es Euphemia, somos los padres de
James.

El famoso pocionero se presentó a él y a su esposa a la vez que le dirigía una mirada


agradecida.

—Severus Prince— Se presentó con un leve asentimiento antes de obligarse a hablar


nuevamente, a pesar del temblor en su voz. —Yo soy... era un antiguo amigo de Lily— Su
dolor al hablar recibió una mirada de comprensión por parte de los magos de edad mayor.
—¿Cómo estás tú, señor Prince?— La señora Potter le preguntó observando con inquietud el
vendaje en su brazo. —¿Te revisaron los sanadores? ¿Estás bien de salud?

—Estoy bien, solo algunas quemaduras y un pequeño corte en mi brazo. No es nada—


Respondió en voz baja y la mujer asintió pareciendo aliviada, a lo que Severus se enterneció
silenciosamente por la preocupación. Ella era muy amable, comprendió entonces porque
Potter siempre presumió que su madre era maravillosa.

Los minutos pasaron en un angustioso silencio hasta que Severus no pudo más incertidumbre
y tuvo que exponer sus dudas en busca de respuestas.

—¿Quién los atacó? ¿Fueron los mortífagos? ¿Estaban ellos buscando a Lily?— Murmuró lo
suficientemente alto para que lo escucharan.

Su mirada se dirigió primero hacia Dumbledore y los padres de Potter, para luego pasar por
Black, Lupin y por último dirigir su mirada hacia Minerva, quien acarició su brazo intentando
darle algo de calma.

—Esa magia dentro de la casa, era demasiado asfixiante incluso para ser una magia oscura
común... casi podría estar seguro que el fuego mágico fue provocado por el choqué de dos
magias en lugar de un hechizo de invocación de fuego. Los mortífagos que los atacaron no
eran magos comunes.

Recordó a detalle cómo sintió esa magia que lo impactó de golpe al entrar a la casa, casi lo
hizo ahogarse por un momento... crear tal potencia mágica. Severus posó su mirada en
Dumbledore al notar la extraña expresión de este, él sabía algo e iba a averiguar que era, tal
vez por eso decidió guardar para sí mismo la información sobre el cadáver que encontró en la
guardería.

—Tan observador e inteligente como siempre, muchacho— El director le dijo antes de


ponerse de pie para sentarse en el asiento libre a su lado izquierdo. —La casa Del Valle de
Godric estaba bajo el hechizo Fidelius, fuiste capaz de entrar y sacarlos porque Lily te había
dado la dirección con anterioridad, pero por otro lado los aurores no pudieron entrar a la casa
antes de que se derrumbara. De los restos solo lograron recuperar las firmas mágicas de
James, la de Lily, la de Harry, la tuya propia y la del atacante... también encontraron el
cadáver del mago, o bueno los restos de este y las varitas.

Apegó más a Harry contra su cuerpo al escuchar sobre el atacante... el asesino podría ser
reconocido por su firma mágica.

—Es probable que Lily se encontrará primero con el mortífago y luego James se enfrentará a
este logrando asesinarlo antes de caer en el estado en el que lo encontraste— Dumbledore
dijo para luego guardar silencio por un segundo, haciendo que se diera cuenta que él no iba a
revelar más.

—Señor ¿Usted piensa que en verdad voy a creer esa versión de lo sucedido?— Preguntó con
una molestia contenida. —Lo sentí con mi magia y lo vi con mis propios ojos, Dumbledore.
Esa asfixiante magia oscura no pudo ser hecha por un mortífago común, incluso si hubiera
sido un grupo de mortífagos, tendría que haber sido uno extremadamente poderoso para
producir esa cantidad de magia oscura. Potter cayó en las escaleras y luego Lily en el pasillo.
El cadáver de ese asesino no estaba en el pasillo, estaba en la guardería... frente a la cuna de
Harry, esa herida mágica en la frente fue causada por el atacante. Dejemos los rodeos

Sus palabras hicieron que Dumbledore lo observará contemplativamente durante casi un


minuto antes de responder.

«Demasiado inteligente, incluso para tu propio bien» Fueron los pensamientos del director.

—La varita que encontraron fue la de Voldemort— La mención de tal mago le hizo
estremecerse y comenzar a sudar frío. —Su cuerpo fue casi destruido, solo quedaron algunas
partes de este... y los aurores encontraron la firma mágica de Lily sobre los restos— Observó
atónito al anciano. —Creemos que Lily hizo algo que lo venció.

Lily... ¿Era posible que Lily hubiera vencido al mago oscuro más poderoso de la actualidad?

Volteó a ver a Minerva, cuestionando en silencio la veracidad de lo dicho y ella asintió con
una expresión consternada.

El innombrable atacó e intentó matar a los Potter, seguramente igual a como había estado
sucediendo con otras familias de la luz, pero sin embargo, el mago tenebroso había sido
asesinado por la magia de Lily o eso se creía... pero aún le quedaban muchas preguntas sin
respuesta

¿Cómo pudo ese mago encontrarlos si supuestamente la casa estaba bajo el encanto Fidelius?
¿Por qué la red mágica de protección no se parecía a las que se usaban para ese encanto?
¿Cuál fue la razón de la poderosa magia que estaba dentro de la casa? Pensó que podría ser
por un duelo mágico, pero no era algo que hubiera sentido antes, se sintió mucho más
poderoso, más antiguo... una magia más oscura, la cual era desconocida

Luego llegaron otras preguntas a su cabeza. ¿Qué hizo Lily para lograr asesinarlo y dejar el
cuerpo de ese megalómano casi destruido por completo? ¿Fue un hechizo o incluso... pudo
haber sido un sacrificio? ¿Por qué el Innombrable cayó luego de haber asesinado a Lily? ¿Por
qué él estaba en la guardería y frente a la cuna de Harry? ¿Por qué intentar dañar a un bebé
con una pequeña herida cuando pudo haber terminado con la vida de Harry usando la
maldición asesina? ¿Por qué sentía que había mucho más de lo que le estaban diciendo? y lo
más importante, aún era un completo misterio para sí mismo ¿Qué fue lo que verdaderamente
sucedió en el Valle de Godric antes de su llegada a la casa? Había más incógnitas que
respuestas alrededor de los eventos de esta noche y Severus Prince no iba a descansar hasta
descubrir la verdad.

—Creo que es momento de que me retire— Minerva dijo en murmullo antes de dirigirse a
Black. —Iré al Ministerio y me encargaré de informar a los aurores sobre Pettigrew para que
den la orden de busca y captura. Al ser el guardián del secreto, tal vez puedan rastrearlo con
la firma mágica del objeto que me diste— La pelinegra se puso de pie y dio un asentimiento
hacia los padres de Potter.

Severus se quedó en blanco. Sí Peter Pettigrew era el guardián del secreto ¿Por qué demonios
no habían encontrado la firma mágica de este en la casa?
—¿Quieres que te acompañe a tu casa, Severus? Creo que necesitas descansar algunas horas
después de lo sucedido— Minerva se dio la vuelta para mirarlo con preocupación.

Negó con la cabeza. No se iría sin saber los resultados de la autopsia de Lily... quería saber la
verdad, necesitaba saber que le quitó la vida a la mujer que consideraba como su hermana.

Minerva se inclinó y le susurró mientras que le acariciaba el hombro en consuelo. —


Entiendo. Mándame tu patronus sí me necesitas ¿De acuerdo? Iré al Ministerio y volveré—
Asintió y le dio las gracias en un murmullo antes de que la pelinegra saliera de la sala de
espera.

Incluso habiendo pasado varios años desde que se graduó de Hogwarts, ella aún se
preocupaba de mantenerse en contacto continuamente para asegurarse de que estuviera bien.

Chapter End Notes

Bienvenidos a la publicación en AO3. ¡Gracias por leer!

Antiguo Ritual también se encuentra disponible en Wattpad:


[Link]
utm_source=web&utm_medium=email&utm_content=share_myworks

Esta historia está en proceso de continuación y de edición por el momento. Si has leído
con anterioridad, te recomiendo iniciar nuevamente desde el inicio debido a que se han
corregido errores de continuidad, se han eliminado escenas y han sido agregadas escenas
extras, sin embargo, la trama y objetivo de la historia siguen teniendo el mismo curso.
Lirio

Consideremos los lirios del campo cuya fragancia es efímera; nosotros como ellos, la flor
desaparece y se pierde el aroma.

— Christina Rossetti

Severus Prince I

Se mantuvo sentado muy quieto durante bastante tiempo, un silencio profundo se asentó
sobre todos mientras esperaban noticias ya sea sobre Potter o sobre la autopsia de Lily.

—¿Familiares de Lord James Potter?— Una medimaga llamó a la vez que entraba a la sala de
espera con un pergamino en mano.

—Sí, somos nosotros— Los señores Potter se pusieron de pie inmediatamente y hablaron
llamando la atención de la sanadora. Tanto Black como Lupin imitaron la acción de los
mayores y también se pusieron de pie.

El pelinegro vio a la mujer castaña acercarse y mirar el pergamino brevemente antes de


comenzar a hablar:

—Lord Potter está fuera de peligro— Se informó haciendo que casi todos respiraran
aliviados. —Pero tiene secuelas de la maldición cruciatus, creemos que pudo haber recibido
al menos tres antes de que fuera impactado por una maldición oscura paralizante que estaba
deteniendo su corazón.

—Por Merlín, mi pobre hijo— La madre de Potter rezó con preocupación.

—Afortunadamente, gracias a la rápida atención que recibió ahora está recuperándose y


pronto se podrá iniciar con el tratamiento para la eliminación de las secuelas del Cruciatus.

Severus tuvo que admitirse a sí mismo que también se encontraba aliviado de saber que
Potter estaba vivo y se está recuperando... Harry ya perdió a su madre está noche, no deseaba
que también perdiera a su padre.

—Lo mantendremos aquí por algunos días, debemos vigilar la reacción de su cuerpo al
tratamiento— La sanadora declaró haciendo que los Potter asintieron. —El lord despertará
pronto, así que se les avisará cuando puedan pasar a verlo.

—Muchas gracias— El mago mayor agradeció con gratitud y con una sonrisa consolada.

—No hay de qué, señor. Por cierto, soy la medimaga Montgomery y soy la especialista anti-
magia oscura que está encargando del caso de lord Potter— La medimaga les dio una
pequeña sonrisa antes de que su mirada cayera sobre él. —¿Usted y su hijo ya fueron
revisados, lord? Me informaron que se encontraban dentro de la casa también junto con su
esposo.

Observó a la mujer con consternación silenciosa por la confusión y negó rápidamente con la
cabeza. —Yo no soy pariente, pero sí ya hemos sido revisados.

—¿Cómo?— La sanadora preguntó mirándolo con escepticismo. —Tal vez pudiste haberte
golpeado la cabeza ¿Desean que pida una consulta para vuestro yerno?— La castaña se
volteó preocupada hacia los Potter.

—Él no es de la familia de los Potter— Black gruñó hacia la mujer.

—Seguro debió haber sido un error en la información, sanadora— Lupin intervino con voz
pacifica.

—Probablemente fue un error— Estuvo de acuerdo. —Firme como responsable del ingreso
de lord Potter porque era una emergencia— Explicó cortésmente a la medimaga.

La sanadora castaña frunció el ceño. —¿Podrías darme tu consentimiento para hacerte una
revisión?— La preocupación en la voz de esta fue notoria haciendo que compartiera una
mirada confundida con los demás. —Realmente podría haberte sucedido algo. Me gustaría
hacerte unos estudios para estar seguros.

Severus volvió a mirarla, esta vez con un poco de molestia debido a la insistencia, pero luego
de un segundo respiró profundo intentando tranquilizarse al sentir al bebé removerse en sus
brazos con inquietud. Los bebés eran especialmente sensibles a los cambios emocionales de
las personas a su alrededor, debía calmarse o Harry empezaría a llorar.

Balanceó suavemente sus brazos tratando tranquilizar al bebé a la vez que le dirigía una
mirada irritada a la medimaga.

—Sanadora, puedo asegurarle que el señor Prince no tiene conexión familiar con los Potter.
La presencia del señor está relacionada con Lily Potter, la fallecida esposa de lord Potter—
Dumbledore entró a la conversación y aclaró con simpleza.

—¿Esposa? Eso no es posible, la señorita Evans no tiene ninguna unión matrimonial


relacionada a su núcleo mágico— Los ojos de la sanadora se abrieron con sorpresa.

—¿Cómo dijo?— La señora Potter cuestionó inmediatamente con una expresión extraña en
su rostro.

Severus frunció el ceño por lo dicho. ¿Ella acababa de decir que no había un lazo
matrimonial entre Lily y Potter?

—La revisé yo misma hace unos minutos, Lily Evans solamente tiene una unión en su núcleo
mágico y la que tiene está relacionada con una hermana squib— Montgomery declaró antes
de que una expresión asustada apareciera en el rostro de esta y se volteará a mirarlo. —
Estuviste en el lugar de los eventos ¿Verdad? ¿Señor Prince, hay alguna posibilidad de que
hubiera sentido algún tipo de magia sofocante o extraña?
No respondió a la pregunta y en su lugar miró a la sanadora con seriedad antes de cuestionar.
—¿Por qué tu insistencia en dirigirte hacia mí? Ya le aseguré que no tengo relación con la
familia Potter.

—Y te creo, señor Prince— Montgomery le dijo antes de tomar asiento frente a él. —Pero tus
palabras dicen una cosa y tu núcleo mágico dice otra diferente.

—No tengo ninguna unión mágica con algún miembro de la familia Potter— Afirmó con
molestia por el hecho de que esa sanadora le hubiera analizado su núcleo mágico. Solamente
tenía tres lazos mágicos, el primero dirigido a su tío Ignatius, el segundo era con Minerva
debido a la figura materna en la que ella se convirtió con los años y su último era con su
ahijado Draco.

—Sin embargo, hay incongruencia entre tus palabras y tu núcleo— La medimaga mencionó.
—Las uniones mágicas no mienten, señor Prince, es la única magia en el mundo que no se
puede engañar... a menos que un antiguo ritual oscuro esté involucrado. Me dices que no
tiene relación con los Potter, pero al dar un breve vistazo a tu núcleo mágico pude darme
cuenta de que tienes una unión familiar por matrimonio que te une a los Potter y otra unión
paterna que se conecta con el bebé en tus brazos.

Cerró sus ojos para evitar que la sala le diera vueltas debido a su conmoción por lo
escuchado.

—Viendo vuestras reacciones puedo saber que el señor Prince realmente no está casado con
Lord Potter y que el bebé no es tuyo, pero eso solo me deja con una opción para explicar lo
que sucede— La castaña dijo con preocupación.

—Tiene que estar equivocada, no he participado en rituales desde el Mabon— Habló


sintiendo un malestar en su estómago mientras se negaba a creer en lo que la mujer decía. La
última vez que había hecho un ritual fue para celebrar la llegada del Mabon, durante el
equinoccio de otoño.

—Las uniones mágicas no se equivocan. Si es tu preferencia puedes buscar una segunda


opinión de otro sanador, pero te aseguro que tendrás la misma causa— Montgomery declaró
haciendo que abriera sus ojos con preocupación.

—¿Esto pudo ser ocasionado por Voldemort?— La seria pregunta de Dumbledore hizo que
dirigiera su mirada hacia este, comprendiendo que la medimaga debía estar informada de
quien realmente había atacado a los Potter está noche.

—Poco probable— Ella respondió rápidamente haciendo que la notará estremecida por la
mención del innombrable. —El ritual que podría causar un cambio en las uniones mágicas es
único y está conformado por tres pilares, también necesita de varios meses de preparación
porque hay una serie de pociones que deben darse a consumir a uno de los pilares y hay unos
cantos que se deben recitar diariamente.

—El Innombrable no estuvo más de unos pocos minutos dentro de la propiedad— El señor
Potter dijo con la mirada perdida y supo entonces que el hombre estaba comenzando a atar
los cabos. —Usted mencionó que Lily no tenía ni una unión matrimonial ni una unión
maternal... solamente una dirigida hacia su hermana Squib.

—Imposible— Murmuró negándose a creer lo que la sanadora insinuaba y lo que el señor


Potter parecía haber comprendido.

—Para que el ritual sea posible debió haberse necesitado un elemento que contuviera su
magia, señor Prince— La sanadora aseguró. —Lily Evans, ¿Podría haber poseído algún
objeto mágico de tu pertenencia? ¿Tal vez una poción o una transfiguración?

—Esto es ridículo— Black afirmó y por primera vez estuvo de acuerdo con esté.

—Debe ser un error, usted debe estar equivocada. Lily nunca haría algo como un ritual
oscuro, ella odiaba la magia negra y además, no poseía ningún objeto con mi magia—
Defendió a su fallecida amiga.

—Ella poseía uno— Observó sorprendido al hombre lobo por la intervención de este.

—¿Remus?— Black cuestionó hacia el rubio.

—¿Recuerdas el camafeo que Lily siempre llevaba en su cuello, aquel que tenía un lirio de
plata?— Lupin habló dirigiéndose a Black.

Severus no pudo evitar llevar una de sus manos hacia su cuello para sacar el collar de oro que
se escondía debajo de su ropa, sacó el objeto sintiendo temblar su mano al mirar el camafeo
que tenía tallada una abeja dorada. Había creado dos camafeos cuando tenía catorce años,
uno de plata con un lirio para Lily y uno de oro con una abeja para él, eran representaciones
de ambos y simbolizaba su amistad.

Nunca pudo deshacerse del suyo a pesar de la ruptura en su amistad.

—Lily dijo que fue un regalo de tu parte y que lo habías hecho tú mismo con magia, veo que
no era un solo camafeo sino dos— Lupin afirmó haciendo que la señora Potter contuviera un
sonido atónito.

Pensó que ella se deshizo de ese collar hace años... no, ella no lo haría.

—Detengan esos pensamientos, es imposible. Ella nunca lo haría— El pelinegro intentó decir
para disuadir a los demás, aunque no supo si trataba de convencer a los demás o de
convencerse a sí mismo.

Dumbledore suspiró con fuerza. —Creo que lo mejor será que la sanadora Montgomery te
revise tanto a ti como a Harry, mi muchacho.

—Hay que revisar la unión mágica de ambos. Un acompañante puede venir— La medimaga
asintió de acuerdo con el viejo mago.

Sintió sus brazos y piernas temblar, temía ponerse de pie porque no creía ser capaz de
sostenerse ni a sí mismo ni al bebé.
Lily no lo haría. Quería creer que ella no era capaz de algo como esto. Sabía que ella nunca lo
perdonó por aquel insulto que dijo en quinto año, a pesar del arrepentimiento que le demostró
y quería creer que ella no haría algo como esto por venganza, Lily no era una mujer
rencorosa... pensó que finalmente volverían a ser amigos debido a que quería verlo y ahora
sucedió esto. Incluso sí hubiera una mínima posibilidad de que ella le hiciera esto a él, que
pasaba con Potter y Harry ¿Sería capaz de hacerle algo así a su propia familia?

—Yo los voy a acompañar— La señora Potter declaró a la vez se ponía de pie para luego
dirigirse a los demás. —Ni una palabra sobre esto a James hasta que sepamos con claridad
qué sucedió.

Tanto el señor Potter como Dumbledore asintieron mientras que Black y Lupin tenían
expresiones contrariadas en sus rostros.

Observó a la señora Potter y seguramente el miedo debió haberse estado reflejando en su


rostro porque la castaña intentó darle una sonrisa tranquilizadora a la vez que hacía amago de
ayudarlo. —Ven, señor Prince.

Severus aceptó la asistencia de la bruja para poder levantarse de la silla mientras que aún
cargaba al bebé en sus brazos, agradeciendo mentalmente porque no estaba seguro de poder
hacerlo solo debido a los temblores de su cuerpo. La mano de Euphemia Potter se posó con
suavidad en su espalda y lo guió haciendo que siguieran a la medimaga.

—Llamaré a Minerva— Escuchó a Dumbledore decir antes de que salieran de la sala de


espera. Pidió a los dioses que su maestra llegará pronto, no quería enfrentar solo lo que fuera
a decir la medimaga.

Sujetó al bebé contra su torso en un intento de calmarse y funcionó por algunos minutos, o
eso fue hasta que su tranquilidad acabó cuando llegaron a un consultorio.

La sanadora le indicó sentarse en la camilla para luego iniciar a mover la varita sobre él y el
bebé, vio como el pergamino que sostenía la mujer se llenaba mágicamente con los resultados
de los estudios.

—Siento informarles que, efectivamente, tanto el señor Prince como el bebé han sido usados
en el ritual oscuro Unio Translatio— Montgomery afirmó haciendo que sintiera con se le
revolvía el estómago mientras que sus esperanzas caían en hoyo negro y al leer el pergamino
ofrecido no pudo evitar sentir una inmensas ganas de llorar de angustia, de rabia, de miedo.

Prueba de Uniones Mágicas

Nombre: Severus Benedict Potter Prince (Snape hasta agosto de 1978).

Fecha de Nacimiento: 9 de enero, 1960 (20 años).

Sangre: Mestiza.

Unión paterna: Tobías John Snape Mori. Estado: Inactivo (Rechazo consensuado).

Unión materna: Eliane Mary Snape Mori. Estado: Estéril (Fallecida).


Unión Matrimonial: James Fleamont Potter Whisp. Estado: Recién Activo.

Por: Ritual Unio Translatio (Inmediatamente Legal). Realizado: 31 de octubre de 1980, por
Lily Jane Evans.

Unión con Descendencia (Hijos): Harry James Potter Prince. Estado: Recién Activo.

Por: Ritual Unio Translatio (Inmediatamente Legal). Realizado: 31 de octubre de 1980, por
Lily Jane Evans.

Uniones Adicionales a Núcleo de Familia Central:

Unión (Tío Materno): Ignatius Phoenix Prince Beaumont. Estado: Activo.

Unión (Figura Materna): Minerva Isobel McGonagall Ross. Estado: Activo.

Unión (Ahijado Legal y Mágico): Draco Lucius Malfoy Black. Estado: Activo.

—Señor Potter... eh... Prince— La sanadora tartamudeó por un momento antes de


recuperarse. —Además de la prueba de uniones mágicas, los hechizos diagnóstico muestran
restos de la firma mágica de Lily Evans y sospecho que obtendré los mismo resultados si le
hago los mismo resultados a Lord Potter.

La medimaga entregó el pergamino de sus resultados a la señora Potter antes de pasarle a él


los resultados del bebé, por lo que se apresuró a leer el pergamino.

Prueba de Uniones Mágicas

Nombre: Harry James Potter Prince (Evans hasta octubre de 1980).

Fecha de Nacimiento: 31 de julio, 1980 (3 meses).

Sangre: Mestiza.

Unión Paterna: James Fleamont Potter Whisp. Estado: Activo.

Unión Materna / Padre Portador: Severus Benedict Potter Prince. Estado: Recién Activo.

Por: Ritual Unio Translatio (Inmediatamente Legal). Realizado: 31 de octubre de 1980, por
Lily Jane Evans.

Uniones Adicionales a Núcleo de Familia Central:

Unión (Abuelo Paterno): Fleamont Henry Potter Gamp. Estado: Activo.

Unión (Abuela Paterna): Euphemia Blair Potter Whisp. Estado: Activo.

Unión (Padrino Legal y Mágico): Sirius Orión Black. Estado: Activo.

Unión (Tío Abuelo): Ignatius Phoenix Prince Beaumont. Estado: En espera de activación.
Sintió su mano temblar mientras devolvía el pergamino a la medimaga.

—El ritual oscuro que usó la señorita Evans se llama Unio Translatio en latín, en su
traducción un ritual de transferencia de uniones. Se considera como un ritual maldición de
tres pilares— Montgomery comenzó a hablar. —Tomando en cuenta esto, mi suposición es
que como pilar externo se usó el objeto hecho por el señor Prince, mientras que como pilares
internos se usó la firma mágica de Lord Potter y del bebé.

—Nunca he oído de un ritual con tales características— La señora Potter señaló con
preocupación.

—Es poco conocido y el conocimiento de este ritual está prohibido por el Ministerio, su
prohibición se debe al alto costo que se paga al realizar tal magia oscura... el autor del ritual
acaba con una mancha en su alma— La medimaga explicó soltando un suspiro.

Severus pudo sentir como un sudor frío lo recorría de pies a cabeza.

—Sin embargo, toda esta situación es muy extraña. El ritual se ha utilizado dos veces
anteriormente, según los registros, pero no hay información sobre que este cree explosiones o
incendios. Esta magia oscura es sigilosa y silenciosa, pasa desapercibida al momento de su
realización— La sanadora comentó mientras que se apoyaba en el escritorio. —Aunque tengo
la teoría de que tal vez la señorita Evans estaba terminando con los últimos detalles del ritual
cuando apareció el Innombrable, el mago tenebroso debió haber ocasionado una interferencia
mágica.

—Una magia externa podría lograr un cambio en la magia del ritual, pudo ser esa la causa del
estallido mágico que causó el incendio— La bruja castaña meditó cerrando los ojos antes de
que la rabia fuera clara en el tono de voz. —Tal vez incluso la explosión mágica pudo ser la
causa de muerte de ese mago oscuro, pero entonces ¿No tendría que haber muerto también
Lily debido a ello? Su cuerpo estaba intacto.

—La magia protege a su ejecutor, la magia resguardaba su vida hasta que el ritual finalice...
es probable que su muerte fuera causada por vaciar su núcleo mágico— La sanadora
mencionó con seriedad. —El ritual necesita un alto requerimiento tanto físico como mágico,
ella ya debía estar agotada luego de meses de preparación y combinado con un posible
combate con el Innombrable. Es solo una teoría, habría que esperar los resultados de la
autopsia para estar seguros.

El silencio consumió el consultorio de tal forma que Severus sintió que se ahogaba.

Lily había realizado el ritual, ella fue la causante de tal desastre y por más que quisiera
convencerse de que la pelirroja no sería capaz de hacer algo así, toda la evidencia frente a él
le decía lo contrario, los estudios médicos, las pruebas de uniones mágicas, los pergaminos de
diagnóstico... le decían una verdad que no podía creer.

Se sentía incapaz de aceptar que la dulce y gentil Lily hubiera hecho algo tan terrible como
ese maldito ritual oscuro, pero a pesar de lo quisiera creer, había una realidad y era la que
mostraba los pergaminos.
Ella realmente había realizado esa magia y Severus, no podía entender por qué lo hizo. ¿Fue
acaso una venganza hacia él? Pero entonces, porque arrastro a Potter y Harry dentro de todo
esto. Lily no solo lo había condenado a él, sino también condenó a su propio esposo e hijo;
había traspasado sus enlaces mágicos, los había rechazado y hecho que tuviera que tomar el
lugar de esta tanto como esposa y como madre.

Severus vio borroso a su alrededor, los escalofríos le recorrían de arriba a abajo mientras que
su ritmo cardíaco aumentaba y con ello llegaba la falta de aire. Intentó calmarse y respirar,
pero con el pasar de los segundos se sentía aún más agitado.

—¿Señor Prince?— Escuchó hablar a la señora Potter mientras que la sensación de asfixia se
hacía más intensa.

—Tome.. al... bebé— Logró decir y la bruja mayor tomó a Harry apenas, porque sus brazos
perdieron fuerza mientras que la sanadora lo sostuvo a tiempo para que no cayera de la
camilla y se estrellará contra el suelo.

—Está teniendo un ataque de pánico— Montgomery dijo a la vez que lo ayudaba a acostarse
en la camilla. —Tranquilo, señor Prince. Todo está bien, concéntrese en mi voz y respire.

No estuvo seguro de cuánto tiempo pasó intentando retomar el control de su cuerpo hasta que
finalmente logró estar más tranquilo y fue capaz de respirar por sí mismo sin seguir las
instrucciones de la sanadora.

—¿Se encuentra mejor, señor Prince?— La medimaga le preguntó. Tardó varios segundos en
responderle, pero asintió soltando un suspiro. —¿Desea tomar agua? ¿Quiere que administre
una dosis de poción calmante?

—Solo agua está bien—Pidió sintiendo su garganta seca. La bruja castaña lo ayudó a sentarse
y luego le entregó un vaso con agua, el cual bebió en unos pocos tragos.

Ya había tomado un vial de poción calmante, no quería otra, necesitaba tener claridad en
todos sus sentidos.

—¿Te sientes mejor?— La señora Potter le cuestionó con preocupación a la vez que se
acercaba a él con Harry en brazos.

—Sí, estoy bien— Aseguró para tranquilizar a la mayor, aunque no fue una respuesta
honesta. No estaba bien, no podía estar bien con lo sucedido.

Miró al bebé, sintiendo la necesidad de tenerlo nuevamente en sus brazos. No sabía que
provocaba el sentimiento, pero creía que el ritual podría estar involucrado.

La señora Potter de alguna forma debió comprender la ansiedad en su mirada hacia el bebé,
porque le ofreció discretamente cargar nuevamente al pequeño y su cuerpo actuó
inconscientemente tomándolo en sus brazos para acercarlo a su torso.

—La necesidad continua de mantenerlo cerca ¿Es un efecto del ritual?— Cuestionó a la
sanadora.
—En parte. Su magia se está adaptando a la nueva unión mágica que tiene con el bebé, el
enlace se desarrolló desde el momento en que usted entró en contacto con la magia del ritual,
así que el vínculo se fortalecerá mientras más horas pasen— Montgomery explicó. —
Además de ello, también es una reacción natural querer mantener al pequeño cerca. Lo
sucedido en el Valle de Godric fue una situación traumática y su cerebro aún está alerta por lo
sucedido.

—¿Habría una posibilidad de revocar el ritual, teniendo en cuenta de que aún no está
completamente estable?— Preguntó intentando mantener la calma por lo escuchado mientras
que la sanadora y la señora Potter volvían a sentarse.

—Me temo que no. Para este momento, tanto la magia del bebé como la de Lord Potter ya te
deben haber aceptado como padre portador y esposo. Intentar revocar el ritual, es inútil para
este momento debido a que la magia de este ya ha desaparecido. — La medimaga aclaró. —
Se podría decir que incluso es sorprendente que funcionará teniendo en cuenta las
circunstancias de la última fase. Vuestros tres núcleos mágicos son bastante compatibles entre
sí y gracias a ello se logró la terminación del ritual, en cambio, sí vuestras magia se
rechazarán... Gracias a los dioses, los tres aún siguen con vida.

Los objetos en el consultorio zumbaron, pero esto no fue su obra y al mirar a la señora Potter
se dio cuenta que fue provocado por la clara rabia de la mayor.

—¿Dices que los tres pudieron haber muerto a causa del ritual?— El murmullo fue bajo, pero
audible y Montgomery asintió como respuesta. —¿Hay posibilidades de que sus vidas sigan
en riesgo?

—No podría estar segura, el peligro acaba cuando el vínculo se haya desarrollado por
completo y eso puede llevar horas, días o meses. Es diferente en cada caso— La medimaga
contestó.

—Entonces ¿Habría alguna forma de que sus vidas dejen de estar en peligro?— La señora
Potter preguntó con inquietud a la vez que dirigía una mirada de reojo hacia él y Harry. —Si
intentamos detener el avance del enlace ¿Podría funcionar? o ¿Eso haría más daño?

—No tengo una respuesta que darle, porque no hay una. En los conocimientos sobre este
ritual, no hay información para detenerlo y en los escritos se menciona la palabra permanente
— La sanadora habló haciendo que perdiera la esperanza que apenas pudo recuperar. —
Podría decirles que tal vez intentarán hacer el ritual de nuevo, pero como dije antes, no hay
ninguna prueba de que funcione realmente e incluso podrían terminar siendo maldecidos de
por vida, manchar sus almas o fallecer en el intento— La castaña dijo lo que ya sabía.

En la magia, no se usa la palabra Permanente como un juego, porque una vez hecho no hay
marcha atrás.

Severus se mordió el labio en un intento de contener el sollozo que deseaba soltar, aunque no
sabía si quería llorar de impotencia o de rabia. Lo habían encadenado de manos, pies y cuello,
sin la posibilidad de moverse; cualquier cosa que hicieran podría hacerles daño y
desencadenar algo peor.
—Entonces ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo manejamos las repercusiones del ritual?— La
señora Potter señaló. —Toda la magia incluso la oscura tiene una predilección por el
consentimiento y este ritual fue realizado sin este, debe haber algo que podamos hacer.

—Intentar buscar soluciones los llevará a enfrentar aún más consecuencias, la magia puede
lograr muchas cosas, pero la utilización de la magia permanente no es un juego y mantenerla
estable es mejor a que pase algo peor— Montgomery explicó pacientemente. —Las uniones
mágicas son la base del núcleo mágico de los magos y brujas, pero incluso con ello la mayor
parte del conocimiento sobre esta área es desconocida aún.

Las lágrimas empezaron a fluir sin que pudiera evitarlo. Escuchar de las consecuencias y
entender la complejidad del enlace, lo hizo sentirse la persona más impotente.

—Espero ser disculpada por mi sinceridad, pero no hay manera de deshacer o de detener el
avance de la unión sin arriesgar sus vidas... siendo franca en estos casos la mejor solución
que puede haber es la resignación— La sanadora castaña dijo y él pudo notar la lástima en el
tono de voz. —Solo hay información sobre dos casos relacionados con este ritual y en ambas
situaciones... los implicados han tenido que aprender a adaptarse a los cambios producidos
por el ritual.

¿Por qué Lily había hecho esto? ¿Cómo pudo hacerle esto? ¿Cómo se lo hizo a su familia, a
su esposo y a su propio hijo?
Rosa

La vida es como una rosa: cada pétalo es un sueño y cada espina es una realidad.

— Alfred de Musset

Severus Prince II

Unos toques en la puerta hicieron que Severus se apresurará a limpiarse las lágrimas del
rostro mientras que Montgomery abría la puerta, dejando ver a Minerva fuera de consultorio.
La animaga no espero permiso para entrar y pasó a la sala acercándose rápidamente al ver su
estado.

—Albus me comentó un poco ¿Es tan grave?— Minerva le preguntó con la preocupación
reflejada en sus ojos.

Severus lo único que pudo hacer fue asentir con la cabeza a lo que la pelinegra le pasó una
mano suavemente por su cabello en un intentó de consolarlo, para después volverse hacia la
señora Potter.

—James despertó y preguntó por Harry— Minerva dijo con seriedad.

Escuchar eso hizo que su estómago se revolviera al saber que dentro de poco Potter sabría lo
sucedido.

—Lo mejor será que los acompañe para explicar la situación a Lord Potter— La medimaga
aseguró haciendo que asintiera la bruja castaña.

La señora Potter se acercó a él y le habló delicadamente, haciéndole saber que intentaba


confrontarlo. —Buscaremos una solución a todo esto, pero tienes que estar tranquilo. Podrías
hacerte daño.

No mencionó el ataque del pánico, lo que agradeció mentalmente. Lo último que quería era
preocupar más a Minerva.

—Sea lo que sea, estoy aquí y no estás solo en esto, Severus— Minerva le dijo en un susurro
antes de que ella y la bruja de tercera edad lo ayudarán a ponerse de pie, aún con el bebé
entre sus brazos.

La pelinegra puso un mano en su espalda e hizo movimientos circulares tratando de


reconfortarlo, pero solamente saber que unos minutos Potter estaría enterado de todo hacía
que sintiera la respiración faltarle.

Lily los había jodido a ambos a lo grande.


Dejó que las tres mujeres lo guiarán hasta la habitación en la que Potter descansaba, la
sanadora se ofreció a cargar al bebé al ver su estado, pero su lenguaje corporal habla por sí
mismo cuando se alejó de ella, a lo que la medimaga no volvió a insistir.

Aunque le costará admitirlo, era consciente que se estaba aferrando al pequeño porque era lo
único que lo hacía mantenerse en pie en ese momento.

Entró a la sala privada y fue guiado hacia la habitación contigua. Vio a Black, Lupin y
Dumbledore sentados en los sofás cercanos mientras que James Potter se encontraba
recostado en el respaldar de la cama a la vez que hablaba con el padre de este, quien estaba
sentado en la silla junto a la cama.

La señora Potter se acercó rápidamente al animago y besó repetidamente la frente de este. —


Gracias a los dioses estás bien, hijo mío.

Potter tomó la mano de la castaña y dejó un beso en el dorso de esta. Su falta de palabras
junto con la mirada vacía le hizo saber que ya estaba informado del fallecimiento de Lily... lo
comprendió, incluso creía poder empatizar con el estado de este porque ella fue su esposa y
debía ser aún más difícil para él, pero sin embargo, ahora no sabía cómo sentirse con respecto
a Lily.

Los sentimientos de dolor y tristeza por la muerte de ella, se mezclaban con el enojo y la
rabia de la traición, aunque tal vez la palabra desconsolado podía definir mejor sus
sentimientos.

La mirada de Potter se posicionó sobre él para después dirigirse hacia el bulto en sus brazos.
—¿Harry?

—Aquí, hijo. El joven Prince no se ha separado de él ni un minuto— La bruja castaña habló


haciéndole un gesto para que se acercará.

Severus dio un paso e inmediatamente sintió a Minerva darle firmeza al caminar sujetándolo
del brazo. Ella no lo había soltado y esperaba que no lo hiciera porque podría derrumbarse
ahí mismo.

Caminó hasta Potter, con Minerva un paso detrás de él dándole fortaleza, colocó con cuidado
a Harry en los brazos del hombre. El bebé se removió un poco por el cambio de brazos, pero
no parecía tener la intención de ponerse a llorar y más bien se veía somnoliento.

—Mi padre me contó lo que hiciste— Potter habló hacia él luego de envolver al pequeño con
sus brazos en gesto de protección. —Gracias por sacarnos de la casa, por mantenerme con
vida y por cuidar de Harry hasta que despertará.

Asintió sin poder hacer que las palabras salieran de su boca. Tenía un gran nudo en la
garganta y quería salir de la habitación lo antes posible para encerrarse en su departamento,
por lo que dio un paso hacia atrás inconscientemente, pero sus planes de huida se vieron
frustrados cuando la sanadora comenzó a hablar.
Mientras que la medimaga explicaba la situación hizo que volvieran las ganas de llorar de
impotencia. En algún momento de la conversación, Minerva lo hizo sentarse en uno de los
sofás y estuvo junto a él todo el tiempo, sujetando su mano dándole apoyo.

—¿Cómo sabemos que es verdad? No veo la evidencia de la que habla, una teoría suya y el
hecho de la magia asfixiante no son suficientes pruebas para hacer una declaración como esa
— Black habló con recelo justo después de que la medimaga terminará de hablar.

Sintió la mirada del ex-heredero Black sobre él y supo lo que este pensaba de inmediato.
Creía que era su culpa, ya sea que pasará un desastre o que tropezara con un piedra para
Sirius Black todo lo que sucede cuando él estaba cerca, siempre era su culpa. Había sido así
desde que lo conoció y podía asegurar que sería así el resto de su vida.

—Estos pergaminos de acá son las pruebas de uniones mágicas del señor Severus Prince y
del infante Harry Potter, ahí se muestran los resultados del diagnóstico que se realizó bajo la
presencia de la señora Potter— La medimaga habló mientras que entregaba los pergaminos al
viejo mago de barba blanca. —Si gustan, el señor Dumbledore puede verificar la autenticidad
de los documentos.

Observó al director realizar unos hechizos sobre los pergaminos para luego asentir y leer en
voz alta ambos documentos, solamente la parte de las uniones creadas por ritual.

—Como acaban de escuchar no es ningún error, un ritual oscuro fue realizado esta noche por
Lily Evans— La sanadora declaró. —Lord Potter sí me lo permite, me gustaría realizarle la
misma prueba y algunos diagnósticos.

—Adelante— Potter habló con una seriedad que nunca había visto en este, con un profundo
ceño fruncido en el rostro.

Montgomery hizo unos movimientos de varita y un pergamino apareció, a lo que ella leyó el
contenido del documento en voz alta.

Prueba de Uniones Mágicas

Nombre: James Fleamont Potter Whisp.

Fecha de Nacimiento: 27 de marzo, 1960 (20 años).

Sangre: Pura.

Unión Paterna: Fleamont Henry Potter Gamp. Estado: Activo.

Unión Materna: Euphemia Blair Potter Whisp. Estado: Activo.

Unión Matrimonial: Severus Benedict Potter Prince. Estado: Recién Activo.

Por: Ritual Unio Translatio (Inmediatamente Legal). Realizado: 31 de octubre de 1980, por
Lily Jane Evans.

Unión con Descendencia (Hijos): Harry James Potter Prince. Estado: Activo.
Severus apretó la mano de Minerva en busca de apoyo y ella le devolvió el apretón,
dirigiendo una mirada preocupada.

—Esto no puede ser posible, ella no pudo hacer esto— El susurro de Potter fue escuchado
por todos debido al silencio en la habitación. —¿Esto quiere decir que este ritual...?— El
hombre trató de preguntar, pero las palabras parecían atascarse en la garganta.

—El ritual de transferencia de uniones es complejo y se necesita de meses de preparación, en


los que una serie de pociones debía ser consumidas por una de las partes involucradas y unos
cantos antiguos debían recitarse a diario para que el ritual oscura fuera posible— La sanadora
explicó antes de volver a mirar el pergamino de reojo. —Como supuse, en su diagnóstico se
reveló que su cuerpo ha estado ingiriendo pociones desde hace más de dos meses para ser
exactos, mi lord.

—Imposible, no he ingerido pociones en meses y mi anillo de herencia me protege de


consumir pociones sin mi consentimiento— Potter afirmó haciéndole pensar en las
posibilidades de la declaración.

Los anillos familiares eran efectivos, pero no eran una protección totalmente efectiva, había
formas de engañarlos.

—Probablemente ella hizo las pociones, la unión matrimonial que compartían probablemente
interfirió en que la magia del anillo no sintiera peligro ya que había parte de la firma mágica
de la señorita Evans en las pociones. Los anillos familiares no son completamente confiables
de todas formas— La sanadora comentó. —Además de ello, el hecho de que la señorita
Evans haya logrado engañar las protecciones me hace pensar en que hay aún más
posibilidades de que ella logró hacer el ritual por sí sola y sin levantar sospechas... debió
haber sido brillante.

Cerró los ojos y suspiró. Lily definitivamente era una bruja inteligente.

—La señorita Evans al realizar el ritual provocó que las uniones que tenía con Lord Potter y
el bebé quedaran al aire, dándole esto la oportunidad de trasladarlos al núcleo mágico del
señor Prince, sin que él fuera consciente por medio de un objeto que fue creado mágicamente
por este— La sanadora habló repasando lo hechos ante de dirigirse hacia Potter. —Eso nos
llevaba a que ahora el señor Prince es considerado, tanto mágica como legalmente, como su
esposo y la madre del bebé, técnicamente el padre portador del pequeño.

—¿Siquiera eso es posible? No se ha escuchado de magos portadores en casi diez décadas—


Lupin mencionó dudosamente.

—Que no se habla de ello, no significa que no los haya. Hace un siglo eran vendidos como
esclavos, no es de extrañar que las familias oculten la condición de estos magos para
protegerlos— La medimaga dijo antes de voltearse en su dirección. —¿Cierto, señor Prince?

Se negó a admitirlo y mantuvo su mirada fija en el suelo, a lo que Minerva respondió por él
luego de varios segundos donde no hubo respuesta de su parte.

—Se hizo la prueba a los trece años, fue positiva— La pelinegra le defendió de las dudas.
—¿Lo sabías?— Dumbledore cuestionó con ligera sorpresa hacia la animaga. —¿Por qué
nunca supe sobre su condición?

—Es su privacidad, Albus. Severus prefirió mantenerlo en privado y seguiría siéndolo, si


aquí la sanadora Montgomery no nos hubiera orillado a decirlo— Minerva declaró con
molestia y la vio lanzar una mirada fulminante hacia la medimaga.

—Lamento eso, pero sin embargo, eso podría llevar a otra prueba de la culpabilidad de la
señorita Evans— La bruja castaña restó importancia a la acusación. —Considerando la
amistad cercana que el señor Prince tenía con Lily Evans, ¿Habría la posibilidad de que ella
supiera de su estado como mago portador?

Las palabras de la medimaga fueron más una afirmación que una pregunta, pero lo peor no
fue eso... si no que la verdad estaba en sus palabras. Severus mismo le había contado a Lily
sobre sus dudas con respecto a su raro crecimiento y la falta de similitud con los otros
estudiantes masculinos, ella lo había acompañado con Madame Pomfrey, también estuvo con
él cuando se hizo la prueba y cuando le dieron los resultados que afirmaba su condición como
mago portador.

Aún así con las pruebas frente a él, quería creer que ella no había hecho esto al propósito.

—Lily no... nunca lo haría, ella sería incapaz de hacerlo— Quiso defender a la pelirroja, pero
sonó más como un intento de auto-convencimiento.

—No la defiendas, es suficiente... tienes que parar de mentirte a ti mismo. Ella lo hizo,
Severus, ella lo sabía y usó ese conocimiento en su beneficio... Lily lo planeó a conciencia y
por más que quieras hacer oídos sordos, es la verdad— Minerva habló con firmeza en un
intento de hacerlo entrar en razón.

Fue golpeado con fuerza por los hechos y supo que no podía seguirlo negando.

Severus apoyó sus codos en sus rodillas, dejando caer la cabeza hacia adelante y taparse el
rostro con sus manos sintiéndose traicionado. No era una persona a la que le gustaran las
bromas, pero por primera vez en su vida deseó que todo esto fuera una jodida broma por
parte de Lily.

Eso no pasaría, porque ahora ella había muerto justo luego de destruir sus vidas con ese
ritual, casi como un karma instantáneo y sin embargo, aquí estaba él... fue un idiota en creer
que Lily quería que volvieran a retomar su amistad luego de tantos años. Ella no quería que
volvieran a ser amigos, ella necesitaba su presencia en el Valle de Godric para finalizar el
ritual; pero, por supuesto, no debió pensar en que Pettigrew los traicionaría justo esta misma
noche y que el Innombrable los atacaría.

Lily estaba muerta y nunca obtendría las respuestas de por qué hizo todo esto.

—También hay otras implicaciones que se relacionan con el ritual— Montgomery volvió a
hablar luego de varios minutos. —Verán vuestra situación es inusual, este sería apenas el
tercer caso del que se tiene registro en relación con este ritual.
Sintió el inicio de una potente migraña.

—Debido a la poca información disponible, no podría decirles con certeza qué tan fuertes se
desarrollarán sus uniones mágicas. Aunque tomando en cuenta que el enlace entre el señor
Prince y el bebé es fuerte, incluso con solo unas pocas horas y siendo conscientes de la poca
edad del pequeño, podría ser que ya se haya creado un apego entre ambos. También es
posible que la unión matrimonial entre lord Potter y el señor Prince igualmente sea fuerte,
más que todo debido a la compatibilidad de las magias de ambos— La medimaga explicó a la
vez que sacaba un libreta de la túnica médica. —Hay dos aspectos que sucedieron en los
casos anteriores al vuestro y que tal vez deberían tener en cuenta.

Minerva le acarició la espalda consolándolo.

—En primer lugar, deben saber que hay una posibilidad de que ocurra un cambio de sangre.
Solamente ocurrió en uno de los dos casos, pero hay una probabilidad de que el núcleo
mágico del bebé rechace la sangre de su progenitora y tomé la sangre del señor Prince en su
lugar por la cercanía de la actual unión mágica— La sanadora escribió algo rápidamente en la
libreta antes de entregársela. —Además, con respecto al señor Prince y su condición como
mago portador.

Severus leyó lo escrito, casi sintiendo sus ojos salirse de sus órbitas.

"En uno de los casos anteriores, hubo una bruja a la cual se le traspasó la unión con un bebé,
ella comenzó a lactar debido a que la primera madre del bebé estaba lactando. Así que sí la
señorita Evans estuviera en estado de lactancia, hay una posibilidad de que usted al ser un
portador también pueda llegar a sucederle.

Es solo una pequeña probabilidad, pero creo que es mejor que lo supiera para que esté atento
a ello y no se asuste en caso de que ocurra."

—¿Realmente?— Minerva hizo la pregunta que él tenía atrapada en su garganta.

—Me temo que sí— Montgomery mencionó a la vez que hacía aparecer un documento. —
Lamento no poder hacer más para ayudarlos. Podría lord Potter y el señor Prince firmar aquí,
por favor.

Tomó el documento que la medimaga le entregó y al leer el título tuvo que obligarse a
mantener la calma, antes de dirigir una mirada furiosa hacia la mujer. —El documento 534B
está prohibido, sanadora Montgomery.

—No entiendo de qué habla— La medimaga no le miró a los ojos, lo que le hizo molestarse
aún más. —Es un documento meramente de verificación que recibieron atención médica.

—No te atrevas a mentir, no lo hagas. Intentar que un paciente firme un documento sin
recibir información completa de dicho documento, es un delito con condena de cinco años en
Azkaban— Afirmó intentando conservar la tranquilidad y no maldecir a la bruja. — Sanador
Severus Prince, graduado del Colegio de Medimagos de Mungo Bonham.
Pudo ver el momento exacto en que el rostro de la mujer pasó de sorpresa a realización
aterrorizada.

—He trabajado aquí, conozco los protocolos y soy perfectamente consciente de lo que se
menciona en ese documento. Lo que estás haciendo no solo es una infracción legal, sino que
también rompe nuestras políticas de protección a los pacientes— No pudo contenerse al
regañar a la medimaga.

—Un caso como este debería darse a conocer al mundo, aparecerán en todas los periódicos
mágicos y ayudarían a avanzar en la medimagia— Montgomery se excusó en vano en un
intento de hacerlo aceptar.

—Esta desafortunada situación no puede salir al público por ningún motivo— Dumbledore
dijo entrando a la conversación y el señor Potter asintió estando inmediatamente de acuerdo,
dándole una seria mirada a la bruja castaña. —Se te agradece la ayuda que has dado, pero se
requiere que hagas un juramento de confidencialidad.

—Con todo respeto, señor Dumbledore. Usted no está en derecho de exigir nada—
Montgomery afirmó con molestia.

—Él no, pero yo sí— Severus habló hacia la sanadora. —Como paciente principal del caso es
mi derecho, las políticas y magia de tu juramento protegen mis derechos. Así que te queda
rotundamente prohibido hablar, escribir o revelar por cualquier medio, la información sobre
este caso o sobre las personas implicadas.

—Usted no haría eso, usted también es sanador y sabe cómo esto puede impulsar la
medimagia— La medimaga habló exaltada.

—Por supuesto que puede y lo va hacer— Minerva dijo fulminando con la mirada a
Montgomery.

—El señor Prince está siendo bastante amable contigo por la ayuda que nos diste, hace
suficiente al no reportar esto al director Downes— Dumbledore declaró.

—Sin embargo, sería una irresponsabilidad de mi parte dejarte ir así como así. También
quiero un juramento de que no intentaras hacer lo mismo nuevamente— Habló nuevamente
sin morderse la lengua.

—Deberías apreciar que te esté dando una segunda oportunidad para no volver a hacer algo
así en tu vida, otra persona no sería tan misericordiosa— Minerva estuvo de acuerdo.

Montgomery pasó por varios colores antes de que con resignación alzará su varita. —Juro
por mi magia no hablar, escribir o revelar por cualquier medio, la información sobre el caso
Potter-Prince y sobre las personas implicadas en este. Juro no volver a infligir las normas y
romper las políticas de protección de pacientes.

El pelinegro no despegó la mirada de la mujer hasta que esta se retiró intentando mostrar la
poca dignidad que le quedaba.
—Arrogante— Murmuró a la vez que el documento incendiaba el pergamino con un
movimiento de mano y la animaga acarició su espalda tratando de calmarlo.

—¿No fue algo excedido, director?— Black habló con su mirada enojada puesta sobre él. —
Tal vez fue innecesario.

—Sirius ¿Sabes lo que contiene el documento 534B?— Dumbledore cuestionó y no recibió


respuesta. —Ese documento no solo le hubiera dado permiso para que publicará todo lo
sucedido, si no que también le hubiera dado un consentimiento para experimentar con
Severus, James y Harry como si fueran conejillos de indias. Esa mujer está incumpliendo
muchas políticas, cualquier otro medimago no hubiera sido tan condescendiente de darle la
oportunidad de irse con solo una advertencia y un juramento de no hacer lo mismo
nuevamente.

—Aún así, creo que fue algo excedido— Black afirmó haciendo que Severus lo miró con
molestia.

—Discúlpame, Black, pero mi conciencia no me permite dejar que un bebé de tres meses esté
expuesto a la atención tan grotesca de ese tipo de procedimientos— Aclaró a la vez que se
ponía de pie de golpe y comenzaba a dirigirse a la puerta.

Minerva se levantó y se acercó a él. —Te acompañaré a tu casa— Ella afirmó y él asintió
mentalmente agradeciendo que no lo dejará solo en esto.

—¿Te vas? ¿Huirás y ya?— Black preguntó enojado.

—Deja de meterte en esto, ni siquiera tengo porque dirigirte la palabra— Respondió dándole
una mirada fulminante antes de dirigirse hacia los señores Potter. —Volveré en otro
momento, sé que esto no puede quedarse sin resolver, pero ahora... no puedo en este instante.

—¡Tienes que declarar para los aurores!— Black exclamó poniéndose de pie de un salto. —
Además, podrías ser un mortífago ¿Cómo sabemos que has venido porque Lily te lo pidió y
no acompañando a ese loco?

—¡Señor Black!— Minerva regañó mirando molesta al de ojos grises.

—Han pasado varias horas y ningún auror ha venido, si quieren mi declaración me buscarán
— Aseguró con seriedad antes de levantar la manga larga de su brazo izquierdo. —Que te
quede muy claro, Black. Yo nunca me uniría al grupo de ese asesino megalómano.

—¿Y la autopsia de Lily? No vas a esperarla— Black cuestionó en un intento de persuasión


agresiva y esa fue la gota que derramó el vaso para él.

La palma de Severus impactó rápidamente en una cachetada contra la mejilla del ex-heredero
Black.

—No vuelvas a intentar usarla para manipularme, Black, ni siquiera vuelvas a mencionar su
nombre en mi presencia— Dijo con voz gélida mientras que lo miraba completamente
enojado.
Era el colmo del cinismo.

—Basta, Sirius— La señora Potter demandó lanzando una mirada a Black y este se apartó. —
Sí el joven Prince quiere retirarse, lo puede hacer. Vete a descansar, muchacho, tanto tú como
nosotros necesitamos tiempo para pensar.

Asintió agradecido por la empatía de la castaña y Minerva se despidió con un gesto para
luego guiarlo fuera de la habitación.
Orquídea

Ser como la orquídea, fuerte, solitaria, con es belleza perturbadoramente extraña,


matemática por adicción y absolutamente sin esperanza.

— Anónimo

Fleamont Potter I

Inmediatamente luego de que la puerta se cerrará, la habitación se quedó en silencio mientras


que Euphemia dirigía una mirada molesta hacia Sirius, quien se encogió sobre sí mismo antes
de dar una disculpa silenciosa a la castaña.

No pasó mucho tiempo hasta que él y su esposa decidieron que era mejor dar tiempo a James
para pensar y descansar, por lo que todos salieron de la habitación para dirigirse hacia la sala
privada contigua y Harry fue acostado en una cuna transfigurada antes de que un hechizo de
silencio fuera puesto sobre este.

—¿La profecía se cumplió? Harry lo derrotó, está muerto ¿Verdad?— Euphemia preguntó
con preocupación a lo que se acercó a su esposa mientras que Remus y Sirius miraron
expectantes a Dumbledore.

—Lo hizo, Harry cumplió la profecía— Dumbledore les aseguró haciendo que todos, menos
el propio Fleamont, dejaran salir un suspiro aliviado. —Ha sido una noche muy larga y
ciertamente todos tenemos asuntos pendientes. Sirius, Remus, me gustaría que estén
pendientes de la búsqueda de Pettigrew. Me quedaré con los Potter y estaremos atentos a
cuando estén los resultados de la autopsia de Lily.

—Nos encargaremos— Sirius afirmó y Remus asintió para que luego ambos se despidieron
antes de retirarse con dirección al Ministerio de Magia.

—No quiero dejar a James solo, iré a cuidar de su sueño. Te encargó a Harry, Fleamont—
Euphemia le dijo al notar el tenso silencio entre él y Dumbledore, por lo que ella volvió a la
habitación.

—Ese mago murió ¿Verdad, Albus?— Fleamont fue el primero en romper el silencio, una
vez que Albus y él estuvieron sentados en los asientos de la sala privada. —Como amigo te
pido que me digas la verdad, ¿Se cumplió la maldita profecía que cubre a mi nieto?

—Me temo que no se cumplió del todo, Fleamont— Albus le respondió estirando una mano
para acariciar la cicatriz en la frente de Harry.

—Se supone que está muerto— Dijo mirando a su nieto. —¿Pero realmente está muerto? Se
encontró su varita, se encontró parte de su cuerpo y un poco de cenizas, pero ¿Son suficientes
pruebas para darlo por muerto? Ese mago es un maestro en las artes oscuras, una magia
prohibida que es capaz de hacer grandes cosas... incluso engañar a la muerte, no está fuera de
sus límites.

Las palabras crearon un silencio tensó alrededor de ambos.

—Voldemort regresará, Fleamont. Yo lo sé y creo que tú también lo sabes— Dumbledore


murmuró mientras apartaba la mano de Harry. —La profecía podía dirigirse a dos recién
nacidos, Harry Potter y Neville Longbottom... Voldemort escogió a Harry, lo sintió como una
amenaza y por eso vino tras él en lugar de Neville.

Fleamont pensó en lo dicho. Se dio cuenta que tenía mucho sentido, eso explicaría porque
tanto James como Frank parecían haberse aliado para protegerse de tal forma hasta el punto
que ambos encantaron sus casas con Fidelius; en un principio había pensado que era porque
James insistió en la protección de su ahijado, Neville, pero ahora podía ver que había más
detrás de ello.

—Sí lo ha señalado como una amenaza, entonces ¿Por qué no pudo tomar la vida de mi
nieto? ¿Cuál es el significado de esa cicatriz de rayo en su frente?— Fleamont cuestionó
consternado por el hecho de que su nieto de solo tres meses pudiera ser un peligro para un
poderoso señor oscuro.

—¿James alguna vez te habló del contenido de la profecía?— Dumbledore preguntó.

—Él no lo hizo y yo no quise presionarlo... James ni siquiera sé lo corto a Lily ¿Sabes?—


Fleamont comentó dejando a Albus perplejo por lo dicho. —Nos contó que había una
profecía sobre Harry, el señor Tenebroso y la posible derrota de este, pero nunca nos dijo que
decía. Lily insistió mucho en saberlo, pero James se negó a hablar de ello.

Albus entró en un estado pensativo antes de preguntar con seriedad. —¿Crees que él
sospechaba que Lily estaba planeando algo?

—Puede ser posible— El Potter mayor respondió soltando un suspiro. —Mi hijo la amaba, la
amó por mucho tiempo, pero James no es ingenuo y debió darse cuenta de lo cuestionables
que eran las acciones de Lily... tengo la impresión de que James creyó que ella iba a
abandonarlos, sin embargo, no creo que tuviera idea sobre el ritual.

—Es probable— Dumbledore asintió compartiendo opinión con el pocionero.

No era un secreto para el director que el matrimonio de James y Lily no había sido,
especialmente, feliz desde que se dio la noticia del embarazo de la pelirroja.

—Un mes antes de que Harry naciera, estaba buscando un profesor para el puesto de
Adivinación y en las entrevistas conocí a una bruja llamada Sybill Trelawney; cuando
estábamos hablando, ella entró en trance y dijo la profecía frente a mí para luego no recordar
nada de lo habló— Albus explicó cómo se llegó a enterar de la profecía.

—Así fue como lo supiste y empezaste a investigar a quién se refería, tu búsqueda acabó
cuando julio acabo— Fleamont declaró y el mago mayor asintió.
—"El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca... Hijo de quienes lo han
desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo
señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce, uno que
será entregado por aquel que posee la sangre más antigua... Y uno de los dos deberá morir a
manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único
con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes..."— Albus
recitó la profecía que fue dicha esa extraña y fría noche de junio. —Un niño con tal poder
mágico a tan corta edad.

Fleamont asintió con la mirada sobre su nieto y llevó una para acariciar los desordenados
cabellos del bebé antes de dirigir sus ojos hacia Dumbledore. —La profecía ya ha
comenzado, pero aún no ha terminado.

—Harry nació en el último día del séptimo mes. Nacido de padres que desafiaron a
Voldemort tres veces: al negar unirse a los Mortífagos, unirse a la Orden del Fénix y al luchar
contra los seguidores de Voldemort— Dumbledore dijo. —Señalado como su igual, fue el
mismo Voldemort quien lo escogió. Harry está destinado a derrotarlo, la profecía continuará y
no se detendrá... Cuando Voldemort vuelva, tendrá que luchar no solo para vencer sino
también para sobrevivir.

Las cosas vibraron dentro de la sala privada y Fleamont tuvo que obligarse a controlar sus
emociones. Saber que su nieto tendrá que luchar con el Innombrable para poder vivir, era más
de lo que podía soportar.

—Sin embargo, ¿Cuál es el poder que el Innombrable no conoce? ¿Quién es aquel que posee
la sangre más antigua?— El pocionero cuestionó al director.

—No tengo esas respuestas— Albus dijo afligido por no poder resolver esa parte de la
profecía. —En un principio pensé que podrían ser Lily por lo desconocido que son sus
orígenes como nacida de muggle, pero ahora con lo sucedido con el ritual, no estoy seguro.

Fleamont asintió de acuerdo, sus sentimientos por su fallecida nuera eran contrariados. Había
apreciado y aceptado a Lily porque era la mujer que su hijo amaba, pero sí le preguntaban
sobre si estaba de acuerdo con que James se casará con ella... respondería de inmediato que
no, pero que aún así aceptó porque deseaba que su hijo fuera feliz. Aunque ahora estaba
convencido de que dejar que James se casará con Lily fue lo incorrecto, ella comenzó a ser
inestable desde el inicio del embarazo y había muchas de sus acciones que no podía justificar
como la falta de apego con Harry, creyó que era un etapa por la diagnosticada depresión post-
parto, al parecer se equivocó.

—También hay otra cosa de la que no estoy seguro, teniendo en cuenta los acontecimientos
recientes— Fleamont dijo pensativamente. —Ahora Severus es el esposo legítimo de James y
Harry mágicamente también es su hijo, por lo que la profecía entonces tendría que referirse a
James y Severus como quienes desafiaron tres veces al Innombrable.

—A pesar de que el ritual que hizo Lily ha cambiado un poco las circunstancias, es poco
probable que la profecía se dirigiera a otra persona— Dumbledore declaró haciendo saber al
Potter que ya había pensado en esa posibilidad. —Si bien es correcto que ahora la profecía se
refiere a ellos, no cambiará ya que me temo que tanto James como Severus han desafiado tres
veces a Voldemort.

—¿Es así?— Potter preguntó con incertidumbre.

—Severus es un slytherin que se rehusó a unirse a los mortífagos, es considerado un traidor y


desde el momento se negó a tomar la marca. Oí que participó en la defensa de San Mungo en
el ataque que hubo hace unos meses, luchó contra los seguidores de Voldemort. Además ha
ayudado indirectamente a la Orden del Fénix al entregar información sobre ciertos mortífagos
por medio de Minerva— Albus explicó sus razones para creer que la profecía seguía su curso
a pesar del cambio que provocó el ritual en la vida de Harry. —Sin embargo, hay algo que me
consterna y eso es que él es un Prince.

—¿Qué quieres decir con que es Prince?— Fleamont cuestionó alzando una ceja.

—Ese muchacho no es un mago que simplemente decidió tomar tal apellido, Severus
realmente es un verdadero Prince tanto en nombre como en sangre— Dumbledore comentó
en voz baja.

Fleamont miró atónito al viejo mago. —¿Estás hablando de esos Prince? Pensé que era solo
una coincidencia en el apellido— Albus asintió como respuesta.

La Noble y Ancestral Familia Prince es muy antigua, sus orígenes son incluso más lejanos
que los de la familia Black o los de la familia Potter, se remontan incluso a siglos antes de la
creación de Hogwarts y es considerada como la familia mágica inglesa más antigua existente
actualmente. Fueron gobernantes durante siglos en la Edad Media, ellos fueron reyes antes de
que apareciera la corona británica muggle y habían estado en el poder hasta que comenzaron
las cacerías de brujas haciendo que se unieran al resto de los magos para proteger la sociedad
mágica. Los Prince, antes llamados Beckett, cambiaron su apellido para recordar de dónde
provenía su linaje y mostrar que un día habían sido reyes, reinas, príncipes y princesas, pero
por sobre todos los títulos eran magos y brujas que protegieron la magia cuando más se
necesito.

Según algunas fuentes, la idea de crear el Estatuto del Secreto Mágico fue dada por un
miembro de la familia Prince de ese momento, Egan Beckett, quien convenció al Jefe
Supremo de la Confederación Internacional de Magos para que se diera a conocer la
probabilidad de la clandestinidad de la magia y con ello se llevó a semanas de discusiones
entre los países, que finalmente aceptaron la creación de la institución y con ello llegó el final
de la caza de brujas.

—Eliane Snape, la madre de Severus en realidad fue Eileen Prince... al parecer ella huyó al
mundo muggle y cambió su nombre. El abuelo de Severus fue de hecho el fallecido Lord
Phoenix Prince y el actual jefe de la familia, Lord Ignatius Prince, es su tío— Albus comentó
con una expresión en blanco. —Supe este secreto cuando Severus tenía once años y Phoenix
Prince se presentó en Hogwarts dos días después del inicio del curso, exigiendo verlo, lo
observó de lejos y me confesó que el muchacho era su nieto.

Fleamont se quedó en silencio por varios minutos, conteniendo la sorpresa que sentía por lo
contado. —El muchacho, Severus, ¿Es consciente de su origen? ¿Acaso sabe del largo linaje
de magos del que proviene?

—Porta el apellido Prince lo que me hace suponer que tiene consentimiento de Lord Ignatius
para usar el apellido. Severus es un mago brillante, no sería de extrañar que haya relacionado
a su madre con la desaparecida Eileen Prince y que buscara a su tío— Dumbledore habló y el
Potter estuvo de acuerdo. El muchacho parecía ser alguien inteligente, bastantes, si tomaba en
cuenta su joven edad y el hecho de que ya era sanador. —Tal parece, Lord Ignatius decidió
darle a Severus el apellido y lugar que le corresponden como miembro de la familia, esto por
supuesto luego del fallecimiento de Phoenix Prince.

No era un secreto que el fallecido Prince había sido un purista de la sangre y teniendo en
cuenta en Severus era un mestizo, era obvio que Eileen Prince huyó de su padre para casarse
con un nacido de muggles o un muggle.

—¿Crees que sea él?— Preguntó. —¿Podría ser Severus Prince quién entregará a Harry el
poder?

—Es una gran posibilidad— Albus admitió. —Y tomando en cuenta la relación que el
muchacho ahora tiene con tu familia...

«Aquel que posee la sangre más antigua. No hay sangre más antigua que la de los Prince» El
viejo Potter pensó.

—Esto es algo que debes tener en cuenta, Fleamont— Albus dijo llamando la atención del
castaño. —Severus es un príncipe de nacimiento y sí Harry rechaza la sangre de Lily también
se convertiría en un príncipe. Tu nieto ya es poderoso por sí mismo, sin embargo, con la
sangre de la familia Prince... son conocidos por su fuerte magia ancestral y tengo que decir
que Severus es un mago excepcionalmente poderoso.

El pocionero observó sin expresión a Dumbledore.

—Harry necesitará toda la protección que se le pueda dar, así que tal vez sería bueno
mantener cerca a Severus, Fleamont. La familia Prince podría darle a tu nieto un apoyo
importante— El jefe del Wizengamont comentó con brevedad.

—Comprendo lo que quieres decir, lo tendré pendiente— Fleamont asintió a la vez que se
acariciaba el entrecejo intentando calmar el dolor de cabeza que empezaba a formarse debido
a los nuevos planes que ya rodeaban la cabeza de Albus .

Estos últimos meses habían sido agotadores desde que James les había contado que
existencia de una profecía con respecto a Harry; primero el miedo de que su familia fuera
asesinada durante la guerra, su nieto corriendo peligro por la maldita profecía, la distante
relación que tenían James y Lily, luego Pettigrew traicionando la confianza que se le habían
dado, el Innombrable atacando la casa de su hijo, su ex-nuera haciendo un ritual oscuro para
luego morir y actualmente, un inesperado nuevo miembro en la familia, quien ahora es
legítimamente su yerno y además de eso, pertenece a la antigua realeza y a una de las
familias más poderosas mágicamente.

Sí, definitivamente el universo parecía no querer darle un descanso a la familia Potter.


—Fleamont te pido como favor que no menciones de más lo que acabo de contarte sobre
Severus, no sería bueno tener problemas con los Prince, pero supuse que querrías saber un
poco más del muchacho. Tal vez conforme pasé el tiempo, Severus confiará en ustedes y se
los contará por sí mismo— Dumbledore pidió y Potter estuvo de acuerdo.

—No te preocupes, mantendré lo que hablamos en secreto y más bien gracias por hablarme
de la profecía— Fleamont agradeció antes de suspirar. —El Innombrable sigue por ahí y es
posible que ni yo ni Euphemia estemos cuando vuelva por venganza... Harry necesitará toda
la ayuda posible. Supongo que tendré que empezar a recolectar favores para asegurar apoyo
para mi nieto cuando llegue el momento.

—Una idea astuta y preventiva, Fleamont— Albus asintió. —Te aseguró que, incluso sí no
estás, veré por tu familia; te lo debo, fuiste de gran ayuda en la guerra contra... Grindelwald,
combatiste a mí lado y ahora, yo te prometo que combatiré al lado de tu nieto.

—Es bueno ver que la amistad entre los Potter y los Dumbledore continuará— Fleamont
afirmó cerrando el trato con un apretón de manos con el jefe del Wizengamont. —No se lo
menciones a Euphemia, no quiero preocuparla.

—Es un secreto entre nosotros— Dumbledore declaró. —Hablando de tu esposa, ella viene.

No pasaron más de unos pocos segundos antes de que la puerta de la habitación se abriera y
la figura de Euphemia entrará a la sala privada.

—Albus, qué bueno que sigues aquí. Yo quería preguntarte unas cosas, si tienes tiempo—
Euphemia habló mirando al mago de barba blanca.

—Claro, Euphemia— Albus asintió.

—¿Todo bien?— Fleamont preguntó a la castaña cuando esta se sentó a su lado.

—En lo que cabe, James incluso con los calmantes parece tener pesadillas— Euphemia
suspiró mientras acariciaba suavemente los cabellos de su nieto. —Mis preguntas son sobre
el muchacho, Severus. Fue tu estudiante y por alguna razón, me da la sensación que lo
conoces más de lo que dejas ver.

Dumbledore asintió, había visto la curiosidad de la mujer por Severus y el apoyo que le había
dado cuando se reveló todo el tema del ritual.

—Él va a volver ¿No?— Euphemia preguntó con preocupación.

—Severus podría tardar, no voy a negar eso, pero es un mago de palabra y él va a volver—
Dumbledore afirmó hacia los Potter. —El tema es difícil y sin duda es agotador tanto para
ustedes como para él, debido a su... bueno, él tiene una larga historia con Lily.

—No la comprendo ¿Cuál fue su objetivo al hacer esto?— La señora Potter murmuró más
para ella misma que para los demás y para ninguno de los magos pasó desapercibida la rabia
burbujeante de la castaña.
—¿Historia?— Fleamont cuestionó intentando cambiar el tema del ritual para apaciguar la
furia de su esposa.

—Otras personas dirían que Severus estaba enamorado de Lily, pero esa no es la verdad
como tal— Dumbledore dijo llamando la atención de los Potter. —Según lo que yo mismo
observe, Severus la consideraba su hermana, se conocían desde niños e incluso luego de que
ambos pelearan durante su adolescencia, él no perdió la esperanza de que ambos pudieran
arreglarse. Debo suponer que esa fue la razón por la que Severus atendió al llamado de Lily...
no puedo imaginar lo traicionado que debe sentirse, la traición de un amigo es una cosa, pero
la de un hermano... bueno, es el golpe más duro que puedo pensar.

—Es aún peor de lo que imagine, Fleamont. Traicionar de esa forma a una persona que la
consideraba su propia hermana— Euphemia exclamó con el rostro enfurecido. —Yo lo sabía,
esa mujer traería desgracia a nuestra familia... quería buscar una pareja adecuada para nuestro
hijo, pero insististe en que las cosas no eran como antes ¡No fue una buena decisión que se
casará con ella! Primero con sus exigencias extravagantes y luego con la mala forma en cómo
trató a nuestro nieto, solo tenemos que notar cómo terminó todo ¡Rechazó e hizo daño a su
familia, traicionó a un hombre que la consideraba como una hermana y lo obligó a tomar un
lugar que no es su responsabilidad; y lo peor de todo, ahora está muerta! Los dioses
ciertamente dan lo que mereces.

Las palabras crearon un silencio en la habitación e hizo que Fleamont soltará un suspiro, el
sexto sentido de su esposa parecía siempre tener razón... debió haberla escuchado esa noche
después de la cena en la que James presentó a Lily, tal vez si hubiera oído las preocupaciones
de su esposa y convencido a su hijo, no estarían ahora en este punto.

Euphemia Potter Whisp era una mujer amable y cariñosa, pero como toda madre lo más
importante para ella era proteger a su familia. Leal, honorable y franca, eran características
que la describen perfectamente.

A pesar de las fuertes palabras de la castaña, Dumbledore no encontró argumento para debatir
contra lo dicho, lo que Euphemia decía era verdad. Lily había practicado un ritual oscuro con
su familia, rechazó a su propio hijo y esposo e hizo daño a Severus traicionando su confianza,
incluso si quisiera defenderla diciendo que lo hizo para proteger a Harry y luego dio su vida
por él ¡Era un mentira! La mujer había iniciado el ritual meses atrás, fue hallada sin vida en
medio del pasillo y Harry fue encontrado, desprotegido, dentro de la guardería con los restos
de Voldemort en la mitad de la habitación.

No había muchas formas de defender lo que Lily Evans había hecho.

—La profesora McGonagall parece muy cercana al muchacho ¿Verdad, Albus?— Fleamont
terminó por romper el tenso silencio y su comentario hizo asentir a Euphemia, a la cual no le
había pasado desapercibida lo pendiente que la profesora estaba del pelinegro.

Albus asintió. —Minerva siempre ha tenido un cariño especial hacia él, de hecho, si le
preguntas por sus estudiantes favoritos no te contesta de inmediato, pero el nombre de
Severus terminará saliendo de su boca en algún momento— Mencionó recordando a los
merodeadores siendo regañados por Minerva por molestar al slytherin. —Ella siempre ha
estado muy pendiente de Severus, incluso luego de que él se graduará, siguieron manteniendo
el contacto y reuniéndose a menudo.

—Se nota que se tienen mucho cariño— Euphemia comentó.

—Minerva lo considera como su propio hijo y Severus no está muy lejos, ella ha sido como
su segunda madre para él— Dumbledore les dijo. —De hecho, no me tomaría por sorpresa
saber que me pedirá cubrir sus clases de mañana para poder estar con Severus.
Gardenia

La guardo, traidor a mi pesar, porque está perfumada, la medalla de la vida de Rocíoaroma


a la vez de gardenia y pensamiento.

— Felipe Trigo

Severus Prince III

Severus se dirigió apresuradamente hacia la salida de San Mungo luego de haber dejado la
habitación privada de los Potter. Minerva lo tomó del brazo y los hizo aparecer directo en la
sala de estar de su apartamento, cayó sentado en la alfombra, pero no tenía fuerza para
levantarse.

Estaba demasiado agotado y se sentía sobrepasado por lo sucedido.

—Te haré un té de valeriana y te tomarás una dosis de Filtro de Paz— Minerva le dijo a la
vez que se dirigía hacia su cocina, no le respondió.

Su cabeza no podía parar de dar vueltas al día, ¿Cómo fue que las cosas se jodieron tanto
hasta terminar a tal punto? Su día había sido completamente normal; se había dado una
ducha, cocinó y desayunó, trabajó unas horas en su laboratorio haciendo las pociones que su
mentor de la maestría le había encargado, luego había hablado por flú con Regulus y después
se pasó unas pocas horas leyendo hasta que dio la hora en que ella lo citó, por lo que apareció
en la dirección y ahí comenzó todo.

Lily había escrito en la carta que quería que arreglaran sus diferencias... diferencias, sus
demonios.

No habían hablado en años así que por supuesto ella debía haber cambiado, al igual que él lo
hizo, pero ni en sus peores pesadillas imaginó que ella pudiera traicionarlo de esa forma, no
se lo desearía a nadie. Le había jodido la vida, lo ató de todas las maneras posibles al redirigir
las uniones mágicas hacia él con ayuda de ese ritual. Durante años la había considerado como
su mejor amiga... como su hermana, incluso luego de que habían peleado no había mes en el
que no lamentará el término de su amistad, pero ahora con dificultad podía pronunciar su
nombre.

Ella no tenía ningún derecho a hacerle eso y sin embargo, lo hizo sin importarle nada ni
nadie... No le importo Harry, ni Potter y mucho menos él.

Aún con todo lo explicado por esa sanadora y haber tenido las evidencias frente a él, era
incapaz de aceptar que debido al ritual había terminado siendo, mágicamente y legalmente
hablando, el esposo de Potter y la madre de un bebé, del cual ni siquiera sabía que existía
hasta hace unas pocas horas.
Rabia. Ese era el único sentimiento que Severus podía sentir hacia ella, no solo le había
hecho esto a él sí no también a su propia familia ¿Qué clase de personas rechaza a su familia
de esa forma? Lo hizo a escondidas, como una cobarde que no se atrevía a afrontar las cosas
de frente y en su lugar, ella estuvo planeando esto durante un tiempo, Montgomery había
mencionado que podía llevar meses de preparación. Quién sabe desde cuando estuvo
planeándolo sin que nadie lo supiera... ni siquiera tuvo la oportunidad de evitarlo.

Había sido un estúpido y un confiando porque ella era solo Lily, la chica que conocía desde
que era un niño y a la cual había considera como la hermana que nunca tuvo. Su aprecio por
ella fue una tontería... ahora estaba atrapado contra la varita y la pared, no encontraba forma
de escapar.

Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos y no hizo el amago de detenerlas.

Un matrimonio por unión mágica no podía ser disuelto de ninguna manera, a menos que una
de las partes muriera, por eso ahora todos preferían la ley o los contratos mágicos, a pesar de
lo anticuados que son estos. Se negaba a aceptar que su realidad ahora era estar casado con la
persona que hizo de su vida un infierno durante siete años, Potter haría lo imposible por
detener las cosas y no pudo evitar sentir la angustia ¿Él sería capaz de intentar matarlo para
terminar con todo?

No tenía una respuesta.

Y Harry... Harry era solo un bebé que se vio envuelto en las acciones de su progenitora, él era
la mayor víctima de todo esto ¿Cómo era capaz una madre de simplemente abandonar a su
hijo, así como si nada? ¿Cómo era capaz de rechazar a su propio hijo de tres meses? Esas
preguntas provocaron una intranquila más grande para Severus ¿Qué pasaría sí el bebé
rechaza la sangre de Lily y la reemplaza con la suya? Eso era algo que lo asustaba
terriblemente porque de alguna manera, sí eso pasaba... Harry terminaría compartiendo su
genética, siendo su sangre.

Tenía que dejar de pensar. Alcohol, eso lo haría dejar de pensar.

Severus se levantó del suelo con la intención de beber la botella completa de whisky de fuego
que estaba en el mueble de la licorera, pero se detuvo cuando tuvo la botella en su mano ¿Y
sí en verdad estaba lactando? ¿Harry podría llegar a necesitarlo? Sí era así, no podía beber
alcohol. Eso podría traerle problemas que no quería provocarle. Paró su línea de pensamiento
en ese momento. Él no estaba considerando nada ¿Verdad?

Arrojó la botella contra la pared quebrándose en un gran estruendo, gritó con todas sus
fuerzas y luego sintió los brazos de Minerva envolverlo... entonces se dejó caer en la
desesperación por primera vez desde el fallecimiento de su madre.

Gritó y lloró de frustración, de ira, de pánico, de dolor y de tristeza porque a pesar de todo el
daño que Lily le había hecho, él aún continuaba queriéndola... aún la amaba y la muerte de
ella dolía mucho más que la traición.

—Está bien, todo estará bien— Minerva le dijo una y otra vez con la voz ahogada.
—No puedo... nada está bien— Lloró abrazado a la animaga. —¿Por qué ella me hizo esto?
¿Por qué Lily nos hizo esto? ¿Por qué tuvo que morir? No lo entiendo.

Para cuando sus ojos se quedaron sin lágrimas que derramar, los primeros rayos de sol
estaban comenzando a entrar por las ventanas. Minerva se mantuvo junto a él en todo
momento y ella no lo soltó, incluso cuando lo llevó a su habitación y le hizo beber un vial de
Filtro de Paz en su estado semi-consciente. Incluso cuando se durmió, pudo sentir la
presencia de ella cuidando su sueño.

La luz picó sus ojos haciéndole sentir incómodo y eso fue suficiente para despertarlo.
Observó la ventana con las cortinas entreabiertas, sin ganas de levantarse, aún con todo lo
que había dormido todavía se encontraba cansado.

Severus miró al reloj sobre la mesita de noche. Diez con veinte, ya era algo tarde. Se sentó en
la cama con la intención de empezar su día y estaba por ponerse de pie cuando su mirada
recayó sobre el sofá en la esquina de su habitación, encima del asiento estaba su túnica negra
llena de chamuscadas.

Había pasado lo mismo durante las tres últimas mañanas. Fingía despertarse igual que
siempre e intentaba seguir su vida normal, pero luego miraría la quemada túnica negra
haciéndole recordar su nueva realidad y al igual que las mañanas anteriores, sintió como se
sofocaba y como su respiración se cortaba.

Se sujetó de la cama intentando estabilizarse para no caer al piso mientras que buscaba aire
para que llegara a su pulmones.

Mañana tras mañana deseaba que todo hubiera sido solo un sueño extraño, sin embargo, no lo
era y por eso aún no había retirado la túnica del sofá, era para recordarle lo sucedido... la
evidencia de que los acontecimientos de Samhain eran reales y no un invento de su mente o
un sueño extraño. Su mente empezó a repasar todo lo pasado hasta entonces; su llegada al
Valle de Godric, la casa quemándose, el cadáver de Lily, Sirius Black golpeándolo y la
mirada de desesperación de Remus Lupin, James Potter casi muriendo en sus brazos, el llanto
de Harry, la llegada a San Mungo, Dumbledore, la preocupación de Minerva, los señores
Potter, la especialista Montgomery, el ritual... Potter y Harry.

Las tormentosas memorias no lo dejarían solo ni un solo momento, aparecían en sus


pesadillas nocturnas y lo acompañarían atormentando durante el día.

Una persona se sentó junto a él haciéndolo sobresaltarse, no había escuchado la puerta.

—Respira, Severus, inhala y exhala— La voz de Minerva lo hizo seguir las instrucciones
mientras que sentía como ella le acariciaba la espalda.
No supo cuánto tiempo estuvo tratando de salir de su nuevo ataque de pánico mientras que
escuchaba la voz de la animaga, pero finalmente pudo lograr volver a tomar el control de su
respiración.

—Tranquilo, ya pasó— Minerva le aseguró a la vez que le pasaba un vaso de agua y él lo


tomó a grandes sorbos para quitar la sequedad en su garganta. —¿Mejor? ¿Necesitas que te
traiga algo?— Le preguntó cuando él devolvió el vaso.

Severus negó con la cabeza. —Gracias— Dijo soltando un suspiro y Minerva acomodó su
cabello poniéndolo detrás de sus orejas.

—Estoy aquí para ayudarte— Minerva afirmó.

Él lo sabía. La pelinegra había estado en su casa tres días seguidos, cuidando de él y


apoyándolo en sus ataque de pánico que cada vez estaban siendo más frecuentes, el fin de
semana había sido largo para ambos, pero Minerva no lo había abandonado en ningún
momento e incluso ella había pedido al director que diera las clases del viernes porque se
quedó aquí junto a él.

—¿Quieres una dosis de poción calmante o quieres volver a acostarte?— Minerva le


cuestionó.

Sí, quería tomar ese tranquilizante para quedar tan drogado para que las pesadillas no
llegarán. Sí, quería volver a acostarse en su cama y no volver a levantarse nunca más, tal vez
en un intento de morir por la falta de alimento o la deshidratación; Minerva, por supuesto, no
lo dejaría hacer aquello y su propia mente se lo impedía.

Había dicho que volvería al hospital para encontrar una solución a todo esto... ya pasaron tres
días y no había cumplido su palabra. No quería hacerlo, pero sentía que se lo debía a
Euphemia Potter, la mujer había sido amable con él, lo apoyó cuando estuvo solo en ese
consultorio y creyó de inmediato en su inocencia, a pesar de que Lily era su nuera.

Negó con la cabeza hacia Minerva. —Tengo que ir al hospital. He llorado, he gritado y he
huido de los problemas durante tres días, pero eso no hará que desaparezcan.

Mientras más rápido arreglará esto, sería mejor.

La animaga asintió. —Si es lo que quieres hacer— Minerva le respondió en un susurro antes
de ponerse de pie. —Eres muy fuerte, lo sabes ¿Verdad?— Ella dejó un beso en su cabeza y
él asintió con duda. —Iré a prepararte algo para que desayunes y luego te acompañaré al
hospital.

Estuvo de acuerdo con ella, por lo que le agradeció antes de que la pelinegra saliera de la
habitación.

Buscó algo de ropa en su armario antes de entrar al baño, tomó una ducha sin demorar
demasiado para luego secarse con la toalla y secar su cabello con un movimiento de su mano
antes de cepillarlo. Miró la ropa negra que había tomado inconscientemente, quería ponérsela
para mostrar respeto por la muerte de ella... pero, se recordó que de hecho, no era su pérdida
ni debía guardar luto luego de lo que ella hizo.

Severus salió del baño con la ropa negra en su mano y la volvió a guardar en el armario antes
de buscar otra cosa que ponerse. Finalmente, se vistió con una camisa ligera de botones
blanca junto con un pantalón formal de tiro alto color negro, se puso sus mocasines cafés y
tomó su abrigo-túnica café claro.

Guardó su varita en la manga de su camisa y metió uno de sus pañuelos en el bolsillo del
abrigo para después salir de la habitación, dirigiéndose a la cocina. Desayunó con Minerva, lo
que ella había preparado; té, huevos revueltos y unas tostadas.

Tomaron la red flú hacia San Mungo y miró con nerviosismo la recepción.

—¿Quieres que te acompañe o quieres hacerlo solo?— Minerva le preguntó al ver sus dudas.

—No puedo depender de ti siempre que tengo problemas, Minerva— Respondió soltando un
suspiro y ella asintió antes de darle un abrazo.

—Cualquier cosa sabes que sólo necesitas enviar un patronus, Severus. No importa la hora
que sea— Minerva le dijo a lo que le agradeció y se despidió de ella antes de verla aparecer.

Respiró profundo y se acercó a la recepción sintiendo su estómago revolverse. Mentalmente


rezó por tener la suerte de que le negaran la visita.

—¿A quién viene a visitar?— La recepcionista le preguntó con voz aburrida.

—Lord James Potter, fue ingresado hace cuatro días— Respondió sintiendo las palabras
amargas en su boca.

—Un momento— Ella le miró por un momento antes de revisar un pergamino que tenía
varios nombres. —Severus Potter ¿Verdad?

Le consternó escuchar ese apellido luego de su nombre y tuvo que obligarse a asentir después
de no responder nada por varios segundos.

—Su esposo está estable y mejora rápidamente, sí todo sigue así le daremos la salida mañana
en la tarde para que siga con el tratamiento en casa— La bruja le explicó dándole una sonrisa,
que le hizo preguntarse qué tan rápido se corrieron las noticias. —Tiene que firmar aquí para
autorizar la salida de mañana, usted firmó como responsable del ingreso ¿Cierto?

Asintió leyendo el documento antes de firmar, luego le dio una pequeña sonrisa a la mujer
disimulando su conmoción al ver como su firma con el apellido Prince cambia a ser Potter
frente a sus ojos.

—Aquí tiene— Entregó el documento y ella lo adjunto a un expediente.

—Eso sería todo. Sí va por ese pasillo llegará a las escaleras, tiene que subir al cuarto piso, lo
movimos esta mañana a la habitación 410— La mujer le señaló el pasillo.
—Gracias— Severus habló intentando que su voz se escuchara lo más normal posible, a
pesar que sus manos temblaban dentro de los bolsillos de su abrigo.

Subió las escaleras durante varios minutos, sintiendo como el desayuno parecía estar
teniendo una épica batalla dentro de su estómago. Al llegar al piso, encontró fácilmente la
puerta con el número indicado y tomó algunas respiraciones, dándose valor antes de tocar
suavemente la puerta con sus nudillos.

No pasaron más que unos segundos hasta que la puerta fue abierta por el señor Potter, que
tenía una apariencia agotada e intentó darle una sonrisa para luego dejarlo pasar. Al entrar
comprendió porque el mago se notaba tan cansado, la habitación parecía un campo de guerra;
la señora Potter estaba junto a la cama mientras que Potter cargaba a Harry y trataba de
calmarlo, aunque no parecía estarle yendo muy bien con ello porque el bebé lloraba
desconsoladamente mientras que Black y Lupin también intentaban ayudar a tranquilizarlo.

—Creo que volveré después, señor Potter— Dijo un poco, bastante, asustado hacia el mago y
sin quererlo, su voz llamó la atención del resto de los adultos dentro de la habitación.

Un asfixiante silencio llenó el lugar y lo único que lo rompía era el llanto de Harry, el cual
aumentó de forma desproporcionada luego de que todos se quedarán en silencio.

Severus era consciente de que ellos no esperaban que fuera a volver, pero había dicho que
volvería para buscar una solución y él siempre cumplía su palabra.

—Creo que volveré en otro momento— Murmuró con la intención de irse de la habitación,
aunque notó que el llanto de Harry estaba menguando.

—Señor Prince ¿Puedes repetirlo?— La señora Potter se dirigió hacia él, pero tenía la mirada
fija en el bebé.

—Volveré después, no creo que sea el momento adecuado, señora Potter— Repitió aclarando
a la castaña lo que dijo y luego se dio la vuelta con moción de abrir la puerta.

—Harry sabe que estás aquí— El comentario de la señora Potter hizo que se congelará en su
lugar con una mano en el pomo de la puerta, volteó la cabeza y dirigió una mirada
confundida por sobre su hombro. —No ha parado de sentirse incómodo o de llorar por largos
periodos desde hace tres días, pero ahora está dejando de llorar con solo escuchar tu voz.

Miró aterrorizado al bebé. Era cierto que había parado de llorar y ahora solamente se removía
incómodamente en los brazos de Potter. Podía sentir sobre él la mirada de los tres
merodeadores, por lo que se quedó quieto sin saber qué hacer.

Soltó un suspiro, pensando en la razón del porqué Harry lloraba tan desconsoladamente
durante largos ratos. Podían ser varias cosas; el pañal sucio, irritación por tantas personas,
hambre, cólicos...

—Cada vez que tratamos de darle el biberón se niega a tomarlo, hemos estado apareciendo la
fórmula de leche directamente en su estómago— La señora Potter explicó y pudo notar la
frustración en su voz mientras que Potter intentaba darle nuevamente el biberón a Harry, pero
este corría el rostro iniciando a llorar nuevamente.

La poca sutileza de la frase y la mirada desesperada de la castaña debió haberle hecho


sospechar, pero no lo comprendió hasta que vio a la bruja sacar la misma libreta en la que
Montgomery había escrito durante la otra noche.

—Sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero crees que podrías ayudarnos, por favor— La
mayor le pidió.

—Es posible que no pase nada— Dijo en un intento de negarse mientras que observaba con
impotencia cómo el bebé sollozaba.

Sabía que no tenía que aceptar hacerlo, sabía que no debía acercarse y debió haberse ido
inmediatamente de la habitación, pero para cuando se dio cuenta ya estaba transfigurando su
pañuelo en una manta y estaba a la par de la cama. La señora Potter entendió que había
accedido al pedido, por lo que ella tomó a Harry de los brazos de Potter y luego le indicó que
se sentará en el asiento junto a la cama.

El bebé fue colocado en sus brazos una vez que estuvo sentado y podía sentir las miradas
sobre él.

No estaba muy seguro de que hacer, por lo que intento recordar lo que había visto durante sus
rotaciones en obstetricia... pero claro, una cosa era verlo y otra diferente, era hacerlo él
mismo. Colocó la manta sobre su hombro, asegurándose que cubriera su torso y a Harry antes
de soltar varios botones de su camisa, dirigió al bebé a su pezón para que lo tomara y tuvo
que reunir todas sus fuerzas para no saltar de la impresión, al sentir y escuchar cómo el bebé
comenzaba a succionar.

Estaba amamantando a Harry... el bebé estaba obteniendo comida de él, lo cual creyó que era
imposible.

Parálisis, eso era lo que sentía en ese momento. No tuvo que haber aceptado y su mente le
recordaba cada tres segundos que no era su deber ni mucho menos su responsabilidad, pero
aún así...

—Gracias, no sabes cuanto te lo agradezco— El alivio fue claro en la voz de la señora Potter,
por lo que levantó su mirada de la manta para mirar a la castaña. —Se lo raro que debe ser
esto para ti y aún así... gracias por hacer esto.

Se quedó en silencio por varios segundos. —Está bien, no es problema— Habló y se asombró
al oír la sinceridad en sus palabras, pero tal vez no debió sorprenderle.

Los sentimientos que tenía hacia Harry eran extraños, diversos y de cierto modo le
preocupaba, pero detrás de las contradicciones había algo que era completamente verdad;
Harry había sido rechazado por su madre y la perdió, las dos cosas en una sola noche. No
tenía problema con ayudar al pequeño si estaba dentro de sus capacidades, aunque su mente
no dejaba de darle conflicto porque sí divagaba mucho sentiría la unión pulsando su núcleo
mágico... no solo podía sentir la conexión que lo unía con el bebé, si no también la de Potter.
—¿Este sería un buen momento para hablar?— Fleamont Potter dirigió su pregunta hacia él y
terminó por asentir. Así que el mago mayor le indicó a la bruja mayor, a Black y a Lupin que
se sentarán. —Los chicos decían que seguramente no ibas a volver, pero me alegra ver que si
lo has hecho, señor Prince.

—Siempre cumplo mi palabra— Respondió con firmeza. —Debemos resolver las cosas y lo
mejor será que busquemos una solución lo más rápido posible.

—Bueno, estamos de acuerdo con algo— Black susurró entre dientes, pero él se negó
rotundamente a dirigirle la mirada.
Magnolia

Él había detenido los ojos en la piel de su rostro, que pensó comparable a la tersura de un
durazno y a la blancura de una magnolia.

— Anónimo

Severus Prince IV

Se sentó en silencio en la silla junto a la cama de Potter, esperando que cualquiera de las
personas dentro de la habitación hablará. Finalmente fue Lupin quien rompió la molesta
tensión del lugar.

—Sirius y yo estuvimos buscando alguna manera de disolver el ritual. Encontramos muy


poco sobre el ritual, sin embargo, las fuentes repiten que trabajar con cualquier magia que
utilice la palabra "permanente" podría ser complicado— Lupin informó seriamente mientras
que señalaba la gran cantidad de libros que estaban sobre uno de los sofás. —Hacer
nuevamente el ritual podría ser mortal y no hay ninguna prueba de que en verdad funcione.

Permanente. No era una palabra que se usará a menudo en la magia debido a su complejidad,
porque una vez realizada la magia era imposible de revertir las consecuencias de este tipo de
magia, que en su mayoría es oscura.

Tiene que haber una manera, aunque sea una mínima esperanza, pero debe haber algo que
pueda ayudarlos. Los magos han practicado la magia durante casi dos milenios, en algún
lugar tiene que decir como resolver estas cosas.

—Es magia oscura, tal vez podría intentar entrar a la casa de los Black para buscar algo que
nos sea de ayuda en la biblioteca familiar— Black propuso dirigiéndose hacia Potter y eso
hizo llegarle a Severus la idea, de que tal vez en la biblioteca Prince podría encontrar algo
sobre el tema.

—Primero hay que encontrar la fuente del ritual o nunca podremos deshacerlo— Severus
habló haciendo que todos lo mirarán. —Nunca había escuchado de un ritual como este,
incluso el mismo Dumbledore parecía conmocionado por esta magia, así que debe ser más
antiguo que unos pocos siglos. Hay que descubrir de dónde salió y partir desde ahí, conozco
una biblioteca que tiene libros de hace más de un milenio, iniciaré a buscar ahí y luego iré a
mi segunda opción, la Biblioteca Mágica de Alejandría es la más extensa en cuanto a magia
oscura se trata.

—No creo que eso sea de ayuda...— Black casi ladró hacia él, pero fue interrumpido por
Lupin.

—De hecho, creo que tiene razón. Descubrir la fuente de creación del ritual nos llevaría a
acortar pasos en búsqueda de una contra-maldición para deshacerlo— Lupin comentó
pensativamente. —La Biblioteca Mágica de Alejandría tiene el área más grande de libros de
magia oscura del mundo, puede ser posible que encontremos más información ahí que en
cualquier lugar del Reino Unido.

—Pero, sin embargo, no sabemos por dónde iniciar, la casa se quemó hasta derrumbarse
recuerdan y es casi seguro que cualquier hilo de donde tirar lo hubiéramos encontrado ahí,
pero ahora no queda nada— Potter mencionó soltando un suspiro.

—El ritual tiene un nombre en latín, tenemos por donde iniciar— Black aseguró.

Por mucho que a Severus le costará admitirlo, Potter tenía razón. Era como si estuvieran en
medio de Londres, calles por todo lado, pero todas podrían ser un callejón sin salida o llevar
a más calles que al final no tendría salida; sólo había dos opciones, estancarse sin lograr
llegar a la solución o estancarse y no encontrar nada por más que busquen.

—Chicos, se que los cuatro creen que se puede encontrar una solución, pero...— El señor
Potter comenzó a hablar, pero fue interrumpido por Black.

—Tiene que haber algo que pueda deshacer el ritual, tiene que haberlo— Black afirmó
testarudamente en algo que es claro que no tiene remedio.

—No la hay, Sirius— Potter declaró fuertemente.

—Pero...— Black intentó volver a hablar y esta vez fue Severus el que lo interrumpió.

—No entiendes la complejidad de lo que sucede ¿Verdad, Black? El ritual es permanente.


Podríamos investigar durante años en bibliotecas o en lugares de magia oscura, pero la
realidad es que nunca llegaríamos a nada. Con cualquier cosa que hagamos para deshacerlo
terminaríamos siendo maldecidos, acabar con nuestras almas manchadas o morir en el intento
— Exclamó intentando mantener la calma. —Ella nos ha jodido a lo grande y de cada manera
posible, ella debió pensar en esto durante meses y se preparó para esto, incluso sí es que
hubiera algo que pudiera servirnos... Es casi un hecho que ella se deshizo de cualquier
información y para variar, tenemos la mala suerte de que ella fuera una mujer demasiado
inteligente, incluso para su propio bien.

La habitación se quedó en un tenso silencio luego de sus palabras y lo único que se


escuchaba era la succión de Harry, que a pesar de que ya no estaba ansiosa aún continuaba
estando ahí.

—Aunque esto sea difícil de aceptar, lo cierto es que el señor Prince tiene razón. Hay que
enfocar los esfuerzos en buscar un equilibrio que los afecte mínimamente— El señor Potter
volvió a hablar después de varios minutos.

—Supongo que ambos son conscientes que un divorcio es imposible en un matrimonio por
unión mágica— La madre de Potter afirmó.

Claro que lo sabía, eso significaba que sus esperanzas de casarse algún día se habían ido a la
basura e iba a tener que estar unido en matrimonio con Potter durante el resto de su vida.
Severus sintió a Harry removerse, pudo notar que había dejado de succionar, por lo que hizo
un movimiento de su mano para poner nuevamente la ropa en su lugar y suspiró aliviado,
tener la ropa puesta correctamente lo hizo sentirse menos abochornado. Puso la manta sobre
su hombro para luego recostar a Harry en su torso y darle suaves golpecitos en la espalda
para sacarle los aires.

Se concentró en lo que estaba haciendo para evitar pensar en lo demás y cuando dejó de
escuchar los pequeños eructos, acomodó al bebé otra vez en sus brazos y lo envolvió con la
manta antes de comenzar a mecerlo para que se durmiera. Al parecer era cierto que Harry
había estado con incomodidad por varios días porque cayó dormido rápidamente, enterrando
el rostro en su camisa.

Oyó a alguien aclararse la garganta y al subir la mirada se encontró con los ojos de Potter,
este lo miraba en silencio, pero él no lograba descubrir qué era lo que el hombre quería.

—Señor Prince— El llamado de la señora Potter hizo que dirigiera su atención hacia ella. —
¿Sabes lo que está haciendo Harry?

Alzó una ceja con confusión. —Dormir— Respondió con obviedad y luego pudo escuchar a
Black toser para encubrir una risa.

Ese idiota no podía dejar de burlarse de él, ni en un momento como este.

—Analizándolo más psicológicamente, en realidad— La señora Potter comentó con una


pequeña sonrisa. —Como medimago supongo que sabes lo apegados que los bebés son a sus
madres desde el primer momento y como ahora hasta han tomado esa posición por la unión
mágica...

—¿Usted dice que Harry se ha apegado a mí?— Cuestionó con seriedad.

Sí Harry en verdad, lo consideraba como una persona de apego, esto iba a ser muy malo. No
estaba en un posición en la que pueda permitir esto, la situación ya es bastante difícil como
para agregarle un posible problema de apego.

—Sí y creo que no solo él— Euphemia Potter mencionó señalando hacia él brevemente,
haciéndolo notar su postura. Estaba acunando al bebé, apegándolo a su torso mientras que lo
envolvía protectoramente con sus brazos, su cuerpo lo había hecho tan inconscientemente que
casi fue algo natural. —No es anormal teniendo en cuenta el tipo de relación que comparten
ahora, es comprensible que Harry pida constantemente tu presencia.

Había cierta verdad en sus palabras, tuvo que admitirlo. Era una mentira que todas las madres
e hijos sentían amor inmediato, ya que no era difícil ver a un niño poco apegado a su madre o
una madre que no quisiera a su hijo, el sentido maternal era algo muy debatible porque no
todas las mujeres lo experimentan de la misma forma. Aquí estaba él, ni siquiera era una
mujer, era un mago portador y sin embargo, sujetaba a un bebé que no era suyo casi como si
fuera un salvavidas.

La misteriosa naturaleza definitivamente era una perra.


—Esto podría traer consecuencias— Informó sintiéndose nervioso y les recordó. —Yo no soy
su madre.

—Ahora lo eres, al menos tanto mágicamente como legalmente y a mí parecer, lo estás


haciendo estupendamente hasta ahora— Fue consciente de la precaución con la que la
castaña dijo esas palabras.

Eso lo hizo preguntarse porque hacía esto por voluntad propia, no era su deber y sí fuera
algún efecto secundario del ritual que estaba alterando su forma de ser, estaba seguro que su
oclumancia le habría hecho notar cualquier anomalía o él habría notado sí hacía cosas que en
realidad no quería hacer. Tenía un gran conflicto consigo mismo.

—Harry te necesita y sé que de alguna manera, tú también lo necesitas a él. Tal vez
podríamos llegar a un acuerdo para que estén cerca— Fleamont Potter comentó a lo que de
inmediato se pudo ver la disconformidad del hijo de este. —O por lo menos hasta que Harry
cumpla una edad adecuada. Siendo franco y sí tuviéramos que tomar como un indicador la
incomodidad de Harry durante estos últimos días, podría afirmar que los próximos meses
serán complicados no solo para él sí no también para ti.

Entrecerró sus ojos ¿Cómo podría saber el hombre, que sería difícil para él?

—Puedo notar que estás en un conflicto contigo mismo, señor Prince, aunque no lo
comentes. Tu comportamiento me hace saber que lo hacer por voluntad y además, aparte de
ser un medimago puedo ver que eres bastante inteligente; así que debo suponer que ya has
valorado los posibles escenarios que podrían suceder en la separación de dos personas que
tienen un unión tan cercana como la que tienen Harry y tú actualmente ¿Verdad?— El señor
Potter habló con su mirada sobre él.

Por supuesto que ya había pensado en lo que sucedería en esta situación con Harry. Él podría
simplemente irse, pero eso sería hacer daño indirectamente al bebé debido a que era
perfectamente consciente de las pocas probabilidades de supervivencia que tenían los bebés
mágico al ser abandonados por su madre; y no solo eso, sí no que también sabía lo que
padecía un madre cuando su hijo era separado de ella o moría. Eran muchas variables que
iban desde los comienzos de enfermedades o debilidades psicológica hasta llegar a la muerte
por corazón roto o un suicidio.

La situación de él y Harry era peligrosa. Algo le decía que sí abandonaba a el bebé... Harry
no sobreviviría y... Severus nunca se perdonaría haberlo dejado abandonado siendo
consciente de lo que pasaría.

—¿Qué es lo que proponen?— Preguntó a los señores Potter luego de varios minutos.

—¿Qué?— Potter cuestionó volteándolo a ver.

—Conozco los riesgos de un abandono de unión... no podría irme sabiendo que las
probabilidades de supervivencia de Harry serían casi nulas. —Severus dijo soltando un
suspiro antes de dirigirse nuevamente a los padres de Potter. —Como usted bien dijo, señor
Potter, soy una persona inteligente y veo cómo están usando la persuasión para que yo acepté
poco a poco ciertas cosas, así que mejor vayamos directamente al grano y háblenme de la
verdadera propuesta que quieren hacerme.

El matrimonio intercambio miradas por un momento antes de que la castaña hablará. —Harry
te necesita y nosotros nos preocupamos por nuestro nieto— La mujer dijo con una seriedad
que le recordó que con quien estaba hablando era una bruja sangre pura criada en la élite. —
Pero entenderás que también hay otras cuestiones de nuestra preocupación... después de todo
el daño que ella ha hecho, me niego a que Lily sea relacionada de forma tan íntima con mi
familia. No sólo por la protección del apellido Potter, sino también para evitarle un posible
trauma a Harry y que su historial quede manchado al saberse la verdad sobre el ritual.

No le sorprendió, era bastante obvio si lo pensaba deliberadamente. Por muy modernos o


comprensibles que sean los Potter, seguían siendo una familia de magos sangre puras de la
luz, orgullosos y con un apellido que mantener en pie; es claro, que no querrían verse
involucrados con una mancha tan grande como lo es un ritual de magia oscura realizado por
un propio miembro de la familia.

—James está de acuerdo en que la prioridad de la familia es Harry y que este no se vea
afectado públicamente por esta situación, por eso decidimos que aprovecharemos que esa
mujer circula en el mundo mágico con el apellido Evans y declararemos a los aurores que ella
solo era una amiga de la familia— El señor Potter le explicó. —Es por eso que queremos
pedirte tu palabra de no revelar nada sobre el ritual, tal como lo hicieron Sirius, Remus,
Minerva y Albus; aunque en tu caso, primero tendríamos que ver otro punto antes de
realizarlo tomando en cuenta lo implicado que estás con Harry y siendo conscientes del
enlace matrimonial que ahora los une a James y a ti.

La primera parte fue una sorpresa escucharlo, porque bueno... Potter había estado enamorado
de Lily prácticamente desde que la conoció y no imaginó que estuviera dispuesto a aceptar a
desligarse de esa forma, aunque tenía que destacar el hecho que estaba poniendo a Harry por
sobre todas las cosas; parecía que Potter no era un mal padre como había llegado a pensar, su
suposición fue equivocada.

Por otro lado, sobre dar su palabra de guardar confidencialidad estaba de acuerdo y no tenía
problemas, de todas formas no era su asunto como los Potter manejaría la situación de Evans
y comprendía que los aspectos que debían tocarse con él mismo, eran diferentes por estar más
involucrado en el problema.

—De acuerdo, les doy mi palabra que no revelaré lo sucedido con el ritual— Severus
respondió a lo que los señores Potter asintieron complacidos.

—Este asunto de vuestro matrimonio no podrá mantenerse oculto por mucho tiempo más.
Albus ha hecho lo posible para retrasar la salida de la noticia sobre la caída del Innombrable,
pero pronto todo saldrá a la luz y con ello es posible que se sepa que ambos están casados
porque están relacionados con el lugar de los hechos— La señora Potter continuó a lo que
asintió suspirando.

Supo que esto pasaría desde el momento en que habló con la recepcionista y su apellido
figuró como Potter en lugar de Prince, el matrimonio iba a salir a luz, eso era verdad... pero
aún así, una cosa era ignorar el hecho de que estaba casado con Potter y otra muy distinta era
que todo el mundo mágico supiera de la relación que los unía.

—Ya lo saben o por lo menos algunas personas— Mencionó y eso hizo que todos dirigieran
sus miradas hacia él. —La recepcionista me llamó por el apellido Potter y a menos que
ustedes lo hayan mencionado, creo que se debe a los aurores.

—No previmos eso— Black dijo hacia Potter con el ceño fruncido.

—Ellos considerarán los acontecimientos de anoche como un ataque a una familia, ya que
tres de cuatro personas figuran con el apellido Potter y como ella tiene apellido Evans, tienen
que abrir dos casos por separado— Potter explicó a sus padres. —¿Qué haremos con eso?

—Sería adecuado que tanto tú como el señor Prince, dieran la imagen que se espera: ambos
son esposo y tienen un bebé junto, sin ritual de por medio— La señora Potter declaró en voz
baja.

Infierno sangriento.

Severus observó perplejo a los señores Potter. —A ver si entendí, ¿Ustedes quieren que
juguemos a la familia feliz?— Cuestionó sin poder evitar que lo mordaz se le deslizará en el
tono de voz. —Tienen que estar bromeando.

—Algo que sin dudas es innecesario— Potter afirmó y por una vez estuvo de acuerdo con él.

—No sería algo permanente, chicos. Ustedes estarán bajo el ojo público durante algunos
meses por lo sucedido con el Innombrable, pero la idea es que solo sea por eso; es solo por un
tiempo, que nos permitiría alejar a Harry del ojo público y de cualquier rumor fuera de
contexto, luego simplemente se separarían al igual que muchas otras parejas casadas— La
señora Potter explicó.

—No— Respondió rápidamente. —En primer lugar, es una locura y en segundo, nadie lo
creería.

—Podrían creerlo— Fleamont Potter dijo. —Ninguno de los dos ha declarado para los
aurores y eso nos da vía libre para cubrir lo sucedido con el ritual, a los aurores no les
quedará de otra más que aceptar vuestra palabra debido a que al quemarse la casa se destruyó
cualquier evidencia. Montgomery está bajo juramento de silencio, averiguamos que en el
Ministerio hay unos documentos, seguramente creados por el ritual, que prueban que el
matrimonio es totalmente legal y lo único que quedaría para cerrar el caso, serían sus
declaraciones.

—Además, Albus envió una carta está mañana, comentó que los aurores encontraron que la
magia de Lily fue la razón de porque el Innombrable murió y será reconocida como la
salvadora del mundo mágico. Con ello, ustedes dos también serán nombrados como héroes
de guerra y los hará un objetivo; los periodistas buscarán y cualquier hilo suelto los dejaría
mal parados— La castaña aclaró.
Sabía que Lily pasaría a ser una figura pública, pero no esperaba que eso también lo
involucraría a él y además de eso, ahora tendría que enfocar su atención en tratar de evitar
que se cometiera la tontería de jugar a la familia feliz. Hacerlo le parecía demasiado,
sacrificar más de lo que ya había sido obligado a sacrificar.

—Es una situación difícil y complicada, no solo es la prensa, si no que también corren
peligro porque serán el objetivo de los mortífagos; la caza de los seguidores de ese hombre ya
comenzó, pero no sabemos si se atraparán a todos y la mayoría son sangre puras, por lo que
buscarán la forma de librarse de los cargos— Euphemia Potter explicó. —Soy consciente de
que lo que pedimos tal vez sea demasiado... Pedimos más de lo que deberíamos, señor Prince
y lo sabemos, pero aún así...

—No fue su decisión ser parte de esto, pero sí no se protegen entre ustedes ¿Entonces quién
lo hará? Sí el ritual llega a ser descubierto, será un hecho que se los comerán vivos y aunque
no sea vuestra culpa, es la verdad— El señor Potter afirmó.

Estaba contra la varita y la pared. Aunque le costará admitirlo, eran verdad las palabras de los
magos mayores... la prensa y el mundo mágico nunca los dejaría tranquilos sí se sabía lo del
ritual, incluso si ellos no revelan nada sobre tal tema, era demasiado extraño que dos personas
que estaban "casadas" y "compartían" un hijo juntos, se tratarán como completos extraños.
También, era cierto el peligro que corrían con los mortífagos aún sueltos por ahí, intentarán
atacarlos y siendo francos ¿A cuántos ataques podrían sobrevivir antes de que los torturen o
asesinen?

Severus respiró profundo, tratando de pensar y sintiendo la presión de tener la mirada de


Potter sobre él. Por supuesto, Potter estaría dispuesto a hacerlo por la seguridad de su hijo y
no lo culpaba, Harry parecía ser su adoración, pero y él ¿Estaba dispuesto a hacerlo también?

Toda la situación estaba más allá de él, pero siendo sincero consigo mismo... ¿Tenía alguna
razón por la cual negarse? Lo único que tenía en su vida era el trabajo, solamente su trabajo
como sanador y cuando terminé su maestría, como pocionero; su madre había fallecido hace
varios años, no se hablaba con su padre y aunque tenía a su tío no eran muy cercanos, tenía
pocos amigos cercanos y la única persona con la que hablaba casi a diario era Minerva.

Lo aceptaba, no tenía un objetivo de vida, desde hace años que simplemente estaba
existiendo en lugar de vivir, pero ahora... A pesar de que probablemente la mayor parte de su
preocupación por Harry sea debido al lazo que compartían, sentía que tenía que protegerlo y
no solo del mundo exterior, sino también de las mismas consecuencias que Lily causó con el
ritual. Saber que su propia madre lo había rechazado por medio de un ritual, podría causarle a
Harry una gran cantidad de inseguridades, trauma mental y psicológico.

También por otro lado, estaba su vena slytherin, que le decía que todo esto era la estupidez
más grande que podría hacer, que no les debía nada y que más bien ellos le debían todo
porque Lily había sido parte de la familia Potter, y ella fue quien lo había arrastrado a todo
este problema ¿Qué ganaba él con todo esto?

Un pequeño estallido sacó al pelinegro de sus pensamientos y al buscar la fuente del sonido
vio un pergamino aparecer frente a Black, él hombre lo abrió y una expresión angustiada
apareció en el rostro de este.
—Sirius ¿Qué sucede?— Potter le preguntó al de ojos grises.

—Los mortífagos atacarón la residencia Bones y asesinaron a Edgar Bones junto con su
esposa, los aurores apenas lograron atraparon a los mortífagos, Bellatrix estaba entre ellos.
Amelia, la hermana de Edgar, apenas pudo escapar junto con la pequeña Susan.— Black
explicó poniéndose de pie de golpe. —Tengo que ir, avisaron que están intentando entrar
también a la residencia de los Longbottom.

El ex-heredero Black no dejó que nadie respondiera y un segundo después salió rápidamente
de la habitación.
Hortensia

Lluvia de otoño. Las hortensias se deciden por el azul.

— Masaoka Shiki

Severus Prince V

Sintió su cuerpo temblar al pensar en que los Bones habían sido asesinados por los
mortífagos. Atrajo más a Harry hacia su torso como si estuviera tratando de proteger al bebé
dormido de lo que sucedía en el exterior.

—Acepto— La afirmación fue clara al salir de su boca. Si debía hacer esta locura para
proteger a Harry... iba a tener que hacerlo. —Está bien, hagámoslo.

Pudo escuchar el suspiro de alivio que Potter soltó. Definitivamente la paternidad lo había
cambiado y hecho madurar, porque años atrás este ni siquiera hubiera dejado que se
terminará de explicar la posibilidad de hacer algo como esto.

—James— Lupin compartió una serie de miradas con el castaño.

—Los Bones fueron torturados, Amelia y la pequeña Susan apenas pudieron escapar, Remus.
Los mortífagos irán detrás de nosotros cuando se enteren que el Innombrable está muerto,
casi me asesinan hace cuatro días y es posible que pueda volver a estar en el borde de la vida
y la muerte... no pienso dejar huérfano a mi hijo, de ninguna forma, no sí puedo impedirlo—
Potter habló hacia el hombre lobo y luego se dirigió a sus padres. —¿Qué es lo que
tendremos que hacer?

Soltó un suspiro. Entonces, era oficial, ambos harían está locura.

Los Potter miraron al animago con orgullo mal disimulado, antes de mirar al muchacho
pelinegro que envolvía protectoramente a su nieto... ciertamente, Severus Prince era un
misterio a punto de vista de Fleamont; astuto, perspicaz, inteligente y empático, no eran
características que fueran juntas de la mano pero el muchacho de alguna forma las hacía
funcionar.

—Bien, entonces estamos juntos en esto, Severus— El señor Potter se dirigió a él usando el
nombre de pila, a lo que el pelinegro asintió concediendo permiso de utilizarlo.

—Lo más simple es decir que estaban preparándose para celebrar Samhain y Evans estaba de
visita, la casa estaba bajo Fidelius, pero Pettigrew los traicionó y el Innombrable los atacó—
La señora Potter comenzó a relatar. —Durante el ataque, Severus fue impactado por un
Desmaius y tú, hijo, fuiste dejado fuera de combate por la maldición paralizantes y los
Cruciatus. Con ustedes dos incapaces de luchar, Lily mató al innombrable.
—Severus despertó y logró sacarlos de la casa a tiempo, el resto de acontecimientos serán tal
y como sucedieron siendo la única diferencia en caso de que se pregunte por la ausencia de
Severus durante los últimos tres días, la respuesta que se debe dar es que estaba buscando el
rastro de Pettigrew— Fleamont Potter completó lo dicho por la esposa de este.

Era simple, poco complicado, una historia creíble sí no buscabas mucho más allá. Ahora el
problema era la poca probabilidad de que las personas creyeran que Potter y él se habían
casado. Eso sería complicado, especialmente, para las personas que compartieron clases con
ellos.

—¿Y sobre el resto?— Lupin cuestionó con seriedad. —La prensa seguro querrá hacerles su
propio artículo.

—También hay que pensar en las personas que asistieron a la boda y a vuestros compañeros
de la Orden del Fénix, la historia fallará si hablan— Comentó.

—Fue una boda pequeña, solamente asistieron los que estamos aquí, Sirius, Dumbledore, los
padres de Lily y Petunia, a la cual Remus hará una visita— Potter le respondió y Lupin
asintió.

Los padres de Lily habían fallecido en un accidente de auto hace poco menos de un año,
Severus no había ido al funeral, pero se enteró de la muerte de ambos y con respecto a
Petunia... Ella no iba a acercarse de ninguna manera al mundo mágico, ni tratándose de su
propia hermana, pero suponía que era mejor prevenir. Lupin, seguramente, le borraría los
recuerdos sobre cualquier incongruencia en la historia.

—Y con respecto a la Orden, como se creía que había un espía dentro la información
personal estaba prohibida y se reducida a simples intercambios de nombres. Dentro de la
Orden solo Dumbledore, Alice y Frank sabían más de mi vida personal— Potter aclaró
haciéndole asentir conforme.

Fue un movimiento inteligente por parte de Dumbledore, prohibir los intercambios de


información personal... Fue una verdadera desgracia que el traidor dentro de la organización
fuera Pettigrew.

—Podríamos decir que ustedes se casaron el año pasado— El señor Potter habló sacándolo
de sus pensamientos. —Se escondieron por prevención de la guerra y tuvieron a Harry.

Sencillo y fácil de recordar, aunque fingir un matrimonio con Potter no era algo que estuviera
en su lista de pendientes.

—Sin embargo, para esas fechas...— Murmuró pensativamente. —A principios de agosto


sería una fecha en la que no me crearía inconveniente futuros o clavos sueltos, ya había
iniciado mi maestría para ese entonces

—De acuerdo. Entonces la fecha queda para agosto— La castaña asintió al pedido del
muchacho. Agosto estaba fuera de los meses de embarazo de Harry, así que eso evitaba los
rumores de que el matrimonio se debió por un embarazo no deseado y para ese mes, James ya
se había graduado como auror. —Le escribiré a Albus para que nos ayude con lo de la prensa.
Unos toques en la puerta hicieron que un silencio se formará en la habitación. La señora
Potter abrió la puerta luego de varios segundos y Severus pudo ver aterrorizado como Mike
Reig entraba a la habitación.

Severus pudo notar la sorpresa del hombre al verlo. No lo había visto en más de un año desde
que renunció a su trabajo aquí en San Mungo para iniciar con su maestría en pociones, esto
definitivamente sería la primera prueba de esta mentira que haría con los Potter.

«De todos los medimagos que hay en este hospital, tenía que ser precisamente su ex-novio
¿Enserio, universo?» El pelinegro pensó gritando internamente.

—¿Severus?— La voz se escuchó preocupada. —Espera... Fue tu familia la que atacaron


hace unos días ¿Están todos bien?— Reig comenzó a revisar el expediente de Potter.

—Estamos bien— Respondió sin saber muy bien qué decir porque en la última carta que este
le había enviado hace algunos meses... Reig había escrito que aún le quería, pero él no había
respondido a sus cartas.

—Varios cruciatus y maldición paralizante, ya te están dando tratamiento ¿Sientes alguna


molestia?— Reig habló con Potter mientras que le hacía un examen de respuesta de
extremidades y cuando terminó se dirigió a él. —¿Por qué no me buscaste? Hubiera tomado
vuestro caso enseguida.

—Nos han atendido bien, sanador Reig— Contestó soltando una media mentira. No lo sabía
del todo, pero no le había pasado por desapercibido que Potter se veía mucho mejor que la
última vez que lo vio.

—Me alegro escuchar eso y sí no te molesta estaré pendiente desde ahora— Mike comentó a
la vez que cambiaba la bolsa de suero que Potter tenía conectada a su brazo. —Todo está en
orden, seguramente mañana te den la salida— Se dirigió al castaño antes de volver a dirigir la
mirada hacia él. —Estoy un poco decepcionado; mira que casarte, tener un bebé y no
invitarme a conocer a tu familia.

—La guerra no era un buen incitador a visitas o enviar cartas por búho— Contestó sin
mirarlo, pero se obligó a ver al hombre a los ojos para hacer la mentira convincente.

—Comprensible— Reig afirmó con una sonrisa, por lo que le respondió de igual forma. Sin
embargo, se dio cuenta de lo forzada que fue la respuesta. —Porque no me dejas ver a ese
pequeñito mientras que me presentas correctamente.

Dirigió una mirada hacia Potter cuestionando si debía dejar que otra persona alzará a Harry y
este pareció entender porque asintió luego de varios segundo, por lo que dejó que Reig
tomará suavemente a Harry de sus brazos mientras que este intentaba que el bebé no
despertara.

—El sanador Mike Reig fue uno de mis profesores durante mi entrenamiento aquí en San
Mungo.
Presentó primero al ver la curiosidad emanar de los señores Potter, sin embargo, no mencionó
nada más y eso hizo que sintiera la penetrante mirada de Reig sobre él.

Luego tuvo que tragarse su orgullo antes de comenzar a hablar nuevamente. —Profesor, él es
James Potter, mi esposo.

Mentalmente agradeció que Potter asintió con seriedad, en lugar de quedarse congelado como
lo hizo Lupin.

—Los señores Potter, Fleamont y Euphemia, son mis suegros— Hizo un gesto hacia los
magos mayores y estos asintieron con una leve sonrisa. —Y él es Remus Lupin, mejor amigo
de James— Presentó al otro gryffindor, que asintió brevemente ya recuperado de la
impresión.

—Un gusto— El sanador rubio sonrió antes de devolverle a Harry, por lo que acomodó al
pequeño delicadamente en sus brazos. —¿Y este pequeño?

—Él es Harry Potter, Reig— Mencionó acercándose nuevamente a su torso y el bebé volvió a
ocultar el rostro en su camisa.

—Un buen nombre— Reig afirmó acariciando el cabello desordenado de Harry. —Siempre
supe que serías buen padre desde tus rotaciones en los cuneros, pero ahora lo he confirmado y
estoy seguro que tu hijo piensa lo mismo— Le dijo antes de alejarse rápidamente de él.

No pudo evitar sentirse mal por el comentario. Una de las principales razones del porque
habían terminado fue porque Severus no quería formar una familia tan pronto y ahora, debía
ser difícil verlo con una familia, aunque era una mentira ,eso es algo que este no sabe.

—Vendré a hacer una ronda por aquí mañana antes de que se vayan— Mike dijo a la vez que
se dirigía a la puerta, despidiéndose apresuradamente.

—Si, claro. Gracias, profesor— Habló tratando de darle una sonrisa antes de que el hombre
saliera de la habitación cerrando la puerta tras de sí. —Infierno. De todos los medimagos
tenía que ser Reig— Murmuró soltando un suspiro aliviado de que el nombrado se haya ido.

Bueno.. Severus había sobrevivido a haber visto a su ex y a pasar la primera prueba de la


mentira sin echarlo a perder, las dos cosas a la vez. Algún dios le tenía manía, de eso no tenía
dudas.

—Eso estuvo muy bien, Severus— La señor Potter asintió satisfecha. —¿Es amigo tuyo? A
parte de haber sido tu profesor.

—Trabaje aquí luego de graduarme, estuvimos en la misma área— Contestó sin profundizar
demasiado mientras que mecía suavemente a Harry, en un intento de calmarse a sí mismo.

Se negaba rotundamente a mencionar que lo había conocido poco después de graduarse de


Hogwarts y que luego se enteró que era su profesor, también se negaba a decir que habían
sido novios durante cuatro meses durante su entrenamiento y mucho menos iba a comentarles
que a Reig casi lo despiden por andar con un estudiante, siendo esa la otra razón de su
rompimiento.

—¿Él no podría sospechar o si?— Lupin preguntó con tono preocupado. —Dijiste que
trabajaron juntos luego de graduarse.

—Solo trabajé aquí dos meses antes de renunciar para iniciar mi otra maestría. Mis colegas
no me han visto mucho desde entonces y eso fue hace más de un año, cuando la guerra inició
a estar en su apogeo— Respondió encogiéndose de hombros.

—¿Qué les parece sí ambos escriben las cartas de la declaración y yo las voy a dejar a la
oficina de aurores? Seguramente a ellos les urgía esto, luego de los... nuevos ataques— El
señor Potter propuso, dejando papel, plumas y tinta sobre la cama. —Le escribiré a Albus y
Minerva para informarles de esto. Es probable que la prensa les pida información a los
profesores de Hogwarts sobre ustedes.

—Yo puedo ir a dejar las cartas para los aurores, Fleamont. Iré a hacerle una visita a Petunia,
puedo hacer una parada en el Ministerio para dejarlas— Lupin ofreció al mago mayor y este
asintió agradeciendo mientras que la castaña se acercaba a él para tomar a Harry, dándole
espacio para que pudiera escribir su propia carta.

—Señor Potter, si no le molesta preferiría decírselo yo mismo a Minerva— Severus habló en


voz baja hacia el padre de Potter y este asintió luego de un momento.

Severus se apresuró a escribir la carta con su declaración, ya que Harry había despertado y
parecía bastante inquieto; escribió exactamente los que los señores Potter habían explicado
sobre el ataque, agregando lo que pasó luego de los sacó de la casa hasta la llegada a San
Mungo. Dejó su carta sobre la cama antes de pararse y buscar a la señora Potter, escuchó a
Harry llorar desde el baño, por lo que se dirigió hasta ahí.

Observó a la castaña terminar de colocar el pañal a Harry. —¿Le molesta si me encargo de


vestirlo, señora Potter?— Preguntó a la mujer, quien negó luego de un segundo y le dejó
acercarse al cambiador.

Vistió a Harry con el mono celeste claro y cuando terminó no pudo evitar revisar la herida en
la frente del bebé, era una cicatriz un poco grande, pero al menos ya no estaba rojiza o
inflamada... tal vez después pueda crear una pomada para hacerla desaparecer, sería difícil
por ser una cicatriz mágica, pero valía la pena intentarlo.

—Ya está, pequeño— Susurró a Harry a la vez que lo levantaba del cambiador para
acomodarlo en sus brazos.

—Creo que tienes más experiencia en bebé de lo que admites— La señora Potter le comentó
con una sonrisa.

—Sí, supongo que sí, bueno... durante el entrenamiento de medimagia me gustaba ayudar en
pediatría y en los cuneros— Admitió con una pequeña sonrisa. —Harry parece ser un bebé
muy tranquilo.
—Siendo franca, está tranquilo contigo. Tu presencia lo calmó, estaba bastante inquieto...
incluso cuando esa mujer estaba presente— La castaña le explicó y a él no le pasó por
desapercibido el tono de desprecio con el que se refirió a Lily. —Vamos, todavía queda un
punto del cual debemos hablar.

Volvieron a la habitación y notó que Lupin ya se había ido. Sintió la mirada de Potter sobre él
y vio como este miró a Harry, así que se acercó para poner al bebé en los brazos de este antes
de sentarse nuevamente en la silla al lado de la cama para estar pendiente de Harry.

—Ahora, continuando con el último punto. Quisiéramos que ustedes tres vengan a vivir con
nosotros por el momento— La señora Potter declaró haciendo que los dos magos de veinte
años la miraron alarmados.

—Mamá, no creo que sea necesario que vayamos a vivir con ustedes— Potter aseguró.

—Señora Potter, bueno yo... tengo mi propio departamento, sí es por Harry podría hacerle
visitas— Propuso. Nuevamente su opinión y la de Potter parecieron ponerse de acuerdo.

Fingir era una cosa, pero vivir en la misma casa es otra completamente diferente.

—Creo que me han malentendido— La castaña rió suavemente. —Es más que todo por
protección contra los mortífagos. No dudamos de la seguridad de tu departamento, Severus,
pero las propiedades Potter tienen siglos de magia de protección y las reforzaremos aún más;
queremos protegerlos a los tres y es más factible hacerlo sí estamos juntos en un mismo
lugar. También hay que tomar en cuenta las condiciones actuales, hijo, tú ahora mismo no
podrías cuidar de Harry todo el tiempo y yo podría ayudar si estás en casa, además la casa en
el Valle de Godric...— La bruja explicó y Potter terminó asintiendo luego de varios segundos.
—Y sobre Severus, el vínculo que tienes con Harry parece ser fuerte por el momento y es
posible que con el pasar de los días se vuelva aún más firme. Solo sería un tiempo hasta que
Harry cumpla el año para que puedan adaptarse mejor a este enorme cambio, creo que la
convivencia es necesaria.

Severus pensó por un momento. Era cierto que Harry parecía incomodarse cuando no lo tenía
cerca, eso le había quedado claro con solo las pocas horas que ha estado en la habitación y
con el hecho de que aunque el bebé estaba acostado sobre el hombro de Potter, se mantenía
mirándolo con sus grandes ojos; también, era lógico que por más vínculo que hubiera, los
Potter quisieran asegurarse de estar presentes durante sus interacciones con Harry. Además,
estaba consciente de que la relación de portador-hijo era algo serio, e incluso ahora, no estaba
seguro de que tanto iba a influir, porque no le había pasado por desapercibida la necesidad
constante que tenía de estar pendiente de Harry.

—Si ese es el caso, también preferiría que te mudarás un tiempo con nosotros. Sí es lo mejor
para Harry y la seguridad de que los mortífagos no nos encuentren— Potter le dijo dejándolo
atónito, alzó su mirada hacia este y lo vio jugando con las manitas de Harry.

Suspiró. Solo sería por un tiempo.

—Creo que me mudaré— Aceptó luego de pensarlo durante varios minutos. —Pero tendrían
que darme algunos días, tengo que hablar con mi mentor para posponer mi maestría.
Eso no le agradaba, no quería dejar de estudiar por el momento, pero no había manera que
viajará entre semana hasta Gales con Harry tan apegado a él.

—¿En qué área estás haciendo tu maestría?— El señor Potter le preguntó curioso. —De
hecho, también tenía otra pregunta que hacerte. Eres muy joven y ya eres medimago ¿Hiciste
tu entrenamiento de medimagia en un año?

—En realidad, fueron ocho meses— Respondió a la segunda pregunta. —Y sobre mis
estudios actuales, estoy haciendo una maestría en pociones.

—En ese caso, no la pospongas. Puedo ayudarte con eso si quieres, los Potter hemos sido
pocioneros durante varias generaciones y yo no soy la excepción— El mago mayor ofreció
sorprendiéndolo. Claro que sabía que el hombre era un pocionero, las pociones de Fleamont
Potter eran muy famosas, pero no se le había cruzado por la mente que quisiera ayudarlo con
su maestría. —¿En qué módulo vas?

—Estoy en el módulo 55 de 60, unos pocos meses más y la habré terminado. Aunque no es
necesario, señor Potter, no quisiera molestarlo— Dijo algo avergonzado mientras entrelaza
sus manos en su regazo.

Ya iba a vivir en su casa, no quería causarle más problemas.

—No es ninguna molestia, es lo menos que puedo hacer por ti y considerando todo lo que has
aceptado para ayudar a mi familia, lo menos que mereces es poder continuar con algo de
normalidad en tu vida. Habla con tu mentor para que traslademos tu maestría conmigo, me
pondré al día con el programa de maestrías y hablare con un colega para que califique tu
tesis, podríamos iniciar en unas semanas— El señor Potter le dio una pequeña sonrisa. La
verdad es que se lo agradece, terminar su maestría aquí en Inglaterra era una verdadera
ventaja. —Además, no creo que quieras que alguien más te gane el título del maestro de
pociones más joven del milenio ¿Verdad?

Una sonrisa apareció en sus labios sin poder evitarlo. —Soy competitivo. Muchas gracias,
señor Potter, siendo franco viajar a Gales a diario no es algo que fuera posible ahora con todo
lo sucedido.

—No hay de qué y si necesitas cualquier cosa tanto Euphemia como yo, estamos para ello.
La idea es que ustedes puedan adaptarse lo mejor posible a este gran cambio— El hombre
aseguró y la señora Potter asintió.

Saber que no tendría que retrasar su maestría era algo que le quitaba un peso de encima,
estudiar era algo que había hecho desde siempre e imaginarse no haciéndolo o no
investigando o creando algo... era como si algo faltara.

—Sería bueno que Harry fuera a descansar en casa, un hospital no es un lugar adecuado para
un bebé— La castaña afirmó a lo que Potter estuvo de acuerdo. —Se podría pasar a tu
departamento para que empaques y luego ir a casa ¿Si te parece bien, Severus? De todas
maneras solo una persona puede quedarse con James.
Asintió a lo dicho por ella. No tenía sentido retrasar la mudanza ahora que no debía viajar a
Gales para posponer su maestría, hacer un traslado era mucho más sencillo y podía realizarse
vía cartas.

—Yo me quedo con James. Tú, Harry y Severus vayan a casa a descansar— El señor Potter
dijo a la castaña, que asintió luego de compartir unos susurros con el mago.

Severus volvió su cabeza hacia Potter al escucharlo murmurar, lo vio decir algo al oído de
Harry antes de dejar un beso en la cabeza de este y acomodar la manta para luego dirigirle
una mirada, así que se acercó para tomar suavemente al bebé somnoliento en sus brazos y
cubrió la cabecita del pequeño con la manta para protegerlo del frío de afuera.

—Agradecería si estuvieras pendiente de Harry, él acostumbra a despertarse varias veces


durante la noche, mi madre se hará cargo, pero suele tener el sueño pesado de vez en cuando.
Harry normalmente solo tendrá un poco de hambre o necesita un cambio de pañal, aunque si
está incómodo tardará un poco más en volver a dormirse— Potter explicó preocupado
mientras que acariciaba la mejilla del bebé, que se había acurrucado apenas estuvo en los
brazos del pelinegro.

—Podré apañármelas— Le aseguró a Potter para que dejará de preocuparse. No tenía un


título en medimagia y sanación por nada, también había tenido que aprender cosas básicas del
comportamiento de los bebés.

Se alejó de la cama para que la bruja pudiera despedirse del castaño y pronto salieron de la
habitación para dirigirse a la salida, por lo que pudo notar que debería ser media tarde ¿Tanto
tiempo había estado dentro de esa habitación?

En cuanto estuvieron fuera del hospital, le ofreció su brazo a la señora Potter para que lo
sujetará y en cuanto lo hizo, los apareció frente a la puerta de su departamento.

Abrió la puerta y dejó que la bruja entrará primero. —Pase adelante, señora Potter. Puede
ponerse cómoda— Habló recordando que no debía dejar sus modales de lado. —¿Quiere
tomar una taza de té?

—No te preocupes, estoy bien así, Severus— La señora Potter le dio una sonrisa a la vez que
tomaba a Harry de sus brazos. —Yo cuidó de mi nieto, empaca tranquilo.

—Está bien, no duraré mucho— Comentó antes de dirigirse hacia la puerta de la pequeña
bodega y sacó tres cajas.

Hizo que varios de los libros de los estantes en las paredes de su sala de estar empezaran a
llenar una de las cajas y luego se dirigió a la habitación que usaba como laboratorio para que
sus instrumentos y su laboratorio móvil se empacaran en otra de las cajas. Después fue a su
habitación para que la última caja se llenará con sus cosas del escritorio y del baño mientras
que hacía que su ropa se empacará en su baúl.

Terminó con la habitación y luego con el laboratorio, así que se aseguró de cubrir cada rincón
del departamento con hechizos de conservación para que el polvo no se acumule. Se dirigió
de nuevo a la sala de estar para terminar con sus libros, después encogió las tres cajas y su
baúl antes de acabar con los hechizos de conservación.

Mentalmente agradeció haber decidido comprar el departamento en lugar de alquilarlo,


porque entonces tendría que seguir pagando alquiler sin vivir aquí o buscar un nuevo
departamento para cuándo dejará de vivir con los Potter.

—Ya he terminado— Informó a la señora Potter mientras que guardaba sus cosas encogidas
en el bolsillo de su abrigo. Había tratado de hacer el menor ruido cuando empacaba y pudo
ver que Harry seguía dormido. —Yo quería ir a hablar con Minerva para informarle de la
situación, si no le molesta.

—Me parece bien, de hecho, si no tienes problema te acompañaré y aprovecharé para ir a


hablar con Dumbledore— La castaña dijo a lo que asintió de acuerdo con la idea.

Tendrían que aparecer afuera de la barrera del colegio y entrar al castillo por la entrada
principal, no era recomendable usar la red flú con un bebé en brazos.

—Si quiere, yo cargo a Harry— Ofreció a la mujer cuando esta se puso de pie y ella asintió,
por lo que tomó al bebé intentando no despertarlo.

Realizó un encantamiento de sellado en su departamento antes de tomar la mano que la


señora Potter le ofrecía y ella los apareció afuera de los terrenos de Hogwarts.
Tulipán

Hoy desde la ventanilla he visto extensiones de tulipanes, no tengo ganas de estar triste.

— Ginevra Cardinal

Severus Prince VI

Sintió la familiar sensación de revolvimiento de estómago cuando la señora Potter los


apareció en los terrenos de Hogwarts.

Entraron a los campos de protección de colegio y fueron cubiertos con la magia del lugar por
un momento antes de que se le permitiera la entrada por lo que subieron a uno de los
carruajes tirados por thestrals, quienes siempre estaban dispuestos a llevar a los visitantes
hasta el castillo. El trayecto no duró mucho hasta que el carruaje se detuvo en el patio de
entrada.

Ingresaron al castillo y se toparon con el señor Filch en el lobby principal.

—¿En qué puedo ayudarles?— El señor preguntó con tono amargo.

—Ver al director Dumbledore y la subdirectora Minerva McGonagall— La señora Potter


respondió a lo que el squib dio un breve asentimiento e indicó direcciones antes de retirarse
por un pasillo. —Ese hombre sigue igual de amargado que siempre.

Asintió de acuerdo con el comentario y luego se dirigieron al pabellón de las escaleras para
comenzar a subirlas, algunos de los estudiantes que caminaban de aquí para allá los miraron
con curiosidad, pero la mayoría de los alumnos estarían en sus salas comunes ya que las
clases del día habían finalizado.

—El despacho de Minerva está en el primer piso— Dijo cuando llegaron al piso indicado.

—Subiré a hablar con Dumbledore ¿Si quieres me esperas aquí hasta que regrese para poder
ir a casa? ¿Quieres que me lleve a Harry?— La señora Potter ofreció a lo que asintió y luego
negó con la cabeza a la mención del bebé, ella le dio una pequeña sonrisa antes de comenzar
a subir nuevamente las escaleras dejándolo con el bebé.

Caminó por los pasillos dirigiéndose al despacho mientras acariciaba la espalda de Harry. En
cuanto llegó, se dio cuenta de la gran cantidad de estudiantes de Gryffindor reunidos en la
puerta del lugar, se acercó con curiosidad y vio a Minerva repartir unos papeles.

—Por tercer vez, repito el nuevo calendario de horas de estudio de primero a tercer año está
en el pizarrón de la sala común y las citas para orientación vocacional de quinto año iniciarán
a mitades de noviembre— Oyó a Minerva decirle a sus gryffindor con un tono de voz
molesto.
Se acercó al grupo, aunque no supo sí estaba salvando a la mujer del estrés o a los leones de
un regaño asegurado. Muy probablemente ambos.

—Buenas tardes— Saludó llamando la atención tanto de la animaga como de los estudiantes.
—Espero no ser inoportuno.

—Severus— Minerva lo saludó con una sonrisa, que se transformó en una leve expresión de
sorpresa al ver sus brazos. —Veo que traes a un pequeño acompañante.

Asintió acercándose a ella.

—¿Quién es él?— Uno de los estudiantes más pequeños preguntó indiscretamente y con
curiosidad. —¡Auch!— El chico de probablemente segundo año recibió un codazo de uno de
los alumnos mayores.

—Muchachos, chismosos— Minerva bufó divertida. —Él es Severus, un querido ex-


estudiante mío.

—¿Ese es su bebé? ¿Cuál es su nombre?— Una niña de primer año dijo mirando emocionada
al pequeño en sus brazos.

Vio las intenciones de Minerva de responder, por lo que se adelantó dando un respuesta
rápidamente para evitar problemas.

—Sí, su nombre es Harry Potter— Contestó suavemente a la niña, con un poco astucia en sus
palabras.

Solo era una presentación breve, que pronto sería un chisme en Hogwarts y llegaría a los
alumnos mayores de Gryffindor que reconocerían el apellido Potter; preparar un poco el
terreno antes que la bomba salga en el periódico.

—Si me disculpan, chicos. Me gustaría tener una conversación con vuestra profesora—
Pidió.

—Mañana aclararé el resto de dudas en la reunión semanal, chicos— Minerva se dirigió a los
estudiantes y los leones empezaron a despejar el área, no sin antes algunas quejas en voz
baja. —Ven pasa, Severus— Lo invitó a entrar.

Una vez que ambos estuvieron dentro, se le ofreció sentarse en el juego de sofás dentro del
despacho y ella comenzó a preparar té para ambos.

—La verdad es que estoy sorprendida por tu acompañante y por tus palabras, hijo. Ya sabes
lo rápido que corren los rumores en Hogwarts— Minerva inició la conversación a la vez que
ponía la bandeja con té y galletas sobre la mesa baja, luego ella acarició suavemente la
cabecita de Harry antes de sentarse en el sofá frente a él.

—Solo estoy aligerando un poco la bomba que pronto saldrá en el periódico... se podría decir
que hoy ha sido un día ajetreado y uno de los más alocados que he tenido en mi vida, aunque
claro, últimamente solo cosas extrañas me pasan— Comentó soltando un suspiro antes de dar
un trago a su té.
—Te veo más agobiado que esta mañana, Severus ¿Qué fue lo que sucedió con los Potter?—
Minerva le cuestionó preocupada a lo que respiró profundo antes de comenzar a hablar.

Severus le contó todo lo sucedido desde su llegada al hospital esta mañana hasta su visita a
Hogwarts para venir a hablar con ella.

—Sin dudas es una situación difícil y muy complicada, siendo franca lo que más preocupa es
el peligro eminente que empezaran a tener por los mortífagos no atrapados— Minerva
afirmó. —En el relato, me di cuenta de la sutil manipulación de Euphemia Potter ¿Puedo
suponer que claramente la has notado?

—Claro y no puedo culparla, si estuviera en su situación no creo que yo estaría siendo tan
sutil, aunque debo recordar que la señora Potter es una bruja sangre pura y cada una de sus
palabras parece tener un objetivo detrás— El pelinegro mencionó a lo que Minerva asintió.

Irónicamente, a pesar de que el pocionero era el patriarca y Potter era el actual Lord, quien
parecía ser la jefa de la familia era Euphemia Potter.

—¿Te parece que hice bien al aceptar la propuesta de los señores Potter?— Preguntó a la vez
que jugaba con suavidad con una de las manitas de Harry, quien había despertado en algún
momento de la conversación, pero permanecía tranquilo en sus brazos.

—Eso solo tú puedes saberlo, pero sin dudas haber aceptado es un acto muy noble de tu
parte, Severus. No solo proporcionan una mayor seguridad para Harry, sino que también
ayudas a los señores Potter y a James— Minerva le dio su opinión. —Aunque sé que esa no
es la razón por la que aceptaste... tu conexión con Harry se vuelve más fuerte con cada
minuto que pasa.

—Quisiera decirte que mi razón para aceptar es por mi "noble corazón", pero sería hipócrita
decirlo cuando no es del todo cierto— Respondió con inquietud. —Como medimago soy
consciente de los riesgos que hay por una separación o abandono del lazo mágico, en el peor
de los casos Harry no sobreviviría y yo terminaría inestable mentalmente o suicidándome.

—Sin embargo, a pesar de que hay tratamiento efectivos y terapias para que las madres o los
magos portadores sobrelleven la pérdida de lazo con un hijo, aún decidiste aceptar para
proteger a Harry... no menosprecies el desinterés personal que tienen tus acciones. Eres una
buena persona, hijo, mucho mejor que otros magos o brujas; no muchos aceptarían hacer lo
que estás haciendo y menos luego de lo que ella te hizo— Minerva declaró dándole una
sonrisa.

—Supongo— Severus mencionó sin saber muy bien que responder a eso.

Ni él mismo sabía porque estaba haciendo esto luego de todo lo que Lily le hizo. Tal vez lo
que había pasado fue un golpe de realidad, una explosión que le hizo despertar y le gritó que
todo pasaba por algo.

—Ahora estás viendo todo muy gris, pero piénsalo, no siempre será así. En lugar de pensar
en lo que perdiste, piensa en lo que estás ganando: la guerra mágica finalmente terminó y la
paz está regresando; una vez me dijiste que te encantaría ser padre y tener varios hijos, ahora
tienes un hermosos bebé al que puedes cuidar si así lo quieres, no creo que los Potter pongan
un pero a eso; Fleamont Potter, uno de los mejores pocioneros en el país, va apoyarte para
que termines tu maestría de pociones; y incluso, esta puede ser la oportunidad para que se
detenga esa animosidad que hay entre tú y James, Sirius y Remus. Tal vez incluso sea la
oportunidad para que se perdonen entre ustedes mismos— Minerva habló para luego beber de
té de la taza. —Eres un slytherin, piensa en todas las posibilidades.

Ella tenía razón en la mayoría de las cosas. El ritual que Lily hizo... no podía deshacerlo, se
hizo y ya no hay marcha atrás, ahora lo único que podía hacer es ver hacia adelante y encarar
lo que vendrá.

—Te doy la razón en todo menos en arreglar mis problemas con esos tres idiotas, eso
definitivamente es improbable, Minerva— Comentó riendo con sarcasmo antes de terminar
su té y dejar su taza en la mesa para acomodar mejor a Harry en sus brazos.

—James es tu esposo ahora y tu eres su esposo, no por elección, eso es cierto, pero
mágicamente los dos tienen deberes que cumplir. Ambos pueden retrasar la charla sobre el
matrimonio, pero en algún momento tendrán que llegar a un acuerdo con respecto al tema—
Minerva aseguró mirándolo seriamente. —Conozco la larga historia que ambos tienen y es
verdad, que será difícil para ambos; pero tienen que recordar que no son solo ustedes dos,
ambos comparten un hijo ahora y las acciones no solo los afecta a los dos sí no también a
Harry.

Severus suspiró por las palabras de la animaga, era un verdad, aunque no le gustará.

La puerta del despacho fue tocada desde el exterior y Minerva se puso de pie para abrir,
espero que fuera a la señora Potter, pero en lugar de eso vio al sobrino de la pelinegra.

—Tía, ¿Es cierto? ¿James Potter tiene un bebé? Los gryffindor de primer año están diciendo
algunas cosas sobre un bebé llamado Harry Potter y un hombre de largo cabello negro— El
chico de séptimo año preguntó a Minerva antes de que se quedará congelado al mirar dentro
del despacho.

—¡Marcus!— Minerva regañó al descarado muchacho.

El pelinegro rió al ver a la animaga jalar la oreja del chico, que si no recordaba mal era tres
años menor que él. —Deja al muchacho, Minerva. Solo es curioso— Pidió divertido por la
escena.

—Siento eso, Severus— Minerva se disculpó.

—¿Severus?— Marcus preguntó confundido antes de que su rostro pasará a tener una
expresión conmocionada. —¿Eres Severus Snape?

«Que fácil me lo pusieron» Pensó con ironía.

—Ahora soy Severus Potter, pero sí, soy el mismo del que hablas— Respondió luego de un
momento.
Minerva hizo que el chico se disculpará por el descaro e interrumpir antes de enviarlo de
vuelta a la sala común de gryffindor, a lo que tranquilizó a la animaga mientras que reía.

—Toda la escuela lo sabrá mañana en el desayuno— Minerva comentó pensativa.

—Lo sé, solo quiero preparar un poco el terreno para la noticia— Severus era consciente de
lo rápido que corrían los chismes dentro del castillo, más de una vez había sido involucrado
en uno durante sus años de estudiante.

Poco después llegó la señora Potter; intercambiaron unas breves palabras antes de que
Minerva los acompañará hasta el hall de entrada del castillo, se despidieron para luego ser
llevados por los carruajes hasta la salida del campo mágico de Hogwarts.

La señora Potter los apareció en un lugar que no conocía. Era una enorme propiedad limitada
por un bosque de un lado y un gran lago por el otro lado, tenía un precioso y colorido jardín
que rodeaba la gran construcción en medio del terreno; era una casa, pero parecía más una
mansión pequeña de mármol blanco y vidrio con grandes balcones.

Severus tenía que admitir que era un lugar hermoso.

—Bienvenido al Valle, la mansión ancestral Potter— La señora Potter le dijo con una sonrisa
a la vez que lo invitaba a pasar. El interior era igual de bonito, fue una sorpresa ver que no era
tan extravagante como imagino, era más bien clásico y le agrado lo acogedor que era el lugar,
aunque la casa era enorme no se sentía tan fría o vacía como otras mansiones de los sangre
puras que conocía. —Mi esposo y yo nos mudamos aquí poco después de que James se
graduará de Hogwarts y se mudará con Sirius a los departamentos de la Academia de
Aurores, queríamos un lugar más tranquilo que el Valle de Godric y la apartada mansión fue
el lugar perfecto.

La escuchó hablar y recordó sus modales. —Es un lugar hermoso, señora Potter. Gracias por
recibirme, prometo no dar molestias.

—Nada de eso, quiero que esté lo más cómodo posible. Vas a vivir aquí durante varios
meses, así que cualquier cosa que necesites no dudes en preguntar— La castaña mencionó.
—Y por cierto, llámame Euphemia. Las formalidades están demás, después de todo mágica y
legalmente somos familia.

Eso era algo que no había analizado a profundidad. Aunque no le gustará lo que pasó, no
podía simplemente hacer como que no sucedió, era verdad... ahora estaba relacionado con los
Potter.

—Supongo que tiene razón— Murmuró soltando un suspiro. —Está bien, muchas gracias,
Euphemia.

—Bien— La señora Potter le dio una sonrisa satisfecha a Severus antes de comenzar a darle
el tour por la casa. —En la primera planta hay dos alas, la de visitas y la familiar . En la de
visitas está el salón común, el salón de eventos, el salón comedor, los baños y la gran cocina;
en la ala familiar está la sala de estar, un comedor pequeño que es el que normalmente
usamos, la cocina, otro juego de baños y la terraza que da al patio trasero. El ala de visitas
está a la izquierda y la ala familiar a la derecha, así que no te perderás— La mujer le mostró
ambas alas antes de guiarlo hacia unas escaleras que daban a una planta subterránea. —El
sótano se divide en las habitaciones de nuestros elfos domésticos y en el laboratorio; ahí está
el laboratorio de Fleamont, puedes usarlo o si tienes un laboratorio móvil puedes ponerlo ahí.

Severus fue dirigido hacia el segundo piso.

—En la segunda planta, también está dividido en dos alas; invitados a la izquierda y nuestras
habitaciones a la derecha. La biblioteca se encuentra en el ala familiar, puedes disponer de
ella como gustes. Mañana te enseñaré la tercera planta para que conozcas el invernadero—
La castaña lo guió hasta el ala familiar y le enseñó la enorme biblioteca que lo dejó
anonadado. —La mansión agrega los aposentos conforme se necesiten, actualmente solo hay
cuatro habitaciones en esta ala; la mía y de mi esposo, la guardería de Harry, la habitación de
James y tu habitación acaba de agregarse— La declaración lo sorprendió, pensó que se
estaría quedando en el ala de invitados.

La señora Potter abrió la primera puerta del largo pasillo, ahí se encontraba la guardería.

El lugar estaba completamente equipado para un bebé y saltaba a la vista que Harry era la
adoración de los Potter. La señora Potter lo ayudó a acostar a Harry en la cuna de madera
rojiza, el bebé se removió inquieto, pero no parecía querer ponerse a llorar.

Severus miró alrededor de la guardería esperando encontrar una cama o un comunicador a


otra habitación, pero no había ninguno de los dos.

—Este... Euphemia ¿Podría hacerle una pregunta?— Cuestionó un poco avergonzado y ella
asintió mirándolo con curiosidad. —¿Harry ha dormido sólo desde que nació?

—Sí, ella decía que Harry debía tener su propio espacio ¿Por qué?— Euphemia habló.

—Su hijo mencionó que Harry acostumbra a despertarse a menudo durante la noche—
Afirmó y se mordió el labio con nerviosismo antes de continuar hablando. —No es
recomendado que los bebés duerman alejados de sus padres hasta que tengan como mínimo
nueve meses. Los largos períodos de llanto o que Harry no quiera dormir por las noches
puede deberse a que se siente solo en la habitación, además dormir acompañado hace que se
reduzca el riesgo de muerte de cuna.

—Así que eso lo explica. Siendo sincera no sabía que esto podía ser la razón, James durmió
con nosotros hasta que tuvo casi los cinco años, así que nunca lloró tan desconsoladamente
como lo hace mi nieto en ocasiones— Euphemia comentó frunciendo el ceño antes de
murmurar una maldición. —Esa mujer.

No pudo evitar sentirse consternado. ¿Acaso Lily no se había preparado para ser madre
durante su embarazo? Estas eran cosas que ella debió haber leído. Había pensado en la
posibilidad de que tal vez hubiera sido un embarazo no deseado, pero ella siempre estuvo
hablando del tema de boda e hijos, decía que le gustaría tener un bebé meses después de
casarse. No tenía idea y sea como sea que pasaran las cosas, eso ya no importaba... ella ya no
está aquí.
—¿Harry puede mudarse a una de las otras habitaciones?— Preguntó a la castaña y recibió
una afirmación antes de que ella cargará a Harry para después señalar un moisés que estaba
en una de las esquinas de la habitación, por lo que lo levitó el mueble y ella hizo un gesto
para que entraran en la habitación frente a la guardería.

Era una habitación en tonos grises claros, negros y detalles en dorado con muebles de madera
negra, había un gran ventanal que cubría toda una pared y daba vista al bosque; tenía una
cama grande, dos mesas de noche a cada lado, un rincón de sala de estar en una esquina, en
otra de las esquinas junto a la ventana estaba un rincón de lo que parecía ser un pequeño
estudio que tenía un máquina de escribir muggle, y por último había una puerta extra que
supuso daba al baño.

Dejó de levitar el moisés, poniéndolo a uno de los lados de la cama.

—Está es la habitación de James, pero viendo que Harry podría necesitarlos a ambos—
Euphemia hizo un movimiento de varita y otra puerta apareció, después ella acostó a Harry
en el moisés semi-ovalado. —Esa puerta da a tu habitación para que tengas un acceso más
fácil a Harry, podrías dormir aquí hoy para probar, no creo que a James le moleste. Mi
esposo, James y yo nos turnaremos para cuidarlo de noche.

—Cuidaré de Harry está noche, si no le molesta— Severus murmuró al ver lo agotada que se
veía la bruja y ella estuvo de acuerdo luego de pensarlo varios segundos.

Euphemia lo llevó hacia la otra habitación usando la puerta que separaba ambos cuartos. Era
muy similar al de Potter con la excepción de que el ventanal daba vista al lago en vez de al
bosque. En la habitación resaltaba el blanco y azul en lugar del gris y el negro, mientras que
los detalles eran plateados, los muebles eran de madera clara, en el rincón de sala de estar
había un extenso librero que cubría una de las paredes y el rincón de la ventana estaba vacío
de objetos.

—Podríamos ampliar la habitación si lo necesitas— Escuchó la duda en la voz de la señora


Potter. —Creo que la casa quiere consentirte, te dio vista al lago.

—¿Ampliar? Pero si la habitación ya es enorme, no necesito más espacio— Mencionó antes


de halagar. —Las vistas son preciosas, señora Potter.

—En este rincón de acá puedes poner lo que gustes— La castaña dijo haciendo un gesto al
rincón vacío de la ventana. —James escribe a menudo, así que ha montado un pequeño
estudio dentro de sus aposentos, tal vez a ti te gustaría hacer algo parecido.

El comentario lo sorprendió, no iba a negarlo, no imaginó que Potter fuera una persona a la
que le gustará la escritura y bueno, en sí... la habitación del castaño lo dejo sorprendido,
pensó que capaz iba a ser todo rojo y dorado gryffindor, pero al parecer Potter tenía un grave
gusto por el color negro y gris claro.

—Creo que ya le tengo un uso, gracias Euphemia— Murmuró suavemente y le dio una
pequeña sonrisa a la mujer.
Siempre le apasionó mucho pintar y había querido un estudio de arte, pero su departamento
no era tan grande, así que tenía que estar sacando y guardando sus cosas de arte debido al
espacio. Tal vez podía montarlo acá y pintar cuando tuviera tiempo libre.

Oyó a Harry gimotear por lo que nuevamente se dirigió a la habitación de Potter.

—¿Qué pasa, Harry?— Los lloriqueos pararon en cuanto entró al campo de visión del bebé y
cuando acercó su mano no pudo evitar sonreír, su dedo índice fue agarrado por la pequeña
mano de Harry. —Estoy aquí, no me estoy yendo a ningún lado.

Una idea se le vino a la mente y escaneó la habitación buscando un objeto que pudiera
servirle, su mirada se centró en el candelabro de decoración que estaba sobre una de las
mesitas de noche.

—¿Le molesta sí transfiguró este objeto?— Preguntó a la bruja.

—Claro que no, adelante— Euphemia le respondió con una sonrisa y ella misma le pasó el
candelabro. El pelinegro transfiguró el adorno convirtiéndolo en un móvil con figuras
colgantes de nubes, estrellas y una luna creciente. —¿Qué es está estructura?— La castaña le
preguntó.

Severus le dirigió una mirada sorprendida a la mujer luego de que terminó de poner la
estructura flotando sobre el moisés de Harry. —Es un móvil, entretiene a los bebés y los
relaja a la hora de dormir, los ayuda también a mejorar su sentido de la vista. Pensé que se
utilizaban en el mundo mágico, pero parece ser una cosa de muggles.

—¿Muggles?— La castaña le preguntó asombrada. —Pensé que tu padre era mestizo.

—Mi padre es muggle. Yo viví toda mi infancia y adolescencia en el mundo muggle, así que
aprendí mucho sobre ellos por mi familia paterna— Comentó recordando esos años de su
infancia.

Durante su adolescencia no se fue cercano con Tobías, porque después de la llegada de su


carta de Hogwarts todo se había ido al infierno y, su madre y él habían empezado a ser
golpeados por Tobías, que a la vez se hundía en los vicios. Sin embargo, recordaba que
durante su infancia Tobías y él eran cercanos, siempre le enseñaba todo lo que sabía y
compartían cosas juntos. Todo eso cambió cuando cumplió los once años, pero aún así... en
su memoria guardaba con anhelo los momentos en los que Tobías fue un verdadero padre con
él, a pesar de que ya no estuviera en contacto con el hombre.

—Ese objeto es muy ingenioso— Escuchó a la bruja decir, pero no la miró, sus ojos estaban
en Harry que soltaba pequeños gorgoritos que imitaban risas al ver a la estrellas y nubes
moviéndose. —Nunca escuché a James hablar sobre ti y eso que iban a la misma casa. Se ve
que Minerva te tiene mucha estima.

—No creo que me haya mencionado, en realidad, su hijo y yo no estuvimos en la misma


casa. Yo fui seleccionado para slytherin... con su hijo nos conocimos en el tren durante
nuestro primer año— Aclaró a lo que ella parecía sorprendida. —Con respecto a Minerva,
bueno... siempre que tenía problemas ella terminaba encargándose de alguna forma y luego
del fallecimiento de mi madre, Minerva siempre estuvo pendiente de mí, incluso ahora lo
sigue estando. Supongo que es una de sus costumbres acudir cuando estoy en problemas.

No sabía porque se lo decía a la castaña, pero Euphemia Potter tenía una cierta calidez
reconfortante.

—Bueno, en ese caso me alegra saber que alguien se preocupa por ti como Minerva lo hace y
me emociona saber que entre ambos nos las arreglaremos para hacer frente a los tremendos
gryffindor que son mi esposo e hijo— La castaña afirmó riendo y esta vez fue su turno de
mirarla sorprendido. Pensó que ella también era una leona. —Una ravenclaw rara vez pueden
decirle que no a las locuras de los gryffindors.

—Los leones siempre terminan arrastrándonos a hacer cosas, a veces es bueno, pero otras
veces es complicado— Declaró mientras acariciaba la mejilla de Harry.

La señora Potter asintió y supo que ella era consciente que él se estaba refiriendo a Lily. —Es
algo tarde, es hora que desempaques. Saca tus cosas— La miró confundido por un momento
antes de hacer lo pedido, sacando su baúl y las cajas encogidas de sus bolsillos.

Sus cosas desaparecieron inmediatamente.

—Esa fue Sommy, ella será tu elfina doméstica— Euphemia habló divertida para que luego
una elfina color blanco apareciera. —Sommy, él es Severus.

—El esposo del amo James y el portador del amito Harry— Sommy habló dejando a ambos
estupefactos. La empatía de los elfos domésticos era sorprendente. —Las cosas del amo
Severus ya están acomodadas en su habitación y el laboratorio de pociones está en el sótano
junto al del amo Fleamont—La elfina explicó antes de desaparecer rápidamente.

—Creo que se emociona un poco ¿No?— Habló divertido por la energía de Sommy y
Euphemia asintió riendo.

—Puedes pedirle a Sommy lo que gustes. No te entretengo más, hoy ha sido un día pesado y
seguramente quieres descansar— La señora Potter se despidió con una sonrisa antes de dejar
un beso en la frente del bebé como despedida para luego salir de la habitación.

Severus volteó hacia el moisés cuando la puerta se cerró y vio que Harry parecía
somnoliento. —Es hora de asearte, pequeño— Alzó al bebé sin dificultad para luego dirigirse
hacia la puerta y como supuso era el baño.

Observó el baño de tonos grises con muebles de madera oscura y admiró brevemente el
atardecer que se veía por el ventanal del baño. El lugar tenía una puerta dentro y al abrirla vio
que era un gran vestidor, pero no encontró lo necesario para asear a Harry, por lo decidió
llamar a Sommy que apareció de inmediato.

—Siento molestarte, Sommy, pero tengo una pregunta ¿En la guardería hay cosas de higiene
y ropa para Harry?— Cuestionó a la elfina.
—No es molestia, amo Severus; y sí, los amos han abastecido la guardería con muchas cosas.
Sommy puede traer la ropa del amito Harry e instalarla en el vestidor del amo James, poner el
mueble cambiador en el baño y traer las cosas que se usan cuando el amito nos visita— La
elfina ofreció a lo que asintió.

—Eso sería perfecto, Sommy. Gracias— Agradeció a lo que la elfina sonrió antes de
desaparecer y un segundo después el mueble-cambiador apareció en el baño.

Entró al gran vestidor de la habitación de Potter y las cosas de Harry resaltan fácilmente a la
vista, por lo que no le resultó difícil encontrarlas; sacó una pijama azul y ropa interior de uno
de los cajones, también buscó una manta suave antes salir cerrando el vestidor.

Preparó la bañera y dentro puso el asiento de bebé que encontró debajo del cambiador. Fue un
baño rápido y sin problemas, luego se aseguró de secarlo bien y aplicarle crema en la piel
antes de ponerle el pañal y después vestirlo abrigándolo.

Una vez que Harry estuvo listo, lo mantuvo en el cambiador con hechizo que evitaba que se
cayera mientras que él invoca una de sus camisas largas para dormir, su cepillo para el
cabello y su cepillo de dientes. Hizo su rutina de siempre antes de cargar nuevamente a Harry
para volver a la habitación, acomodó las mantas de la cama con un movimiento de varita para
después subir a la cama junto con Harry.

Notó que cerca del área de salar de estar había un pequeño mueble que tenía encima dos
canastas tejidas color blanco, una tenía juguetes de bebé y la otra tenía varios biberones junto
con el envase de fórmula mágica que simulaba la leche materna. Meditó que hacer durante
varios segundos antes de negar con la cabeza y soltar algunos botones de su camisa para
después acercar a Harry a su torso, no tomó mucho tiempo antes de que el bebé comenzará a
succionar apresuradamente.

—Tranquilo, pequeño, come despacio— Susurró y una sonrisa se deslizó por su rostro al
notar a Harry mirándolo. Lo envolvió con la manta acurrucándolo hasta que terminó de
comer de ambos pezones, lo acunó mientras tarareaba una melodía y no pasaron más de unos
pocos minutos hasta que se durmió.

Iba a tener que informarse sobre la lactancia de los magos portadores sí iba a alimentarlo él
mismo, además de que debía hacer un horario para las tomas. Creó un horario rápidamente en
su mente mientras que acostaba suavemente al pequeño en el moisés y revisaba que estuviera
bien envuelto en la manta.

Apagó la luces y cerró la persiana del gran ventanal con un movimiento de mano, se acostó
en la cama antes de dejar su varita en la mesita de noche.

Fue entonces cuando un torbellino de pensamientos envolvieron a Severus.

¿Era culpa del ritual que él notará que cuidaba a Harry naturalmente y sin pensar demás? No
estaba seguro, pero lo dudaba. El ritual les daba el vínculo, pero habían muchas madres que
se negaban a cuidar a sus hijos o había hijos que no eran apegados a su madres. Estaba
cuidando a Harry porque quería hacerlo y no porque lo viera como una obligación... eso era
algo que lo aterrorizaba; ese pequeño no era su hijo, era hijo de Potter solamente.
No sabía muy bien que estaba pasando con él, pero tenía claro que no lo veía como una
obligación porque si fuera así no habría tardado en irse, pero sin embargo, Harry... ese bebé
era diferente y lo asustaba de mil formas porque era consciente que ese pequeño estaba
empezando a enredarse en su ser.

Todo era tan complicado; Lily y sus contradictorios sentimientos por lo que ella hizo, hacer el
favor de guardar el secreto de lo sucedido con el ritual para proteger a Harry, convivir y
cuidar del pequeño... saber que tendrá que fingir ser una familia feliz con Potter para casi
todas las personas del mundo mágico. Ninguna de esas cosas estaba escrita en su lista de
cosas por hacer, pero estas se habían escrito sin preguntar; todo era demasiado confuso, pero
el hecho de poder hacer algo por Harry, aunque solo fuera cuidar de este.

Lo hacía sentir útil.

Lily le había fallado a Harry de la peor manera posible y no se refería a morir, sí no a


rechazarlo haciendo ese ritual. Ella comenzó con esto incluso antes de la aparición del
Innombrable e hizo las cosas a conciencia... había negado al pequeño. Harry era solo un bebé
de tres meses, pero ya había sido decepcionado por la persona que se suponía tenía que
amarlo por siempre. Se juró a él mismo no hacerle lo mismo, era cierto que el ritual era un
gran problema, especialmente debido a Potter, pero Harry lo recompensaba de alguna forma.

Minerva tenía razón, aunque él no había querido esto, ahora lo tenía y no quería amagarse
debido a ello; puede esforzarse por tomar mejor todo lo que venga, esforzarse por ser mejor y
hacer feliz a Harry... sí, eso era lo que iba a hacer.

El cansancio llegó a él de un momento a otro y antes de que sus pensamientos pudieran


llevarlo a otra dirección, se quedó dormido. Harry solo despertó dos veces durante la noche,
por un cambio de pañal y un breve momento para comer, luego ambos pudieron volver a
dormir.
Amapola

La amapola muestra una flor salvaje y frágil, resistente y singular, que nunca nadie ha
plantado y cuya llama recorre los campos como un mensaje.

— Marcel Proust

Severus Prince VII

Unos suaves sonidos hicieron a Severus despertar y al abrir sus ojos encontró a Harry
moviéndose dentro del moisés, haciendo gorgoritos mientras que jugaba con sus manos y
pies dentro de la manta. Eso hizo que una sonrisa invadiera el rostro de Severus.

—Buenos días, pequeño. ¿Amaneciste feliz, Harry?— Se sentó en la cama y sacó con
facilidad al bebé del moisés. —Te daré de desayunar y luego nos alistamos para que puedas ir
a ver a tu papá— Divagó hablando con el pequeño mientras que comenzaba a amamantarlo y
de paso abría la persiana con un movimiento de mano.

Eran cerca de las ocho de la mañana.

Al terminar llevó a Harry en brazos hasta el vestidor de la habitación para buscar un atuendo
abrigado para Harry. Las temperaturas estaban empezando a bajar con la llegada de
noviembre. Le cambió el pañal, luego lo vistió con el conjunto de pantalón y suéter color café
que eligió, para después ponerle las medias beige.

Recogió sus cosas, dejó a Harry en el moisés antes de hacer flotar el mueble hasta la otra
habitación. Entró al baño, el cual notó era igual al de Potter pero con tonos blancos, y dejó el
moisés dentro del cuarto de baño para después abrir la puerta del vestidor, como supuso era
grande igual de la otra habitación, busco algo de ropa para él antes de cerrar nuevamente la
puerta.

Se dio una ducha rápida e hizo su rutina común, se vistió con un polo blanco de manga larga,
un pantalón negro, se puso por encima su suéter verde claro con botones, se calzó las botas
negras y tomó su abrigo color crema. Cepilló su cabello y lo sujetó en una coleta, por último
se lavó los dientes, terminando de arreglarse.

Dirigió el moisés nuevamente hacia la habitación de Potter y dejó su abrigo sobre la cama
antes de que Sommy apareciera con un pop.

—Buenos días, amo Severus. El desayuno está listo y la ama Euphemia lo espera para
desayunar en el balcón del ala familiar— La elfina saludó a lo que asintió dando una pequeña
sonrisa a la amable criatura para luego tomar a Harry en sus brazos y dejar que Sommy lo
guiará hasta el balcón de mármol blanco que tenía vistas hacia el lago.

—Gracias, Sommy— Agradeció a la elfina antes de dirigirse a la bruja. —Buenos días.


—Buenos días, Severus. Buenos días, cielo— Euphemia los saludó con una sonrisa antes de
recoger suavemente a Harry y luego dirigirlos hacia la mesa en medio del extenso balcón. —
Estás muy feliz, mi vida— Dijo mientras que dejaba besos por todo el rostro del bebé.

—Se levantó de muy buen humor, solo se despertó dos veces durante la noche— Severus le
dijo a la mujer a la vez que se sentaba y miraba fascinado el lago de aguas celestes.

—¿Enserio?— La señora Potter preguntó sorprendida y él asintió haciendo que la mujer


sonriera. —Eres un buen niño, cielo— Ella susurró para Harry.

Comenzaron a desayunar mientras que ella le hablaba sobre el jardín trasero que contaba con
una piscina, además de que dentro de la propiedad tenían un campo para practicar la
equitación y tenían un establo con varios caballos muggles y caballos mágicos. Le preguntó
si sabía montar, a lo que respondió afirmativamente, por lo que ella lo invitó a que monten
juntos un día de estos.

—Cuando terminemos iremos al hospital— La señora Potter dijo a lo que asintió, tomando el
último trago de su vaso de jugo de naranja. —Le pedí a mi elfo que te dejará algunos
biberones esterilizados ¿Aún quedan algunos para llevar al hospital?— Ella le preguntó.

Severus se quedó en silencio por varios segundos. —Todos siguen esterilizados— Informó y
la castaña le dio una mirada curiosa. —Lo amamanté, lo siento— Murmuró.

—No tienes que disculparte, más bien tengo que darte las gracias por hacerlo. La lactancia es
algo importante para los bebés mágicos, especialmente, porque ahí obtienen las defensas que
necesitan para protegerse de las enfermedades de nuestro mundo— Euphemia agradeció
dándole una sonrisa satisfecha con él.

Le dio una pequeña sonrisa a la mujer, sin saber que decir a lo dicho.

—Estaba pensando que sería bueno preparar una pañalera para Harry y llevarle algo de ropa a
mi hijo, si me disculpas, iré a alistarlo— La castaña mencionó haciendo un movimiento para
levantarse de la mesa.

—Yo lo hago, no se preocupe— Ofreció para que la bruja terminará su desayuno, a lo que
ella le dio un agradecimiento antes de que él volviera hacia el pasillo de los aposentos.

Entró a la habitación de Potter y luego al vestidor, buscando entre las cosas de Harry
encontró una pequeña pañalera blanca, por lo que empezó a llenarla con las cosas que
pudieran necesitar; pañales, toallitas limpiadores, un cambio de ropa completo por si acaso y
pañuelos. Dejó afuera el gorro beige del conjunto que Harry llevaba y una manta suave para
envolverlo antes de que se fueran.

Acomodó las cosas encogiéndolas para que la pañalera no pesará y tomó un repuesto de cada
cosa de aseo de Harry junto con algunos conjuntos de ropa para ir a dejarlos a la otra
habitación, aprovechó para lavarse los dientes y luego volvió para ponerse su abrigo. Buscó
rápidamente un conjunto de ropa para Potter, sin detenerse a mirar de más, encogió la ropa y
la guardó dentro de la pañalera antes de salir de la habitación.
Un elfo color gris le dijo que la señora Potter lo esperaba en el hall de entrada, por lo que
bajó al primer piso y los encontró a ambos en la entrada.

La castaña tomó la pañalera mientras que él le ponía el gorro a Harry, luego cargó al pequeño
en sus brazos para envolverlo con la manta y al terminar, Euphemia los apareció en la entrada
de San Mungo.

Entraron al hospital y se dirigieron a la recepción para que los dejaran pasar, la misma bruja
de ayer estaba en el mostrador.

—Lord Potter todavía se encuentra en la habitación 410, señor Potter— La mujer dijo al
reconocerlo antes de que alguno de los dos tuviera que hablar. —Todos los papeles y la salida
del paciente están en orden, así que se le dará el alta en unas horas. Va a necesitar estas dos
pociones, sí continúan por el siguiente pasillo llegarán a la boticaria medicinal.

—Gracias, señorita— Euphemia le agradeció antes de que se alejaran del mostrador. —Yo iré
por esto, Severus. Adelántate, parece que Harry se está poniendo un poco ansioso.

Asintió ante lo dicho porque el pequeño estaba empezando a removerse, ella le entregó la
pañalera y después él se separó de la bruja mayor para dirigirse a la habitación.

Frotó suavemente la espalda de Harry mientras subía las escaleras, caminó hasta la habitación
y tuvo que maniobrar un poco para tocar la puerta. Para su fortuna no tuvo que esperar
mucho porque el señor Potter abrió la puerta dejándolo pasar.

—Buenos días, Severus— El señor Potter le saludó con una pequeña sonrisa a la vez que
tomaba la pañalera ayudándolo.

—Gracias. Buenos días, señor Potter— Severus saludó notando que aparte de Potter,
nuevamente Lupin y Black estaban en la habitación, aunque el último parecía quedarse
atónito al verlo. Ignoró a los tres olímpicamente antes de hablar nuevamente hacia el
pocionero. —La señora Potter vendrá en un momento, fue a la botica por la receta que los
sanadores indicaron.

El mago mayor asintió.

Severus se acercó a la cama al ver la mirada de Potter sobre Harry, por lo que puso
suavemente al bebé sobre los brazos de este antes de alejarse para sentarse en uno de los
sofás cercanos al señor Potter.

—¿Cómo pasó la noche?— Potter preguntó dirigiéndose a él luego de besar la cabeza del
bebé.

—Bien, solamente despertó dos veces en la madrugada— Respondió con brevedad.

—¿Cómo? Harry nunca acostumbra a dormir tanto tiempo seguido— Potter cuestionó
mirándolo con sospecha, a lo que estaba por responder sarcásticamente por los pensamientos
maliciosos, pero finalmente no pudo hacerlo porque Euphemia entró a la habitación.
—Buenos días. Nos informaron en la recepción que ya estás bien, hijo, eso es bueno— La
bruja saludó acercándose al castaño para dejar un beso en la mejilla de este. —Interrumpí la
conversación, por favor continúen.

—Severus mencionó que Harry durmió varias horas de corrido y solo despertó dos veces—
El señor Potter habló dirigiendo la mirada hacia él.

—Lo hizo y sí, Severus no me lo dice mientras desayunábamos ni siquiera me hubiera dado
cuenta de que Harry despertó durante la madrugada. De hecho, Severus descubrió porque
Harry dormía tan poco en las noches— La castaña declaró y eso hizo que los tres
merodeadores la miraron incrédulos.

Tres miradas en conjunto se dirigieron hacia él, por lo que comentó como explicación—
Harry dormía en la guardería— Suspiró al notar que ninguno de los tres le entendió. —Los
bebés prefieren tener compañía, Harry se sentía solo en la habitación.

—¿Dormía?— Lupin preguntó por su uso de la palabra en pasado.

—Movimos el moisés a la habitación de James, Severus se quedó con Harry anoche y hoy
despertó muy risueño. Es una suerte que por fin sepamos lo que le pasa— Euphemia afirmó
con una sonrisa contenta.

Después de ese comentario, el ambiente en la habitación se puso incómodo, especialmente,


por las malas miradas que Black le dirigía; así que se puso de pie, diciendo que necesitaba
preguntar algo a un colega y salió rápidamente de la habitación soltando un suspiro.

Sí las cosas seguían así se volvería un experto en poner malas excusas para huir de momentos
incómodos.

Caminó por el piso hasta que decidió subir a la quinta planta para dirigirse al salón del té, se
pidió un té verde y se lo tomó con tranquilidad. No le hacía mucha gracia alejarse de Harry,
pero las miradas molestas de Black eran frustrantes. Se sentó en una mesa bebiendo té
mientras veía a las personas moverse por el lugar, no había nadie conocido, por lo que
desapareció la taza desechable una vez que terminó.

En el camino a la habitación, notó a un grupo de enfermeras y a un residente en medio del


pasillo junto con una niña acostada en una camilla.

—Contacten al medimago de guardia— Escuchó decir al residente exaltado mientras que una
enfermera iniciaba la preparación para una intubación.

—No contesta— Otra enfermera habló mientras que el equipo entraba a una sala de puerta
abierta.

—Contacten a los quirófanos, esta niña tiene que entrar a uno ya— El residente volvió a
hablar a la vez que la intubación fue terminada y se inició con la ventilación.

—No hay ninguno disponible— Una de las enfermeras habló mientras tenía el dispositivo de
comunicación en la oreja.
Miró preocupado a la niña antes de decidirse, se acercó rápidamente a la entrada llamando la
atención del grupo y apareció su identificación de sanador mostrándola. —Soy medimago—
Habló mirando al residente, sabiendo que no tenía consentimiento para abrir al paciente sin
supervisión de un superior. —Deme privilegios de asistencia.

—Tiene privilegios— El residente declaró, a lo que entró apresuradamente a la sala mientras


ponía su identificación en su abrigo.

—¿Información de la paciente?— Preguntó tomando el estetoscopio que le ofrecía una de las


enfermeras y comenzó a oír el corazón de la chica.

—Niña de once años, postoperatorio de bypass coronario debido al impacto de un hechizo


explosivo. La presión bajó a 64 sobre 22 y presenta taquicardia, presión venosa central muy
alta— Una enfermera le dijo.

—Denle Dopamina, diez unidades— Afirmó tomando el electromágico que una enfermera le
acercó.

—Le di la dosis máxima, el medimago de guardia estuvo aquí hace una hora, pero ya no
podemos localizarlo— Un enfermero se dirigió a él negando con la cabeza.

—¿Es un coágulo?— El residente preguntó.

—No... son varios. La arteria coronaria del corazón se tapó, morirá antes de que llegué
alguien— Habló dirigió su mirada a la chica para luego dirigirse hacia el residente. —Voy a
abrirla, vas a asistirme. Charola de instrumental de intervención cardíaca.

Inmediatamente las enfermeras empezaron a moverse para preparar las cosas para el
procedimiento, le ayudaron a quitarse el abrigo y él se arremango las mangas de su camisa, lo
descontaminaron y le pusieron la bata junto con los guantes, recogieron su cabello antes de
ponerle la cofia y luego alistaron al residente.

Severus se acercó al paciente, respirando profundo y movió su varita eliminando las suturas
del corte del pecho. —Retractor y succión. Necesitaremos sangre— Estiró su mano y el
instrumento se le fue dado, lo uso separando las costillas para tener visibilidad del corazón y
las arterias mientras que el residente usaba el tubo para retirar la sangre que cubría la
visibilidad.

Comenzó a hacer pases de su varita en dónde estaba el taponamiento.

—No hay pulso— Una enfermera exclamó haciéndolo ver la pantalla, dejó su varita a un lado
e introdujo su mano dentro de la paciente, comenzó a sacar la sangre coagulada usando sus
dedos hasta que encontró el taponamiento y logró sacarlo.

—Miren el tamaño de los coágulos— Escuchó decir a un enfermero.

—Iniciando masaje al corazón— Tomó con suavidad el corazón de la joven para dar el
masaje cardíaco. —Reacciona... reacciona niña... reacciona.

—Tenemos pulso— El enfermero dijo haciéndolo soltar un suspiro.


Sacó su mano e indicó al residente sacar la succión.

—¿Qué es lo que está pasando aquí?— Un sanador gritó entrando al salón y de inmediato
supo que era el medimago de guardia. —¿Quién es este hombre?

Una enfermera comenzó a explicar lo sucedido mientras que él movía su varita cerrando el
corte con ayuda del residente, en cuanto terminó se alejó de la camilla y las enfermeras lo
ayudaron a quitarse la bata y los guantes ensangrentados, además que limpiaron su varita
antes de entregarle su abrigo.

Se acercó al medimago de guardia mientras se quitaba la cofia para desaparecerla, el hombre


le dio una mirada avergonzada.

—Siento haberle gritado, muchas gracias por su ayuda a las enfermeras y a mi residente.
Sanador Shawn Malcolm y ¿Usted?— El joven medimago de cabello negro se presentó
estirando la mano.

Estaba por presentarse como normalmente lo hacía, cuando recordó a las personas que
estaban a unas cuantas habitaciones. —Sanador Severus Potter— Tomó su mano dándole un
breve apretón. —Y no es nada, nuestro deber es ayudar— Dijo antes de mirar hacia dentro de
la sala, las enfermeras y el residente le quitaron el tubo de ventilación a la niña y está
comenzó a respirar por sí misma. —Cuídenla bien.

—Si, sanador— Todos en la sala le respondieron con respeto y un asentimiento. —Gracias


por su ayuda.

Asintió. —No fue nada— Aseguró antes de mirar hacia el residente. —Bien hecho, novato—
Le dijo al nombrado antes de despedirse para volver a caminar con dirección hacia la
habitación.

Severus entró a la habitación privada esperando no llamar mucho la atención, pero supo que
no lo logró cuando la señora Potter lo miró sorprendida para después levantarse
apresuradamente y dirigirse hacia él.

—¿Qué ha pasado? ¿Estás bien, Severus? Estás sangrando— Euphemia le preguntó


preocupada a la vez que tomaba su brazo haciéndole notar que tenía algo de sangre en este.

—Estoy bien, no se preocupe, no es mi sangre. Tuve que intervenir a una niña con falla
cardíaca, el residente no encontraba al medimago de guardia— Explicó tranquilizando a la
bruja, a la vez que dejaba su abrigo en el sofá para luego entrar al baño para lavarse la sangre
del brazo y mojarse un poco el rostro.

Tenía más de un año de no hacer esto y ya sentía que estaba fuera de forma. Soltó su cabello
peinándolo con sus dedos antes de bajar las mangas de su camisa, para después volver a la
habitación y sentarse en el mismo sofá, donde se encontraba la pañalera.

—¿Acostumbras a hacer eso?— Lupin se dirigió hacia él mirándolo con curiosidad. —


Atender a personas de la nada.
—Yo no diría que salvar vidas es atender personas de la nada, era una emergencia. Es mi
deber como sanador velar por la salud de las personas— Recitó automáticamente mientras
que alisaba su pantalón negro antes de levantar la mirada y los señores Potter le dirigieron
una sonrisa.

Un lloriqueo llamó su atención haciéndolo voltear hacia Harry, que se removía con
insistencia en los brazos de Potter y al dirigir una breve mirada al reloj de la habitación noto
que ya casi sería medio día.

—Por cierto, hijo. Severus te ha traído ropa limpia para que te cambies— Escuchó decir a
Euphemia, lo que hizo que Potter pusiera su mirada sobre él.

No le dirigió la mirada a Potter mientras que se ponía de pie para tomar a Harry de los brazos
de este y sentarse en la silla junto a la cama. Desenvolvió la manta del bebé antes de
acomodarlo en una posición cómoda para mecerlo, colocó su dedo meñique en la boca de
Harry y como supuso, el bebé succionó; por lo que uso la manta para cubrir a ambos antes de
subir su camisa y suéter para darle espacio para alimentarse, pronto se escuchó el sonido de
succión a lo que comenzó a acunarlo.

Se estaba empezando a hacer una idea de los horarios de Harry. El pequeño dormía después
de que comía cada tres horas y por último había que cambiarle el pañal media hora después,
parecía que ya empezaba a tener un orden, así que solo debía acostumbrarlo a una rutina.

Podía sentir la insistente mirada de Potter sobre él, por lo que le dirigió una breve mirada
antes de hablarle. —Tus cosas están en el lado izquierdo de la pañalera.

—Gracias— Potter habló luego de unos segundos, a lo que el pelinegro simplemente asintió.

Severus acarició distraídamente la espalda de Harry mientras que lo acunaba, al pasar de los
minutos lo sintió dejar de succionar, pero no lo soltaba así que levantó levemente la parte de
arriba de la manta y vio que se había quedado dormido, eso significaba que no necesitaba
sacarle los aires. Tomó el pañuelo para limpiarlos a ambos para luego hacer un movimiento
de su mano para acomodar su ropa, dejó el pañuelo a un lado para coger la manta y
envolverla ligeramente alrededor del pequeño para no despertarlo.

—Parece que tienes más práctica ahora— Euphemia le comento dirigiéndole una sonrisa.

—Acostumbra a dormirse después de comer, eso lo hace más sencillo— Comentó mientras
acariciaba las mejillas sonrojadas de Harry.

Unos toques en la puerta llamaron la atención de todos y un minuto después, Reig entró a la
habitación con una pequeña sonrisa en el rostro.

—Buenas tardes— Reig saludó a lo que todos le respondieron el saludo, este se acercó a la
cama para tomar el expediente y comenzó a revisarlo, realizó algunos hechizos diagnósticos
sobre Potter para luego hacer el examen de respuesta de extremidades. —¿Sientes algún
dolor?— Preguntó al castaño.

—Solo tensión muscular— Potter respondió.


—Bien. Estás lo suficientemente fuerte, así que te doy el alta— Reig dijo firmando el
expediente antes de quitar la vía del brazo de Potter. —Puedes irte ahora, ya acabo tu
tratamiento de parálisis y el tratamiento para las secuelas del cruciatus lo seguirás tomando
en casa— El animago asintió soltando un suspiro y Reig dirigió su mirada hacia el pelinegro
con una expresión divertida en el rostro. —¿Participaste en un taponamiento de arteria
coronaria?

—¿Cómo está la niña?— Severus preguntó antes de bufar en voz baja. —¿Quién te contó?

—Estable y fuera de peligro gracias a ti, bien hecho. Fue una respuesta rápida y hiciste el
procedimiento correcto al abrir el tórax, me siento orgulloso— Reig afirmó dándole una
sonrisa. —Todos los residentes están hablando del misterioso medimago que salvó a la niña
de la taponada coronaria. Un especialista de trauma, el sanador Shawn Malcolm, se quedó
con una muy buena impresión y ha preguntado por ti en la sala de descanso— Le comentó
antes de reír, lo cual hizo que Severus alzará una ceja. —Tan buena impresión que preguntó
sí estabas soltero, descarado por decir lo menos.

Severus miró a Reig antes de poner sus ojos en blanco.

—A este hospital ¿Vienen a trabajar o buscar pareja?— Preguntó con sarcasmo.

—Ambas, lo sabes bien, Severus— Reig declaró burlón antes de dirigirse a Potter. —Tuviste
mucha suerte y te casaste con Severus a tiempo o tendrías una muy buena competencia.

Vio a Potter quedarse en blanco ante lo dicho.

—¡Reig!— Exclamó avergonzado.

—Tranquilo les he dejado en claro a esos medimagos que estás casado— Reig aclaró
dirigiéndole una mirada. —Tampoco es como sí estando soltero fueras a hacerles caso, en el
entrenamiento eras tan difícil como un dragón. Si yo tarde bastante tiempo para que aceptarás
tener una cita conmigo y soy de los mejores en nuestro campo ¿Qué podrían esperar los
residentes o especialistas?

Le dio una mirada enojada. Eso fue muy descortés e inapropiado.

—Limítate a hacer tu trabajo. Mi vida ya no es de tu incumbencia y no tienes derecho a andar


ventilando mi información con otras personas— Habló intentando mantener la calma. —
Retírate, por favor.

—Discúlpame por ello, sanador Prin... Potter— Reig hizo una mueca dolida antes de asentir
y salir rápidamente de la habitación.

—¿Qué demonios?— Escuchó el susurró atónito de Black e intentó hacerse el desentendido


mientras que acunaba a Harry suavemente, pero era un poco difícil ignorarlo cuando el ex-
heredero murmuraba con el hombre lobo acerca de lo ocurrido.

Por un demonio. Esperaba poder mantener su vida personal completamente privada.


—¿Tú saliste con él?— Lupin preguntó con precaución a la vez que le daba una mirada seria.
—¿Eso no hará que sospeche sobre la historia que se dio a los aurores?

Soltó un suspiro antes de negar con la cabeza. —No interrumpe la historia.

Eso era un verdad ya que su relación con Reig había terminado meses antes de su graduación
como sanador, serían poco más de cuatro meses antes de la supuesta boda con Potter en
agosto.

—Y otras parejas anteriores ¿Podrían ser un problema?— Black cuestionó metiéndose en la


conversación.

—Black— Le dio una mala mirada al auror de ojos grises. —Estoy haciendo una maestría de
pociones que me consume de doce horas a catorce horas diarias desde hace más de un año.

—¿Eso tiene que ver?— Black reclamó.

—Sirius, lo que Severus quiere decir es que no tiene tiempo para una pareja. Los pocioneros
no tenemos tiempo para nada que no sean pociones hasta que terminemos la maestría— El
señor Potter intervino a su favor, explicándole al Black.

—¿Popular en el entrenamiento?— Euphemia le preguntó con curiosidad.

—Supongo que llamaba la atención por ser el primer lugar en mi clase— Respondió
encogiéndose de hombros.

Nunca le había tomado mucha importancia al tema. La mayoría de personas que se acercaron
a él durante el entrenamiento era porque fue encasillado como prodigio y querían beneficiarse
de eso, o porque quería follar con él sin compromiso; por eso no guardaba ninguna amistad
con sus ex-compañeros.

Potter se levantó de la cama pareciendo dudar en hacerlo y pronto el pelinegro notó el porqué
de ello, las piernas le temblaban.

—Llévalo con calma— Severus habló hacia Potter y este le dirigió una mala mirada. Odioso
y estúpido orgullo gryffindor. —No hay que subestimar las secuelas del Cruciatus y tú
recibiste varias, Potter.

Black y Lupin entendieron de inmediato su advertencia porque ambos sostuvieron a Potter


evitando que cayera al suelo, justo a tiempo antes de que las piernas del castaño fallaran.
Invocó la pañalera y estiró su brazo con el bolso, a lo que el hombre lobo la tomó y Black
entró al baño con Potter para ayudarlo mientras que Lupin se quedó afuera.

—¿Qué le recetaron?— Cuestionó desviando su mirada de la puerta hacia la señora Potter.

La bruja castaña sacó un pergamino. —Mandaron dos pociones de alivio contra los efectos
secundarios del Cruciatus para dos días seguidos, debe tomarlas a las ocho de la mañana.

—¿Solamente dos?— El señor Potter preguntó, seguramente pensando lo mismo que él. No
sería suficiente para eliminar por completo las secuelas.
—Debe tomar al menos cuatro o cinco dosis para que su sistema muscular esté sano de nuevo
— Mencionó hacia el mago mayor, que asintió de acuerdo. —Tengo un recetario entre mis
cosas, sí quiere puedo escribirle la receta para que no tenga que prepararlas, señor Potter.

—Sería de gran ayuda. Gracias, Severus— El señor Potter agradeció a lo cual asintió.

Notó la mirada sospechosa de Lupin sobre él. —No olvides quien hizo esos Cruciatus, Lupin
— Le recordó y este desvió la mirada.

Tenía que aceptarlo, el caso de Potter era entretenido y había captado su curiosidad. Analizar
su avance podría beneficiarlo en su investigación sobre problemas nerviosos y mentales
causados por maldiciones de tortura.

Potter salió del baño algunos minutos después y los dos merodeadores restantes se
despidieron con la promesa de estar pendientes en la búsqueda de Pettigrew.

Severus se levantó de la silla teniendo cuidado de no despertar a Harry, la señora Potter llevó
la pañalera mientras que el señor Potter ayudó al castaño a caminar; se detuvieron
brevemente en la recepción para confirmar el alta y luego aparecieron.

A diferencia de esta mañana, ahora se sentía incómodo y la principal razón era la mirada
perforadora de Potter sobre él durante todo el almuerzo; apenas terminó de comer decidió
retirarse de la mesa y subir a la habitación con Harry, quien ya se había despertado.

Usó los repuestos de los artículos de limpieza para bebés para cambiar el pañal sucio de
Harry y le puso una pijama antes de acostarlo en la cama. Recordó que en sus libros sobre
pediatría mágica, se mencionaba que se debían hacer ejercicios y masajes para estimular el
desarrollo psicomotriz, sus habilidades cognitivas y de lenguaje.

Jugó con los pies y manos del bebé durante un rato antes de ponerlo boca abajo y no pudo
evitar una sonrisa al ver a Harry alzar levemente su cabeza o girarla hacia los lados, esos eran
los resultados de lo que hablaban los libros.

Estuvo haciendo varios ejercicios con el pequeño durante unos pocos minutos antes de dirigir
su mirada hacia el reloj sobre la mesa de noche, dándose cuenta de que ya casi serían las tres
de la tarde, era hora de la siguiente toma de Harry. Se acostó al lado de Harry para
amamantarlo y miró al bebé con diversión cuando tuvo que cambiar de lado para que tomará
de su otro pezón debido a que aún tenía hambre.

Dirigió su mirada hacia el rincón de sala de estar de la habitación y miró el librero viendo sus
libros perfectamente acomodados, Sommy había hecho un buen trabajo; repasó los títulos de
los libros hasta que encontró varios tomos sobre obstetricia y maternidad mágica en brujas y
magos portadores, tendría que revisarlos más tarde para ponerse al día sobre la lactancia.

Una vez que Harry estuvo satisfecho, los limpió y acomodó su ropa antes de acostar al
pequeño sobre su hombro. Acababa de terminar de sacarle los aires cuando sonaron unos
toques en la puerta que llevaba a la habitación contigua. La puerta se abrió luego de un
momento y dejó ver a Potter, sin embargo, no entró y en lugar de eso, se quedó observando
desde el marco de la puerta.
—Tenemos que hablar— El castaño habló rompiendo el silencio que se formó en la
habitación, donde solo se escuchaban los tranquilos gimoteos de Harry.

Asintió antes de ponerse de pie. —Lo sé, pero es mejor hacerlo después de que duermas unas
horas. En los hospitales no se duerme muy bien con los chequeos cada pocas horas— Dijo
sin dejar de acunar a Harry. —Es mejor tener esta conversación con la cabeza fría.

Severus caminó hacia la división de ambas habitación e hizo un gesto hacia el moisés junto a
la cama. Potter le dirigió una mirada antes de apartarse para dejarlo entrar, vio de reojo al
gryffindor entrar al baño y no pudo evitar notar que con la práctica podía caminar con más
firmeza.

Tomó la oportunidad de estar a solas con Harry para tararear una melodía, pronto estaba
adormilado y para cuando Potter salió del baño, él ya había acostado a Harry en el moisés y
le había puesto un encantamiento de monitoreo. No creía que Potter fuera capaz de levantarse
a atender al bebé sí este se despertaba, para su disgusto tenía que admitir que las noches en
San Mungo eran pésimas.

—Gracias por cuidar de Harry— Escuchó a Potter decir mientras que se dirigía a la otra
habitación, asintió haciéndole saber que lo oyó y después entró a los otros aposentos cerrando
la puerta detrás de él.
Camelia

El jardín silencioso. Donde la camelia, ofrece su blancura.

— Ueshima Onitsura

Severus Prince VIII

Soltó un suspiro de cansancio. Solo intercambiar algunas pocas palabras con Potter lo hacían
sentirse agotado.

Aprovechó el tiempo libre para escribir la carta dirigida a su mentor en Gales y otra al CIP,
Congreso Internacional de Pociones, para que aprobaran el cambio de mentor; envió las
cartas con el encantamiento de correo y de pasó, escribió la receta prometida para las
pociones de Potter. Sacó sus libros sobre obstetricia, maternidad y pediatría mágica, comenzó
a leer refrescándose los conocimientos e hizo una nota mental de no olvidar buscar libros
para investigar sobre lo del cambio de sangre, solo por precaución.

Estuvo algunas horas sentado en el rincón de sala de estar mientras que leía hasta que Sommy
apareció poniendo una bandeja con té y galletas en la mesa baja en medio de los sofás,
agradeció el gesto y le dio el pergamino de la receta para que se lo entregará al señor Potter, a
lo que le comentó que los señores Potter habían salido y que volverían después de la cena,
pero que igualmente ella le daría la receta al elfo personal del pocionero.

Tomó su té mientras veía la lluvia por la ventana y cuando terminó la bandeja desapareció, ya
llevaba varias horas con su lectura y empezaba a sentirse un poco adormilado por lo que apiló
los libros sobre la mesita baja. Iba a seguir el ejemplo de los dos Potter en la habitación
contigua y decidió acostarse a dormir una siesta, probablemente su mentor ya habrá
respondido su carta para cuando se levanté.

Se dirigió hacia el vestidor, observando cómo estaban acomodadas sus cosas y cuando acabo
de memorizar asintió satisfecho para después sacar de unos de los cajones, un conjunto de
pijama de camisa ligera y pantalones cortos color azul claro. Volvió al baño para lavarse el
rostro, cepillar su cabello para quitarse los nudos y cepillarse los dientes; estaba por regresar
a la habitación para acostarse cuando una vibración lo alarmó y oyó a Harry llorar desde la
otra habitación, así que se dirigió a los aposentos de Potter abriendo silenciosamente la
puerta.

Encontró la habitación con las luces apagadas, sin embargo, las persianas estaban abiertas
dejando ver la lluvia caer sobre el bosque casi completamente oscuro; Harry lloraba
sonoramente mientras que se removía.

—Ya pequeño, no pasa nada— Susurró consolándolo a la vez que lo sacaba del moisés. —No
despertemos a tu papá ¿Si?
Meció al bebé tratando de calmarlo mientras caminaba por la habitación, dirigió su mirada
hacia el reloj de la habitación notando que eran casi las siete de la noche; puso su meñique en
la boca de Harry y este succionó, por lo que maldijo haber olvidado que debía despertarlo
para comer.

Se sentó en la cama teniendo cuidado de no despertar a Potter, quien dormía en el centro de la


cama, y acomodó al pequeño en sus brazos antes de subir ligeramente su pijama para dejarlo
alimentarse. Una sonrisa se extendió por su rostro al verlo comer mientras lo miraba con ojos
atentos, acomodó los desordenados cabellos retirándoselos de la cara para que no lo
incomodaran.

Para su desgracia, no pudo pasar por desapercibido el tono cariñoso que usaba para Harry y
eso lo hizo soltar un suspiro.

«Esto está empezando a complicarse cada vez más» Severus pensó antes que un toque en su
espalda lo hiciera congelarse y luego cuando volteó levemente la cabeza para mirar hacia
atrás, no pudo evitar que los colores se le subieran al rostro.

Maldijo a Potter por no decirle que había estado despierto mientras que él intentaba calmar al
bebé.

—Me iré cuando Harry vuelva a dormir— Habló en voz baja para el castaño antes de voltear
nuevamente su cabeza hacia el pequeño. Tuvo que contener el impulso de encogerse al
sentirse expuesto porque la parte de enfrente de su camisa se encontraba levantada.

Que Potter no pudiera verlo de frente, no significaba que no lo supiera.

—Acuéstate, no creo que Harry tenga muchas intenciones de volver a dormir rápidamente—
Potter habló con voz ronca haciéndolo sobresaltar por lo dicho antes de que él mismo lo
comprobará, tenía razón, el pequeño lo miraba con ojos grandes y ni una pizca de sueño.

Soltó un suspiro al sentir a Potter deslizarse hacia el otro lado de la cama para hacerle
espacio, se acostó de medio lado teniendo cuidado con Harry y dándole la espalda al
animago.

—Lo estás mimando— Escuchó a Potter decirle con tranquilidad. —Harry acostumbra a
comer de biberones con fórmula... a ella casi no le gustaba amamantarlo.

—No le daré fórmula, sí puedo hacerlo yo mismo— Informó haciéndole saber sus
intenciones mientras acariciaba la mejilla de Harry y el castaño no respondió, por lo que
tomó la falta de reclamo como que estaba de acuerdo.

Severus no pudo evitar pensar que tal vez Lily tenía depresión post-parto, ya eran dos cosas
que no debía estar haciendo y sin embargo, las hizo cuando se suponía que debió haber leído
sobre ello; primero dejar a Harry dormir solo, aumentando el riesgo de muerte de cuna y
luego evitar amamantarlo, cuando esto era extremadamente necesario.

Usar fórmula estaba bien, pero la lactancia no solo es una necesidad para el bebé sino
también para la madre y Potter mencionó que ella le daba fórmula. Él mismo, hasta ahora no
había tenido problemas con la cantidad y eso significaba que ella tampoco según lo que
escribió la especialista Montgomery... era extraño los comportamientos de ella y cada vez
entendía menos que fue lo que pasó con Lily para que descuidara a su hijo de esa forma, y
por supuesto, que la llevó a los extremos de realizar el ritual.

—Dumbledore le comentó a mi padre que la noticia saldrá mañana en los medios de


comunicación, ya no hay forma de que pueda atrasarla más— Potter volvió a hablar luego de
varios minutos y el tono resignado fue claro, a lo cual el pelinegro compartía el sentimiento.
A ninguno de los dos le agradaba, pero era por el bien de Harry.

Un silencio se extendió por la habitación y lo único que se escuchaba era al bebé alimentarse.

—¿Por qué ella haría el ritual?— Severus se atrevió a preguntar, sacando valor de quien sabe
dónde.

No recibió respuesta. Se preguntó sí era porque no había una o porque el animago sabía más
de lo decía, desde lo sucedido había estado especialmente callado y eso no le pasó por
desapercibido.

—Solo respóndeme— Susurró con intranquilidad.

—Si quieres saberlo, primero necesito que hagas un pacto de sangre conmigo— Esas
palabras hicieron que abriera sus ojos conmocionado. —No es por mí... es por Harry. Sí
quieres saber la verdad, primero tengo que asegurarme de que mi hijo estará completamente
protegido. Júrame nunca poner la vida de Harry en peligro.

¿Cuál es la verdad? ¿Por qué Potter protegía a Harry como si estuviera en peligro inminente
constantemente? La guerra había pasado, el Innombrable murió y pronto atraparán a los
mortífagos sueltos, sin un amo al que seguir empezaran a hacer cosas que no deben y serán
atrapados tal y como Bellatrix Lestrange.

Respiró profundamente tratando de pensar cómo proceder, pero siendo franco... necesitaba
respuestas y el único que tiene esas respuestas es Potter.

Jaló la manta del moisés para cubrir su torso y a Harry antes de cambiar de lado para quedar
frente al castaño, invocó su varita para luego hacer un corte a lo largo de su palma derecha.
Potter sacó su varita de debajo de la almohada e hizo lo mismo pero en la palma izquierda;
entrelazaron sus manos y la habitación comenzó a llenarse de magia arremolinándose.

—Ante la magia, juró nunca poner en peligro la vida de Harry James Potter, ni por palabra ni
por acción— Severus declaró haciendo que algo de la magia empezará a ser visible.

—Ante la magia, tomó y reclamó el juramento realizado— Potter dijo haciendo que por un
segundo se pudiera ver dos magia entrelazadas alrededor de sus manos, una roja y la otra
azul.

La magia giró alrededor de ambos, obligándolos a separar sus manos y una gota de sangre de
cada uno se elevó en el aire hasta convertirse en una sola mientras que las heridas se
cerraban. La gota de sangre se transformó en un vial, uno muy singular debido a su forma
alargada y que se parecía a una joya púrpura que estaba sostenida por ramificaciones.

La fuerte concentración de magia desapareció. Potter atrapó el vial y observó el peculiar


objeto antes de que hiciera aparecer un simple collar de plata para sostenerlo.

—Me has dado tu juramento y lo menos que puedo hacer es permitir que lo lleves— El
castaño dijo antes de darle objeto.

Severus tomó el vial en silencio mientras que lo miraba, se parecía mucho a una amatista, así
que se preguntó el significado de ello.

—Dumbledore vino a hablar conmigo una semana después de que Harry naciera, él había
contratado a una profesora de adivinación llamada Sybill Trelawney y durante la entrevista...
ella dijo una profecía— Potter dijo haciendo que lo mirará confundido por lo dicho. —Un
profecía con respecto a un niño que tendría el poder para derrotar al Innombrable, un bebé
nacido al concluir el séptimo mes.

Una profecía... que marcaba a un niño como el único capaz de derrotar al señor oscuro.

—El director no estaba seguro de a quién se refería la profecía, porque habían dos candidatos
posibles; mi ahijado, Neville Longbottom, nacido el 30 de julio y Harry nacido el 31 de julio.
Dumbledore dijo que debíamos escondernos, por lo que Frank y yo hicimos arreglos para que
ambos protegiéramos a nuestros hijos bajo el fidelius, pero nunca imagine que Peter... yo no
esperaba que Pettigrew me traicionara. Frank seguro decidió moverse al enterarse que
atacaron el Valle de Godric... los mortífagos los atacaron por esa razón— Potter relató con
tono apagado. —El Innombrable pudo ir a por Neville primero pero, sin embargo, no lo
considero una amenaza... creyó que mi hijo tenía una mayor posibilidad de ser el niño de la
profecía, ese mago oscuro escogió a Harry por sí mismo...

No podía ser cierto, tenía que ser una broma.

Apegó a Harry contra su torso en un gesto inconsciente de sobreprotección. —¿Entonces el


ataque...?

—Yo estaba con Harry cuando sentí las protecciones caer, lo deje en su cuna y cerré la
guardería con todos lo hechizos protectores que conocía; le grité a Lily que alguien venía y
que se quedará arriba con Harry, cuando llegue a las escaleras el Innombrable ya estaba
dentro de la casa— El enojo y la angustia en la voz de Potter fueron notable. —Peleé contra
él, pero hizo volar mi varita y intente hacerle frente con magia sin varita el mayor tiempo
posible... pero finalmente terminó por paralizarme, para luego torturarme, ni siquiera se
cuantas veces fueron; pero él menciono que me dejaría vivir, según sus palabras, un sangre
pura que era capaz de hacerle frente sin varita merecía seguir viviendo por un tiempo más y
sin embargo, merecía la tortura de perder a mi hijo por enfrentarme a él.

Sintió su estómago revolverse al escuchar el relato

—Trate de mantenerme consciente lo más que pude, oí a Lily decir unas palabra que no
entendí antes de que la casa empezará a quemarse desde la habitación principal y luego pude
ver el resplandor verde de la maldición asesina— Potter dijo con la mirada perdida en algún
punto. —Sentí cuando cayeron las protecciones de la guardería y lo único que podía hacer era
pedir a los dioses que hubiera algo de piedad en ese mago, pero no fue así y después de un
momento vi nuevamente la luz de la maldición asesina... yo creí que Harry estaba muerto y
mi cuerpo no podía mantenerme consciente por mucho más tiempo... Lo último que recuerdo
del ataque es escuchar el fuerte llanto de Harry antes de perder la conciencia.

No fue capaz de decir palabra. Las luces verdes que vio esa noche... la primera que vio desde
afuera de la casa tuvo que ser cuando el Innombrable asesinó a Lily y la segunda que iluminó
la escalera una vez que estuvo dentro de la casa debió ser... cuando intento matar a Harry.

—Dumbledore cree que la profecía debió crear una barrera en Harry y cuando el
Innombrable usó la maldición asesina, esta rebotó volviéndose hacia él, eso hizo que
muriera... la cicatriz en la frente de Harry, es la prueba de lo sucedido— El castaño habló con
el tono preocupado.

El simple hecho que Harry estuviera vivo, era un milagro, sobrevivir a la maldición asesina
era imposible... Sin embargo, el pequeño lo había logrado.

—Cuando llegué a las afueras de la casa, vi una luz verde desde el segundo piso; al entrar el
lugar estaba lleno de magia asfixiante... pocos segundo luego de que entrara, otro resplandor
verde iluminó las escaleras... recuerdo que fue como si mi magia fuera drenada en ese
momento para luego regresar un momento después, luego de un pronto a otro la magia se
aligero hasta ser casi como humo. Parecía como si algo se hubiera completado, luego pensé
que aquello fue obra del ritual, pero tal vez la razón de ello fue lo sucedido con Harry y el
Innombrable— Severus dijo en voz baja, relatando a Potter, lo que se había guardado de decir
esa noche.

—Magia drenada— Escuchó a Potter murmurar.

¿Cuál era la posibilidad de que algo se completara a la vez que se creó la barrera sobre
Harry? ¿Qué Harry sobreviviera tenía que ver con la profecía? o... ¿Fue el hecho de que el
ritual se terminará con su presencia? ¿La finalización del ritual pudo ser la razón por la que se
creó la barrera?

Eran demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.

—Sí Harry sobrevivió, ¿Eso significa que la profecía se cumplió?— Se armó de valor para
preguntar al animago mientras acariciaba la espalda de Harry.

—Probable— Fue la única respuesta que obtuvo y no quedó satisfecho, pero Potter parecía
que no iba a revelar más sobre ello... tuvo que conformarse.

—No respondiste a mi primera pregunta— Severus susurró mirando al castaño.

Era consciente de que James Potter ocultaba algo e iba a averiguarlo, no importaba cuánto
tardará en hacerlo.
Oyó a Potter suspirar con lo que pareció ser decepción. —Lily cambió drásticamente cuando
se enteró del embarazo, pensé que sería algo pasajero y que todo estaría bien cuando Harry
naciera, pero no fue así y todo empeoró luego de que se enterará de la existencia de la
profecía... Ella no quería cuidar de Harry, prefería estar lejos e incluso se negaba a cargarlo.

Potter parecía agotado al hablar de ello.

—Intenté hablar con ella, pero no lo permitía, así que contacté al medimago de confianza y
dijo que Lily estaba bien de salud; sin embargo, pasaron las semanas y nada cambió. Logré
convencerla para que buscará la ayuda de un especialista en salud mental mágica y estaba
siendo medicada con una poción que ayudarla a aclarar la mente, dijo que sentía que estaba
avanzado, pero nuevamente pasaban las semanas y las cosas empeoraron— El gryffindor le
dijo. —Supe por el estado de su cuenta de Gringotts, que ella nunca había pagado por las
terapias con la sanadora y por lo tanto, en realidad nunca fue a estas.

Severus sintió empatía por la situación, pero no comprendía cómo fue que algo como la
depresión post-parto podía llegar a convertirse en una psicosis.

—Una semana antes del ataque, encontré que ella había empezado a guardar sus cosas en su
baúl y entonces tuve que aceptar que ella pensaba abandonarnos. Iba a hablarlo con ella esa
noche de Samhain y iba a decirle que era libre de irse sí eso quería, no quería retenerla donde
no era feliz y tampoco quería tener a mi hijo en esa situación; ella no nos necesitaba y ni
Harry ni yo necesitamos a alguien que no deseaba ser parte de nuestras vidas— Potter
aseguró antes de soltar un suspiro. —Pensaba hablarlo con ella, pero no tuve el tiempo
suficiente para hacerlo y...

Las palabras quedaron al aire.

—Todo se fue al demonio cuando ella hizo el ritual— El pelinegro completó.

Cada vez le quedaba más en claro que la Lily que él conocía dejó de existir hace tiempo,
porque la pelirroja que él conoció nunca hubiera despreciado a su hijo, nunca lo hubiera
negado y por sobre todo nunca le hubiera rechazado tan cruelmente por medio de ese ritual.
La chica que conoció por años, dejó de existir en algún momento y se convirtió en una mujer
que no reconocía.

—Yo era consciente de que ella estaba frustrada, que me guardaba rencor a mí por
embarazarla, a Harry por nacer, a la profecía por existir e incluso a mis padres cuando ellos
aconsejaron que buscáramos ayuda profesional. No le pedí que se quedará, ella podría
haberse ido en cualquier momento o exigido el divorcio y se lo hubiera dado sin negarme—
Potter dijo extenuado. —Sin embargo, nunca la creí capaz de hacer algo como esto.

Severus no dijo nada durante varios minutos, pero lo pensó. Ella fue egoísta, no pensó ni en
Harry, ni en Potter y mucho menos en él. Lily solo pensó en ella y los sacrificó a los tres con
tal de salvarse a sí misma.

«¿Qué hubiera pasado sí el Innombrable no hubiera decidido atacar esa misma noche?» El
pelinegro se cuestionó, sin embargo, ya sabía la respuesta. Lily llevaba planeando esto
durante meses, seguramente se hubiera ido a donde no pudieran encontrarla.
—Supongo que el Innombrable, sin saberlo, creó un castigo digno para ella; Lily nos hizo
esto para obtener su libertad, que si hubiera hablado pudo tener por las buenas, y sin
embargo, nos sacrifico y se fue sin poder saborear la libertad que tanto parecía desear—
Potter declaró luego de unos minutos.

Era un comentario rencoroso, Severus lo notó, pero ¿Realmente podía culparlo por guardar
rencor luego de lo que ella hizo?

No pensó que Potter fuera el que comentará la ironía y el karma de la situación. Fue una
sorpresa teniendo en cuenta que Potter siempre había estado detrás de Lily y bueno los
sentimiento que tenía por ella... parecía ser que el animago también compartía el rencor hacia
ella.

Severus estuvo de acuerdo con la declaración.

—Tendremos que adaptarnos... aprender a hacerlo. No me importa lo que pase conmigo, pero
con Harry es diferente, él es mi prioridad— Potter habló nuevamente luego de varios
minutos.

A pesar de lo diferente que eran las situaciones de los dos, ambos estaban en el mismo
problema y compartían la misma opinión sobre algo; ellos eran adultos, podían lidiar con las
consecuencias del ritual, pero Harry era solo un bebé y eso lo hacía el más vulnerable.

—Nueve meses, fingiremos hasta que Harry cumpla el año— Respondió. —Luego veremos
que pasa después, concentrémonos en los siguientes meses.

—Bien— El animago le contestó. —Tenemos que estar alerta. Mis padres tienen razón, sí los
mortífagos asesinaron a los Bones e intentaron ir por los Longbottom, ¿Por qué no vendrían
por nosotros? Cuando mañana salga la noticia, todos lo sabrán y eso nos hace un enemigo
directo de sus seguidores... El Innombrable tiene que saber al menos una parte de la profecía
según el director, pero no sabemos cuántos mortífagos más saben sobre esta.

—Me mantendré alerta— Afirmó.

Eso era algo que había rondado su cabeza desde que los señores Potter lo mencionaron ayer.
Los mortífagos iban a estar buscando a los Potter hasta por debajo de las piedras por lo
sucedido por con el Innombrable, pero ¿Podría influir el hecho de que su nombre también
está involucrado en que los mortífagos pusieran más esfuerzo en la búsqueda? Durante su
último año en Hogwarts decidió que se negaría a ser parte de los mortífagos, atrasó la toma
de su marca lo más que pudo y apenas se hubo graduado cortó contacto con casi todos los
slytherin, cuando los mortífagos se dieron cuenta de que no iba a tomar la marca, no dudaron
en ponerle precio a su cabeza por ser un "traidor" de slytherin y un mestizo.

Las amenazas de ser asesinado eran la principal razón por la que su departamento estaba en
una zona mágica totalmente protegida, vivir en el mundo muggle era prácticamente
entregarse en bandeja de plata e ingresar a una Universidad Mágica fue demasiado peligroso
ya que podrían reconocerlo, por eso hacía su maestría con un mentor externo en lugar de una
institución.
No se consideraba a sí mismo una persona paranoica, podría decirse que era más bien,
cuidadoso. ¿Estaría mal no contarle a Potter sobre su situación? Claramente, su vida no era de
incumbencia de él, pero callarse significaba un riesgo extra del cual el hombre no era
consciente.

—Los mortífagos también están detrás de mi cabeza, me consideran un traidor debido a que
me negué a tomar la marca— Dijo luego de un momento. Tendría que tratar de confiar un
poco en Potter o esto no iba a funcionar.

—Seremos el doble de precavidos, entonces— Potter aseguró con seriedad, aunque pudo
notar el leve tono de sorpresa en la voz del animago.

Asintió soltando un suspiro antes de notar que ya no se escuchaba la succión. Harry se había
vuelto a quedar dormido. Hizo un movimiento de varita para limpiarlos a ambos y acomodar
su camisa, se sentó en la cama envolviendo al pequeño en la manta para después acostarlo
suavemente en el moisés y poner un nuevo encantamiento de monitoreo.

Severus sintió la mirada de Potter sobre él mientras se colgaba el collar en el cuello. Luego
de esa conversación lo único que quería era dormir, así que se dirigió a la otra habitación
cerrando la puerta que separaba ambos aposentos, dejó su varita sobre la mesa de noche y se
acostó en la cama.

Dio vueltas en la cama, pero no podía dormir. Se sentía inquieto desde que salió del hospital
ayer con la señora Potter, se encontraba totalmente aterrorizado de que algo pudiera pasarle a
Harry en cualquier momento, por eso había tratado de estar cerca del bebé la mayor cantidad
de tiempo posible y ahora con todo lo que le había contado Potter sobre la profecía, sólo
había agregado un miedo más.

Invocó un libro del librero y comenzó a leer intentando olvidarse la intranquilidad, porque
sabía que Harry estaba perfectamente a salvo en la habitación de al lado, y no supo cuando,
pero en algún momento se quedó dormido.
Margarita
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

Hay algo inocente y vulnerable en las margaritas, es como si te dieran las gracias por
admirarlas.

— Anne Sexton

Severus Prince IX

Se despertó debido a la luz que entraba por el ventanal, se sentó en la cama y se estiró
mientras observaba el paisaje del lago de aguas celestes que estaba rodeado del bosque lleno
de los colores naranjas y rojos de otoño.

Pensó en lo que debía hacer hoy y se dio cuenta que era la primera vez en casi tres años que
no tenía nada pendiente por hacer durante el día, solamente debía esperar las respuestas de su
mentor y del Congreso Internacional de Pociones.

Durante la madrugada, no sintió a Harry volver a despertarse, así que debe estar hambriento.
Se paró de la cama y se acercó a la puerta que separaba las habitación, abriéndola con
precaución, lo cual fue innecesario porque tanto Harry como Potter seguían durmiendo, a
pesar de que la luz del sol entraba insistentemente por el ventanal.

Se dirigió al moisés sabiendo que tendría que despertar al bebé o se alterarían aún más todos
sus horarios, acarició suavemente sus mejillas y luego hizo lo mismo con sus pies, lo cual
funcionó porque Harry empezó a abrir sus somnolientos ojos.

—Buenos días, pequeño. Es hora de despertar— Habló en voz baja mientras que hacía
cosquillas al bebé y este soltó algo parecido a una risa ahogada, que lo sorprendió ¿Esa podía
ser el inicio a su primera risa?

Hizo cosquillas en la planta de su piecito y Harry otra vez soltó nuevamente el gorgorito
similar a una risa, lo que lo hizo sonreír divertido mientras que lo sacaba del moisés.

—Bien hecho, pequeño— Felicitó. La risa por excelencia era una señal de un desarrollo
saludable.

Llevó a Harry al baño para cambiar rápidamente el pañal y luego volvió otra vez a la
habitación

Dirigió su mirada hacia el reloj del lugar, eran las ocho de la mañana. Notó los cuatro frascos
de pociones sobre una de las mesas de noche, el señor Potter debió mandar a comprar las
pociones temprano por la mañana; el animago debía tomar su poción anti cruciatus ahora,
según las indicaciones médicas.
Soltó un suspiro antes de acercarse a la cama, movió el hombro del castaño intentando
despertarlo y después de un minuto finalmente lo hizo. Potter le dio una mirada adormilada
para luego observarlo totalmente confundido mientras que se sentaba apresuradamente en la
cama, en respuesta simplemente le señaló las pociones en la mesa de noche.

Tomó la manta del moisés para luego acercarse al rincón de sala de estar y sentarse en este,
acomodó a Harry cubriendo a ambos con la manta antes de bajar la parte superior de su
pijama para empezar a amantarlo. Creía que ya le había agarrado el truco para hacerlo sin
tener que hacer malabares.

Vio de reojo a Potter tomarse una de las dosis para luego dirigir la mirada hacia él, desvió su
mirada y esperó a que hablará, pero el castaño no habló y solo siguió mirándolo fijamente, lo
cual le alteraba.

—¿Qué?— Levantó su mirada y preguntó con molestia.

El gryffindor desvió los ojos antes de salir de la cama, pudo ver su intención de acercarse a
saludar a Harry, pero al final no lo hizo. Cosa que agradeció mentalmente, el animago tenía
un poco de sentido común.

—No tienes pantalones, solamente me pareció extraño— Potter mencionó dándole una breve
mirada antes de entrar al baño.

Dirigió su mirada hacia sus piernas. Claro que tenía pantalones... solo que eran demasiado
cortos, no pudo evitar sentir los colores subiendo a su rostro. La ligera camisa le cubría hasta
apenas tocar sus muslos, dejando descubiertas la mayor parte de sus piernas.

Giró la cabeza con vergüenza hacia el otro lado de la habitación. —Si llevó pantalones, idiota
— Respondió en un murmullo, aunque claramente no fue escuchado por el de lentes.

Respiró profundo. Recordándose que era un adulto funcional y no un adolescente


avergonzado.

Terminó de dar de comer a Harry y se aseguró de sacarle los aires, notando de paso que el
pequeño sudaba. Se acercó a la cama para poner al bebé sobre esta, se puso de rodillas frente
a la cama y se sentó sobre sus talones para poder quitarle el pijama a Harry, dejándolo en el
mono blanco que se usaba como ropa interior para los bebés.

Escuchó la puerta del baño abrirse, pero no volteó hasta acabar de quitarle el pijama y las
medias al pequeño. Volteó su cabeza al terminar y notó a Potter mirando desde el marco de la
puerta del baño, lo cual le incomoda más de lo que estaba antes... ahora siendo consciente de
lo expuesto que estaba con su pijama.

—Voy a ir a tomar una ducha— Habló y eso hizo que Potter se acercará para tomar a Harry,
por lo que rápidamente se dirigió a la otra habitación y cerró la puerta tras él.

Potter seguramente estaría todo el día en la mansión mientras se recuperaba, así que podría
aprovechar para ir a Gringotts para visitar las bóvedas Prince e intentar hallar algún libro que
hablara sobre la magia de sangre, en específico, sobre el cambio de sangre.
Dejó salir un sonoro suspiro de su boca. Hablando de Prince, no tenía ni idea de como
explicarle a su tío Ignatius lo que estaba pasando, lo mejor sería ir a visitarlo hoy para que no
se alarme por lo que saldrá en el periódico.

También debía llamar por flú a Regulus y visitar a Lucius. Ambos estarán confundidos y
seguro pondrían el grito en el cielo cuando se enteren, especialmente, Regulus que con lo
dramático que era, capaz y se regresaba de Francia.

Entró al vestidor en busca de qué ponerse y escogió irse por la comodidad. Tomó unos de sus
pantalones negros ajustados, un polo café de manga larga y se decidió por sus clásicas botas
negras de siempre. Volvió al baño para darse una ducha, lavó su cabello para luego secarlo y
desenredarlo sin preocuparse mucho por este, dejándolo suelto.

Se vistió tranquilamente y cuando acabo miró pensativamente su reflejo, tal vez su ropa del
día era demasiado relajada y algo ajustada para estar en presencia de los Potter, luego de
pensarlo por varios segundo se dirigió otra vez al vestidor para sacar su abrigo largo color
negro para ponérselo y cubrir un poco su figura.

«Mejor» Pensó antes de guardar su varita dentro del compartimiento en su bota derecha y
meter su llave de Gringotts en el bolsillo del abrigo, para luego asomarse a la habitación de
Potter y como supuso estaba vacía, debían haber bajado a desayunar.

Bajó al primer piso.

—Buenos días— Saludó en voz baja cuando entró al pequeño comedor del ala familiar, los
Potter apenas se estaban sentando.

—Buenos días, Severus— El señor Potter le saludó inmediatamente al igual que Euphemia.
—Toma asiento.

—Gracias— Agradeció antes de sentarse en la silla en medio del animago y la castaña.

Notó que Harry estaba acostado sobre una hamaca colgante que estaba instalada cerca de la
mesa. Eso era nuevo, no estaba ahí ayer.

El desayuno fue algo silencioso hasta que el señor Potter comenzó a hablar sobre algunas
cosas con su esposa y luego Potter se unió también a la conversación. Severus respondió
brevemente si le hacían una pregunta, pero no era como si estuviera siendo muy participativo.

—¿Vas a salir, Severus?— La castaña le preguntó con curiosidad.

—Tengo que hacer una breve visita a Gringotts y mis familiares— Mencionó y para su suerte
no tuvo que decir nada más porque el Diario el Profeta apareció sobre la mesa, haciendo que
la señora Potter lo tomará rápidamente.

—Escuchen, están en la portada— Euphemia comentó para después empezar a leer el


periódico en voz alta.

CAÍDA DEL INNOMBRABLE Y LILY, LA HEROÍNA DEL MUNDO MÁGICO


5 de noviembre, 1980.

Quién-Tu-Sabes ha estado atacando personalmente a familias de la luz desde hace más de un


año, entre ellas se habían confirmado los ataques a las familias Smith, Fawcett, McKinnon y
recientemente Longbottom.

El Innombrable fijó su nuevo objetivo en la joven familia Potter, que está compuesta por: el
actual Lord Potter, el auror James Potter; el lord consorte, el sanador Severus Potter y el
pequeño hijo de tres meses, Harry Potter; los cuales se protegían de la guerra manteniendo
su casa bajo Fidelius.

El guardián del secreto y presunto amigo de la familia, Peter Pettigrew, resultó un traidor y
un mortífago que reveló la ubicación de los Potter al Innombrable; actualmente, Pettigrew,
el cual es una animago ilegal con forma de rata está en búsqueda y captura.

El ataque sucedió la pasada noche del 31 de octubre mientras que la familia se preparaba
para celebrar Samhain en compañía de una amiga del lord consorte, la señorita Lily Evans.

El atentado inició cerca de las ocho de la noche, el Mago Tenebroso irrumpió en la casa y
tuvo un duelo con la pareja, en el cual en algún momento Severus Potter perdió la conciencia
mientras que James Potter fue reprimido por una maldición paralizante y luego fue torturado
por medio de Cruciatus. Lily Evans, por su parte trató de proteger al pequeño hijo de la
pareja y en el proceso hizo uso de un poderoso hechizo antiguo que tenía tal intensidad que
no solo dejó el cuerpo del Innombrable casi destruido por completo, sí no que también la
casa se incendió con fuego mágico y por desgracia, acabó con la propia vida de Lily Evans.
Severus Potter despertó de la inconsciencia después de estos eventos, por lo que logró sacar
de la casa a su familia y el cuerpo sin vida de su amiga antes de que la construcción se
derrumbará.

Actualmente la familia se encuentra bien, según los informes de los sanadores de San Mungo
y ahora se encuentran recuperándose del ataque en casa.

El Ministerio de Magia ha confirmado la muerte del Mago Tenebroso a manos de la


extraordinaria bruja, Lily Evans; junto con la ayuda de los héroes de guerra, James y
Severus Potter.

Lily Jane Evans Taylor era una bruja nacida de muggles de veinte años de edad.
Perteneciente a la casa de Godric Gryffindor, la pelirroja era una bruja soñadora, amable e
inteligente. Lily una bruja totalmente extraordinaria, valiente y la salvadora del mundo
mágico.

Hoy al atardecer, Lily obtendrá su descansó en el cementerio del Valle de Godric para que
pueda ser visitada por las personas de sus dos mundos.

Escrito por: John Greengrass, editor jefe del Diario el Profeta.

(Más información sobre Lily Evans, página 2)

(Más información sobre la Familia Potter, página 3)


(Más información sobre el ataque a la Familia Longbottom, página 4)

La señora Potter asintió con aprobación a lo leído, aunque su rostro reflejó disgusto al leer
ciertas partes del periódico.

—Estarán un tiempo bajo el ojo público, pero las personas lo superarán y pronto será noticia
antigua— El señor Potter mencionó a la vez que tomaba el periódico.

Ni Severus ni Potter mencionaron nada.

Hoy iba a ser el funeral... Tal vez algún día Severus podría lograr perdonarla y entonces la
visitará para cerrar cuentas, pero ahora no, todo estaba demasiado reciente, las heridas están
sangrando y para perdonarla primero tenía que sanar el dolor que le causaron las acciones de
la pelirroja.

—Veamos qué dice la página 3— Fleamont habló tratando de interrumpir el tenso ambiente
que se creó sobre el comedor y comenzó a leer en voz alta.

LA FAMILIA POTTER

La noble y ancestral familia Potter es un antigua línea de magos que descienden del famoso
pocionero, Linfred de Stinchcombe, cuyo apodo fue "The Potterer" y a quien se le acredita la
creación de una gran serie de pociones, como la poción Crece-huesos y la poción
Pimentónica.

Son una familia de luz, con una larga historia como pocioneros, duelistas y aurores.
Actualmente, la familia cuenta con cinco integrantes: Lord Fleamont Potter, antiguo jefe de
familia, pocionero y creador de la poción alisadora de cabello; Lady Euphemia Potter,
herbologista, antigua dama consorte y esposa de Fleamont; Lord James Potter, actual lord
de la familia; Lord Severus Potter, actual consorte Potter y esposo de James; y Harry Potter,
el heredero y próxima cabeza de la familia.

James Fleamont Potter Whisp es un mago sangre pura de veinte años de edad, perteneciente
a la casa de Gryffindor y Premio Anual del año 1978. James tomó el título de Lord Potter,
que fue cedido por su padre Fleamont, al terminar sus estudios en Hogwarts, se graduó con
honores de la Academia de Aurores en 1979 y actualmente ejerce como auror para el
Ministerio de Magia.

Severus Benedict Potter, de soltero Prince (Antes apellidado Snape) es un mago mestizo y
portador de veinte años de edad, perteneciente a la casa de Slytherin y ganador del Premio
Prodigio de Generación en 1978. Severus es un sanador, considerado un genio en su área
luego de haber terminado el Entrenamiento en Medimagia en solo ocho meses, actualmente
no ejerce como sanador y está estudiando una Maestría de Pociones.

Se sabe que ambos se conocieron a los once años en el Expreso de Hogwarts y no parecían
llevarse bien, tuvieron una rivalidad juvenil durante varios años que acabó en su último año
como estudiantes, donde su relación dio un giro y se volvieron cordiales, según nos menciona
el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, cuando le preguntamos sobre la pareja. Después
de un tiempo se reencontraron mientras estudiaban sus carreras e iniciaron una relación
formal, según nos confirma la subdirectora, Minerva McGonagall, quien fue invitada a la
boda y mantiene una relación cercana con ambos magos.

La pareja se casó el 18 de agosto de 1979 en una pequeña ceremonia íntima con solo sus
familiares y allegados. Actualmente la pareja acaba de dar la bienvenida a su primogénito y
heredero, Harry James Potter Prince, quien nació en julio de este año.

Escrito por: Rita Skeeter, editora del Diario el Profeta.

—¿De dónde sacarían esa foto?— Severus preguntó mirando el periódico con una mezcla
sorpresa y molestia a la vez.

La foto que aparecía en el artículo era del anuario de su generación, en el álbum salían todos
los estudiantes graduados de las cuatro casas, pero había un apartado dedicado al cuadros de
honor para los perfectos, los premios anuales y los estudiantes que recibieron premios; en la
página aparecían Lily, Potter y él debido a que habían recibido premios. Lily y Potter por ser
los premios anuales mientras que él había recibido el premio de Prodigio de su Generación.

El periódico había tomado foto a la página, por lo que no se movían, pero no era tanto la foto
lo que lo molestaba, sino el hecho que habían gritado a los cuatro vientos su condición como
portador. Esa mujer Skeeter, no podía guardarse nada para sí misma.

—Probablemente Minerva o Dumbledore— Euphemia dijo viendo la foto y luego comentó.


—Ahora recuerdo porque te me hacías conocido, James y tú recibieron premios juntos el día
de vuestra graduación.

—Bueno, esto mantendrá ocupado al mundo mágico por un tiempo— Potter mencionó
soltando un suspiro.

Severus estuvo de acuerdo con el castaño y estas noticias mantendría chismeando a los
magos por un tiempo, eso les impediría salir a lugares muy públicos y por extensión los
obligaba a tomarse un descanso o eso esperaba.

El universo le recordó nuevamente a Severus, que tenía una pésima suerte.

La puerta del comedor familiar fue abierta de golpe y por ella entraron un exaltado Lupin
mientras que Black, en un grave estado colérico, cargaba una gorda rata que se revolvía como
si tuviera convulsiones y eso hizo que Potter se levantará tan rápido, que Severus juró haber
escuchado crujirle el cuello.

Los gritos e insultos dirigidos a la rata, que claramente era Pettigrew, no se hicieron esperar.
Harry empezó a llorar a gritos y a removerse en la hamaca, asustado por todo el escándalo...
definitivamente, esos tres estaban yendo muy lejos.

—¡Cállense ya los tres!— Severus gritó hacia los merodeadores, que se congelaron
quedándose en silencio mientras que lo miraban sorprendidos. —Resolverán esto como los
tres adultos que se suponen que son, sin alboroto de por medio.
Observó a Black ponerse rojo de cólera y abrir la boca para decir algo, pero lo interrumpió
inmediatamente.

—No quiero oír nada más, trío de idiotas. Asustaron a Harry— Habló molesto a la vez que se
levantaba de la silla para tomar al bebé en brazos.

—Voy a matarlo— El susurro del señor Potter resonó en el comedor mientras que este dirigía
una mirada fulminante hacia la rata. El pocionero parecía querer torturar a Pettigrew.

—Dejemos que James lo resuelva, marido— La castaña tomó al mago de la camisa


haciéndolo comenzar a caminar. —Severus, querido ¿Te puedo encargar a Harry y que no
quemen la mansión?

La mujer no esperó su respuesta y jaló a Fleamont haciéndolo salir del comedor, un segundo
después se escuchó el sonido de la aparición y supo que se habían ido. Miró con fastidio a los
tres gryffindor antes de empezar a caminar hacia la cocina.

—¿Quién demonios te crees que eres?— Black explotó gritándole, haciendo que volteará y
vio como este se acercaba con rapidez hacia él.

Antes de pudiera darse cuenta había sacado su varita y apuntaba, pero no hacia Black sí no a
la maldita rata que tenía en sus manos.

—Aleja a Pettigrew de Harry o quemaré viva a esa rata, Black. Sí no lo quitas de mi vista
haré que la mansión caiga sobre tu cabeza— Dijo gélidamente y la rata chilló cuando empujó
a Black hacia atrás con magia para después retomar el camino hacia la cocina.

Harry seguía llorando asustado, así que lo acomodó bien en sus brazos para acostarlo sobre
su torso, manteniendo su cabecita recostada sobre su hombro.

—Tranquilo, pequeño. Todo está bien, no voy a dejar que nada te pase— Susurró en voz muy
baja solo para el bebé.

Empezó a caminar de un lado a otro diciéndole palabras reconfortantes, escuchó la puerta de


la cocina abrirse y por los pasos supo de inmediato que era Potter.

—¿Están bien?— Oyó a Potter preguntar y al voltear lo vio acercarse.

—Ya está más calmado, el alboroto lo asustó— Severus mencionó a la vez que frotaba la
espalda de Harry.

—¿Y tú? Parecías muy alterado— El castaño le preguntó mientras acariciaba la cabecita de
Harry antes de dirigir su mirada hacia él.

—Un mortífago está en el comedor, no estaré tranquilo hasta que Pettigrew esté a kilómetros
de distancia— Respondió en voz baja para no sobresaltar al pequeño— Haz lo que tengas que
hacer con la rata, pero que no se acerqué a Harry o yo mismo lo mataré, Potter. Lo juro, lo
quemaré vivo.
—No voy a volver a permitir que se le acerque de nuevo, lo prometo— Potter le aseguró a la
vez que dejaba un beso sobre la cabeza de Harry. —Solo queremos asegurarnos que no diga
nada al Ministerio sobre la licantropía de Remus o la condición de Sirius y mía como
animagos. También tengo que asegurarme que no hable sobre la profecía y de Lily y yo, o
todo lo que estamos haciendo se irá a la basura, por eso Remus y Sirius lo estaban buscando
con tanta insistencia.

Severus asintió. Él podía comprender eso, ellos cuatro tenían grandes secretos y sí el
Ministerio lo sabía estarían en grandes problemas, especialmente, Lupin que podría ser
condenado a morir por no estar inscrito en el Registro de Hombres Lobo. Hace años que
conocía estos secretos por lo sucedido en la casa de los gritos, pero lo que no sabía era que
Potter y Black a pesar de ser aurores todavía no se habían registrado como animagos.

También estaba el tema de la profecía, lo cual no sería bueno si supiera más de la cuenta, más
por la cantidad de mortífagos que todavía están sueltos; y sobre el matrimonio de Potter y
Lily, sí eso salía a la luz el mundo mágico empezaría a pedirles la verdad y se los comerían
vivos.

Soltó un suspiro tratando de pensar una solución para el problema. No podían simplemente
borrar los recuerdos porque el Ministerio se daría cuenta cuando usaran Veritaserum en la
rata... a menos que...

—Hace años creé un hechizo. Es un encantamiento que modifica la memoria, crea recuerdos
y elimina los que están interfiriendo en la veracidad del nuevo; nunca lo registre, así que es
desconocido por el Ministerio— Habló y Potter lo miró con sorpresa. —Funciona
perfectamente.

El hechizo funcionaba, era un hecho... fue el hechizo que uso para que su padre se olvidará
por completo de él y hacerlo firmar el indulto que lo declaraba como adulto al inicio de su
séptimo año; gracias a ese hechizo pudo irse a vivir con su tío y tomar el apellido Prince
antes de graduarse de Hogwarts.

—¿Puedes hacerlo en esa rata?— El animago le cuestionó a lo que simplemente asintió. —


Tengo que interrogarlo primero, después podrás cambiar sus recuerdos, pero hay que cambiar
desde nuestro tercer año en Hogwarts ¿Crees poder hacerlo?

Borró diecisiete años... siete años no serían nada.

—Puedo— Afirmó antes de agregar. —Mi laboratorio está en el sótano, en la alacena con
puerta de vidrios hay un vial etiquetado como Veritaserum, solo tres gotas y hablará con la
verdad, Potter. Llevaré a Harry arriba, avísame cuando terminen.

Potter asintió.

Salió de la cocina y de pasó dirigió una mirada desagradable a Pettigrew, quien estaba
amarrado con magia en una silla y que chilló cuando lo vio. Subió rápidamente al segundo
piso, ignorando a los otros dos merodeadores.
Caminó hasta el ala familiar y se encerró en la habitación de Potter, se movió nerviosamente
por el lugar antes de acostar en el moisés a Harry, quien ya había dejado de llorar. Se negó a
despegar su mirada del pequeño y después de unos minutos se obligó a relajarse.

Potter estaba abajo y con lo protector que era el castaño, no dejaría que nada le pasará a
Harry.

Sommy apareció haciéndolo sobresaltar. —Siento asustarlo, amo Severus. El amo James dice
que ya ha terminado y que puede bajar.

—Está bien, Sommy, solo estoy algo nervioso. ¿Puedes quedarte aquí con Harry? No te
separes de él por ningún motivo, por favor— Le dijo a la elfina, a lo que esta asintió
repetidamente.

—Sommy no se separará del amito Harry, amo Severus— La elfina afirmó acercándose al
moisés, a lo que asintió más tranquilo y agradeció a la criatura.

Chapter End Notes

Parte 1/4 de Maratón.


Adelfa
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

Brotan las adelfas que riega la muerte y el rojo cometa que anuncia la ruina.

— Anónimo

Severus Prince X

Invocó su antiguo libro de pociones avanzadas de la otra habitación y después salió de los
aposentos de Potter dejando a Harry con la elfina, soltó un suspiro mientras que bajaba al
primer piso y al entrar al comedor se encontró con los tres merodeadores frente a Pettigrew,
quien tenía un ojo morado y se encontraba atado mágicamente a una silla.

El animago ciervo dirigió la mirada hacia él y se acercó para darle el frasco de Veritaserum.
Al parecer este siguió su consejo, aunque eso no evitó que los gryffindors se desquitaran con
la rata.

—¿Pettigrew le contó a alguien más sobre Lily y tú, aparte del Innombrable?— Preguntó al
castaño a la vez que desterraba el vial a su laboratorio, para después dirigir sus mirada hacia
Pettigrew notando que estaba desmayado.

—No, solamente el Innombrable lo sabía— Potter le respondió seriamente a lo que asintió.

—¿Cómo sabemos que ese hechizo va a funcionar?— Black le cuestionó con tono mordaz.

—Porque lo he creado yo, obviamente, Black— Habló a la vez que se acercaba a dónde se
encontraban. —Todas mis creaciones funcionan, Black. Tal vez tenga que recordarte el
embrujo Palalingua, hace años estabas muy acostumbrado a este.

—Espera un minuto, ¿Ese embrujo es creación tuya?— Lupin preguntó mirándolo con
sorpresa. —Sólo teníamos 15 años para ese entonces.

—Lupin. No he sido llamado prodigio solo porque sí, realmente lo soy— Severus declaró
mientras buscaba entre las páginas y los márgenes de su libro de pociones avanzadas.

—Son hechizos oscuros— Black gruñó.

—Basta, Sirius— Potter habló haciendo que Black se callará. —¿Realmente importa sí es
oscuro o no?

—Déjalo, Potter. Sí, Black tuviera un poco de inteligencia sabría que no puedo hacer magia
oscura con constancia— Mencionó con molestia.
Eso era algo que siempre le había desagradado. Esos tres idiotas habían estado tan metidos en
sus estereotipos de "slytherin es igual a malo", que nunca se tomaron la molestia de notar que
la mayor parte de la magia que usa es gris o blanca. Además, tampoco es como sí de verdad
pudiera hacer magia oscura con frecuencia, hacer un hechizo oscuro era agotador para
cualquier cuerpo y recuperarse era un verdadero dolor de cabeza; le gustaban todos los tipos
de magia, eso es cierto y encontraba interesante la magia oscura, aunque no podía practicarla
a menudo.

—Portador— Lupin comentó perplejo. —No puedes hacer magia oscura porque tu cuerpo de
portador no te lo permite sin tener consecuencias.

—Bingo, Lupin. Descubriste América— Contestó con burla. —Y yo que creía que eras el
más inteligente de los tres. Los slytherin son más protectores de lo que ustedes creen.

O al menos Aurora Sinistra, Lucius Malfoy y Regulus Black lo fueron. Suponía que tenía que
agradecer que los tres siempre lo protegieron; Lucius, durante su primer año, usando la
influencia como premio anual; Aurora que era de su mismo año y aunque nunca fueron
amigos realmente, pero ella siempre fue cordial con él y había hechizado infinidad de veces a
quienes intentaban molestarlo; y Regulus, quien a pesar de ser un año menor, podía darse el
lujo de protegerlo sin que se le cuestionaran sus lealtades al ser un miembro de la Familia
Black.

—Ellos estaban detrás de las maldiciones— Oyó a Potter murmurar para sí mismo y juró que
el hombre casi podía estar en estado de shock.

—Como sea. Resuelvan sus conflictos internos sobre mí, en otro momento— Les dijo
poniendo sus ojos en blanco, para después apuntar con su varita hacia Pettigrew.

Estaban tardando demasiado y quería volver arriba con Harry.

—Memori Henkō— Recitó el hechizo mientras que hacía el movimiento de varita.

—Eso no fue inglés ni latín— Lupin mencionó con tono curioso.

—Mi abuela paterna era japonesa, aprendí el idioma de niño— Respondió con brevedad
poniendo los ojos en blanco debido a la obviedad, de la cual al parecer eran ignorantes.

Su ascendencia asiática era bastante obvia en su físico debido a su cabello oscuro y muy
lacio, además su falta de doble párpado era bastante notoria a pesar de no tener los ojos tan
rasgados.

—¿Funcionó?— Potter preguntó alzando una ceja.

—Lo comprobaremos ahora, ¿Todavía está bajo los efectos del Veritaserum?— Habló con
seguridad y el castaño le contestó con un asentimiento. Lanzó un rennervate a la rata y espero
a que estuviera lo suficientemente despierto. —¿Por qué te convertiste en animago,
Pettigrew?
—Es una buena forma de huir y escabullirse sin ser detectado, tuve suerte de haber sido una
rata— Pettigrew respondió con la mirada pérdida, eso hizo que se escucharan los suspiros de
alivio de los tres gryffindors.

—¿Estuviste en la boda de los Potter?— Volvió a preguntar.

—Si, James y Severus se casaron el 18 de agosto del año pasado. Fue una pequeña ceremonia
con pocos invitados— Pettigrew contestó.

—¿Qué sabes sobre Harry Potter?— Preguntó nuevamente.

—Es el hijo de James— La rata respondió. —Severus dio a luz a Harry a finales de julio.

—¿Qué puedes decirme sobre Severus?— Habló.

—A Severus lo conozco desde mi primer año en Hogwart, pero nunca tuvimos mucha
relación. Él y James iniciaron a salir en mayo del año pasado, se casaron en agosto con un
pequeña ceremonia y poco después se quedó en cinta de Harry— La rata contestó.

—¿Qué pasó la noche del 31 de octubre?— Cuestionó con el ceño fruncido.

—James y Severus me habían pedido que fuera el guardián del secreto, pero los traicioné y le
dije la ubicación de la casa al señor Tenebroso. Me quedé fuera de la casa hasta que empezó a
arder, no había señales de mi señor, así que huí— Pettigrew contestó haciendo que lo mirará
con asco. La rata debió irse poco después de que él llegará.

—Ahí lo tienen, funciona— Habló secamente para después dirigirse a las escaleras.

Severus subió al segundo piso y entró a la habitación de Potter, encontrando a Sommy


entreteniendo a Harry con un sonajero haciendo al pequeño balbucear.

—Gracias, Sommy. Ya puedes irte— Agradeció a la vez que se acercaba al moisés.

La elfina asintió con una sonrisa antes de desaparecer.

—¿Te portaste bien con Sommy, Harry?— Preguntó mirando al pequeño que hizo un
gorgorito al verlo y alzó sus manos hacia él.

Cogió la manta con intención de envolverlo para que tomara la siesta de media mañana, pero
al mirar nuevamente a Harry sintió su cuerpo congelarse al ver al bebé removerse
intranquilamente mientras que sus grandes ojos verdes se estaban tornando oscuros haciendo
que Harry comenzara a llorar.

«Oh, Circe. ¿Qué es esto?» La angustia fue lo primero que bombardeó sus pensamientos.

—¡Potter!— Gritó tomando rápidamente a Harry del moisés y sintió la sangre empezar a
correr por sus oídos. —¡¡Potter!!— Volvió a gritar asustado por los fuertes lloros de Harry.

Pudo escuchar pasos apresurados acercarse a la habitación y luego la puerta fue abierta de
golpe.
—¡¡No sé qué pasa!! ¡¡Harry, sus ojos han cambiado, le duele!!— Habló intentado hacerse
entender, vio a Potter acercarse y a Lupin parecer asustado desde su posición en la puerta. —
¡¡No sé qué pasa!!

Un pitido. No podía escuchar nada más que un pitido y los lloros de Harry, vio a Potter
moviendo la boca, pero no podía lograr escuchar nada de lo decía; su pecho comenzó a arder
y Harry a llorar más alto, las lágrimas empezaron a resbalar por sus ojos.

Algo pasaba, algo estaba mal y no comprendía lo que sucedía.

El castaño le sujetó el rostro intentando que lo mirará, pero no podía enfocarse en otra cosa
que no fuera el llanto desgarrador de Harry y cayó al suelo por el dolor.

—¡¡Algo pasa, algo está pasando!! ¡¡Haz que pare!! ¡¡Haz que pare, por favor!! ¡¡James!!—
Repitió una y otra vez mientras que se inclinaba en posición fetal sobre Harry, tratando de
protegerlo de lo que sea que esté pasando.

Durante los próximos minutos, lo único que Severus pudo hacer fue gritar por el dolor y
rezar, pidiéndole a los dioses que acabara pronto y que Harry estuviera bien. Pensó que nunca
iba a acabar, pero es ahí cuando el pitido se detiene y empezó a distinguir poco a poco todo a
su alrededor; sintió a alguien sosteniéndolo con cuidado mientras que unos brazos lo
envolvían.

—Está bien, está bien. Está parando, Severus— Logró escuchar la voz de Potter y supo que
es el castaño es quien lo sostiene. El llanto de Harry disminuye poco a poco. —Ya ha pasado.

Severus se soltó a llorar aferrándose a Harry como si su vida dependiera de ello, Potter le
habló intentando calmarlo y pudo sentir las manos de este acariciar su espalda mientras que
también tocaba a Harry en un intento de tranquilizarlos a ambos. Una magia extraña lo
envolvió haciéndolo sobresaltar.

—Tranquilo, tranquilo. Solo fue un hechizo diagnóstico— Oyó decir a Lupin y luego lo vio
arrodillarse frente a él.

Empezó a nublarse su vista y escuchaba las voces alejándose, sabía que estaba por
desmayarse. Logró tomar la fuerza para estirar a Harry hacia Lupin, que lo tomó e
inmediatamente después sus ojos se cerraron; lo último que pudo sentir fue a alguien
sostenerlo antes de que todo se volviera negro.

Severus abrió sus ojos al sentir una brisa fresca.

Se encontraba sentado encima de una manta de picnic, apoyando su espalda contra el tronco
de un árbol. El lugar donde estaba, no era un sitio que reconociera; era un campo de flores,
reconoció que muchas de las plantas eran ingredientes de pociones, había bosque a los
alrededores y pudo escuchar el agua corriendo... Tal vez había un río o un estanque cercano,
pero lo que más llamó su atención fue la bonita cabaña de dos plantas en medio de la
propiedad, con paredes blancas, techo verde y una puerta roja brillante.
En realidad, era un lugar muy encantador y a pesar de ser un lugar desconocido, su
respiración era calmada y sus manos se movían sin que él lo hiciera. Cerraron un libro que
estaba sobre su regazo.

Parecía que no tenía control de sus acciones.

Unos sonidos de pasos corriendo hizo que su cabeza se moviera para mirar hacia un costado
y pudo ver que un niño venía corriendo hacia él con una sonrisa en el rostro.

—Papi— El niño se abalanzó a abrazarlo, en cuanto llegó y sus brazos lo envolvieron


mientras que de su boca salía una risa.

Observó al niño con atención. Podía tener cerca de unos cuatro o cinco años y su apariencia
era llamativa, tenía un cabello castaño oscuro muy desordenado, una piel pálida y cremosa
que contrastaba con los ojos negros, facciones finas y sonrisa cuadrada... una sonrisa
cuadrada que era muy similar a la suya. De inmediato notó el parecido que tenía no solo con
sus propias facciones, sí no también con las de Potter... y la pequeña cicatriz de rayo en la
frente del niño, lo hizo reconocerlo.

Harry, el niño era Harry.

—Papá me va a enseñar a volar en escoba ¿Vienes a verme, papi?— Harry preguntó con una
sonrisa en el rostro a la vez que se ponía de pie.

—Claro que sí, príncipe— De sus labios salió una respuesta cariñosa para que luego sus
piernas lo hicieran ponerse de pie.

—Te dije que no despertaras a papi, cervatillo— Un hombre de apariencia atractiva se acercó
con una sonrisa mientras regañaba con suavidad al niño y luego de un segundo pudo
reconocerlo... era Potter. —¿Cómo dormiste?— Le preguntó a la vez que acariciaba el
cabello del niño para luego acercarse a su rostro dejando un beso sobre sus labios.

Su voz no respondió, pero una sonrisa se deslizó por su rostro y el castaño le miró
embelesado antes de que ambos dirigieran sus miradas hacia Harry que reía señalando una
mariposa.

Unos brazos lo envolvieron en un abrazo por la espalda y un beso fue dejado en su cuello. Su
boca dejó escapar una risa por la acción de James.

—Vamos, papi— Harry le dio una gran sonrisa antes de empezar a correr.

El abrazo se detuvo, pero una mano se deslizó firmemente por su cintura a la vez que
empezaban a caminar siguiendo al niño.

—Ten cuidado, Harry— La frase salió de su boca de inmediato mientras miraba al niño subir
a un muro bajo y comenzar a caminar sobre este.

—Nuestro hijo está impaciente por la llegada de su hermano— El comentario de James hizo
que una risa saliera de él.
—Estoy seguro que Harry contará los meses hasta que su hermano menor llegué— La
declaración salió de su boca y una mano acarició con cariño su abdomen antes de que un beso
ocupará su atención. No había notado que su vientre está algo abultado.

—Te amo.

—Y yo a ti— Las palabras salieron de su boca.

Una sonrisa se posó sobre su rostro a la vez que volvía a dirigir su mirada hacia el niño y
luego soltó un suspiro contento mientras que miraba hacia el despejado cielo celeste.

La tranquilidad de este lugar y el momento eran como un sueño.

Severus despertó sintiendo su cabeza molestarle con un fuerte dolor punzante. Había estado
soñando, pero no recordaba que.

Un calor en su costado lo hizo abrir los ojos. Harry estaba acostado junto a él y una de las
manos pequeñitas jugueteaba con su camisa, se encontraban solo en la habitación de Potter y
una manta los cubría.

Abrazó al pequeño acercándolo a su torso y los acontecimientos de antes de perder la


conciencia le llegaron de golpe, haciéndolo empezar a revisar a Harry. El bebé estaba
tranquilo, ya no estaba asustado y todo parecía estar normal, el hechizo diagnóstico que lanzó
le indico que todo estaba bien; suspiró aliviado y es ahí cuando se dio cuenta, los ojos verdes
de Harry se habían vuelto negros... grandes ojos oscuros iguales a los suyos y la piel del
pequeño antes morena, ahora se había vuelto más pálida y cremosa.

Debió haber sido el cambio de sangre que mencionó la especialista Montgomery, finalmente
Harry y él terminaron siendo parte de la pequeña posibilidad de que ocurriera. Fue una
experiencia dolorosa y traumática, su pecho le había dolido mucho, pero le reconfortaba que
en el diagnóstico no hubo señal de que Harry sintió dolor.

Le hacía sentir más tranquilo que el pequeño solamente había estado asustado.

Trató de mantenerse despierto para cuidar de Harry, pero sus ojos comenzaron a cerrarse
tanto por el agotamiento como por el dolor de cabeza. Escuchó la puerta abrirse y sin
embargo, no pudo hablar ni decir nada porque cayó en la inconsciencia nuevamente.

La próxima vez que Severus despertó, hizo el intento abrir sus ojos al escuchar voces, pero le
resulta difícil, lo intentó varias veces más hasta que logró hacerlo. La luz de la habitación era
en tono naranja, haciéndole saber que estaba atardeciendo.

—Ya has despertado— La voz de Potter hizo que mirará por sobre su hombro hacia el lugar
donde provino el sonido, sus ojos se toparon con Potter, Black y Lupin sentados en el rincón
de la sala de estar. —Sommy está preparándote algo de comer.

—¿Y Harry?— Preguntó mientras se incorporaba con lentitud para sentarse.


Potter se puso de pie y se acercó a la mesita de noche para servir agua en un vaso. —Está
bien. Mi madre está con él en la guardería— Potter le respondió a la vez que le ofrecía el
vaso con agua, al cuál le dio unos pocos tragos antes de devolverlo. —¿Cómo te sientes?

—Como si un camión me hubiera pasado por encima— Mencionó respirando


profundamente. —¿Qué tan grave fue el cambio de sangre?— Cuestionó mientras recostaba
su espalda en el respaldo de la cama.

—Lo sabes, entonces— Potter dijo haciendo que dirija su mirada hacia este. —Solo unos
cambios, nada tan fuerte.

—Difícil no notarlo, considerando que ahora tiene mis ojos y su color de piel se aclaró.
Recuperé la conciencia en algún momento y pude revisarlo por mí mismo, pero luego volví a
desmayarme. Supongo que la pérdida mágica de sangre, me está afectando
considerablemente— Se explicó sintiendo todavía el dolor punzante en su cabeza y su
estómago un poco revuelto. —¿Cómo está la salud de Harry? ¿Alguna enfermedad o algo
similar que haya heredado genéticamente de mi parte?

—Está perfectamente sano, no tienes que preocuparte— El castaño le contestó.

Sommy apareció con un pop y notó que en una de las manos traía un vial para el dolor de
cabeza. —Sommy pensó que el amo Severus debe tomar medicina para sentirse mejor.

—Gracias, Sommy— Agradeció dándole una sonrisa a la elfina antes de tomar la poción de
un solo trago.

—Sommy prepara algo ligero de comer para ayudar al estómago del amo— La elfina declaró
a lo que le dio nuevamente las gracias antes de que Sommy desapareciera.

El ambiente se tensó luego de que la elfina se fue e inmediatamente supo el por qué. Era la
primera vez en nueve años que los cuatro se encontraban solos en un lugar y que todavía no
habían iniciado a discutir o pelear. Mentalmente se preguntó ¿Cuánto tiempo aguantaría
cualquier de ellos en romper el silencio e iniciar la discusión?

La respuesta fue segundos.

—¿No crees que te estás tomando demasiado enserio la cercanía con Harry?— Soltó un
suspiro agotado al escuchar la voz de Black.

—Hmp— Severus respondió con un monosílabo.

—¿Acaso no piensas responder, Snivellus?— No le sorprendió el uso del sobrenombre, Black


nunca había soportado ser ignorado.

Miró con cansancio al animago perro. —Black, ¿Crees que tengo el control de esto? Piensa
un poco ¿No? Que para algo tienes cerebro.

Black le gruñó.

—Solamente fue un comentario— Lupin habló tratando de calmar la tensión.


—Pues a pensar en los comentarios o mejor ahorrarlos sí no van a aportar nada. Tal vez
estudiar no les vendría mal, puedo recomendarles unos libros sobre las uniones mágicas y sus
características básicas de comportamiento— Respondió con lengua afilada.

—¡Maldito arrogante y...— Black hizo amagó de comenzar a insultar a gritos, pero Potter
interrumpió al ex-heredero.

—Basta— El castaño dijo dirigiendo la mirada hacia el de ojos grises. —Cuida, alimenta y
ayuda con Harry, así que un poco de tranquilidad ¿No? Ustedes mismos vieron como Harry
siempre quiere tenerlo cerca.

Cuida y alimenta a Harry ¿Ese era el mejor argumento en una "defensa" hacia él? ¿Qué creía
que era él? ¿Solo una nana de leche o una niñera por mientras que Harry crezca?

Miró muy molesto a Potter. —Mejor te hubieras quedado callado— Habló gélidamente. —Y
que les quedé muy en claro, idiotas. La única y exclusiva razón por la que estoy aquí es por
Harry, que no tiene culpa alguna de las decisiones de su madre. Perfectamente pude haber
seguido con mi normal vida y no lo he hecho por Harry, así que en lugar de hacerme todo
más difícil, mejor guarden en silencio sus opiniones porque en lo que a mi respecta, no me
interesa en absoluto y me trae sin cuidado— Declaró fríamente. —Y si quieres hablar sobre
arrogancia, Black, mejor mírate en un espejo.

Recibió una mirada de odio por parte del animago perro y lo vio abrir su boca para
contraatacar, pero el vómito verbal nunca fue soltado debido a que la puerta fue tocada y
luego abierta.

La señora Potter entró a la habitación cargando a Harry y estaba seguro que ella pudo ver su
mirada ansiosa sobre el bebé, porque se acercó para poner al pequeño en sus brazos
haciéndolo soltar un suspiro aliviado. Su atención se centró totalmente en Harry, acarició con
suavidad sus mejillas y este agarró uno de sus dedos para llevárselo a la boca.

El animago ciervo se acercó a susurrarle algo a la castaña para luego hacer una seña a Black
y Lupin, haciendo que los tres salieran de la habitación dejándolo con la señora Potter.

—¿Un susto muy grande? ¿Cómo te sientes?— Euphemia le cuestionó preocupada mientras
se sentaba en la cama.

—Fue terrorífico— Respondió brevemente antes de ver a Harry succionar su dedo meñique.
No le sorprendió que tuviera hambre, seguramente tuvieron que haberle dado un biberón,
pero no es lo mismo la fórmula que la lactancia.

Alcanzó la manta del moisés y se acomodo rápidamente para amamantar a Harry. Notando
ahora que se encontraba solamente en su pantalón y el polo de manga larga, en algún
momento debieron haberle quitado el abrigo junto con las botas.

—Siento que no hayas podido realizar tus pendientes, sí quieres puedo hacerlos por ti antes
de que acabe el día— La señora Potter preguntó a la vez que acomodaba la manta que cubría
sus piernas.
—No es necesario, Euphemia, pero gracias por ofrecerse igualmente. En realidad, solo tenía
que ir a Gringotts a traer algunas cosas y visitar a alguien— Aclaró antes de mirar con duda a
la mujer. —Aunque sí hay algo, ¿Podría prestarme su red flú? No he hablado con mi tío sobre
lo ocurrido en estos días y sí ha leido el periódico de hoy... debe estar angustiado y
confundido—Dijo preocupado por cómo reaccionaría su tío.

—Sí, por supuesto, Severus— La castaña declaró asintiendo. —Si quieres dame su dirección
y su nombre, le informaré que estás aquí para que pueda venir a verte. Debe estar preocupado
por ti.

—Muchas gracias— Dio las gracias a la bruja. —La dirección es el Palacio del Príncipe en
Sutherland, Escocia y mi tío es Ignatius Prince.

—¿Ignatius Prince?— La señora Potter abrió los ojos descomunalmente. —¿Estás hablando
de Lord Prince?

—Supongo que olvidé comentarle de dónde venía mi apellido ¿No?— Susurró un poco
avergonzado por no haberlo dicho antes.

—Pensé que solo era una coincidencia en el apellido, no sabía que en verdad eran familia.
Por parte de tu madre ¿No?— Euphemia preguntó curiosa.

—Sí, mi madre era su hermana menor— Contestó suavemente mientras que jugaba con los
piecitos de Harry.

—Será un honor conocerlo— La castaña aseguró con una sonrisa. —Lo llamaré y si a él le
parece bien, podría quedarse a cenar.

—Está bien, muchas gracias— Respondió a la bruja, a lo que ella asintió y salió de la
habitación.

Apenas Harry terminó de comer hizo un movimiento de mano para limpiarlos y acomodar su
ropa antes de quitarse la manta de encima, sacó los aires al pequeño para después encoger un
poco sus rodillas para acostarlo sobre sus muslos.

Severus miró al pequeño jugar, moviendo sus manitas y darle sonrisa mientras que lo miraba;
no pudo evitar sonreírle acariciándole las mejillas antes de que una duda viniera a su cabeza,
pero no podía dejarla pasar. Desabotonó el mono celeste que Harry llevaba puesto para mirar
el costado del torso, ahí estaba, encima de la tercera costilla izquierda... la marca de una abeja
con una pequeña corona sobre esta.

La marca Prince era algo con lo que todos los miembros de la familia nacían desde hace
siglos, su madre le dijo una vez que fue creada por uno de sus antepasados para que los
príncipes pudieran reconocerse entre sí. La abeja representaba sus orígenes y que todo
comenzó con el apellido Beckett, que significaba colmena de abejas; luego estaba la corona
que representaba lo que lograron, demostraba que provenían de la realeza y que un día habían
sido reyes.
Él había nacido con la marca, pero siendo franco no pensó que Harry llegaría a obtenerla
incluso si el cambio de sangre ocurriera, sin embargo, se equivocó porque ahí está... la marca
Prince estaba frente a sus ojos. Mostrando que era su hijo y que la sangre azul le corría por
las venas, Harry también era un miembro de la familia Prince.

Chapter End Notes

Parte 2/4 de Maratón


Gladiolo
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

A un vencedor se le regala un gladiolo para honrar su valentía en batalla.

— Anónimo.

Ignatius Prince I

Cortó la llamada de flú y se sentó en el sofá soltando un suspiro agotado.

Ya no sabía a quién más llamar para intentar dar con su sobrino. Ni siquiera Lucius Malfoy o
Regulus Black sabían algo sobre Severus y estaban igual de preocupados por las noticias que
salieron esta mañana en el Diario el Profeta.

Había llamado más de cuarenta veces al departamento de Severus, pero no había respuesta y
todavía no se había contactado; incluso había ido hasta el antiguo castillo Potter en
Gloucestershire, pero no estaba habitado. Se encontraba preocupado y más angustiado que
nada porque ese muchacho del periódico, James Potter, era el tipo que molestó a Severus
durante los años en Hogwarts, tenía miedo que fuera a hacerle algo a su sobrino.

Podrían tenerlo secuestrado o amenazado. Un contacto de confianza en el Ministerio le


confirmó que efectivamente el matrimonio de Severus y ese tipo era legal, pero algo muy
raro y grave estaba pasando. Su sobrino hasta hace una semana había estado soltero, sin hijos
y feliz estudiando su maestría, es imposible que se haya casado con Potter a voluntad.

Su sobrino odiaba a ese tipo.

¿Cómo era que Severus se había visto envuelto en el asesinato del Innombrable y en el final
de la guerra? ¿Por qué ahora los medios de comunicación afirmaban que llevaba poco más de
un año casado con ese imbécil, que le había hecho la vida imposible y que además de eso,
tenía un hijo con este?

—Su té de valeriana, amo— Caronte apareció dejando una bandeja sobre la mesa cercana al
sofá de su despacho.

—¿Se ha sabido algo?— Cuestionó al elfo que lo había acompañado desde su infancia.

—No, amo, pero todos los elfos de la mansión estamos buscando al príncipe Severus por los
lugares donde tenemos permitido entrar. También estamos poniéndonos en contacto con elfos
libres para ver si tienen alguna información— Caronte explicó por lo que asintió agobiado.

¿Dónde estaba su sobrino? No lo sabía, pero con tal de encontrarlo era capaz de quemar todo
el mundo mágico.
El fuego de la chimenea se encendió haciéndolo acercarse rápidamente. Tal vez Lucius tenía
noticias, esperó a que apareciera el rostro del rubio, pero sin embargo, en el fuego
aparecieron los rostros de una pareja mayor.

—Buenas noches, disculpe la molestia ¿Hablamos con Lord Ignatius Prince?— El mago
mayor habló.

—Con él habla— Respondió esperando que hablaran. Era extraño, pocas personas tenían su
dirección o contactaron con él.

—Un gusto, Lord Prince. Somos Fleamont Potter y mi esposa, Euphemia Potter; Severus nos
pidió que lo contactáramos— Su corazón se alivió y se preocupo en parte iguales. —Él
quiere verlo, si gusta puede pasar ahora a la Mansión Potter.

—Iré de inmediato— Declaró con seriedad antes de cortar la llamada de flú. —Caronte,
detén la búsqueda. Quiero que estés atento, sí no vuelvo en tres horas avisa a Lord Malfoy, no
sabemos qué es lo que está pasando.

El elfo asintió y él ingresó a la red flú dirigiéndose a la dirección indicada.

Ignatius salió de la chimenea a un salón de recibimiento invitados que tenían todas las
mansiones, se encontró con la pareja mayor que le había contactado y el muchacho ese de la
fotografía junto con dos chicos más.

—Lord Prince, un gusto recibirlo en nuestra casa— El hombre que se había presentado como
Fleamont Potter le saludó estirando su mano, lo miró con seriedad y no aceptó intercambiar
apretón de mano, por lo que lo vio bajar la mano con incomodidad.

—¿Dónde está mi sobrino?— Cuestionó directo al punto mientras que miraba con ojos
entrecerrados a los tres chicos.

Ahora los recordaba. Potter, Black y Lupin eran los chicos que habían hecho un infierno la
vida de Severus durante su estadía en Hogwarts y más que eso, fueron los tipos que casi
lograron asesinar a su sobrino cuando tenía 15 años.

—Arriba, Lord Prince. Si gusta seguirme— La mujer de nombre Euphemia Potter habló
haciendo un gesto.

Siguió a la mujer notando que tanto el mago mayor como el hijo de este, caminaban a sus
espaldas. Esto no le gustaba nada.

—Es aquí— La bruja castaña afirmó cuando llegaron a un ala de la mansión y abrió la puerta
de la habitación

Sus ojos cayeron sobre la figura de su sobrino sentado sobre la cama, entró a la habitación
sintiendo el alivio extenderse por su pecho.

—Tío Ignatius— Severus le dio una sonrisa nerviosa.


Se acercó a la cama, sentándose sobre esta y atrayendo a su sobrino en un abrazo. —Estaba
muy preocupado— Habló soltándolo para dejar un beso sobre su frente. —Nadie sabía nada
de ti, ni Lord Malfoy ni Regulus Black pudieron darme razón de ti. Tenía a todos los elfos
buscándote hasta por debajo de las piedras.

—Siento haberte preocupado, tío— Su sobrino se disculpó bajando la mirada.

—Lo importante es que te encuentres bien— Aseguró y un movimiento llamó su atención.


Había un moisés cerca de la cama, dentro de este se encontraba un pequeño bebé de no más
cuatro meses, el pequeño le miraba atento con grandes ojos negros... ojos negros iguales a los
de Severus. Él debía ser Harry. —Tienes mucho qué explicar.

—Lo sé— Severus afirmó hacia él y luego dirigió la mirada hacia la puerta. —Podría
conversar con mi tío a solas, por favor.

—Sí, por supuesto— Escuchó la voz de la mujer Potter y un segundo más tarde, el chico
Potter se acercó al moisés para sacar al bebé de este. No le pasó por desapercibido el
intercambio de miradas que Potter hizo con su sobrino para luego alejarse.

Esperó a que la puerta se cerrará e inmediatamente puso un hechizo de silencio sobre la


habitación. —¿Te están amenazando? Dímelo, sobrino. ¿Te secuestraron? ¿Por qué estás
aquí?

—Voy a explicártelo todo, tío, pero necesito que me dejes hablar hasta terminar. No saques
conclusiones apresuradas— Severus le dijo haciendo que lo mirará con el ceño fruncido. —
Todo es más complicado de lo que crees.

Lo oyó hablar. Contándole todo lo sucedido desde el día de Samhain hasta el cambio de
sangre que ocurrió hace unas pocas horas y que esa era la razón del porque estaba acostado
descansando. Mientras más lo escuchaba más le aterrorizaba y pensaba que algo más
debieron hacerle a su sobrino, él nunca habría aceptado lo que los Potter le propusieron,
Severus no se encontraba en sus cinco sentidos y estaba cegado por una preocupación que
creía sentir por el bebé, pero no es así...

Ser un mago portador lo hacía mucho más propenso a la sumisión porque esa es la naturaleza
de un doncel, pero Severus no era así, él nunca habría aceptado hacer esto y la única
explicación era que su personalidad estaba siendo oprimida por los lazos. Un enlace
matrimonial cambiaba repentinamente la vida de un mago portador y un hijo mucho más,
esos dos lazos terminaban siendo lo único que les importaba a los donceles y dejaban de lado
todo lo demás.

—Solo será por un tiempo, tío. Solo será hasta que Harry sea un poco mayor— Severus
terminó de explicarle y sin embargo, lo único que podía hacer era mirarlo con preocupación.

¿Qué tanto estaba afectando ese maldito ritual a su sobrino? Ni siquiera creía que él
verdaderamente se diera cuenta de que tanto. Anteayer aceptó ser parte de una locura por un
bebé que ni siquiera había salido de él, hoy empezaría a querer un bebé al que podrían
simplemente quitarle de un momento para otro, mañana intentaría relacionarse con el imbécil
chico Potter y en el futuro rogaría por tener aunque sea un momento con ambos luego de ser
desechado.

No... no dejaría que esto le pasara a su sobrino. A Eileen no había podido evitarle el gran
dolor que sufrió por el miedo hacia su padre, pero Severus... no, él no pasaría por lo mismo,
no dejaría que sufriera más de lo que ya había sufrido.

Ignatius se puso de pie de la cama, comenzando a caminar por la habitación. —¿Estás


siquiera escuchando lo que dices, Severus Benedict Prince?— Cuestionó con firmeza. —No
solo estás aceptando cosas que no quieres hacer, sí no que también estás permitiendo que te
usen a su gusto. Ayer aceptaste decirle a los medios de comunicación está farsa y venir a vivir
aquí, hoy estás bien, pero ¿Qué pasa con el futuro? ¿Qué tan seguro estás de que luego de que
terminé el año, no van a desecharte? Te impedirán ver al bebé y se olvidarán de todo lo que
hiciste por ellos.

—No, Harry...— Su sobrino intentó decir, pero lo interrumpió.

—Te recuerdo que ese bebé por más cambio de sangre que haya pasado, sigue siendo un
Potter— Declaró con fuerza y vio la mueca de dolor en el rostro de su sobrino. No quería ser
cruel, pero Severus tenía que entender la realidad. —Los señores Potter por muy atentos que
sean, ellos no están pensando en ti, piensan solamente en su familia y en su apellido
intentando ser los menos afectados de las acciones de esa perra egoísta. Dime algo ¿Se han
preocupado por ti? ¿Por tu salud mental? ¿Por el proceso tan difícil que estás pasando al no
solo haber pasado una traición y la muerte de una mujer, sino también al ser obligado a unirse
a alguien en matrimonio y además de eso tomar la obligación de alimentar y cuidar a un
bebé?

Los Potter habían movido a Severus como un objeto para usarlo a su beneficio, ni siquiera
sabía si lo habían hecho conscientemente, pero al fin y al cabo... lo estaban haciendo.

—Ellos no están pensando en ti y en lo afectado que estás por todo. Esos sentimientos que
dices tener por el bebé y defender a ese hombre, que te recuerdo te hizo la vida un infierno;
eso sentimientos no son reales, son solo una consecuencia del ritual porque eres un doncel y
tus emociones están designadas a apegarse a los hilos mágico— Afirmó con la mirada fija
sobre su sobrino. —Estando en tus cinco sentidos, tú nunca habrías aceptado esto. Te están
usando, aprovechándose de tu debilidad y de tu bondad. No es tu deber hacer lo que dicen, no
tienes que fingir hacia el público, no tienes que cuidar de un bebé que no es tu
responsabilidad y mucho menos tienes que aguantar estar en presencia de esos tres tipos que
casi te matan.

—Pero yo quiero, Harry... él no tiene la culpa de nada. Lo estoy protegiendo— Severus


aseguró.

—Estás aceptando esto por tu condición de doncel, porque crees que ese bebé es tuyo y tienes
que cuidarlo, pero dime una cosa ¿Habrías aceptado hacer todo esto sí ese bebé no estuviera?
— Cuestionó molesto, recibió silencio de su sobrino y esa fue suficiente respuesta. —No voy
a permitir que hagas esto, no permitiré que te usen y menos que mancillen tu orgullo de esta
forma. Te llevaré a casa ahora mismo, de ninguna forma seguirás viviendo bajo el mismo
techo que ese tipo; ese muchacho Potter se ve muy tranquilo ahora, pero uno nunca sabe
¿Qué tal si considera asesinarte para acabar con todo? Él y sus amigos ya lo intentaron una
vez ¿Por qué no volverían a intentarlo?

—No, no puedo irme— Su sobrino afirmó. —No puedo dejar a Harry, tío Ignatius, por favor.

—De ninguna manera— Exclamó con firmeza. —Incluso luego de todo lo que he dicho, el
enlace es tan fuerte que aún no puedes entrar en razón y sin embargo, no me impides que te
lleve conmigo— Habló mirando las lágrimas comenzar a salir por los ojos de su sobrino. —
En el fondo de tu mente sabes que todo lo que digo es verdad... necesitas tiempo, necesitas
sanar todo lo que pasó y aquí no lo vas a lograr. Voy a hablar con los Potter

Se dirigió a la puerta, sintiendo su corazón apretarse al escuchar a su sobrino llorar, pero esto
era por su bien.

Ignatius salió de la habitación y una elfina apareció diciendo que los Potter se encontraban
abajo, lo guió hasta la sala de estar y las cinco personas dentro se pusieron de pie en cuanto lo
vieron entrar.

—Quisiera pedir su permiso para que uno de mis elfos tenga permitido entrar— Habló
dirigiéndose con seriedad a Fleamont Potter.

—Claro, por supuesto. Sí gusta puede llamarlo para concederle el permiso— El ex-Lord
Potter le dio una respuesta afirmativa, aunque en los ojos de todos se notaba la confusión.

—Caronte— Llamó y no fue más de un minuto hasta que el elfo apareció frente a él. —
Empaca todas las cosas de mi sobrino y llévalas a la mansión.

El elfo asintió y desapareció.

—¿Qué?— La bruja habló dirigiéndole una mirada de sorpresa.

—¿De verdad, creían que después de escuchar todo lo que pasó dejaría a mi sobrino seguir
con esto?— Preguntó con sarcasmo. —Severus es un príncipe, desciende de reyes y él algún
día será Lord Prince; yo no voy a permitir que usen a mi heredero para salvar su apellido y
menos que lo utilicen como una nana de leche. Severus se va conmigo en este instante.

—Nosotros no...— El viejo Potter intentó hablar, pero lo interrumpió inmediatamente.

—¿Se han preocupado por Severus? No lo han hecho, han pensado solo en ustedes— Declaró
enojado. —Los magos portadores sienten más intensamente los enlaces y son afectados por
ellos con la misma intensidad. Mi sobrino nunca habría aceptado hacer lo que ustedes le están
pidiendo.

—Él aceptó— El chico Black habló dirigiéndose a él. —Nadie lo obligo a nada, fue su
decisión.

—¿Su decisión? Mi sobrino no está pensando, ¡Está en crisis!— Habló fulminando con la
mirada al chico y luego se giró hacia él Potter menor. —Fue traicionado de la forma más
egoísta posible y sus emociones y sus sentimientos son un desastre. Siente deber con un bebé
que no es su obligación e incluso te está defendiendo ¡Severus te está defendiendo, por los
infiernos! Asegurando que no lo estás usando... ¡Mentira! Un imbécil, siempre será un
imbécil.

—Entiendo su enojo, pero no le permitiré que le hable así a mi hijo y mucho menos en mi
casa— Fleamont Potter habló con el ceño fruncido.

—Solo digo la verdad o ¿Es qué acaso no lo sabe?— Ignatius cuestionó con molestia y
señaló hacia los tres muchachos. —Su hijo y esos dos amigos suyos hicieron la vida de
Severus un infierno durante siete años ¿Sabe cuantas bromas le jugaron o sabe cuantas veces
lo atacaron? Los muy "valientes" siempre iban atacando en grupo ¿Sabe que Severus intentó
suicidarse a los 14 años porque ya no soportaba que lo molestaran? ¿Sabe que los dos amigos
de su hijo casi mataron a mi sobrino durante su quinto año? Su hijo pudo haber salvado de
que Severus se convirtiera en un licántropo o que muriera, pero eso no quita que ellos tres
atentaron contra mi sobrino en más de una ocasión hasta casi asesinarlo.

Las miradas de sorpresa de la pareja mayor se dirigieron hacia los tres chicos, ellos no
respondieron.

—¿Eso es cierto, James?— La bruja castaña preguntó hacia el muchacho Potter.

—Es cierto— La declaración fue escuchada por todos.

—¿Y así creen que permitiré que Severus siga viviendo bajo este techo? Ni él, ni ustedes, ni
nadie en este mundo habría aceptado vivir bajo el mismo techo que su abusador. Severus no
sabe lo que hace, los enlaces no le permiten pensar y toman control de sus sentimientos, ¡Por
los dioses! Él está defendiendo a su agresor— Declaró mirando completamente indignado a
esos tres tipos. —Me importa poco cómo resolverán esto con la prensa y si intentan manchar
el nombre de Severus, revelaré toda la verdad. Tienen completamente prohibido volver a
acercarse o les pondré una orden mágica de alejamiento.

—El enlacé no permite que él y Harry se separen— El comentario del chico Potter lo hizo
enojar aún más.

Me acerqué hasta ponerme frente a él. —Tu cinismo me demuestra que no te importa en lo
más mínimo mi sobrino, a pesar que él con su bondad no solo aceptó fingir una relación
contigo sí no que también cuido de tu hijo como propio. Dejó de lado todo el dolor que está
atravesando para ayudarte— Habló con frialdad hacia el chico. —Muchos bebés sobreviven
sin sus madres, Potter. No dejaré que Severus se haga cargo de un niño que no salió de su
vientre, no es su obligación ni su responsabilidad.

Un pop se escuchó.

—Amo, todas las cosas del amo Severus ya están en la mansión— Caronte afirmó y luego
desapareció.

Se alejó del Potter menor y se dirigió nuevamente hacia la habitación donde estaba Severus,
no lo encontró ahí, pero al mirar la habitación de enfrente se encontró con una guardería. Su
sobrino estaba en el suelo frente a la cuna y sus manos estaban entre las tablas de cuna para
tocar al bebé que dormía dentro.
—No lo hagas, tío Ignatius— Los ojos negro llenos de lágrimas cayeron sobre él. —No me
separes de él, por favor.

—Es por tu bien— Habló acercándose a él, lo alejó con dificultad de la cuna antes de alzar a
Severus en sus brazos con una mano detrás de sus espalda y otra en sus piernas. —Lo siento,
pero es por tu bien.

Su sobrino abrazó su cuello enterrando el rostro en su hombro.

—No los mires, ellos no merecen ni siquiera una mirada de tu parte— Le dijo a la vez que
salía de la guardería con su sobrino en brazos, bajó al primer piso y pasó junto a las cinco
personas para salir de la casa. Una vez que estuvo fuera de las barreras Potter, apareció en la
mansión.

No dejaría que los Potter le hicieran más daño a Severus.

James Potter I

En la mansión Potter, se formó un silencio mientras que Lord Prince bajó cargando en sus
brazos al pelinegro. No hubo ninguna palabra, ni una mirada, solo silencio cuando la puerta
se cerró y luego de unos segundos se sintió a ambos Prince desaparecer de la propiedad.

James dirigió su mirada avergonzada hacia sus padres. La decepción en sus ojos se clavó en
su interior y dolió profundamente, ni siquiera la fuerte cachetada que le dio su madre dolió
tanto como saber que los había decepcionado.

—Un casi homicidio— Escuchó a su mamá hablar en voz baja. —Nunca en toda mi vida,
pensé que fueras capaz de participar en algo así. ¡El hijo que yo crié nunca hubiera abusado
de nadie y mucho menos hubiera participado en un casi asesinato! ¿Quién demonios eres?
Porque no eres el hijo que yo críe— Las palabras, las lágrimas y el dolor de su madre era más
de lo que podía soportar, nunca quiso hacerla sufrir. —El James que yo conozco nunca
hubiera permitido que Severus aceptará sabiendo todo lo que le hiciste y menos le habría
permitido encariñarse con Harry... dime solo una cosa ¿Qué ibas a hacer cuando Harry
cumpliera el año?

No fue capaz de responderle y decepcionar aún más, no pudo mirarla al rostro.

—Tu silencio nos contesta— Esta vez fue la voz rota de su padre. —Yo de verdad creí que
esto podría ser una oportunidad, intentaba ver un lado bueno a todo lo que hizo esa maldita
mujer. Creí que tal vez, Severus y tú algún día podrían ser felices juntos con Harry, pero
ahora... Yo pensaba que esa mujer era el diablo, pero ahora no estoy tan seguro de quién es
peor, si ella o mi propio hijo.

—Pero sabes qué es lo peor de todo, no siento que te arrepientas de todo lo que hiciste a
Severus— Su madre declaró. —Tu consideración y un perdón habrían bastado para que ese
muchacho hubiera intentado perdonarte y que tal vez ambos algún día pudieran comenzar de
nuevo, pero nunca pensaste en él o en lo que sentía y no te arrepientes de tus acciones. Diste
todo por una mujer que no te amaba y que te abandonó de la peor forma posible, la vida te
otorgó una oportunidad para enmendar tus errores del pasado y tú mismo la echaste a la
basura.

No pudo decir ni una sola palabra. Se lo merecía, fue un idiota por hacerle todo aquello a
Prince y aún era un idiota por permitir que aceptara esto, aún sabiendo todo el daño que le
hizo. La decepción y la vergüenza que sus padres tenían hacia él, se la merecía y lo sabía, a
pesar de que su orgullo era demasiado para aceptarlo.

Vio a sus padres subir al segundo piso.

—James— Oyó a Sirius hablar y poner una mano sobre su hombro.

—Creo que lo mejor es que ambos se vayan por el momento— Habló sintiendo temblar su
voz.

—No debería sentirte mal por lo que dijo ese tipo, la decisión fue de Prince y aquí nadie lo
obligó. Tus padres lo superarán y lo comprenderán— El comentario fue un golpe aún más
duro, porque a pesar de todo lo que habían escuchado... Sirius aún creía que ellos tenían la
razón.

—Todo lo que dijo Ignatius Prince es verdad, al igual que todo lo que dijeron mis padres. Fui
un idiota y aún sigo siendo un imbécil, lo arruiné a lo grande. No pensé en Severus y
tampoco pensé en Harry— Habló dirigiendo su mirada hacia Canuto. —Mamá lo dijo, tenía
una oportunidad para enmendar mis errores pasados con Severus y destruí la oportunidad de
que Harry tuviera la familia que merece, eche todo a la basura y ahora no puedo pedir perdón
porque Severus se ha ido. Ni Harry ni yo podremos acercarnos a él nunca más.

Suspiró y dirigió su mirada hacia el techo.

—Hace mucho tiempo que debimos haber pedido perdón, Sirius. Es hora de que acepte las
consecuencias de mis actos y es hora de que tú lo aceptes también. Nunca nos hizo nada y de
igual forma hicimos su vida un infierno, lo obligamos a defenderse; la realidad es que lo que
le hicimos a Severus durante años— Dijo y luego sin poder evitarlo se rió sin gracia. —Es
irónico, los mortífagos pudieron haberle dado más piedad que nosotros.

James retiró la mano de Sirius de su hombro antes de empezar a caminar hacia las escaleras.
Tenía que ir a consolar a Harry, no sabía cómo mirar a su hijo sabiendo que echó a perder la
relación padre-hijo que estaba iniciando con Severus.

—Nos vemos después— Se despidió cuando estaba al inicio de las escaleras y un minuto
después se escuchó el sonido de la red flú.

—James— El llamado de Remus lo hizo voltear.

Vio con tristeza a su amigo solo... Sirius se había ido.

—No sé qué tan grande sea la bondad de Severus e incluso puede ser que ya sea demasiado
tarde para que él te perdoné, pero recuerda que nunca es muy tarde para pedir perdón, James
— Observó al rubio decir esas palabras y luego lo vio irse por la red flú.
A pesar de las palabras de Remus, había una verdad... había pasado demasiado tiempo, era
demasiado tarde para pedir perdón y esa será la penitencia que tendrá que cargar por el resto
de su vida. Es una lástima que siempre fue demasiado idiota para darse cuenta.

Chapter End Notes

Parte 3/4 de Maratón


Violeta
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

Yo habría elegido nacer en primavera, por supuesto. Debe ser delicioso llegar al mundo
junto con las flores de mayo y las violetas.

— Lucy Montgomery

Ignatius Prince II

Levantó la mirada al oír abrirse la puerta de su oficina. Caronte se asomó con una bandeja
intacta llena de alimentos, lo cual lo hizo suspirar.

—¿Severus no quiso comer de nuevo?— Preguntó.

Caronte asintió. —Sé que no es mi lugar, pero... el joven príncipe cada vez se ve más
deprimido, señor.

Asintió agobiado. Él lo sabía, Caronte lo sabía, todos los elfos Prince lo sabían e incluso la
propia mansión lo sabía y la magia dentro se sentía nostálgica porque Severus se encontraba
triste.

Había traído a su sobrino a la mansión hace dos semanas y solo habían logrado que comiera
pequeñas cantidades, el resto del tiempo se lo pasaba llorando o durmiendo. El medimago
familiar lo había revisado y el diagnóstico no había sido bueno, depresión post-separación
mágica.

—Iré a verlo— Se puso de pie y se acercó al elfo para tomar la bandeja a la vez que Caronte
asentía para después desaparecer con un pop. Subió al segundo piso hasta llegar a la
habitación de su sobrino, tocó la puerta, pero no recibió respuesta y al abrir la imagen dentro
casi le destrozó el alma.

Era como estar viendo nuevamente a su hermana menor, llorando en silencio porque padre no
le permitía estar con ese muggle del cual se había enamorado... pero no era Eileen la que
lloraba, era Severus el que miraba a la nada con lágrimas deslizándose por las mejillas y
sufriendo de separación de enlaces.

Tal vez los dioses habían maldecido a su hermana y a su sobrino, haciéndolos llorar por
patanes que no merecían ni una sola de sus lágrimas.

—Verus— Llamó, pero el menor ni siquiera pareció escucharlo. Se acercó a la cama


poniendo la bandeja en la mesa de noche antes de sentarse sobre la cama y tomar la mano de
Severus.

Eso pareció llamar la atención de su sobrino, pero aún así estaba ido.
—Hijo tienes que comer, te estás haciendo daño y podrías enfermar— Dijo a la vez que hacía
que Severus se sentará.

—¿Qué importa que enferme?— Severus dijo en voz baja. —No puedo hacerme más daño
del que ya he sufrido.

—Sé que es difícil, Severus, pero has superado cosas peores. No puedes seguir así, es hora
que te levantes y continúes— Habló apretando la mano de su sobrino en un intento de
reconfortarlo, pero este alejó la mano de la suya.

—Yo no lo pedí, nunca creí que ella haría ese ritual, pero lo hizo y esto es mi castigo por mi
actos, por el error que cometí al insultarla... sin embargo, yo estaba listo a pesar de todo y me
estaba preparando para enfrentar las consecuencias— Sus palabras lo hicieron mirarlo al
rostro, pero este no lo miraba. —Yo quería... yo quería cuidar de Harry, aún quiero cuidar de
Harry.

Negó con la cabeza. El hijo de Eileen no estaba pensando correctamente.

—Luego de la muerte de mi madre no sabía qué hacer, no encontraba sentido a seguir


viviendo y todo me parecía indiferente; no me importo alejarme de mi padre, no me interesó
el dinero, ni el estudio o ser un prodigio, tampoco encontré sentido en ser bueno en la
medimagia y las pociones... ni siquiera encontrar una familia en los Prince, ni siquiera estar
contigo logró llenar ese vacío y ese sentimiento de no pertenecer a ningún lugar— Severus
volvió a hablar. —Durante un año he sido un fantasma, una sombra de la persona que fui
antes de la muerte de madre. Sin embargo, lo que nada ni nadie pudieron lograr en años,
Harry lo logró con solo unos días de conocerlo... le dio sentido, fue como si hubiera
aprendido a vivir de nuevo al sostenerlo en mis brazos, él me hizo sentir que por fin había un
lugar al que pertenecía.

Una lágrima resbaló nuevamente de los ojos de su sobrino.

—No creo que puedas entenderlo, tío Ignatius. Nunca tuviste o adoptaste hijo para poder
entender lo que siento y es verdad, Harry no salió de mí, yo no lo traje al mundo, pero es
como si lo hubiera hecho y te digo algo... Yo soy más su madre que esa mujer que tanto dices
es su verdadera progenitora— La voz rota y el dolor en las palabras le hizo replantearse
nuevamente si hizo lo correcto al separarlo del bebé. —A estás alturas no me importa, tío. No
me afecta si los Potter quieren usarme y mucho menos, si James Potter quiere hacer de mí un
títere para su beneficio. Lo único que deseo es poder ver a Harry.

Su sobrino se acostó en la cama dándole la espalda y cubriéndose con la manta hasta el


hombro.

—Podrías irte y llevarte la comida, por favor. No tengo hambre, quiero estar solo— Severus
le dijo casi en un susurro.

Ignatius se mordió el labio para evitar soltar cualquier sonido mientras salía de la habitación
con la bandeja en la mano y apenas cerró la puerta, lanzó con frustración la bandeja contra la
pared haciendo que toda la vajilla se quebrará.
Ya no sabía qué más hacer para ayudarlo... su sobrino se estaba matando en vida.

—Señor— Caronte apareció frente a él y un segundo más tarde, desapareció el desastre que
hizo con la bandeja. —Lord Potter está pidiendo permiso para entrar a la propiedad.

La sangre le hirvió y apareció de inmediato cerca de los límites de la mansión, ahí estaba ese
tipo.

—¿Qué estás haciendo aquí?— Cuestionó fríamente apenas estuvo frente al chico Potter. —
¿No te quedó claro que pondré una orden de restricción si vuelves a acercarte a mi sobrino?

—Por favor, escúcheme, Lord Prince. Solo un momento— Potter pidió dándole una mirada
suplicante.

—¿Qué es lo que quieres?— Preguntó luego de varios segundos de silencio.

—Sé que no tengo derecho a pedirle nada, pero deje que Harry vea a Severus, por favor— La
súplica hizo que lo viera al rostro y pudo ver el cansancio expresado en las ojeras del hombre.
No parecía haber dormido o descansado en días y francamente, el hombre se veía demacrado.
—No se lo pido por mi, se lo pido por mi hijo. La separación fue crítica para él, está
sufriendo. Haré lo que usted quiera, pediré perdón de rodillas, pero por favor, deje que mi
hijo lo vea. Se lo ruego.

No podía hacerlo.

—Lo siento, pero no puedo. Así como tú te preocupas por tu hijo y tratas de hacer todo
porque esté bien, yo también hago lo mismo por mi sobrino... tu hijo no es el único que está
sufriendo— Declaró. —Si Severus lo viera, no podrá salir adelante.

—¡Qué clase de hombre es!— Potter le gritó sosteniéndose del portón. —Dice que Severus
está sufriendo y tiene la solución frente a usted, deje que se vean. La separación dejará de
doler cuando ambos se vean.

—Es muy fácil hablar cuando no es tu orgullo el que fue mancillado, es muy fácil decir las
cosas cuando eres el abusador y te aprovechas de la debilidad de los demás— Afirmó.

—Joder, yo me equivoqué y lo sé. Todo fue mi culpa y solo mi culpa, no debí aprovecharse
del dolor de Severus en ese momento. Pero ya nada importa, ni mi orgullo ni mis acciones, lo
único que me queda es Harry y estoy aquí rogando por él. Deje que lo vea, solo él, solo a
Harry— El hombre volvió a hablar, pero no lo escuchó y se dio la vuelta.

Se dio la vuelta porque sabía que cedería, si lo seguía escuchando iba a ceder.

—¡Harry es su familia también! Si no la hace por Severus, hágalo por su sobrino nieto. Él
también tiene la marca Prince en su cuerpo ¿Va a dejar que sufra su propia sangre? ¿Va a
dejar que sufran dos miembros de su propia familia? ¡Van a morir, si no lo permite, ellos van
a morir!— Escuchó a Potter gritar y la desesperación en su voz le hizo saber que era su
última carta.

Estaba usando su último recurso para hacerlo ceder. No iba a permitir que lo convenciera.
Apareció dentro de la mansión, no queriendo escuchar más de lo decía ese tipo y estaba por
subir las escaleras cuando lo hizo congelarse la figura de Severus en el inicio del segundo
piso.

—Era Potter— La voz de su sobrino era un susurro, pero aún así pudo escucharlo. Negó con
la cabeza. —No me mientas, tío Ignatius.

Severus reunió fuerzas de no sabía dónde y comenzó a bajar las escaleras, por lo que se
apresuró a este para detenerlo tomándolo del brazo.

—No sobrino, te hará sufrir nuevamente— Aseguró, pero el hijo de Eileen se soltó de golpe
de su agarre.

—¿Qué escogerías tú? ¿Sufrir dentro de cuatro paredes y morir de tristeza o ser feliz por un
momento, aún sabiendo que el dolor llegará nuevamente en algún momento?— Severus le
cuestionó mirándolo con seriedad. —Voy a sufrir de una forma u otra, tío. El mundo es cruel
y despiadado, pero tenemos que enfrentarnos a él y no puedes mantenerme para siempre
encerrado alejándome de lo demás como si fuera una muñeca en una caja de cristal.

—Te estoy protegiendo, no quiero que te hagan daño— Aclaró tomando la mano de su
sobrino. —Sube a tu habitación.

—No— Severus afirmó. —Te quiero, tío Ignatius, pero yo decido qué hacer con mi vida y no
tienes derecho a impedirme nada.

El coraje en las palabras del menor lo dejó pasmado e incapaz de detenerlo mientras que este
salía de la mansión. Lo observó por la ventana; Potter aún se encontraba fuera de la
propiedad y el rostro del chico reflejo alivio en cuanto vio a su sobrino, Severus camino con
lentitud hasta la entrada, abrió la reja y salió, lo vio perder el equilibrio y casi caer al suelo...
pero eso no paso, Potter no lo dejó caer y lo cargó en brazos para que luego ambos
aparecieran yéndose de la propiedad.

No pudo mover un solo músculo, no pudo impedir que se lo llevará y escuchó en su cabeza la
voz de su padre maldiciéndolo por ser débil.

Su mente imaginó también la mirada decepcionada de su madre, entristecida porque cometió


los mismo errores que su padre y por eso Severus se fue de la mansión de la misma forma en
la que su hermana se fue... al no apoyarlo lo estaba perdiendo igual a como su padre perdió a
Eileen.

Severus Prince XI

Respiró profundamente intentando aguantar las lágrimas mientras que su tío salía de su
habitación.

Deseaba ir con Harry, pero su tío no se lo permitiría y su cuerpo estaba tan debilitado que no
podía mantener nada en su estómago, mucho menos podría usar la aparición.
Severus escuchó un pop y la voz de Caronte lo hizo suspirar.

—Joven príncipe— El elfo doméstico lo llamó, pero no le contestó. —Amo Severus, Lord
Potter se encuentra en la propiedad.

Oír esas palabras hizo que una corriente eléctrica le recorriera el cuerpo, un sentimiento de
emoción lo invadió y se volteó quitándose la manta de encima para ver al elfo. Le cuestionó
con la mirada si era verdad, este asintió.

—¿Vino con Harry?— Preguntó reuniendo fuerzas para sentarse en la cama y luego el elfo lo
ayudó a ponerse de pie.

—No príncipe, pero Lord Potter está rogando a mi señor que deje al príncipe Harry verlo a
usted— Caronte le respondió antes de chasquear los dedos haciendo que estuviera vestido
con algo más decente que una pijama. —No le diga al amo Ignatius que Caronte lo ha
ayudado, por favor.

—Será nuestro secreto, Caronte. Muchas gracias— Agradeció y una sonrisa apareció en su
rostro, un gesto que no había hecho en semanas.

—El amo Ignatius no permitirá que usted se vaya, pero el príncipe Severus ya no pertenece
aquí. El lugar del amo Severus es junto al príncipe Harry y Lord Potter, Caronte lo ayudará
en todo lo que pueda— El elfo volvió a chasquear los dedos haciendo que aparecieran su baúl
junto con su maleta del laboratorio móvil, ambos fueron recogidos y guardados en los
bolsillos de su abrigo antes de que Caronte le diera su varita. —Eris le dirá a Lord Potter que
espere al amo Severus. Tiene que ser rápido o el amo no dejará que se vaya.

Asintió. Tenía que apresurarse o no podría abandonar la propiedad Prince.

—Si los descubre, tú y Eris pueden ir a buscarme. Yo los voy a ayudar— Le dijo al elfo como
prevención mientras salían de la habitación.

Caronte asintió a la vez que lo ayudaba a bajar al primer piso y se volvió invisible cuando su
tío apareció dentro de la mansión. El elfo no lo soltó en ningún momento, evitó que se cayera
durante su discusión con Ignatius y lo ayudó a caminar hacia fuera.

Un sentimiento de alivio se extendió por su cuerpo al ver a Potter. Solo unos pasos más, solo
unos momentos más y podría volver a ver a Harry. Caronte no podía dejar la propiedad sin
permiso, así que salió solo y trató de dar los pocos pasos que quedaban hasta Potter, pero su
cuerpo se encontraba demasiado frágil y estuvo por caer... el animago lo sostuvo evitando que
se cayera.

Severus sintió un estremecimiento recorrerlo cuando Potter lo tocó.

—Llévame con Harry— Las palabras salieron solas de su boca y al castaño no tuvo que
repetírselo antes de que lo cargará, pasando un brazo debajo de sus piernas y el otro sujetando
su espalda, para después aparecer los a ambos en la sala de estar del ala familia de la mansión
Potter.
—¿Dónde has estado, James?— La voz de Euphemia lo hizo voltear hacia la entrada del
comedor y pudo ver a la castaña congelarse al verlos. —¿Lo secuestraste? ¡Fleamont, ven
aquí! ¡Nuestro hijo ha secuestrado a Severus!

—Creo que "ayudar a huir" es el término adecuado, señora Potter— Mencionó en voz baja.
—¿Harry?

—Hablaremos de esto después, madre— Potter habló rápidamente antes de llevarlo hacia el
segundo piso y hacer que entrarán dentro de la habitación de este.

Vio a Lupin dentro de los cuartos mientras que alzaba a Harry, intentando calmar el llanto
desconsolado del pequeño.

—Harry— Llamó a la vez que Potter lo recostaba en la cama y Lupin se acercó dejándolo
tomar al menor en sus brazos. —Mi cielo— Abrazó a Harry como si su vida dependiera de
ello y dejó besos en las mejillas de su bebé mientras que lo acunaba.

Una de las manitas de Harry agarró su camisa y los grandes ojos negros llenos de lágrimas lo
miraban atentos.

Lo acercó más a su torso para darle un beso en la frente. —Estoy aquí, cariño. No me voy a
ir, te lo prometo— Susurró antes de tomarle la otra manita para dejar un beso en esta.

—Remus podrías pedirle a Sommy que preparé algo de comer para Severus y que su
habitación esté lista, por favor— Levantó su mirada al escuchar a Potter dirigirse a Lupin.

Vio al hombre lobo asentir y luego salir de la habitación.

El animago se acercó sentándose en la cama junto a él. —Perdóname.

Abrió los ojos sorprendido y buscó la mirada miel del auror.

—Tu tío tiene razón en todo. Yo fui un idiota que no supo aceptar ni pedir perdón por sus
errores, ahora tal vez sea muy tarde y aún soy un idiota, pero te lo digo con toda la
sinceridad... siento haberte hecho tanto daño en el pasado y siento aún más no haber pensado
lo mucho que te afectaría todo esto— Potter habló soltando un suspiro. —Soy consciente que
no merezco tu perdón y sé que ya me dijiste que estás haciendo esto por Harry, no por mí,
pero aún así... gracias.

Una disculpa. James Potter no tenía idea que Severus Prince estuvo años deseando escuchar
esas simples palabras salir de su boca.

—Yo... acepto tus disculpas, pero dame tiempo— Habló en voz baja y desvió su mirada hacia
Harry. —Yo aún no creo estar listo para perdonar.

—No espero que me perdonas, lo he jodido bastante. Solo... quería hacer, debí haberte pedido
perdón hace varios años, pero creí que era demasiado tarde y luego Remus dijo que nunca es
tarde para disculparse, empiezo a pensar que tiene razón— Potter aseguró a la vez que
acariciaba las mejillas de Harry. —Soy pésimo en esto, no se como tratarte y parece que lo
único que hago es equivocarme, porque la verdad es que no te conozco ni un poco a pesar de
que nos conocemos hace nueve años.

Suspiró al escuchar. —No todo fue tu culpa... me pasa lo mismo, tampoco te conozco y
admitiré que no soy fácil de tratar, pero todo lo que ha sucedido... lo que pasó con Lily y con
el ritual, ha sido tan rápido que para los dos es difícil de comprender— Mencionó siendo
sincero. —Ambos hicimos las cosas mal desde un inicio, nuestra relación nunca fue buena y
con lo reciente, solo lo hemos empeorado todo.

—Ignorarnos y la rapidez en actuar fueron nuestros errores, creo que ambos somos un
desastre y bastante patéticos ¿No?— Potter cuestionó sin gracia y estuvo de acuerdo. — Si
estás dispuesto y por supuesto, bajo tus condiciones ¿Podríamos empezar de nuevo y está vez
de forma correcta? ¿Estarías dispuesto a intentarlo?

Fue una propuesta que no esperaba. Siendo franco había pensado que todo seguiría igual que
antes de irse, pero Potter al parecer estaba dispuesto a escucharlo realmente y por sobre todo,
parecía estar de acuerdo en que hicieran las cosas juntos.

Severus se decidió a hablar luego de varios minutos. —Hablaremos, debemos comunicarnos


si algo nos molesta o si no estamos de acuerdo con tal cosa; todo esto pasó primeramente
porque no supimos hablar las cosas— Recibió un asentimiento del castaño. —Si vamos a
seguir con esto de fingir una relación, vas a tomarme en cuenta y ambos nos pondremos de
acuerdo en cómo actuar en público.

Potter le dirigió una mirada sorprendida. —Creí que querrías acabar con la farsa del
periódico.

—Demasiados problemas que no estoy dispuesto a enfrentar por el momento, solo imagina
las consecuencias a largo plazo si desmintiéramos lo escrito y contáramos la verdad. Nos
trataría como mentiros y parias, ¿Imagina lo que dirían de Harry? No quiero que sufra burlas
o acoso— Explicó sus razones. —Continuaremos la farsa hasta el plazo que acordamos, pero
tengo una condición.

—Adelante— Potter le dijo para siguiera hablando.

—Quiero que firmemos un contrato que diga que puedo seguir viendo a Harry luego de que
cumpla el año. No te pediré que me dejes vivir con él, solo quiero seguir estando en su vida
— Pidió a la vez que dirigía su mirada hacia el pequeño.

—No tienes que pedir permiso o tener mi consentimiento. Harry es tu hijo también, es hijo de
ambos, es un Potter y también es un Prince— El argumento de Potter lo hizo mirarlo
aturdido. —Después de estas difíciles semanas no pude evitar darme cuenta de muchas cosas,
pero la principal es lo mucho que Harry te quiere... eres su padre también y tienes todo el
derecho de seguir viéndolo si eso quieres; y si te hace sentir más tranquilo no tengo problema
alguno con firmar un contrato.

—Gracias— Logró murmurar luego de varios minutos de silencio. Era más de lo que
esperaba por parte de Potter.
—No tienes nada que agradecer. De hecho soy yo quien debe agradecer— Potter aclaró y
después de varios segundos volvió a hablar en voz baja. —Gracias por decir quedarte y
gracias por volver hacia Harry.

Asintió sin saber muy bien qué decir o cómo sentir con esa confesión.

—Lamento haberte causado tantos problemas, especialmente con tu tío— El comentario del
castaño llegó algunos minutos después.

—Mi tío lo entenderá, o eso espero— Severus dijo en voz baja, aunque no estaba del todo
seguro. No sabía que iba a pasar con la relación con su tío luego de haber huido de esa forma
de la propiedad Prince

—No te preocupes por eso— Potter comentó haciendo que su atención se redirigiera
nuevamente hacia el animago. —Tú y Harry deben descansar, recuperarse de estos últimos
días.

Severus estuvo de acuerdo a lo dicho, así que asintió y un momento después, Sommy
apareció con un pop; la elfina cargaba una bandeja con comida y le dio una gran sonrisa
mientras le decía que estaba feliz de que hubiera vuelto, ella dejó la bandeja en la mesa de
noche.

—El amo Fleamont desea hablar con el amo James en el despacho— Sommy se dirigió hacia
el castaño y este asintió soltando un suspiro, a lo que la elfina desapareció.

—Iré a explicar lo sucedido a mis padres. Trata de comer ¿Si?— Potter habló a la vez que
tomaba a Harry de sus brazos y lo acostaba en el moisés, dónde podía tener una visión directa
del pequeño.

Asintió con la cabeza y el animago le dio una última mirada antes de salir de la habitación. Se
quitó el abrigo para luego recoger la bandeja comenzando a comer de a poco, teniendo
cuidado de no comer hasta sentirse totalmente lleno porque no creía que su estómago
soportará una comida completa. Dejó de comer cuando se sintió satisfecho y vio la bandeja
desaparecer junto con su abrigo también, supuso que Sommy lo dirigió a la habitación
contigua.

Volvió a tomar a Harry en sus brazos y lo abrazó sintiéndose contento de tenerlo junto a él, lo
llenó de besos haciéndole saber que había vuelto. No iba a permitir que nada ni nadie lo
alejará de Harry otra vez. Estuvo mucho tiempo acunando y consintiendo a su bebé,
asegurándose que fuera real y no solo un invento de su imaginación.

Se dio cuenta que pasó bastante tiempo sumergido en su burbuja de felicidad porque para
cuando Potter volvió a la habitación ya había anochecido. Severus podía sentir la palpable
molestia, el animago estaba de mal humor y sin embargo, el castaño estaba haciendo un
esfuerzo en apaciguar su enojo para no alterar a Harry y no se sentó en la cama hasta que
estuvo lo suficientemente tranquilo.

—¿Puedo saber que te ha molestado de esa forma?— Se decidió preguntar luego de varios
minutos de silencio, en los cuales el animago se había sentado junto a él y había estado
jugando suavemente con los pies del pequeño.

—Supongo que mi propia idiotez— La respuesta proveniente del más alto lo sorprendió. —
Mis padres ya no confían en mí y creen que te he raptado a la fuerza de la mansión Prince.

—¿Debería explicarles yo mismo la situación con respecto a mi tío?— Preguntó intentando


ayudar.

Era de su conocimiento que los padres de Potter no estaban enterados del largo historial que
el castaño y él compartían, el tío Ignatius había comentado lo sorprendidos y decepcionados
que se vieron los señores Potter cuando este se los dijo. Para alguien como el animago que es
tan apegado a sus padres, la decepción y la desconfianza deben estar siendo un golpe muy
duro.

Comprendía a Potter, él más que nadie sabía lo horrible que era tener problemas familiares.
Su relación con su padre había sido pésima y ahora la tensión junto con la desconfianza que
se creó con su tío por desobedecerlo.

—No debes preocuparte por ello, mis padre entenderán o eso espero— Potter le tranquilizó,
soltando un suspiro antes de agitar la cabeza. —En fin, es hora que Harry beba su biberón.

Vio la intención del de lente de ponerse de pie, pero lo detuvo con su mano. —No biberón, la
manta— Habló mientras acomodaba a Harry en sus brazos y lo acercaba a su torso.

—No debes hacerlo si no quieres— Potter mencionó inmediatamente y pudo notar el tono
preocupado en su voz.

—Quiero hacerlo, además te recuerdo que te había dicho que no iba a darle un biberón si
podía hacerlo yo mismo. No tengo problemas con ello, habló enserio— Aseguró al animago
antes de señalar la manta al otro lado de la cama. —Me la alcanzas, por favor.

Potter le entregó la manta. —Gracias— Fingió no escuchar el murmullo de agradecimiento


mientras se cubría y comenzaba a amamantar a Harry.

Había extrañado mucho la conexión que la lactancia me dejaba tener con su bebé.

—Le di indicaciones a Sommy para que pusiera en orden tu habitación y también para que
algunas cosas de Harry estuvieran ahí por si se llegaran a necesitar, mande a comprar otro
moisés para tu habitación ya que supuse que hoy querrías dormir con Harry a tu lado— Potter
habló en voz baja, a lo que dirigí mi mirada hacia él. —No te preocupes por levantarte
durante la noche, yo lo haré.

Por primera vez desde que lo conocía pudo notar la duda y el temor en su tono de voz, su
mirada le hizo entender que el auror estaba asustado... parecía asustado de que algo no le
pareciera y reaccionara mal.

—Potter— Llamó y acercó su mano para tocarle el brazo haciendo que lo mirará a los ojos.
—Deja de inquietarte, no voy a irme si estoy en desacuerdo con algo.

La mirada de alivio le hizo saber que acertó en su suposición.


—Lo siento, es solo que estos días... Harry y yo hemos sido un desastre sin ti. Siendo franco
te necesitamos más de lo que logró admitir— El comentario y el desvío de mirada le hizo
saber que no era el único que estaba sintiéndose extraño.

Cuando vio a Potter fuera de los límites de la mansión y cuando él lo sujetó, un sentimiento
de alivio lo invadió. Fue similar, pero no igual a la misma sensación de felicidad cuando vio
y tuvo a Harry nuevamente entre sus brazos.

—Al parecer los vínculos son bastante singulares— Mencionó brevemente sin decir más. Era
capaz de admitir la falta que le hizo Harry y lo mucho que lo había extrañado, pero sin
embargo, me negaba a admitir que el sentimiento era parecido con respecto a Potter.

Los enlaces y los lazos mágicos siempre habían sido la representación más extraña de la
magia.

Potter no volvió a comentar nada más sobre el tema mientras que él terminaba de dar de
comer a Harry, el castaño se aseguro de sacarle los aires y luego llamó a Sommy para que les
trajera la cena. Cada uno comió en silencio, escuchando de vez en cuando las gorgoritos de
Harry mientras que este estiraba las manos intentando atrapar el sonajero que se movía
mágicamente.

El castaño lo ayudó a llegar a la otra habitación un poco más tarde y comentó que le daría un
baño al pequeño antes de traerlo cuando estuviera dormido, estuvo de acuerdo y decidió
prepararse para la cama.

La cena sustanciosa le había dado fuerzas y la poción nutritiva que venía en la bandeja fue de
gran ayuda. Sus cosas nuevamente estaban acomodadas como antes, lo que le hizo sonreír
por el trabajo de Sommy y por la atención de Caronte, el cual incluso había empacado sus
libros.

Severus logró darse un ducha con un poco de esfuerzo, se vistió con una de sus camisas
largas, se lavó los dientes y se aseguró de secar su cabello antes de acostarse en la cama. Lo
último que quería ahora era pescar un resfriado.

Invocó una novela del librero de pared, comenzando a leer en un intento de distraer, pero sus
pensamientos siguieron volviendo hacia su tío. Tal vez no debió salirse de la mansión de esa
forma, pudo haber podido llegar a un acuerdo si hablaba con el mayor, pero era consciente
que si hablar no había funcionado en las dos semanas, mucho menos habría funcionado luego
de la visita de Potter a la propiedad Prince... tal vez incluso las cosas hubieran empeorado.

Realmente no comprendía la actitud actual de su tío, sabía que él deseaba protegerlo y no


quería que sufriera, pero la forma en que lo demostraba no era la correcta. Alejarlo de Harry
le hizo más daño que un bien, eso lo tenía claro, sin embargo le daría a su tío el beneficio de
la duda y haría una cita con su sanador mental para asegurarse que todo estuviera bien.

Esperaba que su tío entendiera sus razones y que algún día pueda apoyarlo en la decisión que
había tomado.
Ahora que por fin podía volver a respirar, tenía muchas cosas que hacer. Debía hablar con
Lucius Malfoy, habían sido amigos desde su primer día en Hogwarts y según Caronte, vino a
la mansión Prince para verlo más de una vez, pero su tío no había permitido que tuviera
visitas hasta que estuviera bien. Iría a visitarlo en uno de estos días cuando se sintiera lo
suficientemente fuerte para usar la aparición, también tenía que escribir una carta para
Regulus y enviarla a Francia.

Chapter End Notes

Parte 4/4 de Maratón.

Espero que lo disfruten tanto como yo escribiéndolo, Severus definitivamente tuvo su


buena dosis de drama para toda una eternidad.

Nos leemos, besitos en las nalgas.


Zarzamora

Todos buscan el fruto de Zarzamora, pero solo unos pocos ven la belleza de las flores que se
quedan si su fruto.

— Anónimo

Severus Prince XII

Un toque al otro lado de la puerta lo sacó de sus pensamientos y vio a Potter entrar cargando
a Harry.

—¿Ya se durmió?— Preguntó en voz baja mientras que se sentaba en la cama.

—Lo hizo mientras lo vestía— El castaño mencionó a la vez que pegaba el moisés a la cama
antes de acostar suavemente a Harry dentro de este y lanzar un encantamiento de monitoreo
sobre el pequeño. —Deberías descansar, ha sido un día largo.

Asintió viéndolo caminar hacia la puerta que separaba ambas habitaciones. —Potter— Llamó
en un susurro, pero el animago lo escuchó y se volteó para verlo. —Gracias por ayudarme a
salir de la casa de mi tío.

—Gracias a ti por volver— Fue la contestación que recibió antes de que el auror saliera de la
habitación, cerrando la puerta tras este.

Se acostó nuevamente acercándose al borde de la cama para acariciar las mejillas de Harry,
una sonrisa se deslizó por su rostro al ver al pequeño dormir. La tranquilidad de la habitación
y la paz que sintió al tener a su bebé cerca lo llevó a dormirse en algún momento.

No fue hasta varias horas más tarde que un gimoteo lo hizo despertar y al abrir los ojos se
encontró con la habitación iluminada muy tenuemente, dirigió su mirada al moisés, pero no
encontró a Harry y estuvo apunto de exaltarse cuando vio a Potter sentando en la esquina de
la cama mientras que mecía los brazos.

—Potter— Llamó en voz baja a la vez se enderezaba sentándose.

—Siento haberte despertado— La angustia en el tono del animago lo hizo prestar más
atención, este tenía cerca un biberón vacío y acunaba a Harry en intento de calmarlo, pero el
pequeño estaba casi por llorar. —Está algo inquieto.

Gateó hasta la esquina dónde se encontraban ambos y puso su dedo meñique en la boca del
menor, pero no hubo succión y su nariz le indicó que tampoco necesitaba un cambio de pañal.
Puso su mano en la frente de su bebé buscando signos de fiebre, pero todo parecía estar bien.

—A veces tardo un poco más en volver a dormir, vuelve a la cama yo me encargó— El


comentario de Potter le hizo saber que quizás las extensas desveladas nocturnas se habían
vuelto frecuentes y que por eso el animago se veía tan agotado.

—Déjame— Pidió haciendo un gesto para tomar a Harry y Potter aceptó dejarlo en sus
brazos después de varios segundos. Dio algunos golpecitos en la espalda del pequeño
pensando en un aire atravesado, pero tampoco parecía ser la razón, así que lo acunó contra su
hombro mientras que Potter acariciaba la espalda de este y pronto los gimoteos comenzaron a
disminuir.

Retrocedió despacio para recostar su espalda contra el respaldo de la cama, pero Harry otra
vez se removió incómodo. El extraño comportamiento lo alertó de inmediato, por lo que
lanzó un hechizo de diagnóstico mientras que Potter se acercó a ambos y volvió a acariciar a
Harry en intentó de reconfortarlo.

—He estado así por algunos días, el medimago de mis padres lo revisó y me dijo que no era
nada, pero ya tiene varios días comportándose más apegado de lo normal. ¿Crees que está
enfermo?— Potter mencionó preocupado.

Meditó sobre la actitud del menor y lo dicho por el animago antes de dar con un posible
diagnóstico.

—No creo que esté enfermo. Estas últimas semanas han sido agobiantes y los cambios
debieron afectar más de lo que notamos, podría estar pasando por una etapa de ansiedad de
separación— Explicó antes de apresurarse a agregar al ver la expresión preocupada del
animago. —No es nada de lo que debamos preocuparnos, a veces los bebés tienden a sentirse
tristes o enfadados si son alejados de sus personas seguras; solo debemos estar pendientes por
si esta etapa se alarga demasiado y llevarlo con un sanador especialista en ese caso.

—Harry quiere que ambos estemos con él— El castaño resumió, a lo que asintió. —Conmigo
es bastante pegajoso a veces, pero no acostumbra a hacerlo con los demás.

Severus no había pensado en la posibilidad de que Harry pudiera sufrir ansiedad por
separación, aunque tal vez era algo razonable teniendo en cuenta que los eventos del cambio
de sangre y luego el posterior alejamiento de enlace, podrían haber sido traumáticos.

—Te ha extrañado— Potter afirmó y él asintió. Harry no fue el único, el pequeño también le
hizo mucha falta. —A veces dura bastante tiempo en dormirse.

El auror soltó un suspiro que lo hizo dirigir su atención hacia este, quien se veía totalmente
agotado tanto física como mentalmente y las ojeras debajo de sus ojos solo lo demostraban.

Meció a su bebé intentando que volviera a dormir, pero Harry los miraba muy atento con sus
grandes ojos negros. No le sorprendió que el menor quisiera estar despierto para ver que
ambos estaban con él.

Harry era un Potter de todas maneras y los Potter eran tremendamente tercos.

Se acostó en la cama pensativamente y colocó a Harry en el centro. —Ven— Habló hacia el


de lentes luego de varios segundo e hizo un gesto para que se acostará al otro lado de la
cama. No lo miró, era vergonzoso, pero él tampoco era un inconsciente y sabía que Potter
estaba cansado.

El castaño aceptó luego de un minuto y se acostó al otro lado de Harry antes de cubrirlos a
los tres con la manta. Ambos hicieron mimos al pequeño con la intención de que este se
durmiera, Harry se apegó y Potter pasó un brazo para abrazar al menor mientras que él
empezaba a tararear una melodía de una canción de cuna. El animago entendió sus
intenciones, así que apagó las luces con un movimiento de varita.

La respiración de Harry empezó a ralentizarse, haciéndole saber que estaba por dormirse. La
tranquilidad dentro de la habitación le hizo sentir también somnoliento y cayó dormido,
incluso antes de saber si el menor también había caído en los brazos de Morfeo.

Severus despertó por la luz que entraba por la ventana y soltó un suspiro al ver que las
cortinas estaban abiertas. Se dio la vuelta con la intención de tomar a Harry para alimentarlo,
pero al voltear solo encontró el rostro del animago dormido.

No tardó en sentarse de golpe en la cama para mirar si Harry estaba en el moisés, pero no se
encontraba ahí.

—Tranquilo— Escuchó la voz ronca de Potter haciendo que dirigiera su atención hacia este.
—Mis padres querían estar con él, mamá se lo llevó hace un rato.

Un suspiro aliviado salió de sus labios, volvió a acostarse más tranquilo después del susto
que se llevó y cerró sus ojos.

Tardó solo unos pocos segundos en procesar y volver a abrir sus ojos, atónito por haber
bajado completamente la guardia con Potter en la misma habitación y además de eso también
se había quedado dormido en su presencia mientras que ambos estaban acostados en la
misma cama.

Lo inquieta saber que habían dormido prácticamente toda la madrugada en el mismo lugar y
aunque Harry había estado con ellos, eso no lo relajo. Se deslizó por las mantas con la
intención de huir hacia el baño y no salir hasta que Potter se fuera.

—Espera, quiero que hablemos de algo— Potter volvió a hablar haciendo que se quedará
sentado al borde de la cama, esperando que continuará. —Sobre tu tío.

—¿Mi tío?— Cuestionó volteando su cabeza hacia el castaño para mirarlo, este se había
sentado en la cama y se estaba tallando los ojos.

—Tanto tú como yo sabemos que lord Prince tiene razón en muchas cosas y aunque su forma
de protegerte no haya sido la mejor, tu tío lo único que quiere es que estés bien— Potter le
dijo mientras se recostaba en el respaldar de la cama. —Él se preocupa por ti

—No pensé que estuvieras de acuerdo con él, bueno, considerando que te llamó un...—
Empezó el comentario, pero después prefirió dejarlo al aire.
—Un tremendo idiota— Potter completó a lo que asintió. —Bueno, razón tiene y ambos lo
sabemos. Ambos necesitamos ayuda profesional, sería bueno que viéramos a un sanador
mental.

Hizo un asentimiento con la cabeza. Al parecer ambos habían tenido la misma idea.

—También sería adecuado que los dos nos sentemos con tu tío y hablemos civilizadamente—
El castaño mencionó a lo que alzó una ceja sin comprender que tenía que hablar este con su
familiar. —Se que ustedes hablarán por lo sucedido, pero creo que para nuestra calma y la
tranquilidad de tu tío es importante que nos sentemos a hablar del contrato que vamos a
firmar.

—¿A qué te estás refiriendo específicamente?— Preguntó a la vez que se daba la vuelta
completamente para quedar frente al auror.

—Tus pedidos fueron que en el contrato incluyamos una cláusula para que compartiéramos la
custodia equitativamente de Harry después de que cumpla el año y otra para que
mantengamos el secreto de lo sucedido para el mundo mágico— Potter declaró. —Supongo
que tu tío también querrá agregar alguna cláusula que vele por tu seguridad y que estés en
igualdad de condiciones legalmente, sólo para asegurarse.

Eso se oía como algo que su tío pediría, sorprendentemente Potter fue el primero en pensar en
ello.

—Tenemos que pensar también en que vamos a hacer con respecto a nuestra convivencia y
los horarios— El castaño comentó. —En un principio decidimos vivir aquí porque era lo más
factible debido a mi estado de salud y para que mis padres pudieran ayudarnos, pero yo estoy
mejor y probablemente vaya a irme a vivir a otro lugar dentro de poco.

—Ahora estamos en un etapa diferente a eso— Dijo comprendiendo lo que el hombre quería
decir. —Yo regresaré a mi departamento y visitaré a Harry en tu próxima casa.

—Si vamos a compartir la custodia de Harry, debemos hacerlo bien. Es correcto que también
esté contigo algunos días— El animago dijo a lo que agradeció mentalmente que este lo
propusiera por iniciativa propia. –Solamente debemos ponernos de acuerdo por los horarios
ya que mi permiso de trabajo por paternidad acabará en dos semanas. Además, yo quería
preguntarte ¿Cómo te sientes con la idea de buscar una niñera para Harry?

—¿Una niñera?— Cuestionó mirando al auror.

—Ayer le pedí a mi padre que siguiera con el plan de que continuaras tu maestría con él,
supuse que no querrías atrasarte más con tus estudios— El comentario lo sorprendió. No
esperaba que Potter tuviera pendiente el tema sobre su maestría de pociones. —Contigo en
clases y conmigo volviendo al trabajo, pensé que una niñera sería lo adecuado para
ayudarnos.

No le gustaba la idea de una niñera.


—No lo sé— Respondió. —Podría cuidar de Harry durante el día mientras trabajas, mi
maestría son solo unas horas diarias y si tu padre está de acuerdo podrían ser de noche o en la
tarde.

—Yo podría cuidarlo mientras estudias, mi turno en el Ministerio termina a las cinco de la
tarde, pero a veces se nos asignan guardias o hay emergencias fuera de nuestro horario y
somos llamados— Potter comentó. —Aún teniendo un horario, sería agotador que tengamos
que estar viajando de tu departamento a mi casa y al revés diariamente ¿Estás seguro que no
quieres que busquemos a alguien que nos ayude?

Asintió, no estaba dispuesto a que una bruja o mago desconocido viniera a cuidar a Harry.

—Supongo que siempre podemos pedir a mis padres o a Remus que nos echen una mano en
caso de necesitarlo— Potter mencionó.

—Creo que nos adaptaremos bien. Tu padres, Black y Lupin ayudarían cuando estuviéramos
muy apretados de tiempo... incluso podría ser que mi tío pueda echarnos una mano cuando
todo quede claro— Dijo estando de acuerdo con la idea.

—En realidad, solo Remus— Miró confundido al animago y este soltó un suspiro. — Peleé
con Sirius, tuvimos diferencias de opinión, así que por el momento deberíamos descartar su
ayuda.

La declaración lo sorprendió. Ambos animagos siempre habían sido como varita y mano,
saber que estaban peleados era desconcertante.

Sintió que era descortés preguntar la razón de la pelea y más porque Potter se veía agobiado
por el tema, así que simplemente cambió el curso de la conversación.

—Por cierto, dentro de unos días visitaré a Lord Malfoy, tengo que hablar con él.

—¿Lucius Malfoy?— El castaño cuestionó a la vez que se levantaba de la cama.

Hizo un asentimiento con su cabeza. —Lucius y yo somos amigos cercanos, probablemente


debe estar creyendo que me volví loco y como mi tío le pidió ayuda cuando me estaba
buscando, así que sabe que algo extraño sucede. Tengo que ir a verlo para explicarle y pedirle
un juramento, no podemos tener clavos sueltos— Explicó.

—¿Y estás seguro que no será peligroso?— Potter preguntó lanzándole una mirada
preocupada. —Sé de varios mortífagos que están relacionados con los Malfoy, ¿Estás seguro
que Lucius Malfoy no es uno de ellos? No debes ponerte en peligro.

—¿Sabías que el Innombrable es un mestizo?— Habló alzando una ceja.

El auror abrió los ojos sorprendido antes de negar con la cabeza.

—Investigué sobre Ya-sabes-quién cuando me ofrecieron un lugar dentro de su círculo


interno, cómo iba a negarme quería saber de quien me estaba haciendo enemigo. Su
verdadero nombre es Tom Marvolo Riddle Gaunt, desciende de Salazar Slytherin, su madre
era una bruja o una squib y el padre un muggle— Mencionó mirando las sábanas blancas. —
Lucius puede ser muchas cosas e incluso podía llegar a tener respeto por los mestizos que
cree merecedores de ello, pero sigue siendo un orgulloso sangre pura y nunca se arrodillará
ante un mestizo.

Su respuesta pareció hacerle entender su despreocupación por el estado de Lucius


relacionado con mortífagos. —Comprendo, solo ten mucho cuidado cuando lo visites ¿Sí?
Nunca está de más ser preventivo— Potter le dijo antes de dirigirse a la otra habitación,
cerrando la puerta tras este.

Tomó un poco tiempo darse una ducha y alistarse debido a la lentitud de su movimientos,
pero se incitó a apresurarse. Seguramente Harry estaría hambriento, así que cogió la manta
que se encontraba en el moisés para después salir del cuarto hacia el pasillo y se encontró a
Potter junto con Euphemia y el pequeño.

Harry tenía la cabeza recostada sobre el hombro del animago y se removió apenas verlo, lo
cual le hizo sonreír.

—Buenos días— Saludó en voz baja mientras se acercaba, dándole una pequeña sonrisa a
Euphemia antes de hacerle un gesto al castaño para que lo dejará cargar al menor, por lo que
este dejo que lo tomará en sus brazos. —Hola, cielo— Habló hacia el bebé, quien se apegó a
su torso, por lo que dejó un beso sobre el cabello desordenado.

—James— La señora Potter habló hacia el gryffindor. —Tu padre quería hablar contigo antes
del desayuno, está en el despacho.

Potter asintió y acarició la cabeza de Harry antes de bajar las escaleras hacia el primer piso.

—Severus— Euphemia lo llamó con una expresión preocupada en el rostro. —James nos
explicó lo sucedido, pero si no te sientes cómodo aquí o te arrepientes de venir, eres
completamente libre de hacer lo que desees y bueno, te debo una disculpa por no haberme
dado cuenta de lo afectado que estabas y por las acciones de James...

—Euphemia— La interrumpió suavemente. —Soy consciente de que piensa que estoy aquí
por deber, pero la verdad es que quiero estar aquí. Su hijo no me trajo a la fuerza o algo así y
si bien es cierto que todo lo sucedido me afectó, usted no tiene por qué culparse por ello.
Además, tengo que admitir que no todo es tan malo.

—¿No todo es tan malo?— La bruja castaña preguntó atónita. —Tu vida dio un giro por
completo, te alejamos de la tranquilidad de tu hogar y luego huiste de la protección de tu tío.

—Es cierto— Admitió. —Pero hace tiempo que ese sitio dejó de ser un lugar para mí y con
todo lo sucedido, creo que por fin encontré a donde pertenezco. Mi lugar está aquí al lado de
Harry y no me arrepiento de estar junto a él; y con respecto a su hijo, bueno... él se ha
disculpado, aunque claro no todo es color de rosa, pero ambos vamos a hacer nuestro mejor
esfuerzo por Harry.

—Si es lo que deseas, los apoyaré en vuestra decisión y veré porque James siempre te respete
— Euphemia declaró. —Gracias por volver con mi nieto.
—Esté segura que siempre volveré a él— Afirmó acariciando la cabeza de Harry.

La señora Potter lo miró con una sonrisa y asintió con la cabeza. —Ven, Severus. Es hora de
desayunar.
Caléndula

Cada año cambiamos como las caléndulas que florecen anualmente.

— Anónimo

James Potter II

Estaba sentando en la cama de su habitación con su hijo en su regazo y le hizo muecas a


Harry haciéndolo reír, a lo cual sonrió abrazándolo mientras le hablaba entre susurros.

—¿Quién es el bebé de papá?— Murmuró a la vez que dejaba repetidamente besos por el
rostro de su hijo, quien gruñó e hizo gorgoritos contentos. –Sí, ¡Grrr! Como león.

—¿Entrenándolo desde ahora para que sea un gryffindor?— La voz de Prince lo hizo dirigir
la mirada hacia la puerta que separaba las habitaciones y vio al pocionero entrar a su
dormitorio con una sonrisa dirigida a Harry.

—Algo así— Respondió mientras que su hijo gimoteaba para ser tomado en brazos por el
pelinegro. —¿Todo listo?

—Sí. Acabo de hablar con mi tío por flú, nos está esperando— Prince respondió en voz baja.

Asintió antes de ponerse de pie y colocarse las botas para que después los tres salieran de la
habitación.

—Mi abogado irá a la mansión en dos horas, más que suficiente para que conversemos—
Dijo a lo que el pocionero estuvo de acuerdo.

James sabía que el pelinegro estaba con los nervios de punta, aunque intentará no mostrarlo y
en realidad, ambos se encontraban bastante nerviosos por razones diferentes. Prince estaba
angustiado por enfrentarse a su tío luego de la huida de hace dos días y a él la preocupación
lo estaba comiendo por dentro, ya que era consciente que lord Prince no era alguien a quien
se tuviera que tomar a la ligera.

Hoy iban a ir al Palacio del Príncipe para hablar con lord Ignatius Prince, el objetivo era
llegar a un acuerdo que satisficiera a ambas partes y firmar el contrato en presencia del
abogado Potter para hacerlo todo legal.

Explicó a sus padres la razón por la que saldrían y que volverían en unas horas, así que se
aseguró que su hijo estuviera perfectamente seguro en los brazos de su madre antes de ofrecer
su brazo al pelinegro, quien lo tomó y después ambos aparecieron en la entrada de la
residencia Prince.

La reja no tardó en abrir en cuanto el pocionero la tocó y las barreras de protección los
dejaron entrar un momento después, así que caminaron por el largo jardín frontal de la
propiedad hasta llegar a la impresionante arquitectura de piedra caliza.

Al llegar a las puertas dobles estás se abrieron revelando a un elfo de aspecto mayor
haciéndolo sentir tenso por la mirada analizante de la criatura.

—Bienvenidos— El elfo reverenció hacia el pelinegro antes de inclinarse levemente hacia él.
—Su alteza. Lord Potter.

Asintió al elfo, quien les dio ayuda con los abrigos para luego hacer que lo siguieran.

Caminó tensamente al lado de Prince mientras que eran guiados hacia un despacho, al que los
hicieron pasar y les ofrecieron sentarse en el sofá de la sala de estar integrada a la habitación.

—¿Mi tío, Caronte?— Prince preguntó en cuanto estuvieron sentados.

—Lord Ignatius vendrá en un momento, mi príncipe— El elfo respondió. —Siéntanse


cómodos, con permiso.

La criatura desapareció después de decir aquello, a lo que ambos se quedaron en silencio.

—Está molesto— Prince murmuró a lo que volteó a verlo. —Mi tío siempre recibe
personalmente a las visitas... no nos recibió él.

Se quedó callado por un momento antes de acomodarse en el sofá acercándose levemente y


tocó con suavidad el brazo del pocionero, sin querer exaltarlo o invadir el espacio personal de
este.

—Todo estará bien— Aseguró y los ojos negros del slytherin lo miraron con una notable
angustia.

—¿Y si todo empeora?— El sanador preguntó lo que al parecer ambos tenían en mente.

—... entonces los dos encontraremos una solución y lo resolveremos entre ambos— Contestó
haciendo un esfuerzo por tranquilizar al pelinegro. –Si va mal y quieres irte, solo tienes que
hacerme un gesto. Dilo y nos vamos.

—Gracias— El murmullo fue bajo, pero él lo escuchó.

—Buenas tardes— Lord Prince entró a la habitación y saludó con seriedad, a lo que ambos se
pusieron de pie para saludar.

—Tío Ignatius— El slytherin dijo reverenciando brevemente hacia el familiar.

—Lord Prince— Saludó asintiendo educadamente la cabeza.

—Sobrino... lord Potter— Ignatius Prince habló mirándolos por un momento antes de hacer
un gesto para que todos se sentarán. —Te ves mejor, Severus. ¿Te encuentras bien?

Aunque lord Prince seguía manteniendo un papel de seriedad e indiferencia, era obvio el
interés y la preocupación por el pelinegro.
—Estoy bien, tío. Me encuentro cuidando de mi salud— Severus respondió al mago de más
edad. —¿Tu estás bien, tío?

—Estoy mejor ahora que sé sobre tí— Lord Prince aseguró.

El elfo, Caronte, apareció con una bandeja de té y la colocó en la mesa baja que separaba el
sofá del asiento individual en el que estaba sentado el hombre.

Guardaron un silencio tenso mientras que la criatura preparaba los té, pero la tensión en el
ambiente continuó incluso después de que el elfo doméstico se hubiera ido.

—Debo suponer que está visita de vuestra parte no es solo social, ¿Correcto?— Lord Prince
habló dirigiendo la conversación hacia el tema principal.

El pocionero asintió luego de un segundo y comenzó a hablar. —Yo apreció mucho tu


preocupación y te aseguró que estoy tomando muy en cuenta tu punto de vista de todo lo que
sucede, pero...

—Quieres resolverlo por tu cuenta— Ignatius Prince declaró a lo que Severus asintió.

—Nosotros hemos llegado a un acuerdo y las dificultades las resolveremos juntos,


escuchando y considerando la opinión del otro, lord Prince— Comentó ingresando a la
conversación.

Sin duda, recibió una mirada poco amable del lord, pero James no era precisamente alguien
que se dejará intimidar fácilmente y menos va a retroceder cuando ya ha llegado a un
entendimiento con Severus.

—Yo ya he ofrecido mis sinceras disculpas a Prince tanto por mis acciones pasadas como por
mi comportamiento con su persona y también le pido disculpas a usted si lo he ofendido—
Declaró y vio como las cejas del mago se alzaban levemente. —Y a pesar de que todos
dentro de esta habitación sabemos que no soy merecedor de perdón, Prince ha decidido
aceptar mis disculpas.

—Ciertamente la nobleza de mi sobrino es admirable, sin embargo, es claro que la aceptación


y el perdón son dos cosas diferentes— Lord Prince aclaró.

—Soy consciente de ello y por eso he pedido una oportunidad para que con su sobrino
empecemos de nuevo de la forma correcta— Contestó con sinceridad.

—Y yo he aceptado, tío. He puesto mis condiciones y Potter ha accedido a cada una de ellas
— El pelinegro afirmó a la vez que dejaba la taza de té sobre la mesa baja. —Nosotros hemos
acordado firmar un contrato con todas nuestras condiciones para que la convivencia sea lo
más civilizada posible.

—Ya veo— Ignatius Prince dijo luego de varios segundos antes de dirigirse al slytherin. —
Severus, tú conoces mi opinión con respecto a esto y sobre... lord Potter. Eres consciente que
no tengo estima hacia está situación debido a la posición que se te ha impuesto, pero eres mi
sobrino y te apreció enormemente...
Sintió al slytherin contener la respiración.

—Eres mi familia, te consideró un hijo y te apoyo en tu decisión— Lord Prince aseguró y


tomó suavemente la mano del pelinegro. —Lo que más deseo en esta vida es tu felicidad y
bienestar, así que sí esta es tu elección, tienes mi apoyo incondicional.

—Te lo agradezco infinitamente, tío— El pelinegro agradeció y James pudo sentir el alivio
junto con el cariño que este expresó al lord. —Yo... nosotros hemos tomado muy en cuenta
tus palabras.

—Es así, lord Prince— Declaró. —Sí bien la prioridad sigue siendo Harry, nosotros hemos
decidido algunas cosas para promover el bienestar en la convivencia.

—Hmp...— El castaño lo miró fijamente. —Usted sabe perfectamente que no lo tengo en


estima, lord Potter. Sin embargo, mi sobrino haré la excepción de darle el beneficio de la
duda y la oportunidad de redimirse.

—Apreció ese hecho y tenga la seguridad que pondré de mi parte— Afirmó y recibió una
mirada seria por parte del lord, pero este terminó por asentir. —Para comenzar con ello,
decidimos buscar ayuda profesional que nos oriente. Siempre todo con discreción, por
supuesto.

Ignatius Prince alzó una ceja hacia su última aclaración, a lo que Severus inició a hablar.

—Ambos decidimos seguir manteniendo el secreto del ritual y continuar con el plan original
para cuidar tanto la imagen pública de Harry como para evitar un escándalo— El pelinegro
explicó. —Exceptuando las personas que conocen la verdad y que están bajo juramento
inquebrantable, para el resto del mundo mágico nosotros seguiremos mostrándonos como un
matrimonio normal por lo menos hasta que Harry cumpla el año.

—Ya veo— Lord Prince dijo, aunque no parecía muy contento con ello. —Entonces, ¿Van a
seguir viviendo juntos?

—Solamente por el momento, lord Prince— James contestó. —Luego de Yule, Harry y yo
nos mudaremos de la casa de mis padres; Prince, por su lado, ha decidido volver a vivir en su
departamento; así que ambos viviremos por separado, pero compartiremos equitativamente la
custodia de Harry y por supuesto, continuará de la misma forma luego de mi hijo cumpla el
año.

Lord Prince le dirigió una mirada sorprendida. Al parecer, el hombre no se esperaba algo así
de su parte.

—¿Custodia compartida aún después de que el bebé cumpla el año?— El mayor cuestionó.

—Harry es hijo de ambos, es un Potter y también es un Prince. Somos sus padres y es


correcto que los dos tengamos el derecho de ser parte de su vida—Aseguró y pudo ver de
reojo como el pelinegro sonreía.
—¿Así que realmente van a criarlo juntos?— Lord Prince dijo por lo que ambos asintieron.
—Bueno, está decisión me sorprende y me parece la correcta, Harry tiene el derecho de
tenerlos a ambos sin condiciones. Sin embargo, tengo curiosidad por cómo van a dividir la
custodia y cuál es vuestro plan con un bebé tan pequeño, teniendo en cuenta que vivirán por
separado.

—Ciertamente será complicado en un inicio, pero no creo que sea imposible, tío– El slytherin
respondió. —Potter retomará pronto su trabajo como auror y yo continuaré con mi maestría,
cuidaremos de Harry mientras que el otro está en sus asuntos y recibiremos ayuda de los
señores Potter, quienes se han ofrecido a cuidar de Harry cuando los horarios estén muy
ajustados.

—Bueno, veo que lo tienen bien planeado. Además, siempre está la opción de encontrar una
niñera...– Lord Prince comentó a lo que negó discretamente con la cabeza e hizo un gesto con
la mano para que no continuará.

James sabía bien que ese tema no podía tocarse. Luego de la primera vez que lo menciono,
donde recibió una mirada ofendida, había tratado de sacar el tema en otra ocasión, pero
Severus estaba totalmente reacio a dejar que otra personas que no fueran ellos cuidará de
Harry.

—Eso no, tío. No habrá niñera— El pelinegro declaró finalizando el tema antes de que se
pudiera iniciar. —Preferiría posponer mi maestría antes de conseguir una niñera, sabes bien
que ese tipo de educación sangre pura no es de mi agrado.

Miró a lord Prince, esperando ver sorpresa o algo parecido, pero solo encontró una sonrisa
que el hombre le dirigía a Severus.

—Es bastante agradable verte está faceta de padre atento— Lord Prince dijo hacia el
pocionero, quien bufó y desvió la mirada.

«Bueno, todo salió mejor de lo que esperaba» Fue su pensamiento mientras que el mago
empezaba a hacer preguntas sobre con cual especialista iban a ir y sobre las cláusulas del
contrato.

Después, algunas horas más tarde, junto con el pelinegro saldría de la mansión Prince para
dirigirse hacia su casa. La reunión había resultado bien hasta los temas que habían tocado y el
contrato fue firmado con la presencia de su abogado.

En sí, el documento más que todo era sobre Harry y los derechos que tenían cada uno como
padres, pero había una pequeña parte sobre el compromiso de matrimonio, donde Lord Prince
se aseguró de que hubiera una cláusula que protegiera la posición de Severus como heredero
y que él como Lord Potter no podía beneficiarse de eso sin consentimiento.

James estaba más que aliviado de finalmente dejar de estar bajo la mirada dura de Ignatius
Prince, aunque sabía que probablemente debía acostumbrarse porque el hombre parecía tener
la intención de ser partícipe en la vida de Harry, ahora que estaba claro que Severus iba a
continuar criando a su hijo en conjunto con él.
—Oye.

El pelinegro lo llamó por lo que dirigió sus ojos hacia este y se detuvo antes de ingresar a la
sala de estar, donde estaban sus padres.

—Gracias por hacer esto por mi tranquilidad y te agradezco que hayas sido amable con mi
tío, James.

Miró a Severus y el hombre le dio una pequeña sonrisa para después entrar a la sala de estar,
a lo que se congeló en su lugar.

Esa era la primera sonrisa que Severus Prince había dirigido hacia él en su vida.
Please drop by the Archive and comment to let the creator know if you enjoyed their work!

También podría gustarte