0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas4 páginas

Historia La Feliz Experiencia Porteña

Cargado por

sofiasarmoa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas4 páginas

Historia La Feliz Experiencia Porteña

Cargado por

sofiasarmoa
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Historia

Los Estados Provinciales (1820-1852)


La Feliz Experiencia Porteña

Alumna/o:
Curso: 3ro1ra TM
Colegio: EEST N1 “Ntra. Sra. del Valle”
Profesor: Alejandro Lezcano

2024
La feliz experiencia porteña (1820-1827)
La batalla de Cepeda, en 1820, clausuró el orden político nacional del Directorio,
propiciando la consolidación de las autonomías provinciales en nuestro país. Buenos
Aires debió afrontar entonces la creación de un Estado Provincial, aunque la empresa no
resultó sencilla, ya que en pocos meses desfiló una decena de gobernadores que no
consiguieron sostenerse en su cargo. Finalmente, en 1821, el nuevo titular del ejecutivo
provincial, Gral. Martín Rodríguez, decidió convocar a Rivadavia para hacerse cargo
del estratégico Ministerio de Gobierno y RREE de la provincia. El triunfo federal de
1820 sobre Buenos Aires sólo fue parcial: esta provincia no perdió la base real de su
poder —el dominio del puerto y la aduana— al tiempo que dentro de ella triunfaba, con
Martín Rodríguez, la causa centralista. Tal como había sucedido en su anterior paso por
la gestión pública, Rivadavia opacó con su desempeño al gobernador provincial,
adquiriendo un rápido liderazgo sobre una Sala de Representantes compuesta por
mitades por comerciantes y ganaderos. Desde fines de 1820, Martín Rodríguez fue el
gobernador de la provincia de Buenos Aires y Bernardino Rivadavia su ministro de
gobierno. Desde ese cargo, Rivadavia puso en práctica un conjunto de medidas que
favorecieron la expansión ganadera en la provincia de Buenos Aires.
El llamado Partido del Orden mediante la introducción de una serie de reformas
condujo a un periodo de «paz y progreso» que los contemporáneos calificaron de: «La
feliz experiencia Porteña».
La acción de Rivadavia apuntó a reorganizar la
provincia bajo el control de comerciantes locales e
ingleses, como paso previo para la imposición de una
hegemonía portuaria sobre el resto del país. Para
entonces, poco quedaba del “españolista” deportado por la
Junta Grande, ya que sus medidas políticas, sociales y
culturales se enfocaron a crear las condiciones apropiadas
para la inclusión del Río de la Plata como satélite del
imperio británico en expansión.
Las denominadas Reformas Rivadavianas incluyeron la
organización de los poderes provinciales, la reducción de
los gastos del Estado, que implicó una reducción del
número de civiles en las tropas –reemplazados por
gauchos desocupados reclutados por la fuerza- y la baja
de los oficiales opositores. A fin de centralizar el poder,
se dispuso la supresión de los Cabildos de Buenos Aires,
San Nicolás de los Arroyos y Luján. Asimismo se crearon
la Bolsa Mercantil y del Banco de Descuentos, antecedente del Banco Provincia, que
fue puesto en manos de financistas británicos y criollos, con la funciones de emitir
moneda y otorgar préstamos a corto plazo. También aprobó la expulsión de las órdenes
religiosas y la estatización de sus propiedades, y la creación del Colegio de Ciencias
Morales y la Universidad de Buenos Aires.
Para fomentar el establecimiento de europeos en el Río de la Plata, se formó una
Comisión de Inmigración. En política exterior, se abandonó la lucha revolucionaria,
aislando a los ejércitos de San Martín y de Güemes, quienes se vieron librados a sus
propios medios para continuar con la gesta por la independencia americana. Las
reformas incluyeron la sanción de una ley de “sufragio universal”, que era en realidad
bastante restrictiva, ya que excluía a jornaleros, domésticos y empleados, y mereció la
condena de Manuel Dorrego, quien sostuvo que estaba orientada a dejar los destinos del
país en manos de un estrecho número de comerciantes y capitalistas, entronizando a la
“aristocracia del dinero”, que ya tenía el control del Banco y de la Bolsa. Otras dos
medidas se vinculan directamente con prácticas de corrupción y tendrán importancia
decisiva en la formación de la oligarquía argentina: el empréstito contratado con la
Baring Brothers y la Ley de Enfiteusis.
---------
Bernardino Rivadavia, el “primer presidente” argentino 1, nació en Buenos Aires el 20
de mayo de 1780. Sin haber finalizado sus estudios, se incorporó durante las invasiones
inglesas a las milicias con el grado de capitán en el cuerpo de «gallegos» donde tuvo
una destacada actuación.
En 1809, teniendo 29 años, se casó con la hija del octavo virrey del Río de la Plata,
Joaquín del Pino: se trataba de Juana del Pino y Balbastro, una muy distinguida joven
de la sociedad porteña, con quien tendría cuatro hijos.
Participante secundario del Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810, votó contra la
continuidad del virrey. Alcanzó un destacado rol en el proceso patriota, al ser designado
secretario de Gobierno y Guerra del primer Triunvirato de 1811. Allí hizo sentir
fuertemente su influencia, incluyendo la disolución de la Junta Grande y la
transformación del Triunvirato en autoridad máxima.
La llegada de San Martín y Alvear a Buenos Aires, en 1812, y la creación de la Logia
Lautaro, se convirtieron en un escollo para el poder de Rivadavia, al que se sumaría la
palabra y la acción de Bernardo de Monteagudo desde la Sociedad Patriótica, todo lo
cual alimentó el derrocamiento del primer Triunvirato. Tras esta derrota, Rivadavia
desapareció por dos años de la escena política, hasta que el Director Supremo, Gervasio
Posadas, le encargó en 1814 junto a Manuel Belgrano una misión diplomática en
Europa con el objeto de obtener apoyos para la revolución. El fracaso de la misión fue
rotundo. Rivadavia permaneció en Londres hasta 1820, llegando a tiempo para el nuevo
orden impuesto por el gobernador bonaerense Martín Rodríguez. Con éste, las guerras
civiles posrevolucionarias y la llamada “anarquía del año 20” parecían quedar atrás.
Pronto Buenos Aires conocería “la feliz experiencia”, una serie de reformas
impulsadas por el ministro Rivadavia, influido de ideas liberales, que intentaron
modificar la estructura del Estado bonaerense, incluyendo su relación con el poder
eclesiástico, sancionando entre otras medidas la fundación de la Universidad de Buenos
Aires, el Colegio de Ciencias Morales y la reforma eclesiástica, que implicaba desde la
expropiación de importantes bienes hasta la supresión de los fueros privados. Debió por
ello enfrentar algunas conspiraciones. Al mismo tiempo, Rivadavia se destacó también
por suprimir los cabildos y dictar una novedosa ley electoral, al tiempo que contrató el
recordado y denostado empréstito con Baring Brothers 2, que hipotecó todas las tierras

1
El famoso sillón de Rivadavia en Argentina representa a la silla que se encuentra en la oficina
presidencial de la Casa Rosada. Es donde toma asiento el titular del Poder Ejecutivo Nacional del país, es
decir, el presidente de la república.
2
En 1822, la Sala de Representantes de Buenos Aires autorizo a Rivadavia a gestionar un empréstito con
la Baring por 1 millón de libras esterlinas, para construir un puerto, un sistema de aguas corrientes y
fundar pueblos. Ninguno de estos objetivos se concretó, y la iniciativa se convirtió en un gigantesco acto
de corrupción en beneficio de una minoría acomodada. Las tierras públicas, hipotecadas como garantía de
pago, fueron asignadas en posesión a legisladores y actores próximos a Rivadavia, a través de la Ley de
Enfiteusis, a cambio del pago de un canon prácticamente teórico. En lo referido al empréstito Baring
basta con puntualizar que, de la suma de 1 millón de libras por la que fue contratado, solo llegaron al país
570.000, la mayoría en letras de cambio sobre casas comerciales británicas en Buenos Aires que eran
propiedad de los intermediarios, los hermanos Parish Robertson, Braulio Costa, Juan Pablo Sáenz
Valiente, Félix Castro y Miguel Riglos, quienes además recibieron por sus servicios una comisión de
120.000 libras. El empréstito se terminó de pagar en 1904 y en total, se abonaron 23.734.766 pesos
fuertes…
públicas de la provincia, aplicó el sistema de «enfiteusis» que terminó beneficiando a
los grandes propietarios y firmó un tratado de libre comercio con Gran Bretaña.
Una de las políticas de mayor importancia fue la convocatoria a la Convención
Constituyente de 1824, que, entre otras decisiones, abrió el camino para que fuera
designado como primer presidente de las Provincias Unidas. Ya en esta última posición,
su tendencia a la centralización, identificada como unitarismo, se hizo patente con la ley
de Capital del Estado. Fracasado su proyecto de reorganización del país, Rivadavia
renunció el 27 de junio de 1827. Se terminaba lo que ha sido conocido como la “feliz
experiencia”. Pocos días después, el poder nacional quedaba disuelto cobrando nuevos
impulsos la guerra civil y las autonomías
provinciales.
Rivadavia se retiró definitivamente de la
vida pública. En 1829 partió hacia
Francia.
Cinco años más tarde, intentó volver,
pero le fue negado el ingreso. Con sus
hijos mayores sumados a la causa federal,
Rivadavia viajó a Colonia y
posteriormente a Brasil. Luego de
enviudar, en 1842 partió hacia Cádiz. El 2
de septiembre de 1845, murió pidiendo
que su cuerpo «no volviera jamás a
Buenos Aires». Sin embargo sus restos
fueron repatriados en 1857 y desde 1932
descansan en el mausoleo levantado en su
honor en Plaza Miserere.
En la fecha en que renunció a la
presidencia escribió éstas palabras que
dirigió al reconocido pensador británico
Jeremy Bentham describiendo su obra de
gobierno:
“Así pues usted sabrá que me he dedicado a
reformar los viejos abusos de toda especie
que podían encontrarse en la administración
de la Junta de Representantes y la dignidad que le corresponde; a favorecer el establecimiento
de un banco nacional sobre sólidas bases; a reformar, después de haberles asegurado una
indemnidad justa, a los empleados civiles y militares que recargaban inútilmente al Estado; a
proteger por leyes represivas la seguridad individual, a ordenar y hacer ejecutar trabajos
públicos de una utilidad reconocida; a proteger el comercio, las ciencias y las artes; a
provocar una ley sancionada por la Legislatura que reduce en mucho los derechos de la
aduana; a provocar igualmente una reforma eclesiástica muy necesaria y que tengo la
esperanza de obtener: en una palabra de hacer todos los cambios ventajosos, que la esperanza
de su honorable aceptación me ha dado la fuerza de promover y me suministrará la necesaria
para ejecutarla.»
Fuente: Carta de Bernardino Rivadavia a Jeremy Bentham, del 26 de Agosto de 1822;
en Revista Todo es Historia, Nº 451, febrero de 2005.

También podría gustarte