0% encontró este documento útil (0 votos)
201 vistas5 páginas

Los Gladiadores Romanos

Cargado por

Gian Aquije
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
201 vistas5 páginas

Los Gladiadores Romanos

Cargado por

Gian Aquije
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LOS GLADIADORES ROMANOS

La vida en la Antigua Roma se desarrollaba manteniendo una gran variedad de tradiciones, y una de ellas,
foco de atención de numerosas novelas, películas, representaciones teatrales o actividades de recreación
histórica son las protagonizadas por los gladiadores.
La lucha de gladiadores se concibe hoy en día como un paradigma de grandeza y épica.
El origen del término gladiador lo encontramos en el latino de “gladiator”, que etimológicamente hace
referencia a aquel que lucha con la espada. Recordemos que “gladius” significa espada, o el que portaba la
espada.
En la época la figura de un gladiador era una inversión, por lo que la mortalidad en los combates no era tal
y como la hemos visto en las películas, sino que en muchas ocasiones se perdonaba la vida de los vencidos,
y si se les mataba, era para aliviar su sufrimiento, clavándoles un arma blanca entre la clavícula y el
omóplato hasta llegar a su corazón, considerando esta una forma de muerte más digna que dejarle perecer
por sus heridas en la arena.

¿Qué y quiénes eran los gladiadores en la Antigua Roma?


Los gladiadores eran unos combatientes, que armados de diferente manera, eran guerreros por naturaleza,
la violencia era una de sus características principales. Competían en luchas para entretener al público en la
época de la Antigua Roma, durante el enfrentamiento en la arena.
Competían entre ellos, frente a animales o contra condenados a muerte. Solo obtenían el reconocimiento
de las personas que entretenían por su gran valentía.
En cuanto a su origen, muchos gladiadores fueron hombres libres, pero que habían perdido sus derechos
como ciudadanos. En otros casos, la minoría, podían ser esclavos, criminales o prisioneros de guerra.
En líneas generales, era un grupo que contaba con unos derechos muy reducidos. Solían organizarse por
especialidades, ocupando los primeros puestos de cada especialidad aquellos que contaban con más luchas
victoriosas. En el caso de los esclavos y prisioneros, los combates suponían el modo de conseguir la
liberación, la cual quedaba evidenciada por la entrega de la rudis o espada de madera.
Los aspirantes a gladiadores hicieron un juramento sagrado (llamado gladiatorio sacramentum)
obligándolos a morir con honor (o de lo contrario ser golpeados, quemados y apuñalados). Así que no era
algo para tomarse a la ligera.

Origen de los gladiadores


Aunque se registra que este tipo de conmemorativo funerario también pudo haber tenido lugar en Grecia,
se suele considerar como antecedente de los gladiadores de la gloria época romana, a los gladiadores del
pueblo etrusco, entre los siglos VIII y I a.C., pueblo del que descienden los romanos. En esa época los
gladiadores participaban en las ceremonias funerarias, y consistía en que, con el difundo ardiendo en una
pira funeraria, los gladiadores, mayoritariamente prisioneros, luchaban entre ellos.
Con el tiempo esta costumbre funeraria se convertiría en un espectáculo público, ampliamente presente en
el mundo romano, pues servía como forma de que los gobernantes procurasen el apoyo y reconocimiento
de su pueblo.
Con la llegada de la República, los políticos romanos decidieron transformar este ritual en un espectáculo a
fin de obtener el reconocimiento o el favor de los habitantes a tal punto que se lanzaba a los espectadores
comida, como por ejemplo pan, para con ello poder ser elegido en los comicios próximos.
Con la llegada del Imperio las luchas de gladiadores llegaron a ser grandes eventos, algunos de los cuales
eran organizados por los propios emperadores. Las luchas fueron parte importante de la sociedad de los
romanos hasta el fin del Imperio Romano.
Numerosos criminales de condición libre, condenados a morir degollados por la espada a la vista del
pueblo (damnatio ad gladium, eran ejecutados durante el intermedio que separaba el fin del combate
matutino con fieras (venatio), y el espectáculo gladiatorio (munus), que se desarrollaba a partir de
mediodía.
En cuanto al origen personal de los gladiadores, en cuanto a su capacidad o personalidad jurídica (que
diríamos en los tiempos actuales), había cinco tipos diferentes:
Hombres libres condenados a muerte que salían a la arena sin armas (noxi ad gladium ludi damnati).
Hombres libres condenados a trabajos forzados (ad gladium). Una vez superado el combate obtenían la
libertad.
Esclavos destinados directamente a este tipo de espectáculos.
Hombres libres que se sometían voluntariamente.
Esclavos alquilados por los propietarios para que actuaran en los munera.

Tipos de gladiadores
Había una amplia variedad de gladiadores, pues estaban preparados con armamentos diferentes, pensados
para las características de su oponente. Provenían de todas las provincias romanas de Europa, Norte de
África y Asia Menor. De entre ellos destacaron los Africanus y los Hispanos, quienes eran famosos por su
resistencia y coraje, así como los Asiaticus por ser ligeros y rápidos.
Pero en la Antigua Roma los gladiadores se distinguían no sólo por su procedencia sino por diferentes
aspectos. Eran conocidos por el nombre de su origen, su indumentaria, armamento o manera de combatir.
Hoplomachus. Basado en los hoplitas griegos, usaba perneras acolchadas, taparrabos, un cinturón, un par
de espinilleras largas o grebas (ocreae), una protección para el brazo (manica) en el brazo armado y un
casco con ala que se podía adornar con un penacho de plumas en la parte superior y con una pluma a cada
lado. Estaba equipado con un gladius y un escudo pequeño, generalmente redondo. También llevaba una
lanza (hasta) típica de los hoplitas, que el gladiador debía lanzar antes de acercarse para el combate cuerpo
a cuerpo.
Murmillos o Murmillones. La mayoría procedían de la Galia. Su equipamiento se basaba en el que
portarían los prisioneros galos. Llevaban túnica corta y un cinturón ancho y un caso con una cresta en
forma de pez. Armados con una gladius y protegidos con un escudo rectangular como el de los tracios, pero
mucho más grande y curvado. Se les solía enfrentar con los tracios, los reciarios o los hoplomachus.
Reciarios. Se enfrentaban normalmente a los sectores. No llevaban protección, ni en la ara ni en la cabeza,
tan sólo portaban una túnica con un cinturón ancho de cuero. Sus armas características eran un puñal, un
tridente y una red. La túnica solía ser muy ligera y a veces llevaban un brazalete y un protector que les
cubría el hombro por completo.
Samnitas. Tomaban su nombre del armamento de los samnitas, un pueblo itálico. Portaban un gran escudo
oblongo ornamentado, un casco con visera, una protección en la pierna, un brazal que cubría brazo y
hombro, y una espada corta. Fue el primer tipo de gladiador del que se tiene conocimiento. Utilizaban una
espada corta y recta.
Secutores. Eran los gladiadores más equipados y protegidos. Portaban espada, escudo, casco esférico con
visera y que le cubría casi toda la cara, con la excepción de dos pequeños agujeros para los ojos. Llevaba
una armadura casi completa y una espada. El contrapunto a su amplio armamento era la pérdida de
movilidad por el peso de su equipamiento.
Tracios. Procedentes del pueblo griego de Tracia. Estaban armados con una especie de espada curva y
protegidos por un pequeño escudo rectangular No llevaban casco habitualmente, si lo portaban era con
visera con ala ancha. Llevaban también protectores en las espinillas.

Gladiadores famosos
En la Antigua Roma, ser gladiador era ser el protagonista de épicas batallas en la arena, siendo seguido y
vitoreado por miles de personas. En base a su valentía, esfuerzo y victorias se construían una fama. Veamos
algunos de los que más gloria alcanzaron:
Espartaco. Es sin duda el gladiador más famoso dela historia de Roma. Numerosas representaciones y
recreaciones de su vida se han materializado en novelas y largometrajes cinematográficos.
En la realidad, Espartaco fue un soldado tracio, que tras ser capturado fue vendido como esclavo.
Posteriormente se convirtió en un gran gladiador. No obstante su mayor fama proviene de su liderazgo en
la revuelta de esclavos que tuvo lugar en el año 73 a.C.
Su final estuvo marcado por la intervención de Licinio Craso, quien junto con 50.000 hombres entrenados
para dar caza a Espartaco, le derrotó en el año 71 a.C. En esta batalla encontró la muerte y unos 6.000 de
sus seguidores fueron crucificados a lo largo de la Vía.
Carpóforo. Su gran fama proveía principalmente de haber conseguido matar a un total de veinte fieras,
incluidos un león, un oso y un leopardo, en un solo día. También se dice que en una ocasión derrote a un
rinoceronte con una lanza.
Fue uno de los primeros gladiadores elegido para actuar en la gran inauguración del Coliseo. Llegó a ser
comparado con el mismo dios Hércules.
Spiculus. Parece ser que era un gladiador que mantuvo una cierta relación con el emperador Nerón, de ahí
que llegase a ser uno de los gladiadores de mayor fama y que más riqueza acumuló en el siglo I d.C.
Parece ser que cuando Nerón fue derrocado en el año 68 d.C., éste pidió morir a la mando de Spiculus, algo
que no vio hecho realidad.
Cornelius Átticus. Este gladiador era un atleta que vivió y posiblemente murió en la ciudad romana de
Pollentia (actualmente: Alcúdia-Mallorca) en el siglo I d.C. Muy conocido por participar en pruebas de
atletismo, dicen que también se prestaría en los juegos de gladiadores.
Otros gladiadores que recuerda la historia son: Marco Atilio, Tetraites, Crixo, Flamma.

¿Cómo eran las luchas entre gladiadores?


Los combates entre gladiadores tenían lugar en los juegos públicos (muneras) y comenzaron a organizarse
como herramienta político-propagandística. El cargo político que los organizaba llamado “editor”, podía
llegar a arruinarse y todo ello para conseguir fama y prestigio entre los romanos, incluso se lanzaba comida
a los espectadores para poder ser elegido en los comicios próximos.
Los munera se celebraban en los anfiteatros durante el mes de diciembre y duraban diez días. El primero de
ellos se organizó en el año 264 a. C. a cargo de Décimo Junio Bruto para enaltecer la memoria de su padre.
Se enfrentaron tres parejas de esclavos en un espectáculo que gustó mucho al pueblo.
Los primeros munera fueron financiados por manos privadas; a partir del 105 a. C., la financiación pasó a
ser pública. Según Suetonio y Tácito, eran organizados por los cuestores desde época Claudia: en el año 47
el senador Publio Dolabela sugirió que, a modo de celebración, estos organizaran luchas de gladiadores
cuando tomaban posesión de su cargo. En otras ocasiones, eran los arcarii, funcionarios romanos, los
encargados de gestionarlos.
Existía una compleja red de reclutamiento y formación por todo el Imperio dirigida por procuradores,
contando cada provincia con una sede de la escuela imperial. En provincias como Hispania, los encargados
de las gladiatura eran los magistrados, flamines (sacerdotes) y evergetas (benefactores).
Los combates duraban habitualmente entre tres y seis días, y se anunciaban por medio de pintadas en las
fachadas de casas, edificios públicos y tumbas. La víspera de los combates, los espectadores hacían cola a
las puertas del anfiteatro para recoger las entradas gratuitas. Durante la noche, las fieras salvajes eran
llevadas en jaulas hasta los subterráneos del anfiteatro desde los vivaria, los parques en los que estaban
confinadas, situados al nordeste de Roma, cerca de los campamentos de la guardia pretoriana. Mientras
tanto, los gladiadores celebraban en público una cena libera, en la que el pueblo podía ver de cerca a los
héroes que más admiraba.
En Hispania encontramos uno de los relatos más antiguos sobre el origen de los combates de gladiadores,
este hecho se produjo durante la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.), según el historiador Tito Livio tras
la muerte de los dos hermanos Escipiones, Cneo Cornelio Escipión y Publio Cornelio Escipión, en el año 212
a.C. de la mano de los cartagineses, su hijo Publio Cornelio Esción “El Africano”, decidió vengar la muerte
de su padre y su tío, de ese modo, en el 209 a.C. “El Africano” vence a los cartagineses y conquista
Carthago Nova. Tras la conquista en el 206 a.C. “El Africano” realiza unos funerales en Carthago Nova por su
padre y su tío, la celebraciones tuvieron como eje central los votos a los dioses y los combates entre
personajes ilustres como Corbis y Orsua, primos hermanos, que lucharon a muerte por el principado de la
ciudad de Ibes.
El espectáculo empezaba con el desplazamiento de los gladiadores combatientes, hasta el anfiteatro de la
ciudad. Esta procesión tenía lugar por las mañanas y recibía el nombre de Pompa.
Dentro del recinto, el espectáculo comenzaba con los venitaros cazando animales o con animales peleando
entre ellos.
Ya en horario de tarde tenían lugar los Mietifisnii, que eran ejecuciones de reos realizados en la arena. A
continuación comenzaban los combates para los que los gladiadores primero harían un calentamiento,
luchando entre sí varios entre sí y utilizando armas romas o de madera.
Los gladiadores salían a la arena entre los gritos de un público enfervorizado y saludaban al patrocinador de
los juegos antes de comenzar la lucha.
Los lanistas, las personas que compraban y vendían a los gladiadores, escogían a los gladiadores que iban a
competir en el espectáculo.
En el combate propiamente dicho, los gladiadores debían combatir hasta que uno de ellos cayese
derrotado. Los combates solían durante entre 10 y 15 minutos. En ese momento, el vencedor espera el
veredicto del público, que debe decidir si le condena a morir o le perdona la vida. Lo cierto, es que parece
ser que en la mayoría de los casos, el público salvaba a los derrotados, aunque lamentablemente algunos
de los inicialmente supervivientes terminasen falleciendo por las heridas recibidas durante la pelea.
Por el contrario, en los casos en los que los gladiadores derrotados eran sentenciados a muerte por el
público, el ganador clavaba su arma en el corazón del adversario, para dar una muerte rápida al perdedor.
El gladiador sentenciado a muerte no ofrecía resistencia, afrontando su muerte con dignidad.
Los combates probablemente iban acompañados de música, cuyo tempo podía cambiar para adaptarse al
del combate. Los instrumentos típicos utilizados eran una trompeta larga y recta (tuba), un gran
instrumento de metal curvado (lituus) y un órgano de agua (organum).
Los gladiadores que morían durante las luchas eran llevados al espoliario por los esclavos que trabajaban
en las arenas. Los esclavos se servían de un garfio y los sacaban por la llamada Puerta de la Muerte. La
puerta daba al Spoliarium, dependencia donde se depositaban los cadáveres, y donde se les quitaban las
prendas y las armas.
Durante el Bajo Imperio, la capacidad para perdonar o condenar a muerte la tenía solo el emperador,
perdiendo este derecho el público del evento. El emperador también podía dar la libertad al gladiador,
entregándole una espada roma, como símbolo de que podía dejar la profesión de gladiador.
Los combates se desarrollaban bajo estrictas reglas, y en ellos había una figura, el “suma rudis”, que sería
algo parecido a lo que hoy conocemos como un árbitro en una competición. Solían ser, en la mayoría de
combates, dos. Vestían con una túnica blanca y sostenían un palo que utilizaban para la lucha. Su función
consistía en que se desarrollara sin trampas y que fuera lo más equilibrado posible. Aunque las reglas del
juego las desconocemos casi por completo, sabemos que si un gladiador resbalaba se paraba el juego, si se
producía rotura en alguna de las armas o el combate se alargaba demasiado también se paraba para
recuperar el arma o el aliento.
Los ganadores de las batallas recibirían una hoja de palma y un premio en efectivo. Por actuaciones
especialmente destacadas se otorgó una corona de laurel (aunque el premio más grande probablemente
fue no estar muerto).

El fin de las luchas de gladiadores


Aunque los gladiadores romanos pueden haber parecido bien equipados, la fuerza y el coraje que debieron
haber tenido para dar un paso en la batalla y enfrentar la muerte de manera regular es insondable. El
motivo del final de los combates gladiadores lo encontramos después del Edicto de Milán promulgado por
el emperador Constantino I en el año 313, que acabó con las persecuciones al cristianismo y con lo cual que
disminuyera en gran cantidad el número de combates. Aunque no fue un fin definitivo, pues esta brutal
forma de entretenimiento llegó a su fin en el 404 d.C., gracias al emperador Honorio que cerró las escuelas
de gladiadores.
La plebe, según Tertuliano, consumía la carne de leones y leopardos, y pedía las tripas de los osos, “donde
se encuentra todavía mal digerida la carne humana”. Ante nada retrocedían los romanos en su pasión por
los espectáculos de gladiadores y nada los disuadió de acudir al Coliseo durante largo tiempo, ni siquiera el
triunfo del cristianismo; el último espectáculo registrado en el gran anfiteatro fue una venatio, en el año
523.

También podría gustarte