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Filosofía del Sujeto y Dualismo

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TEMA 5: Antropología

1. Sujeto, individuo y persona

La palabra sujeto procede del latín “subiectum” y significa “lo que subyace debajo”; es decir,
entendemos el sujeto como lo que subsiste en el individuo a lo largo de la evolución en el tiempo y
de sus cambios. Esto que subsiste es la memoria del pasado y la conciencia que ha acompañado
nuestra existencia; es la base de nuestra identidad.

El origen del concepto de sujeto se encuentra fundamentalmente en la filosofía moderna


Racionalista, especialmente en Descartes, que concibió al sujeto como un yo pensante autónomo.
Esta concepción fue criticada por los filósofos empiristas, que consideran que el sujeto es sólo la
conciencia pasajera de un conjunto de sensaciones.

Kant intentó resolver este dilema entre Racionalismo y Empirismo mediante la distinción del yo
fenoménico o empírico y el yo nouménico o inteligible. Éste último es aquel del que deduce la
existencia como exigencia de la razón práctica para el ejercicio de la libertad y de la moral; este
sujeto nouménico es fundamento de la singularidad e identidad personal, principio de la autonomía
y de la dignidad humana.

El término individuo proviene del latín “individium” que significa “lo que no puede ser dividido o
descompuesto sin perder su naturaleza identificable”. De individuo deriva “individuación, que es el
principio que hace que un individuo sea ese y no otro. EL sujeto concreto o individuo se opone a lo
universal: sólo el individuo existe, mientras que lo universal se elabora en el pensamiento
conceptual.

La palabra “persona” procede de un término latino “persona”, que a su vez traduce un término
griego “prosopon”; designaba la máscara con la que se cubrían el rostro los actores para representar
al personaje. A partir de ese término, adquirió un sentido jurídico en Roma, con el reconocimiento de
la ciudadanía y de los derechos. Desde la perspectiva cristiana, se designó al ser humano como
persona y entendiéndolo como “sustancia individual de naturaleza racional”

Pero es realmente en el siglo XX cuando el término persona adquiere un sentido filosófico pleno, a
partir de la corriente llamada “personalismo”, cuyo principal representante es Emmanuel
[Link] el personalismo la esencia del ser humano es ser “persona” que ellos entienden como
una realidad a la vez individual y comunitaria. Los rasgos definitorios de la persona, para Mounier,
son:

● Existencia encarnada. La persona es de carne y hueso (encarnada), pero abierta al mundo


desde su intimidad (existente).
● Comunicación. A diferencia de otros seres, la persona es capaz de salir de sí, adoptar el
punto de vista de otro, asumir tareas de otros, ser fiel a los compromisos, etc.
● Libertad condicionada. Ser libre es aceptar el carácter condicionado de la libertad, no como
un límite que imposibilita, sino como una posibilidad en la que apoyarse. A diferencia del
existencialismo de Sartre, que considera la libertad como una condena, el personalismo
entiende la libertad como una propuesta que se acepta o se rechaza.
● Compromiso. La identidad de una persona se forja a través de los compromisos que
adquiere. El compromiso define a la persona porque la acción personal es rechazo de la
abstención, de la neutralidad y de la indiferencia.
● Capacidad crítica. Ser persona es ser capaz de decir no, tratando de transformar el mundo
desde las propias convicciones.
● Eminente dignidad. En el conjunto de los seres, la persona ocupa el grado más alto, porque
ni se subordina a las cosas ni tiene precio.
● Proximidad y amistad. La persona no sólo vive en sociedad, sino también en proximidad a los
otros y en amistad. La relación de proximidad consiste en la donación de algo del propio ser
a otra persona, sea quien sea, sólo por el hecho de necesitarlo. En cambio, la amistad
consiste en querer el bien de otra persona, en hacerle el bien ayudándola a ser lo que debe
ser y en compartir su intimidad, por ser quien es.

2. Concepciones filosóficas sobre el ser humano

2.1. Dualismo

A) El dualismo antropológico de Platón.

De la misma forma en que el mundo se halla dividido en sensible e inteligible, el ser humano
también cuenta con dos partes: el alma y el cuerpo. Cada una presenta una naturaleza distinta a la
de la otra.

● El alma: Está relacionada con la razón y con el mundo inteligible, su naturaleza será
inmaterial. Se corresponde con la razón y se asemeja, al contrario que el cuerpo, a lo
invisible, al Mundo de las Ideas, a lo divino. El alma será inmortal y debe regir al cuerpo,
destinado para obedecer y ser mandado
● El cuerpo: Se encuentra inmerso en lo visible, forma parte del mundo sensible. Es la “cárcel”
del alma, ya que impide, con sus necesidades físicas, el correcto desarrollo de ésta para
alcanzar el pleno conocimiento. Es sensible y material, con lo cual será perecedero y
aparente, pues no hay verdad en el mundo sensible, sino que todo lo que vemos y sentimos
son imágenes imperfectas de las ideas

Distingue Platón en el alma tres partes, con las que explica el conflicto entre razón y pasiones. Estas
tres partes, que debemos entenderlas como funciones (es decir, como actividades particulares) y no
como partes materiales, y son explicadas en el “mito del carro alada” simbolizadas por los
componentes de un carro (el auriga y los caballos)

● ALMA O PARTE RACIONAL (RAZÓN). Representada en el mito por el auriga (conductor). Es la


parte más noble y elevada. Su actividad principal consiste en contemplar las Ideas y en guiar
y dirigir a las otras dos partes. Se sitúa o localiza en el cerebro. Es inmortal.
● ALMA O PARTE IRASCIBLE (ÁNIMO). Representada en el mito por el caballo bueno, dócil y
hermoso, que se deja conducir con facilidad. Simboliza el valor, la fortaleza y la voluntad; es
la fuente de las pasiones o tendencias nobles que hay en todo hombre (valor, esperanza,
ambición, docilidad...). Está localizada en el tórax. Al ser una función anímica relacionada con
el cuerpo, se trata de una parte mortal del alma
● ALMA O PARTE CONCUPISCIBLE (APETITO). Representada en el mito por el caballo negro,
malo, feo, pesado y contrahecho, difícil de guiar. Simboliza los deseos y pasiones sensibles
desmesurados; es la fuente de los apetitos groseros (el sensual) y de los instintos (como el de
conservación) que arrastran al hombre hacia los placeres corpóreos. Está localizada en el
abdomen y también es mortal

B) El dualismo antropológico débil. El hilemorfismo de Aristóteles

Aristóteles, en sus reflexiones, acoge en alguna medida la antropología de su maestro Platón pero
rehúsa de ella el dualismo radical. En primer lugar, para Aristóteles, todas las sustancias naturales
están compuestas de materia y forma. A esta doctrina se le denomina hilemorfismo. El ser humano,
en tanto que ser natural, también tendrá una estructura hilemórfica, de forma que cuerpo y alma
forman una unidad indisoluble, por lo que debe afirmar la mortalidad del alma.

● Materia/cuerpo: Es sustrato indeterminado a partir del cual, en virtud de la forma, se


constituye una sustancia o entidad”. La materia, sin la forma se encontraría desordenada y
sin razón de ser
● Forma/alma: Es la naturaleza del viviente, haciendo que sea el alma aquello que lo mueva,
que le de vida. Al entender de este modo la noción del alma, Aristóteles estará obligado a
admitir la existencia del alma no sólo en los hombres sino también en los animales y las
plantas, ya que el alma es principio de vida, y por eso existen esos tres tipos de funciones del
alma: la vegetativa (funciones biológicas básicas; propia de las plantas), la sensitiva
(locomoción y conocimiento sensitivo; propia de los animales) y la racional (entendimiento y
voluntad; exclusiva del hombre). Hay que resaltar que se trata de diversas funciones; pero
que el alma mantiene su unidad; de este modo salva la conciencia de identidad y unidad que
encontramos en nuestra vida psíquica.

C) Concepciones cristianas: san Agustín y Santo Tomás

Durante la Edad Media, el pensamiento griego se unirá a la doctrina cristiana; aunque en esta época
la filosofía se subordina a la teología. Tanto el pensamiento de Platón como el de Aristóteles tendrán
su eco en autores medievales: San Agustín recogerá la influencia de Platón y Santo Tomás la de
Aristóteles

● San Agustín: Influido por el pensamiento de Platón, sostiene también un dualismo entre el
cuerpo y alma. El cuerpo es finito, material y mortal y constituye una prisión para el alma; si
es dirigido correctamente puede llevar al hombre a Dios, pero, si no es así, le conduce al
pecado. El alma es espiritual e inmortal, hecha a imagen de Dios, por lo que refleja en sus
facultades la santa trinidad (Inteligencia = Padre; Autoconciencia = Hijo; Amor = Espíritu
Santo)
● Santo Tomás: Mantiene una visión unitaria del hombre más próxima a la de Aristóteles, al
considerar que es un compuesto hilemórfico, en el que el cuerpo es la materia y el alma la
forma. Para salvaguardar la inmortalidad del alma (Aristóteles la niega), establece que ésta
subsiste de forma incompleta tras la muerte del cuerpo.

D) El dualismo psicofísico cartesiano:


Para Descartes el ser humano está compuesto por dos instancias, al igual que en Platón, totalmente
independientes entre sí ya que la una puede vivir sin la otra y viceversa; pero su dualismo no es
ontológico, sino epistemológico. Una parte será el alma, la razón, el intelecto, cuya característica
primordial será el pensamiento; la otra será el cuerpo, cuya característica fundamental será la
extensión o que ocupa lugar. Son dos sustancias diferentes. La primera recibe el nombre de Res
cogitans (o sustancia pensante), y la segunda será conocida como Res extensa (o sustancia corpórea).

La pregunta ahora es, ¿cómo llega Descartes a esa conclusión dualista? Nuestro autor plantea la
necesidad de la filosofía de llegar al conocimiento verdadero a través de un nuevo método que sea
capaz de garantizar la verdad de todas sus premisas. Teniendo esto en cuenta, la forma que
Descartes encuentra para dar vida a esta idea no es otra que rechazar todo aquello como falso que
pueda presentar la mínima duda. Esto es, que se duda de todas las ideas que no se presenten al
intelecto (a la razón) como claras y distintas. Lleva a cabo lo que llama como duda metódica, ya que,
dudar de todo es el camino o método que nos llevará a aquello de lo que no pueda dudarse. Inicia
con esto el moderno el movimiento filosófico llamado Racionalismo, donde la razón, y no otra
instancia, tiene absoluta importancia en la fundamentación de todo conocimiento verdadero.

Ahora bien, ¿qué es lo único que, dudando de todo, se presenta como claro y distinto a la razón?
Obviamente, al dudar de todo hay sólo una cosa de la que no se puede dudar, y esto es, de que estoy
dudando y pensando. Asimismo, claro está, que eso que piensa es una cosa que existe. De esta forma
Descartes asevera el primer principio de su filosofía: “pienso, luego existo” o, como dice en latín,
“Cogito ergo sum”. Ese “Cogito” se corresponde con la sustancia pensante.

Además, explica la relación entre ambas sustancias en el hombre por medio de la unión de ambas a
través de la glándula pineal. De acuerdo a esto, el alma se encuentra en dicha glándula y entre ella y
el cuerpo o sustancia extensa existe una relación causal recíproca.

2.2. Monismo

Ésta es una corriente de pensamiento que defenderá todo lo contrario al dualismo, esto es, que sólo
hay una única realidad o sustancia que explica todo lo existente. Esta única realidad puede ser o bien
material o bien de tipo espiritual. Nos vamos a centrar, por su repercusión, en los monismos
materialistas, que consideran que la mente lo que la tradición denomina alma) no tiene una
naturaleza diferente de los fenómenos físicos

A) Monismo conductista

A principios del siglo XX se desarrolla en psicología una corriente denominada conductismo, que
considera que el estudio de esta ciencia debe limitarse a los hechos observables, es decir, a las
conductas. Los conductistas, como Watson, Pavlov o Skinner, entienden por conducta “el conjunto de
respuestas dadas por un organismo frente a determinados estímulos del medio”.

La psicología debía ser una ciencia natural que tuviera por objeto describir, predecir y controlar la
conducta, no teniendo en cuenta los estados mentales ni siquiera como causa de la conciencia.

El conductismo trata de reducir todos los fenómenos psicológicos en términos de


estímulo-respuesta. Cualquier forma de comportamiento es analizada como una cadena de
respuestas fisiológicas simples que pueden ser observadas y medidas. Los procesos que ocurren en la
"caja negra" de la mente entre el estímulo y la respuesta no tienen ningún interés para la
investigación psicológica, ya que es posible explicar la totalidad de la conducta sin referirse a
supuestos estados mentales.

B) Reduccionismo fisicalista o teoría de la identidad

Sostiene que las actividades mentales son meros procesos fisicoquímicos o neurofisiológicos del
cerebro. Dado que son físicos, puede decirse que la mente se reduce o se identifica con aquello
físico. La interrelación entre mente y cuerpo ya no resulta problemática, porque los “estados
mentales” también forman parte del ámbito físico; por lo tanto, no existe ningún misterio en el
hecho de que tengan repercusiones. Para los defensores de esta postura, el cerebro viene a ser como
un ordenador, muy complicado, fruto de una evolución biológica. Afirmación que permite a Alain
Turing afirmar que el ser humano es un “autómata consciente”.

Esta concepción es compartida en el siglo XX por autores como José Ferrater Mora y Paul
Feyerabend. Quienes se oponen a ella la llaman “reduccionismo fisicalista” para subrayar que, al
reducir los fenómenos mentales a físicos, se está cometiendo una simplificación excesiva.
TEMA 6: Ética y moral
1. Definición y fundamentación de ética

Ética proviene etimológicamente de la palabra griega “ethos”, que significa carácter. Siguiendo su
significado etimológico, podríamos decir que la ética nos ayuda a administrar los recursos de nuestro
temperamento y de nuestra fortuna para llegar a ser felices. En la actualidad, la ética es la rama de la
filosofía cuyo objeto de estudio es la moral. La ética se define como una reflexión crítica acerca de la
moral, mientras que la moral es un “hecho”, es decir, es algo que está dado (normas, valores) en la
sociedad. En definitiva, la ética es a la moral lo que la teoría es a la práctica: La moral es un tipo de
conducta, una praxis La ética es una reflexión filosófica, una teoría.

Lawrence Kohlberg desarrolló una teoría del desarrollo moral (a partir de estudios concretos con
niños de suburbios de Chicago a los que se les presentaban situaciones con dos posibles soluciones).
Estas etapas son las mismas para todos los seres humanos y se dan en el mismo orden, creando
estructuras que permitirán el paso a etapas posteriores. A pesar de ello, es habitual que los
individuos no alcancen el estadio seis.

2. Principales teorías éticas

A la hora de analizar el desarrollo de las diferentes teorías éticas, se han planteado diversas
clasificaciones: según la procedencia de la ley moral (autónomas/heterónomas), según el
establecimiento del deber (materiales/formales), Según cuáles son las acciones concretas
(teleológicas/deontológicas), según sean o no cognoscibles (cognoscitivas/no cognoscitivas) o según
establezcan principios éticos universales (de máximos/de mínimos). Nosotros vamos a repasar
algunas de estas teorías sobre la distinción entre éticas materiales y formales, pero sin olvidar el
resto.

2.1. Éticas materiales

Las éticas materiales se caracterizan por afirmar que existe un fin o bien supremo que guía nuestro
comportamiento moral y establecen las pautas y normas para alcanzarlo. El término “materiales”
quiere decir que tienen un contenido y un objetivo último que debe ser alcanzado. Ese objetivo
puede ser la felicidad, la justicia, la sabiduría, el bien. En cualquier caso, el comportamiento de un
sujeto es correcto cuando intenta alcanzar ese objeto siguiendo las normas que le ayudan, de una
manera más o menos precisa, a alcanzar ese fin último que se considera universal y válido para todas
las personas. La mayoría de las teorías éticas suelen ser materiales, lo que las diferencia es el objeto
o los fines últimos que deben ser alcanzados.

A) Intelectualismo moral de Sócrates

Sócrates se alza contra las actitudes relativistas de sus coetáneos, los sofistas. Éstos defendían el
carácter convencional de las normas políticas y, como consecuencia, de las normas morales. Esto
significa que determinados valores morales: lo justo, lo bueno, lo valioso… no son absolutos e
inmutables, sino que son relativos, que cambian de un pueblo a otro o, incluso, de un grupo a otro
dentro de una sociedad. Para construir una ciencia moral, Sócrates empieza desde abajo. Cree que si
podemos definir términos morales, como el bien, la justicia… podremos, a partir de ahí, crear una
ciencia moral que no sea relativista, que sea universal y necesaria.
Así, definiendo cada uno de esos conceptos, como el bien, la justicia… que son abstractos y
universales, sabremos en qué consiste ser una persona piadosa, leal, justa… o al contrario. Con ello
se desarrolla un tipo de moral intelectual, ya que sólo podremos ser virtuosos si somos capaces de
saber en qué consiste la virtud. A esto se le denomina Intelectualismo moral. Para Sócrates virtud y
saber son una misma cosa. Por lo tanto, no hay personas malas, sólo hay personas ignorantes. Quien
sepa lo que es bueno no puede sino actuar de acuerdo a ello: el mal no es más que la falta de saber,
la manifestación de nuestra ignorancia.

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