Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
FEDERAL 12
6034/2024
GIL DOMINGUEZ, ANDRES Y OTROS c/ EN s/ AMPARO LEY 16.986
Buenos Aires, de junio de 2024. AIC
Por devueltos. Agréguese el dictamen del Sr. Fiscal Federal.
AUTOS, VISTOS y CONSIDERANDO:
I.- El 19/04/2024 se presenta, por derecho propio, el Dr.
Andrés Gil Domínguez, e interpone acción de amparo en los términos
previstos por el art. 43 de la Constitución Nacional y la ley 16.986, contra
el ESTADO NACIONAL - PODER EJECUTIVO NACIONAL, con el
objeto de impugnar el acto de autoridad pública de la Presidencia que
propone a los Dres. Ariel Oscar Lijo y Manuel José García Mancilla
para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación, publicada en
el Boletín Oficial los días 15, 16 y 17 de abril del corriente año conforme
lo establece el art. 4° del decreto 222/2023.
En tal contexto, solicita se ordene al P.E.N. eleve una
nueva propuesta que garantice la diversidad de género o propenda a
la paridad de género en la integración del Máximo Tribunal del país.
Argumenta que dicha propuesta atenta de manera arbitraria
y con ilegalidad manifiesta el derecho a la no discriminación con motivo u
ocasión de género respecto del acceso a la integración de la CSJN,
siendo la obligación constitucional y convencional promover acciones
positivas estatales que garanticen una igualdad real de oportunidades
y de trato en el acceso de las mujeres a la integración del Alto
Tribunal. Invoca el principio de progresividad y no regresividad del
sistema de derechos del Estado constitucional y convencional de
derecho argentino (arts. 75 incisos 22 y 23 de la Constitución Nacional,
2° inc. b), d) y f) y 7° inc. b) de la Convención sobre la Eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer y 3° del Decreto 222
/2003).
Aclara que la pretensión esgrimida no persigue cuestionar
las aptitudes éticas o académicas que exhiben los Dres. Ariel Oscar Lijo
y José García Mansilla.
Considera que su legitimación procesal se encuentra
acreditada por la condición de abogado litigante -particularmente ante
la Corte Suprema de Justicia-, lo cual demuestra un interés directo,
inmediato y concreto en la conformación del Máximo Tribunal en
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términos de diversidad de género, sumado que también se encuentra
justificada por el art. 6°del Decreto 222/2003 que habilita a los
ciudadanos, las organizaciones no gubernamentales, los colegios y
asociaciones profesionales y las entidades académicas y de derechos
humanos a promover impugnaciones fundadas respecto de los
candidatos y candidatas a integrarlo.
Entiende que los requisitos formales de admisibilidad de la
acción de amparo se verifican, por cuanto la mentada propuesta
constituye un acto de autoridad pública, que no existe un medio judicial
más idóneo; que se advierte una lesión del derecho a la discriminación
con motivo del género respecto del acceso a la integración de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, la obligación constitucional y
convencional de promover acciones positivas estatales que garanticen
una igualdad real de oportunidades y de trato en el acceso respecto de
los mujeres y el principio de progresividad y no regresividad del sistema
de derechos del Estado constitucional y convencional de derecho
argentino. Advierte la existencia de arbitrariedad e ilegalidad manifiesta
del mencionado acto, la violación de los derechos invocados y la
absoluta omisión argumental que justifique la aplicación de una categoría
interdictoria como parte del contenido del derecho a la no discriminación.
Considera que no hay necesidad de mayor debate o prueba, por cuanto
el proceso constitucional que se promueve es de puro derecho y la
acción se interpone en el plazo legal estipulado.
Esgrime que el art. 75 inc. 23 de la C.N. impone al
Congreso la obligación de legislar y promover medidas de acción positiva
que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato de manera
general y de forma particular y que, para ambas situaciones, se
establece la fuerza normativa y plena operatividad de la norma, cuya
inobservancia genera una clara omisión inconstitucional e inconvencional
de satisfacción del sistema de derechos y habilita automáticamente el
control de constitucionalidad y de convencionalidad en los casos
concretos donde se invoque.
Observa que el campo de irradiación normativa del citado
artículo confluye en el proceso de selección y designación de los
miembros de la Corte Suprema de Justicia, en la cual justamente, la
evitación de la desigualdad estructural padecida históricamente por el
colectivo de las mujeres en la integración del tribunal configura un fiel
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exponente de la obligación estatal de adoptar en este mecanismo
constitucional complejo las respectivas medidas que garanticen la
diversidad de género y/o la propensión a la paridad de género.
Entiende que el Estado Nacional titulariza la obligación
convencional de garantizar la diversidad de género y/o la propensión a la
paridad de género respecto de la integración del Máximo Tribunal, tal
como surge de la convencionalidad interpretada expuesta por el Comité
para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité
CEDAW); y mucho más aún, cuando -a través de sus propios actos y de
manera progresiva- reconoció a partir del 2005 una situación de
afirmación de esta acción positiva.
Reseña que la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, en la Opinión Consultiva 18/2003 (OC18/23), sostuvo que el
principio de protección de los derechos humanos presenta como
elementos constitutivos: a) la igualdad ante la ley; b) la igual protección
ante la ley y c) la igualdad y no discriminación. Interpreta que este último
es una norma ius cogens sobre la cual descansa todo el andamiaje
jurídico del orden público nacional e internacional y un principio que
“invade” permanentemente a todo el ordenamiento jurídico. Expone que
por discriminación debe entenderse a toda forma de exclusión o privilegio
que no sea objetiva y razonable y afecte a los derechos humanos; la cual
se diferencia de las distinciones que deben ser razonables, objetivas y
proporcionales.
Insiste en que los Estados tienen la obligación general de
respetar y garantizar el ejercicio de los derechos humanos con carácter
erga omnes. Agrega que deben abstenerse de realizar acciones que de
cualquier manera se dirijan directa o indirectamente a crear situaciones
de discriminación de iure o de facto. Por último, indica que deben adoptar
medidas positivas para revertir o modificar situaciones discriminatorias
existentes en las sociedades y tienen el deber especial de erradicar las
realizadas por terceros. Señala que los fundamentos expuestos por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos fueron receptados por la
jurisprudencia de la C.S.J.N. en las causas “Álvarez”, “Pellicori”y
“Sisnero” en una objetiva concreción pretoriana del derecho a la no
discriminación como norma de cierre del Estado constitucional y
convencional de derecho argentino.
Invoca el art. 3° del Decreto 222/2003 en tanto enuncia
como obligación titularizada por el Poder Ejecutivo Nacional en el marco
de la facultad prevista por el art. 99.4 de la Constitución nacional.
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Avizora que, en el marco de la autolimitación de las
facultades de selección y propuesta dispuestas por el Poder Ejecutivo
Nacional, surge una obligación o imposición de tener que justificar la
exclusión total mujeres candidatas a la Corte Suprema de Justicia de la
Nación ante una composición integrada exclusivamente por hombres
(como sucede actualmente). Sostiene que la fórmula lexical “en la
medida de lo posible” sólo puede ser entendida como la autoimposición
de tener que brindar fundadas razones que le impidieran al P.E.N.
realizar una propuesta que permita reflejar las diversidades de género.
Apunta que la omisión de razones o la exposición de motivos superfluos
o no comprobados activa, dentro de su ámbito, los efectos del derecho a
la no discriminación por motivo u ocasión del género, transformando a la
propuesta de forma inmediata, en un acto de autoridad pública que se
presume inconstitucional e inconvencional.
Refiere que, el principio de progresividad establece que los
Estados deben avanzar continuamente hacia la plena realización del
sistema de derechos de forma constante, y que ello implica que deben
tomar medidas positivas y efectivas para desarrollar y aumentar el nivel
de disfrute de los derechos, evitando cualquier retroceso en los niveles
alcanzados. Entiende que esto significa que los derechos no sólo deben
ser protegidos, sino también promovidos activamente, y cualquier medida
que implique una reducción o detrimento de estos debe ser justificada
rigurosamente. Agrega que constituye un compromiso continuo y
dinámico para la mejora de los derechos humanos, subrayando la
obligación de los Estados de avanzar y no retroceder en la protección y
promoción de los derechos de las personas.
Expresa que el decidido impulso hacia la progresividad en
la plena efectividad de los derechos humanos que reconocen los tratados
sobre derecho humanos sumado al principio pro persona determinan que
la interpretación que se debe escoger dentro de lo que la norma
posibilita, es el resultado que proteja en mayor medida al ser humano.
Considera que dicha pauta se impone aun con mayor intensidad, cuando
su aplicación no entrañe colisión alguna del derecho humano así
interpretado, con otros valores, principios, atribuciones o derechos
constitucionales.
Agrega que existe desde 2005 una práctica afirmativa
constante respecto de la diversidad de género y/o la propensión a la
paridad de género por parte del Estado Nacional en la integración de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación que se tornaría
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injustificadamente regresiva si el Poder Ejecutivo Nacional -ante dos
vacantes en el tribunal y una actual composición integrada sólo por
hombres-, postule como en el caso a dos hombres para su conformación
sin respetar la diversidad y/o propensión a la paridad de género.
Recuerda que el 30/07/2020 se publicó en el Boletín Oficial
el Decreto 635/2020 mediante el cual se creó el Consejo Consultivo para
el Fortalecimiento del Poder Judicial y del Ministerio Público ad honorem
para analizar de manera crítica y elaborar recomendaciones en un plazo
de 90 días corridos sobre cinco ámbitos o ejes temáticos claves para el
funcionamiento de la justicia federal a saber: Corte Suprema de Justicia
de la Nación, Consejo de la Magistratura de la Nación, Ministerios
Públicos, Juicio por Jurados y Transferencia de competencias en materia
penal no federal a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En ese marco,
se solicitó de manera general una “Descripción valorativa con especial
indicación de los problemas que se observan para el correcto
funcionamiento” (conf. art. 4.1) y de carácter especial vinculado al
funcionamiento de cada uno de los ámbitos mencionados, en lo relativo
al Alto Tribunal: “a) El establecimiento para la selección de integrantes,
de criterios de diversidad de género y representación federal” (conf. art.
4.2).
Relata que el informe final ubicó la perspectiva de género
en un lugar central como imperativo constitucional-convencional,
otorgándole a la paridad de género un papel protagónico y clave en
términos democráticos, empezando por la Corte Suprema de Justicia de
la Nación como cabeza del Poder Judicial. Por dicho motivo, según
entiende, constituye un aporte fundamental en el marco de la pretensión
esgrimida.
Destaca que en la actualidad la C.S.J.N. está integrada por
hombres y frente a dos vacantes a ser cubiertas, el Poder Ejecutivo
Nacional resolvió proponer a otros dos más. Considera que ello implica
una injustificada regresión que conculca el derecho a la discriminación
con motivo u ocasión del género, la obligación constitucional y
convencional de promover acciones positivas estatales que garanticen
una igualdad real de oportunidades y de trato en el acceso de las
mujeres a la integración del Máximo Tribunal y el principio de
progresividad y no regresividad del sistema de derechos del Estado
constitucional y convencional de derecho argentino (arts. 75 incisos 22 y
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23 de la Constitución argentina, 2° incs. b), d) y f) y 7° inc. b) de la
Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer y art. 3° del Decreto 222/2003).
Insiste que la propuesta del Poder Ejecutivo se presume
inconstitucional e inconvencional y que dicho órgano de poder tiene la
carga de argumentar y probar la validez del acto de autoridad pública que
permite una práctica regresiva. Añade que se puede generar
responsabilidad del Estado argentino por incumplir una obligación
internacional emergente de la convencionalidad interpretada y por omitir
realizar el respectivo control de convencionalidad interno.
Ofrece prueba y formula reserva del caso federal.
II.- Con fecha 21/04/24, la Dra. Lucía Spagnolo, se
presenta y adhiere en su totalidad a la pretensión y argumentos
esgrimidos en el escrito de demanda, y solicita ser tenida como
co-actora de la acción de amparo promovida.
Considera que en su carácter de mujer y abogada cumple
con los requisitos exigidos por los arts. 111 y 55 de la Constitución
nacional para eventualmente integrar la Corte Suprema de Justicia de la
Nación y que, en ese contexto, sostiene que se acredita un interés
concreto e inmediato respecto del cumplimiento por parte del Estado
Nacional de la convencionalidad interpretada en los términos previstos
por el art. 75 inciso 22 de la C.N., a efectos de que se garantice
eficazmente el derecho a la no discriminación con motivo u ocasión del
género a través de medidas positivas concretas que permiten superar la
desigualdad estructural padecida históricamente por las mujeres respecto
de la integración del Máximo Tribunal.
III.- El día 25/04/24 se presenta la Dra. Soledad Deza, en
su carácter de Presidenta de la Fundación Mujeres x Mujeres (en
adelante MxM), adhiere en su totalidad a la pretensión y argumentos
esgrimidos en el escrito de demanda, y solicita que la Fundación sea
tenida como co-actora de la acción de amparo promovida.
Respecto de la legitimación activa, sostiene que el objeto
de la Fundación es desarticular toda discriminación de género,
contribuyendo así a construir una ciudadanía plena; promover y defender
los Derechos Humanos de las mujeres y disidencias sexuales; promover
la salud sexual y reproductiva; facilitar el acceso a la justicia y asegurar
una vida libre de violencia.
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Indica que, entre otras acciones detalladas en su estatuto
constitutivo realiza actividades que tienden a promover acciones
destinadas a incidir en la construcción de igualdad y no discriminación de
las mujeres según variables de sexo, edad, etnia, raza, discapacidad y
orientación sexual. Asimismo, se ocupa de promover la igualdad y
defiende el derecho a vivir una vida libre de violencias, en especial de la
violencia de género.
Refiere que realiza acciones conducentes para promover el
acceso efectivo a la justicia de niñas, adolescentes y mujeres, tales como
la defensa de mujeres criminalizadas por emergencias obstétricas y
brindan atención integral -patrocinando en muchos casos- a víctimas de
violencia, e impulsa y desarrolla acciones para promover la salud sexual
reproductiva y no reproductiva, y remover obstáculos para su acceso
vinculando la perspectiva de género y de diversidad.
Considera que se encuentra legitimada para intervenir en
este proceso, siendo su interés legítimo, directo, inmediato y concreto en
la conformación del Alto Tribunal en términos de diversidad de género y
que se cumpla con la Constitución y las leyes.
Entiende que se verifica la lesión del derecho a la no
discriminación con motivo del género respecto del acceso a la integración
de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la obligación constitucional
y convencional de promover acciones positivas estatales que garanticen
una igualdad real de oportunidades y de trato en el acceso a su
integración respecto de los mujeres y el principio de progresividad y no
regresividad del sistema de derechos del Estado constitucional y
convencional de derecho argentino.
Agrega que su legitimación también se encuentra justificada
por el art. 6° del Decreto 222/2003 que habilita a la ciudadanía, las
organizaciones no gubernamentales, los colegios y asociaciones
profesionales y las entidades académicas y de derechos humanos a
promover impugnaciones fundadas respecto de los candidatos y
candidatas a integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
IV.- Requerido el informe del art. 4° de la Ley N°26.854, es
evacuado en fecha 14/05/2024 por el Estado Nacional - Poder
Ejecutivo Nacional, quien solicita su rechazo, con costas.
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De modo preliminar, plantea la falta de legitimación activa,
y sostiene que la sola condición de abogado litigante “particularmente”
ante la Corte Suprema no le confiere dicha legitimación al actor para
iniciar la presente acción.
Dice que quienes han adherido a la demanda fundan su
pretensión en su carácter de integrantes “del colectivo de mujeres” y
como abogadas con aspiraciones a integrar la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, sin que ello implique diferencia del resto de las abogadas y
de los abogados que ostenten más de ocho años de ejercicio y que
reúnan los requisitos para ser Senador de la Nación.
Manifiesta que la falta de legitimación activa del actor y de
quienes adhirieron a la demanda, surge con evidencia en tanto carecen
de agravio concreto y actual respecto del acto de publicación de
candidatos realizada por el Ministerio de Justicia, limitándose a expresar
una opinión contraria a la que fundó aquella decisión. Precisa que el
ejercicio de la función jurisdiccional requiere que quienes litigan
demuestren la concurrencia de la afectación de un interés jurídicamente
protegido o tutelado y susceptible de tratamiento judicial.
Considera que el actor no acreditó una real afectación de su
derecho que permita considerar la tutela requerida, porque no demuestra
en forma directa y personal que se encuentra perjudicado por la actividad
institucional desplegada por la Administración Pública y cuya
constitucionalidad y convencionalidad cuestiona.
Señala que el acto impugnado es una cuestión no
justiciable, puesto que constituye una “propuesta”, una nominación de
candidatos para la cobertura de una vacante y una eventual vacante (un
Ministro cumplirá 75 años a fines de este año) en la Corte Suprema de
Justicia de la Nación.
Expone que las propuestas para la designación de quienes
integran la Magistratura son actos preparatorios o de administración que
conformarán, junto con la actividad desplegada en la órbita del Senado,
una sola voluntad que será manifestada en el Decreto de designación de
los jueces en los términos del artículo 99, inciso 4°, de la Constitución
Nacional, una vez que se cumplimente todo el procedimiento establecido
en aquélla.
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Agrega que las propuestas, como actos preparatorios, son
en sí actividad de carácter interno de la Administración, sin incidencia en
la esfera de derechos e intereses de los particulares y, por lo tanto,
ajenos al control judicial.
Indica que la acción resulta manifiestamente inadmisible y
por ello solicita que la rechace in limine, por falta de “caso o causa
judicial” que habilite la intervención del Poder Judicial para su tratamiento
y requiere la emisión de un acto jurisdiccional con efectos en un
procedimiento constitucional en curso -que tramitan por los expedientes
EX-2024-32397533- -APN-DGDYD#MJ y EX-2024-32398610-
-APNDGDYD#MJ- y que puede o no finalizar con un acto complejo
decidido por la participación de dos poderes del Estado.
Sostiene que las nominaciones de los Doctores Ariel Oscar
Lijo y Manuel José García Mansilla para integrar la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, fueron publicadas en el Boletín Oficial y realizadas
en el marco de la facultad propia del Poder Ejecutivo Nacional,
establecida en el art. 99 inc. 4° de la Constitución Nacional, de acuerdo
con el procedimiento administrativo especial reglamentado por el Decreto
N°222/2003 modificado por sus similares N°491/2018 y N°267/2024, y
como tal reviste naturaleza de acto de conducción superior del gobierno
o acto institucional, que carece de la calidad de acto administrativo;
consecuentemente no tiene incidencia sobre los derechos de los
particulares.
Explica que en el marco de dicho procedimiento, las
personas enunciadas en su art. 6° pueden presentar las posturas y
observaciones que estimen pertinentes en un plazo de quince (15) días
ante el Ministerio de Justicia y que vencido dicho plazo, el Poder
Ejecutivo Nacional hará mérito de las razones que abonaron la decisión y
dispondrá la elevación de la propuesta al Honorable Senado de la Nación.
Destaca que el planteo resulta prematuro dado que se
encuentra en pleno trámite el procedimiento establecido en la
Constitución Nacional, que puede finalizar con el acto complejo –toda vez
que intervienen en el mismo dos Poderes del Estado Nacional– de
nombramiento del o de los futuros magistrados de la Corte Suprema.
Manifiesta que resultaría anticipado y conjetural expedirse
sobre el planteo de inconstitucionalidad de una publicación en el Boletín
Oficial (que no es un acto administrativo) y que aún podría ser
reconsiderada en sede administrativa, sin que surja arbitrariedad e
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ilegalidad manifiesta, porque la Administración se halla desarrollando el
procedimiento constitucional de conformidad con lo establecido por la
Constitución Nacional y su Decreto reglamentario N°222/2003, en el
marco del cual se recibieron las observaciones correspondientes por la
ciudadanía y diversas entidades públicas y privadas.
Argumenta que la parte actora no ha logrado acreditar la
situación de urgencia que reclama la vía intentada, ni que exista un daño
actual e inminente que restrinja con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta
los derechos constitucionales y convencionales que se invocan como
afectados, como así tampoco la ineficacia de otras vías procesales.
Refiere que, luego de la reforma constitucional de 1994, en
el artículo 75 inciso 22, se estableció que ciertos Tratados sobre
Derechos Humanos tienen jerarquía constitucional, entre ellos la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH) y Convención
sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la
mujer (CEDAW), en las condiciones de su vigencia.
Sostiene que el Estado Nacional cumple con la vigencia de
ambos instrumentos internacionales. Aclara que, si bien su consideración
puede llevar a interpretaciones diversas, no se puede llegar al extremo
de modificar y condicionar las potestades constitucionales que tienen dos
poderes del Estado y al procedimiento establecido en la ley Fundamental
para la designación de magistrados para ocupar cargos en la C.S.J.N.
V.- Corrido el traslado del informe, los accionantes lo
contestan el día 21/05/24, por los argumentos allí esgrimidos, los que se
tiene por reproducidos en honora a la brevedad.
Con fecha 28/05/24 denuncian como hecho nuevo el
mensaje de elevación del Poder Ejecutivo a la Cámara de Senadores de
los pliegos de los doctores Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para el
otorgamiento del respectivo acuerdo y adjuntan copia de cada uno de
ellos, cuyo traslado fue contestado por la contraria.
El 14/06/24 se confiere la correspondiente vista a la Fiscalía
Federal, quien emite dictamen el 19/06/2024 que propone rechazar la
acción intentada y pasan los autos a SENTENCIA.
VI.- En primer término, corresponde señalar que la presente
acción de amparo se promueve con el objeto de que se declare la
inconstitucionalidad e inconvencionalidad del acto de autoridad
pública de la Presidencia de la Nación que propone a los Doctores
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Ariel Oscar Lijo y del Doctor Manuel José García-Mansilla para
integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación y se ordene al
Estado Nacional-Poder Ejecutivo Nacional que eleve una nueva
propuesta que garantice la diversidad de género o propenda a la
paridad de género en la integración del Máximo Tribunal del país.
VII.- Así las cosas, corresponde en primer término examinar
la cuestión relativa a la legitimación procesal de los coactores y la
existencia de causa o controversia que inste la actuación del
Tribunal.
Ello así, toda vez que debe recordarse que de conformidad
con lo dispuesto en el art. 116 de la Constitución Nacional resulta una
atribución del Poder Judicial de la Nación “… el conocimiento y decisión
de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución,
y por Leyes de la Nación…y por los tratados con naciones extranjeras...”.
Y, pues la justicia nacional no procede de oficio y sólo ejerce jurisdicción
en los casos contenciosos en que es requerida a instancia de parte (art.
2º de la Ley 27).
Tales “causas” han sido definidas como aquellos “asuntos”
en que se pretende de modo efectivo la determinación del derecho
debatido entre partes adversas (Fallos: 156:318, cons. 5º), que debe
estar fundado en un interés específico, concreto y atribuible en forma
determinada a quien litiga (Fallos: 326:3007).
Sobre la base de tales disposiciones, una constante
jurisprudencia del Alto Tribunal expresó que no hay causa "... cuando se
procura la declaración general y directa de inconstitucionalidad de las
normas o actos de otros poderes...", ni, por ende, existe facultad alguna
en cabeza del Poder Judicial, a formular dichas declaraciones (Fallos: 307
:2384, cons. 2°, sus citas, 3.G.405XXXIII "Gómez diez, Ricardo y otros c/
PEN - Congreso de la Nación s/ proceso de conocimiento" del 31/03
/1999, cons. 6°). Ello, a los fines de salvaguardar el principio
constitucional de división de poderes.
En tal contexto, quien acciona debe demostrar la existencia
de un interés jurídico suficiente o que los agravios expresados lo afecten
de manera directa o sustancial, concreta e inmediata.
Así, la legitimación activa constituye un presupuesto
necesario para que exista un “caso” o “controversia” que deba ser
resuelto por un tribunal de justicia y su ausencia determina la
improcedencia de la acción que se persigue.
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VIII.- A los fines de dilucidar la cuestión, cabe estar a la
doctrina y directrices -constantes e invariables- de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, con relación a la falta de legitimación procesal de
quienes se presentan ante la Justicia, instando su intervención e
invocando el carácter de la ciudadanía en aquellos temas que se
consideran resonantes o de repercusión para la sociedad.
En este sentido, la C.S. ha subrayado que: “…la existencia
de un interés particular del demandante en el derecho que alega, …no
aparece como un requisito tendiente a eludir cuestiones de repercusión
pública sino a fin de preservar rigurosamente el principio de división de
poderes, al excluir al Poder Judicial de una atribución que, como la de
expedirse en forma general sobre la constitucionalidad de las normas
emitidas por los Poderes Legislativo y Ejecutivo, no le ha sido reconocida
por el art. 116 de la Constitución Nacional...” (Fallos: 306:1125; 307
:2384; 310:2342; 330:3109).
Es que, recordó que el Poder Judicial “…debe ser
preservado de la subrejudicialización de los procesos de gobierno” (conf.
L.609.XLI Originario “La Rioja, Provincia de c/ Consejo de la Magistratura
y otro s/ Acción declarativa de certeza - ley 18.198 nacional electoral”, del
14/06/2005).
IX.- En tal contexto, el Máximo Tribunal ha advertido que la
invocación de la aptitud de “ciudadano/a” sin la demostración de un
perjuicio concreto es insuficiente para sostener la legitimación a los
fines de impugnar la constitucionalidad de una norma o acto de gobierno
(conf. Doctrina de Fallos: 306:1125, 307:2384, 331:1364, 333:1023, entre
otros, citados en “Roquel, Héctor Alberto c/ Santa Cruz, Provincia de
(Estado Nacional) s/ Acción de amparo” del 10/12 /2013-R.859.XLVIII.).
Agregó que el de “ciudadano” es un concepto de notable
generalidad y su comprobación -en la mayoría de los casos-, no resulta
suficiente para demostrar la existencia de un interés “especial”, o
“directo”, “inmediato”, “concreto” o “sustancial”, que permita tener por
configurado un “caso contencioso” (Fallos: 32:528, 324:2048 y 333:1023
citados por la C.S. en el precedente “Roquel”).
Asimismo, recordó que “…el demandante no puede
expresar un agravio diferenciado respecto de la situación en que se
hallan los demás ciudadanos, y tampoco puede fundar su legitimación
para accionar en el interés general en que se cumpla (arg. Fallos: 321
:1352) la Constitución y las leyes”. Y, que admitir la legitimación en un
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grado que la identifique con el “…generalizado interés de todos los
ciudadanos en ejercicio de los poderes de gobierno…”, “…deformaría las
atribuciones del Poder Judicial en sus relaciones con el Ejecutivo y con la
legislatura y lo expondría a la imputación de ejercer el gobierno por
medio de medidas cautelares” (Fallos: 331:1364, 333:1023, cons. 4º y
sus citas” -ver cons. 4ª del “Roquel”, opus cit. y “Thomas Enrique”).
En este aspecto, resulta menester dejar asentada las
apreciaciones que sobre los antecedentes del propio Tribunal Cimero,
acerca del tema en examen, aquél efectuara en el fallo “Thomas”, en el
cual añadió: “… sólo una lectura deformada de lo expresado por esta
Corte en la decisión mayoritaria tomada en la causa "Halabi" (Fallos: 332
:111), puede tomarse como argumento para fundar la legitimación del
demandante, pues basta con remitir a lo sostenido en el considerando 91
de dicho pronunciamiento para concluir que, con referencia a las tres
categorías de derechos que se reconocen, la exigencia de caso en los
términos del artículo 116 de la Constitución Nacional se mantiene
incólume, "Y ya que no se admite una acción que persiga el control de la
mera legalidad de una disposición". La sentencia dictada por esta Corte
en el mencionado caso "Halabi" como no podía ser de otro modo no ha
mutado la esencia del control de constitucionalidad que la Ley Suprema
encomienda al Poder Judicial de la Nación en los términos señalados
precedentemente, para convertirlo en un recurso abstracto orientado a la
depuración objetiva del ordenamiento jurídico que es ostensiblemente
extraño al diseño institucional de la República...”.
X.- Tales argumentos considero extensivos -en el caso así
formulado- respecto del carácter de “abogado” de la matrícula que
invoca el Dr. Gil Domínguez aún cuando -conforme afirma- su ejercicio
profesional sea mayormente por ante el Máximo Tribunal.
Ello, en la medida que los perjuicios que alega por la
propuesta del Poder Ejecutivo Nacional relativas a los dos candidatos
varones para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación, tal
como se expuso, en este estadio preliminar y general que plantea el
profesional, su mera invocación resulta conjetural y no alcanza para
expresar un agravio diferenciado respecto de la situación en que se
hallan las demás personas que ejercen la abogacía.
Tampoco el ordenamiento jurídico nacional habilita a la Dra.
Spagnuolo a promover el presente amparo invocando su condición de
"mujer abogada", aún cuando en el planteo se relacione con la violación
de la igualdad real de oportunidades y de trato en el acceso de las
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mujeres a la integración del Alto Tribunal, en la medida que no ha
demostrado un perjuicio concreto y diferenciado, o que -en su caso- se
encuentre en condiciones de representar el eventual colectivo
perjudicado por la propuesta que se cuestiona.
XI.- Cabe destacar que idéntica solución corresponde
respecto de la Fundación Mujeres por Mujeres, por cuanto si bien
posee como objeto: “...desarticular toda discriminación de género,
contribuyendo así a construir una ciudadanía plena; promover y defender
los Derechos Humanos de las mujeres…; facilitar el acceso a la
justicia…”, y entre otras acciones detalladas en su estatuto puede
realizar las “.. destinadas a incidir en la construcción de igualdad y no
discriminación de las mujeres… para promover el acceso efectivo a la
justicia de niñas, adolescentes y mujeres… y remover obstáculos para su
acceso vinculando la perspectiva de género y de diversidad”, no debe
perderse de vista que el interés invocado resulta genérico y difuso en
cuanto a la conformación del Máximo Tribunal en términos de diversidad
de género.
Es que, la representación del colectivo de mujeres que
invoca y su objeto estatutario con especial foco en la no discriminación
por razones de género resultan de un grado tal de generalidad, que no
se advierte que la Fundación posea en este caso representación con la
suficiente especialidad que el cuestionamiento requiere.
XII. Por su parte, tampoco lo dispuesto en el art. 6° del Dto.
222/2003, invocado por tanto por el Dr. Gil Domínguez como por sus
adherentes, en cuanto establece: “Los ciudadanos en general, las
organizaciones no gubernamentales, los colegios y asociaciones
profesionales, las entidades académicas y de derechos humanos, podrán
en el plazo de QUINCE (15) días a contar desde la última publicación en
el Boletín Oficial, presentar al MINISTERIO DE JUSTICIA SEGURIDAD
Y DERECHOS HUMANOS , por escrito y de modo fundado y
documentado, las posturas, observaciones y circunstancias que
consideren de interés expresar respecto de los incluidos en el proceso de
preselección, con declaración jurada respecto de su propia objetividad
respecto de los propuestos.", confiere legitimación activa a los
presentantes en este proceso.
Ello así, toda vez que el decreto 222/2003 regula el
procedimiento para el ejercicio de la facultad que el inc. 4° del art. 99 de
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la CN confiere a la Presidencia de la Nación para el nombramiento de
integrantes de la Magistratura y estableció el marco normativo para la
preselección para la coberturas de vacantes.
En tal contexto, surge con claridad que lo allí reglamentado
se refiere a las posibles impugnaciones que puedan presentarse por ante
el Ministerio de Justicia en el marco del procedimiento administrativo de
propuesta de candidatos a integrar el Máximo Tribunal, más no resulta
aplicable ni extensivo para invocar la legitimación activa que habilita el
ordenamiento jurídico a accionar entre los Tribunales de Justicia.
XII.- Pues bien, en el contexto descripto y en virtud de lo
apuntado, atendiendo a la naturaleza y objeto de la vía promovida, lo
cierto es que la acción deducida no puede prosperar, por cuanto no se
advierte la presencia de un “caso contencioso”, ya que -de conformidad
con la reseña efectuada- las condiciones que invocan los actores no
resultan aptas para autorizar la intervención de la Magistratura en el
control que proponen.
Por lo demás, expedirse sobre la propuesta de los dos
candidatos para cubrir las vacantes del Máximo Tribunal formulada por el
Poder Ejecutivo Nacional sin el marco de una adecuada causa que
habilite el control judicial importaría avanzar en torno a una cuestión
privativa de otro Poder del Estado, en un evidente exceso de la función
jurisdiccional.
Por otro lado, la inexistencia del derecho subjetivo a la
legalidad, determina que -salvo hipótesis excepcional- la reacción
impugnatoria no pueda ser promovida por quien no se encuentra
personal y directamente perjudicado. Este factor opera como un límite
negativo. No basta cualquier interés, concretamente no alcanza el interés
en la legalidad, sino que se torna indispensable un interés calificado
(conf. Sala III, in re: "Negri, Mario Raúl y otros c/ Estado Nacional –
Honorable Cámara de Diputados – Comisión Juicio Político s/ Amparo
Ley 16.986", expte. N°24.122/2015, sentencia del 16/07/2015).
Es decir, el objeto de la acción implica exigir el mero
cumplimiento de la legalidad, sin que se explique cuál sería la afectación
concreta y particularizada que tendría la parte actora. Tal situación
resulta insuficiente para tener por configurado un caso o controversia, en
los términos de los ya citados artículos 116 de la Constitución Nacional y
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2° de ley 27, como así también de la clara y constante jurisprudencia del
Alto Tribunal (conf. CSJN, in re: N°1794/2024/RS1 “Gil Dominguez,
Andrés c/ EN s/ proceso de conocimiento”, del 23/04/24).
Por último, considero que no contaría la reflexión propuesta,
lo resuelto por el Máximo Tribunal en los autos CSJ 22/2009 (45-C)
Recurso de hecho “Colegio Público de Abogados de Tucumán c/
Honorable Convención constituyente de Tucumán y otro”, de fecha 14/04
/2015, en el que destacó que frente a “…situaciones excepcionalísimas
en las que se denuncia que han sido lesionadas expresas disposiciones
constitucionales que hacen a la esencia de la forma republicana de
gobierno… la simple condición de ciudadano resultaría suficiente para
tener por demostrada la existencia de un interés “especial” o “directo”,
toda vez que recalcó que tal situación se configura “…cuando están en
juego las propias reglas constitucionales…” (cons. 9º), situación que
-como se remarcó ut supra- no se dan en el supuesto bajo examen, en el
que se cuestionan las propuestas del Poder Ejecutivo Nacional para que
los dos candidatos integren la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En efecto, en el precedente invocado, la C.S. aclaró “... que
la interpretación propiciada… no debe equipararse a la admisión de la
acción popular que legitima a cualquier persona, aunque no titularice un
derecho, ni sea afectada, ni sufra perjuicio…” (cons. 12).
Bajo tal temperamento, al no presentarse conflicto alguno
sobre el cual debería tratar la acción deducida, deviene manifiesto que
ésta se torna inadmisible.
Es que, la cuestión resulta ajena a la esencia de la
jurisdicción que el Poder Judicial se encuentra facultado a ejercer, que es
la de resolver colisiones efectivas de derechos, y no emitir opinión en
abstracto acerca de la validez -como en caso- de actos llevados a cabo
por otros Poderes del Estado.
Esto es así, pues, como se apreciara ut supra, mediante la
pretensión intentada se estaría decidiendo sobre una cuestión privativa
de otros poderes del Estado, encaminada a ordenarle como obrar y
decidir, o no, en una determinada materia en lo que pueda corresponder
a aquéllos en lo pertinente de competencia propia, de acuerdo al
principio republicano de división de poderes, siendo en base a aquél
cuándo, cómo y dónde, es decir, en que ámbito específico de actuación,
deben operar los resortes de participación y/o control de los actores
políticos que integran los órganos del Poder del Estado.
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Por lo tanto, a mérito de lo expuesto, no dándose los
supuestos del art. 43 de la Constitución Nacional y de la Ley N°16.986,
FALLO:
1°) Rechazar la acción de amparo intentada.
2°) Imponer las costas a la parte actora, por no existir
motivos para su dispensa (conf. art. 14 de la Ley Nº16.986 y art. 68,
CPCCN).
Teniendo en cuenta la época de los trabajos profesionales
(conf. CSJN “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.” del 4/09/2018), la
naturaleza del asunto, lo preceptuado por el art. 48 de la Ley nº 27.423,
en cuanto fija un honorario mínimo en los procesos de amparo; atento el
motivo, extensión, calidad jurídica y resultado de la labor desarrollada, es
preciso remitirse a lo dispuesto en los incs. b) a g) del art. 16º de la
referida Ley de Arancel.
En tales condiciones, atendiendo a las etapas del pleito
cumplidas, corresponde regular los honorarios de la dirección letrada y
representación legal de la parte demandada -en conjunto- en la suma de
PESOS UN MILLÓN CINCUENTA MIL DOSCIENTOS ($1.050.200.-)
-equivalente a 20 UMA (resolución SGA N°1497/24, $52.510.-)- (cfr. arts.
16, 20, 29, 48 y ccdtes. y citados de la Ley nº 27.423 y Dto. 1077/17).
El importe del Impuesto al Valor Agregado integra las
costas del juicio y deberá adicionarse a los honorarios cuando el
profesional acreedor revista la calidad de responsable inscripto en dicho
tributo (conf. Sala II in re: “Beccar Varela Emilio - Lobos Rafael Marcelo
c/ Colegio Público de Abogados” del 16 de julio de 1996).
Para el caso de que el profesional no haya denunciado la
calidad que inviste frente al IVA, el plazo para el pago del tributo sobre el
honorario regulado, correrá a partir de la fecha en que lo haga.
3°) Intímese a la actora para que, en el término de 5 (cinco)
días, acredite el pago de la tasa de justicia -art. 13, inc. b) de la Ley
Nº23.898-, bajo apercibimiento de lo previsto por la ley de tasas
judiciales.
Regístrese, notifíquese y, oportunamente, archívese.-
Signature Not Verified
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MARRA GIMENEZ
Date: 2024.06.24 13:38:39 ART
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