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BLOQUE 10. La Segunda República.

La Guerra Civil en un contexto de Crisis


Internacional (1931-1939)
10.1. La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio
reformista (1931-1933).
1. Introducción.
El 14 de abril de 1931 se proclama la II República, iniciándose una corta etapa de cambios sociales y
políticos que no pudieron llevarse a cabo. El aplazamiento de estos cambios causó graves tensiones.
La II República pasará en cinco años por tres etapas:
-1931-1933: Se impone una república de izquierdas con los protagonistas del Pacto de San Sebastián. La
labor de políticos como Azaña planteó amplias reformas en agricultura, religión y el sector militar, así
como la autonomía de Cataluña.
-1934-1936: Una república de derechas en la que están presentes radicales como Lerroux y la CEDA de Gil
Robles, que paralizan las reformas anteriores y realizan una dura represión ante el intento revolucionario de
1934.
-Las elecciones de 1936 inauguran el gobierno del frente popular que quiere volver a las reformas. La
opinión pública está cada vez más enfrentada y el desenlace será la Guerra Civil en junio de 1936.
2. El gobierno provisional.
El 14 de abril de 1931 se proclama la república. En Madrid, los miembros del comité republicano van a la
Puerta del Sol, toman posesión del ayuntamiento y proclaman la república en medio del clamor popular.
Se formó un gobierno provisional que representaba a las principales fuerzas de la conjunción republicano-
socialista: contaba con la derecha republicana de Alcalá Zamora, la izquierda republicana con Azaña, los
radicales de Lerroux, socialistas con Largo Caballero, nacionalistas catalanes y republicanos gallegos.
Se convocan elecciones a Cortes Constituyentes y se inician algunas reformas mediante decretos
ministeriales. La II República se tuvo que enfrentar a conflictos sociales, a los grandes empresarios y a la
jerarquía católica.
3. La Constitución de 1931.
-La nueva República es democrática y progresista, hecha para los trabajadores. La bandera es roja, amarilla
y morada.
-El presidente es elegido por 6 años, es quien elige al jefe de gobierno y puede disolver las Cortes.
-El gobierno tiene un consejo de ministros y un presidente.
-El poder legislativo reside en las Cortes, que duran cuatro años.
-El sufragio es universal, para mayores de 23 años, y por primera vez se concede el voto a la mujer.
-Se conceden amplios derechos y libertades; se crea el Tribunal de Justicia de Garantías Constitucionales.
-Es laicista: hay separación Iglesia-Estado, no hay ninguna religión oficial, se reconoce el matrimonio civil
y el divorcio.
-Se permiten las autonomías.
La nueva Constitución no consigue el consenso de todas las fuerzas políticas, existiendo profundas
discrepancias entre la izquierda y la derecha.
4. La coyuntura económica.
Existe un cambio en la distribución de la renta y la riqueza; a consecuencia del 14 de abril, se retiran
depósitos bancarios y las inversiones se hunden. La primera etapa supondrá una desconfianza y un
desplome de las inversiones, mientras que a partir de 1933 se da una moderada recuperación.
Es el momento de la Gran Depresión; el hundimiento de la bolsa, la depreciación del dólar y el cierre de
bancos repercuten en la agricultura y la minería española. En España fue menos la incidencia de la crisis
por la pérdida del valor de la peseta y las medidas proteccionistas que impiden la llegada de productos. La
limitada implicación española en el comercio exterior limita también las consecuencias de la crisis
internacional.
En cuanto a la política económica, el gasto público se reduce, las ayudas se paralizan, suben los precios y
disminuye la demanda, hay menos beneficios y todo ello repercute en la situación de los obreros. La
reforma agraria traerá una gran conflictividad social, fomentada por CNT y PSOE. Todos estos problemas
acabarían degenerando en la Guerra Civil.
5. El gobierno reformista.
Alcalá Zamora es presidente de la República, con Manuel Azaña como jefe de gobierno. Es una república
de izquierdas, que inicia las siguientes reformas:
a) La reforma agraria: Se intenta transformar la estructura agraria para acabar con el latifundismo.
Se expropian las grandes propiedades mediante indemnizaciones. La ley se aprueba, pero no fue posible
llevarla a cabo.
b) El problema religioso: La situación se agrava por las medidas tomadas por el gobierno. Se
extingue la Compañía de Jesús y se confiscan sus bienes, se elimina el mantenimiento de culto y clero, se
implanta el divorcio y se prohíbe a los religiosos impartir enseñanza.
c) El problema militar: se da la posibilidad de retirarse a los generales y oficiales que no juren
fidelidad a la República, y todos aquellos generales que no tuvieran nombramiento en seis meses, pasarían a
la reserva. Se redujo el número de divisiones y se cerró la academia de oficiales de Zaragoza. Todo ello
provocó un gran malestar en el ejército.
d) El problema regional: Los catalanes inician su Estatuto de acuerdo con la Constitución. Tendrán
un presidente, un gobierno autonómico, un parlamento y un consejo ejecutivo. El gobierno central sólo
regula las relaciones exteriores, el orden público y la defensa. El estatuto de los vascos se dará en octubre
del 36. En Galicia únicamente llegó a votarse el proyecto, por el inicio de la guerra.
e) Otros problemas: En agosto del 32, el general Sanjurjo se subleva en Sevilla. Es la “Sanjurjada”,
que será reprimida, y por la que el general es condenado a muerte; finalmente se le cambió la muerte por
cadena perpetua, pero al llegar la derecha al gobierno se le amnistiará.
Se produjo también un levantamiento anarquista, conocido como “los sucesos de Casas Viejas”. Fue muy
sangriento, y trajo consigo la dimisión de Azaña. Alcalá Zamora disuelve las Cortes y convoca elecciones.
6. Adversarios del reformismo. Conflictividad social.
LA REORGANIZACIÓN DE LA DERECHA: Los antiguos monárquicos fueron derivando hacia posturas
antidemocráticas, creando organizaciones como Acción Católica, Renovación Española, Falange Española
de las J.O.N.S., CEDA (alianza de partidos católicos de derechas), UME (asociación de militares),
Comunión Tradicionalista (carlistas)…
OBRERISMO Y CONFLICTIVIDAD SOCIAL: Dentro del movimiento anarquista, la FAI era la más
radical y la CNT era más moderada. Con el paso del tiempo las huelgas, las insurrecciones y las
ocupaciones de tierra eran frecuentes. Todo esto, unido a una gran represión, hizo que se radicalizaran las
posturas y la UGT y el PCE aumentarán notablemente su número de afiliados.
7. La cultura y la educación.
Uno de los aspectos más importantes de la cultura en la Segunda República es la labor pedagógica realizada
en el bienio 32-33. Se construirían escuelas que paliarían el déficit producido por la enseñanza religiosa, al
tiempo que ampliaban la oferta de la escuela pública, gratuita y mixta, en la línea de la Constitución del 31.
Con respecto a la Enseñanza Superior, es un momento de apogeo de la Residencia de Estudiantes creada
por la ILE. Allí coincidieron tres representantes de la cultura española del siglo XX, unidos por su interés
por el movimiento surrealista: Salvador Dalí, Luis Buñuel y Federico García Lorca. Estos dos últimos ya
habían colaborado en un documental, “Las Hurdes, tierra sin pan”, que había causado gran escándalo.
Lorca escribe obras como Bodas de Sangre, Yerma o La Casa de Bernarda Alba.
En este período se crean también bibliotecas ambulantes para fomentar la lectura, junto con las llamadas
“misiones pedagógicas”, en las que maestros e incluso estudiantes llevaban a zonas rurales educación,
cultura, museos ambulantes, teatro, cine, coros…
Mención especial merecen dos grupos teatrales: El Buho, de Max Aub, y La Barraca, de Lorca
10.2. El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular,
las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.
1. El bienio radical-cedista.
Las elecciones de 1933, las primeras en las que votaron las mujeres, supusieron el inicio de una República
de derechas, ya que la izquierda se presentaba muy desunida: los republicanos y socialistas enfrentados por
los conflictos sociales de la etapa anterior, presentaron candidaturas separadas, y la CNT impulsó en los
obreros la abstención. Por el contrario, la derecha se presentó unida y organizada. Por ello, se inaugurarán
dos años de gobierno conservador, conocido como el Bienio Negro.
Dos fuerzas políticas obtuvieron los mejores resultados: el Partido Radical de Lerroux y la CEDA, de Gil
Robles. El Presidente de la República sería Alcalá-Zamora, que ratifica como jefe de gobierno a Lerroux,
quien gobernaría con el apoyo de la CEDA.
Durante esta etapa, se invierte el rumbo marcado en la república de izquierdas, se frena la política
antirreligiosa, se amnistía a los responsables de la “sanjurjada”.
2. La Revolución de 1934.
En octubre de 1934, los catalanes se rebelarán y crearán el Estado Catalán, con apoyos de los
independentistas, comunistas y socialistas. Se declaró el estado de guerra y el ejército, al mando del general
Batet, reprimirá la revuelta. Varios líderes de la izquierda serían encarcelados.
En Asturias, los mineros protagonizan una revolución social, fruto del acuerdo previo entre anarquistas,
socialistas y comunistas. Columnas de mineros armados ocuparon los pueblos de la cuenca, tomaron gran
parte de los cuarteles de la Guardia Civil y sustituyeron los ayuntamientos por comités revolucionarios. Los
mineros sitiaron Oviedo y se enfrentaron a las fuerzas del orden. El gobierno envió desde África al general
Franco para reprimir el levantamiento. La represión fue durísima, y desencadenaría una campaña de
solidaridad internacional. A partir de este momento no hay ya posibilidad de convivencia entre la izquierda
y la derecha.
3. La crisis del bienio radical-cedista.
Por causa de la revolución de octubre se endurece la política del gobierno. Se suspendió el Estatuto de
Autonomía de Cataluña y se nombró a Gil Robles ministro de Guerra, y a Francisco Franco jefe del Estado
Mayor.
La CEDA propuso una modificación de la Constitución, que restringiría el poder de las autonomías,
contemplaría la abolición del divorcio, etc. Tanto los radicales como el Presidente, Alcalá Zamora, se
mostraron favorables a esta reforma, pero el proyecto no llegó a ser votado, ya que en 1935 estalla una
grave crisis: el Partido Radical se vio afectado por una serie de escándalos de corrupción, como el “caso del
estraperlo”, o casos de malversaciones de fondos por parte de varios políticos radicales. Finalmente, Alcalá
Zamora convoca nuevas elecciones para febrero de 1936.
4. Las elecciones de 1936.
Para presentarse a las elecciones, los partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas) se
agruparon en el Frente Popular, una coalición con un programa común que defendía la amnistía para los
encarcelados por la revolución de 1934, la reintegración a cargos y puestos de trabajo para los represaliados
políticos y la aplicación de las reformas suspendidas por el gobierno radical-cedista. La CNT no participó
en este pacto, pero esta vez no pidió la abstención.
Los partidos de derecha formaron distintas coaliciones, pero no llegaron a cohesionarse del mismo modo,
aunque sí se creó el Bloque Nacional (CEDA, monárquicos y tradicionalistas).
En las elecciones, el ganador será el Frente Popular, si bien los votos estuvieron extraordinariamente
igualados (46,5% frente a 48%). La derecha tuvo buenos resultados en el interior de la Península, Navarra y
parte de Aragón, mientras que la izquierda obtuvo la mayoría en las grandes ciudades (Madrid, Barcelona,
Valencia…), en las zonas industriales y del litoral.
El nuevo presidente de la república será Manuel Azaña, con gran oposición de la derecha y de buena parte
del ejército, y Casares Quiroga será el jefe de gobierno.
5. El Frente Popular.
El nuevo gobierno decretó una amnistía, y se obligó a las empresas a readmitir a los obreros despedidos a
raíz de la huelga de octubre de 1934. Se restableció el Estatuto de Autonomía de Cataluña, y en el País
Vasco y Galicia se iniciaron las negociaciones para la aprobación de sus respectivos estatutos.
El nuevo gobierno reanudó el proceso reformista interrumpido en 1933.
Esperanzados con las perspectivas de cambio, los partidos de izquierda y los sindicatos comenzaron una
movilización popular. Los anarquistas defendían acciones revolucionarias, e incluso un sector del
socialismo, encabezado por Largo Caballero, se inclinaba hacia posiciones más radicales, cercanas a las del
PCE. En las ciudades se convocaron huelgas para pedir la mejora de las condiciones laborales, y en el
campo los jornaleros ocupaban las tierras, adelantándose a la legislación.
La nueva situación fue recibida por la derecha con absoluto rechazo: muchos propietarios se opusieron a las
medidas del gobierno, algunos empresarios industriales cerraron sus fábricas y expatriaron capitales, y la
Iglesia volvió a lanzar campañas contra la República. Falange Española asumió un fuerte protagonismo y
fomentó un clima de enfrentamiento y crispación política. Utilizando la “dialéctica de los puños y las
pistolas”, en palabras de José Antonio Primo de Rivera, grupos falangistas protagonizaron acciones
violentas contra la izquierda, que reaccionó del mismo modo. Entre febrero y julio de 1936, los
enfrentamientos se habían extendido por casi todo el país.
6. Hacia el golpe de estado. Antecedentes de la Guerra Civil.
El clima de violencia favorecía a los sectores decididos a organizar un golpe de Estado militar contra la
República.
Aunque ya desde las elecciones existía una conspiración militar, estaba mal organizada y tuvo escasa fuerza
hasta que el general Emilio Mola se puso al frente. Su plan consistía en organizar un pronunciamiento
militar simultáneo en todas las guarniciones posibles, siendo claves las de Madrid y Barcelona, y con
especial protagonismo de las tropas de África, las mejor preparadas, al mando del general Franco. Para
frenar esta conspiración, el gobierno trasladó de destino a lo generales directamente implicados, alejándolos
lo más posible (Franco, a Canarias y Mola a Navarra).
Sin embargo, la conspiración militar contaba con un fuerte apoyo de la derecha (monárquicos, carlistas,
falangistas, cedistas…), e incluso se habían establecido contactos con la Alemania nazi y la Italia fascista.
Pero las discrepancias entre los conspiradores en cuanto al tipo de régimen a instaurar tras el golpe de
Estado hacían retrasar la fecha del levantamiento: Mola quería una dictadura militar durante un tiempo,
pero no tenía claro si volver a la República o a la Monarquía; la CEDA pretendía una vuelta a la Monarquía
Alfonsina; los falangistas querían un régimen a la italiana; los carlistas pretendían instaurar una monarquía
constitucional.
El día 14 de julio es asesinado el dirigente monárquico José Calvo Sotelo, en represalia al asesinato del
teniente Castillo, que colaboraba con las milicias de izquierdas. Su muerte aceleró los planes de los
golpistas, y el 17 de julio de 1936, la comandancia de Melilla, con Franco a la cabeza, se sublevó contra el
gobierno.
Había comenzado la Guerra Civil.
10.3. La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión
internacional del conflicto.
1. Introducción.
Entre el 18 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, se desarrolló la guerra en España. Esta guerra marcó a
generaciones de españoles: a unos por el triunfo, a otros por la derrota, y a todos por el horror y la
violencia. Se convirtió en una larga y cruenta guerra de tres años, que supuso un bache económico, cultural
y demográfico.
Las ayudas que del exterior recibieron el ejército republicano y el sublevado contribuyeron a incrementar la
dureza y la duración de la guerra. La falta de organización constituyó un problema en la zona republicana.
Por el contrario, el orden en la España franquista y el apoyo exterior fueron fundamentales.
El proceso de la guerra se realizó sin retrocesos sensibles hasta el final. Los republicanos consiguieron
éxitos en Madrid y Guadalajara.
Con respecto a la política interna, la Guerra Civil dividió a España:
-En la zona republicana se da una notable falta de autoridad, desorden y escasez de alimentos.
-En la zona nacional se estableció censura en los medios, y todos los partidos que apoyaban a los
sublevados se unificaron. Por otra parte, la Iglesia apoyó incondicionalmente a los nacionales hasta el punto
de denominar “cruzada” a la guerra.
2. Sublevación militar.
Desde el triunfo del Frente Popular, generales y jefes del ejército comenzaron a tramar una insurrección
contra el gobierno. Generales monárquicos como Orgaz, Fanjul y Goded, tradicionales como Queipo de
Llano y republicanos como Sanjurjo, Mola y Franco, se unieron por su rechazo al gobierno del Frente
Popular, liderados por Sanjurjo y coordinados por Mola.
El 17 de julio se sublevaba Melilla, y al día siguiente Franco volaba de Canarias a Marruecos para ponerse
al frente de las tropas de África. El 18 de julio la sublevación se extendía por toda la península; Mola se
impone en Navarra con ayuda de los requetés; Queipo de Llano en Sevilla; Cabanellas en Zaragoza; Madrid
y Barcelona fueron pronto controladas por la república.
El gobierno de Casares Quiroga, que restó importancia a la sublevación, no supo reaccionar a tiempo y fue
sustituido por Giral, quien entregó las armas a las milicias.
Tras las primeras acciones del levantamiento, los sublevados controlaban Galicia, León, Castilla la Vieja,
Navarra, gran parte de Aragón, la baja Andalucía, las islas Baleares y Canarias. La república dominaba
Madrid, Cataluña y el País Vasco.
Una circunstancia determinante fue el paso del estrecho de Gibraltar. La presencia de la Legión y los
Regulares de África en la península permitió controlar la Baja Andalucía y entrar en Badajoz.
3. Consolidación de los dos bandos.
Los sublevados eran militares conservadores monárquicos afiliados a los partidos de la derecha. El general
Mola, que dirigía la conspiración, tenía las ideas más claras: pretendía eliminar el riesgo de revolución de
izquierdas. Los monárquicos y la CEDA deseaban la vuelta de la monarquía alfonsina; los falangistas
querían un régimen a la italiana y los carlistas una monarquía tradicionalista.
Los leales a la República estaban constituidos por las clases más populares: socialistas, comunistas y
anarco-sindicalistas. Las clases medias estaban vinculadas a los partidos republicanos.
La opinión internacional consideró la Guerra Civil española como una lucha a muerte entre el fascismo y la
democracia. Incluso algunos creyeron que la lucha era entre fascismo, comunismo y democracia. Se creyó
entonces que España era un “microcosmos” donde ya se estaba produciendo ese enfrentamiento que
muchos temían a escala mundial. Sin embargo, la Guerra Civil fue un enfrentamiento armado entre los
viejos grupos dominantes de la España de la Restauración y los grupos emergentes obreros y burgueses
que pretendían establecer un sistema democrático y un nuevo orden social.
El alzamiento de la derecha con el ejército y el apoyo de la Iglesia significaba que las reformas que habían
intentado los grupos de la burguesía republicana encontraron una resistencia tan firme que acabó llevando a
una insurrección armada y a una guerra. Se trataba de una serie de reformas imprescindibles para la
modernización de la sociedad española, pero llevadas a cabo con torpeza.
4. Dimensión internacional del conflicto.
La “guerra de España”, nombre con el que se conoció a la Guerra Civil en el mundo, dividió a los países.
La opinión democrática progresista mundial estuvo a favor de la República. Francia la favorecía, y en Gran
Bretaña una parte de la opinión conservadora veía el alzamiento de Franco como un buen freno a la
expansión del comunismo. El catolicismo tradicional estuvo en general con los rebeldes. El papado tardó
tiempo en pronunciarse, y lo hizo finalmente a favor de Franco. Los partidos obreros, con la URSS a la
cabeza, se manifestaron a favor de la República.
La literatura, favorable a uno u otro bando, era en general más proclive al republicanismo.
Tanto los sublevados como el gobierno de la República pidieron apoyo al exterior, tanto político como
material (armamento). Franco envió agentes a los países fascistas, y la República pidió ayuda a Francia y
estableció un convenio con la URSS.
La guerra de España suscitó de forma inmediata el temor a que se extendiera por toda Europa. Si alguna de
estas potencias intervenía militarmente en España, la guerra podía internacionalizarse. Las potencias más
afectadas eran las grandes democracias, las potencias fascistas y el Portugal fascista de Oliveira Salazar.
Francia era la potencia más afectada por la guerra, por su cercanía y sus simpatías hacia la causa
republicana, dado que también tenía un gobierno del Frente Popular. Gran Bretaña, que defendía una
política de apaciguamiento frente a la Alemania nazi, comunicó a Francia que si intervenía en España no le
apoyaría ante la amenaza de Hitler. Francia se plegó a estas exigencias e impulsó la creación de un Comité
de No-Intervención.
En agosto de 1936, a este Comité, con sede en Londres, acabaron asociándose 27 países, aunque no
consiguió impedir que los bandos recibiesen ayuda exterior. La política de no-intervención perjudicó sobre
todo a la República y constituyó una de las causas de su derrota: al establecer el Comité un plan de control
del paso de armamento por las fronteras españolas, la República tuvo que conseguir armas como y donde
pudo. Largo Caballero utilizó las reservas del Banco de España, que fueron enviadas a la Unión Soviética,
para comprar armas en dicho país. Los consejeros militares soviéticos desempeñaron un papel destacado en
la organización táctica de la guerra, así como sus consejeros políticos, que ejercieron su influencia a través
del Partido Comunista.
Las Brigadas Internacionales prestaron una gran ayuda. En su organización resultaron esenciales las
organizaciones comunistas internacionales, como el Komintern. Entre los brigadistas había voluntarios
procedentes de Europa y América, que en su mayoría eran de ideología de izquierdas (socialistas,
demócratas, anarquistas y comunistas).
Los sublevados fueron los más favorecidos por el apoyo extranjero. La ayuda italiana y alemana en armas
(aviones, carros de combate, artillería, fusiles, municiones…) fue la más importante numérica y
tácticamente. Alemania envió a su aviación, la Legión Cóndor, y se sirvió de la guerra para probar nuevas
armas. Cobró su ayuda con la entrega de minerales y otros productos estratégicos. La ayuda italiana
consistió en el envío de una gran unidad, el Corpo Truppe Voluntarie, aunque también tuvo importancia la
ayuda armamentística. En el bando sublevado también combatieron en bandos afines al fascismo o de
ideología católico-conservadora.
10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos zonas.
Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.
1. Guerra Civil.
-La lucha por Madrid (julio 1936-marzo1937): El cruce del estrecho por las tropas sublevadas fue decisivo
para consolidar posiciones en Andalucía y dominar en pocas semanas Extremadura. La toma de Madrid era
una prioridad absoluta. El plan consistía en una confluencia de las tropas del general Mola (llegadas desde
el norte) y las de Franco (desde el sur). Pero las tropas de Mola fueron frenadas y Franco prefirió desviarse
hacia Toledo, donde el Alcázar estaba sitiado por fuerzas republicanas. La liberación del Alcázar fue un
éxito propagandístico de Franco, pero se perdió un tiempo decisivo para conquistar Madrid.
Al reanudar la ofensiva en noviembre, se encontró con una resistencia tenaz. El Gobierno republicano fue
evacuado a Valencia. El intento franquista de conquistar Madrid por el río Jarama (febrero de 1937)
también fracasó, al igual que por Guadalajara, aunque los republicanos no aprovechan su victoria.
-El frente del Norte (abril-octubre 1937): Ante la resistencia de Madrid, el ejército franquista dirigió sus
objetivos hacia Asturias, Cantabria y Vizcaya. Se trataba de zonas de gran valor económico por su riqueza
siderometalúrgica y minera. La ofensiva fue iniciada por Mola. En este frente, la Legión Cóndor alemana
bombardeó la localidad vizcaína de Guernica. En junio las tropas franquistas tomaron Bilbao y suprimieron
la autonomía vasca. Con el fin de dispersar las fuerzas franquistas, el ejército republicano inició las
contraofensivas de Brunete (en las cercanías de Madrid) y Belchite (en Aragón). En agosto de 1937 los
franquistas -con presencia destacada de tropas italianas- tomaron la ciudad de Santander y en octubre
ocupaban Asturias, donde Oviedo resistía desde el inicio de la sublevación.
-Frente del este (octubre 1937-abril 1939): a finales de 1937 la zona republicana estaba reducida a la franja
oriental de España. El ejército republicano tomó la iniciativa y conquistó la ciudad de Teruel. Franco la
reconquistó y avanzó hasta llegar al Mediterráneo, partiendo en dos la zona republicana. En abril de 1938
las tropas franquistas ocuparon Lérida. La respuesta republicana consistió en cruzar por sorpresa el río Ebro
en julio. Comenzaba así la batalla del Ebro, el episodio más sangriento de la guerra. En noviembre, los
republicanos se ven obligados a retirarse. En diciembre de 1938, Franco inició la ofensiva contra Cataluña,
que acabará con la ocupación de Barcelona y un enorme éxodo de la población hacia Francia.
En marzo de 1939 hay una sublevación contra el gobierno republicano que pretendía negociar una
rendición con Franco, que resultó imposible. Poco después el ejército franquista entraba en Madrid y el 1 de
abril de 1939 terminaba oficialmente la guerra.
El bando nacional ganará la guerra debido a su mejor organización política, su superioridad militar, la
ayuda extranjera y a una mejor administración económica.
2. Evolución de las dos zonas.
a) Zona republicana.
La España republicana durante la guerra supuso la legalidad constitucional. Sin embargo, esta legalidad se
traduce en falta de autoridad, desorden y predominio de los más exaltados, y el Gobierno se encontró
desbordado por estos problemas. Se intenta hacer una revolución social y política de carácter colectivista.
Además, el poder político se desplaza desde el socialismo hacia el comunismo y el anarquismo.
El Gobierno se va desplomando, Casares dimite, le sucede Martínez Barrio, que quería un entendimiento
con los insurrectos. Sin embargo, esta idea no era compartida por todo el Gobierno. Será sustituido por
Giral, que adopta una actitud tibia, de ahí que cuando los nacionales avancen dimita, y el poder queda en
manos de Largo Caballero. Éste tiene problemas con los anarquistas y los socialistas (el POUM), que
querían trasformaciones revolucionarias como medio para conseguir una verdadera movilización popular
contra el fascismo (colectivización de tierras y negativa a integrar sus milicias en el ejército regular), y
también con Cataluña (los anarquistas y poumistas se llegaron a enfrentar con los militantes socialistas en
las calles de Barcelona), para controlar el orden público. Debido a estos sucesos, finalmente también
dimitirá Largo Caballero, y será sucedido por Negrín.
El objetivo de Negrín es que la República fuese reconocida como único poder. La España republicana
llevaba la peor parte en cuanto a apoyos exteriores, pérdidas sufridas en combate, pertrechos militares,
escasez y racionamiento de alimentos, además de un éxodo masivo.
Negrín reduce sus propuestas a tres puntos: salida de las tropas extranjeras, ausencia de represalias de los
vencedores sobre los vencidos y establecimiento de un régimen democrático.
b) El bando nacional.
Franco y los sublevados crean la Junta de Defensa Nacional. Se nombra a Franco Jefe de Gobierno.
Estableció la censura y suprimió la prensa de la oposición, creando un partido único: Falange Española
Tradicionalista y de las J.O.N.S.
La España nacional era católica, protege a la Iglesia y tiene el apoyo de la Santa Sede, motivo por el cual
esta guerra se ve como una cruzada; aunque hubo escasez de ciertos productos, como ropa o productos
industriales, en el bando nacional nunca faltaron los alimentos.
En enero del 38, Franco promulga el Fuero del Trabajo, crea leyes favorables a la Iglesia y leyes de
responsabilidad política.
4. Las consecuencias de la Guerra Civil.
Las consecuencias de la Guerra Civil fueron humanas, económicas y culturales:
-A nivel humano, hubo más de medio millón de muertos, entre los muertos en combate, las víctimas de la
represión, tanto en zona sublevada como en zona republicana. También fue frecuente el exilio (“niños de la
guerra” evacuados durante el conflicto, y también mujeres, ancianos, enfermos y finalmente soldados).
-Los efectos económicos fueron desastrosos, dejando al país exhausto, las carreteras y las comunicaciones
quedaron destrozadas, se perdió parte de la maquinaria industrial, descendió la producción agrícola, cayó la
inversión y el consumo privado… La Hacienda pública estaba arruinada y sin reservas financieras, y la
inflación se dispararía en los años siguientes.
-Culturalmente también hubo consecuencias catastróficas: la mayoría de los intelectuales se manifestaron a
favor de la República y se exiliaron: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti… Otros
apoyarían a los sublevados, como Manuel Machado o Salvador Dalí. Unamuno apoyaría primero la
sublevación, pero después cambió de opinión y sufrió arresto domiciliario.
Otros se exiliarían temporalmente y acabarían aceptando la dictadura de Franco como un mal menor.
No muchos intelectuales murieron en la guerra o víctimas de la represión de uno u otro bando. Los casos
más notorios fueron Lorca, Miguel Hernández, Ramiro de Maeztu…
5. Represión y víctimas de la guerra.
El fin de la guerra trajo consigo muchos emigrados y exiliados por causas políticas, medio millón de
muertos y 250.000 presos. Además, el esfuerzo regeneracional cultural queda destruido, así como multitud
de infraestructuras. El miedo a la represión empujó a muchos al exilio, o bien a ocultarse y refugiarse en
montes. Algunos marcharon al norte de África, pero la mayoría pasó a Francia, donde fueron instalados en
campos de concentración en condiciones infrahumanas. En Hispanoamérica, sobre todo en México, se
estableció una colonia muy importante de políticos e intelectuales, manteniendo viva la actividad de la
Segunda República.
La represión fue sistemática, contra cualquier sospechoso de simpatizar con las izquierdas, con la intención
de imponer un clima de terror que evitase toda contestación. Se crea una Ley de Responsabilidades
Políticas, por la que los vencidos no cabían en la “nueva España”. El número de presos fue muy alto, y
muchos fueron ejecutados. Los sospechosos que permanecían en libertad fueron depurados por sus ideas, y
cualquiera que hubiera tenido relación con la República era peligroso y se le apartaba de toda
responsabilidad pública.
El miedo se adueñó de la sociedad española durante la posguerra. Se premió a los fieles y se persiguió a los
disidentes.

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