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Reconocimiento Voluntario de Filiación

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EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 27

El reconocimiento voluntario de la filiación

El reconocimiento no es más la traslación de la voluntad del


campo biológico al jurídico... Ese reconocimiento hace
surgir de manera simultánea y automática, sin el menor
intervalo de tiempo, el emplazamiento en el estado familiar
jurídico de hijo extramatrimonial.
Julio J. López del Carril

María Candelaria DOMÍNGUEZ GUILLÉN*

SUMARIO:

Introducción
1 . Noción
2 . Caracteres: 2.1 Declarativo de la filiación. 2.2 Negocio jurí-
dico. 2.3 Irrevocable. 2.4 Impugnable. 2.5 Solemne o auténti-

*
Universidad Central de Venezuela, Abogada, Especialista en Derecho Procesal, Docto-
rado en Ciencias, Mención Derecho, Tesista. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas,
Escuela de Derecho, Proeefesora Agregado, Cátedra de Derecho Civil I Personas, Jefe.
Instituto de Derecho Privado, Investigadora-Docente. Autora de la obra “Ensayos sobre
capacidad y otros temas de Derecho Civil (TSJ, 2001, 2ª Ed. Caracas 2006) y numerosos
artículos en publicaciones especializadas y arbitradas.
28 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

co. 2.6 Unilateral. 2.7 Puro y simple. 2.8 Espontáneo. 2.9 Per-
sonalísimo. 2.10 Exclusivo de la filiación extramatrimonial.
2.11 Erga omnes.
3 . Instrumentos.
4 . Efectos.
5 . Normas especiales: 5.1 Papel de la posesión de estado. 5.2
Reconocimiento del concebido. 5.3 Posibilidad de reconoci-
miento por los ascendientes. 5.4 Reconocimiento en caso de
divorcio por 185-A CC.
6 . Impugnación y nulidad.
7 . Capacidad de obrar
Conclusión

INTRODUCCIÓN
Con las siguientes líneas nos pasearemos por la figura del “reconoci-
miento” voluntario de la filiación. Tocaremos a título de resumen algu-
nos aspectos que ha desarrollado la doctrina nacional y extranjera sobre
el tema, a saber, noción, caracteres, instrumentos en los que debe cons-
tar, efectos, algunas normas especiales, impugnación y nulidad, así como
la capacidad de obrar requerida para dicho acto jurídico.
Nuestra dedicación al área de Derecho Civil I Personas nos obliga a
acercarnos frecuentemente a materias afines al ámbito del Derecho de
Familia, especialmente en temas como la posesión de estado, el estado
civil o el Registro del Estado Civil. Curiosamente la comprensión de los
citados tópicos precisa para el alumno de primer año, de algunas nocio-
nes referenciales de Derecho de Familia. De allí surgió nuestro interés
por la institución del reconocimiento voluntario y las ideas que a conti-
nuación presentamos.
1. NOCIÓN
El reconocimiento es una institución característica de la filiación extra-
matrimonial,1 que consiste en esencia, en un negocio jurídico, esto es,

1
Sobre el tema, véase: Albaladejo García, Manuel: El reconocimiento de la filiación natural.
Barcelona, edit. Bosch, 1954; Pozo Vilches, Juan Antonio: El reconocimiento de la filiación.
Sus requisitos complementarios. Madrid, edit. Trivium S.A., 1993; Mendoza Otiniano:
Victoria Esther: Apreciaciones sobre el reconocimiento en la filiación extramatrimonial. En:
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 29

una declaración de voluntad dirigida a producir efectos legales, que tie-


ne por objeto el establecimiento voluntario y espontáneo de la filiación2
extramatrimonial. Con ocasión del mismo, se despliegan en el ámbito
jurídico los correspondientes efectos filiatorios, tales como: obligación
de alimentos, vocación hereditaria, derecho de visita, titularidad de la
patria potestad, etc.
Obviamente, estamos haciendo referencia al reconocimiento “volunta-
rio” de la filiación como acto jurídico. Esto porque la doctrina ha rese-
ñado que el reconocimiento puede considerarse como “el título y la prueba
de la filiación extramatrimonial” y puede ser voluntario o forzoso, según
se derive de una declaración espontánea del progenitor o se desprenda
de una sentencia definitiva y firme. El denominado reconocimiento for-
zoso no se deriva de una manifestación espontánea de la filiación sino
que se impone por la fuerza de una sentencia o decisión judicial. De allí
que se concluya que el reconocimiento voluntario es la declaración es-

Iuris Lex Societas, 03-07-05, http://www.unitru.edu.pe/cultural/revistas/iurislexsocietas/


index.php?option=content&task=blogsection&id=4&Itemid=34, indica la autora que “En la
actualidad, la filiación es el instituto más preocupante del Derecho de Familia…Al hijo
matrimonial, para alcanzar el status de hijo de su progenitor, le basta haber nacido dentro del
matrimonio, aún en el caso de no ser declarada su progenitura por aquél. El hijo
extramatrimonial, por el contrario, sólo podrá acceder a la condición de hijo, si es reconocido
voluntariamente por el padre en el registro civil, en testamento o en escritura pública o ante
la negativa de éste, recurrir al órgano jurisdiccional, para que vía judicial y previa investiga-
ción, lo declare como tal”. Véase también sobre el reconocimiento: López del Carril, Julio J.:
La filiación. Buenos Aires, Cooperadora de Derecho y Ciencias Sociales, 1976, pp. 111-157;
Marulanda de Arana, Patricia: La filiación natural. Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana,
Facultad de Ciencias Jurídicas y Socioeconómicas, 1979, pp. 43-52; Santamaría Archila,
Carolina: Filiación extramatrimonial. Análisis de la evolución histórica de la filiación
extramatrimonial y el sistema vigente en Colombia. Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana,
Facultad de Ciencias Jurídicas y Socioeconómicas, 1980, pp. 102-114; Oltra Molto, Enrique:
El hijo ilegítimo no natural (su situación jurídica). Madrid, edit. Montecorvo S.A., 1976, pp.
133-184; Terán Lomas, Roberto A.M.: Los hijos extramatrimoniales. Buenos Aires, Tipo-
grafía Editora Argentina, 1954, pp. 181 y ss.; Bonilla Pereira, Ximena y Gilma Inés Guerrero
M.: Filiación extramatrimonial. Colombia Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de
Ciencias Jurídicas y Socioeconómicas, 1987, pp. 47-63; Cominelli, Ugo: La filiazione. Mila-
no, stab. Tipo-Litográfico L. di G. Pirola, 1957, pp. 50-57; Cicu, Antonio: La filiación.
Madrid, Revista de Derecho Privado, 1930, pp. 212-224; López Herrera, Francisco: Anota-
ciones sobre Derecho de Familia. Caracas, Manuales de Derecho, Universidad Católica
Andrés Bello, 1970, pp. 734-764.
2
Véase: Núñez Cantillo, Adulfo: Derecho de Familia. El hijo natural frente a la legislación
colombiana. Colombia, Ediciones Librería del Profesional, 1979, p. 168, la filiación se define
como el vínculo principal y natural de descendencia entre padre e hijo.
30 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

pontánea de la filiación hecha bajo las formalidades legales,3 y constitu-


ye fuente del estado filiatorio extramatrimonial.4 Indica la doctrina que
la filiación se desprende en tal caso de la voluntad al margen de la
realidad de la misma,5 la cual podrá ser impugnada.
De allí que comente Alemany que a falta de matrimonio que establezca la
relación paterno filial, la filiación del hijo extramatrimonial se acredita
mediante el reconocimiento, que consiste en una manifestación de volun-
tad hecha por el progenitor en virtud de la cual acepta el status jurídico de
padre o madre.6 Consiste así, en la declaración voluntaria y espontánea
que realiza el progenitor de haber concebido un hijo determinado.7

3
Grisanti Aveledo de Luigi, Isabel: Lecciones de Derecho de Familia, Valencia, Vadell Her-
manos Editores, 5ª edic., 1991, p. 368. Véase también: López Herrera, Ob. Cit., pp. 735 y
736, consiste en una declaración espontánea de maternidad o paternidad extramatrimonial
hecha con las formalidades exigidas por la ley, de la cual resulta un vínculo de filiación;
D’Jesús M., Antonio: Lecciones de Derecho de Familia. Caracas, Paredes Editores, 1991, p.
129, refiere que el reconocimiento voluntario es el medio más importante de la determinación
legal de la filiación extramatrimonial en base a que a diferencia del Código anterior, actualmen-
te todos los hijos pueden ser reconocidos. Agrega que la filiación no matrimonial queda
legalmente determinada por reconocimiento voluntario o por sentencia; Marulanda de Arana,
Ob. Cit., p. 43; Santamaría Archila, Ob. Cit., pp. 102 y 103. Véase sobre la filiación y el
reconocimiento en el CC de 1942: Bocaranda Espinoza, Juan José: La filiación adulterina.
Caracas, Editorial La Torre, 1973, pp. 399-425; Sansó, Benito: La evolución de la legislación
venezolana sobre la filiación natural. En: Ponencias Venezolanas al VII Congreso Internacio-
nal de Derecho Comparado, Upsala, agosto 1966. Caracas, Publicaciones del Instituto de
Derecho Privado, Facultad de Derecho, Universidad Central de Venezuela, 1966. (Publicado
también en: Sansó, Benito: Estudios Jurídicos. Caracas, Universidad Central de Venezuela,
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Instituto de Derecho Privado, 1984, pp. 211-281).
4
Toda vez que la filiación extramatrimonial puede determinarse por diversos medios entre
los que cabe citar el reconocimiento voluntario y la sentencia firme producto del reconoci-
miento forzoso o judicial. Véase en este sentido: O´Callaghan, Xavier: Compendio de Dere-
cho Civil. Parte General. Madrid, Editorial Revista de Derecho Privado / Editoriales de
Derecho Reunidas, 3ª edic., 1997, Tomo I, p. 387. Véase en sentido semejante: Bonnecase,
Julien: Tratado Elemental de Derecho Civil. México, edit. Pedagógica Iberoamericana, 1995,
Traducción Enrique Figueroa Alfonzo, pp. 278 y 279, la prueba de la filiación natural viene
dada por el reconocimiento voluntario o por el reconocimiento judicial.
5
Véase: Durán Acuña, Luis David: Ensayo sobre el contenido de los supuestos de hecho de las
reglas de establecimiento de la filiación en el Derecho Colombiano. En: Memoria del VIII
Congreso Mundial sobre Derecho de Familia Caracas, 1994. Caracas, Publicidad Gráfica León
S.R.L., 1996, Tomo I, p. 61, el ordenamiento parte que quien reconoce expresamente a un hijo
es porque tiene la certeza de ser su padre, si en realidad no lo es, poco le importa ello al Derecho.
6
Alemany Verdaguer, Salvador: Estudios sobre filiación ilegítima en el Derecho Español.
Barcelona, edit. Bosch, 1974, pp. 76 y 77.
7
De Ruggiero, Roberto: Instituciones de Derecho Civil. Madrid, Instituto Editorial Reus, s/
f, T. II, Vol. Segundo. Trad. a la 4ª edic. ital. De Román Serrano Suñer y José Santa-Cruz
Teijero, p. 209. Véase igualmente: Barbero, Doménico: Sistema de Derecho Privado. Buenos
Aires, Ediciones Jurídicas Europa-América, 1967, T. II, Trad. Santiago Sentís Melendo, p.
125, el reconocimiento es la declaración del progenitor (o de ambos) en la cual se admite que
determinada persona es hijo suyo, aunque haya premuerto.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 31

En las siguientes líneas nos pasearemos exclusivamente por algunas


ideas relativas al reconocimiento voluntario de la filiación. De manera
que dejáramos al margen lo que la doctrina ha denominado el “recono-
cimiento forzoso de la filiación” que tiene lugar a través de las respec-
tivas acciones judiciales de inquisición de la paternidad o la maternidad.
2. CARACTERES
Entre los caracteres esenciales que la ley y la doctrina le atribuyen al
reconocimiento, 8 vale citar –entre otros– que se trata de un acto o
negocio jurídico declarativo de la filiación, personalísimo, libre o
espontáneo, irrevocable, solemne o auténtico, puro y simple, en princi-
pio unilateral, impugnable y exclusivo de la filiación extramatrimonial.
Establece en este sentido el artículo 221 del Código Civil:9 “El reconoci-
miento es declarativo de filiación y no puede revocarse, pero podrá im-
pugnarse por el hijo y por quien quiera que tenga interés legítimo en ello”.
De la citada disposición se deriva el carácter declarativo e irrevocable
del reconocimiento. A lo que podría agregarse, entre otros, la caracte-
rística de “impugnable”. Veamos por separado cada uno de los referi-
dos caracteres que la doctrina le concede al reconocimiento.
2.1 DECLARATIVO DE LA FILIACIÓN
Como acto o negocio jurídico que es, el reconocimiento constituye en
esencia una declaración de voluntad cuyo objeto es el establecimiento
de la filiación extramatrimonial correspondiente. De allí que acertada-
mente se afirme que el mismo es declarativo de la filiación.10 A partir de

8
Véase: López Herrera, Ob. Cit., pp. 737-742; Naranjo Ochoa, Fabio: Familia y Personas.
Colombia, Librería Jurídica Sánchez LTDA, 7ª edic., 1996, pp. 483 y 484; López del Carril,
Ob. Cit., pp. 116-118; Albaladejo, Ob. Cit., pp. 57-107; Cicu, Ob. Cit., pp. 222-224;
Marulanda de Arana, Ob. Cit., pp. 44 y 45; Bonilla Pereira y Guerrero, Ob. Cit., pp. 49-53;
Santamaría Archila, Ob. Cit., pp. 103-105, la autora agrega “expreso”; Durán Acuña, Ob. Cit.,
p. 61; Grisanti, Ob. Cit., pp. 370 y 371.
9
En lo sucesivo CC.
10
Véase en sentido contrario: Albaladejo, Ob. Cit., pp. 100 y 101, refiere el autor que el recono-
cimiento es constitutivo del estado e irretroactivo. Agrega que si fuese declarativo sus efectos
existirían desde antes del mismo, esto es, ex nunc. (Ibíd., p. 107). Sin embargo, creemos que el
carácter “declarativo” se deriva de una filiación preexistente y no propiamente de los efectos, los
cuales ciertamente precisan del establecimiento de dicha filiación. De allí que afirme acertadamente
López Herrera que si bien ciertamente la relación biológica que existe entre el progenitor y su hijo
no resulta del reconocimiento sino del acto de procreación pero sólo el reconocimiento la pone de
manifiesto, pues no hay filiación si no existe prueba de ella (Ob. Cit., p. 737).
32 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

la respectiva declaración filiatoria surten los efectos correspondientes,


aun cuando se indica que por tener carácter “declarativo”, obviamente
el mismo versa sobre una filiación preexistente, por lo que se remonta
retroactivamente al hecho biológico de la concepción.11
2.2 NEGOCIO JURÍDICO
Según indicamos, el reconocimiento voluntario se ubica dentro de la
categoría de los “actos jurídicos”.12 Díaz de Guijarro coloca al recono-
cimiento entre los “actos jurídicos familiares”.13 Más específicamente,

11
Véase sobre el reconocimiento como declarativo de la filiación: López Herrera, Ob. Cit.,
pp. 737 y 738; Bonnecase, Ob. Cit., p. 280; Durán Acuña, Ob. Cit., p. 61; Grisanti, Ob. Cit.,
p. 370; Sojo Bianco, Raúl: Apuntes de Derecho de Familia y Sucesiones. Caracas, Edit. Mobil
Libros, 1990, p. 197; Bocaranda E., Juan José, Guía Informática Derecho Familia. Caracas,
Tipografía Principios, 1994, Tomo I, p. 57; Bocaranda E., Juan José: Análisis y Considera-
ciones sobre el Nuevo Código Civil 1982. Caracas, Tipografía Principios, 1982, p. 156;
Perera Planas, Nerio: Análisis del Nuevo Derecho Civil. Maracay, Fondo Editorial del Insti-
tuto de Estudios Jurídicos “Carlos Alberto Taylhardat”, Colegio de Abogados del Estado
Aragua, 1983, p. 227, “el reconocimiento es una manifestación de voluntad, mediante la cual
el padre o la madre le dan su autoría al acto de la concepción del cual deriva el nacimiento de
un hijo. Es como la ratificación del hecho biológico en el cual participaron. Los efectos de esa
declaración de reconocimiento se proyectan sobre el hijo, creando la filiación, con la peculia-
ridad especialísima de que, no solamente operan hacia el futuro. En efecto, con el acto de
reconocimiento, el hecho jurídico surte efectos remontándose al momento de la concepción
del hijo. Transforma el hecho biológico puro y simple, en un estado de derecho vinculante,
con características propias y efectos también propios. Y es que como acto declarativo,
reconoce, legaliza la situación de hecho que se inicia con un acto físico que es la concepción”.
12
Sobre el acto jurídico, véase: Torres Vásquez, Aníbal: Acto Jurídico. Perú, edit. San Mar-
cos, 1988. Sobre los actos jurídicos y su clasificación, véase: Mélich Orsini, Mélich Orsini,
José: Doctrina General del Contrato. Caracas, Editorial Jurídica Venezolana, 1985 pp. 14-
16. Véase también: Parra Aranguren, Fernando y Alberto Serrano: Elementos para el estudio
de la norma jurídica. En: Actas Procesales del Derecho Vivo, Nos. 61-63, Vol. XXI, Caracas,
Grafiúnica, 1977, p. 61, el acto jurídico es un hecho jurídico voluntario que se distingue del
hecho jurídico natural o hecho jurídico propiamente dicho. Los actos jurídicos, son por
esencia “voluntarios” a diferencia de los “hechos jurídicos” que son involuntarios porque
provienen de la naturaleza. Véase igualmente: Domínguez Guillén, María Candelaria: El
Estado Civil. En: Libro Homenaje a José Luis Aguilar Gorrondona. Colección Libros Home-
naje N° 5. Caracas, Tribunal Supremo de Justicia, Fernando Parra Aranguren Editor 2002,
Tomo I, pp. 393 y 394.
13
Véase: Díaz de Guijarro, Enrique: Nuevos aportes a la introducción al estudio del acto
jurídico familiar. En: Estudios de Derecho Civil en Honor del profesor Castán Tobeñas.
Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 1969, T. VI, p. 206. En el mismo sentido:
López del Carril, Ob. Cit., p. 115. Véase también: Varsi Rospigliosi, Enrique: Filiación,
Derecho y Genética (Aproximación a la teoría de la filiación biológica). Perú, Universidad de
Lima, Fondo de Cultura Económica Perú, 1999, p. 48, nota 41, el reconocimiento es un acto
jurídico familiar filial destinado a determinar por medio de la voluntad el vínculo entre proge-
nitor e hijo. Véase igualmente: Cicu, Ob. Cit., p. 213, que refiere que el reconocimiento es un
acto de poder familiar.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 33

constituye un “negocio jurídico”, 14 especie de los actos jurídicos, 15


porque se traduce en declaraciones de voluntad dirigida a producir efec-
tos jurídicos16 y de allí que se precise capacidad de obrar para la reali-
zación del mismo.17 Es por esto que Lacruz indique acertadamente que
entre los negocios jurídicos familiares que tienen por objeto constituir o
modificar una relación jurídica familiar se ubica el reconocimiento del
hijo.18 Diez-Picazo y Gullón refieren acertadamente que el negocio jurí-
dico familiar es el que afecta el estado civil.19 En este sentido, indica-
mos que el “reconocimiento” como acto o negocio jurídico constituye
fuente del estado civil, porque da lugar al estado familiar de hijo.20

14
Sobre el negocio jurídico, véase: Betti, Emilio: Teoría General del Negocio Jurídico.
Madrid, Editorial Revista de Derecho Privado, 2ª edic., 1943 (prólogo), Traducción de A.
Martín Pérez; Maluquer de Motes, Carlos: Derecho de la Persona y negocio jurídico. Barce-
lona, Bosch Casa Editorial, 1993.
15
Véase: AMCSFM4, Sent. 30-6-00, Jurisprudencia Ramírez y Garay (J.R.G.), T. 166, pp.
54 y 55: “Desde luego, no puede discutirse que el reconocimiento voluntario es un acto o
negocio jurídico, puesto que lo son todos, los hechos voluntarios del hombre que determinan
consecuencias de Derecho. Es también obvio que se trata de acto o negocio peculiar sui
generis, toda vez que se dirige al establecimiento y a la comprobación de una materia especí-
fica de parentesco consanguíneo, que es la filiación... ( materna o paterna) ... por lo demás al
menos en términos generales, no puede admitirse en Venezuela que el reconocimiento sea una
confesión. En efecto, confesión es la admisión o la afirmación de la verdad de un hecho, que
produce consecuencias jurídicas contra la misma persona que la hace (...). Es cierto, no
obstante que las restantes formas del reconocimiento voluntario, sea de la maternidad o de la
paternidad, si implican confesión de la madre o del padre reconociente. De acuerdo con lo
expuesto, pues preferimos considerar el reconocimiento extrajudicial del hijo... como un acto
o negocio jurídico peculiar y declarativo de filiación”. La citada sentencia sigue las ideas de
López Herrera, véase: Ob. Cit., pp. 736 y 737. Véase también: Durán Acuña, Ob. Cit., p. 61.
16
Véase: López Herrera, Ob. Cit., p. 736, el reconocimiento voluntario es un acto o negocio
jurídico, pues lo son todos los hechos voluntarios del hombre que determinan consecuencias
de Derecho.
17
La doctrina española señala una distinción entre el acto jurídico y el negocio jurídico.
Véase: Lacruz Berdejo, José Luis y otros: Elementos de Derecho Civil I. Parte General del
Derecho Civil. Barcelona, José María Bosch editor S.A., 1990, Vol. III, pp. 135 y 135,
indicando que los efectos jurídicos del acto se atribuyen ex lege con independencia de que el
sujeto los persiga en tanto que el negocio aunque el efecto también deriva de la ley se
producen ex voluntate porque así lo quiere el sujeto; que en el primero la voluntad es impor-
tante en cuanto a la génesis del acto y en el negocio en cuanto a la eficacia. Véase en el mismo
sentido: Grisanti, Ob. Cit., p. 369, la autora sigue al autor español Manuel Albaladejo.
18
Véase: Lacruz Berdejo y otros, Ob. Cit., p. 251. Véase en el mismo sentido: Moreno
Quesada, Bernardo y otros: Curso de Derecho Civil I. Parte General y Derecho de la
Persona. Valencia, Tirant Lo Blanch, 2ª edic., 2004, pp. 318 y 319.
19
Diez-Picazo, Luis y Antonio Gullón: Sistema de Derecho Civil. Madrid, edit. Tecnos, 9ª
edic., 1997, Vol. I, p. 485.
20
Véase: Domínguez Guillén, Ob. Cit., pp. 392 y 394.
34 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

2.3 IRREVOCABLE
El reconocimiento como clara y rotundamente lo establece el artículo 221
del CC es irrevocable. Esto es, no permite la ley al que lo efectúa retractar-
se del mismo. Es un acto espontáneo y libre que hace suponer al Legislador
certeza y convicción de parte de quien lo realiza. Si el reconocimiento –al
margen de su verdad biológica– pudiera ser revocable, perdería toda fuerza
y sentido en cuanto al establecimiento de la filiación.
De allí que sabiamente la ley le prohíbe al reconociente retractarse del
mismo, pero le permite a los interesados impugnarlo. La doctrina reseña
el carácter irrevocable del reconocimiento,21 dado el sentido de seguri-
dad social y orden público que reclama la filiación.22 La revocación del
acto jurídico contentivo del mismo no apareja la del reconocimiento; así
por ejemplo, la revocación del testamento o la donación no afecta en
modo alguno el carácter irrevocable del reconocimiento.23 La nulidad
del acto de que se trate como sería el caso del acta de nacimiento o del
testamento, tampoco en principio debería afectar el carácter irrevoca-

21
Véase: López del Carril, Ob. Cit., pp. 117 y 118; Cominelli, Ob. Cit., p. 51; Cicu, Ob. Cit.,
pp. 223 y 224; De Ruggiero, Ob. Cit., p. 209; Barbero, Ob. Cit., p. 128; Durán Acuña, Ob.
Cit., p. 61; Planiol, Marcelo y Georges Ripert: Derecho Civil. México, edit. Pedagógica
Iberoamericana, Colección Clásicos del Derecho, 1996, Traducción Leonel Pereznieto Cas-
tro, p. 223; Bonnecase, Ob. Cit., p. 280; Rotondi, Mario: Instituciones de Derecho Privado.
España, edit. Labor S.A., 1953, Trad. Francisco F. Villavicencio, p. 577; López Herrera, Ob.
Cit., p. 741; Grisanti, Ob. Cit., p. 371; Sojo Bianco, Ob. Cit., p. 197; D´Jesus, Ob. Cit., p.
131; Bocaranda, Guía…, p. 57; Bocaranda, Análisis…, p. 156.
22
Véase: Perera Planas, Ob. Cit., p. 227, “reconocimiento a la seguridad social y al orden
público. Y por todo ello, el legislador lo hace irrevocable. No podría ser otra manera”. Véase
también: López del Carril, Ob. Cit., p. 118, “la irrevocabilidad importa la seguridad jurídica”;
López Herrera, Ob. Cit., p. 741, se trata de materia relativa al estado de las personas, que es
de eminente orden público y que por consiguiente, no puede quedar al libre capricho de los
particulares.
23
Creemos que no existe en ningún caso propiamente revocación del reconocimiento. Distin-
to es el supuesto como veremos infra N° 6, que se pretenda la nulidad del mismo por no tener
lugar de conformidad con la ley. Pero en tal caso no ocurre propiamente revocación sino que
el efecto del acto se cae porque se ha atacado el mismo. De allí que no estamos de acuerdo con
Grisanti cuando señala una suerte de revocación del reconocimiento efectuado en testamento
cerrado. (Véase: Grisanti, Ob. Cit., p. 371, “Es bueno aclarar, como lo hace López Herrera
que “cuando el reconocimiento se efectúa en testamento cerrado y luego éste es destruido (o
son violados su cubierta o sus sellos) antes del acto formal de apertura, de hecho se produce
una revocación del reconocimiento””. Véase acertada opinión de López del Carril, Ob. Cit., p.
142, en el caso del testamento cerrado que se destruyere de alguna manera, el reconocimiento
existe y subsiste, porque aunque la rotura produzca la revocatoria legal, la revocación es del
testamento pero no la revocación del reconocimiento que el testamento pudiera contener.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 35

ble del reconocimiento.24 De allí que afirme López del Carril que “si el
reconocimiento es irrevocable, la nulidad del instrumento que lo contie-
ne NO afecta a esta parte del contenido”.25
2.4 IMPUGNABLE
Si bien el reconocimiento es irrevocable para quien lo realiza, según el
citado artículo 221 del CC, puede ser impugnado por todo el que tenga
interés en ello.26
2.5 SOLEMNE O AUTÉNTICO
Debe efectuarse bajo las formas consagradas en la ley.27 En razón de la
trascendencia jurídica del reconocimiento, el Legislador ha sido exigen-

24
Véase: D´Jesus, Ob. Cit., p. 131, “ Las formalidades para la determinación del reconoci-
miento tienen como justificación la conservación de la prueba en beneficio del hijo. Si el
reconocimiento se hace en el Acta de nacimiento del hijo, y luego resulta defectuosa o anula-
ble, su nulidad no acarrea necesariamente la nulidad del reconocimiento que está contenido en
ella, y si se hizo en un testamento cerrado, sus efectos son siempre retroactivos al momento
de la concepción del hijo y es irrevocable conforme al Art. 221 del mismo Código Civil. Es
irrevocable como toda confesión, aun cuando conste en testamento, aquí se trataría de dos
actos contenidos en un mismo documento. Si la paternidad está señalada en un testamento y
no es revocable, el hijo puede legalmente utilizarla desde el momento del otorgamiento de
dicho testamento”. Véase en el mismo sentido: López del Carril, Ob. Cit., pp. 138 y 139, “ en
lo que respecta al reconocimiento contenido en testamento, su validez y efecto surgen desde
la fecha de otorgamiento del mismo. En sentido contrario, véase: Viso, Luis René: Derecho de
Familia. Cabimas, Impresora Petrolandia, 1985, pp. 514 y 515. “En el caso del testamento
debe haberse guardado las formas establecidas para ello y solamente tendrá efecto después de
la muerte del testador. Por otro lado, es claro que siendo el testamento un documento revoca-
ble por su naturaleza, al ser reconocido un hijo o varios en él y haberse guardado las formas
establecidas, se convierte en irrevocable, en lo que respecto a aquella cláusula. Siendo el
testamento un negocio jurídico “mortis causa” no podría intentarse una acción de reconoci-
miento basándose en el testamento estando aún con vida el testador, pues solamente tendrá
efectos como ya se ha dicho a partir de la muerte de éste. Textualmente lo establece así el C.C.
italiano en su artículo 256 que dice: “ el reconocimiento es irrevocable. Cuando está contenido
en un testamento tiene efectos desde el día de la muerte del testador, aun si el testamento ha
sido revocado””. Por nuestra parte, pensamos que por ser el reconocimiento un acto declara-
tivo de la filiación, surte efectos a partir del otorgamiento del correspondiente instrumento
aun cuando se trate de un testamento. Así, por ejemplo, una acción de pensión de alimentos
en modo alguno precisa de la muerte del testador para hacer efectivos los efectos del estable-
cimiento espontáneo de la filiación.
25
López del Carril, Ob. Cit., p. 144, pues lo que es nulo –agrega el autor– es específicamente
el instrumento pero no puede involucrar la nulidad de un acto distinto al que la ley no le exige
tales formalidades como es el reconocimiento.
26
Véase infra N° 6.
27
Grisanti, Ob. Cit., p. 370.
36 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

te en cuanto al instrumento en que éste debe constar.28 El mismo preci-


sa de un documento auténtico, y ello se desprende claramente de los
artículos 217 y 218 del CC que enumeran los instrumentos que pueden
contener el reconocimiento.29 Y aclara López Herrera que precisamen-
te porque el reconocimiento es un acto solemne no puede hablarse en
nuestra legislación de reconocimiento tácito o implícito, pues necesaria-
mente debe ser expreso, aunque pueda ser directo o incidental.30
El este sentido indican Planiol y Ripert que la ley en Francia no admite,
como reconocimientos válidos, sino los hechos en un acto auténtico, por
lo que no puede reconocerse a los hijos de cualquier forma. Esta forma-
lidad se estableció con el doble objeto de asegurar: la libertad del autor
del reconocimiento y la conservación de la prueba a favor del hijo. De
tal suerte que se trata de un acto solemne.31
El carácter de autenticidad viene dado por la intervención de un fun-
cionario público32 que dé fe de la autenticidad o veracidad de la iden-
tidad y firma del reconociente, al margen de la verdad biológica. Esto
pues recordemos que de conformidad con el artículo 1.359 del CC el
funcionario da fe de los hechos que declara haber efectuado y de los
hechos que declara haber visto u oído. Así mismo, el reconocimiento
efectuado en la partida de nacimiento tiene el carácter de auténtico
de conformidad con el artículo 457 eiusdem porque al margen de la
verdad de la filiación, el funcionario da fe que en cierta fecha tal per-
sona dijo ser madre o padre del hijo correspondiente. De manera pues,
que lo que excluye la ley es la posibilidad de efectuar el reconocimien-
to por vía de simple documento privado, 33 sin que por supuesto ello no
sea óbice para hacer valer dicho instrumento en un juicio de reconoci-

28
Véase: De Ruggiero, Ob. Cit., p. 210, dada la trascendencia del acto, la forma de declaración
no podía confiarse al arbitrio particular por lo que la ley prescribe una manera que garantiza
la autenticidad y seriedad del reconocimiento.
29
Véase infra N° 3, a saber, partida de nacimiento, acta de matrimonio de los progenitores,
testamento o cualquier otro documento público o auténtico donde dicha mención se haga por
vía principal o incidental.
30
López Herrera, Ob. Cit., p. 742. Véase agregando “expreso” entre los caracteres: Santamaría
Archila, Ob. Cit., pp. 103-105.
31
Planiol y Ripert, Ob. Cit., p. 218.
32
Véase: Bonnecase, Ob. Cit., p. 280; Cicu, ob. Cit., pp. 219 y 220.
33
Indican Planiol y Ripert que se desprende del artículo 334 del Código Francés que el
reconocimiento hecho en un documento privado, como tal no tiene ningún valor y no es
susceptible de confirmación. (Ob. Cit., p. 219).
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 37

miento forzoso de la filiación, a saber, una acción de inquisición de la


paternidad o la maternidad.
2.6 UNILATERAL
El reconocimiento filiatorio constituye –en principio– un negocio jurídi-
co unilateral, esto es, se deriva exclusivamente de la voluntad del que
lo efectúa.34 Para Diez-Picazo y Gullón “los negocios jurídicos son uni-
laterales cuando la declaración de voluntad o el comportamiento que le
da vida es obra de una sola parte”.35 Los negocios jurídicos bilaterales
resultan de dos o más declaraciones de voluntad.36 El negocio jurídico
unilateral surte o puede surtir efectos en virtud de la declaración de
voluntad de una sola persona.37 Y decimos , que el reconocimiento es
“en principio” unilateral, porque si se considera desde el punto de vista
de sus efectos, debe distinguirse el efectuado al hijo menor de edad del
realizado al hijo mayor de edad. Ciertamente, el reconocimiento de un
hijo menor de edad no precisa en modo alguno de autorización o permi-
so del otro progenitor o del hijo de que se trate; es en esencia un acto
enteramente unilateral en lo que respecta a sus efectos,38 que simple-
mente podrá ser impugnado por quien tenga interés en ello de conformi-
dad con el artículo 221 del CC.

34
Véase Lacruz Berdejo y otros, Ob. Cit., p. 255, el negocio unilateral es aquel en que la
declaración de voluntad proviene de una sola parte, y así en el reconocimiento del hijo
extramatrimonial o en el testamento hay una sola parte. Véase también: Albaladejo, Manuel:
Derecho Civil I. Barcelona, José María Bosch Editor, S.A. 14ª edic., 1996, Vol II, p. 158, es
negocio unilateral el que procede de una sola parte, y es bilateral o plurilateral el que procede
de dos o más partes; Maluquer de Motes, Ob. Cit., p. 242, negocio jurídico unilateral es aquel
en el que solamente existe una parte negocial.
35
Diez-Picazo y Gullón, Ob. Cit., p. 486.
36
Como es el caso del contrato. Véase sobre los negocios jurídicos y su clasificación: Mélich
Orsini, Ob. Cit., pp. 16-18.
37
Lasarte, Carlos: Principios de Derecho Civil. Parte General y Derecho de la Persona.
Madrid, Marcial Pons Ediciones Jurídicas y Sociales S.A., 2004, T. I, p. 453. Destacado
nuestro.
38
Véase: López del Carril, Ob. Cit., p. 117, que indica que es “unilateral” porque no requiere
la aceptación del hijo reconocido. Sin embargo, López Herrera considera que el carácter
unilateral del reconocimiento no se ve afectado cuando la ley exige el consentimiento del hijo
o de determinados familiares, porque aún en esas situaciones la declaración de filiación hecha
por el progenitor, es en sí misma un acto completo y autónomo. Aunque aclara el autor que,
no obstante, cuando se requiere la aceptación del reconocimiento, los efectos del mismo
quedan en suspenso hasta que opere la misma (López Herrera, Ob. Cit., p. 740). Pero por ser
precisamente, la referencia a los “efectos”, la nota característica en que algunos autores basan
la unilateralidad del negocio jurídico, es que preferimos hacer la distinción acotada.
38 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

Ahora bien, el reconocimiento de un hijo mayor de edad sí precisa –para


surtir efectos– del consentimiento de éste o a su muerte, a falta de pose-
sión de estado, el de determinados familiares. Así lo establece el artículo
220 del CC: “Para reconocer a un hijo mayor de edad, se requiere su
consentimiento, y si hubiese muerto, el de su cónyuge y sus descendien-
tes si los hubiere, salvo prueba, en este último caso, de que el hijo ha
gozado en vida de la posesión de estado”.
De conformidad con dicha norma, la posesión de estado según vere-
mos 39 suple o dispensa el consentimiento del cónyuge y descen-
dientes en el caso de reconocimiento de un hijo mayor de edad
muerto.40 Según la disposición, el reconocimiento del hijo mayor de edad
precisa de su consentimiento41 y en caso de muerte de éste, del consen-
timiento de los familiares indicados.42 Aceptación que al igual que el
reconocimiento es irretractable.43
El carácter unilateral del reconocimiento en cuanto a sus consecuen-
cias igualmente lo ha derivado la doctrina del artículo 223 del CC por-
que sólo produce efectos respecto del padre que lo efectúa y los parientes
consanguíneos de éste.44
Es importante acotar, a propósito del carácter unilateral del reconoci-
miento, que el progenitor casado, en modo alguno necesita el consen-
timiento de su cónyuge para efectuar el reconocimiento de un hijo

39
Véase infra N° 5.1.
40
Véase: Aguilar Gorrondona, José Luis: Derecho Civil Personas. Caracas, Universidad
Católica Andrés Bello, 17ª edic., 2005, pp. 92 y 93; Hung Vaillant, Francisco: Derecho Civil
I. Venezuela, Vadell Hermanos Editores, 1999, p. 78.
41
Véase: DFMSC1, Sent. 15-4-71, J.R.G., T. 30, pp. 19-21, mientras no se haya producido
el consentimiento del hijo mayor de edad, el reconocimiento hecho por el padre tiene sólo el
valor de un acto jurídico o declaración unilateral cuya eficacia dependerá que se produzca el
consentimiento.
42
La doctrina, señala que la necesidad del consentimiento aplica a todos los descendientes.
Véase: López Herrera, Ob. Cit., p. 758, parece necesario concluir que independientemente del
grado de parentesco, todos los descendientes del hijo, que existan para la fecha del reconoci-
miento, deben prestar su consentimiento a fin de que la correspondiente declaración de
maternidad o de paternidad puede producir sus efectos legales. Véase también: Perera Planas,
Ob. Cit., p. 226, “si existe uno de los descendientes que lo niega, el reconocimiento no obrará
respecto a él. Pareciera lo más sensato. ... Por lo que respecta al cónyuge y los descendientes
la Ley no señala ningún término para prestar el consentimiento”.
43
López Herrera, Ob. Cit., p. 757.
44
Véase infra N° 4.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 39

extramatrimonial 45 al margen de la discusión sobre la posibilidad de


que ello configure causal de divorcio si la concepción tuvo lugar du-
rante el matrimonio. 46 El consentimiento del cónyuge sólo se precisa
para llevar al hijo reconocido durante el matrimonio a la residencia
familiar, de conformidad con el artículo 216 del CC. 47 De allí que la
libertad o unilateralidad en el acto de reconocimiento no supone impo-
ner al cónyuge del reconociente una convivencia que puede ser fuente
de conflictos familiares. 48

45
Vale distinguir al respecto: 1.- Si el hijo ha nacido durante el matrimonio actual del
reconociente, el hombre casado ciertamente no necesita autorización de su cónyuge para
efectuar el reconocimiento; 2.- Si se trata de un hijo nacido durante el matrimonio de la madre,
no opera el reconocimiento en principio, pues recordemos que se trata de un hijo matrimonial
a quien se le aplica adicionalmente la presunción de paternidad; 3.- Ahora bien, de tratarse del
supuesto de un hijo nacido antes del matrimonio del reconociente, bien sea éste hombre o
mujer (caso que excluiría la discusión relativa al adulterio), cualquiera de ellos, incluyendo a la
mujer, igualmente podrá efectuar el reconocimiento libremente sin autorización del cónyuge.
De manera que es factible el reconocimiento por parte de la mujer casada sin mayor formali-
dad siempre que se trate de un hijo nacido antes del matrimonio.
46
Señalando que el reconocimiento de un hijo extramatrimonial no configura causal de divor-
cio, véase: Bocaranda, Análisis…, pp. 143 y 144. Se indica que por sí solo no constituye
adulterio, pues éste se traduce en la unión carnal de un hombre y una mujer, y la prueba
directa de tal hecho es difícil y no se desprende directamente del reconocimiento. Véase
señalando que el reconocimiento trae implícita una confesión de adulterio e indicando –
acertadamente a nuestro criterio–, que en todo caso se incurre en una injuria grave contra el
cónyuge, la cual constituye causal de divorcio; Grisanti, Ob. Cit., pp. 380-382.
47
Que prevé: “El hijo nacido fuera del matrimonio, una vez reconocido, no puede llevarse a
la residencia familiar sin el consentimiento del otro cónyuge”. Véase: Bocaranda, Análisis…,
pp. 143 y 144, “ 1°- Existe un error muy difundido según el cual se requiere el consentimiento
del cónyuge, para que el otro pueda efectuar el reconocimiento. Mas no es así: el cónyuge
puede libremente y sin previo consentimiento, o aun contra la voluntad del otro, efectuar el
reconocimiento de un hijo extramatrimonial. Ello no podría ser causal de divorcio ni mucho
menos. 2°- Lo que la ley exige es el consentimiento del otro cónyuge para que el hijo ya
reconocido, “una vez reconocido” pueda ser llevado a la residencia familiar. 3°- El ser llevado
a la residencia familiar no tiene aquí un sentido transitorio sino de permanencia. Lo que la ley
exige es que otro cónyuge preste su consentimiento para que el hijo reconocido pueda vivir en
forma permanente en el hogar común. Ello significa que, a pesar del no consentimiento del
otro cónyuge, el hijo reconocido puede ser llevado de visita a la residencia familiar”.
48
Véase en este sentido: Perera Planas, Ob. Cit., p. 217, “El nacimiento de un hijo natural
antes del matrimonio, no llega a constituir un elemento de tensión y disgresión del matrimonio
que pueda celebrar su padre o su madre con posterioridad al nacimiento. Pero ante la posibi-
lidad que abre la reforma de reconocer al hijo adulterino, se crea un verdadero caos para la
unión matrimonial. Si a ello hubiese que sumar la posibilidad de llevarlo al hogar del cual no es
hijo en plenitud, se agravaría la situación al obligar a la mujer o al hombre casados a soportar
la presencia de un hecho bochornoso, referido, no al hijo en sí, sino a su concepción. La
doctrina anota una sola salvedad al respecto. Si el padre o la madre solteros han reconocido la
filiación antes de contraer matrimonio y han mantenido al hijo reconocido a su lado, podrán
llevarlo al hogar que integren por vía matrimonial con un tercero”.
40 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

2.7 PURO Y SIMPLE


El reconocimiento constituye un acto puro y simple, producto de la es-
pontánea voluntad del sujeto que lo realiza. Ello se traduce que en modo
alguno y bajo ningún concepto el reconocimiento –a diferencia de otros
negocios jurídicos fundamentalmente de contenido patrimonial– puede
estar sometido a carga o condición.49 No podría por ejemplo el recono-
ciente indicar en el correspondiente documento auténtico “reconozco
en este acto a mi hijo X con la condición que el mismo proceda al cam-
bio de sus apellidos, a los fines de adecuarlo a su nueva filiación”. Para
algunos, el reconocimiento sometido a condición es nulo,50 pero a nues-
tro parecer esa no es la conclusión más acertada. Cicu, se pregunta si
el reconocimiento sometido a condición sería nulo o más bien será nula
la condición; el autor, acertadamente concluye que “del mismo modo
que en el matrimonio y con mayor razón en este caso, hay que afirmar
que, cuando la declaración contenga un reconocimiento éste tendrá va-
lor sin más”.51 En el mismo sentido, comenta atinadamente Barbero que
el acto del reconocimiento es pleno e incondicional, pues toda cláusula
dirigida a limitar sus efectos es nula de derecho, lo cual se comprende
más todavía si se parte de la recalcada irrelevancia de la condición.52
Esto es, el reconocimiento surte efectos y la condición no incide en la
validez de aquél porque deberá considerarse no puesta. Creemos que
así como la validez del acto o negocio jurídico de que se trate en princi-
pio no afecta la suerte del reconocimiento, la condición tampoco afecta-
ría el mismo. Y a nuestro criterio, lo pertinente no es la nulidad53 sino
que la salida más lógica, obviamente, es considerar dicha condición como
no escrita. Esto porque la voluntad del vínculo filiatorio por parte del
reconociente ha quedado establecida al margen de la referencia a la
“carga” o “condición”.

49
Véase: Grisanti, Ob. Cit., p. 371.
50
Véase: López Herrera, Ob. Cit., p. 740; Grisanti, ob .cit., p. 385. La autora reseña la
opinión de Albaladejo, según la cual el reconocimiento sometido a condición sería nulo y
contrariamente refiere la opinión de Carresi, para quien la condición debe tenerse por no
puesta, a menos que denoten la falta de voluntad, en cuyo caso sería nulo. (Ibíd., p. 371).
51
Cicu, Ob. Cit., p. 223.
52
Barbero, Ob. Cit., p. 128.
53
Porque la voluntad no resulta afectada y porque el acto tuvo lugar en forma auténtica. Es
decir, no existe una causa autónoma de nulidad.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 41

2.8 ESPONTÁNEO
El reconocimiento es un acto por esencia y naturaleza “voluntario” o es-
pontáneo. De allí que constituya un acto o negocio jurídico, pues recorde-
mos que éstos son declaraciones de voluntad dirigidos a producir efectos
jurídicos. El acto jurídico es considerado un hecho jurídico voluntario por-
que depende de la voluntad del que lo realiza.54 El reconocimiento volun-
tario es un acto discrecional, no obligatorio.55 Siendo así, el reconocimiento
ciertamente es libre y espontáneo.56 No puede en modo alguno ser pro-
ducto de la coacción o la violencia, pues ello lo haría susceptible de nuli-
dad en razón de vicios en el consentimiento.57 Por tal razón cuando se
alude a “reconocimiento forzoso de la filiación” se está haciendo referen-
cia al establecimiento filiatorio mediante la acción de inquisición de la
paternidad o la maternidad precisamente “a falta de reconocimiento vo-
luntario” de conformidad con el artículo 210 del Código Civil.
2.9 PERSONALÍSIMO
El reconocimiento es un acto eminentemente personalísimo, es decir, el
establecimiento voluntario del vínculo filiatorio respecto de alguien es
materia que sólo atañe al sujeto reconociente.58 Refiere Cicu que los

54
Véase supra N° 2.2.
55
López Herrera, Ob. Cit., p. 738.
56
Véase: AMCSFM4, Sent. 30-6-00, J.R.G., T. 166, pp. 54 y 55, “Es acto espontáneo:
desde el punto de vista estrictamente legal –que no moral– el reconocimiento voluntario del
hijo... es un acto discrecional no obligatorio. No existe ninguna disposición legal que imponga
a la madre o al padre la necesidad de llevarlo a cabo (...). Precisamente por ello se distingue
este tipo de reconocimiento, del judicial o forzado, que resulta de una sentencia y que se
impone a la madre o al padre aun contra su voluntad. Por tratarse de un acto espontáneo el
reconocimiento extrajudicial debe provenir de una voluntad exenta de vicios: de lo contrario,
es atacable por nulidad. Por ser el reconocimiento un acto espontáneo y además meramente
declarativo, como señalamos poco antes, es posible también que una persona sea reconocida
(de buena o de mala fe) por quien no es en realidad su madre o su padre; así como que un
mismo individuo sea sucesivamente reconocido como hijo natural por varias mujeres o por
distintos hombres. Para corregir esas absurdas situaciones existen las acciones de nulidad y de
impugnación del reconocimiento…”. La citada decisión reproduce ideas de López Herrera,
véase: Ob. Cit., p. 738.
57
Véase artículo 1.142, ord. 2, CC. Véase igualmente infra N° 6.
58
Véase: Planiol y Ripert, Ob. Cit., p. 220, el reconocimiento es un acto eminentemente
personal; una confesión sólo puede emanar del padre o la madre o los mandatarios especiales
de éstos. Cualquier otra persona carece de facultades para hacerlo. Los progenitores pueden
reconocer al hijo, conjunta o separadamente, pero en este último caso el reconocimiento es
personal y sólo produce efectos en contra de él mismo, no respecto al otro, aunque se haya
indicado su nombre. Véase en el mismo sentido: Bonnecase, Ob. Cit., pp. 279 y 280; De
Ruggiero, Ob. Cit., p. 209; Barbero, Ob. Cit., p. 128, el reconocimiento sólo tiene validez para
el progenitor que lo efectúa y no respecto del otro; López Herrera, Ob. Cit., pp. 738 y 739.
42 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

sujetos activos del reconocimiento sólo pueden ser los padres.59 Signifi-
ca que el acto debe emanar directamente del sujeto que lo efectúa, por
lo que en modo alguno puede derivarse de la declaración de un tercero.
En consecuencia, no se admite en esta materia la representación legal,
es decir, el sujeto incapaz absoluto que carezca de discernimiento no
puede acceder a esta figura a través de su representante legal, ya sea
tutor o progenitor.60 Está claro que la representación legal no se extien-
de a actos personalísimos como el reconocimiento filiatorio. Sólo se
admite como es natural la representación voluntaria porque ella supone
la capacidad de obrar, si obviamente se ha otorgado poder o mandato
especial al efecto. 61
Mientras la persona llamada a efectuar el reconocimiento viva, única-
mente ella puede realizar tal negocio jurídico personal.62 Excepcional-
mente, después de su muerte, el legislador ha consagrado la posibilidad
de que dicho acto pueda ser realizado por los ascendientes, a fin de
evitar el ejercicio de la correspondiente acción de inquisición de la pa-
ternidad o la maternidad contra los herederos.63 Esta posibilidad está
prevista en el artículo 224 del CC que prevé:
En caso de muerte del padre o de la madre, el reconocimiento de la
filiación puede ser hecho por el ascendiente o ascendientes sobrevi-
vientes de una u otra línea del grado más próximo que concurran en la
herencia, de mutuo acuerdo si pertenecen a la misma línea, y en las

59
Cicu, Ob. Cit., p. 214.
60
Véase infra N° 7.
61
Señala acertadamente López Herrera que por tratarse de un acto esencialmente personal, el
mandato, a los fines del reconocimiento, para ser suficiente, debe contener la instrucción
específica de establecer el título de la filiación, así como la identificación suficiente, pues la
simple facultad general dada al mandatario, en el sentido de autorizarlo genéricamente para
reconocer hijos, hace inútil la representación. (López Herrera, Ob. Cit., p. 752).
62
Véase: Grisanti, Ob. Cit., pp. 371 y 374.
63
Consagrada en el artículo 228 del CC que prevé: “Las acciones de inquisición de la
paternidad y la maternidad son imprescriptibles frente al padre y a la madre, pero la acción
contra los herederos del padre o de la madre no podrá intentarse sino dentro de los cinco (5)
años siguientes a su muerte”. Véase: Harting, Hermes: Los aspectos resaltantes de la Ley de
Reforma Parcial del Código Civil promulgada en julio de 1982. En: Revista de la Facultad de
Derecho Nº 35, Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, Año 1985-86, pp. 264 y 265,
“La reforma, por otra parte, introduce la positiva novedad del reconocimiento voluntario, en
caso de muerte del padre o de la madre, por el ascendiente o ascendientes del grado más
próximo. De esta forma se evita al presunto hijo la necesidad de ocurrir inexorablemente al
debate judicial para obtener por parte de los herederos del padre, o madre, el reconocimiento”.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 43

condiciones que establecen las disposiciones contempladas en los artí-


culos de esta sección y con iguales efectos.
De allí que comenta la doctrina que “mientras vivan el padre y la madre,
sólo ellos pueden reconocer al hijo. Fallecidos el padre o la madre, el
reconocimiento pueden hacerlo sus ascendientes más cercanos de una
u otra línea que concurran en la herencia y de mutuo acuerdo, si perte-
necen a la misma línea”.64 Señalándose que dicho reconocimiento de
los ascendientes obviamente comparte las citadas características gene-
rales de tal negocio jurídico.65
2.10 EXCLUSIVO DE LA FILIACIÓN EXTRAMATRIMONIAL
El reconocimiento voluntario es una figura exclusiva de la filiación ex-
tramatrimonial. Respecto del hijo matrimonial en modo alguno aplica o
procede la institución en estudio.66
Comenta López Herrera que el hijo matrimonial no puede ser nunca
sujeto pasivo del reconocimiento, puesto que la naturaleza y el carácter

64
Grisanti, Ob. Cit., p. 374. Véase en el mismo sentido: Sojo Bianco, Ob. Cit., p. 197,
D´Jesús, Ob. Cit., pp. 114 y 130; Viso, Ob. Cit., p. 517; Bocaranda, Guía…, p. 57; Bocaranda,
Análisis…, pp. 147 y 148; La Roche, Alberto: Derecho Civil I . Maracaibo, Edit. Metas C.A.,
2ª edic., 1984, p. 74; García de Astorga, Amarilis: Principales innovaciones que introduce la
Ley de Reforma Parcial del Código Civil de 1982. En: Revista del Colegio de Abogados del
Distrito Federal 145, Caracas, julio-septiembre 1982, Nueva Etapa, p. 68.
65
Véase: Perera Planas, Ob. Cit., p. 233, “Así como los ascendientes pueden intentar la
acción de desconocimiento de la filiación, se le concede el derecho de efectuar el reconocimien-
to dentro de los límites que se señalan en el artículo comentado. Requisitos de este recono-
cimiento: Que el padre o la madre hayan fallecido, pues de lo contrario, es lógico, solamente
a ellos corresponderá la realización del acto personalísimo. En segundo lugar, se exige que ese
o esos ascendientes concurran en la herencia del progenitor fallecido, lo que implica un total
desprendimiento para efectuar el reconocimiento y que lo fundamenta en sólida base. En
tercer lugar, para el caso de que sean varios los ascendientes, que exista consentimiento de
todos los ascendientes de la misma línea. Efectos: Los que se señalan para el reconocimiento
en los artículos ya comentados. ¿Este reconocimiento es atacable? Gozando de las carac-
terísticas generales del reconocimiento ya comentado, no es revocable, pero es impugnable”.
66
Véase: López Herrera, Ob. Cit., pp. 734 y 735, la filiación matrimonial deriva del hecho
mismo de la concepción o del nacimiento dentro del matrimonio, en tanto que la extramatrimonial,
por el contrario no resulta de éstos sino del reconocimiento, bien sea voluntario o forzoso. Véase
también: Rotonda, Ob. Cit., p. 577, señala que el reconocimiento no procede si se trata de un hijo
legítimo (“matrimonial” según la terminología venezolana vigente).
44 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

de su filiación derivan de la voluntad de la ley y no de la declaración que


al efecto haga el progenitor.67 Como bien indica Torres-Rivero “En la
filiación matrimonial no hay reconocimiento del hijo, no se reconoce al
hijo matrimonial, éste tiene el estado filial óptimo, está amparado por las
presunciones legales de paternidad”.68
Al efecto igualmente señala Párraga de Esparza: “Pueden ser recono-
cidos únicamente los hijos extramatrimoniales del reconociente. El hijo
matrimonial nunca puede ser sujeto pasivo del reconocimiento, puesto
que en este caso la filiación paterna, desde el punto de vista legal, deri-
va del concurso de cuatro elementos: la maternidad, la paternidad, el
matrimonio de los padres y el nacimiento del hijo durante el matrimonio
de los padres. Elementos que entran en juego en la presunción de pater-
nidad del marido consagrada en el artículo 201 del Código Civil. La
filiación materna, matrimonial o no, resulta del nacimiento”.69
El reconocimiento supone entonces un hijo extramatrimonial, a sa-
ber, producto de la relación de progenitores no unidos en matrimo-
nio. Pues recordemos que respecto del hijo matrimonial procede la
presunción de paternidad y la declaración de la madre no es sufi-
ciente para excluir la paternidad 70 y por ende la de un tercero tam-
poco. 71 Por ello, buena parte de la doctrina concluye que la
aplicación de la presunción de paternidad impide la posibilidad de
reconocimiento del hijo de una mujer casada por parte de un terce-
ro mientras tal presunción subsista. Lo que conlleva a la necesidad
del ejercicio previo de la acción de desconocimiento de la paterni-

67
López Herrera, Ob. Cit., p. 754.
68
Torres-Rivero, Arturo: Mis Comentarios y Reparos a la Reforma del Código Civil en 1982.
Caracas, Colegio de Abogados del estado Lara y Universidad Central de Venezuela, Imprenta
Universitaria, Vol. II, Parte Segunda, 1987, Vol. II, Parte Segunda, pp. 67 y 68.
69
Párraga de Esparza, Marisela: Establecimiento judicial de la paternidad del hijo de la mujer
casada. En: Libro Homenaje a José Luis Aguilar Gorrondona. Colección Libros Homenaje N° 5.
Caracas, Tribunal Supremo de Justicia, Fernando Parra Aranguren Editor 2002, Tomo II, p. 36.
70
Véase artículo 212 del CC: “La declaración de la madre no basta para excluir la
paternidad”.
71
Razones de orden público y seguridad jurídica en las relaciones familiares llevaron al
Legislador a la consagración de tal presunción.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 45

dad por parte del cónyuge de la madre 72 –salvo en el caso del artí-
culo 225 CC– 73 a los fines del reconocimiento.
Sin embargo, Párraga de Esparza se pronuncia sobre la impostergable
revisión del texto legal que consagra de manera absoluta la presunción
de paternidad matrimonial, que debería admitir a título excepcional la
posibilidad de impugnación, en el caso que se haya dado la separación
de hecho de los cónyuges y la madre mantenga una relación concubina-
ria estable con el padre del hijo74 –posibilidad que ya habían asomado
anteriormente algunos autores como César Ramos–.75

72
Véase en este sentido: Sanojo, Luis: Instituciones de Derecho Civil Venezolano. Madrid,
Gráficas San Sebastián, 1953. Caracas, Imprenta Nacional, Reimpresión de la Primera Edi-
ción hecha en Caracas, 1873, Tomo I, p. 202, “Estas presunciones, cuando están de acuerdo
con los principios establecidos, tendrán lugar no obstante que la madre y un tercero, o este o
aquélla, reconozcan al hijo como natural, porque la presunción de la legitimidad se ha estable-
cido en favor del hijo y por lo mismo no puede destruirla la madre ni mucho menos un
tercero”; Torres-Rivero, Arturo Luis: Pruebas de Estado. (Derecho de Familia - Parte Gene-
ral -). Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1970, Tomo II, pp. 66 y 67, “...en conse-
cuencia, resulta irrelevante ... tanto lo que se diga acerca del padre como las menciones que se
hagan en el acta de nacimiento ... si en ella consta el presunto padre, mejor, sobre todo para
fines estadísticos y de control de registro civil, y, si acaso, para revelar, reforzar o ratificar la
presunción legal, pues sabemos el valor del acta de nacimiento como prueba de estado ... pero
si no se señala, o se invoca o se indica uno distinto, ninguna trascendencia tiene; lo que
interesa es que conforme a la presunción, se infiera que el padre es el marido de la madre..”.
Véase también: Sojo Bianco, Ob. Cit., si el padre lo desconoce y la impugnación es declarada
con lugar, el verdadero padre podrá reconocerlo; López Herrera, Ob. Cit., p. 754, el hijo
matrimonial no puede ser reconocido. Véase reseña de la división doctrinaria de Grisanti, Ob.
Cit., p. 378.
73
Véase infra N° 5.4.
74
Véase: Párraga de Esparza, Ob. Cit., p. 50.
75
Véase: Ramos Sojo, César J.; Unidad y Verdad de la Filiación. En: Revista de Derecho
Privado. Caracas, Universidad Central de Venezuela, enero-marzo 1983, p. 139, cuando el
autor hace referencia a que en el artículo 225 del CC el legislador no sometió el reconocimiento
del tercero al ejercicio previo de la acción de desconocimiento de la paternidad, agrega: “Y
aunque el legislador se ha referido solamente al reconocimiento, no existe impedimento para
extender la facultad a) al establecimiento judicial y, más todavía b) a todo caso de estableci-
miento de filiación cuando se ha disuelto el matrimonio, ya que lo importante, social y
jurídicamente es la verdad de la filiación, sólo que la intención del legislador fue más extensa
que lo que en realidad se plasmó en el nuevo articulado (dixit minus quam voluit)”. Véase
también: Bocaranda, Análisis..., pp. 140 y 141. “Para que la declaración de la madre contra la
presunción de paternidad poseyese ese peso suficiente, tendría que ser apuntada por otros
medios probatorios. Y ello bastaría sin necesidad de esperar que el esposo legítimo tuviese
que demandar impugnando la filiación. En otras palabras, se desemboca en la conclusión de
que para contraponerse a la presunción de paternidad no existe como único medio de
impugnación judicial del esposo: podría hacerse uso del artículo 212 del CC, que implica: 1.-
Declaración de la madre contra la presunción de paternidad; 2.- Demostración del hecho por
otros medios, dentro de los cuales podría caber la declaración del padre biológico. Cabría la
aplicación, igualmente, del artículo 205 en cuanto se refiere a la demostración de “otro y otros
hechos o circunstancias tales que verosímilmente concurran a excluir la paternidad”.
46 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

Por nuestra parte, pensamos que es prudente concluir que la impugnación


de la paternidad por un sujeto distinto al padre (bien sea la madre, el hijo
o un tercero) es posible en base a principios generales en materia de
filiación,76 pero ciertamente precisa de intervención judicial y debe que-
dar reducida a casos excepcionales. A nuestro criterio, ciertamente un
supuesto justificado sería la inequívoca separación permanente de los
cónyuges acreditada mediante juicio de divorcio77 o de ausencia.78 Cree-
mos que tal interpretación es la forma lógica de combinar el principio de
la verdad de la filiación con el sentido de la presunción de paternidad.79
Creemos que la posibilidad de desvirtuar la presunción de paternidad
judicialmente, en función de la verdad de la filiación en caso de separa-
ción de los cónyuges, encuentra apoyo en la propia voluntad del legisla-
dor en el artículo 225 del CC. Dicha norma prevé excepcionalmente la
posibilidad de reconocimiento en caso de separación de hecho confor-
me al artículo 185A eiusdem, sin ejercicio previo de la acción de desco-
nocimiento.80 Entonces ¿Por qué no permitir el reconocimiento, previo
ejercicio de una acción filiatoria en casos excepcionales, en aras de la
verdad de la filiación y la seguridad de las relaciones familiares? No
sólo parte de la citada doctrina se ha pronunciado en este sentido, sino

76
Como sería el caso de la verdad de la filiación. Véase sobre la verdad de la filiación y el
sentido de la reforma del CC de 1982: Ramos Sojo, Ob. Cit., pp. 113-143. Vale considerar
también los artículos 56 y 75 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Algunos artículos del CC igual mente señalan la posibilidad de reclamar o impug nar la
filiación en atención a la realidad o verdad biológica: véase artículos 210, 226, 230 y 233.
77
En función de la causal de abandono voluntario, consagrada en el ordinal 2° del artículo 185
CC. Así como durante la separación de cuerpos decretada con miras a una conversión en
divorcio.
78
Véase artículo 418 y siguientes del CC.
79
Presunción de paternidad que tradicionalmente se consideraba únicamente factible de
desvirtuar por el cónyuge de la madre. La citada presunción ciertamente sigue ocupando su
sitial pero en aras de la verdad de la filiación debe ser matizada en los supuestos particulares
que así lo reclamen. De allí que pensamos que en condiciones normales donde no medie
separación probada judicialmente u otra circunstancia excepcional válida a juicio del Juzga-
dor, mal podría pretenderse una impugnación de la presunción de paternidad con miras a un
reconocimiento voluntario.
80
Véase infra N° 5.4.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 47

que existe una tímida referencia normativa al respecto,81 al margen de


la legalidad de la misma.82
2.11 ERGA OMNES
El reconocimiento produce efectos frente a todos83 y se hace valer con-
tra cualquiera por ser fuente del estado civil familiar.
Para Planiol y Ripert, en caso de doble reconocimiento, es decir, de dos
reconocimientos de diversas personas, existe un conflicto de paternidad
que no puede resolverse por el orden cronológico de los mismos, por lo
que necesariamente debe decretarse la nulidad de uno de los dos como
falso.84 Naranjo Ochoa, por su parte, considera que dado el carácter

81
Véase: Directrices que contienen el Instructivo del Proceso de Identificación Civil de
Niños, Niñas y Adolescentes nacidos en Venezuela del 4 de septiembre de 2003 publicadas en
Gaceta Oficial N° 37.771 del 9 de septiembre de 2003, artículo II.2.1.1.2: “Cuando es hijo(a)
de la mujer casada extramatrimonial: El artículo 201 del CC, establece una presunción iuris
tantum (admite prueba en contrario) de la paternidad del marido respecto de aquellos hijos
nacidos durante el matrimonio, es decir, existe la presunción legal que el hijo de la mujer
casada es hijo de su cónyuge. Por cuanto esta presunción puede vulnerar el derecho de los
niños, niñas y adolescentes de conocer la identidad de su padre cuando éste no es el cónyuge
de su madre, los progenitores deben solicitar y recibir la orientación adecuada por parte de los
integrantes del Sistema de Protección facultados para ello, a efectos de ejercer las acciones
pertinentes ante los órganos jurisdiccionales, ya que son éstos quienes para conocer los
asuntos relacionados con la filiación, y en especial ante los Tribunales de Protección”. Ante-
riormente existían los Lineamientos que contienen el instructivo del proceso de identificación
civil de niños, niñas y adolescentes nacidos en Venezuela, Gaceta Oficial N° 37.447 del 21 de
mayo de 2002 con una norma equivalente en el número II.1.2.1.1.2.- titulado cuando el niño,
niña o adolescente es hijo de uno de los cónyuges con pareja extramatrimonial.
82
Véase, cuestionando –a nuestro criterio acertadamente– el valor de tales instrumentos
normativos por contrariar en algunos casos normas de carácter legal como el Código Civil:
Ávila Rodríguez, Vinicio: Comentarios a la organización del registro del estado civil en la
actualidad. En: Temas de Derecho Civil. Libro Homenaje a Andrés Aguilar Mawdsley. Colec-
ción Libros Homenaje N° 14. Caracas, Tribunal Supremo de Justicia, Fernando Parra Aranguren
Editor, 2004, Vol. I, p. 210, indica el autor que “independientemente que nos parezca que un
órgano consultivo se extralimita en sus funciones al producir una normativa que quiere alterar
el sistema de registro de nacimientos a nivel nacional, resulta del todo inadmisible la posibi-
lidad de modificar un régimen dispuesto, en normas de rango legal, con instrumentos jurídicos
de rango sublegal”. Si bien pensamos que tales instrumentos sublegales en efecto, no pueden
en principio contrariar las normas del CC, creemos que la interpretación indicada lo reclama
un imperativo de justicia, esto es, suavizar la rigidez de la presunción de paternidad, excep-
cionalmente por vía judicial. De ser así, el instrumento normativo consagra una posibilidad
que podría ser útil por un sentido de sana lógica al margen de su carácter sublegal.
83
Naranjo Ochoa, Ob. Cit., p. 481.
84
Planiol y Ripert, Ob. Cit., p. 223. Véase en el mismo sentido: AMCSFM4, Sent. 30-6-00,
J.R.G., T. 166, pp. 54 y 55, “...es posible también que una persona sea reconocida (de buena
o de mala fe) por quien no es en realidad su madre o su padre; así como que un mismo
individuo sea sucesivamente reconocido como hijo natural por varias mujeres o por distin-
tos hombres. Para corregir esas absurdas situaciones existen las acciones de nulidad y de
impugnación del reconocimiento..”. (Destacado nuestro).
48 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

erga omnes que se deriva de la figura, un reconocimiento anterior impi-


de el renoconocimiento del mismo hijo por otra persona, pues para ella,
como para las demás, ya ha adquirido un estado civil.85 En el mismo
sentido, indica acertadamente Alemany que en caso de reconocimien-
tos contradictorios debe tenerse en cuenta el primero de ellos, pues éste
establece una situación jurídica que no puede ser destruida por recono-
cimientos posteriores.86
Creemos que efectivamente, por el carácter absoluto que se desprende
del primer reconocimiento, los subsiguientes reconocimientos precisan
para su validez o eficacia de la impugnación o nulidad del primero de
ellos.87 Así la única forma de reconocer un hijo previamente reconocido
es precisamente atacando procesalmente el acto. Esta es la interpreta-
ción que nos parece más cónsona con el sentido de la institución, pues
de lo contrario se dejaría a la mera voluntad de los terceros la validez
del primer reconocimiento sin el ejercicio previo de las correspondien-
tes acciones. De allí que sabiamente nuestra legislación ha consagrado
el carácter impugnable del reconocimiento por todo el que tenga interés
en ello.88 De lo que se deduce que la forma de desvirtuar un reconoci-
miento no es efectuando otro.
3. INSTRUMENTOS
El reconocimiento, por ser un acto solemne o auténtico, debe tener lugar
bajo ciertas formalidades legales, a saber, debe constar en ciertos instru-
mentos con tal carácter. Dada su trascendencia, tal acto jurídico no pue-
de mediar en simple documento privado89 sino que el Legislador ha previsto
su existencia o constancia a través de ciertos instrumentos particulares.90
Al efecto, el Código Civil ha dispuesto varias normas en este sentido:
Así el artículo 217 del Código Sustantivo dispone:
El reconocimiento del hijo por sus padres, para que tenga efec-
tos legales, debe constar:

85
Naranjo Ochoa, Ob. Cit., p. 481.
86
Alemany Verdaguer, Ob. Cit., p. 82.
87
Véase al respecto: Cominelli, Ob. Cit., p. 51.
88
Véase artículo 223 del CC e infra N° 6.
89
Véase supra N° 2.5.
90
Véase: Albaladejo, El reconocimiento…, pp. 117-125; Alemany Verdaguer, Ob. Cit., pp.
79-82; Cicu, Ob. Cit., pp. 217-221.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 49

1. En la partida de nacimiento o en acta especial inscrita pos-


teriormente en los libros del Registro Civil de Nacimientos.
2. En la partida de matrimonio de los padres.
3. En testamento o cualquier otro acto público o auténtico otor-
gado al efecto, en cualquier tiempo.
Se aprecia de dicha norma que el reconocimiento puede realizarse, ob-
viamente, en el instrumento probatorio fundamental del estado filiatorio
como es la correspondiente partida de nacimiento. Reconocimiento
que tiene lugar cuando el o los progenitores hacen la presentación di-
recta y personalmente (o mediante mandatario especial) ante el funcio-
nario de Registro del Estado Civil.91 En caso de reconocimiento posterior
al levantamiento de la partida, mediante la correspondiente nota margi-
nal dicha información debe constar en la respectiva acta del Estado
Civil.92 Puede también constar el reconocimiento en la correspondiente

91
Véase: Perera Planas, Ob. Cit., pp. 222 y 223, “Que conste en partida de nacimiento En
ella consta, mediante la presentación, al menos uno de los padres. Generalmente es uno solo de
ellos quien concurre a hacer la presentación. En la legislación anterior bastaba con la presenta-
ción por el padre para que se diera por cierta la filiación respecto a la madre que se señalara en
el acta o partida. Se altera la legislación y no basta con el simple señalamiento. La razón, en
principio, de la norma aludía a la casi imposibilidad de la madre a rechazar el hijo parido por ella.
Sin embargo, en puridad y ante la igualdad jurídica de la mujer, base y punto de partida de la
reforma que analizo, lo cierto es que la prueba de la maternidad vendría a ser relativa, respecto
a una partida de nacimiento en que solamente figure el padre otorgándola. Solamente será
incuestionable cuando ambos padres la suscriban. Que conste en acta especial del Registro
Civil: Se trata de un reconocimiento directo, toda vez que el padre o la madre concurren ante el
funcionario civil y expresan en forma inequívoca su deseo de reconocer al hijo. Es el caso del hijo
presentado por uno solo de los padres, sin indicación del otro progenitor y cuando éste, que no
figura en la partida de nacimiento, quiere reconocer a su hijo”.
92
Véase artículo 472 del CC, el funcionario que intervenga en el instrumento donde conste el
reconocimiento, debe notificarlo a su vez al respectivo funcionario del Registro del Estado
Civil, a los fines de la correspondiente nota marginal. Véase: Sala de Juicio Nº 2, del Tribunal
de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Anzoáte-
gui, en Barcelona, Sent. 15-9-04, Exp. BP02-O-2004-000193. En: http://anzoategui.tsj.gov.ve/
decisiones/2004/septiembre/1092-15-BP02-O-2004-000193-.html “a) La supresión de la nota
marginal en la partida de nacimiento del niño, donde se le reconoce como hijo de…, por parte
de éste, pasando a ser llamado, tiene su procedimiento especial que es “Impugnación de
Paternidad”, y en todo caso la declaratoria unilateral de reconocimiento paterno de filiación se
encuentra contenida en el artículo 472 del Código Civil, el cual contempla el reconocimiento
hecho posteriormente al registro de la partida de nacimiento de hijos ya nacidos y no como lo
plantea la accionante cuando invoca el contenido del artículo 223 el cual hace mención al
reconocimiento “del concebido”. Véase también: Tribunal de Protección del Niño y del
Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Nueva Esparta Sala de juicio Única –
Juez Unipersonal Nº 2, La Asunción, Sent. 13-7-04, J2-4.260-03, En http://nueva-
esparta.tsj.gov.ve/decisiones/2004/julio/280-13-J2-4.260-03-.html, “Vista la diligencia …
mediante la cual expresa el RECONOCIMIENTO … acuerda oficiar al Prefecto del munici-
pio Autónomo Arismendi y al Registro Principal del estado Nueva Esparta, a los fines de que
estampe la nota de RECONOCIMIENTO en la Partida de Nacimiento”.
50 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

partida de matrimonio de los progenitores de conformidad con el ar-


tículo 89, ordinal 4° del Código Civil.93 Y según la citada norma el reco-
nocimiento filiatorio pudiese constar también en el testamento94 del
correspondiente progenitor o en cualquier otro instrumento público o
auténtico.95 Se ha indicado como es natural que la revocatoria o nuli-
dad del testamento mantiene inalterable el acto del reconocimiento96 en
razón del carácter irrevocable del mismo.97
Esta última posibilidad de efectuar el reconocimiento mediante cual-
quier acto auténtico que indica el ordinal 3° del artículo 217 del Código
Civil, está confirmada o ampliada a su vez en el artículo 218 eiusdem,
que alude a la posibilidad de realizar el mismo inclusive a través de una
declaración incidental. Así dispone el citado artículo 218 CC: “El reco-
nocimiento puede también resultar de una declaración o afirmación in-
cidental en un acto realizado con otro objeto, siempre que conste por

93
Dicha norma prevé que de todo matrimonio que se celebre se extenderá inmediatamente un
acta en la que se exprese: …4° “La declaración que hicieren los contrayentes, en su caso,
acerca del reconocimiento de hijos con expresión del nombre, la edad y municipio o parroquia
donde se asentó la partida de cada uno de ellos”. Véase al respecto: Harting, Ob. Cit., p. 265,
“Por lo demás se ha introducido, como elemento novedoso, el efectuar el reconocimiento en
la propia partida de matrimonio de los padres. Esta forma de reconocimiento voluntario debe
entenderse como reminiscencia de la institución de la legitimación, en virtud de su eliminación
por razón de la nueva concepción vertida en la reforma: Hijos de filiación matrimonial (naci-
dos durante el matrimonio) e hijos de filiación extramatrimonial (concebidos y nacidos fuera
del matrimonio), ambos con idénticos derechos en vía materna y paterna”. Véase también: La
Roche, Ob. Cit., p. 74, “El Artículo 217 del Código actual sustituye íntegramente al 214 del
texto derogado, agregando la posibilidad de que el reconocimiento conste en el Acta de
Matrimonio de los padres, derogándose asimismo los efectos del 229 del anterior Código que
preveía tal situación, siendo hoy más clara y sistemática la norma incorporada”. Véase
igualmente: García de Astorga, Ob. Cit., p. 68.
94
Sobre el reconocimiento por testamento, véase: López Herrera, Ob. Cit., pp. 746 –749;
López del Carril, Ob. Cit., pp. 135-145.
95
Véase: Grisanti, Ob. Cit., pp. 371-373, documento o acto público o auténtico es el otorga-
do con las formalidades legales ante un Registrador, Juez, Notario u otro funcionario facultado
para darle fe pública en el lugar donde el instrumento se haya autorizado; Véase también:
Perera Planas, Ob. Cit., pp. 222 y 223; D´Jesús, Ob. Cit., p. 114; Sojo Bianco, Ob. Cit., p.
197; Viso, Ob. Cit., p. 514; Bocaranda, Guía…, p. 56; Bocaranda, Análisis…, pp. 144 y 145.
96
Véase: Grisanti, Ob. Cit., p. 371. Véase también comentario de Perera Planas, Ob. Cit., pp.
222 y 223, “es el reconocimiento mediante documento público. El objeto central del docu-
mento no es precisamente el reconocimiento. Pero es válido. En el campo doctrinal se ha
planteado un problema. Si quien testa y aprovecha el acto de testar para realizar el reconoci-
miento de un hijo y no tiene capacidad para testar, siendo nulo el testamento, ¿sigue la misma
suerte el reconocimiento? Yo no lo creo. A pesar de que el acto fundamental es el testamento
y el reconocimiento se hace incidentalmente, teniendo capacidad para reconocer, éste es
perfectamente válido”.
97
Véase supra N° 2.3.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 51

documento público o auténtico y la declaración haya sido hecha de un


modo claro e inequívoco”.
Ello significa que el reconociente puede establecer espontáneamente
la filiación no sólo mediante instrumento auténtico por vía principal de
conformidad con el ordinal 3° del artículo 217 CC, sino que también
podrá hacerlo incidental u ocasionalmente mediante cualquier negocio
jurídico con otro objeto principal realizado a través de documento au-
téntico, como sería el caso de una compraventa, donación, hipoteca,
etc. Se habla así de “reconocimiento incidental” porque supone una
cuestión distinta del asunto principal. 98 Se trata de un acto o negocio
jurídico que tiene por objeto fundamental una relación diversa al reco-
nocimiento, pero que es aprovechado por su autenticidad para el esta-
blecimiento de la filiación. La doctrina ha indicado que en tal caso es
suficiente por ejemplo, la mera referencia que hiciere el comprador o
el vendedor en el caso de la compraventa, o el donante o el donatario
en el supuesto de la donación, siempre que como indica la disposición,
la declaración conste de un modo claro e inequívoco. 99 Acertadamen-
te indica López del Carril que el reconocimiento en testamento es igual-
mente “incidental” porque nada tiene que ver con el objeto y fin del
testamento. 100 La manifestación incidental pudiera también acontecer
en la declaración de un proceso judicial.101

98
López del Carril, Ob. Cit., p. 145. Véase sobre el reconocimiento incidental: Ibíd.,
pp. 145-149.
99
Véase: Grisanti, Ob. Cit., pp. 373 y 374, “se refiere el legislador en la disposición conte-
nida en el artículo 218 C.C., al reconocimiento indirecto e incidental. Es el reconocimiento
efectuado en documento o acto público o auténtico otorgado con otra finalidad, pero en el cual
consta en forma clara e inequívoca, la declaración de maternidad o paternidad. Por ejemplo, si
en un documento público de venta o de donación, el vendedor o el donante declara que da en
venta o en donación a su hijo ... un inmueble de su propiedad”. Véase en el mismo sentido:
Sojo Bianco, Ob. Cit., p. 197; D´Jesús, Ob. Cit., p. 129; Bocaranda, Guía…, p. 56; Bocaranda,
Análisis…, p. 145; Viso, Ob. Cit., p. 514; García de Astorga, Ob. Cit., p. 68.
100
López del Carril, Ob. Cit., p. 145.
101
Ibíd., p. 148. Véase igualmente: López Herrera, Ob. Cit., p. 750, el reconocimiento
incidental también puede resultar de una diligencia o escrito de un expediente judicial cual-
quiera, aunque no se trate de procedimientos relativos a la investigación de la paternidad o la
maternidad.
52 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

La referencia al reconocimiento mediante mención accidental ya se


encontraba en el CC de 1942, pero según indica la doctrina simplemen-
te en la Reforma del CC de 1982 se coloca en una norma aislada.102
Recordemos que el reconocimiento también puede efectuarlo la parte de-
mandada en el curso de un proceso judicial, como sería el caso de inquisi-
ción de la paternidad o la maternidad, de conformidad con el artículo 232
del CC que prevé: “El reconocimiento del hijo por la parte demandada pone
término al juicio sobre la filiación en todos aquellos casos en el que el reco-
nocimiento sea admisible, de conformidad con el presente Código”.
Se aprecia que en tal caso el reconocimiento podría tener lugar en el
mismo expediente y de hacerse mediante diligencia o escrito, tendría el
carácter de auténtico, pues cuenta con la intervención del funcionario
judicial.103 Se traduce para la doctrina en una suerte de confesión den-
tro del respectivo proceso.104 Norma que para algunos era innecesaria,
dado el carácter de auténtico del reconocimiento efectuado en juicio.105

102
Véase: Perera Planas, Ob. Cit., p. 224, “ Si se lee el artículo 214 del Código de 1942, se
observa que en su aparte tres dice: “El testamento o cualquier documento o acto auténtico, en
que el otorgante reconozca su carácter de padre o de madre, aunque fuere con una mención
incidental”. A base de ese trozo de artículo se crea esta norma”. Sobre la disposición del CC
de 1942, véase: López Herrera, Ob. Cit., pp. 749 y 750.
103
Véase: Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la circunscripción judicial del
estado Nueva Esparta Sala de juicio Única – Juez Unipersonal Nº 2, La Asunción, Sent. 13-
7-04, J2-4.260-03. En http://nueva-esparta.tsj.gov.ve/decisiones/2004/julio/280-13-J2-4.260-
03-.html, “Vista la diligencia de fecha 07 de Julio de 2004 suscrita por el ciudadano …,
venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad N° …, mediante la cual expresa
el RECONOCIMIENTO de la niña identidad omitida, como su hija, procreada de su unión
con la ciudadana …, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad N° …, esta
Sala de Juicio Única del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscrip-
ción Judicial del estado Nueva Esparta, en uso de sus atribuciones legales y de conformidad
con el literal “a” Parágrafo Primero del Artículo 177 de la Ley Orgánica para la Protección del
Niño y del Adolescente en concordancia con los Artículos 231 y 232 del Código Civil, donde
el Artículo 232 a la letra dice: “El reconocimiento del hijo por la parte demandada pone
término al Juicio sobre la filiación en todos aquellos casos en que el reconocimiento sea
admisible…”, acuerda oficiar al Prefecto del municipio Autónomo Arismendi y al Registro
Principal del estado Nueva Esparta, a los fines de que estampe la nota de RECONOCI-
MIENTO en la Partida de Nacimiento”.
104
Véase sobre dicha norma: Bocaranda, Guía…, p. 59; Bocaranda, Análisis…, p. 150; Viso,
Ob. Cit., p. 522, “...sin embargo, el reconocimiento del hijo (lo que equivaldría “mutatis
mutandi” a una confesión) por la parte demandada pone término al juicio (Art. 232).
105
Véase en este sentido: Perera Planas, Ob. Cit., p. 248, “En mi opinión resulta
conmovedoramente infantil la aclaratoria que contiene. Si quien es demandado para que
reconozca una determinada filiación, antes de terminar el procedimiento, hace un reconoci-
miento voluntario dentro de los términos señalados por la Ley, desde luego que el procedi-
miento termina por carecer de objeto. ¿Es acaso el ánimo de no dejar nada al intérprete?”.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 53

En todo caso, el citado reconocimiento como es natural y expresamente


indica el artículo 232 CC pone fin al juicio respectivo.
Precisamente porque el reconocimiento tiene que cumplir los requisitos
generales señalados,106 se ha indicado que no procedería propiamente
por un simple convenimiento de la demanda.107 Para otros el conveni-
miento en la demanda se traduce en un reconocimiento voluntario.108 Y
al efecto, creemos que ciertamente el simple convenimiento o el reco-
nocimiento que pretenda hacer el apoderado judicial del demandado en
un juicio de inquisición de la paternidad, sin tener facultad expresa para
efectuar el reconocimiento, se traduce en un incumplimiento de las for-
malidades esenciales por tratarse de un acto personalísimo. Contraria-
mente, cuando el demandado personalmente y con la debida asistencia,
realiza un convenimiento que exceda de la forma pura y simple (que
evidencia la voluntad efectiva de reconocer) o efectúa el reconocimien-
to en cualquier etapa del proceso, o lo realiza mediante quien tenga
facultad expresa para ello; ciertamente en tales casos, sí se cumple con
los requisitos legales. Es decir, pensamos que en modo alguno el poder
judicial general o especial otorgado por el demandado al abogado para
que lo defienda en juicio de filiación faculta a éste a efectuar un acto
personalísimo como el reconocimiento voluntario.109
4. EFECTOS
Como es natural, el reconocimiento supone el establecimiento ipso
iure o de derecho de la correspondiente filiación por la sola voluntad

106
Constituye un acto personalísimo y que de tener lugar a través de un tercero, precisa de
un apoderado o mandatario con facultad expresa.
107
Véase: CSJ/Cas, Sent. 24-2-94, J.R.G. , T. 129, p. 498, “La recurrida violó igualmente el
artículo 232 del Código Civil, al afirmar en el fallo recurrido que dicha disposición consagra la
posibilidad del reconocimiento por vía del convenimiento de la demanda pura y simplemente,
cuando en verdad dicha norma permite el reconocimiento voluntario, pero sólo en todos
aquellos casos en que sea admisible, de conformidad con el Código”.
108
Véase: Grisanti, Ob. Cit., p. 387, “Son acciones indisponibles como todas las de filiación
pero sin embargo el demandado –pretendido padre o pretendida madre– pueden convenir en
la demanda lo que equivaldría a un reconocimiento voluntario hecho mediante documento
auténtico. Y el reconocimiento del hijo –hecho en cualquiera de las formas previstas al efecto
por la ley– pone fin al juicio, por razones obvias. Así lo establece expresamente el art. 232
C.C.”; D´Jesús, Ob. Cit., p. 130, “ El reconocimiento voluntario también puede resultar de un
convenimiento en el juicio de inquisición o de reconocimiento judicial de la filiación, conforme
lo indique el Art. 232 del mismo Código Civil”.
109
Bien sea por vía de simple convenimiento o por un pretendido reconocimiento judicial.
54 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

de la ley, 110 y por ende a partir del mismo, se derivan todos los efectos
filiatorios 111 personales y patrimoniales correspondientes.112 Realiza-
do el reconocimiento, éste produce todos los efectos de ley, no pudién-
dose limitar los deberes y derechos que lleva consigo.113 Y así por
ejemplo, tienen lugar los derechos-deberes inherentes al estado filia-
torio; la obligación o deber de alimentos, el derecho de visita, la titula-
ridad de la patria potestad, sucesiones, etc. De tal suerte, que con la
simple prueba del instrumento que acredita el reconocimiento, el hijo
podrá hacer efectiva la correspondiente acción de pensión de alimen-
tos a falta de cumplimiento voluntario del progenitor, los derechos de
contenido sucesoral, etc.
Paralelamente, con el mero reconocimiento, el progenitor reconociente
podrá hacer valer las correspondientes facultades-potestades y accio-
nes derivadas del respectivo estado filiatorio. Y así por ejemplo, el pro-
genitor podría ejercer todas las acciones que la ley consagra a su favor,
tales como, derecho de visita, privación de patria potestad, privación de
guarda, modificación de guarda, etc.
El tiempo del reconocimiento es importante en principio a los fines del
ejercicio compartido de la patria potestad. Esto por cuanto el reconoci-
miento concede de derecho, la “titularidad” de la patria potestad, pero
el “ejercicio”114 de la misma en materia de filiación extramatrimonial
precisa de un reconocimiento efectuado dentro de los seis (6) meses
siguientes al otro progenitor o, en su defecto, de haber disfrutado de

110
Indican Diez-Picazo y Gullón que los efectos derivados del negocio jurídico derivan de la
ley más que del acto mismo, pues la voluntad privada no tiene el poder de crear los efectos,
sino el ordenamiento jurídico (Diez-Picazo y Gullón, Ob. Cit., p. 474). Agregan los autores en
cuanto a la causa del negocio jurídico familiar que el legislador presume que por haberse
manifestado la voluntad por medio de las formas y solemnidades que él impone, las partes
quieren los mismos fines que ha tenido en cuenta preventivamente la norma. (Ibíd., p. 509).
111
Sin embargo, Planiol y Ripert indican que se suele incurrir en el error de hablar de los
efectos del reconocimiento y lo cierto que éste no produce efectos, pues no es un acto, sino
un medio probatorio destinado a probar un hecho que es la filiación, y este hecho cuando está
legalmente probado es el que produce diversos efectos jurídicos (Ob. Cit., p. 223).
112
Véase: Grisanti, Ob. Cit., pp. 384. Véase sobre los efectos del reconocimiento: López del
Carril, Ob. Cit., pp. 152-157, el autor cita la identidad, el derecho a usar los apellidos, los
deberes inherentes a la patria potestad, deber de alimentos, la vocación hereditaria, etc.
113
Alemany Verdaguer, Ob. Cit., p. 77.
114
Sobre la diferencia entre “titularidad” y “ejercicio” de la patria potestad, véase: Domínguez
Guillén, María Candelaria: Ensayos sobre capacidad y otros temas de Derecho Civil. Colec-
ción Nuevos Autores N° 1. Caracas, Tribunal Supremo de Justicia, 2001, pp. 97-126.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 55

posesión de estado y ser conveniente a los intereses del menor de con-


formidad con el artículo 350 de la LOPNA.115
Vale indicar, dado su carácter personalísimo, como es natural y se des-
prende del artículo 223 del CC que el reconocimiento únicamente pro-
duce efectos para el progenitor que lo efectúa y los parientes de éste.116
Así prevé el artículo 223 del CC: “El reconocimiento hecho separada-
mente por el padre o la madre sólo produce efectos para quien lo hizo y
para los parientes consanguíneos de éste. El reconocimiento del conce-
bido sólo podrá efectuarse conjuntamente por el padre y la madre”.
Es lógico que el reconocimiento sólo produzca efectos para quien lo
realiza por ser un acto personalísimo y trascendente en materia filiato-
ria. Mal podría la declaración de una persona distinta al sujeto activo,
generar efectos filiatorios. De allí que la indicación que realice alguien,
aunque fuere progenitor, en cualquier instrumento sobre la pretendida
paternidad o maternidad de otra persona carece de eficacia si tal mani-
festación no emana inequívocamente del interesado. Recordemos que
se trata de un acto personalísimo.117
Al efecto indica acertadamente Domínici que “La indicación o men-
ción que haga el padre acerca de la madre, o la madre con relación al
padre, en el acto o escritura de reconocimiento es absolutamente in-
eficaz, debe considerarse como no puesta. No anula el acto en mane-

115
Que prevé: En el caso de hijos comunes habidos fuera del matrimonio, la patria potestad
corresponde conjuntamente al padre y a la madre cuando la filiación se establece simultánea-
mente respecto de ambos; si la filiación se establece de manera separada, el padre que
reconozca a los hijos, con posterioridad, compartirá el ejercicio de la patria potestad, si
dicho reconocimiento se produce dentro de los seis meses siguientes al nacimiento del respec-
tivo hijo. En todos los demás casos, la titularidad de la patria potestad corresponde sólo a
aquel de los padres respecto al cual se haya establecido primero la filiación. No obstante, el
juez competente puede conferir la patria potestad al otro padre, si la filiación se establece con
respecto a él mediante reconocimiento voluntario que dicho padre haga del hijo, y prueba que
este último goza, en relación con él, de posesión de estado, oída la opinión del hijo y la del
padre que tenía la patria potestad, y siempre que tal conferimiento resulte conveniente a los
intereses del hijo, de todo lo cual se debe dejar constancia en el acta que se levante al respecto.
Cuando el padre y la madre ejerzan de manera conjunta la patria potestad, los desacuerdos
respecto de los hijos se resolverán conforme a lo previsto en el artículo anterior”.
116
Véase en este sentido: Viso, Ob. Cit., p. 516; Bocaranda, Guía…, p. 57; Bocaranda,
Análisis…, p. 147.
117
Véase supra N° 2.9.
56 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

ra alguna, el cual valdrá para el que reconoce nada más, si tiene dere-
cho de hacerlo”. 118
5. NORMAS ESPECIALES
5.1 PAPEL DE LA POSESIÓN DE ESTADO
La posesión de estado, a saber, la apariencia de ser titular de un estado
civil familiar determinado y por ende comportarse conforme con el conte-
nido de dicho estado,119 juega un papel interesante en materia de reco-
nocimiento. En efecto, los artículos 219 y 220 del CC contienen
previsiones en este sentido.
La ley pretende evitar el reconocimiento de un hijo fallecido con el solo
objeto de beneficiarse económicamente.120 Así, de conformidad con el
artículo 219 del Código Sustantivo, la posesión de estado permite disfru-
tar de los efectos sucesorales en caso de reconocimiento de un hijo
muerto. La citada norma dispone:
El reconocimiento que se haga de un hijo muerto no favorece
como heredero al que lo reconoce, sino en el caso de que éste
pruebe que aquél gozaba en vida de la posesión de estado.

118
Domínici, Aníbal: Comentarios al Código Civil Venezolano (Reformado en 1896), Cara-
cas, Editorial Rea, 1962, Tomo I, p. 324 . Véase también: Perera Planas, Ob. Cit., p. 231, “En
los comentarios de artículos anteriores, cuando señalé los caracteres del reconocimiento, se
apuntó una nota acerca de la unilateralidad de ese acto jurídico. Indiqué igualmente que se
trata de un acto personalísimo, que produce efectos para quien lo hace y para el hijo recono-
cido cuando es menor. En el caso del hijo mayor de edad, se requiere su consentimiento o
aceptación. De tal carácter deriva el hecho de que el reconocimiento de uno de los padres
solamente produce efectos para quien lo hace, y no involucra el reconocimiento ni produce
efectos respecto del otro. A ello se refiere la norma. En cuanto a los parientes consanguíneos
de quien hace el reconocimiento, es lógico que estén afectados por los efectos, toda vez que,
establecido el nexo de filiación entre el hijo y el padre que hace el reconocimiento, se estable-
cen, a su vez, los nexos correspondientes con los que, por la sangre, están unidos al progenitor
que dicta su reconocimiento”.
119
Véase: artículo 214 CC.
120
Véase: Aguilar Gorrondona, Ob. Cit., p. 92; López Herrera, Ob. Cit.,, pp. 758 y 759, la
norma tiene por objeto evitar los abusos y eventuales litigios que derivarían del hecho de que
por puro interés económico, aparecieran padres naturales póstumos a la persona fallecida,
cuando dichos progenitores se desentendieron de su deber de alimentar, asistir y educar al
hijo, en vida de éste. Véase también: Viso, Ob. Cit., p. 515, la norma es clara por cuanto de no
ser así, ello se prestaría a muchos reconocimientos interesados post mortem; pero sí puede
hacerse el reconocimiento en favor de los descendientes del premuerto, pues ello iría en
beneficio de éstos, no del que reconoce.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 57

Por otra parte, según el citado artículo 220 eiusdem, la posesión de


estado suple o dispensa el consentimiento del cónyuge y descen-
dientes en el caso de reconocimiento de un hijo mayor de edad
fallecido. Esto pues, según indicamos,121 el reconocimiento del hijo
mayor de edad precisa de su consentimiento y en caso de muerte de
éste, del de los familiares indicados.
5.2 RECONOCIMIENTO DEL CONCEBIDO
El artículo 223 CC luego de establecer el carácter unilateral de los efec-
tos del reconocimiento agrega: “…El reconocimiento del concebido sólo
podrá efectuarse conjuntamente por el padre y la madre”. Esto no es
sino una consecuencia de la norma contenida en el artículo 17 eiusdem,
que no obstante la carencia de personalidad jurídica del concebido, prevé
que “El feto se tendrá como nacido cuando se trate de su bien; y
para que sea reputado como persona, basta que haya nacido vivo”.
Así pues, ciertamente el reconocimiento del concebido se trata de su
bien porque supone el establecimiento anticipado de su filiación al he-
cho futuro del nacimiento, permitiéndole el goce inmediato de sus dere-
chos filiatorios y evitándole con ello el posible ejercicio de las acciones
correspondientes.122 Sin embargo, ante la incertidumbre que supone el
hecho oculto de la concepción, en tal caso, la ley ha considerado conve-
niente, a los fines de la seguridad jurídica que el reconocimiento del
concebido precise de la intervención conjunta de ambos progenitores, a
saber, padre y madre.123
Por supuesto, recordemos que el concebido no tiene personalidad o exis-
tencia legal124 porque la misma está subordinada al nacimiento con

121
Véase supra N° 2.6.
122
Véase: D´Jesús, Ob. Cit., p. 105, “ ... mediante el uso del Art. 223, es posible el recono-
cimiento voluntario del nasciturus por parte del padre y/o de la madre, en forma conjunta, ya
que con el acto de reconocimiento se le garantiza al futuro hijo el goce de sus derechos
eventuales”.
123
Véase sobre la presente norma: Grisanti, Ob. Cit., pp. 372 y 374; Sojo Bianco, Ob. Cit.,
p. 197; D´Jesus, Ob. Cit. , p. 130; Viso, Ob. Cit., pp. 516 y 517; Perera Planas, Ob. Cit.,
pp. 231 y 232; Bocaranda, Guía…, p. 57; Bocaranda, Análisis…, p. 147; García de Astorga,
Ob. Cit., p. 68 . Véase sobre el reconocimiento del nasciturus: López del Carril, Ob. Cit.,
pp. 123-130.
124
A pesar de tener “vida” o existencia natural, a partir de la concepción.
58 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

vida,125 por lo que dicho reconocimiento encontrará efectiva aplicación,


al instante que el feto se convierta en persona.126
5.3 POSIBILIDAD DE RECONOCIMIENTO POR LOS
ASCENDIENTES
Sobre tal supuesto, consagrado en el artículo 224 del CC, véase su-
pra N° 2.9.
5.4 RECONOCIMIENTO EN CASO DE DIVORCIO POR 185A CC
El artículo 225 del CC dispone:
Se puede reconocer voluntariamente al hijo concebido durante
el matrimonio disuelto con fundamento en el artículo 185A de
este Código, cuando el período de la concepción coincida con
el lapso de la separación que haya dado lugar al divorcio.
Tal posibilidad de reconocimiento del hijo matrimonial por parte de un
tercero en caso de divorcio conforme al artículo 185A, supone necesa-
riamente que el período de la concepción se incluya en el lapso de sepa-
ración de la ruptura prolongada. 127 Con base a dicha norma, se ha
considerado acertadamente que es posible el reconocimiento de un hijo
nacido en dicho período de separación sin el ejercicio previo de la ac-
ción de desconocimiento de la paternidad por parte del esposo de la
madre.128 Ese reconocimiento ciertamente se refiere a un tercero y no

125
Esto es, a que tenga vida una vez que ha salido del claustro materno. Por aplicación de la
teoría de la vitalidad que acoge nuestro ordenamiento en el artículo 17 CC.
126
Véase: Perera Planas, Ob. Cit., p. 232, “Torres Rivero ... manifiesta al respecto ... está
supeditado –condición juris– a que el reconocido llegue a ser realmente persona...
No se requiere, y en ello está acorde la doctrina y la jurisprudencia, que el niño nazca en
condiciones de vivir, bastando con que nazca vivo y aunque muera de inmediato”.
127
Véase: Grisanti, Ob. Cit., p. 379; D´Jesús, Ob. Cit., p. 113; Bocaranda, Guía…, p. 57;
Bocaranda, Análisis…, p. 148; Perera Planas, Ob. Cit., p. 234; La Roche, Ob. Cit., pp. 74 y
75; Harting, Ob. Cit., p. 265; García de Astorga, Ob. Cit., p. 68.
128
Véase: D´Jesús, Ob. Cit., p. 122; Torres-Rivero, Mis Comentarios..., p. 46, “185A, que es
nuevo, y su secuela del 225 nuevo no están en el Proyecto de Ley de Reforma sino que fueron
introducidos por la Comisión Especial del Senado (según ella, “... de manera de agilizar la
solución de problemas que se presentan al querer reconocer un hijo cuya madre está legal-
mente casada, pero de hecho, no lleva vida en común con su esposo desde hace mucho
tiempo”) y no tuvieron añadido”.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 59

al esposo de la madre, respecto de quien, a falta de tal reconocimiento,


procedería la correspondiente presunción de paternidad.129
Al efecto, indica atinadamente César Ramos que en el artículo 225 el
Código no ha sujetado el reconocimiento voluntario al desconocimiento
judicial previo.130 En el mismo sentido se pronuncia Arturo Torres-Rivero,
quien acertadamente afirma que en tal supuesto la presunción de paterni-
dad deja de tener efecto en caso de reconocimiento.131 De tal suerte que

129
Véase: Sojo Bianco, Ob. Cit., pp. 197 y 198, “Cuando la mujer casada ha permanecido
separada de hecho de su marido, por más de cinco años y obtiene la disolución del vínculo
matrimonial de conformidad con lo dispuesto en el Art. 185-A del Código Civil, el padre
verdadero puede reconocer al hijo concebido durante este período, cuando la concepción coin-
cida con dicho período. Es así como interpretamos la confusa redacción del art. 225 del CC.
No podemos creer que el legislador reformista pretenda referirse al marido separado, puesto
que mediante la presunción establecida en el Art. 201 C.C., a él se le tiene como padre hasta
prueba en contrario. Por lo que si acepta su paternidad, no necesita reconocer al hijo. Si la
desconoce y la impugnación es declarada con lugar, el verdadero padre podrá reconocerlo”.
130
Ramos Sojo, César: Situaciones de Hecho. Consideraciones sobre la recepción del hecho
en el Derecho de Familia Venezolano. En: Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y
Políticas N° 85 , Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1992, pp. 382 y 383. Véase
igualmente: Ramos Sojo, Unidad y verdad..., p. 139, “…el dispositivo del actual artículo 225,
que admite el reconocimiento voluntario del hijo concebido durante el matrimonio disuelto
con fundamentos en el artículo 185A del mismo Código, cuando el período de la concepción
coincida con el lapso de la separación que haya dado lugar al divorcio. Lógicamente, el hijo
concebido en ese lapso también estaba amparado por las presunciones y atribución legal de
paternidad en el marido. No obstante, el Código no ha sujetado el establecimiento de la
filiación en ese caso al desconocimiento judicial previo...”.
131
Véase: Torres Rivero, Mis comentarios…, pp. 67 y 68, indica que el “225 nuevo no
contempla la acción de desconocimiento, primero, y la posibilidad de reconocimiento, des-
pués, lo que consagra es esto último nada más, o sea, que ese hijo concebido durante el
matrimonio... es reconocible, aun cuando no haya sentencia que lo declare desconocido, por
lo que si alguien reconoce a ese hijo resulta inocua la presunción legal de paternidad que
descansa en la concepción ..., y, entonces, no se presume que el padre es el marido de la madre
sino que legalmente es padre el reconociente, quien reconoce.
La situación se plantea como si la presunción legal de paternidad sobre ese hijo estuviere
condicionada a que alguien no le reconozca, es decir, algo así como una condición resolutoria,
puesto que la presunción legal de paternidad que funciona sobre ese hijo deja de tener efecto
si éste es reconocido.
Aunque hay algo parecido a lo que en él ocurre, no podría hablarse de desconocimiento
automático, el cual no conocían quienes propusieron el 225 nuevo, ya que no mencionan y
para nada lo tuvieron en cuenta. Además, por lo excepcional, cualquier desconocimiento
automático debe estar previsto diáfanamente y no quedar a merced de la interpretación.
Cabe destacar que el reconocimiento previsto en 225 nuevo es cuando ya está extinguido el
matrimonio por disolución con fundamento en el artículo 185A. Por lo tanto, mientras exista
el matrimonio y no haya tal extinción –incluso habiendo una separación de cuerpos de hecho,
aun mayor de cinco años, prolongadísima–, no es posible dicho reconocimiento, puesto que
para éste es menester que el matrimonio esté disuelto con fundamento en el artículo 185A, es
presupuesto indispensable –similar a, algo así como, una prejudicialidad de lo civil en lo
60 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

el divorcio con base al artículo 185A CC permite que el reconocimiento


haga cesar automáticamente la presunción de paternidad.132
6. IMPUGNACIÓN Y NULIDAD
Las vías procesales para atacar la falsedad o validez del reconoci-
miento son dos: la impugnación y la nulidad, respectivamente.133
La impugnación del reconocimiento tiene lugar si la filiación no se
corresponde con la realidad biológica; pretende atacar el reconoci-
miento falso. 134 De tal suerte, que en dicho juicio, se deberá probar la
falta de correspondencia con la verdad biológica.135 “Cuando se im-
pugna el reconocimiento lo que debe sostener el actor es que la reali-
dad de la filiación declarada no es verdadera, o sea, que el reconocido
no es, realidad, hijo de quien lo reconoció”.136 Recordemos que de
conformidad con el artículo 221 del CC, puede impugnar la filiación
todo el que tenga interés en ello, como sería el caso del verdadero

civil– el divorcio por el 185A , cuya demostración se hará mediante la respectiva sentencia, la
cual ha de producirse –la fuerza probatoria de la sentencia–.
En definitiva, ese hijo puede ser reconocido. ¿Por quién? ¿Por el marido de la madre presunto
padre o por el tercero que es o se considera o dice ser el padre biológico o verdadero?
En la filiación matrimonial no hay reconocimiento del hijo, no se reconoce al hijo matrimonial,
éste tiene el estado filial óptimo, está amparado por las presunciones legales de paternidad.
En el caso, ese hijo, protegido por la presunción legal de paternidad que descansa en la
concepción, ¿para qué va a ser reconocido por quien es presunto padre? El reconocimiento
por el marido de la madre no tendría sentido, por lo inútil. Entonces, 225 nuevo se refiere al
reconocimiento de ese hijo por el tercero que es o se considera o dice ser el padre biológico o
verdadero, lo cual, si bien a veces por lo cierto es sincero –debido a que realmente el padre de
ese hijo es el reconociente y no el marido de la madre–, no de deja de ser peligroso, ya que es
factible que el reconocimiento lo haga cualquier tercero valido de la circunstancia de la sepa-
ración de cuerpos, hecho que ha dado lugar al divorcio por el 185A”.
132
Sobre la diferencia del citado artículo 225 con el artículo 203, relativo a la acción de
desconocimiento en caso de divorcio, véase: Torres-Rivero, Mis comentarios…, pp. 68 y 69,
133
De allí que López Herrera se refiera a que la ineficacia del reconocimiento deriva de su
nulidad o su impugnación (Ob. Cit., p. 759).
134
Véase: López Herrera, Ob. Cit., pp. 763 y 764; Grisanti, Ob. Cit., p. 386 ; D´Jesús, Ob.
Cit., p. 132; Rotondi, Ob. Cit., p. 577, la impugnación procede por falta de veracidad; De
Ruggiero, Ob. Cit., p. 209.
135
Las experticias científicas jugarán un papel fundamental en este sentido.
136
AMCSFM2, Sent. 22-10-99, J.R.G., T. 158, pp. 137-139, agrega la decisión que “Cons-
tituiría un grave precedente judicial aceptar una demanda de impugnación de paternidad
alegando irresponsabilidad paterna, que las relaciones entre padre e hija se han deteriorado,
que hay agresiones, que la hija no le quiere ver más o que no se dirigen la palabra; por lo cual
es improcedente la presente demanda por falta de sustento legal, y así se declara”.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 61

progenitor, 137 la madre o el hijo. La impugnación, obviamente, precisa


de una filiación legalmente establecida. 138
El referido artículo 221 CC, si bien establece el sentido irrevocable
del reconocimiento, no obstante consagra también el carácter impug-
nable del mismo por todo el que tenga interés en ello. 139 Alguna deci-
sión judicial indica que entre los terceros interesados a los fines de la
impugnación puede encontrarse el mismo reconociente,140 lo que con-

137
Véase en este sentido: Sala de Juicio Unipersonal N° 2 del Tribunal de Protección del Niño
y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Miranda, extensión Barlovento,
Sent. 17-2-03, Exp: 02/2438, En: http://miranda.tsj.gov.ve/decisiones/2003/febrero/98-17-
02-2438-.html, la decisión declaró con lugar la acción de impugnación del reconocimiento
intentada por el verdadero progenitor.
138
Véase: Sala de Juicio del Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente del estado
Táchira, Sent. 16-5-05, exp. 26354, http://tachira.tsj.gov.ve/decisiones/2005/mayo/1343-16-
26354.html , no se evidencia que se haya establecido la filiación paterna de la referida niña con
respecto al ciudadano …, ni por reconocimiento voluntario de éste, ni por vía judicial, por lo
que es improcedente impugnar una paternidad que no está legalmente establecida, por lo que
lo procedente es declarar sin lugar la demanda interpuesta”
139
Véase: TSJ/SCC, Sent. 00172 del 11-3-04, J.R.G., T. 209, pp. 525-528, “El derecho a
impugnar el reconocimiento de un hijo está consagrado en el artículo 221 del que Código Civil,
que incluso prevé la posibilidad de reclamar una filiación distinta de la atribuida por la partida
de nacimiento, lo cual supone la impugnación de aquella declarada en dicho documento
público. Eso fue lo ocurrido en el caso concreto, pues consta de los hechos establecidos en la
sentencia recurrida que el actor impugnó la paternidad declarada en su partida de nacimiento,
y reclamó otra distinta, que es precisamente el supuesto de hecho contemplado en el referido
artículo 221 del Código Civil, el cual fue erróneamente interpretado por el Juez de la recurri-
da”. Véase también: Barbero, Ob. Cit., p. 128, el carácter irrevocable del reconocimiento, no
impide, sin embargo, que el reconocimiento pueda ser impugnado.
140
Véase: AMCSFM1, Sent. 7-4-99, J.R.G., T. 153, p. 65, “El debate, tal como ha sido
planteado en esta instancia, se limita a determinar la legitimidad o no que tiene el actor a
impugnar la paternidad del hijo, que el mismo ha establecido a través de un acto de reconoci-
miento voluntario. El demandado ha invocado como fundamento de su acción de impugnación
de reconocimiento, el art. 221 del Código Civil.
En cuanto al primer aspecto, que se refiere a la imposibilidad de ser revocado por parte de
quien lo ha hecho, es decir, por parte del padre o por la madre, queda sentado el criterio del
legislador de que una vez efectuado el reconocimiento no admite arrepentimiento o modifica-
ciones unilaterales por parte de quien lo hizo conforme a la Ley. En consecuencia, este
principio de la irrevocabilidad del reconocimiento va directamente dirigido a los progenitores,
quienes no podrán retractarse sobre la paternidad o maternidad previamente manifestada. La
segunda parte del artículo consagra la acción de impugnación del reconocimiento, lo cual es
asunto distinto por cuanto se trata del ejercicio de una facultad dirigida a cuestionar en forma
contradictoria un derecho debidamente consagrado; en este caso la posibilidad de atacar en vía
jurisdiccional y a través de un debate contradictorio el reconocimiento voluntario. Dicho de
otra manera, contradecir en forma dialéctica y probatoria ante un órgano judicial el acto del
reconocimiento, correspondiéndole a dicho órgano la resolución de lo debatido; asunto que es,
desde el punto de vista jurídico, absolutamente distinto al carácter irrevocable del reconoci-
miento voluntario.
62 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

tradictoriamente se traduce en forma procesal de atacar el propio re-


conocimiento. 141 Pareciera que tal posibilidad debe verse con recelo
porque de lo contrario siempre sería posible al reconociente impugnar
la verdad biológica del acto, quitándole por vía procesal el carácter
irrevocable a éste. De allí que para algunos, a pesar de la legitimación
activa ominicomprensiva que implica la impugnación por inexistencia
de vínculo biológico, no se debe permitir la impugnación si el recono-
ciente estaba consciente de la falsedad de su manifestación porque el
reconocimiento no puede estar sometido a tales vicisitudes ni debe
permitirse alegar la propia torpeza. 142 Por tal razón, indica De Rug-
giero que aun cuando el reconocimiento es irrevocable puede ser im-
pugnado si es contrario a la verdad por error excusable.143
Si al margen de las precisiones procesales, se considerase la impugna-
ción en sentido amplio, como el género que constituye un medio de ata-
car procesalmente la figura en estudio, ésta podría incluir a su vez, lo
que la doctrina ha denominado “impugnación” propiamente dicha (por
falsedad biológica) así como la “nulidad”.144 De allí que para algunos

…Quien suscribe este fallo considera que al haber penetrado el Derecho de Familia Venezo-
lano en la búsqueda de la verdad de la filiación, dejando atrás los criterios que favorecían, que
era más saludable para las familias mantenerse en filiaciones mentirosas, al incorporarse en la
reforma del 82 acciones de desconocimiento y de impugnaciones de filiación no permitidas
anteriormente, cabe interpretar que la frase del artículo 221 “...y por quien quiera que tenga
interés legítimo en ello”, no excluye a los progenitores que reconocieron al hijo… Por otra
parte, el padre o la madre pueden tener interés legítimo en la impugnación y al no estar
expresamente excluidos por el legislador no tiene por qué hacerlo el intérprete. No estando
entonces los padres especialmente excluidos de la acción de impugnación de reconocimiento,
establecida en el art. 221 del Código Civil, no pueden ser considerados como excluidos del
ejercicio de tal acción. Por lo tanto, establece este Tribunal Superior que el ciudadano ... es
legitimado activo para ejercer la acción de impugnación de reconocimiento prevista en el
artículo 221 del Código Civil y así se declara”. Véase, sin embargo, declarando con lugar
recurso de casación contra dicha decisión: TSJ/SCS, Sent. N° 87 del 12-4-00, en:
www.tsj.gov.ve. Véase en el mismo sentido de la citada decisión del Juzgado Superior:
AMCSFM1, Sent. 21-2-00, J.R.G., T. 162, pp. 73 y 74. Véase también, indicando que el
propio reconociente puede atacar el reconocimiento, tanto por nulidad como por impugna-
ción: López Herrera, Ob. Cit., p. 741.
141
Indica D´Jesús que la tendencia es negarle al autor del reconocimiento la impugnación si
con él se ha incorporado al hijo a la familia matrimonial (Ob. Cit., p. 132).
142
Méndez Costa, María Josefa: La filiación. Argentina, Rubenzal y Calzón SCC Editores,
1986, pp. 353 y 354.
143
De Ruggiero, Ob. Cit., p. 209.
144
Véase al respecto: De la Cámara Álvarez, Manuel: Reflexiones sobre la filiación ilegítima
en el Derecho español. Madrid, edit. Tecnos, 1975, p. 72: “No me parece demasiado impor-
tante que el artículo 138 hable de impugnación, pues el tecnicismo del Código dista mucho de
ser preciso, y en sentido lato, no es del todo incorrecto llamar acción impugnatoria a la que se
ejercita para que los tribunales declaren la nulidad originaria de un acto. Véase sobre la
impugnación: Ibíd., pp. 75 y ss. Así la expresión impugnar según el Diccionario de la Lengua
Española se asocia a “combatir, contradecir, refutar”. (Madrid, Real Academia Española, 21ª
edic., 1992, T. II, p. 1.149).
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 63

se podría justificar que el propio reconociente bajo ciertos supuestos


pueda ir procesalmente contra dicho acto.
Al efecto, ha indicado el Tribunal Supremo de Puerto Rico: “En esen-
cia, no se permite al reconocedor arrepentirse. La impugnación, sin
embargo, es un supuesto distinto, que se refiere no a un acto de
voluntad contradictorio, sino a la acción de cuestionar en los tribuna-
les la validez y efectividad jurídica del acto de voluntad original, por
fundamentos jurídicos aceptados por el ordenamiento. Así, el principio
de irrevocabilidad prohíbe al reconocedor invalidar su propia declara-
ción anterior, o sea, arrepentirse, mientras la acción para impugnar un
reconocimiento voluntario tiene como objeto que el estado deje sin
efecto una filiación extramatrimonial legalmente establecida”. 145 Y la
doctrina en base a tal distinción ha reconocido tres acciones tenden-
tes a impugnar el reconocimiento, cada una por distintos fundamentos:
la de nulidad absoluta del reconocimiento; la segunda es la acción de
impugnación por vicios en el consentimiento; una tercera vía de im-
pugnación del reconocimiento tiene lugar por no coincidir éste con
la realidad biológica. 146 Se agrega así que la doctrina ha distinguido
diversas formas de impugnación en sentido amplio.147

145
Tribunal Supremo de Puerto Rico, Número del Caso: CC-2002-367, fecha: 8 de abril de
2005, Impugnación de Paternidad. En: www.tribunalpr.org/opiniones/2005/2005TSPR45.rtf
146
Tribunal Supremo de Puerto Rico, Número del Caso: CC-2002-367, Fecha: 8 de abril de
2005, Impugnación de Paternidad. En: www.tribunalpr.org/opiniones/2005/2005TSPR45.rtf,
Agrega la citada sentencia: algunos autores diferencian entre la “impugnación del reconoci-
miento” y la “impugnación de filiación”, porque la primera se limita a impugnar el reconoci-
miento por vicios en el consentimiento solamente; y la segunda, se refiere a situaciones en las
que se ataca la relación biológica. Eso llevó al Máximo Tribunal de Puerto Rico a considerar
pertinente las pruebas científicas cuando se impugna un reconocimiento voluntario por no
coincidir éste con la realidad biológica; siendo así el elemento básico de la filiación es la
realidad biológica, la validez de un reconocimiento está vinculado a la veracidad del mismo y
que el ordenamiento jurídico impera una política pública sobre la búsqueda de la verdad en
cuanto a la filiación.
147
Véase en cuanto a la impugnación en general: Méndez Costa, Ob. Cit., pp. 353-360, la
autora distingue entre la impugnación del reconocimiento por inexistencia del vínculo de la
impugnación del reconocimiento por inexistencia o nulidad del acto correspondiente. Respec-
to a la inexistencia coloca el ejemplo del reconocimiento verbal o del realizado en acto privado,
aunque señala respecto de este último que será necesaria se ordene anulación. En torno a las
causas de nulidad distingue las generales (incapacidad, falta de discernimiento, violencia) que
da lugar a la nulidad relativa de las causas de nulidad específicas afectadas de nulidad absoluta
(inconformidad del estado del reconocido y aquél por el que pretende emplazarse o recono-
cimiento del adoptado). (Ibíd., pp. 356-358).
64 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

Por su parte, la nulidad del reconocimiento tiene lugar –al margen de la


realidad de la filiación–, por incumplimiento de ciertos requisitos legales
esenciales.148 Se cita, como causas de nulidad relativa del acto del re-
conocimiento las que atañen a la generalidad de los actos o negocios
jurídicos, como es el caso de la falta de capacidad legal o la existencia
de vicios del consentimiento.149 Algunos colocan entre otras, como cau-
sa de nulidad absoluta, que el documento contentivo del reconocimiento
sea un simple instrumento privado y no auténtico,150 aun cuando para
otros ello se asimila más bien a inexistencia, no obstante precisarse la
anulación.151 No creemos según indicamos que el reconocimiento so-
metido a carga o condición sea nulo sino que en principio dicha condi-
ción debe tenerse como no escrita.152 El carácter sobre la nulidad (nulidad
absoluta) o anulabilidad (nulidad relativa) está sometido obviamente a
las condiciones o teoría general sobre la materia. La misma considera-
ción vale respecto a la prescripción.153
7. CAPACIDAD DE OBRAR
Vale preguntarse en torno a la capacidad de obrar154 para efectuar vá-
lidamente el negocio jurídico del reconocimiento.155 Cabría decir enton-
ces que para realizar el mismo se precisa tener capacidad de obrar,156
aun cuando la ley prevé una norma que le concede al menor de edad
capacidad plena o capacidad limitada según la edad de que se trate.

148
Véase: Planiol y Ripert, Ob. Cit., p. 223; López Herrera, Ob. Cit., pp. 761-763; Grisanti,
Ob. Cit., pp. 385 y 386.
149
Véase artículo 1.142 CC. Véase: López Herrera, ob .cit., pp. 762 y 763; Grisanti, Ob. Cit.,
pp. 385 y 386.
150
Véase: López Herrera, ob. cit., pp. 761 y 762, agrega que es igualmente nulo, el reconoci-
miento no personal, el que no contiene la identificación precisa de los sujetos activo y pasivo.
En el mismo sentido: Grisanti, Ob. Cit., p. 385.
151
Véase: Méndez Costa, Ob. Cit., p. 356.
152
Véase supra N° 2.7.
153
Véase: D´Jesús, Ob. Cit., p. 133, refiere que la impugnación de la filiación tiene en
principio un lapso de prescripción de diez (10) años de conformidad con el artículo 1977 CC
y la nulidad un lapso de cinco (5) años de conformidad con el artículo 1.346 CC. Grisanti, por
su parte, refiere que se si trata de casos de nulidad absoluta la acción no está sometida a plazo
de caducidad (Ob. Cit., p. 385).
154
Es decir, tiene la posibilidad de realizar actos jurídicos por voluntad propia.
155
Véase sobre la capacidad para reconocer: López Herrera, Ob. Cit., pp. 753 y 754.
156
Véase: Naranjo Ochoa, Ob. Cit., p. 482.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 65

En efecto indica el artículo 222 del CC:


El menor que haya cumplido dieciséis años de edad puede re-
conocer válidamente a su hijo; también podrá hacerlo antes de
cumplir dicha edad, con autorización de su representante legal
y, en su defecto, con la del juez competente, quien tomará las
providencias que considere oportunas en cada caso.157
Se aprecia así que la ley excepcionalmente le concede al menor de edad
capacidad de obrar a los fines del reconocimiento. Esa capacidad de obrar
es plena, es decir, el menor podrá actuar por sí solo, si ya cuenta con
dieciséis (16) años de edad. Ahora bien, si el menor tiene menos de tal
edad, es decir, quince (15) años o una edad inferior, tiene capacidad limi-
tada a los fines del reconocimiento, esto es, precisa de autorización de su
representante legal y a falta de ésta, del Juez competente. Permite así
nuestro ordenamiento jurídico que el adolescente con menos de dieciséis
años pueda efectuar el reconocimiento de un hijo con la correspondiente
autorización, y fue sabia la ley al consagrar la participación judicial, a los
fines de suplir la intervención del representante legal a objeto de que no
quede dicho acto a la sola voluntad de éste.
En cuanto a los mayores de edad incapaces de obrar, debemos distin-
guir entre los entredichos y los inhabilitados. Recordemos que los pri-
meros están sometidos a una incapacitad absoluta y, en consecuencia, a
un régimen de representación en tanto que los últimos a una incapaci-
dad relativa y por ende a un régimen de asistencia.158 Sin embargo, en
cuanto a la interdicción debe distinguirse al entredicho judicial del en-
tredicho legal, a saber, el entredicho por enfermedad mental producto
de un proceso judicial159 del entredicho por condena penal como pena
accesoria a la de presidio de conformidad con el artículo 23 del Código
Penal.160 Ciertamente el entredicho judicial por estar afectado de una

157
Sobre tal norma, véase: Grisanti, Ob. Cit., p. 374; Sojo Bianco, Ob. Cit., p. 197; Torres-
Rivero, Mis comentarios…, p. 92; D´Jesus, Ob. Cit., p. 130; Viso, Ob. Cit., pp. 515 y 516;
Bocaranda, Guía…, p. 57; Bocaranda, Análisis…, p. 147; Perera Planas, Ob. Cit., p. 230;
García de Astorga, Ob. Cit., p. 68.
158
Véase sobre este aspecto: Domínguez Guillén, María Candelaria: Reflexiones sobre la
representación y la asistencia de los incapaces. En: Revista de Derecho N° 11. Caracas,
Tribunal Supremo de Justicia, 2004, pp. 273-282. Véase igualmente sobre la interdicción e
inhabilitación, bien sea judicial o legal: Domínguez Guillén, Ensayos… , pp. 225-364.
159
Véase artículo 393 CC.
160
Véase también artículo 408 CC.
66 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

enfermedad mental grave y habitual que le priva su discernimiento no


podrá realizar un acto de tanta trascendencia como el reconocimiento
filiatorio; y el mismo no podrá ser efectuado por su representante legal
porque dicha representación no se extiende en modo alguno a actos
personalísimos.161 En consecuencia, por ser el reconocimiento un acto
personalísimo precisa ser hecho por el propio interesado y si éste lo
realiza siendo un incapaz de obrar absoluto dicho acto o negocio jurídico
está afectado de nulidad por falta de capacidad legal, de conformidad
con el artículo 1.142, ordinal 1° del Código Civil.162 La circunstancia de
que pueda haber sido efectuado en un intervalo de lucidez,163 a nuestro
criterio, constituye una circunstancia que requiere ser probada en el
correspondiente juicio de nulidad porque de lo contrario pesa sobre sí la
presunción de incapacidad.164
Por su parte, el entredicho penal o condenado a presidio no obstante
precisar de representación legal para subsanar su incapacidad legal, la
misma se limita al ámbito negocial patrimonial, pues el artículo 23 del
Código Penal, limita la sanción a la administración de sus bienes por
acto entre vivos. De ello, se ha interpretado claramente que por mante-
ner intacto el discernimiento, el entredicho legal podría realizar libre-
mente negocios jurídicos de contenido personal, ajenos a la
administración de sus bienes, tales como reconocimiento de hijo extra-
matrimonial, casarse, etc.165

161
Véase: Cicu, Ob. Cit., p. 216, respecto a la interdicción no se admite la representación legal
para el reconocimiento.
162
Véase: López Herrera, Ob. Cit., p. 754, el reconocimiento del hijo llevado a cabo por el
entredicho es siempre anulable.
163
Véase señalando que acoge la posición doctrinaria que reconocimiento puede realizarse en
un intervalo de lucidez, López del Carril, Ob. Cit., pp. 119 y 120.
164
Así mismo, la falta de capacidad natural, no obstante la capacidad legal, en el caso del
demente no entredicho, puede afectar igualmente de nulidad un negocio jurídico (reconoci-
miento), porque la ausencia de discernimiento se traduce en la falta de consentimiento como
elemento esencial del contrato, de conformidad con el artículo 1.141 CC. Véase sobre tal
posibilidad: Domínguez Guillén, Ensayos..., pp. 50-54; Mélich Orsini, Ob. Cit., pp. 84-87;
García de Astorga, Amarilis: La Administración de la Comunidad Conyugal en situaciones de
incapacidad de los cónyuges. En: Libro Homenaje a José Mélich Orsini, Caracas, Universi-
dad Central de Venezuela, 1982, Vol. I, pp. 515 y 516. Véase también: López Herrera, Ob.
Cit., p. 754, igualmente es anulable el reconocimiento efectuado por el sujeto que no se
encuentra en su sano juicio.
165
Véase: Domínguez Guillén, Ensayos…, p. 354.
EL RECONOCIMIENTO VOLUNTARIO DE LA FILIACIÓN 67

Finalmente, en cuanto al inhabilitado, el cual a su vez puede ser judicial


o legal, según la incapacidad parcial o relativa sea producto de un pro-
ceso judicial166 o de la ley en razón de cierta discapacidad,167 vale re-
cordar que el mismo en principio precisa de la asistencia del curador
para realizar actos que excedan de la simple administración. El inhabili-
tado conserva el libre gobierno de su persona porque la causa que limita
su capacidad de obrar no es considerada de tal magnitud a los fines de
privarle su discernimiento.168 Si en efecto, se analiza la enumeración de
los actos que indica el artículo 409 del CC a los fines de precisar la
asistencia del curador se concluirá que se trata de actos de contenido
patrimonial. En consecuencia, en razón de que el inhabilitado posee el
autogobierno de su persona porque tiene discernimiento y la asistencia
del curador es exclusiva del ámbito pecuniario, ha de concluirse que por
tratarse el reconocimiento de un negocio jurídico no patrimonial de ca-
rácter personalísimo, el inhabilitado podrá realizarlo libremente, es de-
cir, sin necesidad de asistencia del curador.169
CONCLUSIÓN
El reconocimiento es una importante figura exclusiva de la filiación ex-
tramatrimonial, que se traduce en un negocio jurídico personalísimo, irre-
vocable, auténtico, espontáneo, simple, erga omnes y declarativo del
nexo filiatorio. Es adicionalmente “unilateral” si se realiza a un menor
de edad, en tanto que si se trata de un mayor de edad, precisa de su
consentimiento y en caso de muerte –a falta de posesión de estado– el
del cónyuge y descendientes (artículo 220 CC). La posesión de estado
también permite disfrutar al reconociente de un hijo muerto, de los efec-
tos sucesorales pertinentes (artículo 219 CC). Así mismo, no obstante
su carácter personalísimo, en caso de muerte del reconociente los as-
cendientes pueden efectuar el correspondiente reconocimiento (artícu-
lo 224 CC) a objeto de evitar una acción judicial.

166
Véase artículo 409 CC.
167
Véase artículo 410 CC.
168
Y así por ejemplo, la inhabilitación no es causa de exclusión del ejercicio de la patria
potestad como lo es la interdicción, sino que el inhabilitado sí es titular de la patria potestad
porque ejerce directamente la guarda, pero los atributos de representación y administración,
no los tiene en virtud de su incapacidad relativa.
169
Véase igualmente: López Herrera, Ob. Cit., p. 754, el inhabilitado, es también perfecta-
mente capaz para reconocer al hijo, sin necesidad de asistencia ni de autorización judicial.
68 MARÍA CANDELARIA DOMÍNGUEZ GUILLÉN

Este acto jurídico precisa necesariamente de un instrumento auténtico


bien sea por vía principal o incidental (artículos 217 y 218 CC), o me-
diante una actuación judicial (artículo 232 CC). Su carácter personalísi-
mo limita los efectos del mismo al reconociente y a los parientes
consanguíneos de éste; se permite el reconocimiento del concebido si
es realizado conjuntamente por el padre y la madre (artículo 223 CC).
La reforma del CC permite el reconocimiento sin previo ejercicio de la
acción de desconocimiento de la paternidad en caso de divorcio mediante
el artículo 185A CC (artículo 225 CC). Creemos que es factible la posibi-
lidad excepcional de impugnar la presunción de paternidad por alguien
distinto al esposo de la madre en el supuesto especial de separación pro-
bada judicialmente a los fines del acto posterior del reconocimiento.
El reconocimiento, si bien es irrevocable, puede ser impugnado por todo
el que tenga interés (artículo 221 CC). Precisamente la forma de atacar
dicho acto es mediante la impugnación propiamente dicha (falsedad bio-
lógica) o la nulidad (incumplimiento de requisitos esenciales).
Finalmente, para efectuar este importante negocio jurídico se precisa
capacidad de obrar. La ley al efecto, le concede al menor de edad capa-
cidad plena (16 años) o limitada (menos de 16 años) (artículo 221 CC).
El entredicho judicial, por carecer de discernimiento, no puede efectuar
dicho acto jurídico, pues dado su carácter personalísimo no se admite la
representación legal. Por su parte el entredicho legal sí puede realizar
el reconocimiento porque la sanción que le impone el orden jurídico se
limita al ámbito negocial patrimonial. El inhabilitado por tener discerni-
miento y el libre gobierno de su persona puede realizar libremente el
acto bajo análisis.
Vemos que el reconocimiento constituye fuente fundamental y natural
del estado civil familiar, a raíz del cual se hacen exigibles todos los de-
beres y derechos que se desprenden del vínculo filiatorio. Representa,
sin lugar a dudas, el negocio jurídico familiar por excelencia en la deter-
minación de la filiación extramatrimonial.

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