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Derecho Procesal Administrativo 2024

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DERECHO PROCESAL

ADMINISTRATIVO
LICENCIATURA EN DERECHO.

MTRO. CARLOS GERARDO LANDERO TORRES.

CICLO ESCOLAR MAYO-AGOSTO 2024.

H. Córdoba, Ver. Mayo de 2024.

1
INDICE
Página
Objetivo General de la Asignatura…………………………………………………..…..3
1.RÉGIMEN DE CONTROL DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA………….……...3
[Link] Estado de Derecho y la Administración…………………………………….…...3
1.1.1. Noción de Estado de Derecho…………………………………………………....6
1.1.2. Control Jurídico de la Actividad Administrativa…………………………………7
1.1.3. Tipos de control Administrativo. La Autotutela………………………………….8
1.1.4. Recursos Administrativos………………………………………………………...11
1.1.5. Definición…………………………………………………………………………...12
1.1.6. Clasificación………………………………………………………………………..12
1.1.7. Recursos Administrativos Tradicionales. Reconsideración y Revisión………13
1.1.8. Recursos Administrativos en materia fiscal……………………………………..13
Resumen de la Unidad……………………………………………………………………14
Actividades complementarias de aprendizaje………………………………………….15
2. RÉGIMEN JURISDICCIONAL DE CONTROL DE LA ADMINISTRACIÓN……...15
2.1. Justicia Administrativa Pública y Contencioso Administrativo…………………..15
2.1.1. Concepto de Proceso Contencioso Administrativo……………………………..28
2.1.2. Sistemas de Control Jurisdiccional. Anglosajón, Francés y Mixto……………30
2.1.3. Contencioso Administrativo en México…………………………………………..34
2.1.4. Ley de Justicia Administrativa para el Estado de Veracruz-Llave y el Tribunal
de lo Contencioso Administrativo………………………………………………………..41
2.1.5. Integración del Tribunal…………………………………………………………...43
2.1.6. Competencia………………………………………………………………………..43
2.1.7. Procedimiento………………………………………………………………………44
2.1.8. Impugnación………………………………………………………………………..45
Resumen de la Unidad……………………………………………………………………45
Actividades complementarias de aprendizaje………………………………………….46
3. TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA……………..46
3.1. Creación……………………………………………………………………………….46
3.2. Competencia………………………………………………………………………….50
3.3. Organización………………………………………………………………………….53
3.4. Proceso Fiscal………………………………………………………………………..53
3.5. Principios que lo rigen……………………………………………………………….53
3.6. Fases del proceso……………………………………………………………………54
3.7. Demanda y contestación……………………………………………………………56
3.8. Ampliación……………………………………………………………………………56
3.9. Requisitos de fondo y de forma……………………………………………….……57
3.10. Improcedencia y sobreseimiento……………………………………………..…..57
3.11. Pruebas……………………………………………………………………………...57
3.12. Sentencia…………………………………………………………………………….57
3.13. Recursos: reclamación y revisión………………………………………………….57
Resumen de la Unidad……………………………………………………………………57
Actividades complementarias de aprendizaje………………………………………….58
Glosario………………………………………………………………………………….…58
Bibliografía……………………………………………………………………………….…59
Legisgrafía…………………………………...……………………………………….……59
Cibergrafía…………………………...………………………………………………..……
60.

2
OBJETIVO GENERAL DE LA ASIGNATURA:

Al final del curso, el alumno analizará las características y elementos del Derecho
Procesal Administrativo, así como los recursos a interponer ante la autoridad
competente, aplicando sus conocimientos sobre el proceso administrativo.

1. RÉGIMEN DE CONTROL DE LA ADMINISTRACIÓN


PÚBLICA.

La administración en sentido formal, es aquella que se realiza en una Organización


sea pública o privada. El control se enfoca en evaluar y corregir el desempeño de
las actividades de los subordinados para asegurar que los objetivos y planes de la
organización se están llevando a cabo.

1.1. El Estado de Derecho y la Administración.

El efectivo Estado de Derecho en la administración pública. Es deber y exigencia


que la administración pública sea eficiente para dar fluidez al proceso administrativo,
cuyo beneficiario es el ciudadano. El derecho administrativo regula esta actividad,
que no proviene de los órganos administrativos.

Es deber y exigencia que la administración pública sea eficiente para dar fluidez al
proceso administrativo, cuyo beneficiario es el ciudadano. En este sentido, el
servidor público tiene varios tipos de responsabilidades: políticas, civiles, penales,
laborales y administrativas.

En un Estado de Derecho efectivo, el gobernado se siente protegido por los


servidores públicos, quienes deben ser los primeros en conocer las leyes que rigen
su función. En la Administración Pública se da como hecho que el servidor público
es perito en lo que hace y conocedor de todas las leyes que rigen su actuar, lo cual

3
no es cierto. Si para el abogado resulta difícil conocer toda la normatividad en la
materia, al servidor público, por lo regular, le resulta imposible.

El Estado no es una mera realidad natural, constituye un conjunto de funciones


jurídicas cuya comprensión es necesaria para entender el comportamiento de la
comunidad política. El Estado crea derecho, aplica una constitución; el Estado
contrata, representa a sus nacionales, tiene jurisdicción, ejecuta sanciones; celebra
tratados, es sujeto de Derecho Internacional.

En suma, es titular de Derechos y Obligaciones y solo puede explicarse a través de


las normas que lo crean y condicionan, entendido el Estado como un Sistema
Jurídico, comprenderíamos su materialización, a través de los órganos del Estado,
los que desde un punto de vista general requieren de un actuar específico para
llevar al Estado a sus fines, los cuales son la justicia, bienestar social y crecimiento
sustentable, para que basado en el orden, el bien general y los intereses de la
población, pueda asumir el cumplimiento de las necesidades de su población.

Esto sólo puede llevarse a cabo a través de los actos de los servidores públicos, y
es esa actividad en el Poder Ejecutivo a la que llamamos administración pública,
misma que puede entenderse como el conjunto de órganos estatales, o como la
actividad que desempeñan los mismos.

La administración pública, entendida como organización o conjunto de órganos con


destino a la administración de los asuntos públicos del país, realizará actividades o
funciones administrativas, pero no es la única, otros géneros del Estado, el
Legislativo y el Judicial, también realizan actividad administrativa. El derecho
administrativo regula esta actividad, que no proviene de los órganos administrativos.
Comprende, en consecuencia, la función reguladora del derecho administrativo, a
todas las actividades administrativas. El derecho administrativo, vitalmente, se
ocupa de la administración, pero también es derecho de los particulares, regula las
relaciones entre aquella y estos.

Todos los servidores públicos prestados por la administración o por los particulares
comprometen a los servidores y a los usuarios a seguir y respetar un régimen de

4
legalidad administrativa previamente establecido. Lo mismo ocurre con las obras
públicas contratadas. Por ejemplo, a los bienes inmuebles de su propiedad se les
aplican las leyes administrativas y sanitarias; las de servicio público, teléfono,
electricidad, alumbrado público, vigilancia policiaca, limpieza pública, entre otros),
etcétera, cuyo cumplimiento inmediato está al cuidado de la administración. s deber
y exigencia que la administración pública sea eficiente para dar fluidez al proceso
administrativo, cuyo beneficiario es el ciudadano.

En este sentido, el servidor público tiene varios tipos de responsabilidades: políticas,


civiles, penales, laborales y administrativas. En un Estado de Derecho efectivo, el
gobernado se siente protegido por los servidores públicos, quienes deben ser los
primeros en conocer las leyes que rigen su función.

En la Administración Pública se da como hecho que el servidor público es perito en


lo que hace y conocedor de todas las leyes que rigen su actuar, lo cual no es cierto.
Si para el abogado resulta difícil conocer toda la normatividad en la materia, al
servidor público, por lo regular, le resulta imposible. El Estado no es una mera
realidad natural, constituye un conjunto de funciones jurídicas cuya comprensión es
necesaria para entender el comportamiento de la comunidad política.

El Estado crea derecho, aplica una constitución; el Estado contrata, representa a


sus nacionales, tiene jurisdicción, ejecuta sanciones; celebra tratados, es sujeto de
Derecho Internacional. En suma, es titular de Derechos y Obligaciones y solo puede
explicarse a través de las normas que lo crean y condicionan, entendido el Estado
como un Sistema Jurídico, comprenderíamos su materialización, a través de los
órganos del Estado, los que desde un punto de vista general requieren de un actuar
específico para llevar al Estado a sus fines, los cuales son la justicia, bienestar
social y crecimiento sustentable, para que basado en el orden, el bien general y los
intereses de la población, pueda asumir el cumplimiento de las necesidades de su
población. Esto sólo puede llevarse a cabo a través de los actos de los servidores
públicos, y es esa actividad en el Poder Ejecutivo a la que llamamos administración
pública, misma que puede entenderse como el conjunto de órganos estatales, o
como la actividad que desempeñan los mismos.

5
La administración pública, entendida como organización o conjunto de órganos con
destino a la administración de los asuntos públicos del país, realizará actividades o
funciones administrativas, pero no es la única, otros géneros del Estado, el
Legislativo y el Judicial, también realizan actividad administrativa. El derecho
administrativo regula esta actividad, que no proviene de los órganos administrativos.
Comprende, en consecuencia, la función reguladora del derecho administrativo, a
todas las actividades administrativas.

El derecho administrativo, vitalmente, se ocupa de la administración, pero también


es derecho de los particulares, regula las relaciones entre aquella y estos. Todos los
servidores públicos prestados por la administración o por los particulares
comprometen a los servidores y a los usuarios a seguir y respetar un régimen de
legalidad administrativa previamente establecido. Lo mismo ocurre con las obras
públicas contratadas. Por ejemplo, a los bienes inmuebles de su propiedad se les
aplican las leyes administrativas y sanitarias; las de servicio público, teléfono,
electricidad, alumbrado público, vigilancia policiaca, limpieza pública, entre otros),
etcétera, cuyo cumplimiento inmediato está al cuidado de la administración.

1.1.1. Noción de Estado de Derecho.

El Estado de Derecho (del alemán Rechtstaat) es un modelo de orden para un país


por el cual todos los miembros de una sociedad (incluidos aquellos en el gobierno)
se consideran igualmente sujetos a códigos y procesos legales divulgados
públicamente; es una condición política que no hace referencia a ninguna ley en
concreto. El estado de derecho implica que cada persona está sujeta a la ley,
incluidas las personas que son legisladores, encargados de hacer cumplir la ley y
jueces. Cualquier medida o acción debe estar sujeta a una norma jurídica escrita y
las autoridades del Estado están limitadas estrictamente por un marco jurídico
preestablecido que aceptan y al que se someten en sus formas y contenidos. Por lo
tanto, toda decisión de sus órganos de gobierno ha de estar sujeta a procedimientos
regulados por ley y guiados por absoluto respeto a los derechos.

6
Lo anterior contrasta con lo que sucede ocasionalmente en muchas dictaduras
personales, donde el deseo del dictador es la de una gran medida de acciones sin
que medie una norma jurídica. En un Estado de derecho las leyes organizan y fijan
límites de derechos en que toda acción está sujeta a una norma
jurídica previamente aprobada y de conocimiento público (en ese sentido no debe
confundirse un Estado de derecho con un Estado democrático, aunque ambas
condiciones suelan darse simultáneamente). Esta acepción de Estado de derecho
es la llamada "acepción débil" o "formal" del Estado de derecho que se rige por la
Constitución.

En un Estado de derecho, toda acción social y estatal encuentra sustento en la


norma; es así que el poder del Estado queda subordinado al orden jurídico vigente
por cumplir con el procedimiento para su creación y es eficaz cuando se aplica en la
realidad con base en el poder del Estado a través de sus órganos de gobierno,
creando así un ambiente de respeto absoluto del ser humano y del orden público.

El término Estado de derecho tiene su origen en la doctrina alemana


del Rechtsstaat. El primero que lo utilizó fue Robert von Mohl en su obra La ciencia
de política alemana en conformidad con los principios de los Estados de
derecho (en alemán Die deutschePolizei-wissenschaftnach den Grundsätzen des
Rechtsstaates), sin embargo, la mayoría de los autores alemanes ubican el origen
del concepto en la obra de Immanuel Kant.

En muchos países como por ejemplo Estados Unidos, España, Francia y Alemania,
el concepto de estado de derecho es análogo al principio de la supremacía de una
constitución. En otros como Gran Bretaña no hay una Constitución sino un conjunto
de leyes que están en continua evolución: el término más equivalente en términos
conceptuales es el imperio de la ley o en inglés rule of law.

1.1.2. Control Jurídico de la Actividad Administrativa.

Siempre se ha dicho que el Derecho Administrativo es una disciplina jurídica


incardinada al Poder Público. La Administración Pública contemporánea nace en el
seno del Estado moderno, incrustada en un sistema normativo duro, mediante el

7
cual se pretendía que la Administración en tomo momento estuviera sometida a la
Ley, bajo el dogma del Principio de Legalidad. También se reitera que hoy en día,
como lo señaló profesor González Navarro, el Derecho Administrativo es el Derecho
del Poder Público para la Libertad, y por tanto se convierte en un sistema garante de
la seguridad jurídica y los derechos fundamentales de los administrados. En este
sentido, resulta como parte indispensable del propio Derecho Administrativo, el
establecimiento de los mecanismos de verificación del cumplimiento de la
normatividad por parte de los sujetos que integran a la Administración Pública. Es
aquí donde aparecen los sistemas de control, que nos permitan: medir y examinar
los resultados obtenidos en el período, para evaluarlos y para decidir las medidas
correctivas que sean necesarias. A grosso modo, se habla de la existencia de 3
tipos de control, todos ellos con sus modalidades y peculiaridades, a saber:
controles legislativos, judiciales (y jurisdiccionales para el caso de México) y
administrativos. Para los fines aquí perseguidos realmente no nos interesa
introducirnos en los controles legislativo y judicial, y pretendemos únicamente
centrarnos en los controles Administrativos, y dentro de estos, abocarnos al análisis
del llamado control interno, pues tampoco es nuestra intención distraernos en el
control de la legalidad ad intra de la Administración Pública. Así, nuestro objetivo
consiste en tratar de hacer una aproximación a los sistemas de control
administrativo, específicamente al control interno, desde una perspectiva jurídica,
pues pareciera, por lo menos en México, que es un tema que los juristas poco han
tratado y no por ello es de menor envergadura y trascendencia para el Derecho
Administrativo; máxime que la regulación con la que contamos al respecto, es
escasa, por decir lo menos, y estamos sujetos a un Acuerdo de carácter general
como norma base al respecto.

1.1.3. Tipos de control Administrativo. La Autotutela.

Por control, en palabras de Marcel Waline, se entiende que es: la verificación de la


conformidad de una acción (en la especie, una actividad administrativa) con una
norma que se impone a ésta; esta norma puede ser jurídica (control de regularidad)
o una norma de correcta ejecución (control de rentabilidad o de eficacia).
Complementando lo anterior, Daniel Márquez Gómez nos dice que: en la doctrina
jurídica se entiende por control la actividad de carácter registral o técnica
8
encomendada a una función pública, un ente administrativo estatal o a un empleado
público, por el orden jurídico, que se dirige a revisar la adecuación. Y legalidad de
los actos encomendados a los diversos órganos del poder público, con la obligación
de pronunciarse sobre ellos.” El control administrativo, es aquél depositado en el
propio Poder Ejecutivo, y que puede ser ejercido por el propio titular del Ejecutivo
Federal (íntimamente vinculado a los poderes implícitos del Ejecutivo Federal), o
bien, por las dependencias y unidades administrativas especializadas, que las leyes
determinen.

Características José Luis Vázquez Alfaro distingue como características:


a) El control administrativo se realiza siempre por una autoridad perteneciente a la
administración activa.

b) El control administrativo puede ser activado en forma espontánea por la propia


autoridad administrativa o puede ser provocado mediante la interposición de un
recurso.

c) Este control tiene por objeto revisar la legalidad o la oportunidad del acto
sometido a examen; cabe señalar que la revisión de la oportunidad del acto
administrativo está francamente limitada en el Derecho Administrativo mexicano, y
se conserva prácticamente como una figura doctrinal.

d) La Administración Pública, en principio, puede revocar o modificar, nulificar o


anular sus propios actos o actos de sus funcionarios subordinados, siempre y
cuando estos actos no contengan un beneficio o resultado favorable, pues esta
clase de actos, para su revocación requieres de la intervención jurisdiccional vía
acción de lesividad en el juicio contencioso administrativo.

e) El control administrativo no se encuentra sometido a las reglas del procedimiento


jurisdiccional. En México, según está dispuesto por la Ley Orgánica de la
Administración Pública Federal (LOAPF), en su artículo 37, contamos con una
dependencia de la Administración Pública centralizada, la Secretaría de la Función
Pública, cuyo único objeto es ejercer la función de control administrativo, tanto en la
Administración centralizada como en la Paraestatal.

9
Esencialmente, su función es precisamente ejercer todos los sistemas de control
administrativo (excepto el correspondiente a los recursos administrativos), pero en
definitiva de trata del órgano fiscalizador de la propia Administración Pública. La
forma en la cual ejerce los controles tiene distintas variables: desde la jerarquía que
ejerce sobre los Órganos Internos de Control (OIC) de las dependencias y
entidades, así como por el dictado de circulares, oficios, acuerdos y en general,
normas de softlaw que regulan el comportamiento de la Administración Pública
Federal en relación con la rendición de cuentas y cumplimiento de objetivos.

El control de la potestad reglamentaria y de la legalidad de la actuación


administrativa viene atribuido constitucionalmente, de modo ordinario, a los Jueces y
Tribunales. El control jurisdiccional de los actos y disposiciones dictados por la
Administración Pública es una consecuencia del Estado de Derecho en tanto
garantiza la sujeción del Poder Ejecutivo al Derecho y garantiza el derecho
fundamental a la tutela judicial efectiva. El control judicial de la Administración
Pública es plenamente compatible con el principio de autotutela administrativa
porque aunque la Administración, a diferencia de los sujetos privados, puede por sí
misma (sin recabar la intervención judicial), declarar sus actos con carácter
obligatorio y vinculante e, incluso, ejecutar forzosamente los mismos en caso de
incumplimiento (autotutela declarativa y ejecutiva), eso no significa que su actividad
no quede sometida al control jurisdiccional en todos los casos. Toda la actuación de
la Administración, tanto la declarativa como la ejecutiva, e incluso los supuestos de
inactividad o vía de hecho, está sometida a la tutela jurisdiccional. Tutela judicial que
es siempre externa a la propia Administración (heterotutela) y que viene atribuida en
nuestro ordenamiento a los Jueces y Tribunales del orden jurisdiccional
contencioso-administrativo. Jueces y Tribunales integrados en el Poder Judicial
como los civiles, penales o laborales, y que se diferencian de ellos únicamente por
su especialización material en asuntos de Derecho Administrativo. La afirmación
anterior se corresponde con el modelo jurisdiccional vigente en España por lo que
resulta necesario realizar dos precisiones iniciales. La primera es que no todos los
países cuentan con un orden jurisdiccional especializado en materia de Derecho
Administrativo: así ocurre en España y en los Estados del continente europeo por
influencia del modelo de régimeadministratif, de inspiración francesa, a diferencia
del sistema de commonlaw de inspiración anglosajona, que atribuye el control

10
judicial a los jueces ordinarios. Y la segunda, que la existencia de un control
jurisdiccional especializado por razón de la materia de la legalidad de la actuación
administrativa es el resultado de una larga evolución que arranca –en el modelo
francés– de una radical separación entre Administración y Justicia, derivada de una
rígida interpretación del principio de división de poderes como separación de
poderes, que determinó que el control de los actos de la Administración fuera
durante mucho tiempo meramente interno, encomendado a la propia Administración
que se enjuiciaba a sí misma (porque «juzgar a la Administración es también
administrar»). Ese control realizado por “tribunales administrativos”, que no eran otra
cosa que órganos de la Administración, se realizó inicialmente, además, conforme a
un sistema de justicia “retenida” en la que los tribunales administrativos se limitaban
a proponer una decisión y no a resolver por sí mismos la controversia, hasta que se
estableció un sistema de “justicia delegada” en el que esos llamados tribunales ya
decidían sobre la legalidad del acto. El proceso terminaría con la atribución de la
función control a verdaderos Tribunales independientes de la Administración, con lo
que se pasó de un sistema de “justicia administrativa”, a otro de jurisdicción
contencioso administrativa, verdadera jurisdicción, especializada por la materia.

1.1.4. Recursos Administrativos.

Los recursos administrativos son herramientas administrativas que permiten apelar


para que la Administración revise actos y resoluciones, que pongan fin a un
procedimiento, o causen a los interesados una situación de indefensión o perjuicio
en sus derechos e intereses

El recurso administrativo es una defensa de los intereses del promovente ante el


Estado, por lo que no se trata de un litigio de partes en pugna.

En relación con lo apuntado, Nava Negrete ha escrito: "Es el recurso administrativo


un procedimiento desarrollado en la esfera de la administración y no un proceso o
juicio ni vía jurisdiccional promovida ante un tribunal.

"Nava Negrete, Alfonso, Derecho procesal administrativo, México, Porrúa, 1959, p.


88; véase igualmente Margain Manautou, Emilio, Introducción al derecho tributario
mexicano, México, Universidad Autónoma de S.L.P., 1969, p. 158.
11
Posteriormente, el mismo autor agrega: "La administración actuará conforme a
derecho pero su función en el recurso administrativo es hacer un nuevo examen del
acto impugnado, que bien puede hacerlo ante los imperativos de la norma legal o
ante la realidad de los hechos, para ajustarlo a ellos".
Ibidem.

De lo dicho por Nava Negrete se siguen caracteres importantes del recurso


administrativo, como: a) que ha de hacerse valer ante la autoridad cuya resolución o
actos se pretende impugnar con el mismo; b) que con el mismo se pretende motivar
a la responsable a que antes estudió, a efecto de que emita diversa resolución, que
según el promovente se ajuste a derecho, y, consecuentemente, le libere de la
situación en que la anterior lo ha puesto.

1.1.5. Definición.

Los recursos administrativos son herramientas administrativas que permiten apelar


para que la Administración revise actos y resoluciones, que pongan fin a un
procedimiento, o causen a los interesados una situación de indefensión o perjuicio
en sus derechos e intereses

1.1.6. Clasificación.

Clases. La clasificación más extendida de los recursos administrativos es aquella


que distingue entre recursos ordinarios y extraordinarios. Los ordinarios son
aquellos que caben contra cualquier tipo de actos (definitivos o
de trámite cualificados) y que pueden fundarse en cualquier causa
de nulidad o anulabilidad de las previstas en el ordenamiento jurídico. Son recursos
ordinarios, el recurso de alzada y el recurso potestativo de reposición (V. estas
voces). Los recursos administrativos extraordinarios son aquellos que caben
contra actos firmes en vía administrativa y que sólo pueden fundarse en alguna de
las causas que, con carácter tasado, se establecen en la Ley. Es extraordinario

12
el recurso de revisión (V. recurso extraordinario de revisión en vía administrativa).

Otra clasificación de los recursos administrativos es aquella que distingue


entre recursos horizontales y verticales. Son horizontales aquellos que son resueltos
por el mismo órgano que dictó el acto que es objeto de impugnación (como
el potestativo de reposición y el extraordinario de revisión). Son verticales
aquellos recursos que son resueltos por el órgano superior jerárquico de aquel que
dictó el acto que es objeto de impugnación (como el recurso de alzada).

Posibilidad de sustitución de los recursos de alzada y reposición. Las leyes podrán


sustituir los recursos de alzada y de reposición, en supuestos o ámbitos sectoriales
determinados, por otros procedimientos
de impugnación, conciliación, mediación o arbitraje; no obstante, habrán de
respetarse siempre, en estos procedimientos sustitutivos,
los principios, garantías y plazos reconocidos por la Ley a los ciudadanos
e interesados en todo procedimiento administrativo.

1.1.7. Recursos Administrativos Tradicionales. ( Reconsideración,


ya no existe) Reclamación y Revisión.

EN MATERIA FEDERAL:

 Reclamación. Arts. 59 al 62 L.F.P.C.A.

 Revisión. Arts. 63 al 64 L.F.P.C.A.

EN MATERIA LOCAL O COMÚN C.P.A. EDO. VER.:

 Reclamación. Arts. 337 al 340 C.P.A.E.V.

 Queja. Arts. 341 al 343 C.P.A.E.V.

 Revisión. Arts. 344 al 347 C.P.A.E.V.

1.1.8. Recursos Administrativos en materia fiscal.

13
 El Recurso de Revocación. Arts.116 al 128 y 130 al 133 C.F.F.

Recursos Extraordinarios:

 Queja. Art. 58 Fraccs. II, III y IV L.F.P.C.A.

 Aclaración de Sentencia. Art. 54 L.F.P.C.A.

 Excitativa de Justicia. Arts. 55 y 56 L.F.P.C.A.

Los Tres Cuasi-Recursos:

 Justicia de Ventanilla. Art. 33-A C.F.F.


 Condonación de Multas. Art. 74 C.F.F.
 Revisión Jerárquica. Art. 36 C.F.F.

Resumen de la Unidad.

La Administración Pública es una entidad muy compleja y forma parte de los tres
poderes de la unión, perteneciendo precisamente al Poder Ejecutivo o
Administrativo con sus muchas y variadas dependencias de gobierno.
Prácticamente la gran masa de servidores públicos del país se encuentran
laborando en esta dependencia, es así que por su enorme complejidad requiere de
controles normativos, leyes, reglamentos y demás instrumentos jurídicos que les
indiquen a los gobernantes hasta donde pueden llegar sus atribuciones y no se
excedan en las mismas en perjuicio de los gobernados, es por ello que se estudian
y aplican diversos sistemas de control jurídico de la actividad administrativa,
destacando la autotutela a fin de que la administración pública tenga cierta libertad
en su actuar, pero siempre apegada a sus facultades y atribuciones, logrando con
ello una eficaz vigencia del estado de Derecho que debe prevalecer en toda
sociedad civilizada, que coadyuve con el desarrollo del país y evite entorpecer la
actividad emprendedora y creadora de fuentes de trabajo y medios de producción
de la población, aunque siempre vigilando el exacto cumplimiento de las leyes para
14
la protección de los entornos físicos y recursos naturales de la nación, así como
para mantener el orden y el control efectivo en la relaciones entre los propios
ciudadanos y con las autoridades, sin embargo cuando la autoridad se sobrepasa o
abusa de sus facultades o, en su caso el propio particular, la administración pública
en sus diferentes ordenamientos pone a disposición de los justiciables los medios
para demandar y lograr la justicia administrativa así como de los medios de
impugnación de actos o de resoluciones administrativas que afecten la esfera de
sus respectivos derechos y es así como podemos distinguir el acto administrativo
ordinario o común que se realiza a través de trámites diversos, del acto contencioso
administrativo donde ya existe una controversia entre dos partes y que deberá ser
resuelta por un Tribunal administrativo.

Actividades complementarias de aprendizaje

Elije la respuesta correcta marcando en inciso |con una paloma:

Los tipos de control administrativo reconocidos por la doctrina son:

A.- Control Judicial


B.- Autotela Administrativa.
C.- Control Legislativo.
D.- AutotutelaJudicial-Administrativa.
E.- Heterocomposición Judicial.

2. RÉGIMEN JURISDICCIONAL DE CONTROL DE LA


ADMINISTRACIÓN.

Cuando la reclamación del administrado se dirige contra actos administrativos en


que la Administración actúa como poder público, debe utilizarse el recurso o
vía jurisdiccional denominado recurso contencioso-administrativo, que es un
verdadero juicio.

2.1. Justicia Administrativa Pública y Contencioso


Administrativo.
15
Manuel LUCERO ESPINOSA

Es imposible que la administración exista sin la facultad o sin el poder de juzgar lo


contencioso administrativo, porque conocer y decidir acerca de los actos de la
administración es administrar; administrar corresponde al Poder Ejecutivo, y el
Poder Ejecutivo no puede ejercerse por el Poder Judicial.

Teodosio LARES

La evolución del contencioso-administrativo en México, en sus sesenta y cinco años


de existencia, no sólo ha ocurrido respecto de su organización y del procedimiento
que se sigue para resolver las controversias que se someten a su consideración,
sino también en cuanto a su competencia material. Un tribunal que nació con una
competencia restringida, únicamente respecto de la materia fiscal federal, ahora la
tiene más amplia.

En los últimos siete años la evolución del juicio contencioso-administrativo federal


ha tenido tres manifestaciones trascendentales.

La primera fue la expedición de la nueva Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la


Federación, publicada en el Diario Oficial de la Federación del 15 de diciembre de
1995, que, como lo indicamos desde la cuarta edición de nuestro libro,
intitulado Teoría y práctica del contencioso-administrativo ante el Tribunal Fiscal de
la Federación, amplió la competencia material de dicho órgano jurisdiccional, dado
que de acuerdo con la redacción de la fracción XIII del artículo 11 de dicho
ordenamiento legal, sería competente para conocer de resoluciones que recayeran
al recurso de revisión previsto en el artículo 83 de la Ley Federal de Procedimiento
Administrativo.

En segundo lugar tenemos la reforma efectuada al Código Fiscal de la Federación,


mediante la ley que establece y modifica diversas leyes fiscales, publicada en
el Diario Oficial citado, el 30 de diciembre de 1996, que vino a modificar el juicio
contencioso-administrativo ante el Tribunal Fiscal de la Federación, en los
siguientes aspectos: a) estableció obligación de examinar en primer lugar las

16
causales de ilegalidad que pudieran llevar a declarar la nulidad lisa y llana de las
resoluciones impugnadas; b) abandonó el sistema de litis cerrada, para permitir que
los gobernados, en el caso de impugnar resoluciones de recursos administrativos,
planteen cuestiones novedosas no esgrimidas en el recurso, para que al momento
de que el tribunal dicte la sentencia se puedan anular las resoluciones impugnada y
recurrida; y c) facultó a las salas del tribunal citado para declarar de oficio la nulidad
de la resolución impugnada, por incompetencia de la autoridad que la dictó, y por la
ausencia de fundamentación o motivación de dicha resolución.

En tercer lugar se dieron las reformas a la Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la
Federación y al Código Fiscal de la Federación, realizadas a través del decreto por
el que se reforman diversas disposiciones fiscales, publicado en el Diario Oficial de
la Federación del 31 de diciembre de 2000. Conforme al primer ordenamiento
citado, se reformó la denominación de Tribunal Fiscal de la Federación por la de
Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, y además se volvió a reformar la
fracción XIII del artículo 11 de esa ley, con el fin de establecer la competencia, no
sólo para resolver los juicios en contra de resoluciones que concluyan el recurso de
revisión de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, sino también para
conocer de las controversias respecto de los actos dictados por las autoridades
administrativas, que pongan fin a un procedimiento administrativo, a una instancia o
resuelvan un expediente, en los términos de la referida ley procedimental; asimismo
se incorpora la competencia para conocer demandas contra resoluciones negativas
fictas configuradas en las materia que son de la competencia de dicho tribunal.
Además se facultó a la Sala Superior para determinar la jurisdicción territorial de la
salas regionales, así como su número y sede; y, por último, se modificó la
competencia territorial de las salas regionales, en cuanto que ahora serán
competentes para conocer del juicio, aquellas en donde se encuentre la sede de la
autoridad demandada.

En cuanto a las reformas del Código Fiscal de la Federación, entre otras tenemos
las siguientes: a) se cambia el nombre de "Procedimiento Contencioso
Administrativo" por el de "Juicio Contencioso Administrativo"; b) se establece que el
actor debe señalar domicilio para oír y recibir notificaciones en la jurisdicción de la
sala regional, y de no hacerlo las notificaciones se le harán por lista; c) se establece

17
como facultad de las salas, y a petición de parte, el otorgamiento de la suspensión
de la ejecución del acto impugnado; d) se establece la posibilidad de señalar
domicilio electrónico para recibir notificaciones; e) se regulan los exhortos entre las
salas regionales; f) se establece que en la sentencia se podrá declarar la existencia
de un derecho subjetivo, cuando previamente se pruebe su existencia, y condenar al
cumplimiento de una obligación, además anular la resolución impugnada; g) se le
otorga al pleno de la Sala Superior la facultad para establecer jurisprudencia por
contradicción de tesis.

Independientemente de las reformas legislativas antes señaladas, existen dos


iniciativas legislativas, conforme a las cuales se pretende dotar al Tribunal Federal
de Justicia Fiscal y Administrativa de un procedimiento más ágil y eficiente, para que
satisfaga con plenitud la nueva competencia administrativa que le asignó.

La primera iniciativa fue presentada por el senador Fauzi Hamdan Amad, del grupo
parlamentario del Partido Acción Nacional, la cual contiene el proyecto de Ley
Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo. La segunda iniciativa
proviene del senador David Jiménez González, del grupo parlamentario del Partido
Revolucionario Institucional, que contiene el proyecto que reforma, adiciona y
deroga diversas disposiciones del Código Fiscal de la Federación y de la Ley
Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

Ley Fauzi Hamdan

El proyecto de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo tiene su


base en el actual procedimiento previsto en el título VI del Código Fiscal de la
Federación, al cual se le hicieron las adecuaciones que se estimaron pertinentes
para establecer un nuevo procedimiento, que según el autor, sea "ágil, seguro y
transparente".

Entre los aspectos relevantes que se pretenden incorporar a este ordenamiento


legal, se encuentran los siguientes:

18
 Impugnación de actos administrativos de carácter general, excepto
reglamentos.
 Incorporación de la condena de costas al actor, cuando promueva el juicio
con propósitos notoriamente dilatorios.

 Incorporación del pago de la indemnización al particular, por los daños o


perjuicios que se le hayan causado, por una actuación administrativa ilegalmente
grave, sin que la demandada se allane a la pretensión del gobernado.

 Reducción de los plazos para la presentación de la demanda y su


contestación, así como de su ampliación y la correspondiente contestación.

 Mejoramiento del sistema de la suspensión de la ejecución del acto


impugnado, incluyendo la suspensión con efectos restitutorios.

 Inclusión de un procedimiento para hacer cumplir las sentencias del tribunal.

Ley David Jiménez

En el citado proyecto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones del


Código Fiscal de la Federación y de la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia
Fiscal y Administrativa, se pretende mejorar el procedimiento contencioso-
administrativo, en los siguientes aspectos:

 Considerar únicamente como parte a la autoridad emisora del acto


demandado, y no al titular de la Dependencia o Entidad de la Administración Pública
Federal de la que dependa la demandada, ni a la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, aún y cuando se controvierta el interés fiscal de la Federación.

 Disminuir los plazos para presentar la demanda, la contestación, la


ampliación de la demanda y su contestación, así como para acordar las diversas
promociones.

19
 Mejorar el sistema de suspensión de la ejecución del acto impugnado,
incluyendo la suspensión con efectos restitutorios.

 Establecer los casos en que causan ejecutoria las sentencias del tribunal.
 Establecer un procedimiento para la ejecución de las sentencias del tribunal,
facultando a las salas regionales, a la sección o al pleno, según corresponda, para
ordenar la destitución del servidor público que persistiera en negarse a cumplir la
sentencia que haya causado estado.

 Establecer la revisión adhesiva, con el fin de salvaguardar la garantía de


audiencia del gobernado.

Resulta indiscutible que la aprobación de estas iniciativas vendrían a enriquecer


enormemente al juicio contencioso-administrativo que se tramita ante el Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, aunque para lograrlo sería conveniente
que se aprobara la iniciativa de ley presentada, y se incorporara lo que el senador
David Jiménez propone, y que no se contempla en el ordenamiento procesal
referido.

Sin embargo, es de señalarse que no todos los vientos son favorables para el
fortalecimiento del contencioso-administrativo federal; existen negros nubarrones
que amenazan su existencia.

En principio existe la iniciativa presentada por el C. presidente de los Estados


Unidos Mexicanos, Vicente Fox Quezada, por la cual se pretende derogar la
fracción XIII del artículo 11 de la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal
y Administrativa, y que también propone modificar nuevamente la denominación del
tribunal, para regresar a la anterior de Tribunal Fiscal de la Federación.

En el dictamen de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos de la Cámara de


Diputados, que aprobó la iniciativa derogatoria citada, se expresan las razones por
las cuales se estima procedente dicha iniciativa. Razones que jurídicamente
estimamos resultan infundadas.

20
En efecto, en primer lugar cabe señalar que la Comisión Dictaminadora considera
infundadamente que la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31
de diciembre de 2000, fue la que amplió la competencia del entonces Tribunal Fiscal
de la Federación, olvidando por completo que tal aumento de competencia tuvo su
origen en la nueva Ley Orgánica de dicho tribunal, publicada en el diario referido el
15 de diciembre de 1995, en cuanto que se incorporó en favor de este tribunal el
conocimiento de casi la totalidad de las materias administrativas que conocen las
dependencias de la administración pública federal centralizada, en virtud que de
acuerdo con la redacción de la fracción XIII del artículo 11 de dicho ordenamiento,
es competente para conocer de las resoluciones al recurso de revisión, previsto en
la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, el cual es procedente para
impugnar los actos y resoluciones de las autoridades administrativas que pongan fin
al procedimiento administrativo, a una instancia o resuelvan un expediente, de las
materias que regula dicho ordenamiento procedimental.

Lo anterior fue corroborado por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de


la Nación, en la jurisprudencia número 2a./J.139/99, en la cual se hace un análisis
de los artículos 83 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, y 11, fracción
XIII, de la Ley Orgánica de referencia, sosteniendo en la ejecutoria respectiva que:

De la simple lectura de la fracción XIII de este numeral, se advierte que a través de


él se otorga competencia al Tribunal Fiscal de la Federación, para conocer del juicio
contencioso administrativo promovido, por una parte, contra las resoluciones que
recaigan a los recursos administrativos interpuestos en contra de los actos que se
enuncian en las diversas fracciones del propio precepto y, por otra, cuando se
controviertan las resoluciones recaídas al recurso de revisión establecido en el
artículo 83 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.

Por ello, concluye:

Como se advierte, en virtud de lo dispuesto en la fracción en comento, se otorga


competencia al Tribunal Fiscal de la Federación, para que al conocer del juicio
contencioso administrativo verifique que las autoridades que se rigen por la Ley
Federal de Procedimiento Administrativo, se hayan apegado en su actuación a lo

21
dispuesto en este ordenamiento y en las diversas disposiciones que resulten
aplicables, lo que provoca que con tal disposición se amplíe la materia de
conocimiento del referido tribunal, acercando su ámbito de conocimiento, aún más,
a la de un auténtico tribunal federal de justicia administrativa.
En segundo lugar, el dictamen de referencia señala que con la reforma que nos
ocupa se:

Desnaturalizó el sistema de justicia federal en virtud de que en los términos de los


artículos 52, fracción I, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y
114, fracción II, de la Ley de Amparo, corresponde a los jueces de Distrito conocer
de las controversias que se susciten con motivo de la aplicación de las leyes
federales, cuando deba decidirse sobre la legalidad o subsistencia de un acto de
autoridad o de un procedimiento seguido por autoridades administrativas, esto es,
originalmente la competencia para conocer de los actos de las autoridades
administrativas se fincó en los juzgados de Distrito, ya sea en jurisdicción ordinaria
federal o en el medio extraordinario de defensa representado por el juicio de amparo
y era a estos tribunales a quien correspondía decidir sobre la validez de los actos.

Tal criterio resulta erróneo, puesto que no toma en cuenta que el sistema de justicia
administrativa comprende todos los medios que el sistema jurídico establece para
que los gobernados puedan defenderse de la actuación ilegal de la administración
pública, puesto que como lo señala Fix-Zamudio,"...el vocablo justicia administrativa
se puede utilizar en sentido propio, entendiéndose como el género que comprende a
todos los instrumentos jurídicos que los diversos ordenamientos han establecido
para la tutela de los derechos subjetivos y de los intereses legítimos de los
administrados frente a la actividad administrativa".

En este orden de ideas, uno de esos medios es lo que se denomina jurisdicción


administrativa, conocido como contencioso-administrativo, el cual tiene su base en
la fracción XXIX-H del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en la cual se establece que corresponde al Congreso de la Unión:

Expedir leyes que instituyan tribunales de lo contencioso-administrativo, dotados de


plena autonomía para dictar sus fallos, y que tengan a su cargo dirimir las

22
controversias que se susciten entre la administración pública federal y los
particulares, estableciendo las normas para su organización, su funcionamiento, el
procedimiento y los recursos contra sus resoluciones.

Por lo anterior, resulta inexacto que "originalmente la competencia para conocer de


los actos de las autoridades administrativas se fincó en los juzgados de Distrito",
puesto que original y constitucionalmente la jurisdicción para conocer de las
controversias que se susciten entre la administración pública federal y los
particulares se le otorgó a los "tribunales de lo contencioso-administrativo", entre los
cuales se encuentra el entonces denominado Tribunal Fiscal de la Federación,
ahora Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

En tercer lugar, en el dictamen que nos ocupa se considera que al haberse


ampliado la competencia del ahora Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa se desarticuló el sistema de justicia administrativa por la
"circunstancia de que éste se encuentra escindido en tribunales de naturaleza
esencialmente distinta, esto es, por un lado aquéllos (sic) que integran el Poder
Judicial de la Federación y, por el otro, aquéllos (sic) que se ubican dentro de la
esfera del Poder Ejecutivo". Además señala que con la ampliación competencial
referida "ha resultado contrario a su naturaleza, ya que por un lado, fue perdiendo
su especialización en la materia fiscal y, por el otro, debido a la ampliación de su
competencia fue observando rezago en el dictado de sus resoluciones", lo cual "ha
puesto en riesgo el principio constitucional de justicia pronta y expedita". Además, la
Comisión Dictaminadora, en el referido dictamen señala que:

La reforma a la fracción XIII del artículo 11 de la Ley Orgánica no comprende todo el


contenido de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, pues existen materias
concretas del derecho administrativo que no actualizan la competencia de dicho
tribunal en el conocimiento de esos asuntos, tales como las materias relativas a
propiedad industrial, marcas, protección al consumidor, expropiaciones, contencioso
administrativo local, seguridad pública, inclusive la situación de los servidores
públicos regidos por el apartado B, fracción XIII del artículo 123 constitucional, de tal
manera que el supuesto Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa no

23
comprende todo el contencioso administrativo federal ni constituye órgano terminal
para la resolución de las controversias.

Tales razonamientos resultan impropios, puesto que además de carecer de sustento


constitucional, como ya se expresó, revelan de parte del legislador federal una
tendencia de resistencia al cambio al negarse a darle pleno cumplimiento a lo
previsto en la fracción XIX-H del artículo 73 constitucional.

En efecto, decir que al haberse ampliado la competencia del Tribunal Federal de


Justicia Fiscal y Administrativa es contrario a su naturaleza, es desconocer el
alcance del precepto constitucional antes referido, pues éste prevé claramente la
naturaleza contenciosa-administrativa de dicho órgano jurisdiccional, y no sólo la
materia contencioso-fiscal.

Por otro lado, el hecho de que el tribunal citado vaya perdiendo su especialización
en materia fiscal no debe ser motivo para impedir su evolución, no obstante que la
comisión considere que tal especialización "debió preservar siempre", en cuanto que
ésta se encuentra plasmada en lo previsto en el precepto constitucional referido. La
evolución del contencioso-administrativo incluso se ha dado a nivel de las entidades
federativas, y algunas con base en lo dispuesto por el artículo 116, fracción V (antes
fracción IV) constitucional, en vigor a partir del 18 de marzo de 1987, han
transformado sus tribunales fiscales en tribunales de lo Contencioso Administrativo,
como es el caso de los estados de México, Veracruz y Sinaloa, entre otros.

Resulta, por otro lado, carente de apoyo alguno el que se diga que "debido a la
ampliación de su competencia -el tribunal- fue observando rezago en el dictado de
sus resoluciones", en tanto que, en primer lugar no se dice a cuánto equivale el
rezago ni mucho menos se menciona cuál es la fuente o el procedimiento utilizado
para llegar a tal consideración. En segundo término, porque en 2001 el número de
las demandas presentadas en materias administrativas novedosas no fue
significativo, pues tan sólo se recibieron 400, como se menciona en el Informe de
Labores, dado por la presidenta del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa al pleno de la Sala Superior, correspondiente al periodo de noviembre
de 2000 a octubre de 2001.

24
Por lo que respecta a las materias que se encuentran excluidas de la aplicación de
la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, debe mencionarse que,
contrariamente a lo señalado por la comisión dictaminadora de referencia, las
materias relativas a propiedad industrial, marcas, protección al consumidor y
expropiaciones, no quedan excluidas de la aplicación de dicho ordenamiento. En el
artículo 1o. de esta ley se establece el ámbito de aplicación de la misma, y en él no
se menciona que las materias de referencia queden excluidas.

Ahora bien, el hecho de que el "contencioso administrativo local" y "la situación de


los servidores públicos regidos por el apartado B, fracción XIII, del artículo 123
constitucional" queden excluidas de la aplicación de la Ley Federal de
Procedimiento Administrativo y, por ende, de la competencia del Tribunal Federal de
Justicia Fiscal y Administrativa, estriba en el hecho de que corresponden a
situaciones diversas. En efecto, el contencioso-administrativo local no es materia de
la ley federal citada, en tanto que constitucionalmente no puede un ordenamiento
federal regular materias que son exclusivas de los Estados, pues de hacerlo habría
invasión de soberanía por parte de la Federación hacia las entidades federativas.

Por cuanto hace a la situación de los servidores públicos que se mencionan, la falta
de aplicación de la ley procedimental referida tiene su base en lo dispuesto en la
disposición constitucional citada, toda vez que ésta dispone que: "Los militares,
marinos, personal del servicio exterior, agentes del Ministerio Público y los
miembros de las instituciones policiales, se regirán por sus propias leyes".

Cabe señalar que la evolución del Tribunal Fiscal de la Federación se dio de manera
lenta, desde 1964 en que se presentaron los primeros intentos para transformarlo en
un "Tribunal Federal de Justicia Administrativa", y desde esa fecha han existido por
lo menos cinco anteproyectos que proponían su transformación. El primero data de
dicho año, y fue elaborado por una comisión integrada por los entonces magistrados
del propio tribunal: Rubén Aguirre Elguezábal, Margarita Lomelí Cerezo y Dolores
Heduán Virúes. El segundo anteproyecto fue elaborado en 1966 por el doctor
Humberto Briseño Sierra, en la ponencia presentada en el Segundo Congreso
Mexicano de Derecho Procesal, celebrado en Zacatecas. El tercero data de 1973,

25
que fue el origen de la Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la Federación de 1978. El
cuarto anteproyecto fue presentado por un funcionario hacendario, en 1981, ante la
Comisión de Justicia Administrativa, integrada con motivo de la Consulta Nacional
sobre Administración de Justicia y Seguridad Pública. El quinto anteproyecto fue
presentado como ponencia del doctor Héctor Fix-Zamudio, durante los festejos del
XLV aniversario del Tribunal Fiscal de la Federación, celebrado en la ciudad de
México.

Cabe señalar que en la sesión del pleno de la Cámara de Diputados, celebrada el


día 27 de abril de 2001, el citado dictamen y la iniciativa presidencial derogatoria
fueron modificados, para que no se derogara la fracción que nos ocupa, sino sólo
modificarla con el propósito de regresarla a su texto vigente a partir de 1996.
Asimismo, se decidió que el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa
conservara tal denominación.

Otro aspecto que amenaza la existencia del contencioso-administrativo en nuestro


país está constituida por la iniciativa de decreto por el que se pretende reformar
diversos preceptos constitucionales con la finalidad de incorporar al Poder Judicial
de la Federación a los tribunales Federal de Justicia Fiscal y Administrativa,
Agrarios y Federal de Conciliación y Arbitraje.

Tales reformas tienen su apoyo en el Plan Nacional de Desarrollo 2000-2006, que


en su capítulo 7, Área de Orden y Respeto, se prevé como objetivo del Ejecutivo
federal fortalecer al Poder Judicial de la Federación, en cuanto se considera como
un "elemento fundamental para la vigencia de las garantías y derechos de la
persona, para limitar el poder público que ejerce la autoridad...".

La justificación que pretende darse a tal reforma consiste en la interpretación a la


división de poderes, en el sentido de que la función de juzgar o dirimir una
controversia está encomendada exclusivamente al Poder Judicial, tal y como, se
dice, lo establecía Montesquieu.

26
La citada justificación no constituye un razonamiento sólido que justifique el cambio,
sobre todo si se toma en consideración que el contencioso-administrativo de corte
francés, en nuestro país, tiene una antigüedad de sesenta y cinco años.

Cabe mencionar que el contencioso-administrativo francés surgió de la


interpretación del principio de la división de poderes, que plantea la igualdad e
independencia entre ellos, por lo que, al no quedar ninguno sometido al otro, el
Poder Judicial sólo debe juzgar asuntos del orden común que planteen los
particulares, sin inmiscuirse en materia de la administración, ya que si los asuntos
de ésta quedaran sometidos a los tribunales judiciales, habría dependencia de un
poder respecto de otro.

En cambio, el sistema angloamericano o judicialista, con otra interpretación del


referido principio, atribuye a los órganos judiciales la facultad de conocer y resolver
las controversias entre los particulares y la autoridad administrativa, con lo que deja
el control de la legalidad en el Poder Judicial, ya que considera que la función
jurisdiccional debe ser realizada precisamente por este poder, ya que de lo contrario
habría duplicidad de funciones.

Siendo ambas interpretaciones válidas en los sistemas jurídicos contemporáneos,


aunque en rigor el sistema francés nos parece más adecuado, ya que el
planteamiento de Montesquieu en su famosa teoría de la división de poderes, es
que el Poder Judicial "castiga los crímenes o juzga los pleitos de los particulares",
sin que haya mencionado que a dicho poder se le encomendara la función de
resolver las controversias entre los particulares y la administración pública.

Pero la amenaza al contencioso-administrativo no radica en el hecho de que los


tribunales administrativos se incorporen al Poder Judicial, ya que al fin y al cabo,
tanto el sistema francés como el angloamericano o judicial tienen la misma finalidad:
la justicia administrativa. El problema radica en el hecho de que, al parecer, la
tendencia sería quitarle la competencia administrativa al ahora denominado Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, para regresarlo a su original materia
fiscal, la cual según algunos "debió preservar siempre", y por lo tanto, devolverle su
denominación primigenia, de Tribunal Fiscal de la Federación.

27
El que dentro de los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2000-2006 se
encuentre fortalecer al Poder Judicial federal, no implica que deba desaparecer el
sistema de contencioso-administrativo de corte francés, pues también dentro de los
objetivos de dicho plan está el "aliviar la carga de asuntos en los que debe intervenir
el Poder Judicial federal", para lo cual es necesario, entre otras medidas, iniciar
"reformas al marco legal tendientes a crear medios alternativos de resolución de
conflictos, para favorecer el acceso a una administración de justicia expedita y
aliviar la carga de trabajo de los órganos jurisdiccionales".

Lo anterior, obvio es que se conseguiría al dotar al Tribunal Federal de Justicia


Fiscal y Administrativa de recursos económicos que le permitiera crear más salas
regionales, para acercar la justicia administrativa a los lugares donde tengan su
residencia los gobernados, además de dotarlo de instrumentos jurídicos que hagan
el procedimiento más ágil, seguro y transparente, que sea adecuado a su actual
competencia, tal y como lo proponen los senadores Fauzi Hamdan Amad y David
Jiménez González, en las iniciativas antes señaladas.

Por lo pronto, hay que esperar con el propósito de saber cuál es la suerte que
correrá la jurisdicción contenciosa-administrativa en nuestro país. Lo que se decida
en el Congreso de la Unión indudablemente será trascendente para nuestro sistema
jurídico, puesto que lo que se resuelva en torno al Tribunal Federal de Justicia Fiscal
y Administrativa repercutirá, indudablemente, en los tribunales administrativos de las
entidades federativas.

2.1.1. Concepto de Proceso Contencioso Administrativo.

DEFINICIÓN: Medio de control judicial, en el cual se lleva a cabo un proceso de


conocimiento que se realiza ante el tribunal de lo contencioso administrativo para
resolver un conflicto entre los particulares y la administración pública, controlando la
juridicidad (resolver conforme a la ley, respetando los principios generales del
derecho y las instituciones propias del derecho administrativo). Contralor de la
juridicidad de la administración pública.

28
Concepto y Definición

Es un medio en virtud del cual los particulares administrados que se sienten


afectados por la falta o la indebida aplicación de una ley administrativa, que vulnere
sus derechos , por las autoridades fiscales o ejecutoras de la administración pública,
puede acudir a los tribunales administrativos, para que de acuerdo con los
procedimientos que establece la ley de la materia, los titulares de estos órganos
determinen si en efecto, los órganos de la administración pública a los que se les
imputa la violación cometida la han realizado o no y en caso afirmativo declaren la
procedencia del procedimiento de lo contencioso y administrativo y
consecuentemente la nulidad o revocación del acto impugnado.

En consecuencia debe definirse como: un medio que tiene el gobernado para que
un acto administrativo sea revisado por una autoridad diferente a la que lo ha
emitido, a efecto que se determine la legalidad del mismo y consecuentemente la
validez o invalidez del propio acto impugnado.

Andrés Serra Rojas siguiendo a Manuel J. Argañaras sobre el contencioso


administrativo dice que el contencioso administrativo es el juicio o recurso que se
sigue en unos sistemas, ante los tribunales judiciales y en otros ante tribunales
administrativos autónomos, sobre pretensiones fundadas en preceptos de derecho
administrativo que se litigan entre particulares y la administración pública, por los
actos ilegales de esta que lesionan sus derechos.

Naturaleza Jurídica de lo Contencioso Administrativo

Mucho se ha discutido sobre el origen, la naturaleza jurídica y sobre la


constitucionalidad o la inconstitucionalidad del recurso de lo contencioso
administrativo o de la jurisdicción de lo contencioso administrativo. Considero que el
origen del recurso o de la jurisdicción de lo contencioso administrativo surgió de la
necesidad de que el propio órgano gubernamental demuestre a los administrados
no solamente la legalidad de sus actos sino la legitimidad autentica de los mismos,
concibiendo la idea, que para justificarlos, podrían ser analizados por un organismo

29
que no dependiera directamente de la administración y que sin embargo, fundara su
acción en leyes, sin sujetarse al control del órgano jurisdiccional.

La naturaleza jurídica del procedimiento de lo contencioso y administrativo, está


enmarcada en la respuesta a la pregunta: ¿QUÉ ES LO CONTENCIOSO
ADMINISTRATIVO? O, ¿QUÉ ES EL PROCEDIMIENTO DE LO CONTENCIOSO Y
ADMINISTRATIVO? A tal pregunta se puede responder que el contencioso
administrativo es un medio por el cual el particular, que considera que ha sido
afectado por un órgano de la administración pública, por falta o indebida aplicación
de una ley administrativa, puede acudir a los Tribunales Administrativos en la vía y
términos que la ley de la materia establece a efecto de que los titulares de este
Tribunal determinen si los órganos de la administración pública han incurrido en la
violación aducida por el administrado y en caso afirmativo decretar la nulidad del
acto motivo de litis.

La Ley

El procedimiento y proceso administrativo, se regirá por los principios de legalidad,


sencillez, celeridad, oficiosidad, eficacia, publicidad, gratuidad, y buena fe.

2.1.2. Sistemas de Control Jurisdiccional. Anglosajón,


Francés y Mixto.

Vista la regulación general de la ejecutoriedad de los actos administrativos en


nuestro Derecho, interesa compararla con otros Ordenamientos y con la evolución
de nuestra legislación para valorar las razones por las que el Tribunal Constitucional
ha reconocido la legitimidad de la potestad judicial de las Administraciones Públicas.
En el derecho comparado se da tanto la solución negativa, que no reconoce en la
Administración un poder directo de ejecución, ni tampoco le reconoce una potestad
sancionadora directa -como es el caso en el sistema liberal-judicialismo anglosajón,
hasta el reconocimiento paladino de una potestad ejecutoria autosuficiente y
autoritaria al servicio de la Administración -como en el Derecho alemán, con
influencia en el Derecho italiano-, pasando por soluciones intermedias como la que
hoy ofrece el Derecho francés, donde el recurso a la ejecución a través del sistema
30
judicial penal va cediendo cada vez más terreno a favor de la ejecución
administrativa.

Sistema judicial puro. La tradición anglosajona.

La garantía de la efectividad de los mandatos y providencias de la Administración


tiene en el Derecho inglés la posibilidad de que por leyes singulares se prevean
determinadas medidas de ejecución a favor de la Administración.

Salvo disposiciones legales expresas, la Administración no dispone de un poder


general para proceder directamente a la ejecución de sus actos, que sólo es posible
por la vía judicial. Si la Ley define la infracción como delito, la coacción al
cumplimiento vendrá por vía de la sanción prevista. Si no se prevé una sanción
penal para la desobediencia de la Ley o reglamento, con arreglo al common law,
cabe la posibilidad de acudir al procedimiento de inculpación escrita ante el jurado
(indictment).

Para los supuestos en que no esté prevista la ejecución administrativa, no exista


sanción penal o la establecida resulte insuficiente, el Derecho inglés dispone de una
orden (injunction) acordada por la High Court cuya eficacia reside en que se puede
condenar al inculpado a una pena de prisión de duración indeterminada, hasta que
cumpla con la orden del Tribunal. Esta orden no puede ser planteada directamente
por cualquier autoridad administrativa, sino a través del -Attorney general- primer
oficial de la justicia de la Corona, cuya responsabilidad es la ejecución de la ley.

La Administración inglesa normalmente sigue procedimientos judiciales para


imponer los efectos de sus actos ante la resistencia de los particulares. Sólo en los
casos previstos por las leyes, puede utilizar la fuerza para hacer respetar sus
órdenes.

La ejecución administrativa autosuficiente. Derecho Alemán e italiano.

En el siglo XIX, el reconocimiento a la Administración de la potestad de ejecución


directa de los mandatos contenidos en sus actos, se justifica según O. Mayer, en la

31
asimilación del acto administrativo a la sentencia judicial. De aquí que para su
ejecución se prevenga tanto la coacción directa como “una ejecución que sigue las
formas del proceso civil”, admitiéndose también como refuerzo de la ejecución
administrativa las penas coercitivas.

El mismo carácter autoritario y autosuficiente de la ejecutoriedad de los actos


administrativos se reconoce en el siglo XX, pues le legislación penal alemana no
conoce el delito general de desobediencia a las órdenes oficiales y son las
autoridades administrativas, a través de la pena coercitiva, quienes imponen la
ejecución subsidiaria y la coerción sobre el patrimonio y las personas. En la
actualidad, la ejecución de los actos administrativos se rige por la Ley de Ejecución
Administrativa de 1953 en los términos tradicionalmente autoritarios del Derecho
alemán.

En Italia la solución es similar. La ejecutoriedad o autotutela es la potestad atribuida


a la autoridad administrativa para realizar unilateral, material y coercitivamente, la
situación de ventaja a favor de la Administración que nace con el acto administrativo
sin necesidad de acudir, como los particulares, a la intervención del Juez.

A diferencia de lo que ocurre en el Derecho inglés o francés, se trata de una


potestad administrativa reconocida abstractamente con carácter general, por la cual
la Administración ejecuta sus actos en cualesquiera circunstancias sin necesidad del
Juez.

Para su justificación, la doctrina italiana ofrece diversos fundamentos jurídicos, para


unos la imperatividad y autotutela se apoyan en principios no escritos que el Estado
contemporáneo ha heredado del estado absoluto adaptándolos a las cambiantes
situaciones constitucionales; para otros, la ejecutoriedad es una simple
consecuencia del carácter público de la potestad que por medio del acto se
desarrolla. El acto administrativo, como todos los actos del Estado, tiene una
particular “fuerza” por la cual incide unilateralmente en los comportamientos de otros
sujetos; la fuerza de la ley, el valor normativo, la autoridad de ley, la autoridad de
cosa juzgada, son modos generales o particulares de manifestarse los actos de

32
Derecho público , los actos del Estado. Todos ellos ostentan un carácter autoritario,
por virtud del cual se imponen a los sujetos que se resisten a sus mandatos.

En cuanto a los medios de ejecución, aunque en el Derecho italiano falta una


regulación general y sistemática, se contemplan también la aprehensión de bienes
muebles e inmuebles, la ejecución patrimonial sobre los bienes del deudor de la
Administración, la ejecución subsidiaria, la compulsión sobre las personas y las
multas coercitivas, medios que se ejercitan bajo el control de la jurisdicción
administrativa.

Este sistema autosuficiente de ejecución de los actos administrativos se encuentra


reforzado con medidas del Código Penal, con penas como de arresto o con multa
los que no observasen una orden legalmente hecha por la autoridad por razones de
justicia, seguridad o de orden público. Al igual que en el Derecho francés, el Juez
penal ha de verificar en el correspondiente juicio la legalidad del acto administrativo
desobedecido, en virtud del principio de plenitud de jurisdicción que le corresponde.
Sin embargo, y a diferencia del Derecho francés, la existencia de la coacción penal
y la posible ejecución por esta vía, no impide la ejecución directa por los medios
propios de la Administración.

Sistema mixto judicial-administrativo. El sistema francés.

En el Derecho francés no existe una regulación general de la ejecución forzosa de


los actos administrativos por la propia Administración, similar al vigente en n/
Derecho. Por el contrario, las soluciones parten del principio de que la ejecución
forzosa no puede tener lugar sin previo recurso al Juez, y generalmente al Juez
penal, por cuanto la desobediencia a los mandatos de la autoridad administrativa
está castigada en el Código Penal. De aquí que la ejecución forzosa por la propia
Administración sea irregular, y constituya incluso, un atentado al derecho de
propiedad y a la libertad fundamental, si la Administración recurre a ella existiendo
una sanción penal.

La ejecución de los actos por el Juez civil se estima excepcional, aunque una
jurisprudencia reciente admite la acción civil o el recurso al Juez administrativo para

33
la expulsión de los particulares que ocupan sin título alguno el dominio público. La
Administración puede ejecutar la acción posesoria o petitoria ante el Juez civil o
ante el Juez administrativo.

En el Derecho francés, la regla general es que la garantía de la eficacia de los actos


administrativos discurra, en primer lugar, por la vía de la intimidación que conlleva la
previsión de diversas sanciones penales. Para algunos incumplimientos están
previstas sanciones administrativas que se admiten con carácter muy excepcional.

No obstante, cuando del cumplimiento se deriva no sólo el efecto jurídico de la


sanción (por ej.: la multa por la infracción de exceso de velocidad) sino también la
necesidad de ejecutar positivamente el mandato del acto administrativo (por ej.: la
orden incumplida de demolición de obras ilegales), la ejecución forzosa es la única
vía posible para garantizar la eficacia del acto. La existencia de un privilegio general
para todo acto administrativo, como ocurría en el pasado, es una posibilidad que
sólo está admitida, -al igual que en el Derecho inglés en los casos en que un texto
expreso con rango de ley e incluso reglamentario así lo establezca.

En definitiva, la hipótesis definitiva es la ejecución a través del Juez penal, que no


solamente impone una sanción al infractor, sino que al mismo tiempo, autoriza a la
Administración para la ejecución material del acto administrativo, en base al Código
de Procedimiento Penal.

2.1.3. Contencioso Administrativo en México.

Antes de entrar al estudio del juicio Contencioso Administrativo, tomemos en cuenta


que en un estado de derecho, las autoridades están obligadas a hacer solamente lo
que la ley ordena, es decir cumplir con las facultades que está expresamente les
confiere, de esta manera sucede en nuestro país, las autoridades deben respetar
siempre el principio de legalidad, establecido en el Art. 16 de la constitución de
1917, que en la parte relativa dice: “Nadie puede ser molestado en su persona,
familia, domicilio, papeles o posesiones, si no en virtud de mandamiento escrito, de
la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. Esta

34
protección legal de los gobernados, obliga a las autoridades administrativas, que
actúen siempre con estricto respecto al principio de legalidad.

Entonces cuando las autoridades no respeten este principio, el gobernado podrá


inconformarse cuando han sido afectados sus derechos o intereses a través de un
acto de la misma naturaleza llamado Recurso Administrativo, a efecto de que la
autoridad competente lleve a cabo una revisión a fin de que revoque o lo anule de
comprobarse su legalidad o su inoportunidad. La autoridad que resuelve o puede
resolver sobre el recurso interpuesto, es la propia autoridad que lo dicto, su superior
jerárquico o una autoridad diferente.

El Contencioso Administrativo
Origen Histórico.

Respecto al Origen Histórico del Recuso o de la Jurisdicción de lo contencioso


administrativo, debe considerarse que esta surgió sin discusión alguna en Francia.
La creación del consejo del estado francés y de sus atribuciones marcan la
seguridad de que en este país surgió el tribunal que atendía y resolvía las
controversias que se presentaban entre los administrados respecto a las violaciones
o a las supuestas violaciones en las que incurrían los órganos de la administración
publica en materia tributaria y fiscal, respecto a los administrados. Esta institución
tutelaba los derechos de los gobernados en materia tributaria y fiscal frente a los
abusos de los agentes estatales de la materia llegó a tener tal prestigio que el
estado de francés se veía obligado a respetar sus resoluciones y a acatarlas aun
cuando fuese en detrimento del patrimonio del estado y su prestigio fue tal ,
mediante las recopilaciones de Laferriere, uno de sus más importantes presidentes,
que inclusive se pretendía solicitar al consejo del estado, que se convirtiera en
vigilante de todos los derechos del gobernado frente al estado.

También en España desde 1988 hubo una ley que abordo algún aspecto
contencioso administrativo como lo señala Carlos García Oviedo.

Origen en México

35
El establecimiento del contencioso administrativo en nuestro país tiene su
antecedente en la Ley para el Arreglo de lo Contencioso-Administrativo del 25 de
Noviembre de 1853, conocida como la ley Lares, en la que se prohibió a los
Tribunales Colegiados actuar sobre las cuestiones de Administración por la
independencia de sus actos y sus agentes frente al poder judicial, con lo que se le
concedió al Consejo del Estado en carácter de Tribunal Administrativo, para conocer
las controversias relativas a obras públicas, contratos de la administración, rentas
nacionales, policía, agricultura, industria y comercio. Este planteamiento provoco
diversas, puesto que la idea generalizada era una estricta división de las funciones,
por lo que no se podía aceptar que el ejecutivo realizara una función jurisdiccional
en ningún sentido y con esa idea se elaboró la constitución de 1857, que en su
artículo 97 atribuyo a los Tribunales de la federación dependientes del poder judicial,
el conocimiento y resolución de todo tipo de controversias.

Un antecedente más importante del contencioso administrativo en México, lo


tenemos en la ley de la Tesorería de la Federación del 10 de febrero de 1927, la
cual en su capítulo V, estableció un Juicio de Oposición que se promovía en los
Juzgados de Distrito y que debía agotarse previamente la interposición del juicio de
amparo. Así llegamos al 27 de agosto de 1936, en que se promulgo la Ley de
Justicia Fiscal, que creo el Tribunal Fiscal de la Federación como un Tribunal con
autonomía para dictar sus fallos. Actualmente la constitucionalidad de dicho tribunal
ya no se discute, toda vez que si bien la constitución de 1917, en el texto original del
Art. 104 no previo la existencia de Tribunales Administrativos, lo cierto es que se
hicieron dos reformas y adiciones que fueron publicadas en el diario oficial de la
federación los días 30 de diciembre de 1946 y el 25 de Octubre de 1967, que le dan
ya un indiscutible sustento constitucional. Del mismo modo en 1976, el Art. 73
constitucional se reformo, a fin de darle atribuciones al Congreso de la Unión para el
establecimiento de Tribunales Administrativos.

Este precepto fue nuevamente reformado el 25 de Octubre de 1993, cuando en el


diario oficial de la federación se publicaron las reformas a diversos preceptos
constitucionales, entre los cuales contiene la denominada “Reforma Política del
Distrito Federal”, y que establecen que esta entidad deja de ser un ramo más de la

36
Administración Pública de carácter local. En esta virtud la modificación a la fracción
XXIX-H del Art. 73, consistió en excluir la competencia del Congreso de la Unión
para crear tribunales de lo contencioso administrativo que diriman controversias
entre los particulares y la administración pública del distrito federal, conforme a lo
previsto en el Art. 122 base primera, fracción V, inciso N de la carta constitutiva de
Derechos.

Respecto al Origen Histórico del Recuso o de la Jurisdicción de lo contencioso


administrativo, debe considerarse que esta surgió sin discusión alguna en Francia.
La creación del consejo del estado francés y de sus atribuciones marcan la
seguridad de que en este país surgió el tribunal que atendía y resolvía las
controversias que se presentaban entre los administrados respecto a las violaciones
o a las supuestas violaciones en las que incurrían los órganos de la administración
pública en materia tributaria y fiscal, respecto a los administrados. Esta institución
tutelaba los derechos de los gobernados en materia tributaria y fiscal frente a los
abusos de los agentes estatales de la materia llegó a tener tal prestigio que el
estado de francés se veía obligado a respetar sus resoluciones y a acatarlas aun
cuando fuese en detrimento del patrimonio del estado y su prestigio fue tal ,
mediante las recopilaciones de Laferriere, uno de sus más importantes presidentes,
que inclusive se pretendía solicitar al consejo del estado, que se convirtiera en
vigilante de todos los derechos del gobernado frente al estado.

También en España desde 1988 hubo una ley que abordo algún aspecto
contencioso administrativo como lo señala Carlos García Oviedo.
Origen en México.

El establecimiento del contencioso administrativo en nuestro país tiene su


antecedente en la Ley para el Arreglo de lo Contencioso-Administrativo del 25 de
Noviembre de 1853, conocida como la ley Lares, en la que se prohibió a los
Tribunales Colegiados actuar sobre las cuestiones de Administración por la
independencia de sus actos y sus agentes frente al poder judicial, con lo que se le
concedió al Consejo del Estado en carácter de Tribunal Administrativo, para conocer
las controversias relativas a obras públicas, contratos de la administración, rentas
nacionales, policía, agricultura, industria y comercio. Este planteamiento provoco

37
diversas, puesto que la idea generalizada era una estricta división de las funciones,
por lo que no se podía aceptar que el ejecutivo realizara una función jurisdiccional
en ningún sentido y con esa idea se elaboró la constitución de 1857, que en su
artículo 97 atribuyo a los Tribunales de la federación dependientes del poder judicial,
el conocimiento y resolución de todo tipo de controversias.

Un antecedente más importante del contencioso t administrativo en México, lo


tenemos en la ley de la Tesorería de la Federación del 10 de febrero de 1927, la
cual en su capítulo V, estableció un Juicio de Oposición que se promovía en los
Juzgados de Distrito y que debía agotarse previamente la interposición del juicio de
amparo. Así llegamos al 27 de agosto de 1936, en que se promulgo la Ley de
Justicia Fiscal, que creo el Tribunal Fiscal de la Federación como un Tribunal con
autonomía para dictar sus fallos. Actualmente la constitucionalidad de dicho tribunal
ya no se discute, toda vez que si bien la constitución de 1917, en el texto original del
Art. 104 no previo la existencia de Tribunales Administrativos, lo cierto es que se
hicieron dos reformas y adiciones que fueron publicadas en el diario oficial de la
federación los días 30 de diciembre de 1946 y el 25 de Octubre de 1967, que le dan
ya un indiscutible sustento constitucional. Del mismo modo en 1976, el Art. 73
constitucional se reformo, a fin de darle atribuciones al Congreso de la Unión para el
establecimiento de Tribunales Administrativos.

Este precepto fue nuevamente reformado el 25 de Octubre de 1993, cuando en el


diario oficial de la federación se publicaron las reformas a diversos preceptos
constitucionales, entre los cuales contiene la denominada “Reforma Política del
Distrito Federal”, y que establecen que esta entidad deja de ser un ramo más de la
Administración Publica de carácter local. En esta virtud la modificación a la fracción
XXIX-H del Art. 73, consistió en excluir la competencia del Congreso de la Unión
para crear tribunales de lo contencioso administrativo que diriman controversias
entre los particulares y la administración pública del distrito federal, conforme a lo
previsto en el Art. 122 base primera, fracción V, inciso N de la carta constitutiva de
Derechos.

38
ANTECEDENTES. Más Amplio. (Con otras fuentes).

Los antecedentes históricos de lo administrativo en México, se remontan a la Ley


para el Arreglo de lo Contencioso Administrativo del 25 de mayo de 1853, la cual
fuera influenciada por la legislación francesa de la época -en especial la figura del
Consejo de Estado-, y que causara un gran alboroto entre la comunidad jurídica
mexicana, por lo que al poco tiempo fue declarada inconstitucional por la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, al considerarse violatoria del principio de División de
poderes.

La Ley de la tesorería de la Federación del 10 de febrero de 1927, estableció un


juicio de oposición que se sustanciaba ante los Juzgados de Distrito, dentro de los
treinta días siguientes al otorgamiento de la garantía del interés fiscal y gastos de
ejecución, sin embargo, muy pronto quedaron evidenciadas sus deficiencias
prácticas,7 tratándose de corregir tal situación con la publicación de la Ley de
Justicia Fiscal del 27 de agosto de 1936, creándose el Tribunal Fiscal de la
Federación en 1937, el cual estaba integrado por 15 magistrados que podían
actuar en Pleno o a través de cinco Salas, mismas que estaban formadas por tres
magistrados cada una. La competencia que les asignó el Legislador era en materia
estrictamente fiscal.

TRIBUNAL FISCAL DE LA FEDERACIÓN.

Un año después de haber entrado en vigor la Ley de Justicia Fiscal, fue derogada
por el Código Fiscal de la Federación del 30 de diciembre de 1938, conservando
igual competencia para el Tribunal, poniéndose nuevamente en duda su
constitucionalidad, hasta que, mediante las reformas al artículo 104 de la Carta
Magna del 16 de diciembre de 1946 y 19 de junio de 1967, así como la adición, el
29 de julio de 1987, de la fracción XXIX-H al artículo 73 y la fracción I-B del artículo
104, ésta última quizás la más importante de todas.

39
Dicho Código Fiscal, el cual sufriera diversas reformas menores, estuvo vigente
hasta el 31 de marzo de 1967, cuando fue derogado por el aprobado el 24 de
diciembre del año anterior, mismo que atendía las recomendaciones en materia
tributaria formuló la Organización de Estados Americanos y el Banco Interamericano
de Desarrollo y que básicamente sirvió para corregir errores de técnica legislativa,
subsanar algunas de las lagunas existentes, eliminándose además las normas
relativas a la organización del Tribunal, que se consignaron en la Ley Orgánica del
mismo que fuera publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de
1967, incrementándose a veintidós magistrados, integrando las siete Salas que ya
existían, más el Presidente que no integraría Sala, asimismo se establecían las
normas relativas a la competencia que tenían asignada, conservando el Código las
correspondientes al procedimiento, reformándose dicha Ley Orgánica en 1978,
previéndose la Regionalización del Tribunal, creándose 16 Salas Regionales
distribuidas en 11 regiones y la Sala Superior, asimismo se prevé el recurso de
revisión, con el que se otorgaba a la Sala Superior facultades para revisar las
sentencias dictadas por las Salas Regionales.

El Código Fiscal de la Federación del 30 de diciembre de 1981, el cual entrara en


vigor hasta el 1° de enero de 1983, conservó básicamente las normas procesales en
los mismos términos. Posteriormente se incluyen en este ordenamiento las
disposiciones relativas a la queja, para lograr el adecuado cumplimiento de las
sentencias y, mediante la reforma de 1988 al Código Fiscal y a la Ley Orgánica del
Tribunal, con el objeto de promover la simplificación administrativa, se suprimió la
competencia que hasta ese entonces otorgaba la Ley para que la Sala Superior
revisara las resoluciones. La Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció por
medio de jurisprudencia que se tenía que agotar todos los recursos y medios de
defensa previos al amparo, de las Salas Regionales a través del recurso de revisión.
En los años siguientes aparecen diversas disposiciones que otorgan competencia al
Tribunal, para conocer en juicio de las resoluciones recaídas respecto al recurso de
revocación previsto tanto en la Ley de Comercio Exterior como la Ley Federal de
Procedimiento Administrativo y, para 1996 entra en vigor una nueva Ley Orgánica
del Tribunal Fiscal de la Federación, conservando su nombre y la competencia, pero
modificando la integración de la Sala Superior de nueve magistrados a once, así
como su forma de operación a través de Pleno o Secciones.

40
TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA.

Es a finales del año 2000 cuando el Congreso de la Unión aprueba las reformas en
materias trascendentales para el Tribunal, como son: en primer lugar el cambio de
nombre de la Ley Orgánica y del nombre de la Institución, por el de Tribunal Federal
de Justicia Fiscal y Administrativa, reflejando con ello la competencia que a través
de los casi 65 años de existencia se le ha ido asignado, así como la que
adicionalmente el propio Decreto de reformas le otorga señalando competencia para
conocer de los juicios que se promuevan contra las resoluciones dictadas por las
autoridades que pongan fin a un procedimiento administrativo, a una instancia o
resuelvan un expediente en los términos de la Ley Federal de Procedimiento
Administrativo. Asimismo se le proporcionan facultades al Pleno para determinar las
regiones y el número y sede de las Salas, así como la forma de integrar
jurisprudencia al resolver contradicciones de las resoluciones de las Secciones o de
las Salas Regionales, facultándose además a la Sala Superior, para determinar la
jurisdicción territorial de la salas regionales, así como su número y sede y, por
último, se modificó la competencia territorial de las salas regionales, en cuanto que
ahora serán competentes para conocer del juicio, aquellas en donde se encuentre la
sede de la autoridad demandada.

TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA ADMINISTRATIVA.

Otro de los cambios importantes que trae aparejada la implementación del Sistema
Nacional Anticorrupción (SNA) en México es, sin duda, la transformación del
Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA), que a partir de la
entrada en vigor de la nueva Ley Orgánica publicada el pasado 18 de julio de
2016 cambia su denominación a Tribunal Federal de Justicia Administrativa
(TFJA).

Esta nueva denominación obedece a que por disposición expresa de la ley, el


Tribunal formará parte del SNA y estará sujeto a las bases que establece la
Constitución Federal en su artículo 113, así como a lo dispuesto por la Ley General
de Responsabilidades Administrativas.

41
2.1.4 Código de Procedimientos Administrativos para el
Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave o Código número
14 y el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de
Veracruz.(Como viene en el programa de estudio:) Ley de Procedimiento Administrativo para el
Estado de Veracruz – Llave y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ya no existen).

FUNDAMENTO CONSTITUCIONAL FEDERAL


Art. 73 fracción XXIX-H

FUNDAMENTO CONSTITUCIONAL LOCAL ESTADO DE VERACRUZ DE


IGNACIO DE LA LLAVE.

Arts. 33 fracciones XIX, XLII y VI del párrafo III, 67 2do. y 3er. Párrafos y
Transitorios Octavo y Noveno de la Reforma número 49 del Decreto 343 de la
Gaceta Oficial del Gobierno del Estado del 02 de Octubre de 2017.

(Gaceta Oficial número extraordinario 392 de 2 de octubre de 2017)

Domicilio: Torre Olmo, Piso 3, Distribuidor Vial Las Trancas No. 1009
Col. Reserva Territorial C.P. 91096 Xalapa, Veracruz
Horario de Atención
Lunes a Viernes 8:30 - 14:30 hrs.
Tel. (228) 688 77 31

La Reforma Constitucional Anticorrupción en Veracruz.

El dictamen de la iniciativa de reforma constitucional fue aprobado el 13 de julio de


2017 por el Pleno del Congreso del Estado y el día 19 de septiembre se hizo la
declaratoria de vigencia de la misma, con la aprobación por parte de 120 municipios.
La reforma se publicó en la Gaceta del Estado número Extraordinario 392 de fecha

42
2 de octubre de 2017, mientras que la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción hizo lo
propio en el número Extraordinario 464 de fecha 21 de noviembre del mismo año,
procediendo a realizarse la armonización de las leyes secundarias, las cuales fueron
publicadas en diciembre de 2017.

Lo anterior se da en el marco de la reforma a la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos del 27 de mayo de 2015, en donde se establecen las bases para
crear el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), mismo que se compone de órganos
federales y sus similares en los 32 Sistemas Locales Anticorrupción (SLA).

El planteamiento central es que el SNA opere como un verdadero sistema nacional


y no como un mecanismo que controle el fenómeno de la corrupción únicamente en
el orden federal.

En este orden de ideas, el artículo 36 de la Ley General del Sistema Nacional


Anticorrupción crea las BASES para diseñar los Sistemas Locales Anticorrupción.

En concreto, este Tribunal Estatal de Justicia Administrativa tendrá como


encomienda la prosecución de todos los juicios provenientes del extinto Tribunal de
lo Contencioso Administrativo del Poder Judicial del Estado, dirimiendo las
controversias que se susciten entre la administración pública estatal y municipal, y
los particulares; así como los organismos autónomos y los particulares; además
tendrá la facultad de imponer las sanciones a los servidores públicos estatales o
municipales y a los particulares por la responsabilidad administrativa en que
incurran, gozando de plena autonomía para cumplir y hacer cumplir sus
determinaciones.

2.1.5. Integración del Tribunal.

TÍTULO PRIMERO
DISPOSICIONES GENERALES
CAPÍTULO I
DEL TRIBUNAL ESTATAL DE JUSTICIA ADMINISTRATIVA
ARTS. 1 AL 4 DE LA L.O.T.E.J.A.
TÍTULO SEGUNDO
43
INTEGRACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DEL TRIBUNAL
ARTS. 8 AL 47 DE LA L.O.T.E.J.A.

2.1.6. Competencia.

CAPÍTULO II

DE LA COMPETENCIA DEL TRIBUNAL Y LOS IMPEDIMENTOS POR


CONFLICTOS DE INTERESES.

ARTS. 5 AL 7 DE LA L.O.T.E.J.A.

2.1.7. Procedimiento.

Del Procedimiento Administrativo. - (Libro Segundo) Arts. 121 al 138 CPAEV. -

1.- Procedimiento Ordinario.

Arts. 139 al [Link].

 Procedimientos Especiales. (Facultades de Comprobación). Arts. 162 al


[Link].
 Procedimiento Administrativo de Ejecución o PAE. Arts. 192 al [Link].
 Tercerías Arts. 245 al 250 CPAEV.
 Procedimiento para el Fincamiento de Responsabilidades a los Servidores
Públicos. Arts. 251 al 259. (DEROGADOS G.O. 19 DE DICIEMBRE DE
2017).
 Procedimiento Administrativo para los Integrantes de las Instituciones de
Seguridad Pública del Estado y de los Municipios. Arts. 259 Bis a 259 Octies.
(DEROGADOS G.O. 28 DE NOVIEMBRE DE 2014).
 Procedimiento para la Rescisión Administrativa de los Contratos de Obra
Pública. Arts. 259-A a 259-H.
 Dación en Pago Arts. 259-I al 259-Z CPAEV.
 Recurso de Revocación (Es un solo Recurso). Arts. 260 al 277. (Según el
Artículo 260 este Recurso es optativo, se puede interponer (Agotarlo) o irse a
interponer el Juicio Contencioso Administrativo o Juicio de Nulidad ante el
Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de Veracruz.)

2.- Juicio Contencioso Administrativo o Juicio de Nulidad.

Arts. 278 al 335. CPAEV.

44
2.1.8. Impugnación.

Recursos. Arts. 336 al 347. CPAEV.

Reclamación.- Arts. 337 al 340

 Son Tres Recursos: Queja.- Arts. 341 al 343.

Revisión.- Arts. 344 al 347.

Resumen de la Unidad.

Como epílogo podemos decir que la presente Unidad o Tema trató sobre todo lo
concerniente a la justicia administrativa local o del fuero común de la Entidad
Federativa Veracruzana, donde podemos observar todo el conjunto de reglas y
procedimientos que existen en materia contenciosa administrativa de un Estado del
país en concreto, para después pasar al análisis de la materia pero ya en el nivel
federal, y apreciar como la reforma constitucional del año 2016 al artículo 113
también influyó en la justicia administrativa local, a tal grado que el otrora Tribunal
de lo Contencioso Administrativo del Estado dependiente del Poder Judicial del
Estado de Veracruz, cambió su denominación a Tribunal Estatal de Justicia
Administrativa y además dejo de pertenecer al Poder Judicial Estatal y paso a
formar parte de los organismos autónomos del Estado, con una nueva ley orgánica

45
que lo rige, pero que continúa con la aplicación del Código de Procedimientos
Administrativos del Estado de Veracruz o Código Número 14, el cual podemos
dividir para efectos académicos en dos grandes cuerpos legales mismos que
contemplan dos grandes procedimientos administrativos complejos a saber: el
primero ante la propia autoridad administrativa Municipal o Estatal que,
consideremos, nos vulneró derechos o garantías y que es el Procedimiento
Ordinario y el segundo ante el Tribual Estatal de Justicia Administrativa del Estado,
en cualquier de sus Salas dependiendo de la jurisdicción territorial, al considerar que
la autoridad municipal o estatal, nos vulneró derechos o garantías y lo combatimos
mediante el Juicio Contencioso Administrativo o Juicio de Nulidad.

Actividades complementarias de aprendizaje.

Elabora un mapa mental de los dos grandes procedimientos que contempla el


Código de Procedimientos Administrativos del Estado de Veracruz o Código
Número 14y un cuadro sinóptico de la integración de Tribunal Estatal de
Justicia Administrativa.

3. TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA ADMINISTRATIVA.


(ANTES TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA.)

3.1. Creación.

El primero de enero de 1937, entró en vigor la Ley de Justicia Fiscal y con ella
inician las actividades del entonces Tribunal Fiscal de la Federación. Conforme a lo
dispuesto por esta Ley, el Tribunal estaba integrado por 15 magistrados que podían
actuar en Pleno o a través de cinco Salas; las cuales estaban formadas por tres
magistrados cada una. La competencia que les asignó el Legislador era en materia
estrictamente fiscal, conociendo de las controversias que se suscitaban de actos o
resoluciones emitidas por autoridades fiscales.

Un año después de haber entrado en vigor la Ley de Justicia Fiscal, fue derogada
por el Código Fiscal de la Federación de 1938, conservando igual competencia para

46
el Tribunal, misma que a través de leyes especiales se fue ampliando. Así en el año
de 1942 la Ley de Depuración de Créditos otorga competencia para conocer de esta
materia a cargo del Gobierno Federal.

De igual manera, la competencia del Tribunal también se amplía al conocer sobre la


legalidad de los requerimientos de pago realizados por la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público; exigir fianzas otorgadas a favor del Gobierno Federal; conocer las
controversias que surgían por las resoluciones emitidas por el Instituto Mexicano del
Seguro Social; sobre las resoluciones fiscales emitidas por el Departamento del
Distrito Federal; respecto a las aportaciones que los patrones están obligados a
efectuar para el establecimiento de las Escuelas Artículo 123; de controversias en
materia de pensiones militares; de las controversias que surjan por las aportaciones
que deben hacer los patrones conforme a la Ley del Instituto del Fondo Nacional de
la Vivienda para los Trabajadores; respecto a la interpretación de contratos de obra
pública; sobre resoluciones que fincan responsabilidades en contra de funcionarios
o empleados de la Federación o del Departamento del Distrito Federal; en materia
de multas por infracciones a las leyes federales o del Distrito Federal; y, en materia
de pensiones civiles con cargo al Erario Federal o al Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado.

Para el año de 1946, se crean dos Salas más, que aumenta el número de
magistrados a veintiuno.

En el año de 1967 se expide una nueva Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la
Federación, en la que se previeron los aspectos orgánicos del propio Tribunal,
incrementándose a veintidós magistrados, integrando las siete Salas que ya
existían, más el Presidente que no integraría Sala, asimismo se establecían las
normas relativas a la competencia que tenían asignada, conservando el Código las
correspondientes al procedimiento. Se introduce el concepto de Organismos
Fiscales Autónomos y se otorga al Tribunal facultades para conocer de los juicios de
lesividad.

A esta Ley la sustituye una nueva que se expide con el mismo nombre en el año de
1978 y en la que se prevé la Regionalización del Tribunal, creándose las Salas

47
Regionales y la Sala Superior, precisándose la competencia de ambas la diferencia
era fundamentalmente respecto a la cuantía del asunto; asimismo se prevé el
recurso de revisión, con el que se otorga a la Sala Superior facultades para revisar
las sentencias dictadas por las Salas Regionales.

Es en 1983 cuando se expide un nuevo Código Fiscal, conservando básicamente


las normas procesales en los mismos términos. Posteriormente se incluyen en este
ordenamiento las disposiciones relativas a la queja, para lograr el adecuado
cumplimiento de las sentencias.

Posteriormente en el año de 1988, se modifica el Código Fiscal y la Ley Orgánica


del Tribunal, con el objeto de promover la simplificación administrativa, y se suprime
la competencia que hasta ese entonces otorgaba la Ley para que la Sala Superior
revisara las resoluciones de las Salas Regionales a través del recurso de revisión.

En los años siguientes aparecen diversas leyes que otorgan competencia al


Tribunal. En materia de comercio exterior, para conocer en juicio de las resoluciones
recaídas respecto al recurso de revocación previsto en la Ley de la materia, así
como de las resoluciones recaídas al recurso de revisión que contempla la Ley
Federal de Procedimiento Administrativo.

Para 1996 entra en vigor la Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la Federación,
conservando su nombre y la competencia, pero modificando la integración de la
Sala Superior de nueve magistrados a once, así como su forma de operación a
través de Pleno o Secciones. Estas últimas conforme a la Ley son dos y se integran
cada una con cinco magistrados.

Es a finales del año 2000 cuando el Congreso de la Unión aprueba las reformas en
materias trascendentales para el Tribunal, como son: en primer lugar el cambio de
nombre de la Ley Orgánica y del nombre de la Institución, por el de Tribunal Federal
de Justicia Fiscal y Administrativa, reflejando con ello la competencia que a través
de los casi 65 años de existencia se le ha ido asignado, así como la que
adicionalmente el propio Decreto de reformas le otorga señalando competencia para
conocer de los juicios que se promuevan contra las resoluciones dictadas por las

48
autoridades que pongan fin a un procedimiento administrativo, a una instancia o
resuelvan un expediente en los términos de la Ley Federal de Procedimiento
Administrativo. Asimismo se le proporcionan facultades al Pleno para determinar las
regiones y el número y sede de las Salas, así como la forma de integrar
jurisprudencia al resolver contradicciones de las resoluciones de las Secciones o de
las Salas Regionales.

Las reformas a la Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la Federación y al Código


Fiscal de la Federación, en el (Diario Oficial de la Federación del 31 de diciembre de
2000).

Conforme al primer ordenamiento citado, se reformó la denominación de Tribunal


Fiscal de la Federación por la de Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa,
y además se volvió a reformar la fracción XIII del artículo 11 de esa ley, con el fin de
establecer la competencia, no sólo para resolver los juicios en contra de
resoluciones que concluyan el recurso de revisión de la Ley Federal de
Procedimiento Administrativo, sino también para conocer de las controversias
respecto de los actos dictados por las autoridades administrativas, que pongan fin a
un procedimiento administrativo, a una instancia o resuelvan un expediente, en los
términos de la referida ley procedimental; asimismo se incorpora la competencia
para conocer demandas contra resoluciones negativas fictas configuradas en las
materia que son de la competencia de dicho tribunal.

Además, se facultó a la Sala Superior para determinar la jurisdicción territorial de las


salas regionales, así como su número y sede; y, por último, se modificó la
competencia territorial de las salas regionales, en cuanto que ahora serán
competentes para conocer del juicio, aquellas en donde se encuentre la sede de la
autoridad demandada.

En cuanto a las reformas del Código Fiscal de la Federación, entre otras tenemos
las siguientes: a) se cambia el nombre de "Procedimiento Contencioso
Administrativo" por el de "Juicio Contencioso Administrativo"; b) que el actor debe
señalar domicilio para oír y recibir notificaciones en la jurisdicción de la sala

49
regional, y de no hacerlo las notificaciones se le harán por lista; c) se establece
como facultad de las salas, y a petición de parte, el otorgamiento de la suspensión
de la ejecución del acto impugnado; d) se establece la posibilidad de señalar
domicilio electrónico para recibir notificaciones; e) se establece que en la sentencia
se podrá declarar la existencia de un derecho subjetivo, cuando previamente se
pruebe su existencia, y condenar al cumplimiento de una obligación, además anular
la resolución impugnada; g) se le otorga al pleno de la Sala Superior la facultad para
establecer jurisprudencia por contradicción de tesis.

El proyecto de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo tiene su


base en el actual procedimiento previsto en el título VI del Código Fiscal de la
Federación, al cual se le hicieron las adecuaciones que se estimaron pertinentes
para establecer un nuevo procedimiento, que sea "ágil, seguro y transparente".

Por reforma constitucional al artículo 113 para implementar el Sistema Nacional


Anticorrupción en el año de 2016, el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa cambia de denominación a Tribunal Federal de Justicia
Administrativa.

3.2. Competencia.

Derivado de la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa en su


artículo 3 que dice:

Artículo 3. El Tribunal conocerá de los juicios que se promuevan contra las


resoluciones definitivas, actos administrativos y procedimientos que se indican a
continuación:
I. Los decretos y acuerdos de carácter general, diversos a los reglamentos, cuando
sean autoaplicativos o cuando el interesado los controvierta con motivo de su primer
acto de aplicación;
II. Las dictadas por autoridades fiscales federales y organismos fiscales autónomos,
en que se determine la existencia de una obligación fiscal, se fije en cantidad líquida
o se den las bases para su liquidación;

50
III. Las que nieguen la devolución de un ingreso de los regulados por el Código
Fiscal de la Federación, indebidamente percibido por el Estado o cuya devolución
proceda de conformidad con las leyes fiscales;
IV. Las que impongan multas por infracción a las normas administrativas federales;
V. Las que causen un agravio en materia fiscal distinto al que se refieren las
fracciones anteriores;
VI. Las que nieguen o reduzcan las pensiones y demás prestaciones sociales que
concedan las leyes en favor de los miembros del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la
Armada Nacional o de sus familiares o derechohabientes con cargo a la Dirección
de Pensiones Militares o al erario federal, así como las que establezcan
obligaciones a cargo de las mismas personas, de acuerdo con las leyes que otorgan
dichas prestaciones.
Cuando para fundar su demanda el interesado afirme que le corresponde un mayor
número de años de servicio que los reconocidos por la autoridad respectiva, que
debió ser retirado con grado superior al que consigne la resolución impugnada o que
su situación militar sea diversa de la que le fue reconocida por la Secretaría de la
Defensa Nacional o de Marina, según el caso; o cuando se versen cuestiones de
jerarquía, antigüedad en el grado o tiempo de servicios militares, las sentencias del
Tribunal sólo tendrán efectos en cuanto a la determinación de la cuantía de la
prestación pecuniaria que a los propios militares corresponda, o a las bases para su
depuración;
VII. Las que se dicten en materia de pensiones civiles, sea con cargo al erario
federal o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado;
VIII. Las que se originen por fallos en licitaciones públicas y la interpretación y
cumplimiento de contratos públicos, de obra pública, adquisiciones, arrendamientos
y servicios celebrados por las dependencias y entidades de la Administración
Pública Federal centralizada y paraestatal, y las empresas productivas del Estado;
así como, las que estén bajo responsabilidad de los entes públicos federales cuando
las leyes señalen expresamente la competencia del tribunal;
IX. Las que nieguen la indemnización por responsabilidad patrimonial del Estado,
declaren improcedente su reclamación o cuando habiéndola otorgado no satisfaga
al reclamante. También, las que por repetición, impongan la obligación a los

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servidores públicos de resarcir al Estado el pago correspondiente a la
indemnización, en los términos de la ley de la materia;
X. Las que requieran el pago de garantías a favor de la Federación, las entidades
federativas o los Municipios, así como de sus entidades paraestatales y las
empresas productivas del Estado;
XI. Las que traten las materias señaladas en el artículo 94 de la Ley de Comercio
Exterior;
XII. Las dictadas por las autoridades administrativas que pongan fin a un
procedimiento administrativo, a una instancia o resuelvan un expediente, en los
términos de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo;
XIII. Las que resuelvan los recursos administrativos en contra de las resoluciones
que se indican en las demás fracciones de este artículo;
XIV. Las que se funden en un tratado o acuerdo internacional para evitar la doble
tributación o en materia comercial, suscritos por México, o cuando el demandante
haga valer como concepto de impugnación que no se haya aplicado en su favor
alguno de los referidos tratados o acuerdos;
XV. Las que se configuren por negativa ficta en las materias señaladas en este
artículo, por el transcurso del plazo que señalen el Código Fiscal de la Federación,
la Ley Federal de Procedimiento Administrativo o las disposiciones aplicables o, en
su defecto, en el plazo de tres meses, así como las que nieguen la expedición de la
constancia de haberse configurado la resolución positiva ficta, cuando ésta se
encuentre prevista por la ley que rija a dichas materias.
No será aplicable lo dispuesto en el párrafo anterior en todos aquellos casos en los
que se pudiere afectar el derecho de un tercero, reconocido en un registro o
anotación ante autoridad administrativa;
XVI. Las resoluciones definitivas por las que se impongan sanciones administrativas
a los servidores públicos en términos de la legislación aplicable, así como contra las
que decidan los recursos administrativos previstos en dichos ordenamientos,
además de los órganos constitucionales autónomos;
XVII. Las resoluciones de la Contraloría General del Instituto Nacional Electoral que
impongan sanciones administrativas no graves, en términos de la Ley General de
Instituciones y Procedimientos Electorales;

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XVIII. Las sanciones y demás resoluciones emitidas por la Auditoría Superior de la
Federación, en términos de la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la
Federación, y
XIX. Las señaladas en esta y otras leyes como competencia del Tribunal.
Para los efectos del primer párrafo de este artículo, las resoluciones se considerarán
definitivas cuando no admitan recurso administrativo o cuando la interposición de
éste sea optativa.
El Tribunal conocerá también de los juicios que promuevan las autoridades para que
sean anuladas las resoluciones administrativas favorables a un particular, cuando se
consideren contrarias a la ley.

3.3. Organización.

Se fundamenta de los artículos 6 al 41 de la Ley Orgánica del Tribunal Federal de


Justicia Administrativa.

Artículo 6. El Tribunal se integra por los órganos colegiados siguientes:


I. La Sala Superior;
II. La Junta de Gobierno y Administración, y
III. Las Salas Regionales.

3.4. Proceso Fiscal.

El Proceso fiscal lo comprenden los artículos 1 al 53 de la Ley Federal de


Procedimiento Contencioso Administrativo.

3.5. Principios que lo rigen.

En materia fiscal existen diversos principios procesales al igual que en cualquier


rama, a continuación citamos los más importantes:

A).- PRINCIPIO DE LEGALIDAD: La autoridad debe llevar a cabo actos que la Ley
le permite, debiendo estar fundados y motivados.

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B).- PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD: Toda contribución impuesta por el
Estado debe de tomar en cuenta la verdadera capacidad contributiva de los
gobernados.

C).- PRINCIPIO DE EQUIDAD: Toda norma fiscal debe tratar igual a los iguales y
desigual a quienes no se encuentren en igualdad de circunstancias.

D).- PRINCIPIO DE OFICIOSIDAD: La autoridad debe actuar dentro del marco de la


Ley, no se requiere que el contribuyente se lo pida.

E).- PRINCIPIO DE PUBLICIDAD: La autoridad debe hacerle saber al interesado el


procedimiento que le va a afectar, sin embargo no debe hacerlo público para los
demás.

F).- POR ESCRITO: No se admiten trámites orales.

G).- PRINCIPIO DE EXACTA APLICACIÓN DE LA LEY: De acuerdo a lo


establecido pro el artículo 5° del Código Fiscal de la Federación, las disposiciones
que establezcan cargas fiscales, como sus excepciones son aplicación estricta.

H).- PRINCIPIO DEL DESTINO AL GASTO PÚBLICO: Conforme al artículo 31,


fracción IV de la Constitución Federal, todo lo que se recaude por contribuciones,
debe estar destinado al bien social.

I).- PRINCIPIO DE IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY FISCAL: La Ley fiscal sólo


puede aplicarse para supuestos futuros, los que sucedan a partir de la vigencia de la
misma, pero no para supuestos cuya situación se hubiese presentado con
anterioridad de la Ley.

3.6. Fases del proceso.

Todo proceso de caracteriza por una fase o etapa previa o preliminar, en segundo
lugar por una fase o etapa postulatoria, expositiva o polémica, en tercer lugar por
una fase o etapa probatoria o demostrativa, en cuarto lugar por una fase o etapa
54
conclusiva, en quinto lugar por una fase o etapa impugnativa y finalmente en sexto
lugar por una fase o etapa ejecutiva.

Etapas procesales Para examinar las diversas etapas procesales conviene


distinguir, por un lado, aquellas que pertenecen al proceso penal, y por el otro, las
que corresponden a los procesos diferentes del penal. Nos referiremos primero a
estas últimas para después aludir a las etapas del proceso penal. a) En términos
generales, los procesos diferentes del penal (civil, mercantil, laboral, etcétera), se
desenvuelven a través de las siguientes etapas:

a') En primer lugar, una etapa preliminar o previa al proceso propiamente dicho,
durante la cual se pueden llevar a cabo algunos de los medios preparatorios o de
las providencias precautorias a los que se aludirá en la sección VI de este capítulo.
En ocasiones, esta etapa preliminar puede ser necesaria para poder iniciar el
proceso, como ocurre con la conciliación en el proceso del trabajo o con el
agotamiento de los recursos administrativos en el proceso fiscal. Generalmente, sin
embargo, se trata de una etapa contingente o eventual.

b') La primera etapa del proceso propiamente dicho es la expositiva, postulatoria o


polémica, durante la cual las partes exponen o formulan, en sus demandas,
contestaciones y reconvenciones, sus pretensiones y excepciones, así como los
hechos y las disposiciones jurídicas en que fundan aquéllas. En esta fase se plantea
el litigio ante el juzgador.

c') La segunda fase del proceso es la probatoria o demostrativa, y en ella las partes
y el juzgador realizan los actos tendentes a verificar los hechos controvertidos,
sobre los cuales se ha planteado el litigio. Esta etapa se desarrolla normalmente a
través de los actos de ofrecimiento o proposición de los medios de prueba, su
admisión o rechazo; la preparación de las pruebas admitidas, y la práctica,
ejecución o desahogo de los medios de prueba admitidos y preparados.

d') La tercera etapa del proceso es la de alegatos o de conclusiones, y en ella las


partes expresan las argumentaciones tendentes a demostrar que han quedado
probados los hechos en que fundaron sus respectivas pretensiones y excepciones y

55
que resultan aplicables los preceptos jurídicos invocados en apoyo de dichas
pretensiones y excepciones.

e') La cuarta etapa del proceso es la resolutiva, en la cual el juzgador, sobre las
posiciones contradictorias de las partes y con base en los hechos efectivamente
probados, emite su decisión sobre el conflicto de fondo y pone término normalmente
al proceso. Estas cuatro etapas integran lo que se conoce como primer grado de
conocimiento del litigio.

En ocasiones las leyes procesales establecen que es la única instancia, como


ocurre con los juicios civiles ante los juzgados mixtos de paz o con los juicios
laborales; aunque en ambos casos todavía es posible impugnar la sentencia o el
laudo, así como las demás resoluciones que pongan fin al juicio o cuya ejecución
sea de imposible reparación, a través del juicio de amparo.

En otras ocasiones, los ordenamientos procesales permiten que, a través de la


interposición de un recurso (el de apelación, generalmente), se inicie la segunda
instancia o segundo grado de conocimiento del litigio, durante el cual se pueden
reproducir, repetir o corregir todas o algunas de las etapas de la primera instancia,
según la extensión con que las leyes regulen la segunda instancia. Aun en los
procesos en los que se permite la segunda instancia, ésta regularmente es sólo una
fase eventual, contingente, que puede o no presentarse de acuerdo con los
intereses y posibilidades de la parte que no obtuvo sentencia estimatoria en la
primera instancia.

La sentencia que se dice en la segunda instancia también es impugnable por medio


del juicio de amparo. Pero además de estas cuatro etapas del proceso en primera
instancia, y de la posibilidad regular de la segunda instancia y del juicio de amparo,
también puede presentarse otra etapa en el caso de que la parte vencida no cumpla
con la conducta o la prestación a que le obliga la condena; en este supuesto, la
parte vencedora puede promover la iniciación y desarrollo de la etapa de ejecución
forzosa o forzada, con objeto de lograr el cumplimiento coactivo de la sentencia que
en materia administrativa es a través del Procedimiento administrativo de ejecución
o PAE.

56
3.7. Demanda y contestación.

Arts. 13 al 18 (Demanda) y del 19 al 23 (Contestación). L.F.P.C.A.

3.8. Ampliación.

Art. 17 (La Litis Abierta) L.F.P.C.A.

3.9. Requisitos de fondo y de forma.

Arts. 14 y 15 L.F.P.C.A.

3.10. Improcedencia y sobreseimiento.

Arts. 8 y 9 L.F.P.C.A.

3.11. Pruebas.

Arts. 40 al 46 L.F.P.C.A.

3.12. Sentencia.

3.13. Recursos: reclamación y revisión.

Ya vistos en el 1.1.8., de este programa.

Arts. 49 y 58 L.F.P.C.A.

Resumen de la Unidad.

Como pudimos apreciar en esta tercera y última unidad del programa de estudios la
creación de un tribunal que se encargara de solucionar y resolver los conflictos y
contiendas entre la administración pública y los particulares y como ese tribunal se
ha venido desarrollando y evolucionado a través de su historia, hasta convertirse
hoy en día en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, cambio éste último que
tuvo por la reforma al artículo 113 Constitucional que incorpora el novedoso sistema
nacional anticorrupción para hacer un especial énfasis en la responsabilidad que

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tiene todo servidor público y ciertos particulares relacionados con ellos en el ámbito
federal, además en esta última unidad del programa de estudios se trata de un
análisis exhaustivo tanto de la Ley que rige esta materia que es la Ley Federal del
Procedimiento Contencioso Administrativo como del tribunal encargado de aplicarla
y velar por su exacto cumplimiento y que es el Tribunal Federal de Justicia
Administrativa, pero más aún comprender que existe la materia federal en
tratándose de contiendas de los particulares con las autoridades administrativas y
viceversa y conocer, así como recordar los puntos comunes que existen en la
materia procesal o adjetiva, que en este caso es la administrativa, pero que sin
embargo guarda mucha similitud en muchas de sus etapas con la materia procesal
civil misma que llega a ser y aplicarse de manera supletoria tanto en materia
procesal contenciosa administrativa del fuero común o local como del fuero federal.

Actividades complementarias de aprendizaje.

Elabora un mapa conceptual de la evolución histórica del hoy Tribunal Federal


de Justicia Administrativa y un cuadro sinóptico de las fases del proceso
contencioso administrativo.

GLOSARIO

Autotutela.- En términos jurídicos, se define como una figura


legal que permite que una persona con capacidad de obrar suficiente, en previsión
de que fuera incapacitada judicialmente, deje por escrito cómo desea que se
organicen y administren los asuntos relativos a su persona y bienes, incluida la
designación de tutor. Y en cuanto a la materia administrativa se refiere a la
capacidad de actuar sin la previa autorización del poder judicial.

Contencioso.-Se denomina contencioso el proceso que tiende a la obtención de un


pronunciamiento que dirima un conflicto u oposición de intereses suscitado entre
dos personas que revisten calidad de partes.

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Control Administrativo.-El control es la función administrativa por medio de la cual
se evalúa el rendimiento. El control es un elemento del proceso administrativo que
incluye todas las actividades que se emprenden para garantizar que las operaciones
reales coincidan con las operaciones planificadas.

Estado de Derecho.- En un Estado de derecho, toda acción social y estatal


encuentra sustento en la norma; es así que el poder del Estado queda subordinado
al orden jurídico vigente por cumplir con el procedimiento para su creación y es
eficaz cuando se aplica en la realidad con base en el poder del Estado a través de
sus órganos de autoridad y de poder.

Impugnación.-La impugnación dentro del proceso de tutela es, en sí misma, un


derecho de carácter constitucional, toda vez que responde al cumplimiento del
mandato superior de que toda actuación judicial se someta a un debido proceso, y
que toda sentencia pueda ser apelada o consultada, es decir, que impere el
principio democrático.

Litis Abierta.-La Litis Abierta es un principio que quedo establecido a partir del 1°
de enero de 1996, con la reforma de algunos artículos del Título VI “Del Juicio
Contencioso Administrativo” del Código Fiscal de la Federación(CFF),
específicamente en el artículo 197 en su tercer párrafo: “Cuando la resolución
recaída a un recurso administrativo no satisfaga el interés jurídico del recurrente y
éste la controvierta, se entenderá que simultáneamente impugna la resolución
recurrida en la parte que continúe afectándolo, pudiendo hacer valer conceptos de
impugnación no planteados en el recurso.“. disposición que se derogó y se trasladó
al artículo 1° de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo
(LFPCA).

BIBLIOGRAFÍA

1. Lucero Espinosa, Manuel. Teoría y Práctica del Contencioso


Administrativo Federal. Edit. Porrúa, S.A. 7ma. Ed. México 2002.

59
2. González Pérez; Jesús. Vázquez Alfaro, José Luis. Derecho Procesal
Administrativo Mexicano II. Edit. Porrúa, S.A. México 2005.
3. Roldán Xopa, José. Derecho Administrativo. Edit. Oxford. México 2012.
4. Serra Rojas, Ändrés. Derecho Administrativo, Doctrina, Legislación y
Jurisprudencia. Edit. Porrúa, S.A. México 2009.

LEGISGRAFÍA

1.- Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.


2.- Constitución Política del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.
3.- Ley Orgánica del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa del Estado de
Veracruz.
4.- Código de Procedimientos Administrativos del Estado de Veracruz.
5.- Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.
5.- Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo.

CIBERGRAFÍA

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 [Link]
estado-de-derecho-en-la-administracion-publica

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