EXPEDIENTE: 09588-2023-0-1706-JR-FC-15
JUEZA: HELLA MARISOL TORRES TORRES
ESPECIALISTA: WILMER JUNIOR RIVAS SONO
MATERIA: EXCLUSIÓN DE NOMBRES
SUMILLA: CONTESTO DEMANDA Y OTROS
SEÑORA JUEZA DEL DÉCIMO QUINTO JUZGADO DE FAMILA DE CHICLAYO
JENNY DEL ROSARIO PISCOYA TULLUME identificada con
DNI N° 44192800, con domicilio real en calle Alfonso
Ugarte N° 1424 – Chiclayo; con domicilio procesal en calle
Miguel Grau con Sarmiento Centro Comercial Boulevard
Stand W1-Prima, Segundo Piso – Chiclayo, con casilla
electrónica N° 136546, en los seguidos por ALEX RUBEN
QUIROS SOLIS, sobre impugnación de reconocimiento de
paternidad, a usted respetuosamente digo:
Que, por este acto comparezco en contestar la demanda de impugnación de reconocimiento de
paternidad deducida por ALEX RUBEN QUIROS SOLIS, solicitando desde ya se rechace, en todas y
cada una de sus partes, con expresa condenación en costas por las consideraciones de hecho y de
derecho que paso a exponer:
FUNDAMENTOS DE HECHO
Que mi menor hija LUCIANA STHEFANY QUIROZ PISCOYA nació el 20 de junio del 2013 dentro de la
relación que mantenía con el hoy demandante ALEX RUBEN QUIROS SOLIS quien tenía
conocimiento que la menor era producto de mi relación anterior; sin embargo, voluntariamente él
quería reconocerla como su hija para poder formar una familia, tal es así que ambos recurrimos a
las oficinas del RENIEC para concretar dicha voluntad.
Sin embargo, a mediados del año pasado, junio del 2022, he decidido no continuar con la relación
por problemas de incompatibilidad de caracteres que mantenía con el demandante, lo cual no lo
sido tomado de buena forma negándose a terminar con la misma, motivo por el cual mediante
engaños y con el pretexto de llevarla a su hija al dentista acudió con la menor a un laboratorio
para realizarle la prueba de ADN para que sirva de sustento en su demanda.
Señora juez, el demandante siempre ha tenido una relación de padre hijo con la menor,
reconociéndola siempre como su padre, siendo rotundamente falso que durante casi diez años ha
tenido sus dudas de que él fuera el padre, porque él sí conocía que la menor era producto de una
relación anterior, así como también es falso que se le haya obligado a reconocerla, sino por lo
contrario como él quiso conformar una familia conmigo ha decidido voluntariamente reconocerla
como su hija por lo que ambos acudimos a las oficinas del RENIEC para reconocerla legalmente.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Que respecto al interés superior del niño y su derecho a la identidad, resulta menester precisar
previamente que, en cuanto al interés superior del niño, el principio de protección especial del
niño se erige en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos como principio fundamental,
que fue inicialmente enunciado en la Declaración de Ginebra sobre los derechos del niño, que
parte de la premisa de que los niños son lo mejor que tiene la humanidad, razón por la cual deben
ser especialmente protegidos. De una manera más amplia y precisa fue reconocido en la
Declaración de los Derechos del Niño en su Principio 2 en los siguientes términos: “el niño gozará
de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios para que pueda desarrollarse
(…), física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en
condiciones de libertad y dignidad”. Por su parte el artículo 25.2 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, también reconoce este principio, al consagrar que la infancia tiene “derecho a
cuidados y asistencia especiales”. En sentido similar el artículo 3.1 de la Convención sobre los
Derechos del Niño reconoce que: “En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las
instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas
o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior
del niño”; que luego los desarrolla la propia Convención. Sin embargo, la diferencia entre la
concepción de la Convención y de las anteriores es cualitativa, pues mientras aquellas son
meramente declarativas, ésta dota a dicho principio de total efectividad, en primer lugar, tenemos
por reconocer al niño como sujeto de derecho; y en segundo lugar por dotar a tales derechos de
las garantías para su cumplimiento y en ese marco considera dicho interés como principio
vinculante para todos los poderes públicos y entes privados.
Que, en su misma perspectiva respecto al derecho de identidad del menor se trata de una
institución jurídica concebida no en favor de los padres sino en interés de los hijos, para que, a
través de él, se cumpla con la obligación constitucional de asegurar la protección y desarrollo
armónico e integral del menor, y se garantice la vigencia de sus derechos, entre ellos se destaca el
derecho a tener una familia y a no ser separado de ella. El derecho a la identidad debe ser
entendido como el derecho que tiene todo ser humano a ser uno mismo, y a ser reconocido como
tal; en ese sentido, el derecho a la identidad personal debe ser protegido en sus dos aspectos: el
estático que está restringido a la identificación (fecha de nacimiento, nombre, apellido y a un
estado civil) y el dinámico, más amplio y más importante ya que la está referido a que la persona
cuál es su específica verdad personal, pues el ser humano, en tanto unidad psicosomática, es
complejo y contiene múltiples aspectos vinculados entre sí, de carácter espiritual, psicológico y
somático, que lo definen e identifican, así como existen aspectos de índole cultural, ideológicos,
religiosos y políticos, las relaciones familiares, las que se instituyen inmediatamente que se
conocen quienes son los padres que también contribuyen a delimitar la personalidad de cada
sujeto; así, el conjunto de todos estos múltiples elementos caracterizan y perfilan el ser uno
mismo, diferente a los demás; en consecuencia, la protección jurídica del derecho a la identidad
personal, en su calidad de derecho humano esencial debe ser integral, para comprender los
múltiples y complejos aspectos de la personalidad de un ser humano.
Que la Constitución Política del Perú en sus artículos 2 inciso 1, consagra el derecho del niño a la
identidad, al establecer que: “Toda persona tiene derecho a la vida, a su identidad, a su integridad
moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar”, derecho constitucional que guarda
consonancia con lo establecido por la Convención sobre los Derechos del Niño, en cuyo artículo 8
inciso 1 y 2 preceptúa: “Los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del niño a
preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, nombre y las relaciones familiares de
conformidad con la ley sin injerencias ilícitas, (…), cuando un niño sea privado ilegalmente de
algunos de los elementos de su identidad y de todos ellos, los Estados Partes deberán prestar la
asistencia y protección apropiadas con miras a restablecer rápidamente su identidad”; derecho
reconocido también en nuestro ordenamiento jurídico en el artículo 6 del Código de los Niños y
Adolescentes que estipula: “El niño y el adolescente tiene el derecho a la identidad, lo que incluye
el derecho a tener un nombre, a adquirir una nacionalidad y en la medida de lo posible, a conocer
a sus padres y llevar sus apellidos. También derecho al desarrollo integral de su personalidad y que
además es obligación del Estado preservar la inscripción e identidad de los niños y adolescentes,
sancionando a los responsables de su alteración, sustitución o privación ilegal, de conformidad con
el Código Penal.
Por otro lado, el artículo 395° del Código Civil señala la No admisión de modalidad e
irrevocabilidad, es decir, que el reconocimiento no admite modalidad y es irrevocable. Ante ello la
Casación N° 5869-2007-Moquegua de fecha 01 de agosto de 2008 establece que: “… El
reconocimiento es el acto jurídico familiar filial destinado a determinar por medio de la voluntad el
vínculo entre padre e hijo; es un acto de estado familiar declarativo de paternidad, típico y
nominado, que cuenta con sus propias características… asimismo, que el artículo 395 del Código
Civil determina como sus características que el reconocimiento es un acto jurídico especial, puro e
irrevocable (…). Que el reconocimiento no admite limitaciones accesorias de la voluntad
(condición, plazo o modo) que hagan depender de ellas su alcance, pues ello pondría en peligro la
estabilidad y seguridad de la filiación (…). Que, el ser hijo no depende de hechos futuros, ciertos o
inciertos; ser hijo es una situación plena y absoluta (…). Que, lo anteriormente señalado implica,
que una vez declarado no es posible que su autor vaya contra sus propios actos y renuncie a todas
las consecuencias jurídicas que deriven de su propia actuación…”
Asimismo, el artículo 399° del Código Civil señala que el reconocimiento puede ser negado por el
padre o la madre que no interviene en él…; es decir, que solo en casos de reconocimiento
unilateral el padre o madre que no acepte tal reconocimiento puede impugnar dicho estado, ya
que conforme lo señala la Corte Suprema en la Casación N° 2274-2004-Lima cuando refiere que:
“… Se admite que el reconocimiento de un hijo puede ser controvertido mediante acción de
impugnación de reconocimiento (en la que se ataca el nexo biológico entre el reconociente y el
reconocido), y también a través de la acción de invalidez o ineficacia; es así que siendo el
reconocimiento de paternidad (o en su caso, de la maternidad) un acto jurídico de declaración
unilateral, es susceptible de causales de nulidad o anulabilidad, pues la irrevocabilidad de dicho
reconocimiento supone la existencia de un acto jurídico válido y con todos los elementos
estructurales, en tanto que cuando se aduce nulidad se alega que el acto carece de aquellos
elementos…”.
Por otro lado respecto a la acción para reclamar los alimentos debemos tener en cuenta lo
referido por el Tribunal Supremo Español en la Casación N° 1933-2015, donde desarrolla lo
siguiente: “… de suerte que no puede obligarse a devolver, ni en parte las pensiones percibidas,
por su puestos consumidas en necesidades perentorias de la vida”, “… el derecho a los alimentos
de la hija existía, por lo tanto, por lo tanto al haber nacido dentro del matrimonio y como
consecuencia de esa apariencia de paternidad el padre hizo frente a todas las obligaciones que le
correspondían, entre las que se encontraba no solo la manutención económica, sino la de velar
por ella, tenerla en su compañía, educarla, formarla, representarla y administrar sus bienes. Por
tanto, los pagos se hicieron como consecuencia de una obligación legalmente impuesta entre
quien pagaba y quien se beneficiaba de dicha prestación, y es efectiva hasta que se destruye esta
realidad biológica mediante sentencia dictada en proceso de impugnación de la filiación
matrimonial, lo que hace inviable la acción formulada de cobro indebido. La filiación, dice el
artículo 112 C, produce sus efectos desde que tiene lugar y su determinación legal tiene efectos
retroactivos, siempre que la retroactividad sea compatible con la naturaleza de aquellos y la ley no
disponga lo contrario; efecto retroactivo de la determinación legal de la filiación que opera cuando
este sea positivo para la menor, pero no en el supuesto contrario…”. En ese sentido, se debe
declarar improcedente la devolución de las pensiones que ha estado prestando el demandante a
favor de mi menor hija, debido a que estos han sido en cumplimiento de un deber legalmente
establecido y a favor de las necesidades que tenía la menor.
Bajo este contexto normativo nacional, internacional, doctrinario y jurisprudencial, se advierte
que, en el presente caso, se debe tener en cuenta la identidad dinámica que se ha configurado en
la menor LUCIANA STHEFANY QUIROZ PISCOYA, para lo cual deberá de analizarse el informe social
que su despacho dispondrá, en el cual se determinará la identidad de mi menor hija, como está
muy relacionada con su padre y dentro de la sociedad es muy reconocida por su apellido QUIROZ.
Más aun, si el demandante conocía que la menor no era su hija, ya que la relación sentimental que
tuvimos con el demandante fue cuando me encontraba en estado de gestación y este de manera
voluntaria se ofreció en reconocer como su hija a la menor LUCIANA STHEFANY QUIROZ PISCOYA y
es por ello que ambos acudimos voluntariamente a las oficinas del RENIEC para concretar la
voluntad, por estas razones, es solicito que su despacho declare infundada la impugnación de
reconocimiento de paternidad con la condenación expresa de costas.
MEDIOS PROBATORIOS:
1. DNI de mi menor hija
2. Partida de nacimiento de la menor
3. DNI de la madre
4. Boleta de Notas del Colegio donde se le registra a la menor con el apellido del
demandante
5. Tres diplomas de reconocimiento donde se le registra a la menor con el apellido del
demandante.
6. Pago de tasas por notificación
7. Pago de tasas por ofrecimiento de medios probatorios.
OTRO SIDIGO: Nombro mi abogado defensor al letrado JUAN MANUEL DE LA CRUZ COHELO, con
registro ICAL N° 9387, casilla electrónica N° 136546, correo electrónico
[email protected], teléfono de contacto 993267237.
Chiclayo, 21 de diciembre de 2023.
JENNY DEL ROSARIO PISCOYA TULLUME
DNI N° 44192800
ANEXOS
A.1. DNI de mi menor hija
A.2. Partida de nacimiento de la menor
A.3. DNI de la madre
A.4. Boleta de Notas del Colegio donde se le registra a la menor con el apellido del demandante
A.5. Tres diplomas de reconocimiento donde se le registra a la menor con el apellido del
demandante.
A.6. Pago de tasas por notificación
A.7. Pago de tasas por ofrecimiento de medios probatorios