Semana 1
Semana 1
UNIDAD Nº I
LITERATURA INFANTIL: CONCEPTOS Y GENEROS
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SEMANA 1
Introducción
¿Qué es la Literatura Infantil?, ¿Cómo los niños y niñas vivencian la Literatura
destinada a los infantes?, ¿Cómo los docentes favorecen aprendizajes en los niños
y niñas a través del concepto amplio de Literatura Infantil?
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Ideas Fuerza
✓ Los primeros cuentos de que se tenga noticia tuvieron origen hace más de
cuatro mil años. Fueron escritos en lenguas de asirios y babilonios.
✓ Los cuentistas que marcan hitos históricos son: Perreault, Hnos. Grimm,
Andersen, Carroll y Collodi entre otros.
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Desarrollo
1.0 CONCEPTO DE LITERATURA
La literatura es la disciplina centrada en el uso estético o expresivo de la palabra
escrita. Este término también hace referencia al conjunto de producciones literarias
de una nación, una época o incluso un género, y al conjunto de obras que tratan
sobre una ciencia o arte.
La palabra literatura proviene del término latino litterae, que hace referencia a
la acumulación de saberes para escribir y leer de modo correcto. El concepto posee
una relación estrecha con el arte de la gramática, la retórica y la poética.
La literatura es un tipo de expresión artística que se vale del uso del lenguaje oral o
escrito. En este sentido, el autor hace un uso estético de la palabra a fin de expresar
una idea, sentimiento, experiencia o historia (real o ficticia) de manera no
convencional o tradicional.
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A partir del ligo XVIII que comenzó a hacerse uso de la palabra ‘literatura’, sin
embargo, no fue hasta el siglo XIX que el término tomó el sentido con el cual se
conoce en la actualidad
Por tanto, no todo lo que se escribe se considera literatura, por ejemplo los textos
periodísticos o las investigaciones académicas no cumplen con una función poética
del lenguaje, aunque sí compartan un mensaje o información.
Entre los autores más destacados por crear algunas de las obras más importantes
de literatura se pueden mencionar a:
Otro dato a tener en cuenta es que muchos textos fueron transmitidos durante años
mediante la tradición oral, por lo que es complicado de datar las obras que fueron
recopiladas durante este tiempo. En la región actual de Pakistán se encontró el
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núcleo del Rig-veda, procedente de mediados del II milenio a. C. En India se
encontraron escritos posteriores como el Tanakh hebreo y la colección de poemas
místicos atribuidos a Lao Tze, datados popularmente en la Edad de hierro, aunque
su fecha es controvertida.
Textos conocidos que podrían incluirse como las primeras obras de la literatura son
el Pentateuco de la Biblia, tradicionalmente fechado en el siglo XV a.C., aunque
estudios recientes lo sitúan alrededor del siglo X a.C. Las obras famosas de
Homero, procedentes del siglo VIII a.C., la Ilíada y la Odisea, marcan el inicio de la
Antigüedad clásica. Sin embargo, hay sospechas de que estas historias fueron
transmitidas de forma oral, por lo que su fecha de origen aproximada estaría situada
en la Edad de Bronce.
Características de la literatura:
• Es una expresión artística antigua, entre las obras más antiguas halladas
destaca el Poema de Gilgamesh.
• Está compuesta por tres géneros que son: la lírica, la épica o narrativa, y la
dramática.
• Las descripciones de los relatos se valen del uso de las figuras literarias o
figuras retóricas, que son formas no convencionales del uso del lenguaje. Por
ejemplo, la metáfora, el símil, el oxímoron, entre otros.
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¿Para qué sirve la literatura? Importante interrogante; la literatura sirve para
aumentar la imaginación del lector, aprender nuevas palabras, para expresar los
sentimientos. También para enriquecer la vida, la forma de ver el mundo, para
mejorar la ortografía, ya que leyendo se aprende más sobre cómo escribir las
palabras que se dicen o escuchan cotidianamente.
F Descripción
Al igual que cualquier otro tipo de arte, el ser humano plasma sus intereses,
ideales, costumbres, su cultura, su existencia y sus deseos. La literatura es
Cultural
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La literatura sirviéndose de su función estética utiliza elementos de la
lengua que aporten un sonido armónico, agradable al sonido. Por lo
tanto, utiliza recursos literarios como la rima y el ritmo, no solo en la prosa
Musical
contexto histórico, social o con los valores o historias que desee transmitir.
Debe ser consciente que puede tratar grandes problemáticas y
denunciarlos a través de sus obras para tratar de expresar su punto de
vista y quizá influenciar a los lectores o a la sociedad sobre un determinado
hecho.
Se entiende por literatura infantil la literatura dirigida hacia el lector infantil, es decir,
el conjunto de textos literarios que la sociedad ha considerado aptos para los más
pequeños porque estos la pueden entender y disfrutar, al igual que todos los textos
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adoptados por los lectores más jóvenes como propios, pero que en origen se
escribieron pensando en lectores adultos, por ejemplo Los viajes de Gulliver, La isla
del tesoro, El libro de la selva, o Platero y yo. Podríamos definir entonces la literatura
infantil (y juvenil) como aquella que también leen niños (y jóvenes).
El concepto de literatura infantil ha hecho correr mucha tinta desde los inicios de la
literatura científica sobre este género. En un principio, algunos estudiosos trataron
de incluir en su definición el corpus que se estaba utilizando para la investigación
en Libros Infantiles y Juveniles y así, concibieron la definición integradora, en la que
se incluía prácticamente todo lo que en algún momento se podía haber llamado
literatura:
"En ella se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base
la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño,”
Han preferido una definición que se ajustara a las características formales que
presenta la Literatura Infantil y Juvenil, pero los críticos aducen que las
características formales no son inmutables y que lo que en una época se
consideraba Literatura Infantil y Juvenil, puede no serlo en otra.
Por otra parte, algunos rasgos como “sencillez” resultan difíciles de definir ya que
una sencillez formal puede no corresponderse con una sencillez conceptual y
viceversa.
También existe una serie de ensayos que con mayor o menor fortuna, niegan la
propia existencia de la Literatura Infantil y Juvenil. En España son famosas las
declaraciones de Rafael Sánchez Ferlosio, aunque no han tenido un sustento sólido
en la investigación académica. En el ámbito anglosajón, la obra emblemática de
Jacqueline Rose ha tenido algunos seguidores ya que, en vez de la apreciación
simplista de que la literatura no requiere apellidos, también añade la paradoja de
que la Literatura Infantil y Juvenil se escribe para niños y niñas por adultos que
imaginan estos niños y niñas que se configuran como constructos de los mismos
adultos.
La línea que parece tener mayor aceptación es la de considerar que, siguiendo los
postulados del posestructuralismo, la literatura se define sobre todo por su uso y su
consideración social. Es decir, la literatura es aquello que las instituciones
consideran literatura.
La Literatura Infantil, se define como aquella literatura que se dirige a un lector
infantil.
El autor Xavier Mínguez realiza una síntesis de estas aportaciones y establece una
definición basada en un triángulo en cuyo principal vértice estaría la literatura, en
otro el lector modelo (el/la niño/a) y en otro la función educativa principalmente.
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LITERATURA INFANTIL
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el aumento del número de premios literarios de Literatura Infantil y el volumen de
beneficios que genera. Esto se debe en gran parte al asentamiento de la concepción
de la infancia como una etapa del desarrollo humano propia y específica, es decir,
la idea de que los niños y niñas no son, ni adultos en pequeño, ni adultos con
minusvalía, se ha hecho extensiva en la mayoría de las sociedades, por lo que la
necesidad de desarrollar una literatura dirigida y legible hacia y por dicho público se
hace cada vez mayor.
La concepción de infancia o niñez, no emerge en las sociedades hasta la llegada
de la Edad Moderna y no se generaliza hasta finales del siglo XIX. En la Edad
Media no existía una noción de la infancia como periodo diferenciado y necesitado
de obras específicas, por lo que no existe tampoco, propiamente, una literatura
infantil. Eso no significa que los infantes no tuvieran experiencia literaria, sino que
esta no se definía en términos diferenciados de la experiencia adulta.
Dado el acaparamiento del saber y la cultura por parte del clero y otros estamentos,
las escasas obras leídas por el pueblo pretendían inculcar valores e impartir dogma,
por lo que la figura del libro como vehículo didáctico está presente durante toda
la Edad Media y parte del Renacimiento. Dentro de los libros leídos por los niños y
niñas de dicha época podemos encontrar los bestiarios, abecedarios o silabarios.
o BESTIARIO: Un bestiario, o bestiario medieval, es una recopilación o
compendio de animales fabulosos. El término proviene del latín «bestuario».
Su contenido reunía tanto relatos como ilustraciones y descripciones de las
bestias catalogadas.
o ABECEDARIO: Un abecedario es un tipo especial de acróstico en el que la
primera letra de cada palabra, estrofa o verso sigue el orden de las letras del
alfabeto.
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o SILABARIO: Silabario es un texto destinado a la enseñanza inicial de la
lectura, o alfabetización, basado en la presentación de palabras sencillas
descompuestas en sílabas.
Se podrían incluir en estas obras algunas de corte clásico, como
las fábulas de Esopo en las que, al existir animales personificados, eran orientadas
hacia este público.
Llegado el siglo XVII, el panorama comienza a cambiar y son cada vez más las
obras que versan sobre fantasía, siendo un fiel reflejo de
los mitos, leyendas y cuentos, propios de la trasmisión oral, que ha ido recopilando
el saber de la cultura popular mediante la narración de estas, por parte de las viejas
generaciones a las generaciones infantiles.
Además de escribir estas obras o cuentos, destacan en Francia autores como Jean
de La Fontaine y Jean-Pierre Claris de Florian con sus Fábulas, Charles
Perrault con sus cuentos de hadas, François Fénelon con su novela
bizantina Telémaco o Madame Leprince de Beaumont con su Almacén de los
niños (1757), donde aparece por vez primera el tema de La bella y la bestia.
Una vez llegado el siglo XIX con el movimiento romántico y el siglo de oro de la
literatura infantil; son muchos los autores que editan sus obras con una
extraordinaria aceptación entre el público más joven. Son los cuentos (Hans
Christian Andersen, Condesa de Ségur, Wilhelm y Jacob Grimm y Oscar Wilde en
Europa, y Pedro Antonio de Alarcón, Gustavo Adolfo Bécquer, Saturnino
Calleja y Fernán Caballero en España) y las novelas como Alicia en el país de las
maravillas -Lewis Carroll-, La isla del tesoro -Robert L. Stevenson-, El libro de la
selva de Rudyard Kipling, Pinoccio -Carlo Collodi-, los folletines de aventuras
de Alejandro Dumas (Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo...) las escritas
por Jules Verne (20.000 leguas de viaje submarino, La isla misteriosa, De la Tierra
a la Luna) o Emilio Salgari (El corsario negro, Sandokán); Jack London; las novelas
históricas de Walter Scott y sus discípulos: las novelas del oeste de Karl May,
las novelas policiacas de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, las novelas
góticas o de terror como Drácula o Frankenstein; Las aventuras de Tom
Sawyer de Mark Twain, entre otras, las que propiciaron un contexto novedoso para
la instauración de un nuevo género literario destinado al lector más joven en el siglo
XX, donde la ingente producción de Literatura Infantil y Juvenil coexiste con las
obras del género adulto.
Son muchas las obras de renombre por citar de la Literatura Infantil, como es el
caso de Peter Pan, El Principito, El viento en los sauces, Pippi Calzaslargas, los
libros de Guillermo de Richmal Crompton, los múltiples de Enyd Blyton, los
cómics DC o Marvel, los de la Escuela Bruguera o la colección de relatos sobre la
familia Mumin; en todas ellas destaca una nueva visión que ofrecer al pequeño
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lector, donde, además de abordar los temas clásicos como las aventuras o el
descubrimiento de nuevos mundos, se tratan la superación de los miedos, la
libertad, las aspiraciones, el mundo de los sueños y los deseos, como actos de
rebeldía frente al mundo adulto.
En este siglo XX, además, aparecen nuevos formatos de la Literatura
Infantil gracias a las técnicas pictóricas y la ilustración de las historias, donde las
palabras son acompañadas de imágenes que contextualizan la narración y
aportando nexos de unión a la historia, es la aparición del libro-álbum o álbum
ilustrado, género en el que destacan autores como Maurice
Sendak, Janosch, Quentin Blake, Leo Lionni, Babette Cole o Ulises Wensell.
Ya, en el siglo XXI, la Literatura Infantil se encuentra muy consolidada dentro de los
países occidentales, donde las ventas son enormes y la producción literaria
vastísima. Una fuente básica de información sobre el tema en España es la
revista CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil).
Según Carmen Bravo-Villasante pueden incluirse en el canon de la literatura infantil
castellana de la Edad Media las versiones modernizadas de los Milagros de Nuestra
Señora de Gonzalo de Berceo, las Cantigas ilustradas de Alfonso X el Sabio,
el Romancero (por ejemplo, el romance del conde Olinos), cantares de gesta como
el Poema de mio Cid o el Cantar de Roldán francés; el ciclo artúrico; El conde
Lucanor o Libro de Patronio (1335) de don Juan Manuel, diversos fabularios como
el Ysopete historiado (1489), que contiene la versión medieval de
las Fábulas de Esopo, el Calila e Dimna, el Libro de los gatos, el Libre de les
besties y la Doctrina pueril de Raimundo Lulio y los numerosos espejos de
príncipes que entonces se compusieron, por ejemplo el Regimiento de
príncipes de Francesc Eiximenis. Los libros de caballerías, en especial el Amadís
de Gaula y las vidas de santos del Flos sanctorum también eran lo corriente.
Ya en el renacimiento, Montaigne escribía que su inclinación a los libros la debía a
las Vidas paralelas de Plutarco y a las Metamorfosis de Ovidio que leía de niño,
pero lo normal era, como declara Santa Teresa de Jesús, que los infantes leyeran
o se hicieran leer libros de caballerías, romances y pliegos de cordel como
el Pierres y Magalona, La historia de la linda Melusina o La espantosa y admirable
vida de Roberto el Diablo o los Disparates trovados (1496) de Juan del Encina.
En español se pudieron leer diversas novelas bizantinas como el Teágenes y
Cariclea, y las novelista sentimentales Grisel y Mirabella (1495) de Juan de
Flores y Flores y Blancaflor (1564), pero nada hay comparable a los Diálogos
familiares del humanista Luis Vives, las Epístolas familiares y otras obras
de Antonio de Guevara, el Lazarillo de Tormes, los Pasos de Lope de Rueda,
el Catón, El patrañuelo y el Portacuentos de Juan de Timoneda,
distintas misceláneas como la Silva de varia lección de Pero Mexía y las de Luis
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Zapata y Antonio de Torquemada; por último, la novela pastoril Los cuatro libros de
la Diana de Jorge de Montemayor y sus continuaciones.
En los siglos XVI y XVII continúa el Romancero siendo lectura predilecta de niños y
niñas y se les añaden los villancicos. Algunos se incluyen en la novela Los pastores
de Belén de Lope de Vega. Los Días geniales o lúdicos de Rodrigo Caro describen
los juegos infantiles de la época. El Fabulario (1616) de Sebastián Mey vuelve a
actualizar a Esopo. Interesante, pero aún no editado modernamente, es el León
prodigioso de Cosme Gómez Tejada de los Reyes. Sin embargo no se publica en
España como en otros países europeos el revolucionario Orbis pictus (1658)
de Amos Comenius; tampoco se divulgan los cuentos de hadas de Charles Perrault,
que hacen furor en la corte francesa de Luis XV.
En el ilustrado siglo XVIII se divulga el teatro de guiñol o "cristobalitos" y el
de títeres. Hay que mencionar la Infancia ilustrada y niñez instruida (1729) de Juan
Elías Gómez de Tejada, y desde luego las Fábulas en verso castellano (1781)
de Félix María de Samaniego y las Fábulas literarias (1782) de Tomás de Iriarte. En
1798 José y Bernabé Canga Argüelles redactan la Gazeta de los Niños.
En el siglo XIX destaca Francisco Martínez de la Rosa con su Libro de los
niños (1839). Intentos de revistas educativas infantiles son Museo de los
Niños (1847), La Educación Pintoresca (1857) y Los Niños (1870). Antonio de
Trueba escribió Los cuentos populares (1853), Los cuentos de colores (1866) y Las
narraciones populares (1874). En 1861 imprime Juan Eugenio Hartzenbusch la
primera edición de sus Fábulas y en 1864 Miguel Agustín Príncipe las suyas. En
1877 Fernán Caballero imprime sus Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes
populares e infantiles y en 1874 Manuel Jorreto Paniagua imprime 27 Cuentos
fantástico-morales ilustrados por él mismo, que tuvieron diez reimpresiones hasta
fin de siglo y además ganaron un premio en la Exposición pedagógica de 1882.
Escriben además Carlos Rubio (Colección de cuentos, 1868) y Peregrín García
Cadena (Historias para todos, 1873). Así pues, el paisaje no estaba yermo cuando
en 1876 se funda la primera editorial especializada en literatura infantil en España,
la de Saturnino Calleja. En 1884 se añade además el creador del Ratoncito Pérez,
el padre Luis Coloma, con sus Lecturas recreativas y Cuentos para niños de 1885
y 1888.
En el siglo XX se crean revistas infantiles como En Patufet (1904) en catalán
y Gente menuda (1906) en castellano. Juan Ramón Jiménez imprime su Platero y
yo en 1914. En 1919 Jacinto Benavente y Gregorio Martínez Sierra crean el "Teatro
de los niños", y el primero escribe para él El príncipe que todo lo aprendió en los
libros, entre otras. Salvador Bartolozzi crea un semanario de historietas, Pinocho,
en 1917, y escribe alguna pieza de guiñol para niños. Ocasionalmente escriben
piezas para niños Valle-Inclán (La cabeza de dragón, La marquesa
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Rosalinda), Ángeles Gasset, Eduardo Marquina (La muñeca irrompible) y Federico
García Lorca, quien, aparte de sus piezas de guiñol, estrena la simbolista El
maleficio de la mariposa. Más tarde harán colecciones de teatro infantil Micaela de
Peñaranda y Lima, Alejandro Casona, las hermanas Gloria y Marisa
Villardefrancos, Gloria Fuertes, Carola Soler y otros. En 1929 empieza Elena
Fortún a escribir la serie de libros sobre Celia con Celia lo que dice. Algunas
empresas, como la Editorial Molino y la Editorial Juventud, se dedican casi en
exclusiva a colecciones de literatura infantil y juvenil. Escriben relatos para el público
infantil, por mencionar solo a los que tienen cierta continuidad, Ana María
Matute, María Luisa Gefaell, que escribe rústicos cuentos de hadas; Carmen
Conde, Concha Castroviejo, Marisa Villardefrancos y Miguel Buñuel, quien logra su
obra maestra con El niño, la golondrina y el gato. En 1952 José María Sánchez
Silva tiene un gran éxito con Marcelino, pan y vino y gana en 1968 el Premio
Andersen por su obra. José Mallorquí escribe sus novelas de El Coyote. Redactan
asimismo literatura popular "de género" o pulp (formato rústico) de cierta calidad
escritores profesionales como Luis García Lecha (aventuras, ciencia-ficción,
policiales y de terror); Juan Gallardo Muñoz, Francisco González Ledesma, Pascual
Enguídanos y Carlos Saiz Cidoncha.
En 1958 se crea el Premio Lazarillo para el mejor libro infantil. Carmen Bravo-
Villasante escribe su Historia de la literatura infantil española (1959), escribirá luego
otra para la literatura infantil iberoamericana y publicará asimismo Antologías
complementarias. Se crea el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en sus
modalidades de narrativa, teatro, poesía y ensayo, y hay otros, como el Premio
Doncel. Llegada la democracia, surgen el premio Gran Angular, el Fundación SM y
el Grupo Anaya para literatura infantil en castellano; el Premio Ramón Muntaner de
Literatura juvenil en catalán y el Atrapallibres de infantil también en catalán, los
premios Xerais para la literatura juvenil en gallego y se crean diversas colecciones;
hay también autores especializados, como Gloria Fuertes, Montserrat del
Amo, Carmen Kurtz, Juan Manuel Gisbert, Antonio García Teijeiro, Jordi Sierra i
Fabra, Andreu Martín, Elvira Lindo, Fernando Lalana, Ana María Moix, Laura
Gallego...
Surgen las primeras historietas en lenguas españolas en competencia con las
extranjeras. Se hace rápidamente popular TBO; la editorial Bruguera empieza a
publicar revistas infanto-juveniles como Pulgarcito, Din Dan, Tío Vivo y Mortadelo;
también lo hacen Editorial Valenciana con revistas como Jaimito o Pumby, entre
otras, y Ediciones Toray, que edita las Hazañas bélicas de Boixcar y otros títulos;
surgen álbumes de héroes como El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno, El
Jabato, El Corsario de Hierro, Dani Futuro, Supernova, Mortadelo y Filemón, Zipi y
Zape, Superlópez. Surgen otras revistas de cómic como El DDT, Trinca, Vampirella
o 1984. Antonio Martín publica en 1978 su Historia del cómic español.
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Los cuentos:
Los primeros cuentos de que se tenga noticia tuvieron origen hace más de cuatro
mil años. Fueron escritos en lenguas de asirios y babilonios.
A comienzos del Renacimiento, encontramos escritores que, rescatando la
cuentística de la tradición oral- tanto local como del Medio oriente- deleitaron a sus
contemporáneos e hicieron pensar, en algunos casos, que pudieron ser fuente de
inspiración para Charles Perreault, y en Alemania, los hermanos Grimm.
Entre estas historias de tradición oral están:
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A) El material dedicado específicamente a los niños y niñas, pero que no eran
cuentos.
B) Los cuentos, que no habían sido pensados específicamente para esa edad.
En el siglo siguiente se publicaron historias procedentes del continente ya que la
cultura venía de allí, con bríos reforzados. Las mismas fueron atacadas por un
crecido número de puritanos que las consideraban heréticas y corruptoras.
Indudablemente, eran conscientes de que esas narraciones fantásticas e
imaginativas o a veces licenciosas, llegaban de un modo o de otro a mano de los
chicos. Y el resultado fue que las mismas historias circularon en ediciones baratas
y clandestinas por todo ese ambiente y podían adquirirse por poco dinero de
buhoneros y vendedores ambulantes.
El pensador y pedagogo checo Jan Amos Komensky, crea entre 1650 y 1654 su
Orbis, Sensualim Pictus Quedrilinguis y lo publica en Alemania en 1658. Leibniz,
Goehte entre otros lo recuerdan como “el libro de su infancia”.
Esta edición de El mundo en imágenes era, a la vez que una especie de
enciclopedia ilustrada para niños, un manual de latín presentaba a los chicos
conocimientos someros de las cosas del mundo que los rodeaba y de las
actividades de los seres humanos.
A partir de entonces y durante los dos siglos siguientes, la literatura destinada a los
niños y niñas fue fundamentalmente la de los cuentos morales.
En 1668 se publican las Fábulas de La Fontaine. El escritor está convencido de que
la fábula es el género adecuado para que los niños aprendan a distinguir entre el
bien y el mal. Lo esencial es instruir deleitando y por ello dedica y envía su libro al
hijo mayor de Luis XIV diciéndoles, entre otros conceptos:
“...Es un entretenimiento que conviene a vuestros primeros años. Estáis en una
edad en que la diversión y los juegos se permiten a los príncipes; pero al mismo
tiempo debéis dedicaros a reflexiones serias. Todo lo cual se halla en las fábulas
que hemos de agradecer a Esopo.
La apariencia es pueril, lo confieso, pero estas puerilidades encubren, muchas
veces, verdades muy importantes.”
La Fontaine reconocía dos maestros: la naturaleza y la antigüedad. Sus fábulas
presentan tanto comedia humana como un retrato de la vida contemporánea,
disfrazado en el mundo animal de la campiña francesa, a través de una serie de
escenas dramáticas donde se cruzan tragedia, comedia, realismo, lirismo, elegía y
anécdota. Con ironía pero sin sensibilidades, hay en sus fábulas observaciones
agudas, traducidas con lirismo y vocabulario rico y lleno de términos regionales.
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En una época en que la lectura y la escritura comienzan a ser instrumentos de
aplicación real y de usos más difundidos- por no hablar de un empleo todavía
generalizado- empieza a publicarse material para ese público que antes pocos
tomaban en consideración: el público infantil.
En 1697, con la temática de los relatos de tradición oral, Charles Perrault publica
en Francia Los cuentos de mi madre la Oca, dirigiéndose...”al mismo público que
recibió jubilosamente las obras a medida que les fueron ofrecidas por separado”.
El autor escribe un prefacio a la primera edición de sus cuentos:
“... Es cierto que algunas personas que gustan aparentar gravedad, los miraron con
desprecio; sin embargo tuvimos la satisfacción de observar que las personas de
buen gusto los juzgaron de manera distinta.
Se complacieron en observar que tales bagatelas no eran simples fruslerías, antes
bien, entrañaban una moral útil y que la divertida narración que le servía de
envoltura fue escogida tan sólo para hacerlas penetrar en el ánimo del lector de
manera más agradable...”
Perrault diferencia los mitos de los cuentos de hadas. Los primeros representan el
sentido trágico de la vida; en ellos las tensiones se mantienen vigentes y sus héroes
siempre terminan siendo sacrificados. Sus pecados no logran jamás la redención, y
el castigo que reciben de los dioses es horrendo y eterno.
El sentido dramático de los cuentos de hadas busca un cambio, en sus finales, una
conciliación para el conflicto. Su intención moralizadora hace que los buenos
triunfen y que sus esfuerzos sean premiados por una vida feliz...”Y vivieron felices...”
Además. Aun las situaciones que incluyen imágenes atemorizantes, obedecen a
cánones literarios que los niños y niñas alcanzan a intuir como tales, a partir del
extrañamiento temporal o corporal “ Había una vez…”; “En un país muy lejano…” Y
son esas palabras las que le permiten inferir, analizar y estructurar sus sistemas de
valoración y sus códigos éticos.
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• “Cenicienta”
• “Caperucita roja”
• “Barba azul”
• “El gato con botas”
• “Pulgarcito” y
• “Riquete el del copete”
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Es interesante señalar que en los cuentos de los Grimm hay duendes, gigantes,
príncipes, madrastras, mujeres savias…pero no hay hadas ni varitas mágicas.
Sus enseñanzas apuntan más a demostrar lo que se logra con la astucia, el ingenio,
la sagacidad o la perseverancia. A través de ellos el lector no acompaña a un héroe
en sus peripecias en la búsqueda del “objeto mágico”. Más bien es testigo de los
recursos de que se vale cada protagonista para salir airosos cada vez que su vida
está en peligro o que el destino lo pone a prueba.
Se trata en su mayoría de los mismos protagonistas de cuentos similares de otras
latitudes, sólo que los Grimm, por sus investigaciones lingüísticas y por su amor
hacia el idioma alemán, exaltaron el alma viva de sus leyendas o el ingenio de sus
“casos “ o “sucesos”, circunscribiéndolos histórica y geográficamente a las fronteras
de Alemania.
Podríamos incluir a los cuentos de los hermanos Grimm, dentro de los cuentos
folklóricos, ya que se trataban de historias antiguas de la tradición oral de su país.
El término “folklore” significa “saber del pueblo”. Integran el folklore aquellas
manifestaciones que, surgidas en el seno del pueblo y en una región determinada,
se han transmitido a través de las generaciones, preservadas por la tradición.
Entre otros cuentos de estos autores están:
“ Blanca nieves”
“ Hansel y Gretel”
“ Las doce princesas”.
En el primer caso no aparecen las hadas o las varitas mágicas, lo cual coincidiría
con las características de estos cuentos nombradas anteriormente. Existen enanos,
brujas, hechizos y la madrastra.
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Fue prácticamente analfabeto hasta los catorce años. En esa época se instaló en
Copenhague y trató de incorporarse al Conservatorios Nacional, con la ayuda de su
director. Sus conocimientos no fueron suficientes pero logró en cambio una beca
para finalizar sus estudios elementales.
Con Andersen aparece por primera vez el desenlace triste. Los niños no lloran en
los cuentos de Perrault o de Grimm porque los cuentos tradicionales son abstractos
e irreales. Pase lo que pase en ellos, a uno no puede ocurrirle nada. Tiene como
anatema las indicaciones extrapolares de tiempo y espacio, antes mencionadas.
Andersen no busca atenuantes para sus finales tristes. Sus arquetipos, como los de
los cuentos de hadas, sirven quizás para introducir a los infantes en la ficción de lo
literario.
Se produce entonces una duda: o lo fantástico es una ilusión de los sentidos o bien
es parte de una realidad regida por leyes desconocidas. Por lo tanto “ lo fantástico
es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes
naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural”.
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• El espacio: lugares que desaparecen, cambios en los tamaños, espacio infinito,
discontinuo.
Según esta definición y caracterización del cuento fantástico, podemos incluir en
esta categoría cuentos como, “El patito feo”, “La sirenita”, entro otros.
“El patito feo”, presenta una metamorfosis, de pato a cisne. “La sirenita” en cambio
no presenta un feliz desenlace, porque el personaje de la sirenita queda convertida
en espuma y no puede realizar se sueño de transformarse en humana y vivir con el
hombre amado. Aparece además la metamorfosis del personaje, de sirena a
humano.
Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo, de Lewis Carrol (1832-
1898).
El mundo absurdo de la poesía infantil inglesa de los Limericks y de los ‘ nursery
rhymes’- aparecidos hacia fines del siglo XVIII, y que hicieron las delicias de los
angloparlantes de cualquier edad- se reflejaba en las cartas que, a menudo, recibía
de su padre, Charles Dogson, verdadero nombre de Lewis Carrol.
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terminaba en el momento en que los asesinos ahorcaban a Pinocho. Los niños
protestaron ante semejante final de la aventura lo que provocó su modificación.
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NOMBRE PAIS CARACTERISTICA
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Leer y analizar un
cuento clásico.
Rescatando sus
características
En esta misma época, Gabriela Mistral compuso poesías dedicadas a los niños,
principalmente en sus obras Tala y Ternura. Posteriormente, otros poetas siguieron
esta iniciativa y escribieron poesías para la infancia, muchas de las cuales han sido
incluidas en antologías.
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IBBY (International Board on Books for Young People: Organización Internacional
para el Libro Juvenil) en 1964. Gracias a esta organización, por fin los escritores
pudieron reunirse para realizar actividades en conjunto e impulsar nuevas
publicaciones.
Las nuevas tendencias se iniciaron con Marcela Paz y Hernán del Solar.
Renovados autores contemporáneos aparecieron para escribir cuentos distintos y
de diversas índoles. Entre los autores más destacados están: Alicia Morel, María
Silva Ossa, Lucía Gevert, Cecilia Beuchat, María Eugenia Coeymans, Felipe
Alliende, Víctor Carvajal, Saúl Schkolnik, Manuel Peña Muñoz, Héctor
Hidalgo, Manuel Gallegos, María Luisa Silva, Jacqueline Balcells y Ana María
Güiraldes.
Por otra parte, en los últimos años han surgido estudios que han ayudado a una
mayor difusión de esta literatura. En este ámbito Manuel Peña Muñoz, escritor e
investigador ha colaborado con numerosos libros críticos, donde reúne la labor de
escritores de literatura infantil, tanto chilenos como latinoamericanos.
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3.0 I MPORTANCIA DE LA LITERATURA INFANTIL
La literatura infantil engloba mucho más que la lectura de libros, su objetivo es poder
desarrollar la imaginación y las emociones del niño y la niña.
Todos sabemos que leer es bueno, tanto para grandes como chicos, pero la
literatura infantil cumple un rol muy importante en el desarrollo del niño. A
continuación se señala cuáles son los beneficios que aporta.
Cuando el niño es pequeño, las primeras lecturas de la madre o del padre, sirven
para afianzar los lazos emocionales. Los niños suelen esperar ansiosos el momento
del día dedicado a la lectura, no sólo por el hecho de conocer una nueva historia,
sino por el tiempo que comparten juntos.
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expresar emociones y sentimientos, de forma significativa.
Es hermoso que una madre lea para su hijo e hija, no solo porque es una
experiencia compartida, sino también porque ayuda a estrechar vínculos
emocionales. Tener un momento del día reservado para la lectura, va a ser que
probablemente sea el instante más esperado por su hijo. Y no importa la cantidad
de tiempo que se le lea, sino la calidad de lo que comparten juntos.
Un niño y una niña que leen van a ser superiores en muchos sentidos. El practicar
la lectura lo va a ayudar a aumentar el vocabulario, familiarizarse con la escritura,
la pronunciación correcta de las palabras, mejor facilidad de comunicación y sin
faltas de ortografía. Lo más probable también, es que no tenga ninguna dificultad
en el aprendizaje e inclusive una capacidad de comprensión mayor que el resto de
los niños y niñas.
Por otro lado, la escuela busca conocer y desarrollar en los niños y niñas, la
habilidad de la lectura y de la escritura y de qué manera la literatura infantil puede
influenciar de manera positiva en este proceso. El hecho de contar cuentos desde
la más temprana edad, influye para transformar a un niño y niña en un adulto
activo, responsable por su aprendizaje y que sabe comprender e interactuar en el
contexto en el que vive, de acuerdo a sus necesidades.
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la adquisición de conocimientos, recreación, información e interacción. Es muy
buena idea también, aplicar actividades interesantes a los niños y niñas, que estén
relacionadas con la lectura, por ejemplo, realizar un receta de cocina en la cual el
niño vaya leyendo y realizando la misma.
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Conclusión
La literatura infantil es una poderosa herramienta pedagógica que permite acercar
los contenidos a los párvulos y alumnos de forma lúdica y divertida.
De acuerdo a los O-A se deberá elegir un buen libro Infantil y actividades literarias
para despertar el placer por los libros desde la infancia.
Los conceptos estudiados esta semana no deben ser sólo teóricos si no también
prácticos, en el quehacer del educador es necesario comprender cómo estos
conceptos influyen en el proceso de enseñanza - aprendizaje del niño y la niña, no
solo como apoyo pedagógico si no identificando las necesidades que pueden
presentar.
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Bibliografía
▪ Origen y Evolución del cuento infantil (en la Revista de literatura infantil y
juvenil Léeme un Cuento)
▪ Bienvenidos a la fiesta (Revista y diccionario de literatura infantil y juvenil)
▪ CLIJ: Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil
▪ SOL: Servicio de Orientación a la lectura
▪ https://es.wikipedia.org/wiki/historia_de_la_literatura
▪ http://es.slideshare.net/tgmico/funciones-de-la-literatura-13953732
▪ http://www.biblioteca.org.ar/libros/154715.pdf
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