Cuando se trata de entornos donde la temperatura puede variar rápidamente, un
constante encendido y apagado de los dispositivos podría traernos efectos no
deseados, especialmente en contactores que apagan y encienden. En estos casos, es
aconsejable agregar un diferencial de encendido y apagado, el que nos otorgará un
mayor margen para el umbral de encendido y apagado, evitando así que se produzcan
cambios rápidos de conmutación en la salida, si los ajustes se producen
rápidamente. Por ende, estos controladores se caracterizan por alcanzar rápidamente
temperaturas cercanas a las deseadas, pero con cierta oscilación e inestabilidad.
• Controlador de temperatura Proporcional: Este nos ofrece un tipo de respuesta que
nos otorga una mayor estabilidad, aplicándose principalmente a procesos en donde se
requiere alcanzar una determinada temperatura sin sobrepasarla. Para ello, el
controlador regula la temperatura de los calentadores (imaginemos un horno donde
secamos madera) al mantenerlos encendidos solo por periodos que tienden a disminuir
en la misma proporción en que nos acercamos a la temperatura deseada. Por esta
razón, decimos que estos controladores operan dentro de una “banda proporcional” en
torno a la temperatura deseada.
Cuando se trata de disminuir la temperatura, la lógica de operación es la misma,
pero a la inversa, donde los tiempos de apagado son cada vez más extensos hasta
alcanzar gradualmente la temperatura deseada. Estos controladores, en comparación a
los On/Off, logran mantener una temperatura de operación más cercana a la deseada y
más estable, pero con un tiempo de respuesta bastante mayor. Este tipo de control
se recomienda particularmente para procesos donde se requiere realizar un
tratamiento térmico, tales como el tratamiento de resinas, química industrial,
procesos de secado de madera, etc.
• Controlador de temperatura PID: Básicamente se trata de un control proporcional
(P) combinado con dos ajustes adicionales que permiten compensar automáticamente
las variaciones de temperatura: integral (I) y derivativo (D). En este tipo de
control, el énfasis está puesto en la capacidad que posee el controlador para
combinar la rapidez con que se corrigen los errores (brecha entre la temperatura
deseada y la medida) con la estabilidad del sistema para que, en el intento de
corregir rápidamente los errores, no se sobrepasen las temperaturas deseadas,
proporcionándonos un control de temperatura más preciso y estable a la vez.
Temperatura y Humedad son sin duda las variables más utilizadas en los procesos
industriales ya que aplican a una gran variedad de procesos, de allí que el mercado
dispone de diferentes controladores que nos facilitan todo el trabajo. ¿Cómo operan
estos dispositivos?, ¿Es lo único que necesitamos para controlar estas variables?.
En este artículo abordamos esta materia.
Son innumerables las actividades y procesos en que necesitamos controlar la
temperatura, ya sea en un frigorífico, en un horno, una planta industrial, la
temperatura ambiental dentro de un edificio, etc. Para lo anterior el mercado
ofrece una amplia gama de controladores con distintas capacidades y
características. soluciones donde el elemento central es por cierto el controlador
de temperatura. Sn embargo estos equipos necesitan trabajar con otros elementos, y
aplican además diferentes lógicas de operación. En este artículo abordamos estos
aspectos para que puedas elegir el controlador de temperatura adecuado a tus
necesidades.
Como primer paso podemos definir un controlador de temperatura como un instrumento
diseñado para que un proceso o recinto se mantenga u opere dentro de un rango de
temperatura deseado, y para lo cual ejerce control.
Esta primera aproximación, si bien es sencilla, implica algunas ideas que merecen
ser revisadas.
La primera de ellas es que ejercemos control cuando queremos alcanzar y mantener
un estado deseable, el cual es definido por cierto por el usuario conforme a sus
necesidades. Por tanto todo controlador debe permitirnos definir ese estado, en
este caso, debe permitirnos ingresar la temperatura deseada para el recinto o
proceso donde queremos tener control.
Una vez que el controlador “conoce” la temperatura deseada, y antes de ejecutar
cualquier acción, requiere primeramente “medir” la temperatura del recinto o del
proceso y compararla luego con la temperatura deseada. En este punto debemos
entender que el controlador en sí mismo no mide la temperatura, sino que para ello
debemos disponer de sensores de temperatura como una termocupla, sensor PT100 u
otro.
Cuando el controlador cuenta con estas dos “entradas” (temperatura deseada y
temperatura medida) puede realizar las comparaciones entre ambas y tomar “acciones”
de acuerdo a ciertas lógicas de operación expresadas en algoritmos, y entregar por
tanto una orden o “salida” que le permita llevar la temperatura medida a la
temperatura deseada.
Finalmente, para que se puedan ejecutar las acciones que nos permitirán corregir la
temperatura, debemos contar con algún elemento que permita actuar sobre la
temperatura, por ejemplo un sistema de refrigeración, de ventilación, calefacción u
otro, siendo estos por tanto los elementos finales de control.
Toda esta secuencia, que se repite constantemente para que el control se continuo
podemos graficarlos de la siguiente manera:
Cómo podemos ver, el controlador de temperatura por sí solo no controlo la
temperatura, sino que para ello forma parte de un Sistema de Control de Temperatura
donde participan otros dispositivos a los cuales debemos poner especial atención al
momento de construir nuestro sistema, entre ellos:
– Tipo de sensor de entrada (termocupla, PT100, PT100, etc.), la correcta selección
de este elemento dependerá del rango de temperatura y su exactitud requerida.
– Tipo de salida requerida (relé electromecánico, SSR, salida analógica), estos
dependerán de las acciones que queramos que se ejecuten por parte del sistema.
– Algoritmo de control necesario (encendido / apagado, control proporcional,
controlador PID) que corresponde a las características y capacidades del
controlador.
– Número y tipo de salidas (calor, frío, alarma, límite)
Ahora que conocemos el contexto en que opera un controlador, podemos abordar las
lógicas de operación que aplican para ejecutar sus acciones.
Básicamente hay 3 tipos de control de temperatura básicos: PID, On/Off y
Proporcional.
Controlador de temperatura On / Off
Este tipo de control es el más básico o simple para controlar la temperatura, donde
dicho en términos simples, el controlador enciende o apaga un dispositivo que actué
sobre esta variable. Por ejemplo, el controlador encenderá el sistema de
ventiladores cuando la temperatura ambiental exceda los 22 °C, y lo apagará cuando
sea menor a 15 °C.
Dicho de otro modo, cada vez que la temperatura cruza la temperatura deseada en uno
u otro sentido, el estado de la salida cambia.
Cuando se trata de entornos donde la temperatura puede variar rápidamente, un
constante encendido y apagado de los dispositivos podría traernos efectos no
deseados, especialmente en cotactores que apagan y encienden. En estos casos es
aconsejable agregar un diferencial de encendido y apagado, que nos otorgará un
mayor margen para el umbral de encendido y apagado, evitando de esta forma que se
produzcan cambios rápidos de conmutación en la salida, si los ajustes se producen
rápidamente.
Estos controladores se caracterizan por tanto por alcanzar rápidamente temperaturas
cercanas a las deseadas, pero con cierta oscilación e inestabilidad.