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La Muerte y Su Resurrección

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Arquidiócesis de Medellín

ESCUELA DIACONAL SAN LORENZO


“Somos una comunidad que se encuentra Señor”

CANDIDATO:

Jorge Alveiro Montoya Marín

GRUPO:
Cuarto Año

PRESENTADO A:
Padre: Víctor Cortes

TEMA:
Antropología Teológica
Muerte y Vida

MEDELLIN:
12/08/2021
Es difícil hablar del fin, o de la muerte incluso Dios no lo ha revelado, Lo que
sabemos a través de la palabra, es que en Dios llegara la plenitud y el juicio final,
sabiendo que Sólo Dios conoce y sabe cuándo y en qué lugar.
La muerte es entender lo que significa, entender esa relación completa de Dios,
Cuando Cristo resucita pues no muere jamás esa resurrección es definitiva, Y
cristo vuelve en la vida para siempre, cristo nos enseñó que la historia de la
humanidad tiene un solo fin la salvación, es la salvación el objeto propio cuando
cristo muere, la Biblia nos habla de la muerte y del fin, de una manera muy
metafórica que el fin de los tiempos irremediablemente tiene que ver con la
muerte. Hay que morir para poder participar de esa comunión plena con Dios, sino
morimos Entonces no podríamos hacerlo y todos sabemos que morir no es algo
muy deseable, o que sea algo muy bonito, el mismo Jesús en algunos pasajes
mostraba que no quería morir pero sabía que iba a resucitar, entonces la muerte
se muestra con una señora desconocida y el hombre mantiene ese temor a la
muerte, Porque todo lo que nosotros desconocemos le tememos, por eso una vez
Pablo dijo que el “salario del pecado es la muerte” y esa muerte se muestra como
consecuencia del pecado, estamos enseñados acércanos a la muerte a partir de la
de nuestros seres queridos, esa muerte de la mamá, de un primo, la esposa, de
un hijo es muy fea, cuando uno la sufre se enoja llora y cuestiona por qué? si tiene
un golpe muy fuerte de fe acepta esa separación.
Este camino de la vida es entender que la muerte es parte de esa vida, la vida no
sería vida sin muerte, ya podemos entender que la muerte es una oportunidad en
la cual el hombre puede y debe manifestarse como hombre, la muerte hay que
tenerla como una puerta que conduce a la comunión con cristo.
El Catecismo de la Iglesia en el numeral 997 afirma: “La muerte es la separación
del alma y del cuerpo, el cuerpo cae en la corrupción, mientras que el alma va al
encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado”. Continúa
diciendo el Catecismo que “Dios en su omnipotencia dará definitivamente a
nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de
la resurrección de Jesús”
El papa francisco nos dice.
“la resurrección constituye el suceso más desconcertante de la historia humana,
que atestigua la historia del amor de Dios sobre el pecado y sobre la muerte, y
brinda a nuestra esperanza de vida, un fundamento solido como la roca. Aquello
que humanamente era impensable sucedió”
Es por este motivo que sabemos que la tumba de Jesús la cual está en la ciudad
vieja de Jerusalén esta bacia, es la prueba más grande de la resurrección de cristo
y de nosotros los cristianos.
El cristianismo nace desde ese punto, agrega, e insiste en que no es una
ideología, no es un sistema filosófico, “sino es un camino de fe que parte de un
advenimiento, testimoniado por los primeros discípulos de Jesús. Pablo lo resume
de este modo: Jesús murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer
día y se apareció a Pedro y a los Doce (Cfr. 1 Cor 15,3-5). Este es el hecho. Ha
muerto, fue sepultado, ha resucitado, se ha aparecido. Es decir: Jesús está vivo.
Este es el núcleo del mensaje cristiano”.
La muerte es un acontecimiento natural, todos debemos pasar por esta
experiencia que es absolutamente natural a nosotros. la muerte no es un final es
el comienzo de algo nuevo
Es tan natural como comer, caminar es una experiencia que hace parte de la
realidad nuestra, hace parte de lo que nosotros vivimos, la muerte no es más que
acontecimiento que hace parte de nuestra existencia.
Si aprendemos a valorar este acontecimiento y a entenderlo tal como es, nos
llevara a entender y a vivir mucho más la muerte, cuando se nos mueren algunos
familiares, amigos esto nos genera muchos dolores y mueven grandes cosas en
nuestro corazón, lo que hice tales como nuestras intenciones, lo que hice o deje
de hacer con esta persona, hasta lo que hice mal.
Pero si se tiene una idea mucho más natural de la muerte, vivimos este
acontecimiento de una forma diferente, se hace diferencial en los diferentes
acontecimientos, lo vemos como una bendición para los que tenemos fe, para los
que somos creyentes que alguien se muera en la familia es un acontecimiento de
felicidad, si vemos la muerte como cuando nace un bebe, los dolores del parto, los
sufrimientos, pero ya lo tenemos en los brazos se olvida este dolor, la muerte es el
volver á nacer, el dolor para despedirlo pero la felicidad por la resurrección en
cristo nuestro señor.
La muerte depende como yo la vea, muchas culturas hacen fiestas, bailan, cuando
alguien muere en la familia, esto lo hacen porque entienden la muerte como un
paso, el cual es ir de esta vida terrenal a otro lugar mucho mejor.
Es el caso de nosotros los creyentes nos vamos a encontrar directamente con
Dios, con el creador, con quien nos hizo, con el amor de los amores, con el que
anhela el corazón.es aquí donde nos debe cambiar la tristeza por alegría, no verlo
con dolor ni desolación, es verlo como el acontecimiento natural que todos
tenemos que vivir, que tarde o temprano nos va tocar vivir, porque todos tenemos
que morir a la vida terrenal, es entender que vamos en una fila a la cual
ingresamos el día de nuestro nacimiento y fue ratificado el día de nuestro
bautismo donde fuimos sepultados en la resurrección de vida con cristo Jesús.
La muerte se lleva lo viejo y es nacer a lo nuevo. Es abrir las puertas a un paraíso
realmente espectacular como la nueva vida, que todos tenemos que vivir.
Es una verdad de dejar de existir como somos, ricos, pobres, feos o bonitos.
La muerte es el morir a los bienestares y placeres, sin menos preciarla como hasta
ahora, es mirarla como una luz placida y real. No debemos apartarnos del único
ser más importante en nuestra vida terrenal Dios, ¡con Dios todo sin el nada¡, La
vida eterna toda una felicidad completa. Esta vida es temporal y transitoria.
Somos invitados a vivir nuestra vida terrenal con plena responsabilidad,
desechando todo lo que puede destruir nuestra dignidad humana, viviendo una
vida terrenal, pero admitiendo que hay un gran anhelo inmortal que todos
tenemos.
Es un mundo nuevo hermoso y extraño con vibraciones como si estuviera
naciendo, donde conviven toda clase de animales y personas. Allí hay hermosura
y criaturas expedientes y rodeado de un mundo nuevo y más elevado, mundo que
en la vida terrenal no había entendido, donde se ve la grandeza de Dios y nuestra
pequeñez. Solo que el amor de Dios está en el centro de cada universo, pero
rodeados del mal que es necesario, con la posibilidad de una verdadera
conversión, haciendo lo que Dios quiere ya que el amor siempre triunfa sobre el
mal.
El amor es la realidad de todo el mundo, un amor sin egoísmo, sin condiciones, es
el amor de Dios que siempre nos ha dado por su misericordia, todos tenemos un
yo espiritual, un ser que Dios coloco en cada uno de nosotros como creaturas
espirituales y a su vez seres materiales.
Estar tan cerca a la muerte nos hace entrar a un mundo muevo de paz, entrega y
amor incondicional, siendo felices y haciendo felices a los demás. Sabiendo que la
fe tiene una gran importancia en el hombre.
Entonces le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá,
aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?
Eclesiastés 12: 7
El polvo vuelve a la tierra de donde vino, y el espíritu sube a Dios que lo dio.
(Una cosa es el cuerpo que va a la tierra, y otra cosa es el espíritu que va a Dios
que es de dónde venimos, muere el cuerpo mas no el alma)
Mateo 10: 10-28
No teman a los que solo pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma;
teman más bien a los que pueden destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
(Nos pueden matar, pero no nos pueden sacar la vida eterna de nosotros, la vida
eterna en nuestro señor.)
Juan 11:25-26
Morir es entrar en una relación total mente nueva con Dios, es creer en una vida
nueva, es una vida eterna, es ir al cielo porque es lo que creemos, el cielo al que
esperamos llegar, no es separado del que vivimos ahora.
Romanos 14:8
El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y
con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que
estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en
las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor
para siempre.
1 Tesalonicenses 4:16-17
Este mensaje es digno de crédito: si morimos con él, también viviremos con él.

2 Timoteo 2:11
Pues, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.

1 Corintios 15:22
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los
demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni
cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha
manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Esto lo dice el papa juan pablo II.

El martes de Pascua [Bernadette estaba muy enferma, así que] el capellán sugirió
que se preparara para hacer el sacrificio de su vida. “¿Qué sacrificio?”, preguntó
Bernadette, “no es ningún sacrificio abandonar esta pobre vida, en la que hay
tantas dificultades para pertenecer a Dios”.
Santa Bernadette soubirous

Catecismo de la iglesia católica dice:


989 creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha
resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre,
igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo
resucitado y que Él los resucitará en el último día (cf. Jn 6, 39-40). Como la suya,
nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad:
«Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en
vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a
vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rm 8, 11; cf. 1
Ts 4, 14; 1 Co 6, 14; 2 Co 4, 14; Flp 3, 10-11).
990 el término "carne" designa al hombre en su condición de debilidad y de
mortalidad (cf. Gn 6, 3; Sal 56, 5; Is 40, 6). La "resurrección de la carne" significa
que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que
también nuestros "cuerpos mortales" (Rm 8, 11) volverán a tener vida.
991 Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un
elemento esencial de la fe cristiana. "La resurrección de los muertos es esperanza
de los cristianos; somos cristianos por creer en ella" (Tertuliano, De resurrectione
mortuorum 1, 1):
«¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de
muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no
resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe [...] ¡Pero no!
Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron» (1
Co 15, 12-14. 20).

El mes de noviembre, la iglesia conmemora a los fieles difuntos, nuestros queridos


hermanos y hermanas que han muerto con la esperanza de la resurrección.
Ofrecemos oraciones por ellos y a la vez llamados a contemplar nuestra propia
muerte. Los cristianos medievales conocían íntimamente las palabras momento
morir, tempus fugit. Recuerten la muerte, el tiempo vuela. La perspectiva católica,
hasta el día de hoy no tenemos la muerte como el fin de todas nuestras cosas,
sino como un paso, como la bisagra entre la tierra y la vida eterna en donde
enfrentamos un juicio. Si contemplamos la muerte, contemplamos nuestra relación
con nuestro creador.
Las oraciones por los agonizantes hablan de la esperanza que está en el corazón
de cada uno de nosotros, como cristianos que nos reconocemos por nuestra fe en
una vida eterna con Dios, si han estado al lado de la cama de una persona
moribunda y nos hemos dado cuenta de las palabras que reza el sacerdote, nos
damos cuenta de la belleza de estas y su mensaje evangélico. La iglesia
proporciona muchas oraciones para este momento de la muerte, las palabras son
despojadas de todas las bellas complejidades de nuestra fe y nos trae la simple
proclamación del evangelio, Dios nos hizo, estamos caídos y moriremos.
Cristo Jesús vino a morir y a resucitar por cada uno de nosotros, y nos llama a
volver al padre con él, en ese momento de la muerte, la iglesia una vez más
proclama la esencia del evangelio al creyente y lo más importante, le pide a cristo
que le dé la bienvenida el creyente al hogar celestial.
La muerte no existe
El libro la vida después de la muerte (RAYMOND A. MOODY, JR. )
Vida después de la vida (RAYMOND A. MOODY, JR.)
Bibliografía
EVANS-WENTZ, W. Y. (ed.), The Tibetan Book of the Dead, Nueva York, Oxford University Press,
1957.
HAMILTON, EDITH, y CAIRNS, HUNTINGTON (eds.), The Collected Dialogues of Plato, Nueva York,
Bollingen Foundation, 1961.
LILLY, JOHN C., doctor en Medicina, The Center of the Cyclone, Nueva York, The Julian Press, 1972.
LUKIANOWICZ, N., "Autoscopic Hallucinations", Archives of Neurology and Psichiatry (agosto
1958). PLATÓN, The Last Days of Socrates, traducción de Hugh Tradennick, Baltimore, Penguin
Books, 1959. STEVENSON, IAN, doctor en Medicina, Twenty Cases Suggestive of Reincarnation,
Charlottesville, University Press of Virginia, 1974.
SWEDENBORG, EMANUEL, Compendium of the Theological and Spiritual Writings of Emanuel
Swedenborg, Boston. Crosby and Nichols, 1853.
WEIL, ANDREW, doctor en Medicina, The Natural Mind, Boston, Houghton Mifflin, 1973.

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