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1.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Casi todos quienes vivimos en América del Sur, o que han pasado algún tiempo en
alguna ciudad andina, reconocen el Aguayo, como la diferente iconografía (se encarga
de descifrar el significado e interpretarlo) utilizada en nuestros textiles tradicionales
bolivianos, además, no podemos diferenciar un Unco (Tapíz tejido con métodos
andinos) de una Lliclla (prenda andina, de origen pre inca y que se mantiene vigente
hasta la actualidad), ni identificar si una pieza proviene de Chuquisaca o Potosí. Por lo
tanto, tenemos un limitado conocimiento de nuestro arte tradicional.

Desde la recolección de fibras naturales, seguido por la recolección y extracción de


pigmentos naturales, la producción de hilo, teñir los hilos, terminando con el diseño y
confección textil de la pieza. Junto con el diseño, simbología, materiales y colores
únicos son algunas de las particularidades de los tejidos andinos de La Paz. En estos
lienzos, los hombres y mujeres escriben y pintan la historia de su región y su cultura.

En la época prehispánica, las mujeres indígenas, tejían los más finos textiles, los
cuales fueron valorados por los más altos rangos de la sociedad indígena y utilizados
para realizar los diversos rituales religiosos. (PATRIA, 2020)

Hasta la fecha, los tejidos andinos como el aguayo han estado vinculados a una
función utilitaria, como por ejemplo cargar objetos personales o al transporte y arrullo
de los infantes en la espalda de las mujeres o hombres. Además, los tejidos
artesanales forman parte de lo tradicional que expresa la identidad de quienes lo
llevan y la región a la que pertenecen.

Durante siglos, la artesanía de las tejedoras no se consideró un arte importante,


porque las personas están acostumbrados a tener un punto de vista más internacional
de las prendas.

Algunas regiones del país aún elaboran tejidos de la manera tradicional, entre ellas los
alrededores de las comunidades de la provincia Huari en Oruro, y algunos pueblos de
los departamentos de Cochabamba, Potosí y Chuquisaca. (TIEMPOS, 2022)

Cada región posee sus propias características, como el surrealista tejido de Potolo o
Jalq´a, de Chuquisaca, considerados entre los más bellos del país. En estos tejidos
predominan figuras de animales salvajes, los Khurus, y muestran una visión
desordenada del universo, gracias a los nuevos cambios que se avecinan, pronto los
textiles tradicionales bolivianos se posicionaran como una expresión artística
importante, además de ser reconocida como una potencial fuente de innovación.
(REGION, 2021)
El sector de las tejedoras es uno de los sectores más golpeados por mercado informal.
Según los datos de la Cámara Nacional de Industria (CNI), la venta de tejidos al
exterior bajó de 57 millones de dólares, en 2017, a 11 millones de dólares, en 2023.
Esto significó una reducción del 80,7 %.

Esto se debe a que las camas usadas se convirtieron en un negocio y/o una actividad
criminal, donde los comerciantes internan ropa y camas de forma ilegal por diferentes
fronteras del país.

En la actualidad, las nuevas generaciones de varias comunidades están perdiendo la


costumbre de tejer. Se dedican a otras actividades y dejan la tradición y empiezan a
utilizar los telares, con lo que los tejidos poco a poco quedan en el olvido y sin valor
ancestral.

La campaña de Huari es un gran ejemplo de innovación, realmente parece buscar dar


visibilidad a un grupo vulnerable, concientizando a su público, lo cual muestra el
cambio que las empresas en todo el mundo experimentarán con mayor intensidad.

Varias comunidades aprovechan las ferias regionales para mostrar y vender sus
productos, con el objetivo de generar ingresos y recuperar el valor de sus tejidos.
"Necesitamos generar recursos y expandir el conocimiento sobre nuestros tejidos para
valorarlos", concluye una tejedora de Huari. (TIEMPOS, 2022)

Por tanto, para producir una innovación real utilizando como inspiración o teniendo
como punto de partida nuestro patrimonio cultural, necesitamos explorar perspectivas
diferentes a las utilizadas y trasladar ideas a otras industrias.

La falta de interés en estas técnicas y en los diseños tradicionales por parte de los
jóvenes está a punto de amenazar a los tejidos andinos de desaparecer en el
transcurso de los años y quedar definitivamente en el olvido.

Lo que nos hace pensar ¿Si el trabajo tradicional se va perdiendo en la ciudad de La


Paz?

2. JUSTIFICACIÓN DE MI TEMA

El tema de investigación se centra en mantener vivo la tradición de tejer camas de


manera manual y artesanal y así mantener viva la tradición de estos tejidos como se
hacía de manera ancestral.

Como podrá contribuir mi investigación, manteniendo vivo los nombres de las


herramientas que se usan, (como la torpa una barra que se usa para crear la figura
deseada en el tejido) los pasos que conlleva la creación de las camas en tiempos
ancestrales, un ejemplo, el uso de la tibia (hueso) de un animal usualmente de oveja o
llama (que tiene por nombre vichuña), hoy en día gracias a la modernización de
muchos trabajos, ahora existen máquinas manuales para hacer las camas, lo que
excluye lo ancestral a estas prendas.

Un trabajo y una profesión que pasa de generación en generación, por situaciones que
pasan las familias, las mujeres, que son las que heredan las enseñanzas del tejido,
migran a las ciudades, son pocas las que se quedan y siguen la tradición, que hace
que este trabajo milenario vaya desapareciendo poco a poco.

La nueva perspectiva que ofreceré con la investigación es la de mostrar desde cero la


elaboración de una cama desde cómo se trasquila al animal para quitarle la lana, el
proceso de limpieza de la lana, como se tiñe y los productos naturales que se usan
para esto, como se arma poco a poco la cama, las figuras que se usan y como se
hacen, el significado de cada uno, el proceso del tejido, hasta terminar con el producto
final que es la cama del altiplano Paceño.

Los productos audiovisuales existentes hablan sobre otras regiones del país, pero
hasta ahora ninguno que sea propio de la ciudad de La Paz, en cada sector de Bolivia
la elaboración varia, según el departamento y las tradiciones. El producto audiovisual
estará enfocado en el trabajo de La Paz y su propia manera de hacer la cama.

Los beneficiaros directos serán las mismas mujeres, para poder hacer conocer su
trabajo, las historias que hay detrás de cada cama, de cada trabajo realizado. También
para tener más reconocimiento para la venta de estas prendas a precio justo para
obtener ganancias justas.

Es cierto que las tejedoras han experimentado cambios significativos en los últimos
años, y esto afecta a los trabajos tradicionales como el de la tejedora de cama. Es
importante destacar que, las tejedoras tradicionales pueden estar disminuyendo, esto
no significa necesariamente que se estén perdiendo por completo, este oficio
evoluciona y se adapta a las nuevas tecnologías y demandas del mercado.

3. OBJETIVOS
3.1. Objetivo General:

Investigar la disminución de las tejedoras ancestrales, con el fin de proponer


estrategias para preservar este arte tradicional y no desaparezca en el pasado.

3.2. Objetivos Específicos:


3.2.1. Identificar las comunidades donde aún se practica el tejido ancestral
en la ciudad de La Paz.
- Como en las cercanías del Lago Titicaca.
- Tiwuanaku.
- Poblaciones aledañas.
3.2.2. Documentar el proceso de tejido ancestral como:
- Los patrones.
- Las técnicas.
- Los materiales utilizados para teñir.
- Los materiales utilizados para tejer las camas.
3.2.3. Entrevistar a las tejedoras ancestrales para que nos cuenten sus
experiencias y desafíos con el tejido de camas:
- Como a la señora Toribia Quispe de Pablo.
3.2.4. Investigar las causas de la disminución de las tejedoras ancestrales:
- Considerando factores como la modernización, la economía y la educación.
3.2.5. Proponer estrategias para preservar y promover el tejido ancestral
como:
- Programas de educación.
- Exposiciones de arte.
- Cooperativas de tejedoras.
4. MARCO TEORICO

Las piezas artesanales sin duda son un hermoso objeto de decoración y a su vez son
portadoras de una tradición milenaria, que ha sido trasmitida por generaciones de
tejedoras.
El arte textil es lo que más se identifica con los aymara, pueblo originario que
tradicionalmente ha residido en el norte del país. Tradicionalmente agricultores aymara
habitaban las fértiles quebradas y valles precordilleranos de la depresión intermedia,
mientras que las tierras altas del altiplano a más de 4.000 metros de altura, fueron
ocupadas por pastores de llamas y alpacas. La rica tradición textil aymara data de
tiempos precolombinos y da cuenta de una larga historia de adaptación e influencias
andinas.
El arte del tejido es una de las expresiones más relevantes de los pueblos indígenas
de Bolivia. A lo largo de los siglos, los diferentes grupos étnicos han utilizado diversos
materiales presentes en su entorno para elaborar tejidos como la lana de ovejas y
camélidos común en el altiplano.
4.1. INTRODUCCION
Las mujeres aprendían desde pequeñas el oficio del hilado, torcido y tejido de la lana,
heredado de generación en generación. En la adolescencia, ya manejaban las
principales técnicas textiles y de bordado, con el fin de reforzar y adornar las prendas.
El arte del tejido es una de las expresiones más relevantes de los pueblos indígenas
de Bolivia. A lo largo de los siglos, los diferentes grupos étnicos han utilizado diversos
materiales presentes en su entorno para elaborar tejidos como la lana de ovejas y
camélidos común en el altiplano.
Los tejidos son creados tradicionalmente por las mujeres, y son utilizados para la
elaboración de prendas, camas, aguayos. Esta función aprovecha que se une a un
profundó valor cultural, puesto que en las formas y colores de los tejidos se expresa la
identidad de cada pueblo, su vida cotidiana, sus costumbres y visión del mundo.
Los tejidos tienen una función utilitaria y las raíces e identidad de la vestimenta
también son parte esencial de dicho elemento. Los tejidos de Bolivia son de colores
muy vivos y capturan la atención de quienes los observen. La cultura y el origen son
parte muy importante en la formación de estos tejidos.
Cada pieza textil da cuenta de un largo proceso, que se inicia con el pastoreo de los
animales en las praderas y tierras altas del altiplano. Luego de la esquila, las mujeres
seleccionan la lana de llama o alpaca (a las que se sumó la oveja) según su tipo, color
y calidad, que luego hilan con un pequeño huso de madera, actividad que muchas
veces realizan mientras cuidan sus animales. Para el tejido se emplean dos tipos de
telares. El más pequeño data de tiempos prehispánicos: es un telar de cintura y se
destina para la confección de prendas pequeñas y elaboradas, como por ejemplo las
fajas. El más grande, introducido luego de la conquista española, se encuentra fijado
al suelo por cuatro estacas. Para comprimir la lana en el telar grande, se usa la
vichuña, una pequeña herramienta de hueso, similar a un punzón, con un extremo
terminado en punta. Una vez concluida la pieza, se cosen o bordan los detalles.
En la actualidad, diferentes tejidos como el aguayo, son utilizados como instrumento
de carga. Una gran cantidad de la población en el occidente del país, utiliza el aguayo
para cargar a sus bebés, las compras de mercado y para realizar “atados” con
diferentes objetos dentro.
Cada tejido da cuenta de la rica cosmovisión andina, en la que se entretejieron a lo
largo de los siglos distintas influencias, siendo las más fuertes la de los imperios
Tiawanaku e Inka. La forma de combinar líneas y colores da cuenta de un complejo
lenguaje visual que la tejedora trasmite en cada una de sus piezas.
4.2. HISTORIA
Históricamente, las tejedoras descienden de distintas etnias que estuvieron primero
bajo la influencia del Estado Tiwanaku a partir del siglo IV d.C. y que posteriormente
formaron señores independientes que cayeron bajo dominación del Imperio Inka cinco
siglos después. Luego de la conquista española, la estructura social y económica
sufrió grandes transformaciones.
Desde la década de 1970, se intensificaron las migraciones de los aymara –
principalmente de las comunidades agricultoras– hacia los centros urbanos de La Paz.
Las comunidades ganaderas de altura, por su parte, permanecieron en el altiplano o
bien ocuparon los espacios que habían quedado abandonados en las tierras bajas.
Pese a haberse establecido en las ciudades, muchos aymaras continúan vinculados a
sus lugares de origen a través de las actividades ligadas a la agricultura y regresan a
sus pueblos natales para participar de las costumbres y celebraciones tradicionales,
como las fiestas patronales, el Carnaval o el floreo del ganado en la que se agradece a
la Pachamama o Madre Tierra por los animales y se pide que los proteja y se
reproduzcan.
A diferencia de las comunidades agricultoras, que estuvieron más expuestas a las
influencias foráneas, los pastores del altiplano lograron mantener con mayor fuerza
sus tradiciones y costumbres, lo cual se ve reflejado hasta hoy en día en la
mantención de la lengua: mientras que en las tierras altas predomina el uso de la
lengua aymara, en los valles y en las ciudades se habla mayormente español. Son
estas comunidades ganaderas también, las que ha custodiado la tradición textil hasta
nuestros días.
4.3. ¿LAS TEJEDORAS SE ENCUENTRAN EN PELIGRO?
Desde hace algunos meses, en Bolivia, diferentes personajes públicos comenzaron a
revalorizar los tejidos andinos a través de fotografías y videos en los cuales utilizaban
prendas y accesorios hechos a mano por mujeres indígenas en sus localidades.
La importancia de esta investigación surge tras comprobar que quedan muy pocas
mujeres tejedoras, entre otras problemáticas que impactaron severamente a la
producción textil de las comunidades. De hecho, se trata de la última generación de
mujeres tejedoras que, desde su oficio, aportan con el arte de hilar a mano la historia
de una población.
4.4. PROBLEMAS QUE LLEVAN A LA DESAPARICION
Los problemas más normales son las imitaciones industriales, el mercado limitado y la
falta de valorización son los que existen actualmente dentro del oficio de los tejidos
andinos. A esto se suma el contrabando que golpea al sector, que se trata de un
negocio ilícito como actividad criminal y organizada, donde los comerciantes internan
prendas, camas de forma ilegal por diferentes fronteras del país.
Los tejidos andinos bolivianos se caracterizan por sus diseños, simbología, materiales
y colores vivos que, en cuyos lienzos, las tejedoras resaltan y rescatan la historia de
su pueblo y su cultura.
El sector de las tejedoras es uno de los sectores más golpeados por el contrabando.
Según los datos de la Cámara Nacional de Industria (CNI), las ventas de textiles al
exterior bajaron de 57 millones de dólares, en 2010, a 11 millones de dólares, en 2022.
Esto significó una reducción del 80,7 %.
5. BIBLIOGRAFIA
- [Link]
de-sus-pueblos
- [Link]
como-fuente-de-innovacion/
- [Link]
resisten-al-tiempo-empoderando-mujeres-bolivianas
- [Link]
pueblos-indigenas-de-bolivia/
- [Link]
pueblo-y-la-actual-situacion-de-las-mujeres-tejedoras/
- [Link]
permite-conservar-los-saberes-ancestrales/
- [Link]
- [Link]
tradiciones-ancestrales-en-la-amazon%C3%ADa-boliviana

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