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UNIVERSIDAD PRIVADA DE LA PENÍNSULA

FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN
“PRINCIPALES CORRIENTES FILOSÓFICAS”

L.P.I. LEYDI YAZMÍN CLAVEL EUÁN


INTEGRANTES:
MEYLI DIANEY CAAMAL HOIL
SANTOS FELIPE DZUL CHAN
DIANA FERNANDA MAY PÉREZ

FECHA DE ENTREGA:
19/06/2024

Índice

Introducción
El racionalismo

El empirismo

Ilustración

Las principales características de la ilustración.

Idealismo

Características del idealismo

Conclusión

Glosario

Referencias
Introducción

A lo largo de la historia, han surgido diversas corrientes filosóficas que han

moldeado y desafiado nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. Entre

estas corrientes, cuatro han destacado por su influencia perdurable: el racionalismo,

el empirismo, la Ilustración y el idealismo.

El racionalismo, en su esencia, postula que el conocimiento se obtiene a

través de la razón y la reflexión. Desde los tiempos de Platón y Descartes, los

racionalistas han abogado por la primacía de la mente en la adquisición del

conocimiento, confiando en la capacidad humana de razonar y deducir verdades

universales.

Por otro lado, el empirismo sostiene que el conocimiento se deriva

exclusivamente de la experiencia sensorial. Desde la época de Aristóteles hasta la

era moderna con filósofos como John Locke y David Hume, los empiristas han

argumentado que la mente es una tabula rasa, una "tabla rasa", en la que la

experiencia deja su marca indeleble.

La Ilustración, un movimiento intelectual que floreció en Europa durante el

siglo XVIII, enfatizó la razón, la ciencia y la emancipación humana de la superstición

y la opresión. Filósofos como Voltaire, Rousseau y Kant abogaron por la libertad, la

igualdad y el progreso humano a través del uso de la razón y la educación.

Finalmente, el idealismo propone que la realidad última es de naturaleza

mental o espiritual. Desde los idealistas clásicos como Platón hasta los idealistas
alemanes como Kant y Hegel, esta corriente filosófica sugiere que la realidad

material es subordinada a las ideas o a la mente absoluta.

En esta investigación, exploraremos las características distintivas, los puntos

de convergencia y las tensiones inherentes entre estas cuatro corrientes filosóficas. A

través de un análisis crítico, buscaremos comprender cómo han influido en la forma

en que entendemos el mundo y cómo continúan impactando nuestro pensamiento y

nuestra sociedad en la actualidad.


El racionalismo

René Descartes (1596- 1650)

El renacimiento se caracteriza por ser una época que critica a la edad media,

En efecto, el Renacimiento indica el momento en que el hombre se ha desguindado

de la confianza en las creencias fundamentales sobre las que había vivido el mundo

medieval. El Renacimiento, vuelve su mirada hacia este mundo, hacia la naturaleza.

Para advertirlo no hay más que pensar en el amplio desarrollo que a partir de

entonces ganan las ciencias de la naturaleza. Por oposición al carácter religioso de la

época anterior, la del Renacimiento es una concepción del mundo esencialmente

profana.

Descartes anuncia dos argumentos con respecto al conocimiento

racional:

1) Dado que algunas personas se equivocan al razonar, incluso en

temas simples de geometría y cometen errores lógicos, concluí que yo

también podía estar sujeto al error como cualquier otro. Por eso, rechacé

como falsas todas las razones que antes consideraba demostrativas. En

matemáticas, la ciencia más "racional", aún es posible cometer errores incluso

en operaciones sencillas como una suma. Por tanto, existe la posibilidad,

aunque sea remota, de que todos los argumentos racionales sean incorrectos

y de que todo conocimiento racional sea falso.


2) El argumento anterior es insuficiente porque se refiere solo a los

razonamientos discursivos, no a los principios fundamentales del conocimiento

racional, como "todo objeto es idéntico a sí mismo" o "el todo es mayor que la

parte", que se conocen intuitivamente. No se puede aplicar la misma duda a

estos principios. Por ello, Descartes propone el segundo argumento del "genio

maligno", que cuestiona la fiabilidad de incluso estos principios básicos.

Descartes imagina un genio maligno que nos hace equivocarnos

constantemente, incluso en cosas simples como creer que 1 + 1 = 2. Este

"genio maligno" ilustra la extrema duda cartesiana. Aunque no afirma su

existencia, Descartes considera que no se puede descartar completamente,

llevándonos a dudar incluso del conocimiento racional. Esto profundiza la

reflexión crítica más allá de Sócrates, cuestionando la racionalidad misma y

planteando la necesidad de fundamentarla. Esta profundización en la duda

deja al espíritu lleno de incertidumbre, incapaz de avanzar sin resolver estas

cuestiones.

El cogito

El "Cogito, ergo sum" (pienso, luego existo) es una verdad indudable,

encontrándose aquí la certeza absoluta buscada por Descartes. Este principio

constituye el fundamento de la filosofía y el conocimiento, siendo el primer

conocimiento seguro y el punto de partida para toda otra verdad. Aunque la

formulación "pienso, luego existo" podría parecer un silogismo, Descartes

aclara que no lo es, ya que no se deduce de una premisa mayor. En cambio,

es un conocimiento intuitivo y directo, donde la reflexión sobre el cogito revela


su verdad inmediata. Descartes prefiere expresarlo como "pienso, soy" o

simplemente "soy" para resaltar la inmediatez e identidad entre el pensar y el

ser.

El racionalismo

Esto es crucial, ya que el empirismo surge como una oposición al

racionalismo, marcando significativamente la historia europea de los siglos

XVII y XVIII.

El racionalismo sostiene que el verdadero conocimiento es necesario y

universal, alcanzado exclusivamente mediante la razón, sin recurrir a la

experiencia ni a los sentidos. Descartes y Spinoza critican la filosofía anterior

por no adherirse a la pura razón, mezclando conceptos racionales con

nociones derivadas de la imaginación, lo cual provoca confusión y error. El

racionalismo enfatiza el uso exclusivo de conceptos e ideas innatas, como en

las matemáticas, que son su modelo ideal de conocimiento.

El racionalismo cree que, al igual que en matemáticas, donde se parte

de conceptos puros para llegar a conocimientos complejos de manera

universal y necesaria, en filosofía se puede conocer toda la realidad, incluso

en sus aspectos más profundos, mediante el mismo método. Este método

implica partir de axiomas y conceptos rigurosamente definidos, sin recurrir a la

experiencia, y deducir lógicamente lo que se desprende de estos conceptos.

Supuestos del racionalismo


El racionalismo se basa en varios supuestos que no siempre explicita,

incluyendo que la realidad tiene una estructura racional comprensible solo por

la razón, sin ayuda de la experiencia. Los conceptos de sustancia y causalidad

son fundamentales para su metafísica y gnoseología. Sin embargo, surge la

pregunta de cómo puede la razón conocer la realidad y a Dios. La crítica

empirista se centra en esta pretensión del racionalismo.

1. Estructura Racional de la Realidad: El racionalismo supone que la

realidad tiene una estructura racional y que la razón humana puede entenderla

completamente.

2. Naturaleza de la Razón: La razón es vista como una facultad innata,

independiente de la experiencia, con conceptos como triángulo, Dios y alma.

3. Validez del Conocimiento Racional: La garantía de que el

conocimiento proporcionado por la razón es válido se basa en la creencia en

un Dios veraz, no en un genio maligno que nos engaña.

Los conceptos de sustancia y causalidad son esenciales:

- Sustancia: Es lo que existe por sí mismo y no necesita de otra cosa

para existir, mientras que los accidentes son propiedades que cambian sin

alterar la sustancia.

- Causalidad: Es una relación necesaria en el pensamiento y las cosas,

fundamental para demostrar la existencia de Dios en el sistema cartesiano.


Descartes intentó construir un sistema filosófico crítico usando la duda,

pero algunos supuestos inevitables, como sustancia y causalidad, quedaron

sin cuestionar, lo cual será el foco de la crítica empirista.


El empirismo

David Hume (1711-1776)

Según el empirismo el origen del conocimiento es la experiencia mientras que

para el racionalismo es la razón, Para el empirismo la mente es como una "tabla

rasa" y, por tanto, toda idea que se pueda encontrar en ella procede de la

experiencia; el empirismo realiza, por tanto, una crítica sistemática de la metafísica.

Principios generales de la teoría del conocimiento de hume:

1. Principio de "negación de las ideas generales" (nominalismo). Esto

aproxima a Hume a la filosofía medieval inglesa de Ockham con quien también

comparte el principio empirista.

2. Principio de "copia". Todas nuestras ideas no son sino copias de nuestras

impresiones. No existen ideas innatas. El principio de "copia" permite a Hume

eliminar cualquier metafísica, especialmente la racionalista y dogmática, que trabaje

con ideas que no tengan su origen en la impresión.

3. Relaciones de ideas y cuestiones de hecho. Esta distinción se inspira en

Leibniz quien diferenciaba entre "verdades de razón" y "verdades de hecho". Acerca

de las cuestiones de hecho Hume afirma que nuestro conocimiento de las mismas se

basa en la relación causa-efecto y que está tiene su fundamento en la experiencia y

nunca en la razón, de modo que Hume es newtoniano y anti cartesiano: todo

descubrimiento sobre leyes de la naturaleza debe hacerse experimentalmente, no a

priori.
Hume denomina percepción a todo lo que puede estar presente en la mente,

ya sean sensaciones, reflexiones o pasiones. Divide las percepciones en dos clases:

impresiones e ideas. Las impresiones preceden a las ideas. Son percepciones más

fuertes y más vívidas que las ideas. Se establece un principio de correspondencia

entre la idea y la impresión de la que deriva: la idea es una imagen o copia de la

impresión. No existen ideas innatas.

Todos los conocimientos humanos pueden dividirse en dos clases:

1) Las relaciones de ideas corresponden a las ciencias formales

(Lógica y Matemáticas), cuyas proposiciones pueden ser deducidas a priori y

tienen un carácter necesario.

2) Las cuestiones de hecho son las proposiciones empíricas del

resto de las ciencias. Tienen un carácter contingente. Su negación no implica

contradicción. Se trata de proposiciones a posteriori, su verdad o falsedad

depende de la experiencia.

Todos nuestros razonamientos acerca de cuestiones de hecho se

fundamentan en la relación causa-efecto. La causa y el efecto son dos hechos

distintos. Si entre la causa y el efecto existiera una conexión necesaria, esta podría

descubrirse por una simple operación de la razón de forma a priori, sin ayuda de la

experiencia. Y es evidente que no sucede así: nadie podría descubrir los efectos que

se siguen de una determinada causa si se encuentra por primera vez ante un objeto.

Sin embargo, el recurso a la experiencia como fundamento de la relación

causal no es en absoluto garantía de certeza o racionalidad. Tenemos experiencia


del pasado, pero es imposible afirmar con certeza que el futuro será igual al pasado.

La experiencia no es finalmente el fundamento de la inferencia causal. Su

fundamento es la costumbre (el hábito). No es la razón la guía de la vida humana,

sino la costumbre de creer que el futuro será igual al pasado.

El principio de copia, según el cual toda idea deriva de una impresión, permite

a Hume realizar una crítica de las tres sustancias de la metafísica racionalista

cartesiana: la sustancia corpórea (realidad exterior), el yo o sustancia pensante y

Dios (sustancia infinita). Hume no pone en duda la existencia de una realidad exterior

al sujeto, pero insiste en que esta realidad no puede ser demostrada racionalmente.

El fenomenismo es la teoría filosófica que niega la posibilidad de conocer algo

distinto a nuestras propias percepciones.

El origen de la creencia en la realidad exterior está en la imaginación y no en

los sentidos. Los sentidos nos proporcionan siempre impresiones discontinuas o

interrumpidas, por lo que no pueden darnos la noción de una existencia continuada

de los objetos. Sin embargo, nuestras percepciones, a pesar de su discontinuidad,

mantienen una constancia y una coherencia que ponen en funcionamiento la

imaginación, que "ve" una sola percepción constante allí donde solo hay varias

percepciones distintas e interrumpidas.

Hume señala que cuando observamos nuestra mente no encontramos en ella

nada simple y permanente, sino un cúmulo de percepciones que se suceden unas a

otras, negando con ello la tesis cartesiana del yo como una substancia pensante. El

yo tampoco es idéntico a sí mismo. Nuestra mente es un conjunto de percepciones

ligadas mediante la relación causa-efecto. Esta constante unión causal de nuestras


percepciones, reforzada por la semejanza que existe entre ellas, contribuye a crear la

ficción de la identidad personal que nos permite ignorar la discontinuidad de nuestras

percepciones.

Hume rechaza el argumento ontológico, indicando que no es posible

demostrar a priori la existencia de Dios, puesto que la existencia de algo es una

cuestión de hecho que solo se puede conocer mediante la experiencia, nunca con el

mero análisis de una idea. Pero tampoco nos sirven los argumentos a posteriori,

como el argumento cosmológico que demuestra la existencia de Dios a partir de la

existencia del universo. Hume lo considera erróneo, puesto que se apoya en una

aplicación incorrecta del principio de causalidad, ya que la relación causa-efecto solo

puede admitirse respecto a los datos de la experiencia.


Ilustración

La Ilustración, también conocida como el Siglo de las Luces, es un movimiento

filosófico, cultural e intelectual que se desarrolló principalmente en Europa durante el

siglo XVIII. Este período se caracteriza por un profundo énfasis en la razón, la ciencia

y el conocimiento como las principales herramientas para el progreso y la mejora de

la humanidad. Los pensadores de la Ilustración creían en la capacidad del ser

humano para comprender y transformar su entorno a través de la lógica y el

pensamiento crítico, rechazando las supersticiones y las tradiciones irracionales que

habían predominado en épocas anteriores.

Figuras destacadas como Voltaire, John Locke, Montesquieu, Jean-Jacques

Rousseau e Immanuel Kant, entre otros, promovieron ideas que cuestionaban el

orden establecido y abogaban por la libertad individual, la igualdad y la justicia social.

Estos filósofos también impulsaron reformas políticas, sociales y económicas que

sentaron las bases para la democracia moderna, el liberalismo y los derechos

humanos.

La Ilustración tuvo un impacto duradero en diversos campos, incluyendo la

política, la educación, la economía y la ciencia. Sus principios y valores continúan

influyendo en el pensamiento contemporáneo y en las instituciones actuales,

marcando un antes y un después en la historia del pensamiento humano. En

resumen, la Ilustración representa una etapa crucial en la emancipación intelectual

del hombre y en la construcción de un mundo basado en la razón y el conocimiento.


La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La

incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de

otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de

inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de

otro (Immanuel Kant, 1784).

Para esta ilustración no se requiere más que una cosa, libertad; y la más

inocente entre todas las que llevan ese nombre, a saber: libertad de hacer uso

público de su razón íntegramente (Immanuel Kant, 1784).

Voltaire sostiene sobre tres pilares: la razón, la ley natural y la esperanza en el

progreso. La primera de estas grandes ideas sostiene que solo mediante el ejercicio

de la razón se puede obtener un conocimiento auténtico del mundo; el conocimiento,

entonces, se logra a través de la observación, la experimentación y el razonamiento

(que conforman las bases del empirismo que Voltaire defiende). Por eso, la

Ilustración rechaza cualquier forma de conocimiento que provenga de creencias

populares o religiosas.

La segunda de sus ideas sostiene que todas las personas nacen iguales y, por

ende, en igualdad de derechos. De ella se desprende el fuerte rechazo a la

monarquía, que fundamenta su derecho al gobierno en una ley que proviene

directamente de Dios.

El último de los pilares de la Ilustración sostiene que el conocimiento y el

desarrollo de la ciencia conducen al progreso ilimitado de la civilización humana.


La Ilustración no es una doctrina ni tampoco una escuela o corriente filosófica

homogénea, sino más bien una etapa en el desarrollo del pensamiento moderno. Por

«Ilustración» se entiende habitualmente el modo de pensamiento dominante. Como

es natural hace muy difícil, si no imposible, la unificación doctrinal de sus

componentes y pone en entredicho incluso la posibilidad de otorgarle una

denominación común a todas ellas que no sea puramente extrínseca.

John Locke, filósofo inglés del siglo XVII, es reconocido por su influyente

legado en la filosofía moderna, particularmente durante la Ilustración.

En el ámbito del diseño gráfico, comprender el legado filosófico de Locke es

fundamental para contextualizar la importancia de la razón, la observación y la

experimentación en la creación visual

El legado filosófico de John Locke durante la Ilustración no solo impactó su

época, sino que sentó las bases para la concepción moderna de la democracia, los

derechos humanos y el papel del gobierno en la sociedad. Su visión ha perdurado a

lo largo de los siglos, inspirando a pensadores, líderes y movimientos en la búsqueda

de sociedades más justas y equitativas.

John Locke da ideas sobre el empirismo, los derechos naturales, el contrato

social, la tolerancia religiosa y la educación, las cuales sentaron las bases para los

principios fundamentales de la Ilustración. Su enfoque en la razón, la experiencia y la

libertad individual contribuyó al desarrollo del pensamiento crítico y el progreso social

que caracterizan este período.


Rousseau está considerado entre los más grandes pensadores de la

Ilustración. Sus ideas sociales y políticas sirvieron de inspiración a la Revolución

francesa. Por su estilo literario se adelantó al romanticismo, y por sus conceptos en

el campo de la educación, se le considera el padre de la pedagogía moderna.

Las principales características de la Ilustración son:

1. El racionalismo: Confianza y fe ciega en la razón ilimitada del ser

humano, la cual, se erige como la única vía para alcanzar la verdad. El ser humano

es ante todo un ser racional y, por ende, debe razonar todo para descubrir la verdad,

adquirir conocimiento y progresar. Progreso que, a su vez, se da a través de una

mayor educación, desarrollo de las ciencias y de la investigación

2. El universalismo: Se establece que hay una ley natural válida y

aplicable para todos los individuos por igual: todos los seres humanos son libres y

tienen derecho a perseguir su felicidad y ningún individuo ha recibido el derecho

natural de mandar sobre el resto (de ahí la idea del contrato social).

3. Tolerancia religiosa: Se defiende la tolerancia religiosa, la libertad de

culto, se condena el fanatismo religioso (definido como locura religiosa cruel), se

critica a las grandes instituciones religiosas, se rechaza la revelación divina como

fuente de poder del monarca y se condena la idea de Estado teocrático,

estableciendo la idea de separación entre Estado e Iglesia.

4. El enciclopedismo: La necesidad de recopilar el conocimiento en

grandes tomos que explicaran el mundo y fueran accesibles a la población


Idealismo
El idealismo es una teoría filosófica que defiende que las ideas existen más

allá de quien las piense. Además, sostiene que es la mejor forma de adquirir

conocimiento.

Llamamos idealismo a toda doctrina filosófica que afirme que las ideas son el

punto de partida de todo conocimiento posible sobre el mundo. No nos adecuamos a

las cosas, sino que las cosas se adecuan a las ideas que tenemos de ellas.

El idealismo es una de las corrientes filosóficas más importantes de los últimos

siglos. Muchos pensadores, como Platón, Leibniz, Kant o Hegel, adhirieron a esta

corriente.

Más allá de sus particularidades, los filósofos idealistas creen que las

ideas son más verdaderas que la materia.

Al igual que los racionalistas, los idealistas afirman que las ideas nos permiten

conocer el mundo de una manera más completa y perfecta que los sentidos. Para

Immanuel Kant (1724-1804), el idealismo, como idealismo trascendental, era una

forma de conocimiento perfecta.

Corrientes idealistas

Por sus diferencias teóricas e históricas, existen distintos tipos o corrientes de

idealismo. Las corrientes principales son:

 Idealismo platónico. Es una forma de realismo. Platón creía que las

ideas forman un mundo independiente (el mundo de las ideas), al que se accede a
través del intelecto y no a través de los sentidos. El mundo material o sensible no es

más que una copia degradada de este.

 Idealismo objetivo o lógico-trascendental. Entiende a la conciencia

como un sistema de estructuras lógicas, apoyadas en las ideas, que permite conocer

la realidad material. Dentro del idealismo objetivo existen subclasificaciones:

 Idealismo trascendental. Fundado por Kant, sostiene que los objetos

son el resultado del trabajo conjunto de la sensibilidad y la razón. Estos objetos se

conocen como fenómenos y son la contracara de los noúmenos, que son los objetos

en sí, independiente de cómo se los perciba.

 Idealismo alemán. Se desarrolló en Alemania y sus principales

representantes fueron Kant, Fichte (1762-1814), Schelling (1775-1854) y Hegel

(1770-1831). El idealismo alemán se construyó sobre el pensamiento kantiano y

sostiene que el mundo es el resultado de una idea absoluta, infinita, universal y a la

vez histórica, cuyo despliegue es lo que llamamos mundo

 Idealismo absoluto. También conocido como idealismo hegeliano, se

considera como una forma de idealismo propia. Hegel sostuvo la necesidad de una

identidad entre pensamiento y ser, sin la cual no habría acceso al conocimiento del

mundo.

 Subjetividad trascendental. Desarrollada por Edmund Husserl (1859-

1938), es una forma de idealismo subjetivo. No plantea una primacía de las ideas por

sobre lo material, pero sostiene que la subjetividad funda la objetividad del mundo.

 Idealismo subjetivo. Piensa a la conciencia como algo real e

individual. Sostiene que las ideas existen en la mente del sujeto y no en un mundo

exterior e independiente, de modo tal que el mundo solo existe en tanto percibido.
Algunos de sus representantes fueron G. Berkeley (1685-1753) y W. Schuppe (1836-

1913).

Características del idealismo

El idealismo es una posición filosófica cuyo significado puede variar según de

qué escuela se hable, como los idealismos subjetivos, objetivo y absoluto. Todas

estas formas de idealismo comparten ciertas características o rasgos en común:

 Un idealista es alguien que no adhiere al materialismo,

al dogmatismo o al empirismo. Incluso se considera que un idealista no es realista,

exceptuando a Platón.

 Según un punto de vista metafísico, el idealismo se caracteriza por

considerar que la mente (o la razón o el espíritu) es el fundamento último de la

realidad. El idealismo de G. Berkeley es un ejemplo de esta postura.

 Todas las formas de idealismo sostienen que las ideas, la consciencia

o el espíritu (pensados como sinónimos) están por encima del mundo material.

 Todos los idealismos sostienen que la verdad se alcanza a través de

la razón, ya sea de manera intuitiva e inmediata o a través de procesos discursivos y

razonamientos lógicos. Nada conocido a través de la sensibilidad hace

al conocimiento.

 El idealismo formal o visto desde una posición epistemológica (de la

teoría del conocimiento) concede la posibilidad de que exista algo independiente a la

mente, pero todo lo que podemos conocer está condicionado al proceso

cognoscitivo (o espiritual) del sujeto que se enfrenta al mundo. Un ejemplo de esta


posición es la filosofía kantiana, para la cual el idealismo no habla de la existencia de

las cosas sino de la forma en la que nos las representamos.

Representantes del idealismo

Entre los principales representantes del idealismo se encuentran Platón,

Descartes, Kant, Hegel y Leibniz:

Platón

Atenas (Grecia), 427 – 347 a. C.

Fue discípulo de Sócrates y luego maestro de Aristóteles. Su trabajo y

pensamiento tuvieron gran influencia en la filosofía occidental y en las prácticas

religiosas. En 387 a. C. fundó la Academia, la primera escuela de filosofía de la

antigua Grecia.

René Descartes

La Haye (Touraine), 1596 – 1650

Descartes fue un filósofo, matemático y físico francés, que influyó a través de

su pensamiento en los ámbitos científico y filosófico. Su filosofía se interesa por

encontrar un camino o método alternativo al de la fe para descubrir y garantizar la

verdad de las ciencias y el conocimiento en general.

Immanuel Kant

Königsber (Alemania), 1724 –1804


Kant fue un filósofo prusiano, considerado uno de los grandes pensadores

alemanes. Estableció que el problema de la filosofía es “saber si la razón es capaz

de conocer”. A su posición filosófica se la conoce como “criticismo” o “idealismo

trascendental”.

Ejemplos de idealismo

El idealismo es, por un lado, una posición respecto al mundo, y por el otro, una

postura filosófica sobre la manera en que se adquiere el conocimiento. Por eso,

ejemplificar su aplicación en la vida cotidiana es imposible.

En otras áreas del conocimiento, se llama “idealistas” a quienes se proponen

una situación ideal que, a priori, parece inalcanzable. Son esos casos en los que

hablamos de posiciones idealistas: un deseo que va más allá de lo posible. Existen,

entonces, situaciones de la vida cotidiana en que se puede ver reflejada esta actitud.

Ninguno de estos ejemplos se relaciona directamente con la postura filosófica del

idealismo.

 Derechos humanos. Si bien todos nacemos con un conjunto de

derechos inherentes, propios de la condición humana, sabemos que en la práctica

muchos de estos derechos se vulneran constantemente. En ese sentido, hablar de

que existen derechos que deben respetarse por el solo hecho de pertenecer a un ser

humano es un planteo despegado de la realidad.

 La Revolución Francesa. Sus premisas de libertad, igualdad y

derechos humanos se basan en conceptos que pueden considerarse ideales en

cuanto a que no pueden ser aplicables en la realidad en su estado puro.


 Don Quijote de la Mancha. La obra de Cervantes cuenta la historia de

un personaje que pierde constantemente contacto con la realidad y plantea

escenarios imposibles como si fueran posibles.

 Las obras de Carlos Marx, Tomás Moro y Henry David Thoreau. A

partir de sus ideas, estos autores explican las características y el funcionamiento de

una sociedad ideal. Ya sea a través de los medios de producción ligados a la clase

trabajadora (en el caso de Marx), la isla llamada literalmente “Utopía” (de Tomás

Moro) o la vida en los bosques en Walden (de Thoreau), en todos estos casos se

plantean escenarios y sociedades desde una perspectiva idealista y utópica, lejana a

las posibilidades reales del mundo contemporáneo.


Conclusión

Las principales corrientes filosóficas han configurado, a lo largo de la

historia, el pensamiento y la manera en que la humanidad entiende el mundo y

su existencia. Cada una de estas corrientes, el racionalismo, el empirismo, la

Ilustración y el idealismo, ha contribuido de manera significativa al desarrollo

de la filosofía y la ciencia, proporcionando herramientas conceptuales para el

análisis de la realidad.

El racionalismo, representado por figuras como René Descartes,

Baruch Spinoza y Gottfried Wilhelm Leibniz, se centra en la primacía de la

razón como fuente principal del conocimiento. Descartes (Pienso, luego

existo), establece una base de certeza indubitable a partir de la cual se puede

construir todo conocimiento. El racionalismo sostiene que las verdades

fundamentales sobre el mundo pueden ser descubiertas a través del uso de la

razón y la lógica, independientemente de la experiencia sensorial. Esta

corriente plantea que existen ideas innatas y principios a priori que son

inherentes a la mente humana y que son esenciales para la comprensión de la

realidad.
En contraposición, el empirismo, defendido por filósofos como John

Locke, George Berkeley y David Hume, argumenta que todo conocimiento

proviene de la experiencia sensorial. Locke, con su teoría de la mente como

una "tabula rasa" (tabla en blanco), sostiene que las ideas y el conocimiento

son adquiridos a través de la interacción con el mundo exterior. Hume,

llevando el empirismo a sus últimas consecuencias, cuestiona incluso la

noción de causalidad y sugiere que nuestras creencias sobre las conexiones

causales son el resultado de hábitos mentales y no de una percepción directa.

El empirismo ha sido fundamental en el desarrollo del método científico, que

se basa en la observación y la experimentación como medios para obtener

conocimiento sobre el mundo.

La Ilustración, un movimiento cultural e intelectual del siglo XVIII, se

caracteriza por la confianza en la razón y el progreso humano. Filósofos como

Immanuel Kant, Voltaire y Jean-Jacques Rousseau promovieron ideales de

libertad, igualdad y fraternidad. La Ilustración marca un punto de inflexión en la

historia, impulsando la Revolución Francesa y la modernidad, y estableciendo

los fundamentos de la democracia y los derechos humanos.

El idealismo, con representantes como Kant, postula que la realidad

está constituida por ideas o construcciones mentales más que por objetos

materiales independientes. Kant introduce el "idealismo trascendental", que

sugiere que el conocimiento humano está limitado por las estructuras de la

mente y que no podemos conocer la "cosa en sí", sino solo los fenómenos.

Hegel, a través de su dialéctica, describe la evolución de la conciencia y la

historia como un proceso racional, en el que la realidad y el pensamiento se


desarrollan de manera interdependiente. El idealismo ha influido

profundamente en el pensamiento filosófico, dando lugar a diversas

interpretaciones y aplicaciones en la metafísica, la ética y la teoría del

conocimiento.

En conjunto, estas corrientes filosóficas han moldeado la manera en

que se concibe el conocimiento, la realidad y la experiencia humana. El

racionalismo y el empirismo representan enfoques opuestos pero

complementarios sobre la fuente del conocimiento, mientras que la Ilustración

destaca la importancia de la razón y el progreso en la vida social y política. El

idealismo, por su parte, subraya la primacía de las ideas y la mente en la

configuración de la realidad. A través del diálogo y la confrontación entre estas

corrientes, la filosofía ha avanzado en su objetivo de entender el mundo y el

lugar del ser humano en él, ofreciendo perspectivas diversas que continúan

influyendo en la reflexión contemporánea.


Glosario

Argumento cosmológico: Es un tipo de argumento filosófico que intenta

demostrar la existencia de Dios a partir de la existencia del cosmos o

universo.

Axiomas: Son proposiciones o principios que se consideran evidentes y que

no requieren demostración, sirven como punto de partida para razonamientos

o teorías.

Criticismo: En filosofía, hace referencia a una corriente que enfatiza el papel

crítico de la razón en la adquisición del conocimiento y cuestiona las

pretensiones dogmáticas.

Cúmulo: Se refiere a una acumulación o conjunto de cosas.

Duda cartesiana: Se refiere a la duda metódica propuesta por Descartes,

que consiste en cuestionar todo aquello en lo que se pueda dudar, con el fin

de llegar a verdades indudables.

Emancipación: Acción de liberarse de ciertas limitaciones o restricciones

impuestas por una situación social, cultural o personal.


Extrínseca: Relativo a algo que es externo a cierta cosa o situación, que no

forma parte de su esencia intrínseca.

Fenomenismo: Postura filosófica que sostiene que solo podemos conocer los

fenómenos o apariencias de las cosas, pero no su realidad esencial.

Gnoseología: Es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio del

conocimiento, sus fundamentos, alcances y limitaciones.

Homogénea: Se refiere a algo que es uniforme en su composición o

naturaleza, sin diferencias significativas internas.

Inflexión: Cambio o giro significativo en una situación o proceso.

Nominalismo: Es una corriente filosófica que sostiene que los universales

(conceptos generales como "rojo" o "mesa") no tienen existencia real

independiente de las cosas individuales. Es decir, los universales son solo

nombres (nombres mentales o lingüísticos) y no tienen una realidad propia.

Ontológico: Relativo a la ontología, la rama de la filosofía que estudia el ser

en cuanto ser, su estructura y sus categorías fundamentales.

Proceso cognoscitivo: Refiere al proceso mediante el cual adquirimos

conocimiento o entendemos algo a través de la percepción, el razonamiento,

la memoria, entre otros mecanismos mentales.

Racionalidad: Es la cualidad de ser racional, es decir, de actuar o pensar de

acuerdo con la razón, la lógica o los principios racionales.

Tabla rasa: Es un concepto que proviene del empirismo y se refiere a la idea

de que la mente humana al nacer es como una "hoja en blanco", sin ideas

innatas, y que el conocimiento se adquiere a través de la experiencia.


Referencias bibliográficas

NOMBRE DEL LIBRO/REVISTA: ENCICLOPEDIA CONCEPTO

AUTOR: ESPÍNOLA J,P,S

EDITORIAL: EDITORIAL ETECÉ

AÑO: 11 DE ENERO 2024

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El empirismo crítico de Karl Popper, Ana Rosa Pérez Ransanz, Signos Filosóficos

2004, VI (11s)

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Principios de filosofía, Racionalismo de Descartes,..

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Carpio-cap.-sobre-Descartes_copy.pdf

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