CONTEXTO DE LA CANCIÓN
La canción "A qué le tiras cuando sueñas" es una de las canciones más
famosas del icónico cantautor mexicano José Alfredo Jiménez. Fue lanzada en
1956 y se ha convertido en un clásico de la música ranchera mexicana. La letra de
la canción reflexiona sobre la vida, el amor y los sueños, y su significado puede
interpretarse de diferentes maneras dependiendo de la perspectiva del oyente.
La expresión "A qué le tiras cuando sueñas" se ha vuelto proverbial en la cultura
mexicana, y se usa para cuestionar las motivaciones y aspiraciones de una
persona.
La canción "A Que le Tiras Cuando Sueñas, mexicano" es una poderosa obra que
resuena con el espíritu nacionalista y la identidad cultural mexicana. Compuesta
por el talentoso trovador y poeta nicaragüense Carlos
Mejía Godoy, la canción se ha convertido en un himno de resistencia y lucha por la
justicia social en América Latina.
En su letra, la canción cuestiona las acciones de aquellos que traicionan sus
raíces y se olvidan de sus valores culturales y su historia. A través de metáforas y
preguntas incisivas, Mejía
Godoy desafía a los mexicanos a reflexionar sobre su identidad y su compromiso
con su pueblo. La frase
"¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?" es una invitación a la introspección, a
recordar las luchas del pasado y a comprometerse con un futuro de justicia y
libertad.
La música misma es un testimonio de la rica tradición folclórica de América
Latina, con sus ritmos pegajosos y sus melodías emotivas que invitan a la
reflexión y la acción. La voz apasionada de Mejía Godoy lleva consigo el peso de
la historia y la esperanza del futuro, inspirando a generaciones de
latinoamericanos a levantarse y luchar por un mundo más justo.
En un momento en que la región enfrenta desafíos políticos, económicos y
sociales, "A Que le Tirás Cuando Sueñas, Mexicano" sigue siendo una llamada a
la resistencia y la solidaridad. Es un recordatorio de que, a pesar de los
obstáculos, la lucha por la libertad y la justicia nunca debe abandonarse. Esta
canción es un símbolo de la resistencia latinoamericana y un himno para aquellos
que sueñan con un mundo mejor.
La canción "A qué le tiras cuando sueñas" de José Alfredo Jiménez refleja la
nostalgia y la melancolía típicas de la música ranchera mexicana. La letra
presenta un diálogo interior en el que el protagonista se cuestiona sobre sus
aspiraciones y el sentido de su vida. A través de metáforas y preguntas, la canción
explora temas universales como el amor, la pérdida y el destino, en el contexto de
la cultura mexicana. Es una reflexión profunda sobre los sueños y las luchas
internas del ser humano.
La canción "A qué le tiras cuando sueñas" se sitúa en el género de la ranchera
mexicana, que es conocida por sus letras emotivas y melancólicas.
En este caso, la canción presenta a un narrador que reflexiona sobre su vida y sus
sueños, cuestionándose sobre el sentido de sus aspiraciones y el rumbo que ha
tomado su existencia.
La expresión "a qué le tiras cuando sueñas" se interpreta como una pregunta
profunda sobre las motivaciones y objetivos de la vida. La canción es una
exploración de las emociones humanas universales, como el amor, la pérdida y la
búsqueda de significado, todo ello dentro del contexto de la cultura mexicana y sus
tradiciones musicales.
La canción aborda temas como la identidad, la lucha por los derechos y la
búsqueda de justicia en México.
Blades utiliza metáforas y referencias culturales para destacar la complejidad y la
diversidad de la sociedad mexicana, así como los desafíos que enfrentan sus
ciudadanos.
"A qué le tiras cuando sueñas mexicano" es una frase que refleja la identidad y las
aspiraciones de México y su gente. La canción, escrita por Rubén Blades, sugiere
que los mexicanos luchan por sus sueños y aspiraciones a pesar de los
obstáculos y desafíos que enfrentan en su país. La letra invita a reflexionar sobre
qué se busca en la vida y qué es lo que realmente importa.
En resumen, la canción es una llamada a la acción y a la reflexión sobre los
sueños y la identidad mexicana Las letras que él componía son dedicadas a las
vecindades, calles de la ciudad, pulquerías, mercados, tiendas y el transporte
público, que son reflejo su profundo conocimiento del folclor vivido en el antes
conocido Distrito Federal, parodiando la manera del ser del mexicano, así como
las costumbres del llamado México olvidado, por eso el público lo apodó como “El
cronista musical de la ciudad”.
Esta obra transcurrió en un periodo que, aunque relativamente es cercano para
nosotros, es muy distinto a las condiciones actuales de nuestro país y por
consecuencia a los diversos cambios económicos, tecnológicos y
socioculturales experimentados a lo largo de casi medio siglo.
Durante generaciones de los años 50s, 60s, ,70s y 80s, Chava Flores fue un
compositor conocido por muchos como el cronista musical y humorista de la
Ciudad de México, ni más ni menos que de la “chilanguiza”.
Su obra marcó un contraste significativo con las tragedias de amores,
despecho, “chupe”, metáforas cursis y valentonadas de las canciones de otros
compositores de la época. Sus canciones describieron, con gran detalle y tono
humorístico, algunos ambientes urbanos de la capital que, como él mismo dijo
en un concierto, tratan de un México que ya se fue y que plasmó en la canción
“Mi México de ayer” con evocaciones urbano-bucólicas.
El periodo donde más prolífico de su vena musical fue el que correspondió al
sexenio de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) con 50 canciones. Contó con
varios intérpretes famosos como Pedro Infante, Toña “La Negra”, Agustín Lara,
Amparo Ochoa, Guadalupe Pineda, José Alfredo Jiménez, Manuel
así como películas, a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado y lo que va
de este. Esto permitió que se difundieran e hicieran populares muchas de sus
canciones, festivas casi todas y dotadas de un humorismo que caló
profundamente en todos los ambientes sociales de la ciudad capital y de todo
México.
Él compositor recreó socarronamente en su vasta obra musical que algunos
afirman consistió en 131 composiciones y otros en 196; la popularidad de
muchas de ellas ha trascendido hasta nuestros tiempos y no sólo porque
incluyen evocaciones nostálgicas de los sesentas, setentas y ochentas, sino que
algunas piezas musicales recogen diversas situaciones y escenarios sociales
que no han perdido vigencia, no obstante, de que fueron creadas hace más de
siete décadas atrás. Los albures, fueron, cultivados tempranamente a lo largo
de la azarosa vida de Chava Flores, que posteriormente fueron incorporados
con prodigalidad en los textos de sus canciones
Constaban de juegos verbales con sentido humorístico encubierto, dialogado,
por la posesión sexual en el que los contendientes buscan vencer al contrario
cuando este queda sin palabras y “expuesto fingidamente”, como mujer u
homosexual pasivo. Por la pura experiencia, sin conciencia alguna de las formas
lingüísticas, los “albures” recurren a diversas figuras retóricas en ese
intercambio de “ordinarieces” que un infaltable coro con risotadas y diversas
expresiones
Lo cual, no está muy alejado de nuestra realidad con respecto a nuestros
tiempos, en los que mucha gente tiene que hacer verdaderos malabarismos
para poder llegar al fin de la quincena, a costa de préstamos de urgencia, pedir
fiado, empeñar algún bien y abstenerse de cualquier lujo
Se muestra el hacer cotidiano de aquello que distingue a los mexicanos de las
clases populares con personajes y situaciones típicas, mismos que contrastan
con los políticos de entonces; los primeros, afectando formas y maneras
calcadas de las “culturas de prestigio”, y los segundos, además, suman la labia,
el embuste, la ignorancia y el desinterés por la gente a la que dicen servir.
Cuando se compuso la canción, México se caracterizaba por la pobreza; la
sobrepoblación y la ausencia de métodos de control natal; la falta de
oportunidades; la migración hacia los Estados Unidos; la corrupción y su símbolo
más representativo, el soborno a la autoridad, el racismo hacia los indígenas y la
gente morena; y el poder absoluto de un solo partido político (el Partido
Revolucionario Institucional, PRI) en todos los niveles de gobierno
Por eso, esta canción intentaba rescatar en forma humorística lo que este famoso
y reconocido cronista de la ciudad pensaba que era la esencia del mexicano.Más
de medio siglo ha pasado desde que esta canción fue escrita y varios de los
problemas sociales y económicos del México de antaño como la pobreza, la
migración ilegal hacia el vecino país del norte, la corrupción, el racismo y el
desempleo persisten y se han agudizado, mientras que otros como el narcotráfico,
los altos niveles de violencia, la dificultad para acceder a la educación pública,
entre muchos más, han aparecido.
A este panorama no muy halagador se suma la unión comercial y cultural de facto
de México con los Estados Unidos,
Chava es considerado un compositor crucial para comprender un momento de
gran relevancia en la sociedad mexicana, uno de los grandes narradores de la
vida del país, pues en sus temas se retrataron los primeros gestos del desarrollo
urbano del Distrito Federal.
Para Chava Flores, la ciudad no sólo fue el lugar en donde se desataban historias
que después podían ser contadas; fue el escenario en donde todo acontecía, en
donde nada podía quedar fuera; ese continente que crece desbordándose de sí
mismo ante tanta algarabía, bullicio y esplendor.
En la mayoría de sus canciones se mezclan, amalgamados, la tradición de una
ciudad no urbanizada y la “modernidad del progreso”; la transformación de un
“México moderno”, con barrios que poco a poco fueron convirtiéndose (aunque
fuera sólo de nombre) en colonias y unidades habitacionales, con vecindades
reedificadas en multo familiares, y calles y avenidas, ahora pomposamente
llamados ejes viales.
ello las aportaciones de la obra de Chava Flores no son menores. Sus letras son
un retrato costumbrista de la ciudad que lo mismo lo vio divertirse que tener
trabajar. Un retrato que puede y deber ser observado desde las más variadas
disciplinas: la Sociología, la Urbanística, la Política, el Derecho, la Lingüística y
sobre todo como una fuente para la Historia.
De manera individual, cada una de sus canciones son historias completas en sí
mismas y ninguna de ellas deja de asombrar y conquistar a quienes por primera
vez las escucha. A la par, como se ha mencionado, sus letras tienen el particular
sentido del humor del mexicano, que aún en la tragedia, la pobreza o la represión
hacer mención nuevamente a los roles sociales de la época, en donde existía la
restricción a las mujeres para entrar a esos “establecimientos de vicio”,
impedimento aún vigente en algunas cantinas de la provincia, y en donde sólo por
un evento importante, podían tener “entrada especial” como flamantes invitadas.
Las letras de sus canciones pueden ser observadas desde distintos ámbitos del
conocimiento y que a todos aportan en lo sustantivo. Incluso en la plática y los
dichos populares tiene su presencia y gran influencia, y que, por ello, no dejará de
ser admirada al escuchar de; de su romántica insoluta, que bien pudo ser su
Ciudad de México que lo vio nacer y a la que sentenció.
En ocasiones, la realidad sea más cruda y cansada de lo que esperamos, y que
deseemos salir huyendo a un lugar donde las responsabilidades no nos acosen;
donde por un momento tengamos un respiro, la oportunidad de las vacaciones
soñadas o dejar de estresarnos con las deudas que nos abruman día a día.
Básicamente esta canción, hace un análisis sobre qué aspira un mexicano, hacia
dónde va y que aspira, pero nos retrata a nuestra sociedad desde la perspectiva
de cómo llegan a ver o pensar sobre los mexicanos. Menciona la esperanza de
ganar la lotería o encontrar un tesoro enterrado de sueños poco realistas que
distraen de la realidad del trabajo duro y la responsabilidad
Nos habla de que las cosas no se consiguen sólo si soñamos, sino que también se
le debe por we un debido esfuerzo y desempeño para lograrlo y posteriormente
cambiar la perspectiva de nuestro país que pueda progresar