Universidad Abierta Para Adultos
ESCUELA
LEYES
ASIGNATURA
ESPAÑOL II
FACILITADOR
LUCRECIA LALONDRIZ GONZÁLEZ
PARTICIPANTE
AMPARO GABINO DE LA CRUZ
MATRICULA
100073794
TEMA
TEXTO DISCURSIVO
FECHA
19/03/2024
Índice
1. Introducción.............................................................................................................3
2. Realiza un comentario heurístico del siguiente texto discursivo, artículo de
opinión. Cuál es el problema, causas y consecuencias del problema, posibles
soluciones..........................................................................................................................4
2.1 La inmoralidad del consumo y el maltrato animal.............................................4
2.2 Artículo de opinión................................................................................................6
3. Conclusión................................................................................................................7
1. Introducción
En la sociedad moderna, la relación entre los seres humanos y los animales ha sido
objeto de debate y controversia. ¿Cómo estamos realmente tratando a los seres vivos
que comparten nuestro planeta? ¿Estamos respetando sus derechos y considerando su
bienestar de manera ética? Estas son preguntas que nos invitan a reflexionar sobre el
tratamiento inmoral hacia los animales en nuestra sociedad actual. En este artículo de
opinión, exploraremos el problema de la falta de consideración ética hacia los animales,
analizaremos sus causas y consecuencias, y propondremos posibles soluciones para
promover un trato más justo y respetuoso hacia todas las formas de vida en el mundo.
2. Realiza un comentario heurístico del siguiente texto discursivo, artículo de
opinión. Cuál es el problema, causas y consecuencias del problema, posibles
soluciones.
2.1 La inmoralidad del consumo y el maltrato animal
Mahatma Gandhi afirmaba que “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden
juzgarse por la forma en la que trata a los animales”, queriendo decir con ello que la
manera en que nos relacionamos con las demás especies es reflejo del grado de
refinamiento cultural de nuestras sociedades. Y aunque en principio es fácil estar de
acuerdo con el líder indio, no lo es tanto cuando ello implica un cambio radical en
nuestros hábitos de vida, como la alimentación, el entretenimiento o el consumo.
Las industrias modernas han sido hábiles en escondernos el modo en cual fabrican sus
productos: con qué los hacen, de qué manera, cómo los prueban. Y nosotros,
consumidores empedernidos, jugamos el mismo juego, dado que en el fondo preferimos
no saber.
Nos tapamos los ojos frente a la industria alimenticia, cuyos animales son criados en
condiciones crueles e insalubres, y después atestados de antibióticos para combatir las
infecciones que su propio modelo de vida les genera. Nos tapamos los ojos frente a los
laboratorios de testeo de maquillaje, donde animales son obligados a sufrir producto tras
producto para que usted o yo podamos usar un champú con enjuague sin correr el riesgo
de alguna reacción alérgica, pues ya un centenar de animales las tuvieron en nuestro
lugar.
Nos tapamos los ojos, porque en el fondo no nos importa, o porque sentimos que no hay
nada que hacer, que esa industria implacable es la misma que nos da trabajo, nos lleva el
pollo listo al supermercado o nos permite creer que lucimos el mismo peinado que esa
estrella de cine que le hace al champú la publicidad.
¿Qué dice esto de nosotros, en los términos de Gandhi? ¿Qué dice sobre nuestra
moralidad, nuestra empatía, nuestra visión de la vida más allá de nuestra especie?
Nuestras víctimas animales
No propongo el regreso a las cavernas, ni el más estricto vegetarianismo, ni tampoco
una vida enemiga de la higiene y las costumbres sociales de la época. Esos son
argumentos con los que a menudo se ridiculiza cualquier intento por pensar en términos
morales lo que a todas luces es una realidad monstruosa: tratamos a los animales como
mercancía.
Y eso es algo que hace un par de siglos apenas hacíamos también con los seres
humanos: los reducimos a la esclavitud. Solo que en el caso de los animales es mucho
peor: los empujamos desde que nacen a la minusvalía, a un lugar de inferioridad y
padecimiento, porque ni siquiera tienen voz para expresarnos, en términos que
queramos entender, que su sufrimiento es idéntico al nuestro. El esclavo al menos
poseía la palabra, con la que podía maldecir al amo y jurarle venganza. Nuestras
víctimas animales no tienen ni siquiera el consuelo de la rabia.
Que los seres humanos debemos alimentarnos de plantas y animales, es una realidad que
para algunos es inescapable. Una práctica, además, que no inventó la modernidad, sino
que nos acompaña desde que surgimos sobre la faz del planeta y que compartimos,
incluso, con los propios animales. No podemos al mismo tiempo considerarnos
superiores, ocupar el lugar de mando en el planeta, y tratarlos de un modo que no
reservamos ni al más infame de los miembros de nuestra especie.
Si existen derechos humanos, si en verdad los consideramos el fundamento de una
existencia moral frente a nuestros semejantes, ¿Cómo es que no hemos hecho lo mismo
con los derechos universales de los animales, la inmensa mayoría de los cuales sufre
como nosotros, siente como nosotros y muere como nosotros?
Eso es algo para lo que el mundo moderno no tiene respuesta
2.2 Artículo de opinión
El texto discursivo expone de manera clara y contundente el problema del tratamiento
inmoral hacia los animales en la sociedad moderna. Se destaca la falta de consideración
ética y moral en la forma en que se crían, utilizan y sacrifican a los animales para
diversos fines, como la alimentación, la experimentación cosmética y el
entretenimiento.
El problema central radica en la consideración de los animales como meros objetos o
mercancías, privándolos de sus derechos básicos y sometiéndolos a condiciones de vida
inhumanas y sufrimiento innecesario. Esta falta de respeto hacia otras formas de vida
evidencia una carencia de empatía y moralidad por parte de la sociedad.
Una de las principales causas del problema es la desinformación y la opacidad de las
industrias que explotan a los animales, ocultando las prácticas crueles detrás de la
producción masiva de alimentos y productos. Además, la comodidad y la indiferencia de
los consumidores al no querer conocer la realidad detrás de lo que consumen
contribuyen a perpetuar esta situación.
Las consecuencias directas incluyen el sufrimiento animal injustificado, la perpetuación
de un sistema basado en la crueldad y el desprecio hacia otras formas de vida. A nivel
social, refleja una falta de conciencia moral y un alejamiento de los valores éticos
fundamentales que deberían regir nuestras interacciones con el mundo natural.
Entre las posibles soluciones se encuentran promover la educación y concienciación
sobre el trato ético hacia los animales, exigir transparencia en las prácticas industriales
que afectan a los animales, fomentar alternativas sostenibles y respetuosas con el medio
ambiente, así como impulsar legislaciones más estrictas para proteger los derechos de
los animales.
Para finalizar el texto plantea un llamado a la reflexión sobre nuestra relación con los
animales y nos invita a cuestionar nuestras acciones en busca de un trato más justo y
ético hacia todas las formas de vida en el planeta.
3. Conclusión
En conclusión, el tratamiento inmoral hacia los animales en la sociedad moderna es un
problema que requiere nuestra atención y acción. Reflexionar sobre nuestras
interacciones con los seres vivos que nos rodean nos invita a considerar la importancia
de respetar su bienestar y derechos. Es fundamental promover un cambio de actitud,
fomentar la concienciación y adoptar medidas concretas para proteger a los animales de
la explotación y el sufrimiento injustificado. Al hacerlo, contribuimos a la construcción
de un mundo más ético, compasivo y equitativo para todas las formas de vida en el
planeta. Juntos, podemos marcar la diferencia y promover un trato más justo y
respetuoso hacia los animales en nuestra sociedad.