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Actualización RCP Pediátrica 2023

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4 Capítulo

Actualización en reanimación
cardiopulmonar pediátrica

Dra. Ana Carola Blanco


Pediatra - Terapista Intensiva Pediátrica UBA/SAP.
Coordinadora PALS SAP/AHA.
Médica de Planta UCIP Hospital Posadas.
Docente Adscripta UBA.

Dra. Mariam Irene Sarli


Pediatra- Terapista Intensiva Pediátrica UBA/SAP.
Coordinadora PALS SAP/AHA.
Jefa de Sección de Terapia Intermedia Hospital Posadas.
Docente Adscripta UBA.

Agradecimientos:
Dr. Rodolfo Pablo Moreno, Dr. Guillermo Eduardo Moreno y Dr. José
Blanco por su lectura crítica de este capítulo y sus valiosos aportes.
Objetivos
Describir las maniobras de la reanimación cardiopulmonar pediátrica.
Describir la importancia de la prevención primaria y secundaria del
paro cardíaco.
Enumerar los requisitos para que la reanimación cardiopulmonar se
pueda considerar de alta calidad.
Valorar la importancia del uso del desfibrilador externo automático
para todas las edades.
Conocer los algoritmos de soporte vital básico pediátrico, para un
único reanimador y para dos o más reanimadores.
Conocer los algoritmos de soporte vital avanzado pediátrico.
Identificar los ritmos de paro.

Esquema de contenidos
RCP

Soporte vital básico Soporte vital avanzado


Ritmos de paro
(SVB) (SVAP)

Secuencia de RCP avanzada


Definiciones Asistolia
Manejo del paciente
Prevención primaria y Fibrilación ventricular
post-paro
secundaria Actividad eléctrica sin pulso
Finalización de la
Desarrollo (AESP)
reanimación

Donación de órganos Entrenamiento

100 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Soporte vital básico pediátrico
Introducción
Cada cinco años las sociedades internacionales relacionadas con la Atención Cardio-
vascular de Emergencia realizan la revisión y evaluación de la producción científica de
ese período para actualizar las recomendaciones sobre el tema. Estas recomendacio-
nes incluyen las Guías Neonatales, Pediátricas y de Adultos.

En esta revisión nos referiremos a las recomendaciones pediátricas.

En pediatría, la mayoría de los paros cardíacos son resultado de un shock, una insufi-
ciencia respiratoria progresiva, o una combinación de ambos. Con menor frecuencia los
paros cardíacos pediátricos se producen sin signos de alarma, por ejemplo: colapso
súbito, a partir de una arritmia: fibrilación ventricular o una taquicardia ventricular.

De los niños con paro cardíaco extrahospitalario, sólo alrededor del 8% sobreviven al
alta hospitalaria. El resultado mejora en el caso de paro cardíaco intrahospitalario, si
bien la supervivencia al alta hospitalaria es solo del 43%. La supervivencia neurológica
intacta también es mayor si el paro se produce en el hospital. Por lo tanto, se recomien-
da que los pacientes en riesgo de sufrir un paro cardiorrespiratorio (PCR), sean monito-
rizados en instituciones apropiadas.

Se consideran pacientes en riesgo aquellos que presenten signos de dificultad respira-


toria de moderada a severa, o signos de falla hemodinámica. Algunos niños tienen ries-
go aumentado por comorbilidades (por ejemplo: cardiopatías congénitas, displásicos
pulmonares, eventos breves con resolución ad integrum conocido por la sigla en inglés
BRUE (brief resolved unexpected event), pacientes con secuelas neurológicas).

La tasa de supervivencia es mayor cuando el ritmo es desfibrilable, en comparación


con la asistolia.

La reanimación cardiopulmonar (RCP) básica hay que iniciarla lo antes posible con el
objetivo de proteger el sistema nervioso central y otros órganos vitales.

Definiciones
Se llama Reanimación Cardiopulmonar (RCP) al conjunto de maniobras que buscan
sostener y recuperar las funciones cardíacas y pulmonares con el objetivo de lograr la
sobrevida con preservación neurológica.

La RCP básica busca mantener el flujo sanguíneo a través de las compresiones y el


flujo de aire con ventilación, ya sea boca a boca o a través de una bolsa y máscara.

La RCP avanzada utiliza monitoreo, drogas y otros elementos, para restituir las funcio-
nes cardíacas y respiratorias.

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 101


En las recomendaciones se considera:
• Lactante: desde 1 mes a 1 año de edad
• Niño: desde 1 año hasta la pubertad (determinado por la aparición
de signos sexuales secundarios; vello pubiano, axilar y desarrollo
mamario)
• Adulto: a partir de la pubertad

Prevención
Dado el pobre pronóstico de sobrevida del Paro Cardiorrespiratorio (PCR) en pediatría
es esencial tratar de prevenirlo.

Lo mejor que puede pasar es que no pase.

La prevención puede ser:

- Primaria: busca evitar los factores de riesgo: por ejemplo, normativas y educación
para evitar las lesiones no intencionales; vacunas para evitar enfermedades
infecciosas.

- Secundaria: teniendo en cuenta que el PCR suele ser el evento terminal de un pro-
ceso y que la sobrevida es mejor cuando el paciente está en el ámbito hospitalario,
es fundamental el reconocimiento de situaciones de riesgo para el PCR: por ejemplo:
insuficiencia respiratoria y/o circulatoria (shock).

Si se detecta un paciente en riesgo, debe ser monitorizado y tratado de acuerdo a la eva-


luación del riesgo. El PCR sin monitoreo es un marcador de mala calidad de la atención.

Desarrollo
Diagnóstico de PCR: en la evaluación rápida inicial se observa que la víctima no se
mueve, no responde al estímulo y no respira o solo tiene respiraciones agónicas (gas-
ping). La evaluación debe ser rápida, menos de 10 segundos.

Luego se procede a pedir ayuda, y después se busca el pulso (carotídeo en mayores


de un año, braquial en menores). Si no se encuentra pulso en menos de 10 segundos
se inicia la RCP.
Secuencia C-A-B
En lactantes y niños se debe comenzar la reanimación cardiopulmonar (RCP) con com-
presiones torácicas. La RCP debe comenzar con 30 compresiones (si es un reanimador
único) o 15 compresiones (si son 2 reanimadores) seguido por 2 ventilaciones. Esto se
denomina “Secuencia C-A-B”. (C: compresiones, A: vía aérea, B: ventilaciones).

102 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Desde el 2010 las guías de la AHA (American Heart Association) recomiendan la se-
cuencia C-A-B para la RCP de víctimas de todas las edades, y esta recomendación
continua en las guías publicadas en el año 2015.

De todos modos, se resalta que a lactantes y niños se les


debe practicar RCP convencional, o sea con compresiones y
ventilaciones. El carácter asfíctico de la mayoría de los paros
cardíacos pediátricos hace que la ventilación sea necesaria.

Se comienza con compresiones porque diversos estudios demuestran que se acorta el


tiempo de inicio de las compresiones.

Se deben realizar 5 ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones (en un


reanimador único) o 10 ciclos de 15 compresiones y 2 ventilaciones (si son
2 reanimadores) hasta llegar a los 2 minutos de reanimación, con una frecuencia del
masaje equivalente a 100 a 120 compresiones por minuto.

Se estableció el número de compresiones buscando un equilibrio entre el logro de una


presión adecuada (que permita la perfusión coronaria) sin producir fatiga en el opera-
dor. En pediatría, como se enfatizan las ventilaciones, se cambia la relación a 15 com-
presiones y 2 ventilaciones, siempre y cuando haya dos operadores.

A los 2 minutos de comenzar la RCP, se debe revalorar al paciente, y si al palpar pul-


sos centrales (máximo 10 segundos para la maniobra) no se encuentran los mismos, se
debe continuar con la RCP.

La RCP debe iniciarse inmediatamente después de hecho


el diagnóstico, ya sea con un reanimador,
dos reanimadores o el equipo completo.

En el caso que sean dos reanimadores durante los 10 segundos que se palpan los
pulsos, se deben intercambiar los roles: el reanimador que se estaba encargando del
masaje cardíaco deberá pasar a la ventilación, y el que se estaba encargando de la ven-
tilación, deberá pasar al masaje cardíaco.

Al llegar a los 2 minutos, si aún no se hubiera activado el sistema de emergencias, se


deberá pedir ayuda al número local de emergencias médicas (911 o 107) y solicitar que
aporten un desfibrilador externo automático (DEA).

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 103


Las compresiones torácicas deben hundir el tórax al menos un tercio del diámetro
Profundidad de
anteroposterior. Esto equivale a 4 cm en lactantes y 5 cm en niños y adultos. Si
la compresión
bien es difícil objetivar esta medida, permite entender que la compresión debe ser
torácica
profunda.

Frecuencia
En lactantes, niños y adultos la frecuencia de las compresiones torácicas
de las
recomendada es de 100 a 120 por minuto. En otras palabras, esa sería la
compresiones
velocidad con que se realizan las compresiones.
torácicas

Técnica de las compresiones

En lactantes:

• Con un solo reanimador: utilización de los dedos índice y medio para comprimir
en el centro del pecho, a la altura de las tetillas. Esto permite dejar la otra mano libre
para mantener la vía aérea permeable.

Fotografía Nº 1: Masaje de lactante con un operador

• Con dos reanimadores: abrazar el tórax y comprimir con ambos pulgares en la


misma ubicación del tórax.

104 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Fotografía Nº 2: Ventilación y masaje de lactante con dos operadores

En niños:

• Comprimir con el talón de una (o ambas manos). Igual ubicación.

Fotografía Nº 3: Masaje de niño con un operador

Ventilación

Colocar al paciente en posición que permita permeabilizar la vía aérea:

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 105


• Maniobra de extensión de la cabeza y elevación del mentón (po-
sición de olfateo): sostener el mentón y elevarlo para permitir una
ligera extensión de la cabeza.
• Tracción mandibular sin extensión de la cabeza: si se sospecha
lesión de columna cervical: protruir la mandíbula manteniendo la
inmovilización de la columna cervical. Si esta maniobra no abre la vía
aérea, usar la maniobra extensión de la cabeza y elevación del men-
tón o tracción mandibular con una ligera extensión de la cabeza.
La ventilación puede ser boca a boca o boca boca-nariz (en lactantes) o utilizando dis-
positivo de bolsa y mascarilla que se describe más adelante.

En todos los casos, la duración de la ventilación es de


1 segundo, con el volumen suficiente para corroborar una
expansión torácica visible. Utilizar oxígeno en cuanto esté
disponible.

Para que la RCP se pueda considerar de alta calidad es necesario que:


• La frecuencia de las compresiones sea adecuada (entre 100 y 120
por minuto).
• La profundidad de las compresiones sea adecuada (4 a 5 cm según
edad).
• El número y la duración de las interrupciones de las compresiones
sea la mínima (menos de 10 segundos).
• La descompresión torácica sea completa luego de cada compresión.
• La ventilación no sea excesiva. Hay que usar la fuerza y el volumen
necesario para lograr que el tórax se eleve en forma simétrica.

RCP solo con compresiones: a los lactantes y niños que sufran un paro cardíaco se
les debe practicar RCP con compresiones y ventilaciones. Sin embargo, si los reanima-
dores no quisieran o no pudieran administrar ventilación, se recomienda que, al menos,
realicen RCP solo con compresiones.

Uso del desfibrilador externo automático

El desfibrilador externo automático (DEA), disponible en muchos lugares públicos, es


un instrumento que permite detectar, en el contexto de un PCR clínico, si el paciente
requiere o no desfibrilación y descargar una dosis eléctrica fija.

106 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Fotografía Nº 4: Desfibrilador externo automático (DEA)

Se conecta luego del diagnóstico de PCR siguiendo las instrucciones que va verbali-
zando una grabación que posee el propio dispositivo.

La secuencia básica es la siguiente:


• Accionar el DEA
• Colocar los parches en el pecho desnudo del paciente,
en la ubicación que está dibujada en los mismos parches
• Conectar los electrodos al DEA
• Esperar las instrucciones del DEA.
Estas son:
o Analizando el ritmo. No toque al paciente
o Se aconseja (o no se aconseja) una descarga
o DEA cargándose
o Oprima el botón de descarga ahora

Iniciar inmediatamente la RCP empezando con las compresiones. Aprovechar la pausa


del análisis y descarga para intercambiar las funciones de los reanimadores.

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 107


Fotografía Nº 5: Colocación de parches del DEA en niño

Fotografía Nº 6: Colocación de parches del DEA en lactante

En resumen: el DEA analiza el ritmo, recomienda o no la descarga, realiza la carga en


forma automática y requiere del operador para que confirme la descarga apretando el
botón correspondiente.

Es importante reiniciar la RCP inmediatamente después de la descarga, comenzando


con las compresiones. Sólo interrumpir las compresiones cuando el DEA analiza el rit-
mo y mientras se descarga la dosis de electricidad.

108 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Si el DEA NO aconseja una descarga, se debe tomar el pulso. Si el paciente no tiene
pulso se reinicia la RCP.
Se promueve su instalación en el marco de la desfibrilación de acceso público, porque
es seguro y sencillo de usar, aún por personas con entrenamiento básico.
Se lo usa en el contexto de la RCP básica. En pediatría tiene indicaciones precisas en
el colapso súbito, pero puede ser utilizado para descartar el ritmo desfibrilable en todos
los casos.
Su utilización depende del grupo etario:

Lactantes (de Se preferirá el uso del desfibrilador manual; sólo si no es posible contar con uno,
1 mes a 1 año) se utilizará el DEA con reducción de la carga eléctrica.
Desde el año Deberían usarse los parches pediátricos y el sistema de reducción de carga
hasta los 8 eléctrica.
Mayores de Se utilizan los parches y el adaptador estándar. También se usan los parches
8 años estándar si no se conoce la edad de la víctima.
En todos Si no se cuenta con otra opción, se utilizará la carga completa para adultos como
los casos último recurso.

En el ámbito hospitalario (y especialmente en lactantes) se


aconseja el uso de un desfibrilador manual porque permite
ajustar la dosis con más precisión.

Los desfibriladores manuales exigen que el operador evalúe el ritmo en el monitor y


defina la mejor estrategia a utilizar. Puede programarse en forma sincrónica (o cardio-
versión) o asincrónica (desfibrilación). Ver Fotografía Nº 4

La descarga se hace a través de las paletas que pueden ser grandes o pequeñas.
Estas últimas se usan para pacientes menores de 1 año o con peso menor a 10 kg.
Las paletas grandes o de adulto son para pacientes mayores de 1 año y peso mayor a
10 kg. Debe utilizarse en la paleta un gel que permita la trasmisión del impulso eléctrico.
Puede ser gel para desfibrilador o xilocaína en gel. No debe utilizarse el gel de ecografía
o alcohol gel.

Colocar las paletas de desfibrilación de forma tal que el corazón quede situado entre
ellas. Colocar un parche en el lado superior derecho del tórax de la víctima debajo de la
clavícula derecha y el otro a la izquierda del pezón izquierdo, en la línea axilar anterior
directamente sobre el corazón. Colocar las paletas de forma que no se toquen, como
mínimo a 3 cm de distancia.

Colocación anteroposterior de las paletas o parches: se pueden colocar una sobre el


corazón de la víctima y la otra en la espalda. La colocación anteroposterior puede ser
necesaria en un lactante, especialmente si sólo se dispone de paletas grandes.

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 109


En caso de que haya otras personas presentes, para garantizar la seguridad durante la
desfibrilación avise a los demás que está a punto de realizar una descarga y que deben
alejarse. Y realice una inspección visual. Asegúrese que si el paciente estaba recibiendo
oxígeno, éste se desconecte en el momento de la descarga.

Antes de iniciar la reanimación se deberá verificar la


seguridad de la escena. Esto es que no haya peligro para
el reanimador ni para la víctima. Por ejemplo: interrumpir
el tránsito vehicular si la escena transcurre en una calle o
autopista; retirar a la víctima si hay un incendio. El objetivo es
evitar que el rescatador se convierta en otra víctima.

Tabla Nº 1: Algoritmo de paro cardíaco pediátrico para un único reanimador,


profesional de la salud, que proporciona soporte vital básico (SVB)

Verificar la seguridad de la escena


Si la víctima no responde al estímulo Activar Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y
solicitar DEA
(Uso de teléfono celular)
Si la víctima no respira Verificar pulso
Si tiene pulso y no respira Ventilación de rescate: 12 a 20/minuto. Comprobar
el pulso cada 2 minutos
Si no tiene pulso RCP: 30 compresiones y 2 ventilaciones
A los 2 minutos buscar DEA, si aún no llegó Si el ritmo es desfibrilable, administrar la descarga
Reanudar la RCP

Tabla Nº 2: Algoritmo de paro cardíaco pediátrico para 2 o más reanimadores,


profesionales de la salud, que proporcionan SVB

Verificar la seguridad de la escena


Si la víctima no responde 1er reanimador: permanece con la víctima
2do reanimador: activa SEM y solicita DEA
Si la víctima no respira o sólo jadea Verificar pulso
Si tiene pulso Ventilación de rescate: 12 a 20/minuto
Comprobar el pulso cada 2 minutos
Si no tiene pulso RCP: 15 compresiones y 2 ventilaciones
1er reanimador realiza las compresiones
2do reanimador realiza las ventilaciones
A los 2 minutos buscar DEA, si aún no llegó Si el ritmo es desfibrilable, administrar la descarga
Reanudar la RCP

110 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Técnicas de ventilación: para realizar la ventilación de un lactante o niño se debe
abrir la vía aérea y sellar la máscara a la cara con la técnica de sujeción C-E. (La C se
forma con el pulgar e índice para sujetar la máscara a la cara, y la E se forma con los
dedos medio, anular y meñique de la misma mano que elevan la mandíbula). Esta téc-
nica es la misma que en las recomendaciones anteriores. La ventilación debe ser de 1
segundo de duración, constatando que la elevación del tórax sea simétrica.
En los lactantes y niños que se encuentren en paro respiratorio se debe realizar una
ventilación cada 3 a 5 segundos (alcanzándose de 20 a 12 respiraciones por minuto).
Se aconseja utilizar el sistema de máscara y bolsa autoinflable.
• Máscara:
Debe ser de tamaño adecuado a la víctima, abarcando desde el puente nasal hasta el
mentón. No debe comprimir los ojos. Debe ser blanda para que se adapte a las formas
de la cara.
Se recomienda que sea transparente para que permita visualizar el color de los labios y
la presencia de secreciones, sangre y/o vómito.

Fotografía Nº 7: Imagen de máscara

• Bolsa autoinflable:
Consta de un sistema de válvulas que permiten el flujo unidireccional de los gases.

Estas válvulas son:


• La que se encuentra entre la fuente de oxígeno y la bolsa propia-
mente dicha.
• Entre la bolsa y la máscara, se conoce como en “boca de pescado”.
• Válvula de PEEP: permite mantener condiciones de presión positiva
al final de la espiración cuando el paciente lo requiere.
• Válvula pop-off: permite liberar el exceso de presión. Debe estar
desactivada cuando se utiliza con la máscara y activarse cuando el
paciente tiene tubo endotraqueal o dispositivo avanzado de la vía
aérea.
Reservorio de oxígeno: es importante para lograr una fracción inspirada de oxígeno del 100%.

Se aconseja utilizarla conectada a una fuente de oxígeno.

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 111


Fotografía Nº 8: Imagen de bolsa autoinflable

Fotografía Nº 9. Imagen de bolsa autoinflable: válvula “boca de pescado” cerrada y


abierta

112 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Soporte vital avanzado pediátrico
(SVAP)
Conceptos generales
El paro cardíaco es el cese de la circulación sanguínea causado por una actividad me-
cánica cardíaca ausente o ineficaz. El niño está inconsciente y no respira o solo jadea o
boquea, y no existe pulso detectable.
El paro cardíaco más común en lactantes y niños es el paro por hipoxia o asfixia. El paro
cardíaco súbito es menos común en niños que en adultos, y está causado por el desarrollo
repentino de una arritmia, como fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso.
Si durante la reanimación el paciente tiene colocado un dispositivo avanzado para la vía
aérea (tubo endotraqueal), el reanimador debe efectuar una ventilación cada 6 segun-
dos (10 ventilaciones por minuto) sin detener las compresiones torácicas. Las compre-
siones torácicas se realizan sin interrupción a una frecuencia de 100 a 120 compresio-
nes por minuto. Ver secuencia de RCP avanzada algoritmos 1 y 2.

Algoritmo Nº 1: Asistolia

ASISTOLIA o AESP (actividad eléctrica sin pulso)

• Verificar conciencia
Es un PCR? • Respiración
• Pulso

Iniciar RCP básica con oxígeno


Conectar monitor cardíaco y verificar ritmo

Asistolia o AESP

Vía IV o IO
RCP 2 minutos
Adrenalina c/3 a 5 min

Reevaluar cada 2 minutos o 10 ciclos de 15 compresiones: 2 ventilaciones

Continúa en asistolia o AESP

Adrenalina c/3 a 5 min


RCP 2 minutos
Buscar causas reversibles del PCR

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 113


Algoritmo Nº 2: Fibrilación ventricular y/o taquicardia ventricular sin pulso

FIBRILACIÓN VENTRICULAR (FV)/ TAQUICARDIA VENTRICULAR sin pulso (TV)

• Verificar conciencia
Es un PCR? • Respiración
• Pulso

Iniciar RCP básica con oxígeno


Conectar monitor cardíaco y verificar ritmo

FV/TV sin pulso

Descarga a 2 Joules/kg

RCP 2 minutos Vía IV o IO

FV/TV sin pulso

Descarga a 4 Joules/kg

RCP 2 minutos Adrenalina 0,01 mg/kg

FV/TV sin pulso

Descarga a 4 Joules/kg

RCP 2 minutos Amiodarona o Lidocaína

114 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


Elementos de la secuencia de RCP avanzada
1. Monitor: debe colocarse un monitor a todo paciente en riesgo o con PCR diagnos-
ticado clínicamente. Permite evaluar el ritmo y definir la necesidad o no de desfibrila-
ción o medicación específica.

2. Acceso vascular: todo paciente en PCR debe tener un acceso vascular permea-
ble. Si el paciente no tenía vía cuando se produce el paro, debe colocarse un acceso
intraóseo o intravenoso. Este acceso debe ser rápido, seguro y eficaz para la admi-
nistración de drogas y fluidos, por lo que recomendamos el uso del acceso intraóseo
como primera opción.
También debe considerarse, por las mismas razones, en el shock hipotensivo.

3. Administración de drogas: la administración de medicamentos se debe realizar


durante las compresiones, ya que el flujo sanguíneo generado por las mismas hace
circular los fármacos.

Los fármacos utilizados dependen del ritmo observado en el monitor:

Para la asistolia (que es el ritmo más frecuente en pediatría) se utiliza la adrenalina.

Para la fibrilación o taquicardia ventricular sin pulso, se utiliza –junto con la terapia
eléctrica– la adrenalina y posteriormente, amiodarona o lidocaína. Ambas son igual-
mente aceptables cuando no hay respuesta a la segunda descarga.

Manejo del paciente post-paro


Luego del retorno de la circulación espontánea tras un paro cardíaco se debe intentar
alcanzar la normoxemia. Se debe titular la administración de oxígeno para llegar a una
saturación de oxihemoglobina de entre el 94% y el 99%. Tras el retorno de la circulación
espontanea debe evitarse la hipercapnia o una hipocapnia grave.

Mantener una evaluación hemodinámica exhaustiva. Es altamente probable que el


paciente requiera sostén de inotrópicos o vasopresores al menos las primeras 24 horas
para mantener la presión arterial por encima del percentilo 5 para la edad.

Mantener la normotermia. Se debe controlar la temperatura y tratar la fiebre inmedia-


tamente. En los pacientes que estén en coma tras un paro extrahospitalario, se pue-
den mantener en normotermia (36 a 37,5°C) durante 5 días o 2 días en hipotermia (32 a
34° C) seguidos de 3 días de normotermia.

En niños que permanezcan en coma luego de un paro intrahospitalario no hay datos


para recomendar la hipotermia en lugar de la normotermia.

El paciente debe permanecer internado en un área de cuidados intensivos con evalua-


ción de la posible afectación multiorgánica.

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 115


Tanto para la RCP básica como avanzada es esencial el
trabajo coordinado en equipo con distribución de roles.
Estos roles pueden variar de acuerdo a la disponibilidad y
experiencia de los operadores pero es imprescindible que
haya una persona que asuma el rol de coordinador o líder.
Este será el responsable de distribuir las funciones de los otros
participantes. Hacerlo requiere entrenamiento.

Finalización de la reanimación
No hay consenso sobre en qué momento se debe interrumpir la reanimación, aunque
está comprobado que cuánto más prolongada es la misma, menor es la probabilidad de
sobrevida y de indemnidad neurológica. Los esfuerzos de reanimación deberían pro-
longarse en el PCR por taquicardia ventricular sin pulso o fibrilación ventricular, y en el
ahogamiento en agua helada. En el caso del PCR presenciado por testigos la posibili-
dad de éxito es mayor ya que se iniciarán las maniobras en forma inmediata.

Donación de órganos
Todos los pacientes que luego de un paro cardíaco se
consiguen reanimar y posteriormente fallecen por paro
cardíaco o muerte cerebral deberían evaluarse como
donantes de órganos potenciales. Los pacientes en los que
no se logra el retorno de la circulación luego de un paro, con
la consiguiente suspensión de los esfuerzos de reanimación,
pueden considerarse donantes potenciales de riñón, hígado
y otros tejidos en lugares donde se puedan recuperar
rápidamente los órganos.

Signos clínicos útiles que se asocian con secuelas neurológicas luego del paro cardíaco:

- Ausencia de reflejo pupilar a la luz a las 72 horas o más del paro cardíaco.

- Presencia de estado mioclónico durante las primeras 72 horas posteriores al paro


cardíaco.

116 Blanco / Sarli • Actualización en reanimación cardiopulmonar pediátrica


- Ausencia de onda cortical evaluada mediante potenciales evocados somatosensoria-
les de 24 a 72 horas después del paro cardíaco.

- Presencia de una reducción marcada en la sustancia gris/blanca en la tomografía


axial computada obtenida a las 2 horas siguientes al paro cardíaco.

- Restricción en la difusión en la resonancia magnética cerebral entre 2 y 6 días luego


del paro cardíaco.

- Ausencia persistente de reactividad de electroencefalograma a estímulos externos a


las 72 horas del paro cardíaco.

- Brote-supresión persistente o estado epiléptico resistente al tratamiento en el elec-


troencefalograma después del recalentamiento.

Entrenamiento
El entrenamiento en RCP ayuda a que las personas aprendan las habilidades y adquie-
ran la confianza necesaria para realizar una RCP cuando se encuentran con una víctima
de paro cardíaco. Para lograrlo, los cursos deben ser de alta calidad con énfasis en la
práctica.

No hay una recomendación sobre la frecuencia en que se debe hacer la capacitación


en RCP, ya que depende del área de trabajo habitual. Pero, si el profesional no está
en contacto frecuente con pacientes críticos o en PCR, se sugiere que el intervalo sea
menor a 2 años. Un entrenamiento más frecuente en las habilidades de soporte vital bá-
sico y avanzado podría ayudar a aquellos reanimadores potenciales que vayan a encon-
trarse con una víctima de paro cardíaco.

La Sociedad Argentina de Pediatría, consciente de la importancia de este entrenamien-


to, dispone de curso de Reanimación Avanzada Pediátrica en casi todas las filiales.

La lista completa de las sedes del Programa ERA (Emergencias y Reanimación Avanza-
da) PALS (Pediatric Advanced Life Support) figura en la página de la SAP, en la sección
de Educación Continua.

[Link]

Además, la SAP ofrece la posibilidad de hacer cursos itinerantes en lugares distantes a


las filiales mencionadas a quienes lo soliciten.

PRONAP 2019 • Módulo 2 • Capítulo 4 117

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