0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas6 páginas

Revision Bibliografica - Margoth Alulema

Cargado por

magocita.martin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas6 páginas

Revision Bibliografica - Margoth Alulema

Cargado por

magocita.martin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Relación entre sarcopenia y síndrome de fragilidad en adultos mayores.

Relationship between sarcopenia and frailty syndrome in older adults


Margoth Yolanda Alulema Defaz¹ [email protected]
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo Maestría de Gerontología
Riobamba – Ecuador¹
Recibido: 16/10/2023

RESUMEN
Dada la prevalencia de casos de sarcopenia en adultos mayores que acuden
frecuentemente a las unidades médicas, muchos de estos casos atendidos se van
relacionando con la fragilidad que es un estado clínicamente reconocible de mayor
vulnerabilidad resultante de la disminución de la reserva y la función asociada al
envejecimiento en múltiples sistemas fisiológicos, de modo que se ve afectada la
capacidad de afrontar los factores estresantes cotidianos o agudos. El objetivo de este
estudio es relacionar la sarcopenia y el síndrome de fragilidad en adultos mayores
mediante la revisión bibliográfica de la literatura científica más actualizada en base a los
datos de investigación. Metodológicamente el estudio se basó en una revisión
bibliográfica referente al tema planteado para lo cual se utilizó diferentes gestores de
búsqueda, se siguió un proceso estructurado de acuerdo al siguiente orden: búsqueda,
selección, revisión, interpretación, análisis y síntesis de la información de investigaciones
nacionales e internacionales, durante los 5 últimos años. Los resultados fueron incluidos
en la revisión de artículos científicos con temas relacionados a sarcopenia y fragilidad.
Se concluye que la sarcopenia se ve relacionada con aspectos nutricionales, físicos, así
como el deterioro cognitivo es un criterio independiente para el diagnóstico de fragilidad.
Palabras clave: Sarcopenia, fragilidad, adulto mayor, envejecimiento.
ABSTRACT
Given the prevalence of cases of sarcopenia in older adults who frequently attend medical
units, many of these cases seen are being related to frailty which is a clinically
recognizable state of increased vulnerability resulting from the decline in reserve and
function associated with aging in multiple physiological systems, so that the ability to
cope with daily or acute stressors is impaired. The aim of this study is to relate sarcopenia
and frailty syndrome in older adults through a literature review of the most up-to-date
scientific literature based on research data. Methodologically, the study was based on a
bibliographic review of the subject, for which different search engines were used,
following a structured process according to the following order: search, selection, review,
interpretation, analysis and synthesis of the information of national and international
research, during the last 5 years. The results were included in the review of scientific
articles with topics related to sarcopenia and frailty. It is concluded that sarcopenia is
related to nutritional and physical aspects, as well as cognitive impairment is an
independent criterion for the diagnosis of frailty.

Keywords: Sarcopenia, frailty, older adult, aging.

INTRODUCCION
La sarcopenia es un trastorno progresivo y generalizado del músculo esquelético que
ocurre con el envejecimiento y se asocia con una mayor probabilidad de una amplia gama
de resultados adversos que incluyen movilidad reducida, aumento morbilidad y
mortalidad. La sarcopenia fue y sigue siendo utilizada por muchos como sinónimo de baja
masa muscular. Sin embargo, este concepto ya no se sostiene, ya que la baja masa
muscular es fundamental para tres afecciones relacionadas: sarcopenia, caquexia y
desnutrición. (1)
En adultos mayores que han requerido hospitalización por varias patologías, la sarcopenia
provoca estancias hospitalarias más largas, mayores costos de atención médica, mayor
riesgo de reingreso hospitalario y mortalidad. (2)
El diagnóstico de sarcopenia probable se basa en una evaluación de la fuerza muscular
baja (fuerza de agarre o cinco veces sentarse y ponerse de pie) con un diagnóstico de
sarcopenia que incluya una masa muscular baja cuantificada mediante absorciometría de
rayos X de energía dual, análisis de impedancia bioeléctrica o en ausencia de dispositivos
de diagnóstico, circunferencia de la pantorrilla como medida indirecta. La sarcopenia
grave está representada por la adición de un rendimiento físico deficiente (velocidad de
marcha lenta). Todos los pacientes con probable sarcopenia o sarcopenia deben ser
investigados para determinar las causas (p. ej., enfermedad crónica/aguda o
desnutrición).(3)

La aplicación de un nuevo algoritmo para diagnosticar la sarcopenia confirmada en


situaciones de falta de la tecnología, el algoritmo consiste en SARC-F positivo, un test de
la silla > 15 segundos y circunferencia de la pantorrilla< 31 cm para mejorar la
sensibilidad y la especificidad tanto como sea posible. A pesar de la coherencia de esta
idea, se necesita evidencia para recomendarla en lugares con poco acceso a tecnologías
sanitarias; esta puede ser generada mediante estudios longitudinales que analicen la
sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y valor predictivo negativo del
algoritmo. (4)

La fragilidad es un síndrome geriátrico común e importante caracterizado por


disminuciones asociadas con la edad en la reserva fisiológica y la función en todos los
sistemas multiorgánicos, lo que conduce a una mayor vulnerabilidad a resultados
adversos para la salud. El fenotipo de fragilidad define la fragilidad como un síndrome
clínico distinto que cumple tres o más de cinco criterios fenotípicos: debilidad, lentitud,
bajo nivel de actividad física, agotamiento autoinformado y pérdida de peso
involuntaria.(5)
La relación entre las enfermedades crónicas y la fragilidad es compleja porque comparten
factores de riesgo y vías biológicas comunes. Múltiples enfermedades crónicas son
prevalentes en personas mayores frágiles y pueden disminuir significativamente la
calidad de vida. La fragilidad es un resultado inevitable de la etapa avanzada de algunos
trastornos crónicos como la artritis, la insuficiencia cardíaca congestiva y la diabetes.
Diferenciarlos entre ellos tiene implicaciones clínicas importantes porque confieren
pronósticos diferentes, por lo que se requieren intervenciones específicas.(6)
Recientemente se han realizado importantes esfuerzos internacionales para alcanzar un
consenso sobre la fragilidad. Aunque no se ha acordado una definición operativa única ni
una herramienta de evaluación simple, se ha establecido un consenso en que la fragilidad
1) es un síndrome clínico, 2) indica una mayor vulnerabilidad a los factores estresantes,
lo que conduce a un deterioro funcional y resultados adversos para la salud, 3) puede ser
reversible. o atenuado por las intervenciones, y 4) es útil en atención primaria.(5)
Sobre la base de este marco conceptual, en la última década también han surgido dos
definiciones principales con herramientas de evaluación propuestas: el fenotipo de
fragilidad (FP), también conocido como definición de Fried o definición de Estudio de
Salud Cardiovascular (CHS),y el índice de fragilidad (IF). Fenotipo de fragilidad Fried et
al propusieron la definición fenotípica de fragilidad como síndrome geriátrico y la
probaron en el CHS, un estudio de cohorte grande de más de 5.300 hombres y mujeres
mayores que viven en comunidades en los Estados Unidos. La fragilidad se
operacionaliza como un síndrome que cumple tres o más de cinco criterios fenotípicos:
debilidad medida por una baja fuerza de agarre, lentitud por una velocidad de marcha más
lenta, bajo nivel de actividad física, poca energía o agotamiento autoinformado y pérdida
de peso involuntaria.(7)
Una etapa prefrágil, en la que uno o dos criterios están presentes, identifica un
subconjunto con alto riesgo de progresar a la fragilidad. Las personas mayores que no
cumplen con ninguno de los cinco criterios anteriores se clasifican como no frágiles. Esta
definición reconoce la fragilidad como una entidad clínica distinta de la discapacidad,
medida por el deterioro de las actividades de la vida diaria y la comorbilidad definida por
dos o más enfermedades. Sin embargo, las características principales de la fragilidad,
como la disminución de la reserva funcional, el deterioro o la desregulación en múltiples
sistemas fisiológicos y la capacidad reducida para recuperar la homeostasis fisiológica
después de un evento estresante y desestabilizador, hacen que la distinción entre
fragilidad y discapacidad o comorbilidad sea relativamente fácil. (5)
Las personas frágiles están discapacitadas, no todas las personas discapacitadas son
frágiles. Por ejemplo, los pacientes mayores que sufren una discapacidad grave
secundaria a un accidente grave o un derrame cerebral pueden mantener funciones
relativamente intactas en otros sistemas fisiológicos y, por lo tanto, no son frágiles. La
comorbilidad indica la presencia de múltiples enfermedades crónicas. No es sorprendente
que la comorbilidad se asocie con un mayor riesgo de resultados clínicos adversos, como
lo demuestra una mayor mortalidad a corto y largo plazo y una discapacidad física
significativamente mayor en comparación con aquellos sin enfermedades. Sin embargo,
la mera presencia de dos o más diagnósticos clínicos por sí sola puede no identificar al
grupo vulnerable de pacientes mayores o frágiles. (6)
La alta prevalencia de sarcopenia y fragilidad, con o sin desnutrición, y sus implicaciones
para los resultados clínicos adversos en adultos mayores, resalta la necesidad de realizar
exámenes de detección y/o evaluación de rutina y el manejo posterior de estas afecciones
utilizando enfoques de mejores prácticas y basados en evidencia. (8)
El ejercicio es la modalidad de intervención que ha mostrado beneficios de manera más
consistente en el tratamiento de la fragilidad y sus componentes, tiene impactos
fisiológicos en casi todos los sistemas orgánicos, particularmente en los sistemas
musculoesquelético, endocrino e inmunológico; ha demostrado el impacto positivo de la
intervención con ejercicios en componentes clave del síndrome de fragilidad, incluida la
fuerza muscular y la movilidad funcional.(7)
La intervención nutricional es otra modalidad no farmacológica que puede corregir los
déficits nutricionales, incluido el de micronutrientes, y abordar la pérdida de peso del
síndrome de fragilidad. (9)
MATERIALES Y METODOS
Para cumplir con el objetivo de la revisión, se siguió un proceso estructurado de acuerdo
al siguiente orden: búsqueda, selección, revisión, interpretación, análisis y síntesis de la
información de investigaciones nacionales e internacionales, publicadas en los diferentes
gestores de búsqueda como ScienceDirect, Elsevier, Uptodate y Pubmed, entre otros
relacionados con la salud, con los siguientes términos: Fragilidad, sarcopenia,
envejecimiento, adulto mayor, SARC-F. Previo a la selección de los artículos, se
estableció como criterios de inclusión a los artículos científicos, revisiones de la literatura,
que contenían datos sobre diagnóstico y tratamiento de fragilidad y sarcopenia, los
mismos debieron ser publicados en los últimos 5 años y establecer datos sobre
diagnóstico, tratamiento y prevención. Se trabajó con 42 artículos, como criterios de
exclusión se consideró a los estudios publicados sobre los últimos 5 años y aquellos que
no tenían relación con la población adulta mayor.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN.
Las intervenciones que se sabe que mejoran los resultados en pacientes sarcopénicos
como la descrita son el ejercicio de resistencia y la optimización de la ingesta nutricional.
Una guía internacional sobre sarcopenia publicada en 2018 dio una fuerte recomendación
para el entrenamiento de resistencia y una recomendación condicional para aumentar la
ingesta de proteínas y calorías, con suplementos de proteínas si es necesario. La evidencia
sobre el ejercicio de resistencia es sólida para los resultados funcionales y más débil para
los resultados de composición corporal. (1)
Un reciente ensayo controlado aleatorio multicéntrico ha demostrado que una
intervención multicomponente compuesta por ejercicio de intensidad moderada y
asesoramiento nutricional personalizado puede reducir significativamente en un 22% la
incidencia de discapacidad de movilidad (definida como la incapacidad de caminar de
forma independiente 400 m en<15 minutos) en pacientes con fragilidad y sarcopenia.(6)
Un estudio de Rothman et al. proporcionaron pruebas sólidas para respaldar el uso del
deterioro cognitivo como criterio independiente de fragilidad. Investigaron el efecto
pronóstico de siete criterios potenciales de fragilidad, incluidos cinco del fenotipo Fried,
además del deterioro cognitivo y los síntomas depresivos. Los resultados de este estudio
mostraron que el deterioro cognitivo se asociaba de forma independiente con la
discapacidad crónica, la estancia prolongada en residencias de ancianos y la muerte. (10)

El Índice de Fragilidad (FI) y la escala de fragilidad clínica desarrollada por Rockwood


y Mitnitski de 1999 a 2005 registra los déficits en salud para crear una herramienta de
medición de la fragilidad. Los ítems incluyen la presencia y gravedad de las enfermedades
actuales, la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria y los signos físicos y
neurológicos de los exámenes clínicos. (3)
Según la PF y sus diversas versiones modificadas, la prevalencia general de fragilidad en
adultos mayores de 65 años o más oscila entre el 7% y el 12%. Aumenta con la edad del
3,9% en el grupo de edad de 65 a 74 años al 25% en el grupo de edad mayor de 85 años.
La prevalencia de fragilidad es mayor en mujeres que en hombres (8% versus 5%). (8)
Los datos epidemiológicos sobre las transiciones entre estados de fragilidad (es decir, no
frágil, prefrágil y frágil) fueron reportados por primera vez por Gill et al. en un estudio
longitudinal de 4,5 años de duración de 754 adultos mayores de 70 años o más que viven
en la comunidad. De los 754 participantes, el 58% tuvo al menos una transición entre dos
de los tres estados de fragilidad en una de las tres visitas de seguimiento con 18 meses de
diferencia durante el estudio. Sin embargo, la probabilidad de pasar de ser frágil a no
frágil fue extremadamente rara durante cada uno de los intervalos de 18 meses.(10)
La sarcopenia mediante la definición de los elementos centrales ha sido uno de los
problemas más difíciles de abordar mediante las definiciones de consenso actuales puesto
que aún no son lo suficientemente precisos para capturarlos. La baja fiabilidad de la
mayoría de las medidas o estimaciones de la masa muscular.
La evidencia sobre las intervenciones nutricionales aún es débil, en parte debido a la
heterogeneidad de las intervenciones (proteínas, suplementos nutricionales orales
completos con diferente composición, el efecto de los nutracéuticos no es concluyente.
Actualmente no existen recomendaciones basadas en evidencia basada en la literatura
disponible relacionada con la detección, evaluación y tratamiento de la sarcopenia y la
fragilidad en adultos mayores.
CONCLUSIONES
1. La sarcopenia conforme a la información recopilada puede prevenirse con
ejercicio de resistencia y la optimización de la ingesta nutricional, es decir para el
entrenamiento de resistencia y una recomendación condicional para aumentar la
ingesta de proteínas y calorías, además se ha demostrado que una intervención
multicomponente compuesta por ejercicio de intensidad moderada y
asesoramiento nutricional personalizado puede reducir significativamente la
incidencia de fragilidad.
2. Los datos obtenidos respaldan el estudio que muestran que el deterioro cognitivo
se asocia de forma independiente con la fragilidad, a su vez también se incluyen
datos epidemiológicos sobre las transiciones entre varias visitas de seguimiento
de fragilidad.

3. Mediante índices tanto de Fragilidad (FI) como Fenotipo de fragilidad (FP) se


logra determinar la presencia y gravedad de sarcopenia y fragilidad siguiendo
signos físicos y neurológicos de los exámenes clínicos.

BIBLIOGRAFIA
1. Laviano A. Sarcopenia, biological age and treatment eligibility in patients with
cancer. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2023;26(1):59–63.
2. Sayer AA, Cruz-jentoft A. Definición , diagnóstico y tratamiento de la
sarcopenia : el consenso es cada vez mayor Practica actual. 2022;1–5.
3. Wright ORL, Lynch GS, Zanker J, Yu S, Kurrle S, Visvanathan R, et al.
Detección, diagnóstico y tratamiento de la sarcopenia y la fragilidad en adultos
mayores hospitalizados: recomendaciones del grupo de trabajo de expertos de la
Sociedad Australiana y Neozelandesa para la Investigación de la Sarcopenia y la
Fragilidad (ANZ. 2022;26(6):637–51.
4. Chambergo-Michilot D. Sarcopenia: New alternative for diagnosis in places with
limited access to health technologies. Gerokomos. 2021;32(1):30–1.
5. Chen X, Mao G, Leng SX. Síndrome de fragilidad : una visión general
Introducción Definiciones. 2014;433–41.
6. Khezrian M. geriatría. 2017;
7. Kim H. Capítulo 4 Estrategia de prevención de la fragilidad.
8. Tan H, Seng T, Puat KT, Unido R. Directrices de práctica clínica de Singapur
para la sarcopenia: detección, diagnóstico, tratamiento y prevención.
2022;11(4):348–69.
9. Geriatr C, Manuscrito M, Xue Q li. Acceso público de los NIH Autor Manuscrito
El síndrome de fragilidad : definición e historia natural. 2024;1–14.
10. Woolford SJ, Sohan O, Dennison EM, Cooper C, Patel HP. Approaches to the
diagnosis and prevention of frailty. Aging Clin Exp Res. 2020;32(9):1629–37.
11. Fried LP, Cohen AA, Xue QL, Walston J, Bandeen-Roche K, Varadhan R. The
physical frailty syndrome as a transition from homeostatic symphony to
cacophony. Nat Aging. 2021;1(1):36–46.

También podría gustarte