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El Gran Yo Soy

Yo so el que soy

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EL GRAN YO SOY.

La identidad de Jesús trasciende de dos naturalezas, la divina como el Hijo Dios y la humana con la cual
habito entre nosotros para traernos la salvación.

Jesucristo mismo habla de su identidad varias veces utilizando la frase “yo soy”. Veamos qué dice.

Hay siete veces que Jesús utiliza una frase comenzando con “yo soy” para identificarse en el evangelio de
Juan.
1.- Yo soy el pan de vida Juan 6:35
Jesús les dijo: 35 Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no
tendrá sed jamás.
Juan 4:14 más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré
será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Cuando Jesús dijo "Yo soy el pan de vida", quiso decir que Él es suficiente para satisfacer nuestra hambre
espiritual, además de la física. Él es el alimento para nuestras emociones, mente y cuerpo, todo lo que la
humanidad necesita se encuentra en Él. A través de su espíritu, recibimos el sustento que nos fortalece y nos
permite un crecimiento saludable. La palabra de Dios nos da vida y nos transforma en nuevas criaturas.
Mateo 4:4
Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de
Dios.
Una vez que nos alimentamos de Él, nuestra vida cambia por completo, ya que su palabra es la que mejor
cuida de nuestro cuerpo. Todos experimentamos anhelos, pero podemos sentirnos seguros cuando Él
promete proveernos, ya que ese poder reside únicamente en Él.

2.- Yo soy la luz del mundo Juan 8:12


Otra vez Jesús les habló, diciendo: 12 Yo soy la luz del mundo; El que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida.
O estamos en la luz o estamos en la oscuridad. No hay intermedio. O tenemos con qué alumbrar o estamos
perdidos. Sin luz, es imposible encontrar el camino. Jesucristo es mucho más que una lámpara que usamos
para ver un sendero en la noche. Él es la luz del mundo, que nos ayuda a ver cuán perdidos estamos sin Él, y
porque Él, nos alumbra el camino de nuestra salvación.

3.- Yo soy la puerta Juan 10:7


7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
Juan 10:9
9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Las ovejas son los seguidores de Cristo. La Biblia habla de un descanso para el pueblo de Dios - era la tierra
prometida en el AT, pero realmente el verdadero cumplimiento de esta promesa se realizará cuando regresa
Jesucristo y vivimos con Él en nuestros cuerpos glorificados. En aquel día, no nos faltará nada. Seremos como
ovejas en medio de pastos verdes. Para llegar a esta gloria, tenemos que entrar. Jesús no es una puerta, sino
la (única) puerta. El que por Él entrare será salvo y encontrará pastos, o ese descanso prometido.

4.- Yo soy el buen pastor Juan 10:11


11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
Aquí Jesucristo hace el contraste entre el buen pastor que da su vida por sus ovejas, y un asalariado:
Juan 10:12
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las
ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
Jesús no vino a dar su vida por nosotros por algún beneficio monetario. No podemos ofrecerle nada y no nos
debe nada. Él dio su vida solo por su gran amor y su gran misericordia para con nosotros.
5.- Yo soy la resurrección y la vida Juan 11:25
25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Si hubiera alguna duda sobre la deidad de Cristo, Él lo hace claro aquí. Él es la resurrección, y Él es la vida.
Esta resurrección garantiza vida eterna, y la manera por la cual obtenemos acceso a la resurrección es por
creencia (o mejor dicho, fe) en Jesucristo. El que se arrepiente de sus pecados y confía en Cristo para recibir
el perdón, tiene esta resurrección y la vida eterna.

6.- Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Juan 14:6


6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; Nadie viene al Padre, sino por mí.
El contexto es que Jesús les contó a los discípulos que se iba (antes de Su crucifixión). Les dijo que iba a
preparar un lugar para ellos, y que regresaría por ellos. Tomás dijo que no sabían a dónde iba Jesucristo,
mucho menos el camino. Nuestro Señor Jesucristo es el camino. Él es el puente entre la humanidad y el
Padre. Como Su palabra es verdad, Él es en único camino hacía el Padre - nadie viene al Padre sino por Jesús.
Este texto es tan claro que no podemos ignorarlo. Muchos quisieran llegar al Padre por su propia manera,
pero solo hay un camino.

7.- Yo soy la vid verdadera Juan 15:1


1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Juan 15:5
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque
separados de mí nada podéis hacer.
Anteriormente, Jesús explicó que Él es el camino para que nosotros lleguemos al Padre. Pero Él es el canal
por el cual podemos recibir la presencia del Espíritu Santo también. Cuando permanecemos en Él, cuando
mantenemos la comunión el Él, el Espíritu Santo produce en nosotros el fruto que aparte de Él no podemos
producir. Entre otras cosas, esto es una promesa que si hacemos nuestra parte en la relación con Dios por
medio de Jesucristo, que Él seguirá obrando en nuestras vidas por medio del Espíritu Santo. No tenemos que
esperar hasta que nos muramos para disfrutar la presencia y la obra de Dios en nuestras vidas.

Conclusión.
Una vez Jesucristo preguntó a Sus discípulos acerca de Su identidad:
Mateo 16:13–16
13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los
hombres que es el Hijo del Hombre?
14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
15 Y vosotros, ¿quién decide que soy yo?
Simón Pedro no le dio una definición académica, sino lo que significaba Jesús para él:
16 Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Jesucristo nos ha dejado varias maneras de hablar de su identidad con sus frases “yo soy”.
¿Pero quién es Jesucristo para ustedes que ya lo han recibido en su corazón, es su Salvador personal?
O solo es una definición bíblica. O ustedes le conocen de emociones pero no de corazón. La única manera de
conocer a la identidad de Jesucristo es arrepintiéndonos de nuestra anterior manera de vivir, y recibir su
oferta de perdón por nuestros pecados.

Jua 14:13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Jua 14:14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Col 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando
gracias a Dios Padre por medio de él.
ORACION.
Padre, creador del cielo y la tierra, eres el primero y el último, el principio y el fin. Padre, gracias tu hijo
Jesucristo, por ser el Gran Yo Soy, por ser para mí; el pan de vida, la luz del mundo, la puerta, el buen
pastor, la resurrección y la vida, el camino, y la verdad, y la vida, la vid verdadera, gracias por saciar mis
necesidades mi hambre y mi sed espiritual y ser quien fortalece todo mi ser.
Te pido que cada día haya en mí esa búsqueda de tu identidad y parecernos cada día más a ti. Tener esa
hambre por tu palabra y tu presencia. Ayúdame a no conformarme, a no ser tibio, sino tener siempre ese
deseo ardiente por nutrirme de tu palabra y pasar tiempo en esa íntima comunión contigo, tener un tiempo
de oración donde cada día pueda fortalecer mi fe y pasión. Tu palabra dice: «Yo soy el pan vivo que
descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la
cual yo daré por la vida del mundo» Juan 6:51.
Señor, te pido que se avive ese deseo interior que hay en el corazón de cada uno de nosotros de conocerte
cada día mas y pueda ser saciado con tu palabra y que la presencia de tu Espíritu Santo siga guardando
nuestras alamas con tu presencia, que nosotros podamos reconocer que tú eres el Gran yo Soy y que solo tú
puedes llenar nuestra necesidad espiritual, que nada ni nadie pueda llenar ese espacio vacío que solo te
pertenece a ti. En el nombre de Jesús. ¡Amén!

EL PAN DE VIDA
(Jesús dijo:) Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre;
y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Juan 6:51

Alguien dijo: «Los líderes de las grandes religiones han dado mensajes, enseñado doctrinas, mostrado una
forma de vida… Pero sus vidas no siempre fueron en consonancia con sus enseñanzas.

¡Pero Jesús es diferente! Su andar siempre correspondía a sus palabras.


– No solo enseñó una palabra, sino que él es el Verbo, la Palabra (Juan 1:1).
– No solo proclamó la verdad, sino que declaró: “Yo soy… la verdad” (Juan 14:6).
– No solo mostró un camino, sino que dijo: “Yo soy el camino” (Juan 14:6).
– No abrió nuevas perspectivas, sino que afirmó: “Yo soy la puerta” (Juan 10:7).
– No solo habló de la resurrección, sino que dijo: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25).
– No solo ofreció el pan de vida, sino que él mismo es el pan vivo que descendió del cielo (Juan 6:51).

Esta es la razón por la cual ser cristiano no consiste tanto en seguir una enseñanza, sino en tener un
encuentro con Jesús.

¿Conoce usted a Jesús? ¿Se ha apropiado de este “pan de vida”, creyendo que él pagó su deuda con Dios y
tomó el castigo que usted merecía? Así es como se recibe la vida eterna. De lo contrario el sacrificio de Cristo
no le servirá de nada. Pero si cree en él, Jesús será tan indispensable para su alma como el alimento material
lo es para su cuerpo.

Mateo 26:26
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto
es mi cuerpo.

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