Universidad de la Tercera Edad
(UTE)
Participantes
Nombre Matricula
Nercy Hernández MA202300016
Aura Echavarría MA202300010
Cecilia Jiménez MA202300009
Asignatura
Psicología Clínica III: Aspectos Éticos y Bióticos
Maestro
Rubén Antonio Díaz
Tema
Mecanismos de Defensa
Introducción
Los mecanismos de defensa son estrategias psicológicas inconscientes que el ser humano
utiliza para protegerse de la ansiedad y el estrés que provocan los conflictos internos y las
situaciones amenazantes. Estos mecanismos fueron ampliamente estudiados y descritos por
Sigmund Freud y su hija Anna Freud, quienes los consideraron fundamentales en el
desarrollo y funcionamiento del yo.
Capítulo I. ¿Qué son los Mecanismos de Defensa?
Los mecanismos de defensa son recursos que utilizan las instancias que intentan mantener
un control sobre los impulsos primarios y contrarrestar la influencia del lado más
cortoplacista y egoísta de la persona, al menos superficialmente. De este modo, según el
psicoanálisis, los mecanismos de defensa protegen la autoestima y la estabilidad mental de
la persona, ocultando las realidades más incómodas acerca de uno mismo y acerca de la
propia vida y lo que nos rodea.
Los mecanismos de defensa son modos incorrectos de resolver el conflicto psicológico y
pueden dar lugar a trastornos en la mente, la conducta y, en los casos más extremos, a la
somatización del conflicto psicológico que lo causa.
Clasificación de los mecanismos de defensa
Primarios: pertenecientes a las primeras épocas de la vida infantil, son los más
primitivos y relacionados con la negación de la realidad.
Secundarios: aparecen en épocas de desarrollo posteriores, son mecanismos más
elaborados y evolucionados y tienden a preservar el criterio de realidad.
Tipos de Mecanismos de Defensa
Mecanismos de Defensa Primarios
Negación
Supone el rechazo a aceptar que algo sucede, en relación con una fase egocéntrica y
primitiva de la evolución como persona. Ante un acontecimiento desagradable, el sujeto
hace como que no ha sucedido o que no existe. Es un mecanismo de defensa que resulta
adaptativo ante determinadas situaciones, aunque si se extiende en el tiempo representa una
seria psicopatología.
Retraimiento
Se produce un alejamiento de la realidad mediante sueños, fantasías… para evitar el
estímulo desagradable. Un ejemplo claro es el bebé estresado o sobre estimulado que se
protege quedándose dormido. No es una negación de la realidad propiamente dicha, sino un
distanciamiento de esta.
Proyección
Ante la incapacidad de reconocer determinados sentimientos como propios, el sujeto los
proyecta en los demás. De esta forma libera su malestar con una distorsión de la realidad.
Puede existir una proyección positiva (de virtudes) y otra negativa (de defectos).
Control omnipotente
Basado en la creencia de que todo lo que se desea se puede conseguir. La persona no es
capaz de reconocer la existencia separada del resto con una voluntad distinta de la suya. En
sus manifestaciones más extremas, unas metas poco realistas pueden ser la causa de
trastornos como la depresión.
Disociación
El sujeto desconecta de la situación para conseguir sobrellevar la experiencia traumática,
creando incluso una representación de sí mismo. De esta forma consigue aislarse de la
realidad. Cuando no es pasajero y se mantiene en el tiempo puede originar graves trastornos
de personalidad.
Mecanismos de Defensa Secundarios
Represión
Consiste en el olvido voluntario de la experiencia traumática o de los sentimientos o deseos
asociados que resultaron perturbadores. Se excluye este hecho o sus afectos de la
consciencia y se entierra en el inconsciente.
Regresión
Es el proceso inconsciente que el sujeto pone en marcha para regresar a etapas infantiles ya
superadas de su desarrollo. De esta forma evita el conflicto que suponen los cambios y el
propio desarrollo. Si se prolonga en el tiempo este mecanismo de defensa, puede resultar
muy problemático. Un ejemplo típico es el niño que vuelve a orinarse en la cama cuando
nace un hermano.
Desplazamiento
Consiste en la redirección y focalización de las emociones en un aspecto u objeto diferente
del motivo real que origina nuestra preocupación, ya que resultaría demasiado
desagradable. Permite descargar los afectos con menos peligro. Es uno de los principales
mecanismos de defensa que aparecen en las fobias.
Sublimación
Se basa en la búsqueda inconsciente de vías alternativas para conseguir la descarga de
deseos o impulsos prohibidos o mal vistos socialmente. Es un escape adaptativo para dichos
impulsos. En lugar de luchar contra ellos se produce la descarga a través de otro impulso
socialmente aceptable.
Compensación o formación reactiva
Funciona transformando un impulso o emoción en su opuesto: por ejemplo, el odio en
amor. Frecuente en personas que temen sus emociones agresivas.
¿Cuándo son buenos o malos los mecanismos de defensa? ¿Qué opinan
ustedes?
Los mecanismos de defensa pueden ser tanto beneficiosos como perjudiciales, dependiendo
de varios factores, como la frecuencia y la intensidad de su uso, y el contexto en el que se
emplean.
Cuando son buenos:
Protección emocional temporal
En situaciones de crisis o trauma, los mecanismos de defensa pueden proporcionar un
respiro emocional necesario para que la persona pueda seguir funcionando. Por ejemplo, la
negación puede ayudar a alguien a superar un evento traumático inicial.
Adaptación
Algunos mecanismos, como la sublimación, permiten canalizar impulsos y emociones en
formas socialmente aceptables y constructivas. Por ejemplo, una persona que sublima su
agresividad a través del deporte o el arte puede encontrar una salida saludable para sus
emociones.
Reducción de la ansiedad
Los mecanismos de defensa pueden reducir la ansiedad y el estrés al mitigar conflictos
internos y externos, permitiendo que la persona mantenga su equilibrio emocional y se
enfrente a la vida diaria con mayor eficacia.
Desarrollo personal y creatividad
Algunos mecanismos, como la racionalización y la sublimación, pueden fomentar el
crecimiento personal y la creatividad, ayudando a las personas a encontrar soluciones
innovadoras y a mejorar su autocomprensión.
Cuando son malos:
Evitar la realidad
El uso excesivo o prolongado de mecanismos de defensa puede impedir que una persona
enfrente y resuelva problemas reales. Por ejemplo, la negación persistente de un problema
de salud puede llevar a una falta de tratamiento y empeoramiento de la condición.
Distorsión de la percepción
Mecanismos como la proyección y la racionalización pueden distorsionar la percepción de
la realidad y de las relaciones interpersonales, llevando a conflictos y malentendidos.
Impiden el crecimiento personal
Dependiendo demasiado de los mecanismos de defensa puede inhibir el desarrollo
emocional y la capacidad para manejar las emociones de manera saludable. Por ejemplo, la
represión de sentimientos puede resultar en una falta de autoconocimiento y en problemas
emocionales a largo plazo.
Relaciones interpersonales dañadas
Mecanismos como la formación reactiva y el desplazamiento pueden afectar negativamente
las relaciones interpersonales, causando comportamientos contradictorios o injustos hacia
los demás.
Balance y Contexto
El equilibrio es crucial para determinar si el uso de un mecanismo de defensa es
beneficioso o perjudicial. La clave está en usar estos mecanismos de manera temporal y
como parte de una estrategia más amplia de afrontamiento que incluya la confrontación
directa de los problemas y el desarrollo de habilidades de manejo emocional. Además, el
contexto y la situación individual juegan un papel importante; lo que puede ser un
mecanismo adaptativo en una situación puede ser disfuncional en otra.
¿Qué opinan ustedes?
El uso consciente y moderado de los mecanismos de defensa, junto con la capacidad de
enfrentar la realidad cuando sea necesario, es fundamental para el bienestar emocional y
psicológico.
Entiendo que lo fundamental debe ser tener inteligencia emocional para de esta manera
poder saber cómo sobrellevar los mecanismos de defensa y así poder manejarlos de una
manera adecuada.
¿Cómo protegernos emocionalmente?
Los mecanismos de defensa son herramientas psicológicas que podemos utilizar para
protegernos de la ansiedad, el estrés y los conflictos internos. Aunque su uso excesivo
puede ser perjudicial, cuando se emplean de manera adecuada y consciente, pueden ser
beneficiosos.
1. Sublimación
Cómo utilizarlo: Canaliza tus impulsos y emociones en actividades constructivas y
aceptables socialmente. Por ejemplo, si sientes ira, puedes practicar deportes, arte o música
para liberar esa energía de manera positiva.
Beneficios: Permite transformar emociones negativas en acciones productivas,
reduciendo la ansiedad y mejorando tu bienestar general.
2. Racionalización
Cómo utilizarlo: Encuentra explicaciones lógicas para tus acciones y sentimientos que
te permitan comprender y aceptar tus comportamientos. Reflexiona sobre tus experiencias
para aprender de ellas sin auto engañarte.
Beneficios: Ayuda a reducir la culpa y la ansiedad, promoviendo una comprensión más
clara de tus acciones y decisiones.
3. Proyección
Cómo utilizarlo conscientemente: Aunque la proyección puede ser negativa, puedes
utilizarla para reflexionar sobre tus propios sentimientos y conflictos al observar tus
reacciones hacia los demás. Pregúntate si lo que atribuyes a otros podría ser un reflejo de
tus propios sentimientos.
Beneficios: Fomenta la autoexploración y el autoconocimiento, permitiéndote entender
mejor tus propios conflictos y emociones.
4. Desplazamiento
Cómo utilizarlo: Si sientes emociones intensas hacia una persona o situación que no
puedes confrontar directamente, busca formas seguras de expresar esas emociones. Por
ejemplo, escribir en un diario, hablar con un amigo de confianza o realizar actividades
físicas.
Beneficios: Te permite manejar tus emociones de manera segura y constructiva, evitando
conflictos directos y posibles daños.
5. Formación Reactiva
Cómo utilizarlo conscientemente: Si notas que actúas de manera opuesta a tus
verdaderos sentimientos, utiliza esta observación para identificar y aceptar esos
sentimientos subyacentes. Trabaja en expresar tus verdaderas emociones de manera
saludable.
Beneficios: Te ayuda a identificar y enfrentar tus sentimientos verdaderos, promoviendo
la autenticidad y la honestidad en tus relaciones.
6. Represión
Cómo utilizarlo con moderación: Puede ser útil reprimir temporalmente ciertos
pensamientos y emociones para poder manejar situaciones estresantes. Sin embargo, es
importante abordar esos sentimientos más adelante, en un entorno seguro y controlado,
como en terapia o con técnicas de autoexploración.
Beneficios: Te permite funcionar de manera efectiva en situaciones de alta presión, al
mismo tiempo que reservas espacio para procesar tus emociones en otro momento.
7. Negación
Cómo utilizarlo temporalmente: En situaciones de shock o trauma, la negación
puede ser una defensa inicial útil. Sin embargo, es crucial enfrentarse a la realidad
progresivamente, buscando apoyo profesional si es necesario.
Beneficios: Te brinda tiempo para adaptarte a una realidad difícil, permitiendo una
transición más manejable hacia la aceptación y el afrontamiento activo.
Consejos para el uso saludable de los mecanismos de defensa:
Autoconciencia: Mantén una actitud de auto observación para identificar cuándo y
cómo usas estos mecanismos.
Equilibrio: Utiliza los mecanismos de defensa de manera temporal y como una parte de
una estrategia más amplia de afrontamiento.
Apoyo profesional: Busca la ayuda de un terapeuta para explorar y entender tus
mecanismos de defensa, especialmente si sientes que están interfiriendo en tu vida.
Afrontamiento activo: Complementa el uso de mecanismos de defensa con estrategias
activas de resolución de problemas y manejo del estrés, como la meditación, el ejercicio y
la comunicación abierta.
¿Cómo identificar patrones saludables de defensas?
Identificar patrones saludables de mecanismos de defensa implica observar cómo te
enfrentas a situaciones estresantes, conflictos internos y emociones difíciles, y evaluar si tus
estrategias te permiten funcionar de manera efectiva y mantener relaciones saludables.
1. Observación y Autoconciencia
Registra tus reacciones: Lleva un diario donde anotes tus reacciones emocionales y
las estrategias que usas para manejarlas. Esto te ayudará a identificar patrones en tus
respuestas.
Reflexiona: Dedica tiempo regularmente para reflexionar sobre tus emociones y
comportamientos. Pregúntate si tus reacciones están ayudándote a enfrentar la situación o si
están evitando la realidad.
2. Evaluación de Resultados
Impacto en el bienestar: Observa cómo te sientes después de usar ciertos mecanismos
de defensa.
Relaciones saludables: Considera el impacto de tus mecanismos de defensa en tus
relaciones.
3. Variedad y Flexibilidad
Diversidad de estrategias: Usa una variedad de mecanismos de defensa en lugar de
depender de uno solo. La flexibilidad en tus respuestas es señal de un patrón más saludable.
Adaptabilidad: Ajusta tus estrategias según la situación. Un mecanismo de defensa que
es útil en una situación puede no ser adecuado en otra. La capacidad de adaptar tus
respuestas indica un uso saludable de defensas.
4. Desarrollo de Estrategias Activas
Combina defensas con afrontamiento activo: Utiliza mecanismos de defensa
junto con estrategias de afrontamiento activas como la resolución de problemas, la
comunicación abierta y el manejo del estrés a través del ejercicio o la meditación.
Enfrentamiento gradual: Si usas mecanismos como la negación o la represión,
asegúrate de enfrentar la realidad de manera gradual y buscar soluciones a los problemas
subyacentes.
5. Búsqueda de Apoyo
Terapia y consejería: Trabaja con un terapeuta para explorar y entender tus patrones
de defensa. La terapia puede ayudarte a desarrollar estrategias más saludables y efectivas
para manejar el estrés y las emociones.
Red de apoyo: Habla con amigos y familiares de confianza sobre tus experiencias y
estrategias de afrontamiento. Ellos pueden ofrecer perspectivas valiosas y apoyo emocional.
Uso de mecanismos de defensa como medio para sobrellevar las
situaciones adversas e inquietantes de la vida.
Autoconciencia y Reflexión
Lleva un diario emocional donde registres tus sentimientos y las estrategias que utilizas
para manejarlos. Reflexiona sobre la efectividad de estas estrategias.
Desarrollo de Habilidades de Afrontamiento Activo
Aprende y practica técnicas de manejo del estrés, como la meditación, la respiración
profunda y la práctica regular de ejercicio. Estas técnicas pueden complementar los
mecanismos de defensa y promover un equilibrio emocional.
Búsqueda de Apoyo Profesional
Considera la terapia como una herramienta para explorar y entender tus mecanismos de
defensa. Un terapeuta puede ayudarte a desarrollar estrategias de afrontamiento más
saludables y efectivas.
Construcción de una Red de Apoyo
Habla con amigos y familiares sobre tus experiencias y sentimientos. A veces, compartir
tus problemas puede reducir la carga emocional y ofrecer nuevas perspectivas.
Balance y Adaptabilidad
El uso saludable de los mecanismos de defensa implica encontrar un equilibrio entre la
protección emocional y el enfrentamiento directo de los problemas.
Variedad y Flexibilidad: No dependas de un solo mecanismo de defensa. Diversifica
tus estrategias según la situación.
Evaluación Continua: Revisa regularmente la efectividad de tus mecanismos de
defensa y ajusta tus estrategias según sea necesario.
Enfrentamiento Gradual: Permítete enfrentar la realidad de manera progresiva. Si
una situación es demasiado abrumadora, divídela en partes manejables y abórdala paso a
paso.
Los mecanismos de defensa pueden ser herramientas valiosas para sobrellevar las
situaciones adversas e inquietantes de la vida. Cuando se utilizan de manera consciente y
equilibrada, pueden ayudar a proteger tu bienestar emocional y promover una adaptación
saludable.
Conclusión
Conocer y saber controlar los mecanismos de defensa nos lleva a una vida más tranquila,
sin tanto estrés, ansiedad o depresión.
El buscar ayuda a tiempo puede evitar ciertas situaciones o frustraciones que a medidas en
que evitamos que tenemos una situación de nivel emocional que puede desencadenar una
serie de situaciones a corto y largo plazo.
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