Actividad Nº 1:
Lee el siguiente resumen de investigació n y con sus datos construya:
a) Un problema de investigació n e interrogantes de investigació n.
b) Un objetivo general de investigació n y dos objetivos específicos.
c) Teniendo en cuenta la redacció n en a) y b), defina un posible diseñ o de investigació n
segú n los objetivos. Justifique su elecció n con la definició n del tipo de diseñ o y los datos
del ejemplo que le permiten fundamentar su elecció n. (Si es exploratoria, descriptiva o
explicativa).
Ejemplo 1: Factores de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria en
estudiantes universitarios.
La investigació n tiene el propó sito de proveer datos empíricos para el establecimiento
futuro de políticas sanitarias eficaces. Se evaluó la posible influencia de los grupos de
pares, de modelos sociales, de conductas de restricció n de dieta y de la publicidad en la
insatisfacció n corporal de universitarias jó venes de una ciudad. El estudio se llevó a cabo
en 130 universitarias de dicha ciudad, provenientes de universidades y facultades pú blicas
y privadas. Se les administró el Test de Actitudes Alimentarias (EAT), el Cuestionario de
Imagen Corporal (BSQ) y el Cuestionario de Influencias del Modelo Estético Corporal
(CIMEC). La media de edad de la muestra fue de 19.4 (DE = 1.3 añ os). Las participantes
fueron divididas en cuatro grupos de acuerdo con las puntuaciones obtenidas en el BSQ y
el CIMEC. Los resultados sugieren que la influencia de grupos de pares en interacció n con
la insatisfacció n corporal puede ser un factor importante en el desarrollo natural de los
trastornos del comportamiento alimentario.
Ejemplo 2:
El psicó logo David Rosenhan llevó adelante un experimento sobre la validez del
diagnó stico psiquiá trico entre los añ os 1968 y 1972. Fue publicado en 1973 en la revista
Science bajo el título "On being sane in insane places" ("Estar cuerdo en lugares
dementes"). El objetivo era conocer si los diagnó sticos psiquiá tricos responden a la
existencia en los pacientes de síntomas que pueden ser categorizados; o, por el contrario,
los diagnó sticos psiquiá tricos está n en las mentes de los observadores y no son resú menes
vá lidos de las características manifestadas por el observado. Constó de dos partes: En la
primera parte, colaboradores sanos o "pseudopacientes" simularon alucinaciones
acú sticas para ser internados en 12 hospitales psiquiá tricos de cinco estados de los
Estados Unidos (desde hospitales universitarios hasta rurales). Los participantes fueron:
el propio Rosenhan, 1 estudiante de psicología, 3 psicó logos, 1 pediatra, 1 psiquiatra, 1
pintor y 1 ama de casa. Ninguno tenía antecedentes de enfermedad mental. Los
pseudopacientes utilizaron seudó nimos, y aquellos que trabajan en profesiones
relacionadas con la salud mental alegaron otra ocupació n con el fin de evitar ningú n tipo
de tratamiento especial. Ademá s de dar falsos nombres y empleos, no se efectuó ninguna
otra alteració n de su biografía o circunstancias personales. Todos fueron admitidos y
diagnosticados con enfermedades psiquiá tricas. Después de ser internados, los
pseudopacientes se comportaron con normalidad y comunicaron a los responsables de los
establecimientos que se encontraban bien y que no habían sufrido má s alucinaciones. Los
profesionales no só lo no detectaron a ninguno de los pseudopacientes, sino que creyeron
que manifestaban síntomas de enfermedad mental real. Aunque se presentaron con
síntomas idénticos, 7 fueron diagnosticados en hospitales pú blicos con esquizofrenia, 1
con psicosis maniaco-depresiva y otro con un diagnó stico má s optimista y mejor
pronó stico clínico, en hospital privado. La duració n de la hospitalizació n varió de 7 a 52
días, con una media de 19 días. Todos fueron obligados a reconocer que padecían alguna
enfermedad mental y a aceptar medicarse con antipsicó ticos como condició n para ser
dados de alta. La segunda parte se llevó a cabo cuando uno de los establecimientos
psiquiá tricos desafió a Rosenhan a enviar pseudopacientes a su hospital para que su
personal los detectara. Rosenhan aceptó y en las siguientes semanas, de los 193 pacientes
que el hospital atendió , identificó a 41 como posibles pseudopacientes, 19 de los cuales
habían levantado las sospechas de al menos un psiquiatra y otro miembro del personal. En
realidad, Rosenhan no había enviado a nadie al hospital. El estudio concluyó : "Está claro
que en los hospitales psiquiá tricos no podemos distinguir a los cuerdos de los locos".
Igualmente ilustró los peligros de la despersonalizació n y del etiquetaje en las
instituciones psiquiá tricas. El estudio sugirió que el uso de instalaciones comunitarias
para la salud mental que se preocuparan de problemas específicos má s que de establecer
etiquetas psiquiá tricas podía ser una solució n y recomendó educar a los trabajadores para
hacerlos má s conscientes de la psicología social implícita en esas instalaciones. Por su
impacto, se considera que el experimento impulsó el movimiento de la anti psiquiatría y
aceleró el objetivo de reformar hospitales psiquiá tricos y la desinstitucionalizació n del
tratamiento de las personas con enfermedades mentales.
Ejemplo 3:
El hundimiento del Titanic 3 Como seguramente sabrá s, hace má s de un siglo, el 10 de
abril de 1912, el enorme buque de vapor, bautizado como Titanic, inició su viaje inaugural
partiendo desde Southampton (Inglaterra) con destino final a Nueva York (Estados
Unidos). Cuatro días má s tarde, aproximadamente a las 23:40 del 14 de abril, el buque
chocó con un iceberg al sur de las costas de Terranova y se hundió a las 2:20 de la mañ ana
del 15 de abril. Murieron 1 517 personas y fue uno de los desastres marítimos má s
terribles en la historia (Davenport-Hines, 2012; Pontes, 2012; Titanic Inquiry Project,
2012).
Los primeros estudios de las causas del hundimiento fueron exploratorios y se basaron en
entrevistas a testigos sobrevivientes (entre ellos, la tripulació n) y los registros de las
llamadas de auxilio en clave, así como algunos documentos de registro que se pudieron
recuperar. El 17 de abril de 1912, la White Star Line (línea propietaria del buque) fletó un
barco, el Mackay-Bennett, que zarpó de Halifax para explorar la zona del desastre e
intentar recuperar algunos cuerpos (Eaton y Haas, 2011). Se llevaron a cabo las
investigaciones iniciales a cargo del Senado de Estados Unidos y el Consejo Britá nico de
Investigaciones Comerciales (Titanic Inquiry Project, 2012) en las que se transcribieron
todos los testimonios de los testigos. Los investigadores debieron comenzar con un
alcance exploratorio, pues tenían muy pocos antecedentes y poseían escasa informació n.
Ademá s de que el Titanic estaba hundido y no se sabía con exactitud dó nde, ni se disponía
de la tecnología para llegar a él. Estos primeros estudios llegaron a describir los hechos
(por ejemplo, cuá ntas personas murieron, de qué nacionalidades y género) y relacionaron
variables (por ejemplo, la falta de botes salvavidas —solamente se disponía de 1 176—) y
el nú mero de fatalidades. Se concluyó , en términos generales, que la causa había sido el
choque con el iceberg (explicativo). También que no se redujo la velocidad ni se llevó a
cabo una reunió n entre los oficiales para considerar las advertencias. Asimismo, no se
redobló el personal en el puesto de observació n. Se aclaró que no había neblina y que no
hubo succió n o aspiració n a medida que la nave desapareció (Titanic Inquiry Project,
2012). Desde luego, surgieron diversas hipó tesis sobre otras causas (por ejemplo, que el
enorme barco de 46 328 toneladas tenía problemas estructurales; que el acero empleado
en su construcció n —como la mayoría de las embarcaciones de la época— tenía
impurezas, lo cual provocaba que este material se hiciera quebradizo y por ende, menos
resistente a posibles impactos; que las aguas del Atlá ntico Norte estaban má s frías de lo
normal para esa época del añ o, hecho que también afectó la resistencia del acero, etc.)
(Titanic Inquiry Project, 2012). Así transcurrieron má s de siete décadas. En 1985, se
organizó una expedició n submarina para localizar al Titanic, patrocinada por el Instituto
Norteamericano de Oceanografía de Woods Hole y el Instituto Francés de Oceanografía
(Ifremer), dirigida por Robert D. Ballard. La nave fue encontrada a 3 810 metros, a unos
531 km de la costa de Canadá (Pontes, 2012). Estudios explicativos efectuados a partir de
las imá genes submarinas demostraron que el impacto del iceberg no cortó las planchas de
acero del costado del Titanic, sino que simplemente arrancó los remaches que las unían.
Las planchas, al separarse, dejaron que entrara el agua, que fue lo que causó el
hundimiento (Pontes, 2012). Asimismo, se determinó después de varios experimentos
que, efectivamente, el acero con el cual se construyó no era tan resistente. Sin embargo, las
explicaciones finales y completas sobre las causas del hundimiento y todos los factores
que contribuyeron, se hicieron después de una serie de estudios encabezados por el
cineasta James Cameron, en los cuales diferentes expertos basá ndose en la posició n de
algunos restos —en específico de las dos secciones del doble fondo y de un fragmento de
las cubiertas bajo la tercera chimenea— reconstruyeron los ú ltimos momentos del
transatlá ntico, combinando informació n que provenía de los testimonios de los
supervivientes con conocimientos de física forense e ingeniería naval. Incluso generaron
un modelo que es la representació n má s fiel de lo que ocurrió al Titanic (National
Geographic, 2012). El modelo del hundimiento de Cameron implica que el transatlá ntico
se partió desde las cubiertas superiores hasta la quilla (teoría descendente) sobre el agua,
y es interesante porque se sale un poco de la visió n tradicional en dos puntos: el lugar por
donde se produce la fractura (por delante de la tercera chimenea) y el á ngulo que alcanzó
antes de partirse (23 grados), intermedio entre los modelos que sostienen que se partió
con un á ngulo bajo y los que consideran que se partió con un á ngulo alto, esto ú ltimo tal
como el cineasta mostró en su película de 1997 (National Geographic, 2012). Realmente,
“nunca se hundió verticalmente”. En 100 añ os, los estudios sobre el hundimiento del
Titanic comenzaron como exploratorios y terminaron como causales, con bastante
profundidad.