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Epigrafia Maya Introduccion Al Metodo de

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- Galina Ershova -

Traducción al español:
Guillermo Antonio Ovando Urquizú

Corrección de estilo:
Olga Ruth García Figueroa de Ayau

Centro de Estudios Mayas “Yury Knórosov”


(CEMYK)

UNIVERSIDAD RAFAEL AYAU

UNIVERSIDAD ESTATAL DE RUSIA DE


HUMANIDADES

CEMYK
Guatemala
2013

1
- Epigrafía Maya -

Diseño de la portada,
Elisa Maria Valencia Orellana

Ilustraciónes
Nadezhda Bogatova (paginas...)

Dibujos de las piezas y textos mayas


Alexander Safronov (paginas...)
Alexander Tokovinine (paginas...)

Agradecimientos especiales:
Monasterio Ortodoxo de Santa Trinidad, Guatemala
Museo Popol Vuh

2
- Galina Ershova -
A los antiguos sacerdotes mayas,
así como a mi Profesor
Yuri Knórosov
se dedica este libro

3
- Epigrafía Maya -
4
- Galina Ershova -
CONTENIDO

Una pequeña introducción al gran camino del conocimiento maya 1

Otra introducción, absolutamente necesaria: Yury Knórosov – último


Genio del siglo XX 2

Capítulo 1.
La escritura jeroglíica….es algo tan difícil…. !Pero del todo accesible! 3

Capítulo 2
¡Abra el libro, sabio ah tz’ib!
4
Capítulo 3.
El alfabeto de Diego de Landa: una confusión comprendida a través
de los siglos. 5

Capítulo 4.
¿Cuantas veces puede ser descifrada una escritura? ¡una sola vez!
6
Capítulo 5.
¿Existe diferencia entre lectura e interpretación? Por supuesto, y
además ¡es muy grande!
7
Capítulo 6.
La prueba de la lectura... y eso, ¿para qué?

5
- Epigrafía Maya -

Capítulo 7. 8
¿De arriba hacia abajo... de abajo hacia arriba... en qué dirección
vamos a leer?
9
Capítulo 8.
Algunas observaciones sobre los signos mayas. ¿se leen todos?

Capítulo 9. 10
¿Para qué aparecen las cifras en los textos? De ver los puntos y barras
se marea uno…
11
Capítulo 10.
¿Estudiaron Ustedes astronomía en la escuela? Inscripciones
calendáricas mayas.
12
Capítulo 11.
¿Qué escribían los antiguos mayas acerca del año 2012? O ¿por qué
no llegó el in del mundo?
13
Capítulo 12.
¿Probaron Ustedes alguna vez escribir con letras góticas? Unas
palabras acerca de los tipos y estilos de letras.
14

Capítulo 13.

6
Catálogo, transcripción numérica… demasiado diicil… pero

- Galina Ershova -
indispensable
15
Capítulo 14.
¿En qué idioma hablaban los antiguos mayas?

Capítulo 15. 16
¿Podremos distinguir el verbo del sustantivo? Acerca de qué
peculiaridades de la lengua no se debe olvidar.
17
Capítulo 16.
¿Les gusta escabar en los diccionarios? Peculiaridades lexicológicas
de la lengua maya antigua
18
Capítulo 17.
¿Está listo el texto? Saquemos conclusiones…

ANEXOS 19

Anexo 1.
Catálogo breve de los signos mayas lineales 20
Anexo 2.
Catálogo de los jeroglíicos de Yury Knórosov
21
Bibliografía

22

7
- Epigrafía Maya -
8
- Galina Ershova -
UNA PEQUEÑA INTRODUCCIÓN
AL GRAN CAMINO DEL CONOCIMIENTO MAYA

[Link].0 4 Ahau 8 Cumhu (13 de agosto 3114 a.C.) –


fecha inicial del calendario maya.

Hasta la aparición de las primeras civilizaciones


en Mesoamérica quedaba muy poco. No más de un
milenio...

Ya se cultiva el maíz, calabaza y frijol. Se toma


la bebida fermentada de la pulpa del cacao. En las
tierras de México y Guatemala ya se construyen po-
blados. Los indígenas hacen piezas de cerámica, tallan igurillas de piedra,
creen en sus dioses y relexionan sobre la dualidad del Universo … Mu-
chos años después el sacerdote de Cobá pone de forma lujosa en una de
las estelas esta fecha, marcando el inicio del gran ciclo astronómico de 13...

[Link].0 (5 de junio de 354 a.C.) – Nueva Era en Mesoamérica

Los antiguos mesoamericanos inventan su propia escritura. De signos


de escritura sirven las imágenes de los objetos de la realidad circundante,
solamente que simpliicadas y sistematizadas. Los antiguos habitantes de
la región dejan sus dibujos y unas breves inscripciones de preferencia en
los monumentos de piedra y objetos “duros”. En cualquier caso única-
mente estos objetos logran sobrevivir desde los tiempos remotos a nuestros
días. Estos signos jeroglíicos se cortaban en piedra con instrumentos más
duros todavía. Toda la información existía en la mente del sacerdote y
con ella se determinaba las capacidades del cerebro de una persona inteli-
gente. Para aumentar este espacio intelectual había que poner a trabajar el
cerebro, perfeccionando y sistematizando el conocimiento, en especial el
conocimiento abstracto. La imagen transmitía un objeto o un evento real.
La escritura por primera vez permitió al ser humano ijar, guardar y trans-
mitir la información abstracta.

9
[Link].0 (7 de septiembre 41 d.C.) – los mayas entran al escenario his-
- Epigrafía Maya -

tórico

La civilización maya está por nacer en el espacio mesoamericano. Al


oriente de las culturas del Pacíico aparecen las primeras ciudades que se
transforman en ciudades-estado… Uaxactún, Yaxchilán, Naranjo, Tikal…
Las estelas llevan las inscripciones de los primeros pasos de este increíble
período del nacimiento de la más avanzada civilización del Nuevo Mundo.
Los sacerdotes astrónomos elaboran un calendario soisticado con su pro-
pia forma de inscripción de la “cuenta larga” y del cálculo. Aparece, como
una gran abstracción cientíica, el cero matemático llevando el concepto de
20 “cumplido” o “lleno”. La idea abstracta adquiere su forma en presentar
la mazorca del cacao con 20 semillas – una de las mejores variedades del
cacao de élite. Al mismo tiempo la espumosa bebida del cacao se venera
como la sangre de los abuelos divinos…

También un genio de la época en el territorio actual de Guatemala inven-


ta la famosa escritura jeroglíica maya, utilizando los inicios de la antigua
escritura mesoamericana, lo que se transforma en una verdadera revolu-
ción cientíica.

[Link].0. (9 de diciembre del 435) – inicio de la cumbre de la brillante


civilización maya

Los mayas habían perfeccionado su escritura para mediados del primer


milenio de nuestra era transformándola en una realidad cotidiana, usan-
do un alfabeto que no ocupaba tanto espacio en papel, ni tanto tiem-
po para pintar los jeroglíicos igurativos. Inventaron libros en forma de
pliegues. El volumen del conocimiento, sobre todo abstracto, aumentaba
cada vez más, los cálculos se volvían más complicados y soisticados. La
información exigía la aparición de unos nuevos portadores con mayores
capacidades, la renovación permanente de sí misma, volviéndose cada vez
más duradera en el tiempo. La aparición de los textos – en vez de dibujos o
ideogramas - se convirtió en un cambio revolucionario por la disminución
del tamaño de los portadores de información. El libro se transformó en un
fuerte apoyo para el permanentemente creciente potencial del cerebro
del sacerdote antiguo, quien empieza a relexionar sobre un futuro muy

10
lejano. Futuro que aparentemente no tenía nada que ver con este cientíico

- Galina Ershova -
antiguo. Por eso el conocimiento se puede llamar una verdadera ciencia
abstracta. De verdad, ¿qué necesidad tenía en aquellos lejanos años un as-
trónomo maya de la chiquita ciudad occidental, llamada más tarde por los
españoles “El Tortuguero”, ver los eventos celestiales de nuestro milenio?

Los indígenas mayas construían sus ciudades, perfeccionaban agrotécnicas, crea-


ban obras de arte, desarrollaban la medicina, astronomía, matemática. También
escribían libros, educaban a sus hijos, creían en la inmortalidad del alma y la eter-
nidad del mundo dentro del complejo sistema del Universo ininito…

[Link].0. (15 de marzo del 830) – los mayas llegando a la crisis

El avance exitoso de la civilización hizo una mala jugada con los mayas:
la sociedad seguía gozando su grandeza sin pensar en los cambios innova-
dores. Todavía está presente el lorecimiento de la gran civilización maya,
pero ya se siente el aliento de la futura crisis. Crisis en poder, crisis en eco-
nomía, crisis en política. Prácticamente desaparecen las inscripciones en
Piedras Negras y Yaxchilán, siguiendo el mismo destino que ya vivieron
Palenque, Copán y Quiriguá... Dentro de unos cien años ya en ninguna
parte más aparecerán nuevas estelas con sus fechas. Entran los enemi-
gos, aprovechando la crisis del poder en las ciudades mayas, provocado
además por sequías prolongadas. Empiezan las migraciones… Las nu-
merosas familias mayas buscan nuevas tierras para sus milpas, lejos de las
ciudades abandonadas, dónde se podría sembrar el maíz, frijol y calabaza.
Luchan por el futuro de sus hijos y no piensan en ningún in del mundo.

[Link].0. (17 de junio del 1224) – nuevas perspectivas históricas

La vida en Yucatán tiene muchos cambios, los estados mayas pasando por
guerras y reformas llegan a renovar su estructura de poder. Ya no exis-
ten más aquellas múltiples ciudades-estado, sino van apareciendo unos
verdaderos Estados centralizados. Esto lo testimonian, en particular, los
manuscritos– el Códice de Dresde aparece por lo menos en siglo XII. Los
sacerdotes recopilan el conocimiento de la astronomía, los datos del ca-
lendario, lo que permite a los indígenas sembrar y cosechar a tiempo el
maíz, frijol y calabaza... Cultivar el cacao, llevando ofrendas a sus dioses
y abuelos divinos.

11
- Epigrafía Maya -

[Link].2. (12 de octubre del 1492) día negro en el calendario maya

Ninguna profecía hablaba de este día: Colon llegó hasta las islas del Ca-
ribe, entonces faltaba poco para el desembarque de los españoles en las
costas atlánticas y el inicio de la conquista de las tierras mayas.

El franciscano Diego de Landa, habiendo llegado a Yucatán en el


siglo XVI, intentó combinar el antiguo conocimiento maya con la ciencia
medieval de Europa. Escribía con pluma, con la misma hacia los dibujos.
Fue uno de estos pasos signiicantes para la llamada “globalización” que
queda tan de moda actualmente. El Viejo Mundo todavía no estaba en ca-
pacidad de entender las nuevas reglas de juego y trataba en todo asegurar
la prioridad de sus propios logros. Como fuera, el mundo entraba en una
nueva realidad siguiendo los modelos recientes, tomando en considera-
ción también lo que conocían, lo que habían descubierto y transmitido a
sus descendientes los antiguos sacerdotes mayas. Las investigaciones, re-
lexiones y notas del franciscano que entraron en su manuscrito, así como
los milagrosamente salvados Códices mayas, llegaron a ser depositados en
un recipiente de información sin fondo ni movimiento, es decir, lo que era
la biblioteca europea medieval.

Mientras tanto los mayas se transformaron en campesinos dependientes y


sirvientes para los españoles. Sin embargo, seguían su vida tradicional, comiendo
siempre maíz, calabaza y frijol. Vivían sin derechos dentro de la «jaula de som-
bra», en calidad de ciudadanos de segunda categoría en las antiguas tierras de sus
abuelos. Todavía se acordaban del pasado, con diicultad sobrevivían el presente,
representándose el futuro como un apocalipsis totalmente terrenal.

[Link].19 (15 septiembre del 1821)

El siglo XIX, despertado con los grandes descubrimientos cientíicos se


dio cuenta de la existencia del patrimonio cultural y cientíico de los pue-
blos, que hasta el momento entraban sin discusión alguna en la categoría
de “salvajes”, que había sido creada por los snobs europeos. Los países
donde desde la antigüedad vivían los mayas, obtuvieron la independen-
cia de España. La copia del manuscrito de Diego de Landa olvidada entre
otros manuscritos desconocidos, fue impresa como un libro, que tenía su

12
cierto tiraje. Los diferentes cientíicos ya podían iniciar la búsqueda del

- Galina Ershova -
conocimiento, hasta entonces oculto detrás de la escritura desconocida. Y
sucedió un milagro: el mundo llegó a conocer que ¡los mayas tenían un ex-
celente calendario para el manejo de cual existía su propia forma de mate-
mática y escritura! Incluso existían letras el signiicado de las cuales solo se
podía adivinar. Los cientíicos gastaban montones de papel para entender
las antiguas inscripciones matemáticas mayas y repetir los mismos cálcu-
los astronómicos y calendáricos con los métodos tradicionales europeos
que aparentemente no se parecían a los de los sacerdotes antiguos. Sin
embargo, incluso en estos tiempos los volúmenes de la información ma-
nejada se limitaba a los mismos portadores que eran: libro + conocimiento,
manejados por un cerebro humano.

Los indígenas mayas, después de ser involucrados en revoluciones inútiles para


ellos, seguían su vida tradicional: sembraban el maíz, frijol y calabaza, quedando
pobres y sin derechos en la misma “jaula de sombra”, en calidad de ciudadanos de
segunda categoría en las antiguas tierras de sus abuelos. Sin acordarse del pasado,
con diicultad sobreviviendo el presente y prácticamente sin ver el futuro.

[Link].16 (1 de enero del 1900)

Al llegar el siglo XX las modiicaciones en los portadores de informa-


ción seguían uno tras otro: perfeccionándose la fotografía cada vez más
remplazaba los dibujos, ofreciendo mayor velocidad en copiar y mayor
exactitud en la imagen, así como mayor cantidad de reproducción. Tam-
bién se perfeccionaban las posibilidades editoriales. Crecían los tirajes de
los libros editados, haciendo el acceso del público más abierto y amplio.
Sin embargo, de principal acumulador de información, enorme, sin fondo
ni movimiento quedaba la biblioteca Y el principal usuario de estas rique-
zas siempre seguía siendo el cientíico, siempre quedando limitado por su
soledad intelectual y espiritual. Este cientíico escribía con lápiz o bolígra-
fo que se volvía cada vez más práctico – sin embargo el texto ya se podía
escribir a máquina, haciendo hasta 5 ejemplares de una vez.

[Link].11. (31 de agosto del 1952)

Justo para estas fechas, un joven cientíico ruso Yury Knórosov, logró reve-
lar el código olvidado de la escritura jeroglíica maya. Lo que habían escri-

13
- Epigrafía Maya -

to los antiguos sacerdotes se podía discutir por teléfono, leer en la prensa,


escuchar por la radio y ver por la televisión. Cuando surgieron las prime-
ras máquinas para el cálculo - computadoras - Knórosov fue el primero
en tratar de usarlas - únicamente para facilitar y dinamizar la búsqueda
en una cantidad ininita de información. En 1996 la versión española de
la teoría del desciframiento, lectura y traducción de los textos jeroglíicos
mayas fue enviada desde Moscú a Yucatán, a las antiguas tierras mayas,
ya por correo electrónico. El correo electrónico de aquel entonces era lento,
torcido, sin imágenes ni dibujos - pero ya incomparable por su velocidad
con ningún otro correo anterior. Además, el texto se podía imprimir de
inmediato. Para inales del siglo XX ya muchos investigadores, institutos
enteros empezaron a estudiar el patrimonio cultural y cientíico de la civi-
lización maya, a leer los antiguos textos, a reconstruir el pasado histórico.

Los mayas seguían su vida tradicional. El maíz, frijol y calabaza se completaron


con Pepsi y tostadas - lo que no sacó a los indígenas de la pobreza y de la vida
sin derechos dentro de la «jaula de sombra», en calidad de ciudadanos de segunda
categoría en las antiguas tierras de sus antepasados. Además surgió una novedad:
cada vez más empezaban a contratar a los indígenas no solo para limpiar las anti-
guas ciudades, construidas por sus ya famosos abuelos, sino también como guías
exóticos para los turistas extranjeros.

[Link].0 (1 de enero del 2000)

El mundo sobrevivió sin ningún exceso, a pesar de la tontería huma-


na, el tal “milenio”, para el cual se prometía el “in del mundo” al estilo
europeo. Sin embargo, en muy poco tiempo, el mundo otra vez se puso
inquieto en espera del “in del mundo” - esta vez al estilo maya. El Inter-
net con una velocidad inimaginable hace todavía unos diez años, seguía
llevando por todo el Globo terrestre las noticias sobre las catástrofes ya
sucedidas y todavía esperadas, echando a esta hucha sin fondo cualquier
anomalía natural o tecnogénica. En realidad hay muy pocas personas a
quienes les interesa la civilización de los antiguos mayas, así como, desde
luego, la difícil vida de los millones de indígenas mayas modernos. Mu-
chos siguen, quien sabe por qué, convencidos de que los indígenas mayas
se extinguieron hace mucho tiempo atrás o «desaparecieron misteriosa-
mente». Sin embargo todos quieren saber qué es lo que prepararon los
sabios sacerdotes indígenas para el actual mundo contemporáneo, como

14
que estos sacerdotes no hubiesen tenido en aquel entonces otras ocupacio-

- Galina Ershova -
nes más importantes y adecuadas para su propio tiempo y para su propio
pueblo. Han aparecido unas cantidades impresionantes de desconocidos
“especialistas” en profecías mayas, quienes prometían regularmente (y no
pueden parar) que la fecha X, “mencionada por el famoso sacerdote” ya
estaba por llegar. Sin embargo éstos ni siquiera sospechaban lo que lleva la
inscripción jeroglíica en aquel “Monumento 6” del sitio El Tortuguero en
el estado de Tabasco de México, ni la inscripción encontrada en Guatemala
en el sitio Xultún.

El Mundo obtuvo unas enormes posibilidades de trasmitir y manejar


la información con una velocidad impresionante - sin embargo esto no
funciona sin el intelecto de una persona así como sin conocimiento básico.
Sin esto todas las posibilidades se transforman en secuencia de imágenes,
conseguidas de películas primitivas. La humanidad está regresando a la
acumulación de las secuencias de imágenes sin ningún intento de alta abs-
tracción. Igual que en la lejana antigüedad el hombre se inventa espantos
para asustar a sí mismo. Solo el ser humano actual lo hace con mucha más
envergadura que antes.

Falta recordar que ¡desde el inicio de la era maya pasaron ya más de


5 130 años!
¿Tiene relación alguna este conocimiento abstracto sobre el “in del mundo” con
los indígenas mayas? Lo más probable es que no. Sin embargo, para ser objetivo, el
grito levantado alrededor del «fenómeno 2012» afectó también a los descendien-
tes de aquellos mayas, lejanos tataranietos del otrora famoso sacerdote. Llegando a
entender que «mañana» puede de repente no llegar, los mayas decidieron recurrir
a la herencia cultural de su propio pasado histórico - por el futuro de sus hijos y
nietos. Entonces la fecha inal de uno de los ciclos del antiguo calendario se percibió
por los indígenas, en el espíritu de sus propias creencias tradicionales: el in del
mundo no existe – únicamente se inicia la nueva etapa de la vida eterna...

[Link].0 (23 de diciembre del 2012)

Entonces, ¿qué memoria dejó el sacerdote maya en el “Monumento 6” del


Tortuguero?, así como lo hicieron desde luego varios otros en diferentes
ciudades mayas, por ejemplo Xultún. ¿Y qué tiene que ver todo esto con
nosotros, que vivimos ahora en el siglo XXI?

15
- Epigrafía Maya -

Cada uno puede empezar a caminar por este sendero de los miste-
rios mayas escritos con jeroglíicos.

16
- Galina Ershova -

17
- Epigrafía Maya -
18
Otra introducción, absolutamente necesaria:

- Galina Ershova -
Yury Knórosov - último Genio del siglo XX
(19.11.1922 - 30.03.1999)

Yury Knórosov nació en 1922 en la ciudad de


Járkov, en aquel entonces Unión Soviética, en
el seno de una familia de intelectuales rusos
quienes se vinieron a esta ciudad de la capital
de Rusia que fue San-Petersburgo en 1914. Su
padre era ingeniero de ferrocarriles. Su madre
se encargaba de la educación de los cinco hijos.
Yury había nacido de último. En el año 1937 Y.
Knórosov terminó en la escuela secundaria, pero siguió sus estudios en
una escuela médica. Tenía esperanzas estudiar los misterios del cerebro
humano. No se sabe por qué razón en 1939 ingresó a la facultad de historia
de la Universidad de Járkov.

En junio de 1941 la Segunda Guerra Mundial llegó a la Unión Soviética.


Los alemanes entraron en el territorio del país, bombardeando Ucrania.
Así para los rusos empezó el trágico período de la Gran Guerra Patria. Por
razones de salud Yury, quien terminó el segundo año de la Universidad
justo en los primeros días de la guerra, no pudo ir de soldado al frente,
lo que le dolió mucho. A él, como a otros estudiantes, enviaron a hacer
las trincheras. Sin embargo los alemanes ocuparon rápidamente la parte
occidental y sur del país y Yury regresó a la casa donde quedaba su madre
y su hermana. Hasta que en el 1943 las tropas soviéticas lograron liberar
Járkov Yury salió con sus familiares del territorio ocupado y se dirigió a
Moscú donde siguió sus estudios en la facultad de historia de la Universidad
“Lomonósov”. Un año después lo llamaron a una escuela militar de
telefonistas cerca de Moscú, donde él estuvo hasta el inal de la guerra en
mayo del 1945. Entonces siguió sus estudios, terminando la Universidad en
1948, especializándose en etnografía. Desarrolló su tesis de maestría sobre
el chamanismo de Asia Central, publicando su primer artículo titulado
“Mazar Shamun-Nabi” en la revista «Etnografía Soviética». Sin embargo
en estos años él había encontrado en la Biblioteca Nacional “Lenin” las
ediciones de la obra de Diego de Landa “Relación de las cosas de Yucatán”
y la tradujo al ruso. También encontró las publicaciones de los Códices
mayas e inició el desciframiento. Según su profesor Serguei Tokarev, Yury

19
- Epigrafía Maya -

para este año 1948 ya había descifrado la escritura maya... La “dramática”


historia de la aparición de los libros en las llamas de Berlín inventará 10
años después un periodista.

El desciframiento de la escritura maya, lo hizo contra al escepticismo


general. Él estaba seguro: “Lo creado por una mente humana, puede ser
resuelto por otra mente humana. Desde este punto de vista ¡no existen y
no pueden existir problemas sin solución en ninguna área de la ciencia!”.

Sin embargo a Yury Knórosov, quien se había graduado brillantemente


en la Universidad, no lo dejaron hacer allí mismo su doctorado, porque
no podían perdonar, de acuerdo con el concepto ideológico soviético de
aquellos tiempos, el hecho de haberse quedado durante la guerra “en el
territorio ocupado por los alemanes”...

Entonces el joven Knórosov se va a Leningrado para trabajar como


investigador y curador de la colección asiática en el Museo de Etnografía
de los pueblos de la Unión Soviética, viviendo allí mismo en un cuartito
estrecho justo para una cama y una silla. Allí Yury lleva a in su trabajo de
la elaboración de metodología y de desciframiento de la escritura maya.

En 1952 en la revista “Etnografía Soviética” publica su primer artículo


dedicado a los resultados del desciframiento. ¡Fue un éxito! Al joven
Knórosov lo comparaban con el francés Jean-François Champollion, quien
había descifrado la escritura egipcia Sin embargo, el trabajo que había
presentado Yury Knórosov tiene un valor mucho más grande. El francés
solo comparó una inscripción bilingüe - en cambio el ruso elaboró un
método cientíico de desciframiento de las escrituras antiguas. Aplicó este
método a la escritura maya y obtuvo un resultado fantástico: ¡por primera
vez leyó lo que habían escrito los antiguos mayas en sus Códices!

Comúnmente pocas personas dan importancia a la metodología,


desde luego, sin eso el trabajo cientíico se transforma en lotería sin
resultado programado. Knórosov puso muy claro cuál era la diferencia
entre el desciframiento lingüístico cientíico - que es la identiicación de la
correlación entre los signos y la lectura fonética exacta de cada jeroglíico
y la llamada “interpretación” – que son nada más intentos de adivinar
el signiicado de los signos estudiados por separado. Este “método” era

20
bastante común en aquella época, sobre todo para los investigadores,

- Galina Ershova -
encabezados por el famoso Eric Thompson.

Knórosov determinó que había que separar entre sí dos nociones,


absolutamente distintas: el desciframiento de los antiguos sistemas de
escrituras (particularmente el maya) del desciframiento de los códigos
cifrados intencionalmente. En los textos antiguos los signos llevan el orden
natural, sin alteración, pero su lectura está olvidada y el idioma al mismo
tiempo es desconocido (muerto) o antiguo, considerablemente cambiado en
el tiempo. En los códigos cifrados los símbolos conocidos están sustituidos
por otros, su orden esta alterado, pero el idioma es moderno y vivo.

Todo lo demás también tiene importancia: la preparación académica


del descifrador, el volumen del texto necesario para procesar que tiene
que ser suicientemente grande, así como el enfoque metodológico. Por
consiguiente, lo que tienen en común los dos métodos del descifra-miento,
es el resultado inal: el logro de la comprensión del texto escrito.

Yury Knórosov formuló los principales conceptos del desciframiento


de los sistemas de las escrituras antiguas en una introducción de la edición
especializada llamada “Textos desconocidos”, para la serie titulada
“Sistemas olvidados de la escritura: resultados el desciframiento”, cuya
publicación inició en 1982.

El método desarrollado por Yury Knórosov y aplicado en el


desciframiento de la escritura maya, fue también utilizado para descifrar la
escritura de la Isla de Pascua y los textos Protoindios.
El mencionado método de “estadística posicional”, elaborado por Yury
Knórosov para el desciframiento de escrituras antiguas, se basaba en los
trabajos de Michael Ventris aplicada para la escritura Lineal B en la primera
mitad del siglo XX. Knórosov logró desarrollar y generalizar la teoría inal
y el método de desciframiento, que han sido brillantemente comprobados
en la práctica en los años 1940-1950s.

Lo esencial del “Método de estadística posicional” en breve consiste


en lo siguiente: la cantidad de signos en la escritura y la frecuencia de
apariciones de nuevos signos en nuevos textos, determina el tipo de
escritura. En el mundo existen tres tipos principales básicos de escrituras, lo

21
- Epigrafía Maya -

que se distingue por la cantidad de signos empleados simultáneamente en


esta escritura: ideográica (más de 5000, hasta 50000 signos), silábica (80-
400 signos) y alfabética (30-40 signos). También existen tipos de escritura
mixtos, como la japonesa (2000 signos). De acuerdo con eso la escritura
maya, que contaba con unos 350 signos, presentaba variante de la escritura
silábica que conservaba la correlación morfémica.

A continuación, se hace un análisis de la frecuencia del uso de uno u


otro signo y de sus posiciones en la oración, lo que determina el referente
gramatical de los jeroglíicos.

La comparación de los materiales del idioma con otros textos relacio-


nados con el lenguaje, permite identiicar los referentes gramaticales,
semánticos y morfémicos. Entonces, se revela la lectura fonética de uno u
otro signo que establece la lectura básica de la composición de los signos. La
certeza de la “lectura convencional” se conirma por las “lecturas cruzadas”
del mismo signo en diferentes posiciones y textos, cuando el signo siempre
se lee de la forma idéntica y completa el contenido semántico lógico de la
oración.

Todavía traduciendo del español antiguo al ruso “La Relación de


las Cosas de Yucatán”, famosa obra del franciscano Diego de Landa del
siglo XVI, Knórosov logró identiicar la lectura de 29 signos “del alfabeto”
maya, lo que resultó ser cierta clave para descifrar esta escritura. Él logró
entender los malentendidos que han surgido en el dictado del alfabeto,
cuando el informante registraba no tanto la lectura de los signos mayas,
como la denominación formal de las letras españolas.

El desciframiento en sí se llevó a cabo en base a tres Códices jeroglí-


icos mayas que tienen los nombres de las ciudades europeas, donde se
encuentran actualmente: París, Madrid y Dresde.

Resultó que para escribir los textos de los tres manuscritos se usaron
cerca de 350 grafemas, los cuales permitieron a Knórosov determinar el
tipo de escritura como fonética y silabo-morfémica. Eso signiica que cada
signo maya se leía como una sílaba. Y las sílabas podían coincidir con
morfemas. Después el trabajo se centró en la lectura y traducción de los

22
tres Códices mayas al idioma ruso. Y solo después al inglés y español.

- Galina Ershova -
La primera publicación del resultado del desciframiento que apareció
en la mencionada “Etnografía Soviética” con el modesto título de “Antigua
escritura de América Central” en el año 1952, causó verdadero furor. El
descubrimiento genial de Knórosov fue recibido con mucho entusiasmo
por la comunidad cientíica nacional e internacional.

Solo tres años después pudo aprobar su tesis doctoral cuyo tema
sonaba neutral: “La relación de las cosas de Yucatán de Diego de Landa
como la fuente etno-histórica”. Sin embargo, la tarea principal para Yury
Knórosov consistía en hacer evidente la existencia del Estado maya - y solo
después la justiicación de la presencia de la escritura fonética. La defensa
de su tesis tuvo lugar en Moscú el 29 de marzo de 1955 y fue espectacular
- por el comportamiento poco común del joven cientíico quien al inicio no
quiso explicar cómo había logrado obtener los increíbles resultados. Pero
todo terminó bien y le otorgaron el merecido título de “Doctor en Ciencias
Históricas”, pasando un grado intermedio obligatorio en Rusia, que rara
vez sucede en el área de Humanidades.

Su tesis sobre los indígenas mayas causó sensación en la comunidad


cientíica y cultural de la Unión Soviética y rápidamente se expandió hacia
el extranjero. Parecería paradójico, que el cientíico ruso sin jamás haber
visitado Guatemala o México, supo hacer lo que muchos cientíicos de
diferentes países no lograron hacer pasando temporadas de campo “en las
tierras mayas”.
El primer viaje al extranjero fue a Copenhague en el año 1956

23
- Epigrafía Maya -

para participar en el Congreso Internacional de Americanistas. Sus colegas


extranjeros se dividieron en dos grupos: unos, según las palabras del famoso
arqueólogo estadounidense y profesor de la Universidad de Yale, Michael
Coe, se volvieron inmediatamente e incondicionalmente “knorosovistas”.

Otros, sobre todo los seguidores de la escuela americana encabezada


por Eric Thomson, tomaron la teoría del joven cientíico ruso, como insulto
personal. Eric Thomson, siendo la mayor autoridad de aquel entonces en la
cultura maya, se dio cuenta antes de otros que el joven Knórosov tenía
toda la razón; aun así, no quiso renunciar voluntariamente a su posición,
comenzando una guerra irreconciliable, de carácter ideológico.

Sin embargo, incluso el círculo cercano de Eric Thomson, se encontró


muy pronto del lado de Yury Knórosov. Michael D. Coe llamó la victoria
del cientíico ruso “un triunfo del espíritu”.

Todavía más, a principio de los años 1960-s Knórosov sentía la


importancia que podrían tener las máquinas procesadoras – futura
computadoras - en la sistematización de los datos lingüísticos e epigrá-
icos. Después de haber descifrado la escritura maya “manualmente”, con
su cerebro, él, mejor que cualquier otra persona del mundo, sabía lo que
cuesta hacer las evaluaciones matemáticas en el análisis estadístico de los
textos jeroglíicos. Por eso acepto prestar sus materiales para elaborar una
base de datos.

Sin embargo, el grupo de los matemáticos poco honestos de


Novosibirsk, que componían esta base de datos con los materiales
de Knórosov, de repente ¡se declararon “haber descifrado” la escritura
maya! Publicaron esta base de datos en cuatro volúmenes, haciendo una
dedicatoria con jeroglíicos al dirigente de la Unión Soviética de aquella
época Nikita Jruschóv.

Desde el punto de vista de los especialistas, y principalmente del mismo


Knórosov, el anunciado solemnemente “desciframiento cibernético” no era
factible y solo provocó confusión entre los expertos. Yury Knórosov de
inmediato publicó un artículo refutando este trabajo completamente falso.
Sin embargo, el malentendido puso a algunos en duda de los resultados
originales del desciframiento, dando a todo un aspecto político ya que todo

24
sucedía en tiempos de la guerra fría.

- Galina Ershova -
En 1963 Yury Knórosov publica su extraordinaria monografía llamada
“La Escritura de los indígenas Mayas”, presentando los principios del
desciframiento. Veinte años después, en 1975, se publicó la traducción
completa de los Códices mayas. El libro fue titulado “Códices jeroglíicos
mayas”. En este mismo año, por su descubrimiento genial, Yury
Knórosov recibió el Premio Estatal de la URSS.

Yury Knórosov pertenece al círculo de los grandes cientíicos del siglo


XX que fueron capaces de sentir y entender que el futuro de la ciencia
radica en el enfoque interdisciplinario. Por eso se dedicaba con entusiasmo
a los temas que salían de su “estrecha” especialización como “mayista”.

El desciframiento de la escritura jeroglíica en sí, exigía una combi-


nación de conocimientos de la historia, etnografía, lingüística e incluso
psicoisiológica.

Solo para demostrar el origen de la escritura maya, que es independiente


de las culturas antiguas, Yury Knórosov tenía que lidiar con la etnogénesis
de los mesoamericanos y con su teoría del poblamiento de América.

Knórosov consideraba que el desciframiento del sistema de la


escritura antigua está relacionado con un importante problema teórico que
está en correlación con los modelos de los procesos de la civilización –
se trata de su “teoría del colectivo” que él había propuso todavía siendo
estudiante de la Universidad de Moscú. Así surgió también un tema de
investigación, que podría deinirse como “La teoría de la señalización”.

Las puntos principales se basaban en la “teoría del colectivo”,


en el cual bajo el colectivo se entendía la estructurada “asociación de
asociaciones” de personas, desarrollada junto con los métodos de la
comunicación y la complejidad de los enlaces intercolectívos. Según
Yury Knórosov la asociación no representaba el desarrollo adicional
o la forma más alta de asociación de animales, pero era el siguiente
tipo de sistema diferencial – “la asociación de las asociaciones” A la
vez el componente de la unidad de la asociación de la gente (que no
coincide con la sociedad) no es individual, sino colectivo. Knórosov

25
recurrió a la ley biogenética de recapitulación de Haeckel, según la cual
- Epigrafía Maya -

el desarrollo del individuo repite el desarrollo general de la especie


(ontogenia recapitula la ilogenia). Aplicando está ley al desarrollo
humano y la civilización Knórosov propuso la siguiente aclaración: “La
ontogenia repite la ilogenia a la velocidad inversamente proporcional”.

Esta propiedad del sistema aparece como componente del “sistema


universal” - por ejemplo, el desarrollo del potencial intelectual del homo
sapiens y del colectivo. Como prioridad se dio la atención al surgimiento y
desarrollo de la comunicación, de modos de transmisión y percepción de
la información: la aparición de sonidos, las denominaciones, dibujos
y tipos de escritura.

Los conceptos principales fueron expuestos en su artículo “Acerca de


la clasiicación de la señalización”, publicado en 1973 en la revista
“Problemas de Africanística”. Yury Knórosov aplicó en su investigación
el estudio de las funciones intelectuales y cognitivas de los niños y la
comparación de éstos con las etapas del desarrollo de la sociedad.
También prestaba mucha atención a los problemas generales de la
semiótica, incluso creando un departamento especial en el Instituto de
Etnografía, llamado «Grupo de semiótica étnica”, editando una serie de
publicaciones con el mismo título. Cada vez más le atraían los temas
relacionados con el cerebro humano y su organización funcional. Junto
con Viacheslav Ivanov iniciaron un programa especial de investigación
llamado “Cerebro”, dirigida por la Dirección General de la Academia de
Ciencias de la URSS.

Sin embargo, en toda su vida creativa Knórosov continuó el trabajo con


los textos antiguos mayas. Después del desciframiento de los manuscritos,
comenzó los estudios de las inscripciones en las vasijas de cerámica y
monumentos de piedra. Yury Knórosov constantemente volvía al tema del
origen común de la escritura Mesoamericana, “acercándose”, como decía,
al desciframiento de la escritura llamada epi-olmeca.

Muchos años después de haber realizado su trabajo increíble que había


cambiado los estudios mayas en el mundo, Yury Knórosov logró visitar
las tierras mayas. Su primera visita fue a Guatemala en 1989, cuando
fue invitado por el Presidente de este país. El gran cientíico ruso por in

26
pudo conocer personalmente, no por publicaciones, los antiguos centros

- Galina Ershova -
arqueológicos. El Presidente de Guatemala le otorgó en agradecimiento la
de Gran Medalla de Oro.

Cuatro años después el Presidente de México


le otorgó la Orden del Aguila Azteca, mayor
reconocimiento que se da a los extranjeros
por sus méritos excepcionales en
México. Luego siguieron las
invitaciones del Instituto de
Antropología e Historia de México y
del parque Xcaret, que publicó junto
con la Universidad de Quintana-Roo
“Compendio Xcaret” en tres tomos - sus
obras seleccionadas.

Yury Knórosov murió en soledad, el 30 de Marzo


de 1999, de un derrame cerebral y un edema pulmonar
posterior, en el pasillo de un hospital de San Petersburgo. Así, en la víspera
del tercer milenio, se fue el último Genio del siglo XX...

Fue enterrado en un cementerio cerca de Leningrado-Petersburgo.


Y en su tumba apareció un monumento que se ve de muy lejos: una plata-
forma con estela y altar blancos, adornados con inscripciones jeroglíicas
mayas...

27
- Epigrafía Maya -
28
- Galina Ershova -

29
- Epigrafía Maya -
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- Galina Ershova -
Capítulo 1
LA ESCRITURA JEROGLÍFICA….
ES ALGO TAN DIFÍCIL…
! PERO DEL TODO ACCESIBLE!

Ya en la antigüedad los griegos veían la antigua escritura


decorativa egipcia con gran reverencia, cual si se tratara
de algo sagrado. El “Padre de la historia”, Herodoto (V si-
glo a.C.) denominó esta escritura como “signos sagrados”,
Clemente de Alejandría, uno de los primeros teólogos del
cristianismo, fue quien empezó a utilizar la palabra jeroglíico denominán-
dola como “signos sagrados tallados”. A las personas les es inherente ma-
ravillarse con lo incomprensible, pero las personas inteligentes siempre
han intentado comprender este incomprensible.

La propia combinación de palabras jeroglíica maya al parecer prede-


termina en aquel que la pronuncia un ataque de lo misterioso, de relación
con la profundidad de la antigüedad y de un determinado reinamiento.
El investigador de las antiguas civilizaciones Herman Guesse tenía razón
absoluta cuando escribía que: “entre todos los pueblos la palabra y la escritura
representan algo sagrado y mágico; la descripción, así como el acto de escribir ini-
cialmente era una acción mágica, una posesión mágica de la naturaleza mediante el
espíritu y en todas partes el don de la escritura era venerado como una revelación
divina. Entre la mayoría de los pueblos la escritura y la lectura eran consideradas
como un arte divino oculto, un privilegio del sacerdocio y si algún joven se decidía
a prender este arte que transmitía una fuerza especial, ello era considerado como
un gran y extraordinario acontecimiento. Ello era sumamente difícil, lo lograban
muy pocos y de expiación podían servir la dedicación y el sacriicio. Desde el punto
de vista de nuestra civilización democrática, entonces la vida espiritual era algo
más raro pero más noble y sagrado que actualmente, se encontraba bajo la pro-
tección de las deidades y estaba predestinada no para todos, hacia ella conducían
tortuosos caminos y no era concedida en vano. ¡Nosotros estamos en capacidad de
darnos cuenta muy someramente acerca de lo que signiica la posesión de la escri-
tura en las culturas estrictamente jerárquicas en un pueblo totalmente analfabeta!

31
Es grandeza y poder, es magia negra y magia blanca, talismán y cetro mágico!”
- Epigrafía Maya -

Algo de esta emocionada actitud de los antiguos hacia la escritura


se ha conservado hasta nuestros días en la percepción de la antigua escri-
tura jeroglíica maya.

A decir verdad, a veces, en nuestros días esta percepción resulta


acompañada de una gran parte de incredulidad y escepticismo.

- ¿Usted se dedica a la escritura jeroglíica? – con emoción se dirigen


a Usted, maravillados, y por si cualquier cosa, con reverencia. O bien:

- ¡Él (mi conocido, o mejor mi amigo), lee (¡descifra!) jeroglíicos!


Así hablan de Usted con algo de jactancia, y con ello se acercan a si mismo
al Olimpo de los sabios. Sin embargo, no hay que consolarse con ilusiones.
A sus espaldas pueden decir de Usted (con un suspiro y con expresión
dolorida en el rostro):,

- Quien podría haber pensado que ese joven tan simpático (seño-
rita, etc.), se iba a dedicar a la escritura jeroglíica… - aquí ya se trasluce la
abierta sospecha de deiciencia intelectual, apenas encubierta con un sen-
timiento hipócrita.

- Seguramente el pobrecito no tiene en orden sus cosas personales


(en el mejor de los casos), o anda mal del cerebro…

Si Usted se ha hecho la idea de crearse cierta imagen de luminaria


de la ciencia, entonces Usted de manera protectora y benevolente acepta
estas inmoderadas alabanzas (por supuesto que esto se reiere a los dos pri-
meros casos), inclusive si todo su aporte a la ciencia consiste en la lectura
de dos abstrusos libros.

Si hasta el momento Usted se consideraba estar entre las personas


normales y sanas, entonces sin falta empezará a sentirse en una situación
tonta, como si a su nombre de pronto le agregasen un título nobiliario o el
tratamiento de “DOCTOR”. Usted inmediatamente se ruboriza o palidece
(en dependencia del temperamento) y empieza a farfullar algo incoherente
acerca de que la lengua maya es tan lengua como el español, el ruso, o en

32
último caso, como el latín. Y la escritura jeroglíica, es una simple variante

- Galina Ershova -
de las escrituras existentes en el mundo – hasta la fecha casi toda Asia es-
cribe con jeroglíicos.

Sus justiicaciones serán escuchadas con gran desconianza basada


en la profunda convicción de que una persona normal puede dedicarse al
estudio de la extraña escritura jeroglíica única y exclusivamente por pade-
cer una gran pena. En realidad, todo su incoherente farfullar es verdad y
no un simple deseo de recibir un cumplido ya que, ¡NO hay nada especial
en el hecho de estudiar la inscripción jeroglíica maya!

Todo lo que ha sido creado por una persona no puede no ser comprendido
por otra persona, según consideraba el gran descifrados de la escritura maya
Yury Knórosov, y este libro intentará convencerlos a Ustedes de esto.

Nosotros ya recordamos la deinición de escritura propuesta por


Herodoto y Clemente de Alejandría. El concepto “sagrado”, integrante de
esta deinición, lo valoraremos como el respeto inherente al hombre con
una elevada manifestación de intelecto. Entonces, ante nosotros queda úni-
camente el concepto de “signos grabados” o “signos”, lo cual ya no es tan
terrible.

El hombre contemporáneo vive en un mundo de signos que orga-


nizan el espacio informativo circundante y se expresan mediante los más
diferentes métodos. Es más, si se agiliza un poco el cerebro, entonces fácil-
mente se destaca la única comparación: los signos habituales (todos cono-
cen el alfabeto romano) y los signos no habituales, en los que se convierten
los signos de cualquier otra escritura desconocida incluyendo la escritura
jeroglíica maya.

Por supuesto, el concepto “escritura jeroglíica” no es tan unívoco.


Los podemos ver con antiguas escrituras y con jeroglíica contemporánea.
¿Qué suena más impresionante? Por supuesto, tal combinación “jeroglíi-
ca antigua”. Sin embargo, si lo analizamos con tranquilidad, nos daremos
cuenta que la inscripción cuneiforme utilizada en el II milenio a.C. (Dios
mío, ¡esto queda fuera del alcance del entendimiento!), resulta mucho más
sencilla para nuestra percepción que cualquier texto del periódico que leen
cotidianamente los chinos. Así, por ejemplo, si se hace necesario escribir la

33
- Epigrafía Maya -

palabra “Moscú” así como suena en ruso MASKVA con alfabeto ugarítico
cuneiforme, Usted toma el alfabeto que consiste de solamente 30 signos y
compone:

MASKWA

Para hacer lo mismo con ayuda de la escritura china contemporá-


nea, Usted deberá revisar 3-4 mil jeroglíicos, pero para ello se necesita
poseer conocimientos teóricos sólidos y preparación especial. De tal ma-
nera, inclusive en el subconsciente, a Usted no le deberá asustar de ningún
modo la combinación de palabras “escritura antigua”. Por supuesto que
es comprensible que esta conjugación esconde en sí una insinuación sobre
determinado lujo innecesario, el cual no todos se pueden permitir. En reali-
dad: ¿Para qué una persona normal debe gastar dinero, tiempo y esfuerzos
en letras muertas, las cuales, al inal de cuentas no se puede utilizar prác-
ticamente en ninguna parte? Una cosa es aprender una lengua viva y una
escritura viva, aunque sea el chino, ya que en este caso cada quien puede
ser apoyado por el razonamiento pragmático: “¿Y si de pronto me toca via-
jar a la China?”, o bien, “deseo leer a Confucio en su lengua original”. En
tal caso, las personas que te rodean siempre te comprenden y quedan de
acuerdo: Si, quizás vale la pena esmerarse y aprender la lengua china. Con
el conocimiento de una lengua rara se puede ser un valioso especialista y
ganar mucho dinero, tomando al mismo tiempo en consideración que ac-
tualmente el mercado chino presenta en el mundo cada día mayor interés.

La escritura antigua parece ser un objeto lujoso y antiguo, cuya


adquisición puede permitirse únicamente una persona muy rica y con un
gusto reinado. Pero, hablando sin bromas, para el individuo que en serio
se interesa en una cultura antigua, cualquiera que sea, simplemente es ver-
gonzoso no saber la lengua de los creadores de esta cultura, (aunque sea
pasivamente), así como no intentar aprender la escritura correspondiente,
siempre y cuando esa hubiese existido. En este caso no hay necesidad de
explicar el signiicado utilitario y pragmático de tales conocimientos, ya
que este valor es evidente para cualquier investigador, desde el venerable
maestro hasta el principiante aicionado.

34
Para rechazar todos los temores y sentirse un poco seguro de sí

- Galina Ershova -
mismo, probaremos deinir si la escritura jeroglíica maya pertenece o no
(en el espacio y en el tiempo de las civilizaciones humanas) a las más di-
fíciles. Quisiera señalar sin dilación que, al asustarse ante los jeroglíicos,
Usted, en el plano intelectual empieza a considerar a sí mismo como si
fuera individuo de baja categoría. Suena ofensivo, pero, póngase a pensar:
prácticamente cada segunda persona en el Globo terráqueo lee y escribe
jeroglíicos sin gran esfuerzo y al mismo tiempo no se considera genio. Sin
embargo, no vale la pena cansar al lector con cálculos carcamales. Estos le
salen en los capítulos dedicados a la matemática maya. Para los especial-
mente meticulosos que desean convencerse personalmente de la veracidad
de la última observación, se les puede recomendar con gran tranquilidad
que se hundan en cualquier enciclopedia de los pueblos del mundo y que
calculen. La población de la tierra tiene cerca de cinco mil millones de per-
sonas. Al mismo tiempo, la población de los países en donde se utiliza la
escritura jeroglíica (China, India, Indonesia, Japón, las dos Coreas, Bangla-
desh, Pakistán, Birmania, Nepal, Sri Lanka), suman cerca de dos mil millo-
nes y medio de personas, es decir, prácticamente la mitad de los habitantes
de la tierra. ¡Todos, a excepción de los niños de edad preescolar, escriben
con jeroglíicos! Lo más picante es que muchos de ellos no consideran que
sea una cosa difícil utilizar el alfabeto latino además de sus propios jeroglí-
icos. Manejan las dos escrituras sin ninguna diicultad.

m(a)o — zac — (a)v — а

- Usted, al ver algún abracadabra de signos puede exclamar: ¡son


jeroglíicos chinos! ¿Por qué chinos y no japoneses, o hindúes, o coreanos?
Porque está en boga el concepto de que es precisamente la escritura jero-
glíica china la que pertenece a los sistemas de escritura más difíciles del
mundo. Pero, ¿ha pensado alguna vez acerca de qué sistemas jeroglíicos
precisamente existen o existieron alguna vez en la historia de la humani-
dad?

35
En calidad de información para la cavilación se debe expli-
- Epigrafía Maya -

car que todos los sistemas de escritura se dividen en dos tipos principal-
mente diferentes:

Primero: escritura ideográica en la cual como signos funcionan las


imágenes o ideogramas que sirven para trasmitir las determinadas uni-
dades semánticas del discurso – palabras o elementos de éstas - pero sin
trasmitir el sonido. Por ejemplo, para transmitir la palabra PERSONA, no-
sotros hacemos un dibujo que representa a una persona. Paulatinamente,
el del todo reconocible y detallado pictograma puede transformarse hasta
lo simbólico (dos bolitas, cuatro palitos)

pero el principio se mantiene: un símbolo transmite un concepto. Clásico


ejemplo de tal escritura es la china, en la cual escribe y habla la quinta parte
de la población mundial. Así, toda esta quinta parte, para leer el diario ma-
tutino, debe conocer no menos de 4 mil jeroglíicos, y todavía muchos más
para leer textos especializados. ¡Algunos diccionarios especializados de la
escritura china incluyen hasta 50 mil signos! Es destacable que esta escritu-
ra (la china), existe desde más de 4 mil años y sin embargo no cambia ni se
transforma. Hasta se buscó la forma de usarla en Internet. Es asimismo cu-
rioso que, tanto los cambios que suceden en el desarrollo del idioma, como
el uso de los diversos dialectos, no inluyan en absoluto en la comprensión
de los textos jeroglíicos y, evidentemente, éste es uno de los argumentos a
favor de la estabilidad de la existencia de un sistema tan pesado. Un chino
contemporáneo puede sin mayor esfuerzo leer y comprender los textos
antiguos sin introducirse en las sutilezas de la historia de la lengua.

Según demuestra la práctica, la escritura en general pertenece a las


tradiciones culturales más conservativas y estables. La sola existencia de
la llamada “ortografía histórica” (por ejemplo, rusa, francesa o inglesa) se
convirtió en una forma de conservación de la cultura y por eso, según lo
demuestra la práctica histórica, inclusive en caso de una signiicativa di-
vergencia del idioma real con la norma ortográica, las reformas de la escri-
tura se realizan con mucha diicultad y son percibidas como compromisos
serios a nivel de cultura. No es necesario buscar durante mucho tiempo

36
un ejemplo típico, basta con recordar las ortografías de los idiomas inglés

- Galina Ershova -
o francés, en las cuales todo un grupo de letras a veces transmite un solo
sonido:

beaucoup (fr.) – 8 letras para 4 sonidos


earth (ing.) – 5 letras para 2 sonidos.

Dos escrituras, la coreana y la japonesa, son herederas y reforma-


doras de la escritura china. Por ejemplo, la escritura japonesa lleva un tipo
“mixto” que se formó sobre la base de la escritura china “perfecciona-
da”. En ésta, las palabras signiicativas son transmitidas por los jeroglí-
icos, mientras que las palabras auxiliares y los aijos se trasmiten con los
signos fonéticos especiales. Este pequeño perfeccionamiento le permitió a
los japoneses reducir el número de signos a solo 1945. La variante de la
escritura japonesa katakana, que en lo fundamental sirve a la transmisión
de palabras adoptadas de otras lenguas extranjeras es puramente silábica.

La escritura coreana experimentó una reforma más radical. De es-


critura china ideográica, a inales del siglo VII, esta escritura fue transfor-
mada en escritura silábica, y siete siglos después se convirtió en escritura
fonética alfabética. Sin embargo, hasta la fecha, en esta escritura aún se
siguen utilizando algunos signos semánticos chinos (ideogramas), aunque
el alfabeto actualmente está reducido a 40 grafemas.

El otro tipo de escritura es la escritura silábica con lectura foné-


tica ija para cada signo. A ésta pertenece la llamada “escritura hindú”.
La “escritura hindú” es la denominación común para un amplio grupo de
escrituras que incluye varias decenas de lenguas con un principio único de
alfabeto fonético. La historia del surgimiento de esta escritura data del I
milenio a.C. Esta escritura fonético-silábica, en diferentes variantes cuenta
con cerca de 400 signos. Sin embargo, en la composición tipográica se utili-
zan hasta 600 signos lo cual se debe a la abundancia de ligaduras e índices.

Ahora, cuando a Usted ya le zumba la cabeza, debido a la cantidad


de términos lingüísticos, haremos una pequeña digresión para sistemati-
zar la información. Partiendo de la recordada ya varias veces deinición de
“escritura jeroglíica”, intentaremos imaginar un extremadamente sencillo
y vulgar esquema: cualquier escritura, inscrita con dibujos extraños o con

37
signos complicados, la podemos llamar jeroglíica. Bajo esta denominación
- Epigrafía Maya -

formal se encuentran la escritura china, la japonesa, la coreana y, por su-


puesto, la maya. La escritura china, según explicamos arriba, también la
podemos llamar ideográica, es decir, de dibujos que trasmiten las nociones,
cuando los signos no tienen lectura fonética ija.

Cualquier escritura en la cual los signos tienen lectura ija, se llama


fonética. En primer lugar se trata de la escritura alfabética, la cual a veces es
llamada también consonante. Tales sistemas contienen el menor número
de signos:

en el alfabeto ruso hay 32 signos;


en inglés – 26;
en el árabe – 28;
en el hebreo - 22;
en el etrusco – 20;
en el sánscrito – 35;
en español 27...

Nosotros llamaremos silábica cualquier escritura en la cual el signo


transmite una sílaba que tiene lectura fonética ija. A este grupo pertenecen
tales escrituras como la chipriota silábica, la escritura fenicia, la hindú. La
cantidad de signos en tales sistemas es de varias decenas:

en la escritura chipriota – 56 signos;


en la lineal B – 87 signos;
en la persa – 40,
de la hindú ya habíamos hablado. Sin embargo, la escritura japone-
sa pertenece al tipo mixto ya que en ella se encuentran uniicados elemen-
tos ideográicos con elementos silábicos (kana).

La escritura morfémico-silábica es aquella donde el signo transmi-


te una sílaba, así como un morfema concuerda con ella. Se debe recordar
que el morfema es una de las unidades principales de la lengua, en el cual
la forma fonética ija lleva un determinado contenido indivisible. Para el
signo que transmite la sílaba igual a un morfema, inclusive fue introducido
un término especial: “silabomorfema” o “morfemosílaba” (Ud. puede elegir el
que más le guste). En la escritura morfemosilábica pueden existir sincróni-

38
camente hasta 300-400 signos.

- Galina Ershova -
Precisamente a este tipo pertenece la escritura maya. Los indígenas
creadores y portadores de esta escritura desde hace mucho tiempo habi-
taban en el enorme territorio de Mesoamérica que incluye las tierras de
los estados del sur y del oeste de México (Chiapas, Campeche, Yucatán,
Quintana-Roo), Guatemala, Belice, el norte de Honduras y El Salvador. Por
una parte, el surgimiento de la escritura maya puede ser deinido muy
sencillamente: una de las inscripciones mayas más tempranas descubierta
en la estela 29 de la famosa ciudad de Tikal, contiene la fecha – año 229. En
su conjunto, se acostumbra dividir los períodos de la civilización maya en
los siguientes marcos cronológicos:

protoclásico (de transición) – 100 a.C. – 300 a. d.C.


clásico 300 – 900
(clásico temprano 300 – 600)
(clásico tardío 600 – 900)
posclásico 900 – 1520

Una propiedad especial de la escritura maya era el hecho de que


las sílabas podían tener carácter puramente fonético, sin ninguna relación
con el signiicado. Además, en determinadas posiciones la sílaba perdía
su sonido vocal y servía solo para transmitir el sonido consonante. Es to-
talmente evidente que los mayas, al igual que los coreanos a su tiempo,
iban por la senda del perfeccionamiento y la facilitación de su sistema de
escritura. De tal manera, si nosotros intentamos encontrar un lugar para la
escritura maya entre los tipos de sistemas jeroglíicos, entonces con alivio
dejamos de lado el chino e inclusive nos alejamos del japonés mixto. A
decir verdad, no llegaremos hasta el sistema alfabético, pero nos quedare-
mos en el grupo morfemosilábico, acercándonos al sistema protohindú y
al katakana japonés.

Así, viajando alrededor del Globo terráqueo, examinando los mo-


numentos escritos, ya sea en Europa o en Asia, hemos llegado hasta Amé-
rica, descubriendo, posiblemente para nuestra desilusión, que no hay nada
nuevo bajo la Luna ni el Sol. Entonces la escritura maya sin mayor esfuerzo
encuentra su lugar cómodo y no tan excepcional entre la amistosa comu-

39
- Epigrafía Maya -

nidad de sistemas mundiales de escritura, representando al mismo tiempo


a toda una familia. Por el momento poco conocemos a sus miembros, sin
embargo entre éstos se puede mencionar a los sabios olmecas, a los habi-
tantes de la costa del Pacíico, y a los zapotecas, aicionados a perforar los
cráneos ajenos y dar muerte a sus vecinos mixtecas, peleadores toltecas e
inclusive a los brutales aztecas.

Concluyendo este largo camino parecido a círculos concéntricos,


descritos por un gato que ha perdido su casa, haremos un pequeño ejerci-
cio: escribiremos con signos mayas la palabra “mamá”. Pare ello, abra el
anexo Nº1 al inal del libro. Encuentre el signo “ma” dispuesto en orden
del alfabeto latino, después escríbalo, naturalmente repitiendo dos veces
MA-MA. ¿Es acaso difícil? ¡No, para nada! Otro ejemplo: PA-PA. La pala-
bra inglesa KING puede ser transmitida con un solo signo… Es gracioso
que en lengua maya uno de los signiicados de este morfema silábico es
“sol”, lo cual hubiese permitido a los ingleses escribir el nombre del rey
francés Luís XIV – “Rey Sol”, con la simple duplicación del signo. Al mis-
mo tiempo, en el primer caso el signo hubiese sido utilizado fonéticamente,
y en el segundo, como morfemosilábico.

La palabra MAYA se puede escribir de dos maneras:

ma-y-a may-a

De varias maneras nosotros podemos transmitir el nombre del fa-


moso barco TITANIC:

ti-tan-ic tit-aan-ic tit-a-nic tit(i)-a-nic

40
Como Ud. comprenderá, en dicho caso la inscripción de palabras

- Galina Ershova -
conocidas con letras mayas no es más que un juego. Ud. puede ejercitarse
en esta escritura durante sus ratos de ocio eligiendo palabras que resulten
fáciles de representar con ayuda de la combinación de los signos mayas.
Para empezar intente encontrar cinco palabras compuestas de dos sílabas.
Las sílabas que transmiten o CV (es decir, consonante-vocal), o VC (vocal-
consonante). Después, por favor, intente descubrir palabras más largas e
imagínelas escritas en todas las variantes posibles. Luego se agrega una
variante más de sílaba maya CVC (consonante-vocal-consonante). Sería
bueno si Ud. logre encontrar también palabras monosilábicas para cada
uno de los tres tipos de sílabas mencionadas, al igual que en el ejemplo
mencionado con la palabra inglesa KING, la cual por su sonido coincide
con el morfema silábico maya.

Se pueden añadir ejemplos de palabras compuestas de una sílaba


que es igual a una vocal (V). A decir verdad, en español, así como en mu-
chos idiomas, básicamente estas son palabras auxiliares e interjecciones.
Usted puede probar asimismo escribir con signos mayas su nombre. En
este caso se debe tener en cuenta que en las diferentes lenguas existe su
propio surtido de sonidos y no todos coinciden con la composición foné-
tica maya. Por eso, si entre los signos mayas Ud. no encuentra el adecua-
do, procure sustituirlo por uno parecido. Así siempre sucede en contactos
bilingües. Escribir nombres rusos tales como Nikolái, Anna o Mijaíl con
signos mayas resulta bastante sencillo:

Nikolás – ni-co-la-i
Anna – aan-naa
Juan – ju-aan
Mijail : m(a)-i-haa-il

El nombre Vladimir en escritura maya suena muy divertido:

Vladimir – u-la-di-m(a)-i-il

41
- Epigrafía Maya -

ni-co-la-i aan-naa m(a)-i-haa-il u-la-di-m(a)-i-il

Ahora intente escribir su propio nombre usando siempre el anexo 1.


Mas o menos se vá a ver así:
José – jo-ze
Nicolás – ni-co-la-z(e)
Etc...

No se indigne si el surtido de signos maya distorsiona un poco la


tan acostumbrada y tan agradable pronunciación de su nombre.

Recuerde, por favor, de qué manera tan increíble han cambiado


hasta nuestros días los nombres bíblicos en las diferentes lenguas:

El antiguo nombre hebreo Iehohanan, que entonces ya había sido


simpliicado hasta convertirse en Yahvé y que signiicaba “Dios ha perdo-
nado”, se convirtió en:

en ruso – Iván e inclusive Vania,


en español – Juan,
en francés – Jean,
en georgiano – Vano,
en inglés – John,
en alemán – Iohann, o Hans,
en polaco – Ian,
en italiano – Giovanni,
en portugués – Joao,
en sueco – Ien.

En general, prácticamente ya no hay nada en común con el original


nombre antiguo. Por cierto, los propios hebreos consideran tradicional-
mente que ese nombre es tan sagrado, como tabú y por ello no ponen ese
nombre a sus hijos, y como consecuencia natural no hay versiones contem-
poráneas. He aquí lo paradójico de la época de la globalización.

La estructura fonética conjuntamente con el propio desarrollo his-


tórico de cada una de las lenguas predeterminó el surgimiento de una u
otra variante del nombre. Por eso, no será un gran error si Usted crea la va-

42
riante de su nombre en el aspecto en que pudo haber existido y enraizado

- Galina Ershova -
entre los antiguos mayas.

Entonces, ¿Es comprensible el principio? ¿Es tan terrible la escritura


jeroglíica?

“Nos estamos abriendo el paso”, según decía el descifrador de la


antigua escritura maya, Yury Knórosov, !adelante!

43
- Epigrafía Maya -
44
- Galina Ershova -

45
- Epigrafía Maya -
46
- Galina Ershova -
Capítulo 2
¡ABRA EL LIBRO, SABIO AH TZ’IB!

Un gato que se ha perdido avanza durante mucho tiempo tra-


zando círculos hasta su casa, reconociendo el paisaje y encon-
trando en él los puntos de referencia y decoraciones conocidos.
El camino es largo y tortuoso, pero si lo vemos a vuelo de pá-
jaro, resulta que en línea recta la ruta quedaría muy corta. En-
tonces, ¿para qué había que vagabundear? Feliz de haber salido
del laberinto y de reconocer el camino correcto a su casa, nues-
tro animalito se arrellanó en un sillón. De pronto, se le ocurrió,
“¿Tal vez leer algo en lengua maya?”. Él mismo se respondió, repitiendo
las palabras del famoso detective: “!Es elemental, doctor Watson!” Lo prin-
cipal es encontrar un libro...”.

Así, nosotros, por in, llegamos a los Códices mayas. Ahora, prepá-
rese a leer un mensaje sensacional, sin el cual no puede ser posible una sola
publicación maya que se respete a sí misma aunque sea un poco:

LA ESCRITURA JUGABA UN PAPEL SUMAMENTE IMPOR-


TANTE EN LAS CIUDADES MAYAS.

Inmediatamente, cualquier colega malicioso, con gran énfasis y za-


herimiento exclama: “!¿No, no puede ser!?”. Pero, el estudiante más serio,
no se reirá del extraño vuelo de la fantasía del autor y con gran satisfacción
señalará en su interior: “Yo no tenía la menor duda de ello”. ¡Gracias, bon-
dadoso lector!

En vista de que todos sabemos escribir, entonces no perderemos el


tiempo en relatar que para la sociedad maya la escritura era indispensable
para la inscripción de acontecimientos históricos, notas para la gestión de
la economía y agronomía, horarios de los sacerdotes, comidas de ofrendas,
y a veces para enviar mensajes de amor ya que todo ello se sobreentiende.
Así que mejor hablaremos un poco sobre la presentación gráica de tales
inscripciones y relexionaremos, a quién ellas podían estar destinadas.

47
- Epigrafía Maya -

Los mayas dejaban sus textos inscritos en los muros, las escaleras y
los dinteles de las construcciones de piedra – pirámides, palacios, templos.

Dintel con inscripciones

Fragmento de cresta de templo con


inscripciones

Inscripciones acompaña
al muerto
También los textos aparecen en las estelas y altares que se erigían
en las plazas y plataformas delante de los majestuosos ediicios. Estas ins-
cripciones por su estilo también se llaman “monumentales”.

Inscripciones en una estela

El contenido y el aspecto en general tenían carácter oicial-solem-

48
ne de valor estatal. Sin embargo, mucho más curiosos son los textos que

- Galina Ershova -
aparecen inscritos en los objetos de plástica menor (simplemente objetos
pequeños de tamaño) tales como igurillas, vasijas, y por supuesto, un lu-
gar especial pertenece a los libros o, como los llaman también, los Códices.

Por eso, empezaremos con los libros que son los monumentos de
escritura comunes y habituales para la mayoría de los pueblos del mundo.
Actualmente son conocidos tres Códices manuscritos mayas que lograron
salvarse del clima, de las guerras y del tiempo (una buena cantidad de
códices pictográicos elaborados por los aztecas, los mixtecas, así como por
los tarascas y por otros mexicanos antiguos no son examinados en este
capítulo). Para aquellos que no lograron a la fecha leer algo acerca de epi-
grafía maya, les recordaremos la conocida frase latina Habent su fata libelli,
que literalmente signiica, “Los libros tienen su destino”. Los libros mayas
no son ninguna excepción de esta regla, sino, por el contrario, comprueban
totalmente la veracidad de la misma. ¿Qué sabemos nosotros acerca de los
libros manuscritos mayas, o como se suele llamarlos más frecuentemente,
Códices?

Tenemos conocimiento más o menos seguro de tres Códices mayas


que recibieron su nombre según el lugar en Europa, donde fueron descu-
biertos hasta el siglo XIX. Todos ellos pertenecen al período postclásico de
la civilización maya, el cual se inicia en el siglo X y termina a principio del
siglo XVI con la llegada de los españoles.

49
- Epigrafía Maya -

Página del
Códice de Dresde

50
El Códice de Dresde es una tira de papel maya de 3,5 metros de largo

- Galina Ershova -
con 20,5 centímetros de altura, plegada, de 39 hojas en forma de fuelle de
acordeón. El Códice fue creado en Yucatán al parecer incluso antes del
siglo XII. Después de la conquista fue trasladado a España entre otros pre-
sentes para ser obsequiado al Emperador Carlos V. Más tarde, también en
calidad de regalo, llegó hasta Viena en donde, en 1739 fue adquirido a un
vendedor desconocido por el bibliotecario Johann Christian Goetze para
la Biblioteca Real de Sajonia en Dresde. En 1828 el biólogo Alexander von
Humboldt publicó por vez primera cinco páginas de este libro mejicano. Y
desde entonces los lingüistas empezaron a interesarse en epigrafía maya,
intentando descifrar la desconocida escritura. En los años 1831 – 1848, el
inglés Lord Kingsborough hizo el intento de publicar el Códice de Dresde
completo. Pero, la empresa resultó ser muy onerosa y el desdichado Lord
terminó sus días en la cárcel por deudas. El absurdo bombardeo de Dresde
por parte de los ingleses a inales de la Segunda Guerra Mundial causó
serios daños al manuscrito. El Códice humedeció en el sótano inundado
debido a lo cual la pintura se destiñó o se imprimió en las páginas vecinas.
La uniicación de Alemania fue recibida por el Códice en la Biblioteca re-
gional de Sajonia.

51
- Epigrafía Maya -

Página
del Códice de Paris

52
El Códice de París es una tira de papel indígena de 1,45 metros de lar-

- Galina Ershova -
go y con 12 centímetros de altura, plegada en 11 páginas. Al momento de
su descubrimiento las páginas iniciales ya se habían perdido. El manuscrito
pertenece al período de gobierno de la dinastía Cocóm en Yucatán, lo cual
corresponde a los siglos XIII-XIV. En 1832 fue adquirido por la Biblioteca
Nacional de París en donde se conserva hasta la fecha. Resulta asombroso
el hecho de que hasta el año de 1859 este documento se encontraba tirado
entre otros papeles “sin importancia” en un cesto en donde fue encontrado
de casualidad por el lingüista León de Rosny, uno de los primeros inves-
tigadores de la escritura maya. El mismo publicó el manuscrito en 1872.

53
- Epigrafía Maya -

Página del Códice


de Madrid

54
El Códice de Madrid fue escrito no antes del siglo XV, incluso tiene

- Galina Ershova -
partes de reparación hecha por los indígenas con el papel europeo, para lo
que se usaron las bulas del Papa, lo que nos da por parte las fechas del siglo
XVI. El manuscrito está compuesto de dos fragmentos de papel indígena
de 13 centímetros de alto, sin principio ni in, y que juntos forman una tira
de 7,15 metros plegada en 56 páginas. Lo más probable es que fue escrito
en la parte oriental de Yucatán. La primera parte fue adquirida en 1875 en
la Extremadura española por José Ignacio Miró. En vista de que se suponía
que el manuscrito otrora había pertenecido al conquistador Cortés, obtuvo
el nombre de Códice de Cortés o Códice Cortesiano. El segundo fragmento
del manuscrito fue adquirido en 1869 por Brasseur de Bourbourg a un cier-
to Don Juan Tro-y-Ortolano y por eso fue llamado Códice Tro-Ortolano.

Los fragmentos uniicados empezaron a ser denominados como


Códice Trocortesiano o más común, Códice de Madrid. Hasta la fecha el
documento se conserva en el Museo de América en Madrid.

Finalmente, viene el cuarto manuscrito, el más problemático por su


procedencia, que es el Códice de Grolier, que se encuentra en una colección
privada en Nueva York. Seguramente se trata de fragmentos de 11 páginas
sin principio ni inal. El famoso arqueólogo estadounidense Michael Coe,
quien por primera vez publicó el Códice en 1973, fecha el documento como
perteneciente al siglo XII. Evidentemente, este manuscrito maya de proce-
dencia desconocida fue elaborado bajo fuerte inluencia del estilo tolteca-
mixteca. Acerca de ello testimonia la escritura especíica de las cifras y la
peculiaridad de las imágenes que perdieron la característica plástica maya.
No paran las discusiones sobre la autenticidad de este documento. Se
debe destacar que últimamente se ha creado el tenaz prejuicio contra cual-
quier noticia acerca de nuevos manuscritos mayas. Verdaderamente hay
muchas falsiicaciones, pero, al mismo tiempo, no se deben rechazar inme-
diatamente las novedades inesperadas. Si éstos no son copias de objetos
originales ya conocidos (lo cual puede ser establecido fácilmente por los
especialistas), entonces, esos documentos, como cualquier manifestación
del arte maya, llevan en si interesante información sobre la cultura de este
sorprendente pueblo.

Se debe recordar asimismo un hallazgo dentro de una cueva, cuan-


do encontraron un libro maya plegado con sus páginas fuertemente pe-

55
- Epigrafía Maya -

gadas entre sí, las cuales nunca se logrará separar para abrir el libro. Lo
que testimonia una vez más que el clima tropical es el peor enemigo de los
libros, así como de cualquier material orgánico.

No es casual que siempre surge la pregunta: ¿Por qué se conserva-


ron tan pocos libros mayas? Existen varias causas. En primer lugar, por
lo visto los indígenas desde hace mucho tiempo realizaban regularmente
la reproducción de libros, sacando copias de originales más antiguos. Ello
se debe a que, en las condiciones de clima muy húmedo y caluroso, es su-
mamente complicado conservar en buen estado el papel. Igual, el trópico
prevé para los libros otra verdadera catástrofe que son las hordas de
insectos de todo tipo, capaces de convertir en pocos días una libreta de
notas en un lindo encaje. La segunda causa queda en que con la aparición
de los españoles la escritura jeroglíica cayó en el olvido, se perdió la
alfabetización maya, así mismo los libros, siendo prohibidos, perdieron
su importancia, desaparecieron o fueron destruidos. De tal manera, es del
todo evidente que, aunque hasta nosotros sólo hayan llegado libros del
período tardío de la historia de Yucatán, ello no signiica que los mayas no
escribieran muchísimos libros en tiempos más antiguos. Por suerte, el arte
de este pueblo conservó para nosotros muchas imágenes, donde de una
u otra manera aparecen las escenas relacionadas con el tema de los libros.
Se trata de múltiples imágenes pintadas y esculpidas, donde vemos los
Códices abiertos o plegados en las manos de los escribas y sacerdotes, así
como los instrumentos de escritura, los estuches y pupitres.

Entonces, ¿Cómo era un libro manuscrito maya? ¿Qué aspecto tenía


el Códice?

Según ya se pudo haber comprendido con la descripción de los


Códices conocidos, el libro maya era una larga, a veces muy larga, tira de
papel “indígena” (uno de los Códices pictográicos mixtecas alcanza una
longitud de 12,55 metros). Esta larga tira de papel era plegada como fuelle
de acordeón o abanico de tal manera que al ancho de cada página como
término medio le correspondían de 9 a 12 centímetros (esto se reiere a los
Códices mayas conocidos). La altura de las páginas en general no salía del
marco de los 20-30 centímetros. Sin embargo, hay excepciones. Por ejem-
plo, el Códice pictográico prehispánico de los indígenas Nahua Oben-to-
nolamatl tiene una altura de 51 centímetros y el Códice mixteca Antonio de

56
León, tiene la altura ¡hasta de 1,63 metros!

- Galina Ershova -
El papel “indígena” en todo Mesoamérica se elaboraba de la corte-
za de un árbol - variedad de Ficus. En los diccionarios del maya yucateco
se conservaron las siguientes denominaciones:

u-pach-te - “corteza de árbol”


u-nah-te – “corteza, papel, que servía a los indígenas para la escritu-
ra de su historia y geografía”.

Pero, inclusive si hasta nuestros días no se hubiese conservado ni


un solo manuscrito maya, nosotros, de todas maneras, hubiésemos sabido
acerca de la existencia de libros en la antigüedad gracias a los diccionarios
de la lengua maya del período colonial que contienen un rico léxico que
guarda relación directa con los libros:

tzil – “pliegues del papel”, “páginas de libro”, “dividir en pedazos”


(PP)
val – “hoja”, “pedazo de papel”, “abanico”, (Mot.)
val-ac – “plegar”, “desplegar”, “doblar”, “desenvolver” (PP)
val-at, val-tah – “hojear un libro” (PP)
val- kezah ti maya t’an - “traducir a la lengua maya” (PP)
huun – “papel”, “carta o libro” (Mot.)
tic-il huun – literalmente “abanico-libro” (Mot.)
vooh/vu – “letra”, “signo” (Mot.), y una frase a manera de ejemplo:
tin hokzah ti vooh ti val – “yo tomé esto de los signos en la página”
vooh - “signo”, “escribir” (PP)

Para que el libro no se arrugara, en estado plegado lo cubrían con


“pastas” que eran dos tablas de madera aseguradas con correas-maneci-
llas, que a veces estaban cubiertas con piel de jaguar.

u-pach-huun - “tapa de libro” (Mot.)

Naturalmente no todos los mayas sabían leer y escribir. La lectura


y escritura eran accesibles en primer lugar para los representantes de la
élite, los sacerdotes y los escribanos especiales. Esto lo sabemos no solo
por deducción sino también por los diccionarios.

57
ah vooh – instruido (PP)
- Epigrafía Maya -

Ah Vooh Puk – nombre del hijo del gobernador “Gran instruido”


ah tz’ib - “dibujante”, “escribiente”
ah tz’ib hun - “escritor de libros”
ah tz’ib ul - “cronista”
t’zib - “escritura”, “dibujar”, “dibujar con pintura” (PP)
tz’ib-tah ol – literalmente “escribir con el alma”, “dibujar imágenes”,
“soñar”, “presentar”.

Los antiguos mayas escribían con ayuda de un peculiar pincel o con


un palito agudo:

tz’eb - “palito agudo con pluma”


tz’eb-il – “pluma ailada y pincel para el dibujo” (Mot., PP).

Hermosas imágenes de libros se conservaron en Palenque (templo


XXI). En un caso se trata de una escena en donde aparece un sacerdote que
tiene en la mano un palito para la escritura y pensativamente contempla
los signos jeroglíicos. En otra escena nosotros vemos al mismo personaje
arrodillado. En la mano izquierda apasionadamente sostiene en alto un
libro cerrado y lo ve con orgullo. Seguramente en la sociedad maya el nú-
mero de lectores no superaba en mucho al número de escritores.

xoc – “leer”, “contar”, “rezar” (Mot.)


xoc huun – leer y lectura” (Mot.)
xoc-aan - “leído” (Mot.)
xoc-tzil – “cosa venerada” (Mot.)
xoc-il – “lectura”, “relato, leyenda” (PP)

También podemos observas imágenes de libros presentadas en las


escenas de las vasijas pintadas.

Figurilla del escribano

58
- Galina Ershova -
En las inscripciones de algunos personajes penden tiras con ins-
cripción de cifras que signiica ser la hoja del manuscrito

Sacerdote-escribano frente al libro forrado de piel de jaguar. Imágen en una


vasija maya.

El conejo-escribano frente al libro abierto. Imágen en una vasija maya.

Fragmento de un relieve del “consejo de los sabios” en Copán.

En la imagen en otra vasija más, aparece un personaje sentado con


piernas dobladas sosteniendo una tira supuestamente de papel bajo su
brazo.

No será ninguna exageración presentar a los libros como partici-


pantes infaltables en muchos ritos y festividades. Estos eran transportados
solemnemente en especiales estuches de piedra, aplastados por una pesada

59
- Epigrafía Maya -

tapadera (de hasta 10 kilogramos), elaborada de manera muy realista en


forma de cara humana con una base plana. Esta descripción corresponde
a la llamada “cabeza de jade en el estuche de piedra” que supuestamente
proviene de la región del río Usumacinta. Las medidas de la capacidad
interior del estuche (24,5 x 17,8 x 6,4 centímetros) se adaptan de manera
ideal a las medidas de un libro maya cerrado.

Caja de piedra, posiblemente para guardar libro. La tapadera está hecha en


forma de cara humana.
Los diccionarios felizmente guardaron también el nombre del es-
tuche:

Maben tun – “estuche de piedra a la manera de los sepulcros anti-


guos” (Cord.)

En las imágenes de una escena en otra vasija cerámica observamos


un estuche con el libro aplastado por una tapadera-rostro parecida a la
arriba mencionada.

Esta la sostiene en las manos un mono-escribano. Detrás del mono está


sentado un ayudante. Debajo de sus manos aparece una tira del libro con
una inscripción numérica representada en forma del tallo de una planta
enredadora. La vasija está dedicada al momento del regreso del alma de
un muerto, es decir, al día de su salida del “gran camino” por el otro mun-
do para volver a nacer en un niño recién nacido. En este sentido, quisiera

60
recordar que la “tapadera-rostro” no es fruto de un capricho casual del au-

- Galina Ershova -
tor antiguo. El rostro o la cara en lengua maya era llamado ich, lo cual por
homónimo signiicaba también “ojo”, “parecido”, “fruto” y hasta “quedar
embarazada”. Asimismo, el morfema silábico maax – “mono”, por homóni-
mo signiica, “embarazada con sus antojos”. De tal manera, en dicho con-
texto, la presente carga semántica permite suponer que en los estuches se
guardaban los llamados “libros del destino”, según los cuales se predecía
el futuro de los niños en el momento de la reencarnación.

Cara del antiguo maya de Palenque, que era una ciudad de los sacerdotes

Sin embargo, el estuche podía tener cierta función especial. Los


mayas utilizaban permanentemente los libros, así que para conservar y
protegerlos existían baúles o “pupitres” especiales. En lengua maya estos
eran llamados maben – literalmente “baúl”, “escritorio en donde escriben y
guardan papeles”. (Cord.).

Una bella imagen de “escritorio” maya preparado para el trabajo la


podemos ver en la escena del “conejo-escribano” ya mencionada.

Escribano cerca al trono del gobernador

61
- Epigrafía Maya -

El “escritorio” está compuesto de una base-soporte sobre la cual


se extiende un libro abierto – de modo que claramente se distinguen los
pliegues y las arrugas. La tapadera está un poco levantada y se sostiene
con ayuda de un soporte. Ambas partes del estuche están forradas con piel
de jaguar.

El sacerdote escribiendo en el libro.

Asimismo, en la “vasija con el perro” de Ratinlinxul aparece un es-


cribano quien, estando entre el séquito del Gobernador, le sigue cargando
en la espalda un baúl-escritorio. Por lo visto, además de libros, en el baúl
se guardaban otros objetos para la escritura.

Si recordamos las ya mencionadas medidas de los libros mayas, no


será muy difícil imaginar el tamaño de los estuches-escritorio. Su altura
debería alcanzar hasta medio metro y el ancho se limitaba a parámetros
razonables, los cuales pueden ser calculados partiendo del método de utili-
zación del libro que se logra reconstruir. Por una parte es del todo evidente
que el sacerdote no tenía necesidad alguna de abrir toda la tira de papel,
sino únicamente la parte necesaria. Por otra parte, el “hojeado” de las pá-
ginas (la imagen puramente europea), así como el enrollado del rollo de
papel al estilo del papiro egipcio, son absolutamente excluidos entre los
mayas debido a su propia organización de los textos en el Códice.

¿Cómo así? Sin falta deberá preguntar con asombro el ingenuo


lector. Solamente los más escrupulosos y atentos aicionados a la epigrafía

62
maya, quienes aunque sea por esnobismo pudieron ver la monografía de

- Galina Ershova -
Yury Knórosov, editada en idioma ruso en 1963 (La escritura de los indíge-
nas mayas, Moscú, 1963), en inglés en 1982 (Maya Hieroglyphic Codices.
State University // New York, 1982), o en español en 1999 (Compendio
Xcaret de la escritura jeroglíica maya descifrada por Yury V. Knórosov. En
3 vol. México, 1999) se pueden permitir la satisfacción de exclamar: “!Está
claro!, ¡el asunto está en los capítulos!”. Para aquellos que no pudieron
conseguir ninguna de estas rarezas bibliográicas, haremos una pequeña
digresión para demostrar por qué los manuscritos mayas eran leídos no
“por páginas”, sino “por capítulos”.

La organización de los textos en el libro maya

Es fácil imaginar que hubiera sido excesivamente incómodo exten-


der todo el manuscrito que tenía varios metros de largo. Puede ser que
justo por eso los libros mayas se subdividían en capítulos temáticos inde-
pendientes, los cuales en lo que se reiere al espacio, ocupaban únicamente
unas cuantas páginas. También es de notar (más adelante vemos por qué)
que en estos capítulos la división en páginas, como nosotros lo entende-
mos, seguía siendo condicional y existía únicamente para poder plegar con
comodidad la larga tira de papel, y también para la organización mínima
natural del espacio físico del capítulo. Al abrir un libro maya observamos
que horizontalmente cada página parece estar dividida en tres partes –
“párrafos”. Es muy fácil reconocer el párrafo según una pequeña columna
de signos de los días ubicada al principio del mismo, así como por un pe-
queño dibujo acompañado por un comentario en jeroglíicos. Pero, sería un
gran error basado en nuestra presunción eurocentrista el leer el manuscrito
por páginas, de arriba hacia abajo cada una y párrafo tras párrafo.

63
- Epigrafía Maya -

La organización del texto en el Códice maya


Los manuscritos mayas se leían (y continúan leyéndose) no por pá-
ginas, sino “por capítulos”. Es decir que las páginas que contienen un ca-
pítulo temático, se estiraban de tal modo que los “párrafos” se presentaban
en tres ilas:
nivel superior (en su publicación Yu. Knórosov le designó la letra
– a)
nivel medio (designado con la letra – b)
nivel inferior (designado con la letra – c ).

En tal secuencia lógica estos se leían de izquierda a derecha: la ila


superior de párrafos, designados con la letra “a” en las páginas 1,2,3,4,5,6,7,
después la ila media de párrafos designados con la letra “b” en las mismas
páginas 1,2,3,4,5,6,7 y después, la ila inferior de los párrafos designados
con la letra “c” en las páginas 1,2,3,4,5,6,7. En los escasos casos cuando
aparecían cuatro ilas se aplicaba la letra “d”. Por ejemplo, en el Códice de
Madrid el Capítulo dedicado a las “Ocupaciones del Dios de la abundan-
cia” aparece la cuarta ila M24-29d.

Indudablemente, en tal organización del manuscrito, existía una


severa lógica. En primer lugar, lo que nosotros comprendemos como “ho-
jeado”, en el caso del manuscrito era algo muy complicado desde cualquier
punto de vista. En especial cuando se escribía el texto y se pintaban los
dibujos - ya que para el escribano era indispensable controlar el espacio
de toda la composición. Al mismo tiempo, se necesitaba cierto período de
tiempo para el primer secado del grueso fondo empastado, después el de
las pinturas e escrituras. También es de suponer que el sacerdote prefería
abrir de una vez todo el capítulo para verlo entero y leerlo completamente.
Y por eso, no es nada casual que los capítulos por lo general comprendían
unas siete - ocho páginas, lo cual, como regla, conforma toda la longitud
de un segmento de más o menos 70-80 centímetros de largo. En el Códice
de Dresde los apartados ocupan 8 páginas, pero en virtud de que las pá-
ginas de este manuscrito se hicieron más angostas, de 9 centímetros de
ancho. Por ello, la longitud del capítulo del Códice de Dresde queda cerca
de 72 centímetros y no supera los parámetros estándar. El escrupuloso lec-
tor puede declarar con indignación: “Pero, ¿cómo así?” Si en los manuscri-
tos aparecen capítulos temáticos con mucho mayor número de páginas, a
veces hasta 14, y en el Códice de Dresde ¡inclusive hasta 16! Por ejemplo

64
en el capítulo “Ocupaciones del Dios de la lluvia” D58-74. Efectivamente,

- Galina Ershova -
pero en estos casos los perspicaces mayas introdujeron divisiones internas
complementarias de los capítulos temáticos, conservado de tal manera el
estándar de la página abierta que no superaba los 80 centímetros.

Es del todo evidente que tal abundancia de cifras no puede dejar


de provocar en el lector nada más que odio hacia el autor. Sin embargo,
haremos un pequeño esfuerzo para, inalmente, formular una conclusión:
el escritorio-estuche portátil del escribano maya era un soporte con una
tapadera que se abría, de unos 40-80 centímetros (lo cual se corresponde
totalmente con los estándares de los pequeños escritorios modernos). Por
lo visto el grosor de tal estuche debía de ser de cerca de 30 centímetros.

Ahora queda un pequeño complemento, el cual se reiere a la parte


“decorativa” del tema del libro. O sea, ¿qué signos se utilizaban para indi-
car el libro? La propia imagen del escritorio-estuche gráicamente coincide
con el signo – zin.

Uno de los signiicados del morfema silábico zin es: “estirar, estirar
los pliegues”, es muy adecuado a la imagen del libro en abanico. En algu-
nos casos la imagen coincide con la variante del signo

es decir, en ella está inscrito el elemento K363 – tzil,

en calidad de aijo caliicativo que se utiliza como marcador del cál-


culo de las páginas y de los libros.

Con mucha razón el lector está en derecho de señalar que, “¿Si los

65
- Epigrafía Maya -

tres libros mayas ya fueron leídos, entonces, qué nos queda, y en aras de
qué vale tanto la pena martirizarse con la epigrafía?”. Las perspectivas se
vuelven todavía menos radiantes si asimismo recordamos las muy extra-
ñas pero frecuentes airmaciones de ciertos “especialistas” acerca de que
“el 80% de los textos jeroglíicos ya fueron descifrados” o “interpretados”.
Sin embargo, no vale la pena ser tan coniados. En primer lugar, en lo que
se reiere al tan mentado “porcentaje”, se debe recordar que este cálculo
fantasmagórico surge como resultado de un método increíblemente chis-
toso: separan los numerales y signos calendáricos (los cuales ya son co-
nocidos por todos a quienes esto interesa, desde el siglo XIX) del resto de
la inscripción, o sea de lo que es propiamente texto. Y, ya que las inscrip-
ciones calendáricas, sobre todo de cuenta larga, por lo general son bas-
tante extensas, entonces surgen declaraciones autoritarias acerca del “gran
porcentaje de textos descifrados”. A manera de comparación probaremos
examinar el siguiente ejemplo:

Usted ve la inscripción:

llegó a las 11.00 - 01.12.2013

Uno, sin incluso saber español, logra entender tres cuartas partes de
esta inscripción: 11.00 - 01.12.2013, pero una cuarta parte, la palabra llegó,
no se entiende. Sin embargo, es muy difícil suponer que tales razonamien-
tos permitan a alguien declarar acerca de su capacidad de “descifrar el 75%
de la frase española”. La sola manifestación de este tipo no es más que un
absurdo lingüístico, para decirlo más fácil, una tontería de ignorancia.

Una vez resuelto el caso de los porcentajes falsos, observaremos


atentamente de qué material para la lectura disponemos en realidad. Hay
que señalar sin exageración alguna que inclusive la cantidad de textos ma-
yas que se conocen actualmente está en capacidad de garantizar trabajo
permanente no solo a decenas, sino a muchos centenares de investigadores.
Cada temporada de investigaciones de campo aumenta catastróicamente
este número (de textos, no de investigadores), sin tener prácticamente nin-
guna esperanza de que queden pronto a la vista de los especialistas.

¿De qué textos se trata? En primer lugar esto se reiere a textos de


las vasijas de cerámica, así como de múltiples objetos de plástica menor.

66
- Galina Ershova -
Las vasijas polícromas eran consideradas como una especie de ga-
lería artística doméstica en donde estaban representados los retratos de
antepasados distinguidos de los gobernantes y de otros personajes de la
nobleza maya cercanos al poder. Estas vasijas especiales eran apreciadas
como obras de arte y memoria de los abuelos. Eran utilizadas durante los
festines conmemorativos dedicados al día de la salida del “gran camino”
para volver a nacer del alma del fallecido. Estas vasijas eran guardadas en
algún lugar especial y originalmente no estaban destinadas para ser depo-
sitadas en las sepulturas. Durante las guerras estas vasijas eran robadas en
calidad de trofeos valiosos. Posiblemente, bajo determinadas condiciones,
estas vasijas eran obsequiadas. Únicamente tras quedar en manos ajenas,
pero sin perder su signiicado artístico, estas vasijas podían ir a parar en las
sepulturas como símbolo de opulencia y riqueza.
Entonces, vemos lo que era la vasija maya. Podía ser simple, llevar
un ornamento sin mucha fantasía, pero también bien podría ser cubierta
con pinturas polícromas o con dibujos en relieve, mientras que su forma y
denominación podían ser diferentes:

Una taza de fondo redondo Un vaso redondo

“Fórmula de reencarnación” en el borde superior de la vasija

El ornamento circular
sustituía semánticamente la Un vaso con el texto de la Formula de
“Fórmula de reencarnación” reencarnación

67
- Epigrafía Maya -

La vasija maya de forma


cilíndrica Vaso cilíndrico en
forma de medio cono

Vaso cilíndrico con


Fórmula de Reencarnación Los platos también
llevaban imágenes y textos

Una taza ancha


El trípode

68
- Galina Ershova -
Una taza con Vasija con pitorro para el cacao
tapadera ornamentada

A veces las vasijas eran muy Una alta vasija cilíndrica


estrechas y largas rabada

cul, hooch, com, luch - todas son vasijas cilíndricas bajas y altas del
período clásico tardío, siglos VII-IX;

ch’ob – copa baja ensanchada en la base;


pox, chem - platos anchos;
xamach – trípode, que aparece en el período clásico temprano;
boch, lup, lac – tazas bajas de fondo redondeado, características para
el siglo VI;

chu – arcaico (hasta el siglo III), vasija de fondo redondo con pito-
rro. Se usaba para tomar la deliciosa espuma del cacao.

Ya que las vasijas estaban destinadas al festín conmemorativo, en-


tonces también los temas de la decoración debían guardar la más intrínseca

69
- Epigrafía Maya -

relación con la festividad. Por supuesto, la idea principal se refería a la es-


tadía del alma del muerto en el “gran camino” del inframundo, acerca de
lo cual relataba en primer lugar la inscripción circular en el borde superior
de la vasija, inscripción llamada “Fórmula de reencarnación”. Con frecuencia
esta inscripción estaba compuesta por tres sintagmas (es decir, de tres frag-
mentos semánticos). En éstos se relataba acerca de que el alma del difunto,
que se había liberado (en la tercera parte se enumeraban precisamente los
títulos y los nombres del muerto) descendía por la “fría escalera” y caía
al inframundo quedando bajo los auspicios de las divinidades correspon-
dientes. Después el alma pasaba determinado tiempo en los “campos ben-
ditos”, de donde la llevaban al poblado, a la determinada doncella o mujer
para su renacimiento en un niño listo para nacer. Todo este recorrido del
alma se llamaba en los textos “el gran camino”. Es necesario señalar que
el signiicado y contenido de la “Fórmula de reencarnación” eran tan cono-
cidos entre los antiguos mayas que ellos a veces sustituían las inscripciones
por un ornamento circular compuesto con una serie imágenes estilizadas
de una caverna.

En lo que se reiere al texto y a los dibujos en la propia vasija, estos,


en algunos casos podían ilustrar la “Fórmula de reencarnación”, es decir,
comentar con detalle algunas etapas de la estadía del alma en el inframun-
do. En otros casos, la imagen reproducía algún acontecimiento destaca-
do todavía en la vida del personaje recordado. Gracias a ello, los textos
en las vasijas cerámicas mayas tocan los más variados aspectos de la vida
de los mayas del período clásico e inclusive componen grupos temáticos
completos, tales como: militares, proféticos, rituales, cientíicos, históricos,
domésticos e inclusive líricos. Como Usted podría fácilmente adivinar, el
léxico de estos textos es más rico y más variado que en los manuscritos
sacerdotales, un poco aburridos y redactados de manera canónica. En una
palabra, los textos en las vasijas de cerámica deben convertirse en la fuente
principal de inspiración para los que tienen el deseo de entablar conoci-
miento con la vida de los antiguos mayas.

Para aquellos que no se imaginan bien qué es la plástica menor, ex-


plicamos especialmente: a la plástica menor pertenecen todos los pequeños
objetos que eran destinados tanto al uso doméstico como al servicio religio-
so o ritual, tales como: igurillas rituales, juguetes, utensilios, instrumentos
musicales de arcilla y de piedra, adornos, objetos de origen natural espe-

70
cialmente procesados, y a veces objetos de uso desconocido como cráneos

- Galina Ershova -
cubiertos de relieves e incrustaciones, caparazones de tortugas, dientes,
cuernos, huesos humanos y de animales, caracolas marinas. Los textos de
este grupo de objetos también se agrupan por su diversidad temática.

Preveo la indignada pregunta: ¿Y en dónde está el recordatorio


acerca de las inscripciones en estelas, altares y ediicios? ¿Cómo se pueden
descubrir sin eso los “secretos de las misteriosas pirámides”? que con tan-
to celo ocultan todos los indígenas, empezando por la desdichada hija del
emperador de los aztecas, Moctecuzoma y terminando, con la laureada con
el premio Nobel en 1992, Rigoberta Menchú. (Señalaremos que en lo fun-
damental son las damas las que tratan de compartir ampliamente con opi-
nión pública los conocimientos sobre la existencia de información secreta).
A propósito, no vale la pena preocuparse, estos textos no pasarán desaper-
cibidos para nuestra atención. Aunque, hay que repetir, por el momento
parecen muy limitados en sus temas y muy canónicos en su ejecución.

Entonces, por in, hemos mencionado prácticamente todos los ti-


pos principales de monumentos mayas en los cuales pueden encontrarse
inscripciones jeroglíicas tan queridas para los epigraistas.

Para inalizar quisiera hacer una pequeña pero importante observa-


ción: no se debe olvidar que cualquier texto maya era creado y existía sólo
dentro de cierto complejo histórico, cultural y arquitectónico único, sin el
cual un monumento tomado por separado prácticamente pierde su signii-
cado. Para comprender esta idea intente presentarse la siguiente imagen,
posiblemente un poco simpliicada:

Imagine una tupida selva. En medio de la selva surge una ciudad


maya. En medio de la ciudad se distingue la Plaza principal rectangular,
de los lados de la cual se alzan hacia el cielo las pirámides con escalinatas
que llevan a los templos en la cima, mientras en plataformas laterales
resplandecen los palacios. Al pie de la escalinata se ubican en ilas las este-
las, delante de algunas se encuentran los altares. En el alféizar de la puerta
del templo se encuentran de pie un sacerdote y el gobernador ataviados
con lujosos atuendos. Uno tiene en las manos un libro y el otro una vasija
polícroma. Así, todas las inscripciones que rodean a nuestros héroes, las
que aparecen en el trono del gobernador, en los muros del templo y de los

71
- Epigrafía Maya -

palacios, en las gradas de la escalinata de la pirámide, en los dinteles de los


alféizar de las puertas, en las estelas, en las esculturas, en los adornos que
portan, en la vasija que se encuentra en las manos del gobernador y en el
libro del sacerdote, todos estos textos de una u otra manera aluden única-
mente a esta ciudad en concreto, a una dinastía concreta de gobernantes (e
inclusive puede que a un gobernante en concreto), a los cuales servían los
mismos sacerdotes y jefes militares. Estos textos relatan acerca de un pue-
blo muy concreto que tiene sus propios amigos y enemigos, que se ocupa
sólo de sus propios quehaceres como: guerras, economía, agricultura, caza,
curación, ciencia, profecías, bodas, iestas, poesía, educación de los niños.
Y, en todos estos textos, inevitablemente serán recordados los mismos per-
sonajes ligados a la ciudad creada en nuestra imaginación, la cual, sin falta
debe tener su propio nombre.

Únicamente imaginando este bello cuadro podremos tranquila-


mente pasar al siguiente capítulo.

72
- Galina Ershova -

73
- Epigrafía Maya -
74
- Galina Ershova -
Capítulo 3
EL ALFABETO DE DIEGO DE LANDA:
UNA CONFUSIÓN COMPRENDIDA A TRAVÉS
DE LOS SIGLOS

Si alguno de los lectores sinceramente se considera


cristiano, entonces, que de vez en cuando recuerde en
sus oraciones al modesto monje franciscano, quien llegó
a ser obispo, Diego de Landa, autor la “Relación de las
cosas de Yucatán”. Este libro tiene que quedar como li-
bro indispensable en el escritorio de cada especialista en
cultura maya. Y aquellos que no estén ligados a ninguna
religión o a algún dogma ideológico, entonces, que valoren por su mérito
la abnegación cientíica y la ecuanimidad de investigación del destacado
humanista de la época de la colonización del Nuevo Mundo.

Diego de Landa nació el 12 de noviembre de 1524 en la pequeña


ciudad de Cifuentes, ubicada en la provincia española de Guadalajara, en
la familia de noble estirpe de los Calderón. A los 16 años se hizo novicio en
el monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo y desde entonces dedi-
có su vida al servicio de la Orden de San Francisco. Tras recibir excelente
educación, a la edad de 24 años se fue como misionero a la península de
Yucatán, para llevar la Fe cristiana a los indígenas mayas.

Su espíritu de investigador innato y sus capacidades analíticas ca-


yeron en la fértil tierra del interés hacia la cultura indígena, interés creado
por el padre Villalpando, fundador de la misión franciscana, a cuya plu-
ma pertenece el primer manual del Nuevo Mundo: “El arte de la lengua
maya”. Basándose en este libro fray Diego rápidamente elaboró una meto-
dología muy efectiva con ayuda de la cual los misioneros recién llegados
en el transcurso de dos meses con gran éxito dominaban esta lengua indí-
gena totalmente ajena para los españoles.

Fray Diego se distinguía de los demás monjes por su modestia y


abnegación. Su inteligencia, su fuerte carácter y su irmeza en guardar sus

75
- Epigrafía Maya -

principios le garantizaron una acelerada “carrera”: inmediatamente des-


pués de su llegada, él se convierte en ayudante del Superior del monasterio
que se construía en Izamal; más tarde el mismo se vuelve Superior de este
monasterio, luego deinidor, Custodio de la misión y luego Provinciano.
Protegiendo los intereses de la misión y de los indígenas, él intrépidamente
se enfrasca en la lucha contra la corrupción de las autoridades coloniales.
Su círculo de obligaciones es sumamente amplio: además de su perma-
nente actividad predicadora, de la construcción del monasterio y de las
iglesias, también se dedica a la educación en las escuelas y a interminables
pleitos judiciales y políticos. Sin embargo, todo esto no le impedía dedicar
mucho tiempo a las observaciones y a la descripción de las tradiciones, cos-
tumbres, cultura, historia y los conocimientos cientíicos de los indígenas.

Como solía repetir Yury Knórosov, “es suiciente con decir que en
los últimos cuatro siglos no ha surgido ni un solo trabajo cientíico que por
la veracidad de la exposición de los hechos, la exactitud de las descripcio-
nes, la amplitud de la envergadura, pudiera ser comparado con “La Rela-
ción de las cosas de Yucatán”. Y lo decía tomando en consideración que se
trata únicamente de una copia abreviada de la obra de Diego de Landa, ya
que el manuscrito original hasta ahora no se ha encontrado.

Siendo un celoso servidor de la Iglesia, Landa de ninguna manera


era un cerrado “dogmático” como muchas veces, de acuerdo con la “leyen-
da negra” intentaban presentarlo. Es suiciente con recordar que Landa,
refutando la posición oicial de la Iglesia, formulada por Bartolomé de las
Casas y apoyada por el Papa, la que se mantuvo vigente hasta el siglo XIX
acerca del origen bíblico de los indígenas, aseguraba que los aborígenes
de ninguna manera pudieron haber emigrado del Viejo Mundo: “… Lo
cual si fuese verdad, era necesario que vinieran (de) judíos todos los de las Indias,
porque pasado el estrecho de Magallanes se habían de ir extendiendo más de dos
mil leguas de tierra que hoy gobierna España”. Para demostrar su idea, Landa
analiza las antiguas construcciones mayas y el tipo de vestimenta, compa-
ra las antiguas imágenes y la escultura. Solo el atento y profundo estudio
de la cultura y de las costumbres del pueblo maya, así como los amplios
conocimientos generales permitió al monje defender su punto de vista. Las
conclusiones hechas por Diego de Landa en el siglo XVI son sumamente
importantes incluso para las investigaciones actuales del concepto mismo
de la cultura mesoamericana en todas sus expresiones.

76
- Galina Ershova -
El retrato de Diego de Landa en el monasterio de Izamal

El monje franciscano empezó a escribir los fragmentos de “La re-


lación de las cosas de Yucatán” aún en el año de 1553, acerca de lo cual
testimonian las fechas de las iestas calendáricas analizadas. Es del todo
evidente que Landa compuso el texto básicamente en Yucatán, encontrán-
dose en contacto estrecho con los informadores indígenas.

También es necesario señalar que Landa se dedicó a la descrip-


ción de la historia, cultura y el modo de vida de los habitantes aborígenes
de Yucatán, no tanto por su propio deseo, sino siguiendo la tradición de
enviar informes, establecida aún en la época de los Reyes Católicos. Así,
por ejemplo, en 1502, durante su cuarto viaje Cristóbal Colón llevaba las
instrucciones directas de recoger información indispensable referente, en
primer lugar, a las condiciones geográicas, al clima, a la lora y fauna,
así como a la población local. Desde entonces, a cualquier descubridor de
nuevas tierras se le imponía como obligación informar acerca de lo anterior
lo más exactamente posible.

Naturalmente que tras de tales exigencias había un profundo inte-


rés pragmático: cómo comportarse con los aborígenes y sus tierras, y cómo
repartirlas. Con el transcurso del tiempo y el avance de la colonización,
la esfera de intereses de la administración española se ampliaba constante-
mente. Así, por ejemplo, en 1533 al conquistador Pedro de Alvarado le exi-
gían datos de carácter diferente, dictados por la búsqueda de optimización
de métodos de gestión administrativa en las tierras conquistadas.

77
- Epigrafía Maya -

Durante la gestión del emperador Carlos V, quien se pusiera de-


lante de sí como meta la creación del “Universo Cristiano”, es de suponer
que asimismo cambiaron las exigencias presentadas a los misioneros, de
quienes empezaron pedir información acerca de las peculiaridades de los
hábitos y creencias de la población de las nuevas tierras conquistadas. Con
mayor razón porque frecuentemente justo la Iglesia velaba por los intere-
ses de la corona, a diferencia de los encomenderos que no deseaban dejar
escapar de sus manos ni las tierras, ni a los indígenas, ni los ingresos, lo que
particularmente más abrumaba al emperador, ocupado en interminables y
devastadoras guerras en todos los frentes.

Diego de Landa, quien en su calidad de un hombre inteligente y


preparado se imaginaba perfectamente las perspectivas del desarrollo de
las colonias, valoraba correctamente tanto el nivel de desarrollo de los in-
dígenas, así como la posición de los conquistadores - y por eso conside-
raba indispensable comprender bien los problemas locales y conocer las
costumbres. Todo lo que hacía Landa se destacaba por el profesionalismo
y la exclusiva escrupulosidad. De tal manera es muy difícil suponer que
el sorprendentemente meticuloso Landa pudiera haber permitido que en
su “Relación de las cosas de Yucatán” entraran informes erróneos o poco
idedignos.

Todos estos razonamientos, al parecer tan alejados de la escritura


maya, se dan a conocer para mostrar que no existe ninguna razón para
dudar de la autenticidad y la veracidad del alfabeto maya registrado por el
monje. Para aquellos que por vez primera tuvieron conocimiento del des-
tino cientíico del manuscrito de Landa y de su alfabeto, daremos a conocer
algunos pormenores interesantes:

Por primera vez el alfabeto maya atrajo la atención del público


europeo solamente en 1863 cuando el abad, historiador aicionado y colec-
cionista, Brasseur de Bourbourgh, encontró una copia abreviada del ma-
nuscrito de Diego de Landa, en la cual, como se sabe, aparecen únicamente
29 signos mayas con su lectura. Brasseur de Bourbourg decidió que tenía
en sus manos la clave de la lectura de los textos jeroglíicos. Sin embargo,
tras el entusiasmo inicial, llegó la hora de la desilusión. En primer lugar,
resultó que los signos del manuscrito estaban tan alterados por el copiador
que se hacía muy complicado identiicar muchos de ellos con los signos de

78
los Códices, en los cuales el estilo de letra a veces estaba bastante alejado

- Galina Ershova -
del modelo ideal caligráico. Costaba mucho a veces reconocer los signos.
En 1880 en Estados Unidos fue editado un libro titulado “El alfabeto de
Landa - una fabricación española”. De autor aparecía un tal Philip Va-
lentini, totalmente desconocido entre los especialistas. El autor trataba de
demostrar que en la obra de Landa aparecían no signos mayas, sino sim-
plemente dibujos de diferentes objetos cuyas denominaciones empezaban
con la letra del alfabeto que estaba escrita bajo de ellos, al igual que se hace
en los abecedarios infantiles. Por ejemplo, debajo de la letra - a igura una
tortuga que en lengua maya se llama – aac, debajo de la letra – b, un
pie en lengua maya – be, etc. A pesar de que los argumentos de Valenti-
ni no fueron aceptados por la mayoría de los cientíicos, de todas maneras
hicieron dudar a muchos. Y como consecuencia de ello el interés hacia el
alfabeto de Landa decayó sensiblemente hasta que cesaron los intentos de
relacionar los signos del alfabeto de Landa con los signos de los Códices
mayas.

Sin embargo, Brasseur de Bourbourgh ya había identiicado algu-


nos signos. Por ejemplo, el signo – u que frecuentemente aparece en los
manuscritos, bien pudo tener la lectura indicada. No obstante, la lectura
de muchos signos se presentaba del todo incomprensible, ya sin hablar
acerca de que algunos de ellos fueron reconocidos incorrectamente y por
eso, al intentar representarlos según la lectura “a lo Landa”, se obtenían
rompecabezas indescifrables.

Desde el inicio no era demasiado difícil adivinar que en el “alfabeto


de Landa” que apareció en la copia del manuscrito, se presenta únicamente
una pequeña parte de los signos mayas (lo cual menciona el mismo au-
tor). Algunos signos tenían muy poca frecuencia en su uso por lo cual los
investigadores no les concedían mucha importancia. Además, el estudio
sistemático se diicultaba debido a la ausencia de un buen catálogo general
de signos, así como de los comentarios para los Códices. Incluso en mu-
chos capítulos de los manuscritos no aparecía ninguno de los signos de los
expuestos por Landa, posiblemente a excepción del signo que llevaba la
lectura u, cuya frecuencia posicional de uso lo colocaba en una situación
única y suicientemente clara.

Hay que decir que la forma de inscripción de los signos de la escritura

79
- Epigrafía Maya -

maya utilizada por Landa provoca un interés especial para la comprensión


de su lectura. Siendo un investigador nato, el franciscano no podía dejar
sin aprecio el hecho de la existencia de la escritura jeroglíica. Gracias a
sus informadores Landa estaba perfectamente enterado de la existencia de
los libros jeroglíicos. En “La Relación de las cosas de Yucatán” él describe
cómo el cacique de Sotuta, de nombre Na Chi Cocom (don Juan Cocom) le
entregó un antiguo libro y le mostró los dibujos e inscripciones que le inte-
resaron mucho a Landa. También es necesario señalar que en sus escritos,
Landa en ningún momento hace recordatorio de la “maldad” de los libros
indígenas, solo menciona que eran “mentiras del demonio”, y describe que
tenían anotados con sus caracteres, iguras y señales “las cosas antiguas” y
así las trasmitían. Incluso cuando escribe acerca de la quema de los libros
durante el famoso auto-da-fe, se siente la tristeza por haber quemado unos
libros, porque se ija que a los indígenas esto causó un sufrimiento. En
otras partes de su obra varias veces menciona como le enseñaron los libros
sus informantes, quienes, quiere decir, le tenían bastante conianza. Y a
Landa en estos casos ni se le ocurrió quitarles los libros o quemarlos – esto
sucedió solo cuando se hizo necesario armar el espectáculo de auto-da-fe.

Posiblemente fue precisamente Na Chi Cocom quien ayudó a


Landa a escribir el alfabeto maya. No obstante, se debe señalar que Cocom
no sabía bien la lengua española y mucho menos el método cientíico utili-
zado en Europa para el dictado de letras, según el cual se pronuncia, no el
sonido transmitido ([a], [b], [c], [d] etc...), sino el nombre de la letra: a, be, ce
de. De tal manera, las incomprensiones surgieron ya durante la inscripción
del primer ejemplo:

La palabra le - “lazo”, fue escrita con los signos mayas según el


nombre de las letras españolas:

e-le-e – le

Este error por primera vez fue señalado aún en 1929 por el com-
pilador del “Diccionario de Motul Maya – español” publicado en Mérida
en 1929, Juan Martínez Hernández, quien escribió: “deletreó las letras como
lo entendemos nosotros, diciendo e – ele – e”. Durante el desciframiento de la
escritura maya el único que prestó atención a este comentario fue Yury

80
Knórosov lo cual en 1950 le ayudó a él, según expresión de Michael Coe, a

- Galina Ershova -
“quebrar el código maya”.

En el segundo ejemplo, en lugar de la palabra ha - “agua”, el escri-


bano escribió tal y como le dictaban, es decir, el nombre de la letra española
H que suena como “hache”:

a-che y después la propia palabra – ha, de tal manera fueron utiliza-


dos tres signos: a-che-ha.

Por in el monje se dio cuenta de la incomprensión y observó que el


tercer ejemplo fuera escrito exactamente con signos silábicos mayas pero
en renglón, “en español”:

Ma-i-n(i)-ka-ti (ma in kati - “yo no quiero”).


MA IN KATI - ¡YO NO QUIERO!

Según suponían los investigadores N. Hopkins y C. Josserand, esto


era un grito del alma del desesperado por las incomprensiones del ayu-
dante de Landa. Quisiera coniar que el lector aún no ha llegado al estado
del informante para gritar:

¡¡¡MA IN KATI!!!

Landa sabía que el signo maya puede transmitir la sílaba abierta


CV (consonante-vocal) cuando se encuentra al principio del morfema, o
una consonante cuando se encuentra al inal del morfema. Y en virtud de
que junto a ejemplos verbales Landa igualmente adjuntó aparte un breve
alfabeto de los signos mayas, para nosotros surgió la posibilidad de com-
parar las variantes de lectura de algunos signos. Así, el signo K792
expuesto en el tercer ejemplo en calidad silábica ka, en el alfabeto igura en
calidad de consonante k.

El signo K151 ni, que en el tercer ejemplo ocupa la posición al


inal del morfema, en el alfabeto también aparece identiicado como n. En
los tres casos, inclusive en el alfabeto, en lugar de letras se dan las variantes
silábicas: ca, cu, ku.

81
- Epigrafía Maya -

La tarea de Landa se complicaba también por el hecho de que a él le


tocaba trabajar prácticamente con tres alfabetos al mismo tiempo: el latín,
el español y el así llamado “tradicional” (es decir, el alfabeto latín adapta-
do a las necesidades de las lenguas indígenas). El alfabeto español del siglo
XVI no estaba todavía muy ordenado: por ejemplo, no se diferenciaban las
letras u/v; permanentemente se mezclaban b/v, así como i/y, y j/i. La letra y
se ubicaba en posición delante de la k, etc. Landa se esmeraba en apegarse
al alfabeto latín como más ordenado desde el punto de vista de su uso cien-
tíico. Naturalmente, hubiese sido más cómodo presentar todas las letras
en el orden del alfabeto “tradicional”, pero el mismo no era comprensible
para el lector hispano, lo cual en particular es conirmado por los errores
del copiante, acerca de los cuales hablaremos más adelante. Por eso Diego
de Landa se vio obligado a recurrir a los servicios del copiante únicamente
en caso de necesidad, esto lo podemos ver en el catálogo alfabeto de signos
mayas compuesto por Landa (adelante en el texto L), para transmitir los
sonidos que no existen en la lengua española (por ejemplo los glotaliza-
dos): c/k (Landa: signos 6, 7); ca/k (L: 11, 12); p/pp (L: 19, 20); cu/ku (L:21, 22).

El signo que Landa coloca en el orden 23 (K748 – ez) concordando


con la posición de la letra s en los alfabetos español y latín, al principio
fue inscrito como s y más tarde fue sustituida por la letra x, lo cual, por lo
visto, estaba ligado la pronunciación especial castellana de la letras s. Sin
embargo, la sustitución no fue acertada ya que x no corresponde a la lectu-
ra del signo maya. En el alfabeto tradicional no igura la letra s, la cual está
sustituida con la z.

El informante que ayudaba al monje, desde el principio por lo visto


no había comprendido para nada lo que le era exigido y empezó a escribir
los signos en concordancia con su propia comprensión de la escritura silá-
bica. Él dio inicio con los signos silábicos la lectura de los cuales empezaba
con el fonema

a (L:1 – aac; L:2 – ach).

Seguidamente, por lo visto, empezó a poner los signos de las voca-


les cuya denominación concordaba con la lectura de las letras españolas:

82
L:3 – a;

- Galina Ershova -
L:8 – e;
L:10 – i;
L:17 – o;
L:25 – u.

Más adelante el informador decidió escribir los signos vocales no


como correspondía exactamente a la lectura, sino al nombre de las letras
españolas:

L:4 – be;
L:6 – ze(= se);
L:11 – ca;
L:12 – ka;
L:20 – ppe;
L:21 – cu;
L:22 – ku;
L:26 – ye.

Para la transmisión de las letras españolas que tienen su denomina-


ción compuesta de dos sílabas, el informador empezó a escoger los signos
mayas procurando transmitir el inicio del nombre correspondiente a la le-
tra española:

L:15 – em (eme);
L:23 – ez (ese).

Cuando no había un signo maya aceptable para el inicio del nom-


bre de la letra española, el informador elegía un signo para transmitir cual-
quier parte del nombre:

L:9 – che (hache);


L:13 – le (ele);
L:16 – ni (ene). Para transmitir el nombre compuesto de la letra – x
(equis), él propuso la conjugación de dos signos L:24 – ec-xib.

En casos aislados el signo maya no concordaba exactamente con el


nombre de la letra española:

83
L:7 – ki en lugar de – ke;
- Epigrafía Maya -

L:16 – ni en lugar de – ne;


L:18 – ti en lugar de – te;
L-19 – pek en lugar de pe;
L:24//2 – xib en lugar de – is.

El segundo signo para la letra l (L:14 – lu) se ve claramente que fue


agregado por iniciativa del informador. Se puede suponer que Landa, y
con mayor razón su informador, sabiendo que en la escritura maya existían
varias centenas de signos, no le dieron importancia especial a estas inexac-
titudes. En cualquiera de los casos, ellos actuaban según el mismo esquema
que fue utilizado por nosotros durante la escritura de los jeroglíicos de
nuestros nombres propios.

Sin embargo, inclusive las mismas equivocaciones en el dictado


ayudaron a Diego de Landa y a su informador a transmitir materiales muy
valiosos para el estudio de la escritura maya. Nos referiremos de nuevo al
primer ejemplo:

Landa dictó:
ele-e, le (dogal, lazo);
El informador escribió:
K374.337.374.337

el-el puede signiicar “arder”.


Segundo ejemplo:
Landa dictó: hache – a – h’a “agua”
El informador escribió:
K 703.289.184

84
Landa escribe la letra h con indicador de aspiración para subrayar

- Galina Ershova -
que en el caso dado, esta deberá leerse y que no es muda como debería ser
en el alfabeto español;
Aac che haa – puede signiicar “de terrenos fresca (de lluvia) agua”.
Y inalmente, el tercer ejemplo escrito sin dictado:
ma i – n(i) ka-ti “yo no quiero”.

Además de las incomprensiones y complicaciones surgidas duran-


te el trabajo de Diego de Landa con sus informadores, otra determinada
parte de la confusión fue introducida en el texto en el proceso de trascrip-
ciones más tardías del manuscrito. Así, por ejemplo, es del todo evidente
que el copista del manuscrito de Landa cometió los siguientes errores:

Página del manuscrito de Landa con el “alfabeto maya”

Después de la c, en el manuscrito de Landa debería ir


k (L:6,7; K679,551 – ze, ki),

como en dos casos análogos:

L:11.12 – ca, k; K:165,792 – ca,ka;


L:21,22 – cu, ku; K442,874 – cu,ku.

85
- Epigrafía Maya -

Después de la o (L:17, K256 – o) Landa debió colocar una “p’” glo-


talizada

(L:19, K683 – pek).

Sin embargo, el copista dejó pasar este signo y al darse cuenta del
error, lo introdujo después en los márgenes, mientras que en su lugar es-
cribió el signo que transmite oo (L:18, K254 – ti).

En el manuscrito de Landa el signo correspondiente a t estaba es-


crito no muy claramente y aparecía ubicado delante de u (L:25, K 171-u) en
el orden del alfabeto latín. Al reconocer incorrectamente la letra, el copista
cambio también el lugar del signo.

Evidentemente, el copista cambió también el lugar del signo para la


segunda letra x (L:24; K 784,955 – ez, xib). Después de i, Landa puso y (L:26
K155-ye) en el orden del alfabeto latín, sin embargo, el copista reconoció
este signo como una segunda u.

En original del manuscrito de Diego de Landa las letras y los signos


iban por lo visto en la siguiente secuencia: L:17 – o; L:19 – p; L:20 – pp; L:21-
cu (qu); L:22 – ku; L:23 – x(s); L:18 – t; L:25 – u; L:24 –x; L:26 – y; L:27 – z. Sin
embargo el copista, inalmente desorientado por el sistema de inscripción
de letras incomprensible para él, intentó corregir a su manera el orden ini-
cial transformándolo en algo todavía más incomprensible.

Para hacerlo más lógico y claro presentamos el “alfabeto” de Diego


de Landa sistematizado, en donde aparecen todos los comentarios que se
reieren a este primer catálogo de la escritura maya:

86
- Galina Ershova -

“Alfabeto” de Diego de Landa sistematizado por Yury Knórosov

87
- Epigrafía Maya -

Sin embargo, algunas interrogantes aún exigen ser explicadas. Por


ejemplo, ¿Por qué, una vez escrito el “alfabeto” Landa no volvió a revisarlo
y no hizo ningún intento de precisarlo o complementarlo por lo menos en
los límites del manuscrito que conocemos? Por lo visto las causas son de
signiicado puramente práctico. Los misioneros yucatecos al familiarizarse
con la escritura jeroglíica maya inmediatamente se negaron a utilizarla,
en primer lugar, por lo visto, para romper la tradición cultural y acelerar
la cristianización. La escritura siempre fue considerada como un poderoso
medio de manipulación de la información en el espacio informativo do-
minado. Además, la escritura jeroglíica era lo suiciente complicada para
su posible uso práctico, ya fuera para escribir textos de oraciones, “doctri-
nas”, etc. Además, por lo visto, entre los indígenas no había muchos alfa-
betizados. En base del alfabeto latín (al parecer con la activa participación
del mismo Landa) los misioneros elaboraron un alfabeto especial para la
lengua maya que posteriormente recibió la denominación de “tradicional”.
De tal manera, para los misioneros y los indígenas que sabían leer, la escri-
tura jeroglíica dejó de tener interés práctico.

Un pequeño comentario complementario sobre las tradiciones de transcri-


pción al alfabeto latino los sonidos mayas

Se debe señalar que existen varias variantes de transmisión de los


sonidos mayas. En el siglo XVI, para facilitar el proceso de cristianización
fué elaborado un alfabeto especial, el cual recibió el nombre del “alfabe-
to misionero”. Es una mezcla del alfabeto latino y del alfabeto español,
aunque, muchas letras, como decía Yuri Knórosov, no correspondían ni
al latín ni al español, sino se adaptaban al modelo de las lenguas indíge-
nas. Además, fueron inventados signos especiales para la transmisión de
los sonidos que en español no existían. En la tabla resumida aparecen
los principales medios de transmisión de los sonidos mayas escritos con
caracteres latinos, lo cual ayudará a orientarse en las fuentes. En los últi-
mos decenios apareció una cantidad de transcripciones para cada idioma
indígena, que en realidad no lleva nada de especial.

88
- Galina Ershova -

A manera de conclusión puede decirse que no hay dudas de que el


franciscano Landa escribió el alfabeto maya correctamente y con profundo
conocimiento del caso. Los errores deben su aparecimiento únicamente a la
negligencia o descuido del escribano. El único descuido de Diego de Landa
fue el malentendido de los dos primeros ejemplos, cuando el franciscano y
su informante no se entendieron del todo uno al otro y con lo mismo pusie-
ron en un callejón sin salida a varias generaciones de cientíicos.

89
- Epigrafía Maya -

... Actualmente, tanto la competencia de Diego de Landa como la


de su informador Na Chi Cocóm, no es discutida seriamente por nadie. La
larga discusión acerca del “alfabeto de Landa” concluyó deinitivamente a
favor del obispo. El mérito en la solución de este rompecabezas lingüístico
pertenece al cientíico ruso Yury Knórosov.

Acerca de su trabajo Ustedes podrán enterarse en el capítulo si-


guiente.

90
- Galina Ershova -

91
- Epigrafía Maya -
92
- Galina Ershova -
Capítulo 4
¿CUANTAS VECES PUEDE SER DESCIFRADA
UNA ESCRITURA?
¡UNA SOLA VEZ!

Este es un capítulo bastante largo que debe ser leído


por segunda vez, pero después de haber leído el ma-
nual.

Una vez más recurriremos a la historia. Sin embargo,


esta vez se trata de la cautivante historia del descifra-
miento de la escritura maya. No examinaremos de-
talladamente todas las peripecias de estos acontecimientos algunos de los
cuales ya fueron hechos exitosamente por Michael Coe en su famoso libro
“Breaking The Mayan Code”. Para nosotros ahora únicamente son impor-
tantes aquellos momentos que se convirtieron en clave para la solución de
este intrigante problema.

La primera fecha de este capítulo tiene que ser el año de 1822. Pre-
cisamente entonces en Londres apareció un informe del Capitán de Drago-
nes Antonio del Río sobre las ruinas mayas en Palenque. Seis años más tar-
de, Alexander von Humboldt (desde luego geógrafo, biólogo y hermano
del lingüista Wilhelm Humboldt) por primera vez publicó cinco páginas
de un desconocido manuscrito de México que se guardaba desde el año
1793 en la Biblioteca Real de Dresde. Usted ya puede fácilmente adivinar
que se trata precisamente del Códice de Dresde. El americanista Constan-
tine Samuel Rainesque-Schmaltz fue el primero en descubrir la indudable
similitud entre los signos en los monumentos de Palenque en México y los
jeroglíicos del manuscrito de la biblioteca alemana. En 1832, tras llegar
a la conclusión de que la lectura del manuscrito podría ser la clave para
comprender las inscripciones “monumentales” mayas, él informó acer-
ca de sus suposiciones al descifrador de la escritura egipcia francés Jean
Champollion. De esta manera, Constantine Rainesque-Schmaltz con ple-
no derecho puede ser tener el título de “fundador de las investigaciones
de la antigua escritura americana”. En los siguientes 30 años fueron des-
cubiertos dos manuscritos mayas más, y inalmente, apareció del olvido el

93
- Epigrafía Maya -

libro de Diego de Landa.

El cientíico alemán Ernst Wilhelm Förstemann logró establecer el


modelo posicional de la inscripción de los numerales, como resultado de
lo cual se hizo posible comprender las fechas en los Códices. Förstmann
también comentó detalladamente las inscripciones calendáricas y estable-
ció la relación de los números con las fechas astronómicas y cronológicas.

Al mismo tiempo que E. Förstemann, pero independientemente, el


estadounidense Joseph Goodman empezó a estudiar la escritura maya. Él
también consiguió comprender la parte cronológica, logrando asimismo
deinir el signiicado de las variantes cefalomórfas de las cifras en las fe-
chas.

Después siguieron las expediciones organizadas al mundo de los


antiguos mayas, en particular por el museo Peabody y por el Instituto Car-
negie, y entonces, los hallazgos se siguieron uno tras otro. Se inició el tra-
bajo de sistematización de los materiales adquiridos.

El estudio de las inscripciones de Chichén Itzá le permitió a Her-


man Bayer, conjuntamente con Eric Thompson, concluir el trabajo de de-
inición del mecanismo calendárico de la llamada “cuenta larga” maya.
Bayer estableció que el elemento variable del “glifo introductor” de la serie
inicial está relacionado con la denominación del ciclo de veinte días.

El estadounidense Charles Bowditch realizó una gran labor para


analizar y sistematizar los datos separados e incompletos para trazar las
principales líneas en futuras investigaciones. Él reunió dibujos magníicos
e imágenes de signos de la escritura, de ciclos del calendario y de dioses.

En 1881 el lingüista francés, gran conocedor de las fuentes antiguas


y escrituras orientales, León de Rosny fue quien más se acercó al descifra-
miento de la escritura maya. Él no solo fue el primero quien destacó los je-
roglíicos que designan los puntos cardinales (sur/norte/este/oeste), sino
quien también presentó la teoría según la cual, en la escritura maya eran
utilizados ideogramas, fonogramas y determinativos. Además, L. De Rosny ya
entonces demostraba con toda justeza que el componente fonético de la
escritura maya era silábico. Él por vez primera leyó una palabra escrita con

94
signos alfabéticos. Esta palabra era cutz - “pavo”.

- Galina Ershova -
De tal manera, él consideraba que el “alfabeto de Landa”, al utili-
zarlo correctamente, podría ser una excelente clave para este componente
fonético. Su ejemplo fue seguido por Cyrus Thomas, quien logró leer co-
rrectamente tres palabras más:
moo - “guacamaya”
kuch - “zopilote”
le – “lazo”

A Yury Knórosov le gustaba repetir que, si León de Rosny o Cyrus


Thomas, hubieran demostrado que un mismo signo se leía de la misma
manera en diferentes jeroglíicos y frases, es decir si hubiesen planteado la
llamada “lectura cruzada”, entonces la cuestión del desciframiento hubie-
ra sido resuelta aún a inales del siglo XIX.

Pero, si Usted vio con atención el capítulo anterior, entonces, in-


mediatamente debe recordar la mencionada publicación de Valentini apa-
recida en 1880 – justamente la que había causado tanto daño a la recién
nacida epigrafía maya. No es nada sorprendente que en la situación de
desconianza general hacia el tema del desciframiento de la escritura maya,
el cientíico estadounidense Sylvanus Morley, quien en 1915 había edita-
do un trabajo generalizado sobre las inscripciones jeroglíicas, dedicó toda
su atención únicamente a las series calendáricas, aunque sin ello éstas ya
eran comprendidas por todos. Al publicar los textos mayas, el editor eligió
únicamente la parte calendárica de los mismos ignorando del todo el pro-
piamente dicho texto jeroglíico, o sea lo principal. Esto llevó a que entre
los cientíicos, entre los cuales ya no había tan destacados lingüistas como

95
- Epigrafía Maya -

León de Rosny, se creara el reinado de la arbitraria opinión de que los ma-


yas “no tenían signos alfabéticos”.

Hacia mediados del siglo XX, en [Link] ya se había formado toda


una escuela de mayistas encabezada por el inglés Eric Thompson. Él tam-
bién hizo un intento de interpretación de las fechas calendáricas y de los
jeroglíicos sobre la base de los datos del código calendárico-numeral. En
uno de los capítulos de su monografía: “Le escritura jeroglíica maya”
(1950) dedicado en su mayor parte al estudio del calendario, él intentó
sobrepasar los marcos de las fechas mayas, pero estas interpretaciones de
los signos no-calendáricos se distinguían por ser sumamente confusas. En
realidad eso era de esperarse ya que en el prólogo Thompson declara: “No
hay duda de que Landa se equivocó en el intento de obtener el alfabeto
maya mediante su informante. Los signos mayas por lo común transmiten
palabras y en muy raras veces, puede ser, sílabas de palabras compuestas,
pero nunca, según se sabe, letras del alfabeto”. Por lo visto Thompson de-
cidió que, si él no lo podía hacer, entonces no eras necesario andarse con
miramientos ni con el alfabeto de Landa, ni con la escritura maya. Desde
luego, Thompson tenía solo un año terminado de estudios en la universi-
dad. Y la falta de conocimiento académico le hizo, como era de esperar,
muy mala jugada. Es necesario reconocer la labor del estadounidense Ben-
jamin Worf quien a principios de los años 1940 realizó el último intento de
desciframiento cientíico, desgraciadamente fue severamente condenado
por el poderoso Eric Thompson (y naturalmente por los que seguían su
escuela). Evidentemente por eso mismo, a pesar de sus resultados prome-
tedores, Worf no se arriesgó a continuar sus investigaciones.

Al ignorar la exactitud de las deiniciones de los términos aceptada


en la lingüística profesional, E. Thompson empezó a utilizar el término
“desciframiento” únicamente en el sentido de una libre interpretación de
signos estudiados cada uno por separado (adelante relataremos acerca de
ello más en detalle). Con ello él cerró las posibilidades de la investigación
de la escritura maya y su desciframiento a los talentosos seguidores de su
escuela, concediendo generosamente la oportunidad de alcanzar el éxito a
los investigadores de otros países.

A mediados de los años 1940, en la Unión Soviética, Yury Knóro-


sov, todavía estudiante de la Universidad Estatal de Moscú “Lomonósov”,

96
empezó a investigar la escritura maya. La difícil tarea que él se había pro-

- Galina Ershova -
puesto se complicaba un poco más por cierto aislamiento de las fuentes,
aunque la Biblioteca Nacional en Moscú poseía diferentes ediciones de la
obra de Diego de Landa “Relación de las cosas de Yucatán”, así como de
los Códices mayas.

¿Por qué y cuándo Knórosov decidió ocuparse del desciframiento


de la escritura maya? Este apasionante tema se analiza en su biografía.

Sin embargo ahora nos interesa antes que nada el proceso del desci-
framiento, el cual incluía varias etapas consecutivas o círculos, como hubie-
se dicho Knórosov, a quien le encantaba utilizar imágenes y comparacio-
nes relacionadas con la conducta de los gatos.

CÍRCULO 1

La preparación se inició con la elaboración teórica del método. To-


mando en consideración la situación que se había creado hasta entonces en
el área del desciframiento de la escritura maya, Yury Knórosov, en primer
lugar consideró indispensable formular los parámetros cientíicos exactos
que deinían el carácter del trabajo. Para iniciar, se tuvo que dar una deini-
ción del propio concepto de “desciframiento” en base a lo cual:

En primer lugar, existe una diferencia de principios entre el descifra-


miento cientíico, es decir el establecimiento de las leyes de la corresponden-
cia lingüística entre los signos y su lectura en el idioma, y la interpretación,
que no es más que el intento de suponer el signiicado de signos separados,
examinados aisladamente.

En segundo lugar, el termino desciframiento en diferentes ramas de


la ciencia se maneja de manera muy distinta. Por ejemplo, no existe nada
en común entre el desciframiento de sistemas históricos de escritura (en
particular la escritura maya) y el desciframiento de claves secretas. En
los textos antiguos los signos aparecen en el orden común pero su lectura
fue olvidada. Al mismo tiempo, la lengua o bien es desconocida, o bien ha
cambiado mucho. En las inscripciones cifradas los signos conocidos han
sido cambiados por otros, su orden ha sido alterado y la lengua debe ser
viva y conocida.

97
- Epigrafía Maya -

De tal manera, en los dos desciframientos lo único que puede ser


llamado común es el resultado inal, o sea, el logro de la comprensión del
texto escrito. Todo lo demás es diferente: tanto la preparación cientíica del
descifrador, así como el volumen del texto necesario para su procesamien-
to y uso de la metodología.

Por eso, recuerde: si el famoso detective Sherlock Holmes logró re-


solver el misterio de “los hombrecitos danzantes”, ello no signiica que,
sin una profunda preparación especial y dejando de lado su práctica de
detective, él hubiera podido arreglárselas con el Códice de Madrid con tan
solo el método deductivo. En esto, el gran detective claramente fue rebasa-
do por el amante de la trama detectivesca, Yury Valentínovich Knórosov.

CÍRCULO 2.

El punto de partida de los razonamientos de Knórosov fue la posi-


ción acerca de que, bajo desciframiento se debe entender el paso hacia la lectura
fonética exacta y ija de los jeroglíicos. Solo tal desciframiento es la clave para
la lectura de los textos, por que, basándose en los signos ya conocidos, se
pueden leer cualesquiera palabras nuevas en la cuales ya aparecen tales
signos.

CÍRCULO 3.
El método que recibió el nombre de “método de estadística posi-
cional” fue elaborado por Knórosov tras un profundo estudio de los tra-
bajos de sus predecesores especialistas en desciframiento de los sistemas
antiguos de escritura. Aquí se debe mencionar a Francois Champollion e
indudablemente, a Michael Ventris.

CÍRCULO 4.

El conocimiento previo con el texto de los Códices se inició con la


revelación de los jeroglíicos los cuales podían ser leídos utilizando en cali-
dad de clave los signos del “alfabeto de Landa”.

Por ejemplo: en su alfabeto Landa presenta signos que permiten sin


esfuerzos complementarios leer en los Códices mayas algunas palabras:

98
- Galina Ershova -
L9:L8 che-e (M 42c) che «árbol»
L9:L13 che-le (М102d) Chel «arcoiris», nombre de la diosa Ix Chel
L7.L7 ki-ki (M 54,77-78) kik «bolitas de copal»
L29.L29 ma-ma (D 54-57a) Mam nombre de una deidad y del an-
tepasado.

CÍRCULO 5.

Como es sabido, en la lingüística como único criterio de una lectura


correcta sirven las llamadas “lecturas cruzadas”, es decir, cuando un mis-
mo signo se lee de la misma manera en diferentes palabras y estas palabras
se ligan en frases sensatas y éstas, a su vez, no contradicen a todo el texto,
ni al contexto cultural. Por ejemplo:

u-lu > ul «venir»


u-lu-um > ulum «pavo»
cu-tzu > cutz «pavo»
tzu-lu > tzul «perro»

Ahora observaremos el párrafo del Códice de Madrid М 91а:


u-tul-hab Caza
u-le-e con lazo
cu-tzu [de] pavos
II yax-king en la nueva temporada [de caza]
El texto va acompañado de la siguiente escena: un pavo que ha caí-
do en una trampa de soga que pende de un árbol torcido, aparece sentado
sobre el signo chab «tierra».

99
Otro párrafo del Códice de Madrid М 93а:
- Epigrafía Maya -

u-tul-hab cazan
ul-um [pavos]

Imagen en la escena: un pavo que ha caído en una trampa.

No es casual la elección de estos ejemplos ya que, en la etapa inicial


del desciframiento, en primer lugar se requería revelar al máximo los sig-
nos con lectura conocida (o supuesta). Por eso se hacía necesario partiendo
de tales signos, que fueron ijados por Landa, completar a la medida de lo
posible el repertorio de elementos reconocibles para el avance posterior.
En este momento los razonamientos de Knórosov eran los siguientes:

En su alfabeto Landa presenta el signo silábico cu. Este aparece


como primero en el jeroglíico de “pavo”, cuyo sentido supuestamente fue
deinido mediante el cotejo del texto y del dibujo que lo acompaña. En la
lengua maya se utilizan dos sinónimos para expresar el concepto “pavo” (
pavo silvestre y pavo doméstico) – cutz y ulum. Se puede suponer que este
bloque de signos que trasmite la palabra “pavo” es una inscripción foné-
tica de la palabra cutz, y que el segundo signo en el bloque debería leerse
como tz.

100
- Galina Ershova -
Al mismo tiempo, el signo que transmite tz se encuentra en el pri-
mer jeroglíico que acompaña a la imagen del perro, y en este jeroglíico
como segundo aparece el signo que Landa ubicó en su alfabeto como l.
En la lengua maya yucateca, con la cual fueron escritos los Códices, hay
varios sinónimos para la palabra “perro”:

pek
tzul
ah bil
bincol

De todo este conjunto, naturalmente, más que nada se adapta la


segunda variante – tzul. Por eso, se puede suponer que el jeroglíico para
trasmitir la palabra “perro” es la inscripción fonética de la palabra tzul ya
que la lectura del primer signo incluye tz, y la del segundo - l.

Había otras ayudas. Por ejemplo, en la página 19a del Códice de


Dresde en lugar de la cifra 11 de pronto apareció un jeroglíico de tres
signos. No es necesario ser Champollion para suponer que este jeroglíico
no es otra cosa sino la inscripción jeroglíica del numeral “once” en lengua
maya: buluc. El signiicado del primer signo es desconocido. El segundo
signo en el alfabeto de Landa y en los signos del jeroglíico de la palabra
“perro” se lee como l. El tercer signo en el alfabeto de Landa y en los signos
del jeroglíico que trasmiten la palabra “pavo” se lee como cu. Aquí, inclu-
sive Santo Tomás incrédulo estaría de acuerdo en que en este caso verda-
deramente debe de estar la palabra buluc y el primer signo debe leerse bu.

101
- Epigrafía Maya -

Sin embargo, Ustedes mismos ya deben haber puesto atención en


que empezó a formarse cierto exceso de vocales:

cu-tzu en lugar de cutz (el ya conocido signo pavo)


tzu-lu en lugar de tzul ( el perro que ya conocemos)
y es más, ahora, bu-lu-cu en lugar de buluc -11!

Puede ser que a algunos esto no les ha parecido un gran misterio ya


que, nosotros ya nos referimos a conocidas lenguas del todo modernas en
donde no se lee la mitad de las letras que iguran en las palabras. Sin em-
bargo, quien por su meticulosidad no cedía ante el mismo Diego de Landa,
no se mostró remiso para encontrar en la inscripción del poblado de Yula
(1B5) un jeroglíico compuesto por los mismos dos signos del “bloque del
pavo”, pero dispuestos en orden inverso:

tzu-cu.

Él inmediatamente supuso que debería ser la inscripción fonética


de la palabra tzuc, que signiica “destacamento”. A favor de ello testimo-
niaba la cifra 4 delante de la palabra. ¡¿A qué mayista es necesario expli-
carle el papel de can tzuc – los legendarios “cuatro destacamentos” en la
historia de los mayas?!

Ejemplo análogo fue descubierto en D66a, en donde la frase se ini-


cia con un bloque de dos signos, el primero de los cuales, lu, ya es muy co-
nocido para nosotros, y el segundo es bu. Evidentemente la palabra debería
ser el verbo lub – “caer”, “cae lluvia” (en la combinación lub chaac). En la
escena que lo acompaña los chorros de lluvia que caen del cielo de ninguna
manera contradecían la idea del texto.

CÍRCULO 6.

Se hizo del todo evidente que un mismo signo podía igurar tan-
to como silábico (CS, CV), así como simplemente alfabético que transmite
únicamente una consonante: [V]C, C[V]. Sin embargo, en este caso surgía
la interrogante: ¿Cuál de las sílabas con las consonantes necesarias para no-
sotros había que elegir para escribir la palabra?, ya que estas podían ser va-
rias. Como ejemplo tomemos a pavo e intentemos escribirlo fonéticamente:

102
Tzu – l(u). ¿Podría ser tzu-l (e) ? , o ¿tzu-l(a)?

- Galina Ershova -
¿Cuál es la diferencia si de todas maneras la vocal no se pronuncia?
Sin embargo, inclusive los ejemplos expuestos demuestran que el signo
que se utilizaba en calidad de alfabético para transmitir una sola conso-
nante, debía tener preferentemente pronunciación sinarmónica con vocal
morfémica o parecida por su pronunciación: e/l; o/u… Al mismo tiempo,
el uso de signos silábicos omitiendo vocales era algo tan común que, a
veces, el signo que transmite la sílaba abierta ( CV) era acompañado por
una conirmación sonora, es decir, por un signo que transmite solo la vocal
siendo idéntico al morfema:

che-e > che «árbol»


le-e > le «lazo»
mo-o-o > moo “papagayo” (En este caso, aparte de lo demás, se su-
braya también la duración de la vocal)

CÍRCULO 7.

Conforme a la norma (si por supuesto recordamos que una vocal


forma una sílaba) resulta que para todos los sonidos vocales deben existir
signos independientes. A propósito, con esto no surgieron problemas es-
peciales ya que tales signos aparecen en el alfabeto de Landa.

Según se desprende de los ejemplos expuestos, la lectura de los je-


roglíicos en los cuales aparece solo uno de los signos conocidos no requie-
re mayor trabajo si el léxico es suicientemente conocido. Para los sedientos
de saber un poco más examinaremos otro ejemplo:

En un caso, en su alfabeto Landa presenta el signo L12


(K792) con la lectura k. En otro caso - tercer ejemplo de escritura de
las palabras – este mismo signo transmite la sílaba ka. De tal manera, ya el
mismo Landa mencionaba ambos casos del uso de un mismo signo, tanto
silábico como alfabético.

Yury Knórosov puso atención en el hecho de que en el Códice de


Dresde aparece varias veces el jeroglíico que, a juzgar por los dibujos que
acompañan al texto, debería de haber signiicado algo así como “don” o

103
- Epigrafía Maya -

“tomar”. El texto está compuesto de dos signos. Siguiendo a Landa, el pri-


mero de los signos debe leerse k(a), y el segundo, ma.

k(a)-ma > kam, que signiica “recibir”.


En la página P6 (Códice de París) aparece un bloque de tres signos.
Según Landa, el primer signo se lee u, el segundo ka y el tercero ha:

u-ka-ha > ukah, que signiica “sed”, palabra común en los textos
proféticos.

Al inal del Códice de Madrid hay un capítulo sobre las abejas en


el cual continuamente se repite un bloque de dos signos, el primero de los
cuales es desconocido y el segundo es k(a).

Naturalmente, se puede suponer que en el capítulo sobre la apicul-


tura el jeroglíico puede transmitir la palabra pak que signiica “producir
miel”. La lectura del signo p(a) se conirma asimismo en otros casos.

De tal manera, el signo cu se lee de la misma manera en el alfabeto


de Landa y en las palabras cutz, buluc, tzuc. El signo k(a) se lee en las pala-
bras kati, kam, ukah, pak, etc. Aquí, de manera intencional por el momento
no presentamos ejemplos de lectura idéntica de los mismos signos en ins-
cripciones sobre las vasijas de cerámica y en los textos monumentales a in
de avanzar consecuentemente por el camino seguido por Knórosov duran-
te el desciframiento de la escritura maya.

104
CÍRCULO 8.

- Galina Ershova -
Así, habiendo hecho todo lo que era posible, partiendo de la clave
propuesta por Diego de Landa, Knórosov pasó a la siguiente etapa, a la
etapa del estudio del propio texto – confío en que no vale la pena explicar
que en este caso se trata de la totalidad de los textos de los tres Códices.

Antes que nada, se debía formalizar el texto, es decir, presentarlo en


forma de un conjunto de signos estandarizados. Para ello no era suiciente
ser simple y sumamente exacto, sino se debía elaborar hábitos especiales –
dominar los caracteres de la escritura y el estilo individual de los antiguos
escribas. El estudio de la transcripción preveía el reconocimiento de todas
las variaciones de escritura de los signos, así como de los grafemas semi-
borrados y alterados.

Durante el estudio formal del texto el investigador, según postu-


lado de Knórosov, debe ignorar temporalmente toda la información com-
plementaria, concentrándose exclusivamente en aquella información que
tienen los mismos textos.

Para comodidad de la investigación es necesario considerar el texto


como una serie de morfemas dispuestos en una sucesión propia para el
dicho idioma. La cantidad general de morfemas en cualquier idioma no
depende del número de fonemas y sincrónicamente no sobrepasa los 1500,
lo cual es determinado por las características de la memoria operativa del
cerebro humano. El sobrepaso de la cantidad crítica crea diicultades para
su memorización. Esto es como si durante el trabajo con la computadora en
la pantalla apareciera la advertencia: “RAMDrive: Memoria insuiciente”.

Al mismo tiempo, un número muy pequeño de morfemas inevi-


tablemente traerá consigo el alargamiento de la forma de la palabra, y
ello lleva a que la comprensión del habla sea inadmisible. Los fonemas
(sonidos) se combinan unos con otros según sus leyes fonéticas especíi-
cas, además, el número posible de estas combinaciones es limitado por
las leyes de la formación de morfemas en dado idioma. Un morfema es la
unidad semántica más pequeña (comprensible) del idioma, y precisamente
por ello es referente del signo de la escritura. Si Usted aún no ha bostezado
del aburrimiento, entonces, me apresuro a informar que, como referente

105
- Epigrafía Maya -

en dado caso se sobreentiende tal elemento semántico en el idioma que se


correlaciona con determinado signo.

Seguramente no es necesario recordar que todos los morfemas se


dividen en radicales y auxiliares. Con ayuda de los morfemas auxiliares se
constituyen las formas de palabras y se realiza la ligación entra las palabras
dentro de las oraciones. Se debe señalar que por lo general la cantidad de
morfemas en una forma de palabra no sobrepasa más de cinco. Para todos
es evidente que los morfemas auxiliares son muy pocos en el idioma en
comparación con los radicales. Pero, ya que (¡ahora ponga mucha aten-
ción!), un mismo morfema auxiliar asiste a los más diferentes morfemas
radicales - entonces, la frecuencia de los morfemas auxiliares más utiliza-
dos en un texto común (disculpen, en la serie) deberá superar en mucho
la frecuencia de los morfemas radicales. Por supuesto, puede encontrarse
un texto especíico (en el cual, por ejemplo, frecuentemente se repiten las
mismas palabras), pero es un caso especial y ahora no se trata del mismo.
Puede suceder en algún texto técnico, como por ejemplo: “tome el libro
rojo, luego abra este libro, busque la página 10 del libro abierto, por in
cierre el libro”. Este procedimiento literario se usa mucho en poesía.

CÍRCULO 9.

Ahora, acerca de los signos. Después de todas las indagaciones


y cálculos Knórosov descubrió que en los textos de los tres Códices son
utilizados en total 355 grafemas que se repiten según su composición, sin
incluir las variaciones muy desviadas, las cifras y los signos diacríticos. Se
reveló una regla muy curiosa: mientras más se avanzaba en el texto, cada
vez se encontraban menos nuevos signos. Sin embargo, la incorporación de
nuevos textos mayas a la investigación (monumentales o en la cerámica),
demostró que la cantidad de nuevos signos aparecidos nunca llega a cero.
O sea siempre se puede esperar un signo todavía desconocido. Las nuevas
inscripciones bastante voluminosas, aunque cada vez menos, siguen apor-
tando nuevos signos.

En los textos de los Códices los signos tenían diferente frecuencia


tanto absoluta como relativa (es decir, excluyendo los casos de repetición
en la composición de un mismo jeroglíico). Cerca de la tercera parte de to-
dos los signos se encuentran en la composición de un solo jeroglíico. Cerca

106
de dos terceras partes son utilizadas en la composición de menos de 50 je-

- Galina Ershova -
roglíicos, y solamente los signos únicos se encuentran con una frecuencia
extraordinaria.

Cantidad de signos Frecuencia relativa


1 Más de 150
1 100-149
5 70-99
8 50-69
8 40-49
9 30-39
19 20-29
37 10-19
43 5-9
82 2-4
92 1

El record le pertenece al signo al cual en el alfabeto de Landa le fue conce-


dido al sonido U (L25; К171).

CÍRCULO 10.

El análisis de la cantidad de signos permitió a Knórosov llegar a im-


portantes conclusiones:

a. los textos mayas no son inscripciones pictográicas en donde


los signos transmiten situaciones completas, descritas con frases pa-
recidas por su contenido, pero diferentes por su composición léxica.
Además, en la pictografía la cantidad de signos que aparecen por pri-
mera vez se mantiene al mismo nivel en el transcurso de toda la ins-
cripción, lo cual no sucede en la escritura maya.
b. el alfabeto maya es morfémico–silábico, ya que, al considerar
que el alfabeto maya es inframorfémico (en el cual un fonema es trans-

107
- Epigrafía Maya -

mitido por la combinación de dos o más signos) o fonémico (un signo


transmite un fonema), entonces, en la lengua maya deberían haber ha-
bido más de 300 fonemas lo cual no es posible para ningún idioma.

Al considerar este alfabeto como morfémico (un signo transmite un


morfema), entonces la cantidad de morfemas en el idioma de los textos
examinados debería de haber sido de menos de 400, lo cual tampo-
co es posible para ningún idioma. Aún más, se excluyó la posibilidad
de que en los textos mayas los signos transmitían formas de palabras
completas (es decir, combinación de morfemas), de combinaciones de
palabras o frases, las cuales se repiten en los Códices ¡más de 1400 ve-
ces! La cantidad de signos indica que en los textos mayas fue utilizado
el alfabeto silábico, no obstante, esta cantidad superaba en casi un ter-
cio la cantidad máxima de combinaciones posibles de dos fonemas en
cualquier idioma.

Por consiguiente, llegó Knórosov a la conclusión: el alfabeto maya


es combinado morfémico-silábico.

Así, el tipo de escritura maya fue revelado. Adelante estaba la


tarea de deinir los referentes gramaticales. Para esto el interés especial
lo tenía la composición de los jeroglíicos. Analizando los jeroglíicos
desde el punto de vista de la cantidad de signos que entraban en su
composición, Knórosov destacó:

– signos separados, (el jeroglíico incluye un signo)-2,3%

– digramas (el jeroglíico incluye dos signos) – 29,5%

– trigramas (el jeroglíico incluye tres signos) – 57,3%

– tetragramas (el jeroglíico incluye cuatro signos)-10,6%

108
- Galina Ershova -
– pentagramas (el jeroglíico incluye cinco signos)-0,3%.

Según su posición en el renglón, los jeroglíicos fueron dividi-


dos en seis grupos. Tras analizar su combinación con los signos varia-
bles y los semivariables, Knórosov logró destacar los jeroglíicos que
trans- miten las partes principales y secundarias de la oración. Se hizo
evidente que los signos variables en la composición de los jeroglíicos
con frecuencia podían transmitir los aijos y las palabras auxiliares
(partículas, preposiciones, conjunciones).
Más adelante, sobre la base de la deinición de los referentes
gramaticales y de signos variables y semivariables aislados, ya no se
hizo muy complicado el suponer la idea general de los principales ti-
pos de renglones. Siguiendo a Knórosov, condicionalmente señalare-
mos con letras los grupos de jeroglíicos según su posición en el renglón:
A – jeroglíicos que en la mayoría aplastante de los casos ocu-
pan el primer lugar en el renglón. Expresan el predicado.
B – jeroglíicos que por lo común ocupan el segundo lugar en el
renglón. Expresan el objeto de la acción (complemento).
C – jeroglíicos que ocupan el tercer lugar o el primero en caso
de la ausencia de B. Expresan el sujeto de la acción (sujeto).
D – jeroglíicos que por lo común acompañan a C. Expresan el
atributo (aposición).
E – jeroglíicos que no ocupan posición deinida en el renglón,
aunque con mayor frecuencia se encuentran en la primera y segunda
posición, expresan el complemento circunstancial.

Ahora destaquemos los principales tipos de renglones:

1.[A>C>(D)]: sujeto С, que tiene característica de D, produce la


acción de A
ejemplo - М90в:
kaz Provoca mal
um tzek [dios] Yum Tzek
ye-cham-el que amenaza con muerte

109
- Epigrafía Maya -

kaz Um Tzek ye-cham-el

2.[A>B>C>E]: sujeto C produce la acción de A con el objeto B en


condiciones de E
ejemplo - М60в:
a-em-aan Desciende
Kax-ix [dios] Kaxix
ti Kan-te al árbol amarillo
ma-ho [en] el sur

a-em-aan Kax-ix ti Kan-te ma-ho

3.[C>B>C>(D)]: sujeto C(1), que tiene característica D, es objeto B


para el sujeto С(2)
ejemplo - D20с:
um-tzek [Dios de la muerte] Yum Tzek
u-cu-chu - carga
zac-ch’up de la doncella,
ye cham-el amenaza con muerte

Um Tzek u-cu-chu zac-ch’up ye cham-el

Únicamente después de estas manipulaciones formales por in se


pudo pasar al contenido de los textos, y para Yury Knórosov llegó el mo-
mento más agradable – el trabajo con los diccionarios y el aumento paulati-
no de la cantidad de signos leídos, prueba de lo correcto de esta lectura por
la vía de las lecturas cruzadas. Acerca de este aspecto del desciframiento
ya nos referimos arriba.

110
De tal manera, el desciframiento de la escritura maya consistía en des-

- Galina Ershova -
cubrir el tipo de escritura, en la deinición de las funciones de los signos, en la
deinición de los referentes gramaticales, en la revelación de morfemas radicales y
auxiliares, en el establecimiento de la lectura del componente principal de los sig-
nos y en la demostración de esta lectura por la vía la lectura cruzada. Todo esto
fue resuelto brillantemente por Yury Knórosov.

Después de la conclusión del trabajo realizado por Knórosov, úni-


camente queda el estudio ilológico de los nuevos textos, la identiicación
de nuevos signos y la demostración de su lectura, pero, todo esto en los
límites del sistema de escritura revelado. Esto es precisamente de lo que
nos ocuparemos nosotros.

111
- Epigrafía Maya -
112
- Galina Ershova -

113
- Epigrafía Maya -
114
- Galina Ershova -
Capítulo 5
¿EXISTE DIFERENCIA ENTRE LECTURA
E INTERPRETACIÓN?
POR SUPUESTO, Y ADEMÁS ¡ES MUY GRANDE!

Para poder asimilar de una vez por toda la re-


gla que reza que, todas las leyes de la lingüística son
absolutamente aplicables a la lengua maya, realiza-
remos un experimento que a primera vista parecería
tonto, pero luego resulta ser muy útil:

Tome Usted cualquier edición de la Biblia (¿la


tomó?), abra el Libro de Eclesiastés (¿lo abrió?), en-
cuentre el principio del prólogo 1-2 (¿lo encontró?),
elija según su parecer cualquier letra “A” (¿la eligió?),
dibújela con afán en una hoja de papel (¿la dibujó?), colóquela en la par-
te más visible de la pared (¿la colocó?). Usted observa durante algunos
minutos con orgullo y amor la letra elegida personalmente. ¿La observó?,
y seguidamente invita a sus parientes y personas cercanas para pregun-
tarles: “¿Qué piensan Ustedes acerca de esta maravillosa letra “A”?”. Al
mismo tiempo, sin falta, hay que ver a los invitados con aire de triunfador
(¿Los invitó?, ¿Les preguntó?, ¿Los vio?).

La que contiene la preocupación por su salud mental, Usted la de-


berá ijar si no en un video, por lo menos en una hoja de papel. (¿La ijó?)
Después repita el experimento eligiendo la letra “A” pero de otro texto, lo
mejor es hacerlo de la sexta escena del segundo acto de la comedia de Mo-
lière, “El burgués gentilhombre” (y aprovechando la ocasión, vuelva a leer
la obra). El resto realícelo repitiendo el esquema anterior.

Comparando los datos obtenidos, Usted comprenderá lo importan-


te que es en realidad el estudio del aspecto gráico de una letra del alfabeto
tomada aisladamente para la comprensión, por ejemplo, de alguna cuarte-

115
- Epigrafía Maya -

ta de Nostradamus, así como, a propósito, de cualquier otro texto escrito


en español. Pero, hablando ya sin bromas, Usted debe recordar con irme-
za que ¡no vale la pena perder el tiempo y fuerzas en la observación insensata de
un signo maya tomado por separado sin incluirlo en el contexto de la inscripción!,
ya que hay mucho trabajo real por delante…

Por supuesto, esta observación no se reiere a aquellos que ha deci-


dido dedicarse a la paleografía, ciencia que se ocupa del estudio de la apa-
rición y evolución de los signos de la escritura en el transcurso de tiempo.
Pero esto es un tema de conversación aparte.

Desde luego volvemos al experimento. Ahora se puede cambiar


un poco las condiciones: escriba una letra “A” mayúscula y pregunte al
auditorio “Qué es”. Lo más posible es que, sabiendo leer, sus parientes
simplemente se limiten a pronunciar el nombre de esta letra: “! A ¡”. Esto
se llama lectura del signo. Pero, si a algún analfabeto se le ocurre comparar
la letra “A” con una catedral gótica y llamarla, como hacen los niños que
están aprendiendo a leer, “casita”, entonces, esto ya será una interpretación
arbitraria del signo. Al mismo tiempo, cualquier sacerdote azteca o mix-
teca, al ver la igura de nuestra querida letra “A”, hubiese dicho que era
solamente una “cueva de los antepasados”, lo cual sería otra variante de
interpretación, basada en el simple parecido del aspecto gráico de la letra
“A” con la imagen pictográica de la caverna.

De tal manera, a diferencia de la lectura basada en el conocimiento


sistemático del idioma y de la escritura, la interpretación depende única-
mente de la experiencia cultural individual de la persona, de su percep-
ción individual del signo y se presenta en forma de conceptos libres no
relacionados con ningún idioma concreto.

Es cierto, la “A” siendo signo que lleva su lectura ija, puede aparecer
en el texto en un idioma concreto en calidad de una parte invariable de la
oración con diferentes aspectos (vino a casa; empezó a ladrar, dio leche
a un gato; sacó a puntapié); interjección «A!»; entrar en composición de
muchísimas palabras – o sea tener diferentes referentes semánticos (copa/
capa) y gramaticales (rojo/roja; compro/compra), guardando su lectura
invariable - “A”. En cambio la interpretación lleva únicamente el puro con-

116
tenido semántico, que se puede trasmitir con cualquier palabra en cual-

- Galina Ershova -
quier lengua.

“me gustan los animalitos”

Un cuadro: una persona, un gato y el signo “corazón”. Esta imagen


puede ser interpretada como: “yo amo a los animales”, “yo amo a los ga-
tos”, “la humanidad ama a la naturaleza”, etc...

Quedó bastante prolongado este preámbulo, basado en imágenes


bien conocidas y comprendidas por cada persona. Sin embargo nos permi-
te ahora pasar al problema de la lectura de los jeroglíicos mayas.

Después de haber practicado todos los experimentos histórico-lin-


güísticos de nuevo nos referiremos al perro, tan querido por los antiguos
americanos. Así como nos recordamos otra vez del famoso Eric Thomp-
son, quien también tenía sentimientos especiales hacia esta mascota maya,
aunque, de carácter más divertido. Eric Thompson, partiendo del hecho de
que los signos mayas son una especie de ideogramas, símbolos e inclusive
charadas, “adivinó” el jeroglíico de perro de la siguiente manera:

El laco perro mejicano

117
El jeroglíico está compuesto por dos signos. El primer signo repre-
- Epigrafía Maya -

senta unas costillas de animal, por lo que, Thompson decidió, que debía ser
el símbolo del perro (uno muerto de hambre). El segundo signo en el jero-
glíico resultaba ser, sin argumentación alguna, el signo de la muerte (¿?).
Sin embargo, la combinación del signo del perro con el signo de la muerte
“se explicaba” no por el hecho de que el famélico perro mejicano había
muerto por falta de alimentación, sino, por el hecho de que, según Thomp-
son, en uno de los conceptos de los antiguos mayas, este animal era el que
precisamente acompañaba a la sombra de los muertos (aunque, en nuestro
caso sería más lógico que acompañara a los esqueletos) al mundo de ultra-
tumba – “terrible Xibalbá”. Tal interpretación fue llamada por Thompson:
“desciframiento”. Sin embargo, el mismo Thompson había reconocido que
de tal “desciframiento” no se puede sacar ningún provecho para la comprensión
de cualquier otro signo. Y, añadimos, de textos mayas en general.

Eric Thompson nos dejó el clásico ejemplo de interpretación del je-


roglíico. Esta interpretación da una libertad increíble a la imaginación del
investigador, ya que no exige pruebas especiales, y tampoco obliga a nada
al interpretador. Con un poco de fantasía, no cuesta trabajo “explicar”
cualquier signo de una u otra manera. (Recuerde de nuevo el sombrero-
serpiente del “Principito”).

Es verdaderamente muy difícil sobreestimar los méritos reales de


Eric Thompson en las investigaciones mayas, sin embargo, aunque nos sea
triste aceptarlo, Thompson no tuvo suiciente preparación lingüística para
resolver el enigma de la escritura maya. Como dice un antiguo proverbio
africano, “hasta el mono viejo y muy sabio a veces se cae de la rama”.

Sombrero – boa del “Principito” de Antoine de Saint-Exupéry

118
Esta posición errónea de Thomson llevó a que surgiera una multi-

- Galina Ershova -
tud de personas que suponían que las ¡universales reglas lingüísticas no
se aplican a la escritura maya! Varias veces me ha tocado hablar con esta
gente aicionada en epigrafía. Con un aspecto sumamente conspirativo te
conducen hacia un pedazo de piedra de procedencia desconocida, con un
fragmento de signo en relieve, y con aspecto de triunfador lo señalan con
el dedo (especialmente si dicho trofeo pertenece a su colección privada).
Después, con aire signiicativo te preguntan: “¿Entonces qué piensa Usted
(o tú, dependiendo de la predisposición amistosa) de este magníico glifo?”
Entonces, con gran tedio, empiezas a desviar la vista y a farfullar por corte-
sía: “oh, que objeto más hermoso… es muy, muy interesante...”). Al mismo
tiempo, tú (o Usted), te ríes en tus adentros, ya que este signo aislado, aun-
que se sepa de dónde fue sacado, puede signiicar exactamente lo mismo
que signiica cualquier letra del alfabeto latín o cirílico – por ejemplo, la
misma A - tomada separadamente.

Entonces, ahora, probemos entretenernos un poco:

Tomemos la inscripción [L12:L8] Como es sabido, Landa presentó


estos signos en calidad de inscripción fonética de la palabra le qué quie-
re decir “lazo”. Sin embargo, nosotros observamos que el primer signo
evidentemente representa a algún animal o inclusive a algún insecto. El
animal bien podría ser un manatí, mientras que el insecto podría ser una
araña. El segundo signo es, o una puesta de huevos, o bien un montón de
granos. ¿Qué variantes de interpretación pueden ser propuestas para estos
jeroglíicos

En primer lugar, “reproducción de manatíes” (o de arañas);


En segundo lugar, “maligno animal saquea una puesta de huevos
de ave”;
En tercer lugar, “en los granos de maíz (frijol) aparecieron gusa-
nos”;
En cuarto lugar, “el campo sembrado atacado por langostas”.

119
- Epigrafía Maya -

Señalaremos que es muy fácil relacionar cualquiera de las interpre-


taciones propuestas con la actividad económica e inclusive con las nocio-
nes mitológicas mayas. Ahora propongo que trabajen un poco con su fan-
tasía y completan la lista de interpretaciones:

En quinto…
En sexto…
En séptimo…
En octavo…
En noveno…

Si Usted logra inventar y explicar la décima variante, eso signiica


que tiene una excelente imaginación y puede ganarse la vida escribiendo
series detectivescas y novelas de amor. Pero, en lo que se reiere a las po-
sibilidades de seguir trabajando con los textos basándose únicamente en
las interpretaciones examinadas, entonces las perspectivas parecen ser no
tan radiantes. Recuerde con avidez la confesión de Eric Thompson de tal
“desciframiento”(es decir interpretación) no se puede sacar ningún provecho para
la comprensión de cualquier otro signo”.

Sin embargo, para nosotros siempre puede quedar como importan-


te consuelo una circunstancia, más precisamente, el hecho de que: nunca
más, ningún otro interpretador podrá refutar su variante ya que, todos los
argumentos a favor de su interpretación o la de él, son igualmente equiva-
lentes, tanto por lo condicional de las mismas, como por el hecho de que no
pueden ser demostradas. Intente, por ejemplo, refutar la interpretación Nº
1 (sobre las arañas) o demostrar la superioridad de la interpretación Nº2
(la del maligno animal).

Además, tal método tiene una ventaja muy cómoda para los adictos
a las conclusiones rápidas y las alteraciones históricas ya que, en la medida
de las necesidades, el método permite remitirse a cualquiera de las varian-
tes de las interpretaciones inventadas. Por ejemplo, si hoy se discute un
tema relacionado con los mayas de las regiones del litoral, entonces se utili-
za la variante Nº1. Mañana se tratará de los mayas de altiplano y entonces,
por favor, está la variante Nº2. Tocan el problema de los ciclos agrícolas
y es cómodo aplicar la variante Nº3. ¡Y al mismo tiempo, no hay ninguna
necesidad de poner atención al resto del texto!

120
Por el contrario, la lectura fonética del jeroglíico le (anotada por Diego

- Galina Ershova -
de Landa), pone ante el investigador otras posibilidades del todo diferen-
tes y otros problemas. En primer lugar, en la lengua maya este jeroglíico
tiene diferentes referentes semánticos y gramaticales. Así, junto al signii-
cado de “lazo”, presentado por Landa, la palabra le por sus homónimos
puede signiicar:

c. araña (sustantivo)
d. estirar (¿la telaraña?) [verbo]
e. abrir, abierto [verbo]
f. alrededores [sustantivo]
g. actualmente, ahora [adverbio]
h. igual, por rango, por nivel social [adjetivo].

En segundo lugar, como signo, le puede entrar en la composición


de otros jeroglíicos, sin naturalmente tener en estos casos signiicado
independiente, sino únicamente lectura fonética, por ejemplo:

Ch’e-l(e) - Arcoiris (nombre de diosa).


En tercer lugar, este signo (así como los demás) empieza a traba-
jar solo en el texto concreto que permite revelar sus referentes:
fonético (sílaba le o solo la consonante l),
gramatical (sujeto, predicado, complemento, adverbio, atribu-
to), es decir su lugar en la oración,
semántico (o es “araña”, o es “alrededores”).

Ahora, jugaremos un poco. Utilizamos los modelos de oracio-


nes típicas en la lengua maya escrita para ilustrar las posibilidades de
juego de actuación de un signo en la oración.

1.[A>C>(D)]: sujeto С, que tiene característica D, realiza la ac-


ción A;

ejemplo - М90в:
kaz Causa mal
um tzek [dios] Um Tzek
ye-cham-el que amenaza con muerte

121
- Epigrafía Maya -

kaz Um Tzek ye-cham-el

Colocamos en dicha frase le con función de sujeto con el signiicado


“araña”, cambiando Um Tzek (segunda posición en la oración):
kaz Causa mal
le-e ARAÑA
ye-cham-el que amenaza con muerte

kaz le-e ye-cham-el

Ahora colocamos le en la tercera posición en calidad de atributo:


kaz causa mal
um Tzek Um Tzek
le IGUAL

kaz Um Tzek le

2.[A>B>C>E]: el sujeto C realiza la acción A con el objeto B en con-


diciones de E;
ejemplo - М60в:
a-em-aan Desciende
Kax-ix [dios] Kax-ix
ti Kan-te al amarillo-árbol
ma-ho [en] sur

122
- Galina Ershova -
a-em-aan Kax-ix ti Kan-tema-ho

Aquí el actúa en calidad de complemento (tercera posición):


a-em-aan Desciende
Kax-ix Kax-ix
ti le a los ALREDEDORES
ma-ho en el sur

a-em-aan Kax-ix ti le ma-ho

3.[C>B>C>(D)]: el sujeto C(1), que tiene característica de D, es objeto


B para el sujeto С(2).
Ejemplo - Д20с:
Um-tzek [dios de la muerte] Um Tzek
u-cu-chu - carga
zac-ch’up de la doncella,
ye cham-el que amenaza con muerte

Um Tzek u-cu-chu zac-ch’up ye cham-el

En la cuarta posición, le podría del todo funcionar en calidad de ad-


verbio:
Um- Tzek Um-Tzek
u-cu-chu - carga
zac-ch’up de la doncella
le AHORA.

123
- Epigrafía Maya -

Um Tzek u-cu-chu zac-ch’up le

Estos ejemplos muestran evidentemente cómo en concordancia


con las leyes de la escritura y de la lengua maya, un mismo jeroglíico que
tiene una sola lectura fonética, es capaz de funcionar en diferentes oracio-
nes, ocupando cada vez lugar diferente en la frase. Ahora para Usted ya es
del todo comprensible por qué el examen de un signo aislado sacado del
contexto no hace ningún aporte ni para la lectura, ni para la comprensión
de los textos mayas.

Una observación curiosa más, pero del área de la psicología. El lin-


güista que se dedica a la lectura de la escritura maya tiene una relación bas-
tante indiferente hacia los jeroglíicos, como el matemático hacia las cifras,
ya que, en uno y otro caso, los signos únicamente son material auxiliar y
sirven para el funcionamiento de determinado sistema de inscripción. El
matemático está absorto por sus cálculos, y el historiador lingüista que-
da metido en la lectura de los textos encantado por la nueva información
inapreciable. El trabajo con el signo para ambos especialistas es una eta-
pa preparatoria para el trabajo conciso con el texto o con un programa.
De manera totalmente diferente son las tareas de los interpretadores. Para
ellos el signo es el portador del signiicado más alto. En virtud de que la
misma interpretación no está protegida por ningún sistema de pruebas,
entonces, en su defensa se lanza el enardecido autor de la interpretación. El
declara que le pertenece el “signo interpretado” y celosamente protege los
derechos de autor de su interpretación. Por acuerdo tácito entre ellos, los
interpretadores siempre han respetado el “derecho de propiedad” sobre
los signos interpretados lo cual a veces ha provocado casos hasta chistosos.
Así, por ejemplo, cuando en agosto de 1955 en Copenhague Yury Knóro-
sov por primera vez presentó las materiales sobre el desciframiento de la
escritura maya, su intervención podía ser comparada con una piedra lan-
zada a un pantano estancado. Los reclamos presentados al joven cientíico
por el alemán Thomas Bartel tenían carácter de reproche ya que, él, Knóro-
sov, en su trabajo, literalmente había “atentado contra lo ajeno” al utilizar
los signos de Landa y de “otros predecesores”. No obstante, en la lista de

124
“los predecesores” entre los “propietarios de los signos” no se mencionaba

- Galina Ershova -
de ningún modo a los indígenas mayas. Además, los oponentes, bien se
sabe por qué, no recordaron que ninguno de los llamados “predecesores”
¡no había leído los textos jeroglíicos! Así, por ejemplo, Knórosov, en calidad
de ilustración del fonetismo de la escritura maya presentó pruebas de que
el signo de “puño” expuesto por Landa es alfabético. Sin embargo, para
Bartel lo principal seguía siendo que este signo ya había sido “interpretado
por Thompson”, quien con “anterioridad había escrito sobre el dios de la
caza, silbando en el puño”. La conclusión era aún más paradójica y hasta
absurda: ¡No importa cómo sea interpretado este signo, de todas maneras
le pertenecerá a Thompson! Ahora, cuando las pasiones sobre el descifra-
miento se calmaron, resulta divertido leer los artículos de aquellos años
que “critican” el trabajo de Yury Knórosov. Especialmente gracioso parece
el argumento principal de los oponentes: “Knórosov no tiene ni un solo
signo propio (¡!). Todos los signos él los tomó de Landa y de otros inves-
tigadores”, como si el descifrador es aquel que inventa el mayor número
de interpretaciones propias, y no aquel que revela el sistema de escritura,
en el cual con concordancia se inscriben los datos de las fuentes conocidas.

Los textos aparecen hasta el las


cámaras funerarias

Por supuesto, desde entonces muchas cosas han cambiado. Ahora,


gracias al investigador ruso Yury Knórosov en todo el mundo se considera
poco serio no reconocer el fonetismo de la escritura maya. Sin embargo, los

125
- Epigrafía Maya -

interpretadores, deseosos de no perder su habitual espacio ilimitado de


acción, encontraron un nuevo agujero y con gran azar, a las múltiples va-
riantes de interpretaciones semánticas, ellos empezaron a agregar varian-
tes no menos numerosas de la llamada “lectura fonética”, variantes que no
tienen evidencias lingüísticas y que están examinadas en dependencia del
estado de ánimo del investigador.

El derecho dictatorial de “propiedad sobre los signos mayas” que-


dó en el pasado, pero llegó un nuevo infortunio, la democracia, viniendo
del mismo lugar. ¡En la verdadera sociedad democrática, cada ciudadano
digno ahora tiene derecho a su propia interpretación! Después, en vota-
ción democrática de los “iniciados” (por mayoría simple de votos), esta
interpretación es aprobada (o rechazada) hasta la siguiente votación… Más
exactamente, este procedimiento recuerda escenas de la vida del grupo de
los más chiquitos en la guardería, cuando los niñitos de tres años, al ver
en la entrada del metro la letra “M” empiezan a discutir. María dice que
la letra debe leerse “A” (porque la entrada está “abierta”, Pedrito insiste
en la variante de “T” (porque abajo circulan “trencitos”). Pero, ya que en
el grupo las niñas superan en número a los niños, y María con frecuencia
les obsequia caramelos, mientras que Pedrito es pendenciero y nadie lo
quiere, entonces la mayoría se inclina a que la letra discutida sea leída pre-
cisamente como “A”. El humillado Pedrito se retira con llanto.

Sin embargo, en la siguiente votación el interpretador puede alcan-


zar el éxito (por in empezaron a temer a Pedrito), y entonces, la serie de
interpretaciones es completada por una más. Esta nueva forma de traba-
jar con los signos surgió entre algunos investigadores cuando en muchos
de ellos empezaron a entremezclar (de acuerdo a las necesidades del mo-
mento) entre sí las interpretaciones de Thompson y la lectura fonética de
Knórosov, lo que en son de burla fue llamado por el mismo Knórosov:
“ESCUELA DE KNÓPSON”.

En el siguiente capítulo Usted se enterará qué se necesita para ser


miembro de esta escuela.

126
- Galina Ershova -

127
- Epigrafía Maya -
128
- Galina Ershova -
Capítulo 5
LA PRUEBA DE LA LECTURA… Y ESO, ¿PARA QUÉ?

¿Para qué? Pues, para no tener que repetir


que de tal “desciframiento” no se puede sacar nin-
gún provecho para la comprensión de cualquier
otro signo y para recibir satisfacción de los tex-
tos avanzando más y más en el conocimiento del
mundo maya.

A veces surge el deseo de comparar los


textos mayas con la construcción de un mecanismo: uno tiene que tomar en
cuenta muchas piezas y materiales diferentes para la construcción de una
máquina. Si Usted no conoce la predestinación de las piezas y los materia-
les, entonces, indudablemente podrá unirlos a su antojo en cierta instala-
ción, una especie de aparato, que inclusive puede resultar muy bello pero,
de todas maneras no podrá funcionar. Únicamente si Usted conoce bien
la designación de cada elemento y su posibilidad de acoplarse con otros,
entonces, la máquina funcionará.

129
- Epigrafía Maya -

Así es también en la escritura maya: un conjunto de interpretacio-


nes de los signos puede crear la apariencia de una construcción, la cual,
sin embargo, jamás podrá funcionar. Únicamente si cada signo posee un
conjunto de referentes con pruebas (fonéticos, gramaticales, lexicológicos,
semánticos), es solo entonces cuando estos referentes se acoplan unos a
otros y el signo empieza a vivir una vida completa en el sistema de la escri-
tura trayendo magníicos resultados.

De tal manera, la prueba de la lectura del signo se reduce a la reve-


lación de todos los referentes de este signo y a la aprobación de sus funcio-
nes dentro del sistema de escritura. En la computadora se puede colocar
una nueva placa madre, pero únicamente si los BIOS, RAM, todos los mó-
dulos del sistema operativo, disco óptico y disco duro sacan a la pantalla
la conirmación del funcionamiento normal de todo el sistema, entonces
se puede estar tranquilo de que esta placa es precisamente aquella por la
cual la tomamos.

Saliendo de los esquemas mecánicos y electrónicos, regresemos a


la imagen viva de nuestra escritura e intentemos trabajar con el signo sin
olvidar la necesidad de probar todas nuestras conclusiones.

En primer lugar, elegimos un signo y lo primero que hacemos es


empezamos a examinarlo atentamente, intentando clasiicar involuntaria-
mente su aspecto gráico, al mismo tiempo apoyándonos en nuestro propio
sistema de conceptos comunes y comprensibles. Naturalmente, si logra-
mos “reconocer” el signo, entonces, la inspiración no tendrá límites:

К 394 - - pero, ésta es la huella de un pie descalzo!

К 683 - - la cabeza de algún animal….Puede ser un perro?

К 669 - - también alguien quien puede morder!

К 734 – - he aquí un pececito!

130
- Galina Ershova -
К 774 - - K 775- , K 776 - - tres manos – todas diferen-
tes...

К 778 - -,780- -, 785, - - de nuevo manos!

К 726 - - por supuesto, un pajarito!

К 770 - - se parece a una mandíbula sin carne.


¡Y cuántos hocicos!

¡La cabeza de un jaguar sin el cuerpo [K661] - – y allá, el cuer-


po del jaguar sin cabeza [K659] - -¡

¡Y cuántos rostros – verdaderamente, una galería de retratos! Una

mano con rostro [K 964] - -, ¿o una cabeza con mano [K 898] - ?

Y aquí, ¡un personaje acostadito [K 1006] - ¡

Entonces, ¿Qué hemos logrado comprender de los signos “recono-


cidos”? ¡No comprendimos nada! Muchas manos diferentes, muchas cabe-
zas variadas, muchos signos incomprensibles a primera vista, y también a
segunda…

Sin embargo, inmediatamente se puede llegar a cierta conclusión:

Entre el aspecto gráico y el supuesto signiicado del signo maya a


veces se puede establecer una determinada relación. Pero, en muchos casos
sería un gran error considerar el aspecto gráico del signo como punto de
partida para la búsqueda de su lectura.
Como siempre, recurriremos a los ejemplos:
El signo que representa la huella de un pie descalzo se lee be, que
signiica “camino”. Este signo, en su signiicado de “camino” era utilizado

131
- Epigrafía Maya -

activamente no solo por los mayas, encontrándose con frecuencia en los


Códices pictográicos nahua y mixtecas. La ligación parece evidente.

Pero, tomemos la imagen de la mano, más precisamente, la de la


palma de la mano. Una mano de palma abierta con un dedo apretado se lee
naab [K776] , que signiica, en primer lugar, “palma de la mano”, y en
segundo, “espacio”. El sentido directo y el sentido igurado del homónimo
son del todo explicables. Otra palma de la mano pero con el dedo pulgar
alzado [K784] . El signo se lee ez, que signiica….”brujería”. ¿Qué
relación existe entre la representación gráica y el signiicado? ¿Signos con-
vencionales? ¿Idioma secreto de gestos? ¿Podría ser que el idioma secreto
de gestos hubiese surgido del manejo de la escritura únicamente por los
iniciados? Y más chistoso: ¿Qué cábala puede estar detrás de la utilización
del signo ez en calidad de suijo de los verbos causativos?

En calidad de ejercicio se propone revisar el catálogo de signos y


seleccionar lo siguiente:

i. elegir de entre cinco ejemplos de:


a. signos reconocibles
b. signos irreconocibles
c. signos supuestamente reconocibles
j. escoger entre los grupos de homónimos:
a. los que guardan relación con el aspecto gráico,
b. los que no guardan relación con el aspecto gráico,
c. en caso de que el signo no sea reconocible, intentar, según
el signiicado de la lectura, deinir la imagen (sin echar una ojeada a los
comentarios) - este ejercicio más bien caracterizará su entrenamiento
en orientarse en la estilística de la iconografía mesoamericana.
Así, saquemos la primera conclusión importante: el aspecto gráico
del signo no es ninguna prueba de su lectura! Éste únicamente puede con-
vertirse en variante para orientarse al inicio de la búsqueda.
Ahora, un nuevo ejercicio. Compare las frases:
1. Se fue (una persona) de la casa
2. Se fue (ayer) de la casa
3. Se fue (al cine) de la casa

132
4. Se fue (con un chica) de la casa

- Galina Ershova -
5. Se fue (para siempre) de la casa

Ahora, según el mismo esquema componga algunas frases con


lo siguiente:
Encontró (.............) a una chica.

¿De qué nos estuvimos ocupando en este ejercicio? No hay duda


de que cada uno inmediatamente responderá: “Simplemente colocá-
bamos las palabras en un solo contexto. ¡Es una simple sustitución!”
Además, nosotros ya hicimos lo mismo en el capítulo anterior cuando
examinábamos los ejemplos de construcción de la frase maya según los
modelos que aparecen en los Códices mayas. Es del todo evidente que
el reemplazo de una palabra por otras en el interior de la frase cambia
únicamente la semántica de esta frase, y a ninguna de las personas que
saben leer se le ocurriría suponer que… !palabras diferentes dentro de
frases idénticas, podrían ser variantes de una misma palabra, con eso
tener la misma lectura e ser sustituidas entre sí sin consecuencias dolo-
rosas para la traducción! Señalaremos que junto a esto se toma no todo
el texto, sino se arrancan 2-3 bloques de jeroglíicos vecinos, los cuales
además no se leen fonéticamente, sino, una vez más, se “interpretan”.

El método comparativo de las analogías posicionales en la lin-


güística es muy fructífero para el proceso de reconocimiento de las
variantes gráicas o alógrafos de los signos o durante la identiicación
de los sinónimos. Sin embargo, de manera inesperada, este método
particular últimamente se ha modiicado para adquirir mucha popula-
ridad entre algunos mayanistas. Eric Thompson, quien sentó las bases
del excelente catálogo de las posibles combinaciones de los signos en
inscripciones mayas, quizás ni siquiera sospechaba que éste inespera-
damente encontraría tanta aplicación. Y aún más, en base a las “susti-
tuciones” posicionales empezaron a sacarse conclusiones sobre la iden-
tidad semántica entre los signos totalmente diferentes, inclusive entre
aquellos que Diego de Landa ya había presentado con su lectura de
manera absolutamente convincente. El juego a la sustitución se parece
más a un gran juego al solitario en donde las cartas pasan de una ba-
raja a otra, el azar crece - sin embargo los resultados de lectura de los

133
- Epigrafía Maya -

textos siguen siendo nulos, es decir, quedan únicamente a nivel de la


adivinanza.

De aquí viene la segunda conclusión: la posición del jeroglíico


(signo) en el texto únicamente puede indicar a su referente gramatical,
pero ¡de ninguna manera indicará a la lectura o al signiicado! Como
ya se había mencionado varias veces, cada signo debe poseer un con-
junto de referentes aprobados: fonéticos, gramáticos, léxicos y semánticos.

El referente fonético viene de primero en nuestra serie, siendo


el más importante para la prueba de lectura del signo. Por el momento,
no vamos a regresar al alfabeto de Landa, sino, propondremos pasar a
la siguiente etapa. (Naturalmente, a alguien, sin falta, le puede surgir,
por puro ardor democrático, el deseo de refutar todo. Nos despedimos
de este colega en esta página hasta el momento cuando él deje de re-
chazar y pueda formular algo sensato en el plano positivo. Todas las
proposiciones con fundamento y pruebas serán examinadas).

Entonces, pasamos a la siguiente etapa, contando con:

29 lecturas fonéticas idedignas de signos, anotados por Diego


de Landa.
Cerca de 250 lecturas de signos que aparecen en los Códices
jeroglíicos. Sobre el método de revelación de la lectura y de la demos-
tración de algunos signos (por ejemplo, tzu, bu, recuerde buluc y a Santo
Tomás el Incrédulo), ya se había hablado bastante en el capítulo 4. En
estos casos, los razonamientos se basaban en la combinación del signo
destacado con el signo conocido del alfabeto de Landa (cu-tzu; tzu-lu).
Igualmente, la conirmación indirecta podría ser la imagen acompa-
ñante (los jeroglíicos resultaba ser comentarios para las imágenes de
un pavo o de un perro). O también el aparecimiento del signo en la
inscripción fonética en compañía de otros signos ya conocidos cuya
posición corresponde al número, como bu-lu-cu en lugar de 11.

Sin embargo, la prueba mayor de la exactitud de la lectura de


un signo, será la sensata, siempre la misma lectura de este signo en los
más variadas combinaciones de jeroglíicos, frases y textos completos.
Como de costumbre, nos referiremos a los ejemplos:

134
- Galina Ershova -
1). En el Códice de Dresde (D66/а) el signo lu aparece en el jeroglíi-
co: lu-bu (lub) «caer», «cae la lluvia»:
la frase completa se ve así:
lu-bu Caen [lluvias]
... ... ... ...
chab-chab-ah a la tierra
V-vaay-tun Hо-Vaay-Tun

Desgraciadamente, los bloques que no se conservaron crean una


omisión lógica la cual, a juzgar por frases análogas, puede completar
“hace fértil”. La imagen acompañante conirma la idelidad del texto
leído: el dios Ho-Vaay-Tun camina con un hacha bajo los azules cho-
rros de lluvia.

2). Este mismo signo lu aparece en el párrafo D25 dedicado a los


cálculos astronómicos - al paso del planeta Venus a través de diferen-
tes constelaciones, coincidiendo con otros Planetas:

u-lu-mu (ulum) Pavo (nombre de una constelación):

La frase completa se ve de la siguiente manera:


1. III-XI-VI-I-IX-IV-XII-VII-II-X-V-XIII-VIII Chib (Cib)
2. 4 Yax-king 4 [fecha de mes] Yax-kin
3. um-nab xam-xib pasa al Norte
4. u-lu-mu chac-ech’ hacia el Pavo Gran Estrella
5. 11.16 [por todo pasaron] 236 [días].
6. 8 Zac-cu 9![fecha de mes] Zac
7. tzay se-ngi-il Con el Tapir estaba
8. chac-ech’ la-king-il la Gran Estrella en el Oriente.
9. 19 Aak 19 [fecha de mes] Kayab,
10. 11.16 [pasaron] 236 [días].

3). En los capítulos D13c; 17b; 68/39а; М94c encontramos el mismo


signo en el jeroglíico:
tzu-lu(tzul) perro:
D13c:
ku-chi-ngi-ch’um-um Zopilote-hembra - esposa

135
- Epigrafía Maya -

tzu-lu tzo-la-ac-men [del dios] Perro, por el orden de cosas.

Viene la escena: un zopilote-hembra con cuerpo humano se encuentra


ubicada de rodillas en un petate delante de un perro sentado.
М94c:

tzu-lu um-la-um Perro Señor del mundo-[presagio]


le-been-tzil zac-ch’up de la bendita doncella

4). Para que a Usted no se le forme la opinión de que los mayas


utilizaban sus signos de escritura únicamente en los Códices, presen-
taremos un ejemplo de uso del mismo signo lu en la inscripción de
una vasija cerámica de Petén (Tikal), conocida como “la vasija con siete
deidades”:

Vasija de siete deidades»

Orden de lectura de los jeroglíicos del texto en la «Vasija de siete deidades»

136
O. Después

- Galina Ershova -
cit-aan
P1. IV La mu-la-mu del día IV Аh-au,
Q1. 8 chum-ha 8[fecha de mes] Cum-hu
P2. h’el-ing-ah llegó al poder
Q2. Hek Tox-ang la el Negro Soberano del aguacero tormentoso;
P3. xa-ngom gobernará
Q3. chah’-ang-ngal la-la del Soberano amo del cielo
R1. xa-ngom gobernará
R2. chab la-la Soberano de la tierra;
R3. xa-ngom gobernará
R4. IX och-te Bolón Yok-te;
R5. xa-ngom gobernará
R6. IV lu-ti [aquel, que tiene] Cuatro que espantan;
R7. xa-ngom gobernará
R8. haa-la-la-ang te-chi Quien corre por las huellas;
R9. xa-ngom gobernará
R10. Cit Hix Señor Jaguar.

En el caso dado, el nombre del dios Can Lu-ti “aquel que tiene Cua-
tro que Espantan”, es el sinónimo del dios de la muerte, conocido con el
nombre de Ah’ IV nich’ “Aquel que tiene cuatro colmilludos, o, en idioma
viejo, Ah’ can bolay – “Aquel que tiene cuatro que muerden”.

5. El descubrimiento de los textos poéticos que tienen metro y rima,


sirve como una prueba más de la exactitud de la lectura de los signos y, por
consecuencia, de todo el texto. Entre las inscripciones jeroglíicas mayas ta-
les ejemplos son numerosos. Más adelante hablaremos más detalladamen-
te acerca de tales textos, mientras que ahora, no estará de más presentar
por lo menos un ejemplo. Se trata del texto poético en el cual aparece el ya
conocido signo lu.

Texto en una cantimplora grabada de Campeche (М.Coe, 1973, №75):


1. A. 107:359 Yam zut Antes el recorría
107: 359:787 am zut chi recorría el averno.
2. B. 740.86 lu-el En el regazo aquel
3. C. 267:153.896.341 zac ch’up-ch’up de la doncella digna
le

137
- Epigrafía Maya -

4. D. [Link] Chac-too-too del todo - del todo puriicado.


735:230 ca-aan

Lu-el - «ahora en el regazo [de la mujer]». En los textos de la Fórmu-


la de reencarnación se utilizan varias construcciones sinónimas para trans-
mitir ese concepto:

ti ch’up ma «al regazo feminino»


ich ch’um ch’up «al regazo de la mujer»
lem ch’up «dentro de la mujer»
lem ich ch’um ch’up «adentro del regazo de la mujer»
lu-el zac ch’up le «en el regazo de aquella doncella digna»

Además, a través de la transcripción y de la traducción literal, cla-


ramente aparece el ritmo trocaico con repeticiones cantadas, lo que tratare-
mos de trasmitir en la variante aproximada:

yam zut am zut chi antes el voló-voló


luel zac-ch’up le y quedó con la mujer
chac to-to ca-an todo-todo limpio

6). Este mismo signo lu también “trabaja” excelentemente en las


inscripciones jeroglíicas monumentales, así como, por ejemplo, en el din-
tel de La Pasadita.

1. A1. IX.616 410.512. 410 IX hetz’ mu-la El día IX Het’z-naab


2. A2. VI.218:624.181 VI yax king-il VI [fecha de mes] Yax-kín
3. A3. 821:165.184 chu-ca-aah Capturó
4. A4/1. 578.740 bu-lu al invasor
5. A4/2. 787:442 chi-cu el castigador.

Después de presentar varios textos en donde el signo seleccionado


por nosotros se lee lu, así como lo había indicado Diego de Landa, po-
demos constatar que al leer este signo no surge ninguna confusión en la
comprensión de los textos completos. Entonces podemos considerar que
la lectura del signo lu ha sido deinitivamente probada, para no verlo más

138
con los ojos grandes, poniendo expresión de cara inteligente tratando de

- Galina Ershova -
“descifrarlo”.

Por supuesto, debe haber casos cuando algún signo aparece por
primera vez. Entonces, se propone la llamada lectura “convencional”, que
puede en adelante ser conirmada en otros textos, o bien, resultar rechaza-
da - pero siempre por la lectura en textos diferentes. Sin embargo, incluso
la lectura convencional debe concordar con toda una serie de exigencias de
la lengua y de la escritura mayas.

En primer lugar, esta lectura deberá transmitir una sílaba corres-


pondiente a la estructura de la sílaba maya: V (vocal), CV (consonante-
vocal), VC (vocal-consonante), CVC (consonante-vocal-consonante). Ha-
blando más sencillamente, el aparecimiento de las lecturas polisílabas del
tipo “ahau”, “balam” para un solo signo, así como, las variantes “unaa”,
“xki”, “ant”, “hmai” – ¡quedan excluidas!

En segundo lugar, en virtud de que el conjunto de combinaciones


de sílabas en cualquier idioma es limitado, entonces, la sílaba propuesta no
pude repetir las ya conocidas, a menos que se trate de la variante gráica
igurativa o lineal del signo, lo cual, por lo común, no es muy difícil de
demostrar.

En tercer lugar, la lectura convencional tampoco deberá surgir cau-


salmente. Para su elección deben dar impulso diferentes condiciones como:
la posibilidad de entrar el signo analizado en cualquier combinación de
palabras estable. En calidad de ilustración recurriremos a un ejemplo del
trabajo de Yury Knórosov con los textos de los Códices mayas:

Analizando las combinaciones de los signos en los Códices, Knóro-

sov señaló que el jeroglíico fonéticamente leído pa-ká (K351.792),


forma dos combinaciones estables del tipo AB (verbo - complemento), con

los jeroglíicos K420-100 y K679.181 . Se podía supo-


ner que a él le corresponden las combinaciones:

Pak cab – “enjambra a las abejas”, “traer miel”

139
Pak ziil – “dar en sacriicio copal”
- Epigrafía Maya -

Las lecturas cruzadas (es decir, la lectura de los mismos signos en


diferentes frases), mostraron que el signo K420 verdaderamente podía te-
ner lectura cab, y el signo K649, lectura ze.

De tal manera, Usted, por lo visto, se hizo el señalamiento de que es


más fácil vérselas precisamente con el referente gramatical en virtud de que
el orden de los miembros gramaticales en la oración maya estaba bastante
ijo, determinado de manera suicientemente rigurosa.

La identiicación del referente fonético, o sea de la lectura del signo,


siempre fue la tarea más complicada para la solución de la cual se incor-
poraban los datos más diversos de la gramática, la morfología y el léxico.

En el caso de la morfología, nos referiremos al siguiente ejemplo:


Knórosov descubrió el signo variable inicial más frecuente en uso (0055) =

, el cual tenía el record de frecuencia absoluta y relativa y que se utili-


zaba con todos los grupos de jeroglíicos. Era evidente que a este signo le
podían corresponder solo el pronombre posesivo, preijo de tercera perso-
na en singular u, que también se distinguía por su récord de frecuencia de
utilización en el idioma maya antiguo.

La selección léxica durante el análisis de la frase no es libre, sino se


determina claramente por la lectura fonética y por la posición gramatical.
Pero, únicamente en el caso de que la elección hubiese resultado precisa,
nosotros obtendremos la frase lógicamente concluida, y después, el texto
de pleno valor.

El análisis etnosemiótico del texto completo es un importante fac-


tor de la evidencia de lo correcto de la lectura de la inscripción. Todos los
textos deben relejar la realidad de la vida maya. Por eso, la veracidad del
texto debe conirmarse con diferentes conocimientos indirectos comple-
mentarios tales como: textos indígenas escritos con caracteres latinos en el
período colonial, datos de la etnografía, historia y arqueología, así como,
con materiales paralelos de culturas colindantes.

140
- Galina Ershova -
Así, si Usted consiguió darse cuenta, el trabajo de la lectura de los
signos mayas se alinea en cierta construcción, de la cual cada nivel se for-
talece con un sistema de pruebas, y si menospreciamos estas pruebas, en-
tonces nuestro ediicio se separará del mundo maya al igual que un platillo
volador o bien, se derrumbará, convirtiéndose en un cúmulo de elementos
integrantes.

141
- Epigrafía Maya -
142
- Galina Ershova -

143
- Epigrafía Maya -
144
- Galina Ershova -
Capítulo 7
DE ARRIBA HACIA ABAJO…
DE ABAJO HACIA ARRIBA...
¿EN QUE DIRECCIÓN VAMOS A LEER?

Los textos mayas se escribían en líneas horizontales


o columnas verticales. Acerca de ello es fácil darse cuenta
observando los monumentos mayas que tienen inscrip-
ciones jeroglíicas. Naturalmente, a un neóito inmediata-
mente le surge la interrogante: ¿Y desde que lado se debe
leer todo esto? ¿Cómo los árabes, empezando por el inal y de derecha a
izquierda? ¿O, tal vez, como los japoneses, desde el inal pero en columni-
tas verticales? ¿O, podría ser como lo hacemos comúnmente, de izquier-
da a derecha y de arriba hacia abajo?

Los antiguos mayas, utilizando en su escritura signos cefalomorfos


y igurativos, nos dejaron una excelente guía recordando una regla general
para la lingüística: en todos los sistemas mundiales de escritura en donde en cali-
dad de signos se utilizan imágenes de seres vivos - las caras, hocicos, cuerpos, pier-
nas y patas siempre están volteados hacia el lado del inicio de la escritura. Por lo
visto, las causas de este fenómeno se ocultan en algunas particularidades
de la psíquica humana y propiedades del cerebro humano. Pero, dejemos
las cavilaciones sobre este tema a los expertos.
Ejemplos de escritura egipcia

145
- Epigrafía Maya -

Ejemplos de escritura jetta:

Inscripción en antiguo acadio

Texto maya

Estela de la Mojarra

146
- Galina Ershova -
La inscripción epiolmeca en la estela de La Mojarra sirve de pecu-
liar conirmación de esta regla que seguían los antiguos mesoamericanos
en la cual, el artista, en un arranque de inspiración ubicó el texto en orden
espejado, es decir, como “relejo especulativo”, volteando toda la imagen
en 180 grados.

La inscripción en forma espejada aparece también en algunas vasi-


jas polícromas del período clásico, por ejemplo como aquella, que publicó
M. Coe (1973, N.73). En este caso inscrita espejada aparece la Formula de
reencarnación – la inscripción horizontal bajo el borde superior de la vasi-
ja. De tal manera, nos ha surgido la posibilidad de convencernos una vez
más acerca de que “la excepción conirma la regla”.

Las famosas últimas páginas del Códice de París dedicadas al an-


tiguo Zodiaco, también fueron ejecutadas totalmente en forma de “es-
pejada”. Sin embargo, si decir la verdad, el escribano, automáticamente
queriendo seguir la posición normal, cometió involuntariamente algunos
errores en la representación de ciertos signos.

Como ya fue mencionado, los renglones se enilaban horizontal-


mente (¡recuerda el capítulos sobre los libros mayas!)

147
- Epigrafía Maya -

El texto se acomodaba al espacio de la imagen

Resolviendo el problema de la organización del espacio para situar


las inscripciones y los dibujos, los calígrafos podían ubicar el texto en una
columna vertical:

O igualmente, aprovechando el espacio, un texto no muy largo po-


día aparecer en forma de combinación horizontal con vertical:

Texto grabado en una concha

148
Por razones estéticas y demostrando su maestría, un artista podía

- Galina Ershova -
hacer la siguiente inscripción inclinada

Variante yucateca de Formula de reencarnación

Asimismo, en una de las estelas de Copán el escultor se las ingenió


para presentar el bloque de inscripciones en forma del tejido tradicional
del petate, el cual por sí mismo era símbolo del poder real.

Texto en forma del petate real

149
- Epigrafía Maya -

Pero, al igual que en los casos anteriores, se trata simplemente de


curiosidades excepcionales. De tal manera, aunque ello provoque desilu-
sión, se debe reconocer que los antiguos mayas leían como lo hacemos no-
sotros: cada renglón siempre de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha.

¿Cuáles eran los elementos de estos renglones? Para empezar acla-


raremos un poco las deiniciones.

El signo
El signo es la unidad básica y al mismo tiempo la unidad gráica
más pequeña, que tiene su lectura en la escritura maya. Todo acerca de lo
cual nosotros hemos hablado en los capítulos anteriores se refería a la bús-
queda de la lectura precisamente de los signos. Todos los signos tienen su
valor igual entre sí. No hay signos principales ni complementarios (aijos).
Para la escritura maya el signo i tiene el mismo valor o carga funcional que
el signo ch’up, como la letra a tiene el mismo valor funcional que la letra m
en la escritura latina o también en la cirílica. Una total confusión en el tema
aparentemente claro de la “clasiicación” de los signos fue introducida in-
voluntariamente por Eric Thompson, quien en su catálogo había dividido
todos los signos mayas valorando antes que otra cosa la posición de ellos
en la inscripción. Y aún más, los llamó según esta posición como “signos
principales” y “aijos”. Pero, alguien quien se dedica a la epigrafía deberá
irmemente aprender que la posición del signo no inluye en manera alguna en
su signiicado, aunque, tal vez inluya en la estética caligráica. Para ilustrar
más esta airmación podemos citar los ejemplos de las frases presentadas
por el informador de Diego de Landa:

La palabra le es transmitida por el signo que según Thompson per-


tenece a los aijos (T188). Pero, además, resulta que la conirmación vocal
se transmite con el signo supuestamente “principal”, lo cual, por cierto,
si se sigue la clasiicación de Thompson, resulta ser una absurdidad total.

El ejemplo de la frase que menciona Diego de Landa, ma-i-ni-ka-ti


fue inscrito por el informador en línea lo cual convincentemente testimonia
acerca de la ausencia total de diferencias entre la carga funcional de los
signos mayas.

150
Para la colocación y búsqueda de un signo en el Catálogo, todos los

- Galina Ershova -
jeroglíicos mayas pueden condicionalmente ser divididos, como lo pro-
ponía Yury Knórosov, en varios grupos, tomando de base los rasgos pura-
mente externos, o sea gráicos:

1. Signos “pequeños” – es decir, imágenes de objetos concretos que


con el tiempo alcanzaron determinada estilización gráica. Nos hemos per-
mitido caracterizarlos como signos “puros”, en los cuales no se presenta
ningún elemento decorativo.

2. Signos “dentro del contorno” – este grupo se convirtió en una


especie de “tarjeta de presentación” de la escritura maya, ya que el contor-
no rectangular ovalado es elemento gráico predilecto, inherente no solo a
la escritura sino a toda la iconografía maya. Este se remonta a la imagen
común para Mesoamérica de la cueva, lugar donde moran los antepasados
mitológicos y divinos, quienes son los guardianes de la sabiduría de la
comunidad. Por lo mismo, la escritura era percibida por los mayas como
algo sagrado, accesible solo para los iniciados. La imagen inscrita en el
contorno a veces tiene un referente iconográico determinado. Por ejemplo,

el signo la, “soberano” , en el cual se puede observar el dibujo de un

rostro humano. O, el signo – tzu, “esqueleto” , en donde en el contorno


se reconoce inscrito un fragmento de la columna vertebral con costillas.

El signo ax, “techo” , es un trenzado de hojas de palma insertado en


el contorno. También el signo bi , que puede ser identiicado como

“milpa sembrada” .

Sin embargo, existe gran cantidad de signos en contorno cuya iden-

tiicación es imposible. El signo K351 , que transmite el morfema si-


lábico paa, “fortaleza, muro”, es un contorno doble sin ningún elemento

complementario. Si el signo K394 que se lee be, “camino” tiene cierta

relación con la idea de movimiento, entonces, el signo K471 , que se


lee been, “ir”, en este signiicado es del todo irreconocible. La imagen grá-

151
- Epigrafía Maya -

ica del signo K324 chac, no provoca ninguna idea ni de “rojo”, ni

de “grande”. El signo K498 transmite el morfema silábico chah’, que


tiene signiicados - homónimos de “supericie plana”, “cielo”, “alto”, y
difícilmente guarda relación directa con el objeto designado. El signo K463

simplemente es una variante volteada del signo anterior, pero trans-


mite el morfema silábico h’u, que signiica “abajo”, mientras que el signo
idéntico K474 , pero volteado de costado que se lee nix, transmite los
conceptos “supericie inclinada” y “dar vuelta”. Es del todo evidente que
los creadores de la escritura maya abordaban la forma de los signos presu-
miendo un determinado nivel de convención. Por lo mismo ellos operaban
con las posibles variantes para crear la cantidad necesaria de los signos
indispensables para la función de una escritura eiciente y lexible.

Curiosamente se puede notar que en el siglo XXI los íconos en las


computadoras y teléfonos repiten totalmente el concepto del signo maya
“en el contorno”: desde la forma de cuadrado ligeramente ovalado, hasta
el “relleno” informativo. Lo que testimonia una vez de la eiciencia del
modelo elaborado por un tal antiguo sacerdote desconocido quien invento
dos milenios atrás la escritura mesoamericana.

¿A quién pertenecen los derechos de autor para estos signos? Supongo que
a un sacerdote quien vivió hace unos 2000 años atrás.

Los signos “en el contorno” pueden ser combinaciones de varios ele-

152
mentos gráicos que componen una composición semántica indivisible. Es-

- Galina Ershova -
tos, al igual que los signos pequeños son “puros”, sin elementos sobrantes.
El contorno actúa en calidad del marcador del espacio plástico. El signii-
cado y valor estético del contorno se conirma también por la existencia de
contornos punteados dentro de los cuales, a veces se inscriben los signos del
primer grupo, “puros”, que solos en ciertas posiciones parecen ser dema-
siado “incómodos” gráicamente, como por ejemplo, K151 ni, en la

variante K152 .

3. Los signos “inscritos en un puño cerrado” bien podrían ser vistos


como modiicación del tipo anterior “del contorno”. A veces este mismo
contorno de puño, en donde aparece un poco levantado el dedo pulgar –

K799 yal – indica el intento estético del escriba de “embellecerlo”. En


tales signos, como regla, no todos los dedos salían dibujados claramente,
a veces solo se marcaba el contorno del puño. Sin embargo, algunos artis-
tas, procurando alcanzar un reinamiento especial y demostrar su oicio,

podían representar hasta la uña del dedo pulgar – K795 chuch – e


inclusive, dibujar con un lujo de detalles todos los dedos – K788 ku.
En muchos casos el puño hasta resultaba ser una igura dentro de la cual
se insertaba “el signo en el contorno”. De tal manera, el contorno del puño
se volvía en una especie de excesivo elemento decorativo, hasta sobrante.
Pero bonito desde el punto de vista de caligrafía.

4. El grupo de los signos “de palmas de mano”, es decir, los signos


que representan diferentes combinaciones de palmas de manos con dedos.
Hablando más sencillamente, signos que trasmiten los gestos. Según su
semántica, este grupo es idéntico a los dos primeros, ya que cada gesto
representa un signo “puro” sin elementos sobrantes (a excepción, posible-
mente, de las imágenes de brazaletes y muñecas que sirven a la “identii-
cación genérica”). Así, la palma abierta de la mano con los dedos unidos

(K776) transmite el morfema silábico naab, que signiica “palma de


la mano”, “espacio”. La palma de la mano con cuatro dedos unidos y el
dedo pulgar alzado (K784) se lee ez - “brujería”. La palma de la mano

153
- Epigrafía Maya -

con los dedos índice y pulgar doblados K (787) , transmite el morfema


silábico chi, “agujero, entrada”. Estos signos-gestos, además de la escritura,
eran activamente utilizados en la iconografía maya, ayudando a revelar el
contenido semántico de las escenas.

5. El siguiente grupo es de los signos que se suele llamar cefalo-


morfos. Este nombre se les puso solo por el hecho de que en calidad de
contorno aparece el peril de una cabeza humana. Entre los signos faciales
posiblemente solo uno aparece en forma “pura”, siendo el K973 que
se lee h’ol, lo cual signiica “cabeza de persona” y por homónimo, “jefe”,
“caudillo”. En todos los demás casos la cabeza se convierte en un elemento
prácticamente excesivo, cuando el delineamiento del peril del rostro se
presenta tomado únicamente como contorno, en el cual se inscriben los
elementos variables. No es difícil imaginar donde pueden ser inscritos los
elementos signiicativos necesarios: en lugar de los ojos, de la oreja (oreja),
del peinado y del tocado de la cabeza. Elementos complementarios pue-
den ser ubicados en la mejilla y en la frente. Usted seguramente ya se dio
cuenta de que estos “elementos reemplazantes y complementarios” son
signos del primer y del segundo grupos, sobre los cuales en resumidas
cuentas recae todo el peso semántico de un signo cefalomorfo. En calidad
de portador semántico puede igurar tanto un elemento gráico como una
combinación de varios elementos.

K919 zoot – el signiicado de todo el signo es determinado por


la imagen de una matraca inscrita en la esquina superior derecha.

El símbolo de un moño de cabellos en lugar del peinado permite


que el signo cefalomorfo K896 sea leído como ch’up, lo cual signiica
“mujer”.

El signo K195 chan, se reconoce por la típica mancha “de ser-


piente” en lugar de peinado.
El trazo punteado que atraviesa el ojo y toda la cara permite leer el

signo K950 como p’e – “jefe”.

154
- Galina Ershova -
La presencia del signo de red, K195 , en calidad de tocado de
cabeza indica que el signiicado del signo cefalomorfo K946 es vaay –
“espíritu, tótem”. El retrato es complementado por una gran nariz, una
boca desdentada y arrugas especialmente destacadas, que no inluyen de
ninguna manera en la semántica, pero ayudan a identiicar el tipo de per-
sonaje. Compare el signo “vaay” y todo el retrato con red.

Indicio del signo K962 cit , es la combinación de un ojo especial


de “dios” y de una inserción de oreja.

Los signos “cráneo-cefalomorfos” deben ser examinados como una


variedad de los signos cefalomorfos, es decir, aquellos signos en donde en
calidad de contorno igura el peril del cráneo descarnado. Para estos sig-
nos son distintivos los siguientes elementos: un hueco en lugar de la nariz,
mandíbula con dientes, órbita del ojo redonda – en el caso cuando en lugar
del ojo no aparece inscrito algún otro elemento. En todo lo que reiere a los
“elementos reemplazantes y complementarios”, los signos cráneo-cefalo-
morfos funcionan igual que los simplemente cefalomorfos.

La división de los signos en cefalomorfos y cráneo-cefalomorfos, así


como en los que representan el puño de la mano, se reiere únicamente a
la forma gráica, pero de manera tan convencional que a veces en un signo
pueden combinarse elementos, rostros, cráneos y puños, como, por ejem-
plo, en el signo K792 ka. Al mismo tiempo, el elemento principal es
aquel que aparece inscrito en lugar del ojo K165 , mientras que todo
lo demás guarda relación con las decoraciones.

6. Los llamados signos “zoomorfos” representan una variación de


los signos anteriores, es decir, signos que se forman con el contorno co-
piando el peril de la “cara” de un animal. A veces es el mismo contorno
ovalado cefalomorfo humano, pero con rasgos que lo diferencian: con oreja
de animal (K561) , con vibrisas expresadas con puntos (bigote) y ra-

yitas cerca de la boca que es pelo (K666) och “zarigüella”. A veces


el contorno del hocico representado cambia un poco de acuerdo con el

155
- Epigrafía Maya -

alargamiento de la nariz del animal (K 173) .

En muchos casos se utiliza todo un conjunto de elementos que fa-


cilitan el “reconocimiento” del animal representado en el signo. Así, un
ojo redondo permite diferenciar a los animales y aves nocturnos; la nariz
levantada es el rasgo típico del murciélago (K 690) - zotz’; un torcido

pico levantado es inherente a la tortuga y al papagayo (K726 - moo,


(K703) - aac; los dientes salientes pueden ser los de un carnívoro

(K660 - bol) o de un roedor. A veces incluso pueden ser retratos muy

realistas del animal (K 683) - un perro del todo reconocible.

7. Signos de las “partes restantes del cuerpo”. Este grupo es bastan-


te numeroso. Prácticamente forman parte del mismo los signos “puros”
que representan una imagen suicientemente real de una u otra parte del
cuerpo. A veces éstos son compatibles con signos del primer grupo, como

por ejemplo, K 1191 tzub, que representa un fragmento de una co-

lumna vertebral. El signo K821 - chu, representa una planta de pie


con sandalia, muy parecida por su contorno al puño de la mano. El signo

K309 - mol, transmite la imagen de una garra de felino, el signo K820


- may, es la imagen de una pezuña de venado. K701 - much,
representa patas abiertas de rana.

El signo K765 - noc, transmite la imagen de un cuerpo sin vida


en posición fetal, supuestamente amortajado y listo para darle sepultura.

Cuando el ser representado no era elemento principal en el signo,


sino le tocaba únicamente el papel auxiliar, entonces a propósito lo repre-
sentaban sin cabeza. Al perder la cabeza simplemente se convertía en una
especie de objeto.

Por ejemplo: K737 , representa una mano sujetando un pesca-

156
do (sin cabeza). El signo se lee: lut/lot, que signiica “apretar en las manos”

- Galina Ershova -
y por homónimo, “tributo”.

Así, el signo es la unidad gráica principal de la escritura maya.


En los siguientes capítulos tendremos que volver a analizar la cues-
tión del signiicado del aspecto gráico del signo, pero, ahora veremos qué
compañía elige para si el signo en el jeroglíico.

Los jeroglíicos

Al parecer, nosotros logramos ver los diferentes aspectos de la fun-


ción de la unidad principal de la escritura maya que es el signo, así como
sus variantes gráicas. ¿Qué ocurre más adelante con esta unidad? No hay
duda de que el signo maya transmite una sílaba que a veces es igual a un
morfema. Los signos mayas pueden ser inscritos por separado en línea.
Teóricamente esto es posible y no será ningún error hacerlo. De manera
idéntica lo había hecho, escribiendo su grito del alma Na Chi Cocom, el
escriba e informador de Diego de Landa: ma in kati.

Así lo podría hacer cada uno al escribir con signos mayas su pro-
pio nombre, lo que, se supone, ya se había hecho al inicio del curso.

Sin embargo, inclusive sin examinar atentamente un texto maya


original se puede observar que los signos, como regla se aglutinan en pe-
queños grupitos o conjuntos gráicos divididos por espacios. Justo estos
conjuntos serán llamados jeroglíicos.

Los tan conocidos jeroglíicos de los puntos cardinales se puede ver


en el inicio del capítulo 7.

Se puede intentar escribir nuestra frase hasta el momento preferida


“ma in kati” en distintos modelos:

157
- Epigrafía Maya -

Hasta la palabra tan simple como le-e se puede escribir de diferen-


tes formas:

Ahora intente escribir diez palabras de las anteriormente compues-


tas por Usted con signos mayas en forma de jeroglíicos unidos, variando
en lo posible la disposición de los signos que las componen:

De tal manera, para todos queda muy claro que los jeroglíicos ma-
yas constan de varios signos, de 2 a 5, los cuales se escriben durante el
proceso de análisis de los textos jeroglíicos. Yury Knórosov deinió que:

Los diagramas pueden ser de tres tipos:

Las variantes de los trigramas pueden ser mucho más numerosas.

Las variantes de inscripción de los tetragramas representan todavía


más numerosas.

En cambio, los pentagramas no se destacan por variedad de inscrip-


ción, tal vez porque no san tan numerosas en los textos.

158
- Galina Ershova -
Los artistas calígrafos mayas todo el tiempo buscaban la perfección
en su maestría y por eso, por razones estéticas, así como para economizar
espacio y por necesaria fragmentación semántica, a veces varios jeroglíi-
cos se fusionaban en un bloque, e inclusive en un bloque de cuatro bloques.

Cuando se trata de los bloques, como es muy típico para los Códi-
ces, los jeroglíicos se escriben y se leen de la siguiente manera: al principio
el jeroglíico izquierdo superior, después el derecho superior, seguidamen-
te el izquierdo inferior y el derecho inferior.

1 →2

3 →4

En los jeroglíicos los signos se inscriben pegados, además con ines


caligráicos los signos que componen los jeroglíicos, frecuentemente apa-
recen volteados en 90º.

159
- Epigrafía Maya -

zac be - camino

Como es debido, la escritura maya tenía sus propias reglas de orto-


grafía, según las cuales no solo los aijos sino también las partes auxiliares
del habla, así como los adjetivos se escribían pegados con aquellas palabras
con las cuales se relacionaban en la frase.

ejemplo con aijos ah’cu-ngal

con las partes auxiliares vaay – kan – e t – ah

adjetivos zac-ch’up

Eric Thompson, al examinar, con toda razón, el jeroglíico como un


grupo de signos, había decidido (y esto ya fue equivocación) dividir for-
malmente todos los signos en “principales” y “aijos”, en concordancia con
la posición que éstos ocupaban en el jeroglíico. Algunos investigadores al
desarrollar de repente esta idea decidieron que el jeroglíico es un grupo
de signos “semánticamente indivisible” y enseguida empezaron a jugar a
la “sustitución”. En los capítulos anteriores ya hicimos mención a esto, y
ahora lo hacemos nuevamente ya que el lector ahora está en condición de
captar el error metodológico de tal acercamiento.

160
Mientras, los jeroglíicos y bloques se inscribían en líneas horizon-

- Galina Ershova -
tales y verticales, las cuales se leían siempre de arriba hacia abajo y de
izquierda a derecha, por que…. (ver el principio de este capítulo).

161
- Epigrafía Maya -
162
- Galina Ershova -

163
- Epigrafía Maya -
164
- Galina Ershova -
Capítulo 8
ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE
LOS SIGNOS MAYAS.
¿SE LEEN TODOS?

Antes de pasar a la siguiente etapa, haremos una peque-


ña digresión dedicada a los así llamados ideogramas que existían
en la escritura maya, al parecer, exclusivamente para complicar-
le la vida al descifrador.

Ideograma

En la antigua escritura maya los ideogramas no tenían


prácticamente ningún signiicado importante ni distintivo. Al
parecer, lo más verosímil, es que éstos sobrevivieron en la escritura desde
los tiempos arcaicos en calidad de cierto lujoso bien relicto.

Para que sea más comprensible, lo explicaremos:

El sacerdote maya, al escribir el texto podía representar la palabra


querida por nosotros “pavo” de dos maneras:

cu-zu y cutz

Y otra querida palabra moo, “guacamaya”, el sacerdote la podía


transmitir fonéticamente inclusive con tres signos:

mo-o-o

165
- Epigrafía Maya -

Sin embargo, para no complicar la vida, el escriba a veces se per-


mitía el lujo de ubicar simplemente el retrato del pavo arriba mencionado,
o él de la guacamaya e inclusive el del jaguar. Este retrato se convierte en
“ideograma”, es decir, en el signo que trasmite un signiicado concreto. Por
ejemplo, para transmitir la idea de la suma aritmética, nosotros podemos
escribir el verbo “agregar” o el sustantivo “más”, o la conjunción “y”, así
como, podemos simplemente poner el signo “+”, y todo será comprensible
para todos. En el caso dado, “+” en cierto grado hace el papel de ideogra-
ma.
Comúnmente el ideograma es deinido como signo que transmite el
morfema léxico que es el fragmento mínimo capaz de trasmitir el signiica-
do. Se debe señalar que el ideograma nunca transmite formas gramaticales
incluidas acerca de lo cual testimonian los datos sobre el uso de ideogra-
mas en los sistemas de escritura jeroglíica del Viejo Mundo. El ideograma
es prácticamente igual al radical. En vista de que en la lengua maya los
radicales son monosílabos, entonces, el ideograma maya tampoco puede
transmitir más que la sílaba cerrada. Ya solo por eso, el ideograma (o sea el
“retrato”) del jaguar no puede ser leído ni balam ni bolay, ya que en estas
palabras -am y -ay son suijos. De idéntica manera, el ideograma “lechuza”
no puede ser leído muan, ya que el suijo -an no puede ser expresado con
ideograma.

Pictogramas

La presencia de ideogramas puros en los textos mayas es muy li-


mitada y especíica, lo cual no permite hablar acerca de su seria inluencia
en el mismo sistema de escritura. Este caso particular es más que nada una
curiosidad del área de la historia de la cultura de escritura (del desarrollo
de los sistemas semióticos) que no presenta gran interés para una investi-
gación especial.

A diferencia del ideograma, el pictograma transmite un concepto


que puede ser expresado con diferentes palabras e inclusive en diferen-
tes idiomas. El pictograma nunca transmite formas gramaticales concretas.
Por eso, el pictograma del jaguar escondido puede del todo ser interpreta-
do como balam y como bolay, aunque en estas palabras -am y –ay sean sui-
jos. Este inclusive puede ser interpretado como “poderoso jaguar, señor de
la selva”. De la misma manera, el pictograma que presenta una la lechuza

166
volando puede transmitir el concepto muan e interpretarse como “el ave

- Galina Ershova -
lechuza caza en la noche”, o bien de alguna manera diferente.

Esto, más o menos parece como si alguien, al ver la inscripción en


español “Yo /corazón/lor/”,

que transmite el llamado de los verdes “Yo amo la naturaleza”, empezara


seriamente a razonar acerca de la escritura alfabética-ideográica mezcla-
da. Concluida la excursión por los lujosos relictos, inalmente nos referire-
mos al héroe principal de la escritura maya, el signo.

Signo

El signo es la unidad principal de la escritura. La imagen ideal del signo


se forma de un grupo de grafemas que tienen un mismo referente. No se
asusten de tan terribles palabras, recuerden que tales fenómenos existen en
todos los idiomas. En las escrituras latina o cirílica, son variantes de grafe-
ma las letras “t” impresa, “t” mayúscula y “t” cursiva.

Tt t

¿Se han dado cuenta de la diferencia? Sin embargo, regresemos a


los ejemplos mayas:

El signo que transmite a (referente), lo pueden transmitir dos gra-


femas bajo los números K 234 y 244;

Al signo ca, que aparece como referente, le corresponde una canti-


dad mayor de grafemas:

167
- Epigrafía Maya -

Dos signos ubicados bajo los números K165 , K308

son entre sí variantes de grafemas; K734 , K735 y K736


también son entre sí variantes de grafemas (pero no con K165). Más senci-
llamente, el grafema es una variante de la inscripción gráica del signo que
se diferencia muy poco.

Pero a veces se tiene suerte y entonces, en el grupo aparece solo un


grafema - K740 .

En este caso, el concepto del signo y el del grafema coinciden. Sin


embargo, en la mayoría de los casos todo es un poco más complicado. Esto,
cuando un grafema corresponde a varios referentes y entonces, formal-
mente él deberá ser examinado como varios signos homógrafos. Pero, esto
tampoco es muy complejo: si los homónimos, como Ustedes saben, son pa-
labras que suenan igual pero que tienen diferente signiicado, los homógra-
fos son signos que tienen aspecto gráico común, pero que transmiten nociones di-
ferentes. Por ejemplo, en “El Principito” de Saint-Exupéry, un mismo dibujo
puede signiicar una boa que había tragado a un elefante y un sombrero.
DIBUJO – sombrero

DIBUJO – boa
¿Qué es un grupo de grafemas con un referente? En primer lugar
son todas las variaciones del grafema básico y también del alógrafo.

Alógrafo

El alógrafo es una variante del grafema básico, que se diferencia de éste por
la presencia de nuevos elementos gráicos, o por el reemplazo de un elemento por
otro, así como grafemas compuestos de otros elementos: por ejemplo, una varian-
te cefálomorfa o igurativa. Los alógrafos están frecuentemente presentes
en nuestra vida cotidiana. Son las diferencias en la inscripción de las letras:
A-a, B-b, C-c, D-d, T-t, etc.
Hablando más sencillamente, los alógrafos también son variantes
gráicas del signo, aunque teniendo ya grandes diferencias:

168
- Galina Ershova -
K615 es alógrafo de K735 .

En general, los alógrafos se identiican mediante la revelación de


los elementos básicos, así como durante el cotejo de fragmentos paralelos
de los textos.
En la trascripción numérica la variante cefálomorfa del grafema bá-
sico se marca <cef.>, y el igurativa <ig.>. Por ejemplo:

265.509:78cef.167inv. Hec la Tox-ang Negro Señor del Tormentoso aguacero

En calidad de entrenamiento, proponemos buscar variantes de gra-


femas y alógrafos para diez signos del catálogo.

Así, ya que Ustedes consiguieron orientarse en estos galimatías ter-


minológicos, adelante será más sencillo. Sobre las variantes de los signos
(dibujo lineal, cefálomorfo y igurativo) hablaremos luego. Ahora nos re-
feriremos a algunas peculiaridades del uso de los signos en la escritura:

Duplicación decorativa

La duplicación decorativa o reduplicación, es cuando un signo se re-


pite dos veces e inclusive tres veces (lo cual, naturalmente ya sería tripli-
cación decorativa), haciéndolo exclusivamente con ines decorativos. En
estos casos, el signo, o bien se repite consecutivamente, o bien se escribe
simétricamente a ambos lados del signo vecino.

chu-ca-haa-haa [Link]

169
- Epigrafía Maya -

ca-cu-ca-tun [Link]

El signo K 512 la “soberano”, con mucha frecuencia aparece


duplicado.

234.446:512.512 a-haa-la-la funcionario

Y el signo К86 el surgió del grafema integrante 512.374.512


la-e-la decoración simétrica duplicada.

La triplicación caligráica decorativa también es frecuente en los tex-


tos. En la trascripción numeral la duplicación se indica abreviada: <dec.>
o <[Link].>, <[Link].>
280.795:[Link]. chuh-chuch-al Abrasador
498:167 inv. chah’-ang Cielo

Reduplicación

A diferencia de la duplicación decorativa, en la lengua maya existía


la duplicación no decorativa que en lingüística se denomina reduplicación
morfémica. La duplicación decorativa no signiicaba que el signo debería
ser leído dos veces en tanto que la reduplicación morfémica naturalmente

170
- Galina Ershova -
exigía la lectura del morfema dos veces. En muchos casos este tipo de re-
duplicación aparece cuando en el texto se usa un verbo que transmite una
acción que se repite, por ejemplo, en el texto sobre el jefe militar del Vado
del Jaguar (Naranjo):

280.280 chuh-chuh no una vez incendió

En tales casos la reduplicación transmite el verbo frecuentativo que


signiica lo repetitivo de la acción. Como en el texto dedicado al sacerdote
astrónomo que permanentemente controla el cielo estelar (Coe, 1973, Nº
49)

24.363.471/[Link]. ngi-p’i-been-tzil Honorable preciso


745.745 xot-xot Observador

La utilización muy frecuente de un prácticamente digrama 153.1018


chu’p-ch’up, debe ser examinada en calidad de reduplicación morfémica.

Si Ustedes ponen atención y se recuerdan nuestra clasiicación grá-

ica de los signos, entonces descubrirán que K153 es un signo “limpio”


que representa un mechón de cabello, mientras que K1018 es un con-
torno cefálomorfo en el cual está inscrito el elemento distintivo K153. A
pesar de la diferencia gráica (presencia en K1018 de elementos sobrantes),
ambos signos son iguales entre sí.

La reduplicación se utiliza frecuentemente para transmitir los adje-


tivos, si hay necesidad de “fortalecer” el rasgo:
chac – grande

171
- Epigrafía Maya -

chac-chac – muy grande

Durante la trascripción del texto maya la reduplicación es marcada


con el signo <*>.

Abreviaturas
Las abreviaturas aparecen con muy poca frecuencia, sobre todo son
típicas especialmente para los Códices, los textos de los cuales fueron ca-
nonizados ya hace mucho tiempo y eran tan conocidos por los sacerdotes
que lo manejaban, que los escribas a veces se permitían chapucear un poco.
Esto es especialmente notable en el Códice de Madrid el cual, en opinión
de Knórosov, fue escrito “con maniiesta prisa”. En las frases que se repiten
con mayor frecuencia, por lo común se dejaba omitir el último signo. Por
ejemplo:
324.237(337) Chac Che-(le) - así se inscribía el nombre conocido por
todos de la diosa Chac Chel “Gran Arcoíris” (variante de Ix Chel)
DIBUJO 0184

A veces no tenía suerte el signo de en medio, especialmente si trata-


ba de las frases estandarizadas:
821.(165).184 chu-(ca)-haa – verbo chucah “capturar”

En la transcripción numérica la abreviatura se señala <abr.>

Ligadura

172
Las ligaduras, según puede deducirse del propio término, son la

- Galina Ershova -
conjugación de elementos de unos signos separados (dos-tres) en la inscrip-
ción de un signo. Estas a veces eran creadas por razones caligráicas, pero,
en general, para transmitir las nociones que se utilizaban con frecuencia.
Una de las ligaduras más características para la fórmula de reencarnación es:
188.184 et-ah en confraternidad

En la trascripción numérica la ligadura se marca <lig.>

Determinativos

La necesidad de las determinativos o signos clave - semagramas, fue


provocada por la presencia de una gran cantidad de homomorfemas (ho-
monimia es la pronunciación de la misma manera de diferentes palabras,
el signiicado de las cuales no está relacionado entre sí). Los homónimos
existen prácticamente en todos los idiomas, pero, por ejemplo, en el idioma
inglés hay más que en el ruso lo cual está condicionado por las peculiari-
dades de la estructura de este idioma. Hay que decir que en el maya, el
número es todavía mayor.

Tomemos de ejemplo la palabra “gato”. ¿Qué puede signiicar?


Una mascota con orejas y cola. O bien, un instrumento para levantar cosas
pesadas. O la palabra “mandril” que puede signiicar una variedad de
mono, así como una herramienta giratoria en el perforador. Es fácil adivi-
nar que el signiicado concreto de las palabras dentro de la frase se deter-
mina por el contexto, el cual puede ser breve o extenso:
«El gato entró a la jaula y vio a un mandril »
«En el taller puse el gato cerca del mandril »
Sin embargo es posible armar una frase siguiente:
«Delante de mi estaban el gato y el mandril»
Y en este último caso nadie va a entender la frase sin contexto complemen-
tario o algún dibujo ilustrativo. De que se trataría: ¿de dos animales? ¿O de
dos herramientas?
El fenómeno de homonimia se usa para hacer bromas. Por ejemplo,

173
después de las elecciones del nuevo Pontíice en marzo de 2013, surgieron,
- Epigrafía Maya -

sobre todo en el Internet, muchas imágenes e inscripciones de doble sen-


tido. Por ejemplo la foto McDonald con un tubo encima y humo negro. La
inscripción decía: “Papas no hay” - se trataba, por supuesto de patatas y
no del Papa de Roma. (imagen)

Para evitar tal confusión, los antiguos mayas, que tenían este pro-
blema todavía más fuerte, decidieron en caso de necesidad complementar
el texto con elementos auxiliares. Así, por ejemplo, el Códice de Dresde
(D2c,4bc, 5c) el nombre del dios Itzamná se inscribía de la siguiente ma-
nera:
224.107.[962].650 itz-am- [deidad]-nga

Otro ejemplo también tomado de los Códices (D54c,55a,66a) con


recordatorio de la sequía – kintun:
628. [442].492.303 kin [período] tun-um

De tal manera se hace comprensible para qué los mayas utilizaban


los determinativos que no se leen – éstas ayudaban a elegir el morfema
necesario entre el grupo de homónimos.

En la transcripción el signo-determinativo que no se lee se encierra


entre paréntesis cuadrados […] .

174
- Galina Ershova -
Diacrítica

Los signos diacríticos son también signos-soplo. Estos eran aplica-


dos para cambiar o para precisar el signiicado de signos separados.
Por ejemplo, en el idioma español, para la transmisión del sonido
nasal ñ blanda [฀] se utiliza el signo diacrítico ~ encima de n. En el idioma
español en calidad de signo diacrítico igura, por ejemplo, la u delante de
las vocales i, e para señalar la lectura como oclusiva de la – [g] (Guillermo)
y no fricativa [x]. El aparecimiento de dos puntos sobre la letra en calidad
de signo diacrítico indica que esta misma letra u, en la misma posición,
pero en la palabra lingüística, aparece ya no como elemento diacrítico sino
cumple su función principal.
Si por ejemplo escribimos:

Amo (del gato)


Amó (al gato)

Entonces incluso el acento en la palabra amó se vuelve signo diacrítico,


porque indica la semántica exacta: amo o amó. También las habituales co-
millas para todos tienen su función de diacrítica, esto pasa cuando el autor
quiere subrayar que la palabra se usa en un sentido indirecto.
Los antiguos mayas utilizaban un signo diacrítico - K162
en algo parecido a las comillas, para demostrar que el signo morfémico
estaba utilizado exclusivamente como fonético, es decir, no tenía nada que
ver con su principal signiicado “morfémico”.
Por ejemplo, en el texto del dintel 41 (ediicio 42) de Yaxchilán, en la
introducción, después de la fecha sigue la frase más importante:

404.512.165:327-390 mu-la-ca hetz’-bi Multiplicada en los poblados


162diac.:702:792inv. ka!-aac Abundancia

ka!-aac – es la inscripción fonética del morfema kaac que signiica “lore-


cimiento”, “abundancia”. El signo diacrítico apareció para que al lector no
se le ocurriera comprender la frase de otra manera que podría ser dudosa:
“Multiplicada en los poblados / amargura después” en virtud de que
la combinación del morfema ka-caa (sin inversión), signiica precisamente

175
- Epigrafía Maya -

esto. La peligrosa ambigüedad o sentido doble de tal inscripción en el pa-


lacio de la esposa del gobernador era inadmisible.

Pero, ya que tales incidentes no sucedían con frecuencia, entonces,


los signos diacríticos eran recordados de vez en cuando, especialmente
cuando el signo era utilizado con algún signiicado insólito para el mismo
(¡del todo como nuestras comillas!). Por ejemplo, en la inscripción de las
vasijas №19 (Coe, 1978) и № 26 (Coe, 1973) 162diac.865 boh! que
administra los poblados

El signiicado corriente del morfema boh, transmitido por K865, es


“hacer ruido”, “se ejecuta [un canto]”.

Sin embargo, el deseoso de leer los textos mayas debe siempre re-
cordar el signo diacrítico para no cometer tan tonto error.

En la trascripción numérica el signo diacrítico es acompañado por


un comentario <diac.>, y en el texto maya se señala con el signo <!>.

Inversión

Se debe señalar que al trabajar con los textos mayas nosotros nos
topamos con dos tipos de inversiones, las cuales pueden ser llamadas cali-
gráicas y fonéticas.
A la inversión caligráica corresponden aquellos casos cuando el
signo pequeño que transmite el componente de inal de la palabra, en
violación del orden, se inscribe sobre el signo grande como por ejemplo
en D15c.
Está escrito: 171.189:792 u-ma-ka
En lugar de : 171.792:189 u-ma-ka

El aparecimiento de tal inversión caligráica es del todo explicable y


que el signo K189 ma, inscrito por debajo, claramente viola la armonía del
bloque “contorneado” cerrado.

176
- Galina Ershova -
En muy raras ocasiones aparecen casos inversos, como por ejemplo
en: D59c, en lugar del orden normal.
324.237:374 chac che-e

el escriba decidió colocar la conirmación fonética por encima del


signo principal:
324.374:237

habiendo concluido que en tal aspecto gráico se vería mucho me-


jor.
Sin embargo, se debe señalar que tales reinamientos caligráicos
los escribas se los permitían únicamente en las construcciones estándar que
se conocían y se reconocían por todos prácticamente de inmediato. No es
de asombrarse que su lugar ocupen con frecuencia aquellos signos que
transmiten suijos frecuentes:

K238 – ngal, suijo que transmite la noción de pertenencia

K472 – been-tzil (tzil-been), suijo que transmite respeto.


El suijo -ngal se encuentra con mucha frecuencia entre los títulos
de los dioses, de los gobernadores y de otros personajes importante. Lo ve-
mos, por ejemplo, en el texto de la vasija con la escena de la profecía, donde
la sacerdotisa aparece con el título:

153.896 ch’up*-ch’up Mujer


410.962.254/238:inv mu-[cit]-ti-ngal Dueña del estandarte

Creo que los lectores más atentos pudieron darse cuenta de que en el
ejemplo anterior fueron utilizados dos procedimientos más: reduplicación

177
- Epigrafía Maya -

del morfema y duplicación decorativa.

En las inscripciones triunfales el suijo -been-tzil aparece


muy frecuentemente, como, por ejemplo, en las inscripciones de la Gran
Casa de la Serpiente (Yaxchilán). En la imagen del dintel 8 del ediicio 1,
que fue la residencia del jefe militar de esta ciudad, aparece un guerrero
que mantiene por el cabello a un prisionero. Frente a él aparece una ins-
cripción:

171.413.650:708 u T’an Nga Chan De la Gran Casa de la Serpiente


316.524/471.363inv. tu-p’i-been-tzil digno guerrero

DIB.

Por lo visto, la ubicación en el jeroglíico del suijo -been-tzil no juga-


ba ningún papel especial en la percepción del texto ya que, cualquiera que
descubriera este elemento especíico comprendía que alababan a alguien.

En la trascripción la inversión se señala con el signo </> delante del


signo y con la indicación <inv.> después del signo.

Inversión fonética

La inversión fonética, comúnmente denominada “lectura invertida”,


pertenece a fenómenos de otro orden. La inversión fonética surge en va-
rios casos. Por ejemplo, cuando es indispensable transmitir la sílaba ce-
rrada, pero no hay signo que transmite la sílaba conveniente del tipo VC
(vocal-consonante).

El suijo frecuente -ah se transmite con ayuda del signo K184


haa, que en esta posición tiene lectura inversa. Un poco antes nosotros ya
habíamos mencionado la ligadura K188.184 que aparece en los textos, y
que debería ser leída et-haa. Sin embargo, en dado caso K184 tiene lectura
inversa:

178
- Galina Ershova -
[Link]. et-ah en confraternidad

Un ejemplo análogo más con el mismo suijo (Coe №19):


93.593:184inv. ah’ t’iz-ah gobernador

El suijo de los sustantivos –ang igualmente siempre se transmite

como lectura inversa del signo K167 nga.


93.959:167inv. ah’ ngom-ang Liberador [del camino]

Para la transmisión del suijo –ub su utiliza K578 bu en lec-


tura inversa (Coe, 1978, Nº 11):

31.756:578inv. Tooc t’oh-ub chorro ígneo

La lectura inversa se señala con la marca <inv.>

179
- Epigrafía Maya -
180
- Galina Ershova -

181
- Epigrafía Maya -
182
- Galina Ershova -
Capítulo 9
¿PARA QUÉ APARECEN LAS CIFRAS
EN LOS TEXTOS?
DE VER LOS PUNTOS Y BARRAS
SE MAREA UNO…

Matemáticas, cifras, fechas, suma, resta…

En las antiguas imágenes mayas, especial-


mente en las vasijas polícromas de cerámica, podemos
ver muchos cortesanos sentados junto al gobernador,
quienes están muy ocupados. Al parecer ellos se en-
tretienen en realizar los importantes cálculos de la
economía. Delante de éstos se puede distinguir unos
objetos no muy grandes, que más bien se parecen a
pequeñas piedrecitas. En la mano – izquierda - los an-
tiguos contadores por lo general tienen un palito. Es
relevante que, inclusive en las pinturas antiguas, los
mayas para representar sus manuscritos, a veces dibujaban los Códices en
forma de banda cubierta precisamente con inscripción numérica.

Sin embargo, por el momento no se trata ni de estudios del sistema


matemático maya, ni de cálculos calendáricos o astronómicos. Ahora nos
interesa más el siguiente problema: ¿Cómo reconocer en el texto las cifras
y no confundirlas con alguna otra cosa? Así como, revelar todos los posi-
bles casos de utilización de los signos numéricos, incluyendo aquellos que
tienen signiicado indirecto.

Por si misma la escritura de las cifras no parece muy diicultosa. La


descripción detallada del sistema numérico se encuentra prácticamente en
todas las publicaciones dedicadas a la cultura maya y, como regla, sutil-
mente se transforma en los capítulos sobre astronomía.

En una inscripción matemática maya regular la cifra “uno” se repre-


sentaba con un punto, dos – con dos puntos; tres – con tres puntos; cuatro

183
- Epigrafía Maya -

– con cuatro puntos escritos en línea. Pero, la cifra “cinco” ya era transmi-
tida con una barra continua, evidentemente suponiendo la integridad de
una extremidad – la mano o el pie. No nos olvidemos que el mismo siste-
ma mesoamericano de cálculo es vigesimal, lo que viene de la cantidad de
dedos en todas las extremidades. Si bien es cierto, más tarde los nahuas,
que siguieron el mismo sistema mesoamericano, heredando muchos co-
nocimientos también de los mayas, utilizaban no solo un calendario menos
complicado (y menos exacto), sino sustancialmente simpliicaron la forma
de inscripción. Entre ellos todas las cifras de uno hasta el veinte se repre-
sentaban únicamente con puntos.

Entonces, los números mayas (así como los de los olmecas y zapo-
tecas), sin ser matemáticamente exactos, se escribían con ayuda de tres
cifras: punto, barra y cero.

NUMEROS MAYAS

1 hun 23 ox tu cal
2 cаа 24 can tu cal
3 оx 25 ho tu cal
4 can 26 vac tu cal
5 ho 27 uuc tu cal
6 vac 28 vaxac tu cal
7 uuc 29 bolon tu cal
8 vax (ac) 30 lahun tu cal
9 bol(on) 31 buluc tu cal
10 lahun 32 lahca tu cal
11 buluc 33 ox lahun tu cal
12 lah-ca 34 can lahun tu cal
13 ox lahun 35 ho lahun tu cal
14 can lahun 36 vac lahun tu cal

184
- Galina Ershova -
15 ho lahun 37 uuc lahun tu cal
16 vac lahun 38 vaxac lahun tu cal
17 uuc lahun 39 bolon lahun tu kal
18 vaxac 40 cа cakаl
lahun
19 bolon lahun 41 hun tu cakаl
20 hun cal 42 cа tu cakаl
21 hun tu cal 43 ox tu cakаl
22 cа tu cаl 44 cаn tu cakаl

Seguramente Usted logró poner atención al hecho de que el tercer ele-


mento numérico (cifra), que es “cero”, por primera vez aparece únicamen-
te en el número 20. Es decir, se hace del todo evidente que el sistema nu-
mérico maya presuponía el conocimiento del cero posicional. En segundo
lugar, la cuenta era vigesimal, parecida al sistema que encontró su relejo
en la lengua francesa. Recuerden, por favor, la famosa novela de Víctor
Hugo “El año noventa y tres”. Este número (así como el nombre de la obra)
en francés, se presenta de la siguiente forma:

quatre-vingt-treize - es decir, el numeral “noventa y tres” es transmitido


como “cuatro veintenas y trece”.
4 х 20 + 13
Este número los mayas la hubiesen escrito un tanto diferente:
oxlahu-tu-h’o-kal - es decir, literalmente, “trece en la quinta veinte-
na”.
13 + (4х20)
No resulta difícil intuir que tanto el sistema decimal como el vigesi-
mal se remontan al tan antiguo e invariable para el hombre índice como es
el número de dedos: dedos sólo en las manos – sistema decimal, o dedos en
las manos y los pies – sistema vigecimal. Precisamente por eso los antiguos
mayas a veces en lugar de la cifra “uno” dibujaban un dedo de la mano.
Para los mayas el número intermedio era el cinco – la cantidad de dedos

185
- Epigrafía Maya -

en una extremidad. Es curioso, pero lógico, que a veces el número 20 era


llamado hun uinic – lo que literalmente signiica “un hombre”.

Los antiguos mayas, quienes eran muy grandes estetas, para escribir
las cifras además de inscripciones puramente numéricas (puntos y barras)
utilizaban igualmente variantes cefálomorfas - especialmente en las ins-
cripciones calendáricas de los monumentos de las ciudades (Ver tabla II de
Knórosov, p. 319).

186
Con su ayuda eran inscritos las fechas, (Knórosov, tabla 1).

- Galina Ershova -
Además, asimismo existían alógrafos de cifras. Por ejemplo, alógrafos de
“uno”:

Además, es importante mencionar que los signos de las cifras a veces,


con muy poca frecuencia, se utilizaban en inscripciones como puramente
fonéticos. De esta forma apareció el numeral “once” (por ejemplo, en D19):

bu-lu-c(u) once

Con mayor frecuencia (por ejemplo en D18, 19, 25), se puede encontrar
el uso de la cifra “2” para la transmitir las palabras de pronunciación pa-
recida:

ca yax king Cuando [llegue] la


en lugar de nueva temporada

En este caso, el escriba evidentemente perseguía ines estéticos.

El cero más antiguo en el mundo

El conocimiento del cero entre los antiguos mesoamericanos es va-


lorado altamente por los matemáticos modernos. Con mayor razón que, a
pesar de cierto retraso en el tiempo de las civilizaciones de Mesoamérica en
relación al Viejo Mundo, el cero matemático apareció en América práctica-
mente mil años antes de esto sucediera en el siglo VIII de nuestra era en la

187
- Epigrafía Maya -

India y mucho tiempo antes de que esta abstracción fuese comprendida y


adoptada en el siglo XV por Europa Occidental. Asimismo, según señalara
Yury Knórosov, en sus “Apuntes sobre el calendario maya”, “el cero, por
lo menos en el área del cálculo del tiempo, era considerado por los sabios no como
la ausencia de cantidad, sino al contrario, como plenitud, como conclusión. Tal
comprensión de cero en el cálculo del tiempo está ligada al principio de contar no
sólo el tiempo pasado. En el cálculo contemporáneo del tiempo, de manera inconse-
cuente se utilizan dos principios diferentes. Nosotros no tenemos fecha 0 del mes,
pero tenemos 0 horas. Los sabios de la Reforma calculaban según un solo principio,
como nosotros contamos las horas del tiempo pasado. Entre ellos, 0 días signiicaba
que habían pasado 20 días completos, y ellos escribían 1.0.”

En las inscripciones mayas este número 20 podría aparecer inscrito de la


siguiente forma: e inclusive así:
La cifra “cero” aparece presentada en forma de caracol simbólico:

Se considera como lugar común mencionar que el símbolo del cero que
aparece en el lugar del 20, viene precisamente de la imagen del caracol o
concha bivalva, presentada con una o dos mitades.
Pero las sorpresas nos esperan a cada paso. En realidad resulta
muy grande la posibilidad de que los antiguos inventores de los números
matemáticos para el cero dibujaron no el caracol, sino ¡mitades del fruto
del cacao! Se trata de que existan variedades de cacao que tienen justo 20
semillas. Y también otra variedad, el fruto del cual contiene exactamente
40 semillas, y sí cortado por la mitad resultan dos mitades ovaladas con
veinte semillas en cada una. En Mesoamérica el cacao servía como una
especie de medida parecida al quilate (semilla del algarrobo que servía de
medida de masa) que en el Viejo Mundo se convirtió en unidad de medida
de masa y volumen, aceptada por todos, así como medida de la pureza del
oro. El cálculo era el siguiente: 20 frutos de cacao de 40 granos o 40 frutos
de 20 semillas. Las 800 semillas obtenidas al secarlas pesan un kilogramo,
lo cual por sí mismo es cierta medida estable. Precisamente así era llamado
por los mayas, pach cacao “medida de cacao”.

188
- Galina Ershova -
cero: ¿caracol? o ¿cacao?

A propósito, la imagen del cero en forma de mitad del fruto del ca-
cao rellena con veinte semillas correspondía más a la ilosofía del concepto
de cero en relación a la cantidad como “plenitud” o “conclusión”.

Para inalizar, señalaremos que con el tiempo, los antiguos matemáticos


mayas empezaron a utilizar el signo del cero también en el “sentido de
ausencia de cantidad”. Y la identidad con el caracol vacío, en este caso se
volvía mucho más apropiada.

¿Cómo se hacía la inscripción matemática posicional maya?

La inscripción de los números se hacía en columna vertical y pre-


suponía que las unidades de orden menor se encontraban abajo y las de
orden superior, arriba. En lo tocante a la inscripción matemática común
todo es más sencillo: la unidad de cada nivel siguiente es 20 veces mayor
al anterior.

VI 3200000 х 20 … +1
V ● 160000 х 20 n u m .19-5 3199999+1

189

- Epigrafía Maya -

IV 8000 х 20 n u m .19-4 159999+1

III ● 400 х 20 n u m .19-3 7999+1

II ● 20 x 20 n u m .19-2 399+1

I ● 1 х 20 n u m . 1 9 5 19 +1

En la literatura especial la inscripción matemática posicional


maya se transmite en forma de línea horizontal más común para nosotros,
en donde primero van las unidades más grandes y después, van descen-
diendo hasta los dígitos. Al mismo tiempo, las unidades - nivel son sepa-
radas por un punto.

Por ejemplo, la inscripción 3.5.8. signiica:


3х400 + 5х20 + 8 = 1308
Ahora, probemos independientemente escribir los ejemplos:
87 perros
5290 pavos
1234 jaguares

190
- Galina Ershova -
¿Qué calculadoras utilizaban los mayas o cómo eran las computadoras
indígenas?

Muchos españoles llegados a las tierras mayas en el siglo XVI men-


cionaban con asombro cómo los indígenas con rapidez sorprendente con-
taban y operaban con grandes números. Era conocido que los matemáticos
y evidentemente también los contadores, utilizaban un objeto de piedre-
citas – al estilo del ábaco. Posiblemente en calidad de huesecillos para el
cálculo servían determinadas conchas que no son pesadas, son bonitas y,
además, es fácil elegir caracoles de forma y tamaño iguales.

Sin embargo, para realizar los cálculos también se podía utilizar las se-
millas de cacao. Una bolsita llamada ton servía para guardar estas semillas
para los cálculos. Es difícil imaginar que en una pequeña bolsita, pendida
del cinturón, se lograse poner muchas semillas de cacao para realizar mu-
chos pagos. Si juzgar por los textos mayas orales, como por ejemplo el dra-
ma Rabinal Achí, las ofrendas de cacao se medían en costales y de ninguna
manera en algunas semillitas. La bolsita que los altos funcionarios mayas
llevaban por delante, directamente sobre la “parte viril”, se denominaba
ton. Por eso, la palabra ton también signiicaba “viril”, «apasionado» en
sentido de “macho en todos los sentidos”.

El signo que se lee ton aparece representado así: o, así


. En realidad él transmitía la imagen estilizada de la “bolsita para cacao”
que cubría lo más importante del verdadero varón.

No se excluye que en la bolsita realmente hubiese cierta cantidad de


granos de cacao, pero no era para comprar. Y también, con estas semillas,
lo más probable sea que se podían realizar no cálculos, sino recuentos.
Recordemos que la “medida de cacao” era de 800 granos y pesaba todo
un kilogramo exactamente. Para las operaciones matemáticas comunes era

191
suiciente con tener sólo 20-35 granos para manipular fácilmente con los
- Epigrafía Maya -

números, inclusive hasta algunos millones!

Así eran las calculadoras mayas: 20 semillas de cacao talladas en hueso sobre un
plato. Era suiciente para realizar los cálculos muy grandes.

En cada nivel podemos servirnos de tan solo siete granitos haciendo la


“fórmula” ordinal ya que, en cualquier caso el “valor” del signo (cinco o
uno) unívocamente se determina según su posición.

Así, con ayuda de unas semillas de cacao podemos transmitir el número


16:

● 1
5
5
5
La posición superior de la piedrecilla o del grano siempre signiicará una
unidad, y aquella, o aquellas, que se encuentren más abajo signiicarán
cinco.
He aquí el número 11:

1
5

192
- Galina Ershova -
5

Para transmitir el número 4 se podía simplemente colocar en ila los gra-


nos:

¿Y qué hacer para transmitir con los mismos granos el número 5? Por su-
puesto, para ello formalmente se podía colocar en ila cinco granitos.

¿Y en caso de 20? Para esto nosotros necesitaremos de un signo especial


que debe signiicar 0. En calidad de tal signo pude servir un grano de ca-
cao colocado verticalmente. Y si usamos una concha, de la misma manera
utilizamos sus dos supericies.

Con este método, el cinco puede ser transmitido de manera más simple

o en cifras: 5
0

Y el 10:

o en cifras: 5
5
0

Es remarcable que, en los límites de 20 (o cero completo), nosotros obtene-


mos una especie de orden “inverso” de la inscripción normal de la cuenta
posicional. En este caso, las unidades pequeñas se encuentran arriba y las
barras-cinco se alinean abajo.
VI 3200000 3200000 х 20
V 160000 160000 х 20

193
- Epigrafía Maya -

IV 8000 8000 х 20
III 400 20 х 20
х 400
II 20 х 2020 х 20
I 20 1 х 20 1х 20
х 20
Mientras que, como en la inscripción posicional, las unidades más grandes
se ubican arriba garantizando el potencial ininito de la cuenta.
se ubican arriba garantizando el potencial ininito de la cuenta.

Ahora examinaremos un ejemplo: para “anotar” el número 5839 con


granos, después algunos cálculos no complicados presentamos la inscrip-
ción maya:
14.11.19
14.11.19

5839:400 = 14.(5975) 14 х 400 = 5600 num. 14

5839–5600=239 +
239:20 = 11.(95) 11 х 20 = 220 num. 11

+
239 – 220 = 19 19 num. 19

5839 14.11.19

No resulta difícil imaginar cómo actuaban estas “cuentas” mayas du-


rante la realización de las operaciones aritméticas. Probemos hacer la suma
aritméticas. Probemos hacer la suma
de 5839 + 5839. En granos-piedrecillas-conchas esto puede verse así:

194
- Galina Ershova -
+ =

14х400 14х400 29

11 х 20 11 х 20
60 (400)

19 19
18 (20)

Obtenemos:

14 14 + 1 = 29 (х 400) 11600 ●

11 + 11 + 1 = 23 (х 20) = (20х20) + 3х20 60 ●●●

19 + 19 = 38 38 – (20) = 18 ●●●

11 678
Si lo anotamos tradicionalmente entonces, la fórmula se ve así:

195
- Epigrafía Maya -

14.11.19
+
14.11.19
= 1. 9. 3. 8

Al componer las tablas de cálculos mayas en la computadora se hizo


del todo comprensible cómo y por qué los antiguos mesoamericanos llega-
ron a la creación de los signos simples para trasmitir las cifras – los puntos
y las barras. Estos ocupan mucho menos lugar y son más comprensibles y
fáciles para ejecutar a diferencia de las imágenes de los granos de cacao,
de las conchas o de las piedras.

Ahora, intentemos nosotros mismos ejercitarnos en la inscripción ma-


temática maya y en las manipulaciones con los “cálculos” indígenas. En
lugar de los tan poco accesibles granos de cacao, con el mismo éxito se
pueden utilizar granos de café, conchas o piedrecillas...

Primero escriban con cifras y luego componga con granos (o pie-


drecillas de colores) los números hasta cuarenta - y después compare los
resultados en las sumas y restas.

Después, inventen Ustedes mismos algunas cifras y escríbanlas.


Ejercítense en las sumas y las restas. Se hará necesario recordar un poco la
escuela primaria, lo cual inclusive es bueno a veces.

196
- Galina Ershova -

197
- Epigrafía Maya -
198
- Galina Ershova -
Capítulo 10
¿ESTUDIARON USTEDES ASTRONOMÍA
EN LA ESCUELA?
INSCRIPCIONES CALENDÁRICAS MAYAS

La inscripción calendárica se diferenciaba un


poco de la inscripción matemática simple,
aunque también era inscripción posicional.
Los antiguos mesoamericanos llevaban su
cuenta calendárica mediante la suma del nú-
mero total de días pasados desde la fecha ini-
cial que era el año 3114 a.C. Por eso, la prime-
ra posición correspondía al número de días y
después seguían los meses de 20 veinte días y los años de 360 días.

Al inal de cuentas, el principio era el mismo del todo: cada orden subsi-
guiente era 20 veces mayor que el anterior. Aunque, haciendo la reserva de
que éste no empezaba a trabajar inmediatamente. La diferencia consistía
en que las unidades de segundo orden correspondían al mes de veinte días
denominado uinal y no podían superar por su cantidad 18. Precisamente
por eso en unidad de tercer nivel se convertía no 400 (como en el cálcu-
lo matemático común), sino 360 para poder operar con más comodidad
con los ciclos anuales. Gracias a tal sistema de inscripción calendárica los
antiguos astrónomos, inclusive sin realizar cada vez cálculos precisos, se
orientaban fácilmente en el tiempo.

Las cifras que indican la cantidad de unidades de cálculo se escribían


en columna vertical:

199
- Epigrafía Maya -

VI – «piktun» 2880000 х 20 etc…


Ciclo de
aprox. 8000 años
V – «baktun» 144000 х 20 28799999 +1
Ciclo de
aprox. 400 años

IV - katun 7200 х 20 1439999 +1


Ciclo de
aprox. 20 años

III tun 360 х 20 7199 +1


Año de 360 días

II uinal 20 x 18 359 +1
Mes de 20 días

I kin – día 1 х 20 19 +1

La lógica de los antiguos mesoamericanos no se diferenciaba en nada


de los razonamientos de los habitantes del Viejo Mundo – la percepción
de tiempo se crea únicamente al manipular las unidades fundamentales de
este mismo tiempo. Las unidades aumentan en concordancia con los ciclos
astronómicos. Por eso, el cálculo calendárico inmediatamente originaba
la concepción de mes, año, veinte años, cuatrocientos años, etc. Inclusive
cuando se trataba de los cálculos internos en el calendario astronómico se

200
utilizaba precisamente el sistema de inscripción calendárica y no el mate-

- Galina Ershova -
mático común.
Así, repitamos, en la inscripción posicional de la fecha calendárica en
la línea de abajo se inscribían las unidades del 1 al 20, lo cual concuerda con
el “ciclo del hombre”, según el número de dedos de las manos y los pies.
La segunda línea de abajo se dedicaba a las veintenas que podían ser
no más de dieciocho (según el número de meses del año).

El signiicado de la unidad de la tercera línea de abajo es 360. Es el nú-


mero de días en el año solar sin agregar los cinco días complementarios.
Los números mayas surgieron para el cálculo de la vida humana en el inte-
rior de los ciclos de tiempo a través de los puntos de referencia astronómi-
cos, y por eso es del todo lógico que los órdenes estuvieran ligados entre sí.

La unidad de cuarto orden en la inscripción posicional era igual a 360x20,


es decir, 700 días o cerca de 20 años.

La unidad de quinto orden en la inscripción posicional era igual a


7200x20, es decir, 144000 días o unos 400 años.

La unidad de sexto orden correspondía a un período de unos 8000 años.

Examinemos un ejemplo de inscripción calendárica en el fragmento


de una página del Códice de Dresde (D35b), en donde se indica el período
durante el cálculo de los medio años lunares y la periodicidad de los eclip-
ses:
xot exactamente [pasaron] 10216 [días]
1 1 х 7200 = 7200
8 8 х 360 = 2880
6 6 х 20 = 120
16 16 х 1 =16

o sea [Link] 7200+2880+120+16 = 10216

201
Es destacable que la palabra xot que signiica en sentido matemá-
- Epigrafía Maya -

tico “exacto” o “justamente”, está transmitida también con un signo en


forma de concha, es decir, en cierta medida está relacionada con la con-
cepción de número “redondo” o cero en el sentido de veinte. En los textos
jeroglíicos al sacerdote-matemático lo denominan xot-xot-p’i, literalmente,
“observador exacto”.
Antes de referirnos directamente a la inscripción de fechas examinemos
unos ejemplos de cálculos de los ciclos calendáricos, o sea las así llamadas
“tablas” de los Códices, en donde también se utilizaba el modelo de la ins-
cripción posicional.
En el apartado “cánones” de los eclipses del Códice de Dresde (D30-
37b), cada número subsiguiente aumenta en 177. Como se trata de grandes
cantidades, entonces en D33b, en las tablas aparecen unidades de cuarto
orden, mientras los números permanentemente siguen aumentado en 177.

[Link] ó 1х7200+2х360+2 х 20 + 12 = 7972


[Link] ó 1х7200+2х360+11х20+12 = 8149
[Link] ó 1х7200+3х360+2х20 + 6 = 8326
[Link] ó 1х7200+3х360+9х20 +14 = 8474
[Link] ó 1х7200+4х360 + 0х20+11= 8651
¡Intenten encontrar en la página del Códice, que ven, estas tablas matemá-
ticas!

En el Códice de Dresde, aparece una especie de “tablas de multipli-


car” que sirven de excelente ejemplo de la existencia entre los mayas de
la inscripción numérica posicional. Por ejemplo, en D50-53b con el método
posicional están inscritos los números que aumentan en un determinado
orden. Este apartado se inicia de la siguiente manera en la página D52b de
derecha a izquierda:

202
- Galina Ershova -
16.5 13.0. 9.15 6.10 3.5
16 х20 13 х 20 9 х 20 6 х 20 3 х 20
+ + + + +
5 0 15 10 5
=325(65х 5) =260 (65 х 4) =195 (65х3) =130 (65х2) =65 (65х1)

Es fácil darse cuenta que esta ila de cifras forma una “tabla de multi-
plicar” para 65: 65 x 1, 65х2, 65х3, etc. La regla funciona también para las
columnas en las siguientes páginas del mismo Códice. Resulta que precisa-
mente este párrofo, en la siguiente página, evidentemente sufrió daño des-
pués del famoso bombardeo inútil de Dresde, realizado por los ingleses
al inal de la Segunda Guerra mundial. El Códice maya entre otros objetos
quedó entre el agua, las páginas se pegaron y se marcaron las huellas de
las pinturas en las páginas vecinas por encima de la versión que ya estaba.

Actualmente, en el original así como en las ediciones posteriores a la gue-


rra estas partes se ven bastante mal.

En las ediciones anteriores de la guerra es posible distinguir todavía


que en la página D51, el sexto número debe ser 65 х 6= 390, y el séptimo
65х7=455, y como resulta, inscribirse en tres ilas: 1.4.15.

203
- Epigrafía Maya -

● 1 х 360 = 360
●●●● 4 х 20 = 80
15 х 1 = 15

360 + 80 + 15 = 455

La veracidad la conirma el inal de la inscripción en la página D50: 2.6.5.


2 х 360 = 720

6 х 20 = 120
5х1 = 5
720 + 120 + 5 = 845 (65х13)

Y la última “fórmula” en esta ila:


▬▬ 5 х 360 = 1800
● 1 х 20 = 20
0 = 0
1800 + 20 + 0 = 1820 (65х28)

1820 días son 5 ciclos anuales aproximados de 364 días cada uno.
Después, la “fórmula” de la multiplicación pasa al siguiente nivel en
donde se multiplica aquella cantidad de los mismos 1820 días que corres-
ponde a los 5 ciclos anuales (5.1.0):
▬▬ 10 х 360 = 3600
▬▬
●● 2 х 20 = 40
0 = 0
3600 + 20 + 0 = 4000 (1820х2 ó 10 años)

204
Y, la última inscripción en esta línea, de cinco niveles:

- Galina Ershova -
1 х 144000 = 144000

0 х 7200 = 0

4 х 360 = 1440
8 х 20 = 160
0 0

144000 + 0 + 1440 = 145600 (1820х80 ó 400 años)

En los Códices mayas constantemente nos encontramos con la ins-


cripción posicional de fechas. Al examinar cualquier página del Códice,
llama la atención la siguiente regla: las cifras aparecen tanto inscritas con
tina roja como con negra. Las cifras negras nunca superan 13, apareciendo
en orden ascendente y van acompañadas de los signos de los días lo cual
unívocamente indicaba su carácter calendárico.

205
- Epigrafía Maya -

Las cifras negras en muchos casos se inscribían en columnas estando


separadas unas de otras por un espacio bastante grande. Por ejemplo, en
D59b aparecen inscritas cifras negras y entre ellas, con pintura roja están
insertados los signos de los días. El intervalo entre ellos: 8 Oc – 8 Men – 8
Ahau – 8 Chicchan es igual a 65. Es lógico presuponer que las cifras negras
signiican dicho intervalo. A primera vista podría parecer que con cifras
negras está inscrito el número 8. Pero, esto, por una parte contradice el
cálculo del intervalo entre los días, y por otro lado, los puntos están dema-
siado retirados de los guiones. Pero, si se considera que aquí está inscrito
el número 65 (tal debe ser el intervalo entre los días), entonces tres guiones
signiican no 3, sino 3x20 = 60, o sea que en dado caso cada punto signiica
no 1 sino 20.

De otra manera, los mayas escribían las cifras usando el método posi-
cional, en el cual el signiicado de la cifra cambiaba en dependencia de su
posición en relación a las otras, al igual que en las cifras árabes que noso-
tros utilizamos.

Los signos calendáricos


En la mayoría de los casos los párrofos mayas se inician con columnas
verticales de signos separados, los cuales son identiicados como signos de
los 20 días del mes:

Nombres de Variantes de signos de los días Nombres de


los veinte (resumen de Yury Knórosov) los veinte días
días mayas Chilam Landa Códice Inscrip. Inscrip. Na- nahua
Balam monu- cefalo- hua
mental morfa
1. imix zipaсt-li (cocodrilo)
2. ik eheca-tl (dios del viento)
3. аk-bal cal-li (casa)
4. cаn (sur) Cuezpallin (lagartija)
5. chic-chan coatl (víbora de cascabel)
6. cimi micix-tli (muerte)
7. manic maza-tl (ciervo)
8. lamat moch-tli (liebre)
9. muluc (oriente) atl (agua)
10. оc izcuintli (perro)

206
- Galina Ershova -
11. chuen ozoma-tli (mono)
12. ееb Malinalli (retorcido) diente?
13. been Acatl (caña)
14. (h)ix (norte) ocelo-tl (ocelote)
15. men cuauhtli (águila) «humito» sabio
16. cib coscacuauhtli (zopilote)
17. cab-an Ollin (movimiento?) terremoto
18. hetz’-nab tecpa-tl (pedernal)
19. cavac (oeste) quiahuitl (lluvia, aguacero)
20. аh-аu xochi-tl (lorcita)

Como había identiicado Eric Thompson (1950), lo arcaico de los nom-


bres de los días se conirma con la coincidencia de estos nombres en
las diferentes lenguas maya-quiché, mientras que los nombres entre los
nahuas y otros pueblos vecinos corresponden a la traducción directa (ade-
más, no siempre exacta debido a la homonimia) de los nombres mayas.
Es un poco complicado, pero intentemos analizarlo, viendo el ejemplo del
décimo día con el nombre oc.

El hecho es que el signo maya oc gráicamente coincide de manera evi-


dente con el signo de la escritura maya xic «oreja de animal».

Día «oc»
Signo xic
Signo oc/och

Asimismo, claramente corresponde a la imagen cefalomorfa del signo,


que representa la cabeza de una zarigüella con la peculiar oreja. Fácilmen-
te se puede imaginar como en la antigüedad los sabios mesoamericanos
hablando lenguas diferentes se intercambiaban los signos del calendario e
intentaban encontrar una variante aceptable de traducción con el nombre
correspondiente del signo.

207
- Epigrafía Maya -

Entre los mayas del Altiplano (quiché, cachiquel, pocomchí, ixil, tzu-
tuhil) –tzu(l) “perro”
Entre los mixtecas se convirtió en ua - «coyote»
Entre los zapotecas era tella - «hocico inclinado de animal»
Los nahuas se detuvieron en izcuintli – «perro»

El mes constaba de 20 días. En total eran 18, lo cual constituía 360 días.
Para formar un año completo se introducían cinco días complementarios
“sin nombre” – vayeb.
Los meses mayas se designaban con los siguientes signos.

Los ciclos calendáricos


кin «sol» = día
vayeb - cinco días sin nombre
ciclo de 9 días, relacionado con la Luna. Era representado con jeroglíicos.
Ciclo de 13 días. Era representado con cifras de 1 a 13, según el número de
constelaciones zodiacales.
1 uinal = 20 días (mes)
1 tzolkin = 260 días (ciclo arcáico - 13 meses de 20 días)
1 tun = 360 días

208
1 haab = 365 días

- Galina Ershova -
5 años = ciclo de Venus (8 años sidéricos)
1 katun = 20 tun = 7200 días = aproximadamente 20 años
65 años – «gran ciclo de Venus» (13 ciclos x 5 años (8 de Venus)
1 baktun* = 20 katun = 144 000 días = aproximadamente 400 años
1 piktun* = 20 baktun = 1880000 días = aproximadamente 8 000 años
Los nombres “baktun” y “piktun” son una adquisición de los inventos de
los investigadores del siglo XX hecha por analogía con los nombres mayas
de unidades calendáricas más pequeñas.

¿Cómo funcionaban los ciclos del calendario?


El más arcaico, el ciclo de 2670 días, el así llamado tzolkin o tonala-
matl, o “período sagrado”, constaba de multiplicación del ciclo “semanal”
de 13 días y el mensual de 20 días.

El ciclo de 360 días “tun”, en lo fundamental era utilizado para los


cálculos matemáticos.

El ciclo de 365 día, “haab” era de uso doméstico. Este estaba com-
puesto por: 18 meses de 20 días a los cuales se agregaban los así llamados
vayeb - “5 días sin nombre”.

El año de 365 días era calculado con una exactitud de hasta 1/4 ó
1/3 de día. Al mismo tiempo los astrónomos mayas sabían en 65 de tales
años se acumulaban sobrando cerca de 15 días.

Cada año de 365 días podía empezar únicamente partiendo de uno


de los 4 días: Kan, Muluc, Ix, Kauac. Los años se aglutinaban en ciclos de
4 años, en el cual se repetían los nombres de los días y las fechas de los
meses.

Después seguía el ciclo de 52 años (combinación del año e 260 días y


del año de 365 días). Este ciclo incluía varias variantes de combinaciones
de diferentes períodos.

365 х 52 = 18 980 días = 52 años


260 х 73 = 18 980 días = 52 años
4 años х 13 = 52 años

209
- Epigrafía Maya -

El fechamiento simple en el calendario maya se formaba con los


siguientes parámetros:
Número de la semana de 13 días + fecha del mes + nombre del mes
Por ejemplo:
9 Chuen 9 Kankin – 26 de julio del año 354, es decir:
9 fecha (día) de la semana de 13 días + día Chuen + 9 (día) fecha del mes
Kankin

Exactamente la misma fecha podía repetirse sólo pasados 18980 días ó


52 años. Precisamente este calendario simpliicado fue el que se conservó
en tiempos más tardíos tanto entre los mayas postclásicos y los aztecas. La
imperfección de tal calendario consistía en que, pasado el tiempo, se iban
creando complicaciones en la determinación exacta del ciclo de 52 años en
el cual había tenido lugar uno u otro acontecimiento.

Sin embargo, en el período clásico entre los mayas existía también


un fechamiento totalmente exacto. Para determinar cuál de los ciclos de 52
años se tenía en cuenta, se daba un número absoluto de días pasados desde
la fecha inicial. Por ejemplo, el aspecto de la inscripción de la fecha inicial
del calendario maya era el siguiente – 12 de agosto del año 3114:

4 Ahau 8 Cumhu

Es decir, el día 4 Аhau 8 Кumhu se encuentra en el noveno baktun o, en


nuestro sistema cronológico, en siglo XXXII antes de nuestra era.

Y, si nosotros escribimos: [Link].0. 4 Аhau 8 Кumhu, esto signiica que


a partir de la fecha inicial (12.08.3114) pasaron 1 396 800 días, ó 3 824 años.
3 824 años - 3113 años = año 711.

En calidad de ejemplo examinaremos la inscripción calendárica en la este-


la E de Quiriguá, y aclararemos en qué año esta fue erigida.

Delante de la fecha aparecía el jeroglíico introductor que inmediatamen-


te obligaba a pensar en el calendario. Después se ubicaba la inscripción
calendárica en forma de dos columnas de jeroglíicos que se leían en el
siguiente orden:

210
- Galina Ershova -
GLIFO
INTRODUCTOR

B1 C1

B2 C2

B3 C3

B4 C4

B5 C5

B6 C6

B7 C7

211
- Epigrafía Maya -

1. А. Jeroglíico introductor
2. В1. 9 baktunes (9 х 144.000 días = 1.296.000 días)
3. С1. 17 katunes (17 х 7.200 días = 122.400 días)
4. В2. 0 tunes
5. С2. 0 años
6. В3. 0 días
7. С3. 13 Аhau - en esta fecha recae el número de días, que
distaba del inicio era maya la suma general de días
obtenida.
8. В4. El jeroglíico llamado G9, que recaía en el último 9-no
día del ciclo de nueve días.
9. С4. Jeroglíico introductor de la semana de 9 días.
10. В5. Jeroglíico de la serie lunar que designa el día del ciclo
lunar, recae en luna nueva.
11. С5. Jeroglíico que designa la posición del mes lunar corriente
en el medio año lunar: 2 meses. (2 u-haa-naab-)
12. В6. Literalmente: «Divide el segmento
13. С6. de su gran camino»
14. В7. Jeroglíico que designa el mes corriente lunar de 29 días.
Concluye la llamada “serie complementaria”.
15. С7. 18 Кumhu – mes obtenido como resultado de la suma de
todos los días desde la fecha inicial maya. Jeroglíico inal
de la llamada “serie inicial”.

Así, como resultado obtenemos la fecha [Link].0. 13 Аhau 18 Кumhu, que


corresponde a la luna nueva del 24 de enero del año 771.

Pero, esta fecha también podía aparecer de forma más simple: úni-
camente se indicaba en cual “baktun” se encuentra el día indicado de la
semana. En dado caso la inscripción podía aparecer así: en el noveno “bak-
tun”, el día 13 Ahau 18 Cumhu.

212
En la tabla auxiliar se puede determinar inmediatamente a qué aproxi-

- Galina Ershova -
madamente corresponde la fecha maya.

Fecha maya Fecha gregoriana Diferencia de años


[Link].0. 13 de agosto del 3114 a.C. «baktun» 144000 días,
aproximado «400 años»
[Link].0 15 de noviembre del 2720 a.C. +394,5 años
[Link].0 18 de febrero del 2325 a.C. +394 años
[Link].0 23 de mayo del 1931 a.C. +394 años
[Link].0 25 de agosto del 1537 a.C. +394 años
[Link].0 20 de noviembre del 1143 a.C. +394 años
[Link].0 2 de marzo del 748 a.C. +394 años
[Link].0 5 de junio del 354 а.n.e. +394 años
[Link].0 7 de septiembre del 41 d.C. +394 años
[Link].0 11 de diciembre del 435 d.C. +394 años
[Link].0 15 de marzo del 830 d.C. +394 años
[Link].0 17 de junio del 1224 d.C. +394 años
[Link].0 20 de septiembre del 1618 d.C. +394 años
[Link].0 = 23 de diciembre del 2012 d.C. +394 años – último día el
[Link].0 ciclo 13 х 400 años
[Link].1 24 de diciembre

Para el ejemplo de la identiicación rápida de las fechas del período clásico


en el cual aparece el número principal de textos, tomaremos el noveno
“bactun”:

[Link].0 11 de diciembre del 435 Katun=7200 días


[Link].0 28 de agosto del 455 + 20 años (katun)
[Link].0 30 de enero del 495 + 20 años
[Link].0 18 de octubre del 514 + 20 años
[Link].0 5 de julio del 534 + 20 años

213
- Epigrafía Maya -

[Link].0 22 de marzo del 554 + 20 años


[Link].0 7 de diciembre del 573 + 20 años
[Link].0 29 de agosto del 593 + 20 años
[Link].0 12 de mayo del 613 + 20 años
[Link].0 27 de enero del 633 + 20 años
[Link].0 14 de octubre del 652 + 20 años
[Link].0 1 julio del 672 + 20 años
[Link].0 18 de marzo del 692 + 20 años
[Link].0 5 de diciembre del 711 + 20 años
[Link].0 22 de agosto del 731 + 20 años
[Link].0 9 de mayo del 751 + 20 años
[Link].0 24 de enero del 771 + 20 años
[Link].0 11 de octubre del 790 + 20 años
[Link].0 28 de junio del 810 + 20 años

Esta tabla nos permite orientarnos sobre los años:

[Link].0 28 de junio del 810 mas Tun


[Link].0 23 de junio del 811 + 1 año (360 días)
[Link].0 17 de junio del 812 + 1 año (360 días)
[Link].0 12 junio del 813 + 1 año (360 días)
[Link].0 7 de junio del 814 + 1 año (360 días)
[Link].0 2 junio del 815 + 1 año (360 días)
[Link].0 27 de mayo del 816 + 1 año (360 días)
[Link].0 22 de mayo del 817 + 1 año (360 días)
[Link].0 17 de mayo del 818 + 1 año (360 días)
[Link].0 12 de mayo del 819 + 1 año (360 días)
[Link].0 6 de mayo del 820 + 1 año (360 días)
[Link].0 1 de mayo del 821 + 1 año (360 días)

214
- Galina Ershova -
[Link].0 26 de abril del 822 + 1 año (360 días)
[Link].0 21 de abril del 823 + 1 año (360 días)
[Link].0 15 de abril del 824 + 1 año (360 días)
[Link].0 10 de abril del 825 + 1 año (360 días)
[Link].0 5 de abril del 826 + 1 año (360 días)
[Link].0 31 de marzo del 827 + 1 año (360 días)
[Link].0 25 de marzo del 828 + 1 año (360 días)
[Link].0 20 de marzo del 829 + 1 año (360 días)

Tabla que muestra el desplazamiento por “meses”:


[Link].0 20 de marzo del 829 mas 20 días
[Link].0 9 de abril del 829 + 20 días
[Link].0 29 de abril del 829 + 20 días
[Link].0 19 de mayo del 829 + 20 días
[Link].0 8 de junio del 829 + 20 días
[Link].0 28 de junio del 829 + 20 días
[Link].0 18 de julio del 829 + 20 días
[Link].0 7 de agosto del 829 + 20 días
[Link].0 27 de agosto del 829 + 20 días
[Link].0 6 de septiembre del 829 + 20 días
[Link].0 6 de octubre del 829 + 20 días
[Link].0 26 de octubre del 829 + 20 días
[Link].0 15 de noviembre del 829 + 20 días
[Link].0 5 de diciembre del 829 + 20 días
[Link].0 25 de diciembre del 829 + 20 días
[Link].0 14 de enero del 830 + 20 días
[Link].0 3 de febrero del 830 + 20 días

215
- Epigrafía Maya -

[Link].0 23 de febrero del 830 Fin del ciclo ya que18 х 20


= 360
[Link].1 24 de febrero del 830 + 1 día
[Link].2 25 de febrero del 830 + 1 día ….
… … …
[Link].19 14 de marzo del 830 Última fecha () + 1día =
[Link].0. 15 de marzo del 30 Fin e inicio de nuevo

De la misma manera examinaremos a qué corresponde la llamada “fecha


inal del calendario maya”. Y de pronto descubrimos:
[Link].19 22 de dic. De 2012

[Link].0. 23 de diciembre Concluye el “gran círculo”


(= [Link].0) de 2012 (5200 años) - vuelta completa
de los “bactunes” según las 13
constelaciones zodiacales, y
empieza una nueva vuelta, es
decir, un nuevo gran ciclo.
[Link].1 24 diciembre de 2012 Primer día del nuevo gran
ciclo.
[Link].2 25 diciembre de 2012 Segundo día del gran ciclo

etc... etc... etc...

De tal manera, no logramos llegar hasta el “pictun” que es de cerca de 800


años (1880000 días = 20 bactunes). Esto deberá suceder únicamente por
allá por el año cinco mil…

¿Llegará la fecha [Link].0? En realidad ya empezó la nueva vuelta del


“gran círculo” y la inscripción de nuevo se convirtió en [Link].0. Formal-
mente, dentro de 400 años el siguiente ciclo será no [Link].0., sino de
nuevo [Link].0.

216
- Galina Ershova -
([Link].0) ó 28 marzo 2407 + el año 394 y 3 meses en relación
[Link].0. con el día [Link].0
El siguiente “gran” ciclo

La conclusión del “gran círculo calendárico” signiicaba que terminaba


la ronda de los cuatrocientos años por las trece casas del Zodiaco. En la
mitología mesoamericana a este fenómeno estaban ligados los mitos de los
cuatrocientos hermanos que se fueron a las estrellas.

¿Cómo se ve el cambio de los días en la fecha redonda de los “bactunes”?


1 ciclo [Link].0. 4 ahau 8 кumhu
2 ciclo [Link].0 3 ahau 13 ch’en
3 ciclo [Link].0 2 ahau 3 vayeb
4 cycle [Link].0 1 аhau 8 yax
5 ciclo [Link].0 13 ahau 13 pop
6 ciclo [Link].0 12 ahau 3 zac
7 ciclo [Link].0 11 ahau 8 uo
8 ciclo [Link].0 10 ahau18 zac
9 ciclo [Link].0 9 ahau 3 zip
10 ciclo [Link].0 8 ahau 13 ceh
11 ciclo [Link].0 7 ahau 18 zip
12 ciclo [Link].0 6 ahau 8 mac
13 ciclo [Link].0 5 ahau 13 zotz’
1– inicio [Link].0 – [Link].0 4 ahau 3 kankin
2 [Link].0 – [Link].0

En su conjunto, el sistema de ciclos calendáricos de los antiguos


mesoamericanos se ediicaba según un curioso sistema de combinaciones
de números bases “humanos” y unidades “celestiales”, como conirmando
la regla general acerca de que el hombre empieza a tomar conciencia de su
creación únicamente después de haber aprendido a sistematizar el tiempo.

217
- Epigrafía Maya -

Las unidades “humanas” se basaban en 20 lo cual correspondía al


número de dedos y se encontraban en el fundamento del cálculo matemá-
tico. Las unidades “celestiales” se basaban en 13, lo cual correspondía al
número de constelaciones zodiacales y se encontraban en el fundamento
del cálculo calendárico propiamente dicho. Por eso, todos los ciclos del
calendario mesoamericano son múltiples de 13 o de 20.

Tabla de los cálculos de los ciclos astronómicos y calendáricos de 13

Entonces, volviendo a la astronomía maya, saquemos las conclusiones


de la discusión sobre “el in del mundo”:

El período de rotación de la Vía Láctea (“Serpiente Emplumada”) por la


esfera celestial signiicaba un año solar. Una especie de original carátula de
este reloj cósmico es la eclíptica - el cinturón compuesto por 13 signos zo-

218
diacales, según los cuales se calculaban los ciclos calendáricos. El sistema

- Galina Ershova -
de cálculo de los antiguos mesoamericanos se construía según un esquema
de conjugación de números “humanos” base y de unidades “celestiales”,
como conirmando la regla general de que el hombre es fruto del fruto
creación del Cosmos. Las unidades “humanas” se basaban en 20 (canti-
dad de dedos), y se encontraban en el fundamento del cálculo matemático,
mientras que las unidades “celestiales” se basaban en 13, lo cual coincidía
con la cantidad de constelaciones zodiacales, y se encontraban en el funda-
mento del cálculo calendárico, según el cual se calculaban no solo los ciclos
semanales, mensuales y anuales, sino inclusive la eternidad, que entre los
mayas era igual a 13 generaciones. Naturalmente que en el sistema de las
creencias religiosas estas cifras adquirían especial importancia sacramen-
tal. Los períodos calendáricos eran marcados con fechas redondas de la
cuenta larga, formando bloques de 13 unidades que eran aproximadamen-
te iguales a 5125 años. Es necesario señalar que para la civilización mesoa-
mericana en general, desde sus orígenes hasta su ocaso alcanzaría de sobra
un solo bloque. Pero, la suma de varios de estos bloques permitía llegar a
períodos globales.

El inicio del calendario maya cae en el año 3114, fecha [Link].0. La


parte media del bloque cae en el año 354 a.C. corresponde al tránsito prece-
sional de la constelación de Aries (Ardilla) a la constelación de la hembra
Jaguar con gemelos (Piscis). Esta fecha, inscrita de acuerdo con el sistema
maya como [Link].0 10 Ahau, es considerada como el inicio de la era histó-
rica, signiicando que, hasta el in de los “8000 años” quedan exactamente
13 “400 años”, es decir, 5200 años.

El inal del bloque calendárico arriba mencionado recae en el año


2012, es decir, coincide totalmente con el siguiente tránsito precesional de
la constelación de la hembra Jaguar con gemelos (Piscis) a la constelación
del Mono (Acuario). Esta fecha es 23 de diciembre de 2012 ([Link].0) y fue
declarada por los amantes contemporáneos de la antigüedad como “in del
mundo maya”, con mayor razón que ésta casi coincide con el solsticio de
invierno.

219
- Epigrafía Maya -

Reconstrucción del Zodiaco maya

Lo paradójico consiste en que para los mismos mayas esta fecha de


ninguna manera era vista como “in del mundo” deinitivo ya que, vol-
viendo a las cifras, se puede notar que cinco bloque de 5126 años cada
uno, sumados corresponden a 25630 años (según el cálculo redondeado
26000 años). Estos números son idénticos al movimiento de la precesión
completa, que, como es sabido, en la ciencia contemporánea es valorada de
igual manera.

Por lo visto, “el in del mundo” entre los diferentes pueblos, así
como entre los mayas, no presupone un inal total sino, únicamente es pre-
misa del surgimiento de una nueva época o de una nueva vida. Los ciclos
de la vida y de la muerte del mundo son percibidos por el hombre como
ciertos tramos de tiempo que forman los ciclos de orden superior, calcu-
lados según el Sol, yendo desde el anual, comparado con la vida humana,
hasta el precesional, cósmico. En la base de este esquema que existió entre
los mayas, los aztecas elaboraron su propia concepción simpliicada de los
“cinco soles”.

220
- Galina Ershova -

221
- Epigrafía Maya -
222
- Galina Ershova -
Capítulo 10
¿QUÉ ESCRIBÍAN LOS ANTIGUOS MAYAS
ACERCA DEL AÑO 2012?
O ¿POR QUÉ NO LLEGÓ EL FIN DEL MUNDO?

Ya hemos comprendido como se hacía la “cuen-


ta larga” y qué signiica la inscripción posicio-
nal e inclusive ya sabemos lo que signiica el
“in del mundo” maya. Ahora, por in, hemos
llegado al tema que no hace mucho era para el
mundo el misterio principal: ¿Qué y cómo es-
cribían los antiguos mayas acera del año 2012?
Y, ¿“De dónde fue tomando el tema de la “pro-
fecía del in del mundo”?. En virtud de que, de todas maneras, se trata de
la inscripción calendárica, nos remitiremos a la historia de la cuestión.

A principios del siglo XX en el territorio de Mesoamérica trabajaban


múltiples expediciones arqueológicas. Uno de los arqueólogos era el danés
Franz Blom quien, para entonces, junto con su amigo La Farge, había lo-
grado descubrir y describir muchas ruinas de las antiguas ciudades mayas.
Por lo general, él realizaba su trabajo en el estado mexicano de Tabasco, en
donde encontró muchos monumentos excepcionales de los olmecas, pre-
decesores culturales de los mayas.

223
- Epigrafía Maya -

Sin embargo, cerca del año 1920, en el territorio del mismo estado de
Tabasco, en el departamento de Macuspana, en las cercanías de una de las
más inmensas cuevas, en la tupida selva tropical, al pie de la montaña se
topó con las ruinas de una ciudad maya. Las ruinas fueron en parte lim-
piadas de la vegetación, tomados los planos. Así el sitio recibió el nombre
de El Tortuguero. La antigua ciudad se encontraba prácticamente en la
periferia del área maya, relativamente no muy lejos de Palenque, ciudad
que en los años 1950 se hizo muy famosa por su pirámide por el entie-
rro dentro del enorme sarcófago. El lugar era extraño y aparentemente no
muy parecido a la clásica ciudad maya. Franz Blom describió el hallazgo
y rápidamente publicó su informe el cual fue llamado: “Ruinas de El Tor-
tuguero”.

Durante las excavaciones, que siguieron unos años más tarde, fueron en-
contrados varios monumentos con jeroglíicos. Asimismo después de un
deslave fueron descubiertos fragmentos de un panel de piedra cubiertos
de textos jeroglíicos. Hay sospechas de que el panel fue quebrado espe-
cialmente – de esta forma se solían robar los monumentos arqueológicos

224
para sacarlos del país. Como que fuera, uno de los fragmentos encontrados

- Galina Ershova -
más tarde fue denominado “Monumento Nº 6”. Después la historia fue
olvidada hasta tiempos mejores. En eso la parte del monumento por cami-
nos desconocidos llegó hasta Estados Unidos ya que los aicionados del
arte norteños nunca anduvieron con miramientos con la propiedad y la he-
rencia cultural de los vecinos del continente. Pero, varios los fragmentos y
«aquel mismo» (a propósito, el más dañado) de todas maneras, por dicha,
se quedó en la Sala de objetos escogidos del Museo Pellicer en Villahermo-
sa (capital del estado de Tabasco).

La tarjeta de registro en el Museo Pellicer testimonia acerca de que el


“Monumento 6” fue excavado en el año 1958 y posiblemente “cubría una
tumba”. Es del todo evidente que en este caso el uso de lápida de piedra
tendría que ser secundario. Queda únicamente adivinar en dónde precisa-
mente y con qué in fue inicialmente creado este monumento. Por otra par-
te, la forma extraña de este monumento plano deja pocas variantes para su
disposición: o acostado con los relieves hacia arriba (cubriendo una tumba
que es poco probable), o bien, en forma de panel con el reverso apoyado
sobre una supericie estable, por ejemplo, a un muro.

225
- Epigrafía Maya -

Si se reúnen todos los fragmentos que se conservaron, entonces, resul-


ta que el monumento en su conjunto aparece como una lápida de piedra
de 13 centímetros de grueso, 190 cm de altura y cerca de 95 cm de ancho.
Al borde superior se puede agregar un “ala” de 35 centímetros. Además,
si suponemos que en el lado opuesto también había un “ala”, entonces el
borde superior del monumento podría alcanzar 160 centímetros.

Su forma era extraña con aspecto de una letra Т muy peculiar, o del signo

К369 ik. El signo signiica un día calendario de la semana, así como


transmite los siguientes conceptos: “riqueza”, “nobleza”, “casa de piedra”,
“alma-respiración”, “viento”.

En el transcurso de decenios los especialistas eran atraídos por el


extraño monumento y la extraña inscripción. ¿Qué conseguimos aclarar?
Lo más precisó será la aseveración de que el texto visiblemente constaba de
fechas. En todos los fragmentos se conservaron 163 signos, mientras que 40
signos se perdieron parcial o totalmente. Así es que, por desgracia, nunca
podremos leer el texto completo. Algunos investigadores relacionan con
estas fechas el cálculo de los eclipses de Luna, lo cual es del todo inherente
a la astronomía maya. Sin embargo, la lógica de estas fechas no es tan evi-
dente ya solo por el hecho de que en general se remontan al siglo VII:1

Monumento 6
([Link].5 4 Chicchan 13 Kankin 5.12.612
A4-A5 +(1).11.11.5 ND
B6-A7 [Link].10 1 Oc 3 Cumhu 6.2.644
A9 +5.16 ND
B11-A12 ([Link].6) 13 Cimi 14 Tzek ND 1.6.644
B12 +12.4
B13-A14 ([Link].10) 10 Оc 18 Каyab 31.1.645
B15-A16 +(4.9).16 ND
A17 – B17 ([Link].6 8) Cimi 9 Мol 25.7.649
C2 +7.8
C3 – D3 ([Link].14) 13 Ix 17 Muan 20.12.649
(1) Las fechas y su orden fuera de texto se dan según la edición de: Alfonso Arellano Hernández. Tortuguero: una historia rescatada.
México, UNAM, 2006.

226
- Galina Ershova -
B6-A7 ([Link].10) 1 Оc 3 Cumhu 6.2. 644
D9-C10 +3.16.1. Nd
D12-C13 ([Link].11) 11 Chuen 4 Muan 8.12.647
D13 - 11.1 ND
C14-D14 ([Link].0.) 6 Аhau 13 Mac 7.11.647
D12-C13 ([Link].11) 11 Chuen 4 Muan 8.12.647
D15-D16 -14.19.(1.6)
E1-F1 ([Link].5) 11 Chicchan 13 Muan 28.2.353
B6-A7 ([Link].10) 1 Оc 3 Cumhu 6.2.644
E3-E4 +1.5.(5).8 Nd
E7, E8 ([Link].18) 9 Etznab 6 Kayab 13.1.669
F8-E9 - 1.8.18 Nd
F9-F10 ([Link].0.) 4 Ahau 13 Мol 25.7.667
E7,E8 ([Link].18) 9 Etznab 6 Кayab Nd 13.1.669
I5-L1 +[Link].2.

Pero, la última fecha, en el panel lateral, corresponde a nuestros días:

L2-L3 [Link].0. 4 Аhau 3 Kankin 23.12.2012

Así, a manera de ejercicio, se puede intentar encontrar esta fecha en


el texto:

227
- Epigrafía Maya -

“Aquella misma inscripción” acerca del año 2012 estaba ubicada


en el ala de la derecha. Por lo visto existía también ala izquierda, pero, al
parecer, no se conservó, aunque dejó huella. No se descarta que en el ala
izquierda pudiera estar la inscripción con la fecha maya inicial:
[Link].0 o sea, agosto del año 3114 a.C.

En 1978 en México salió a luz un artículo del alemán Berthold Riese,


especialista en escritura mesoamericana bajo el título “La inscripción en
el Monumento 6 de El Tortuguero”. Fue él quien por vez primera puso
atención en la fecha “redonda” plasmada en este monumento inalizando
la inscripción:

En el 13 «baktun» día 4 Ahau 3 Kan-Kin.

Lo singular de la inscripción calendárica en el Monumento 6 de El Tor-


tuguero consiste en que ella presenta una variante de la llamada “fecha del
inal del período”. Acerca de dichas fechas escribía Yury Knórosov.2Este
tipo de fechas se escriben con el método abreviado, en el cual se indica
únicamente la fecha cíclica y los “cuatrocientos” años correspondientes.
Tal fecha calendárica es especialmente típica para la región de Copán, lo
cual una vez más muestra la extraña relación señalada por los arqueólogos,
entre El Tortuguero de Tabasco y el lejano Copán. A propósito, precisa-
mente en Copán fue descubierta la “fecha cero” de la cronología maya que
corresponde al año 5041738 a.C.
(2) Yu. V. Knórosov. La escritura de los indígenas mayas. М., 1963, P. 258-259.

228
En su inscripción completa la fecha [Link].0 debería verse así:

- Galina Ershova -
FECHA DE CUENTA LARGA

Si se presenta la fecha de El Tortuguero en su inscripción completa -


[Link].0, entonces, esta deberá corresponder (según uno de los esquemas
de cálculo existentes) al 23 de diciembre de 2012 según el calendario Gre-
goriano, o al 10 de diciembre del mismo año, según el calendario Juliano.
Es de notar que prácticamente se vuelve imposible calcular muy exacto
la fecha correspondiente de la inscripción maya por una razón: cada ca-
lendario exige de constantes correcciones, es decir, de precisiones de las
correlaciones del cálculo del tiempo entre diferentes sistemas calendáricos
de cálculo. No es casual que el calendario Juliano fuese cambiado por el
Gregoriano. Todas las “inexactitudes” de la Tierra en sus órbitas alrededor
del Sol con sus años bisiestos y otras correcciones causan muchos proble-
mas a los antiguos astrónomos en todo el mundo.

229
- Epigrafía Maya -

Por eso, es necesario recordar que el 23 de diciembre de 2012, al igual


que cualquier otra fecha propuesta por “los especialistas en el calendario
maya” de todo género, es en determinado sentido convencional.

La publicación de Riese atrajo la atención de la estadounidense Linda


Schille. Fue ella quien decidió llamarlo “in del mundo”, en concordancia
con los sellos de Hollywood. Desde entonces ha habido no pocos intentos
de interpretación del texto, los cuales no aclararon en nada la comprensión
del texto, pero, no se sabe por qué, coincidieron en que se trata de una
“profecía”. Ello a pesar de que ni por asomo se cuenta con signo alguno de
“texto de profecía”. Acerca de ello podemos juzgar por algunos textos je-
roglíicos, así como según los conocidos libros del Chilám Balám, inscritos
ya con alfabeto latino.

Aquí viene el ejemplo de una típica profecía en donde se menciona


Bolón Yocte, la misma “deidad” que fue descubierta en la inscripción de El
Tortuguero:

Profecía sobre los veinte años del 11 Soberano

1. Establecimiento de los veinte años del 11 Soberano – en Ichcanzihoo


[Link] – su aspecto.
[Link]á el abanico celestial,
4. descenderá el ramo de lores celestial.
5. Sonará el tambor,
6. sonará la sonaja de Ah Bolon Yocte.
7. entonces aparecerá el nuevo pavo,
8. entonces aparecerá la Serpiente Mojada (Zulim Chan),
9. como en la época de la vida en Chakanputun.
10. van a buscar comida entre los árboles
11. van a buscar comida entre las rocas
12. los que perdieron la comida
13. en la época de los veinte años del 11 Soberano.

La estructura del texto de la profecía es totalmente diferente de la es-


tructura del texto del Monumento 6 de El Tortuguero. En primer lugar se
trata de un período concreto, relacionado con la vida humana. Asimismo,
la fecha aquí se determina una vez, pero el contenido principal es del todo

230
dedicado a lo que deberá suceder en este período, mientras que en el Mo-

- Galina Ershova -
numento 6 exclusivamente vemos cálculos astronómicos.

A propósito, Bolón Yocte aparece también en la profecía del texto je-


roglíico. Se trata del texto en la famosa “vasija con siete dioses” del pe-
ríodo postclásico de la ciudad denominada en el texto como “Colinas del
Jaguar”, siendo posible que así fuera llamada la ciudad de Tikal. La vasija
procede de El Petén o del Altiplano guatemalteco y se encuentra en Nueva
York en una galería privada.

El texto está dedicado al recordatorio y a la reencarnación del alma de un


destacado sacerdote astrónomo el cual es llamado de la siguiente forma:

А’h ch’а p’i el que recoge observaciones


Кing-ti кing-ti día tras días,
Och vitz Bal Mul el que asciende a la pirámide en las Colinas del
Jaguar
Ngi p’i-tzil-been-xot-xot honorable exacto observador

El sacerdote logró calcular que la fecha inicial de la cronología maya 4


Ahau 8 Cumhu recae en el período de tránsito del Planeta Venus a través
de la constelación del Pécari, lo cual, por una parte, corresponde al quinto
año del ciclo de Venus, y por otro, recae en el período el solsticio de in-
vierno.

231
- Epigrafía Maya -

La inscripción circular es la Fórmula de reencarnación. Y lo que era “pro-


fecía” aparece en el texto vertical que acompaña la imagen.

Cit-aan Después
IV la-mu-la-mu del día 4 Ahau
8 Kum-hu 8 fecha del mes Cumhu
H’el ing-ah Llegó al poder
Hek’ Tox-ang la Negro Soberano del Aguacero Tormentoso
Xa-ngom Enviado
Chah’-ang-ngal la-la Soberano Amo del cielo,
Xa-ngom Enviado
Soberano de la Tierra,
xa-ngom Enviado
IX och-te Bolon Yocte,
xa-ngom Enviado
IV lu-ti [de aquel que tiene] Cuatro que asustan,
Xa-ngom Enviado
Ha-la-la Que corre por
ang- te-chi las huellas,
Xa-ngom Enviado
Kit-Hix del Padre del Jaguar

Bolón Yocte literalmente se traduce como “aquel, quien vendrá mu-


chas veces”, lo cual indica el sumamente posible signiicado astronómico
de este nombre. Lo más seguro es que el texto tenga carácter astronómico,
y aquello que nosotros tradicionalmente interpretamos como “deidad”,
son únicamente astrónimos. No es ningún secreto que los conocimientos
astronómicos tempranos y otros conocimientos de ciencias naturales en la
antigüedad eran expuestos en forma de ciertas imágenes mitológicas.

232
Quedan muchos “enigmas” en los textos jeroglíicos mayas, para la

- Galina Ershova -
comprensión de los cuales se exige un estudio especialmente exhaustivo
no solo de la escritura, sino también la adquisición de conocimientos espe-
ciales que correspondan a las diferentes esferas de la vida y de la ciencia.
Por eso se hace necesario sacar una conclusión un tanto inesperada: para
leer y comprender el texto del Monumento 6 de El Tortuguero es necesario
dedicarse seriamente a la astronomía.

Para inalizar hay que decir que la inscripción del Tortuguero no es ni


única, ni última. Justo en 2012 en el Norte de Guatemala, en el sitio de Xul-
tún, habían descubierto la llamada “casa del escriba” o más correctamente
la “casa del astrónomo”. En ésta aparecieron unas tablas de cálculos de
ciclos astronómicos al estilo de los Códices. Las tablas astronómicas guate-
maltecas aparecieron en siglo VII, o sea adelantaron el Códice de Dresde en
unos 7-8 siglos. Y no daban mucha importancia a la fecha de 2013, porque
no era la última... Lo que conirma una vez más que la astronomía es una
ciencia que releja el conocimiento práctico del cielo de acuerdo con los
cálculos de tiempo ininito... Nada de misterios ni ines del mundo.
¡Así es!

233
- Epigrafía Maya -
234
- Galina Ershova -

235
- Epigrafía Maya -
236
- Galina Ershova -
Capítulo 12
¿PROBARON ALGUNA VEZ ESCRIBIR
CON LETRAS GÓTICAS?
ALGUNAS PALABRAS ACERCA DE LOS TIPOS DE
LETRA Y ESTILOS

Actualmente, cuando todos utilizan las computadoras para


redactar textos, es muy fácil hablar acerca del tipo de letra.
Escribamos el nombre de Knórosov e intentemos cambiar
el tipo de letra:
Knórosov e intentemos cambiar el tipo de letra:
Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Κν⌠ροσοϖ – Knórosov –

Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov –

Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov –

Knórosov – – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov –

Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – Knórosov – etc...

No es difícil darse cuenta de que una misma palabra formada por las
mismas letras, usando el mismo alfabeto en cada caso se ve diferente y a veces
se reconoce con diicultad. ¡Pero, imaginen lo que sucedería si se hace lo
mismo ya no en la computadora sino a mano, y aún más, si lo hacen dife-
rentes personas con su manera individual de escribir y con diferente nivel
de preparación y caligrafía! Pero, de qué hablar si a veces nosotros mismos
no estamos en condición de descifrar inclusive nuestra propia escritura 143
hecha a la carrera. Lo importante es que: el tipo de letra y la letra misma
no cambia el contenido de lo escrito, pero lleva consigo información muy
especíica - cultural e histórica.

237
- Epigrafía Maya -

Confío haber conseguido plantear el problema que será discutido


en este capítulo, el problema de los tipos de letra y la letra, que existe tanto
tiempo como la humanidad utiliza la escritura. En este sentido, los mayas
tampoco fueron una excepción.

Hablando de la igualdad semántica de las variantes de tipos de le-


tra y de la escritura, quisiera remitirme al alfabeto de la escritura meroítica
que existía en dos variantes. Su variante monumental es, a primera vista,
la típica escritura jeroglíica: los signos se transmiten mediante dibujos. Sin
embargo, paralelamente, para los ines corrientes diarios, existía la varian-
te demótica, es decir, letra cursiva, variante de la misma escritura en donde
los mismos signos eran transmitidos por signos muy parecidos a algunas
letras como tradicionalmente las comprendemos nosotros. Con todo, este
era un alfabeto fonético común en donde cada signo transmitía un sonido
concreto.

Variantes de estilos en la escritura egipcia

Evolución del estilo de letra

238
- Galina Ershova -
Tablas de escritura ugarita

Ejemplo de la escritura hierática, acompañado con la variante jeroglíica del


mismo texto

Textos egipcios de diferentes períodos, escritos con diferentes estilos de letra

Sin embargo, ahora no nos interesan mucho los egipcios. Volvamos


a nuestros experimentos con la letra “A”. Ustedes pueden con descuido
escribir en una hoja de papel una letra “A”, y después, durante todo
el día, con un cincel especial tallar en madera el mismo signo. Los más
entusiasmados pueden esculpirlo en piedra gastando mucho más tiempo.
Sin embargo, una vez concluido este arduo trabajo, Usted de manera

239
- Epigrafía Maya -

evidente se convencerán de que desde el punto de vista semántico, ¡ambas


letras tienen el valor absolutamente igual! Sin embargo, la letra, ya sea de
madera o de piedra, que Usted por consideraciones estéticas posiblemente
decoró con bellos arabescos, queda para su persona como la más valiosa
del mundo – porque en su creación fue utilizado su propio tiempo,
Usted sintió el vuelo de la fantasía y puede ser, inclusive se produjo una
cortadura en un dedo. La letra “A” en la hoja fácilmente desaparece en el
bote de basura junto con la viruta y los residuos de la piedra envueltos
en este mismo papel, mientras que a Usted no se le levanta la mano para
desprenderse de la querida Obra de piedra o de madera. A pesar, repito,
de que todo eso tenga la completa igualdad semántica entre las posibles
variantes de una misma letra.

Sin embargo, todos estos experimentos resultan ser muy útiles –


Usted comprenderá que diferentes materiales exigen variados métodos y
tecnologías para escribir los signos y plasmar el texto. Resultados dife-
rentes se obtienen cuando una línea es trazada con lápiz, con bolígrafo
corriente, con pluma fuente y con mayor razón, cuando se hace con pincel.
El efecto producido por el rascado de la línea sobre madera o piedra es di-
ferente al obtenido por la ejecución de la misma línea en alto o bajo relieve.
Como resultado, el mismo proceso de inscripción crea peculiaridades del
tipo de letra, que visualmente se perciben como diferencias estilísticas.

¿Qué tipos de letras existían entre los mayas? En primer lugar, el


llamado tipo de letra de los Códices o estilo lineal. Estas son variantes de
grafemas simpliicadas al máximo que no contienen ni un solo elemento de

240
sobra, ni decorativo.

- Galina Ershova -
Estilo lineal en los Códices

Este mismo tipo de estilo de letra predomina en la cerámica, así


como en algunos objetos de plástica menor. Y hasta aparece en el grabado
en piedra.

Estilo lineal en la cerámica

Estilo lineal en objetos monumentales

241
Ejemplos de variante igurativa de los signos
- Epigrafía Maya -

Combinación de estilos lineal y monumental en las inscripciones del mismo


monumento

242
- Galina Ershova -
Inscripción monumental

Aunque, en estos casos a veces, especialmente hábiles escribas, si-


guiendo las tradiciones especiales de las escuelas locales, ejecutaban con
pinturas los signos cefalomorfos e inclusive los signos de iguras comple-
tas.

243
- Epigrafía Maya -

El tipo de letra que con preponderancia se utilizaba para grabar o


esculpir los textos en piedras o en supericies estucadas de los monumen-
tos mayas, son a veces llamados monumentales, decorativos, y también de
igurativos.

Así, ahora para Ustedes se vuelve claro de dónde aparecen los aló-
grafos y las variantes de grafemas, acerca de los cuales hablamos con an-
terioridad.

¡La lectura del signo no dependen de ninguna manera ni del método, ni


la forma de en manera alguna depende del método y de su escritura!
¡La lectura del signo no dependen de ninguna manera ni del méto-
do, ni la forma de en manera alguna depende del método y de su escritura!

¡La lectura del signo no depende de ninguna manera ni del método. Ni de


la forma de su escritura!

¡La lectura del signo no depende de ninguna manera ni del método. Ni


de la forma de su escritura!

¡La lectura del signo no depende de ninguna manera ni del método. Ni de la forma
de su escritura!

¡La lectura del signo no depende de ninguna manera ni del método. Ni de la


forma de su escritura!

244
- Galina Ershova -

245
- Epigrafía Maya -
246
- Galina Ershova -
Capítulo 13
CATÁLOGO, TRANSCRIPCIÓN NUMÉRICA…
DEMASIADO DIFICIL… PERO INDISPENSABLE

En cuanto los especialistas compararon los textos de los Códi-


ces con las inscripciones en las antiguas ruinas de las ciudades
mayas, ellos inmediatamente llegaron a la conclusión de que
ante el mundo se había descubierto una nueva escritura, y más
aún, jeroglíica. Y tratándose de una escritura desconocida, en-
tonces era necesario dedicarse a su estudio y desciframiento.
Todos comprendían perfectamente que sin un buen catálogo de
signos el avance ulterior simplemente se hacía imposible.

El primero, como lo llamarían ahora, catálogo “piloto”, fue elabora-


do en 1900 por C. Willoughby por insistencia del acaudalado investigador
de Boston, Charles Bowditch, uno de los fundadores de los estudios epi-
gráicos mayas. Es destacable el hecho de que este primer catálogo prácti-
camente no es mencionado por ninguno de los investigadores, ni por los
epigraistas.

Únicamente pasados tres decenios, en 1931 surgió el primer catá-


logo de pleno valor, el cual fue, a propósito, ejecutado en base al catálogo
anterior. Este catálogo fue publicado por William Gates quien lo nombró
“An outline dictionary of Maya Glyphs”. W. Gates incluyó en el catálogo
440 signos, sin embargo, ya que él dejaba números vacíos, lagunas, para
posibles adiciones posteriores. El último número del catálogo era el 757. A
la lista fueron incluidos en total 25 signos de días, dos de los cuales resul-
taron no serlos; 19 signos de meses; 12 signos calendáricos; 3 numerales; 5
“signos de lores”; 44 signos cefalomorfos y 7 cuasi-cefalomorfos; 56 signos
de animales; 106 condicionales; 13 pictográicos; 7 “signos de eclipses” y 32
“signos de constelaciones”, así como 111 elementos menores. Junto a ello,
entre los signos del catálogo resultaron estar presentes 76 combinaciones
que ya estaban incluidas en los grafemas; además varios signos fueron
ubicados dos veces bajo diferentes números. 43 signos no fueron identii-
cados.

247
- Epigrafía Maya -

Pasaron dos decenios más y el Museo de Hamburgo dio inicio a


una serie de publicaciones sobre la antropología de América. Fue precisa-
mente en esta serie en donde en 1956 apareció el catálogo de signos ma-
yas “Die Hieroglyphen der Maya-Handschriften” del profesor de la uni-
versidad, Günter Zimmerman. En su catálogo entraron los signos de los
tres Códices mayas. El último signo de este catálogo tiene el número 1377,
aunque, en total Zimmerman incluyó 273 signos, dejando, lo que era total-
mente lógico, muchos espacios en blanco para ser completados más tarde.
El principio de la sistematización era el siguiente: del 1 al 99 (en total 83
signos), eran llamados por Gates “elementos menores”, Zimmerman los
llamó “aijos” considerando que eran signos “auxiliares”, que se adhería a
los “principales”. Del 100 al 199 (en total 63 signos) incluían las imágenes
de los “dioses y las partes del cuerpo de las personas”. Del 200 al 299 (58
signos) representaban cabezas y partes del cuerpo de animales. Del 300 en
adelante, iban los signos llamados “condicionales-ornamentales” - en este
grupo entraron las combinaciones, así como los grafemas y variantes no
identiicados. De los 7555 signos utilizados en los tres Códices mayas, el
autor deine 5770 cada uno de ellos acompañado de comentarios, interpre-
tación e indicación de la página donde aparece.

En 1962 en la Universidad de Oklahoma publicó su catálogo (A


Catalog of Maya Hieroglyphs) el jefe de la escuela estadounidenses de ma-
yanística Eric Thompson. Él por primera vez incluyó signos no solo de los
Códices, sino también de las inscripciones monumentales y por eso fue
valorado por los especialistas como suicientemente completo. El princi-
pal mérito de esta edición son las referencias del origen de los signos y
resúmenes de las combinaciones de los signos. Pero, desgraciadamente, el
autor tomó del catálogo de G. Zimmerman el totalmente incorrecto siste-
ma de división de los signos en “aijos” y “signos principales”. Thompson,
que no era lingüista, (al igual que Zimmerman), no logró comprender el
sistema de escritura maya. En realidad le era indiferente cómo nombrar los
elementos gráicos de los jeroglíicos y como resultado de ello, empezó a
aplicar denominaciones lingüísticas para designar los elementos gráicos.
Por analogía con el idioma inglés, todo lo que estaba escrito delante (por
arriba o al principio) del “gran signo”, recibió el nombre de preijo, y lo que
estaba escrito después (al inal o por debajo), fue llamado suijo, y juntos, es-
tos dos complementarios, “complementarios” en relación al signo central
o “principal”, empezaron a ser llamados aijos. De tal manera, la descrip-

248
ción de la grafía del jeroglíico se convirtió en una especie de característica

- Galina Ershova -
de la estructura morfológica. No es sorprendente que las personas no com-
petentes, al recibir el catálogo de Thompson percibían (y con frecuencia lo
siguen percibiendo) este extraño sistema como cierta realidad, que releja
de forma adecuada la estructura morfológica del texto maya escrito. Como
resultado de ello, les cuesta mucho trabajo pasar a la comprensión de los
principios de la lectura fonética de la escritura maya que era morfémico-
silábica. Si E. Thompson simplemente hubiese dividido los signos aunque
fuera en “pequeños”, “de contorno” y de “iguras”, la confusión hubiese
sido mucho menor. En este caso, nadie hubiese presentado reclamos ante
el hecho de que las variantes de un mismo signo aparecen bajo diferentes
números – por ejemplo, en un caso en calidad de “aijo” y en otro caso en
calidad de “signo independiente”.

haa + haa

Así, en el catálogo de [Link] el último signo aparece con el


número 1087. Sin embargo, en realidad están presentes solo 812 signos y
al mismo tiempo algunos de ellos resultan ser variantes. En los casos de
los signos “principales”, las variantes están marcadas con letras (a,b,c…).
En otros casos, bajo un mismo número aparecen varias variantes sin nin-
guna designación complementaria. En primer lugar esto se reiere a los
llamados “aijos” que son inscritos alrededor del contorno vacío del signo
“principal”. El catálogo está organizado según el esquema siguiente:

del 1 al 370 – “aijos”


del 501 al 856 – “signos principales”
del 1000 al 1087 – “retratos”.

Se debe señalar que las referencias según el catálogo de Thompson,


en caso de presencia de variantes en relación al “signo principal”, se dan
según el esquema a continuación:

249
- Epigrafía Maya -

Eric Thompson coniaba mucho en que precisamente catálogo suyo


serviría eternamente a los investigadores de los textos mayas. Es necesario
decir que, en nuestra época, cuando tiene lugar la uniicación de todos los
sistemas informativos, este catálogo sigue siendo el más accesible al mayor
número de estudiosos de la cultura maya.

Pero, al hablar del verdadero método cientíico en la composición


del catálogo de jeroglíicos mayas, resulta indiscutible el trabajo de Yury
Knórosov.

La primera edición del catálogo de Knórosov apareció al ser pu-


blicados los resultados del desciframiento de la escritura maya. Se trata
de la monografía, “La escritura de los indígenas mayas”, editada en 1963
en idioma ruso. El tiraje de 1000 ejemplares se agotó rápidamente, pero
en particular, el libro se fue a las principales bibliotecas del país, así como
en calidad de regalos oiciales en las misiones diplomáticas. El catálogo
incluía básicamente los materiales de los Códices jeroglíicos en base a los
cuales fue realizado el desciframiento. En sí el catálogo incluía 540 signos.
A parte, en anexos, seguían las tablas siguientes: cifras, variantes cefalo-
morfas de cifras, signos de los días, jeroglíicos de los meses, jeroglíicos de
los “patrones” de los meses, jeroglíicos de períodos de tiempo, jeroglíicos
de las fechas, jeroglíicos de la semana de 9 días, jeroglíicos de la semana
de 9 días entre los Nahua, jeroglíicos en la fecha lunar, jeroglíicos de los
meses lunares, jeroglíicos de personajes y animales, jeroglíicos de objetos
y acciones, jeroglíicos de sacriicios, signos nahua.

El sistema de organización del catálogo de Knórosov era estric-


tamente gráico. Al principio aparecían los “signos menores” (del 001 al
110), después los “signos en contorno” (del 110 al 201), los signos “cefalo-

250
morfos” (del 202 al 257), “puño” y “mano” (del 258 al 272), “contorno con

- Galina Ershova -
cavidad” (del 273 al 297), signos en contorno punteado (del 298 al 309),
signos en contorno desgarrado (del 310 al 317), diferentes objetos (del 318
al 375), cabezas de animales, aves, peces (del 376 al 540).

El catálogo iba acompañado de un comentario en el cual se indicaba


lo que supuestamente representaba el signo, su lectura, se daban referen-
cias a las variantes y alógrafos, referencias a los catálogos de Gates y Zim-
merman, así como variantes de combinaciones en los textos jeroglíicos.

En 1999, en México fue editado el nuevo catálogo sistémico de


Knórosov. En éste fueron incluidos 1035 grafemas de los más variados tex-
tos: manuscritos, monumentales, en plástica menor. La edición empezó a
ser preparada aún en vida del cientíico, pero salió a la luz medio año des-
pués de su fallecimiento. En este catálogo también se mantuvo el principio
de destacar los grupos de elementos gráicos, según el cual se tomaba en
consideración la técnica de creación de los signos. Knórosov destacaba los
siguientes componentes en calidad de básicos:

“signiicativo” que se remonta al dibujo mesoamericano general


contorno (cartucho, cabeza, puño)
elementos signiicativos y no signiicativos en el contorno (decorativos, ins-
critos, distintivos.

Sin embargo, el catálogo se componía exclusivamente de acuerdo


con el principio del reconocimiento gráico:

1. signos menores de un elemento


2. signos menores de dos elementos
3. signos menores de tres elementos
4. grafemas con simetría decorativa
5. signos menores con elemento “largo”
4. signos menores compuestos de varios elementos
5. grafemas ovales
redecilla
orejas
entrecruces
8. animales

251
- Epigrafía Maya -

9. aves
10. acuáticas
11. caracoles
12. signos cefalomorfos
13. manos
14. partes del cuerpo
15. imágenes diferentes
16. iguras no identiicadas
17. signos astronómicos

Tan detallado método es sumamente importante durante el reconocimien-


to de los jeroglíicos en las inscripciones mayas desconocidas, de lo cual no
es difícil convenirse trabajando con los nuevos textos.

El catálogo de Yury Knórosov tiene un esquema muy cómodo de refe-


rencias al catálogo de Thompson, citas entrecruzadas a las variantes a los
alógrafos, lectura de los signos. Además, está provisto de un diccionario
homomorfémico conciso, es decir, se dan variantes de traducciones de
morfemas silábicos.

Además del reconocimiento de los signos, ¿cuál es la necesidad práctica


del catálogo? Acerca de ello uno se recuerda cuando trabaja con los textos.
La sola forma de inscripción del texto permite juzgar acerca del profesio-
nalismo del investigador. Si nosotros vemos en el texto jeroglíicos de los
cuales surgen lechas en diferentes direcciones acompañadas de explica-
ciones, entonces se puede tranquilamente dejarlos de lado ya que, de esto
no se puede obtener gran beneicio:
¡Así no se trabaja con los textos mayas!

252
- Galina Ershova -
Durante el trabajo con los Códices Yury Knórosov elaboró un esquema
de inscripción del texto. Este esquema suponía la presencia de una tabla
de seis columnas. Naturalmente, ahora es muy fácil ejecutarlo en la com-
putadora mientras que antes todo se hacía a mano, o bien en máquina de
escribir. Así la tabla de seis columnas que transmite el texto de un dintel
de La Pasadita:
1 2 3 4 5 6
1 А1. IX.616 410.512.410 IX hetz’ mu-la IX hets’-mul En el día IX hetz’-naab
2. А2. VI.217:624.181 VI yax king-il VI Yax kin VI [fecha de mes] Yax-kin
3. А3. 821:165.184 сhu-ca-haa chucah capturó
4. A4/1. 578.740 bu-lu bul al conquistador
5. A4/2. 787:442 chi-cu chic quien castiga

En la primera columna se ubicaba el número de orden del jeroglíico.


En la segunda columna se indicaba la disposición del jeroglíico en
el texto en concordancia con el esquema elaborado por el estadounidense
Michael Coe y Yury Knórosov: con una letra del alfabeto latino (a,b,c…) se
designa la posición horizontal del signo en el espacio del texto, y con una
cifra complementaria la posición en la columna.

En la tercera columna se ubica la trascripción numérica (reconoci-


miento de los signos) según el catálogo. (T – Thompson, K – Knórosov,
Z – Zimmerman, G – Gates). Sobre el método de inscripción de signos es-
peciales en trascripción ya hemos hablado. Señalaremos importantes mo-
mentos generales.

Durante la codiicación las cifras mayas se transmiten con números


romanos;
El punto separa los grafemas dispuestos juntos;
Los dos puntos separan los grafemas dispuestos uno sobre otro;
El guión separa los grafemas principales e inscritos y los elementos
de las ligaduras;
La línea oblicua separa los signos cuando el orden real e lectura no
corresponde al orden formal de disposición de los grafemas;
Los signiicados complementarios se indican con cráteres latinos:
var. – variante, cef – forma cefalomorfa.

253
- Epigrafía Maya -

En la cuarta columna se ubica la lectura fonética de cada signo


En la quinta columna se reconstruye el sonido de las palabras y la
frase
En la sexta columna se da la traducción de la frase maya.
Si alguna parte del texto se ha borrado, entonces en la tercera co-
lumna se indica que “el texto está borrado”, y en las otras columnas se
ponen puntos suspensivos. Si el signo no puede ser reconocido, entonces el
lugar que le corresponde en la cuarta columna también se llena con puntos
suspensivos. Si una parte del texto no se ha conservado pero se reconstru-
ye fácilmente, entonces esa versión se ubica entre paréntesis cuadrados.

1. A. 234.447 a-haa a hаа Allá él estuvo

2. B. 947.188-184 lig. vaay-kan et-ah vay-kan etah en la confraternidad del


Espíritu Caracol,
3. C. 171. signo borrado u -… u… ………

4. D. 578 /Coe: T501/ bu-[um] bum [en poder]. 153

De tal manera, siempre tenemos que tratar con un texto completo, in-
De tal manera, siempre tenemos que tratar con un texto completo, inclusive
clusive si por una u otra causa una parte del mismo resulta inaccesible. La
inscripción formal no deja lugar para el consuelo y las ilusiones en caso de
la imposibilidad de realizar una traducción de pleno valor.

254
- Galina Ershova -

255
- Epigrafía Maya -
256
- Galina Ershova -
Capítulo 14
¿EN QUE IDIOMA HABLABAN
LOS ANTIGUOS MAYAS?

A las preguntas que con mayor frecuencia se hacen per-


tenece también la siguiente: “¿Qué considera Usted, cuál
de las lenguas de la gran familia lingüística maya sea la
más cercana a la lengua antigua?”. O bien, “¿En qué len-
gua hablaban y escribían los antiguos mayas?”

Se debe explicar inmediatamente que el mismo con-


cepto “lengua maya” por sí mismo no es tan unívoco. Yury Knórosov des-
tacaba 5 etapas del desarrollo de la lengua maya que en esencia se diferen-
ciaban entre sí:

1. Lengua maya arcaica (arc.), que existió hasta el período clásico.


2. Lengua maya antigua (ant.) – en la cual fueron inscritos los textos
jeroglíicos clásicos. Era hablado al inicio de nuestra era, cuando se forma-
ba la cultura maya.

3. Lengua maya vieja (viej.) – se conservó en las fuentes del siglo


XVI (los libros del Chilám-Balám, el diccionario de Motul, la gramática de
Juan Coronel). Esta lengua se formó como resultado de la migración de los
Itzáes y Tutul-Xiu que se inició en el siglo X en Yucatán. En esta lengua está
ampliamente representado el léxico tolteca.

4. Lengua maya nueva (nuev.) se remonta al siglo XVII - inicio del


XIX, lo diferencian grandes cambios en la gramática, especialmente en la
conjugación de los verbos. En este período fueron escritas detalladas gra-
máticas, por ejemplo, la de Beltrán. A partir del siglo XVI la lengua comen-
zó a completarse con el léxico español y en parte con léxico arahuaco.

5. Lengua maya contemporánea (cont.), surgida en la primera mitad


del siglo XIX después de la “Guerra de las Castas”, diferenciándose por los
cambios esenciales ocurridos, en primer lugar, en el área de la fonética. Tie-

257
- Epigrafía Maya -

ne lugar una activa implantación del léxico español. Al mismo tiempo se


observa un proceso inverso, cuando la población hispanohablante utiliza
activamente el léxico maya, así como el orden fonético maya ejerce inluen-
cia sustancial en el habla español.

De tal manera, no resulta difícil imaginar que uno de los problemas


de la lectura de los textos jeroglíicos antiguos es la fuerte alteración sufri-
da por la lengua (sí ésta se conservó y es conocida) en comparación con
el estado en que se encontraba, en primer lugar, en el momento de la ins-
cripción del texto, y en segundo, en el período de formación de la escritura
jeroglíica. Esto no debe ser olvidado ya que en la antigüedad la escritura
tenía signiicado especíico y servía, como se suele decir, a los intereses de
la cúspide gobernante. Sin embargo, el Estado necesitaba no únicamente
inscripciones sobre la transmisión del poder, lo cual condicionó deinitiva-
mente el surgimiento de la escritura. Las inscripciones de fenómenos astro-
nómicos y meteorológicos en gran medida servían al calendario agrícola y
económico-administrativo. Los textos médicos y rituales, las instrucciones
para los grupos sociales, incluyendo los agricultores, concernían a todas
las capas de la población. La escritura se encontraba bajo el casi exclusivo
control de los sacerdotes. La religión, como una de las áreas más conserva-
tivas de la vida, imprimía su huella tanto en la severa reglamentación y el
tradicionalismo, como en la escritura.

Los textos se componían en concordancia con los cánones que se


habían formado casi en la época olmeca, es decir, en el amanecer de la
escritura mesoamericana. A veces el léxico pertenecía a la capa arcaica
y posiblemente no se comprendía claramente, como por ejemplo, es muy
poco lo que se puede comprender en la liturgia ortodoxa rusa contemporá-
nea. Por la misma causa, en los años 60 del siglo pasado, en el Concilio de
Vaticano una de las principales discusiones era sobre “La constitución de
la lengua litúrgica” en la Iglesia católica. En adelante las misas empezaron
a ser celebradas ya no en latín, sino en las lenguas nacionales contempo-
ráneas. Por consiguiente, la lengua de muchos textos jeroglíicos mayas
no solo pertenece al estrato antiguo, sino en mucho también es arcaica lo
cual deberá ser tenido en cuenta obligatoriamente durante el trabajo con
los textos.

258
El nacimiento de la escritura fonética en Mesoamérica se fecha mu-

- Galina Ershova -
cho más temprano que la época postclásica de creación de los Códices
mayas conocidos. Los primeros vestigios de la escritura tienen fechas del
principio de nuestra era, y a mediados del primer milenio esta escritura ya
era un sistema desarrollado que inclusive tenía variantes locales propias.
La escritura maya tenía sin embargo un pariente genético – la escritura
de los zapotecas difundida en Oaxaca. Según testimonia el análisis de las
muestras, la escritura mesoamericana, en forma de la llamada epi-olmeca
y sus variaciones, se formó aún antes de nuestra era, existiendo en el te-
rritorio de los olmecas, sirviendo a una lengua que ni siquiera era afín a
la lengua maya. Estos testimonios escritos no son muchos, pero permiten
realizar la labor en el área de la investigación del origen de la escritura
mesoamericana. En lo que se reiere a la lengua maya, no se debe olvidar
que los lingüistas reconocen como fundamentada la reconstrucción de una
lengua que no rebasa los 3000 años.
1

PROTOMAYA
época

2500 a.C.

A B
2000 a.C.

1500 a.C.
B1 B2

1000 a.C.

C D E F G H
500 a.C.

0
I J K L M  P

U
500 d.C.
S T V W 
Z
Y
1000 d.C.
Q
R
1300 d.C.
ixil

quiche
uspantec
huastec
chicomuceltec chol chuj tt
chontal tojolabal kakchichel
yucatec
lacandon chorti kanjobal kekchi
cholti jacaltec u t
t aguacatec
m u t t mam
t t m t  t t u mm
mocho (acatec) pocomchi

259
- Epigrafía Maya -

lenguas mayas
lenguas mayas época de Etapas antes de bifurcación época de
modernas formación formación
chicomuceltec 1250 A 2250 a.C.
uastec 1250 B 2250 a.C.
Yucatec 1300 B1 1550 a.C.
acandon 1300 B2 1550 a.C.
I a 1300 C 950 a.C.
opan 1300 D 950 a.C.
Chontal E 950 a.C.
Chol 950 a.C.
Chorti 950 a.C.
Cholti 950 a.C.
eltal 550 I 100 d.C.
T l 550 100 d.C.
Tojobal 350 K 100 a.C.
Chuj 350 100 a.C.
acaltec 1250 500 a.C.
Kanjobal 1250 N 500 a.C.
mocho(acatec) 1250 O 250 a.C.
oto ntlec 1250 P 250 a.C.
Teco 450 Q 950 d.C.
am 450 R 950 d.C.
Aguacatec 350 550 d.C.
Ixil 350 T 550 d.C.
Kakchichel 1000 350 d.C.
T ujil 1000 350 d.C.
Quiche 1000 150 d.C.
antec 1000 X 150 d.C.
Kekchi 1000 Y 150 d.C.
spantec 1000 Y 150 d.C.
Pocomam 1000 Z
Pocomchi 1000 Z

Tras observar la tabla de lenguas de la familia maya–quiché, ima-


ginen, ¿Qué cambios debe experimentar cualquier lengua en más de 2 mil
años de su desarrollo? ¿Cómo eran el idioma ruso o el español 500, 1000 o
1500 años atrás?

¿ Y en qué se convirtió el latín en los dos mil años que transcurrie-


ron entre el año 500 a.C. era y el 500 d.C.? Como es sabido, el latín como
lengua viva desapareció, sirviendo de base para el surgimiento de otros
idiomas que conforman el amplio grupo de lenguas romances. Pero, inclu-
sive el italiano, al parecer descendiente directo del latín, no siempre está en
capacidad de entender a su abuelo. Al mismo tiempo, la lengua de Roma
antigua, mucho tiempo después de haber dejado de ser hablada, durante
más de mil años continuaba existiendo en calidad de lengua universal de

260
la ciencia, la cual era utilizada por una casta de cientíicos europeos, del

- Galina Ershova -
todo comparable con una comunidad cerrada de cientíicos-sacerdotes de
los Estados de la América precolombina.

Inscripciones en un trono

De tal manera, no es muy difícil suponer que la lengua de la escritura


maya, inclusive para la versión hablada, era en cierto aspecto arcaica, que
a veces se hacía necesario acomodar a las necesidades de la lengua con-
temporánea (para el período clásico). De aquí resulta evidente que hubiera
sido demasiado presuntuoso crear la reconstrucción “inal” de la lengua
maya de la primera mitad (¿o de antes?) del primer milenio de nuestra era.
Además, ¿Quién puede conirmar lo correcto de tal reconstrucción?

A propósito, problemas análogos existen y en relación en la, al


parecer estudiada y nunca olvidada lengua latina. En virtud de que esta
lengua se utilizaba activamente en el transcurso de los siglos, creándose
inclusive dos variantes paralelas: vulgar y cientíica, inclusive hasta el úl-
timo tiempo se discutía la cuestión: ¿Cuál de las dos variantes fonéticas
se debe utilizar en la lectura de los textos latinos? Actualmente, la escuela
considera
cientíica rusa considera que laque
letra ‘c’ delante de las vocales cerradas (e,
ar como
i) se deben pronunciar como [[ʦ], m
], mientras que en los servicios religiosos
en Occidente continúa sonando
onando a la ma a la manera como
italiana como [[ʧ].]. La
Lexisten-
cia de una u otra variante tiene su fundamento y evidentement
evidentemente sería un
absurdo mantener discusiones acerca de la universalidad de cualquiera de
de cualquiera d
las variantes. Al mismo tiempo, al aceptar lo convencional de la lectura en
latín, la comprensión de los textos representa trabajo especial.
Los especialistas en escritura jeroglíica china aún en el siglo ante-

261
- Epigrafía Maya -

pasado se detuvieron ante un problema parecido: ¿En concordancia con


la fonética de qué dialecto leer los textos antiguos? Sin embargo, al com-
prender lo vano de la discusión sobre este tema, llegaron a la conclusión
de adoptar una lectura convencional de los jeroglíicos que concordará con
las lenguas más difundidas.

Basándonos en analogías históricas, Yury Knórosov había decidido


realizar algo parecido en el estudio de la cultura maya, es decir, adoptó la
fonética de la lengua yucateca del período colonial como base para la lectura con-
vencional de los textos jeroglíicos. El mayor argumento para él era el hecho
de que los Códices mayas tenían su procedencia yucateca, además la ma-
yor cantidad de diccionarios coloniales también pertenecían a esta región
maya. La adopción de la lectura convencional no contradice en nada y no
molesta la realización de construcciones fonéticas, ni la investigación de las
alteraciones y otros fenómenos lingüísticos internos.

Se debe señalar que en la lingüística existen sus propias reglas de re-


construcción de las formas del idioma según las cuales, los fenómenos más
antiguos de preferencia se conservan en la zona periférica (o en la aislada),
encontrándose aparte del centro de surgimiento de la lengua. El lingüista
Norman McQuown destacó varias zonas de toda el área maya-quiché en
donde se conservó el mayor número de formas arcaicas. Estas zonas for-
man un singular triángulo: huastecos – yucatecos – altiplano guatemalteco.
Asimismo fue señalado que en Yucatán fue en donde más se conservó el
léxico arcaico, mientras que los componentes fonéticos y gramáticos arcai-
cos se conservaron más en la región del Altiplano guatemalteco.

La cantidad de vocales y consonantes en lenguas y dialectos maya


casi no varían y es de 35 consonantes y 10 vocales. Para las vocales es pro-
pia la oposición por duración.
Así, la lengua maya tiene la siguiente composición sonora: 5 pares
de vocales que se diferencia por su duración:

а о u е i
ā (aa) ō (oo) ū (uu) ē (ee) ī (ii)

262
En la escritura aparecen representados únicamente 5 signos que

- Galina Ershova -
transmiten las vocales:
(K244)

(K256)

(K170)

(K374)

(K495)

La duración, cuando está señalada, se transmite con la conirma-


ción de la vocal.

le-e
(337—374)

A nivel del léxico la diferencia entre las vocales normales y prolon-


gadas tenía signiicación. Por ejemplo:

eb “escalera” - eeb “niebla”;


kak “retoño” - kaak “fuego”;
och “zarigüella” - ooch “comida”
cham “muerte” - chaam “famoso”
mu “lechuza” - muu “rizo”

Para el sistema consonántico (24 consonantes) es característica la


oposición simples-glotalizadas. No hay oposición sonoras-sordas, como
existe en ruso u español. En la antigüedad existía el sonido [ng], que en
las lenguas más tardías dio los sonidos n / h. También existía (y todavía se
conserva en algunos dialectos) el sonido [ķ].

263
- Epigrafía Maya - todavía se conserva en algunos dialectos) el sonido [ķ].

Labiales Dentales Alveolares Palatales Palatal- Velares Glotali-


alveolares zadas
Oclusivas sordas simples p t tz ch ķ k
Glotalizadas p’ t’ tz’ ch’ ķ’ k’
Oclusivas sonoras b
Semi consonantes v y
Fricativas sordas simples s sh h
Fricativas intensificadas y’ h’
Laterales l
Nasales m n
Alveolo-velar sonoro ng

Conforme a las posiciones se puede designar también la disposi-


Conforme
ción de a las mayas.
los sonidos posiciones se puede designar también la disposición de los

Es curioso que entre los mismos mayas inclusive el signo del habla
(t’an) K413 recordaba el dibujo de los órganos articulatorios de los manua-
les de fonética. Comparen con la imagen del inicio del capítulo.

158

La mayoría de sonidos se corresponden con el orden sonoro de las


lenguas vieja, nueva e inclusive contemporánea, que sufrieron las mayores
transformaciones en sus sistema fonético. Las fuentes escritas no permiten
identiicar la acentuación. Sin embargo, la presencia de textos poéticos per-
mite deinirlo como principalmente radical.

Los cambios de las vocales siguen las reglas lingüísticas generales


de la alteración.
a/i cham - kim “muerte”(viej.); vax-ac “ocho” - bix “octavo”
(viej.).
o/a bolay “iera” - balam “jaguar” (viej.).
u/a tzub - tzab “cascabel de serpiente”; ant. ch’um - viej. ch’am
“seno”, “madriguera”.
u/o ant. р.bu - viej. bo “don”; ant. mu – viej. mo “nube”.
e/i tem - chim “bolsa” (viej.); ant. ze-il - viej. zi-il “donación”.
i/e ant. ci-eh - viej. ceh “venado”; ant. ki-ix - [Link] “reemplazo”
Estaba difundida la sinarmonia (asimilación) de la vocal del suijo
por la radical:
yab “mucho” – yub-ul “gran cantidad”.

264
A juzgar por los textos coloniales era también característica la pér-

- Galina Ershova -
dida o la reducción de la vocal:

El preijo ah’ en los textos del período colonial existía en dos formas:
ah’ y h’. En la lengua moderna se ha perdido incluso la glotalización h. Du-
rante la lectura de los textos jeroglíicos nosotros indudablemente utiliza-
mos únicamente la forma ah’. Lo mismo se reiere al preijo ix, el cual logró
perder la i inicial. Reducciones análogas también afectaron a las partículas
auxiliares:

he > h “allá” (complemento de lugar);


ca > c “entonces” (partícula temporal);
ti > t “en”, “sobre” (preposición).

El surgimiento del llamado “saltillo” o síncopa (aspiración) en lu-


gar de uno u otro sonido ya fue señalado en la lengua maya vieja. Habi-
tualmente esto ocurría en situaciones de juntura de dos vocales cerradas
VCV-VCV.

En algunos casos la vocal felizmente desaparecía sin dejar huella,


como, por ejemplo, en la palabra cha-chac (cha[c]-chac) “muy grande”. En
otros casos, dejaba tras de sí el “saltillo”.

xib-pal – xi’pal “joven”


kak-nab – ka’nab “mar”

Según permiten establecer los textos jeroglíicos que están en nues-


tra disposición, en la escritura maya el “saltillo” no existía en calidad de
fonema independiente. Si Usted pregunta ¿Por qué la pérdida del sonido
se compensaba de tan extrañan manera?, se puede responder que: en la lin-
güística existen “regla de la conservación por cada lengua del modelo tipológico
inherente a esta lengua”. Por eso, la lengua maya, que contiene consonantes
glotalizadas, durante las transformaciones generó el esquema habitual de
“aspiración”.

La mayoría de consonantes no sufrió ningún cambio en el proceso


del desarrollo de la lengua. Pero, para ellas eran propias las alteraciones
comunes para todas las lenguas, siguiendo el famoso principio de “la me-

265
- Epigrafía Maya -

nor resistencia”.

Perdida de sonoridad
b/p’ ant. ab – viej. ap’ “quebrar”;
tz/z viej.. tzam / zam “perder”; tziit/ziit “saltar”.
Sustitución común n/m
n/m ant. in – viej. in-ah, imix “grano”; ci-nac - cimac “alegría ”;
mup’ - nup’ “escondido”;
Con el mismo deseo de simpliicación de los esfuerzos articulato-
rios son explicadas las frecuentes sustituciones recíprocas como:
t/n y m/p tum / nop - “intentar”

Tales alteraciones como t > ch, son característicos para todas las
lenguas, mientras que los tránsitos ch > k, t > k - son bastante únicos y
se explican por la presencia en la antigüedad de fonemas intermedios ķ и
ķ’, los cuales enmarañaron todo el cuadro de la comprensión de las trans-
formaciones fonéticas en la lengua maya. Sin entrar en detalles señalaré
que algo parecido sucedió con los dialectos latgalos de la lengua letona, en
donde también existía dicho fonema.

Como Usted comprenderá, al pasar de la lectura a la traducción de


los textos es indispensable tomar en cuenta todas estas alteraciones y trans-
formaciones, ya que, como recordarán, los textos fueron escritos en lengua
antigua, y todos los diccionarios fueron compuestos no antes del período
colonial, es decir, reconstruyen las formas de las lenguas vieja, nueva y
contemporánea.

Entonces, llegamos a ciertas conclusiones. El léxico arcaico está re-


presentado de mejor manera en Yucatán, mientras que la fonética, a juzgar
por todo lo está en el altiplano guatemalteco. Sin embargo, esta informa-
ción tiene mucha importancia, en primer lugar, para la reconstrucción del
idioma proto-maya, y prácticamente no tiene signiicado para la lectura de
los textos jeroglíicos ya que, históricamente (desde el desciframiento de
los Códices y las notas de Diego de Landa), se considera que las descrip-
ciones más detalladas se conservaron precisamente en el maya yucateco.
Como resultado de ello, precisamente esta lengua se hizo casi automáti-
camente pretendiente a la lectura de los textos antiguos. Indudablemente,
se pueden proponer y otras variantes para la lectura de las inscripciones.

266
- Galina Ershova -
Pero, surgen las interrogantes: ¿Qué variante regional elegir y, en qué pe-
ríodo centrarse? Es del todo evidente que actualmente no hay quien esté en
capacidad de proponer una infraestructura de investigación equiparable a
la lengua maya yucateca del período postclásico. Además, sea cual fuere
nuestra elección, cualquier lectura seguirá siendo convencional. Por eso, es
mejor seguir una sola tradición, siendo esta tradición la lengua maya de
Yucatán.

267
- Epigrafía Maya -
268
- Galina Ershova -

269
- Epigrafía Maya -
270
- Galina Ershova -
Capítulo 15
¿PODREMOS DISTINGUIR EL VERBO DEL SUSTANTIVO?
ACERCA DE QUÉ PECULIARIDADES DE LA LENGUA
NO SE DEBE OLVIDAR.

Este capítulo posiblemente les parecerá demasiado


fastidioso y largo. Como suele decirse, mientras más
nos adentramos en la selva - más serpientes y monos
aparecen. Sin embargo, nosotros no podemos dejar
de lado estos delicados temas ligados a la estructura
de la lengua. Según ya se había comentado en el ca-
pítulo dedicado al desciframiento, en la lengua maya
antigua se registra únicamente la presencia de morfemas monosilábicos de
cuatro tipos y al mismo tiempo, la composición de cualquier morfema no
podía contener más de tres sonidos:

V (vocal)
VC (vocal-consonante)
CV (consonante-vocal)
CVC (consonante-vocal-consonante)

1. V (vocal). La cantidad de estos morfemas es limitada de manera natural


y se corresponde con el número de vocales simples. En esto, por el mo-
mento no ha sido detectada la participación de vocales prolongadas.
а - este
i – hasta
e – huevo, allá
o - pluma
u - él, de él

2. VC (vocal-consonante) Este grupo tampoco es muy grande e incluye


cerca de 35 morfemas radicales (sin homónimos).
ab - campo
ak - lluvia
am - ola

271
ai - suijo
- Epigrafía Maya -

av - sembrado
ax - techo
eeb - niebla
ez - brujería
ek - estrella
el - suijo
et – y (conjunción)

3. CV (consonante – vocal) Este grupo tiene mayor representatividad que


el anterior. Incluye cerca de 50 morfemas registrados en los textos escritos,
por ejemplo:
be - camino
ni - rabo
moo – guacamaya
ma - no

4. CVC (consonante-vocal-consonante) inalmente, el grupo más amplio,


por lo menos para la escritura: incluye no menos de 140 morfemas. Al igual
que en los casos anteriores no se han tomado en cuenta los homomorfemas
(palabras que suenan igual, pero tienen diferente signiicado). Por ejem-
plo:

baac - hueso
naab - espacio
xul - animal
ch’up - mujer
lich - entonces

Naturalmente que las cifras presentadas son bastante convencionales y


el número real de morfemas, al igual que en cualquier idioma, es mucho
mayor. Con mayor razón sería prematuro hablar acerca del desvelamiento
total de todos los signos de morfemas de la escritura maya, pero la propia
correlación es muy característica.

272
En calidad de ejercicio, pruebe escribir seis ejemplos de cada caso,

- Galina Ershova -
en donde, tres ejemplos deberán contener vocal breve y tres – vo-
cal larga. Al mismo tiempo, piensen en qué caso Usted no puede
juntar un número de ejemplos suiciente y por qué razón.

No hay necesidad de recordar que la escritura maya es morfemo-silábica,


es decir, a cada signo le corresponde no una letra separada, sino una sílaba.
De tal manera, si Usted necesita escribir la palabra “once” buluc, ¿Qué
haría? Como si fueran cubos, Ud. empieza a formar la palabra con signos:
bu – en el alfabeto maya existe el signo que transmite tal sílaba; que por
transmitir la sílaba cerrada -luc. Sin embargo, no existe el signo que trans-
mite la sílaba luc, pero, en cambio existe el signo lu.

De tal manera, Usted ya tiene bulu, pero, ¿Qué hacer con c? En efecto,
en la escritura maya no existen signos que transmitan una consonante. En-
tonces, ¿Cómo se las arreglaban ellos? Quien vio con atención el manual
recuerda que la inscripción fonética del numeral buluc (once) ya lo había-
mos mencionado. También el escriba del Códice de Dresde utilizó para

transmitir la consonante – k el signo silábico K442, que se lee – cu.


Nosotros por in obtuvimos:
bu-lu-c(u).

Para ello se utilizaba únicamente una consonante, el signo silábico


despiadadamente no se leía.

Al hablar de la inversión y de la lectura invertida, nosotros ya nos


referimos a la tema acerca de cómo se deben leer las sílabas cerradas. Se
trata de lo siguiente. Cuando los antiguos mayas necesitaban inscribir una
sílaba fonética cerrada (CVC) que no tenía un signo morfémico especial,
ellos utilizaban dos signos que transmitían sílabas del tipo CV+CV. Ambas
vocales debían ser sinarmónicas, es decir, idénticas.
Por ejemplo:

El morfema chac puede ser escrito con un signo K324

273
- Epigrafía Maya -

Y podía ser escrito con ayuda de dos signos (dígrama)


K 600:165 cha-ca

Sin embargo, en este caso para el segundo signo funciona la ley de la lec-
tura inversa y por eso resulta:

K 609:165 inv. ch(a)-ac, es decir, nosotros obtenemos el morfema – chac.


Ahora, intenten ejercitarse. Consultando el catálogo, escriban con digra-
mas los siguientes morfemas monosílabos, y después compare su inscrip-
ción con la fuente original:

chel (arcoiris) ... ... D41,46a

kam (recibir) ... ... D1-2

tzul (perro) ... ... D69b

kuk (quetzál) ... ... D16c, P2, M110c

cuch (carga) ... ... D16a,b

Ahora examinaremos cómo dicha regla funcionaba en los trigramas es de-


cir, en las palabras que se inscribían con tres signos, que con frecuencia
eran formas verbales. Aquí funcionaba la misma regla según la cual la vo-
cal del último signo se concordaba con la vocal del signo de en medio, es
decir, preferentemente se elegían las sílabas con vocal sinarmonica.
El verbo chucah (capturar) se inscribía
K 821.165.446 chu-ca-haa

274
Tomando en consideración la ley de la lectura inversa se obtenía:

- Galina Ershova -
K 821.165.446inv. chu-c(a)-aah

Las palabras en la lengua maya, como Usted ya logró sentir, con


frecuencia son radicales puros. En las palabras compuestas el acento recae
sobre el morfema radical. Para la estructura gramatical es característica la
aglutinación de aijo, teniéndose elementos de polisintetismo. En su con-
junto, en las partes de la oración no existen indicios morfológicos y por eso,
las partes de la oración se diferencian por las funciones sintácticas y por su
signiicado léxico. Los radicales que corresponden a los morfemas no se
adaptan a ninguna clasiicación ya que, a nivel de la escritura morfémico-
silábica no pueden cumplir el papel de diferentes miembros de la oración.
La derivación (formación de palabras) en la lengua antigua se realizaba
con varios métodos:
Con aijo:

Yal Aparecerse yal-il Llegada


Och Llegar och-al Retorno
och-um Visita

k. ¡Pruebe escribir éste y los siguientes ejemplos con jeroglíi-


cos!

Transformación de palabras:
1. duplicación del morfema radical
king-il Gobernador king-king-il Gran gobernador
Chac Grande chac-chac Grandísimo
Xot Observador xot-xot Observador exacto
Too Limpio (puro) too-too Totalmente limpio (puriicado)
mu-p’i Fantasma, espectro mu-mu-p’i Fantasmas, espectros

2. incorporación:
cha-hun-been-tzil-aan único, convertido en bendito
um-naab-ah recorrió el espacio

275
- Epigrafía Maya -

3. composición
ah’ ch’a-p’i astrónomo
av-cu-il época de siembra
ch’up t’ac-vac gobernadora (que ascendió al trono)
ch’up-ch’ab ayudante

4. formación de fraseologismos estables:


chi-king occidente
ma-ho-el sur

Sustantivos. En la lengua maya antigua el sustantivo con frecuencia no


tenía indicios morfológicos y se determinaba según el signiicado léxico-
gramatical y por sus funciones sintácticas. Este podía aparecer haciendo el
papel de sujeto, predicado, de complemento o de predicado nominal.
Para designar los sustantivos animados o inanimados se utilizaban suijos
numerales:

-tul – con sustantivos animados. Por ejemplo:


h’un-tul chan – una serpiente (animada)
-p’e/i – con sustantivos inanimados. A decir verdad, por el momento no
han sido encontrados en los textos. Sin embargo, se puede presuponer su
existencia basándose en la lengua maya vieja más tardía:

p’el objetos inanimados


Pet campos
Petz’ cantos
Pec objetos redondos planos
p’iz partes, medida
p’e cul escoger parte

Categoría de género. En el antiguo maya esta categoría existía acaso


en estado embrionario. El género femenino era formado de manera des-
criptiva mediante la adhesión de la palabra ch’up “mujer”:

276
- Galina Ershova -
ch’up mujer, hembra (de animal)
ch’up-ch’ab ayudante
xa king-ch’up única señora
ch’up-ch’up cu mujer gobernadora

Y si la palabra ch’up no aparecía, ello signiicaba se trataba de los hombres.


Categoría de número. En lo fundamental se deine según el contexto
– si no hay indicaciones directas tales como numerales o palabras como:
mucho, abundancia, etc.
Indicio indirecto de plural podría ser el suijo–il:
haa-il “lluvias”
El enlace entre los miembros de la oración podía realizarse según
los siguientes métodos:
Con aijos. Por ejemplo, el posesivo (construcción genitiva) se ex-
presaba mediante la adición del preijo nominativo de tercera persona del
singular u-:
U-t’an-nga chan gran casa de la serpiente (topónimo – Yaxchilán)
u-poc-bi lugar de la puriicación
u-xul in-tox ch’up-ch’up demonio de la esposa del dios de la lluvia
u ch’up-ch’ab Chac Coh ayudante del rojo dentudo

Para la transmisión del posesivo el preijo u- podía combinarse con


el suijo -il. Sin embargo, este fenómeno aparece ampliamente representa-
do únicamente en la época preclásica y es muy raro en los textos clásicos o
en los Códices...
u-ka-ma nic-te-il Itz-am-cit-nga Recibe la lor Itzamná

La formación de sustantivos
suijos:
-ut (formación de palabras) och venir och-ut camino
-il (abstracto y generalizado) yal aparecerse yal-il Fenómeno
cu período cu-il período de tiempo

277
- Epigrafía Maya -

-ac (formación de palabras) xul ayudar xul-ac Ayudante


-al (fenómeno u objeto) tooc encender tooc-al Iluminación
och venir och-al Retorno
-ub (instrumento) toh chorro toh-ub Embudo
-ngal (posesión) in lluvia In-ngal señor de la lluvia
toh chorro toh-ngal señor del chorro
mu-ti presagio mu-ti-ngal señor del presagio

2. Con ayuda del preijo ah’ se formaban:


d. Sustantivos verbales:
Ah’ lab-chul-lab guerrera
ah’ ch’a-p’i recolector de observaciones
ah’ t’iz-ah gobernador

b. «participios denominativos (postnominales)»


ah’ ma-ho-el hombre del sur
ah’ hix-ngal señor del jaguar
ah’ ku-ngal heredero
ah’ haa-la-la portador del cargo del poder

3. duplicación de morfemas:
Um Señor (soberano) um-um Gran señor
Xot Observador xot-xot Exacto observador

3. combinación de morfemas:

kax zut verbo + sustantivo vértigo


zac ch’up sustantivo + adjetivo doncella
ch’up ch’ab sustantivo+sustantivo ayudante

278
- Galina Ershova -
5. Los sustantivos que frecuentemente se usaban en calidad de atributo, a
veces funcionalmente se transformaba en suijos caliicativos.
um/un ave ngi-un gavilán
te árbol chuch-ub-te retoños
nic-te lorecita

6. El suijo compuesto been-tzil:


Este suijo aparece es muy frecuente en los textos jeroglíicos. Su signi-
icado semántico se divide en dos partes integrantes.
Suijo -tzil indica la pertenencia de un objeto determinado a una u otra
categoría.
la-tzil Perteneciente a la categoría de señores (soberanos)
aac-tzil Aquello que puede ser considerado campo

Suijo-been indica que el objeto, la persona o el fenómeno corresponden a


su característica o estatus:
la-been Señor (soberano) digno de su nombre
aac-been Campo sembrado de manera debida
lab-been Guerrero que ha demostrado su dignidad
king-been Aquel que es digno de ser sol

De tal manera, el suijo -tzil-been puede ser traducido de manera descrip-


tiva: que tiene derecho a ser tal (ocupar el cargo) y que ha demostrado ser
digno. Pero, para simpliicarlo, este antiguo suijo se traduce como “ben-
dito”.

El adjetivo
Frecuentemente los adjetivos no tienen indicios morfológicos. El adjetivo
se identiica por signiicado léxico-gramatical, así como por las funciones
sintácticas y a veces, por el método de formación de palabras. Los adjeti-
vos se dividen en caliicativos y relativos.

En calidad de adjetivos pueden igurar los sustantivos, inclusive sin


adición de cualesquiera aijos. La categoría de género no se detecta entre

279
- Epigrafía Maya -

los adjetivos, así como la categoría de número.

Son conocidos muy pocos suijos de adjetivos de formación de palabras:

-itz (en los Códices) Chul-itz-um chab-ab Repleto de miel


-tun (en los Códices) zac-tun-te Árbol blanco

El grado superlativo se formaba mediante la duplicación del morfema:


chac grande chac-chac muy grande
poc limpio poc-poc muy limpio

El adjetivo en el papel de atributo se deinía según la posición en la oración,


estando delante del sustantivo. Por lo visto este indicio era el único.

Los numerales
La ailiación a los numerales se determina por su signiicado léxico-grama-
tical. Los nombres de los numerales se dividen en:
deinidos cuantitativos
indeinidos cuantitativos
ordinales
sustantivos con signiicado de numerales

En el sistema de cálculo de los mayas existían 11 morfemas especiales


que transmitían la cifra:
1. hun
2. ca
3. ox
4. cang
5. h’o
6. vac
7. uuc
8. vaz

280
- Galina Ershova -
9. bol-(on)
10. lah
11. bul-(uc)
20. haa

Los demás números eran derivados de estos once. En la composición


de la palabra bolon, “nueve”, entra el morfema radical bol- acompañado
por el suijo –on. (En las lenguas kekchí, pokomchí, kakchiquel y mame, el
suijo también tiene vocal sinarmonica: bel-eh). Los números del 1 al 10 per-
tenecen a la lengua maya arcaica ya que concuerdan en todas las ramas de
la familia maya-quiche. Los numerales 11 y 12 se diferencian por el modelo
de formación.
En el maya yucateco este modelo sigue el esquema:
9 + 2 = 11 (bol +ca = bol-ca),
pero en el proceso de acomodación lingüística entre las consonantes l y c
surgió una vocal intermedia, mientras desapareció la vocal inal: buluc.

La formación del numeral 12 seguía el mismo modelo:


10 + 2 = 12 (lah + ca = lahca)

En la lengua kekchi el esquema era diferente:


1 + 10 = 11 (hun + lahun = hunlahun)
2 + 10 = 12 (ca + lah-ung = ca (b)lah(hung))

El número nueve, ligado a los ciclos lunares, tenía especial signiicado


sagrado para los antiguos mayas. En la lengua, además de su uso principal
como cifra, el nueve entró en algunos giros fraseológicos:

bolon tz’acab eterno “muchas generaciones”


bolon pixan feliz “muchas almas”

A nivel de la lengua, la cifra “9” también tenía cierto signiicado espe-


cial: el suijo de clasiicación -pach se utiliza con los numerales solo del 9
al 19.
Para los numerales mayas es peculiar la presencia de una rica elección
de suijos clasiicatorios que caracterizan los objetos calculados. Eviden-

281
temente, este sistema de suijos surgió con el in de comprender correcta
- Epigrafía Maya -

mente los homónimos. Por ejemplo:


ox ti tres lorcitas? tres gavilanes?
ox-te ti tres lorcitas
ox-um ti tres gavilanes

Los suijos clasiicativos más antiguos proceden de los morfemas inde-


pendientes que transmitían los rasgos tipológicos que transmitían la medi-
da o el peso, por ejemplo:

naab palma de la mano


chi-naab distancia entre las puntas de los dedos meñique y medio
cu-ch(u) carga

Los pronombres
Los pronombres, así como la mayoría de nombres mayas, se reconocen
por su signiicado léxico-gramatical y las funciones sintáxicas. En las ora-
ciones estos pueden naturalmente ser utilizados en calidad de sujeto o de
complemento.
Se debe señalar que los textos jeroglíicos son bastante pobres en lo que
toca al uso de los pronombres, lo cual se puede explicar por una parte por
lo especíico de los textos, y por otra, por las particularidades de la lengua
de los textos. Por eso, podemos sacar conclusiones sobre el estado de los
pronombres en la lengua antigua maya únicamente en materiales más tar-
díos. Acera de ello testimonian las formas paralelas que se conservaron en
diferentes grupos de la lengua maya-quiché.

partículas pronominales, preijos pronominales partículas pronominales


indicadores de persona (según Knórosov) personales
(según T. Kaufman) (según T. Kaufman)
in 1 pers. sing. v/in 1 pers. sing. in 1 pers. sing.
‘a 2 pers. sing. a/v 2 pers. sing. at 2 pers. sing.
i 3 pers. sing. y/u 3 pers. sing. - 3 pers. sing.
c 1 pers. plur. ca 1 pers. plur. ong 1 pers. plur.

282
- Galina Ershova -
e 2 pers. plur. a 2 pers. plur. ex/ox 2 pers. plur.
ci 3 pers. plur. u/y 3 pers. plur. eb/ob/ab 3 pers. plur.

En los textos jeroglíicos con mucha frecuencia se encuentran únicamente


las siguientes formas:
u- Preijo pronominal de 3 pers. él, u-um “él, soberano”
sing. de él u-nich’ “su lluvia”
Pronombre posesivo de 3 pers.,
sing.
ca- Preijo pronominal de 1 pers. nuestro ca-la “nuestro señor”
Plural
-ba suijo pronominal relexivo -se ka-ba “llamarse”
(nombre),
zuu-ba “aparecerse”.
-i suijo pronominal indicativo Él, aquel chi-ix-i “lava”

Los verbos
En la oración maya los verbos son reconocidos por su signiicado léxi-
co-gramatical, por sus rasgos morfológicos y por sus funciones sintácticas.
A ellos les corresponde el papel de predicado. Los verbos, como es sabido,
pueden ser transitivos e intransitivos.
Los verbos podían ser utilizados en forma de conjugación personal, en
forma de ininitivo (sustantivo verbal) y en forma de participio (adjetivo
verbal). Cada una de las formas era formada con suijos especiales.

El sistema tiempos en la legua maya antigua incluía:


Pasado:
Preterito pluscuamperfecto
Preterito perfecto simple

Presente:
Presente continuo
Presente

283
- Epigrafía Maya -

Futuro:
Futuro imperfecto
Futuro perfecto

El sistema verbal de la lengua maya antigua era mucho más sencillo que
el de la lengua vieja y el de la nueva. En ese sistema no existían las conju-
gaciones y no se han detectado marcadores de personas, ni de número. En
los textos aparecen algunos suijos verbales:
-chab Acción corta terminada chum-chab molestar
tooc-chab encender
-tah Signiicado independiente “hacer” av-tah sembrar (hacer
sembradíos)
-tu Suijo formador de palabras, pac-ut(inv) mirada, mirar
verbos y nombres

En la lengua antigua existía la forma de Ininitivo como de sustantivo


verbal, que se formaba con ayuda de los suijos de prácticamente todos los
verbos. Al igual que el sujeto, el Ininitivo podía tener aijos de pronombres
posesivos.
En los textos iguran dos formas de Ininitivo: Ininitivo I (forma princi-
pal) e Ininitivo II (forma especial), el cual puede ser llamado Ininitivo in-
dependiente ya que en la oración siempre va acompañado de una palabra
determinativa. Los suijos del Ininitivo II jugaban el papel de formadores
de palabras.
-aan El mismo signiicado que tiene (en los textos
el preijo aan- con signiicado de Ininitivo. proféticos)
-chi /ci Servía para la formación tzub-chi-ngi
de Ininitivo II, coincidiendo con el “agrega”
sustantivo verbal y el adjetivo verbal.
-lich Forma el Ininitivo II (acción prolongada) h’e lich la “aquí fue
así como el participio, señor”
el morfema lich conservó signiicado
independiente.

284
Los participios con frecuencia también se asemejaban al sustantivo y

- Galina Ershova -
por sus funciones de aproximaban al Ininitivo II.
-ca Suijo de participio presente, voz kaz-ac “opositor”
activa y neutra (obstáculo)
h’un-ac “único”
-aan Suijo de participio presente de voz ca-aan “puriicado”
activa y neutra t’iz-aan “antes
gobernador”
-been Suijo de participio de voz pasiva tooc-been “quemado”
-in Suijo participio de pretérito xic-in-aah “que voló”
-um Suijo de participios sustantivados xoy-um-aan “que cierta
vez recorrió”

El método más productivo de formación de participios era la combinación


del preijo ah’ con un morfema radical.
Suijos para la formación de participios de tiempo presente:
-ang De verbos intransitivos y derivativo cha-ang “... viene”
de sustantivos chah’-ang “cielo”
-ngal De verbos intransitivos de acción inicial vac-ngal-chab “salió a
la tierra”

Suijos para la formación de participio pasado :


-haa/aah Presente y pasado de verbos transitivos chu-ca-aah
“capturó”
ngom-el-aah
“limpió”
-ngi Pasado y presente probable de verbos ach-xa-ngi “pasó a
intransitivos quedarse”
a-yal-ngi “allá
descendió”
h’el-ing-aah “llegó al
poder”
-ma Suijo arcaico para la formación de kax-ma “trajo”
pluscuamperfecto para designar una (M82c)
acción terminada hace mucho.

285
Suijos para la formación del futuro
- Epigrafía Maya -

-ngom Futuro obligatorio u-ngom-ul “habrá


venida”
xa-ngom “va a
gobernar”
-ba / ab Futuro y subjuntivo de los chum-ub le “será ubicado
verbos transitivos ahora”;
xa-bu ze-il “entregará
regalos”
-ez Futuro y subjuntivo de los verbos been-ez “que traiga ”
-te Futuro y subjuntivo de xoc-haa-te “tiene que ser
los verbos aplicativos venerado” (en el futuro).

Es fácil darse cuenta que el mismo índice puede ser utilizado para expre-
sar varias formas verbales. Estos suijos antiguos sirvieron de base para el
futuro desarrollo del complicado sistema de conjugaciones.
La categoría de aspecto suponía la ejecución de las siguientes acciones:

Inicial yax-ngal Empezar, renovarse


Prolongado he lich xoc-haa-te aquí fue venerado como se
debe
Rápidamente concluido Chum-chab colocar
tooc-chab encender
Repetitivo bolon yoc-te muchas veces viene
Hace mucho realizado kax-ma trajo

En la lengua maya la categoría de modo incluía:


Indicativo Expresa una acción real
Imperativo No está registrado
Subjuntivo Expresa una acción deseada. Según la forma
coincide con el tiempo futuro.

286
Adverbios

- Galina Ershova -
El adverbio transmite la característica de acción, estado o calidad. En
la oración se deinen según su signiicado léxico y sus funciones sintác-
ticas. En la oración los adverbios se utilizan con los nombres adjetivos y
los verbos. Los adverbios determinativos aparecen delante de la palabra
determinativa.

Determinativos cualitativos No se registran en los textos


Determinativos cuantitativos ba-nga “mucho”; lem “demasiado”
Determinativos del modo de la i “de tal manera”; et “conjuntamente”
acción
Circunstanciales de tiempo ca “después”;
tun “ahora”;
lich “entonces”;
le “entonces, he aquí”
Circunstanciales de lugar vaay “aquí”;
a “allá”;
ich “entre”;
o “allá” (lejos);
lem “adentro”;
h’e “allá”;
ti “allá, donde”;
ach “aquí”

En algunos casos, en calidad de adverbio circunstancial de tiempo se utili-


zaba la forma de participio: cit-aan (“estando adelante”) con signiicado de
“entonces, en lo sucesivo”.

Las partículas
Como partículas se determinan las palabras que expresan matices com-
plementarios u oraciones completas. Estas no tienen signiicado léxico
propio. Parecería que se trata miembros insigniicantes de la oración. Sin
embargo, en la lengua maya las partículas literalmente “dirigen el desile”.
No es sorprendente que en la lengua maya las partículas prácticamente no
se distinguían de los adverbios. Y si nos avocamos a los textos jeroglíicos,
entonces veremos que únicamente la partícula negativa ma puede con se-

287
guridad ser ubicada en su grupo. En los textos jeroglíicos no se señalan ni
- Epigrafía Maya -

partículas interrogativas, ni airmativas, lo cual no signiica que estas no


existían en la lengua de aquél período. El caso es que, en la lengua antigua,
y con mayor razón en las lenguas nuevas, el intenso desarrollo del sistema
de verbos tenía lugar sobre el fondo de la activa utilización de un compli-
cado conjunto de partículas.

Al mismo tiempo, en la lengua antigua se señala el uso modal de las


partículas.

Ngi Debe ser, posiblemente ngi-ch’um “posiblemente esposa”

La lengua antigua es rica en partículas demostrativas semejantes a los


participios. En primer lugar se trata de que, prácticamente, en calidad de
partículas demostrativas su utilizaban los adverbios a y h’e (he), traduci-
dos como “he aquí”. Por ejemplo, en la fórmula de reencarnación:

He-haa-ho, en donde he suple al preijo u-.


Lo mismo tenía lugar en los textos de los Códices:
he h’ot Itz-am-cit-nga “he aquí Itzamná recoge la cosecha”
u-h’ot H’un Lah P’e “cosecha H’un Lah P’e ”

En los textos de las vasijas polícromas procedentes de las regiones cen-


trales de Guatemala, frecuentemente, en calidad de introductoria aparece
la partícula indicativa a-. Sin entrar en detalles de la historia de la lengua,
únicamente señalaré que, según su signiicado, la partícula a- coincide con
la partícula he-.

a-em-nga Xa-ngom “he aquí desciende Xa-ngom”

Las preposiciones

Como es sabido, las preposiciones expresan las relaciones entre los


miembros de la oración y precisan sus funciones sintácticas. Por sus sig-
niicado, las preposiciones en la lengua maya son muy cercanas a los ad-
verbios y frecuentemente representan moformas de los mismos, es decir,
coinciden del todo con ellos.

288
- Galina Ershova -
ach sobre
ti en, para, por encima
et-aah con, junto
ich en, adentro
tang sobre, delante

En virtud de que nosotros ya conocemos algo de las partes de la oración


y de los elementos de la frase, entonces, llegamos a la conclusión de que:

El orden de las palabras en la frase maya es bastante estable:

predicado - sujeto;
predicado – complemento – sujeto;

En las oraciones personales el sujeto se encuentra delante del pre-


dicado, en aquellos casos cuando el sujeto antecede al predicado, esta recibe el
suijo pronominal indicativo -е.

El atributo se encontraba delante de la palabra determinativa;


La posición del complemento circunstancial no era ija;
La aposición se ubicaba después de la palabra a la cual pertenecía;

Para la lengua maya es característica la presencia de la llamada “cons-


trucción genitiva”, que expresa la relación de pertenencia. Esta construc-
ción se formaba con ayuda del preijo u- delante de la rección. Por ejemplo:
u kuch H’un-Lah-P’e «carga [del dios] H’un-Lah-P’e ». Si la relación entre
los objetos no es natural, entonces se agrega el suijo -il: u kaz-ac king-il
«del mal tiempo».

Se debe señalar que el orden de las palabras que existía en la lengua


antigua seguía conservándose en la lengua vieja, lo cual permite utilizar
activamente los ejemplos de los diccionarios y de los textos del período
colonial..

Aquí de apoyo ponemos algunos suijos rescatados para los textos jero-
glíicos:

289
“pájaro”. En algunos idiomas conserva su signiicado
- Epigrafía Maya -

um
independiente, aunque arcaico.
te “árbol”, “bosque”. El signiicado independiente se conserva.
tul “nudo de la ropa”. Se emplea para contar los seres vivos.
p’e “parte”, “pieza”. Se emplea (los derivados) para contar todo
tipo objetos inanimados. Muy productivo.
kaz “local”. Se emplea para contar los locales. El signiicado
independiente se conserva.
hek “bifurcación”. Se emplea para contar fragmentos de cuernos y
ramas. El signiicado independiente se conserva.
t’ul “línea del horizonte”, “zanja”. El signiicado independiente
se conserva.
tz’ac “descendencia”, “generación”. Se emplea para la cuenta de
hileras y series. El signiicado independiente se conserva.
mul “montón”, “amontonar”. Se emplea para contar los grupos.
El signiicado independiente mol ”pata”, “amontonar” se
conserva.
ul /uol Se emplea para contar los objetos en forma de bola.
Bal “cuerda”, “madeja”. El signiicado independiente se conserva.
Na “tapadera”. Se emplea para contar objetos aplastados. El
signiicado independiente se conserva.
chach “manojo”. El signiicado independiente se conserva.
lut / lot “gemelos”. Se emplea para contar los pares o parejas. El
signiicado independiente se conserva.
ch’u / t’u “moсho de pelo”. El signiicado independiente se conserva.
h’av partes del cuerpo, partes de un objeto destrozado.
Pac “párpado”. Se emplea para contar los seres vivos. El
signiicado independiente se conserva.

290
-tul suf. clas. para contar de objetos animados.

- Galina Ershova -
D24: H’un-tul-Chan “Una serpiente”
-tun suf. de adjetivos.
D60c: zac-tun “árbol blanco”
-ub posiblemente variante de suijo -ab.
M82b : ab-bu “que rompa”
D55a : ma-nga-bu “el que hace la profecía” (comp. viej. man-ab -
“agüero”)
-uch (chu) con vocal sinharmónica. suf. de sustantivos y adj.
nuc-uch “grande” (nohoch)
ot-uch “casa”. (otoch)
-um suf. muy escaso. suf. de participios frecuentemente sustantivados.
(viej.
cay-om “cantante”)
M94b ach-cha-um “el que posee la mujer”
xoy-um “el que visita”
-ut (-at) con vocal sinharmónica. suf. formativo de nombres y verbos.
D23a: ba-tu “poder”
D37: pac-tu (pac-at) “ojos”, “mirar”, “estar presente”, “presencia”.

A manera de conclusión del capítulo:


¡Intente escribir con jeroglíicos todos los ejemplos expuestos en el capí-
tulo leído!

291
- Epigrafía Maya -

cat Se emplea para los cuadrúpedos. Vasija con pies. Comp. na-cat
es animal acostado “sin patas”.
tzil “trozo de tela”. Para contar las telas. El signiicado
independiente se conserva.
ki / ch’iic “sangre”. Se emplea para contar las heridas.
paa /pak “golpe”. El signiicado independiente “golpear” se conserva.
tu /tu-cu “medida”, “montoncito”. Comparar tuc “medida de
granos”
lem Se emplea para contar el tiempo: “vez”. Precede los nombres de
los 20 días.
tem Se emplea para contar el tiempo: “vez”.
ti Se emplea para contar los años y períodos.
tzub “vértebra”. Se emplea para los objetos sumados. H’un-tzub yal
“una llegada más”.

POSTFIJOS

-tah suf. de verbos, con sentido independiente “hacer”, “dueño”. En maya


viejo no se distingue de -t-ah. Ej.: D22a. Ti-bu-tah : “aparecer”,
“aparecimiento”
-te. futuro de verbos. Procede de la combinación del suijo -et y suf.
demostrativo -e’.
D39 IX-och-te “quien llega muchas veces” (Bolon Yocte – planeta
Marte)
-te suf formativo de sust. en nombres de las plantas y objetos relacionadas
con madera.
poc-te : “quemar el monte”
nic-te : “lor”
-te suf. clasif. de numerales.
M106b: IX-te-h’a-h’a “nueve platos (de comida)”
-tem (ten) suf. clasiicativo “vez”
-ti suf. clas. de numerales.
D31a: V-ti-tun “cinco aсos”

292
- Galina Ershova -

293
- Epigrafía Maya -
294
- Galina Ershova -
Capítulo 16
¿LES GUSTA ESCABAR EN LOS
DICCIONARIOS?

PECULIARIDADES LEXICOLÓGICAS
DE LA LENGUA MAYA ANTIGUA

Es necesario señalar con tristeza que nuestros cono-


cimientos en el área del antiguo léxico son bastante
limitados lo que se debe a los tipos especíicos de los
textos jeroglíicos que llegaron hasta nosotros. Entre
éstos por el momento no se han descubierto ni nove-
las, ni relatos - y lo que tenemos a nuestra disposición
era creado bajo el severo control de los sacerdotes.
Sin embargo, de todas maneras se pueden destacar
básicamente tres grupos del léxico en los textos ma-
yas:
- léxico ligado al conocimiento de la naturaleza y el mundo en torno
al hombre;
- léxico ligado a la actividad económica y al desarrollo económico
de la sociedad;
- léxico ligado a la vida socio-cultural y religiosa.

El léxico del primer grupo es el más estable y tiene raíces históricas


sumamente antiguas. Las palabras de este grupo conservan parecido en
todas las lenguas de la gran familia maya-quiché.

El léxico del segundo grupo queda estable durante determinados


períodos, relacionados con los cambios en el carácter de la economía. Con
las transformaciones en la esfera de tecnologías y modelos económicos sur-
gen no solo nuevos fenómenos, sino también conceptos y palabras.

El más móvil resulta ser el léxico del tercer grupo. Cada cambio en
el desarrollo social conduce a la formación de nuevos estratos semánticos

295
- Epigrafía Maya -

y al rechazo de los desusados. Precisamente este grupo queda mejor repre-


sentado en los textos mayas conocidos.

Si se intenta correlacionar el contenido de los grupos destacados


con el aspecto gráico de los signos, entonces, se puede notar que las pala-
bras que forman parte de los dos primeros grupos, corresponden del todo
al mundo material - y por eso, están estrechamente ligados con los signi-
icados iniciales de los morfemas correspondientes, lo cual de una u otra
manera obtuvo su relejo gráico. Pero, las palabras del tercer grupo que
transmiten los fenómenos socio-culturales o religiosos, tienen que expre-
sar los conceptos abstractos, los cuales en la lengua y en la escritura son
transmitidos principalmente con la creación de homoformas. Como regla,
los signiicados de los morfemas de este grupo son secundarios y fueron
creados sobre la base de las transformaciones semánticas de ciertas formas
iniciales de morfemas registrados para el primer grupo.

MORFEMA SIGNIFICADO CONCEPTO ABSTRACTO


MAYA CONCRETO
“REPRESENTADO”
la cara señor
h’ol cabeza dirigente, jefe
t’an discurso orador, poderoso
t’ak cortar podio elevado, trono
baak débil cautivo
cit jabalí caudillo, deidad

El fenómeno de la homonimia, cuando una forma y sonido de la pa-


labra transmiten varios signiicados, puede ser considerado como lo más
característico para el idioma maya antiguo. En la lengua maya todos los
homónimos pueden pertenecer tanto a diferentes categorías gramaticales
como a una sola, a diferencia del inglés, también rico en homónimos, pero
en donde una palabra transmite diferentes partes de la oración.

Ferry – «transportación, pontón», y también – «atravesar, trasladar»;


toll – «tañir de la campana» и «sonar la campana», además, al igual que en

296
maya, da otro grupo semántico: toll – «arancel, recolección» и «recoger la

- Galina Ershova -
recaudación».

En maya los homoformas - homo morfemas, que transmiten tantos


sustantivos como verbos, son excepcionalmente frecuentes. Por ejemplo, el
morfema ca puede signiicar:

sustantivo – “pez”
verbo – “cortar”
adjetivo posesivo “nuestro”

La homonimia pertenece propiamente a la polisemia, que juega un


importante papel en la formación de palabras en antigüedad. Por ejemplo,
existía el morfema chah’ «cielo». En la medida del aparecimiento de las
características del cielo, tales como espacio, altura, se separaron los signi-
icados complementarios del morfema: los homónimos “plano” и “alto”.
Esta ligación lógica encontró su relejo también en la elaboración de un
conjunto de signos de la escritura. Para deinir la supericie inclinada - nix,
se utiliza el signo de “cielo”, volteado en 45°. Pero, el signiicado del morfe-
ma nix tampoco quedó sin cambios, del mismo surgieron las formas: “pen-
diente” (de montaña)”, “dar vuelta”, “inclinar”.

La antonimia existía indudablemente en la lengua maya antigua,


pero en los materiales de los textos jeroglíicos aparece representada bas-
tante pobremente. Existían dos métodos de aparición de los antónimos. El
primero es la designación de fenómenos contrapuestos.

zin estirado ach arrugado


em descender p’i subir
itz frío kaak caliente
chuch seco zul mojado

El segundo método es la formación de conceptos negativos con


ayuda de la partícula ma - “no”. Sin embargo, estos casos son registrados
únicamente en las fuentes del período colonial.

297
- Epigrafía Maya -

La sinonimia está bien representada en los textos mayas escritos


lo cual testimonia, en particular, el alto nivel del desarrollo de la misma
lengua. Las sucesiones de sinónimos transmiten matices y fenómenos pa-
recidos. Sin embargo, por el momento nosotros no podemos juzgar sobre
las peculiaridades estilísticas de la utilización de los sinónimos.

Milpa:
ab - milpa dividida en parcelas, av – milpa sembrada, aac - lote, coo-ol -
milpa.

Sembradíos:
kan – de granos, siembra, mo – grano de cosecha, in – grano para la germi-
nación, choo – grano de maíz, chu-in - sembradíos, cac - retoños, h’ot – reto-
ños germinados, chum – retoño recién germinado.

Vasijas:
cat-xam - trípode, chuu – vasija con pitorro, chum – para el hervor, luch,
hooch, cul, ch’ob – tazas; chob, lup, lac - platos.

Lluvia, humedad:
haa - agua, lluvia; hix - líquido; kab - humedad; tox - gotas, itz - rocío, eeb
- niebla, ak - aguacero, zul – viento húmedo, ku - tormenta, tuul - diluvio.

Fuego:
kaak, took – fuego; nutz – llama sagrada; ke – encender el fuego, il – quemar;
chuh - encender.

La fraseología. Los textos jeroglíicos de que se dispone muestran


que en la lengua los fraseologismos y las combinaciones de palabras esta-
bles eran utilizados activamente.

Entre los más frecuentes tenemos el fraseologismo kam nicte - “con-


traer matrimonio” o, literalmente, “recibir la lor”. En algunos capítulos
del Códice de Dresde (D15), inclusive podemos ver imágenes de deidades
sosteniendo en las manos una lor nic – símbolo de contraer matrimonio. El
texto permite entender que “reciben la lor” los jefes de las fratrías místicas
Yum Tzek e Itzamna. El matrimonio se menciona en el capítulo dedicado a
las ocupaciones de las mujeres.

298
Ahora, sin ver el Códice intenten escribir con jeroglíicos este fra

- Galina Ershova -
seologismo y analizar su contenido:

Ka-ma - inscripción fonética del verbo kam - “recibir”, -aan suijo de


participio de tiempo pasado. El morfema radical nic, está complementado
por el suijo -te y el suijo –il, que tiene el signiicado generalizador: u ka-ma,
nic-te-il. U- suijo posesivo, utilizado con los verbos; kan-aan nic-te – «el que
recibió la lor» (D12c,1,2,3).

ka-ma-aan nic-te-il - el que recibió la lor

Es necesario decir que los antiguos sacerdotes mayas no evitaban la


posibilidad de facilitar su vida, por eso, ya sea por cuestiones caligráicas
o por pereza, ellos a veces omitían el signo ma. Pero, esto, a su vez, se nos
presenta como una conirmación complementaria de que la combinación
de las palabras kam nicte en el período de inscripción de los textos ya era
un fraseologismo estable, conocido por todos. Así, por ejemplo, uno puede
decir la siguiente frase: “con mucho sentimiento repita “Padre Nuestro
que estas en los cielos...” y todos entienden que se trata del rezo mucho
más extenso, pero el texto completo se omite en el discurso común porque
todos (los cristianos) entienden de que se trata.

Resulta divertido, pero, en el siglo XIII, el fraseologismo kam nicte


no tenía ningún aspecto complementario expresivo y únicamente transmi-
tía el fenómeno de la realidad cotidiana:

kam nicte - “obtención de la esposa (cónyuge)”.

Sin embargo, en el período colonial, posiblemente no sin la interven-


ción de los misioneros, tiene lugar la reconsideración de este concepto y en
los textos de las profecías, por ejemplo, en el Chilam Balam, la palabra nicte
ya signiicaba “depravación” total.

299
- Epigrafía Maya -

Otros fraseologismos:
Combinación Traducción literal Signiicado
de palabras maya
itz eb escalera fría entrada al averno
u poc av lugar de puriicación una de las esferas del averno –
“purgatorio”
ho-chi entrada al agujero Averno
kax zut atar con vueltas da vuelta la cabeza en éxtasis
chac och-ut gran camino proceso de puriicación para la
reencarnación

Onomástica y toponimia. Muchos nombres de ciudades y locali-


dades (topónimos), así como nombres de personajes históricos mayas, los
cuales actualmente iguran en la mayoría de las descripciones cientíicas y
no muy cientíicas, son resultado de la creatividad ilimitada de los nume-
rosos viajeros, arqueólogos y cientíicos. Los topónimos son inventados
asimismo por los habitantes del pueblo moderno, los cuales a veces no
tienen ninguna relación con sus lejanos predecesores. La formación de los
nuevos topónimos para las antiguas ciudades tenía lugar de diferente ma-
nera:

A los centros mayas se les adjudicaban nombres hispanos: Palen-


que (empalizada), Caracol, El Mirador, la Muralla, No-te-metas, Peor-es-
nada, Piedras Negras, Altar de Sacriicios, etc.

A las ruinas se les adjudicaban el nombre del poblado más cercano:


Copán, Comalcalco, Mixco, etc.

Los nombres de las ruinas también eran inventados por la pobla-


ción local: Tikal – “allá en donde está la casa de piedra”. En principio, esta
forma es sumamente productiva y sigue el esquema siguiente: la preposi-
ción ti + el objeto.

Ti-maax “allá, en donde los monos”.


Ti-coh “allá, en donde los pumas”

300
También los arqueólogos inventaban nombres “mayas”:

- Galina Ershova -
Bonampak “muros pintados”
Kin-al “soleado”
Vaxac-tun “octava piedra”
Ux-mal “muchas (tres) colinas”

No se descarta que en algún lugar se conservaran los nombres an-


tiguos, pero es prácticamente imposible hablar de ello con seguridad. Sólo
los textos jeroglíicos permiten revelar los nombres mayas auténticos.

La ciudad conocida como El Naranjo en el período clásico tenía el


nombre Che-Hix - “Vado del Jaguar” o, “Muros del Vado del Jaguar”: Che-
Hix-Paa. Aparece asimismo el siguiente recordatorio: Che-Hix-Lee - “Alre-
dedores del Vado del Jaguar”.

Lo más probable es que el nombre de Tikal era Bal Mul - “Colinas


del Jaguar”.

Yaxchilán se denominaba U T’an-nga Chan - “Gran Casa de la


Serpiente”.

Existe la leyenda sobre los “emblemas” de las ciudades mayas, cier-


tos jeroglíicos que supuestamente transmiten los nombres de las ciudades.
Esto se debe a los iniciales trabajos de Henric Berlin quien fue primero en
distinguir que en las inscripciones de cada ciudad maya aparecen ciertos
grupos de jeroglíicos que se repiten frecuentemente. Sin embargo, con la
posterior lectura completa de los textos, los “emblemas” resultaron ser
nada más que los suntuosos títulos de los gobernantes de las Ciudades-
Estado mayas. Así se explicó la presencia repetida regular del determi-
nado título ‘ grupo de jeroglíicos - en una u otra ciudad. Al mismo tiempo
es de notar varios casos cuando los llamados “emblemas” de una ciudad
fácilmente aparecen en las inscripciones de otras – justo por la razón del
léxico reducido para los suntuosos títulos de la élite gobernante.

Con los nombres también no todo es tan sencillo. Los mayas cam-
biaban sus nombres hasta cuatro veces durante la vida. Al principio el niño
tenía el paal kaba – “nombre infantil”. Por el momento, en los textos no

301
- Epigrafía Maya -

hemos encontrado tales nombres. Después del “bautizo”, a los adolescen-


tes, antes de que contrajeran matrimonio, eran llamados por el “nombre
paterno”. Pero, la etapa más importante en la vida de cada maya era la
adquisición del naal kaba - “nombre materno”. Precisamente este nombre
establecía el parentesco sanguíneo. Sin embargo, en los textos con mayor
frecuencia se encuentran apodos, nombres de guerra y títulos. Estos eran
adquiridos por hombres y mujeres en la medida en que iban realizando
hazañas personales en bien de la opinión pública.

El “nombre materno” del gobernante de Yaxchilán:

Ngi-un Bol - hijo de la Gavilana y el Jaguar (hijo de la mujer del


linaje del Gavilán y del hombre del linaje del Jaguar). La sola presencia de
tal nombre indica que su posesor estaba casado.

Pero, el jefe militar de esa misma ciudad no tuvo el honor de ser


nombrado con sus nombres gentilicios en el texto. A él lo llamaron según
su cargo: “Jefe militar del hijo de la Gavilana y el Jaguar”. Sin embargo, el
jefe militar enemigo fue llamado por su apodo de guerra: “El que amonto-
na cráneos”.

Los textos son especialmente ricos en apodos y títulos.


Zotz’ king-il - “Señor Murciélago” (apodo el gobernante).
Mo-Zon Lom - “Torbellino de dardos” (apodo de guerra de jefe mi-
litar)

Ah’-ngii May-o - “Gavilán-cazador” (apodo de guerra de jefe mili-


tar)

Ca ak-bal – nombre calendárico de un espía hecho prisionero, se co-


rresponde con el azteca Ome Calli (nombre calendárico del Dios Águila).

Can Ek –nombre de guerrero, conocido en calidad del nombre de la


dinastía de gobernantes de la ciudad de Tayasal en el siglo XVI.

Los apodos de las mujeres gobernadoras por principio se distin-


guían de los masculinos:

302
Chu’p-ch’up chum ek - “Mujer- maravillosa estrella”

- Galina Ershova -
Haa-ma chah’-been-tzil - “Digna del celestial amanecer”
Los apodos profesionales de los sacerdotes tenían su propia especí-
ica:
Chac Coh - “Roja iera”, por lo visto, “puma”.

El más rico resultó ser el grupo de los cargos administrativos.


ah’ cu-ngal dueño del período de dirección
ah’ bu-ix jefe (militar)
ah’ t’iz-ah gobernante (que mantiene el orden)
bu-ca-in Protector
ni-pay comandante
um-le soberano
ch’up- ch’up cu-aan esposa del gobernante
h’el-p’e gobernanta-jefa
xa king ch’up única ilustre mujer
ki-ix ngal gobernanta
king-king-il gobernanta superior
t’iz-aan quien fue gobernante
chac um-um gran soberano de soberanos
Cit jefe
Pay principal
xa pay-il comandante en jefe
ah’ haa-la-la funcionario (que porta el cargo)
he bu-ix jefe (de ciudad)
ma cu p’i que vela por el período de gobierno
pay ch’up gobernadora
h’e lich bu que otrora gobernó
t’ac vac en el trono elevado
ch’up t’ac-vac mujer en el trono elevada

303
- Epigrafía Maya -

ch’up-ch’up ik-been-tzil-aan respetada señora


kan-xa buh’-been tzil venerado único bendito

Tomen nota de los siguientes morfemas que se reieren a títulos


Cu Pertenece al período de gobierno.
Hel El mismo signiicado de período, literalmente “sucesor”,
en conjugación con pe – “principal”.
Bu Protección, defensa
t’iz Orden, organización
La Concepto neutral “señor”
Pay Llamar, conducir tras de sí,
Um Mayor, antepasado, padre (después la).
Cit Padre con matiz de “jefe”.
haa-al Cargo Administrativo, “que lleva carga”.
King, Gobernante supremo, inicialmente se aplicaba a los dioses

Ahora enumeraremos las principales ocupaciones mencionadas en


los textos:
Boh “que administra los poblados”
ka-la-il “defensor”
Bal “defensor”
u xul “lancero”
tzay “espía”
baac “prisionero”
ah’ baac (titulo) “prisionero de alto rango”
xul-il too-la “que devasta con lanza”
ah’ ch’a p’i “astrónomo”, literalmente “recolector de
observaciones”
och vitz ngui p’i xot-xot “astrónomo”, literalmente: “que se eleva a
la pirámide, observador exacto”

304
- Galina Ershova -
xul-ac ayudante”
ch’ab “ayudante”
a-haa-baac “que tomó prisionero”
tu-p’i - been tzil “digno guerrero”
bu-lu “invasor”

Y inalmente, nosotros hemos llegado a los epítetos a los cuales se


les concedía importancia exclusiva.

u chah’ Alto
Ngom-aan Impetuoso
kan-il Venerado
been-tzil benigno
chi-ti santo
xa-kan venerado, único
cha-hun único
Le digno (por status)
kal chaam ok ch’up señora hermosa misericordiosa
xoc tz’uuy respetado joven
kan-xa buh’-been-tzil venerado único bendito
kan-ang kaak-ut inapreciable llameante
ti-kaak-ma furioso

Si estos epítetos eran acompañados por el suijo been-tzil, entonces,


las cualidades enumeradas se multiplicaban muchas veces.

Ahora queda por dilucidar una pequeña cuestión: ¿De qué diccio-
narios disponemos nosotros para trabaja con los textos mayas? Este es un
serio problema para quienes gustan de escudriñar en los antiguos textos
mayas. Pero, si tener en consideración que dicho problema ya fue resuelto
por Yury Knórosov inclusive a mediados del siglo pasado, entonces no
dramatizaremos mucho la situación en el siglo XXI, cuando además de las

305
- Epigrafía Maya -

bibliotecas existen contactos no limitados por nadie, así como fotocopiado-


ras, computadoras y siempre, a la mano, Internet. Además, para nosotros
ya no es necesario copiar los diccionarios a mano como lo hacía el gran
descifrador en los años 50 del siglo pasado, ni fotograiarlos en la película
para después imprimirlos como lo hacían en los años 70 del siglo XX.
El único y pequeño diccionario en lengua rusa de la lengua maya es
el que apareció en el trabajo de Yury Knórosov “La escritura de los indíge-
nas mayas”. Este diccionario fue compilado sobre la base del Diccionario
de Motul y la gramática de Beltrán. Pero, a la fecha, como más cómodo (por
su contenido) debe por supuesto ser reconocido el diccionario Cordemex
editado en México en 1980, al cual Knórosov había dado el apodo “El Cor-
do” por su volumen y peso. Durante la compilación del “Gordo” el gran
investigador mexicano de la cultura maya, Alfredo Barrera Vásquez inclu-
yó en el mismo el léxico de 13 diccionarios de la lengua maya de Yucatán
de diferentes períodos. Estas, así como otras fuentes aparecen en la lista de
literatura del presente trabajo. Únicamente señalaremos que en las citas a
los diccionarios al pie de páginas comúnmente se utilizan las siguientes
abreviaturas:

Diccionario de Motul - (Mot.)


Diccionario de Pío Pérez - (PP)
Gramática de Beltrán - (Belt.)
Cordemex - (Cord.)

306
- Galina Ershova -

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- Epigrafía Maya -
308
- Galina Ershova -
Capítulo 17

¿ESTA LISTO EL TEXTO?


SAQUEMOS CONCLUSIONES…

Como ya se habrán dado cuenta (al llegar casi


hasta el inal), la lectura de los textos mayas no
es un trabajo puramente lingüístico en donde
al investigador no le interesa nada que salga
del marco de la lengua y de la epigrafía, así
como de las categorías relacionadas con la mis-
ma. Posiblemente a algunos inclusive les ha
causado irritación el aparecimiento de comen-
tarios etnográicos en un simple ejemplo lingüístico. Sin embargo, se debe
asimilar perfectamente que, para nosotros cada texto maya, por una parte,
se convierte en una especie de ventana que, como decía bromeando Yury
Knórosov, derrama una “luz opaca sobre algunos aspectos especialmente
oscuros” de uno u otro fenómeno de la cultura mesoamericana. Y por otra
parte, el texto maya para hacerse comprensible, atrae mucha información,
aunque a veces fragmentaria como mosaico, de la historia, mitología, et-
nografía, religión, cultura y de otras áreas de investigación, convirtiéndo-
se en una especie de esterilla en la cual se entretejen muchos fragmentos a
primera vista aislados, pero que en la realidad crean un lienzo armónico,
bello, de un valor excepcional.

Si en nuestras manos cae un texto dedicado a una victoria sobre los


enemigos, entonces nos veremos obligados a recopilar todos los conoci-
mientos que se reieren a los diferentes aspectos de las acciones de guerra
no solo de los mayas, sino también de los vecinos cercanos. La alabanza del
sacerdote astrónomo nos obliga a sumergirnos en la astronomía antigua.
Un breve recordatorio acerca de los períodos de gobierno o el cambio de
poder nos lleva a la reconstrucción de la historia política de las ciudades y
al estudio del sistema social de los mayas clásicos. La imagen de la lancha
que ilustra el texto será motivo para el estudio exhaustivo del tema de la
navegación así como del comercio. El tema de la profecía es un método

309
- Epigrafía Maya -

ideal para penetrar en el estudio de las prácticas del chamanismo, o nagua-


lismo, y el uso de psicodélicos entre los antiguos habitantes de Mesoamé-
rica. La alabanza de cierta bella dama esconde tras de sí el interesantísimo
tema del papel de la mujer en la sociedad maya. El recordatorio de los
muertos o de las deidades, infaliblemente nos conducirá al estudio de los
conceptos espirituales y religiosos de aquella lejana época e, inesperada-
mente, al conocimiento de la astronomía maya.

Pero, no únicamente el contenido del texto nos obliga a recolectar


materiales auxiliares. También pueden ser los métodos de organización y
de las peculiaridades de la composición de los textos.

Así, por ejemplo, los textos pueden ser “fascinativos”, siendo pecu-
liares las inscripciones en donde muchas veces se repiten uno-dos signos.

A diferencia de la escritura fonética, tales inscripciones eran com-


prensibles para todos y ejercían inluencia “fascinativa” dirigida a hacer
entrar a los espectadores en estado extático durante la celebración de los
actos rituales. Naturalmente, detrás de esto se encontraba una práctica es-
pecial de hipnosis masiva, utilizada por los antiguos sacerdotes.

Al crear los textos, los sacerdotes mayas trataban hacerlos ritmados.


Además, se conservaron modelos de textos poéticos e incluso líricos, los
cuales, por vez primera fueron descubiertos inscritos en las vasijas de cerá-
mica. Las vasijas polícromas se hacían para rito de la conmemoración y
por eso las inscripciones en las mismas como regla eran ejecutadas según
estándares canonizados. Sin embargo, algunas vasijas resultaron ser unas
sorprendentes excepciones: los textos de éstas eran estrictamente indivi-
duales y exclusivamente conmovedores. Lo peculiar de estas vasijas es que
están dedicadas a mujeres ardientemente amadas en vida.

Vasija polícroma. Sur de Campeche (600 - 900). [Сое 1973, № 27],


colección privada en Nueva York.

310
- Galina Ershova -
seis bloques de la inscripción que conforman la Fórmula de reen-
carnación están ubicados horizontalmente sobre las imágenes de la mujer
y del sacerdote. Debajo del primer bloque de la inscripción horizontal está
ubicada una columna vertical de cinco bloques.

Inscripción horizontal debajo del borde. Fórmula de reencarnación.

1. A. 812. 204 (Coe: х):24 ach - xa – ngi A quedarse pasó


2. B. 200.533 itz eb por la fría escalera
3. C. 171.573:390 u poc av al lugar de la puriicación
4. D. 1018.184 ch’up haa la que otrora fue esposa.
5. E. 322:330.390 lich xik-av Después voló al poblado
6. F. 282.321:896 lem ich ch’up Adentro de la mujer...

Escena palaciega. Inscripción vertical.

7. F1. 184.553:303 haa ki-um Para que sea el canto


8. F2. 230.512:749 (Coe:х) aan la ul hay llegada del
Soberano.
9. F3. 171.959:749 (Coe:x) u ngom ul Habrá llegada,
10. F4. 234.442:745 (Coe:x) a cu xot aquí estará a tiempo.
11. F5. 230.666 (Coe:x):303 (Coe:x) aan och-um Hay visita.

311
- Epigrafía Maya -

Escena palaciega

12. G. 230.666:352 aan och choo Entra la embriaguez,


13. H. 184.442. 352 haa cu choo está en la casa la embriaguez
14. I. 122. 177.352 tooc t’oh choo del chorro de fuego embriaguez.
15. J. 184.578.303 haa bu-um Tiene poder
16. K 254. 973:352 ti h’ol choo en la cabeza la embriaguez.

Comentarios al texto:

1. El morfema ach aquí tiene signiicado de “encontrarse”, comp. con len-


gua maya vieja ac-tal - “ubicarse”, “basarse”.
2. Bloque frecuente que aparecen tras el de introducción.
3. Ver bloque 24 en la vasija № 47.
4. El morfema haa aquí con signiicado de “ser”.
5. Ver bloque 5 en la vasija № 19 [Coe 1978].
6. Bloque semiborrado.
7. Ver en tzotzil ci-om-ah - “discurso ritual”, “canción”, “danza”.
8. Ver ul-iz literalmente “llegar”, “ocurrir” (М.).
9. El mismo morfema en otro contexto.
10. Ver xot - “tener lugar”, “ser”.
11. Morfema och - “llegada” con el suijo -um. Ver bloque 15,О en la vasija
№ 47.
12. Signiicado del morfema choo - literalmente “escándalo”.
13. El morfema cu signiica “casa”, “recinto”.
14. Morfema tooc – literalmente “ígneo”.
15. Morfema bu-um ver bloque 4, vasija № 19 [Сое 1978].
16. Ti - preposición frecuente; ver hool “cabeza”.

A diferencia de los cantos líricos orales anotados en los textos del pe-
ríodo colonial, que básicamente son fruto del arte popular, la inscripción
en la vasija está ejecutada por encargo especial, por no simplemente por un
escribano, sino, evidentemente por un poeta, lo cual una vez más testimo-
nia acerca del alto desarrollo de bellas artes en la antigua Mesoamérica.
Sea como fuere, ahora es conocido sin lugar a dudas que entre los mayas
existía no solo la ejecución rítmica de textos sino también verdadera poesía

312
con métrica silábica – textos ejecutados en troqueo. Así es la traducción

- Galina Ershova -
aproximada de la inscripción en su medida original:

Habrá canción. La embriaguez entró,


sacerdote llegará En la casa embriaguez
El vendrá Chorro de embriaguez -
estar aquí. Su poder
Él entró En la cabeza.

El contenido de la inscripción vertical se reduce a la transmisión


de la única informaciónón – la llegada del sacerdote, lo cual podráía ser
informado en dos palabras en un bloque jeroglíico. Pero, el poeta con una
audaz repetición de la idea de la llegada del sacerdote logró transmitir
cierta alarma de espera y solemnidad de lo que ocurría, y la última frase,
literalmente es un suspiro de alivio de que el sacerdote por in apareció.

Un estado de ánimo totalmente diferente es creado por el segundo


texto, una sensación de melancolía y desolación. En primer lugar este efec-
to se alcanza mediante repeticiones:

а) repeticiones fonéticas:
de cinco bloques el primero contiene dos morfemas con vocal radical о
(och, choo), el tercero - los tres morfemas con la vocal radical о (tооc, t’оh,
chоо), el quinto - de nuevo dos (hооl, chоо);

b) repeticiones léxicas - epifora:

el segundo y tercer bloques empiezan con el verbo hаа “presencia”, a


excepción del cuarto, todos los bloques terminan con sustantivos chоо
- “embriaguez”. Así es como el autor magistralmente utiliza diferentes
métodos para cumplir su tarea: la creación del texto conmemorativo que
releja el estado anímico de quien encargó el texto.

Para concluir, leeremos el texto maya observando todas las reglas


de elaboración y comentario del texto jeroglíico.

313
- Epigrafía Maya -

Vasija polícroma,, procedencia desconocida, supuestamente de Nebaj,


(600-900 d.C.) Galería H. Merrin en Nueva York. [Coe, 1973, № 26 (Kerr,
2352)].*

El tema de la pintura y del texto en dicha vasija son parecidos al tra-


ma de la vasija de Nebaj (Coe, 1978, № 19). Ambas vasijas están dedicadas
al mismo personaje histórico, al gobernante y jefe militar del Vado del Ja-
guar (Naranjo). La escena transmite el momento de captura de prisioneros
durante acciones de guerra.

Inscripción circular bajo el borde. Fórmula de reencarnación ***

1. A. 234.447 a-haa Allá él estuvo


2. B. 946.188-184 ligadura vaay-kan et-ah en compañía del
Espíritu-Caracol,
3. C. 171.657 (Coe: x) u maax del mono
4. D. 578 (Coe: 574) Bu-[um] en el poder.
5. E. 323.331:390 lich xik av Ahora voló al
poblado
6. F. 282.153. 896 lem ch’up*-ch’up adentro de la mujer
7. G. 24.[Link] ngi te-p’i-el quien antes fue
espectro,
8. H. 735.230 Ca-aan puriicado,
9. I. 259.792 o-ka [voló] hacia arriba [a
la tierra]

314
- Galina Ershova -
10. J. 289:458. 351(Coe:883) che-hix-paa de la Fortaleza del
Vado del Jaguar
11. K. 661 bоl Defensor
12. L. 162(Coe:326) diac. 865 boh! que regía los
(Coe: x) poblados,
13. M. 791.690-624.181 tich’ zotz’-king-il del Murciélago, gran
soberano,
14. N. 578(Coe:574).165:574 Bu-ca-in [y] protector,
15. O. 171.676 u xul lancero,
16. P. 620.181 kan-il venerado
17. Q. 151.914 céf. ni pay caudillo,
18. R. 93.363.471/578(Coe: Ah’ bu-[ix]-been- venerado jefe militar.
574) inv. tzil

La escena representada es análoga a la escena en la vasija № 19, Coe,


1978. A los retratos de los personajes les fueron impresos rasgos individua-
les. En el centro de la composición aparece el jefe militar, de pie, con una
lanza en la mano (ig. 4). Delante de él se observan tres guerreros enemigos
(ig. 1,2, 3) también con lanzas. Detrás de él se encuentra un guerrero (ig.
6) quien sujeta por la garganta y el cabello a un espía enemigo (ig. 5).

En la parte derecha de la composición (segunda escena) unos guerreros


(ig. 7, 9) conducen ante el gobernante, que se encuentra de pie con una
lanza (ig. 11), a dos prisioneros (Fig. 8, 10), sujetándolos por los cabellos y
la mano derecha.

A la izquierda de la escena se ubica la inscripción vertical:

19. S1. VII 509:405.509.405 dec. VII La mu-la El día VII Ah’au

20. S2. II 558 II Ak Ka Ak’bal,


21. S3. 805(Coe:237.867) tzay espía
22. S4. 447 haa se convirtió

315
- Epigrafía Maya -

23. S5. 171.326:320 u baac-ix en prisionero


24. S6. 171.500 u chah’ del alto
25. S7. 713лиг.:43 (Coe: x) mo-zon lom Torbellino de
Dardos
26. S8. 93.24:820(Coe: x) ah’-ngi may Gavilán-Cazador
27. S9. 256 -o [que captura
presa]
28. S10. 957.184 inv. ngom-ah impetuoso.

Fig. 1. Un guerrero noble enemigo sostiene una lanza con una insignia,
la punta hacia abajo. En la parte delantera de su turbante pende una cabeza
reducida y disecada (según M. Coe de un enemigo muerto) o máscara.
Fig. 2. jefe militar enemigo. Del turbante pende una cabeza y una guirnalda
de plumas que le llega hasta la cintura. En el extremo delantero del tapa-
rrabo aparece el mismo adorno simbólico que porta el co-gobernante en la
escena palaciega.

Fig. 3. Guerrero enemigo. En una simple túnica, una decoración de dos ra-
yas que se repiten. La misma decoración aparece en la insignia de la lanza.
En el turbante se distingue una cabeza de cocodrilo con las fauces abiertas.
El cuello está adornado con un collar con colgantes.

29. T. 254:282 ti lem bajo los golpes

Fig. 4 Jefe militar. En el sombrero (que recuerda el tocado de cabeza del


dios-guerrero Tox) en la parte de arriba aparece una cabeza momiicada
con el cabello suelto. A lo largo del cuerpo está trazada una tira como la
del dios de la guerra en los Códices. Del cinturón pende la cabeza de un
enemigo muerto. El extremo delantero del taparrabo está divido en dos,
con dos símbolos triangulares, en el extremo posterior también aparecen
unos símbolos.

30. U1. 171.500 U chah’ Alto


31. U2. 93.959:167 inv. ah’-ngom-ang impetuoso

316
- Galina Ershova -
32. U3. 676.181 Xul-il con lanza
33. U4. 642:509 (Coe:171) Too-la devastador,
34. U5. 93.24:820(Coe:x) Ah’-ngi May Gavilán-
Cazador
35. U6. 256 -o [que captura]

Fig. 5. Espía capturado, lleva su taparrabo con símbolos en los extremos


36. V1. II 558 II Ak Ca Akbal,
37. V2. 805(Coe:237.867) tzay espía

Fig. 6. Guerrero que capturó al espía. En la cabeza rapada aparece un mechón


rojo, en el cuello se ve un collar simple. En los extremos del taparrabo están
trazadas unas líneas onduladas que simbolizan la lluvia. Imágenes análo-
gas aparecen en el Códice de Dresde.

38. W1. 171.326:320 U baac-ix su prisionero


39. W2. IV 627 (Coe:620) Kang Ech’ [del guerrero] Kan Ek

Fig. 7. Guerrero noble conduciendo a un prisionero. Tiene una cinta en la


frente y sus cabellos rojos parados de punta, la cara está arrugada, además
está adornada con una excrecencia en la nariz.
Fig. 8. Prisionero.

Figo. 9. Guerrero conduciendo a un prisionero. El guerrero tiene el pelo


rojo erizado, un mechón de cabello pende sobre la frente, se aprecia la na-
riz encorvada. En el cuello porta un simple collar.

Fig. 10. Prisionero con taparrabo en el cual, bordados en las puntas, apare-
cen los signos 609 cha “pasar” y 641 too “limpiar”.

Fig. 11. El gobernante sostiene una lanza con símbolo y la punta hacia arri-
ba. En la cabeza tiene puesto un sombrero tejido de campaña, adornado
con lecos. La cara está arrugada. En la parte delantera del cinturón cuelga
una bolsita en forma de hoja.

317
- Epigrafía Maya -

40. X1. 171.500 u chah’ del alto


41. X2. 165:512 ca la nuestro señor
42. X3. 713 lig.:43 (Coe:x) Mo-zon Lom Torbellino de
dardos.

Comentarios al texto:
1. –18. La Fórmula de reencarnación coincide casi en su totalidad con el
texto de la vasija № 19 (Coe, 1978).

3. El segundo signo del bloque por lo visto es una variante del signo cefa-
lomorfo 657 (cabeza de mono).

4. Inscripción radical abreviada bu en lugar de bu-um, ver. Bloque № 9


(Coe, 1978- №19).

9. Morfema o-ka, viej. m. ok signiica “arriba”, «sobre algo». Comp. viej. yok
cabil «sobre la tierra», «en este mundo». (PP)

10. Inscripción radical che, maya viejo che-eh “vado”. Hix – una de las de-
nominaciones del jaguar. En el circumgrafo de abajo se repite un signo (un
signo evidentemente no parecido al 886), que representa una construcción
de piedra y que concuerda con el elemento principal del signo azteca tena-
mitl “pared”, «retén», lo cual corresponde al maya viejo - naa – “fortaleza”,
“muro de fortaleza”» (Cord.)

11. El signo 661 gráicamente representa la cabeza de un jaguar. Uno de


los signiicados del morfema bal/bol es “defender”, de aquí se desprende el
nombre común del jaguar como protector de los campos ante los animales
herbívoros.

12. El signo diacrítico 162 está inscrito como cifra III. Comp. Coe, 1978-
№19, bloque №16.

13. Uno de los signiicados del morfema tich’ “levantar”.

14. Uno de los signiicados del morfema bu-ca en maya viejo buc, es “ves-
timenta”, “manto”; buc-in-ah «cubrir, vestir”, por ejemplo: u buc-in-ah-ob

318
u tzotz-el u pol-ob-i [Knórosov, 1963, Crónicas históricas, p.51, p.79]). Los

- Galina Ershova -
signos bu e in en las inscripciones son prácticamente no se diferencian y en
el catálogo de Thompson aparecen bajo un mismo número T 501.

15. Uno de los muchos signiicados del morfema kan, en maya viej., kan es
“venerado”, “respetado”. Kan-il – adjetivo.

17. El segundo signo del bloque es un alógrafo cefalomorfo del signo pay (no
igura en el catálogo de Thompson). Comp. con maya viejo pay “llamar”,
pay-an: “primero, adelante”; pay-nii-ak-tah «conducir, proteger” (Mot.)

19. La fecha VII ah’-av cae en el primer día de la gran iesta de tres días.
Suijo de clasiicación mu-la-mu (decorativo simétrico duplicado) por lo co-
mún se agrega a los signos de los días. Comp. con maya viejo, mal – suijo
de clasiicación cuando se calcula el tiempo (Belt.)

20. En maya viejo Ca Akbal corresponde al azteca Ome Calli – nombre ca-
lendárico del Dios Águila en el aro de piedra del estadio para el juego de
pelota en Tepoztlán. En las inscripciones el águila es el ave de la belicosa
deidad Tox.

21. Es del todo evidente que en el texto fue utilizado el signo cefalomorfo
K805 tzay con ojo y círculo en la esquina inferior izquierda; en el signo
K821 chu, estos elementos no aparecen pero igura un círculo en la esquina
inferior derecha y dos trazos inclinados. El elemento mudo (signo incom-
pleto 237 te sin círculo al inal) entra en la composición de ambos signos,
805 y 8021, aunque en las variantes de escritura cursiva puede ser omitido.
En el catálogo de Thompson los signos simples están transcritos como liga-
duras T87.515 y T87.601.

22. El morfema haa aquí se utiliza como en el bloque 1 en su signiicado de


“ser”, “convertirse”.

23. Uno de los signiicados del morfema bаас “débil”, “prisionero”.


29. El morfema lem aquí aparece utilizado con el signiicado de “golpe”,
comparar con maya viejo lem “arrojar”, “asestar un golpe”. Sin embargo,
no se excluye que se tiene en cuenta el signiicado “ardiente” (reiriéndose
a una herida, a un dolor en el corazón).

319
33. El segundo signo del bloque – 509 (la volteado), ya que el signo 171 u
- Epigrafía Maya -

hasta el momento no ha sido detectado en tal posición.

39. En el bloque se entrevé el signo 620 (kan, maya viejo kan). Posiblemente
así está inscrita la variante incompleta del signo 627 ech’, maya viejo ek
“estrella”. En maya viejo Kan Ek es el nombre gentilicio, tribal de los gober-
nadores de la ciudad Tah-Itza (Tayasal) en el siglo XVI.

42. El primer signo en el bloque fue dejado pasar, ver bloque № 22 (Coe,
1978, № 19) y bloque № 25 (Coe, 1973, № 26).

* En el encabezamiento se proporcionan los datos generales referentes al


texto: lugar del hallazgo del texto, procedencia del objeto con el texto, fe-
cha de su elaboración, lugar en donde se encuentra actualmente, citas a las
publicaciones de la imagen según la cual se realiza la lectura.

** Adelante siguen, si se tiene, comentarios directamente relacionados con


la vasija examinada (al objeto, al texto o a la trama). Se da la característica
de la composición si el texto va acompañado de imágenes.

*** Después de esto, se inician directamente los textos, precedidos por una
corta cita de su lugar en la composición. La inscripción circular debajo del
borde superior de la vasija es, como regla, una Fórmula de reencarnación
estándar.

**** Durante la elaboración en la inscripción se observa el orden siguiente:


1. en la primera columna igura el número de orden del jeroglíico.
2. en la segunda columna se ubica la letra del alfabeto latino que designa
la posición de dicho jeroglíico en el espacio del texto. El orden A-B-C-D…
indica la sucesión de la disposición del jeroglíico horizontalmente, mien-
tras que el orden А1

А2
А2
А4

… transmite la sucesión en la columna vertical. De tal manera, la


inscripción puede ser inscrita en forma habitual: A-B-C-D… Es posible la

320
presencia de varias inscripciones separadas ejecutadas en columnas:

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А1- B1 С1
А2- B2 С2
А3- B3 С3
А4 ... С4
… С5

Si la lista alfabética resulta insuiciente para la designación de las
posiciones horizontales entonces, después de la indicación común el alfa-
beto se reanuda con apóstrofo complementario: А’, В’… D’1-D’2-D’3... A
veces el texto se inscribe en “esquina”, o sea, varios signos horizontales y
del último se desprende una columna:

А-B-C-D
D1
D2
D3

O, al contrario, primero la parte vertical del texto, y después la horizontal:

K1
K2
K3
K4-L-M-N-O

Tal marcación hace que para nadie sea ningún trabajo descubrir cual-
quier fragmento concreto del texto.

3. En la tercera columna se ubica la transcripción numérica del texto. Los


números corresponden al catálogo de jeroglíicos. Siempre se indica el ca-
tálogo según el cual se hace la cita (ver el capítulo sobre los catálogos).
Naturalmente, nosotros damos preferencia al catálogo de Knórosov publi-
cado en México y la numeración del cual igura en los anexos a este trabajo.

4. En la cuarta columna se ubica la lectura fonética por signos de los jero-


glíicos.

321
- Epigrafía Maya -

5. Se admite la presencia de cuarta columna, en donde se puede ubicar la


inscripción real del texto maya.

6. Por último sigue la traducción del texto maya al idioma ruso (a cualquier
otro idioma).

7. recordemos cuales son los signos convencionales que acompañan la ins-


cripción:

- los signos que se encuentran uno al lado del otro se separan con un punto:
<.>

Debajo del signo que se encuentra un nivel más abajo se ponen dos puntos:
<:>

Entre los signos inscritos uno en otro se coloca un guión:


<->

Variante céfalomorfa de grafema principal:

<cef.>,
y de igurativa
<ig.>
- Duplicación decorativa:
<dec.>
- Reduplicación:
<*>.
- Abreviatura:
<abr.>
- Ligadura:
<lig.>

- signo que no se lee - determinativo:


[…]

- El signo de diacrítica se acompaña del comentario <diac.>, y en el texto


maya se indica con el signo <!>

322
- La inversión se señala con: el signo </> delante del signo jeroglíico y la

- Galina Ershova -
marca <inv.> después del mismo.

La lectura invertida se señala con la marca


<[Link].>

Los signos desconocidos o reconocidos por otros investigadores


(Coe:х)

los elementos reconstruidos se encierran en paréntesis cuadrados:


[…]

***** Los comentarios se corresponden con el orden de los jeroglíicos en


el texto. En ellos se basa el reconocimiento de los signos, su lectura, sus
versiones de traducción.

Una muy corta conclusión

Así, nosotros hemos pasado un breve curso inicial de epigraista.


La escritura jeroglíica maya resultó no ser tan terrible y posiblemente, no
tan misteriosa como se había soñado. La lengua, como cualquier lengua, la
escritura, como cualquier escritura...

Ahora, lo principal: Usted se ha hecho posesor de la clave del mis-


terio de los textos mayas. Un poco de ahínco y perseverancia y, Ustedes
podrán saber lo que por el momento no sabe nadie…

¡Muchos éxitos!

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El uso de signos en las oraciones mayas está basado en un sistema morfémico-silábico, donde los jeroglíficos son combinaciones de signos que transmiten elementos gramaticales y semánticos, agrupados en estructuras desde monosílabos hasta pentagramas. Estos jeroglíficos no son simplemente ideogramas, sino que cada signo representa un fonema o una sílaba que a veces coincide con morfemas, lo cual determina su función dentro del texto . La escritura maya incluye signos "auxiliares" y "principales," los cuales se integran según su posición en un jeroglífico para formar complejos morfológicos . En contraste, la interpretación por epigrafistas ha introducido términos y clasificaciones como "aijos" y "signos principales," basándose en analogías lingüísticas erróneas que no consideran adecuadamente el sistema estructural del maya . Por ejemplo, la errónea división de Thompson al clasificar los signos en "prefijos" y "sufijos" en analogía con el inglés, sin comprender la naturaleza morfémica-silábica del idioma, afectó la claridad en la interpretación . Además, el énfasis en la interpretación individual de signos sin contexto ha limitado el avance en la comprensión coherente de los textos .

Los jeroglíficos representados en rectángulos ovalados, conocidos como glifos etiquetados, jugaban un papel fundamental en la escritura y la iconografía maya. Estos cartuchos o glifos servían para identificar nombres propios, especialmente de gobernantes, así como eventos significativos, lo que refleja su importancia en la escritura monumental. La escritura maya era una combinación de caracteres logográficos y silabarios, siendo capaz de transmitir tanto sonidos como significados a través de su uso . El referente iconográfico de estos glifos relacionadas con caligrafía sagrada y mágica la cual era entendida como un conocimiento especial reservado para la élite, especialmente los sacerdotes . Esto permitía un control sociopolítico y religioso sobre la información escrita, destacando en las inscripciones de estelas y otros monumentos ceremoniales .

El ciclo de 360 días, conocido como 'tun', se utilizaba principalmente para cálculos matemáticos, mientras que el ciclo de 365 días, 'haab', era para uso cotidiano. Cada año consistía en 18 meses de 20 días, más cinco días sin nombre, los 'vayeb'. En la cultura maya, los ciclos como el tzolkin o tonalamatl (260 días) y el ciclo de 52 años eran esenciales para calificar e interrelacionar eventos astronómicos, mientras que unidades mayores como los baktun y piktun (secuencias de siglos y milenios) ayudaban a estructurar la narrativa histórica y cosmológica .

Los signos numéricos mayas de puntos y barras presentan ciertas ventajas sobre representaciones como granos de cacao, conchas, o piedras. Estos signos permitieron un avance en la sistematización y comprensión de la escritura maya, facilitando la representación numérica y cronológica en contextos como la "cuenta larga" del calendario maya . Además, al utilizar signos matemáticos abstractos, los mayas pudieron desarrollar un sistema que no solo era posicional sino también más eficiente y menos dependiente del simbolismo concreto asociado a objetos físicos . Este avance supuso una mayor capacidad para fijar y transmitir información abstracta, como la que se representa en el uso de signos para el cálculo de ciclos astronómicos . Al tener un sistema morfemosilábico, los signos permitieron una escritura más compacta que no requería tanto espacio, lo que optimizó la escritura de textos ."}

El caso entre Knórosov y Thompson ilustra las tensiones en torno a los derechos de propiedad intelectual en la interpretación de los signos mayas. Thompson, con una postura dogmática sobre la interpretación de los signos, ejerció un control restrictivo sobre las interpretaciones aceptadas, invalidando muchas veces otros enfoques, como el de Knórosov, quien propuso un enfoque fonético demostrando que los signos mayas podían tener una interpretación silábica . Esta diferencia de enfoques resaltó la resistencia a nuevas metodologías y la protección de interpretaciones previas, como si fueran propiedad exclusiva de quienes las propusieron, algo que limitaba la evolución del campo . La insistencia de Thompson en que su interpretación prevaleciera, incluso frente a nuevas evidencias aportadas por Knórosov, muestra cómo las disputas personales pueden influir en el progreso de la investigación científica . Finalmente, el trabajo de Knórosov fue ampliamente reconocido internacionalmente y sentó las bases para una interpretación más precisa y democrática de la escritura maya .

El principal desafío que enfrentaron los investigadores al tratar de descifrar la escritura maya utilizando el alfabeto de Landa fue el error del escribano al transcribirlo, lo cual resultó en signos alterados e incomprensibles, sin correspondencia clara con los signos de los Códices mayas. La falta de revisión y precisión en el manuscrito de Landa complicó enormemente el proceso de desciframiento, ya que el "alfabeto de Landa" presentaba solo una pequeña parte de los signos mayas y algunos de ellos eran reconocidos incorrectamente, lo que llevó a rompecabezas indescifrables . Además, el escepticismo generado por textos críticos, como el de Valentini, contribuyó a la desconfianza general y el desinterés en el uso del alfabeto de Landa para descifrar la escritura maya .

En la escritura maya, la formación de palabras se abordaba mediante la transformación de morfemas y el uso de afijos. Se utilizaban homomorfemas, donde una palabra podía tener múltiples significados según el contexto. Por ejemplo, el morfema 'chah’' inicialmente significaba "cielo" y se expandió para incluir "plano" y "alto" a medida que se atribuían nuevas características al cielo . La composición de palabras incluía la aglutinación de afijos, con métodos como la duplicación de los morfemas radicales para intensificar el significado o la incorporación de varios morfemas en términos compuestos, como en 'ochal' para "retorno" . En la lengua maya, los morfemas se clasificaban en monosilábicos de diversos tipos como vocales simples, combinaciones de vocal-consonante y consonante-vocal . También había un uso significativo de elementos de polisemia, donde una forma y sonido podían simbolizar diferentes significados, lo cual era común en la lengua maya antigua ."}

El sistema de inscripción posicional maya fue fundamental en el desarrollo de los cálculos astronómicos y el calendario, ya que permitía a los astrónomos mayas seguir fácilmente ciclos temporales con una mínima necesidad de cálculos complejos. Utilizaban un sistema vigesimal en su numeración, que no solo facilitaba la representación numérica sino también se alineaba con los ciclos astronómicos, por ejemplo, al ajustar los múltiplos de 20 y 360 para reflejar los días del año solar sin requerir ajustes frecuentes por días complementarios . Este sistema estructuraba el tiempo en períodos como el año de 360 días, lo que lograba simplificar el seguimiento de ciclos más largos como el "baktun" de aproximadamente 400 años y la "cuenta larga" que permitía registrar eventos de larga data . Adicionalmente, al conectar de manera lógica los números con el ciclo humano (por ejemplo, basándose en la cantidad de dedos), los mayas lograron una integración fluida de las unidades temporales dentro de sus prácticas cotidianas y culturales, destacando su habilidad para manejar conceptos astronómicos avanzados a través de símbolos numéricos concretos .

Las limitaciones en el estudio sistemático de los signos mayas incluyeron varias dificultades. Primero, había inconsistencias en la catalogación de los signos, ya que algunos fueron ubicados dos veces bajo diferentes números y varios no fueron identificados . Además, Zimmerman y Thompson, quienes no eran lingüistas, emplearon un sistema incorrecto para dividir los signos en "afijos" y "signos principales", lo cual complicó la comprensión del sistema de escritura maya . La falta de un catálogo general adecuado y comentarios completos para los Códices también dificultaban el estudio, lo que provocó que muchos signos fueran mal interpretados o quedaran sin comprender . El estilo de letra alterado en las copias de los manuscritos también complicaba la identificación de signos con sus modelos originales .

El error involuntario introducido en la clasificación de los signos mayas fue la adopción del incorrecto sistema de división en "afijos" y "signos principales" por parte de Günter Zimmerman y seguido posteriormente por Eric Thompson. Zimmerman, sin tener formación lingüística, inventó denominaciones erróneas aplicando términos lingüísticos a elementos gráficos sin comprender correctamente el sistema de escritura maya. Esto llevó a describir los signos jeroglíficos desde una perspectiva morfológica inapropiada al considerarlos de manera similar a los prefijos y sufijos del idioma inglés. Como consecuencia, el catálogo desarrollado perpetuó conceptos incorrectos sobre la estructura de la escritura maya .

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