ARBOVIROSIS
Los virus transmitidos por artrópodos (arbovirus) y roedores representan grupos ecológicos
virales con ciclos de transmisión complejos en los que intervienen tales animales. Estos virus
tienen diversas propiedades físicas y químicas y se clasifican en varias familias. Los arbovirus
y los virus transmitidos por roedores se clasifican entre las familias Arenaviridae,
Bunyaviridae, Flaviviridae, Reoviridae y Togaviridae.
Los arbovirus son transmitidos por los artrópodos que succionan sangre de un hospedador
vertebrado a otro. El vector adquiere una infección de por vida a través de la ingestión de la
sangre de un vertebrado virémico. Los virus se multiplican en los tejidos del artrópodo sin
señales de enfermedad o daño. Algunos arbovirus se mantienen en la naturaleza por la
transmisión transovárica en los artrópodos.
Los virus individuales a veces se denominaban con base en la enfermedad que causaban (p.
ej., dengue, fiebre amarilla) o por la zona geográfica donde se aislaron inicialmente. Los
arbovirus se encuentran en todas las zonas templadas y tropicales, pero predominan en los
trópicos donde abundan animales y artrópodos. Las enfermedades producidas por los
arbovirus pueden clasificarse en tres síndromes clínicos:
1) fiebres de tipo indiferenciado con o sin un exantema maculopapuloso y por lo general
benignas.
2) encefalitis (inflamación del cerebro) a menudo con una tasa de mortalidad elevada.
3) fiebres hemorrágicas, también a menudo graves y mortales. Estas categorías son un poco
arbitrarias y algunos arbovirus pueden relacionarse con más de un síndrome (p. ej., dengue).
El grado de replicación viral y su lugar predominante de ubicación en los tejidos determinan el
síndrome clínico. Por con siguiente, los arbovirus individuales pueden producir una
enfermedad febril leve en algunos pacientes y encefalitis o una diátesis hemorrágica en otros.
E. Virus Chikungunya
Se trata de un alfavirus transmitido por mosquitos, miembro del complejo antigénico de virus
del bosque de Semliki. Reapareció en Kenia en 2004 después de varios decenios de ausencia
y causó brotes masivos de infección en India, sureste asiático y la región del Océano Índico.
El virus ocasionó un brote en Italia en 2007. Se informaron casos esporádicos de viajeros que
regresaron a Estados Unidos. En 2013 el virus de chikungunya logró establecerse en la región
del mar Caribe y se diseminó con rapidez. Desde el punto de vista clínico, la infección se
parece a la fiebre del dengue, pero es más probable que cause fiebre alta, exantema y dolor
articular grave; las infecciones asintomáticas son raras. No existe vacuna.
El nombre de chikungunya (que en swahili significa «el que se dobla») hace referencia a la
artritis paralizante que aparece en la enfermedad grave provocada por la infección por estos
patógenos. A pesar de que abunda sobre todo en Sudamérica y África occidental, esta
enfermedad puede extenderse a EE.UU. debido al retorno de su vector, el mosquito A.
aegypti.
DENGUE
El dengue (fiebre quebrantahuesos) se trata de una infección transmitida por mosquitos
causada por un flavivirus que se caracteriza por fiebre, cefalea grave, mialgias y artralgias,
náusea y vómito, dolor ocular y exantema. Una forma grave de la enfermedad, la fiebre por el
dengue hemorrágico o el síndrome de choque por dengue, afecta principalmente a los niños.
El dengue es endémico en más de 100 países.
Los virus hemorrágicos son el del dengue y el de la fiebre amarilla. El virus del dengue es un
importante problema mundial, puesto que cada año se producen hasta 100 millones de
casos de fiebre del dengue y 250.000 casos de fiebre hemorrágica del dengue (FHD). El virus y
su vector están presentes en las regiones central y norte de Sudamérica, aunque la
enfermedad no sea endémica en EE.UU. La incidencia de la FHD más grave se ha
cuadruplicado desde 1985. La fiebre del dengue también se conoce como fiebre
rompehuesos; los síntomas y signos consisten en fiebre elevada, cefalea, eritema y dolor de
espalda y de huesos que duran de 6 a 7 días. Cuando se produce un nuevo contacto con
alguna de las otras cuatro cepas relacionadas con él, el dengue también puede provocar FHD
y síndrome de shock del dengue (SSD). Los anticuerpos no neutralizantes estimulan la
entrada de los virus en los macrófagos, lo que activa los linfocitos de memoria T, provoca la
secreción de citocinas inflamatorias e inicia las reacciones de hipersensibilidad. Estas
reacciones provocan debilidad y rotura de los vasos sanguíneos, hemorragia interna y pérdida
de plasma, lo que da lugar a síntomas de shock y hemorragia interna.
FIEBRE AMARILLA
El virus de la fiebre amarilla es el miembro prototipo de la familia Flaviviridae. Produce fiebre
amarilla, una enfermedad aguda, febril, transmitida por los mosquitos en regiones tropicales
y subtropicales de África y Sudamérica. Los casos graves se caracterizan por disfunción
hepática y renal, además de hemorragia, con una elevada mortalidad. Con base en el análisis
secuencial, se han identificado por lo menos siete genotipos de virus de la fiebre amarilla,
cinco en África y dos en Sudamérica. Hay un solo serotipo. El virus de la fiebre amarilla se
multiplica en animales de muy diferentes tipos y en los mosquitos; se cultiva en huevos
embrionados, cultivos de células de embrión de pollo y linajes celulares, incluidos los de
origen de simio, humano, cobayo y mosquito.
Las infecciones de fiebre amarilla se caracterizan por una enfermedad sistémica grave con
degeneración de hígado, ríñones y corazón, así como hemorragias. La afectación hepática
provoca ictericia de la que se deriva el nombre de la enfermedad, aunque también pueden
producirse hemorragias gastrointestinales masivas («vómito negro»). La tasa de mortalidad
asociada a la fiebre amarilla durante una epidemia puede llegar a ser hasta del 50%.
ENFERMEDADES CLÍNICAS
El número de individuos infectados por alfavirus y flavivirus es más elevado que el de
aquellos que presentan síntomas característicos significativos. La incidencia de la
enfermedad por arbovirus es esporádica. La enfermedad provocada por los alfavirus suele
caracterizarse por un cuadro leve y síntomas de tipo gripal (escalofríos, fiebre, exantema,
dolores) que guardan relación con la infección sistémica durante la viremia inicial.
DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO
Los alfavirus y flavivirus se pueden cultivar en estirpes celulares de vertebrados y de
mosquito, pero la mayoría son difíciles de aislar. La infección se puede detectar por medio de
estudios citopatológicos, inmunofluorescencia y hemadsorción de hematíes de ave. Para la
detección y la caracterización se puede recurrir a la PCR-TI del ARN genómico o del ARN
vírico en sangre u otro tipo de muestras. Tras el aislamiento, el ARN vírico también se puede
distinguir identificando las «huellas» de ARN del genoma. Los anticuerpos monoclonales
frente a cada tipo de virus se han convertido en una herramienta muy útil para distinguir cada
una de las especies y cepas. Se puede utilizar una gran variedad de métodos serológicos para
diagnosticar las infecciones, incluyendo la inhibición de la hemaglutinación, pruebas de
inmunoabsorción ligadas a enzimas y aglutinación con látex. La presencia de IgM específica
o un incremento del título al cuádruple entre el nivel del suero de la fase aguda y el de la fase
convaleciente indica una infección reciente. En muchos casos la reactividad cruzada
serológica entre los virus limita la posibilidad de distinción de la especie vírica causante de la
infección.
TRATAMIENTO
Para las enfermedades provocadas por los arbovirus no existe otro tratamiento que no sea el
complementario. La forma más fácil de prevenir la diseminación de cualquier arbovirus
consiste en la eliminación de sus vectores y sus zonas de reproducción. Desde 1900, cuando
Walter Reed y cois, descubrieron que la fiebre amarilla se transmitía por el A. aegypti, el
número de casos se redujo de 1400 a ninguno en el plazo de 2 años simplemente con el
control de la población del mosquito. Muchos servicios de salud pública controlan las
poblaciones de aves y de mosquitos de cualquier región en la que existan arbovirus, y
periódicamente aplican pulverizadores para reducir la población de mosquitos. Una buena
medida preventiva es evitar las zonas de reproducción del mosquito vector. Existen vacunas
atenuadas frente al virus de la fiebre amarilla, y vacunas inactivadas frente a EEO, EEO
oriental y los virus de las encefalitis japonesa y de la encefalitis rusa de primavera-verano.
Estas vacunas van dirigidas a las personas que trabajan con el virus o que tienen riesgo de
entrar en contacto con él. Existe una vacuna atenuada frente al virus EEV, pero sólo para
animales domésticos. No se ha desarrollado ninguna vacuna frente al virus del dengue
debido al riesgo de estimulación inmunitaria de la enfermedad tras una exposición ulterior. La
vacuna frente a la fiebre amarilla se prepara a partir de la cepa 17D aislada de un paciente en
192 7 y cultivada durante períodos prolongados en cultivos tisulares de mono y mosquito,
tejido embrionario y huevos embrionados. La vacuna se administra por vía intradérmica y
genera una inmunidad para toda la vida frente a la fiebre amarilla, y posiblemente frente a
otros flavivirus que presentan reacción cruzada.