Nussbaum (Emociones Racionales y Justicia Poética)
Nussbaum (Emociones Racionales y Justicia Poética)
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Emociones racionales
-Bitzer -dijo el señor Gradgrind, abatido y miserablemente sumiso-, ¿no
tienes corazón ?
-La circulación, señor mío - replicó Bitzer, sonriendo ante la extravagan-
cia de esa pregunta-, no pod1ia llevarse a cabo sin un corazón. Ningún
hombre que conozca los datos acopiados por H a1Vey acerca de la circula-
ción sanguínea puede dudar que yo posea un corazón.
- ¿Está abierto a alguna influencia compasiva? -exclamó el señor Grad-
gJ'ind.
- Está abierto a la Razón, señor mío - respondió este excelente joven-. Y
nada más.
Charles Dickens, Tiempos difíciles
Nada más que la razón
La literatura está asociada con las emociones. Los lectores de
novelas, los espectadores de obras dramáticas, encuentran en
estas obras un camino hacia el temor, la congoj a, la piedad, la
cólera, la alegría, el deleite, incluso el amor apasionado. Las
emociones no sólo constituyen respuestas probables ante el con-
tenido de muchas obras literarias, sino que son inherentes a su
misma estructura, como maneras en que las formas literarias
solicitan atención . Platón , describiendo la "antig ua querella" en-
tre los poetas y los filósofos, lo vio con claridad: los poetas épicos
y trágicos cautivan al público presentando héroes que no son
autosuficientes, y que por lo tanto sufren profundamente cuan-
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JUSTICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES
do los ataca la calamidad. Formando vínculos de compasión e senas son maximizadoras racionales de la satisfacción". Sin de-
identificación, inducen al lector o espectador a experimentar fender este concepto de lo racional, justifica su propuesta de
piedad y miedo por el trance del héroe, y también miedo por sí extender el análisis económico a todos los campos de la vida
mismos, en la medida en que ven que sus posibilidades son simi- humana apelando a dicho concepto como si fuera una norma
lares a las del héroe. Platón comprendió que no era sencillo establecida, y como si aquélla excluyera todas las decisiones basa-
borrar de la tragedia estos elementos emocionales (para él obje- das en la emoción:
pues forman parte del género, de su sentido de lo que es
Importante, de una trama adecuada, de aquello que necesita ·Es posible suponer que las personas son racionales sólo o
é . l
reconocimiento como parte destacada de la vida humana. Para principalmente cuando realizan en merca-
desechar los elementos emotivos habría que reescribir la trama, dos y no cuando realizan otras actiVIdades de la VIda, tales
transformar a los personajes y reestructurar la naturaleza del como el matrimonio, el litigio, el delito, la discriminación y
interés que vincula al espectador con la narración (o falta de el ocultamiento de información? ( .. . ) Pero muchos lectores
narración, una vez que se la modifica lo suficiente) . sin duda considerarán intuitivamente que estas elecciones
Podemos. afirmar algo similar de la novela realista. Como ( ... ) se encuentran en el área donde las decisiones son emo-
afirma Dickens, esas novelas son narraciones acerca de las "espe- cionales, más que racionales.82
ranzas y temores humanos". El interés y el placer que ofrecen es
inseparable de la preocupación compasiva de los lectores por En otras palabras, podemos respetar las elecciones de la gen-
"hombres y mujeres más o menos similares a e llos mismos" y te como racionales en el sentido normativo sólo si podemos de-
por los conflictos y reveses que los acucian. Pero, si un amante mostrar que se adecuan al concepto utilitarista de
de la literatura desea cuestionar el planteo de Platón, que destie- racional y no reflejan la influencia de los factores emociOnales.
rra a los poetas de la república, debe defender las emociones y (Posner no nos ofrece una explicación de las emociones ni de su
su contribución a la racionalidad pública. relación con las creencias.) De acuerdo con esta concepción , las
También hoy es preciso defenderlas. El contraste que esta- obras como la novela de Dickens, que sugiere que ciertas emo-
Bitzer entre la emoción y la razón se h a vuelto lugar co- ciones pueden ser elementos esenciales en una buena decisión,
mun en nuestro discurso público, aunque su valor conceptual serían obras desorientadoras y perniciosas, "libros malos", como
quede enturbiado por una incapacidad para definir qué son las diría el señor Gradgrind.
emociones y por un equívoco entre el uso descriptivo y el uso Y esta denigración de las emociones no se limita a las obras
nor_mativo de "razón " y "racional". Bitzer da por sentado que la utilitaristas teóricas que tratan sobre la racionalidad pública.
razon se define de acuerdo con la concepción económica de De una u otra forma, desempeña un papel importante en la
Gradgrind, la que excluye elementos emocionales tales como la práctica pública. Consideremos, por ejemplo , la instrucción a
compasión y la gratitud. Luego este controvertido concepto se un jurado emitida por el estado de California. En la fase
utiliza sin más defensa, como si fuera una norma, de modo que se advierte al jurado que "no se debe guiar por el mero senti-
aquello que excluye se puede tratar como prescindible e miento, la conjetura, la compasión, la pasión, e l prejuicio, la
mcluso desdeñable: "Está abierto a la Razón, señor mío. Y nada opinión pública ni el sentimiento público". 83 Como demostró
más", se ufana Bitzer hablando de su corazón. el juez Brennan con gran cantidad de tanto los
Los herederos contemporáneos de Bitzer se apresuran a efec- les como los jurados suelen entender que dtcha
tuar la maniobra. Así, en su libro La economía de la justicia insta al jurado a desechar por completo los
( 1981) , Richard Posner, pensador que lidera el movimiento law les al tomar una decisión. En un caso representativo, se mfor-
and economics, comienza por anunciar que asumirá "que las per- mó al jurado que su evaluación de los factores agravantes y
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JUSTICIA POETJCA EMOCIONES RACIONALES
"no es una cuestión, creo, que deba guiarse por la que las emociones son "femeninas" y la razón es "masculina",
la compasión, la piedad, la cólera, el odio 0 nada presuntamente porque la mujer estaría más cerca de lo animal y
srm1lar, porque no es racional tomar una decisión sobre ese lo instintivo, más sumergida en el cuerpo.) Naturalmente, seme-
fundamento". El fiscal continúa: "Sería muy difícil eliminar por jante visión de las emociones induce a desecharlas de la vida del
completo ..nuestras emociones, tomar una decisión pura- ciudadano deliberante y del buen juez. Las fuerzas así descritas
·mente sracional . Pero esto ' añade ' es Jo que ha ra- un b uen parecen constituir una amenaza para el buen juicio, y su predo-
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JUrado.. Este proceso de eliminación excluiría, como arguye minio en el individuo pareciera cuestionar la aptitud del mismo
Brennan, los factores de evaluación compasiva para ejercer las funciones ciudadanas.
de la h1stona personal y el carácter del acusado que en 1"- Se utiliza un argumento muy diferente en las principales obras
d d · d" , rea 1
a son m _1spensables para llegar a un juicio racional sobre contrarias a la emoción de la tradición filosófica occidental. Ha-
una central de lo que tradicionalmente supo- llamos variantes de él en Platón, Epicuro, los estoicos griegos y
nen JUICios. Aclarar este contraste no examinado entre romanos y Spinoza. Estos filósofos sostienen una visión de las
la emoc1ón y la razón introduce pues una diferencia práctica en emociones que resulta incompatible con la visión que subyace a
el derecho.s_s la primera objeción, a saber, que las emociones están estrecha-
mente relacionadas con los juicios (en algunos casos, que son
idénticas a ellos). Así que la falta de juicio no es el problema. El
problema es que los juicios son falsos, y lo son porque atribuyen
Las emociones objetadas gran valor a personas y acontecimientos externos que no están
bajo el control de la virtud ni la voluntad racional de la persona.
Son manifestaciones, pues, de las limitaciones y vulnerabilidad
Para responder a_ la acusación de que las emociones son irracio- de la persona. El miedo implica el pensamiento de que en el
nales en _un sentido ?ormativo, y en consecuencia inadecuadas futuro pueden acontecer cosas malas e importantes que no so-
gmas la deliberación pública, debo ante todo precisar mos capaces de impedir. La pena implica el pensamiento de que
d1cha. acusac10n. Se han utilizado diversos argumentos contra las nos han privado de algo o alguien extremadamente importante;
emoCio?es, tod?s los cuales se expresan mediante el cómodo la cólera, el pensamiento de que otro ha dañado gravemente
generalizador termino En algunos casos tales argi. algo a lo cual atribuimos gran valía; la piedad, el pensamiento de
mentos de pe_rspectlvas mcompatibles acerca de lo que que otros están padeciendo sin culpa propia; la esperanza, el
son las As1 que cualquier defensa debe comenzar por pensamiento de que nuestro bien futuro no está plenamente
Me concentrar€- en sólo cuatro de las muchas bajo nuestro control.
obJeCiones que se pueden enconr rar. Creo que son las más perti- En todos estos casos las emociones pintan la vida humana
al debate sobre el papel público de la literatura. como necesitada e incompleta, como rehén de la fortuna. Los
. Pnmero la objeción de que las emociones son fuerzas vínculos con nuestros hijos, padres, seres queridos, conciudada-
que no tienen nada o no mucho que ver con el razona- nos, nuestro país, nuestro propio cuerpo y nuestra salud son el
mien_to. Como ráfagas de viento o encrespadas corrientes mari- material sobre el cual trabajan las emociones, y estos lazos, dado
nas, Impulsan. al irreflexivo, llevándolo a la deriva. No el poder del azar para destruirlos, vuelven vulnerable la vida
encarnan- ni juicio, y no responden a los argumentos humana, que no se puede -ni siquiera es deseable- controlar,
de la_ (Esta Imagen de las emociones se expresa a veces dado el valor de esos apegos para la persona que los experimen-
descnb1endolas como "animales", como elementos no del todo ta. Pero, según los filósofos antiemotivos, esta imagen del mundo
humanos de nuestra naturaleza. También se esgrime la idea de es falsa. Sócrates dijo: "La persona buena no puede sufrir daño".
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JUSTICIA POETICA EMOC IONES RACIONALES
La virtud y el pensamiento son las únicas cosas valiosas, y la Aquiles llorando la muerte de Patroclo, en el polvo y
fortuna no puede dañar nuestra virtud ni nuestro pensamiento. gritando, en vez de reconocer que esas cosas no verdade-
Otro modo de expresarlo es decir que la persona buena es total- ra importancia. Suscita así malos deseos en el mismo d.e
mente autosuficiente. mirar, y proporciona al público un mal paradigm_a para Imitar
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Este argumento se asocia a veces con un pariente del primer en la vida. Una vez más, insistamos en que aqm no se trata
por medio de la idea de estabilidad.86 Un buenjuez, únicamente del contenido literario, sino de la forma, pues el
estos filósofos, es alguien estable, alguien que no se género trágico, como hemos dicho, consagrado a aflic-
deJa mecer por las corrientes de la fortuna ni de la moda. En ción, la piedad y el temor. Su forma misma, sus personaJes Y_ la
cambio, la gente que es presa de las emociones al encontrar estructura de su trama son subversivas ante los intentos filosofi-
importantes elementos de su bienestar fuera de sí cambia cos de enseñar la libertad racional.
con los vientos de la fortuna y es tan veleidosa como el 'mundo. Como quedará claro a continuación, prefiero la segunda
Ora esperanzada, ora afligida, ora serena, ora sumida en una jeción a la primera, pues creo que se en una
violenta congoja, carece de la estabilidad y solidez del sabio, que más profunda y más razonada de la relacwn entre la emocwn y
encuentra un_ constante y sereno deleite en el curso firme de su la creencia o juicio. Pero ya debería estar claro que podemos
propia este modo esta segunda imagen puede llegar a aceptar este análisis de las emociones y sin rechazar la
conclusiones surulares a las de la primera. Pero es importante conclusión estoica de que las emociones son 1rracwnales (en el
comprender cuán diferentes son, en ambos casos, los motivos sentido normativo) y se deben evitar del todo cuando procura-
para llegar a tales conclusiones. En la primera visión, las emocio- mos deliberar racionalmente. Pues podemos ver que esa conclu-
nes no se ni están encarnadas en creencias; en la segun- sión se basa en una visión ética sustantiva y sumamente
da, se ensenan JUnto con creencias que implican evaluaciones. controvertida, según la cual los lazos con nuestros seres queri-
En la primera visión no se pueden inculcar ni eliminar del todo; dos, nuestro país y otros elementos inconstantes y externos al yo
en la .segunda, .ambas cosas son posibles. En el primer caso las carecen de valía. Pero ello es discutible, y quizá desearíamos
emociones son mestables por su estructura interna irreflexiva; en retener los juicios de valor contenidos en emociones que
el segundo, porque son pensamientos que atribuyen importancia juzgado ciertas, y aprovechar esos juicios en el razonamiento
a cosas externas e inestables. práctico. 87 . . .
Esta segund.a objeción indujo a Platón a afirmar que la ma- Una tercera objeción respeta las emociOnes en la VIda pnva-
yor parte de la literatura existente se debía desterrar de la ciudad da mientras que ataca su función en la (Es
ideal; los a que exhortaran a sus discípulos a compatible con el análisis de la que cons1dera
pr.estar a la literatura sólo desde un seguro distancia- las emociones como estrechamente hgadas a JUICIOS acerca de la
miento cntiCo: como Ulises, decían, amarrado al mástil para es- valía de los objetos externos, y quizá no sea compatible con la
el canto de las sirenas sin dejarse seducir por él. Indujo a primera objeción , según la cual son totalmente irreflexivas.) Las
a esco_ger de comunicación con su lector que emociones, señala esta objeción, se concentran en los lazos o ape--
estuVIera lo mas leJOS posible de lo literario: el método geométri- gos reales de una persona, sobre todo en objetos concretos o perso-
co, con el .cual afirma que "examinaré los actos y deseos huma- nas cercanas al yo. No consideran el objeto en abstracto, como
nos cual SI se tratara de líneas, planos y cuerpos". Como veían uno entre muchos, sino como especial, y al menos en parte es
todos estos autores, la mayor parte de la gran literatura encara especial a causa de su relevancia en la vida del Las em0:
los acontecimientos que afectan a las personas finitas y vulnera- dones siempre permanecen cerca del hogar y contienen, P?r as1
bles como profundamente significativos, haciendo participar al decirlo, una referencia de primera persona. El amor atribuye
público de su buena o mala fortuna. Muestra a un héroe como gran valía a una persona que entabla una relación íntima con el
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POETICA EMOCIONES RACIONALES
agente, y su intensidad depende habitualmente de la existencia versiones de esta objeción , las novelas pueden ser útiles en el
de contacto entre el agente y el objeto. La congoja, asimismo, ámbito privado mientras no traspongan esos límites; la_
esta totalme nte centrada en el yo o se experimenta en relación sión marxista, que no concede la existencia de un domm10 euco
con amigos, familiares, seres queridos. La cólera despierta ante separado del político, carecen de todo valor.
los agravios o daños que ha sufrido algo o alguien que es impor- Las cuatro objeciones son profundas. Para responderlas to-
tante para uno. En todos estos casos las emociones vinculan la das en forma definitiva debería elaborar y defender una teoría
imaginación moral a particulares que están cerca del yo. No integral de las emociones. Es evidente no puedo hacerlo
contemplan la valía humana, o el sufrimiento humano, de mane- aquí.89 En cambio, bosquejaré respuestas VIables a las cuatro ob-
ra imparcial. No se inflaman ante vidas distantes ni sufrimientos jeciones y luego preguntaré cuál sería el mejor modo de podar o
invisibles. Esto, desde el punto de vista de la teoría moral utilita- purificar las emociones públicas para asegurarnos de que nos
rista, e incluso kantiana, sería buen motivo para eliminarlas de valemos únicamente de las que merecen nuestra confianza.
una norma pública de racionalidad, aunque podrían tener cierto
valor en el hogar. Aun la piedad, que al principio parece más
universal, no serlo: en el análisis de Aristóteles, por lo
menos, también contiene una referencia de primera persona, en Respuesta a las objeciones
el pensamiento de que nuestras posibilidades son similares a las
del sufriente. En esta perspectiva, pues, las novelas, al alentar y
las emociones, estimularían una forma egoísta y par- Las emociones como ciegas fuerzas animales
Cial de atención a los sufrimientos de otros seres humanos. Debe-
ríamos preferir la imparcialidad del intelecto calculador y de la La primera objeción alega que las emociones son en
prosa en la que está encarnado: pues aquí cada persona vale el sentido normativo, es decir, que son malas conseJeras para la
igual, y ninguna más que otra. elección , porque no participan de la razón ni siquiera en _el
. , Estrechamente emparentada con la anterior, la cuarta obje- sentido descriptivo más amplio. Las emociones son impulsos Cie-
CIOn alude a que las emociones se interesan demasiado en los gos que no contienen una percepción de su objeto ni descansan
particulares y demasiado poco en las unidades sociales más gran- sobre creencias. Entiendo que esta posición no merece que le
des, como las clases. Esta objeción ha inducido a muchos marxis- ded iquemos demasiado tiempo, pues jamás ha contado con el
tas y otros pensadores políticos a considerar que la novela es un respaldo decidido de aquellos filósofos que consagraron sus
instrumento inadecuado para la reflexión política y, en algunas más serias a las emociones, incluidos los que por otros mouvos
versiones, un instrumento tan comprometido con el individualis- son contrarios a las mismas. A estas alturas está ampliamente
mo burgués que no sirve para la reflexión política crítica. lrving desacreditada incluso donde otrora era popular, en la psicología
Howe esgrimió este argumento contra Henry James, alegando cognitiva, por ejemplo, y en la Pero ejer-
que su insistencia en una afinada percepción de los individuos, ce cierta influencia sobre muchas reflexiOnes y charlas mforma-
su atento escrutinio de emociones sutiles, delataba una ineptitud les sobre las emociones, que retienen el legado de viejas teorías
para ver lo político, que es "una modalidad de acción colecti- conductistas y empiristas. Es importante, pues, decir algo sobre
va".88 En El cuaderno dorado, de Doris Lessing, la protagonista, aquello que ha llevado a la difundida conclusión de que este
una novelista marxista, enfrenta una objeción similar por parte punto de vista no es sostenible. , . ,
de sus amigos marxistas: su afición por la novela y sus estructuras Filósofos occidentales tan diversos como Platon, Ar1stoteles,
emocionales delatan un apego residual al mundo burgués q ue los estoicos griegos y romanos, Spinoza y Adam Smith han conve-
no es coherente con sus puntos de vista políticos. En algunas nido en que es importante distinguir emociones tales como la
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JUSTICIA POETICA EMO .I ONES RACIONALES
con.goja, el amor, el temor, la piedad, la cólera y la esperanza, de para las otras emociones principales. El temor requiere la creen-
los Impulsos corporales como el hambre y la sed.91 La distinción cia de que pueden sucederme daños importantes a mí o a al-
se efectúa de dos maneras. Primero, las emociones contienen en guien que es importante para mí en el futuro, y que yo no puedo
sí mismas una dirección hacia un objeto, y dentro de la emoción evitarlos del todo. La piedad requiere la creencia de que otra
objeto es encarado con una descripción intencional. Esto sig- persona está sufriendo de manera significativa, sin culpa propia
m fica que figura en la emoción tal como aparece para la persona o al margen de su culpa, y así sucesivamente. Algunas de estas
que experimenta la emoción, tal como la persona lo percibe. Mi creencias, sobre todo las relacionadas con el valor o la importan-
cólera no es un. mero impulso, un hervor de la sangre: está dirigi- cia, pueden estar profundamente arraigadas en nuestra psicolo-
da contra al.gll1en, a saber, una persona que en mi percepción gía; no es posible liberarse de ellas con una simple argumentación.
me ha agraVIado. El modo en que veo a esta persona es inheren- Y sin estas creencias las emociones no tienen arraigo.
te a la naturaleza de mi emoción. La gratitud contiene una visión La mayoría de los pensadores de nuestra tradición va más
de la , relación de otra persona con mi bienestar; para allá, sosteniendo que las creencias en cuestión también son par-
distmgll1r la coJera de la gratitud se requiere una explicación de tes constitutivas de la emoción , parte de aquello que la identifica
estas opuestas. El amor, en su sentido relevante, no y la aparta de otras emociones. Parece poco plausible que poda-
es su objeto como dotado de un aura y una impor- mos individualizar y definir emociones complejas tales como la
especial. vez más, este modo de percibir el objeto es cólera, el temor y la piedad por mera referencia a la sensación
esenctal para el caracter de la emoción. El odio difiere del amor que provocan. Para determinar si un malestar es temor o pesa-
en la índole opuesta de sus percepciones. En suma, las emocio- dumbre, debemos inspeccionar las creencias que se vinculan con
nes, al margen de todo lo demás, son cuando menos modos de la experiencia. Para discernir si un sentimiento de felicidad debe
percibir.
llamarse amor o gratitud, también debemos inspeccionar no sólo
Segundo, las emociones están íntimamente relacionadas con el sentimiento sino las creencias que lo acompañan. Por esta
ciertas cr.eencias acer.ca de su objeto. La tradición filosófica que razón , las definiciones de la emoción en la tradición filosófica
he menCionado no tiene una opinión unánime en cuanto a la suelen incluir las creencias además de las sensaciones.
relación precisa entre la emoción y la creencia. Algunos sostie- Más aún, muchos pensadores aducen que las creencias que
nen !as creencias relevantes son condiciones necesarias para hemos mencionado son suficientes para la emoción. Es decir, si
la emocwn; .otr?s, que son necesarias y suficien tes; otros, que son logro que alguien crea que B lo ha insultado a sus espaldas, y ese
partes constitutivas de la emoción; otros, que la emoción es sólo alguien cree que esos insultos son un perjuicio importante, eso
una clase de creencia o juicio. Comencemos, pues, con la visión bastará para enfurecerlo con B. No necesito inflamar su corazón .
más en la que todos estamos de acuerdo: la visió n de que El fuego que existe se relaciona con el insulto y basta mencionar
las emocwnes responden a diversas creencias de un modo tal el insulto para encenderlo. Gran parte de la antigua ciencia de la
que no podrían existir sin ellas. ¿Qué induce a estos filósofos a retórica descansa sobre esta observación, y el discurso político
aceptar ese punto de vista? Pensemos en la emoción de la cólera. moderno tampoco le es ajeno. Cuando George Bush quería que
encolerizarme debo creer que yo -o algo o alguien que es los votantes temieran la presidencia de Dukakis, no necesitaba
Importante para mí- he sufrido una injuria o un daño a causa inyectarles agua helada en las venas. Sólo necesitaba hacerles
del acto de otra persona. Si un aspecto significativo creer que la presidencia de Dukakis representaría peligros signi-
esa creencia dejara de parecerme cierto, si yo cam- ficativos que el público no podría evitar, como criminales sueltos
biara mi opmwn sobre quié n ha causado el daño o sobre su por las calles de todas las ciudades, dispuestos a atacar a mujeres
o sobre la realidad del daño causado, es posible y niños inocentes. Esta posición es compatible con la perspectiva
que mi coJera se atemperase o cambiase de curso. Lo mismo vale de que las emociones poseen otros componentes no cognitivos
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(como los sentimientos o los estados corporales) además de las fue en defe nsa pro pia), la existencia de la provocació n razonable
cree ncias, pero insiste en que las creencias relevantes son causa reduce el nivel de la ofe nsa; po r ejemplo, de ho micidio premedi-
suficiente de esos o tros compone ntes. tado a ho micidio culposo. En estos y o tros sentidos, la tradición
El mayor pe nsador estoico, Crisipo, fue un paso más lej os al del derecho consuetudinario no trata las emociones como fuer-
sostener que las emociones son idénticas a cierto tipo de creen- zas ciegas que pued an anular la vo lición por su mera fuerza, sino
cia o juicio. No es necesario un sentimiento o estado corpo ral como elementos del carácter de una persona. Se e ntiende que la
específico para que surja determinad o tipo de emoción . Creo gente es respo nsable de mo dificar sus emocio nes para integrar-
que su posición es convincente, y menos antiintuitiva de lo que las al carácter de una persona razonable. 93
parece al principio. 92 Pero defenderla es una tarea intrincada, y En síntesis, no mo tivos para creer que las e mociones son
sólo necesitamos las perspectivas cognitivas más dé biles de la inad ecuadas para la deliberació n sólo porque pueden ser erró-
emoción par a refutar la primera o bjeció n , así que pasaré por neas, así como no hay m o tivos para desechar todas las creencias
alto esa tarea. de la deliberació n sólo po rque pueden ser erró neas. Por cierto,
Nó tese que los enfoques cognitivos que he presen tado dej an se puede arg umentar que esta clase de actitud cognitiva tiende a
amplio marge n para afirmar que algunas emocio nes (tal vez to- ser erró nea po r determinado mo tivo, trátese del con tenido o de
d_as) son irracio nales en el sentido no rmativo, pues aho ra es pre- su mo d o de formació n . Pero sería preciso presen tar y evaluar
CISO evaluar las emocion es inspeccio nando las creencias o j uicios dicha argumentación. Aho ra paso a evaluar la argumentació n
relevantes. Estos pueden ser verdade ros o falsos, a propiados o más famosa.
inapropiad os para su o bje to, y pueden ser racio nales o irraciona-
les. (Son dos dime nsiones de la valoración: una creencia puede
ser falsa pero racional, si se basa en prue bas atendibles aunque Las emociones como reconocimiento de carencia
errón eas; con más frecue ncia, puede ser verdadera pe ro irracio-
nal, si se fo rmó precipitada y acríticamente pero sucede que Paso a la segunda objeción, la de los antiguos esto icos. Al respon-
resulta acertada.) Pero en ningún caso las emocio nes serán irra- der a la primera h e aceptado la explicació n estoica de las emo-
cionales en el sentido de estar totalmente divorciadas de la cog- ciones, hallando en ellas una inte ncio nalidad dirigida hacia un
n ición y el juicio. objeto y una estrecha relació n con cierto tipo de creencias, creen-
Es importante señalar que este mod o de evaluar las emocio- cias que atribuyen mayor impo rtancia a cosas y personas que
nes -concediéndoles un contenido cognitivo para preguntar si están fuera del contro l del yo. H acer estos juicios de valo r es
concuerdan con su objeto y situación- constituye la tradición reconocer n uestras carencias y nuestra falta de libertad plena.
d ominante e n el derecho penal, do nde, por citar un ej emplo, la Ahora podemos localizar con mayor p recisió n la dimensión cog-
formulación del concepto de provocació n razonable (proceden- nitiva de las e mocio nes: capacitan al agen te para percibir cierta
te del derecho consuetudinario) evalúa si la cólera del acusad o clase de valor. Para aquellos que atribuyen un valo r a tales cosas,
ante una situació n es a pro piada preguntándose cuál sería la reac- las emocio nes son necesarias para una visió n ética completa.
ción de la persona razonable en esa situación . Se considera q ue Louisa Grad grind d ice que, careciendo de emocion es, ella ha
alg unos hech os provocarían la cólera de una persona razonable; sido "ciega como una piedra". Su cegue ra ha sido una ceguera
por ej emplo, un ataque contra un hijo. La ley trata esta cólera y ante los valo res, una ineptitud para ver el valo r y la impo rtancia
sus consecuencias de distinta manera a la de una persona malhu- de las cosas externas a ella, para ver lo que necesita, para ver que
mo rada y desaforada. Aunque la persona "razonablemente pro- su vida n ecesita completarse mediante vínculos con otros.
vocada" que comete un acto de violen cia igual será condenada ¿Es válida esta admisió n de carencia? La objeció n estoica afir-
por un delito (a me nos que se demuestre que el acto vio lento ma que la creencia de que la gente siente profunda necesidad
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PO ETIC.A EMOCIO NES RACIONALES
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del mundo es siempre falsa: los únicos recursos que realmente guien que aman) son en general similares a las de los sufrientes.
necesitamos vienen de nuestro interior y de nuestras virtudes. El reconocimiento de que uno podría sufrir de un modo similar
Más aún, estas creencias falsas son socialmente perniciosas, pues se vincula tradicional y plausiblemente con la beneficencia, y
nos privan de confianza y restan estabilidad a la acción. Si nos el rechazo de la piedad (como en el personaje de Bitzer de
liberamos de ellas nuestra vida será más satisfactoria. Ello signifi- Dickens), con una disposición pétrea y egoísta.
ca, para los estoicos, reescribir radicalmente la visión del mundo El fundamento de la compasión (como el de su pariente
que sus j óvenes alumnos habrían obtenido de su educación lite- cercano, el miedo) es la creencia de que muchas desgracias co-
raria. En vez de historias dramáticas, sostienen, necesitamos pa- munes - la pérdida de hijos y otros seres queridos, las durezas de
radigmas de libertad y distanciamiento, pues la vida de una la guerra, la pérdida de derechos políticos, la enfermedad y los
persona buena no contiene dramatismo ni tensión. "Ved cómo achaques corporales, la perspectiva de la propia muerte- son de
se produce la tragedia -escribe el estoico Epicte to-: cuando he- suma importancia. Para eliminar la compasió n de la vida huma-
chos fortuitos acontecen a los necios. " La serena conducta de na, los estoicos deben eliminar esa cree ncia fundamental. Pero
Sócrates en prisión indica el modo en que un sabio enfrenta el entonces debemos preguntar qué razones nos darán para intere-
infortunio. Este ejemplo se convierte en ese ideal antitrágico del sarnos profundamente en las cosas malas que acontecen a los
héroe que es· propio del estoicismo. No se puede escribir una demás, qué razones para participar, para arriesgarnos en aras de
obra literaria convencional sobre Sócrates, pues Sócrates no otorga la justicia social y el bien común.
gran importancia a los hechos que lo rodean. La única "trama" Para las filosofías basadas en una idea de la autonomía de la
en la que se interesa es el despliegue de la argumentación, que virtud, siempre ha sido difícil explicar por qué el bien común es
siempre -sostienen los estoicos- está dentro de su poder. importante. Ningún gran pensador de esa orientación está dis-
Se trata de una visión profunda de la vida ética; profunda, puesto a decir que no importa, y sin embargo, para Sócrates,
ante todo, porque se basa en una vigorosa concepción de las para los estoicos griegos y romanos, para Spinoza y para Kant, es
emociones, una concepción que considero más o menos correc- difícil presentar una motivación coherente, dada la presunta irre-
ta; profunda, además, porque suscita hondas interrogantes acerca levancia moral de los bienes externos y la autonomía de la volun-
de lo que debería ser el buen vivir humano, de qué vulnerabili- tad virtuosa. El repudio de la piedad que vemos en los estoicos
dades son compatibles con la constancia que se requiere para la deja escasas motivaciones para los actos impulsados por la pie-
vida ética y política. Y es profunda, por último, porque, como dad, y si se realizan por motivos muy diferentes -por ejemplo,
todo pensamiento filosófico penetrante, muestra su estructura una piadosa obediencia a la voluntad de Zeus--, no queda claro
argumentativa al lector y así indica cómo y dónde uno podría que su carácter moral sea el mismo. En efecto, la persona priva-
rebatirlo. En particular, muestra tanto a los amigos como a los da de las evaluaciones contenidas en la piedad parece estar priva-
enemigos de las emociones que la conclusió n antiemotiva radical da de una información ética sin la cual tales situaciones no se
se basa e n afirmaciones normativas sobre la libertad y el distan- pueden evaluar racionalmente.
ciamiento que son sumamente controvertidas. Empecemos a cues- La visión moral de la novela de Dickens, en cambio, y como
tionar tales premisas. en la mayoría de las novelas realistas populares y los dramas
Consideremos la emoción de la compasió n (piedad) .94 Como trágicos, parte de la profunda relevancia de la vulnerabilidad de
argumenta largamente Aristóteles, tal e moción requiere la creen- la vida humana y de la necesidad de "bie nes externos". Parte,
cia de que o tra persona está sufriendo gravemente sin culpa pues, del miedo, de la gratitud y de la piedad o compasió n . Bien
propia, o más allá de su culpa. Los que sienten compasión tam- podemos decir de la novela realista lo que Aristóteles decía de la
bién de be n creer -por lo menos en la mayoría de los casos- que tragedia: que la forma misma inspira compasión en los lectores,
sus propias posibilidades (o, como añade Aristóteles, las de al- instándolos a preocuparse intensam ente por el sufrimiento y la
98 99
JUSTICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES
desgracia ajena, y a identificarse con los demás de maneras que productivamente necesidades de lo rodean. En cam-
les revelan posibilidades para sí mismos. Como los espectadores bio Bitzer, para qmen todas las relaoones
de tragedias, los lectores de novelas comparten el trance de los ciones de mercado y la gratitud es una reacc10n IrraCional e
personajes, experimentando lo que les sucede como sí tuvieran "insostenible", no logra ser un buen agente utilitarista en el
su mismo punto de vista, y también piedad, algo que trasciende sentido original del término, pues no logra reaccionar ante el do-
la empatía porque supone que e l espectador juzga que los infor- lor ajeno. 95 .. , .
tunios de los personajes son graves y no han surgido por su culpa. En síntesis, si rechazamos la tradicion estOica en lo concer-
Este juicio no siempre es accesible dentro de la perspectiva em- niente a la autonomía personal, para ser coherentes debemos
así que el lector de novelas, como el espectador de trage- rechazar sus argumentos normativos concernientes al rechazo de
dias, debe alternar entre la identificación y una simpatía más la emoción. Podría haber otras justificaciones para este rechazo,
externa. Aquello que la tradición antigua de la piedad afirma de pero sería preciso que se formularan para _analizarlas. Entretan-
la épica y la tragedia hoy se podría afirmar de la novela: que esta to, parece ser que muchas respuestas emoCionales
compleja actitud resulta esencial para obtener la plena medida cepciones correctas del valor y son dignas de
de la adversidad y el sufrimiento ajenos, y que esa evaluación es rectora: por ejemplo, la evaluación correcta de la importanCia de
necesaria para una plena racionalidad social. Rousseau observa los hijos y otros seres queridos en la vida de una persona. Y
astutamente que el no creer en nuestra vulnerabilidad potencial podemos ir más lejos. Si en con la mayor
conduce fácilmente a la obtusidad social y la indiferencia: parte de la tradición filosófica, que Ciertas creenCias acerca de la
importancia de los acontecimientos mundanos y personas n?
¿Por qué los reyes no sienten piedad por sus súbditos? Por- sólo son necesarias sino suficientes para la emooon -esta posi-
que cuentan con no ser nunca humanos. ¿Por qué los ricos ción parece muy plausible-,96debemos conceder que si
son tan despiadados con los pobres? Porque no temen empo- la emoción la creencia tampoco existe del todo. Y eso significa
brecerse. ¿Por qué un noble siente tanto desprecio por un que no existe una parte de la racionalidad social. Los que acep-
campesino? Porque él nunca será campesino ( ... ) La piedad tan el juicio acerca del valor de los "bienes de la fortuna" la
del ser humano lo vuelve sociable, nuestros sufrimientos co- tradición de Aristóteles y Rousseau plantea contra los estotcos
munes guían nuestro corazón hacia la humanidad; no le de- deben admitir, para ser coherentes, las emociones como
beríamos nada si no fuéramos humanos. Todo apego es señal tos esenciales del buen razonamiento en estos asuntos. Ast , los
de insuficiencia ( ... ) así, de nuestra debilidad misma nace jueces o jurados que se niegan a sí mismos la influencia de la
nuestra frágil felicidad. (Emilio, libro 4) emoció n se niegan maneras de ver el mundo que parecen
ciales para aprehenderlo en plenitud. No puede ser
El utilitarismo parte del dato del sufrimiento común y, en su ex- mente) racional pensar de esta manera, aunque estemos hae1endo
presión más noble, está motivado por el deseo de mitigar el dolor. economía.
De modo que si logramos demostrar que las formas de razona-
miento que designa como "racionales", con exclusión de las emo-
ciones, nos privan de información necesaria para experimentar Emoción e imparcialidad
una reacción plenamente racional ante el sufrimiento ajeno, esta-
remos postulando una gravísima crítica interna del utilitarismo. El intelecto calculador se proclama imparcial y capaz de una
Tiempos difíciles hace esta crítica al mostrar que , sólo cuando rigurosa justicia numérica, alegando que las son _pre-
cobra conciencia de su propia necesidad y siente "una aplastan- juiciosas y se dejan arrasu·ar indebidamente P?r lo mme,dtato.
te sensación de desamparo", puede el señor Gradgrind abordar Todo ser humano debe contar como uno, y nadie como mas que
100 101
j L'STICIA POETICA EMOCIONES RACIONALES
uno, insiste razonablemente el utilitarista. Pero en las emociones ca para los hambrientos, y la muerte para los deudos, afirma
los apegos a la familia y los amigos parecen abarcarlo todo, anu- atinadamente que la baja cantidad no compensa esas muertes,
lando los justos reclamos de una mayoría distante. Así, el lector que una complacencia en la baja cantidad no es la respuesta
de novelas, que aprende a valorar personajes particulares en vez de adecuada. Como es consciente de que no hay reemplazo para un
pensar en el mundo entero, recibe una formación moral que ser humano muerto, piensa que la gente que se encarga de los
subvierte la justicia. viajes marítimos debería esforzarse más. Tratándose de cifras,
Lo dudo. Como argumenté en el capítulo 2, la visión abstrac- resulta fácil decir que "esta cantidad es satisfactoria", pues ningu-
ta del intelecto calculador resulta ser miope e incapaz de d iscri- no de esos números tiene un sentido no arbitrario. (Por lo demás,
a menos que la asista la capacidad de imaginar vívida y nótese que quinientas muertes sobre cien mil pasajeros es una
empaticamente la sensación de vivir cierto tipo de vida. Ahora cantidad increíblemente alta para travesías oceánicas, sea por
puedo añadir que las emociones forman parte integral de esta aire o por mar.) Tratándose de vidas humanas imaginadas y sen-
visión abarcadora. Louisa lamenta que la incapacidad de su pa- tidas, no aceptamos - siendo todos los demás factores igua-
dre para educarla emocionalmente la haya vuelto "injusta", y de les- ninguna cifra de hambre como correcta, ninguna estadística
hecho vemos_que la ausencia de una rápida percepción del sobre seguridad de los pasajeros como aceptable (aunque, por
dolor ajeno le dificulta comprender la situación de los obreros supuesto, podríamos juzgar que otros factores impiden un pro-
de Coketown. En cambio, las fuertes reacciones emocionales de greso en tales cuestiones por el momento). Las emociones no
Sissy ante las necesidades ajenas constituyen un ingrediente esen- nos dan la solución de estos problemas, pero nos urgen a resol-
cial de su capacidad (en su lección de economía) para presentar verlos. Juzguemos qué enfoque conduciría a una mejor respuesta
respuestas sensatas a casos distantes e hipotéticos. Examinemos pública ante una hambruna lejana, ante la situación de los sin
ahora otros dos ejemplos de esa lección. techo, ante la prueba de productos y los estándares de seguridad.
El maestro utilitarista dice a Sissy que, en "una inmensa ciu- Ello no significa que no debamos usar modelos económicos
dad " de un millón de habitantes, sólo veinticinco mueren de del tipo que conocemos. Con frecuencia pueden brindar infor-
hambre en las calles. El maestro, M'Choakumchild, le pregunta mación valiosa. Pero debemos utilizarlos guiados por un sentido
qué ello, sin esperando una respuesta que expre- del valor humano. El razonamiento basado en las emociones no
se sausfacc10n por un numero tan bajo. Sin embargo, Sissy res- tiene por qué sostener que la vida humana es "sagrada" ni de
ponde que "debe ser igualmente duro para quienes mueren de "valor infinito", conceptos vagos que quizá no traduzcan las in-
hambre, aunque los demás sean un millón o un millón de millo- tuiciones de mucha gente cuando se examinan con más rigor, y
n_es". En o_tra le dicen que en determinado pe- que han generado gran confusión en las discusiones sobre los
_tiempo Cien mil personas realizaron viajes marítimos y derechos de los animales, la terminación de la vida y el trata-
solo se ahogaron, Sissy señala que ese bajo porcentaje miento de seres humanos que sufren discapacidades graves. 97
no sigmfica nada para los parientes y amigos de la gente que Podemos conceder que en algunos casos la visión emocional de
pereció". En ambos casos el análisis numérico ofrece conforta- una sola muerte puede distorsionar el juicio si se deja guiar por
ción y distanciamiento : qué bajo porcentaje, se felicita el vago concepto del valor infinito, y que las "frías" técnicas de la
M'Choakumchild, y ya no es preciso acometer ninguna acción economía podrían proporcionar una guía más precisa. (Por ejem-
ese sentido. El intelecto sin emociones es, por así decirlo, plo, estaríamos dispuestos a aceptar un riesgo relativamente bajo
ciego para los valores: no capta el valor de la muerte de una de muerte o enfermedad para obtener ganancias sociales consi-
persona, una captación que es inherente al juicio basado en las derables.) Pero sostengo que en este caso no estamos diciendo
emociones. La respuesta emocional de Sissy inviste a los muertos que el cálculo en sí sea más confiable que la emoción en sí:
con la valía de la humanidad. Sintiendo lo que el hambre signifi- estamos diciendo que cierto grado de distanciamiento frente a lo
102 103
JUSTICIA POETI<.:A
EMOCIONES RACIONALES
inmediato -algo que el cálculo puede ayudar a alentar . -----
personas pued .. en Ciertas
. - e_ organizar mejor nuestras creenci sociales mayores como las clases, debemos conceder que el com-
y emociones y asJ mducJr un sentido más refinado d 1 as promiso de la novela en cuanto género, así como en sus elemen-
emociones, _Y cuáles de ellas son las más tos emocionales, se dirige al individuo, visto como cualitativamente
con careciendo del sentido de valor encar- distinto y separado. En este sentido, y como hace tiempo argu-
na o en as emociOnes del temor y la com asión sólo , mentó Lionel Trilling, la visión de comunidad encarnada en la
mos formas arbitrarias de responder a die: ' poseena- novela es una visión liberal donde los individuos son valiosos en
regresaré a la cuestión del distanciamiento. as preguntas. Pronto sí mismos, poseedores de historias propias que contar.99 Aunque
el género enfatiza la interdependencia mutua de las personas,
ge- mostrando un mundo donde todos estamos implicados en el
:us formados en la temprana infancia y bien y el mal ajenos, también insiste en separar la individualidad
de cada persona y en ver a cada una como un centro separado de
sba.bles para
mundo . l n· h er e Ien en el experiencia.
., . IC os apegos iniciales requieren más educa- No es casual, pues, que los movimientos de masas a menudo
fracasen en la novela, pues pasan por alto la individualidad de
salgla sus integrantes, su intimidad y sus diferencias cualitativas. La
menos tan an tig -. por o
libro 2 d 1 p, con: o , 1a en ti ca aristotélica a Platón en el burocracia inglesa en La pequeña Dorrit, el movimiento sindical
1 f: T e a olztzca. Anstoteles insiste en que la separación de en Tiempos difíciles, las leyes de divorcio que causan la desdicha
un tratamiento e igua- de Stephen Blackpool, todo el sistema legal de Casa desolada, el
h ' asegura que nadJe se preocu movimiento revolucionario en La princesa Casamásirna de Henry
mue .o por Este punto está expresivamente James, todos aparecen como culpables de incomprensión hacia
en Tzernfos dijiczles, en el estremecedor relato de la ed ., el individuo. En la medida en que son culpables, la novela en su
d e los hilOS de Grad · d ucac10n
"J grm , a quienes se enseña a calcular misma forma es su enemiga y los subvierte. Es decir que, desde el
nunca a amar. y la historia del trágico derrumbe de L . pero punto de vista de esos movimientos, la novela es una forma peli-
muestra algo más: un énfasis 1 .- omsa nos grosamente reaccionaria, como señalaban los amigos comunistas
evolutivo del niño, al brindare: a el proceso
a e . na uena onentaciOn sobre los del personaje de la novelista de Doris Lessing en El cuaderno
.puede disminuir las necesidades y vulnera- dorado, y como recalcaba Lukács al condenar como "pequeñobur-
sonalide:dmas perniciosas de la vida posterior, creando una per- guesa" la visión política liberal y cosmopolita de Rabindranath
. mas centrada y estable qu e la de Loui Tagore en su novela El hogm·y el mundo.1oo
personalidad que haya equilibrado los com . sa,. una Esta actitud política tiene sus peligros, y a veces la suspicacia
les y en co · prom1sos emociOna-
em . , . 1os juicios prácticos. La represión de la del novelista ante cualquier forma de acción colectiva induce al
ocJon m antil en cambio d 1 error, como cuando Dickens parece sugerir, en Tiempos difíciles,
retornen de m ' -. ' pu.e e ograr que las emociones
anera mas destructiva, genuinamente irracio naJ.98 que sería mejor divertir y entretener a los obreros en vez de
transformar sus condiciones laborales mediante la acción sindi-
cal, o como cuando describe los sindicatos como represivos por
Emociones y clases naturaleza hacia los obreros en tanto individuos. Pero esa falla
no condena de ninguna manera todo el enfoque. Con mayor
En cuanto a la objeción según la cual las emoci . frecuencia, a mi juicio, la visión de una calidad de vida individual
excesivamente en el ¡ d .. d . ones se Interesan
n IVJ uo y demasiado poco en unidades que presentan las novelas resulta compatible con críticas institu-
cionales y políticas serias, e incluso las motiva. Así, en la lección
104
105
J USTICIA POETJCA
EM OCIONES RACi ONALES
de Sissyjupe ¡ ·
as mrsmas emociones del 1 . .
del hambre y la desd· h d . ector Indican el sent¡"d natural. Si somos socialistas serios, a menudo encontraremos
· Ic a e mlllone d o
m telecto calculador a ínter 1 e personas, instando aJ en el interior de esta sustancia real -siempre tan sorprenden-
damente activista. De esta as espíritu apasiona- te y vívida en sus detalles- las profundas condiciones y los
Tagore del nacionalismo ¡"nd · a, en el InCISivo retrato que hace movimientos sociales e históricos que nos permiten hablar,
· . IO encontramo •
moVImiento pasan por alto e c. . s que 1os lideres del con voz más o menos plena, de una historia humana. 102
r· . . • n su •anatismo ab tr
Ias economicas reales de los b . s acto, las penu-
den ganarse Ja vida a menos quepo rdes col merCiantes que no pue- En una novela realista como Tiempos difíciles entramos en ese
mas - baratas, mientras q ven an as m ercanCias • extranieras
ue nosotros -con N "kh ·¡ 1 mundo integral del esfuerzo humano, esa "sustancia real" de la
comprendemos meJ·or en que· . I I , a voz del autor- vida que la política requiere para hablar con voz plena, y plena-
no cuente como uno.IOI consiste lograr que ca d a ser huma-
mente humana. 103 Este entendimiento humano, basado en parte
Parece apropiado, en realidad en respuestas emocionales, es el sustento indispensable de un
colectiva tenga en cu . ' que toda forma de acción enfoque abstracto o formal bien orientado.
enta como Ideal 1 ¡
ante las necesidades y · a Pena responsabilidad
crrcunstanci ·
que recomienda la novela t as particulares del individuo
.d E , anto en su form
m o. IJo no implica un rom . . a como en su conte-
1 . . anticismo que d d - 1
y as mediCiones como h . . .d es ene os modelos El espectador juicioso
. " b , e msisti o Esas .
nas su rayan gran parte d 1 . • percepclOnes "litera-
cos más recientes sobre los económi-
acerca de la calidad de 1 .d he cahdad de VIda. Una historia Hasta ahora sólo he sostenido que a veces las emociones pueden
. d. . a VI a u mana . 1
m IVIduales humanos . sm re atos de actores ser racionales, y que las emociones de compasión, miedo y de-
d a para mostrar cómo fi , pienso yo resulta , d .
. ' na emasiado indefini- más, tal como las elabora una obra literaria como Tiempos difíci-
.
d Iversos tipos de funcionam · unc10nan los
h recursos para promover les, son buenas candidatas a ser emociones racionales. Aún no he
.
h Istona . Iento umano An -¡
de acción de clase . h. . . a ogamente una profundizado en qué emociones son dignas de confianza ni en
- • S Sin IStOna . d" "d '
nana el sentido de las a . s m lVI uales no nos ense- qué medida las lecturas literarias nos ayudan a discriminar aque-
. cc10nes de clase .
ramiento de las vidas . d .. d • que es Siempre el meJ·o- llo que es digno de confianza de aquello que no lo es. Pero,
. In lVI uaJes Raym d w· .
muy b1en este argumento d fi d" · on Ilhams expone aunque no tengamos un dispositivo confiable de filtración , aún
· • e en Iendo la ·
CIOnal contra la crítica socialista. narrativa realista tradi- podríamos preguntarnos si debemos confiar en las emociones.
Ahora argumentaré que dicho dispositivo puede encontrarse en
Más aún ' no d e benamos
- como s . r el concepto de "espectador juicioso" de Adam Smith, y que la
traordinario error de e , 1 ocia Istas, cometer el ex- lectura literaria (como sugiere el propio Smith) constituye un
reer que a ma - d
vuelve interesante cuand . yona e la gente sólo se buen sucedáneo de la posición de dicho espectador. Ofrece un
•. o comienza a com
tos poh ticos e industriales d prometerse en ac- dispositivo de filtración de las emociones como el que Smith
.d E e una clase previ
CI a. se error mereció el mord recono- creía necesario para que aquéllas desempeñaran el valioso papel
que para muchos marxistas la az co_mentano de Sartre de que debían tener en la vida pública.
sa en el mercado laboral solo nace cuando ingre- Comencemos por señalar que Adam Smith, en muchos senti-
capi Ista Pero ·
cuanto a la vida política, debem . . , SI somos serios en dos el fundador de la economía moderna, no creía que la racio-
donde la gente vive como uede os ese mundo
tro de un complejo de tr b. '
y VIve necesariamente den-
a ;:uo, amor, enfermedad y belleza
nalidad ideal estuviera desprovista de emoción. Por el contrario,
consagró gran parte de su carrera a desarrollar una teoría de la
racionalidad emocional, pues creía que el papel rector de ciertas
106
107
JUSTICIA POETIC.A
EMOCIONES RACIONALES
emociones constituía un in d' - - - - - - - --- -- - - - - - - ------ - - -
pública. En La teoria del Iente esencial de la racionalidad sufrimiento, la empatía podría mostrarnos el placer de un niño
denomina del describe una figura que satisfecho. Pero aun así, observa Smith, el espectador juicioso
r JUICIOSO Cl · · ·
están destinados a ofre ' . Iyos JUICIOS y reacciones encarará esa calamidad, "de todas las calamidades a que la mor-
pública, tanto para el un paradigma de la racionalidad tal condición expone a la humanidad", como "de lejos la más
m gen te como p ·
constructo artificial del es ectad , ara. e 1 cmdadano. Ese espantosa". Ello nos muestra que tanto la participación empática
punto de vista moral or destmado a modelar el como la evaluación externa son cruciales para determinar el gra-
sea únicamente aquellos p , ga.rantiZandose para ello que po- do de compasión que es racional sentir por una persona. "La
ensamientos sentim· e:
que forman parte de una pe . ,. lentos y compasión del espectador debe surgir de la consideración de lo
El espectad . . . rspectiva raciOnal del mundo.I04
or JUICioso es ante tod que él mismo sentiría si estuviera reducido a la misma e infausta
participa personalmente en 1' h h o, espectador. Es decir, no situación y pudiera al mismo tiempo - lo que quizá sea imposi-
. os ec os que pre .
Interesa por los participa t senCia, aunque se ble- contemplarla con su razón yjuicio presentes".
n es como un amig
consecuencia no tend , l . o preocupado. En Smith, seguidor de los antiguos griegos en el aspecto cognosci-
. , ra as emociones y los .
cermentes a su seguridad e ¡· 'd pensamientos con- tivo de la emoción, sostiene que las emociones como la piedad, el
. · Y 1 e ICI ad personal·
ImparCial y escruta la . ' en ese sentido · es
miedo, la cólera y la alegría se basan en la creencia y el razona-
. escena que tiene delant .
Ciamiento. Por cierto qu d .. e con Cierto distan- miento, así que no titubea en describir el punto de vista del espec-
procedente de su histo . e pue e utJhzar cualquier información tador como rico en emociones. No sólo la compasión y la piedad,
. na personal para e
dicha información se deb . ncarar 1os sucesos, pero sino también el temor, el pesar, la cólera, la esperanza y ciertos
. e exammar para q 1
CIOsa y no favorezca su . ue no resu te tenden- tipos de amor son sentidos por el espectador como resultado de su
ello carece de sentimie stpropios objetivos y proyectos. No por vívida imaginación. 105 Parecería extravagante omitir estas emocio-
n os, por lo demás E t e:
morales más important s - 1 . . n re sus nes: la posición de Smith (y la mía) es que están implícitas en
e esta a capacidad de . .
mente en qué consiste se d Imagmar clara- ciertos pensamientos que es apropiado poseer acerca de lo que
-1 . r ca a una de las pers .
e Imagina. onas cuya situación sucede a la persona que está delante de nosotros; más aún, for-
man parte del equipo con que registramos lo que sucede. Las
El espectador d b ( ) reacciones del espectador no son meras actitudes voluntarias de
e e · · · procurar en la d·
ble, ponerse en la situación del ot;o . Ida de lo posi- preocupación, sino emociones, y evidentemente Smith cree que el
tancia de angustia que d ' y asimilar cada circuns- cultivo de las emociones apropiadas es importante para la vida
pue a <Uectar al su[; · D
el caso del otro con todos d' . nente. ebe encarar ciudadana. Las emociones apropiadas son útiles para mostrarnos
d sus Immutos i 'd
e representarse con lama or . , nCI. entes, y tratar lo que podríamos hacer, y además poseen su propio valor moral,
imaginario de situación posible ese cambio como reconocimientos del carácter de la situación que enfrenta-
(!.1.4.6) e e cua se funda la compasión.
mos. Más todavía, motivan una acción adecuada.
Por otra parte, no todas las emociones son buenas guías.
Pero la identificación compasiva con 1 Para ser una buena guía la emoción debe ante todo estar infor-
te para la racionalidad d as partes no es suficien- mada por una visión verdadera de lo que sucede: los datos del
e 1 espectador Sm· th ·
menudo los infortunios a[; . ' entiende que a caso, su significación para los actores y todas las dimensiones de
capacidad para evaluar coque ectan a las partes menoscaban su su sentido o importancia que puedan resultar elusivas o distor-
. rrectamente su p · . ._
eJemplo extremo podem . . ropia situaCJon. En un sionadas en la conciencia de los actos. Segundo, la emoción debe
' os Imagtnar un e d d
te hace que la persona que ten e m aso . on e un acciden- ser la emoción de un espectador, no la de un participante. Ello
to el uso de la razo' n s· 1 'dos delante pierda por comple- no sólo significa que debemos evaluar reflexivamente la situa-
. I a VI
a de la
persona no presenta ción para deducir si los participantes la han comprendido co-
108
109
JUSTICIA POETICA
EMOCIONf$ RACIONALES
y han reaccionado de m d
nifica que debemos omi•; o o razonable; también sig- dicho, las emociones son buenas guías sólo si se basan en una
ur esa parte de la emo · -
nuestro interés personal en nuestro . . Cion que deriva de visión veraz de los datos del caso y de la importancia de diversos
del espectador juicioso propw bienestar. El método tipos de sufrimiento y alegría para actores humanos de muchos tipos.
la cólera el miedo y otrapunta todo a filtrar esas facetas de (Como en otros juicios, debemos cotejar su coherencia con nues-
. ' as emocwnes que s
mi amigo sufre una m 1 .e centran en el yo. Si tras otras experiencias y con nuestras teorías morales y políticas.)
pero según Smith esa co'l ' e enco enzo en nombre de él Es obvio que las obras literarias pueden distorsionar el mundo de
era carece de la int 'd d '
que puede tener la cólera ant . ensi a vengativa los lectores en estos dos sentidos. Pueden presentar falsamente los
mo. Si mi amigo llora la p- dirigidos contra mí mis- datos históricos y científicos, como Dickens lo hace en gran medi-
er 1 a e un ser q 'd
su pesar, pero no su exces 0 d uen o, compartiré da con los movimientos sindicales, y como muchos novelistas
convencido de que pe cega ?r Y paralizante. Smith está presentan una imagen distorsionada de las aptitudes de las muje-
nsar en esta d1stinc · -
en aquello que deberíamos a . Ion nos ayuda a pensar res o de las minorías religiosas y raciales. También pueden repre-
spirar a ser como . d d sentar erróneamente la importancia de ciertos daños o
sonas apasionadas por el b' CIU a anos: per-
. Ienestar de los de -
msertan desmedidamente e 1 d mas, pero que no se sufrimientos, induciéndonos a considerarlos más graves o más
En esta <U'gumentación nSmith e cua ro que contem 1
.. pan. leves de lo que son . Así, Dickens sugiere que los obreros prospera-
contemplación de obras dramáticasutihza lectura literaria (y la rán si se les brinda distracción y tiempo de ocio; no atribuye gran
emociones del espectado . . . S) Ilustrar la postura y las valor al daño causado por la jerarquía clasista en sí. Tampoco
. r JUICIOSO. mith atribu ·
Cia a la literatura como fuent d . . - ye gran Importan- repara en los daños que sufrían las mujeres por las desigualdades
t aneJa . d eriva del h ech d e e onentaCion mo r al . Su Impor- . que eran propias del matrimonio tal como se vivía en su época. En
- 0 e que la lectur
sucedaneo artificial de la s't .- d a es, en efecto, un el próximo capítulo, y como ya he sugerido en el anterior, sosten-
I uacwn el espectad . . .
conduce de manera grata or JUICioso, y nos dré que hay aspectos de la imaginación del lector que conducen
buen juez y ciudadano Al ¡y natural a la actitud que cuadra al hacia la igualdad social y no hacia su opuesto, que tienden a
· eer somos particip ·
preocupados, aunque ca antes Interesados y detectar y socavar las jerarquías raciales, clasistas y de género.
recemos de un con · ·
acerca de nuestra posició 1 OCimiento concreto Pero debemos conceder que esta tendencia no se practica univer-
n en a escena que te d 1
preocupamos por Louisa y S h nemos e ante. Nos salmente, y en esta medida las novelas (como cualquier otro
dida nos identificamos co porb tep en Blackpool, en cierta me- texto) ofrecen una guía promisoria pero falible e incompleta.
. . n am os pero caree d ¡
Intensidad emocional que se rodu . - . - emos e a confusa Ello nos recuerda que debemos ejercer el juicio crítico al
propias vidas. Ello tamb" . pifi Cina SI esas fueran nuestras seleccionar las novelas, y continuar el proceso de juicio crítico
.- Ien sigo Jea que no ad ta
c1on prejuiciosa· podemo . op mos una posi- mientras leemos, en diálogo con otros lectores. Wayne Booth ha
.. · s sentir por Louisa y St h
eqmhbrio que cualquiera de amb . ep en con mayor dado a este proceso el atinado nombre de "co-ducción", pues
mo tiempo somos ambo . os, precisamente porque al mis- por naturaleza es un razonamiento práctico no deductivo y com-
1ectores diferentes con hist s Y nmguno Una ve - h
. . z mas, ay muchos parativo que se realiza en colaboración con otros. En el proceso
. . . onas personales dife 1
res JUICiosos pueden utiliza 'nfi .- rentes, y os lecto- de co-ducción, nuestras intuiciones acerca de una obra literaria
. r I ormacwn proced d
nas personales para ev 1 1 ente e sus histo- se refinan mediante las críticas de la teoría ética y del consejo
1ectura se debe completa a uar o que sucede (P
'd 1 . or eso e 1 proceso de amigable, las que pueden modificar la experiencia emocional
r 1 ea m en te con un .-
tre 1os lectores.) Pero d.' h . e .- a conversacwn en- que tenemos como lectores: por ejemplo, si descubrimos que las
IC a IntOrmaCion 1 }' ·
nas, carece de la parcialidad d 1 . . ' a .ap ICarse a VIdas aje- invitaciones de la novela a la furia, el repudio y el amor se basan
La visión d ¡ e partiCipante Interesado. en una visión del mundo que ya no podemos compartir.
e as esperanzas y los te h
forma el lector juicioso al le 1 umanos que se En síntesis, mi visión no exhorta a confiar cándida y acrítica-
er nove as no es mfalible. Como he mente en la obra literaria. 106 He insistido en que las conclusio-
110
111
l:.:l.l ü<.:IONES RACIOr-;AJ.E!>
------------"'
J_US
_TICIA PO ET I CA - - -
- - - -- los re uerimientos de Smith nos ayuda a
nes que podemos extraer de nuestra experiencia literaria requie- te, en cuendta l problemas concernientes al
ren del continuo escrutinio crítico del pensamiento moral y po lí- eluodar algunos e os e .
tico, de nuestras intuiciones morales y políticas, y del juicio de debate sobre la California contra Brown
otros. Sin embargo, he argume ntado, con Smith, que las estruc- las f:se penal debía ignorar sólo
1:
turas formales implícitas en la experie ncia de la lectura literaria conveman en que un J . . da en los agravantes y
nos brindan una guía indispensable para nuevas indagacio nes, "la compasión que no estuvtera arraiga f 1" 107
. .d l ruebas durante la ase pena .
incluida la indagación crítica de la obra literaria misma. Si no atenuantes mtroduct os po r as P . - s" pero no las
al 1 "emoc10nes extrana ,
partimos de la "fantasía" para interesarnos en esas figuras huma- Se de bían pasar por to as bas U n caso anterior, Woodson con-
nas, sintiendo compasión por sus sufrimientos y alegría ante su emocion_es fundadas en elocuen temente la impor-
bienestar; si no valoramos la importancia de encarar a cada per- tra Carolma del Norte, habta, . . . t"endo en la relación entre la
. d ·ón empauca m s1s 1
sona como un individuo con una vida singular, nuestra crítica de tanoa e 1a emoo , 1 . dividuo como una person a
las emociones perniciosas carecerá de fundamento. La lectura, compasión y el acto de a m
como he argumentado, nos brinda ese fundame nto, y también singular con una historia prop1a.
nos brinda la postura de espectadores juiciosos que es esencial so ue no o to rgue significación a rele-
para la crítica: El lecto r de Tiempos difíciles está bien situado para y el historial del infractor , m a
iniciar una crítica de la imagen d e la felicidad de los obreros que
:mcias de su infracción particular, excluye de su
presenta la novela, dada la estructura de atención y compasió n . de la muerte la posi 1 I a
inherente al acto de la misma lectura. El lecto r cultiva una pre- al fijar el extremo casugo '· . de las diversas
factores compasivos o atenuantes que surjan d nadas
ocupación por el protagonismo y la autono mía humanas, y al
fla uezas de la humanidad. No trata a las e
mismo tiempo la capacidad de imag inar cómo es la vida de un q . d delito como seres humanos mdlVlduales y
obrero como Stephen Blackpool. Es pro bable que esta combina- o o mo miembros de una masa an ó nima e in-
ción suscite en los lecto res de Dickens cierta insatisfacción con la ec ha de ser sometida a la ciega aplicación de
solución un tanto superficial y condescendiente del propio diferenoa a qu
· ¡ tOS
Dickens. No es preciso entonces considerar que una novela es la pen a cap1ta .
políticamente correcta en todo sentido para apreciar la expe- . t ' me n es de California contra Brown reconocen
riencia de haberla leído como po líticamente valiosa. Todos los d ie \dando así el papel del espectador juicioso y
este precedente, va 1 . 1 tal"dad de una narració n com-
también su en segUir a to iila instrucción tal como se
Vuelvo ahora al jurado de California. El espectador/ lector juicio- pleja. Difieren solo en a s d . h e n la "mera" coro-
so incorpora un re pertorio emocional que es rico e inten so pero enuncia (solicitando a los JUradlos qute la exigencia de ex-
., ) . t pretaría natura me n e .
está exento de la parcialidad que deriva de saber que el resulta- paslOn se m er . , iada La opinió n mayoritaria sosuene
do nos afectará personalmente. Las emociones d el lector tam- cluir una aprop · ide sólo que desech en una
bién están constreñidas por e l "registro", es decir, por el hecho ue los jurados venan que se 1es p . . n ue
q . , "d medida" mientras que los d1sidentes arguye q
de que se limitan a la info rmació n presentada en el texto. Así compas10n es : 1 dado el modo en que los
vemos que el espectador juicioso es un excelente modelo para el los jurados n o lo tendnan mu_y e aro, ·o' n Mi argumento indica
l presentar la mstrucci .
jurado. Por supuesto que el jurado no es simpleme nte un espec- fiscales en re . , n· res ecto de esta cuestió n existe
tador juicioso; los jurados no sólo están constreñidos por las que los disidentes u en en razod. p de la necesidad de aclarar
f · , y de ello se espren
restricciones sobre la parcialidad que forman parte del mo delo gran con us1o n, ., . - empática que está víncu-
de Smith, sino por estipulaciones legales específicas. No obstan- los límites de la compaslOn . La e mooon
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JUSTICIA POET!CA
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- - - - -- - - - -_ _ JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
El árbitro de lo diverso del juicio igualitario destinada a reemplazar una confianza sim-
plista o reduccionista en principios abstractos generales. Whitman,
En 1867, a "orillas del azul Ontario", Walt Wh" " . como Aristóteles, sostiene que este juicio flexible y contextua! no
naba sobre el retorno de e d' d Itman reflexlO- es una concesión a lo irracional, sino la más cabal expresión de
sos Ias e guerra y
muertos sin retorno" y . . paz, y en los lo políticamente racional: no "en él" sino "fuera de él ", las cosas
. · , mientras reflex 10nab "F
gigantesco y altivo de severo sembl a, un antasma "son gro tescas, excéntricas, infructuosas". El poeta no es una
do poetas para la vida públ" d 1 ante, se aproximó", exigien- criatura antojadiza, sino la persona mejor dotada para otorgar "a
._ Ica e a nación Este Fantas ·
nacion, creo yo de los "óven . ma -combi- cada objeto o cualidad su justa proporción ", sopesando debida-
y del en Guerra de Secesión mente los reclamos de una población diversa, con la mirada füa
plenamente dotados para . que solo los poetas están tanto en las normas de la imparcialidad ("es el igualador de su
encarnar normas de . . .
tengan unidos estos estados 1 JUICio que man- época y su tierra") como en la historia ("los veleidosos años él
en una so a nación "S "d
tes -comenta el Fantasma- no serán - . . presi en- sostiene con fe firme"). Tanto la imparcialidad como la historia
lo serán sus poetas." su arbitro comun tal como siempre corren pe ligro en la democracia; e l poetajuez es su
El Fantasma describe al oeta e . protector.
Pero este poetajuez encarna p omo una especie de juez. Luego el Fantasma de Whitman dice algunas cosas oscuras y
cio, que lo pone en entr d" huna norma muy particular del jui- aparentemente contradictorias. Primero, el poeta "no es penden-
. . .
d e JUICio e IC o con los modelo ·
que Whitman hall s convenciOnales cia, sino juicio", y "no juzga como el juez sino como el sol alum-
na pública He - a que son predominantes en la esce- brando a una criatura indefensa". ¿Por qué el poeta no es
del aqu¡ una parte de las descripciones normativas
"pendencia, sino juicio"? ¿Cómo puede ser juicio si no 'juzga
como el juez"? ¿Y qué manera de juzgar se insinúa en la extraña
De estos estados el poeta es hombre ec - . metáfora de la luz?
no -1 · fu uamme Sugiero que la clave de estos versos desconcertantes se en-
en e smo era de él las cosas ' - .
infructuosas... son grotescas, excentricas e cuentra en el verso posterio r, do nde el poeta "ve la eternidad en
El a cada objeto o cualidad su J·usta proporci·o·n hombres y mtüeres, no ve a hombres y mujeres como sueños o
mas m menos , ni puntos minúsculos". Aquí hay un contraste entre una visión abs-
es el de lo,diverso, es la clave, tracta y seudomatemática de los seres humanos y una visión rica
es el de su época y su tierra ... y concreta que hace justicia a la vida humana. Creo que también
Los veleidosos años él sostiene con fie fi debemos interpretar de este modo el contraste entre ser "pen-
él n . . Irme, dencia" y ser 'juicio": e l poeta no sólo presenta consideraciones
ob els pendencia, smo juicio (la naturaleza
_a so utamente), lo acepta formales abstractas, sino juicios ecuánimes, juicios que concuer-
no como el juez, sino como el sol Iam. d . dan con las complejidades histó ricas y humanas de una causa
m defensa... Ien o una cnatura particular. El Fantasma observa que la mayoría de los jueces no
El ve la eternidad en hombres . actúa así: el poeta no 'juzga como el juez". Podemos tener una
mujeres como sueños o a hombres y idea más acabada de este procedimiento, sugiere, pensando en
el modo en que el sol alumbra a una "criatura indefensa". Esta
Whitman llama al poeta-·uez "el h - . " osada imagen sugiere, primero, gran detalle y particularidad.
su ideal en una tradición d j o
ombre ecuamme ' ruando Cuando el sol alumbra a una criatura ilumina cada curva, cada
remite a Aristóteles quien legal y judicial que se recoveco; nada permanece oculto, todo se percibe. Así alumbra
' esarro o una concepción normativa
el juicio del poeta, percibiendo y revelando todos los detalles.
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LOS POETAS COMO J UECES
JUSTICIA POETICA
- . . razones para evitar el distanciamiento
(La imagen es similar a la imagen aristotélica de la regla flexible ·uez
J , . literano uene buen.as ·ento práctico basado en
prefenr un razonam1 . . ,
del arquitecto, que se curva para adecuarse a la forma de la escepuco y para . d en un modelo cuas1Clenufico;
piedra.) 109Ante todo, el sol ilumina la situación de los indefen- arraigadas en la tradición del
sos, que habitualmente está envuelta en la oscuridad. Pero esta dichas razones B 1 neutralidad, pero de un modo
intimidad es también severa y algo despiadada: al comparar el derech o consuetudmarlO. udsca "' del espectador J·uicioso
· estra escnpe1on
juicio con la luz del sol y no con una suave sombra, Whitman que se aViene con 'miento empático de datos
sugiere que el compromiso del poeta con la imparcialidad no (capítulo 3), y requiere de un conoC1
sucumbe al favoritismo, que su confrontación con lo particular, por humanos cargados de valores. . , d Whl' tman de que el poeta
la afirmac10n e .
íntima que sea, es inflexible. Hay aquí un ideal de neutralidad Abordan d o luego . , desarrollaré la asooa-
. d d época y su uerra , .
judicial, pero una neutralidad que no se asocia con una generali- es, "el or. e literaria e interés por la igualdad
dad remota sino con una rica concreción histórica, no con la abs- cion entre ¡magmaoon . sJ'udiciales que summls-
. , algunas sentenc1a
tracción cuasicientífica sino con una visión del mundo humano. Por último, d e de juicio que recomienda
Todo esto es una descripción del juicio. También es una tran buenos y malos eJemplos e 1a e1as
descripción de la imaginación literaria. Whitman hace la asom- nsidero u e los aspectos específica-
brosa afirmación de que la imaginación literaria debe cumplir Tengase en cuenta que . "qconsu"tuyen sólo una faceta
. · d · "J"uez 1terar10
una función importante otorgando a "estos estados" normas de mente hteranos e ml . .d al ElJ·uez de la vida real
. d n JUez de 1a Vl a re .
razonamiento legal y, sobre todo, judicial, por medio de una del pensamlento e u . es conocimientos, y está cons-
concepción aristotélica del juicio práctico. En este capítulo de- también requiere de y exigencias del estatu-
fenderé esa afirmación de Whitman, aunque no sin acotaciones, treñido por su papel lo que puede. o no
pues insistiré en que el razonamiento técnico legal, el conoci- to y los precedentes, qu y t ll'terarios del J·uiclo son
. nte Los aspec os
miento de la ley y los constreñimientos de los precedentes de- con siderar sob resal le . "o' n del razonamiento
. orar a una comprensl
sempeñan una función central en el buen juicio, circunscribiendo más fáciles d e d' . , del derecho consuetudinario,
los límites dentro de los cuales debe obrar la imaginación. El judicial que dC: tra Pero esa tradición no
juez no puede ser simplemente un poeta, ni siquiera un hombre con su énfasls en d p didamente la compasión y la
ecuánime aristotélico. Whitman desdeña los constreñimientos ins- permite que el juez pracuque esme , mo o pera la fantasía den-
titucionales del papel del juez, tratándolo como si fuera libre fantasía. formal.
para seguir sus propias fantasías, y esto es un error. Pero argu- tro de los estrlctos hmltes e una
mentaré que la clase de imaginación que describo en los capítulos
2 y 3, con las debidas restricciones, puede constituir un valioso
suplemento para los otros aspectos del razonamiento judicial. La Ni escepticismo ni cientificismo
concepción aristotélico-literaria, combinada con restricciones ins-
titucionales, ofrece un complejo ideal de la neutralidad judicial, vela como Tiempos difíciles, no como
que constituye un poderoso rival de otras influyentes concepcio- Cuando leemos una no b d teorías de la interpreta-
nes de esa norma. teóricos de la literatura e n usca e e conmueven y se delei-
. res humanos que s 1
En particular, contrastaré al juez literario con tres rivales: un ció n smo como se . . . s libres de la parcialidad Y e
juez que cultiva el distanciamiento escéptico, un juez que conci- tan , somos espectadores , t'empo n o somos escépti-
. les Al mlsmo 1 ,
be el razonamiento judicial según el modelo del razonamiento favoritismo perso na . d 1 misma m an era ante los per-
formal científico, y un juez que prefiere una altiva distancia res- cos. No todos reaccionamos e a de la novela - su
sonajes y su situació n. Pero la estructura
pecto de los particulares por motivos de neutralidad judicial. El
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JUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUECES
de el mundo y sus tentaciones para iden- Fish, tal vez el principal apologista de esta perspectiva en el
tificarnos con ciertos personajes y no con otros- nos sitúa en derecho, sostiene que sin pautas que trasciendan la historia y la
del corazón y la mente que no es de escéptica actividad interpretativa humana -pautas que a su juicio no he-
IndiferenCia, pues no cualquier cosa que le suceda a esta gente mos encontrado- sólo nos queda el juego de fuerzas políticas e
da lo mismo. Por supuesto, podemos rechazar la invita- históricas, que nos induce a creer ciertas cosas pero no permite
Cion de la novela a de _la manera que ella sugiere postular principios que justifiquen tales creencias. 111 En otras
se para que continuaríamos leyendo). palabras, si eliminamos la justificación extrahistórica, elimina-
Pero la histona con ávida atención, sucumbiendo mos toda justificación racional. Nos quedan las causas, pero no
a sus y conmoviéndonos con sus personajes, hace- buenas razones. 112 Sin embargo, este salto -del firmamento al
m.os JUICIOs durante ese proceso -sobre la revolución indus- abismo, por así decirlo- no está implícito en ninguna argumen-
tnal , el utilitarismo , sobre la ley de divorcio, sobre la tación que Fish haya enunciado o resulte fácil de imaginar. Aun-
de los niños-, confiando en que algunas razones que se podría demostrar que carecemos de pautas extrahistóricas
son mas fuertes que otras, que algunas maneras de tratar a los para el razonamiento público y legal, ello no debería perturbar-
seres son que otras, y que se pueden justifi- nos demasiado, pues la ley siempre ha basado sus razonamien-
car como meJores expomendo determinadas razones. tos en la historia y el contexto social y rara vez ha atribuido
. La. novela nos constituye en jueces. Como tales, podemos importancia a la creación de una base eterna para sus juicios.
entre nosotros acerca de lo que es correcto y apropiado· Fish no demuestra -creo que le resultaría imposible- que no
mientras los personajes nos importen y actuemos en nombre podamos escoger en la tradición del razonamiento humano so-
no que la disputa es vana ni que se trata de un bre la ética y el derecho algunas argumentaciones como más
Jueg.o. Tales (por ejemplo, sobre la educación moral de fuertes que otras, algunas posiciones como más defendibles que
Lomsa Gradgnnd, y de los niños en general) no se basarán habi- otras. La experiencia del lector de literatura demuestra que eso
en pautas extrahistóricas trascendentes. Por el contra- hacemos al aplicar nuestro sentido global del principio y la tra-
no, nuestra como lectores nos induce a pensar que dición a un contexto concreto. Fish llega al distanciamiento
tales pau.tas senan mnecesarias para nuestra búsqueda, pues como porque fija la meta de la argumentación a una altura tan eleva-
lect?res mteresados buscamos un bien humano que procuramos da que los seres humanos jamás podrían alcanzarla. En la vida
en y para la comunidad humana, y dicho proyecto no real, sin embargo, nos fijamos metas más modestas, y con fre-
reqmere de externas a la experiencia de la lucha huma- cuencia las alcanzamos. Si así sucede en el razonamiento ético
na. busqueda también está guiada por los juicios y las general, sucede más aún en el derecho, pues el sistema de los
reacCiones otros lectores que persiguen esa coincidencia ge- precedentes y los constreñimientos legales contribuye a la de-
solo buscamos una visión de la educación moral que rrota de la indeterminación aún más drásticamente, quizá, que
de sentido a nuestra experiencia personal, sino una visión que la imaginación moral.
podamos ante otros y respaldar junto a otros con quie- Si la perspectiva literaria repudia enérgicamente el distancia-
nes deseamos en Esto contribuye a anclar nues- miento, y con buenas razones, también repudia la idea de que la
y distanciarla del libre juego de las facultades ley pueda o deba entenderse según el modelo de las ciencias
mterpretativas.I IO naturales. La perspectiva cientificista insiste en reaparecer en
destacar el carácter no escéptico de la lectura diversas formas en la historia del derecho angloamericano, sobre
comun, re.Cientemente se ha defendido un enfoque excesi- todo como un ataque contra el carácter presuntamente caótico y
del razonamiento legal desde la teoría litera- asistemático del derecho consuetudinario. En un revelador pasa-
na, utilizando la mterpretación literaria como paradigma. Stanley je autobiográfico, Benjamín Cardozo compara la búsqueda de
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jUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO J UECES
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un sistema científico con la búsqueda del paraíso, de algo dife- La idea de que el derecho sólo sería un campo académico
rente del mundo humano que habitamos en la realidad. respetable si fuera una ciencia en uno de estos ignora
una obvia posibilidad: que la ley sea un campo humanista
Me sentí muy perturbado, en mis primeros años de práctica, más de científico, y que sus excelencias incluyan las excelencias
al descubrir cuán inexplorado era el océano al que me había específicas del razonamiento práctico _como se en
lanzado. Buscaba certidumbre. Sentí abatimiento y desánimo las humanidades. Como argumenta Anstoteles, el razonamiento
al que esa búsqueda era fútil. Trataba de llegar en ética y política es y debe ser del razonru:niento de-
a tierra, la tierra firme de las reglas fijas y establecidas, el ductivo que algunos buscan en las etenetas, pues debe
paraíso de una justicia que con sus señales se manifestara fundamentalmente en el cambio histórico, en la compleJidad de
clara e imperiosa que sus tenues y fluctuantes reflejos en los contextos prácticos reales y en la diversidad de los casos. Por
m1 mente y mi conciencia vacilantes. Descubrí, con los viaje- todas estas razones, aunque por cierto buscará y usará las normas
ros del Paracelso de Browning, que "el verdadero cielo está como guías, también atenderá a los detalles de los casos y no se
siempre más allá".II3 limitará a presumir de antemano que basta con las reglas tal
como se han establecido por antecedentes. Aunque las reglas
Se comprende que alguien que se aferrara a ese ideal (cosa fijas cumplen una función importantísima en el juicio -por
que no hizo Cardozo) caerá fácilmente en un distanciamiento ejemplo, garantizando la estabilidad, impidiendo la y
a l estilo de Fish, desalentado por la imposibilidad de alcanzar- reduciendo los errores de juicio-, los juicios legales tambien de-
lo. En todo caso, semejante conclusión delataría una especie ben acomodarse a circunstancias y valores cambiantes, enfren-
de vergüenza acerca de las razones de las que se vale el dere- tando casos concretos.1 15 La norma aristotélica de la razón práctica
poseen fundamento histórico y sin embargo tienen se encuentra bien ejemplificada en los procedimientos típicos
pnnCipios. del derecho consuetudinario, con su fructífera atención a la his--
Vemos un similar repudio de la razón práctica en Christo- toria y a las circunstancias.
pher Columbus Langdell, fundador de la concepción moderna
de la educación legal, quien argumentó que el derecho hallaría
en una gran universidad como Harvard sólo si podía
JUStificar sus pretensiones de ser científico. "Si no es una ciencia Neutralidad judicial
-escribió-, entonces es una especie de artesanía, y conviene
aprenderla como aprendiz de alguien que la practique." Para
Langdell, demostrar que el derecho era una ciencia requería El juez literario -como el rayo de sol de .está compro-
q.ue estaba constituido por una jerarquía p latónica de metido con una neutralidad bien entendida. Es decu, no acomo-
pnncipws simples y generales que, aunque elaborados a partir da sus principios a las exigencias de
del de casos, serían füados para juzgar casos posteriores, 0 religiosos ni otorga a ciertos grupos o mdulgenetas
ofreciendo procedimientos casi mecánicos para tomar decisio- ni favores especiales en virtud de la relac10n que tenga con ello.s
nes: "El verdadero ab?gado posee tal dominio de los principios 0 de sus preferencias. Espectador juicioso, no es presa de senti-
legales que puede aplicarlos con constante facilidad y certidum- mientos irrelevantes ni infundados. Por otra parte, como acabo
br: en caótica madeja de los asuntos humanos".ll4 En épocas de exponer, su neutralidad no requiere de una altiva distancia
mas recientes, la aspiración científica ha procurado asimilar el respecto de las realidades sociales que que
a la cie?cia de la economía, una idea cuya aplicación atiende; debe indagar esas realidades con su Y con
cntico en los capitulas anteriores. las respuestas emocionales propias del espectador JUICioso o de
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JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
el lector d e novelas. En el e , .
JUez hterario buscaría ante t d apnulo 2 sugiero que el de ban operar como un "órgano de poder desnudo". De hecho,
h an sufndo . o o pruebas d e ·
desigualdades . que Ciertos grupos Smith parte de una idea análoga de neutralidad e imparcialidad
atención si han de recib' y, en co? secuencta, necesitan mayor cuando elabora el concepto de espectador juicioso, valiéndose
Ir un tratamiento r 1 ·
Esta preocupación por los des l'd ea m ente Igualitario. del recurso de pensar e n el lector de narrativa. En lo concernien-
tructura de la experiencia literaria va ' os form a pa:te de la es- te al razonamiento legal, es preciso añadir al modelo de Smith el
deJo de Adam Smith p : era, como VImos, el mo- hecho de que también habrá poderosos constreñimientos insti-
a ra 1a expenencta del e
EI 1ector p articipa en fiorm d . . .
. . specta or JUICioso tucionales sobre el razonamiento del juez, y ello nos dará aún
a VIcana en much 'd . .
a1gunas más privilegiadas qu E as VI as diferentes más razones para coincidir con Wechsler en su exigencia de
e otras. n las . •
tas, en las que me he centrado e . nove 1as sociales realis- principios d e ne utralidad .
cientemente e n diversos estr t , VIdas se d esarrollan cons- Sin embargo, más adelante en su argumentación, Wechsle r
. a os sociales y el d
Circunstancia condiciona la real· .- d, m o o en que esta se aparta abruptamente d e la idea de neutralidad d e Smith para
d e la experiencia del lec tor E t IZaciOn e esas vidas forma parte adoptar una norma más distante y abstracta. Parece entender
· · s e entra en cad d
sm saber, por así decirlo cu -11 a una e esas vidas que la neutralidad exige que nos alejemos de las circunstancias
fica con Louisa, y lueg; e a Se al principio se identi- actuales y su historia al extremo de ignorar todo dato social e
una de esas vidas y cobra odn tep .en viviendo cada histórico específico, datos que parecieran muy relevantes para
n o conCiencia d e
mueh os sentidos un accidente d 1 fi que su 1ugar es en aplicar la ley según principios equitativos. Aunque la parte teóri-
ciones empáticas acorde e a. onuna. Experimenta emo- ca del artículo insiste en que su concepció n del principio no
. s con esa vtda - ·
emociOnes de espectador e n las u y,- mas Importante aún, supone d esechar la historia ni los precedentes legales, su lectura
fortuna ha favorecido o d 1 q e evalua el modo en que la de los casos de segregación escolar parece desechar datos socia-
El¡ . esa e ntado el flo · ·
o Significa, como arguyo e n la róx· personal. les muy pertine ntes so pretexto de atenerse a los "hechos". Sobre
con especial claridad en las d p secciOn , que reparará todo, sugiere que los jueces que e ntonces entendían en causas
privilegiados. En el caso d 1 esvent<:vas que sufren los menos relacionadas con escuelas donde regía la fórmula "separados pero
e a novela d e o· k
que entienda que Stephen Black ool IC ens, es pt:obable iguales" debían abstenerse de todo conocimie nto empático con-
padece, requie re de una at . _P ' da?as d esventajas que creto acerca de las desventajas específicas d e las minorías y del
tratamiento igualitario especial SI ha de recibir un sentido asimétrico de la segregación para negros y blancos, con
E Clu a ano
sta concepción del espectador . el objeto de garantizar que sus principios se aplicaran sin sesgo
controvertido argumento de H b va al meollo d e l célebre y político.
pios n e utros d e derecho en
cuerda con la visión general u . El juez hterano con- La fórmula "separados pero iguales" no fue impugnada "en
d el artículo: losJ·ueces n . q e Wechsler al principio la forma", sino que se sostuvo que "no ha lugar" en la educa-
. . ecesitan cnten os
m antojadizos, "criterios que no sean a rbitrarios ción pública, con el fundamento de que las escuelas segrega-
el ejercicio de la razó n y que se puedan enmarcar y verificar con das son "inherentemente desiguales", con efectos deletéreos
voluntad ". Una buena d un m ero acto de terquedad o sobre los niños de color al implicar efectos de inferioridad
eciston es aquell "
zones acerca de tod as la c. a que reposa sobre ra- que retardan su desarrollo educativo y m en tal ( ... )
. s 1acetas de la cau
generalidad y ne utralidad tra . sa, razones que en su Me cuesta creer que este juicio girase en torno de los
sc1endan todo ¡ d .
que se halle implícito " L resu ta o mmediato hechos. Tengo la impresión, por el contrario, d e que ha
fiormulación pública · has razones deb · c.
. e n satistacer pa utas de partido de la perspectiva d e que la segregación racial es en
. Y co erenc1a d e prin · ·
llrnos ené rgicame nte a la idea d 0 e bemos resis- principio, una negativa de la igualdad para la minoría contra
e que los tribunales puedan o la cual se dirige ( ... ) Pero esta posición también presenta
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JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
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J USTICIA I'O.ETI<..A LOS POETAS COMO JUECES
punto de predisponerlo a aceptar un pequeño alivio en vez de suerte de quienes se encuentran en peor y
exigir p lena igualdad. La evaluación distante está en el corazón mos a pensar en modos que podrían haber cambiado esa post-
imaginación literaria del espectador juicioso. Pero ello no ción o que podrían mejorarla.
que deba ignorar o negarse a reconocer sufrimientos y Una de las razones por las que la situación de los pobres o
desigualdades que forman parte de la historia. La neutralidad los oprimidos resulta especialmente oprobiosa es el hecho de
literaria, como la luz del sol de Whitman, como la lectura de una que pudo haberse evitado. Lo vemos cl.aramente_cuando compa-
se a la gente y a sus experiencias reales. Así puede ramos dicha situación con la de los neos y prosperas. De este
ser JUSta y reahzar correctamente su propia evaluación distante. modo nuestro pensamiento se orienta naturalmente h acia la
meta de lograr que la suerte de los desamparados sea más
a la suerte de los ricos y los poderosos; como nosotros podnamos
ser cualquiera de esas personas, o convertirnos en ellas, quere-
El igualador de su época y su tierra mos elevar el nivel general. Tal vez no se logre llegar a una
igualdad (trátese de recursos, bie nestar o capacidad de funciOna-
míen to), pero por lo menos el pensamiento político adopta
Whitman llama "igualador" a su poetajuez. ¿Qué quiere decir rumbo tendiente a mitigar las persistentes desigualdades y bnn-
con ello? ¿Por qué la imaginación literaria estaría más asociada con dar a todos un mínimo decoroso. Desde luego, podemos tener
la igualdad que con la desigualdad, o con ideales democráticos estos pensamientos sin ser "poetas". a lo que
más que aristocráticos? ¿Por qué e l sol de la visión judicial siente Whitman señala es que la capacidad de tmagmar VJVJdamente - y
especial interés e n la "criatura indefensa"? luego de evaluar judicialmente- el dolor de otra persona, de
Cuando Tiempos difíciles como participantes compasi- participar en él y preguntar por su es un mod?
vos, nuestra atenc10n no se distribuye parejamente entre todos poderoso de aprender acerca la reah?ad humana y
los de la . obra. Como los sufrimien tos y angustias rir una motivación para modificarla. St no podemos tmagmar
de los personaJeS constituyen vínculos centrales entre el lecto r y cómo se siente ser Stephen Blackpool, resulta muy fácil desechar
la obra, nuestra atenció n se dirige especialme nte a los personajes su situación, como lo hace Bounderby al describir a los obreros
que. sufren y temen. Los personajes que no temen ninguna ad- como seres torpes e insensibles. Del mismo modo, y por to.m ar
no nos atrapan como lectores; no hay dramatismo en un caso que figurará en la próxima sección, si no podemos Ima-
una VJda donde las cosas andan sin problemas. La sensibilidad ginar lo que sufren las mujeres a causa del acoso sexual el
al lector a entrometerse, con una aguda combina- trabajo no podremos sentir nítidamente que esa _ofensa
CIOn de Identificación y piedad, en aquellas vidas donde las cir- ye una grave infracción social que la ley debena re n:ed1ar. En
cunstancias .h an contri.buido a crear obstáculos. Por supuesto que ninguno de ambos casos el espectador juicioso se detiene en la
a veces las circunstanCias calamitosas son necesarias e inevitables. experiencia del dolor de la otra persona. Es cierto que debe.m os
Mueren seres amados, desastres naturales destruyen bienes y ciu- preguntarnos, en cuanto espectad ores, si ese dolor es
dades. Con frecuencia, sin embargo, la tragedia que nos con- para su objeto, si ese dolor, fu ror o temor es el que una
mueve es innecesaria. No todas las guerras son inevitables, ni Jo persona razonable en esas Pero la de
son el hambre, la pobreza y las condiciones laborales opresivas. lo que se experimentó es un paso en el cammo, sm el
Cuando leemos una novela como Tiempos difíciles con la idea de cual toda evaluación del espectador errara el rumbo.
que mismos podríamos estar e n la situación de un per- El juez literario es tambié n un igualador en .un sentido que
nuest:a.s emociones se basan parcialmente en esta está muy emparentado con el anterior. H e sostemdo que la expe-
IdentlficaciOn empatica- , tendemos a preocuparnos más por la riencia de la lectura de novelas induce a contemplar cada VJda
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jl'STICL\ I'OETJCA
LOS POETAS COMO J UECES
como individual y singular. Este modo de ver las cosas es muy
relevante para las cuestiones de bienestar que acabo de mencio- . arece razonable buscar novelas que
cías sociales concretas, p ' fi de rupos con los cuales VIVI-
nar. La buena fortuna de Bounderby no compensa la miseria de criban las circunstancias cas el hábito de ver el
Stephen. Pero también hay otra clase de relevancia. El odio y la mos y que compre: y deseos dentro de un
opresión colectiva a menudo nacen de la incapacidad para indi- logro o la frustraCion de sus p . ar por desigualdades insti-
vidualizar. El racismo, el sexismo y muchas otras formas de pre- mundo social que se puede caractenz
juicio pernicioso se basan con frecuen cia en la atribución de
tucionales.
d "' 1 . Son, de Richard Wright.
novelas es Hatzve . .Cuando
características negativas a todo un grupo. A veces -como en el
caso de la descripción nazi de los judíos o e l de gran parte del Una e esas d estudiantes mayontanamente
enseñé esta novela a un grupdo ed ta' ambientada la novela,
racismo estadounidense "pensante"-, se llega al extremo de pre- l · lugar on e es
blancos, en e mismo 1 , de nosotros nos hallábamos
sentar al grupo como totalmente subhumano, como alimañas, debimos reconocer que a Dalton bien intencionada
insectos, incluso "parásitos", una actitud que no puede sobrevivir en la situación del personaJe ed ary deseosa de saber
al conocimiento individual de uno o varios miembros de ese . t y carente e com , .
pero muy. I?noran e 1 d de "la frontera", pero sin la capacidad
grupo. Ello no significa que e n el contacto con un individuo no cómo se Vlvta del otro a o d seo La experiencia de leer y
podamos hallar maneras de deshumanizarlo con el pensamiento, o la voluntad de concretar ese e . . los lectores blancos ser
pero sí que el retrato deshumanizador es insoste nible, al me nos comentar la novela al pe.rmited acir hábitos de "fantasía"
por un tiempo, cuando uno logra extender al individuo la acti- . d ignoranCia e mtro u
conscientes e su
que resultan cruciales .
SI deseamos e I
d I"berar seriamente sobre e 1
tud literaria de la imaginació n compasiva. 11 7 Hay un momento
memorable en la película La lista de Schindler, en e l que el co-
tema racial. ... 1 dora" en los dos sentidos que
mandante del campo de concentración alemán sostiene la barbi- La novela de Wright es a bre la miseria y nos acerca
lla de su criada judía mientras ella lo mira aterrada y semidesnuda, he mencio nado: llama la. so 1 mundo a través de los
y pregunta, desgarrado entre el dogma y e l deseo: "¿Es ésta la . . 'd 0 de el pnnCipio vemos e
cara de una rata?". al mdiVI uo. es . ue sufre desventajas abruma-
ojos de una persona en donde Bigger Thomas
La comprensión literaria, pues, promueve hábitos men tales doras. Entramos en un so "La luz que inundaba la
que conducen a la igualdad social en la medida en que contribu- d sus hermanos.
vive . con. , su matr rehay a un mno . - negro, de pie en un angosto
yen al desmantelamiento de los estereotipos en que se basa el habitaCion mos a d h' "118 Bigger visto a la luz
odio colectivo. Para este propósito, en principio, toda obra litera- d astros e Ierro. •
espacio entre os cam brosamente el sol "lamiendo
ria que posea las características que he comentado en el capítu- del sol -una imagen que evoWhca ya está en prisión. Como
lo 1 sería valiosa: al leer a Dickens adquirimos hábitos de "fantasía" · · d fensa" de Itman-, ,
una cnatura m e d en una situacion de de-
que luego podemos aplicar a o tros grupos, a unque los mismos ta está atrapa o .
la rata que pronto ma , ta de mantener la autoestima
no estén retratados en las novelas que hemos leído. Pero tam- V ' nto cuesta tra r
samparo. emos cua . . 'dad para cambiarnos de
bién es muy valioso extender esta comprensió n literaria buscando d no tenemos mUmi "
y el orden cuan o , . "conspiració n contra el pudor
experiencias literarias donde nos identifiquemos compasivamen- ropa, cuando nuesn:a pateucal uier momento por una rata que
te con miembros individuales de grupos marginados u o primidos puede ser interrumpida en cua ql ata arrinconada, contraataca
de nuestra sociedad, aprendiendo por un tiempo a ver el mundo 1 . o Vemos que a r , .
corretea por e pls · . de la relación de Bigger con
a través de sus ojos y reflexionando como espectadores sobre el fieramente y ello nos da presenciar el mundo por los
sentido de lo que hemos visto. Si uno de los aportes significativos el mundo que lo rodea. su ue sus esperanzas y temo-
de la novela a la racio nalidad pública es su descripción de la ojos de Bigger, como tesugos, ve . , q de sí mismo, están condi-
interacción entre aspiraciones humanas comunes y circunstan- res, sus deseos sexuales, su
donados por la sordidez en que VIve.
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) L S I'ICIA POETI( •.\
--- - - --- LOS POETAS COMO J UECES
No sólo sordidez. La fuerza predominante en la au to image n
de Bigger y en su vida emocional es la desigualdad racial y el odio. l ca ítulo 3 en relación con la delibera-
que he comentado en e p. al delincuente como a un
Se percibe a sí mismo en imágenes tomadas de la denigración de . , d 1 . radas· es preciso ver .
CIOn e os JU .. . . Esta postura no determma
los blancos, se define como in d igno porque lo han defin ido así. Y, individuo con una propia. e como sugieren Woodson y
como la rata, contraataca, valiéndose de la violencia para escapar ningún desenlace particu ar , asocia con la misericordia
de l desamparo y la vergüenza. La novela evita suscitar una compa- California contra Brown, a o to mar en cuenta gran
sió n fác il que diría, a pesar de las diferencias de circunstancias, l · Los jurados y JUeces . L
en h os de ellos de carácter técm co. os
que todos somos hermanos bajo la piel. Al lector blan co le cuesta cantidad de elementos: 1 .d 1 del espectador juicioso deben
identificarse con Bigger; no sólo sus circunstancias externas, sino propios_ le ales específicos. Pero,
tambié n sus emociones y deseos, son producto de factores sociales acatar ademas los requenmJe . g ( su grado de culpabih-
e históricos. Pero debajo de la compasió n fácil yace la posibilidad 8
que el lector juzgue a_ lo demás igual, quizás
de una comprensió n más profunda, una que d ice: He aquí un ser dad es ciertamen_te :1 el castigo, viendo en qué
humano que lo tie ne todo pa1·a llevar una vida productiva; no sólo se incline a la r;usencordia d t p de circunstancias creadas por
las circunstancias ex ternas sino tambié n el furor, el te mor y el medida su caracter es pro uc o
deseo están .disto rsionados po r el odio raci al y por su expresión 11 9 1 d
o tros. ., . bargo es que e mun o
institucional. La diferencia que impide la identificación se con- Lo que la barreras institu-
vierte en objeto prin cipal de nuestro interés.
donde realmente VIve d acial con su alienación racial y
Aquí la experie ncia del lecto r muestra claramente el papel cion ales y legales a la moVI I a s do a diferencia del de la
que desempeña la empatía e n la actividad del espectad o r juicio- el mutuo odio Y propia del lector
so. No podemos seguir la novela sin tratar de ver el mundo a
lectura, impide la raciales de por medio. Ni
través de los ojos de Bigger. Al hacerlo asumimos hasta cierto de novelas cuando hay 1 e d n ver a los miembros de la
punto sus e mociones de furia y vergüenza. Por otra parte, tam- ·1 naies blancos pue e
Bigger m os persa :J h 'storia propia que contar. La
bién somos espectadores. Como espectadores reconocemos que 'ndividuos con una 1 p
otra raza como I . . . s ecli sala ide ntidad person al. ara
alg unas de sus emociones no apropiadas para su objeto, marca racial de los mdiVIduo P _ d d 'o" No puede verlos
como su vergüenza ante su colo r de pie l, su trágica combinació n 1 bl s son una "montana e o 1 . . . .
Bigger, os anco . la erspectiva de una relación mdlVI-
de añoranza y temor por la fa mi lia blanca. Dichas emocio nes son por separado, y por ta tanto miedo vergüenza y re-
absolutamente pla usibles en su situación , pero la novela muestra dual con Mary Dalton le 1 de la violación y luego del
su cruel y arbitJ·ario fundamento social. Como espectadores, ello sentimiento, que llega or eh e amiga de Bigger como
nos in duce a sentir una nueva gama de emociones: una profun- . 'd ' M Dalton mtenta acers
da piedad ante el trance de Bigger, pero también indig nació n .homiCJ
. .d 10. ary o d e una manera torpe y desatinada, pues .su per-
an te las estructuras racistas que lo han hecho como es. mdiVI uo, per . . 'd tá habitualmente oscurecida por
cepción de él como mdiVI e resenta apenas algo m ás
"En ese momento supo q ue nunca podría decir por qué ha- los estereotipos; para ella, ¡gger r p padres Resulta dudoso
bía matado. No porq ue no quisiera contarlo, sino porque al con- d. rebelarse contra sus .
que un me lO para 1 . , más personal salvo en
tarlo habría tenido que explicar su vida entera. " Como "espectador . .d sible una re aciOn ' . .
que hubiera SI o , . ado de racismo derrota el JUI-
juicioso" de la histo ria de Bigger, el lector - a diferencia de casi circunstancias muy_msohtas. amistad y camaradería cons--
todos los personaj es- asiste a la explicació n de toda su vida y cio literario, y con el !a como la novela de Dickens,
llega a comprender la génesis de su carácter vio le nto. La novela tructiva. En este sentido, d ' , misma Su más en érgica
sugiere que esta compre nsió n es esencial para la justa de termina- , . se recomien a a SI . .
habla de .
ntra lay sociedad n orteame r·canaI es que ni siqmera
ción del crimen y e l castigo de Bigger. Así, ad o pta la posició n acusaoon . , SIcomisma ·ón
puede encontrar sus propios modos de percepo .
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LOS POETAS COMO JUECES
JUSTICIA POETICA
- ----- . · · contar) Ver
La novela es célebre por los alegatos del abogado de Bigger, . d" .duos con sus proptas hlstonas que ·_
verlos como m IV1 una tonante montana de
quien, siguiendo a Fanon, ve la violencia como una reacción ersonas no como .
a los blancos como P ' Pero en las circunstancias
inevitable contra la opresión y tal vez como una forma valiosa de · · · de la esperanza. •
odio, es e 1 pnnCIP 10 erte también causa desespe-
autoafirmación. Pero la novela no termina en este tono, y nos 1
de Bigger, pronto a enfrentar a_mtu na' vida humana real y una
muestra que el abogado es tan sordo a la historia personal de ., ' 1 d scubre que exls e u
racwn, pues e e . d sabe que está a punto de per-
Bigger como muchos otros personajes blancos. La novela finaliza comunidad humanaJusto o b"én incluye el conocimiento
con el logro de la comprensión y la amistad. Durante su larga derlo todo. La ::d;nado siguen intactas, que la
estancia en prisión, Bigger -conmovido por el valor y la decencia de que las fuerzas que lo tar ahora para nadie, que se reque-
de Jan, un joven comunista que tiene muchos motivos para odiar- esperanza no se 1 sociales que él ni puede
lo, pero que es el único que parece escucharlo como persona- rirán vastos cambiOS msutucwna es y realidad ara los demás.
comienza a pensar como lector de novelas. Es decir, comienza a imaginar para que la ante;de su "Adiós".
pensar en la profunda similitud de objetivos e inseguridades hu- Sus últimas son Ie oa 1 cuando cerraron la
manas que puede existir en ambos lados de la barrera racial, "Oyó la vibraClon del acero contra e
aunque oculta por la distorsión social del carácter y el deseo. Al puerta con estrépito". edia de opresión social, la
final, en una I'epentina epifanía, es capaz de ver esta humanidad Atrapando al lector en esta trag ·uez cauteloso y neutro de
común: novela construye un que es un J tral"ldad es diferente de
un JUeZ cuya n eu
Bigger Thomas, pero , de Whitman si bien, a
- ucho mas cerca ' .
Se preguntó si era posible que a fin de cuentas tod os en el la de Wechsler Y m , 1" .t do or requerimientos insu-
mundo sintieran igual. ¿Los que lo odiaban tenían dentro de diferencia de Whitman, esta d"pct"al El estigma del odio
sí lo mismo que Max había visto en él, lo mismo que había · d la funClon JU 1 ·
tucionales propiOS e d ecormación fundamental
inducido a Max a hacerle esas preguntas? ¿Y qué motivo po- - urge como una 1'
racial y la s nidad humanas, y la lectura de la
día tener Max para ayudarlo? ¿Por qué Max se arriesgaría a de la personahdad y soci"al como condición nece-
enfrentar esa marejada de odio blanco para ayudarlo? Por . 1 · alda po Ittca y
novela exige a tgu s ciudadanos de ambos
primera vez en su vida había alcanzado una cima de senti- saria de la humanidad plena para 1o
mientos desde la cual podía otear para ver vagas relaciones lados de "la frontera".
con las que nunca había soñado. Si esa blanca y tonante
montaña de odio no era una montaña, sino gente, gente
como él y como Jan, entonces enfrentaba una gran esperan-
za que él jamás había concebido, y una desesperación cuyas
Para que la
la preocupaClon por la tgu
. .,
e: t e el espectador literario Y
ores un fenómeno aislado,
fi a uno de los problemas
honduras no se atrevía a concebir ( . .. ) Se paró en medio de . , · plo que se re tere
introduClre otro ejem ' . os E M Forster
, t s de nuestros uemp . . .
la celda y trató de verse a sí mismo en relación con otros de igualdad II_las urgen ;14 la novela sólo se publicó en
hombres, algo que siempre había temido hacer, tan profun- escribió Maunce en 191_ , pero nos cuenta el autor, porque
damente manchada estaba su mente por el odio que otros le 1971. No se pudo pubhcar antes, fi l e 1" "La clave
h exuales con un ma le lZ.
tenían. trata de amantes i tenido un final infeliz, con u_n
es la fehCldad ( · · ·) S to suicida todo estan a
El odio racial es una mancha y una peste que impide ver a los d na cuerda o un pac '
joven co1gad o e u fí . d cct"o' n de menores. Pero los
demás como seres individuales con quienes se comparte una h rnogra 1a n1 se u ,
bien, pues no ay po consecuencia, hace n apologta
humanidad común. (Estas dos percepciones están asociadas, por- amantes se sale n con la suya y, en
que ver a los demás como plena e igualmente humanos supone del delito. 120
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JUSTICIA POETICA --- --- -
común también es evidente. La imagen de la "barrera" evoca esa
La estrategia de Maurice consist "frontera" que separa al negro del blanco en el mundo de Bigger.
nista a un hombre de te d . he e n escoger como protago-
. n enCias omosex 1 f En ambos casos hay una división en la sociedad, que marca a
SIVas, que no es "antinatural" d . ua es uertes y exclu-
. e nmguna otra ma D h algunas personas como normales y buenas y a otras com o ver-
un. tedioso agente bursátil inglés de el e echo,
Imagmación mediocres El 1 media, de gonzosas y malas. En ambos casos tal división estigmatiza al gru-
, . ector no Siente gra f talento
. ., e po excluido de modos que se relacio n an con desigualdades
por el, pero su amabilidad b n ascmacwn
tía. La estructura ul:n despiertan simpa- sistemáticas: Maurice puede conservar un empleo, pero no pue-
lector ve a Maurice como n ove a, se basa e n que el de expresar abiertamente sus deseos sexuales; vive bajo el riesgo
- una persona comun y lue - continuo del litigio, y no puede mantener relaciones francas con
ano, que el trato que la soc¡"ed a d d a a sus deseos go ve,· ano a
sus amigos y compañeros de trabajo. En un sentido muy real, no
de tiernas fantasías acerca de un " . , -:-que giran en
conyuge- lo convierte en , . amigo tierno, casi un es un ciudadano igual a los demás. Clive, que decide abstenerse
un excentnco - · de la gratificación h o mosexual para entrar en un matrimonio
igualdad. Desde la lecc·, d , una victima de la des-
Ion e an atomía 1 1 insípido, no es igual, pues está obligado a llevar una vida esen-
alabanza casi bíblica que h ace e 1JOVen . en a P daya,1 donde la
dad de la h eterosexualid d .esor e a naturali- cialmente deshonesta en una cuestión de suma impo rtancia. La
" a provoca que e l JO e · última frase de la novela nos dice que Clive, habiéndose entera-
naturaleza"·y sus impul sos son vergonzo v dn rSienta que su
el epílogo donde Forster sos y eiormes, hasta do del amorío de Maurice con Alee, "regresó a la casa para
' nos recuerda que corregir las pruebas y elaborar un método para ocultar la verdad
homosexuales eran perse uid aun en 1971 los
timiento mutuo, la novel g os por act?s con consen- a Anne". Forster señala que en todo caso Clive y Maurice están
nidad reducida a una s"at duna histona de común huma- más cerca de la igualdad gracias a las Yentajas de clase de las que
I uacwn e rep · - carece el amante de Maurice, que es de clase inferior. En la Gran
Esta desigualdad es Impuesta· po · · reswn
· , .temor y culpa ·
tifican a sí mismos co 1 r sociales que se jus- Bretaña de 197 1, a menos que se despenalicen los actos homo-
religiosa Aq - · n un engu ate :J
qu e d enva · d e la tradición sexuales consensuales, "Clive, desde el estrado, seguirá sente n-
· UI se m sta a los 1 t ciando al acusad o Alee. Maurice puede salir libre". De esa manera
como alg uien que podri' an ec ores a reconocer a Maurice
conocer alguie d se muestra que los prohlemas de desigualdad social están asocia-
son alarmantes n i peligrosos El . , n cuyos eseos no
quieren los heterosexuales L (were muchas de las cosas que dos con el tema central de la novela, la igualdad sexual.
que Maurice siente or os ectores observan que el d eseo La novela, como Native Son, como Tiempos difíciles, se refiere
tural" ·d p. s hombres es profundamente "n _ a sí misma. Una y otra vez los lectores notan que perciben a
' surgi o a una tierna edad d a Maurice de una manera muy diferente a la de la gente q ue lo
ni controla. (El psiquiatra ue no un n:!o do él no escoge
da que se m ude a Francia, cu rarlo .le recomie n- rodea. Los am igos de Maurice se niegan a reconocer su d iferen-
negado a aceptar la naturaleza hu!o. •.?glaterra siempre se ha cia o, si la reconocen , lo evitan horrorizados como si de pronto
rosexual la sociedad of a na ·) Para la persona he te- se hubiera convertido en un monstruo. No pueden permitirse
, rece respeto · · imag inar por un instante qué sentirían en su lugar. El lector q ue
diferente frustrac · - n .. Yprestigio; para la perso na
. ' 10 , verguenza y cont" 1. lo imagina es conscie nte de que él no es igual ni es un m o ns-
Chve, e l amigo de Ma . muo pe 1gro. Cuando
. unce, se casa con un · " truo. El lector, como espectador juicioso, es consciente -de un
vencwnes los recibiera . a muJer, bellas con-
de la barrera con las n, lmbientras que Maurice erraba más allá modo que está vedado a los personajes- del efecto alien ante de
' pa a ras equivo d 1 . los prejuicios sociales, del desamparo que crean . La novela de-
deseos equivocados e n el , ca as e n os labios y los
Au nque en h y los brazos llenos de aire" fiende la libertad sexual iguali taria al e nseüar el profundo valor
mue os sentidos 1 1 - · de esa libertad e n el florecim iento de Maurice y e n la frustra-
de Native Son -se ambient a nove a a gran distancia
m edia, y sus personajes son mundo de clase ción de Clive , y reclu ta a los lectores como partidarios de esa
y no VIolentos-, su terreno
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JUSTICIA POETICA
LOS POETAS CO:.IO J CECES
igualdad al permitirles ver a M . -
sus seres queridos podrían s aunce como alguien que ellos o como fo tografías y cartas. Palmer afirmó que esa destrucció n de
er.
bie nes violaba su d e recho, otorgado por la Cuarta Enmienda,
contra inspeccio nes y confiscaciones inde bidas, y que la priva-
ción no autorizada d e propiedad a te ntaba contra los procedi-
Juicio poético mie ntos legítimos que exige la Decimocuarta Enmienda.* En un
dictam en redactad o po r el preside nte del tribunal supremo, Bur-
ger, la mayoría sostu vo que un con victo e n prisión n o tiene "una
La tesis de este libro esta' b. . . razonable expectativa de intimidad e n su celda que le garantice
. d Ien smtetlzad 1 .
Cia e confirmación de Ste h B a en a Cita de la audien- la pro tecció n de la Cuarta Enmienda contra inspecciones y con-
de este capítulo. La capa .dP den reyer que uso como epígrafe fiscaciones inde bidas" (398) , y que por tanto aun la modesta no-
CI a para ver 1 ·d
manera del novelista argu B a VI a de la gente a la ción d e que las inspeccio nes aleatorias deben respetar ciertos
la preparación de Oybe. reyer, es parte importante de
el e· . VIamente no es 1 d .. lineamientos establecidos (como sostiene la Cámara de Apelacio-
Je, pero aun así es vital n· h . _ e to o, m siquiera nes) restringe excesivamente la autoridad carcelaria: "El recono-
P o r vemr· · tc a afirmaCion b
de- un juez que d. ta d co ra mayor relieve cimie nto d e los d e rec hos de privacidad a los prisioneros en sus
una gran destreza técnic: ene ser un sentimental, es dueño celdas no se puede conciliar con el concepto de e ncarcelamiento
Intelectual que emocional Ay caso es considerado más y las necesidades y objetivos de las instituciones penales" (403).
· · un un JUez tan
sentimentalismo, pues, concede poco propenso al En cuanto a la destrucció n d elibe rada de bienes, no atenta con-
relevante para la imaginación jud de novelas es tra el procedimie nto legal porque el estado provee "una signifi-
el enfoque que Bre . -como, a mi cativa compe nsación " (406).
enfatiza la necesidad de d . Y. en su declaración-
. · omm10 tecmco ta El juez Stevens Uunto con los jueces Bre nnan, Marshall y
mtento e Imaginacio'n e . . nto como de senti- Blackmun ) consiente e n parte y disiente e n parte. Los disiden-
d b • InSISte tamb· •
e en estar continuamente infi d ten en que los segundos tes están d e acuerdo e n lo concern ie nte al procedimiento legal ,
mero. orma os Y contenidos por el pri-
pero sostienen que el razonamiento de la Corte acerca d e la
. . Para seguir ad 1 .
e ante necesttam . Cuarta Enmienda contie ne "graves d efectos" e "incoh ere ncias
diciales que manifiesten o 1 ?s ejemplos de sentencias ju-
internas" (412-41 3). Es incoherente porque la Corte concede la
escogido dos ejemplos as VIrtudes ?el juez literario. He
posibilidad d e inspeccio nes maliciosas y acoso intencional de
vos y uno negativo.
los reos, di ciend o que ello "no puede ser to lerado por una
sociedad civilizada" ( 413, citando 404), pero sostiene que "por
contra Palmer, Cone Su re maliciosas, destruc tivas o a rbitrarias que sean una inspección
[Dtctamen deijuez Stevens en de los Estados Unidos, 1984 de la celda y una confiscació n, no pueden constituir una inva-
• ISI enc1aJ ·
sión inde bida de ninguna privacidad o interés posesorio que la
Esta causa fue iniciada por Palmer . sociedad esté dispuesta a reconocer com o razonable". Los disi-
sentencia por falsificación , incend .' un conVI.cto que cumplía una dentes expone n las implicacion es de esta incoherencia:
cos, contra Hudson un Io premedttado y asalto deban
' agente de r - -
inspección de su Icia que había realizado Medidos por las condiciones que p revalecen e n una sociedad
msrecciOn no tenía más finalidad . Palmer afirmaba que la libre, las posesiones y el leve residuo de privacidad de que
lo. 22 Aunque Hudson sost - que la de acosarlo o humiHar-
dispone un reo en su celda tienen ape nas un valor mínimo.
truyó intencionalmente efe;;Ia que buscaba contrabando, des-
Desde el punto d e vista del prisionero, sin embargo, ese tri-
os personales legítimos de Palmer
' vial residuo pued e marcar la diferencia entre la esclavitud y
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J USTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
la humanidad ( ... ) Las cartas personales, las fotos de familia-
res, un recuerdo, un mazo de naipes, un juego, tal vez un Si ahora argumentáramos que los objeti-
aun a o ios de la Cor te.
. 1 - · pesan mas, ue los¡·ntereses de Pal-
q
diario o un manual para iniciarse en un nuevo oficio, incluso vos instituCionales eglttmos dente· "Privar a los
una Biblia, hay diversos artículos baratos que pueden permi- , rgumento contun ·
mer, no resultana un a . 'd d o derechos posesorios
tir al reo mantenerse en contacto con una parte de su pasado . d 'duo de pnvaCI a .,
conVIctos de to o res¡ . 1 fines institucionales. Los SOCIO-
y encarar la posibilidad de un futuro mejor. ¿Todos estos es lisa y llanamente contrano a os . dos de todo sentido de la
artículos quedan sujetos a una inspección, confiscación o mu- los reos pnva ,
logos reconocen que I' mismos y por los demas
tilación irrestrictos por parte de un guardia posiblemente . . . l'd d · den el respeto por s . , .
hostil?" (413). mdiVIdua I a p!er . n mas .
, proc1Ives a la vio lencia haCia SI mis-
.
y e n consecuenc:I: so Aun ue Stevens cita varios estu.dws
m os o los de mas (420) · q ., n última instancia el
Ahora Stevens continúa con un argumento legal. Primero ldan esta conc1uswn , e
recientes que respa lo . .
insutuClona 1 debe pesar más que los dere-
distingue entre el interés de Palmer por sus bienes y su interés d
123 argumento e que . d ' has pruebas sociológicas para ser
posesorio. Aunque no admite la conclusión general de la Cor- chos de Palmer no reqUiere IC l h ho de que las normas caree-
te de que un prisionero no puede te ner ninguna expectativa de refutado. Queda refutado¡por e de su propiedad. No pue-
privacidad en -sus papeles o efectos, está dispuesto a aceptarlo en ., a Palmer a posest .,
larias permtUan . . . 1 d apropiación destruccwn
0
aras de la argumentación. Luego arguye que la Cuarta Enmienda de haber necesidad de finen como no contraban-
protege el interés posesorio de Palmer en la propiedad, citando , 1 reglas mismas e I .
de aruculos que as ., los prisioneros equivale a de-
definiciones de "inspección" y "confiscación" en casos anteriores. do: "Otorgar menos protecCion a . a medida de dignidad
Señala que la posesión del material destruido era totalmente · d recho a nmgun
clarar que no e . foto ni una carta, nada queda-
legítima según la ley estatal, y por lo tanto la Corte se equivoca al humana o individualidad; m unad , . ' n arb¡'trarias excepto
llegar a la conclusión de que no podía tener intereses posesorios · ·' n estrucc10 '
ría exento de la apropiaciO y , el punto de vista que ha
legítimos en cuanto prisionero. Puntualiza que, en su tratamien- · Pero este es
las ropas reglamentanas. l reos son poco menos que
to de l reclamo de Palmer por cuestiones de procedimiento, la adoptado la Corte. Declara yo creía superada tiempo
Corte misma concede que el material destruido era "propiedad" bienes muebles, una perspectiva q
que entraba dentro de la cláusula de procedimiento legal, y ello atrás por la sociedad" (4281). flex¡'ones más generales. Ci-
supone que el reclamo de Palmer sobre el material está encua- . · con a gunas re ,
drado dentro de la legitimidad (415-416) .124 Stevens termma
d 1974 n el cua1 se asevero' que los reos no estan
tando un caso e e , constitucionales, insiste en que
Los actos de Hudson, pues, constituyeron una "confiscación". del todo privados de las garanl un d eber especial de pro-
¿Era la confiscación "indebida"? Este problema sólo se puede . . 1 tr'buna es uenen
tradiciOnalmente os I l'd los marginados de cara a
resolver "sopesando la violación de garantías constitucionales teger los derechos de _Jos I os y
contra los intereses institucionales que justifican esa conducta los reclamos más practicables.
controvertida" (417). Stevens arguye que no hay justificación
penal legítima para la apropiación de bienes. No se alega que la . cierto tienen la obligación especial de
Los tribunales, por , . . eros Los prisioneros son
p ropiedad fuera contrabando o planteara un riesgo para la se- d hos de los pnswn · .
proteger los erec. E 1 dos despreciados y temidos,
guridad institucional. Hudson ya la había examinado antes de los parias de la sociedad. xpu sal .d , de la vista del público,
tomarla y destruirla. No se ha sugerido ningún motivo para esa d merecidamente, exc UI os . 1 ..
a menu o . .. 'noria singular e msu ar ·
conducta, salvo el despecho. Como la Corte misma ha reconoci- los prisioneros constituyen una m¡ . d d de Palmer fue
do que el acoso intencional de los prisioneros no se puede tole- .ón de la prople a
En este caso, la destrucCI . d' . l tiene el deber constitucio-
rar e n una sociedad civilizada, la apropiación resulta indebida una apropiación; el. IC!a
nal de determinar SI fue JUStificada o no ( ... )
140
141
LOS POETAS COMO JUECES
JUSTICIA POETICA
- . n su pequeña caverna sin
, d ia F1loctetes, co b
Al decir al reo que ningún aspecto de su individualidad hace Sofocles . e 1 par . h .da deformante que repugna a a
está amparado por las garantías constitucionales, ni siquiera so' 1 su taza rud•mentana, la 1 en
la foto de un hijo o una carta de la esposa, la Corte rompe todos los ciudadanos norma es. l"t rarl·os" son relevantes para
, "d t s "aspectos 1 e
con una tradició n ética que yo creía estaba consagrada para ;En que seno o. es o , . terés institucional cobra
._ ' stema que e 1 m
siempre en nuestra jurisprudencia ( 420). la causa? La mayona so l del prisionero y con esta argu-
. sob re los rec amos ' los mtereses
.
Precedenoa ., d' d · ta la humanl a
"d d del reo
'
y
En este dictamen mi mayor interés no se centra en los méri- mentac•on per la e VlS . bros de la sociedad que gozan
a otros m1em .
tos de su argumentación constitucional, sino en la relevancia de derechos que 1o unen S describe estos m tereses
, · · ales tevens
lo que podríamos den ominar los aspectos literarios de las consi- de garanuas consutuclond ·, "d mente su argum ento de que
aldan o VlVl a .
deraciones de Stevens en to rno de Palmer. Describamos tales comunes como resP . 1 ' timos que éstos fueron mva-
aspectos. El dictamen de Stevens no es emocional. Tampoco es Palmer tenía intereses posesonos degl ... , debida" Podría h aber
1 búsque a era m ·
retórico ni rebuscado, no es "literario" en el sentido de que nos didos, y que en este caso a . estos detalles precisos, pero
. · argumento sm d
impresione por su estilo. Sin embargo, parece encarnar algunos recumdo a 1 mismo 1 te el concepto genera1 e
d forma e ocuen
de los rasgos más importantes del "espectador juicioso" literario ellos nos recuerd an e . derech os y que no 1os
· d danos y u en e n •
que he imaginado. Como Louisa Gradgrind frente a frente a la que los prisio neros son cm a d" Nótese que el dictame n de la
mo meros me lOS. . . . d
individualidad de un peón de Coketown, Stevens aborda la sin- odemos tratar co . . ntos generales, mslsuen o
P , d n estos senUmle . \"
gularidad y la individualidad del reo Palmer e imagina la signifi- mayona concuer a co_ . . d no debe tolerar inspecoones ma l-
cación de artículos triviales tales como cartas y fotos para su en que una sociedad ClVlhza a . , enes que infunden vida a
ta el caso con lmag ,
humanidad y su esperanza de una vida mejor. En vez de tratar al ciosas. Stevens presen b 1 s reflexiones de la m ayona, y
. ·da que falta a en a .
prisionero como un mero cuerpo que se debe man ejar según estas ideas, una V1 bl ma de la coherenoa.
normas institucionales, lo trata como un ciudadano que goza de así aclara la hondura del pro e l"terarios del dictamen abor-
. . o los aspectos 1 . .
derechos y de una dignidad que suscita respeto. Puede entrar en Al m1smo uemp • . . H d Si podemos 1mag1nar
· , d 1 mahoa de u son .
la existencia de alguien a quien la sociedad teme y aborrece (con dan la cuesuon e a . ección -una fotografía, una
justicia), viendo los intereses y derechos del prisionero, y sus los artículos en de que Palmer los poseía
circunstancias especiales, sin compartir plenamente sus emocio- carta-, e no sol? del interés que él debía tener en
nes y motivaciones. Mientras el dictamen de la mayoría no de- smo el carac . ad odem os valorar mayor
mostraba interés por imaginar el legítimo interés del prisio nero esos frágiles Sl_gnos de ¡.;intrUsió n del guardia,
en su propiedad, Stevens imagina este interés d e una manera intensidad la mdole mahoosa , a ninguna finalidad msu-
., d fotografía no serna . ., La
que reconoce la diferencia entre el prisionero y los demás ciuda- destrUcc1on e una . . "dació n y la humlllaoon.
.bl salvo la mum1 · . ¡·
danos, pero también reconoce las preocupaciones humanas que tucional con ceb 1 e . . 1 y las inspecoones ma •-
, 1 el acoso mtenoona .. . ._
los unen , preocupación por la familia, por los recordatorios de mayona dec ara que sociedad ciVlhzada. Al 1mag¡
d n tolerar en una ·d d
su hogar, por el mejoramiento de sí mismo. Stevens obra como ciosas no se pue e .. , evens uede exponer con segun a
un espectador n eutro e imparcial; se cuida de indicar que su nar el caso con preclSlon, St pt precisamente sobre eso. El
d esta causa tra a
razonamiento no es ad hoc ni busca un resultado po lítico inme- el argumento e que argumento sin los elemen-
, h ber expuesto su
diato. Más aún , gen eraliza acerca de los reos, enfatizando el ca- juez Stevens pod na a . , tales elementos refuerzan su
rácter representativo de este caso y así el carácter universal de su tos que he y constituía un acoso
juicio. De esta manera su d ictamen se vincula de m odo estrecho, idea de que la mspecclOn l ue la m ayoría h abía juzgado
. · tal como e q
literariamente hablando, con las estrategias generalizadoras del intencional y m allClOSO
antiguo coro trágico: uno podría compararlo con el retrato que into lerable.
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142
JUSTICIA POETICA
LOS POETAS COMO JU ECES
La reflexión general con que conclu e Steven
modo de imaginar la dignidad y la humfnidad flen _su
de: ::o el principio del dictamen, Posner señala que los abogados de
na que, en general, la Constitución se in terpone exiO-
l:s Carr, temiendo que la pauta del erro r positivo hiciera improba-
h umanos y los proced · · . seres ble ese resultado, intentaron persuadir al tribunal de que había
1 l"b Imientos Institucionales desmedidos
as I ertades amparadas por la Cu E . , que existido un error legal en el dictamen del tribunal de distrito.
Posner no halló ningún error legal, pero sí halló errores en los
1:i:{i::'ón
5
datos. La pauta del error positivo "nos exige a los jueces de
del . razonamiento apelación que distingamos, por una parte, entre la situación en
rem a, por eJemplo, con el enfo ue - . n e que creemos que, de haber sido los que examiná bamos los datos,
acuerdo con el cual estas de Posner, de habríamos decidido la causa de otra manera y, por la otra, la
tión relativa 125 El m· p s se converunan en una cues- situación en que estamos firmemente convencidos de que ha-
. Ismo osner ha conced'd .
que las libertades am d I o recientemente bríamos obrado así". De este modo, Posner anuncia desde el
explicar del todo en n? se pueden principio (refiriéndose a una pauta habitual ) que su dictamen se
defiende el m odo más trad · . El JUez Stevens basa en esta clase de convicción firme. Su explicación de los
caso se a o - . ICio na1 e encarar las libertades; el hechos ahora debe respaldar ese juicio.
_capacidad ;er y describir el valo r de las En este caso, cuando hablamos de "hechos", de bemos te ner
mana. es Ion y su asoCJaciOn con la individualidad hu-
presente que se trata de meros "hech os" en el sentido de que son
distintos de los valores y la evaluación. No h ay disenso en cuanto
a los episodios que sucediero n e n el taller de hojalatería. Hay
disenso en cuanto a su sentido humano : en qué medida eran
J Carr contra la Allison Gas Turbine Division de la G l intimidatorios, cuán ad versos eran para el clima en que trabaj aba
motors Cr»>h t" e- en era
ton, amara d e Apelacio nes de Estados Unid Carr. Los h echos relevan tes, pues, son hechos humanos de la
p a_ra e l Sepumo Circuito 26 d e julio de 1994 os clase que el juez literario está bien dotado para indagar. Posner
(Dtctam en de Richard Posner]
enfrentaba dos preguntas: "si la demandante fue, a causa de su
sexo, sometida a una conducta hostil, intimidato ria o degradan-
Mary Carr fue la primera mu ·er b ., te, verbal o no verbal, al extremo de afectar ad versamente las
tería de la divisio'n de t b" dque tra aJo e n el taller de hoj ala- condiciones en que trabajaba", y "si, en tal caso, la reacción o
planta de lnd· D ur m as. e gas de Ge nera1 Mo tors, en su falta de reacción del demandado de cara a la conducta de sus
de sus com años _enfrentó el acoso sex ual empleados fue negligente" (1009). (Una tercera pregun ta, plan-
esos cinco se . masculmos. Durante cuatro de teada por el juez de distrito, "si era un acoso indeseado", es
de 'd' , 1 . en vano ante el supervisor. En 1989
desechada por Posner com o inexistente: "Un 'acoso sexual de-
y ren unció: seado' es un oxímoro" [1008]). En tendemos que la resolución
Indemnizaciones. El juez de distrito pagos e de estas interrogantes acerca de los "hechos" requiere de una
favor de General Mot arry J. McKinney falló a buena dosis de "fantasía". Nótese que la relevancia de estas pre-
ors, aceptando el a
presunto acoso se limitaba . . . rgumento de que el guntas está d ictada por el T ítulo VII y n o por la imaginació n
el ámbito laboral y que G a mlsiMnuaciOnes sexuales com unes en febril de Posner. * Si no hubiera existido una ley que lo autoriza-
e nera otors no p 0 d ' . d'
la apelación, el tribunal fa ll ' f: d Ia 1mpe 1rlas. En ra a indagar datos humanos de esta índole, no habría tenido
o a avor e Mary Carr 127
El caso es relativamente inusitado .. fundamento para nada de lo que sigue. Por otra parte, el Título
tribunal impugnó los datos d ' en el_sentido de que el VII, tal como está redactado, necesita claramente del suplemen-
aporta os por el JUez de distrito. En
to del juez, que debe verificar los datos humanos de ese tipo.
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JUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUECES
. !ras exponer su opinión sobre la cuestión técnica de Ja con- orinaban desde el techp del taller en su presencia, y ella
VICCion firme, y habiendo planteado las preguntas que se deben oyó que uno acusaba a un empleado negro que era menos
hacer en cuanto a los hechos, Posner cuenta la historia de Mary hostil a Carr de estar detrás "de ese coño blanco, por eso
Carr: quieres a una mujer aquí, porque quieres un poco de eso".
Esto ocasionó varios comentarios racistas y bromas de natu-
Mary Carr operaba un taladro en la división de turbinas de raleza racial contra ese ho mbre, único empleado negro e n-
de_GM cuando, de 1984, ingresó como opera- tre los hojalateros. Un comentario que se o ía con frecuencia
na la diVISIOn como aprendiz de hojalatera. Era en el taller era: "Nunca me retiraré del puesto de hojalatero
I_a pnmera muJer que en ese taller, y a sus campa- porque le allanaría el camino a un negro o a una mujer".
neros no les agradaba trabaJar con una mujer. Todos Jos días Otro compañero de Carr le arrojó un cigarrillo encendido
despectivos de índole sexual (tales como (l 009-1 o1o) .
n_o voy a trabaJar con una zorra"), y continuamente la deno-
en su con términos tales como "puta", Carr se quejó ante su supervisor,Jim Routh ,
zorra '. trasero ; le pintaron "zorra" en su caja de
le h1c1eron varias bromas de tipo sexual, como en vano. El atestiguó que, aunque algunas de esas declaraciones
pmtarle la CaJa de herramientas de rosa y (sin conocimiento ofensivas se hicieron en su presencia, como no era una mujer
de ella) rasgarle_ el fondillo de sus delantales de Le no sabía si una mujer consideraría ofensivas las declaracio-
I_a caJa de herramientas y la zona de trabajo con nes. Estaba tan perplejo que al oír las declaraciones reía entre
letreros, 1magenes Y rayados de carácter sexual ofensivo, le dientes y mordía la pipa con más fuerza (1010).
r
ocultaban robaban sus herramientas, le escondían la caja
de herramientas, colgaban fotos de mujeres desnudas en el Esta descripción es muy directa en cierto sentido, pero mani-
taller Y se quedaban en paños menores delante de ella cuan- fiesta considerables selectividad y destreza literarias. Posner se
do se de ropa. Uno de ellos le puso una tarjeta sitúa cerca de la escena, cuenta los hechos con más detalles de
obscena
· d del D1a. de San Valentín ' dirü:rida
o-
a "Zorra", en 1a los estrictamente necesarios. Pero adopta la posició n de un ob-
CaJa e La tarjeta muestra a un hombre que servador juicioso cuya actitud hacia la conducta de los operarios
lleva a una muJer desnuda cabeza abajo y el texto explica varones es muy crítica. El uso sardónico de expresiones como
que al fin ha descubierto por qué una mujer tiene "adornaban" y "el texto explica", su insistencia en el carácter
dos onfiCJ?s: para poder llevarla como una caja de cerveza. ofensivo y amenazador de la conducta de los operarios hacia
operarw llamado Beckham exhibió el pene dos veces. La Carr, y sobre todo su vívido y saúrico retrato de Routh ("estaba
pnmera vez, te una discusión donde Carr le dijo que la tan perplejo ") nos revela que él ve más allá de la argumentación
puer_ta de _sahda "se mecía hacia ambos lados", sugiriéndole (utilizada por General Motors) de que se trataba simplemente
el podía marcharse tanto como ella, el hombre re plicó que de bromas o travesuras en las que participaban operarios de
tema algo que "se mecía", y le hizo una demostració n. La ambos sexos. Se sitúa como alguien que (a diferencia de Ro uth)
segunda_vez, otro operario apostó a Beckham 5 d ó lares a que puede imaginar el probable impacto de dicha conducta en una
no sacana el pene. Perdió la a puesta, aunque n o está claro si mujer.
frente a Beckham o detrás de él. y fue Beckham Posner en cara luego los efectos de esta situación, abordando
qUJen a Carr, en otra ocasión, que si él se caía desde una el argumento del juez de distrito según el cual la conducta de los
pehgrosa en el taller ella tendría que hacerle respira- operarios no constituía acoso, pues el lenguaje ofensivo es co-
Clan boca a verga" para resucitarlo. Los compañeros de Carr mún en el ámbito laboral y los empleadores no tiene n la obliga-
146 147
_ _ __ _ _ _ _ _ ______:!.J tJSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUF.CES
ción legal de purificar lenguaJe sólo porque algunas perso- Ahora Posner aborda e l argumento del juez de distrito según
nas lo ofensivo. Debemos insistir, argumenta Posner, el cual esta conducta, aunque fuera acoso, no era rechazada por
en la diferencia entre lo "meramente vulgar y medianamente Carr, quien también usaba palabras de carácter
ofensivo" y lo "profundamente ofensivo y el acoso sexual". Inten- una vez apoyó la mano en el muslo de un de
ta exponer esta distinción teniendo en cue nta la situación de y quien, "cuando le mostraron una foto pornográfica y le pidie-
Carr: ro n que señalara el clítoris, accedió". En síntesis, ella provocaba
esa mala conducta, porque no se comportaba "como una dama",
Por lo pronto, las palabras y actos que ella denuncia estaban por usar los términos del juez de distrito. Posner comenta:
a de lo que puede haber sucedido en (otra causa]:
dtngidos contra ella, y es mucho más incómodo ser blanco Aunque no nos preguntemos por qué el no portarse "como
de palabras y conductas o fensivas que ser un mero observa- una dama" d e bería suscitar una reacción hostil y acosadora
dor. Patricia J. Williams, The Alchemy of Race and Rights, Diary en vez d e una respuesta vulgar, y aunque desechemos (a
of a .Law Professor, 129 (1991). Por lo pronto, manchar la pesar de su plausibilidad ) el testimonio de Carr según el cual
propiedad de una persona (aunque sólo le pertenezca para ella hablaba y actuaba así en un esfuerzo por ser "como los
usarla en el trabajo) y mutilar sus ropas (aunque sólo le muchac hos", sus palabras y su conducta no pueden compa-
pertenezcan para estar en el trabajo) son afrentas más omi- rarse con las de los hombres ni usarse para justificar la con-
nosas y agresivas que las meras palabras (1010). ducta de sus compañeros ni exonerar al empleador ( ... ) Se
debe tener en cuenta la asimetría de las posiciones. Ella era
Aquí vemos el uso de la empatía en relación con la evalua- una muje r; había muc hos hombres. Su uso de pa!abras obs-
juiciosa. interesante que Posner, conocido por no cenas no po día ser profundamente amenazador, m el acto de
ut1hzar tantas Citas y notas al pie como la mayoría de los jueces, y apoyar la mano en el muslo de un de trabajo
que es personalmente responsable de las citas en sus dictáme- podía ser intimidatorio, y no fue ella qmen llevo la pomc:
nes,128 cite. la obra de la académica Patricia Williams sobre pro- gráfica a la "lección de anatomía". Nos cuesta imagmar una SI-
blemas raCial.es como fuente de sus conclusiones en este párrafo. tuación donde obreros de fábrica acosen sexualmente a una
Parece sugenr su evaluación global del contencioso requiere muje r solitaria en defen sa propia, por así pero así es
de la .co.mparaciOn c?n narraciones de otras personas en posicio- como General Motors caracteriza lo que suced10 ( 1011 ).
nes similares de des1gualdad social. (La relación entre el acoso
sexual Y racial ya queda establecida cuando se describe el modo Este sereno párrafo está totalmente desprovisto de sen sible-
en l.os operarios trataban al compañero negro que se negaba ría. Posne r no se refriega las manos ni estalla emocionalmente
a del to?o en la campaña contra Carr.) Tal vez no como si estuviera liado personalme nte en la situación. En todo
fuera factl JUez en l.a de Posner decidir, a partir sentido es el espectador juicioso. Pe ro parece cumplir con el
de su propio JUICIO y expenencia, si la intimidación denunciada concepto de Smith de ese papel
por Car:_se basaba razonablemente en datos objetivos. Parte de efecto , acude a la "fantasía": tratemos de Imagmar la s1tuac10n
su soluCion fue tener en cuenta otras historias de acoso. Encara- como la d escribe n los otros o pe rarios, donde Carr es tan amena-
da como un recurso literario deliberado, la referencia a Williams zadora para ellos como ellos para él, y nos
muestra la determinación d e aproximarse a la experiencia de las (Nótese que "imaginar" está destacado. ) Pero asi-
personas que se hallan en posiciones de desigualdad como si metría d e la situación tal como era, imaginemos el a1slam1ento
un factor relevante para la resolución correcta de la cues- de Carr, la falta de apoyo del supervisor, y llegaremos a la con-
tton legal. clusión d e que ella era víctima de una campaña de acoso de gran
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JUSTI CIA POETICA
LOS POETAS COMO JUECES
duració n e intensidad. (Comentando la dificultosa situación per- !ación de sus buques de guerra. General Motors tendría que
de Ca:r en el siguiente párrafo -el hijo adoptivo de esta haber logrado integrar una mujer a un taller de hojalatería.
fue ejecutado por homicidio-, Posner aprovecha la opor- Se revierte la sentencia con instrucciones de fallar a favor
tumdad para mencionar que "uno de los encantadores comentarios de la demandante (pues ningún otro resultado sería cohe-
q ue_ le ha bía hecho Beckham, el compañero de trabajo que se rente con el expediente) y proceder a una determinación de
habta ante ella, era que con gusto pagaría la cuenta la compensación a la cual tiene derecho (1012-1013).
de la electrtcidad consumida en la ejecució n ".)
¿General Motors actuó de manera indebida? Posner argu- Posner llega a la conclusió n con una apelación directa a la
que negligencia, a pesar de que la compañía imaginación y la reacción de una "persona razonable", una
afirmo haber stdo VICtima de una "conspiració n de silencio entre tradicional del derecho consuetudinario, estrecham en te relaCio-
los hojalateros", una frase que no deja dudas al lector sobre la nada con la norma del espectador juicioso de Smith. Muestra en
reacción crítica de Posner. Su conclusión: "La imagen de una su prosa la fundamentada indignación y el desprecio que dicho
poderosa empresa como General Motors inerme ante hojalate- espectador siente ante la conducta de la General En
ros mal hablados nos resulta totalmente inverosímil ". Una vez términos lite rarios, el párrafo parece hacer referencia a los re-
más, el recurso· a la imaginación suscita la respuesta irónica del cursos y e mociones tradicionales del género ?e la sátir_a, en
juicioso. Posner comenta después, en relación con la su antigua forma romana Quvenal) o en un ejemplo mas reo_en-
SituaciOn de Carr, que para obtener una indemnización ella sólo te como la obra de Swift. (Quizá la emoción que procura suscitar
de be demostrar "que la discriminación a que fue sometida era la prosa de Posner sea la saeva indignatio que se menciona en el
tan grave como para inducir a una persona razonable a renun- epitafio de Swift.) Denuncia la pretendida impotencia la com-
una pauta que incorpora las reacciones del espectador jui- pañía y expresa su opinión de ésta y de sus operanos e n ese
cioso a la resolución del caso.
metafórico "se los refregaran en la cara", comparando la empre-
Ahora llegamos a la conclusión de Posner: sa con un perro incontinente al que h ay que frotarle el hocico
con sus propios excrementos. La frase que comienza con
Resulta difícil para un empleador desentrañar acusaciones medidas de investigación " expresa indignación con la eficacia
Y de acoso sexual entre empleados en retórica de un trío de condena ascendiente; la siguiente frase
confhcto, pero aqm tenemos una situación donde durante utiliza el par alelo "logrado integrar" para señalar el contraste
años _u na d e las _mayores empresas del país fue incapaz de entre el logro de la Armada y la negligencia de General Motors ..
reacciOnar contra una n o toria campaña de Posner se sitúa cuidadosamente como j uez y espectador, dis-
acoso sexual dmgtda contra una m ujer. Ninguna persona tanciado y neutral de la manera apropiada. Pero la y
razonable podría imaginar que General Motors era impo- una emoción también apropiada son cruciales en su razonamien-
tente de veras, que hizo todo lo que razonablem ente podía to. Su indignación no es caprichosa: se basa e n los hechos, y él
hacer. Es evidente que la empresa (o por lo menos la divi- puede hacerla sentir al lector en su versión de esos hechos.
sión de turbin as d e gas de la empresa) no estaba preparada dictamen logra lo que la buena sátira al estilo de o Swift:
para enfrentar pro blemas de acoso sexual n i siquiera cuan- inspira indignación por su incisivo retrato de la venahdad y la
do se los refregaran _e_n la cara, y también que era incapaz crueldad humanas. Aquí, como en el dictamen de Stevens, el enfo-
de ofrecer una solucton. Las m edidas de investigación fue- que literario está estrechamente con la com-
ro n ?esganadas; las medidas disciplinarias, inexistentes; las pasiva al trance de personas que son socialmente y, por
m edidas correctivas, superficiales. La Armada de los Esta- eso, en cierta medida impotentes. Posner llama reiteradamente la
d os Unidos ha logrado integrar muchas mujeres a la tripu- atención sobre este aspecto de su pensamiento, y sobre su relevan-
150 151
JUSTICIA POETIC..A LOS POETAS COMO JUECES
cia al abordar la cuestión de la intimidación y la hostilidad. Escri- constituía un derecho de privacidad implícito en causas anterio-
be: "Se debe tener en cuenta la asimetría de las posiciones". res relacionadas con la Decimocuarta Enmienda. La Corte señala
que la categoría de los derechos en con
"aquellas libertades fundamentales que estan tmphCltas en el
Bowers contra Hardwick, Corte Suprema de los Estados Unidos concepto de libertad ordenada' [y aquellas que están] 'profunda-
1986. , mente arraigadas en la historia y las tradiciones de este país". Es
[Dictámenes de los jueces White y Burger] importante señalar estas restricciones en el resultado y el razona-
miento de la causa. Toda compasión o imaginación ejercida por
T_ant? el caso como los dictáme nes son famosos, así que resumí- cualquier dictamen será vana a menos que esclarezca la asocia-
re mas que en los otros casos. 129 Michael Hardwick estaba en un ción entre este caso y ciertos precedentes relevantes, o nos ayude
dormitorio de su apartamento prac ticando una fetación a otro a decidir si hay concordancia entre esta causa y otras anteriores
hombre; un agente de policía e ntró al apartamento para cumplir respecto de una o ambas descripciones generales.
con u?a orden de arresto contra Hardwick por beber en público: En cuanto a los precede ntes, el juez White reseña causas
arresto a l?s dos hombres por infringir la ley de su estado contra anteriores y encuentra que
la sod?m1a. I:.uego, ambos fueron liberados sin acusaciones.
HardWJck entabló un pleito para invalidar la ley. La ley misma ninguno de los derechos enunciados en esas causas la
formulada en términos d e actos sexuales, y definía la sodo- menor semejanza con este presunto derecho constituciOnal
mla como sexo oral o anal. Como sucede con muchos estatutos d e los homosexuales a participar en actos de sodomía que se
sobre la la ofensa no se restringía a los homosexuales, y menciona en esta causa. No se ha demostrado ninguna rela-
una pareJa heterosexual, 'John y Mary Doe", se sumó al pleito, ción entre la familia, el matrimonio o la procreación, por
su causa no llegó a la Corte Suprema. El tribunal de una parte, y la actividad homosexual por la otra ( ... ) más
declaró habían sufrido ni estaban en peligro aún, toda pretensión de que estas causas representen pro-
mmed1ato nmgún directo por la aplicación posición de que cualquier clase de sexual
del estatuto . La Camara de ApelaciOnes confirmó el dictamen entre adultos que la consienten esté constituCionalmente ats-
del tribunal d e distrito, desechando el reclamo de esa pareja por lada de la prohibición estatal es insostenible (190-199).
·
falta de mérito · 130 As'1, e 1 exped'le nte VIrtualmente reconocía que
el estatuto no se aplicaría a los heterosexuales. Ello ciertamente ofrece una lectura plausible de las causas de
..Los dictámenes mayoritario y afirmativo de este caso se han privacidad. Es verdad que Griswold se centra en la priva-
cntlcado con frecuencia y desde muchos puntos de vista. Al eva- da e n el contexto de la relación marital, con referencta a las
luar los aspectos literarios de estos dictámenes, debemos tener decisiones sobre maternidad. Aunque Eisenstadt extiende este de-
claro que se trata ante todo d e un problema de procedimiento, recho a los individuos solteros, y así reconoce un derecho de
com? de hecho se argumentó. Conviene preguntar, pues, en qué decisión privada para los individuos y no para las parejas, aún.. se
medtda los aspectos de la imaginación literaria serían relevantes centra en decisiones relacionadas con el acto de tener un hiJO.
este caso o uno similar como un caso de protec- Lo mismo sucede en Roe contra Wade. En Eisenstadt la mayoría
•guahtana (una argumentación sugerida e n el disenso del sostie ne que si "el derecho de privacidad algo, es el
JUez Blackmun, y en recientes trabajos judiciales sobre el tema). derecho del individuo, casado o soltero, a estar hbre de una
El problema que la Corte debía resolver, puesto que el caso se intrusión gubernamental indeseada en asuntos afectan tan
como un problema de legitimidad del procedimiento, fundamentalmente a una persona como la declSlon de engen-
era SI el presunto derecho a la sodomía homosexual con consenso drar o tener un hijo". Esta formulación sugiere que podría haber
152 153
J l:Sl iUA POETICA LOS POETAS COMO J UECES
otros derechos fundame ntales que afecte n a la persona en este ción entre la aparien cia perso nal y la integridad y la identidad
campo. Pero no se me ncionan o tros derechos, y como Eisenstadt personal, y de todos ellos con el derecho a la intimi_d ad. Sin
era un caso de pro tecció n igualitaria, su argumentació n central duda el caso de Hardwick, además de su m ayor apremio huma-
giró en to rno a que los derechos de contraconcepción de las no estaba much o más cerca de los precedentes e implicaba un
personas casadas pertenecen igualmente a las personas solteras. que estaba más plausiblem ente con ellos.
El paso que va de Eisenstadt y Roe al reconocimiento del derecho Si pasarnos a la siguiente pregunta, si el presunto derech o
de los adultos a participar e n la conducta sexual de su elecció n concuerda con una 0 ambas descripcio nes generales
no es largo, pero debemos conceder que aún no se había dado.131 de nuevo encon tram os un enfoque distante y no narrativo, tanto
¿Cuál podría ser la relevancia de la imaginació n literaria en la en el dictamen d e la mayoría como en el afirmativo. "La pros-
de terminación de dar este paso? Lo que hallarnos en las causas cripció n de esa conducta tiene antiguas raíces", escribe la
anteriores es una consideració n del modo en que los derechos ría desech ando la idea de que el derecho a cometer sodo mia
reconocidos brindan libertades de opción personal en cuestiones esté "implícito en el concepto de libertad ordenada"
íntimas que afectan fundamentalmente a una perso na. Dada la 0
"profundamente arraigad o e n la histo ria y de este
vaguedad del alcance de esta protecció n, cabe esperar que una ' s" El dictame n afirmativo de Burger, presidente d e la Corte,
pai . . . d " .d
inspecció n exhaustiva de la cuestió n implícita en Bowers derive en es aún más severo. Burger declara que "las decis10nes m IVl
una atenta consideración del carácter del derecho reclamado por les relacionadas con la conducta ho mosexual han
Hardwick. El dictamen de la mayoría sostiene una altiva distancia das a la intervención estatal en toda la histo ria de la clVlhzaCI? n
respecto de los datos de la situació n de Michael Hardwick.l32 El ·d tal"· Señala que "Blackstone describió 'el nefasto
O CCl e n , f dehto
d •
lenguaj e distante ("el presunto derecho constitucional de los ho- contra natura, como una ofe nsa de 'malignidad mas un a
mosexuales a participar en actos de sodo mía") expresa una negati- que la violación, un acto aborrecible sola _menCI_on es una
va a pensar en el modo en que dicho tema afecta la personalidad vergüenza para la naturaleza humana y un cnmen mn_ombra-
de Hardwick, e incluso parece expresar una actitud sard ónica acerca ble'( ... ) Soste ner que el acto de sodomía homosexual
de la sugerencia de que dicho derecho merezca pro tección. El gido com o derecho fundame ntal sería milen!os de
d ictame n sugiere un marcad o esfuerzo por mantener la historia enseñ anza moral". La severidad del lenguaJe de Burger, asi como
humana a distancia, para no describir los hechos corno si le hubie- su larga enumeración d e condenas h istóricas, sirve para_ que la
ran sucedido a alguien que uno pod ría ser o conocer. Un examen Corte y el lecto r se distancien aún más de la perspectiva Y.
más empático de la situación de alguien cuya cond ucta sexual es historia de Mich ael H ardwick, un ser humano q ue VIVIr
ilegal quizá no habría cambiado el juicio en cuanto a la lectura de una vida plena y humana. Se n os insta a ver a HardWick un
los precedentes, pero habría ale ntado una reflexió n cabal acerca delincuente peligroso, similar al vio lador , y nada nos dice lo
de la cuestión del alcance del derecho a la intimidad, que no con trario en la exposición de los hechos. .
parece ha berse dado aquí, por la rapidez con que se desechó la Esta estrategia de distanciamiento se asoCia con el h:_cho de
petició n de Hardwick. q ue no hallamos en los d ictám e nes rela-
Incluso pode mos notar que la relació n de este caso con pro- cionada con la decisiva cuestió n del mvel de generahdad. Es
blemas fun damentales de la persona recibe m enos comen tarios obvio que, descrito e n u n nivel específico como a co-
de los que generó un caso mucho más trivial (po r lo men os e n el meter sodomía hom osexual", aquel derecho no Y
dictam e n diside nte). En Kelley contra j ohnson , el problema resid ía que tradicionalmente no se ha considerad o como 1mphC1tO en el
en un reglam ento del de partamento de po licía que limi taba la concepto de libertad ordenada. Po r o tra parte , si el derecho en
lo ngitud del cabello de los agentes. 133 Ello ocasio nó una sustan- cu estio n se en tendiera en forma general, el derecho de
cial deliberació n (po r parte de los disidentes) acerca de la reJa- determinar el rumbo de nuestra vida sexual siempre que no
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J USTICIA POETICA LOS PO ETAS COMO J UEC ES
causemos dañ? a otros .. al menos podría argumentarse que tal el cual definir los derechos relevantes era el nivel más específico,
derecho quedo reconoCldo en varios casos anteriores, por ejem- y que las tradiciones legales no to_lera-
plo en los relacionados con el derecho a casarse con la persona rían la clasificación del derecho en cuesuon, defimdo especifica-
de nuestra elección. Los disidentes argumentan así, asociando mente como "implícito en el concepto de libertad ordenada" o
las de sodomía con las leyes que prohibían el mestizaje: éste "profundamente arraigado en la historia y tradiciones , de este
-descnto concretamente como "matrimonio con una persona de país". Pero la compre nsión del modo en que en epocas y
no como "matrimonio con la persona de nuestra elec- lugares se han encarado similares un
Cion - no era por supuesto un derecho fundamental tradicional- necesario fundamento para considerar la posible relevancia de
reconocido, pero una descripción ge neral lo habría un nivel de descripción más general. Este mismo proceso habría
Pero en este caso no se hace ningún intento por progresado bastante si se hubiera examinado empáticamente lo
discutir este asunto vital, tan evidente le parece a la mayoría que que había en juego para Hardwick. examen -del que ha-
el sexo homosexual no se relaciona con los intereses d e la liber- llamos un vívido ejemplo en el Maunce de Forster-, aunque la
tad en el campo de la sexualidad y el matrimonio. Se facilita esta zanjase, al menos habría planteado la cuestión de la
al homosexual como un paria a quien siglos de entre este d erecho y los derechos tradicionalmente protegidos
h1stona comCiden condenar. Si a Blackstone le parecía ve r- de casarse y de controlar nuestras opciones .
sola menc10n de sus actos, es fácil justificar la negativa De esta manera el elemento literario habna contribUido a
a mspecc10narlos con el pensamiento y la argumentación para una deliberación más cabal acerca de ciertos aspectos del caso,
elaborar adecuadamente su relación con otros ac tos. aunque se haya presentado como una cuestión de
aquí de la imaginación literaria, y cuál so. Si se hubiera presentado como un caso de protecc10n Iguali-
podna ser su relevancia? Creo que podríamos esperar dos cosas taria la relevancia de la imaginación habría sido aún más clara.
lamentablemente ausentes en los dictámenes concordantes de la El Blackmun, e n disenso, reconoce que la causa un
mayoría: una atención al contexto histórico y social, y importante aspecto de protección igualitaria y se P?dna ha-
un examen empauco d e la situación del homosexual en la socie- ber argumentado de esta manera. Cass Sunstei? que
estadounidense. La historia primero. Las afirmaciones histó- esta vía habría sido preferible, puesto que segun su .la
ncas. que se exponen en. los dictámenes son imprecisas y en gran cláusula de legitimidad del ser. tra.dicionahs-
falsas. El estudio de la historia de las concepciones y ta y conservadora, y la cláusula de protecc10n tguahtana, progre-
sexual.es es campo floreciente en las humanidades y sista y reformista.136 Como la decisión de Bower_s_ha bl?queado la
las Ciencias sociales. Libros que no están fuera del alcance del vía de la legitimidad del procedimiento, es Importante
lego han puesto e n jaque esa imagen simplista de una historia de señalar que todavía podrían dirimirse casos similares. a
c?ndenación en que se apoya la mayoría, en el caso de las tradi- la protección igualitaria. El argumento de la
ciOnes grecorromana, cristiana, judaica e inglesa.l34 El debate ria suele requerir consideraciones acerca de la de
contemporáneo en las principales tradiciones religiosas y filosófi- minación que ha padecido un grupo, así como sus
cas mundo es complejo, y no hay grupo importante donde de impote ncia política. Una consideración más emp.a-
no ex!stan polémicas internas y efervescencia.I35 El juez literario tica y concreta habría contribuido a revelar una de dis-
tendna qu.e el caso de Michael Hardwick en su pleno criminación que pusiera este caso en estrecha relaClon con otras
o od 137
h1stonco y social. Ello requiere de datos históricos vera- historias d e persecución de grupos y , os.
ces, SI hemos de acudir a ellos. De hecho, pareciera que esta clase de no solo es
El uso de datos históricos veraces puede afectar 0 no el resul- suficie nte sino necesaria para la comprenston, pues sm ella
tado, pues aún se podría argumentar que el nivel de derecho en ta complicado establecer la importante distinción entre la s1tua-
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JUSTICIA POETICA LOS POETAS COMO JUECE
ción de Hardwick y la de un criminal vio lento (el viola- alcance y la existencia misma del derecho a la mues-
dor mencionado por Burger), cuyos actos son punibles por muy tran cuánto cuesta a los jueces fallar de un modo mnovador,
buenas razones. Para reflexionar bien sobre una argumentación incluso salvar lo que pareciera una laguna en el texto explícito
igualitaria es preciso distinguir entre la discrimina- de la Constitución; y, a pesar de esa historia de intervención judi-
cion y la condena de lo genuinamente peligroso. Cier- cial no se determina un resultado claro en el caso de Hardwick.
to entend im iento de la historia del prejuicio contra los Lo; ciudadanos empáticos no deben confiar sólo e n el poder
homosexuales en la sociedad estadounidense -combinado con judicial para exigir lo que consideran justo.
algún conocimiento de las actitudes que han adoptado otras cul- Pero, en estas tres causas -dos de las cuales implican cuestiones
turas y una comprensión compasiva de los objetivos e intencio- constitucionales controvertidas, y la tercera, un profundo desacuer-
nes de los homosexuales reales- mostraría, a mi entender, que do en cuanto a la evaluación de los hechos-, el acto de imaginar en
es .más similar a las m inorías raciales, las mujeres y las forma plena, precisa y minuciosa los datos humanos creó o pudo
que a los violadores y los abusadores de crear una diferencia en el resultado: en Hudson, al dar a Stevens un
Sena dificil obtener este resultado sin usar la imaginación sentido de la importancia que tenía para Palmer el interés posesorio
o mientr.as se a los homosexuales con la distancia y la re- que Hudson había violado maliciosamente; en fv!ary Carr, al propor-
pugnanCia que eVIdencia el dictame n concurrente de la mayoría. cionar a Posner un vívido sentido del acoso sufndo por Carry de la
Los problemas constitucionales relacionados con esta causa inverosimilitud de la versión de General Motors; en Bowers, tal como
son muy complejos y controvertidos. Un juez que se pronuncia se presentó, al dar al hipotético juez literario un sentido de la
ella está restringido en muchos sentidos por el texto, la naturaleza fundamental de los derechos y libertades implícitos y de
y precedentes. Sería tonto pretender que la imagina- su relación con otras libertades fundamentales; en Bowers, visto
cion hterana haga aquí todo el trabajo, e inadecuado recomen- como un caso de protección igualitaria, otorgando al juez una
dar que funcione fuera de las restricciones institucionales. Sin comprensión de las desventajas específicas .sufren los homo-
embargo, dentro de estas restricciones, puede aportar intuicio- sexuales masculinos y las lesbianas, de la h1stona de las leyes de
nes que resultarían valiosas para una deliberación cabal. sodomía como instrUmentos de discriminación, del estigma social
que recae sobre quienes son de esas leyes. .
En ninguno de estos casos sugiero que el razonamiento legal
¿La imaginación literaria establece una diferencia? No en todos común, incluida la consideración de los precedentes, deba
obviamente. A veces los problemas legales subordinarse a la sensiblería. El juez no es un legislador, y su
mdican con clandad una dirección, a veces los hechos son tan imaginación debe conformarse a estrictas i.nstitucio-
y poco controvertidos que la imaginació n literaria no nales. En los dictámenes de Carry Hudson los senttmtentos de
resulta Importante. En todos los casos, la ley debe estar siempre compasión e indignación que se expresan son precisa-
presente, pues de lo contrario ningún j uez puede hacer nada. El mente porque se asocian con un cabal razonamtento legal de
del juez Steve.ns por las fotos y cartas de Palmer no llega- tipo tradicional y con una aprehensión sóli?a los
na a nmguna parte sm el texto de la Constitución, sin una gama Pero en ambos casos podemos decir que el JUez hterano tiene
de ?recedentes y sin la admisión por parte de la ma- una mejor comprensió n de la totalidad de los hechos que el j.uez
yona de que las mspecciones maliciosas son intolerables. El j uez no literario. Sostengo, pues, que el juicio literario no es sufiCien-
Posner no podido fallar a favor de Mary Carr sin una ley te para juzgar bien y resultaría si no restrin-
de derechos CIVIles, por mucho que aborreciera el acoso sexual. gido por otras virtudes puramente msntuoonales pero,
l?s y los ciudadanos que los eligen deben al margen de cualquier otra exigencia, en las circunstanCias en
eJercer la 1magmac10n. Las notorias dificultades q ue rodean el que sea pertinente debemos reclamarlo.
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J USTICIA POETIC'.A
I.OS POETAS COMO J UECES
La compasión que da testimonio y de los derechos que otros pisotean,
de los deformes, triviales, obtusos, tontos, despreciados,
Ahora vuelvo, a Whitman , pues h e ll egad o a vanos . temas que están niebla en el aire, escarabajos empujando bolas de excremento.
corazon de su poesía: el dolor de la exclusión social la A través de mí voces prohibidas,
re aciOn entre, la exclusión del homosexual y otras voces de sexos y deseos, voces veladas y yo quito el velo,
en el. genero, la religión y la raza; los intereses que todos los voces indecentes por mí clarificadas y transfiguradas ...
a tienen en la libertad, sea erótica como de otros ti os· la
de una racionalidad política que pueda pve; al Deslumbrante y arrasador, con qué rapidez me mataría el sol
de ese mteres, con lo que Whitman atribuye al poeta: nacie nte,
¡ , e amor y lengua de fuego! / ¡Ojo para penetrar las hondu- si yo no pudiera ahora y siempre irradiar un sol naciente
ras mas
1 . hondas . y otear el mundo'" .
. . H e sugen'd o, con Whaman desde mí.
q.u e a I.magmación literaria que se centra en la importancia
igualdades ofrece una valiosa guía en casos que Aquí Whitman sintetiza su versión de la misión democratiza-
ectan dichas libertades. Así que concluiré comentando [; dora del poeta. Es una misión de imaginación, inclusión, com-
so pasaie del e t , . un amo- prensión y voz. El poeta es el instrumento por medio del cual las
, • :.r • • o a mz mzsmo, donde todos estos temas se unen con
lucida El está en medio del poema, después de "voces largamente mudas" de los excluidos dejan caer el velo y
un.a secciOn donde el poeta-portavoz alberga a un esclavo fu itivo son alcanzados por la luz. Asistir al modo en que las cosas son
las que las grillas le han abierto en sus , con los excluidos y los despreciados, así como con los poderosos,
tobillos, y despues de la parábola 'V . u· h ., - y insistir en participar, por medio de la comprensión, en la degra-
· . , em oc o JOVenes se banan
JUn:o la onlla , una emocionante y lírica descripción de la dación de los degradados, aceptar sólo lo que otros puedan te-
de las mujere.s_en cuanto seres sexuales con plena igual- ner de igual manera, dar voz al dolor de los excluidos, a la
a . o soy la que da testimonio", sintetiza el oeta intimidación de los acosados, es una norma de juicio democráti-
Entonces anuncia que, por medio de su imaginación los co muy pertinente a la situación de Bigger Thomas, del Maurice
encuentran voz y sus emociones hallan de Forster, de Mary Carr, del prisionero Palmer, de Michael
Hardwick. Whitman insiste en que el discurso del poeta descorra
los cerrojos de las puertas! el velo de esas voces silenciadas por la exclusión sexual y el opro-
las puertas mismas de su jamba! bio. Sostiene que la luz de la imaginación poética es un agente
Qmen degrada a otro me degrada a mí crucial de igualdad democrática para estos excluidos, pues sólo
y todo acto o palabra al fin regresa a mÍ.. . la imaginación sabrá expresar los hechos de sus vidas y ver en su
tratamiento desigual la degradación de uno mismo.
?igo primigenia, doy el signo de la democracia. Sostengo que sería bueno tener jueces que vieran de esa
,Por DIOs. Nada aceptaré que no resulte a todos accesible. manera. La imaginación implícita en ello ejemplifica una ra-
Por mi intermedio muchas voces mudas cionalidad pública que hoy necesitamos mucho, pues nos es-
voces interminables generaciones de y esclavos tamos negando esta visión inclusiva, estamos cerrando las
voces e y angustiados, y ladrones y enanos, , puertas de compasión que Whitman deseaba abrir. La compa-
voces de ciclos de preparación y crecimiento sión del espectador juicioso no impone resultados específicos
y de las. hebras que unen los astros, y de vientres y de la en ninguna causa legal específica. Está demasiado restringida
semilla, por el estatuto y los precedentes. Y tampoco se sostiene sola,
ni siquiera como imaginación: necesita apoyarse en la imagi-
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POETAS CI::'_ _ _
JUSTICIA POETICA
- - - - .- Wh"Itman la "J·usticia poética" necesita equi-
nación y la compasión que ya se ejercen en la esfera legislati- Como sugiere • . . . ·
t" dad de atributos no hteranos: conocimiento
va. Pero ejemplifica un tipo de pensamiento que debería for- parse de gran can I . . t de la historia y de los precedentes,
mar parte de la reflexión judicial. técnico legal, o . l"dad El J· u ez debe ser un buen
. , a la d ebida Impareta I .
atenciOn p para ser p lenamente racionales, los
J·uez en esos.,aspectos. ero, "
deben ser capaces de "fantasear y comp e
r nder
.
A orillas del azul Ontario, Whitman concluye su convocatoria b
jueces tam 1e n · · apacidad
No sólo deben afinar sus aptitudes smo _su_ e
general al poetajuez e interroga a futuros candidatos para ese . d esta capacidad, la unparoahdad es oh-
papel. Plantea una notable serie de preguntas a la persona que huma na. _En e a usencia d e esta capacidad, las voces
"asumiera el lugar de enseñar o ser un poeta aquí en los Estados tusa y la JUStleta, CI:.ga. En curan h ablar por medio de esa justi-
Unidos". "largamente mu_d as pr? y el "sol nacie nte" del juicio d e mo-
cia en st ·a de esta capacidad , las
¿Quién eres para h abla rle o cantarle a este país? crático quedara velado. n . esclavos" nos ro-
"inte rminables generaciones de pnsiOn eiOS y d J" b tad
¿Has estudiado la tie rra, sus modismos, sus h ombres?
d earán con su dolor y tendrán menos esperanza e I er .
¿Has pensado en la declaración del primer día del primer
año de la Independencia, firmada por los comisionados,
ratificada por los estados, y leída por Washington a la cabe-
za de su ejército?
¿Te has imbuido d e la Constitución Federal?
¿Has visto el tránsito fugaz de costumbres y famas pasajeras?
¿Puedes resistir contra seducciones, locuras, torbellinos, fie-
ros argumentos? ¿Eres muy fuerte? ¿Perteneces de veras a
todo el pueblo?
¿No perte neces a una facción, una escuela o m era re ligión?
¿Profesas igual amor por los maduros, por los recién nacidos,
por los grandes y pequeños, por los errabundos?