RÍO
El término río proviene del latín rius. Se trata de una corriente
natural de agua continua que desemboca en otra similar, en un
lago o en el mar. Cuando un río desemboca en otro, se lo conoce
como afluente.
Cada río posee un cierto caudal, que no suele ser constante a lo
largo del año. En los períodos con mayor cantidad de
precipitaciones, el caudal aumenta. En cambio, cuando llueve poco
o se experimentan elevadas temperatura, el caudal desciende e,
incluso, en situaciones extremas el río puede secarse.
CLASIFICACIÓN DE LOS RÍOS
Un río puede ser: perenne, cuando el curso de agua se encuentra
ubicado en zonas con lluvias abundantes o donde se registra una
alimentación freática suficiente; estacional, cuando está ubicado
en regiones donde las estaciones son muy diferenciadas y el clima
es de tipo mediterráneo; transitorio, cuando está situado en zonas
de clima seco o desértico; o alóctono, cuando se encuentra en
una zona árida y sus aguas provienen de otras regiones más
lluviosas.
Otra clasificación posible del río es según su geomorfología. Un
río rectilíneo tiene una sinuosidad baja y cuenta con un único
canal. Un río anastomosado, en cambio, tiene canales múltiples
y una gran capacidad de transporte y sedimentación. Por último,
un río meándrico presenta sinuosidad alta y un canal único.
El río más largo del mundo es el Amazonas, con 6.800 kilómetros
de extensión, seguido directamente por el Nilo, con 6.450
kilómetros.
ACERCA DE LOS EFLUENTES
Según la hidrología, un efluente (también
denominado distributario) es una propagación de agua que parte
de un río o lago, que puede ser natural o creado por el ser humano.
El punto en el cual ambas corrientes se dividen se
denomina confluencia, y el caudal del efluente es siempre menor
que el de su antecesor. Cuando se trata de un caso que se da en
la naturaleza, mayormente nace en la desembocadura de un río,
aunque existen ejemplos de distributarios que surgen a partir de
otros puntos.
Cabe mencionar que es más común el efluente originado por el
hombre que el natural; su objetivo suele ser la disposición
del agua de un río lejano a una civilización, para regar
plantaciones o bien para el consumo personal. Curiosamente, si
bien el concepto de distributario se opone al de afluente, puede
darse que un mismo curso cumpla ambas funciones, si del lado
contrario a su nacimiento desemboca en un segundo río.
Algunos de los efluentes más conocidos son:
* el río Atchafalaya, que efluye del Misisipi, en el estado
norteamericano de Luisiana;
* el Teton, que también se encuentra en Estados Unidos, y que da
origen a otros dos distributarios, los cuales finalmente afluyen en
el río Henrys Fork;
* el río Casiquiare, que nace del Orinoco alto, y que representa el
río más voluminoso de la tierra que conecta otros dos de gran
importancia, como son el Amazonas y el Orinoco;
* los más importantes efluentes del río Rin, que son el IJssel,
el Waal y el Nederrijn;
* el Tärendö, un distributario sueco que tiene su origen en el río
Torne y afluye en el Kalix;
* los dos únicos efluyentes del río Nilo, o sea, Damieta y Rosetta.
Algunos estudios aseguran que en el pasado llegó a tener siete, y
todos han recibido un nombre propio, a pesar de no existir en la
actualidad.
OTRA ACEPCIÓN DEL TÉRMINO RÍO
Fuera de la geografía, se suele calificar como río a toda gran
abundancia de una cosa líquida («Se han gastado ríos de tinta para
escribir sobre la vida del presidente»).
Por extensión, así se denomina la abundancia de cualquier otra
cosa o hasta personas («Un río de gente se formó frente a las
puertas del estadio»).