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Pedro Jesús Egio Rodríguez

50 AFORISMOS Y
REFLEXIONES A
ALTURAS DE 2022
Pedro Jesús Egio Rodríguez

50 AFORISMOS Y REFLEXIONES
A ALTURAS DE 2022
Primera edición, 2023

El editor no se hace responsable de las opiniones recogidas, comentarios y manifestaciones


vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de sus autores
como manifestación de su derecho de libertad de expresión.

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del Copyright,
bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por
cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento
informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamos públicos.

© Pedro Jesús Egio Rodríguez


www.pedroegio.com

© DM

ISBN: 978-84-19398-96-3
Depósito Legal: MU 40-2023

Edición a cargo de: Diego Marín Librero–Editor. S.L.


Merced, 25.30001–Murcia
Tfno. 968 24 28 29 / 968 23 75 78
PRÓLOGO

Conocí a Pedro en el otoño de 1981, hace ahora nada menos que


cuarenta y un años. Él era un joven y entusiasta estudiante de cuarto
curso de la Licenciatura en Filosofía de la Universidad de Murcia;
yo era un joven y tímido profesor que se había licenciado en 1979
en Filosofía y en Sociología, en la Universidad Complutense de
Madrid. Entre nosotros había muy poca diferencia de edad, apenas
un par de años, aunque nuestras trayectorias vitales eran muy
diferentes.

En esos años, yo estaba trabajando en mi tesis de doctorado, en la


que trataba de explicar el nacimiento de la física matemática
galileana a partir de la “revolución militar” de los siglos XV a XVII,
basándome para ello en la metodología “genealógica” de Michel
Foucault. La tesis fue presentada el 5 de octubre de 1984, pocos
meses después de la muerte de Foucault, por lo que se la dediqué in
memoriam a este gran filósofo e historiador francés.

Al tiempo que realizaba la tesis, impartía una asignatura optativa


sobre la obra de Foucault. Los estudiantes que la cursaban eran
apenas quince o veinte. Pero estaban muy interesados, leían los
textos que les recomendaba y los debates con ellos eran muy
animados. Recuerdo que nuestras clases tenían lugar en torno a una
gran mesa de madera, situada en la espaciosa sala del antiguo
Departamento de Historia de la Filosofía, en la tercera planta de la
entonces llamada Facultad de Filosofía y Letras, con un amplio
ventanal que daba a la plaza situada en la cara norte.

Desde el primer día, me sorprendió la vitalidad de Pedro. Aunque


se había quedado ciego a los ocho años y había estudiado desde

5
entonces en colegios de la ONCE, era sin duda el alumno más
brillante de todo el grupo. Tenía una voz potente y hacía
intervenciones muy inteligentes, expuestas a menudo de forma
risueña y humorística. Tomaba notas con un punzón y un cartón,
recurría a las obras traducidas al sistema Braille y a los audiolibros
que le proporcionaba la ONCE, y escuchaba también las
grabaciones que le hacían sus compañeros de curso. Tenía la suerte
de contar con unos compañeros que le facilitaban el acceso a los
textos. No teníamos todavía ordenadores, ni internet, ni los
programas de traducción automática de texto a voz y viceversa, que
más tarde se convertirían en unas herramientas muy importantes
para él.

Pedro era un gran lector y admirador del filólogo y filósofo alemán


Friedrich Nietzsche, que también se quedó ciego en sus últimos
años de vida. Nietzsche había sido el crítico más lúcido y radical de
la tradición metafísica occidental, el que había anunciado la “muerte
de Dios” y el nacimiento de una nueva época poscristiana y
posmoderna. Por eso, a Pedro le interesó mucho la obra de
Foucault, que presentaba sus investigaciones históricas, desde
Historia de la locura hasta Historia de la sexualidad, como una
continuación de la “genealogía de moral” iniciada por Nietzsche. Lo
cierto es que en mi asignatura obtuvo unos resultados
sobresalientes.

En 1984, Pedro presentó una tesis de licenciatura titulada La


descodificación de la conciencia romántica en Friedrich Nietzsche, bajo la
dirección de Francisco Jarauta Marion, que había sido también el
director de mi tesis de doctorado. La “tesina” de Pedro obtuvo la
máxima calificación y fue publicada en 2019, treinta y cinco años
después, con un prólogo del propio Jarauta. Además, Pedro obtuvo

6
el Premio Extraordinario Fin de Carrera correspondiente a la
promoción de 1984.

Pasaron varios años sin que tuviéramos contacto alguno, pero me


fueron llegando noticias suyas a través de amigos comunes. Supe
que, tras terminar sus estudios, había vivido simultáneamente la
tentación del sacerdocio y las mieles del enamoramiento.
Finalmente, decidió dedicarse a la profesión docente y formar una
familia. Aprobó las oposiciones de enseñanza secundaria, en las que
obtuvo una plaza de catedrático de Filosofía, y estuvo ejerciendo
como profesor en los institutos María Cegarra Salcedo de La Unión
e Isaac Peral de Cartagena, la ciudad en la que había nacido. Se casó
con su compañera Lola y tuvieron un hijo (Carlos) y una hija (María
José).

Más tarde, me llegó la triste noticia de que había dejado las aulas por
problemas de salud mental y que había comenzado una dura travesía
del desierto, sometiéndose a diversas terapias psiquiátricas y
psicoanalíticas. Como él mismo cuenta en este libro, el delirio que
le hizo perder el contacto con la realidad fue la convicción de que
se había desencadenado la Tercera Guerra Mundial, es decir, una
guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética que
acabaría provocando el exterminio de toda la humanidad. Debió de
ser una experiencia muy dolorosa experimentar los terrores del fin
del mundo en el más absoluto aislamiento mental. Hoy, tras la
invasión de Ucrania por parte de Rusia, Putin ha amagado con hacer
uso de las armas nucleares y eso ha vuelto a recordarnos la terrible
amenaza que pesa sobre el futuro de la humanidad mientras no
seamos capaces de destruir todo el arsenal nuclear actualmente
existente.

7
Algunos años después, Pedro volvió a ponerse en contacto
conmigo. Yo presidía entonces el Foro Ciudadano de la Región de
Murcia, creado en 2001 por un grupo de amigos y amigas
preocupados por la deriva cada vez más conservadora de la España
de Aznar y la Murcia de Valcárcel. Pedro quería colaborar con
nosotros y comenzó a asistir a nuestras reuniones y actividades.
Poco a poco, comenzamos a retomar la relación entre nosotros,
ahora ya como una relación de amistad.

En nuestros encuentros esporádicos, aprendí a conocerlo un poco


mejor. Comprendí que los problemas de salud mental que había
padecido y la lucha que había librado para salir del oscuro pozo de
la psicosis le habían dejado una huella muy profunda, pero al mismo
tiempo comprobé que había sido capaz de salir adelante y recuperar
una gran parte de su vitalidad juvenil. Era un Pedro diferente, tal
vez menos bromista y más combativo, como si tuviera que librar
una dura batalla no solo con sus fantasmas interiores sino también
contra los males del mundo real.

En esos años de nuestro reencuentro se produjeron dos hechos muy


dramáticos para él. Por un lado, el suicidio de su hija María José con
apenas 22 años de edad, lo que le causó una herida imborrable;
desde entonces, su hija ha sido una presencia constante en su vida.
Por otro lado, la separación de su compañera Lola, que tanto lo
había querido y ayudado; aunque, últimamente, han vuelto a
recuperar una buena relación entre ellos. Afortunadamente, Pedro
ha contado siempre con la compañía y el apoyo de su hijo Carlos, a
quien tuve la suerte de conocer como activista social y al que
considero una persona admirable. Y también la compañía de Conchi
y de otras amigas y amigos, que han aprendido a conocerlo y a
quererlo tal como es.

8
A pesar de todos los contratiempos que ha sufrido, su vitalidad sigue
siendo desbordante y se ha desplegado en múltiples direcciones. En
primer lugar, en el activismo social. Su primer activismo, el más
temprano y también el más duradero, lógicamente, es el que ha
desplegado en la propia ONCE, de la que es socio desde 1963,
luchando por la integración social de los ciegos y demás
discapacitados, y reivindicando un mayor grado de movilidad y
accesibilidad para todos ellos.

Tras su paso por el Foro Ciudadano, se afilió a Izquierda Unida y se


implicó muy activamente en la Plataforma Pro-Soterramiento de las
Vías de Murcia, que ha mantenido una lucha de más de treinta años
y ha conseguido que el nuevo trazado del tren AVE llegue soterrado
a la estación de El Carmen de Murcia. Recientemente, se ha
implicado también en la lucha por la defensa de la estación de
autobuses de San Andrés, ante el proyecto municipal de trasladarla
al norte de Murcia, junto al centro comercial Thader, justamente al
otro extremo de la estación de ferrocarril.

Otro de los campos de actividad de Pedro ha sido la música,


especialmente el piano, el órgano y la música electrónica. Con
apenas nueve años de edad aprendió a tocar el piano y desde
entonces esa ha sido una de sus pasiones más profundas y duraderas.
Tras terminar la carrera de Filosofía, fue nombrado durante un
breve tiempo organista de la iglesia de La Caridad de Cartagena.
Cuando tuvo que abandonar la docencia, regresó a la música y tomó
clases de piano y de órgano para jazz.

Los primeros frutos de su vocación musical fueron tres discos


compactos de música New Age, compuesta por él mismo con
sintetizadores, samplers y otros medios informáticos, gracias al
apoyo financiero de la ONCE: Retratos de Mazarrón (2007), Thálassa

9
& Logos (2010) y De Mastia (2014), este último dedicado a su querida
Cartagena. Paralelamente, forma el grupo Egio Jazz Trío, con el que
graba dos compactos: Entre amigos (2016) y Crazy Progression (2018).
Poco después, grabará un tercer disco con el Egio Jazz Quartet:
Walking (2019). Además, ha dado numerosos conciertos con su
grupo y también ha acompañado a diversos solistas de la región.

Junto con la música, su otra gran vocación es la Filosofía. Desde sus


años de estudiante, ha sido un lector voraz y se ha interesado por
los más diversos temas, autores y corrientes de la historia del
pensamiento occidental. Sobre todo, le han interesado los tres
grandes “maestros de la sospecha” (Marx, Nietzsche, Freud) y los
muchos herederos que les han sucedido: Lacan, Deleuze, Foucault,
etc. También es muy aficionado a la literatura, especialmente la
novela y el relato breve, desde Cervantes, Dostoievsky y Thomas
Mann hasta Emily Dickinson, Irene Vallejo y Lola López Mondéjar.

Y no sólo es un lector muy curioso, sino también un escritor


enormemente productivo. Un día que lo visité en su casa del barrio
del Carmen, me enseñó un armario lleno de carpetas con sus
apuntes y escritos inéditos. Pero ha sido en los últimos años, sobre
todo tras la pandemia global de Covid-19, que desde marzo de 2020
nos obligó a todos a permanecer confinados en nuestras casas,
cuando Pedro se ha decidido a publicar una parte de su obra. Lo ha
hecho siempre de la mano del librero y editor Diego Marín, que es
toda una institución en Murcia.

En 2019, un año antes del estallido de la pandemia, apareció su


primera publicación: su ya citada tesis de licenciatura La
descodificación de la conciencia romántica en Friedrich Nietzsche, escrita en
1984. A partir de entonces, se han sucedido cinco publicaciones
muy diferentes entre sí: Mi recetario de cartujo. Cocina fácil, económica y

10
distraída para tiempos críticos (2020), un útil recetario de cocina escrito
por un ciego que vive solo y se prepara su propia comida; Quince
relatos (2020), que fue su primera incursión en la creación literaria;
Ciento veinte microrrelatos (2022), en donde desarrolló su ingenio como
narrador de cuentos breves; y Pensamientos a alturas de 2020 (2022),
que fue su primer intento de pensar los acontecimientos del
presente con una mirada filosófica. Estas dos últimas obras fueron
dadas a conocer a un grupo de amigos y amigas en el café-bar
murciano El Sur, en un acto de presentación (seguido de un
concierto musical dado por el propio Pedro) en el que intervinimos,
entre otros, su hijo Carlos y yo mismo.

Apenas medio año después, Pedro nos sorprende con una nueva
publicación, estos 50 aforismos y reflexiones a alturas de 2022, que son
una continuación de sus Pensamientos a alturas de 2020. Como él
mismo dice en el prefacio, ha querido sumarse a una larga tradición
de filósofos que han practicado el género aforístico y fragmentario.
Por eso, en este libro nos ofrece una serie de reflexiones breves
(entre una y tres páginas) que se suceden sin ningún orden
sistemático, excepto el de la mera numeración. Son “cachos” de
discurso amontonados en este cesto de papel, para que el lector o
lectora pueda elegir al azar cualquiera de ellos y leerlos a su ritmo y
a su gusto.

Pero, además de su carácter fragmentario y variado, este libro tiene


un claro tono ensayístico y autobiográfico. Como ya hizo Montaigne
al presentar sus Ensayos, Pedro nos deja muy claro desde el primer
momento que va a hablarnos de sí mismo, de su modo de entender
el mundo. Por eso, acepta que el libro tal vez solo pueda interesar a
sus amigos y allegados más próximos. Nietzsche decía que toda obra
filosófica no es más que unas memoires en las que el autor confiesa

11
sus temores y deseos, sus recuerdos y esperanzas, sus afectos y
valores. Pedro reflexiona sobre todo lo divino y lo humano, y en
especial sobre los vertiginosos acontecimientos del siglo XXI que
cada día nos zarandean con nuevos sobresaltos e incertidumbres,
pero lo hace siempre en primera persona, a partir de su propia
experiencia vivida. Y esta mezcla de reflexión y confesión, filosofía
y autobiografía, es precisamente uno de los rasgos fundamentales
del género ensayístico.

Por eso, el lector o lectora que abra las páginas de este libro no
encontrará en él una investigación erudita sobre tal o cual tema, ni
un abigarrado aparato de referencias bibliográficas. Lo que sí
encontrará es un texto muy honesto, escrito en un tono cercano,
casi coloquial. Quien conozca a Pedro, tendrá la impresión de estar
escuchándolo a él mismo cuando se lanza a hablar con su potente
voz y salta sin transición de un tema a otro, del último disparate de
la política local a los grandes retos de la geopolítica mundial, o de
una anécdota personal que acaba de ocurrirle a una especulación
filosófica sobre el sentido de la vida humana. Esto hace que el texto
sea muy ameno y de muy fácil lectura, especialmente para quienes
lo conocemos y apreciamos.

A través de estos 50 aforismos, va aflorando de manera cada vez


más inequívoca cuál es la filosofía existencial de Pedro: una
concepción agnóstica del mundo, una fidelidad al mensaje fraternal
de Jesús de Nazaret, una lucha firme contra todas las formas de
injusticia, violencia y estupidez que imperan en la sociedad actual, y
un amor profundo a la vida, la paz, el conocimiento y la música.

Antonio Campillo Meseguer.


Santomera, 7 de diciembre de 2022

12
PREFACIO

1. Vuelvo a dar un nuevo texto a la Imprenta a sabiendas de que


de nuevo contaré con pocos lectores; una dificultad que comparto
con muchos y que hasta el mismo Friedrich Nietzsche conoció de
sobras. Comparto con Nietzsche la dificultad para escribir derivada
de nuestros problemas de visión. Yo soy ciego total desde mis ocho
años; él de 1876 hasta 1889 fue perdiendo vista amén de sufrir
grandes jaquecas, de forma que andaba hecho un cromo, como suele
decirse, cuando Paul Overbeck le recoge en Turín para conducirle
junto a su madre en Weimar. Pero los que necesitamos escribir
encontramos la manera de hacerlo y de publicar, como los músicos
la de hacernos oír, aunque sea en una estación de Metro o en una
plaza, si no vemos la manera de subirnos a un escenario.

Nunca habré de presumir de ser un gran músico, porque además


mi vida está cargada de grandes dificultades igualmente en este
terreno. Para empezar tengo quizá demasiadas aficiones como para
haber sobresalido más como intérprete y en cuanto a componer
tampoco es mucho lo que hasta la fecha he podido hacer si descarto
mis tres trabajos con Sintetizadores y Secuenciadores MIDI, que
andan por más de un sitio y que fueron proyectos apoyados por la
Organización Nacional de Ciegos Españoles de la que soy afiliado
desde1963. A nivel de intérprete sigo haciendo incursiones en el
mundo del Jazz, pero tampoco puedo presumir de haber publicado
mucho de este quehacer pues reconozco que otros tres trabajos que
tomaron el formato del Disco Compacto, también accesibles en
las plataformas más habituales en la Red, no son grabaciones de la
calidad suficiente como para que pasen a la historia de los grandes

13
intérpretes sin duda; sin embargo es un trabajo que he hecho y que
supongo seguiré haciendo mientras pueda.

Con todo me agrada poder manifestar dos cosas. La primera, que


me muevo muy a gusto en el terreno para el que me licencié: el de
la Filosofía, principalmente Occidental, claro. Y en segundo lugar,
que todo lo que hasta la fecha he publicado lo he hecho en esta casa:
la de don Diego Marín, al que puedo decir que todos los días quiero
un poco más, por animarme muchísimo a seguir comunicándome
con mis lectores, sean estos cuantos fueren. Tengo el gusto de
conocerle desde 1977 y desde ese momento disfruto con sus
encuentros, por su gentileza siempre para atenderme en sus librerías
y porque este es el sexto librito que tiene la bondad de publicarme.

2. Debo señalar ahora varias cosas respecto del título de esta


mi nueva obrita. ¿son realmente aforismos lo que aquí encontramos,
exactamente en número de cincuenta, cuando ocupan todos y cada
uno de ellos varias páginas? ¿No cabría mejor haberlos tildado
simplemente de “parágrafos” o “fragmentos”, dado que el
Aforismo es entendido generalmente como un trozo de discurso a
modo de sentencia, categórico y breve, al estilo de los escritos por
Confucio, Heráclito, Demócrito, Montaigne, Kierkegaard,
Schopenhauer, Machado, Cioran, Borges, o el mismo Nietzsche?
Precisamente sin embargo, en varios de estos casos, con claridad en
el caso por ejemplo de Nietzsche o Schopenhauer, encontraremos
que esos trozos de discursos no se ciñen a ser meras sentencias; no
son periodos breves, aunque siguen siendo categóricos y precisos.

Convendremos en que quienes escriben aforismos los enlazan,


haciéndoles constituir obras incluso voluminosas, de forma que el
aforismo como tal sí entra en la categoría de la que conocemos

14
como escritura fragmentaria, en el sentido claro de que dicha
escritura adopta una forma no estructurada en niveles y subniveles.
Los aforismos andan en ellas amontonados como quien amontona
“fragmentos”, trozos de discurso, pensamientos más o menos
dispersos, en un mismo lugar que llamamos “libro”. En tal sentido
mi titulo está suficientemente justificado, hemos de entender:
tenemos acá cincuenta cachos-sí, cachos- de discurso, que ni tan
siquiera he querido agrupar en “Parte Primera”, “Segunda”,
“tercera”, etcétera; ni he escrito sistematizando mis reflexiones
según capítulos con “apartados”, “subapartados” o secuencias
similares al interior de ellos. Adopta aquí pues mi escritura la forma
del Fragmento: del Aforismo o del Parágrafo amontonado más o
menos asistemáticamente, echado con más o menos orden en un
mismo cesto.

En este sentido Creo pues que podemos sin problema convenir


que es adecuado el título que preside a todos estos discursos más o
menos extensos, afirmativos y esparcidos incluso sin un orden
preestablecido, si bien la imprenta exige coser páginas y presentarlos
en una lectura potencialmente secuencial. El lector es libre de
picotear a su antojo , actualizar los trocitos de mi discurrir según
mejor se le ocurra, con tal de que se sirva respetar el enfrascarse en
cada uno de ellos por separado; respetar su propio sentido interno,
totalmente comprensible sin la subordinación al resto de sus
cuarenta y nueve compañeros. En el interior de cada uno de ellos,
ha de encontrar y habita su propia “lógica”, su propia
“racionalidad”, una intencionalidad definida, una determinación
concreta que espero satisfagan. Pero es que, además, se podrá
advertir que sus títulos juegan prácticamente el papel del aforismo
tal y como se le quiere entender hoy día y que a cada título sigue una

15
reflexión más o menos extensa: la que creo corresponde hacer a
alturas de este también complicado año de 2022.

3. Pero no nos engañemos: en ese amontonamiento nos


encontramos en el mismo espacio semántico en que encuentran
sentido mis “Pensamientos a alturas de 2020” y podremos detectar
fácilmente una misma intencionalidad, repartida por todas aquellas
páginas como en estas: la de producir reflexión desde la empatía, a
propósito de muchas cosas que caracterizan la forma en que nos
vemos impelidos a movernos “a alturas del primer cuarto del siglo
XXI de la Era Cristiana. Este nuevo abordaje filosófico de
cuestiones de tan variada índole está justificado por lo vertiginoso
de los acontecimientos, aunque sin duda hay continuidad en la
intención, en el “inténdere” y en el “enténdere”,
castellanizandoestos dos vocablos latinos. Es la misma conciencia la
que escribe, se desparrama, se fragmenta, se amontona, preocupada
buscando al tiempo la empatía, la inteligencia, la esperanza;
vertiéndose en los mismos tics de hace poco más de una docena de
meses.

4. Sí: prácticamente todos percibimos que los


acontecimientos se suceden muy a prisa; que un acontecimiento
empuja al siguiente con el arrebato de la fila de fichas de Dominó
en que la última, convenientemente desestabilizada, tumba a la
primera en un par de segundos. Se trata de un suceder apabullante,
porque, además, los acontecimientos no se encadenan en fila, sino
que las presiones que los empujan vienen de todas las direcciones.

Uno que aquí escribe con la intención de desvelar verdades, que


pretende no sólo diagnosticar sino incluso diseñar las terapias más
adecuadas, no tiene tarea fácil, pretendiendo que lo que va

16
aconteciendo case con un discurso inteligible. No es fácil maridar la
moderación kantiana entre la experiencia y la racionalidad, con el
adecuado acomodo de la inteligencia y la cosa que definía la verdad
en el realismo aristotélico: el modelo por excelencia de Realismo
filosófico, y de todos los realismos posteriores, que ha de estar en la
buena base de la divulgación filosófica que se quiera a la par
rigurosa.

Estos cincuenta aforismos, parágrafos o lo que fueren, giran sobre


sí mismos, como todo parece girar, pero, a lo peor, con una
velocidad insuficiente, de forma que unos cuantos de ellos se
encontrarán atrasados con respecto al caudal de noticias que todos
los días casi nos asaltan y lastiman. Resultarán machacones a más de
un lector, porque intentan dialogar con una época machacona y una
realidad dura para muchísimas personas pretendiendo amoldárnosla
para estar en ella más cómodos. Esto sí: han sido escritos con la
seriedad y el rigor -estimo- que el momento demanda.

5. La vertiginosidad de nuestro presente inmediato nos ha


traído, en apenas un año, una guerra entre otras más de 15 en todo
el Planeta, amén de un agravamiento considerable de los fenómenos
naturales relacionados con el cambio climático, así como situaciones
sociales y políticas inquietantes,

A la par que también sorpresas nada desdeñables de tipo técnico,


asociadas al fuerte proceso digitalizador en que vivimos inmersos
desde la segunda mitad del pasado siglo.

Todo ello a muchos nos hace reflexionar; y escribir a quienes


podemos hacerlo. Quizá resultemos machacones, un tanto
aburridos, pero no podemos substraernos en modo alguno a este

17
deber: el de intentar hacer ver a los demás en qué situación nos
encontramos y qué podemos hacer para mejorar las cosas.

Dedicatoria.

Este libro está dedicado a todos aquellos que puedan leerlo


habiendo estudiado con ahínco la carrera de Filosofía en cualquier
Universidad Oriental u occidental, así como a cualquier persona que
se crea preparado para poderlo entender y tenga lo que se entiende
por “tener buen corazón”.

Pedro Egio

18
50 AFORISMOS Y REFLEXIONES
A ALTURAS DE 2022
1. A nadie puede convenirle perder la memoria. A un país
entero tampoco.-

De nuevo emergen mi propia experiencia: elementos


autobiográficos que se entrecruzan con mi quehacer filosófico,
eminentemente teórico pero casi en la misma forma también de
carácter práctico. Precisamente viene a mí con viveza el recuerdo
del final de mi querido padre y sus últimos doce años de existencia:
precisamente los doce años que -como nos avisaba su Neurólogo-
suelen lograr sobrevivir las personas que se ven afectadas por la
enfermedad del Alzheimer. El doctor Aloysius Alzheimer se
adjudicó la paternidad principal del descubrimiento de esta
terrible dolencia que se presenta al final de muchas personas
sobre todo en esta época de tantas afecciones. ¿Se presentaría
a los seres humanos en esta época?, ¿se produce con ella lo
mismo que decimos hoy día respecto de la locura a propósito
de los estudios de Foucault en el sentido de que es en alta
medida un constructo, un objeto que nos ha emergido a
consecuencia de nuestras propias prácticas discursivas,
desde que comenzamos a aislar apersonas poco rentables al
Sistema? De una manera u otra hemos de habérnoslas con
personas que pueden en un momento dado poner en riesgo
nuestro sistema de vida o con personas que pierden su
memoria. Puedo asegurar, y ya es sabido de muchos
familiares que padecen como padecimos nosotros con mi
pobre y genial padre. En efecto, no creo que sea conveniente
que nadie pierda la memoria: ni individuos concretos ni
grupos de individuos o sociedades de diversa índole.

21
No debemos ni perderla memoria ni el hábito de escribir. Pienso
ahora en las sabrosas disquisiciones que el bueno de Platón ponía
en boca de su maestro a propósito de la conveniencia o
inconveniencia de escribir. Cuando Sócrates critica las virtualidades
de la escritura. Me refiero al sabroso “mito de Theuth” que aparece
en El Fedro. En esta ocasión Sócrates arremete contra los libros que
quieren pasar por “manuales” de enseñanza, de los que nada puede
sacarse más que aquello que tercamente nos muestran, sin que haya
discurso vivo en ellos ni más inteligencia que lo que encontramos
hieráticamente en ellos, siendo mucho mejor recordar con viveza
precisamente.

Sin llegar al extremo de un Platón que ironiza con facilidad pues


él mismo tampoco se priva de habernos escrito tantas maravillas -y
por cierto que constituyéndose en uno de los más antiguos y
prolíficos escritores- me toca a mí ahora escribir por acá que en
efecto es fundamental no perder la memoria; escribir sobre la plena
pertinencia de mantener nuestro contacto con nuestro pasado: el de
cada uno y el propio del grupo social en que nos insertamos. El
“carpe diem” puede funcionar en momentos de extrema angustia,
pero no puede constituirse en una norma moral, en un valor
imprescindible. Era muy doloroso para todos nosotros perder a
nuestro querido Pedro Egio padre por las calles de Cartagena, entre
las que con tanta soltura siempre se manejaba; encontrárnoslo
desorientado completamente por ellas o recibir llamadas de
extraños para que acudiéramos a recogerlo de tal establecimiento e
ir comprobando cómo dejaba de reconocer situaciones, personas y
cosas. Siempre guardábamos la esperanza de que al menos a los más
queridos no nos olvidaba. El Alzheimer es un trastorno muy difícil
de llevar, para quien lo padece y para las personas más allegadas a
ella o él. Cuando nos damos de bruces con él nos damos perfecta

22
cuenta de que la mejor de las ideas no es la de enarbolar la bandera
del “carpe diem”.

Puede que estas cosas parezcan impropias de un escrito aforístico,


pero van precisamente en la misma línea de quienes desde hace
tanto tiempo nos advierten de que olvidar nuestra historia es abrir
la posibilidad a repetir los mismos fallos que nos pueden hacer muy
desgraciados. Una Ley de memoria histórica no es algo terrible,
porque no se trata de recordar para justificar nuestro rencor. Es
fundamental perdonar al tiempo que es fundamental no olvidar.

23
2. A propósito de la energía nuclear los que nos ganamos el
pan gracias a la filosofía también tenemos que decir muchas
cosas.-

A propósito de la Energía nuclear los que nos ganamos el pan


gracias a la Filosofía también tenemos que decir muchas cosas,
aunque el trabajo con ella esté ligado a los Físicos y sobre todo a los
de los siglos XX y XXI por ahora. En efecto, nosotros abordamos
su problematicidad al menos en nuestro habérnoslas con la
discursividad propia de la Ética y también al estar atentos a la
Historia de la Ciencia y la técnica, así como por encontrarnos en
relación de interdisciplinariedad; es decir: que el filósofo puede
perfectamente exigir tomar parte en los debates en que la Energía
nuclear es puesta por objeto.

Desde el punto de vista personal debo decir acá que guardo una
relación muy especial con esta línea de problemas -los dimanados
de este tipo de energía, su estudio y las praxis que desencadena- pues
en los momentos de gran estrés en mi carrera docente cursé un
delirio al que ya me he referido en muchos lugares y que es de sobras
conocido de las personas que forman parte de mi vida, allegados e
incluso quienes no lo son tanto, por lo que no me extenderé sobre
este asunto, aunque sí me compete aquí señalar que muchas veces,
cuando abordo este problema, este asunto me hace acercarme a él
de una forma muy peculiar; así por ejemplo, acabo de compartir en
redes una petición de Avaaz.org relacionado conesto, sobre la locura
de no contar con una legislación mundial que prohíba guerrear junto
a Centrales nucleares como la de Zaporilla me motiva la petición de
la red de “Avaaz” y me veo impelido a pensar qué papel puedo y
debo yo jugar como pensador -aunque sea uno un pensador humilde
y de poco radio de influencia- cuando yo he sido alguien que hubo

24
de dejar la enseñanza motivado por ese deliro sobre una tercera
guerra mundial que afortunadamente no se dio a finales de los años
ochenta del pasado siglo. Muchas veces pienso que mi palabra
puede ser malinterpretada por muchos que, lejos de secundarme
ahora en mis ruegos de atender a este problema que ahora tenemos
realmente delante con mucha mayor claridad, pues muchos de
quienes me conocen personalmente o a causa de alguno de mis
escritos o conocen mis circunstancias concretas pueden pensar que
nuevamente estoy disparatando.

Y sin embargo Kant viene afortunadamente en mi ayuda, en su


insistencia de que hemos de cumplir con el deber; debemos
portarnos de forma que nuestra conducta pueda erigirse en norma
de conducta universal. Ello implica desde luego, en mi caso, avisar
de los graves problemas que estamos sufriendo por el uso bélico y
no bélico de la Energía nuclear. Esta admonición es un deber. Cada
vez más personas vienen insistiendo sobre esto sin descanso;
personas realmente concienciadas del problema que ello constituye,
un problema altamente preocupante y no exento de conexiones con
ese otro gran problema que igualmente venimos encarando: el
problema del clima.

25
3. A vueltas con la Digitalización porque parece haber venido
para quedarse.-

Cuánto se ha escrito, se escribe y escribirá sobre este tema: esta


vieja aspiración de cualquier tecnócrata, pero también aspiración y
deseo de filósofos, matemáticos, científicos en general y puede
decirse que se trata de una aspiración del ser humano, como único
animal capaz de conferir sentido a las cosas y hasta de darle la vuelta
al sentido y convertirlo en sinsentido; capaz de superar adversidades
organizándose con otros seres humanos o de colocarse a las puertas
del caos.

Roger Bacon nos avisaba de futuros inventos allá por el siglo XIII,
Da Vinci diseñaba y se afanaba en construir máquinas de muy
diverso tipo. Leibnitz se afanaba en todo tipo de cálculos y pensaba
en máquinas capaces de facilitarlos. a finales del XIX cantidad de
discursos confluyen perfeccionando aún más ese cálculo; se
modernizan la Matemática y la Lógica. Se desarrollan asimismo la
electrónica; avanzan la Industria de manera imparable; avanzan las
Ciencias de la información y la Comunicación: comienzan a
articularse “Lenguajes de programación”: Lenguajes-máquina”, para
poder entendernos con ellas…. construimos diversas máquinas
menos rudimentarias que el Ábaco, hasta que en Filadelfia un
engendro de cables, lámparas, condensadores y complicados
sistemas de clavijas hacen que la energía eléctrica que circula por sus
intrincados laberintos haga descender el fluido eléctrico en la gran
urbe. El monstruo está manejado por cuatro mujeres
verdaderamente dotadas como fueron Betty Snyder Holberton, Jean
Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, y Marlyn
Wescoff Meltzer. A las cuatro les he reconocido todo su quehacer
en mi segundo trabajo experimental “Thalassa kay Logos”,

26
emulándolo en su pista 6 con peor o mejor fortuna. Y por cierto
que aquellos tres trabajos experimentales, “Retratos”, “Thálassa” y
el dedicado a mi querida tierra de Cartagena, hechos además en mi
situación de privado de la visión desde los ocho años, sólo fueron
posibles gracias a la Digitalización, que tanto bien es capaz de
procurarnos a los seres humanos.

El Universo ha colmado nuestra sed de seguir construyendo


herramientas, como simios más evolucionados que hemos superado
a nuestros hermanos menores. Algunos de ellos, de entre los que se
sostienen sobre sus piernas traseras, llegan a ser capaces de usar una
caña para alcanzar su sustento. Pero este animal más evolucionado
que somos, que otorga sentidos en cada uno de sus gestos
articulados, que es capaz de construir catedrales, aviones, autómatas,
servidores para que funcione la “Nube” etc., llega a caer en el
tremendo sinsentido, la tremenda contradicción, de destruir su
hábitat, su casa: el mismo planeta Tierra que es su ineludible
condición de posibilidad y existencia. Él mismo ha forjado los mitos
que le señalan el buen camino, ha llegado a escribir el Nuevo
Testamento, sea o no dictado por “Lo Supremo”, pero termina
contradiciéndose a sí mismo.

Insisto en ello e imagino que estamos todos de acuerdo en esto,


porque es así de sencillo: tenemos a mano “una poderosísima caña”:
la de la distinción entre ceros y unos, el punto imantado o no
imantado de las porciones de materia que vehiculan los bits;
construimos pantallas, teclados qwerty de todo tipo, Smarts-phones,
computadoras portátiles, tablets, Racks cargados de potentísimos
dispositivos de almacenamiento y difusión de órdenes, redes de
potentes transmisores y receptores; establecemos operadores de
señales, organizamos plataformas, diseñamos buscadores de

27
información, “buscadores”, todo tipo de aplicaciones, asistentes
robotizados, etc., pero no somos capaces de refrenar nuestra
ambición, a pesar de la crítica filosófica, de nuestras creencias
religiosas y de las reflexiones que hasta un niño de 6 años es capaz
de formularse y formularnos.

La pregunta que se nos impone por acá es en que medida la


reflexión filosófica puede ayudarnos a manejar mejor esa caña, esa
potente herramienta que es la digitalización y todo el conjunto de
dispositivos en que se concreta. Hemos entonces de comenzar por
insistir en que la Filosofía no es una disciplina preocupada por entes
de ficción; no es precisamente un saber meramente abstracto, y
menos aún un discurso sin sentido. No tiene por cometido el
articular sobre la experimentación en laboratorios, a diferencia de
como operan determinadas ciencias y empresas de tecnología. No
tiene por cometido ni el construir lenguajes de programación de
máquinas ni está encargada de proveernos de estas; pero tampoco
otros muchos discursos están orientados a ello y sin embargo no
dudamos de su legitimidad y conveniencia. Y sin embargo su
preocupación es total; es un discurso que se preocupa por todo, de
la Totalidad, aunque esta no nos sea dada inmediatamente a
nuestros sentidos. Por el contrario, la Filosofía sí supuso la apertura
a las discursividades y prácticas científicas; hace suma de los saberes
y sí: procede propedéuticamente, señala caminos y avisa de peligros;
sí hace historia de sí misma y de las diversas maneras en que el
hombre forja sentidos. Sí sigue teniendo la misión de hacernos
madurar. Sus profesionales tienen muchísimo trabajo por delante y
la obligación de inmiscuirse en la defensa de todo lo que sea
menester defender para que la humanidad no haga un mal uso de
sus herramientas, de las cosas que con ellas forja ni tampoco de las

28
que se encuentra gratuitamente, provistas por la Naturaleza y quien
sabe si por Lo Supremo mismo.

Desde luego que es este buen momento para seguir


maravillándonos de la aplastante lógica que preside a todas las
formulaciones de los argumentos llamados ” anselmianos” en honor
a San Anselmo de Canterbury, que en este momento formulo así:
Lo Supremo es aquello mayor que lo cual nada puede pensarse:
cualquier cosa que existe es más completa que la misma cosa
meramente pensada; ergo: si aspiramos a que lo que pensamos
como Supremo sea tal, aspiramos a que exista. ¿Y acaso no
deseamos todos que sea esto así, sin saber si es propiamente así
como lo deseamos? Pero cualquier postura realista nos advertirá del
paso en vacío que damos en este tipo de argumentaciones, por lo
que hoy es más adecuado adoptar posturas del tipo de la kantiana,
siendo como es Kant el gran conciliador de idealismos y realismos;
ello para no hacer de la Filosofía un discurso vacuo ni caer en el sin
sentido, antinomias y paralogismos.

A la reflexión filosófica le compete señalar los caminos que


conducen a la perfectamente entendible aspiración humana de no
terminar desastrosamente. Debe señalarnos las sendas que
conducen, no al “Superhombre”, sino a la belleza de los proyectos
correctamente acabados: esa belleza y armonía que colegimos en
“todo-lo-que-hay” y que nos apetece captar en los datos que nos
brindan nuestros telescopios. Y todo ello al margen del final que
podamos prever les aguarde al sistema solar y a nuestro propio
planeta.

29
4. Antimilitarismo: una postura más humana que la de
armarse hasta los dientes.-

No es el caso de lo expuesto en el Corán como es sabido, ni


tampoco el caso del Antiguo Testamento ni de la Torá, o sea: o el
Pentateuco, que lo mismo da que lo mismo tiene, o, loque es lo
mismo: el mundo judío. Pero está claro que sí es el caso de gran
parte del Pensamiento Oriental y de grandísima parte del legado
cristiano aunque sabemos que la Historia del Cristianismo también
está plagada de violencia, desorganizada u organizada. Si nos
restringimos, por ejemplo, a la actividad de una institución como la
del Papado más reciente, es obvio que no es lo mismo la actitud
pacificadora de Juan XXIII, Juan Pablo I o la de Francisco I, que la
actitud de un Pío XII que llega a bendecir los tanques de la campaña
de Mussolini en Abisinia.

No es necesario que pasemos revista a muchos “discursos” y


“prácticas discursivas” en términos de M. Foucault. Podríamos en
general constatar que hoy estamos en mejores condiciones para
defender la desmilitarización de nuestra sociedad, si bien habremos
de constatar con pavor cómo se están posicionando las
tradicionalmente llamadas “Grandes Potencias”, que vienen a
coincidir con aquellos países con derecho a Veto aún en la
Organización de Naciones Unidas.

Sin embargo, mi intención aquí es la de hacer la reflexión que


seguirá, desde una posición de patente compromiso filosófico; o
sea: una reflexión personal pero montada al hilo de la reflexión
filosófica. SI se me permite este no pequeño narcisismo intelectual
del que quizá haga en exceso gala en más de una ocasión y de dos,
como suele decirse, apuntaré que ha sido una constante en mi vida

30
la cuestión de la defensa del antimilitarismo y siempre desde mi
posición de profesional de la Filosofía, posición a la que me vi
abocado tras una fase personal de una fuerte vocación sacerdotal
que fue una realidad, aunque estuviera simultaneada con un no
pequeño enamoramiento y muchas ganas de vivir la “vida del siglo”.
pero esto no debe asustarnos: no es una contradicción todo ello tan
mayúscula: también “el Maestro” gustaba de estar en lugares donde
las personas de Judea o Galilea intentaban divertirse.

A tenor de lo que está sucediendo declaro lo que sigue e incluso


lo he declarado antes de que sucediera lo que ahora está sucediendo
en el Nordeste de Europa; lo he manifestado por ejemplo en mis
”Pensamientos a alturas de 2020”. Es sabido que mi obra publicada
hasta la fecha no es muy extensa, pero sí es suficiente para poder
conocerme por parte de quien, naturalmente, quiera molestarse en
chequearla con un mínimo de atención y de detenimiento. Por lo
demás, la inmensa mayoría de pensadores o filósofos, o
simplemente grandes hombres de buena voluntad vienen desde
hace tiempo defendiendo esta posición: la de un antimilitarismo
convencido, como el mismo Jesús, como Gandhi, Mandela, Buda,
todos los considerados Santos por la Iglesia católica y otras figuras
similares.

Es la actitud que honra a personas como a José Luis Rodríguez


Zapatero cuando se sirvió habilitar a la Unidad Militar de
Emergencias, que tanto bien ha hecho por España en cantidad de
ocasiones desde el mismo momento de su creación, en cuestiones
de logística relacionadas principalmente con el Cambio Climático:
incendios, inundaciones, o recientemente durante la erupción del
Volcán de la isla de La Palma en las Islas Canarias; y un extenso
etcétera de situaciones por el estilo.

31
Pero voy a ir más allá. Mi posición, ya puesta de manifiesto en mi
obra más arriba citada y antes del actual conflicto bélico entre
Ucrania y Rusia sigue afianzándose, porque estoy convencido de
que la mejor posición fue la que tomamos un 43,15 por ciento de
los españoles que votamos “No” a la adhesión militar a la
Organización del Tratado del Atlántico Norte, en aquel Referéndum
de González. Su gobierno hubo de hacer no pocas cabriolas para
arrancar de los españoles aquél ajustado sí, con una baja
participación del 59,4 por ciento. Desde aquel momento las
tensiones se sucedieron. Aparentemente vivíamos un periodo de
paz que coincidía con la demolición, tres años más tarde -en marzo
de 1989- el Muro de Berlín gracias a la posición de Gorbachov, que
ofreció a Occidente la desmembración de la U.R.S.S. Ese momento
no condujo a una distensión general ni a la posibilidad de unirnos
para resolver los grandes problemas que ya se nos planteaban global
y abiertamente. Por el contrario condujo a que Estados Unidos y el
Bloque Occidental se hicieran aparentemente con la hegemonía
mundial, promoviendo un imperialismo aún más fiero; y ahora,
como suele decirse, en estas nos encontramos. Aunque también es
cierto que puede añadirse aquello de que quien esté libre de pecado
que tire la primera piedra.

Lo que quiero mostrar es que mi posición ha sido esta: siempre


he militado en el antimilitarismo. Una postura en la que
intentábamos ahondar, en mis clases de Ética, con los chavales del
Instituto María Cegarra Salcedo de la Unión (Murcia). Y ante el resto
de mi alumnado cada vez que la cuestión de la violencia salía a relucir
en este Instituto y en mi también queridísimo Instituto Isaac Peral
de Cartagena. Muchas veces pienso que en mi devacle, la que me
condujo hasta mi pronta jubilación, está bastante motivada por
todos aquellos acontecimientos y la cantidad de problemas de toda

32
índolea que hube de hacer frente por aquellos años de un
protagonismo en mi opinión desmedido por parte del
republicanismo de los Bush y compañía.

Ya en aquella época las personas más concienciadas


observábamos con mucha preocupación el excesivo descuido del
debido respeto a la Naturaleza y el excesivo consumismo propio de
Occidente, como venían criticando Existencialistas, marxistas o la
misma Escuela de Frankfurt. En aquellas clases de Ética
visionamos, entre otras, una película que me parece digna de ser
tenida en cuenta: “El día después”, dirigida por Nicholas Meyer en
1983. En la cinta un matrimonio de ancianos sucumbe a una
catástrofe nuclear mundial. Por aquellos días también se producía el
accidente en la Central nuclear de Chernóbil. Creo que resulta muy
llamativo que todo el estrés que iba arastrando en todos aquellos
años cursara en aquel tremendo delirio psicótico plagado de diversas
alucinaciones que me inmiscuían en el comienzo de una Tercera
Guerra Mundial que afortunadamente no cristalizó más que en mi
imaginación. Ahora observo por supuesto con gran pena que
estamos en un escenario en que no deliro y en que lo que parece es
que estamos todos a punto de delirar, ante este horrible conflicto,
que estalla el 24 de febrero de este tristísimo 2022, aún más triste
que el 2020 en que escribí” Pensamientos” y en el que
observábamos igualmente con pavor los efectos inequívocos de la
Pandemia de Covid y del Cambio climático acerca del cual me puso
mi queridísimo hijo aún más en guardia ya a sus quince años de edad.

Trasladándonos a nuestros días y en relación a todo esto, a las


personas más conscientes nos toca poner de manifiesto la verdad y
el absurdo a un tiempo de las palabras de Joe Biden a Bladimir Putin
en la O.N.: “en una guerra nuclear no hay ganadores”; y sigue

33
apostillando: “todos perdemos”. Entonces, la pregunta que se
impone es: ¿y puede saberse entonces para qué habéis acopiado
tanto material nuclear? Cabe preguntar, con la pertinente ironía
socrática y todo el ahínco y posible, porqué Occidente, lejos de
entender a Gorbachov, se creció tanto a partir de 1989, en vez de
tenderse ambos Bloques la mano.

Ni la carrera armamentística ni la explosión económicas han


decrecido, sino todo lo contrario: se ha perseverado en la misma
actitud que obligó a intervenir al Papa Juan XXIII en la conocida
“Crisis de los misiles” de 1962. Desde la Filosofía la actitud no
puede ser otra que la del abierto antimilitarismo y la decidida apuesta
por la paz. Cuantas veces pienso que los militares de ambos bloques
deberían de sertar y dejar que los emperadores se sacudan todo lo
que gusten, si es que así gustan.

34
5. Apocalipsis. Veinte siglos con lo mismo.-

Sabemos que es el libro que cierra las Escrituras, tal y como por
lo general nos las presenta Occidente, ahora también en formato
digital, listas para llevar en nuestros Smartphones, al menos por lo
que respecta a las Confesiones cristianas, porque ni el mundo árabe
ni el judío concibe así las cosas y sus Santas Escrituras están
constituidas básicamente por El Corán y por la Torá,
respectivamente. Y sin embargo todos los seres humanos
entendemos perfectamente de qué hablamos cuando hablamos del
apocalipsis, temblamos ante este término y lo enlazamos a las mil y
una situaciones extremas a que estamos ya enfrentados todos.
Derrida también se centra en el análisis de este término,
planteándolo como un significante primordial de la cultura de
nuestro tiempo, cargado de significaciones que necesitamos someter
a un proceso de Deconstrucción, aunque no sea esta una tarea
precisamente sencilla.

No hay más que atender a las páginas de cualquier medio de


comunicación del momento para sobrecogernos y representarnos
este término y, sin embargo, ¡qué poco hacen los más poderosos
para intentar que deje de alcanzar tanta preeminencia en nuestras
conversaciones ya más usuales! En cuanto a los medios de
comunicación, lo menos que podemos señalar desde los textos
filosóficos es que hemos de poner en valor aquellos que miren por
el bien común y no por determinados grupos de presión o por las
élites más agraciadas económicamente, responsables de las que
muchos sí somos capaces de identificar como ”Fake news”. En tal
sentido medios como Diarios.es, la cadena SER, RNE, Euronews,
BBC o incluso RT, son mucho más fiables que muchos otros,
aunque en todos ellos encontramos diariamente noticias que a todos

35
nos sobrecogen; noticias relacionadas con muchísimos ámbitos del
quehacer humano, que es tanto como decir casi todos los ámbitos
de la significación posible para nosotros. Atañen, como no dejo de
anotar en estos fragmentos, a la pandemia, el clima, alto número de
fenómenos naturales adversos colaterales o no al mismo, las guerras,
los intercambios económicos tradicionales y los del moderno
espacio virtual, las relaciones laborales, las relaciones íntimas, los
grupos básicos de las relaciones sociales, de forma que todas
nuestras necesidades más básicas se hayan en situación de
incertidumbre y en situación de precariedad, a pesar de que todos
intentamos movernos como si todo estuviera okey y seguimos
muchos disfrutando de la llamada Sociedad de consumo.

No debe atenazarnos el miedo pero tampoco es conveniente -y


todos lo sabemos- agachar la cerviz y esconderla en la arena del
desierto como hace el avestruz cuando se ve perdida. ¡Esperanza
toda!: es lo último que debemos perder, pero también cuentan el
resto de virtudes. No nos benefician los profetas apocalípticos, pero
tampoco los negacionismos, los populismos, los fariseísmos, el vicio
de los más ricos. La humanidad todavía no es lo suficientemente
decrépita para perecer ni debe, creerse el cuento de que puede
combinarse con las máquinas, de que puede eternizarse siendo
traducida a dígitos. La Conciencia, ese privilegiado “darse-cuenta-
de-las-cosas-y-de-sí-misma, no es traducible a dígitos.

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6. ¡Cómo no sentirnos tentados a darle toda la razón a Cioran.-

¡Cómo no!; hoy día ¡con todo lo que volvemos a padecer! Aunque
no deja de ser cierto que algunas cosas de Emil Cioran chirrían. Y
no se trata sólo de sus coqueteos con el Nazismo. Aun después de
sus coqueteos con el Nazismo, cuando para muchos era ya alguien
simpático y gran conversador. Chirría, y mucho, ese tanto
desconfiar en la Humanidad. Pero ello no es motivo suficiente para
no dejarse arrebatar por su discurso.

Es el hombre este ser tan especial, capaz de las más grandes


tropelías, pero también de los sorprendentes logros, las sinergias
capaces de producir maravillas como las catedrales, las naves que
surcan el mar y el cielo, los hospitales o las más sofisticadas redes
neuronales. Sí: la humanidad “huele mal”: la podredumbre la rodea
y la constituye en no poca medida; el rebaño inconsciente puede
sacar y saca de quicio: Es capaz de votar al republicanismo de
Trump o de dejarse convencer por Hitler; Quienes detentan el
poder se corrompen y dejan de trabajar por el bien común, como le
sucedió a Stalin. Y siempre hemos de andar zigzagueantes a la hora
de juzgarla, preguntándonos por Cuál es el curso exacto en su
camino; su camino, o sea: la Historia!

Este preguntarnos por el curso de la historia, por el sentido de su


devenir, hemos de hacerlo desde un lugar que se ha de pretender
más acá de ella. Lo hacemos desde un discurso filosófico que
podemos llamar, para simplificarnos las cosas, Metahistoria, sin
ningún problema.

Pues bien, quienes nos dedicamos a la Filosofía, advertimos que


el discurso metahistórico comienza a germinaren Kant y toma

37
cuerpo en el Idealismo de Hegel, en textos como su “Lecciones
sobre Filosofía de la Historia”; se prolonga en Marx, Dilthey,
Nietzsche y es un discurso que irremediablemente hemos de seguir
considerando, intentando orientarnos, para no caer en la sinrazón
colectiva.

Recuerdo con simpatía y satisfacción el texto de don Antonio


Campillo, “Adiós al progreso”, que se sitúa precisamente en el
discurso metahistórico e intenta precisamente hacernos ver que la
idea de Progreso, fervientemente aplaudida en la Ilustración, que
venía perfilándose desde el auge de los burgos de la Italia de la Baja
Edad Media, queda en entredicho, teórica y prácticamente.

El pensamiento de izquierdas actualmente, con todo, parecería


estar seriamente tocado; y sin embargo en estas páginas rezuma por
doquier que es preferible defender el ideario solidario de la izquierda
que el individualismo y la exclusión propios de la Derecha. De
nuevo un no pequeño monto de indeterminación para el filósofo
que por cierto no viene nada mal: las determinaciones y
acabamiento, la perfección no compete ni al filósofo ni a la
Humanidad a lo que parece, aunque hemos de ir aprendiendo, si no
queremos que en efecto todo se nos pudra.

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7. Contra el llamado “Transhumanismo” es fácil
posicionarse.-

¿Cómo nos damos tanta maña en destrozar este mundo y al


tiempo nos enfada terriblemente ser finitos y haber de perecer, hasta
el punto de forjar todas las boberías del llamado “transhumanismo”!

En esta forma de proceder de una parte y este deseo de


inmortalidad de la otra que toma la forma de un discurso cargado
de tanta bobería y superchería se revela una tremenda contradicción:
la de destrozar nuestra casa y al tiempo pretender permanecer en la
existencia.

Pues no es nada difícil de entender que la búsqueda de exoplanetas


no soluciona esta evidente contradicción. Sigan todos los
Observatorios astronómicos pertinaces en esa búsqueda que el
resultado va a ser el mismo: la imposibilidad de colonizarlos a gogó
aunque Elon Musk y otros tantos sueñen en ello. Y si algún día
llegara esta posibilidad desde luego ni nosotros, ni nuestros hijos, ni
nuestros nietos podrán siquiera estar ahí para verlo. Por tanto por
mí podríamos distribuir gran parte de ese dinero para solucionarnos
los miles de problemas que tenemos enfrente en el ahora y aquí de
cincuenta años por delante y más.

Lo más gracioso es que el señor Musk lo ha comprendido hace


poco al declarar que la Guerra no va a facilitar las cosas para poder
dejar con facilidad este mundo en caso de que no podamos seguir
habitándolo. Y por lo demás: ¿cuántos podríamos emigrar a otro,
aunque tomemos por nueva casa a algún pequeño territorio de
nuestro satélite? Es que los problemas psicológicos parecen ahora
no poder ocultarle ahora las dificultades de su proyecto: el de la

39
Gran Migración,; migración que por lo demás sólo alcanzaría, en
caso de ser posible, a cuatro privilegiados como él. No me explico
cómo somos capaces de encumbrar a tantos que están en su misma
cuerda: la del despilfarro y las ideas peregrinas.

40
8. Cuán maravilloso es lo que es.-

¡Cuán maravilloso es lo que es!: este ir de lo pequeño a lo grande;


este posible comenzar todo por la millonésima parte de la cabeza e
un alfiler y acabar expandiéndose, extendiéndose en unos
trescientos mil millones de Galaxias nos dicen los entendidos. El
comenzar por los cuanta de energía y este desequilibrarse del vacío
cuántico posiblemente, acá y allá, si es que acá y allá hubiere en el
vacío cuántico.es normal que muchos sueñen con teorías del todo,
aunque quién es el guapo que podrá levantarlas!. Yo en todo esto
me siento tremendamente kantiano. ¡Sí!, en todo caso sí parece,
según lo que nos fenómenos nos acercan, que estas galaxias que
ahora vemos, inconmensurables y extensas, conforme
aproximamos la mirada al principio, eran cosa de mundo cuántico:
minúsculas, y comenzaron a establecerse luminosamente a partir de
los trescientos mil años-luz.

¿Qué majestuosidad!: en esto me siento también muy cercano a los


sufíes como Ibn Arabí, mi queridísimo y admirado paisano, dicho
esto a sabiendas de que en este mundo todos somos paisanos.

En cuantas direcciones podríamos seguir ahora, profundizando


en los discursos de la física cuántica y de la astronomía, tan
estrechamente ligadas, aunque temporal y luminosamente se nos
muestren en una relación de sucesión, pero también de
superposición y convivencia oh providencia.

¡Qué bestial y maravillosísimo Supremo trabajo!: ¡resulta que


miramos al principio de todo y entonces encontramos que las
Galaxias prácticamente son poca materialidad, poca extensión
respecto del vacío cósmico, pero tremendos cuanta de energía! Sigue

41
extendiéndose el universo que nos es dado y entonces se extienden
y van separándose las galaxias y creciendo todo en extensión, sin
que sepamos qué sucederá a la postre y qué sucedió en el principio.
¡Sobrecogedor este globo que ha implosionado! Unas quién sabe si
trescientos mil millones de Galaxias van ocupando mucho más,
pero apenas si nos salen las cuentas: siguen siendo como demasiadas
para un globo de noventa mil millones de años-luz contando con la
Materia Oscura; sin ella decimos ahora que trece mil ochocientos
millones de años. ¡ja!, pero siempre hemos de decir: “poco más o
menos”, ¡nosotros, los precisos aunque no podemos cuadrar el
círculo!.

¡Oh bendita Providencia: cuánta grandeza, cuánta magnificencia


apenas explicable a nuestra manera de comprender las cosas, por
muy multiforme que pueda llegar a ser nuestra comprensión, aun
ayudándonos de la matemática y la lógica!

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9. De La conveniencia del pensamiento que llamamos "de
izquierdas" y del decrecer.-

Hoy es fácil asociar ambas nociones: “izquierdismo” y


“decrecimiento. Por supuesto que la derecha no brilla precisamente
por defender lo que sí plantean ya sin ambages muchos
economistas, sociólogos, politólogos y filósofos. La Derecha en
todo caso se plantea otra alternativa muy diferente. Su exclusivismo,
su conciencia de clase o de casta, su saberse poseedora de
“sobrepoder”, les hace plantearse el que sean “los otros”, el resto,
los a excluir, quienes deban de decrecer. ¡No seme asuste el lector!:
no otra cosa ejemplifica precisamente lo que hubimos de escuchar
en el Parlamento español el 5 de julio de 2012; aquel rotundo y
aplaudidísimo “¡que se jodan!”, en boca de la diputada Andrea
Fabra del Partido Popular, en el preciso instante en que el Gobierno
de Rajoy lograba sacar adelante una nueva tanda de “recortes” a los
parados. Todos los medios de comunicación presentes pudieron
recoger este cuando menos indigno gesto de la Diputada Popular,
coreado y aplaudido a rabiar por una inmensa mayoría de sus
correligionarios. A veces es como si todos estuviéramos ya locos de
remate; sobre todo menos esa aproximadamente mitad de votantes
que aúpan a partidos de Derechas y de Extrema Derecha, presentes
por doquier; por todo el Planeta; esa aproximadamente mitad de
votantes que sorprende, siendo así que son confesos de esta o la
otra tendencia religiosa y siendo como es obvio que la gran mayoría
de discursos religiosos defienden la fraternidad universal, la
solidaridad, la justicia social, el respeto a la madre naturaleza y otros
altos valores semejantes.

Leyendo estas primeras afirmaciones probablemente se juzgue


que cabrían mejor en las páginas de un periódico, más que en un

43
librito que aspira a reposar, en su versión en papel, entre textos
propios de las “Ciencias del Espíritu”, de moral o incluso dedicados
a temas metafísicos. Pero puede quien esto lea estar cierto en que
escribo esto con pleno conocimiento de causa y sin ánimo
revanchista alguno. Aunque parezca lo contrario el revanchismo no
es mi estilo. Es así.

Veamos. En primer lugar he afirmado por doquier, y sigo


haciéndolo, que las etiquetas “Izquierda” y “Derecha”, en los
campos semánticos propios de lo político, lo social, el Derecho; así
como por supuesto en la cotidianidad y para la mayoría de hablantes
que las entienden perfectamente son etiquetas útiles: términos muy
“diseminados” que necesitamos también deconstruir pero no por
ello convertir en tabú, o en palabras inútiles. Nos orientan, siendo
al tiempo verdad que el debate y el diálogo han de presidir la acción
y no los gestos físicos violentos. En segundo lugar no nos queda
otra; como señalé en “Pensamientos a alturas de “2020” y señalan
muchas otras personas: no nos queda otra, hemos de decrecer sí o
sí y esto no es precisamente lo que defiende el Neoliberalismo. Esta
es la cosa: las personas solidarias sí están dispuestas a decrecer, a ser
cuidadosas con el prójimo y con el planeta. ¿Son acaso estos los
ideales del pensamiento de Derechas y del Neoliberalismo?

Podemos plantear la cuestión desde otro punto de vista


igualmente diáfano y válido y entonces estaremos en un plano
incluso más cercano al del Nuevo Testamento y la llamada “Buena
Nueva”, aunque tales constituyan probablemente sólo el deseo más
o menos consciente de toda la Humanidad. Es entender no tanto de
las etiquetas “Izquierdas” o “Derechas”, pensamientos de uno u
otro signo; sino entender las cosas en términos del imaginario que
preside la vida delas personas pobres y el que preside la de las

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personas ricas. Entonces volvemos a enfrentarnos a la misma
cuestión: el rico, avaro y detentador de más vicios, a la par que con
más poderío, no quiere oír nada en absoluto sobre la necesidad de
“decrecer”; continúa explotando, cuando no mintiendo, adoptando
la actitud propia del Fariseísmo, el Negacionismo y el Populismo.
Quizá el político más sobresaliente que funciona de esta guisa es
Donald Trump. Y precisamente Para darle mayor cobertura una de
las personas más ricas, que acaba de adquirir por cierto la Red Social
Twitter con esta intención, es Elon Musk. Ha efectuado dicha
compra en cuarenta mil millones de dólares, lo cual no deja de ser
una indecencia manifiesta: el que el Neoliberalismo permita el
amasar semejantes fortunas con la excusa de que somos libres. No
somos libres para defender que los demás “se jodan” ni para
pisotear nuestra maravillosa casa: el maravilloso Planeta Azul que
llamamos La Tierra.

45
10. De la importancia del Discurso moral diremos que es
inapelable.-

El título que preveía en primer lugar para estas líneas era el de


“moralia, que es otra cosa bien distinta a la “moralina”, haciendo
alusión a las advertencias nietzscheanas interiorizadas por amplios
grupos de personas dispuestas a no aceptar ya ser inoculadas con
preceptos que coarten sus ansias de vivir, dispuestas a no admitir la
“negatividad”. Por cierto que todas estas cosas ya han
experimentado, como se podrá fácilmente colegir, un gran proceso
de vulgarización y en cualquier conversación encontramos alusiones
a esto: a ser afirmativos, resilientes y para nada negativos. Se habla
con facilidad de no ser gentivistas igualmente en el mismo sentido y
de no estar en contra de la aspiración al despliegue de la vida.

En efecto, en este mismo sentido entiendo yo -como Nietzsche y


como tantas personas- la moral: como normas que nos permitan
afirmar la vida, la continuación de la vida, por encima de los
fascismos y los negacionismos de las Ciencias y el culto al dinero de
unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría. Es más: este es
igualmente el camino del discurso ético; de la ética, como
acostumbran a entenderla los filósofos: como el discurso marco de
todos los discursos morales parciales, de forma que en la Ética
buscan los filósofos -busca la humanidad por ellos representada-
superar los relativismos, las diversas perspectivas que originan las
diversas morales entre sí. Porque en efecto esta es la gran cuestión:
la piedra angular; la clave en este asunto: que todos en el fondo y la
superficie ansiamos superar el relativismo moral, para evitar un baile
de máscaras sin fin, la mera ilusión, la mera sucesión de accidentes,
el caos sin concierto alguno. El acos sin más no conviene convenirle
ni a nuestro intelecto ni a nuestro corazón.

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Necesitamos superar el relativismo moral, como queremos
superar el relativismo científico y hasta el que pueda asentarse en
nuestra cotidianidad; superar la dictadura de una imaginación sin
centro alguno, la sucesión de cineramas sin concordia ni tino. A la
postre: necesitamos superar el sinsentido. Y sin embargo, en más de
un lugar he defendido la circularidad, la esfereidad del “ser” tal y
como nos lo presentifica el Poema de Parménides; defendido el
libro-esfera cercano al imaginario de Jorge Luis Borges, , porque la
esfera, el círculo, el ser, nos otorgan el sentido que precisamente
andamos buscando.

Encontramos siempre un “Significante Amo” en toda discusión


acerca del relativismo, que de facto nunca puede ser absoluto: ni de
facto ni en el terreno de la Lógica. Esta mesa es esta mesa, una barra
de pan lo es: no podemos atentar contra el principio de identidad
cada vez que se nos ocurra; y aún menos con excusas que provengan
de nuestros instintos más inconfesables, de lo inconsciente, de
forma que la consciencia y la conciencia se nos tornan también
garantes de la superación del relativismo absoluto, a no ser que
queramos convertirnos en idiotas o en fariseos: en quienes justifican
que todo vale.

¡No: todo desde luego que no vale!, y esta es la garantía de que


necesitamos de la Ética, de la reflexión ética bien tomada en serio,
como necesitamos de sus concreciones parciales: las diversas
morales, más o menos explicitadas, a pesar de que tanto se nos
hayan complicado las cosas y las palabras.

Pero es que aunque las cosas y las palabras se nos han complicado
igualmente al tiempo siguen siendo bien sencillas. Kant apelaba a
esa sencillez intentando bordear el asunto de la materialidad de las

47
morales mediante su propuesta del imperativo formal del deber,
aunque veía en lontananza esas paralelas que acaban convergiendo:
deber y felicidad. La conciencia, las conciencias, nuestros discursos,
nos ofrecen materiales que están “perspectivizados”, si se me
permite acuñar este término que sin falta de razones morfológicas
Word me deslegitima dándolo por erróneo. Sucede como sucede
con Mitria, Iván, Aliosha Smerdiakov y no solo con estos cuatro
hermanos de la ubérrima imaginación de Dostoievski sino con
todos y cada uno de los personajes de “Los hermanos Karamazov”;
y probablemente con todos los personajes de las ficciones humanas
que intentan emular a Conciencias reales, que intentan ofrecerse
como Conciencias posibles, porque en efecto las conciencias están
situadas en su propio espacio, su propio mundo, su propia
perspectiva, su propia situación, como tanto nos insisten los
fenomenólogos y muy cercano a ellos nuestro Ortega y Gasset.
Como es sabido, él mismo definía a esta forma suya de ver las cosas
como “Perpectivismo”.

Necesitamos que las cosas mismas nos insistan -y lo agradecemos-


. Que haya valores inconmovibles, en la Tierra, en Marte y en
cualquier Galaxia, real e incluso meramente posible si me aprietan.
Es cuestión de no levantar a partir de ello discursos excluyentes,
negativos o que descuiden nuestra relación con el planeta.

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11. De la misma forma que el universo se expande parece que
también los humanos nos separamos.-

De la misma forma que el universo se expande, y como la


consecuencia natural y lógica de ello -y al tiempo misteriosa- los
seres humanos pareciera que nos separamos y distanciamos, como
parte que somos de ese orden, que esto es lo que significa la palabra
“Cosmos”: lo contrario al “caos”. en medida similar. Claro que esto
está escrito con un deje de humorismo, pero con el humorismo
propio del uso de la analogía y la ironía tal y como la entendemos
los que llevamos en nuestras venas el espíritu socrático de no
dejarnos engañar por discursos plagados de sofismas. A lo que aludo
no es exactamente lo mismo que enseña la “parábola de los
puercoespines”, en el sentido de que los seres humanos deberíamos
comportarnos como ellos, buscando la distancia adecuada para no
herirnos si estamos muy próximos ni padecer frío si nos alejamos
demasiado. Ojalá se tratara de que estuviéramos buscando esa
distancia adecuada para poder convivir en paz entre las naciones por
ejemplo. Pero el distanciamiento que digo observar tiene mala pinta:
parece progresivo. Es el causante de ese mal propio de nuestro
tiempo que se llama “soledad”. Podrá explicarse en términos
meramente demográficos, pero en Filosofía nos gusta pensar más
allá de los saberes particulares.

En la época de las comunicaciones por excelencia, de la


posibilidad de hablar con personas a distancia de miles de
kilómetros es como si los más cercanos no fuéramos capaces de
entendernos; es como cuando en torno a una mesa nos
encontramos extraños, como si las familias estuvieran soportando
fuerzas centrífugas que dispersaran irremediablemente a sus
miembros. Se alejan los elementos que siguen observando y

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obedeciendo a relaciones estructurales, y promoviéndolas, pero con
una cohesión mucho más débil.

Es lo que observamos: desintegración social en muchos puntos


del Globo, y al tiempo ese de nuevo partirse la naranja de la
mundialización en dos bloques nuevamente antagónicos, cuando no
una pulverización de la Globalización, de la que en otros respectos
parece que consiguiéramos con medios técnicos cada vez más
sofisticados. Es la perplejidad de la licuación de valores sobre la que
constantemente escribe Zygmunt Baumann; pero también el
desamor que está en la base de demasiadas desavenencias en
muchísimas parcelas de la interacción social.

Pero aún es más triste el que sean la codicia, la fatuidad, el gusto


por la mera diversión, lo que tienda a unir, en un “botellón”, en salas
de ocio, en espacios in situ o en línea dedicados a la ludopatía o al
trasiego de intercambio de criptomonedas, en espectáculos
deportivos, en espacios del tipo de las experiencias de realidad
virtual, que conducen a formaciones rebañegas, populistas; que
proliferen prácticas mafiosas, que triunfen tanto la insolidaridad y la
inconsciencia. En todas estas circunstancias no podemos
precisamente hablar de grupos cohesionados, unidos por lazos
afectivos positivos, que ensalcen la vida ni el “buen rollo”, ni la
cooperación. Todas esas penosas circunstancias simplemente
conducen a la alienación, la distorsión y el descuido de las cuestiones
que más nos interesan para ser medianamente dichosos.

Es normal, entendible, que podamos detectar la disgregación de


los cuerpos celestes. Es triste que los seres humanos se distancien
en vez de cohesionarse y reconocerse como hermanos.

50
12. Determinación e indeterminación. ¡Es lo que hay!-

Hace dos años concedí gran importancia a esta cuestión y la tiene


sin duda. Estos dos términos son centrales en el pensamiento
Occidental y desde este también afecta a los discursos propios de la
mitad oriental de nuestro queridísimo planeta. “Determinado” tiene
relación con “terminado”, “formado”, aunque el prefijo “de” suma
a ello la significación de “estar terminado desde atrás”, con lo que
“determinismo” entra a formar parte de la semántica propia del
semantema “destino”, la necesidad, el “sino”. La “indeterminación”
apunta en el sentido contrario y por tanto nos sitúa en el terreno de
lo azaroso y de la libertad.

El ser humano, para levantar discursos que le sean coherentes


debe atender a un gran caudal de determinación, de causas y
concausas, de generalidades. En el ámbito propio de los sueños, los
mitos, la poesía y el arte en general nos movemos según otro tipo
de reglas, aunque tampoco es sencillo decir que en este terreno no
haya una cierta determinación o incluso un culto a lo feroz a lo
determinado, por ejemplo, en las formulaciones teatrales trágicas o
en muchas concepciones propias del Pensamiento Oriental.

En occidente, y a la par que el surgimiento de los discursos


filosóficos e incluso sociales, hemos entrado en la consideración de
la importancia de la indeterminación, que hoy día también quiere
asentarse con fuerza en la Física Cuántica y hasta en las teorías y
prácticas de la Digitalización. En aquel librito mío ya aludí a la
importancia que concedo a estas cosas y por eso las abordé en su
segunda parte, mostrando allí cómo estas consideraciones son
fundamentales a la hora de juzgar tanto nuestras acciones
particulares como de abordar el sentido de la Historia: ese discurso

51
que intenta racionalizar el conjunto de acciones de los hombres -y
obviamente que mujeres- en el transcurrir del tiempo. Me gustaría
volver a mencionar aquí el librito “de Irene Vallejo El infinito en un
junco”. Un texto delicioso que efectúa un recorrido muy lúcido y
lleno de detalles acerca de cómo nos hemos ido determinando,
cómo hemos ido llevando al acto, desde la Prehistoria hasta el
presente, nuestra potencialidad lingüística. El Lenguaje es una
potencialidad esencial para el género humano, fundamentalísima
para constituirse precisamente como tal. No cabe duda de que nos
hemos ido enriqueciendo intelectualmente a la par que hemos sido
capaces de superar las etapas de la mera oralidad por las etapas de
plasmación de nuestros discursos por escrito. Esa potencialidad del
Lenguaje es la que nos distingue de los demás seres vivos y también
de las máquinas. Nosotros llevamos inscrita esta potencialidad en
nuestro A.D.N. Las máquinas no cuenta con esta posibilidad ni con
la posibilidad de ser conscientes: algo que realmente constituye un
verdadero misterio para filósofos y científicos en general.

Actualmente andamos indeterminados, indecisos, hasta incluso


desorientados, si bien es cierto que también base determinando una
mayor concienciación, una mayor espiritualidad en nuestras
acciones particulares y colectivas y esto ha de ser lo que nos salve
de la hecatombe: esta determinación hacia lo formal más que a lo
material diríamos los filósofos un tanto pedantes. Este eterno
retorno de nuestras cosas malas, pero en que parecen ir teniendo
mayor calado las buenas, por cuanto que aspiramos a la felicidad y
cada vez seremos más los que comprenderemos que esta está en la
forma, como señalaba Aristóteles en sus Éticas, de manera que,
teleológicamente, tendemos hacia la forma: hacia la determinación
desde la indeterminación que era la “materia prima” en este
centralísimo pensador de Occidente y no exento de relaciones con

52
Oriente a través de su maestro Platón. Es también la idea que está
presente en las últimas obras de don Eugenio Trías, especialmente
en la última de ellas: “La edad del Espíritu”. Su pensamiento me
parece más interesante -a pesar de que algunas de sus ideas pueden
sorprendernos como poco rigurosas- que la forma de pensar de don
Antonio Escohotado. Lo que en mi opinión pierde a Escohotado
es que piense que a la postre todo es relativo; ese acabar diciendo
loque muchos, mucho menos informados que él, terminan diciendo:
que todo es revisable, relativo; que todos los políticos son iguales,
que es tanto como decir que vienen a ser lo mismo Hitler que Martin
Luther King o que el mismo Jesús de Nazareth por ejemplo. Yo
entiendo que sí hay diferencias-y diferencias importantes-
perseguibles y razonables entre el modo de significar y conducirse
de unos y otros. Sus tres estudios acerca del comercio y la propiedad
privada a lo largo de la Historia muestran un trabajo de erudición
muy cercano al de los sorprendentes estudios de Michel Foucault
pero son muy parciales: no señalan la sincoherencias y disparates
igualmente originados por el Capitalismo, derechas, los Fascismos y
el Nazismo.

En Spinoza y Kant, también en Hegel y Marx, encontramos


igualmente la resonancia de esta tensión entre Libertad y
Determinación, adquiriendo tintes cada vez más aquilatados, hasta
que aterrizamos en las consideraciones propias de la Biología y la
Genética, como ocurre explícitamente con Jacques Monod por
ejemplo. Pero igualmente Sartre nos coloca ante este dilema de
nuestras acciones indeterminadas que logran determinarse cuando
nos decidimos a la acción.

De una u otra forma estamos impelidos a significar, a movernos,


a “accionar”, a ser prácticos y en todo caso este ir hacia adelante

53
también en Tolstoi y aun en el mismo Dostoievski, encontramos
este reconocimiento de cómo casan, misteriosamente, la
indeterminación y la determinación, como casaban los contrarios en
Anaximandro o se superan las contradicciones en la dialéctica
histórica. Nos toca reconocer siempre, a la postre -no caerán en ello
los muy cerrados de mollera- que las cartas, los dados, terminan
cerrando el círculo; este dilema entre si “Dios juega a los dados o
no”, propio de astrónomos y físicos del mundo subatómico. Es
como si todo estuviera previsto desde un principio, aunque a
nosotros no nos sea dada la posibilidad de poder pensarlo ni saberlo
todo, porque en efecto sólo somos un momento en toda la inmensa
maravilla de lo-que-hay.

54
13. ¿Diseminación? ¡Pues a deconstruir para no destruirnos!-

Es este un predicado que en Filosofía se ha puesto de moda a


partir de las reflexiones de Jacques Derrida, muy unido al de
“Deconstrucción”. Este último es el camino aconsejable, según
Derrida, para volver a reconocer todos los usos y significaciones de
las palabras de los que han ido siendo afectadas en el decurso de la
Historia. Esta sobreabundancia de usos y significaciones, que no de
significantes, no cesa de arrojarnos a muchas paradojas y
malentendidos, como señalan por ejemplo Tesis del tipo de la de la
granadina María García Pérez que he tenido ocasión, gracias a su
gentileza, de cotejar hace unos años.

ES cierto que encontramos este problema en el uso y significación


de muchas palabras incluso básicas en el efervescente trajinar de la
colmena humana que ya todos constituimos. Pensemos en palabras
como “amor”, “político”, “vivir”, “bien”, “ganar” como ejemplos
claros, que forman parte de nuestros discursos y prácticas, entrando
en relación con otros términos y constituyéndonos como sujetos
actores y receptores de sentidos, con dificultades muchas veces para
entendernos, lo que sin duda, al tiempo que nos interrelacionamos
mediante estos signos tan sofisticados que las palabras son, se
efectúan inadecuaciones, inconvenientes. Son los inconvenientes
que pueden perfectamente estar en la base de las disputas, algunas
demasiado profundas, que a todos nos preocupan ya de manera
global.

Muchos profesionales, entre ellos los filósofos en primer término,


pero también los lingüistas, antropólogos, sociólogos, psicólogos y
psiquiatras, deben deconstruir, recorrer la Historia de esos diversos
usos y significaciones, para hacernos conscientes de la dificultad que

55
supone la diseminación. Evidentemente que estoy sintetizando
demasiado la cuestión, que no deja por ello de ser de sumo interés
y que justifica su presencia en los currículo de estas disciplinas en
nuestras universidades y otorga más importancia si cabe a las
mismas; filósofos, lingüistas, psicólogos, antropólogos, deben
trabajar a favor de la mayor comprensión posible entre los seres
humanos.

Por lo demás, Compete a nuestros gobernantes el entender la


importancia pues de las que designamos como ciencias humanas -
principalmente en la terminología francesa-, sociales, de la vida y
por supuesto de la propia Filosofía como árbitro entre ellas y su
posibilitadora. La reflexión en general es la condición de posibilidad
de cualquier discurso coherente y adecuado a cualquier ser racional
-y no por ello menos sentimental al tiempo- que se pretenda
científico.

Al mismo tiempo, hemos de ser capaces de, estamos obligados a


elegir a los gobernantes más idóneos para impulsar los planes
educativos más adecuados sin duda es responsabilidad de los
votantes; en la mayoría de países cualquier persona mayor de 18
años. Ello muestra la interrelación que se da entre todas las
cuestiones propias del ser humano, tal y como cabe concebirlas, a
esas alturas del siglo: las cosas se relacionan, las palabras obvio que
también: y sólo la interrelación explica que podamos seguir-estando-
en-el-mundo. Una interrelación que entendemos como de tipo
estructural.

56
14. “El criticón “de Gracián: el texto de un Jesuita
superdotado.-

“El criticón” de Gracián es una maravilla del Conceptismo, aunque


carece del pensamiento solidario que emerge con la Izquierda
hegeliana; sabido es que la escribe Gracián en la primera mitad del
Siglo XVIII; así es que es obvio que este sacerdote Jesuita no podía
estar cercano a las tesis de los Teólogos de la Liberación; y sin
embargo es alguien bien certero en el juicio de las cosas y en la crítica
al aborregamiento general reinante, de esa España mortecina,
plagada de oligarcas y esclavos abatidos bostezando. Nadie ha de
restarle importancia al discurso de este Jesuita impenitente y sabio.
Llevo unos años en que ando leyéndome obras que por una u otra
razón no había podido leer hasta ahora, frotándome las manos
pensando en que ya llegaría el momento. Eran, naturalmente,
muchas; y siguen siendo muchas, porque es inmenso el caudal
cultural humano y poco lo que somos capaces de abarcar. Obras
que nos van siendo citadas a lo largo de nuestros estudios juveniles
o aun incluso del tiempo de nuestras Carreras de Humanidades. En
mi caso también se añade la circunstancia de que unas cuantas de
ellas no me eran en aquellos momentos muy accesibles, Con
Gracián no tenía exactamente este problema; era sólo cuestión de
tiempos. Ahora he podido saldar esta deuda con él.

Me da por pensar que don Baltasar, si pudiera andar ahora entre


nosotros, no sería sacerdote de los que se complacen con la escucha
de la C.O.P.E: la emisora Portavoz del Episcopado español. El
Concilio Vaticano II, sabiamente, en su intento de “ajiornar” a la
Iglesia Católica, determinó la creación de Medios propios de
Difusión. Sin embargo, en España esos Medios adquieren los tintes
propios de la Iglesia que en general ha sido y sigue siendo la

57
española: una Iglesia al lado de los poderosos y de los más
corruptos. Desde luego que no me imagino a Gracián entre los
miembros más sobresalientes de esta Iglesia, tan poco fiel al Nuevo
Testamento y más cercana al Santo Oficio, aunque por supuesto que
siempre haya entre las filas de sus pastores de todo, como en
cualquier Botica -ahora a las Boticas les decimos Farmacias- que se
precie. Pero sabemos que abunda el Prelado demasiado atento a la
marcha en su favor de los bienes temporales que le tocan
administrar por su condición de Prelado.

Grande es en efecto el ingenio de muchos de nuestros escritores.


Cuando corrijo estas líneas llega a mis manos un texto aparecido en
El País, firmado por don Antonio Muñoz Molina, versando sobre
la bobería creciente, que no solo se circunscribe ya a nuestro país.
La bobería anda esparcida por todo el Globo a golpe de
Digitalización y más Digitalización. Como afortunadamente
muchos, me adhiero a todos los intelectuales, como Gracián,
Antonio Muñoz Molina, o López Mondéjar cuando habla de dar
curso legal al término “Estultofilia”. Critilo y Andrenio: esos a modo
de Quijano y Sancho, pero a lo largo de todo el relato instalados en
espacios distópicos, aun caminando por Europa, sabedor el uno,
Emilio Rousseauniano el otro, en pos de la inalcanzable felicidad.
Toda la farsa, la complejidad de la experiencia humana desgranada
alegóricamente a comienzos del Siglo de esa Ilustración que apenas
rozó a España, volcada en un texto que Schopenhauer tenía en
grandísima estima. Y es que, en efecto, a los Clásicos siempre hay
que tenerlos en cuenta.

58
15. el "de nobis ipsis silemus" y “la muerte del sujeto” en el
estructuralismo no tienen por qué contraponerse.-

Claro que ambas cosas pueden unirse mediante la “y” de la


copulación lógica: el callar acerca de nosotros mismos y el hecho de
que la concepción tradicional del Sujeto se nos ha evaporado. Me
refiero a esto con frecuencia, para mostrar que no estoy del todo de
acuerdo con este “callar de nosotros mismos, aunque sea intención
sostenida de mi admiradísimo don Immanuel Kant y para muchos
de los que nos dedicamos a la Filosofía con ahínco. Soy un
convencido de la conveniencia del discurso kantiano y del discurso
estructuralista: el más clásico, propio de los lingüistas de finales del
XIX -con Saussure a la cabeza- y el de quienes lo continuaron en las
Ciencias Sociales, especialmente los antropólogos como Levi-
Strauss y el maravilloso Estructuralismo calificado de
“Postestructuralismo” de Michel Foucault y otros. Especialmente
conozco a este buen señor, Foucault, en su faceta humana pero
sobre todo como brillantísimo y laboriosísimo pensador y
estudioso. Su trabajo fue descomunal. Archivos, bibliotecas,
hospitales, cárceles, legajos y legajos de todas las épocas, obras
literarias de toda índole, …:una cantidad inmensa de escritos, trozos
a su juicio significativos de la maquinaria del poder, pasaron por sus
manos y ante sus ojos. Foucault nos dejó bien argumentada a lo
largo de toda su amplia producción intelectual, teóricos o
m´svolcados sobre la que él llamaba “la Historia Efectiva una teoría
del Sujeto que como poco debe “ponerse en suspensión”; de
manera semejante a la suspensión o la “epoché” de los
fenomenólogos. Ellos ponían el mundo “en cuarentena”, aunque el
Sujeto, la Conciencia, regresaba a la postre lozana, para permitirnos
pasearnos entre -y volver a- “las cosas mismas”. En todo caso
tampoco es para echarnos las manos a la cabeza: la idea de Sujeto,

59
sumo conocedor, actor y responsable, ciertamente ya andaba
fuertemente zarandeada por Hegel, Marx, Nietzsche, Freud y hasta
por los analistas del lenguaje, antes de que los estructuralistas o el
mismo Foucault la hayan problematizado hasta el punto de escribir:
“el sujeto ha muerto”. Rios de tinta se han vertido sobre esta
cuestión que debe ser entendida en sus justos términos.

Todos significamos inscritos en una estructura, o, mejor, desde


múltiples de ellas, siendo mucho menos responsables de lo que el
Sistema se empeña en hacernos creer, lo que no significa ello que
podamos prescindir de la administración de Justicia o que liberemos
a la Humanidad de todas sus culpas. ¡Quién si no es responsable de
muchas de sus grandes cuitas actuales! Es más: claro que no sólo
cabe responsabilizar a la Humanidad en su conjunto de ellas:
también hay responsables con nombres y apellidos; y unos más
responsables que otros. Claro que es fácil admitir que el Poder es
difuso, anda por las alcantarillas y hasta “licúa” valores morales.
Admitir que nos atraviesa y zarandea, como admitir que algo le
devolvemos a ese poder, de forma que, de facto, muertos, lo que se
dice muertos, no estamos durante equis años. Estamos vivos y
somos corresponsables, en mayor o menor medida, de lo que nos
acaece.

Y precisamente de esto último arranca la adversativa que bascula


en favor de hablar de nosotros mismos, aunque el “Sujeto” como
tal ande tan recortado de posibilidades o incluso en este sentido -de
los análisis estructurales y aun no estructurales- esté tan en
cuarentena o se difumine; la frase “el Sujeto ha muerto” es una frase
elocuente: no es una frase propia del discurso médico. Porque lo
cierto es que cada cuerpo está habitado por una conciencia y sólo
una, incluso en el caso de la esquizofrenia, aunque en su caso la

60
conciencia esté tan tocada, tan desorganizada y responda todavía
más a la corriente incontrolable de lo otro distinto de ella: lo no
consciente o lo no tan consciente. Esto no elimina la posibilidad de
ser conscientes; y de ser con precisión autoconscientes incluso. O
sea: que para nada elimina la posibilidad de mirarnos hacia dentro
por así decir, por mucho que este adentro y este afuera sean palabras
diseminadas, con demasiado desgaste y rodaje cuando hablamos del
alma, de la mente, de la conciencia, de este discurso que somos y
que nos permite llamarnos fulano o mengano. Por muy
tremendamente rodadas que igualmente se hallen las palabras
mente, conciencia, alma y otras del mismo campo semántico.

Y diría más: ha vuelto a cobrar importancia el “insight”: el


mirarnos a nosotros mismos o el ponernos delante del espejo que
puede significar-para-nosotros-el-otro; y tanto mejor si ese otro en
vez de ser un sacerdote es un experto analista lacaniano y si nosotros
estamos activos ante él y adoptamos el papel de “analizantes”. Mejor
si cobramos la fuerza de quienes llegamos a comprender nuestros
propios sueños hasta donde sea posible, pues es cierto que siempre
nos restará por comprender un “hombligo” irreductible a una
traducción plenamente intelectiva. Así es que Necesitamos de la
autobiografía, de dejar de ser hipócritas y fariseos; entonar en
muchas ocasiones si fuera preciso el “mea culpa”, porque estamos
viviendo momentos complicadísimos y no podemos
constantemente ser imbéciles e inhumanos. Las dos afirmaciones a
las que obedece este aforismo, fragmento, periodo discursivo, o lo
que mejor entendamos que sea, tienen perfecta validez y
congruencia. Son verdaderas lógica y empíricamente y su suma
también lo es: válida, lógica y empíricamente hablando. Ser
conscientes, y hacer examen de conciencia puede que nos eviten la
catástrofe. Ser personas, con las menos máscaras posibles; no

61
acérrimos seguidores del llamado “Novaceno”. No podemos
declarar sin pudor, como sí hacen los imbéciles, que hemos sido
capaces de “matar a la muerte”, tal y como piensan inconscientes
como el señor Harary en sus diversos textos, de los que él mismo
duda cuando se encuentra en aprieto ante la lógica y la experiencia
más palmaria: el hombre no es Dios, ni Dios es el hombre. En clave
mítica sólo nos es lícito decir que Dios se hizo hombre y habitó
entre nosotros.

Sí: entiendo que mi queridísimo Immanuel Kant, si le cupiera


andar entre nosotros, en este ahora y este aquí, no censuraría el
autobiografiarnos. Si estuviera en medio del mundo en el que
andamos intentando muchas veces sobrevivir la inmensa mayoría
de nosotros. Otros simplemente parecen merendárselo sin tener
hartura alguna.

62
16. El Eterno Retorno Selectivo es más adecuado que el
Eterno Retorno.-

Los filósofos nos hemos pasado siglos y siglos -y nos pasaremos


seguramente otro tanto ¡quién puede saber si menos o más!-,
intentando desentrañar el sentido de la Historia: del andar colectivo
de la especie humana sobre este gran pequeño planeta que es el
nuestro. Desde que el pensador griego quiere ser consciente delos
asuntos humanos, los racionaliza como comenzó a hacerlo respecto
de la Physis dos o tres siglos antes, se pregunta por el sentido de ese
caminar colectivo aunque decida a vece ser escéptico, tras el saber
desarrollado por el Liceo, o aparentemente individualista en el
Estoicismo o el Epicureísmo, o decida ser como un perro, yendo de
acá para allá sin darle importancia a la casa o el vestido o los
protocolos sociales. Uno de ellos, Diógenes de Sinope, se lamentaba
por no encontrar ningún hombre digno de ser tenido por tal.

Continúa el paso de los siglos y el discurrir que ya se concebía a sí


mismo como “filosófico”, o se tildaba con Aristóteles y sus
discípulos de “Ciencia Primera”, se amalgama con las creencias de
los discípulos de Jesús; Otros discursos de la época niegan su
importancia. Pero también encontramos otra posibilidad que se
hizo real: los que se tenían por cristianos poseedores de la única
verdad, dieron pie a prácticas deleznables: se esforzaron en destruir
todo vestigio del ubérrimo pasado desde el punto de vista
intelectual, quemando las obras antiguas e instaurando una época
larguísima que muchos han enjuiciado -sin faltarles razón- como de
“gran oscuridad”.

El posterior Renacimiento, el Barroco, el Clasicismo y la


Ilustración, el Idealismo alemán, el Marxismo, los existencialismos,

63
… y tantas y tantas discursividades y prácticas, hasta llegar a este
momento, siguen reflexionando por el sentido dela Historia y
entendiéndola como mejor les acomoda. Nietzsche constantemente
se refería al Eterno Retorno como solución que pudo cuadrar a
Zoroastro. Pero estudiosos de su gran y complicada obra, -
principalmente Gilles Deleuze- han intentado fijar mejor su
posición. El eterno retorno ella condición misma del Devenir. El
eterno retorno de lo idéntico formula la doble cara de la identidad y
del devenir. La Historia de la Humanidad está igualmente
encardinada en este devenir de todo-lo-que-hay. Todo retorna,
Retornan el azar y la necesidad, pero cumpliéndose algo así como
un proceso selectivo. Esto parece obvio: no es lo mismo vivir entre
carros y acémilas que en la época de los vehículos supersónicos o
rodeados y peor o mejor asistidos por los dispositivos digitales.

En nuestro presente alcanzamos a ver lo idéntico de los


problemas fundamentales humanos: la búsqueda de la felicidad, el
dolor, el intentar saber quién somos y hacia dónde vamos; o somos
conscientes de realidades más tangibles, como el hambre, el Cambio
Climático, las pandemias, que tampoco pueden señalarse por otra
parte fácilmente con el simple gesto de mostrarlas con el dedo. Y
al tiempo nos damos perfecta cuenta de que estamos en un
momento de logros increíbles respecto de la Inteligencia Artificial
por ejemplo, causa de logros difíciles de contabilizar de uno en uno.
En Esto precisamente consiste el “Eterno Retorno Selectivo”.

La fórmula del Eterno Retorno de lo idéntico entiende que


siempre se hayan presentes, y en la misma medida, azar y necesidad,
caos y orden, lo que es decir poco y mucho con todo su valor
terapéutico para nosotros. Prescinde de una idea de Progreso
siempre nefasta para el Planeta y los propios seres humanos, que

64
más se hieren entre sí también porque malpiensan generalmente en
ir hacia adelante incluso a pesar del prójimo. Sin embargo, establecer
que ese retornar de todo es selectivo permite reconocer una
repetición selectiva: abre la puerta a reconocer que la humanidad
puede aprender y puede gustar de mejorar, de tomar más conciencia
de sí misma y de su adecuada relación con el Planeta que le es dado
habitar.

“Eterno retorno selectivo” es pues una fórmula que da no poco


de sí: nos permite entender más cosas, aunque cualquier forma de
entender la Historia, de preguntarle nos entregue una respuesta,
porque lo importante para los seres racionales que somos es que las
cosas tengan sentido; como señalaba Kant al decir que la Naturaleza
siempre nos responde cuando nos dirigimos a ella para preguntarle
por su orden. Siempre que hacemos ciencia estamos dispuestos a
reconocer ese orden sea cual fuere. Nuestros saberes cambian,
cambian las proposiciones científicas, contrastadas lo más fielmente
posible mediante la experimentación, sin que ello nos hay de
desesperar, porque ello no pone de manifiesto sin más el sinsentido.
Pone de manifiesto precisamente que aprendemos, que no hay
repetición de lo idéntico.

El hombre, aun el medianamente consciente, es capaz de legislar,


de discurrir consentido. Sólo el “Infant” en términos de Lacan, o el
imbécil, o un ser tocado por la enfermedad o arrastrado por cientos
de vicios, el mentiros o compulsivo, el fariseo en el sentido preciso
de este término, desnaturalizan y deshumanizan este mundo y la
Historia de la Humanidad al dejar de lado el reconocimiento del
valor de la verdad o al estar limitado para establecerla en el caso del
enfermo.

65
Nos han funcionado fórmulas muy bien montadas, como la del
Progreso infinito o el Materialismo histórico, o incluso la precedente
a este Dialéctica del señor Hegel que el Materialismo histórico
“pone boca abajo”. Pero hemos seguido caminando: tras Marx,
unos escasos años más tarde no para de escribir <Nietzsche y
apunta en la dirección de Zoroastro pero no se restringe a las
formulaciones propias del discurso que podemos reconocer en el
Zoroastro histórico de la Persia del siglo XVI Antes de Cristo.
Nietzsche es un pensador occidental que sigue escribiendo como
unos cinco años sino más tras publicar su “Así habló Zaratustra”.
Sigue investigando y acierta a escribir su “Genealogía de la moral”:
un texto trepidante, lleno de hallazgos que logra que Foucault se
replantee sus herramientas de “arqueólogo del saber”, para hacerse
más incisivo y entender su trabajo como el del genealogista, como
quien sospecha y mira a los hechos como síntomas.

En el trabajo del genealogista se deja ver con claridad este eterno


retorno de lo selectivo; pone de manifiesto de forma más palmaria
este sentido de la Historia, en la que todo se repite pero de forma
más aquilatada. Ello siempre es una esperanza, para los que
observamos que el Materialismo dialéctico tampoco ha sido capaz
de ofrecernos aún un mundo más justo y proporcionado. La
formulación del Eterno Retorno como selectivo, y no como mera
repetición, Es una esperanza más para quienes sufrimos tanto
siendo conscientes de todas las dificultades que siguen acuciando a
los seres humanos. La fórmula nos es útil siempre que estemos
dispuestos a admitir que la humanidad no está siempre enferma, que
progresa en su autoconciencia.

66
17. El fariseísmo, una actitud demasiado frecuente en unos
cuantos profesionales de la política.-

Excede a la extensión de este parágrafo el hacer un recorrido


histórico de esta actitud y menos extenderlo a todos los países o
rincones del mundo. Está claro que ya estaba bien presente en Israel
a comienzos de nuestra Era, donde el término “fariseo” cobra
importancia y designa a lo que entendemos por una Secta. El propio
diccionario de La R.A.E. el término “fariseísmo” tiene dos
acepciones: 1 designa a dicha secta y 2 designa una actitud: la de la
hipocresía. Y con esta segunda acepción tócanos trabajar ahora, en
estas breves líneas. Reducimos pues nuestro campo de trabajo, al
referirnos al fariseísmo actual, que encontramos por doquier, si bien
en España podemos localizarlo sin demasiado esfuerzo en las
bancadas de las derechas de cualquier Parlamento de cualquiera de
nuestras comunidades autónomas y de forma más preocupante allá
donde las derechas son mayoría.

… Precisamente reviso estas líneas justo 13 de noviembre de 2020,


en el aniversario de la tragedia del petrolero Prestige” frente a las
costas gallegas; un tremendo accidente ecológico gestionado
desastrosamente por el señor Rajoy y sus “hilillos de plastilina”, don
Francisco Álvarez-Cascos o mi paisano don Federico Trillo y sus
soluciones siempre bastante aberrantes, porque ya conocemos a
estos señores y sus diversos negacionismos. Lo increíble es cómo
logran engañar a tantos españoles.

Comprendo que con este tono comunicativo muchos no estarán


dispuestos a considerarme en ningún momento un filósofo de
primera fila; ni siquiera me reconocerán ser un buen divulgador,
como si están dispuestos a reconocerle a don José Ortega y Gasset,

67
pero es fácil entender que a todos nos conviene seguir
desenmascarando la hipocresía que sobre todo la Derecha nos
regala todos los días; suelen ellos ser los más adinerados y y
ambiciosos del planeta.

En tal sentido creo que, como decía esta misma mañana Ángeles
Barceló en la Cadena SER: es como si varias cosas comenzaran a
ajustar: la caída de FTX y sus dichosas Criptomonedas, la caída del
Metaverso de Zuckerberg y el estrepitoso fracaso de Elon Musk que
ha de presentarse ante los tribunales por sus continuados disparates
al frente de Tesla y en su relación con Twitter; aunque ya sabemos
que los codiciosos están dispuesto a no cesar hasta el día del Juicio
Final.

Es cierto: España está llena de políticos fariseos; fariseos porque


privado no dista del que observamos públicamente y así es porque
muchas de sus vidas privadas nos son de sobras conocidas. No Hace
falta pormenorizar demasiado. Las Derechas españolas lo son:
hipócritas, dadas al constante latrocinio, al exclusivismo y al
convencimiento de que constituyen una suerte de raza, casta o clase
de personal superior, agraciado por obra del mismo Dios al
premiarles -se piensan- su “trabajo”. Max Weber mostró cómo tal
ocurrió en el Protestantismo, al desarrollar, principalmente el
Calvinismo, una Ética basada en la “certitudo salutis” otorgada por
el éxito en las finanzas. Era aquella una señal: la única forma de estar
seguros de no formar parte de los condenados al Infierno por la
mano justiciera del creador.

De entre los fariseos más fariseos tenemos a las autoridades


actuales murcianas, capaces de engañar a todo un pueblo que como
corderos los ensalzan, completamente enajenados. Ensalzan a

68
quienes más les azotan en las espaldas, como venimos
comprobando casi treinta años en muchas cuestiones importantes
para los murcianos que no voy a volver a pormenorizar para no
extenderme demasiado y no por otra razón..

Pero lamentablemente este no es el aspecto sólo presentado por


España. La hipocresía se esparce por todo el Planeta: esta
imbecilidad colectiva que nos está arruinando la vida. El Fariseísmo
funciona así: jugando con las máscaras, de manera que a la “nada”
en sentido existencial que todos somos es normal que deba
sumársele una máscara, un “prosopon”, una “personalidad”; pero
no es moralmente aceptable que haya de caerse en el juego de
máscaras para despreciar más fácilmente los discursos inclusivos, la
tolerancia, el reconocimiento del otro, del otro que está próximo,
que es prójimo. El fariseo trastoca las significaciones más sagradas
de la Humanidad. Pretende colocar su discurso como el discurso
sagrado, cuando está articulado para beneficiar sólo a unos pocos
elegidos, aunque sea coreado por grandes masas. Que haya razones
para ello no significa que la Ética deba de aprobarlas. El Hedonismo
más exacerbado no debe encontrar justificación ética alguna.

El recorrido de la palabra “hipocresía” es más torsionado que el


delas palabras “fariseísmo” y “personalidad”, pero también remite a
una significación inmoral reconocible hasta por el mismo hipócrita,
que nunca querrá por ello mismo aceptar que lo es, aunque
naturalmente que puede saber perfectamente que lo es, en el
misterio de su interioridad, de su conciencia y Consciencia: allá
donde casi comenzamos a toparnos con la nada que somos. En esto
de reconocer la nada que somos estamos bien cercanos a las
discursividades orientales, extendidas a lo largo de más de cinco
milenios.

69
Cuando un discurso y sus correspondientes prácticas discursivas
crucifican a la moral, a la ética, a la mayoría de hermanos ofreciendo
como verdaderas sus significaciones, está poniendo de manifiesto,
para cualquier ser humano suficientemente consciente, su doblez: la
de un discurso y unas prácticas que mancillan y niegan, queriendo
suplantar el lugar de las Ciencias, la Filosofía y los Mitos más
elaborados. Pasan a ser Discursividades y prácticas que lo
emborronan todo para mal de la inmensa mayoría y terminan
defendiendo la violencia cuando la que siempre debe ser defendida
es la paz; y no estamos aludiendo a significaciones vacías: todos
entendemos el término “paz”. Llegan a hacer imposible el mismo
santo ejercicio de la vida social y solidaria de los seres humanos.

El camino de la Historia: su gran camino, no nos puede conducir


a la ciénaga, a la confusión. Antes bien debe conducirnos hacia un
fin sano y santo; debe hacernos reconocer la posibilidad de vida para
toda la humanidad en nuestro planeta. El camino, el sentido de la
Historia únicamente aceptable para su actor, la Humanidad, es el de
la reconciliación; el hacernos comprender a todos hasta donde nos
es posible como humanos que lo-que-hay hay es una verdadera
maravilla, un misterio racional, podemos llegar a decir sin violentar
nada ni contradecir nada desde el punto de vista metafísico.
Hacernos admitir que no todo está permitido, que no todo es
confusión: que los seres humanos podemos entendernos y amarnos
y evitar la catástrofe, el hundimiento de nuestra especie y la
degradación de nuestra casa común.

70
18. El mesurado y central don Immanuel Kant. Resulta bien
fácil hacernos su amigo.-

Estratégicamente situado en la ciudad que hoy llamamos


Kaliningrado, en el centro mismo del conflicto que tiene a nuestras
almas pendientes de un hilo en todo el planeta, sus escritos y su
actitud de gran profesor universitario no cesan de hacernos guiños
a filósofos, políticos, juristas, científicos, predicadores, … Su
pensamiento sigue hoy guiando a quienes estamos en condiciones
de comprenderle. Aunque pueda parecer ingenuo su opúsculo “La
paz perpetua” tiene tanta fuerza y rigor como lo tienen sus célebres
Críticas, de la “Razón teórica”, “práctica”, y “del Juicio”.

En esta obrita Kant despliega un pensamiento que puede ser


ingenuo, pero que marca indefectiblemente el único camino posible.
Toca el centro de la cuestión principalísima y acuciante a la que
estamos todos avocados: la de la paz para siempre de todos los
Estados o la de su destrucción indefectible. La cuestión del no al
militarismo, de la finalidad de lo que hay.

Se trata de ser conscientes de que las causas necesarias han de


darse en el plano teórico. Pero no sólo pensamos: los seres humanos
hacemos cosas: constantemente actuamos; y en nuestro actuar
debemos de admitir la indeterminación y al tiempo la extrema
conveniencia de la determinación inequívoca, clara y distinta de
cualquier ambigüedad hacia la paz.

Defender sin más lo que estamos dando en llamar el


“novacentismo”, como intenté señalar en mi obrita
“Pensamientos”, es una tremenda irresponsabilidad. Divulgadores
del estilo de Harary en obras como su “Homo Deus” llega a ser un

71
disparate, como atestiguan los grandes problemas que son desde
2018 de extrema gravedad. En una entrevista para televisión
efectuada por don Iñaki Gabilondo Harary llega a afirmar el
tremendo disparate de que los seres humanos hoy día “hemos
matado a la muerte”. El mismo Harary ha cedido en sus
inconscientes proposiciones tras la pandemia de hace dos años y
seguro que tiembla como todos ante el espectáculo apocalíptico de
la posibilidad de poner en juego armas de destrucción masiva, en
momentos en que los conflictos se nos agudizan a todos los seres
humanos por doquier.

En esta fastidiadísima coyuntura ser triviales, fariseos, descuidar


la práctica de nuestras mejores virtudes es un error que puede
costarnos nuestra supervivencia. Lo decimos muchísimas voces que
sistemáticamente somos desoídas en cada uno de los simposios
dedicados a mejorar las condiciones de vida de nuestra especie.

En su opúsculo Kant, el imponente gnoseólogo que coloca a la


Metafísica en el recto camino, del no-poder-ser desde el punto de
vista teórico y el sí serlo desde el práctico, preocupado por pincelar
la arquitectura de las facultades humanas (Sensibilidad,
Entendimiento y Razón) y sus relaciones legítimas según sus “usos”,
advierte de la necesidad de acabar con los Ejércitos. Nos dice, por
ejemplo, que sólo se entrenarán voluntariamente los ciudadanos
para defender a sus Estados en caso de rebeldía de otros ciudadanos
residentes en otros. Sólo la paz es la opción propia a la Humanidad
si no quiere autodestruirse. Y naturalmente estoy en esto con
Immanuel Kan, como lo estoy al tiempo con Kierkegaard, Husserl,
Tolstoi, Dostoievski, Marx -que es bastante más pacifista de lo que
ha sido definido por muchos- ,Nietzsche, Gandhi, Freud, Sartre,
Beauvoir, Juan XXIII, Luther King, Deleuze, Foucault, Derrida,

72
Lacan, Bergoglio, muchos de los Filósofos del lenguaje, con los
matemáticos, los artistas que defiendan la paz, la Ciencia en general,
los discursos míticos más elaborados y aun los más primitivos, Levi-
Strauss o Rousseau, los filósofos que precedieron a Kant incluidos
los varios presocráticos, …; y todas las personas de bien, de Oriente
y Occidente, que repudiamos la hipocresía, el dar por buenos los
peores vicios; reconociendo que tenemos muchos maestros aunque
parezca que no tengamos muchas posibilidades ya de entender casi
a ninguno. Precisamos seguir progresando: pero en los valores de la
racionalidad y la empatía, sin alimentar los negacionismos basados
en el egoísmo y el individualismo Neoliberal, que tanto ha
contribuido a deteriorar nuestras condiciones de vida en este
magnífico planeta que llamamos la Tierra. En 1989 Mijail
Gorbachov posibilitó la caída del Muro de Berlín, dio los pasos
pertinentes para restar intensidad de los ejércitos en todo el mundo.
Los Bush y Occidente desoyeron esa llamada a la paz de todos y a
la colaboración internacional y global. Mi obra “Pensamientos” no
fue capaz de prever el conflicto que ahora nos abruma y que
preludia, aunque no nos destruya por completo, tantos sufrimientos
y la recesión económica de tantísimos países.

En estos momentos la obrita de Kant, “La paz perpetua”, sigue


siendo tan Fundamental como la Oda de Schiller que Beethoven
incluyera en su Novena Sinfonía, la cual fue elegida como himno de
la Comunidad europea en 2007, precisamente cuando del otro lado
del Atlántico una nueva crisis se cernía sobre el corazón del imperio
neoliberal.

73
19. El "salvaje" nos hace avergonzarnos de nuestra
maravillosa civilización, sin que le falte razón para ello.-

El ser humano al que llamamos "salvaje” nos echa en cara,


asistiéndole toda la razón, nuestro horrendo crimen, para con ellos
y con la casa de todos que es “la madre Tierra”. Estamos obligados,
para salvarnos y salvarles, a desdecirnos de este infernal progreso.
Estamos obligados a reconocer esta deuda y a saldarla a fin de
redimirnos de tantas barbaridades impropias de seres racionales,
dotados de pensamiento; nosotros, que nos sentimos y concebimos
“los reyes de la Creación”, los civilizadores y civilizados, o como
los “animales más evolucionados”. Actitudes como la de el General
Bolsonaro en Brasil y la Extrema Derecha mundial hacen flaco
favor a esta nuestra autocomplacencia y de paso legitiman aún más
razón al discurso rousseauniano, que llama la atención acerca del
estatus del “buen salvaje” y pone de manifiesto que ciertos tipos de
sociedad son las que nos pervierten. De ahí -nos dice Rousseau- la
conveniencia de un “Contrato social” que nos permita ser menos
perversos y nos reconcilie nuevamente con nuestro hábitat.

Por otra parte, el Marxismo siempre ha mirado con buenos ojos a


esta concepción de la benevolencia natural del ser humano, que se
pervierte en el decurso de la Historia. Marx participa del optimismo
de su admirado Hegel: ambos coinciden al pensar que el devenir
humano sigue una línea de indiscutible mejoramiento. Sin embargo
Hegel es nada menos que el mayor orquestador del Idealismo
alemán y su alumno un díscolo materialista: alguien que pone los
pies en la tierra, pero que confía en que el movimiento dialéctico
propio de las acciones humanas va a conducirnos a un reencuentro
final, una reconciliación entre todos nosotros y con nuestro hábitat.
¡Cómo no decir “amén” a esto! Hasta el católico más recalcitrante

74
no puede hacerle ascos a esta esperanza. Hasta el católico cerrado
piensa en un momento en que Dios vuelve a otorgarnos nuestros
cuerpos y nos permite gozar de todo lo material que tanto nos
complace. Tras “El Juicio Final” el imaginario católico sueña con la
resurrección de los muertos y con la felicidad eterna para todos ya
no sólo de manera meramente espiritual. Es que nos es difícil
imaginarnos carentes de cuerpo y de un suelo sobre el que
sustentarnos.

En pleno Siglo XX Claude Lévi-Strauss prolonga acertadamente


los pasos de la Antropología Social. Cuenta ya con un bagaje
metodológico que se ha ido acrecentando con los prestigiosos
trabajos de Tylor, Frazer, Malinowski o Marcel Mauss entre
muchísimos otros que se acercan al estudio de las sociedades hasta
entonces tildadas de “primitivas”. Cuenta, además, con el desarrollo
del Estructuralismo desde Saussure en la Lingüística y muchos otros
en el campo de las Ciencias humanas. Todo ello le permite entender
la Tribu como una formación que puede llegar a ser bien compleja
y estructuralmente coherente, de forma que el “Pensamiento
Salvaje”, entendido estrictamente, científicamente, no es un
pensamiento propiamente primitivo: la organización tribal tiene sus
lógicas y sus elementos, los seres humanos que lo articulan, son
dignos de todo respeto y nuestros congéneres a todos los efectos.

Así pues, la “Reserva”, esa Institución instrumentada por los


Estados Unidos de América del Norte, no asume esta realidad, de
la igualdad entre todos los hombres mostrada y demostrada por las
Ciencias sociales y de la Vida. La “Reserva”, entendida como un
“lugar- otro”, como un espacio arcano, propio del museo, que
puede cosificarse, secundario, digno de ser excluido, no tiene hoy

75
sentido, de forma que proceder con desprecio ante el “salvaje” se
torna en una actitud que ya no beneficia a nadie. Una actitud que
desprecia las selvas o las convierte en moneda permanente de
cambio y las manosea para perjuicio de todos y agravamiento de las
condiciones climáticas globales. Hoy estamos en condiciones de
poder comprender esto con facilidad. En gran medida hemos de
darle la razón a Rousseau, que achacaba gran parte de los males de
la sociedad a esto precisamente: a haber dejado atrás indebidamente
aquel estado, más conveniente a la Humanidad: su estado
primigenio, auténtico.

Claro que es totalmente lícito pensar así cuando observamos


además que la vuelta histórica que hemos efectuado ha sido en
gran medida para complicarnos más las cosas y poner en peligro
nuestro propio hábitat; un hábitat los que tachamos de “salvajes”
cuidan muchísimo mejor que nosotros. Nosotros andamos
sobrados, sí, de cajas de sorpresas, estamos avanzadísimos en
cuestiones técnicas, pero somos un desecho de inmoralidades,
corruptelas y descuidos de toda índole.

Rigoberta Menchú, valiente farmacéutica guatemalteca, Política,


escritora, activista en favor de los derechos humanos, se puso
decididamente en pie en favor de la causa de los Pueblos Indígenas.
Ha sido distinguida por ampliamente por la Organización de
Naciones Unidas, ha recibido el Premio Nobel de la Paz en 1992,
así como nuestro Premio Princesa de Asturias de Cooperación
Internacional en 1998, ambas fechas muy significativas por cierto.
He disfrutado muchísimo leyendo “Y Dios llegó a La Habana”: un
texto de Manuel Vázquez Montalván dedicado a hablarnos de la
Cuba que recibió a Juan Pablo II, precisamente en 1998, cien años

76
después de que la Isla alcanzara su independencia. En su Epílogo
Vázquez Montalván nos ofrece una entrevista de lujo con esta
imponente activista social: una señora digna de todo encomio.
¡Ojalá seamos cada vez más los que estemos del lado de la
reconciliación de los pueblos entre sí y de estos con su planeta! Claro
que todos aspiramos a volver a ese Edén del que salimos por nuestro
deseo de ser como Dios, según nos contamos en el Libro del
Génesis! ¿Cómo podemos llegar a ser tan testarudos, excluyendo y
explotando incluso a nuestros propios hermanos, negando tantas
veces la maravilla de la vida y pisoteando tan horrendamente
nuestro planeta? ¡Nos quedamos boquiabiertos visionando “The
Mission”, emblandecemos nuestro corazón escuchando su banda
sonora: otra imponente creación de Ennio Morricone y cuando
hemos devotar todavía nos tiembla el pulso! como se dice hoy día:
“¡me lo expliquen!”

77
20. El término “Conciencia” no es precisamente un término
para manejarlo descuidadamente.-

Entre otras muchas cosas que podemos predicar acerca del


término “conciencia” en Filosofía, una de ellas, y bastante
importante, es esta que cualquiera puede ya hoy día entender: que
se trata de un término que designa una peculiaridad propia sólo de
estos animales que somos los seres humanos: animales particulares
en grandísima medida gracias a esto que este término significa: la
palabra “conciencia”, que se refiere a algo simple y complejo a la
vez: porque la conciencia precisamente no está en el reino de las
cosas. Y con esto estamos moviéndonos plenamente en el terreno
de la significación del término en Filosofía: un terreno en que la
significación debe ser más precisa que en el ámbito del habla vulgar.
La Filosofía dedicarse a aclarar; debe incluso constituirse en
discurso terapéutico: reflejar los problemas humanos, hacer que la
Humanidad tome conciencia de ellos. Así evitará las críticas que
recibe de no pocos sectores, forjadora de constantes confusiones.

La conciencia no está del lado de las cosas; no tiene la entidad de


un cortapapeles, no si ni siquiera Hadrware, algo duro, contable,
medible. Es algo más bien entre las cosas que son y las que no son:
un casi ente en cierto modo o incluso llega a ser “néant”: “nada”,
pura nada como es visualizada por el Existencialismo del genial Jean
Paul Sartre. Por supuesto que decir de algo que “es nada” es toda
una nueva paradoja, de estas tantas que nos hacen estar perplejos a
los seres dotados de ella precisamente. Sólo el ser humano es capaz
de darse cuenta plenamente de lo paradójico.

Verdad que muchas veces decimos que los animales pueden tener
un cierto grado de conciencia, de la misma forma que se les

78
reconocía por parte de los aristotélicos un tipo de alma: la
“sensible”, de la misma manera que se les reconocía alma
“vegetativa” a las plantas, siendo el alma del hombre una
actualización, una potenciación mayor, hecha acto en la mayoría de
los de la especie humana, si se me permite la broma: en aquellos
individuos menos “¡animales!”. Es como si hubiera almas de
primera, segunda y tercera división, siguiendo con el chascarrillo.

Da la impresión de que, en efecto, el término, la palabra


“conciencia”, nos induce a dar muchas vueltas, a liarnos y decir no
demasiado claramente cosas en su derredor; la impresión de que
podemos predicar y predicar demasiado en el vacío y el desierto,
como si significáramos mucho y poco al tiempo y estuviéramos
cayendo en el problema del oscurantismo que queríamos evitar al
discurso filosófico. De hecho, podemos llegar a pensar que estamos
trabajando con un mero término, un mero “flatus vocis” que hemos
de desmembrar, analizar, descuartizar en nuestro laboratorio
filosófico; y al proceder así nuestro objeto de estudio se nos deshace
entre nuestros escarpelos y tubos de ensayo. Y sin embargo cuando
nos la tomamos en serio estamos más cerca de poder significar con
mayor tino, siendo la conciencia la posibilidad misma de la
significación. Hablando en propiedad, ella es el espacio donde la
significación ocurre y se cumple. Es la misma condición de
posibilidad de la significación y lo que da sentido a que nos
resistamos a dejarnos reducir a meras máquinas por aquellos
conductistas que la niegan tan abiertamente. Fíjense que es al tiempo
un término que nos hizo albergar esperanzas de haber superado
todas las paradojas de esa otra palabra más antigua pero casi igual
de rica, si no más, que es la palabra “alma”.

79
Siento tener que situarme todo el tiempo en el desmenuzamiento
de la lengua castellana, lo que simplifica y complica al tiempo nuestra
reflexión, pero he de reconocer que no tengo la capacidad de
penetración que Martin Heidegger por ejemplo, desde el momento
en que las diversas lenguas en que podemos pensar se restringen
para mi al castellano, un poco de latín,, un poco de griego y otro
poco de francés e inglés, siendo mi conocimiento del alemán el
mínimo indispensable para poder dármelas de filósofo si les soy
plenamente sincero y suelo aspirar a esto en todos mis escritos,
desde que comencé a poder escribir con algo de tino en esto de la
filosofía, lo que se remonta lógicamente a los tiempos de mis
estudios en la Facultad.

Pues bien, no me negarán que los filósofos parecimos respirar


tranquilos cuando además del término “alma”, que tanto se
depauperó en nuestros talleres, comenzamos a poner en circulación
el término “Conciencia”, que era quizá la etiqueta paralela al término
”Mente”, este último más de corte anglosajón. En efecto, el término
“mente” es vehiculado por el Empirismo inglés, en tanto que el de
“conciencia” es hecho circular por el Racionalismo continental y
sigue potenciado por el Kantismo y el círculo de Hegel, llegando a
la Fenomenología Existencial con una fuerza imparable; mientras
que el de “mente” va cobrando igualmente un peso imparable en el
discurso de los psicólogos, en tanto que el Psicoanálisis muestra con
claridad su origen continental, llegando a enriquecer sus
significaciones de forma fabulosa y arbitrando las significaciones de
lo “consciente” y “lo inconsciente”.

Es momento de decir que Lacan concede a lo inconsciente ese


estatus intermedio entre lo que es y lo que no es, siendo la

80
conciencia algo aún más sutil y concreto, en tanto que lo
inconsciente es “lo otro”.

Y ahora podemos complicar aún más las cosas, en aras de


simplificarlas fíjense: y es que el término “conciencia” parece
echarnos de bruces sobre el campo de la moral; o, dicho de otra
forma: es muy fácil que cualquier interlocutor ante la palabra
“conciencia” caiga antes en su afección propia del campo semántico
de la Ética y la Moral, Lo que no debe constituir ningún
inconveniente, porque la conciencia requiere de la consciencia y es
no sabría decir si su hermana menor o mayor. Lo que sí podemos
decir es que la conciencia, en general, señala este levantarnos de la
mera animalidad; nos empuja con relativa facilidad hacia la noción
de “espíritu”, que podemos poner con o sin mayúsculas según
precisemos. Sí: estamos complicando mucho más las cosas a un
tiempo, pero reconocemos toda la familiaridad que une a todos
estos términos: alma, conciencia, mente, espíritu, y todas sus
visicitudes a lo largo de la historia humana, que es tanto como el
posible calvario en efecto de la conciencia y del espíritu.

Y claro que filólogos y filósofos más avezados que yo pueden


complicar mucho más este baile y hacerlo aún más interesante. Yo
por mi parte puedo añadirles aún otra determinación en el sentido
de que las máquinas que tanto nos sorprenden hoy día con sus
inferencias no la tienen: esta nada que la conciencia es según Sartre,
noción sartriana que igualmente tan rica nos parece. A las máquinas
pues les falta una nada que sin embargo las diferencia radicalmente
de nosotros.

En toda esta discusión no hemos sumado a los neurocientíficos y


sus propias determinaciones, métodos y planteamientos. Darle

81
también a ellos la palabra por acá complicaría aún más las cosas,
pero se quedarían como están con respecto a la cuestión de que, en
efecto, no somos máquinas y de que incluso estamos más allá de
ellas: somos responsables de nuestros actos y de ellas mismas.
Bonita paradoja, si reconocemos que somos la suma de conciencias,
de “nadas”, que las hemos construido y las arbitramos: somos sus
amos y no hemos de ser sus esclavos. Somos sus amos: las
conciencias, las “nadas” responsables y culpables de todo lo que
pueda suceder al usarlas. Esta responsabilidad no debe
amedrentarnos, sino impulsarnos a usarlas como deben ser usadas.
También el imperativo categórico, formal y práctico, nos indica
racionalmente que hemos de usarlas de forma que nuestro proceder
es cósmica, universalmente, válido, en estay en cualquier Galaxia,
desde el momento 0 de un posible Big Bang comienzo de todo e
incluso antes y después del darse de este Universo y de cualquiera
otros universos posibles: esta sigue siendo la virtualidad de alguien
que debe ser constantemente tenido en cuenta y convenientemente
valorado, más allá de la broma nietzscheana respecto de si su
pensamiento fuera algo así como el de Confucio o Lao-Tsé
asomando por Königsberg.

Pues bien, añadamos también ahora esto otro que tampoco carece
de interés para nosotros y que está en la línea de lo que acabamos
de señalar. Se trata de que “la alternativa al Neoliberalismo -como
tantas veces decía Saramago y no podemos por menos de estar de
acuerdo con él- se llama conciencia”. Precisamente esto decía,
usando el término en sus dos posibles sentidos más comunes: el
sentido óntico y el ético; como la “nada” que es y que puede
dictarnos cómo comportarnos. Gracias a ella -no me canso de
repetirlo- habremos de tenernos más respeto entre nosotros mismos
y guardárselo igualmente a nuestro Planeta.

82
21 Es Miércoles Santo de 2022, pero “las cosas no son como
solían ser”.-

Es Miércoles Santo. Por fin gran cantidad de desfiles procesioniles


circulan por las calles de muchos lugares de España. Sin embargo
podemos decir que todo es atípico. “Things ain’t what they used to
be” es el título de un tema atribuido a Duke Ellington, parece que
compuesto para hacer ver a los encargados de las tramitaciones de
Derechos de autor que los músicos de Jazz no eran unos muertos
de hambre; que ya no eran los esclavos negros de las plantaciones
sureñas. De hecho muchos de ellos ya llegaban a codearse con unos
cuantos mafiosos de Chicago o New York.

Lo cierto es que ahora nos toca reconocer, si es que no estamos


en la mayor inopia intelectual posible, que, en efecto, en muchos
sentidos “las cosas no son como eran: están bastante peor. No es
fácil poder decir que estamos alcanzando esa normalidad que todos
ansiamos. Emergen por todas partes contradicciones, paradojas
reales difíciles de resolver por el hecho de estar muchas veces los
humanos más cerca de los osos que de seres dotados de raciocinio.
Que el oso sea oso es lo suyo, pero que lo sea el hombre como que
no cuadra mucho.

La Semana Santa me trae a las mientes el famoso poema de don


Antonio Machado “LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS
POR LA MUERTE DE DON GUIDO”, en el que escribe aquello
de: “Era don Guido un señor … de joven bien jaranero, de viejo
gran rezador. Lo siento: no puedo remediarlo. Es ese don Antonio
Machado que todos en España hemos interiorizado gracias a Serrat,
pero que en España fue reconocido mucho antes como un alma
preclara y buena . Su poema “autorretrato” es un limpio, lleno de

83
verdades que parten el corazón, como lo parten y como están llenos
de tantas verdades todos sus poemas y su “Juan de Mairena”.
¡Cuánto admiro a este hombre sencillo, cargado de tantas verdades
y sufrimientos, desde el principio hasta el final de sus días!

Estamos ahora en uno de esos momentos en que lo más normal


es ser bastante pesimistas respecto de nuestro futuro y nuestras
posibilidades de supervivencia. Uno de esos momentos en que se
nos vienen a las mientes cómo terminaron algunas civilizaciones,
como les ocurrió a los habitantes de la Isla de Pascua. Ahora todo
el planeta es una “isla de Pascua. Darnos cuenta de ello hace que
triunfe más las ideas de Schopenhauer que las del optimismo
Ilustrado. Hasta el optimismo marxista se nos atraganta y estamos
más tentados a concederle más razón al mismo Oswal Spengler,
quien concebía el sentido de la Historia apuntando al lado contrario
al del progreso infinito. Y sin embargo toca seguir y confiar.

84
22 Es momento de pensar en que comenzamos una nueva
época histórica.-

Creo que Es momento de pensar en que, en efecto, estamos ante


una nueva época histórica: “época Digital”, “del Cambio
Climático”, del conflicto bélico marcado por la militarización
nuclear; y por tanto más palmariamente “Antropogénica”. Y no
parece que podamos estar muy satisfechos de lo que hacemos, por
lo que no creo que sea el más adecuado de sus nombres el de
“Novaceno”, con las connotaciones que suelen otorgársele a esta
palabra.

Aún no contamos con la distancia histórica suficiente para


denominarla, pero creo que sí hemos de ir preparando un nombre
para una nueva Época, que hemos de ir buscándole un nombre y
que este no debe ser el de “época Colapso” o alguno de este estilo.

Por supuesto que esta reflexión conlleva cantidad de cuestiones a


las que hacer frente o al menos tener en cuenta. Caer en la cuenta
de que ansiamos y necesitamos trocear el tiempo; caer en la cuenta
así mismo del problema que nos supone la denominación de esos
trozos -las llamadas “épocas históricas claro- ; la cuestión de lo
tendencioso que puede resultar este etiquetado. Nombrar las épocas
es algo que no puede dejarse en manos de los tertulianos que suelen
ser convocados por las televisiones y radios de gran audiencia, enla
mayoría de caso de un sesgo ideológico verdaderamente
preocupante.

Insisto, porque el tema no es cualquier cosa. Se trata de entender


que llevamos instalados dos siglos y medio en el segmento
etiquetado como “Época Contemporánea”, Es mucho tiempo en el

85
acaecer histórico. Toca denominar otro, porque los problemas a los
que la humanidad se está enfrentando pueden ser mejor abordados
así. Siento esta necesidad aun reconociendo la certera mirada de
Foucault y su negativa a compartimentar el devenir histórico.
Estando plenamente de acuerdo con su metodología, a veces más
propia de un discurso que podemos calificar de “contra historia”:
tales son sus novedosos planteamientos en su momento: ahora
somos muchos los convencidos de su argumentario. Pero es que él
mismo hablaba de este carácter de “contra historia” de su trabajo
para oponerse a las metodologías tradicionales. Ahora su trabajo
“arqueológico “y “genealógico” de los saberes está bastante bien
considerado, a salvo y desde luego que aplaudido. Conozco y
entiendo bien prácticamente toda su ingente producción, su
admiración por los discursos de “la sospecha”, propios de Marx,
Nietzsche y Freud, sus brillantes trabajos teóricos como arqueólogo
del saber y genealogista y los resultados que ambas maneras de
proceder son capaces de ofrecernos.

Así mismo entiendo que su concepto de “Episteme” es riquísimo,


que sus formulaciones sobre el Sujeto, el hecho histórico, la
Efectividad, el Poder, la Voluntad de Poder, La Emergencia, la
Diferencia, su manejo de ingentes cantidades de material muy
significativo en numerosísimas catas nos lo confirman como uno de
los intelectuales europeos de más peso de los últimos ochenta años.

Con todo, establecer y nominar épocas históricas simplemente es


poco ambicioso si lo que queremos, además de contar las cosas es
el mejorarlas.

86
23. Jesús, “Cristo”.-

Titulo Jesús”, al capítulo décimo de la primera parte de mi obra


precedente, sin aludir directamente, ni en su título ni en su interior,
a la cuestión del “Cristo”. Cristo significa en Griego “hungido”. Sin
embargo en los textos bíblicos tiene el claro sentido de “Salvador”,
en tanto que se trata de alguien “Hungido” por Dios y no por los
hombres o por su pueblo. Haré constar aquí que decir de Jesús que
es “Salvador” se hace atendiendo no al Jesús histórico sino al
explicitado en ambos Testamentos. Como es sabido, cómo así es
significado en diversos momentos el Antiguo Testamento, mientras
que precisamente es el centro referencial de todo el Nuevo.

La cuestión prioritaria desde el punto de vista filosófico es qué


podemos saber acerca de Jesús. Históricamente tenemos escasos
datos: sabemos que fue crucificado por Roma, aunque con la
acusación levantada, por el propio pueblo judío muy
probablemente, de rebelde. Esto es: sabemos que fue un rebelde,
que no fue uno más, que se distanció “del rebaño” en los términos
en que Nietzsche habla de “rebaño”, aunque Nietzsche se declara
como “El Anticristo” en 1988, estando ya muy próximo pues su
debacle intelectual. Pero es que precisamente no sabemos si Jesús
se presentó como salvador a la manera en que lo entienden hoy y lo
han venido entendiendo tantos millones de cristianos, si bien puede
que sí tuviera este tipo de pálpito en su consciencia. Sí puede que
luchara convencido de querer salvar al pueblo judío y hasta salvar a
todos los Gentiles, que somos todos los demás, de cualquier cadena
conla que el hombre se atenaza por su propia inmoralidad. Pero
desde la reflexión filosófica o el quehacer de las ciencias poco
podemos hoy decir con rigurosidad acerca de él y menos acerca de

87
la reflexión que pudiera efectuar de sí mismo: poco nos es dado
saber de su propio darse-cuenta.

Nos es Imposible reconstruir rigurosamente su conciencia: algo


que ya es costoso de hacer con la de cada uno de nosotros. Cierto
que yo mismo lo engrandezco, al establecer esta distinción entre Él
y todos los demás seres humanos. ¿Será el motivo de esto el peso
que yo también acuso el peso de toda la tradición occidental? ¡Pues
menuda simplicidad si se pretende reducir a alguien a ser la suma de
sus circunstancias!, como si uno no tuviera nada que aportar desde
su propia manera de elaborarlas, de procesarlas. Evidentemente que
hay muchos seres humanos que hacen poco más que eso: ser
metales que resuenan al compás que otros les marcan.

Yo particularmente gusto de ir en muchos respectos más allá del


“Jesús” del que nos es permitido hablar con rigurosidad; esto es:
desde los pocos datos históricos con que contamos. Entiendo que
la Biblia tiene un peso innegable en la Historia de la Humanidad. La
Biblia senos muestra al menos como el deseo de la Humanidad,
incluso en términos psicoanalíticos, a pesar de que desde el
Psicoanálisis sea frecuentísima una posición atea. Yo rebajo esa
posición al nivel del Agnosticismo: no sabemos si hay un Dios tal y
como Occidente lo ha pensado durante tantísimos siglos y aún
piensa abiertamente en él.

Pero introduzcamos otro elemento de reflexión que ahora nos


está siendo crucial, cual es la necesidad que tenemos de paz entre
todas las Naciones. Sabemos que hoy como nunca el no contar con
ella es tanto como auto aniquilarnos. Con la célebre sentencia de
Julio César “si vis pacem para bellum” la humanidad hoy está en
condiciones de autodestruirse. En tal sentido Jesús, Gandhi, Buda,

88
Luther King…, los Santos cristianos, los Cristianos de cualquier
tendencia y cualquier ser humano, necesitamos, racional y
efectivamente, admitir la supremacía de la paz frente al militarismo.
Filosóficamente nos vemos impelidos a discurrir así: el militarismo
está ya en condiciones de destruirnos a todos, suceda esto o no
suceda. Hemos tenido la oportunidad de comprobarlo. muchas
veces hemos experimentado el paso al acto de la desmedida
potencia que reside en los núcleos atómicos, tanto
experimentalmente como en Centrales eléctricas, en situaciones
accidentales o probándola sobre Hiroshima y Nagasaki los días 6 y
8 de agosto de 1945.

No estoy proponiendo que se abandone del todo la investigación


acerca de la energía nuclear. Hay por ejemplo un uso terapéutico,
medicinal, que sería hoy difícil de descartar. Pero es que, además, va
a resultarle a la humanidad imposible marginar su estudio más o
menos teórico, más o menos experimental. Una vez que abrimos la
puerta a la investigación atómica.

Muchos miran a la fusión nuclear como solución energética


positiva para seguir progresando materialmente y convencidos de
que dicha fusión implica limpieza y no está reñida con los discursos
ecologistas. Y sin embargo también la fusión nuclear nos genera
numerosos problemas; problemas que no generan las energías
limpias, como la solar o la eólica, siendo la solar la más ventajosa
por muchas razones.

Se trata -retomando el hilo- de preguntarnos sin ambages si somos


capaces de “poner la otra mejilla”. Sabemos que el instinto de
conservación es esto: un instinto. No tenemos seguridades acerca
de las frases que concretamente pudo pronunciar Jesús, aunque

89
muchas “proposiciones” de los cuatro Evangelios Canónicos tienen
un sentido perfectamente entendible y asumible.

La cuestión de la “legítima defensa” no puedo abordarla


obviamente en pocas palabras si se me exige un tratamiento jurídico
exhaustivo del tema, pero sí puedo decir que es un asunto
relativamente fácil de resolver desde la Fe religiosa: cuanto más
santos seamos más cerca estaremos de realizar ese santo ideal. En
cuanto a una respuesta que se atenga a los límites del discurso
filosófico, entonces el tema de si somos capaces de poner o no la
otra mejilla vuelve a tornarse escurridizo y complejo. En todo caso
ha habido filósofos que han terminado quitándose la vida y no
pocos intelectuales y artistas; filósofos, e intelectuales y artistas que
no han tenido más remedio que participar en conflictos bélicos,
pero siempre procuraron servir como enfermeros antes que tomar
entre sus manos un fusil. Los filósofos, los artistas, los intelectuales
y los religiosos, cuando realmente son personas auténticas no son
belicistas y sí se acercan al ideal cristiano de la no-violencia. En esto
se pueden y deben también dar la mano Oriente y Occidente.

A estas alturas podemos concluir con facilidad con un tópico: en


uno u otro lado hemos contado con grandes personalidades por las
que podemos y debemos dejarnos conducir antes que ir detrás de
otras cuya conducta moral y social deja muchísimo que desear.

90
24. La Axiología de los valores no puede justificar lo que no
debe justificarse.-

La Axiología de los valores no apunta a Falange Española y de las


JONS, sino en una dirección bien distinta. ¿acaso a la dirección
contraria? ¿No toca acaso aquí aplicar la máxima de que los
extremos se tocan? Por lo demás, el que los extremos se toquen es
una afirmación que tiene valor según el modelo geométrico que
estemos dispuestos a aplicar a esta máxima.

No: la Axiología de los valores, ese discurso de ámbito ético y


jurídico que defiende su realidad, la que fuere, pero indudable y no
anulada por el relativismo, no apunta en esa dirección, aunque es
cierto que algunos teóricos contrarios al Relativismo moral y
cercanos al territorio de la Axiología hayan estado muy cercanos al
ideario Nazi; por supuesto que tras la debacle del Nazismo y aun
antes todos ellos comenzaron a recelar o a directamente distanciarse
de aquella locura colectiva.

Los extremos se tocan: es una máxima que puede perfectamente


valernos. En este sentido Aristóteles, Kant y hasta el mismo Marx
son autores que nos hacen sentirnos cómodos y seguros: y alrededor
de estos la inmensa mayoría de filósofos, artistas e intelectuales. Los
hombres de mundo, los que más trabajan cerca de las finanzas, los
científicos demasiado cercanos al positivismo puro y duro, las
personas más manchadas con el dinero, -los defensores de la
moneda virtual ya me parecen el colmo-, son los que pueden hacer
más insoportable la existencia a todos. Por supuesto que no es fácil
imaginar una República sin artesanos, comerciantes y sin el común
de mortales; una República formada tan sólo por filósofos, artistas,
científicos, legisladores. Es más fácil imaginárnosla con ejércitos

91
constituidos para ayudar y no para luchar con los ejércitos de otras
repúblicas cuando la guerra en la actualidad puede aniquilarnos a
todos. Hoy tenemos muchísimo más clara la importancia del valor
de la Paz.

92
25. La cuestión del Silencio y de los Juegos de lenguaje no es
tan contradictoria.-

Podría pensarse que la inclusión de este parágrafo, fragmento o


aforismo -usado este último término con poca rigurosidad
probablemente- obedecería a un cierto descuido de mi parte, en el
sentido de que parece no casar del todo con el resto de sus hermanos
en la cesta. No lo estimo así y por eso entiendo que tiene el mismo
derecho que los demás a estar en ella.

como cualquier profesional de la Filosofía conoce perfectamente,


la privilegiada mente de Wittgenstein fue la que adoptó estas dos
formas aparentemente bien distantes de pensar las cosas, más o
menos entre 1914 y 1951, año de su fallecimiento. Hablamos los
académicos de “un primer” y “un segundo Wittgenstein”:; del autor
que está detrás del “Tractatus logico-philosophicus” y el que -sobre
veinte años después- lo está de las “Philosofical Investigations”.

Y sin embargo a mi me interesa remarcar que no son tantas las


diferencias entre una y otra forma de enfocar las cosas, de forma
que no hay esquizofrenia en esa mente ni una evolución tan
paradójica, ni ruptura radical, como incluso puede mostrar su texto
sobre la certeza que debo reconocer que no conozco en su
integridad en el momento de redactar estas líneas. Sin conocerlo al
detalle debo las noticias que de él tengo a mi buen profesor y amigo
José López Martí, por cierto “Martino” en la magistral obra de don
Miguel de Espinosa, conocido escritor murciano, fallecido a
principios de la década de los 80, momento en que un servidor se
hallaba culminando sus estudios de Licenciatura.

93
La opción del Silencio ante las cuestiones religiosas, éticas, ante lo
inefable y la opción de pensar que tienen sentido discursos sin
referente directo, los “sprachspiel”, no son opciones tan
irreconciliables entre sí. En varios capítulos de la segunda parte de
“Pensamientos a alturas de 2020” he puesto de manifiesto con
detenimiento cómo muchas oposiciones, dilemas excluyentes y
contradicciones se subsumen y superan. Muchas cosas a la vez
pueden concebirse como simples o complejas, de la misma manera
que misteriosamente coinciden azar y necesidad. Y con ello no me
estoy cargando ningún Principio de Identidad.

Es algo parecido a lo que sucede con el “tresillo” de Lacan, o con


el arriba y el debajo de los que pretenden continuar la forma de
entender las cosas de Hermes Trismegisto. Es lo mismo que sucede
cuando me declaro Agnóstico y Cristiano a un tiempo: algo que no
repugna entenderlo así de Immanuel Kant, sabiendo como sabemos
que Kant apuesta a un tiempo por el Agnosticismo y es pietista. Si:
al tiempo muchas veces es mejor guardar silencio, casi en actitud
zen y sin embargo hemos de admitir el hecho de que nos
entendemos perfectamente sin referentes inmediatos, palpables y
contables, como pueda ser una valoración moral o el dolor de
muelas o la percepción de un color. Si entendiéramos todo esto
desde luego que los seres humanos viviríamos mejor y no tan
perseguidos por el delirio cartesiano de una certeza que nos hace
practicar exclusiones imperdonables.

¡Para qué engordar artificialmente este fragmento de discurso más


que a sus hermanos si todo lo que tenía que escribir acerca de este
asunto es más que suficiente; cuando, además, girando la cesta
vamos a perder innecesariamente menos tiempo!

94
26. La imbecilidad del Metaverso es manifiesta.-

No hay que ser asaz avispado para entender esto. Cuento con que
se sepa que “metaverso”, o más exactamente “Meta”, es el término
acuñado por la “Red social” Facebook para designar el espacio en
que aspira a convertirse: un “universo virtual”, coexistente con el de
las cosas, en el que todos estamos inmersos desde que nacemos,
emergiendo en él hasta que morimos, constituyendo en todo caso
loque halla más allá todo un gran misterio que a pesar de todos los
pesares no dejamos de considerar.

La problematicidad de este tal Metaverso es múltiple, para el


ámbito de las ciencias, la economía, de lo social y los propios
individuos; y desde luego que también desde el punto de vista
filosófico. Trataré de explicarme lo mejor posible, huyendo de la
mera mordacidad; así pues, puedo escribir que, con la mejor de las
intenciones.

para el ámbito de las ciencias la reciente pretensión de Facebook


es simplemente un disparate, con permiso del señor Zuckerberg.
¿Porqué? ¡Veamos! Para todo el mundo es una sandez perder
demasiado el tiempo con una realidad que sólo tiene una entidad
virtual. Para las ciencias Naturales es una pérdida de tiempo reparar
en el mismo asunto, Para las sociales podría tener más sentido
estudiar esa pretensión de ser capaces de constituir ese ámbito
virtual, pero pronto toparán los lingúistas, los Antropólogos, los
psicólogos, los historiadores, en todas y cada una de sus múltiples
metodologías con serios problemas, por tenérselas que haber con
objeto tan especial y escurridizo. ¿y qué no dirán los biólogos, a no
ser que sean neurocientíficos, de estos que estiman que podemos
“matar a la muerte”! …

95
Desde el punto de vista de la Economía, como no sea la
descaradamente neoliberal, una entidad tal sólo puede conducir al
uso de criptomonedas y toda suerte de intercambios virtuales
concretos del tipo del trueque directo o intercambios abstractos del
tipo del dinero, pero en este caso virtual. Poco que hacer con
entidades de esta guisa, que hacer con la mera potencialidad, que es
la única consistencia de la virtualidad.

Socialmente el tema es un fiasco: ¿cómo asentar a los grupos


sociales en una estructura tal que solamente es potencial; o, ¡aún
peor!: cómo asentar a la sociedad, la global, o a la constituida por
grupos y grupúsculos, sobre lo virtual! ¿Puede acaso sentarse un
edificio sobre cualquier cimiento que no es cimiento? La sociedad
no es ninguna entelequia: a la postre no existe sino en tanto que
constituida por cuerpos y almas, diremos a fin de entendernos.

¿Y qué de positivo -tanto como aman lo positivo los amigos del


dinero- los individuos, los seres humanos tomados de uno en uno,
de un universo que no es más que chatarra e imágenes, que
Hardware y conjunto de fantasmas y sensaciones débiles, según la
distinción de Hume, entre Sensaciones, que encuentra su correlato
en la distinción entre ideas e imágenes en Locke? Sin embargo toda
esa discursividad tan peculiar de imágenes y sensaciones no pueden
transcurrir en el vacío: alguna realidad las ha de sustentar como a
nadie se nos escapa: no suceden sin más en el vacío o la nada que
sea la conciencia o el alma. Para el caso del Metaverso de Mark
Zuckerberg la cosa es bien obvia: sin las gafas “Oculus” o los
guantes apticos no tenemos acceso a él; ese metaverso está muy lejos
del “ese es percipi” del Obispo Berkeley. Así como es pura nada sin
las credenciales pertinentes: una virtualidad absurda llena de

96
fantasmas por mucha coherencia que busquemos en sus relaciones,
elementos, estructuras e intercambios.

¡No hay tu tía! es el absurdo del tresillo lacaniano sin el anillo de


lo-real: los anillos de lo-imaginario y lo-simbólico vagando por el
espacio de lo absurdo. Y en cuanto a discurrir filosóficamente sobre
esta pretensión que busca salvar a la humanidad ingresándose sumas
y sumas de dinero procedente de los seres humanos más incautos
pues ya pueden imaginarse: discurriendo filosóficamente aun se nos
presentifica este asunto con mayor claridad como una auténtica
tomadura de pelo y estupidez -dicho sea con todos los respetos- por
parte del equipo del señor Zuckerberg. E l Novaceno, tendencia a
la que pertenece esta aspiración, llevado al paroxismo, que puede
dar se, ¡sí!, si acaso, en el terreno cinematográfico. El Metaverso es
Algo para ser visionado, no para ser vivido.

Aunque lo real no nos sea dado: sea nouménico, porque no


tenemos de él ni imágenes ni palabras, lo suponemos y es realmente
nuestro sustento. En cuanto a nuestra cotidianidad, nuestro andar
por casa o triscando alegremente por nuestras urbes o por el campo,
el monte, el desierto, los mares, pues como que necesitamos un
planeta y nuestra casa. ¡Y que se vayan a paseo los mercachifles del
Metaverso!.

97
27. La importancia del deseo, del sexo y de la sublimación es
innegable.-

En términos lacanianos, la importancia del deseo, sexo en


términos de Freud, parece obvia; y también la importancia de que
sublimemos, estoy tentado a decir que cuanto más mejor. Sin deseo
nada es posible. Nuestro corazón sólo descansará cuando deje de
latir. Es la famosa frase de Agustín de Hipona de que “Nos hiciste
para ti, oh Señor, y nuestro corazón no descansará hasta que en ti
repose”.

Agustín añade a Dios como no puede ser de otra forma en su


momento y una vez que no anda titubeante entre dos poderes
supremos: el del Bien y el del Mal. Lacan coincide varias veces con
el gran Obispo: nos lo cita por ejemplo en una cuestión lingüística
de gran importancia: a propósito de la relación que mantienen las
palabras con las cosas. Agustín, nos dice lacan en la clase número
20 de su Seminario 1 que ya Agustín fija esta gran perplejidad de que
la cuestión de la verdad está defendida en la misma cadena
simbólica: la “verdad” es ante todo una cuestión de lenguaje. Es
cierto que los animales no se preguntan por ella ni se devanan los
sesos acerca de ella como lo hemos de hacer nosotros añado en este
momento yo, si que esto constituya sin más una afirmación de
Perogruño, aunque pudiera parecerlo.

Cuando estamos en puntos tan aquilatados de la reflexión


sentimos el escalofrío de que todo es verdaderamente grande,
porque, en efecto: ¿cuál es la relación que vincula a las palabras con
las cosas y a las cosas con las palabras, tema capital igualmente en
Foucault, quien dedica a ello una de sus mejores obras. Vuelve el
Estructuralismo a preocuparse por el tema de la verdad, como se

98
preocupa toda la tradición occidental y aun Oriente, para responder
a él desde su propia originalidad: la de que significamos gracias a
conjuntos imbricados de estructuras articuladas sobre planos
diferentes y sin estas vuelve a ser imposible el sentido.

Es este buen momento de nuestra significación para recordar que


nuestros signos lingüísticos están constituidos por dos cadenas que
no cesan: la de los significantes y la de los significados. La primera
es material, constituida por grafemas, escritos o pronunciados y
entonces mejor podemos llamarlos fonemas. La segunda cadena
está posibilitada por aquella, vehiculada por aquella y es de índole
más espiritual podemos declarar y nos abre a la posibilidad de
significar propiamente dicha; al sentido. Pues bien: el deseo en ella
se sublima y desde luego que es lo más conveniente, porque sin
significación el deseo brota como en los “Infants” nos dice el propio
Lacan; aunque en todas estas cuestiones la mayoría de lingüistas y
por supuesto los estructuralistas en general y los psicoanalistas están
en acuerdo. El deseo puro es tanto como la muerte, de la misma
forma en el orgasmo los la encontramos unida a ese goce
indescriptible.

Si no sublimamos estamos muriéndonos. Esta es la cuestión que


también nos lleva a pensar que desde luego el Neoliberalismo nos
mata cuando pretende cubrir el deseo mediante el consumo sin
permitir demasiados rodeos a la sublimación. Las masas, sin cultura,
son sencillamente un peligro, como lo es el Populismo, o sea: un
conjunto de prácticas apenas asentadas sobre una mínima
discursividad insignificante desde el punto de vista de la reflexión y
la cultura. De forma que cuando invitamos a sublimar no somos sin
más reaccionarios, retrógrados o represores. La represión, la
interdicción, son necesarias, en la proporción más adecuada para

99
que signifiquemos, para que seamos capaces de dotarnos de
sentidos que no nos destruyan.

100
28. La Interdicción es condición de posibilidad.-

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define


a la “interdicción” como la “acción de interdecir”, otorgándole a
este verbo el significado de “vedar” o “prohibir”. Y ciertamente,
con precisión hablamos, en Filosofía, Lingüística, Psicología,
Antropología Social o Cultural, en la misma Sociología y en las
Ciencias Jurídicas principalmente, del “interdicto”, “lo interdicto”;
de la necesidad de la Prohibición en múltiples sentidos, pero en
general como condición de posibilidad del sentido del discurso
mismo y, por ende, igualmente de las prácticas discursivas o
acciones humanas tan íntimamente relacionadas con el decir.

Para que algo pueda ser dicho o hecho con sentido es preciso
delimitar qué no puede o debe ser dicho o hecho. En definitiva:
necesitamos de la norma. O lo que es tanto como decir: “no todo
puede ser dicho”.

Nos topamos directamente con un análisis pormenorizado acerca


del interdicto si repasamos la gran cantidad de estudios que han
generado las obras de uno de los escritores malditos por excelencia
como lo ha sido, es y será Donatien Alphonse François de Sade.
Estudios por parte de Freud, Blanchot, Barthes, Simone de
Beauvoir, Lacan, Marcel Hénaff, Michel Foucault, por citar a los que
en su momento pude chequear con más atención, muestran que el
mayor pecado del “divino marqués” consiste en decir lo que no
debe ser dicho; y, todavía menos aún, escrito, en cuanto que el
escribir prolonga mucho más la permanencia del signo que su mera
dicción.

101
Sade transpone esa barrera imperdonable de lo que no puede ni
debe ser dicho; y de lo que no debe ni puede hacerse, cuando
traslada al papel sus teorizaciones acerca de sus “libertinas” y
“libertinos”; cuando perfila minuciosa y matemáticamente sus
escenas y las colma además con sus teorizaciones, de un
racionalismo ilustrado aplastante. Doctrinas y procederes vertidos
en “Las 120 Jornadas de Sodoma”, las hermanas Justine y Juliette y
otros diversos textos de menor enjundia pero que nos dejan
perplejos. En “La Filosofía en el tocador” por ejemplo, nos
sorprende un título que luego responde a escenas escandalosas en
cualquier momento y lugar, cuando todos los buenos conocedores
de Sade ponen de manifiesto el hecho de que fue alguien muy
comedido si ponemos su vida al lado de muchísimas celebridades
del mundo de la política, las artes, las finanzas, la religión, etc. Lo
que no puede perdonársele, loque lo convierte en “escritor maldito”
-y de manera más rotunda que a otros- es esa obsesión calculada por
ofrecer a sus lectores variaciones, permutaciones y combinaciones y
variaciones de todo lo que no debe o puede decirse, siendo casi lo
de menos el que se produzcan en el terreno de los cuerpos y sus
relaciones con los otros cuerpos.

Para el caso de Sade, y en general, vale pues esto de que debe haber
interdicción, si bien al tiempo es cierto que no tenemos más remedio
que poder identificar en ocasiones aquello que no puede ni decirse
ni hacerse, porque si no corremos el peligro de decirlo hacerlo. Y de
hecho incluso lo decimos o hacemos: a escondidas, o en los sueños;
o incluso a las claras. Y entonces es preciso que la Sociedad, o el
Grupo más o menos extenso, se hagan con ello y resuelva qué
determinación tomar.

102
En definitiva: no podemos prescindir de la Norma. Cuando
estudiamos a los individuos desde las diversas escuelas psicológicas,
al tiempo que observamos que es imposible aislar al individuo del
grupo, volvemos a comprobar que la interdicción juega un papel
fundamental en la formación de su personalidad: Mención especial
requieren la constitución el sujeto en el Psicoanálisis o la moderna
figura de los “Trastornos sin límite” por ejemplo; por cierto que este
último caso nos puede enseñar mucho acerca de los males que nos
causa el Neoliberalismo cuando precisamente coloca muy
defectuosamente sus interdicciones y produce con sus normas
tremendas insatisfacciones y destrozos irreparables en nuestro
hábitat.

En Lingüística la cuestión de la prohibición es condición de


posibilidad y está íntimamente relacionada con las reglas que
producen esa “doble “articulación del signo lingüístico” que hacía
constar Saussure y que volvemos a encontrar en el terreno de la
Antropología y la Sociología estructurales, en la misma
combinatoria propia del apareamiento de los elementos de los
elementos grupales, en las formaciones tribales y en las más
modernas urbes, donde el exceso de permisividad sexual también ha
causado siempre problemas; no en vano muchos mitos sirven a este
fin de la regulación de la combinatoria sexual y advierten de los
problemas de la promiscuidad. Los discursos jurídicos por lo demás
nos proveen de las herramientas en cada caso para permitirnos
legislar en una u otra medida, a pesar de las varianzas de tiempo y
lugar.

Sólo la Naturaleza, o lo que en general nos sobrepase escapan a


nuestra manera de significar y significar requiere de la norma y el
interdicto. Quizá por esto sólo nos libramos de la norma cuando

103
dejamos de existir; cuando volvemos a la nada, o nos confundimos
en la suma inconsciencia del Nirvana; ¿o acaso estaremos, sin
sujeción a norma alguna, en un estado de máxima felicidad eterna?
El agnóstico -sin la conveniente Fe- no puede llegar a colegir esto.

Incluso la promesa de una reconciliación entre todos ni siquiera


llegamos a rozarla con la punta de los dedos, siendo así que sin
embargo estamos impelidos a trabajar inequívocamente en la
dirección de dicha reconciliación si no queremos destruirnos.

104
29. Lo real, eso posible, lo más que posible y a la vez tan
escurridizo para nosotros.-

“Lo real”, tal y como es enunciado por Jacques Lacan, es una


noción que tiene muchísima digamos miga: un buen pan sin duda
podríamos decir: En la discursividad lacaniana está
indisolublemente enlazado con otros dos conceptos más: el de lo
imaginario y el de lo simbólico, como están entre sí enlazados los
tres anillos formando el típico “tresillo” de los joyeros, del que tuve
un ejemplar en posesión de Lola Rubio allá por el comienzo de
nuestra relación. Obvio que esto es ahora lo menos y que de los tres
conceptos quiero resaltar este que he enunciado el primero, porque
en efecto lo real así entendido se nos acaba imponiendo y en tal
sentido podríamos decir que es el anillo más decisorio; si bien como
seres humanos no podemos encontrarnos con él, porque es inefable
e inimaginable. Esto es: que no es simbólico ni podemos
representárnoslo en propia especie imaginativamente tan siquiera,
siendo así que el enlace es indisoluble, de la misma manera que en
un tresillo los tres elementos no pueden ser aislados.

Esto puede orientarnos en nuestras vidas particulares y también


socialmente. En el primer caso nosotros podemos imaginar y
discurrir todo loque queramos, pero lo real está ahí, aunque no
podamos nombrarlo ni sopesarlo ni apenas pensarlo, como no sea
en esta forma de cosa o cosas innombrables, que por ser ni cosa
alguna concreta ni cosas es o son las que lo puedan constituir. Y sin
embargo pesa sobre lo que hacemos, sobre nuestros proyectos y
hasta termina imponiéndose, nos determinemos como nos
determinemos; “nos pongamos como nos pongamos”, “te pongas
como te pongas” decimos muchas veces en castellano, como se
impone la muerte a todos o una u otra enfermedad, o uno u otro

105
accidente. Es casi aquello de que “el hombre propone y Dios
dispone” que tantas veces han dicho nuestros mayores.

Socialmente sucede otro tanto: hacemos Historia o proyectamos,


pero lo real se va imponiendo, de forma que por mucho que
imaginemos y discurramos, hagamos arte o ciencias en los
laboratorios y observatorios más avanzados, siempre está ahí en la
forma de lo innombrable y nos permite no llegar a ninguna parte o,
peor, deshaciendo casi todos nuestros planes.

Y sin embargo nos toca seguir siendo humanos, imaginar y


discurrir, discurrir e imaginar, pero como mecidos en una balsa de
aceite que acabará con nosotros, si bien no puede negarse que lo
inefable ha sido grande y misericordioso cuando de él o en él emerge
una conciencia que es capaz e auparse sobre él e imagina y discurre,
y no deja de tender y tender hacia: hacia fuera y hacia dentro de sí,
para darse así mismo cuenta de su pequeñez.

Y en este punto bueno sea reconocer dos afirmaciones que están


en el centro del del discurrir, del simbolismo sartriano -lo simbólico
y lo imaginario como los otros dos anillos del tresillo lacaniano-: que
somos nada y que estamos condenados a entendernos.

106
30. Me ha tocado vivir de cerca el Suicidio; Cuando esto ocurre
aprendes un montón acerca de la vida y lo respetas.-

Dostoievski hace escribir a Smerdiakov al comienzo del último


Capítulo del Libro XI de “Los hermanos Karamazov: "me quito la
vida por mi voluntad y deseo para no acusar a nadie".

Me ha tocado vivirlo, como digo, bien de cerca y tener que


sobrellevarlo lo mejor que puedo desde que me asaltó, la brutalidad
del dolor del suicidio. Nunca había previsto que se produjera tan
cerca de mí. Pero bueno: desde jóvenes la inmensa mayoría
tenemos noticia de su darse, casi con exclusividad en la especie
humana. En estas páginas también quiero seguir rindiendo un
sentidísimo homenaje a mi gran hija: María José Egio Rubio, a la
que nunca podré olvidar, como no sea que mi cerebro esté deshecho
y sólo sea capaz de mantenerme en un presente que es poco menos
que la muerte: Ella me ayuda a vivir y a morir cada día y mi deseo
pasa por sus anhelos y por querer encontrármela de nuevo por
supuesto, pueda esto o no suceder. Mas cuántas veces me digo:
¡quiera Dios que sí, o Lo Supremo, o el azar y la necesidad, el juego
de los dados y las mismas Parcas! “¡Valiente, sensible, insaciable”,
nos dejó un 11 del 10 del 9! ¡Ojalá todos los seres humanos
comprendiéramos todas estas cosas y nos dedicáramos a buscar el
bien con muchísimo más ahínco!

El suicidio que nos interesa desde el punto de vista filosófico es


un acto que implica intencionalidad; sin esta no es propio hablar de
él; en efecto el suicidio implica una conciencia del acto que lo
culmina. Si esta intencionalidad es otra cosa: un accidente por
ejemplo, aunque surja dicho accidente buscándolo: el acto por el
que morimos, si es accidentalidad y sin intención deja de ser suicidio.

107
Por supuesto que en la mayoría de casos ese acabar con la vida
propia cambia las relaciones entre las personas que quedan; entre las
más cercanas claro mucho más. Y por supuesto que en la mayoría
de casos produce un gran dolor consciente y muchos reajustes más
o menos inconscientes. El suicida se concibe como habitando un
lugar imposible. Se inmola porque no encuentra sitio. Y lo más
terrible es que muchas veces no está exento su proceder de lógica:
es como una consecuencia: un consecuente en una larga cadena de
antecedentes, históricamente entrelazados y también de forma
colateral, tangencial, espacial: parece que las estructuras que se
entretejen hacen emerger ese consecuente tan penoso para quien ha
de tomarlo directamente sobre sí y para muchos de los elementos
estructurales a su alrededor, principalmente familiares y algunos
amigos.

Sabemos que el neoliberalismo brutal que nos toca padecer viene


acompañado de estos gestos de inmolación que recuerdan a la
crucifixión que los que quedamos vivos le infringimos, de manera
más o menos inconsciente al que decide dejar de existir. El que
decide dejarnos se encuentra como entre placas tectónicas que no
dejan de rozarse y le van minando día a día, sacándole de todos los
discursos y prácticas discursivas por así decir.

Razones parecidas inducen a las eutanasias activa y pasiva, que son


idénticas en cuanto a que buscan morir, si bien, como el término
“eutanasia” indica, buscan hacerlo de la mejor forma posible a fin
de evitar el dolor, para el sujeto que la solicita y para con sus
cercanos. Lo que menos importa es que se ejerza activamente o que
el proceso se deje avanzar por omisión de actos curativos. Y por
supuesto en ambos casos los actos paliativos son convenientes y
vienen perfectamente al caso.

108
En la Eutanasia, de una u otra especie, los demás apenas han
contribuido a la “crucifixión” del que se marcha.

109
31. Mejor la Evolución que la Revolución.-

Hoy se escribe mucho, pero leer, lo que se dice leer, sabemos que
se lee poco y mal. Los que escribimos Filosofía, también los
profesores que están en activo en los Institutos, debemos simplificar
mucho nuestros discursos para que la Filosofía sea entendida. No
hablemos ya de lo que pueda suceder en los centros concertados y
en los privados; en los últimos sobre todo, dependiendo de su
orientación, la Filosofía estará tachada o adquirirá tintes
probablemente poco rigurosos y hasta puede que pierda toda su
dignidad.

Digo lo que antecede porque el título que preside este fragmento


es una prueba de este tono cotidiano que nos toca adoptar; un tono
más apegado precisamente al que en Filosofía calificamos de
“lenguaje cotidiano”, por necesidades puramente de tipo
gnoseológico, para distinguirlo de los lenguajes precisos, incluso
formales; un tono pues coloquial. Decir sin más “mejor la evolución
que la revolución” es adoptar la posición del que puede estar
simplemente apoyado en la barra de un bar, conversando con otros
amigos tomando unos chatos de vino, que esto es lo que en España
hemos designado durante mucho tiempo precisamente como
“chatear”. Como si estuviéramos nosotros también en es a barra de
bar escribo lo que sigue, como el monólogo que a veces se produce
por parte de alguien más inspirado, aunque esta mañana no tengo
más inspiración que la procurada por un vaso de té verde.

El poder está afortunadamente en efecto diseminado y hoy más


que nunca: siempre estuvo ahí, está y estará, como voluntad, casi en
términos de mi amigo Schopenhauer. Esto de mis amigos no debe
generar demasiada confusión: tengo múltiples amigos por todas

110
partes y por cierto que casi todos los grandes filósofos lo son para
mí; así es que no se me tilde de demasiado pesimista por haber
citado a Arthur. No es el caso de que yo sea tan abiertamente
pesimista. Lo que sucede es que me acojo con sumo gusto a la visión
que de la cuestión del poder tiene Michel Foucault a propósito de
su “giro genealógico”, que por lo demás no entra en contradicción
con su posición inicial que él define como de tipo arqueológico. De
su primera época es su maravilloso texto metodológico “las palabras
y las cosas” y su imponente Tesis: “Historia de la locura en la época
clásica”, verdaderamente definitivo sobre el la cuestión. En su
segundo posicionamiento Foucault sigue las directrices
precisamente de mi gran amigo Nietzsche, con el que tantas cosas
comparto, sin que tampoco mi discurso se reduzca al suyo, por otra
parte mucho más extenso que el mío y seguro que bastante más
interesante.

Ando sonriéndome, porque cualquiera que me escuchara en el


supuesto bar pensaría que soy un presuntuoso impenitente. Para
nada estoy saliéndome del tema: no puede el té ingerido hacerme
divagar tanto. Si cito a Foucault es que entiendo como él que en
efecto el Sistema, entendido ahora como todas las reglas, las
prácticas, todas las discursividades del globo, interconectadas de
manera bien obvia entre sí, no es fácil que quede afortunadamente
desfondado. Es decir, que no es fácil que caiga lo que llamamos “el
Sistema”.

Pero me atrevo a añadir algo más: que entiendo incluso que no


es bueno que revolucionemos al Sistema y que es preferible para
todos su evolución. En qué dirección por lo demás es igualmente
bastante obvio: debemos ir a mejor, porque todos aspiramos
ineludiblemente a la felicidad, aunque esta sólo sea patrimonio de

111
los Dioses según enseñaba el mismísimo Aristóteles. Estoy
expresándome medio en serio medio en broma, como quien tiene
eso: un chato de vino en la mano. Y sin embargo puedo hablar bien
en serio, dejando a un lado el lenguaje de todos los días y
acogiéndome al discurso más académico; em tal caso citaría a tantos
pensadores que apostarían en mi dirección. Es posible entonces que
con quien anduviera en más acuerdo no fuera Karl Marx, a pesar de
que es tan gran amigo mío y ello porque lo conozco bastante bien.
¡Cómo poder ser muy amigo de alguien a quien no se conoce bien,
claro!: esto sólo lo hacen los hipócritas a base de torsionar el
profundo sentido de la palabra “amistad”, o la latina “amicitia”, que
podríamos traducir como “las cosas tocantes a los amigos”. Y claro
que entonces nos acordamos también de Marco Tulio, al que por
supuesto tengo la dicha de conocer no poco igualmente, por haberlo
leído, por supuesto, y traducido, aunque fuere en los convenientes
ejercicios escolares de un estudiante de Bachillerato y de Filosofía.

Así pues, soy de los que, siempre que me es posible, hablo de que
no hemos de ser extremistas, ni por uno ni por el otro lado: ni en el
exceso ni el defecto. Deben sernos preferibles los regímenes
democráticos, el desarrollo de los discursos científicos, de la
reflexión filosófica; a todos nos interesa el auge de lo público, la
solidaridad, las actitudes vitales, la justa ponderación de lo propio y
lo ajeno, del individualismo y la grupalidad. A nadie conviene hoy
día generar violencia que más violencia genera y no insistiré por acá
en cosas que ya estoy escribiendo en otros trocitos de discurso, de
los cincuenta que integran este cesto de buenas intenciones.

112
32. Nietzsche afirmador, antinegacionista y por tanto bien
lejos de cualquier populismo.-

Sobre Nietzsche podríamos escribir en tantas direcciones...!, él,


que maestro era escribiendo aforísticamente, sabedores de que el
aforismo es manera de escribir que tiene su enjundia y su porqué y
que ha sido ardid de muchos. Pero quisiera en este señalar su
carácter afirmativo, aun padeciendo las peores circunstancias de
salud. Asunto estudiado sobre todo por Deleuze y también
subrayado por mí en 1983-84, años de elaboración de mi trabajo
académico sobre él.

Nietzsche es escritor y pensador de muchísimos registros, situado


ahí como está situado, tan estratégicamente, mundo en 1900 y en
esa Alemania en que tantas cosas andan gestándose; se convierte en
una conciencia privilegiada que jamás se deja reducir, que en efecto
logra "bailar", bailar y decir sí, arremetiendo principalmente contra
la "conciencia romántica" que le precedió y en general contra los
trasmundos del platonismo, en todas sus formas de darse a lo largo
de lo que damos en llamar Cultura “nuestra Cultura Occidental”.

Cuando observamos ahora que realmente se impone la que él tilda


-sin desasistirle la razón- de “conciencia rebañega” nuevamente en
Europa, y no sólo en Europa; cuando triunfa la inconsciencia
devotar "derechas", el desprecio de lo público, siendo así que tanto
necesitamos de lo público. Lo reclamamos todos, Nietzsche se nos
vuelve a tornar imprescindible, en su afirmación y en su defensa de
un modelo histórico atrayente: el del Eterno Retorno Selectivo,
como señalamos Deleuze, yo y otros. Un quehacer histórico que
culmina en este otro titán un siglo después: Michel Foucault. Quizá
debería tomarme en serio la propuesta de mi querido profesor don

113
Francisco Jarauta Marión: debería ir pensando en escribir un libro
que sin ambages ni falsas modestias titule; "Nietzsche y yo". Nada
puedo prometer, porque pocas cosas pueden prometerse en mis
circunstancias, pero, como señalo, no le hago ascos a la idea.

Quien se acerque a mis escritos puede comprobar por doquier que


mi relación con él es patente y fuerte. Desde luego, siempre he de
dejar claro que no soy sin más lo que podríamos considerar como
un nietzscheano impenitente. Por lo demás, la propia riqueza de este
señor tampoco conduce a crear en su derredor una determinada
escuela. Sin embargo, Su influencia es innegable y ha culminado en
pensadores como Deleuze o Foucault, pero el Vitalismo, la Filosofía
del Lenguaje, el Existencialismo y el pensamiento europeo en
general tampoco pueden prescindir de muchas de sus certeras
reflexiones. Su palabra sigue poniéndonos en guardia, alertándonos,
animándonos, aunque deba ser complementada con las
aportaciones de tantos discursos y prácticas que siguen
incrementando el acerbo cultural de la Humanidad.

114
33. No ser violentos pero sí usar la palabra como arma.-

¿Quién puede prohibirnos esto? ¿Quién puede desposeernos de la


palabra, la razón, la lógica, del “instrumento”, que todo esto
significa en griego el término “logos”? Lo que ahora muchos
entienden como violencia verbal no es más que expresión humana
lícita de aspiraciones. Fijarse y criticar aspectos meramente externos
al discurso verbal, como si algo se dice en alta voz o mal vestidos
por ejemplo, es hoy día una excusa de fariseos que hablan de formas
y formalidades que precisamente deben ponerse plenamente en
cuarentena. Jueces, políticos, funcionarios perfectamente vestidos y
hablando bajito pueden ser “sepulcros blanqueados por fuera” y
albergar sólo “carroña” en su interior.

En España estamos comprobando cómo un Partido tiene


secuestrados, en los últimos tres años, los Tribunales de Justicia en
sus instancias más elevadas, desoyendo el articulado de la misma
Constitución de 1978 plenamente vigente. Hacen esto con la
España que tanto alardean siempre de querer: los mismos que por
la región de Murcia gobiernan a sus anchas por el descuido de la
mayoría de murcianos. Generar violencia física ante estas
incómodas situaciones no es la mejor de las praxis nunca, pero
menos hoy día. Por eso callar ante esto tampoco es la praxis
adecuada. Le asiste, en Murcia y en cualquier lugar del mundo, a la
humanidad el derecho a expresarse, con un arma que, en efecto,
bien usada es más potente que cualquier arma pensada para matar y
sólo para matar: la palabra es un arma además que “da vida”, que
no destruye: que permite construir si es bienintencionada, auténtica;
si busca el interés universal y no sirve al mero baile de máscaras, al
carnaval; De la misma forma que han de salvaguardarse el derecho
de Reunión y de Manifestación en pleno Siglo XXI.

115
Una sola palabra, a no ser que sea una mera señal -una
interjección- poco significa; tiene un poder bien limitado. Las
palabras, convenientemente enlazadas en discursos son
herramientas y armas potentísimas sin duda. El bolígrafo que las
plasma en un papel o los gestos humanos que las complementan y
acompañan son igualmente lícitos y así mismo potentes
herramientas, como dicen que le espetó don Miguel de Unamuno a
Millán Astrain en el paraninfo de la Universidad de Salamanca en
uno de sus últimos actos al frente de ella.

Las palabras pintan nuestro mundo, nos permiten ser conscientes


y nos definen respecto al resto de entidades en nuestro planeta y en
el Universo que hasta el momento nos consta. Incluso estamos
convencidos de que si hay otros seres inteligentes también lo serán
gracias a ellas y las manejarán. Entendernos, entre nosotros y con
ellos, conlleva su uso: leer y leernos dentro; que esto es “entender”:
“intus legere”.

Defender la paz y la “Ahimsa” no significa que hayamos de


permanecer mudos ante la injusticia. Es más: es nuestra legítima
defensa ante ella. Claro que el mundo, como el conjunto de seres
humanos, está constituido aún por oprimidos y opresores. No
sabemos si siempre esto va a ser así. Por supuesto que aún no hemos
conseguido superar esta escisión ni nos consta que vayamos a ser
capaces, pero en todo caso la mejor arma para esta superación es la
palabra. Y dado que el ser humano no es capaz de operar
inmediatamente con ella, no es un Dios que pueda clamar “Fiat lux”
y hacerla, nos toca discurrir, mentalmente o en la plaza pública, e
incluso unirnos, manifestarnos y expresarnos con la mayor claridad
y autenticidad posible. Tiempo hay para todo: para danzar, incluso
para concedernos determinadas mascaradas si todo va muy bien o

116
muy mal; pero lo que queda claro es que estar en el camino de
conseguir situaciones de convivencia pacífica y adecuadas a las
aspiraciones humanas más elevadas requiere del empleo de las
palabras con toda la valentía de que seamos capaces. Todo ser
humano íntegro nos lo agradecerá y unirá su clamor al nuestro en
caso necesario.

117
34. Nosotros no elegimos situarnos en este mundo.-

Alguien o algo nos puso acá. Responder que fueron nuestros


padres no hace más que postergar esa duda respecto de porqué
diablos estamos aquí. Nos resulta bien difícil qué sea este alguien o
este algo: cae del lado de lo nouménico; de eso real que no logramos
percibir con nuestros sentidos. Esta circunstancia entiendo que nos
debe colocar en una situación de respeto, de humildad, de
consideración hacia lo que nos rodea y los que nos rodean. Nos
debe hacer reconocer que este estar-aquí, tal y como nos es dado a
nuestras conciencias implica un misterio, a la vez que podemos
reconocer que somos racionales y de admitir este misterio que por
doquier nos sobrepasa.

Del hecho de que nosotros no emos elegido venir a este mundo ni


somos los hacedores de esta nuestra realidad ni la del universo que
contemplamos llegamos con facilidad, a poco que seamos humildes
y auténticos, a deducir muchas cosas que son bien interesantes para
convivir en paz y cuidar de nuestro planeta. Ahora bien: Es cierto
que muchos parece que no piensan igual, como lo muestra el hecho
de que no son capaces de ser ni humildes ni auténticos. ¿Qué es lo
que está funcionando en estos casos: la codicia o la estupidez, o la
estupidez a la que conduce la codicia?

Por lo demás no me rece la pena perder mucho el tiempo con


quienes piensan que hay muchas vidas, que sí hemos elegido
nosotros aparecer por acá e incluso elegido en qué forma hacerlo
representando este o el otro papel. Pero Incluso admitiendo esto
hemos de conceder que sólo el bobo alimenta consideraciones en
contra de sus semejantes y del cuidado al planeta.

118
35. O.N.U., O.T.A.N., o ninguna de las dos.-

Para la Humanidad es muchísimo más interesante la Organización


de Naciones Unidas que instituciones del tipo de la Organización
del. Tratado del Atlántico. Norte o de cualquiera otras similares que
no asuman que la Humanidad está ya en condiciones de plantearse
que el preparar la guerra conduce mucho más a la guerra que a la
paz. Otra cuestión es que, en efecto, para prepararla paz mundial
habremos todas las partes que reducir paulatina pero drásticamente
los gastos en armamento, reconvirtiéndolos a gastos en ejércitos que
se limiten a ayudar a las naciones a hacer frente a todos los grandes
problemas que nos hemos generado, sin culpabilizar más al Norte o
al Sur, al Este o al Oeste, porque más que polemizar merece la pena
ponerse todos manos a la obra. Sigo plenamente en consonancia
con las tesis expuestas en “Pensamientos a alturas de 2020”, aunque
en aquellas páginas no fuera capaz de adivinar el conflicto entre
Rusia y Ucrania, que ha estallado el 24 de febrero de este año de
2022. Este conflicto constituye el número diecisiete o dieciocho,
pero está manifestándose como el que pone más en riesgo la paz
mundial.

Todo. Camina endemoniadamente rápido y muchas veces no


observamos precisamente un Eterno Retorno Selectivo de lo
Idéntico, como. gustaba de señalar Guilles Deleuze, por ejemplo, en
su estupendo trabajo "Nietzsche y la Filosofía" y otros. Parece que
no aprendemos; que incluso vamos hacia atrás. Pero en todo caso
las instituciones que hemos de reforzar son aquellas que
contribuyen al cosmopolitismo y a que la Globalización de facto
cristalice en considerarnos todos hermanos y habitantes de la misma
casa que hemos de cuidar, como cuidamos cualquier hogar que nos
toca habitar a cada uno de nosotros en cualquier parte de la Tierra,

119
que es nuestra casa común. En este sentido la Organización de las
Naciones Unidas y sus diversas fundaciones tienen una serie de
“porqués” que no tiene La Organización del Tratado del Atlántico
Norte. Otra cosa es que debamos caminar hacia la suspensión del
Veto de las llamadas “Grandes Potencias”.

Muchos hablan hoy día de la necesidad de redactar una


Constitución Cosmopolita: un marco constitucional válido para
todas las Naciones de la Tierra; algo que está muy en consonancia
con el pensamiento kantiano concretizado en su opúsculo “La paz
perpetua”. Kant es el autor de la mesura y la conciliación; el
pensamiento al que podemos recurrir sin temor. Es el Agnosticismo
ecuménico garantiza el buen entendimiento entre posturas diversas
incluyendo las más marcadamente religiosas. Es El pensamiento
concorde con Newton, Beethoven, Schiller y el optimismo
Humanista. Su posición es más serena y centrada que los discursos
propios del Idealismo alemán que terminó generando su “Idealismo
Trascendental”. un optimismo humanista que se lleva bien con las
Praxis propias del Activismo Social que hoy tanto aplaudimos.

Muchos señalan que hoy necesitamos ya una “Constitución para la


tierra”; un marco legislativo básico común y referencial para todos.
La “Asamblea Constituyente” capaz de elaborarla ha de salir de una
Organización Supranacional como la O.N.U; esto sí: el Derecho a
Veto de las llamadas “Grandes Potencias” no facilita las cosas para
nada.

Se me ha ocurrido este a modo de poema con el que quiero


terminar esta modesta reflexión:

120
¡Ala jóvenes!
¡Adelante!, que los viejos vamos encorvados;
Os toca dar paso adelante;
Os toca empoderaros,

¡a defender el agua,
La vida, respirar,
Jugar y saltar,
Esparcirnos

Al menos no morir;
Exigir la <paz,
Reclamar la Paz,
Hacer la Paz;
que sin duda nosotros también
Vamos a estar ahí
Luchando, para que a todos
Nos metan en la cárcel.
¡que nos metan en la cárcel
por Insumisos;
Y si las tenéis entre las manos:
¡tirad las armas.
¡Presto!; tiradlas;
Que nos metan a todos
en la cárcel,
por insumisos.
Que nos negadores,
de todo lo Santo,

121
Se liquiden entre sí
todo cuanto gusten!.
Queremos Agua, vida, Paz…
Y que nos metan a todos
En la cárcel:
por insumisos.

122
36. ¡Paz! ¡Hagamos la paz y no la guerra!-

Este parágrafo tiene el título más breve de entre todos sus


hermanos, pero puede que sea el más importante de todos los que
integran este texto. Es otro trozo de discurso que amontono por
acá, pero debe de sobresalir de entre todos los demás en el cesto, a
tenor de las noticias con las que nos despertamos por España todos
los días, donde escuchamos el fragor de la guerra ruso-ucraniana
desde lejos, pero tan cercana por el avance experimentado por los
Medios de Comunicación.

Muchos son los riesgos que corremos, como incesantemente hago


constar por mi perfil de Facebook, en el que confío algo más que en
Tiktok, Instagram o Twitter. Ya un libro es un vehículo demasiado
lento para incidir en la opinión pública, al margen de que los míos
pasan absolutamente inadvertidos para el gran público o las masas:
lo que ustedes prefieran.

Voy a permitirme, dado que tengo perdida la batalla de la celeridad


que este fragmento requiere para su difusión, hacer un inciso
incurriendo en ese campo que tanto me agrada, como es el del
lenguaje del Jazz. Me encanta el tema “Peace” de Horace Silver,
también interpretado Magistralmente por Tommy Flanagan. Si en
“Pensamientos en torno a 2020” me refería a “Giant steps” como
el tema en que David vence a Goliat o el músico vence a la
dificultad, mediante ese giro constante de la onda hacia adelante y
hacia atrás , aquí quiero dejar constancia de que me he esmerado
en entender este bellísimo tema, que comienza en el sexto grado de
Si Bemol, para dirigirse a Re Bemol, pasando por un La menor, al
que se accede desde un típico 2-5-1, en una sucesión rítmica que
puede ser establecida a voluntad en las diferentes versiones a pesar

123
de la forma que le diera inicialmente Horacio. Pero la cuestión de la
paz ha de ser ahora sin duda abordada por este otro discurso que es
mucho más preciso, aunque todo discurso está abocado a la
imprecisión a no ser que sea completamente formal, matemático o
lógico, sin que esto confiera a la Matemática o la Lógica ola categoría
de discursos en que se muestra completamente el pleno saber o la
verdad plena, entre otras cosas porque todos los Sistemas, de
cualquier índole está abocado a la “incompletud”, a la
“inconsistencia”, tal y como los mismos matemáticos y lógicos han
venido mostrando y demostrándonos desde finales del siglo XIX.

Con urgencia en Filosofía hemos de abordar la necesidad que los


seres humanos tenemos de paz. Si bien la violencia ha sido
condición de posibilidad en la Evolución y nosotros somos
consecuencia de ella, ahora la violencia claramente nos puede
aniquilar completamente. Las Ciencias, la Filosofía, inclusive los
Mitos, aluden a ello y sólo el Negacionismo o el Nihilismo vuelven
la espalda ante este hecho. Tenemos, sí, muchos maestros a los que
escuchar, DE Kant al mismo Marx, que la busca haciendo constar
que su maestro ha errado plenamente al juzgar que el Espíritu ha
llegado a su esplendor a alturas de la primera mitad del siglo XIX.
Todavía la humanidad ha de penar. Es cierto que hoy observamos
la necesidad de preferir la lucha pacífica de la Consciencia antes que
dictaduras proletarias que generan más violencia. Sin embargo nadie
puede negar que en Marx está el deseo de una humanidad
reconciliada y en paz, cosa que no encontramos en el Nazismo, el
Fascismo o el Nacional Catolicismo o en ninguna postura extrema.

Hoy día no ser extremos pasa por la petición de que nuestros


ejércitos pasen ya, cuanto antes, a ser Unidades Militares de
Emergencia que ayuden a la Humanidad a subsistir. No hay otra

124
forma de poder seguir adelante. Pretender solucionar las cosas
mediante el enfrentamiento militar es simplemente el mayor
desatino que podemos cometer, de la misma forma que ha sido un
completo desatino que conociendo el poder destructor de la energía
nuclear nos hayamos esmerado tanto en conceder al ejército su uso,
por muy regulado que pueda estar.

La argumentación de César de que la guerra se evita preparándola


es cierto que se supera en el deseo expresado claramente por la
humanidad en el Nuevo Testamento deja atrás el precepto del “ojo
por ojo” y el “diente por diente”, propio del Antiguo y el mismo
Código de Hammurabi. Se nos puede argumentar entonces: ¿qué
hacemos con la legítima defensa? Filosóficamente coincidimos sin
problemas con dicho deseo y sabemos perfectamente que posible y
realmente si todos salvaguardamos la paz no hay lugar a defensa
legítima, pero es más: lo que toca es incidir en la paz universal y
perpetua de los Estados y de los particulares. Tanto más trabajemos
en esta dirección y más hagamos de estas consideraciones nuestra
praxis, individual y social, menos habremos de preocuparnos,
siendo obvio que cualquiera con dos dedos de frente sabe distinguir
entre la situación ideal -el deseo más profundamente humano- y las
concreciones o el día a día. Mas sigue siendo válido lo que aquí
hemos dejado escrito y no desde la irresponsabilidad, el artificio o
el fariseísmo.

Claro que tenemos muchos maestros que están de acuerdo con


estas afirmaciones a las que puede llegarse con la sola luz de la razón,
desde el esfuerzo humano, desde la parte espiritual que constituye
lo esencial de los seres humanos, hechos como estamos asemejanza
del resto de animales de nuestro planeta como a semejanza de Lo
Supremo que ha conformado las leyes de “lo que hay”: la mayoría

125
de filósofos, Buda, Jesús, Gandhi, Luther King, incluso el mismo
Gorbachov, siendo personas que no merecen nuestro crédito Lisa
Tras, Feijóo, Borrell, Trump, Biden, Putin, Zelenski o Xi Jinping y
tantos otros. Quizá su estar ahí sea imprescindible: de hecho así se
han determinado las cosas; están ahí en nuestro presente y nuestro
pasado inmediato, incluso van a estar en nuestro inmediato futuro.
Pues ojalá que no tengan puestos de responsabilidad en nuestro
futuro mediato.

Los pensadores, los intelectuales, los filósofos, los que amamos la


consciencia y la conciencia moral no podemos decir otra cosa a este
respecto. Incluso hemos de invitar, si no a la abierta deserción en
las Filas de los ejércitos de todo el mundo, sí a la reconversión de
todas las Unidades en equipos que nos hagan este planeta de nuevo
plenamente habitable.

126
37. ¡Qué grande que es monsieur Pierre Boulez y, ante todo,
qué grande que es la música!-

En estos momentos le escucho en “Youtube Music”, con las


mejores garantías de una estupenda audición, dirigir la Overtura del
wagneriano "Thanhaus”er", para mí tan querida pues yo mismo la
he grabado, secuenciada en un dispositivo genial de la Casa Roland
en el año 97: el conocidísimo MV-30 para los que tenemos el sano
vicio de maquinar la “hybris que nos presta Musiké. Realmente es
una interpretación maravillosa, minimalista de la imponente
partitura. Boulez simplifica todo para que lo entendamos todo, para
que todo suene bien y sea percibido con claridad, además de
interpretar todo el Preludio en 14 minutos y diez segundos: un
tempo adecuadísimo y una velocidad estupenda, que coinciden con
mi trabajo, que se redujo a escuchar un CD Compacto de no puedo
precisar en este momento qué director. No era esta interpretación
de Boulez: es muy similar pero hay más músicos presentes, incluso
la percusión es más extensa en cuanto a número de instrumentos.
Yo intenté que todos estuvieran presentes en mi trabajo, que se
encuentra igualmente en Youtube.

Pues sí: Monsieur Pierre Boulez: como decimos por España:


somos tocayos, pero lo esencial es que ambos somos músicos y
ambos hemos comprendido el valor que las máquinas tienen
también para hacer música. Obviamente que Boulé, con todo el
mérito para ello, es célebre y yo apenas; pero me congratulo de no
ha` berme quedado en ser tan sólo un tocayo, de coincidir con usted
no sólo en el nombre.. Me congratulo de amar la música, de intentar
comprenderla y disfrutarla y de no haber sido ni ser ningún diletante,
ningún hipócrita, ningún inconsciente, aunque a mis treinta años
todos pensábamos que yo estaba acabado en el terreno de la música

127
y de la Filosofía, o al menos eso pensaba yo bastante angustiado.
Tenía más esperanzas en poder seguir en el terreno musical y mire
por dónde resulta que también puedo seguir pensando con
rigurosidad y por ello bendigo al cielo, al azar y a la necesidad, como
creo que debemos de hacer todos, desde Agamenón a su porquero.

Claro que usted es grande: me impresiona su biografía, llena de


merecidísimos triunfos, su quehacer, que conozco desde 1977,
cuando los libros de Historia Contemporánea del Curso de
Orientación Universitaria ya nos hablaban de la música Serial,
Dodecafónica, Aleatoria, Electrónica culta. Y además ya teníamos
ocasión de escuchar con muchísima fidelidad de todo. Fueron los
tiempos del auge de los equipos estereofónicos de “alta fidelidad”.
Desde 1958 contamos con la grabación y reproducción en dos
canales simultáneos base de este magnífico y suficiente sistema de
audio: solo tenemos dos orejas; la escucha por auriculares no
necesita de más canales por tanto.

la posibilidad de disfrutar de La música nos hace muy grandes.


Percibirla y saber saborearla es una de las cosas que sin duda mejor
nos pasan: el poder vibrar como los antiguos Pitagóricos, pero
también como los danzantes tribales, o como vibran los seres
humanos en cualquier momento y espacio del Planeta. Incluso es el
aliento de las Esferas, el suave murmullo de la Divinidad. Y ahora
voy a hacerme profano para decir que hasta amansa a las fieras.
Claro que para eso hay que ser, como usted don Pierre Boulez: muy
ecléctico; de lo contrario podemos caer en la testarudez de estos que
dicen que “como Wagner hay bien pocos!” Esto no es apreciar la
música.

128
Bueno, pues dicho queda: ¡amemos, seamos conscientes y no nos
privemos nunca de saborear la música! Y por supuesto: ¡no seamos
sin más unos platillos que chirrían!

129
38. Rabiosa actualidad. De nada nos sirve cerrarle los ojos.
(1).-

Me expreso correctamente, a 28 de septiembre de 2022, al


referirme a este sentimiento que los seres humanos padecemos, con
el padecer propio de las pasiones. En los perros la rabia es una
enfermedad mortal de la que los seres humanos también podemos
contagiarnos. Por semejanza con esta enfermedad hablamos del
sentimiento de “rabia”. Se trata de un sentimiento más o menos
vehemente -no de una enfermedad-. Un sentimiento de
manifestaciones menos violentas obviamente, pero inequívocass,
ante situaciones, que en este momento vivenciamos todos, a 28 de
septiembre de 2022. Actualidad rabiosa, si nos concedemos la
licencia de colocar este determinativo a la impersonalidad de lo que
está sucediendo hoy en todo el mundo.

Me centraré sólo en tres noticias que esta misma mañana, a las


siete, nos ofrece Radio Nacional de España: 1, desolación en Cuba
con apagón generalizado, si bien esto no es infrecuente en la isla
durante estos últimos años, pero en esta ocasión el causante es un
nuevo y muy devastador ciclón que ahora se dirige a La Florida,
donde ya están ordenando evacuaciones masivas. 2, en Valencia su
presidente Ximo Puig contradice al P.S.O.E., su partido, bajando el
impuesto del I.R.P.F. a todos por igual por debajo de los 60.000
euros. 3, sigue la guerra ruso-ucraniana cada vez más emponzoñada
con el uso de reservistas por parte de Putin y amenazas de que puede
usar a su favor armamento nuclear de forma directa o indirecta. De
forma indirecta bombardeando en caso “necesario” alguna
instalación nuclear y directamente pues ya suponemos cómo y qué
sucedería en tal caso.

130
No puedo extenderme en el abordaje de todo ello porque en este
texto me he propuesto escribir tan sólo un conjunto más o menos
amplio de aforismos y reflexiones de sólo cierta extensión, pero a
ningún posible lector se le escapa lo terrible de estas tres noticias, la
primera directamente relacionada con el problema del Cambio
climático que a todos nos mantiene en vilo, pues ni siquiera los
negacionistas de derechas pueden negarse a sí mismos lo que niegan
en público y baste con esta pincelada.

En cuanto al gesto de Ximo Puig parecerá una noticia menos


relevante. Sin embargo es un gesto difícil de aprobar en una
formación política, Compromís, que se declara abiertamente de
izquierdas y por tanto defensora del valor de la solidaridad. Que
siempre intente bajar impuestos sobre todo a los más ricos la
Derecha está dentro de lo coherente, siendo al tiempo esto
incoherente de suyo en la mayoría de respectos claro y más en las
angustiosas circunstancias presentes. Pero el gesto de Puig Me
parece hasta una falta de lealtad para con el Gobierno de España
que, se diga lo que se diga, está haciendo las cosas muchísimo mejor
para todos que el que le precedió en La Moncloa. Creo que siempre
que escribo justifico sobradamente estas palabras, en las que no he
de ahondar ahora, a fin de pasar a comentar, también con brevedad,
la tercera noticia a que he aludido, aún más preocupante.

La amenaza nuclear en efecto nos preocupa a todos, lo


disimulemos más o menos; y preocupante en consecuencia que
Estados Unidos de tantos vuelos al señor Zelensky. Confío en la
libertad de expresión para significar esto, así como significar el
hecho de que don Jusep Borrell se equivoca de pleno, en mi opinión,
y demasiadas veces; también ahora, cuando avoca constantemente a
Europa a no dialogar y a armarse y castigar a Rusia sin parar

131
demasiado en las consecuencias de sus apreciaciones, que en Europa
son órdenes en virtud de su cargo. Que Reflexionar sobre esta
guerra es difícil, probablemente más difícil que el asunto del cambio
climático, para cuya resolución además basta con que la humanidad
se ponga de acuerdo. En esto también, pero en el cambio climático
el enemigo es común. Hemos de recuperar la oportunidad perdida
de darse la mano ambos bloques tras la caída del Muro de Berlín,
cuando Gorbachov la tendía sin ambages.

132
39. Rabiosa actualidad. De nada nos sirve cerrarle los ojos.
(2).-

Escribo este parágrafo un 18 de octubre del 22. Tú, querido lector,


te alejas conmigo de este puntito, esta encrucijada en la sucesión de
hechos que nos circundan, con los que andamos entrelazados, a
todo lo cual damos en llamar “Historia”. Probablemente lo anterior
no es la mejor de las definiciones posibles del término Historia, pero
en este ahora y aquí lo que prefiero no es hacer de diccionario sino
mostrar la incoherencia de unos cuantos que se creen tocados por
la mano del Altísimo o incluso del azar y pretenden engañar a todos
los demás. Mostrar lo que, por otra parte, cualquiera mínimamente
atento a ella y a lo que tiene delante puede hoy observar; por
ejemplo, la estrecha relación entre Liz Truss y Alberto Feijóo, o
entre el Partido conservador inglés y el Popular español, siendo así
que conservar, lo que se dice conservar, no van a poder conservar
mucho ninguno de ambos a este paso.

En efecto, esta tarde hay prevista una comparecencia en el Senado


del Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, para
explicar sus recientes medidas económicas y cualquiera puede
prever perfectamente qué va a pasar, precisamente porque don
Alberto está determinado a continuar con su actitud negacionista: la
de negar cualquier medida solidaria y en razón de cualquier
gobernante que verdaderamente quiera ayudar a sus conciudadanos.
Y observamos que esto es tónica bastante común a lo largo y lo
ancho del caudal de hechos que nos circundan y que damos en
llamar Historia; hechos que se vienen sucediendo desde bien atrás y
por todas partes en el planeta: el engaño al resto de seres humanos
por parte de las élites que más destrozan al planeta y a la
convivencia.

133
El imperialismo de hoy, sea occidental u oriental, es en este
sentido bastante semejante a los imperialismos del pasado; incluso
estamos acostumbrados a que se sucedan o incluso coexistan los
imperios; lo que sucede es que ahora se pisan más entre sí, porque
nuestro mundo senos ha hecho llamativamente más pequeño o
sencillamente porque como todos vamos comprobando estamos
fuertemente interconectados. Esta es la cosa: que hay partidos que
están dispuestos a apostar por los privilegios de los más ricos en un
mundo interconectado que se nos puede ir de las manos en
cualquier momento precisamente cuando erróneamente pensamos
que hemos de votar a los más ricos porque son la locomotora de
todo el tren. l Esto es a todas luces bastante inexacto. Sin el carbón
ni siquiera la locomotora puede circular y sin los fogoneros. “¡Mi
general: el hombre tiene un defecto: el hombre puede pensar!”:
recuerden los versos del inteligentísimo Bertolt Brecht.

A veces, por los tintes apocalípticos de que la Historia va


tiñéndose, algunos estamos tentados a pensar que está llegando la
hora de los pobres: de los carboneros y fogoneros de la locomotora;
que se acerca el momento en que los respetemos como se merecen,
aunque Liz y Alberto tienen mucha suerte: aún consiguen engañar a
los que siguen pensando que votarles es lo más conveniente y
entonces los más hipócritas, los más exclusivistas, incluso los más
verdugos y cainitas son aupados desde la mayor de las
inconsciencias. Se trata del “Síndrome de Estocolmo” que decimos
para significar que el esclavo es encandilado por la facha y el poder
del amo.

Ello es más horrible cuando se trata, no de individuos, de


personajes, sino de partidos de un lado y grandes masas del otro, de
forma que si falla un Feijóo o una Liz pues hay veinte mil individuos

134
para seguir atontando, alienando y hasta enajenando, a millones de
obnubilados, de la misma manera que Teodoro o Casado o Boris
Johnson hubieron de cederles sus puestos y la inconsciencia de los
votantes les sigue funcionando a los amos del dinero y las personas
más corruptas y descuidadas del planeta. Esta tarde Feijóo no estará
dispuesto a reconocer que es él quien torpedea los Tribunales de
Justicia por España, quien se empeña en recetas económicas
inadecuadas, quien de forma descarada defiende a unos cuantos y
desprecia sistemáticamente a millones y millones de españoles, en
un estilo que no está tan alejado del estilo de Trump, Biden, Zelenski
o Xi Jinping. El tema de Cuba no es por otra parte idéntico al tema
de Corea del Norte. Cuba está demasiado cercada por Estados
Unidos como para poder establecer esa comparación entre ella y la
Corea del Norte: no sabemos cuánto de responsabilidad
exactamente hay entre el Partido Comunista cubano y el Pentágono
en su situación que desde luego es por otra parte lamentable.

Volviendo a la comparecencia de Sánchez de esta tarde, no hay


demasiado problema en que este texto, desde ya, vaya
decolorándose y perdiendo esa rabiosa actualidad a que alude
directamente su título: todo se decolorará y para la marcha del
cosmos, como escribía Nietzsche en “Verdad y mentira en sentido
extramoral” -ese texto brillantísimo para lingüistas, filósofos y
sociólogos cuando menos- nada habrá ocurrido de relevante, más
claro que, entre seres humanos los hechos significan y nosotros
también colaboramos en su determinación, por lo que bueno será
que aprendamos a tener más cuidado todos.

A veces sí entiendo que la marcha de las cosas nos irá abriendo


los ojos a todos y dejaremos de ser imprudentes, descuidados,
engañadizos, vagos, viciosos impenitentes, mezquinos, burdos:

135
asnos, camellos. Y no: no estoy pensando en el Superhombre: yo en
muchas cosas no voy más allá de Schiller y ni siquiera tengo aún el
rencor de Guillermo Tell ni ojalá me haya de alcanzar nunca
semejante afección. Por lo demás, poco importa que el cielo y la
tierra pasen. ¡Sí: muchas veces uno se ve tentado a tener Fe!

136
40. Rabiosa actualidad. De nada nos sirve cerrarle los ojos.
(3).-

Hoy estamos a 7 de noviembre. Escucho a las cinco de la mañana


las noticias en Radio Nacional de España. Tengo a mi mano como
todos un arsenal de puntos informativos en diversos formatos
gracias a la Digitalización ya global: dos tercios de la humanidad
están conectados a la Digitalización, según la Unión Internacional
de Telecomunicaciones (U.I.T) organismo de las Naciones Unidas,
. He hecho la consulta en el buscador de Google sobre cuántas
personas quedan desconectadas del mundo digital y se me informa
casi al instante de que “un tercio de la población mundial”, según
cómputo del citado organismo en el pasado mes de septiembre. Las
noticias desglosadas en menos de cinco minutos son apabullantes
para cualquier escuchante y no difieren generalmente mucho de las
ofrecidas por los medios más competentes y menos a merced de
intereses espurios o demasiado partidistas: el Partido Popular
criticando al Gobierno por un problema serio de muertes en la
frontera de Melilla, cuando este partido es el que más margina a los
inmigrantes, criticando ahora a la Guardia Civil por su actuación en
los hechos, cosa que no está dispuesto a perdonarle al Partido
Popular -¡escucho!- el extremismo de derechas del señor Santiago
Abascal.

Continúa el Boletín de noticias de las cinco de la mañana


dándonos cuenta de la marcha del conflicto Ruso-ucraniano, que
tiene todas las trazas de desembocar en guerra mundial; y el tema
más peligroso según la propia Organización de Naciones Unidas,
impulsora desde 1994 de las C.O.P: “Conference Of the Parties”.
Estamos ahora mismo a comienzos de su veintisieteava reunión, esta en Egipto.
Acuden a ella 400000 personas, de unos cien países, con la ausencia

137
nada menos que de Rusia, China, la India, Brasil o Turquía por citar
algunos ejemplos. Que concurran los países menores hartos a veces
de ser los más paganos de la situación puede entenderse. Lo más
desconsolador e indignante es que somos muchísimos -ojalá nos
equivoquemos- los que pensamos que tampoco en esta ocasión se
llegará a acuerdos de suficiente calado que permitan detener la
mayor catástrofe a la que nos enfrentamos.

Creo que puede merecer la pena que me detenga un poco, ahora


que ando concluyendo estas páginas, en esta cuestión, a la que los
Filósofos y tantos otros intelectuales y científicos nos referimos con
la debida preocupación desde hace décadas y que sobrevuela en ellas
por doquier. Vuelvo al tono autobiográfico igualmente adoptado
con frecuencia en estos fragmentos, para referir que hace unos años
tuve oportunidad de viajar a Madrid a una reunión de músicos
adscritos al Programa de promoción de artistas de la Organización
Nacional de Ciegos de España. Carlos siempre tan preocupado en
estos temas desde sus quince años y constantemente bien
informado sobre ellos: no en vano cursó estudios de las llamadas
Ciencias Ambientales y posteriormente de Periodismo, con la
intención de dedicarse toda su vida a estos espeluznantes
problemas. Su valía es actualmente reconocida por muchas personas
del campo de las Ciencias y la Universidad. Eran los comienzos del
mes de diciembre de 2019. Faltaba una semana y pocos días para
que comenzara la 25 Conferencia del grupo de países. En aquella
ocasión prometían asistir 120 países con un total de 25000 personas
alojadas en los hoteles más prestigiosos y cercanos al evento. Fue
otra ocasión descorazonadora. En 2020 la convención internacional
no pudo celebrarse en Inglaterra. Glasgow fue otro fiasco. Eso sí:
los hoteles y los comerciantes en general de Madrid, Glasgow, ahora
en la turística ciudad de Sharm el Sheij, a orillas del Mar Rojo, deben

138
igualmente estar frotándose las manos. La única medida que parece
va a poder tomarse -y repito que ojalá me equivoque- es la de
otorgar alguna limosna a los países más afectados que mitigue algo
de la rigurosidad imparable de los fenómenos ligados al cambio del
clima originados por la acción humana.

Se ha advertido por parte de las voces más cualificadas de entre


los científicos de todo ámbito que la solución pasa por dejar a un
lado los combustibles fósiles. De nuevo una infraestructura que por
lo visto no conviene modificar demasiado a los poderes fácticos, a
las grandes corporaciones. Las familias más ricas del Planeta,
imposibilitan el éxito de estas conferencias. ¿Hay motivo para la
esperanza?, vuelvo a preguntar sabedor de cuán poco voy a ser leído.
Mi respuesta ha de ser afirmativa, aunque participo de la frustración
y la indignación de muchísimas personas, incómodas con tanta
estupidez humana. Todos podemos decir aquello de que “soy
humano y nada de lo humano me es ajeno”. Sin embargo, a fuer de
ser calificado de impertinente -no es la primera ni la última vez en
que así se me juzga-, he de repetir que no todos los seres humanos,
aunque ello quede más del lado del misterio que de lo defendible
racionalmente, nos movemos en el mismo sentido, y según los
mismos sentidos: Hitler y Gandhi son ambos seres humanos y sin
embargo sabemos que no han obrado igual, ni somos los hombres
precisamente clones los unos de los otros. Por supuesto que
responsables del cambio climático no lo somos todos por igual. Las
personas más poderosas y significativas tienen más en todo ello más
responsabilidad y son las que más pueden hacer para cambiar el
curso de las cosas. Por lo demás, a mayor conciencia más fácil será
elegir a nuestros representantes más cualificados, capaces de legislar
y conducirnos más adecuadamente.

139
Con todo, cada vez somos más los que sabemos que para detener
la catástrofe cada vez más almas habrán de concordar, de forma que
separarnos y unirnos también está intrínsecamente vehiculado por
el azar y la necesidad que aún nos mantienen en pie.

140
41. Relaciones, Estructuras y Desestructuraciones.- A la postre
todo casa.-

No puede negarse que el Estructuralismo, nacido de la


observación y del trabajo con el Lenguaje y las Lenguas particulares,
fue un abordaje que pronto fue copiado de los lingüistas por los
científicos del ámbito de la investigación social y humana, pero
incluso también en seguida por el resto de científicos y matemáticos.
Y por supuesto podría decirse que la Filosofía también participó del
éxito de dicho abordaje, si no es que a su manera ella misma lo
procuró desde Husserl y aun antes. E incluso posteriormente los
fenomenólogos existenciales, más conocidos como
“existencialistas”, nos hablan a cada paso de la importancia, no sólo
del fondo y de la figura para que se dé la magia del Sentido, sino
directamente de las relaciones entre elementos para que tal se
produzca. El Estructuralismo nos ha hecho comprender
muchísimas cosas: el funcionamiento de las relaciones de elementos
en las estructuras tribales, y en general admitimos que la posición de
los elementos en una estructura les hace a cada uno de ellos valer lo
que vale. Los seres humanos nos relacionamos, integramos
estructuraciones variadísimas, planos diversos con sus diversas
inclinaciones e intersecciones: hablamos, actuamos y nos movemos
entre elementos estructurados de todo orden: palabras, otros seres
humanos, con instituciones y cantidad de entes u objetos varios a su
vez estructurados y que forman parte igualmente de esas múltiples
estructuraciones.

Por lo demás sabemos que las desestructuraciones tienen su


riesgo. Así, una familia que se desestructura los tiene. En primer
lugar sufre. Sabemos igualmente cómo los grupos sociales que se
desestructuran sufren. Lo suyo es pues que intentemos que la

141
desestructuración no nos sobrevenga de forma abrumadora.
Sabemos pues que hemos de salvaguardar nuestro puesto entre
nosotros mismos, entre los objetos y respecto de los elementos que
estructuran nuestro medio, que hacen del planeta una casa
acogedora o pueden hacer de él un lugar inhóspito, de la misma
forma que si nuestras relaciones humanas degeneran pues nos
advendrá un sufrimiento desmedido y difícilmente soportable.

La tolerancia evidentemente que es un remedio contra la


desestructuración y los estados de cosas que les acompañan. Lo
sabemos y sin embargo se vota a opciones políticas basadas en la
intolerancia y la exclusión, en la falsedad y la reverencia a la avaricia
y al orgullo de los supuestos “linajes privilegiados”. Tomar
conciencia, algo tan propiamente humano, conlleva ser tolerantes y
no ser cínicos. Exige votar como se debe votar: a opciones y
representantes que defiendan, desde la paz, la solidaridad y el
respeto al medio ambiente.

Todo está relacionado, todo globalizado. Hemos llegado en


nuestro devenir a un momento en que incluso nos es dado
digitalizar, trabajar con la precisión y el rigor del cálculo lógico-
matemático; hemos llegado a vehicular máquinas que procesan
cantidad de información estructurada en paquetes, estructuras, de
ceros y unos que nos ayudan en nuestro desenvolvimiento como la
Humanidad que hoy somos. Pero la conciencia y el espíritu siguen
siendo lo prioritario y la Digitalización debe estar a su servicio y no
al revés, pues todo tiene su sitio correcto en el Cosmos, su prioridad
y su lugar. Ni la conciencia ni lo espiritual pesan, ni son convertibles
a ceros y unos: las máquinas no tienen conciencia: la tenemos
nosotros. Desestructurar no nos beneficia. Sí la comprensión y la
permisividad, que para nada hemos de confundir con el “todo vale”.

142
42. Ricos y Pobres, Pobres y Ricos. Las Sagradas Escrituras
no exageran tanto.-

Es muy conveniente que volvamos a tener bien presente esta


distinción y en principio desde la mayor asepsia posible y criterios
científicos: los que nos prestan las Ciencias: las Sociales e incluso la
Economía, desde el tiempo de Smith en adelante. Tiempo tenemos
después en profundizar desde la reflexión filosófica, que es la que
aquí intentamos poner en práctica: una reflexión que ha de estar en
contacto con todos los discursos y todas las prácticas discursivas.

Esta es una diferenciación más apropiada que otras, porque claro


que es la causa de muchos de los males que nos aquejan, en un
momento en que las cifras nos cantan que no sólo se está
manteniendo sino que está ahondándose en la dirección de menos
personas ricas más ricas y más personas pobres más pobres. De
forma que actualmente nos vamos alejando de las promesas propias
del Siglo XVIII, que efectuaba la Burguesía mediante sus
teorizaciones liberales.

Claro que la lectura de Marx de este problema estaba muy bien


enfocada, al considerar la escisión de la sociedad en clases
dominantes y explotadas. Y claro que muchas de sus claves, con su
metodología de “la Sospecha”, como señalan Ricoeur y Foucault -y
con ellos ya muchos otros-, es una metodología fructífera. Es
incluso este un problema que ya resalta cualquier persona en su sano
juicio. Dostoievski pone de manifiesto esta escisión en boca de uno
de sus llamativos personajes: el Stárets Zósima de “Los hermanos
Karamazov”. Este texto nos muestra al inmenso literato y filósofo
que es Dostoievski, capaz de admirar y respetar a la Iglesia Ortodoxa
como pocos y de ponerse en la piel de cualquier conciencia, hasta el

143
punto de poderlas fabular sin faltar a la verdad. Esto es lo que le
otorga tanta grandeza a los realismos sociales en la literatura, en
Dostoievski o el que rezuma en las brillantes obras de nuestro
Galdós, Balzac, Flaubert o Zola.

He señalado en muchos lugares cómo es preferible para la


humanidad -y en estos momentos especialmente-, la posición de un
marxista cristiano a la de un individualista fariseo, haciendo ver que
no hay contradicción en ser marxistas y cristianos, así como en ser
agnósticos, solidarios y cristianos. En la segunda parte de
“Pensamientos” me detuve bastante en hacer constar que en efecto
no hay contradicción en ello. La Filosofía es un discurso que se
apoya, como las ciencias a que dio lugar, en la ausencia de
contradicciones, por lo que yo, si me tengo por filósofo no he de
contradecirme; y así lo pienso: que no me contradigo al hacer estas
afirmaciones.

Lo cierto es que incluso evangélicamente se puede reconocer la


problemática que está generando esta profundización en las
desigualdades entre los más agraciados y los menos agraciados en
recursos económicos. La concienciación que hemos de exigirnos
en todo momento pasa por reconocer que la desigualdad económica
genera desigualdad social y en consecuencia malestar social. La
mayoría de adinerados intenta, literalmente, engañar: falsear,
distorsionar, probablemente por estar convencido de que no hay
más vida que esta. Su falsedad es multidireccional y hasta el punto
de hacerle insolvente y carecer de buena fe. En el mejor de los casos
se hace “novacentista”: confía en que la Tecnología y sus milagros
nos salvarán. Esto es posible, pero a condición de que desaparezca
la tendencia a la desigualdad; a condición de que tengamos buena fe
y queramos ser conscientes.

144
Lo peor para la humanidad es que el pobre no tenga conciencia
de todo esto y se dedique a encumbrar a los ricos, haciendo
innecesario el uso del látigo por parte de estos. La digitalización
asentada en la desigualdad, sirve a los intereses de los ricosy olvida
totalmente su obligación de beneficiar a todos los hombres. En una
palabra: alienando a los seres humanos la Tecnología no conduce al
verdadero progreso que cabe esperar de un mundo coherente: el
moral y espiritual. Amor e inteligencia nos salvan: avaricia y
egoísmos nos sepultan en la mayor de las miserias ya de forma
colectiva.

145
43. Sigue teniendo sentido ser filósofos.-

¡Y tanto que sí! Esta proposición tiene muchas pertinentes


enunciaciones: necesitamos de la reflexión filosófica, de personas
dedicadas profesionalmente a ella en nuestras universidades y en
nuestros colegios, en los niveles de primera y Segunda enseñanza
sobre todo y trabajando en transversalidad con el resto de científicos
y humanistas. Esta manera de discurrir cuyo comienzo histórico
ciframos en el siglo VII-VI antes de Cristo y que no nos ha
abandonado desde entonces, constituye una de las discursividades
más prolongadas en el tiempo, con más veteranía que las Ciencias
particulares a que ella dio lugar y sólo ganada en veteranía por los
discursos no reflexivos, aunque desde que el ser humano se distancia
de sus predecesores en la cadena evolutiva hubo destellos racionales
por doquier, en todos sus discurrires y quehaceres.

Un discurso, el filosófico, que obviamente ha cambiado en


Occidente de faz, ha tomado cantidad de diversos vericuetos, en
tanto que en el lado oriental del globo racionalidad y discursos de
tipo mítico han estado entremezclados de forma más íntima y se
perpetuaban hasta que Oriente y Occidente estrechan nuevamente
relaciones, en tanto que el lado occidental parece más expansivo, en
cierto modo más inquieto, más activo. Sin embargo la cientificidad
que ha procurado a Occidente su discurrir desde los pensadores de
la Milesia y otras colonias griegas de aquel momento, se ha esparcido
por ambos hemisferios, así como la actividad técnica resultante, de
forma que hoy comprobamos aún con cierta extrañeza cómo las
fábricas más importantes relacionadas con la digitalización operan
en el lado oriental, también como consecuencia de una mano de
obra en ese lado bastante más barata.

146
Sin embargo todos vamos siendo conscientes de que a pesar de la
cientificación y la tecnologización del mundo andamos todos en alto
riesgo: ni las ciencias ni el desarrollo tecnológico subsecuente han
logrado darle a la Humanidad el sosiego y el bienestar que merece,
salvo a contados sectores e incluso su supervivencia está en
cuestión. Es ahí donde la Filosofía no sólo tiene sentido, sino que
resulta útil y necesaria. Cómo esto es posible cuando muchos
sabemos que los mismos filósofos desde comienzos del siglo XX
claudicaban -y venían incluso claudicando con anterioridad-, sobre
todo acerca de su quehacer principal que era el propio del discurso
metafísico. Pues es posible por razones múltiples: porque la
Filosofía no se restringe al discurso metafísico; y porque la Filosofía
no es un discurso homogéneo sino histórico, que se amolda y al
tiempo delinea; proyecta, analiza situaciones y señala sendas. Y
porque tampoco es un mero discurso pensado sin más como
“autoayuda” para soportar las contradicciones y heridas abiertas por
el Neoliberalismo; porque es más que todo eso: es conciencia y
consciencia meticulosas, discurso crítico y dador de valores y en
forma precisa. No es discurso meramente literario o poético; no es
matemática pero sí lógica y supervisión del resto de campos del
saber: supone la expresión más alta de la cualidad y especificidad
racional de los seres humanos. Se sitúa de árbitro entre el excesivo
pesimismo propio de los que hablan del Antropoceno como la era
más perniciosa para la Tierra y los que hablan del Novaceno como
la época más dorada para la humanidad.

He intentado, hasta donde me fue posible, dar unas pinceladas


sobre la Filosofía posible hoy día, en “mis “Pensamientos a alturas
de 2020”. Pero obviamente que no llego a ser tan ingenuo como
para pensar que lo allí señalado inaugura un nuevo sistema filosófico
más y menos una corriente filosófica o el comienzo de ningún

147
movimiento en el terreno del pensamiento, pero al tiempo sí estoy
seguro de que la Humanidad necesita de la Filosofía y de que la
Filosofía puede y debe contribuir a salvarla: debe de contribuir a
salvarnos y nunca a lo contrario. Lo de menos es si la discusión
filosófica va a pasar exactamente por mis presupuestos. Lo
importante es que es cierto que necesitamos valores y no
precisamente del tipo de los materiales tal y como los ha previsto y
diseñado el Neoliberalismo y antes la Economía Política, ese
discurso del valor construido por la Burguesía en la segunda mitad
del siglo XVIII. En la segunda parte de mi pequeño texto es cierto
que he intentado desplegar una serie de reflexiones que pivotaban
sobre propuestas interesantes que ojalá ayuden a entender algunas
cosas, de las que nos rodean y que nos van pasando a todos. En este
parágrafo me es imposible sintetizar todo lo allí aportado. Si tuviera
fuerzas intentaría seguir desde luego en esa dirección,
profundizando más en todo ello pero hemos de reconocer el límite
de nuestras propias fuerzas por una parte y además sé que he de
moverme en más de una dirección -también atendiendo a mis
obligaciones gustosas para con la música por ejemplo-. Ser hoy
filósofo, y en cierto modo desde el siglo VII antes de Cristo, no
significa limitarse a construir discursos más allá del terreno de la
Física; de hecho, muchos de los grandes pensadores incurrían en
otras áreas del saber particulares con gran éxito. Pero es que además
hoy día el compromiso filosófico nos invita a la acción social en
menor o mayor escala, según las posibilidad de cada cual.
Igualmente soy consciente de la limitación que supone el apenas ser
leído y hasta entendido. Pero para nada he dicho que el mundo
necesite de mí.

Lo que comencé afirmando -y lo sigo haciendo- es que sigue


teniendo sentido ser filósofos y de que este aserto tiene muchas

148
pertinentes enunciaciones y todas ellas deben ser consideradas
intentando no contradecirnos. Las reconciliaciones una idea clave
en la Dialéctica alemana, hegeliana y marxista, y también una pieza
clave en el discurso de las Religiones Naturales e incluso por
supuesto en las Reveladas. Sin ir más lejos, ayer escuché citar en
Radio Clásica de Radio nacional de España al Catedrático de Ética
de la Universidad de Comillas Miguel García-Baró López. Sabemos
que es una Universidad que pertenece a la Orden de los Jesuitas,
pero lo que ya conozco de su discurso no me ha desagradado. Su
discurso insiste constantemente en el Valor de la Verdad para la
Humanidad. En esto estoy completamente de acuerdo; d, en la
misma forma en que me siento cercano al Pensamiento Oriental en
general y reconozco aspectos interesantísimos de la Verdad en
multitud de discursos: basta con que sean bien intencionados y
busquen el bien de todos. Siendo así respetarán además nuestra casa
más inmediata que es la Tierra y estarán de acuerdo en admirar la
gran casa que cada vez se nos hace más patente. tan pequeños somos
al lado de “Lo-Que-Hay.

149
44. Sobre el “Laboratorio de la pandemia” como espacio
interesante y pertinente.-

Ya me referí, en “Pensamientos a alturas de 2020”, a este espacio


abierto en Internet gracias a los esfuerzos de don Antonio Campillo
Meseguer -querido y admirado profesor y amigo- y otras personas
de la Sociedad Iberoamericana de Filosofía de la que fue
cofundador. Se trata de un espacio de reflexión y debate en el que
participan personalidades de diversos campos científicos y del
ámbito de la propia Filosofía, espacio en que ella cumple un papel
decisivo adaptándose a las nuevas técnicas de difusión del saber y
procurando ser un discurso crítico y esclarecedor a la vez. La
Filosofía cobra su sentido siempre presente de buscar coherencia
teórico-práctica. El pensador, desde Grecia, es bastante menos
pasivo que el literato, aunque Marx afirmara en su momento que
bastaba de limitarnos a “interpretar el mundo” y nos advirtiera de
que es preciso transformarlo. Este espacio de trabajo, reflexión y
debate, alojado en la WEB de la citada Sociedad Iberoamericana de
Filosofía, recibe su nombre del momento en que fue habilitado: el
de la Pandemia del Covid-2, ya global en marzo de 2020. Abrió sus
puertas en ese mes de Junio reaccionando con rapidez ante
escenario tan desolador, emitiendo algunos interesantes trabajos de
entrada y proponiendo un tema de debate mensual. Aceptaba y
sigue aceptando colaboraciones que no sobrepasen las ochocientas
palabras.

Desde luego que la reflexión filosófica, sin perder su rigor, está


llamada a salir de la Academia para hacer de este mundo el lugar que
a la Humanidad le corresponde y hacer de la Humanidad también la
especie que a este planeta y aun a este Universo le corresponden. El
discurso filosófico debe adoptar todas las formas necesarias para

150
conseguir este fin, sin desechar la posibilidad de citarnos en las
calles, de capitanear incluso la práctica discursiva propia del llamado
“activismo social”, según he manifestado en tantas ocasiones en
Facebook y en las ocasiones en que me ha sido dado poder publicar
en papel o en que he sido entrevistado, o en el Blog de
www.pedroegio.com. Yo mismo envié alguna comunicación al
Laboratorio, que, en mi opinión, ya no merece ser llamado “de la
pandemia” porque se ha hecho bien en tener más amplitud de miras:
hoy día es un espacio que se dedica a muchos otros problemas
importantes de la Humanidad en este momento, como son El
Cambio climático, las desigualdades sociales, las migraciones, las
ciudades actuales o la violencia social de todo tipo y las exclusiones
propias de los discursos populistas y negacionistas, todos ellos
estrecha y estructuralmente entrelazados.

Este tipo de prácticas, a modo de “Laboratorios” y muchas otras,


nos son muy necesarias para recordarle constantemente al Sistema
que el hombre es un animal racional. Recordarnos que no hemos de
comportarnos como bestias: somos seres responsables y
misteriosamente libres, por encima de sus determinaciones
genéticas. Es así: tenemos en la “cultura” al tiempo la determinación
y la indeterminación necesarias para desechar de nuestra Historia el
sinsentido y la imbecilidad de destruirnos.

151
45.- Sobre “José y sus hermanos”: la novela de Thomas Mann,
cabe decir que es una maravillosa explicación de los últimos
capítulos del Génesis.-

Como tantas cosas que advienen por casualidad, me ha vuelto a


suceder con “José y sus hermanos”, la monumental novela de
Thomas Mann, compendio de cuatro novelas que suman un total
de 1153 páginas en la traducción castellana en la traducción ofrecida
por la Editorial Guadarrama: la versión que mejor puedo manejar
en estos momentos.

En esta obra capital el gran genio alemán recrea en ella las


brillantes andanzas de José, hijo de Jacob entre otros once. Hazañas
conocidas por todos, especialmente por Judíos, Musulmanes o
cristianos medianamente bien informados. Mann es capaz de
ofrecernos esta abrumadora cantidad de páginas a partir de un relato
que ocupa una cuarta parte del primero de los libros sagrados: el
Génesis. El relato está explícito en sus capítulos 37 y del 39 al 50 y
último. Pero en Mann, ¡qué de constantes ocurrencias tan sabrosas,
desde el total respeto al texto sagrado, pero también a cualquier
lector, sabedor el autor por lo demás de que un mindundis no está
dispuesto a emprender semejante lectura. Hizo muy bien en
dedicarle a José muchísima más extensión que a cualquiera de sus
muchos otros de sus conocidos personajes hasta gracias a la gran
pantalla; de dedicarle tal profusión de detalles que nos muestra a las
claras lo que más le interesa comunicarnos. Para mí tengo que es la
cuestión de la Reconciliación lo que le atrae del relato sagrado: la
reconciliación entre hermanos; la posibilidad de la reconciliación
entre todos los hombres.

152
El Filosofía la palabra “Reconciliación” se ha cargado de un gran
sentido gracias a la construcción Dialéctica de Hegel, como
momento que supera a sus dos precedentes: el de la Simplicidad y
la Escisión. La Reconciliación es la Síntesis en la jerga de Marx,
como momento que igualmente supera y concilia a la Tesis y la
Antítesis: una reafirmación por encima de la afirmación y la
negación. Mann reconoce la importancia de lo social, de la
reconciliación, de la síntesis, alejándose de las posiciones de Fichte
o Stirner y de la deriva neoliberal que recorre todo el siglo XX y
llega hasta nosotros sumiéndonos con demasiada frecuencia en
tanto dolor.

¡Y qué de ocurrencias en este texto, siempre desde su realismo y


su altura de miras!!¡cómo puede nadie dudar de su altura moral e
intelectual! Entrar en los detalles de esta monumental obra es
afearla; toda ella es, en sus cuatro momentos -las cuatro novelitas
que la integran- un compendio de maestría y hasta de sabiduría: la
sabiduría es más que el amarla; en este sentido una obra literaria
tiene aún más peso que una obra filosófica: cuando es capaz de
destilar más sabiduría que amor a la sabiduría. Son obras que
vuelven a ensancharnos el espíritu, que nos animan a seguir a pesar
de tantas dificultades en el camino. Sólo el neopositivismo hipócrita
puede venirnos con el cuento de que la Biblia es toda ella lenguaje
mítico detestable y con que sobran el Arte y el Humanismo.

He de añadir a todo esto una cuestión que me parece muy


interesante también poner aquí de manifiesto; y es el hecho de que
Mann me ha vuelto a hacer reflexionar sobre la datación lo más
correcta posible de los acontecimientos narrados por el texto
bíblico, como, por ejemplo, el nacimiento de Moisés o las famosas
Diez Plagas. Moisés parece ser el responsable principal de los cinco

153
primeros libros bíblicos que además constituyen la Torá
propiamente dicha. Los acontecimientos afrontados por los doce
hermanos, hijos de Jacob y generadores de las doce tribus israelitas,
tienen lugar en torno al gran Akenatón; en tanto que el nacimiento
de Moisés, que habría llegado al conocimiento del alfabeto antes que
el mismo Hesíodo, produjo en el reinado de Ramsés II. La hija de
este es -se nos dice- quien lo salva del morir ahogado en las aguas
del Nilo cuando aún era un bebé, arrojado a él por su verdadera
madre. las diez plagas que posibilitan el éxodo hacia la Tierra
Prometida se dan en el reinado de este famosísimo Faraón, que muy
a su pesar permite la salida de los israelitas de sus dominios, ante los
prodigios de Moisés. De cómo tras la Segunda Guerra Mundial los
israelitas vuelven a sus territorios es algo que también llegó a
conocer nuestro novelitsta por cierto, pero no es ahora
preocupación mía, pues me interesa más señalar más cosas respecto
de la más acertada datación de todos estos acontecimientos.

En este orden de cosas hoy podemos afirmar con bastante rigor


que los acontecimientos referidos a partir del Capítulo 38 del
Génesis y hasta el último de ellos se sitúan históricamente en torno
al reinado del faraón Akenaton, 1335-1332; conocido también como
Amenotep IV, asimismo personaje central en la obra de Mika Baltari
“Sinoé el egipcio”. En tanto que los referidos en el Éxodo se sitúan
en torno al reinado de Ramsés II, 1279-1213 A.D.C. Wikipedia me
ha ayudado a cotejar estas incursiones en la historiografía bíblica.
En el Artículo sobre Moisés puede leerse que hay una inexactitud
manifiesta en el libro de los “Reyes, 6,1”, donde se nos dice que
Salomón comenzó a construir el Templo en el cuarto año de su
reinado, 480 años después de que los hijos de Israel salieran de
Egipto. Se estima que el cuarto año del reinado de Salomón fue
hacia el año 966 a.C. A partir de ello la fecha del Éxodo podría haber

154
sido 1446 a.C., gobernando Tutmosis III. Pero la misma Wikipedia
aduce las razones que se dan para no admitir en modo alguno esta
datación del libro de los Reyes.

La grandiosa tetralogía de Thomas Mann, el propio Génesis, los


73 libros admitidos por la inmensa mayoría de cristianos, los ideales
de la Ilustración ,… Europa cuando escoge el fragmento de la
Novena Sinfonía de Beethoven, nuestra misma inteligencia y
cordura apuntan sin duda en la dirección de la confraternización, de
la reconciliación entre todos los hombres, capaces de entenderse
como hermanos.

155
46. Sobre la estultofilia del momento presente cabe decir que
Sólo un tonto puede ponerla en duda.docx

Es bueno ayudarnos de nuevas palabras para precisar más


determinadas ideas que andan demasiado dispersas sin una etiqueta
que las aúne. Últimamente han surgido dos muy cercanas a mi
entorno: “Aporofobia” y “Estultofilia”. La primera se debe a la
ocurrencia de Adela Cortina, Filósofa. Su término entra con pleno
derecho a formar parte de las reflexiones de la Ética. La segunda es
acuñada por Lola López Mondéjar, Psicoanalista; y creo que merece
igualmente ser tenida en cuenta en su precisa semántica, y usada
pragmáticamente y prácticamente. Me parece también una palabra
compuesta todo terreno.

Propiamente ¡nos estamos haciendo imbéciles! Y además, parece


que nos encanta. Se está produciendo algo que muchísimos sí
hacemos constar en nuestras conversaciones: es como si la
alfabetización digital diera la razón al Sócrates del Fedro y su
narración del Mito del rey Thamus, que desconfía del arte de la
escritura que le propone el dios Theuth. ¡Las cosas del divino Platón!
Irene Vallejo ha desplegado muchísimas reflexiones valiosas en su
maravilloso trabajo “El infinito en un junco”; y también a este
respecto, Al aludir igualmente a que esta reciente “alfabetización”
colectiva, la digital, en efecto nos aboba increíblemente, cuando
dejamos a las máquinas el recuerdo de todo tipo de datos. Una
alfabetización menos decisiva que la producida gracias a los fenicios,
que fue aprovechada -añado yo- por el pueblo judío antes que la
misma Grecia. Cierto que Grecia, y gracias a la escritura en
grandísima parte, a pesar de Sócrates y gracias a él a un tiempo, nos
redimió sobradamente del analfabetismo, en que ahora volvemos a
caer de forma tan estrepitosa.

156
Las máquinas nos levantan y al tiempo nos hunden en la miseria
y nos hacen indebidamente felices amando lo que entiendo no
debemos amar.

157
47. Sobre la fraternidad hemos de decir que es un Valor
Supremo.-

Sobre la Fraternidad como ideal constante en el pensamiento de


los animales racionales que somos hemos de comenzar por decir
que ya está implícita en el pensamiento mítico que constituimos
antes del propiamente filosófico que inició Grecia. Lo estaba en
forma explícita en el Génesis y el la misma relación entre Caín y
Abel que allá se nos narra. Por cierto que casi siempre nombramos,
al citar a la pareja de hermanos, antes al fratricida que al asesinado.
Está menos presente en los primeros “Physikoi”, pero pronto los
continuadores de Sócrates sitúan al género humano como un
colectivo homogéneo fácilmente subsumible en una idea: la de
“hombre” o un concepto, más allá del tiempo y que al tiempo se da
en todos las mujeres y hombres singulares. Con todo, en Aristóteles
la felicidad es a la postre difícil de conseguir y en su grado sumo algo
que atañe al individuo como aspiración, pero que sólo los dioses son
capaces de experimentar en acto, como actos puros que son: las
formas puras presentes en las esferas celestes de los planetas,
aunque también el Sistema Físico y Metafísico de Aristóteles tiene
su Incompletud, como todo sistema que seamos capaces de
construir. Igualmente los estoicos, los epicúreos y los cínicos
conciben a la felicidad como una aspiración particular. La Edad
Media vuelve a incidir, mítica y racionalmente en la idea de
fraternidad y el tema llega a la Ilustración y el romanticismo alemán;
se plantea en las logias masónicas y, en Schiller y sigue presente en
los socialismos utópicos y en el socialismo y el comunismo marxista,
que pretende superar las disputas entre clases y la relación amo y
esclavo. Y es que, como enseñaba Aristóteles, todos las mujeres y
hombres aspiramos a la felicidad. Y sin embargo ahora nos damos
de bruces con esta calificada en más de un momento como la

158
Tercera de las guerras mundiales. No cabe mucho espacio para estar
lo que se dice muy felices precisamente.

Obvio que la mayoría de personas preferimos entender así las


cosas: necesitamos un padre común, ante el cual todos somos
hermanos; y entonces viene también a nuestra cabeza todo cuanto
Freud escribiera -que fue muchísimo- acerca del “padre de la horda
primitiva” y tantas consideraciones de la Antropología social
coetáneas a él. Y sin embargo hay un grupo de personas que son
especialmente excluyentes, extremistas, que se inclinan a pensar que
la evolución exige el fratricidio. Dostoievski maneja perfectamente
el tema de la culpa colectiva en su inmortal última novela: “Los
hermanos Karamazov”. En ella nos invita a la reconciliación,
proponiéndonos, por boca de Alekséi Fiódorovich Karamazov, la
bondad de José, el hijo de Jacob y su modelo de hombre bueno con
sus once hermanos, quienes lo dejaron en manos de desconocidos
que lo deportaron a Egipto. Thomas Mann dedica cuatro novelas al
mismo asunto, pormenorizando hasta la saciedad esta historia
bíblica que a todos nos encandila. La fraternidad humana es para
nosotros un valor insoslayable,, del que somos aún más conscientes
gracias al Cristianismo. Nuestro veloz tiempo condena a cualquier
reflexión a la rigurosidad del rápido suceder de acontecimientos.
Pero en todo caso la filosofía debe señalar la necesidad imperiosa
de sentirnos hermanos y de entendernos como hermanos, como
condición misma de nuestra estabilidad.

159
48.- Sobre mi libro “Pensamientos a alturas de 2020”, ¡no voy
a ser yo quien diga que es un mal texto!-

Es mucho lo que diría y no podré decir en un par de páginas sobre


él, aunque está cercano a este 2022 que nos sigue preocupando, por
lo que mi reflexión acá tampoco se distancia mucho de la que por
allí intenté plasmar. Sin embargo he de decir varias cosas un año
más tarde. Digo un año y no dos, como se entenderá con la
consideración de su subtítulo: “abril de 2020 / noviembre de 2021”
reza dicho subtítulo. En menos de un año el panorama internacional
se ha determinado de una forma que en modo alguno fui capaz de
vislumbrar, si bien otras cuestiones importantísimas -las referidas a
los problemas económicos, de salud pública, de la globalización, del
clima, del agotamiento del capitalismo a ultranza, del gusto por los
bulos y el excesivo gusto por la realidad virtual- sí están abordadas
en una medida que sigo considerando ponderada y justa.

Es cierto: no fui capaz de prever el conflicto Ruso-ucraniano, que


ya estaba en ciernes desde 2014, pero que salta a primer plano con
la virulencia que ahora seguimos comprobando, el 24 de febrero de
este año. Precisamente lo que sí he podido hacer allá es abogar por
todos los valores que estimo hemos deponer en juego si la
humanidad quiere salvarse de un colapso que parece irremisible.
Presumía de intentar ofrecer un modo de hacer Filosofía, con
mayúsculas, un modo de recuperar un cierto quehacer metafísico a
la altura delos tiempos, en base al cual ofrecía determinadas
consideraciones en la primera parte del texto y que luego explicitaba
con toda la minuciosidad de que fui capaz en la segunda: En el
preámbulo señalaba también cuestiones personales que justificaban
-y siguen justificando plenamente- la obra y que muestran que mi

160
preocupación filosófica viene de muy atrás, a pesar de tantos
avatares de mi existencia.

Es cierto pues que las determinaciones subsecuentes de la política


internacional, la economía, la Historia -por abreviar- durante menos
de un año, han conducido a la secesión en dos bloques de nuestro
mundo humano nuevamente: un globo humano escindido en dos
mitades o incluso tres cachos; y de ser tres aún la novela de Artur
Blake, ”1984”, se convierte en una obra aún más profética si cabe.
“Un mundo feliz” aportaría igualmente muchos elementos en esa
misma dirección. Ambas distopías en cierta medida describen
realidades parecidas a la Realidad que nos toca padecer, más o
menos desde 2007, por poner una fecha orientativa, porque la cosa
naturalmente viene de bastante más atrás. Hemos llegado a
experimentar -y lo seguimos experimentando- que salir de nuestras
casas es casi situarnos en el espacio selvático, en ese “espacio-otro”
de la novela de Huxley, donde no cabe la felicidad, que sólo
encontramos en nuestros edificios y nuestras viviendas asistidas por
la Domótica.

La humanidad se desangra, sin haber alcanzado sus ideales de


confraternización, de igualdad, justicia social y libertad para todos.
Observamos en lugar del gusto por intentar cumplir con estos
valores el desprecio a la Justicia Social por parte de casi la mitad de
seres humanos a la hora de elegir a nuestros representantes en los
procesos electorales más o menos democratizados y una realización
caricaturesca del ideal de la Libertad. En el ámbito más exigente, el
filosófico, la palabra nos remite a un lindo e intrincado problema”,
a la par que fascinante del que por allá intenté dejar constancia. Creo
que “Pensamientos”, sin haber podido prever la mayor dosis de
sufrimiento que está suponiendo la Guerra o el recrudecimiento del

161
problema del clima, tiene muchísimas virtualidades: sigue
conservando pistas muy convenientes para intentar salir de este
tremendo laberinto en que la Humanidad se encuentra perdida y
encajonada, asfixiada y perpleja, mientras muchos viven en el delirio
de pensar que estamos mejor que nunca. Naturalmente que los que
piensan así son los que más dinero han sido capaces de acumular.
Pocos niegan que el número de pobres aumenta, y su pobreza,
disminuyendo el número de ricos aunque sus riquezas aumenten. A
la sospecha de mi hijo, con quince años, de que la Humanidad se
enfrentaría a gran problema del Cambio climático sigue sumándose
mi sufrimiento de finales de los años 80 por el aumento de la
militarización y la profusión de armas nucleares. Cayó el muro de
Berlín en marzo del 89. Ambos bloques pudieron haberse dado la
mano. La actitud de Gorbachov fue la mejor, pero la actitud del
neoliberalismo y del mundo anglosajón e igualmente la de Europa y
muchos otros países de forma más o menos tácita ha perjudicado el
entendimiento entre todos los pueblos; ese entendimiento que
todos estamos realmente deseando. Todos los vicios, todos los
comportamientos más abstrusos de los más adinerados, la
inconsciencia y también el pecado de todos muy probablemente,
nos hacen hoy seguir sufriendo de la forma en que nos está tocando
sufrir.

Me gustaría escribir cosas más divertidas. De hecho también las


escribo. He publicado un librito de cocina, uno con quince relatos,
otro con ciento veinte microrrelatos: cosas más divertidas, Pero por
acá esto es lo que me toca escribir y escrito queda, estando ya
próximo a entregar todo este trabajito a la Imprenta de don Diego
Marín de Murcia. ¿Para qué llamar a otra puerta visto cómo andan
las cosas y la poca atención que se me concede? Por lo demás, uno
va cumpliendo años y es cierto que no he llevado ni llevo una vida

162
de entre las más fáciles: ¡vaya, que ya no está uno para muchos
trotes! Pero ahí seguimos, como se suele decir: ¡mientras el cuerpo
aguante!

163
49. Virtud, Vicio y nada de relativismo absoluto.-

Esta pregunta cobra su sentido primordial en el terreno de la


reflexión propia del discurso de la ética: un discurso plenamente
filosófico. Comienza a entenderlo así ya Aristóteles, referente sin
duda constante de la tradición occidental, desde cuatro siglos antes
al nacimiento dejesús de Nazareth o Cristo, en la terminología
mítica propia de este lado del globo, aunque las nociones acerca de
“la virtud” o “el vicio” están presentes en todos los discursos y
prácticas anteriores a la reflexión filosófica de este lado del Globo.

En efecto, Aristóteles se preocupa directamente de esas dos


posibilidades en el obrar humano. De sus tres conjuntos de rollos
de papiro o libros dedicados a la reflexión propia de la Ética
propiamente dicha, de los cuales nos convencen más a los filósofos
los recogidos bajo el título de Ética a Nicómaco, por estarle
dedicados a su hijo; sea este legítimo o adoptado para el caso es lo
de menos. A un hijo se le dedica lo mejor que tenemos. Un hijo nos
prolonga en este mundo; se hace merecedor de todo nuestro
cuidado. Así procedió el gran pensador, intentando ser el excelente
guía, educador, que fue, pero era consciente de que al tiempo, con
su discurso ético, guiaba a cualquier ser humano, cualquier “Animal
poseedor de alma racional, además de sensible y vegetativa. No en
vano fue maestro de Alejandro Magno y de los intelectuales que a
su muerte se agruparon en la “Stoa” y “El Jardín”, los que pronto
fueron conocidos como los Estoicos y Epicúreos.

A Aristóteles, como ha de saberse, debemos su insistencia en que


la repetición de actos buenos genera la “Areté” y la de los malos el
vicio. La virtud nos instala en el terreno del bien, en el camino de la
Felicidad. El vicio nos aleja del bien y de ella. En su consideración

164
la virtud reside en la moderación, entre dos desviaciones, por exceso
y por defecto en nuestros actos, en nuestras determinaciones. Es
Aristóteles pues, alguien ya claramente distanciado del rigor del mito
y del discurrir trágico donde lo que prima es el destino en las
acciones humanas. Se presenta a Occidente y al mundo entero como
el pensador del mundo antiguo más moderno, defensor de la
Democracia, por encima de su celebérrimo maestro platón, al que
por supuesto Occidente también tanto le debe. Hoy esta deuda con
Platón y Aristóteles es mundial: habitamos un planeta plenamente
globalizado, a pesar de que andemos últimamente tan a La zaga
Oriente y Occidente.

No podremos resistirnos a la misteriosa concordancia de las cosas,


que se basa más en la moderación y la virtud. En efecto, los
extremos resultan nocivos. El Universo está plagado de esfereidad
y no de extremos ni esquinas.

En cuanto a “virtudes” Occidente se acostumbró a dividirlas en


Cardinales y Teologales: las propias del mundo Pagano, “Antiguo”
y las Cristianas o Reveladas respectivamente. Eran las primeras la
Prudencia, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza, explicitadas por
Platón en casi todos sus diálogos y fueron igualmente atendidas por
su discípulo más célebre, en sus libros dedicados a la Ética, ya
arbitrada por él como una parcela particularizada del saber. La Fe,
la Esperanza y la Caridad van siendo destiladas a lo largo de la
reflexión de los primeros pensadores, deudores de las prácticas y
discursos de los discípulos de Jesús, que iban dejando así atrás el
imaginario y el simbolismo del mundo antiguo, aunque no podemos
prescindir de todo ello en la actualidad. Sus aportaciones siguen
estando en la base de las nuestras de una u otra forma.

165
Pues bien, a mi entender, en consonancia con todo lo anterior, las
siete Virtudes nos son hoy necesarias. Hasta el Agnosticismo cae en
la cuenta de que la Fe no es siempre despreciable y mucho menos
lo son la Esperanza y la Caridad.

166
50. Y tanto que podemos estar de acuerdo con Emily
Dickinson y su célebre poema acerca de la locura.-

Es este un poema que me recordó mi profesor y amigo Pepe


López Martí y que situé al final del primer apartado del Preámbulo
de mis “Pensamientos a alturas de 2020”. Y no precisamente sólo
por un par de razones. Pocos como yo entienden de estas cosas,
buen lector de tantísimos, incluyendo en el paquete a Freud,
Nietzsche, Foucault y habiendo tenido la gran madre y la gran hija
que el Cielo, el Azar, La Necesidad, me regalaron!. Cuando casi toda
mi vida me muestra la exactitud de las palabras de la gran escritora
estadounidense. Lo vuelvo a incluir aquí, para animar a todas las
personas que son capaces de salirse de su rebaño. Una cosa es
coincidir con otros seres humanos, ir codo con codo con los demás,
ser cosmopolitas y defender al prójimo y a la Tierra y otra muy
distinta ser un “melón”, un pimiento o una sandía, o balar, cuando
es más propio del ser humano es ser empático e inteligente. Incluyo
aquí el poema: en mi libro anterior “Pensamientos en torno a 2020”
figura al final del apartado primero de su Preámbulo., Aquí le he
reservado este lugar, esperando que sea del agrado de mi lector,
como lo es del agrado de quien también fue mi profesor, José López
Martí, que fue quien me lo recordó, porque estoy por asegurar que
yo ya lo conocía muchos años antes: es un poema bastante citado.
En castellano dice mas o menos así:

167
Es divina cordura la locura
para el ojo que, entiende;
y la cordura locura atroz.
Pero es la mayoría, como siempre,
la que se impone en esto.
Asiente y te considerarán cuerdo.
Disiente, y de inmediato serás peligroso
y atado con cadenas.

Con todo debo añadir que lo conveniente es que la mayoría de


personas que a menudo se comportan como un rebaño bien
domesticado vayan tomando conciencia de la situación y, lejos de
estallar violentamente, sepan hacer para que la Historia de la
Humanidad se encamine hacia donde debe y no hacia el oprobio
para todos.

168
ÍNDICE

PRÓLOGO de don Antonio Campillo Meseguer ....................................... 5


PREFACIO ......................................................................................................13

50 AFORISMOS Y REFLEXIONES
A ALTURAS DE 2022
1 A nadie puede convenirle perder la memoria. A un país entero
tampoco.-..................................................................................................21
2. A propósito de la energía nuclear los que nos ganamos el pan
gracias a la filosofía también tenemos que decir muchas cosas .......24
3. A vueltas con la Digitalización porque parece haber venido para
quedarse.-..................................................................................................26
4. Antimilitarismo: una postura más humana que la de armarse hasta
los dientes.- ..............................................................................................30
5. Apocalipsis. Veinte siglos con lo mismo.- ...............................................35
6. ¡Cómo no sentirnos tentados a darle toda la razón a Cioran.- .............37
7. Contra el llamado “Transhumanismo” es fácil posicionarse.- ..............39
8. Cuán maravilloso es lo que es.- .................................................................41
9. De La conveniencia del pensamiento que llamamos "de
izquierdas" y del decrecer.- ....................................................................43
10. De la importancia del Discurso moral diremos que es
inapelable.-................................................................................................46
11. De la misma forma que el universo se expande parece que
también los humanos nos separamos.- ................................................49
12. Determinación e indeterminación. ¡Es lo que hay!- .............................51

169
13. ¿Diseminación? ¡Pues a deconstruir para no destruirnos!- ................. 55
14. “El criticón “de Gracián: el texto de un Jesuita superdotado.- ......... 57
15. el "de nobis ipsis silemus" y “la muerte del sujeto” en el
estructuralismo no tienen por qué contraponerse.- .......................... 59
16. El Eterno Retorno Selectivo es más adecuado que el Eterno
Retorno.- .................................................................................................. 63
17. El fariseísmo, una actitud demasiado frecuente en unos cuantos
profesionales de la política.-.................................................................. 67
18. El mesurado y central don Immanuel Kant. Resulta bien fácil
hacernos su amigo.-................................................................................ 71
19. El "salvaje" nos hace avergonzarnos de nuestra maravillosa
civilización, sin que le falte razón para ello.- ...................................... 74
20. El término “Conciencia” no es precisamente un término para
manejarlo descuidadamente.-................................................................ 78
21 Es Miércoles Santo de 2022, pero “las cosas no son como solían
ser”.- ......................................................................................................... 83
22 Es momento de pensar en que comenzamos una nueva época
histórica.- ................................................................................................. 85
23. Jesús, “Cristo”.- ......................................................................................... 87
24. La Axiología de los valores no puede justificar lo que no debe
justificarse.- .............................................................................................. 91
25. La cuestión del Silencio y de los Juegos de lenguaje no es tan
contradictoria.- ........................................................................................ 93
26. La imbecilidad del Metaverso es manifiesta.- ....................................... 95
27. La importancia del deseo, del sexo y de la sublimación es
innegable.- ................................................................................................ 98
28. La Interdicción es condición de posibilidad.-..................................... 101

170
29. Lo real, eso posible, lo más que posible y a la vez tan escurridizo
para nosotros.- ...................................................................................... 105
30. Me ha tocado vivir de cerca el Suicidio; Cuando esto ocurre
aprendes un montón acerca de la vida y lo respetas.- .................... 107
31. Mejor la Evolución que la Revolución.-.............................................. 110
32. Nietzsche afirmador, antinegacionista y por tanto bien lejos de
cualquier populismo.- .......................................................................... 113
33. No ser violentos pero sí usar la palabra como arma.-....................... 115
34. Nosotros no elegimos situarnos en este mundo.- ............................. 118
35. O.N.U., O.T.A.N., o ninguna de las dos.- ......................................... 119
36. ¡Paz! ¡Hagamos la paz y no la guerra!- ................................................. 123
37. ¡Qué grande que es monsieur Pierre Boulez y, ante todo, qué
grande que es la música!-..................................................................... 127
38. Rabiosa actualidad. De nada nos sirve cerrarle los ojos. (1).- .......... 130
39. Rabiosa actualidad. De nada nos sirve cerrarle los ojos. (2).- .......... 133
40. Rabiosa actualidad. De nada nos sirve cerrarle los ojos. (3).- .......... 137
41. Relaciones, Estructuras y Desestructuraciones.- A la postre todo
casa.- ....................................................................................................... 141
42. Ricos y Pobres, Pobres y Ricos. Las Sagradas Escrituras no
exageran tanto.- .................................................................................... 143
43. Sigue teniendo sentido ser filósofos.- .................................................. 146
44. Sobre el “Laboratorio de la pandemia” como espacio
interesante y pertinente.- ..................................................................... 150
45.- Sobre “José y sus hermanos”: la novela de Thomas Mann, cabe
decir que es una maravillosa explicación de los últimos
capítulos del Génesis.- ......................................................................... 152

171
46. Sobre la estultofilia del momento presente cabe decir que Sólo
un tonto puede ponerla en duda.docx .............................................. 156
47. Sobre la fraternidad hemos de decir que es un Valor Supremo.-
................................................................................................................. 158
48.- Sobre mi libro “Pensamientos a alturas de 2020”, ¡no voy a ser
yo quien diga que es un mal texto!- ................................................... 160
49. Virtud, Vicio y nada de relativismo absoluto.- ................................... 164
50. Y tanto que podemos estar de acuerdo con Emily Dickinson y
su célebre poema acerca de la locura.- .............................................. 167

172

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