Análisis Armónico: Series de Fourier
Análisis Armónico: Series de Fourier
Series de Fourier
de masa constante por unidad de medida (para fijar ideas digamos que es
igual a ρ), entonces la masa total es ρL y la masa puntual en cada xn es
ρL
N = ρh. Suponemos entonces que la cuerda vibrante es un sistema de N
partı́culas, y que cada una oscila únicamente en la dirección vertical, pero
que además, por la tensión de la cuerda, la fuerza que actúa sobre xn depende
de xn−1 y xn+1 .
τ
ρhyn00 (t) = (yn+1 (t) − 2yn (t) + yn−1 (t)))
h
τ
= (u(xn+1 , t) − 2u(xn , t) + u(xn−1 , t))
h
τ
(1.1) = (u(xn + h, t) − 2u(xn , t) + u(xn − h, t)).
h
Para poder resolverla, además de saber que la cuerda está fija en los ex-
tremos, es decir que u(0, t) = u(L, t) = 0, necesitamos conocer los datos
iniciales de posición y velocidad, digamos u(x, 0) = f (x) y ut (x, 0) = g(x).
Con estos datos iniciales la ecuación está bien planteada y puede resolverse
mediante el método de separación de variables, que explicamos a continua-
ción.
con A, B ∈ C. Como además tienen que cumplir los datos de borde u(0, t) =
u(L, t) = 0, resulta que ϕ(0) = ϕ(L) = 0, de donde
q
λ
2 L
e k2 =1
y, por lo tanto, tenemos una sucesión de posibles valores
λn n2 π 2
= − (n ∈ Z)
k2 L2
a la que corresponde una sucesión {ϕn } de soluciones linealmente indepen-
dientes de la ecuación ϕ00 (x) = λkn2 ϕ(x), que están dadas por
nπ
ϕn (x) = sin x .
L
Observando que
Z π π
2 si n = k
sin(nx) sin(kx) dx =
0 0 6 k
si n =
podemos despejar
Z π
2
bk = f (x) sin(kx) dx.
π 0
Es decir que
∞
ã0 X πn πn
f (y) ∼ + ãn cos y + b̃n sin y
2 L L
n=1
donde ahora
Z π Z L
1 1 nπ
ãn = h(x) cos(nx) dx = f (y) cos y dy
π −π L −L L
y
Z π Z L
1 1 nπ
b̃n = h(x) sin(nx) dx = f (y) sin y dy
π −π L −L L
∞
X nπ
g(x)“ = ” nωan sin x ,
L
n=1
Z π ∞
X Z π
−ikx
f (x)e dx = cn ei(n−k)x dx.
−π n=−∞ −π
Observando que
Z π
i(n−k)x 2π si n = k
e dx =
−π 0 6 k
si n =
deducimos que
Z π
1
ck = f (x)e−ikx dx.
2π −π
Entonces
−1
X ∞
X
f (x) ∼ cn einx + c0 + cn einx
n=−∞ n=1
X∞ X∞
= c−n e−inx + c0 + cn einx
n=1 n=1
X∞ ∞
X
= c̄n e−inx + c0 + cn einx
n=1 n=1
∞
X
= c0 + [(c̄n + cn ) cos(nx) + i(cn − c̄n ) sin(nx)]
n=1
por lo que para pasar de una forma a otra basta utilizar las relaciones
(
an = cn + c̄n
bn = i(cn − c̄n )
Observación 1.4. Si queremos obtener la serie de Fourier de f : [−L, L] →
C, basta observar que g(x) = f ( Lπ x) está definida en [−π, π] y, por lo tanto,
X
L
g(x) = f x ∼ cn einx
π
n∈Z
con Z π Z L
1 1 nπ
cn = g(x)e−inx dx = f (x)e−i L x dx.
2π −π 2L −L
Entonces X nπ
f (x) ∼ cn ei L x
n∈Z
que cumple con la condición de borde. Para que satisfaga el dato inicial
debemos encontrar an tales que
∞
X
u(x, 0) = an sin(nx) = f (x).
n=0
Claramente,
N
X
SN f (x) = cn einx
n=−N
N Z π
X 1
= f (t)e−int dt einx
2π −π
n=−N
N
Z π !
1 X
in(x−t)
(1.5) = f (t) e dt,
2π −π
n=−N
que es una convolución, pero nos interesa encontrar una expresión más
explı́cita dependiente de N que no involucre sumas.
Demostración. Escribimos
Z 0 Z π
1 1
SN f (x) = f (x − t)DN (t) dt + f (x − t)DN (t) dt
2π −π 2π 0
| {z } | {z }
+ −
SN f (x) SN f (x)
+
Consideramos primero SN f (x) y escribimos
Z 0 Z 0
f (x+ )
+ 1 1
= f (x ) DN (t) dt = f (x+ )DN (t) dt.
2 2π −π 2π −π
Entonces
0
f (x+ ) (f (x − t) − f (x+ )) t
Z
+ 1 1
SN f (x) − = t sin((N + )t) dt
2 2π −π t sin( 2 ) 2
Z0
1 t 1
:= gx (t) sin((N + )t) dt
2π −π sin( 2t ) 2
t
y como sin( 2t )
es una función acotada, para aplicar el lema de Riemann-
f (x−t)−f (x+ )
Lebesgue basta ver que gx (t) := t ∈ L1 ([−π, 0]).
Pero como f es derivable por derecha en x, existe δ > 0 tal que si −δ < t < 0,
f (x − t) − f (x+ )
≤C
t
y si −π ≤ t ≤ −δ,
Z −δ
f (x − t) − f (x+ ) 1 −δ
Z
dt ≤ |f (x − t) − f (x+ )| dt
−π t δ −π
1
≤ (kf k1 + 2π|f + (x)|).
δ
− f (x− )
Un razonamiento análogo permite probar que SN f (x) → 2 y completar
la demostración del teorema.
X
f (x) ∼ cn einx ,
n∈Z
X
SN f (x) = cn einx
|n|≤N
y definimos
S0 f + · · · + SN f
σN f (x) := .
N +1
N
1 X
σN f (x) = Sn f (x)
N +1
n=0
N Z π
1 X 1
= Dn (x − t)f (t) dt
N +1 2π −π
n=0
Para ver cómo esta expresión sirve para probar la convergencia en el sentido
de Cesaro de la serie de Fourier de una función continua, a continuación
vamos a probar un teorema general para la convolución con una sucesión de
núcleos hN .
Teorema 1.14. Sea {hN }N ∈N una sucesión de núcleos que satisface:
Z π
1. hN (t) dt = 1 para todo N ;
−π
2. hN (t) ≥ 0 para todo t
Z y todo N ;
3. hN (t) dt → 0 cuando N → ∞, para todo ε > 0.
ε<|t|<π
Demostración. Consideremos
Z π
|(hN ∗ f )(x) − f (x)| = hN (t)f (x − t) dt − f (x)
−π
Z π
= hN (t)[f (x − t) − f (x)] dt (por 1)
−π
Z π
≤ hN (t)|f (x − t) − f (x)| dt (por 2).
−π
1
Demostración. Aplicamos el Teorema 1.14 a hN = 2π KN .
Para ver que vale la condición 1 basta tomar f ≡ 1. En efecto, para todo
x ∈ [−π, π], por (1.9),
Z π
1
1 = σN 1(x) = KN (t) dt.
2π −π
Falta ver entonces que se cumple la condición 3. Como KN (t) es una función
par, basta considerar t > 0. En ese caso, notemos que si ε < t < π, entonces
8. CONVERGENCIA ABEL PARA SERIES DE FOURIER 15
(π − ε)
Z
1
KN (t) dt ≤ → 0 cuando N → ∞.
ε<t<π (N + 1) sin2 ( 2ε )
∞
X
1. para todo 0 < r < 1 la serie an rn es convergente;
n=1
∞
X
2. existe y es finito lı́m an r n .
r→1−
n=1
X
Si f ∼ cn einx es una función continua y periódica, podemos extender
n∈Z
esta definición a su serie de Fourier. Para eso definimos
X
Ar (f )(x) := cn r|n| einx
n∈Z
Demostración. Vamos a ver que P2πr cumple las hipótesis del Teorema
1.14 cambiando el parámetro N por r ∈ (0, 1).
8. CONVERGENCIA ABEL PARA SERIES DE FOURIER 17
Z π
1
Que Pr (t) dt = 1 se puede ver considerando f ≡ 1.
2π −π
Para ver que Pr (t) ≥ 0 para todo t y para todo r ∈ (0, 1), basta observar
que |2r cos t| ≤ 1 + r2 y usar la expresión (1.11).
Por último, nos queda por verificar la condición 3 del Teorema 1.14. Como
Pr (t) es una función par, basta ver que, para todo ε > 0,
Z π
Pr (t) dt → 0 cuando r → 1− .
ε
Para probar esto notemos primero que
1 − 2r cos(t) + r2 = (1 − r)2 + 2r(1 − cos(t)) ≥ 2r(1 − cos(t))
y que 1 − cos(t) es creciente y no se anula en [ε, π]. Entonces, para r ≥ 1/2
y ε < t < π,
Z π
(π − ε)
Pr (t) dt ≤ (1 − r2 ) → 0 cuando r → 1− .
ε 1 − cos(ε)
Capı́tulo 2
donde la convergencia es en L2 .
Demostración. Basta ver que vale para las funciones e−ikx para todo
|k| ≤ N , ya que son una base de VN . Pero
Z π X Z π
inx −ikx
f (x) − cn e e dx = f (x)e−ikx dx − 2πck
−π |n|≤N −π
= 0.
Corolario 2.2. A partir de la proposición anterior es inmediato ver
kf k22 = kf − SN f k22 + kSN f k22
y, por lo tanto,
kSN f k2 ≤ kf k2 .
20 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER
1 X
kP k22 = |an |2 .
2π
|n|≤N
Demostración. En efecto,
Z π X X
kP k22 = an einx ak eikx dx
−π |n|≤N |k|≤N
X X Z π
= an āk einx e−ikx dx
|n|≤N |k|≤N −π
X
= 2π |an |2 .
|n|≤N
1 X
kf k22 = |cn |2 .
2π
n∈Z
Afirmamos que 2
P (PN2) es una sucesión de Cauchy en L . En efecto, dado
ε > 0, como |an | < ∞, existe N0 = N0 (ε) tal que para todo k ∈ N y
N ≥ N0 , X
kPN − PN +k k22 = 2π |an |2 < ε.
N <|n|≤N +k
Falta ver entonces que an = fˆ(n). Notemos que como PN → f en L2 ([−π, π]),
entonces PN → f en L1 ([−π, π]). Entonces, tenemos que
Z π Z π X
f (t)e−ikt dt = lı́m an eint e−ikt dt
−π N →∞ −π
|n|≤N
X Z π
= lı́m an eint e−ikt dt
N →∞ −π
|n|≤N
= 2πak .
1
u(z) = u(reix ) := (Pr ∗ f )(x) = Ar f (x),
2π
Como estamos suponiendo que f toma valores reales, por la Observación 1.3
sabemos que sus coeficientes de Fourier cumplen c−n = cn . Entonces
∞
X ∞
X
Ar f (x) = rn c−n e−inx + rn cn einx + c0
n=1 n=1
∞
X ∞
X
= rn cn einx + rn cn einx + c0
n=1 n=1
∞
X ∞
X
= cn (reix )n + cn (reix )n + c0 .
n=1 n=1
Luego,
∞
X ∞
X
u(z) = c0 + cn z n + cn z n .
n=1 n=1
24 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER
donde en (2.13) usamos que f toma valores reales y por lo tanto c̄n = c−n
(ver la Observación (1.3)) y la función sg en (2.14) es la función signo,
definida como
1 n>0
sg(n) := 0 n=0
−1 n < 0
Formalmente, cuando r → 1− ,
X
v(z) → v(eix ) = (−i)sg(n)cn einx .
n∈Z
Demostración.
1 X
kHf k22 = | − i sg(n)fˆ(n)|2
2π
n∈Z
X
= |fˆ(n)|2
n∈Z−{0}
1
≤ kf k22 .
2π
Si consideramos g ∈ L2 ([−π, π]), para poder decir que Hf son los valores en
∂D de la única conjugada armónica v de u tal que v(0) = 0 faltarı́a ver que
1
(g ∗ Pr ) → g en L2 .
2π
Esta propiedad es cierta pero no la probaremos en el caso periódico, la
veremos más adelante en R.
Ahora, recordemos que si u(z) = (f ∗Pr )(x) con z = reix , entonces f = u |∂D
y Hf (x) = v(eix ) donde v es la única conjugada armónica de u tal que
v(0) = 0.
Notemos que
Z π
kHf k2p
2p = |Hf |2p dx
Z−π
π
≤ |f 2 + 2H(f Hf )|p dx
−π
Z π
(2.19) ≤ 2p−1 [|f |2p + 2p |H(f Hf )|p ] dx
−π
Z π
2p p p
(2.20) ≤ Cp kf k2p + |f | |Hf | dx
−π
k2
2p 2p 1 2p
(2.21) ≤ Cp kf k2p + kf k2p + 2 kHf k2p
2 2k
donde en (2.19) usamos (2.17), en (2.20) usamos la continuidad de H en Lp ,
y en (2.21) usamos la desigualdad (2.18).
Cp
Si elegimos k tal que 2k2
= 12 , resulta entonces que
k2
1 2p
kHf k2p ≤ Cp + kf k2p
2p .
2 2
Observación 2.15. Para despejar en (2.21) es necesario suponer que kHf k2p 2p <
∞. Además estamos usando el corolario anterior, por lo que necesitamos que
H(f Hf ) esté bien definida. Lo que debemos hacer, en realidad, es trabajar
en el subespacio de funciones de clase C ∞ , y luego utilizar la densidad para
deducir el resultado en L2p .
n
Corolario 2.16. H es un operador continuo en L2 para todo n ≥ 1.
|T (λf )| = |λ||T (f )|
|T (f + g)| ≤ |T (f )| + |T (g)|
28 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER
Demostración.
q
|T f |q
Akf kp
Z Z
|{x : |T f (x)| > λ}| = dx ≤ dx ≤ .
{|T f |>λ} λq λ
Definición 2.20. La función de distribución de una función f , df (λ) :
(0, +∞) → [0 + ∞) se define por
df (λ) := |{x : |f (x)| > λ}|.
Proposición 2.21. Si 1 ≤ p < ∞,
Z ∞
p
kf kp = pλp−1 df (λ) dλ.
0
Teorema 2.22 (Marcinkiewicz). Sean 1 ≤ p0 < p1 ≤ ∞ y T un operador
sublineal definido en Lp0 + Lp1 tal que T es de tipo débil (p0 , p0 ) y (p1 , p1 ).
Entonces T es de tipo fuerte (p, p) para todo p ∈ (p0 , p1 ).
3. CONVERGENCIA EN Lp PARA LA TRANSFORMADA DE HILBERT 29
Z ∞
kT f kpp =p λp−1 dT f (λ) dλ
0
Z ∞
p−1 λ λ
≤p λ dT f0 + dT f1 dλ
0 2 2
Z ∞ Z
p−1−p0 p0
≤p λ (2A0 ) |f (x)|p0 dx dλ
0 {|f |>cλ}
Z ∞ Z
+p λp−1−p1 (2A1 )p1 |f (x)|p1 dx dλ
0 {|f |≤cλ}
p 2p 0 Ap00 p 2p1 Ap11
= + kf kpp .
p − p0 cp−p0 p1 − p cp−p1
donde
1 θ 1−θ
= + , 0 < θ < 1.
p p1 p0
Lema 2.24.
Z π Z π
(Hf )ḡ = − f (Hg)
−π −π
Por lo tanto,
Z π ∞
1 X
Hf (x)g(x) dx = (−i)sg(n)fˆ(n)ĝ(n)
2π −π n=−∞
∞
X
=− fˆ(n)(−i)sg(n)ĝ(n)
n=−∞
Z π
1
=− f (x)Hg(x) dx.
2π −π
Corolario 2.25. Si p ∈ (1, 2), entonces kHf kp ≤ Ckf kp .
≤ sup kf kp kHgkp0
g∈Lp0 ,kgkp0 =1
≤ Ckf kp .
Entonces,
i i 1
SN f (x) = e−iN x H(f eiN t )(x)− eiN x H(f e−iN t )(x)+ (P−N f (x)+PN f (x))
2 2 2
de donde, usando la continuidad en Lp para la transformada de Hilbert y
(2.25), se deduce el teorema.
donde
∞
1 X
(2.26) K(t) := λn eint ,
2π n=−∞
Nos interesa ahora estudiar un caso más general, para poder incluir por
ejemplo a λn = (−i)sg(n), y darle sentido a TΛ = H.
34 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER
Para esto vamos a ver que si definimos K(t) como en (2.26) con λn =
(−i)sg(n), entonces converge en el sentido de Abel. En efecto,
∞
1 X
Kr (t) = (−i)sg(n)r|n| eint
2π n=−∞
−1 ∞
1 X −n int 1 X n int
= ir e − ir e
2π n=−∞ 2π
n=1
∞ ∞
i X −it n i X it n
= (re ) − (re )
2π 2π
n=1 n=1
re−it reit
i
= −
2π 1 − re−it 1 − reit
1 r sin t
=
π 1 − 2r cos t + r2
y, por lo tanto, cuando r → 1−
1 sin t 1 2 sin( 2t ) cos( 2t ) 1 cos( 2t )
Kr (t) → = = .
2π (1 − cos t) 2π (1 − cos2 ( 2t ) + sin2 ( 2t )) 2π sin( 2t )
Entonces, si llamamos
1 t
K(t) := cot ,
π 2
obtenemos formalmente que
Z π
1 t
(2.27) Hf (x) = (K ∗ f )(x) = f (x − t) cot dt.
2π −π 2
La transformada de Fourier
1. La transformada de Fourier en R
ya que f ≡ 0 en R − [−M, M ].
Entonces, si definimos
n Z ∞
n
fˆ := f (t)e−2πi L t dt
L −∞
y pensamos que es una función suficientemente “buena”, tomando lı́mite
para L → ∞ tenemos que
X 1 n Z ∞
n
ˆ
f e 2πi L x
→ fˆ(ξ)e2πiξx dξ.
L L −∞
n∈Z
donde Z ∞
fˆ(ξ) = f (x)e−2πiξx dx.
−∞
Nuestro problema ahora es ver cuándo vale la igualdad (3.30). Veremos que,
por ejemplo, vale si f ∈ L1 y fˆ ∈ L1 . Pero en general no es cierto que dada
f ∈ L1 su transformada también esté en L1 . Por ejemplo, si f = χ[−1,1] ,
entonces fˆ(ξ) ∼ sin(πξ) 6∈ L1 .
πξ
1. LA TRANSFORMADA DE FOURIER EN R 39
Demostración.
Z ∞ Z ∞ Z ∞
fˆ(ξ)g(ξ) dξ = f (x)e−2πixξ dx g(ξ) dξ
−∞
Z−∞
∞ Z ∞
−∞
R∞
Supongamos que ĝ ∈ L1 (R) y que −∞ ĝ(ξ) dξ = 1 (veremos que esto equi-
R R
vale a pedir g(0) = 1). Entonces ϕ = 1 y ϕt = 1 para todo t > 0.
Como además ϕ es continua, veremos que esto implica que Ag,t f (x) → f (x)
cuando t → 0+ tanto en Lp como en casi todo punto.
2. La transformada de Fourier en Rn
Observación 3.8. Del mismo modo, valen las cuentas para Ag,t f , es decir,
Z
Ag,t f (x) = fˆ(ξ)g(tξ)e2πix·ξ dξ = (f ∗ ϕt )(x)
Rn
1 x
con ϕ(x) = ĝ(−x) y ϕt (x) = tn ϕ( t ).
1 x
Lema 3.9. Sea ϕ ∈ L1 (Rn ) tal que
R
ϕ = 1 y sea ϕt (x) = tn ϕ( t ). Entonces
R
R Demostración. 1. Primero observemos que, como ϕ = 1, entonces
ϕt = 1. Entonces
Z
(f ∗ ϕt )(x) − f (x) = f (x − y)ϕt (y) dy − f (x)
Rn
Z
= [f (x − y) − f (x)]ϕt (y) dy
Rn
2. LA TRANSFORMADA DE FOURIER EN Rn 41
Ahora, dado ε > 0, sabemos que existe δ > 0 tal que |f (x − y) − f (x)| < ε
si |y| < δ. Entonces
Z
|f ∗ ϕt (x) − f (x)| ≤ |f (x − y) − f (x)||ϕt (y)| dy
Rn
Z Z
= |f (x − y) − f (x)||ϕt (y)| dy + |f (x − y) − f (x)||ϕt (y)| dy
|y|<δ |y|≥δ
Z
≤ εkϕk1 + 2kf k∞ |ϕt (y)| dy ,
|y|≥δ
| {z }
(∗)
< Cε
ya que
Z
1 y
(∗) = ϕ dy
|y|≥δ tn t
Z
= |ϕ(z)| dz
|z|> δt
Veamos que g cumple las hipótesis del teorema anterior. Observemos que
basta calcular ĝ(ξ) en una dimensión ya que es de variables separadas, o sea
2
que consideramos g(x) = e−πx con x ∈ R.
42 3. LA TRANSFORMADA DE FOURIER
2
Notemos además que como (ĝ)0 (ξ) = −2πi(c xg)(ξ) y xg = xe−πx ∈ L1 (R),
cg es continua y, por lo tanto, ĝ ∈ C 1 .
entonces x
2
Por otro lado, g 0 (x) = −2πxe−πx ası́ que (gb0 )(ξ) = −2π(c xg)(ξ) = −i(ĝ)0 (ξ),
pero sabemos que además debe valer (gb0 )(ξ) = 2πiξĝ(ξ). Entonces, 2πξĝ(ξ)+
2 2
(ĝ)0 (ξ) = 0, de donde se sigue que (eπξ ĝ(ξ))0 = 0 y, por lo tanto, eπξ ĝ(ξ) =
R ∞ −πx2
C = ĝ(0) = −∞ e dx = 1.
2
En definitiva, ĝ(ξ) = e−πξ = g(ξ). Aplicando el Teorema 3.10 a esta fun-
ción, obtenemos el siguiente teorema:
2. Si p = ∞ y f es continua en x, entonces
Z
2
f (x) = lı́m fˆ(ξ)e−πt|ξ| e2πix·ξ dξ puntualmente.
t→0 Rn
En definitiva,
Z
1 |y|2
u(x, t) = √ n f (x − y)e− 4t dy.
(2 πt) Rn
¯
Demostración. Sea g(x) = f (−x). Entonces ĝ = fˆ y f[ ∗ g = fˆĝ =
¯
fˆfˆ = |fˆ|2 . Si llamamos h = f ∗ g, tenemos entonces que h ∈ L1 (Rn ) (por ser
convolución de dos funciones de L1 (Rn )) y que además es acotada y continua
(por ser convolución de dos funciones de L2 (Rn )).
En consecuencia,
Z Z
h(0) = ĥ(ξ) dξ = |fˆ(ξ)|2 dξ
Rn Rn
y, por otro lado,
Z Z Z
h(0) = (f ∗ g)(0) = f (y)g(−y) dy = f (y)f¯(y) dy = |f (y)|2 dy.
Rn Rn Rn
Por supuesto habrı́a que verificar que fˆ ası́ definida está bien definida (inde-
pendientemente de la descomposición), pero no vamos a usar este enfoque,
nuestro objetivo es definir la transformada sobre un espacio más general.
5. EL ESPACIO S 45
5. El espacio S
6. El espacio S 0
Más aún, esta definición tiene sentido siempre que ϕψ ∈ S, por ejemplo si
ϕ es un polinomio.
1. [(−2πixα )T ]ˆ = Dα (T̂ ).
2. D
[ α T = (2πiξ)α T̂ (ξ).
La transformada de Hilbert en R
Es decir que A(ξ) = fˆ(ξ) y, por lo tanto, u(x, t) = (Pt ∗ f )(x) con
Si t = 1, P (x) = π1 (1+x
1 1
2 ) se llama núcleo de Poisson, y verifica P ∈ L (R),
R∞ −1 x
−∞ P = 1 y Pt = t P ( t ). Entonces, u(x, t) = (Pt ∗ f )(x) y u(x, t) → f (x)
en Lp (R) si f ∈ Lp (R).
2. La transformada de Hilbert en R
Ahora buscamos una conjugada armónica de u(x, t) = (f ∗Pt )(x) con P (x) =
1 1 −1 x
π (1+x2 ) y Pt (x) = t P ( t ). Para esto, observemos que, si z = x+it, entonces
z −1 es analı́tica en el semiplano t > 0 y vale que
i1 i z̄ 1 (t + ix)
= 2
= ,
πz π |z| π (x2 + t2 )
por lo que
i1 1 t
Pt (x) = Re =
πz π (x + t2 )
2
1 x
y, si llamamos Q(x) = π (x2 +1) ,
i1 1 x
Qt (x) = Im = ,
πz π (x + t2 )
2
1
R
y, por el otro, como ε<|y|<1 y dy = 0,
f (x − y)
Z
|(i)| = dy
ε<|y|<1 y
f (x − y) − f (x)
Z
= dy
ε<|y|<1 y
Z
1 ϕ(y)
hv.p. , ϕi = lı́m dy
x ε→0 |y|>ε y
1 1
Hf (x) = v.p. ∗ f
π x
para toda f ∈ S.
1 ˆ ˆ
d (ξ) = 1
Hf v.p. (ξ)f (ξ)
π x
52 4. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R
∆u = ∆(G ∗ f ) = ∆G ∗ f = δ ∗ f = f.
Z
f (y)
u(x) = Cn dy
Rn |x − y|n−2
Z
∂u ∂ 1
=C f (y) dy
∂xi n ∂xi |x − y|n−2
ZR
(xi − yi )
=C f (y) dy,
Rn |x − y|n
xi 1 n
ya que |x| n ∈ Lloc (R ), y podemos usar convergencia mayorada para derivar
dentro de la integral.
∂2u (xi − yi )
Z
∂
=C f (y) dy.
∂xj ∂xi ∂xj Rn |x − y|n
3. OTROS EJEMPLOS DE INTEGRALES SINGULARES DE CONVOLUCIÓN 55
Integrales singulares
1. Rn = F ∪ Ω, F ∩ Ω = ∅
2. f (x) ≤ λ para casi todo x ∈ F ;
58 5. INTEGRALES SINGULARES
1. kT f k2 ≤ Bkf k2
2. vale la condición de Hörmander
Z
(5.42) |K(x, y) − K(x, y 0 )| dx ≤ B.
|x−y|≥2|y−y 0 |
donde
R bj (x) = [f (x) − fQj ]χQj (x) son funciones soportadas en Qj y verifican
bj dx = 0.
Pero
Z Z Z
|g(x)| dx = |g(x)| dx + |g(x)| dx
Rn
ZF XZ
Ω
= |f (x)| dx + |fQj | dx
F j Qj
Z X
= |f (x)| dx + |Qj ||fQj | dx
F j
Z XZ
≤ |f (x)| dx + |f (x)| dx
F j Qj
= kf k1 .
Para poder decir que esta es la condición de Hörmander, necesitamos ver que
si y ∈ Qj y x ∈ (Q∗j )c , entonces |x − y| ≥ 2|y − yj |, pero esto efectivamente
es ası́ si elegimos el factor de expansión de Q∗j adecuadamente. Concluimos
entonces que
Z XZ XZ
|T b(x)| dx ≤ B |bj (y)| dy ≤ 2B |f (y)| dy ≤ 2Bkf k1
F∗ j Qj j Qj
Observación 5.5. Si Tε f → T f en L2 (cosa que probaremos más adelante),
entonces el adjunto de T está dado por
Z
T̃ g(y) = K(y, x)g(x) dx
Rn
62 5. INTEGRALES SINGULARES
se obtiene que kT f kp ≤ Ckf kp para todo p ∈ [2, ∞), donde C depende sólo
de B y de p.
≤ sup Ckgkp0 kf kp
kgkp0 =1
= Ckf kp ,
donde usamos que kT̃ gk2 ≤ Ckgk2 por la observación anterior, y que K̃
cumple la condición de Hörmander (5.42), que es equivalente a que K cumpla
la condición de Hörmander (5.43).
Observación 5.7. En el caso de núcleos de convolución, las condiciones
de Hörmander (5.42) y (5.43) son ambas equivalentes, mediante cambios de
variables, a
Z
(5.44) |K(x − y) − K(x)| dx ≤ B.
|x|≥2|y|
1. OPERADORES INTEGRALES SINGULARES 63
Hasta ahora, los teoremas que probamos tienen como hipótesis la continui-
dad en L2 de las integrales singulares, por lo que el problema se reduce a
encontrar condiciones sobre K para garantizar dicha continuidad. Para esto,
nos vamos a restringir al caso de núcleos de convolución, donde la continui-
dad en L2 se puede demostrar utilizando la transformada de Fourier.
Teorema 5.9. Supongamos que K cumple las siguientes condiciones:
1. para todo x 6= 0
B
(5.46) |K(x)| ≤ ;
|x|n
2. para todo 0 < a < b,
Z
(5.47) K(x) dx = 0;
a<|x|<b
Si |x| < ε y |x − y| > ε, entonces usando de nuevo que |x| > 2|y|,
vemos
|x|
ε < |x − y| ≤ |x| + |y| < |x| + < 2ε
2
y entonces, al igual que en el caso anterior,
Z Z
|K(x − y)| dx ≤ |K(x − y)| dx ≤ C log 2.
|x|>2|y| ε<|x−y|<2ε
|x−y|<ε<|x|
Nos queda por ver entonces que se cumple que kTε f k2 ≤ Ckf k2 con C
independiente de ε. Para esto, como kTε f k2 = kKε ∗ f k2 = kK̂ε fˆk2 ≤
kK̂ε k∞ kf k2 , bastará probar que |K̂ε (ξ)| ≤ C, con una constante que no
depende de ε.
1. OPERADORES INTEGRALES SINGULARES 65
Como Z
K̂ε (ξ) = lı́m Kε (x)e−2πix·ξ dx,
R→∞ |x|<R
y, por lo tanto,
Z Z
1
|I1 | ≤ C |Kε (x)||x||ξ| dx = CB|ξ| dx = C(n, B).
1
|x|< |ξ| 1
|x|< |ξ| |x|n−1
ξ 2πiy·ξ =
Para la acotación de I2 , notemos que si definimos y = 2|ξ| 2 , entonces e
donde !
Z Z
J= − e−2πix·ξ Kε (x − y) dx.
1 1
|ξ|
<|x|<R |ξ|
<|x−y|<R
1
Ahora, observando que por como definimos y, |ξ| = 2|y|,
Z
|I3 | ≤ |Kε (x) − Kε (x − y)| dx ≤ CB.
2|y|≤|x|
66 5. INTEGRALES SINGULARES
Afirmamos que
1 2 R
E1 4E2 ⊆ z: ≤ |z| ≤ ∪ z: ≤ |z| ≤ 2R
2|ξ| |ξ| 2
1
En efecto, supongamos por ejemplo que z ∈ E1 − E2 , entonces |ξ| < |z| ≤ R
1
y además o bien |z + y| ≤ |ξ| o bien |z + y| > R. En el primer caso, tenemos
que
1 1 1 2
< |z| ≤ |z + y| + |y| ≤ + < ,
|ξ| |ξ| 2|ξ| |ξ|
mientras que en el segundo,
1 R R
R ≥ |z| ≥ |z + y| − |y| > R − ≥R− = ,
2|ξ| 2 2
1
donde para la última desigualdad usamos que |ξ| ≤ R (ya que sino la integral
que queremos acotar es vacı́a).
Teorema 5.10. En las condiciones del teorema anterior, para toda f ∈
Lp (Rn ) existe en el sentido de Lp
lı́m Tε f =: T f
ε→0
y, en consecuencia, T resulta ser un operador continuo en Lp (Rn ).
Z Z
(Tη f −Tε f )(x) = K(y)f (x−y) dy = K(y)(f (x−y)−f (x)) dy
ε<|y|≤η ε<|y|≤η
y entonces
Z
kTη f − Tε f kp ≤ |K(y)|kf (· − y) − f (·)kp dy.
ε<|y|≤η
Como f tiene soporte compacto y podemos pensar que |y| < 1 (porque nos
interesa η → 0), la función |f (· − y) − f (·)| también tiene soporte compacto,
y además |f (x − y) − f (x)| ≤ k∇f k∞ |y|. Entonces,
Z Z
1
kTη f − Tε f kp ≤ C |y||K(y)| dy ≤ CB n−1
dy = CBη → 0.
ε<|y|≤η |y|≤η |y|
Observemos que si una función es homogénea, nos basta conocer sus valores
en la esfera unitaria. En efecto,
x x
(5.48) K(x) = |x|−n K = |x|−n Ω
|x| |x|
donde Ω es una función definida en la esfera unitaria. Empecemos entonces
por ver qué propiedades tiene que cumplir Ω para que K cumpla las condi-
ciones (5.46), (5.47) y (5.44), es decir, para que la integral singular esté bien
definida y sea continua en Lp para p ∈ (1, ∞). Estas condiciones involucran
la siguiente definición.
Nos falta probar que K cumple la condición de Hörmander (5.44). Para esto
escribimos
−n x −n x−y
K(x) − K(x − y) = |x| Ω − |x − y| Ω
|x| |x − y|
x 1 1 −n x x−y
=Ω − + |x − y| Ω − Ω
|x| |x|n |x − y|n |x| |x − y|
| {z } | {z }
(i) (ii)
70 5. INTEGRALES SINGULARES
Ahora nos interesa estudiar si Tε f (x) → T f (x) en casi todo punto. Pro-
baremos que este resultado efectivamente vale si 1 ≤ p < ∞. Para esto
introducimos el operador maximal asociado a K,
Z
∗
T f (x) = sup K(y)f (x − y) dy ,
ε>0 |y|>ε
Lema 5.14 (Cotlar). Con las hipótesis del Teorema 5.12
T ∗ f (x) ≤ M (T f )(x) + CM f (x)
y, en consecuencia, kT ∗ f kp ≤ Ckf kp si 1 < p < ∞.
∞ n
R Demostración. Sea ϕ ∈ C0 (R ), ϕ ≥ 0 tal que sop(ϕ) ⊆ {|x| ≤ 1}
y ϕ = 1 y sea ψ = T ϕ − K1 . Vamos a ver que ψ está acotada por una
función radial decreciente en L1 (Rn ). Para esto separamos en casos.
2. INTEGRALES SINGULARES CON NÚCLEOS HOMOGÉNEOS 71
Si |x| ≤ 1,
Z Z
ψ(x) = lı́m K(y)ϕ(x−y) dy = lı́m K(y)[ϕ(x − y) − ϕ(x)] dy
ε→0 ε<|y|≤2 ε→0 ε<|y|≤2 | {z }
|y|
≤C |y|n
que es acotado.
Si 1 < |x| ≤ 2,
ψ(x) = (K ∗ ϕ)(x) − K1 (x)
pero K ∗ ϕ se acota como antes y |K1 (x)| ≤ B|x|−n ≤ B.
Pero
x−y x −n x 1 1
|K(x − y) − K(x)| ≤ Ω −Ω |x − y| + Ω n
− n
|x − y| |x| |x| |x − y| |x|
| {z } | {z }
(i) (ii)
y, como estamos suponiendo que |y| ≤ 1 y |x| > 2, entonces |x| > 2|y|.
Por un lado, usando el teorema de valor medio y que si |ξ| < |y| vale que
|x − ξ| > |x|
2 por la cota anterior, tenemos que
|y| −n C2
(i) ≤ Cω |x − y| ≤ ω |x|−n
|x − ξ| |x|
Este último término es radial decreciente, y por la condición de Dini es
integrable. En efecto,
Z Z ∞ Z C2 /2
C2 C2 dr ω(s)
ω |x|−n dx = C ω =C ds < ∞.
|x|>2 |x| 2 r r 0 s
Por otro lado, usando que kΩk∞ < ∞ y nuevamente el teorema de valor
medio,
|y| 1
(ii) ≤ C n+1
≤ C n+1
|x − ξ| |x|
que es una función radial decreciente y también es integrable en la región
que estamos considerando.
Demostración. Si definimos
Teorema 5.16. T ∗ es de tipo débil (1, 1).
y entonces
Z Z
Kε (x − y)bj (y) dy ≤ |K(x − y) − K(x − yj )||bj (y)| dy.
Qj Qj
Entonces
Z Z
1
|Kε (x − y)||bj (y)| dy ≤ C |b(y)| dy
Qj Q |x − y|n
Zj
C
≤ n |b(y)| dy
ε B(x,C2 ε)
≤ CM b(x).
Teorema 5.17. Si f ∈ L1 (Rn ), también vale que Tε f → T f en casi todo
punto.
B.M.O. y H 1
1. El espacio B.M.O.
Observación 6.5. Usando la propiedad anterior y la desigualdad triangular,
se puede ver que M # (|f |)(x) ≤ 2M # f (x), de donde se sigue que si f ∈
B.M.O. entonces |f | ∈ B.M.O.
1. kT f k2 ≤ Bkf k2
2. vale la condición de Hörmander
Z
|K(x, y) − K(x0 , y)| dy ≤ B.
|x−y|≥2|x−x0 |
kf k∞
Z Z
≤ |K(x, y) − K(xQ , y)| dy dx
|Q| Q (Q∗ )c
| {z }
(∗)
Por lo tanto,
(ii) ≤ Bkf k∞
y, en definitiva, tenemos que
Z
1
|T f (x) − a| dx ≤ Ckf k∞ ,
|Q| Q
de donde se sigue que kT f k∗ ≤ Ckf k∞ , como querı́amos.
Observación 6.7. Como las funciones de soporte compacto no son densas
en L∞ , no se puede extender T f a todo L∞ por densidad, por lo que es
necesario definir el operador de alguna manera. Para esto, sea f ∈ L∞ y
78 6. B.M.O. Y H 1
El siguiente teorema nos dice que esencialmente esto es lo máximo que una
función en B.M.O. puede separarse de su promedio.
Teorema 6.9 (John-Nirenberg). Si f ∈ B.M.O., Q ⊆ Rn y λ > 0, entonces
existen constantes c1 , c2 que sólo dependen de la dimensión tales que
|{x ∈ Q : |f (x) − fQ | > λ}| ≤ c1 e−c2 λ/kf k∗ |Q|.
Si, en cambio, λ√< 2n+1 , entonces para la misma constante c2 vale que
c2 λ < log2 2 = log 2 y, entonces,
√ √
|{x ∈ Q : |f (x) − fQ | > λ}| ≤ |Q| ≤ elog 2−c2 λ |Q| = 2e−c2 λ |Q|,
√
por lo que basta tomar c1 = 2.
Corolario 6.10. Para todo 1 ≤ p < ∞, existe una constante C tal que
Z 1 Z 1
1 p 1 p
C sup |f (x) − fQ |p dx ≤ kf k∗ ≤ sup |f (x) − fQ |p dx
Q |Q| Q Q |Q| Q
2. El espacio H 1 atómico
Definimos además
( )
X X
kf kH 1 := ı́nf |λi | : f = λi ai .
i i
P∞
Supongamos entonces P que (fn )n∈N es tal que n=1 kfn kH 1 < ∞. Por la
∞ 1
observación anterior,
P∞ n=1 kfn kL1 < ∞ y, como L es completo, existe
f := n=1 fn ∈ L . Queremos ver que f ∈ H y que lı́mN →∞ N
1 1
P
n=1 n = f
f
1
en el sentido de H .
Entonces f = n=1 fn = ∞
P∞ P P∞ n n
n=1 i=1 λi ai es una descomposición atómica
de f . En efecto, para ver que (λni ) ∈ `1 (N), notemos que
∞ X
X ∞ ∞
X ∞
X
|λni | ≤ (kfn kH 1 + ε2−n ) = kfn kH 1 + ε < ∞.
n=1 i=1 n=1 n=1
PN P∞
que converge en H 1 , notemos que f −
Para ver P n=1 fn = n=N +1 fn =
P ∞ ∞ n n
n=N +1 i=1 λi ai y, por lo tanto
N
X ∞
X ∞
X
f− fn ≤ |λni | → 0 (N → ∞).
n=1 H1 n=N +1 i=1
82 6. B.M.O. Y H 1
está bien definida para toda f ∈ H01 y kLb k ≤ Ckbk∗ . Por lo tanto,
por densidad, tiene una única extensión a H 1 .
Toda L funcional lineal y continua en H 1 se representa como
Z
L(f ) = b(x)f (x) dx
Rn
vale si b ∈ L∞ .
P P
Sea f = i λi ai una descomposición atómica de f tal que i |λi | ≤ 2kf kH 1 .
Entonces,
Z ∞
X Z
b(x)f (x) dx = λi b(x)ai (x) dx,
Rn i=1 Rn
Z ∞
X Z
|b(x)f (x)| dx ≤ |λi | ai (x)(b(x) − bQi ) dx
Rn i=1 Qi
∞ Z 1
X 2
2
≤ |λi |kai k2 |b(x) − bQi | dx
i=1 Qi
∞ Z 1
X 1 2
2
≤ |λi | |b(x) − bQi | dx
|Qi | Qi
i=1
≤ 2kf kH 1 kbk∗
Pero b(k) → b en casi todo punto y podemos pasar al lı́mite usando conver-
gencia mayorada (ya que b ∈ L2loc (Rn ) y f ∈ L2 (Rn ) tiene soporte compacto).
g ∈ L20 (Q),
Z
1
L(g) = F Q (x)g(x) dx y kF Q kL2 (Q) ≤ |Q| 2 kLk.
Q
0
Notemos que si Q está contenido en otro cubo Q0 , entonces F Q − F Q es
constante sobre Q, ya que si definen la misma funcional sobre Q tiene que
valer, para toda g ∈ L20 (Q),
Z
0
(F Q (x) − F Q (x))g(x) dx = 0.
Afirmamos que existe b ∈ L1loc (Rn ) tal que para cada cubo Q existe una
constante c(Q) tal que F Q = b − c(Q) en Q. Observemos primero que si
Qm = [−m, m]n (m ∈ N) y l < m, como F Qm − F Ql es constante en Ql e
igual al promedio de F Qm − F Ql sobre Ql , tenemos que
Z
Qm Ql 1
F −F = F Qm (t) − F Ql (t) dt
|Ql | Ql
y entonces
Z Z
1 1
F Qm − F Qm (t) dt = F Ql − F Ql (t) dt.
|Ql | Ql |Ql | Ql
PN
Además, para toda f ∈ H01 (Rn ), f = i=1 λi ai con ai (1, 2)-átomos, y
entonces
N
X Z
L(f ) = λi L(ai ) = b(x)f (x) dx.
i=1
1. kT f k2 ≤ Bkf k2
2. vale la condición de Hörmander
Z
|K(x, y) − K(x, y 0 )| dy ≤ B.
|x−y|≥2|y−y 0 |
Se sigue que
Z Z
1
|T a(x)| dx ≤ B |a(y)| dy ≤ Bkak2 |Q| 2 ≤ B.
(Q∗ )c Q
Corolario 6.20. Si T es como antes y f ∈ H 1 (Rn ), entonces kT f kL1 ≤
Ckf kH 1 .
P P
Demostración. Si f = i λi ai con i |λi | ≤ 2kf kH 1 , entonces
∞
X X ∞
kT f kL1 ≤ |λi |kT ai kL1 ≤ C |λi | = Ckf kH 1
i=1 i=1
donde para intercambiar serie e integral podemos usar convergencia mayo-
rada, ya que i |λi T (ai )| ∈ L1 (Rn ).
P
Capı́tulo 7
Pesos Ap
para todo λ que cumpla (7.51). Deducimos entonces que para todo Q ⊆ Rn
y toda f ∈ Lpw , f ≥ 0 tiene que valer
Z p Z
1
(7.52) w(Q) f (x) dx ≤ C f p (x)w(x) dx
|Q| Q Rn
1
−
Pasemos ahora al caso p > 1. Si elegimos f = w p−1 χQ , por (7.52) debe
valer Z p Z
1 1
− p−1 − p
w(Q) w ≤C w p−1 w dx
|Q| Q Q
o, equivalentemente,
Z Z p−1
1 1 1
− p−1
w w ≤C
|Q| Q |Q| Q
1
Observación 7.5. Observemos que si v = w p , la condición (7.54) puede
escribirse como
kvχQ kp kv −1 χQ kp0
≤C
|Q|
y que kf kLpw = kf vkLp .
Ejemplo 7.6. Se puede ver que si 1 < p < ∞, |x|α ∈ Ap (Rn ) si y sólo si
−n < α < n(p − 1); y que |x|α ∈ A1 (Rn ) si y sólo si −n < α ≤ 0
Escribimos
Z Z Z
1 1 1
f (x) dx = f (x) dx + f (x) dx .
|Q| Q |Q| Q∩(∪j Qj ) |Q| Q\(∪j Qj )
| {z } | {z }
(i) (ii)
Como Q \ (∪j Qj ) ⊆ F ,
λ
(ii) ≤ |Q \ (∪j Qj )| ≤ λ.
|Q|
90 7. PESOS Ap
donde para la última acotación usamos que todos los Qj tales que Qj ∩Q 6= ∅
están contenidos en un expandido fijo de Q.
kM f kL∞
w
≤ kf kL∞
Mw
.
Para ver esto, notemos que podemos suponer M w(x) ≥ 0 para casi todo
x (sino w ≡ 0 y no hay nada que probar). Si consideramos a > kf kL∞
Mw
,
entonces
Z
M w(x) dx = 0,
{f >a}
Veamos ahora que vale el tipo débil (1, 1). Para esto, basta ver que para
todo λ > 0
Z Z
C
w(x) dx ≤ f (x)M w(x) dx
{M f >cn λ} λ Rn
3. SUFICIENCIA PARA EL TIPO DÉBIL (p, p), p > 1 91
como querı́amos.
1. Si 1 ≤ p < q, entonces Ap ⊆ Aq .
3. SUFICIENCIA PARA EL TIPO DÉBIL (p, p), p > 1 93
1
−
2. w ∈ Ap si y sólo si w p−1 ∈ Ap0 .
3. Si w0 , w1 ∈ A1 , entonces w0 w11−p ∈ Ap .
Corolario 7.11. Si w ∈ Ap , entonces para todo q > p
Z Z
|M f (x)|q w(x) dx ≤ C |f (x)|q w(x) dx
Rn Rn
Por lo anterior, vale que ∪p<q Ap ⊆ Aq . Vamos a probar que vale ∪p<q Ap =
Aq o, equivalentemente, que si w ∈ Aq , entonces existe ε > 0, ε = ε(w) tal
que w ∈ Aq−ε . Comencemos por probar el siguiente lema:
Lema 7.12. Si w ∈ Ap , entonces para todo 0 < α < 1 existe 0 < β < 1 tal
que si S ⊆ Q y |S| ≤ α|Q| vale que w(S) ≤ βw(Q).
Para cada λk tenemos entonces cubos Qk,j tales que Ωk = ∪j Qk,j , λk <
1 n
|Qk,j | w(Qk,j ) ≤ 2 λk , y w(x) ≤ λk para casi todo x 6∈ Ωk . Por construcción,
vale además que Ωk+1 ⊆ Ωk .
94 7. PESOS Ap
Fijemos un cubo Qk,j0 de nivel λk . Como Qk,j0 ∩ Ωk+1 = ∪i∈I Qk+1,i para
algún conjunto de ı́ndices I, tenemos que
X
|Qk,j0 ∩ Ωk+1 | = |Qk+1,i |
i∈I
Z
X 1
≤ w(x) dx
λk+1 Qk+1,i
i∈I
Z
1
≤ w(x) dx
λk+1 Qk,j0
λk
≤ 2n |Qk,j0 |.
λk+1
n
Si elegimos α = 2n λλk+1
k
< 1, entonces λk = ( 2α )k+1 λ0 y, por la cuenta
anterior,
|Qk,j0 ∩ Ωk+1 | ≤ α|Qk,j0 |.
Entonces, por el Lema 7.12 existe β < 1 que depende de α tal que
w(Qk,j0 ∩ Ωk+1 ) ≤ βw(Qk,j0 ).
Sumando sobre todos los j0 tenemos que
w(Ωk+1 ) ≤ βw(Ωk )
y, en general
w(Ωk ) ≤ β k w(Ω0 ).
Entonces, observando que |Ωk | → 0,
Z Z ∞ Z
X
1+ε 1+ε
w(x) dx = w(x) dx + w(x)1+ε dx
Q Q\Ω0 k=0 Ωk \Ωk+1
∞
X
≤ λε0 w(Q) + λεk+1 w(Ωk )
k=0
∞ n (k+1)ε
X 2
= λε0 w(Q) + λε0 w(Ωk )
α
k=0
∞ n (k+1)ε
X 2
≤ λε0 w(Q) + λε0 β k w(Ω0 )
α
k=0
∞ n (k+1)ε
X 2
≤ λε0 w(Q) + λε0 β k w(Q)
α
k=0
n
Para que la serie sea convergente necesitamos que ( 2α )ε β < 1, pero β < 1 y
ε lo podı́amos elegir, ası́ que eligiendo ε suficientemente chico tenemos que
Z Z
1+ε ε
w(x) dx ≤ Cλ0 w(x) dx.
Q Q
4. CARACTERIZACIÓN DE PESOS A1 95
w(Q)
Como λ0 = |Q| , entonces
Z Z 1+ε
1+ε C
w(x) dx ≤ w(x) dx .
Q |Q|ε Q
1
Dividiendo por |Q| a ambos lados y elevando a la 1+ε se obtiene la estimación
que querı́amos.
4. Caracterización de pesos A1
Demostración.
Z Z ∞
|Sf (x)|η dx = η λη−1 |{x ∈ E : Sf (x) > λ}| dλ
E
Z0 ∞
C
≤η λη−1 mı́n{|E|, kf k1 } dλ
0 λ
Z Ckf k1 Z ∞
|E|
=η λη−1 |E| dλ + η λη−2 Ckf k1 dλ
Ckf k1
0 |E|
Ckf k1
|E| η ∞
η
= |E|λ + Ckf k1 λη−1 Ckf k1
0 η−1 |E|
Para esto, dado Q, llamamos Q∗ al cubo de lado doble e igual centro, y escri-
bimos f = f1 + f2 con f1 = f χQ∗ , f2 = f (1 − χQ∗ ). Usando la sublinealidad
de M y que 0 ≤ δ < 1, tenemos entonces que
(M f (x))δ ≤ (M f1 (x))δ + (M f2 (x))δ
por lo que basta acotar estos términos por separado.
1
R
Por otro lado, si y ∈ Q y R es un cubo tal que y ∈ R y |R| R |f2 (z)| dz 6= 0,
1
entonces tiene que ser `(R) ≥ 2 `(Q). Como x ∈ Q entonces x ∈ cn R para
alguna constante que sólo depende de la dimensión, de donde
Z Z
1 1
|f2 (z)| dz ≤ |f2 (z)| dz ≤ CM f (x)
|R| R |R| cn R
y, por lo tanto, M f2 (y) ≤ CM f (x) para todo y ∈ Q, y se deduce inmedia-
tamente que Z
1
(M f2 (y))δ dy ≤ C(M f (x))δ .
|Q| Q
5. Extrapolación
entonces, para todo 1 < p < ∞ y para todo w ∈ Ap existe una constante C
que sólo depende de [w]Ap tal que
Z Z
|T f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p w(x) dx.
p
0
Ahora definimos el operador M 0 f = M (f w)/w. Como w1−p ∈ Ap0 , M es
0 0
acotado en Lpw1−p0 y, por lo tanto, M 0 es acotado en Lpw . Entonces podemos
definir
∞
0
X (M 0 )k h(x)
R h(x) = .
k=0
2k kM 0 kk p0
Lw
Razonando como antes, vale:
0
Ahora, dada f ∈ Lpw , por dualidad existe h ≥ 0, h ∈ Lpw con khkLp0 = 1 tal
w
que
Z
kT f kLpw = |T f (x)|h(x)w(x) dx
Rn
− 10 1
Z
0
≤ |T f (x)|Rf (x) p0 Rf (x) p0 R0 h(x)w(x) dx
Rn
Observación 7.20. En la demostración no interviene ninguna propiedad de
T más que la acotación el Lpw0 para todo w ∈ Ap0 , por lo que el enunciado
vale no solamente para operadores sino también para desigualdades.
Consideramos [0, 1]n y la grilla formada por sus trasladados enteros. Vamos
a decir que un cubo Q es un cubo diádico si tiene vértices en el retı́culo
(2−k Z)n y lado 2−k , k ∈ Z.
B|x − x̄|
(7.56) |K(x, y) − K(x̄, y)| ≤ si |x − y| ≥ 2|x − x̄|
|x − y|n+1
1
M # (T f )(x) ≤ C(M |f |s ) s (x).
Z 1
1 s
s
(i) ≤ |T f1 (y)| dy
|Q| Q
Z 1
1 s
s
≤ |f1 (y)| dy
|Q| Rn
Z 1
1 s
s
= |f (y)| dy
|Q| Q∗
1
≤ C(M |f |s ) s (x).
B|x − y| B`(Q)
|K(y, z) − K(x, z)| ≤ ≤ .
|x − z|n+1 |x − z|n+1
7. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 101
Luego,
Z Z
C `(Q)
(ii) ≤ |f2 (z)| dz dy
|Q| Q (Q∗ )c |x − z|n+1
∞
X Z |f (z)|
≤ C`(Q) dz
k k+1 `(Q) |x − z|n+1
k=−1 2 `(Q)≤|x−z|<2
∞ Z
X 1
≤ C`(Q) |f (z)| dz
(2k `(Q))n+1 |x−z|<2k+1 l(Q)
k=−1
∞
2n
Z
X 1
≤ C`(Q) |f (z)| dz
2k `(Q) (2k+1 `(Q))n |x−z|<2k+1 l(Q)
k=−1
≤ CM f (x)
1
≤ C(M |f |s ) s (x).
|{x : Md f (x) > 2λ, M # f (x) < γλ}| ≤ 2n γ|{x : Md f (x) > λ}|
Para esto, sea Q∗ el cubo diádico que contiene aR Q y tiene lado el doble
de su longitud, entonces sabemos que fQ∗ = |Q1∗ | Q∗ |f (x)| dx ≤ λ (por la
maximalidad de Q).
Por otra parte, si x ∈ Q es tal que Md f (x) > 2λ, entonces también Md (f χQ )(x) >
2λ (usando lo anterior y que la intersección entre dos cubos diádicos, si es
no vacı́a, tiene que ser igual al menor de ellos). Entonces, para estos x,
Md ((f − fQ∗ )χ )(x) > λ pues
Q
∗
Md ((f − fQ )χQ )(x) ≥ Md (f χQ )(x) − fQ∗ > λ.
| {z } |{z}
>2λ ≤λ
102 7. PESOS Ap
Para el caso con pesos, como {x : Md f (x) > λ} = ∪j Qj , basta ver que si Q
es alguno de estos Qj , para todo γ > 0 y w ∈ Ap existe δ > 0 tal que
w({x ∈ Q : Md f (x) > 2λ, M # f (x) ≤ γλ}) ≤ Cγ δ w(Q).
La demostración es análoga a la del caso anterior usando que si w ∈ Ap
entonces para todo S ⊆ Q medible vale que
|S| δ
w(S)
≤C
w(Q) |Q|
8. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 103
para ver esta desigualdad observemos que por la propiedad de Hölder inversa
existe ε > 0 tal que
Z 1 Z
1 1+ε
1+ε 1
w ≤C w
|Q| Q |Q| Q
y entonces
1 1
|Q|
Z Z
w(S) 1 1+ε
1+ε 1+ε 1
≤ w ≤C w
|S| |S| S |S| |Q| Q
con lo cual
ε
w(S) |S| ε+1
≤C
w(Q) |Q|
ε
tomando δ = ε+1 tenemos la desigualdad que querı́amos.
para toda f ∈ S y x 6∈ sop(f ), y tal que además existe una constante B > 0
tal que
si s > 1. Pero sabemos que existe s (dependiendo de w) tal que 1 < s < p y
w ∈ A p , por lo que eligiendo este s obtenemos
s
Z Z
|T f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p w(x) dx.
p
Falta entonces ver que efectivamente Md (T f ) ∈ Lpw , ası́ que bastará probar
que T f ∈ Lpw . Para esto, si sop(f ) ⊆ B(0, R) escribimos
Z Z Z
p p
|T f (x)| w(x) dx = |T f (x)| w(x) dx + |T f (x)|p w(x) dx .
|x|<2R |x|≥2R
| {z } | {z }
(i) (ii)
Para acotar (ii), notemos primero que como |x| ≥ 2R y |y| ≤ R, entonces
|x − y| ≥ |x| − |y| ≥ |x|
2 . Luego,
|f (y)| |f (y)|
Z Z Z
n C
|T f (x)| = K(x, y)f (y) dy ≤ B n
dy ≤ 2 B n
dy ≤
|y|≤R |x − y| |y|≤R |x| |x|n
donde la constante depende de B, n y también de f . Entonces
Z
(ii) ≤ |T f (x)|p w(x) dx
|x|≥2R
Z
w(x)
≤C dx
|x|≥2R |x|np
∞
XZ w(x)
= dx
k k+1 R |x|np
k=1 2 R<|x|<2
X∞
k −np
≤C (2 R) w(B(0, 2k+1 R))
k=1
Como w ∈ Ap , sabemos que w ∈ Ap−ε para algún ε > 0, por lo que dado un
p−ε
|S|
cubo Q, w(Q) |Q| ≤ w(S) para todo S ⊆ Q medible. Aplicando esta
propiedad para bolas, tenemos entonces que w(B(0, 2k+1 R)) ≤ C(2k R)n(p−ε)
y reemplazando en la cadena de acotaciones anteriores la serie resulta con-
vergente.
8. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 105
R
Pero usando que bj = 0, si llamamos cj al centro del cubo Qj ,
Z
T bj (x) = (K(x, y) − K(x, cj ))bj (y) dy,
Qj
de donde
Z
|T bj (x)| ≤ |K(x, y) − K(x, cj )||bj (y)| dy
Qj
|y − cj |
Z
≤C |bj (y)| dy
Qj |x − cj |n+1
Z
`(Qj )
≤C |bj (y)| dy
Qj |x − cj |n+1
y entonces
Z Z Z
CX CX `(Qj )
|T bj (x)|w(x) dx ≤ |bj (y)| w(x) dx dy
λ (Q∗j )c λ (Q∗j )c Qj |x − cj |n+1
j j
Z Z
CX w(x)
= |bj (y)| `(Qj ) dx dy
λ Qj ∗
(Qj )c |x − cj |n+1
j
| {z }
(∗)
Para dimensión n > 1 no es cierto que W 1,1 (Rn ) ⊆ L∞ (Rn ), pero veremos
que sı́ existe q > 1 (que depende de n) tal que está incluı́do en Lq (Rn ). Para
eso necesitamos generalizar la regla de Barrow a más variables.
∞ Z
X
−n α 1
≤C (δ2 ) |f (y)| dy
(δ2−n )n |x−y|≤δ2−n
n=0
∞
X
≤ Cδ α M f (x) 2−nα
n=0
112 8. DERIVADAS E INTEGRALES FRACCIONARIAS
1 1
Teorema 8.6. Sean 0 < α < n y 1 ≤ p < q < ∞ tales que q = p − αn .
Entonces vale
1
Demostración. Sea K(x) = |x|n−α
. Escribimos entonces K = K1 +K∞
con K1 = Kχ|x|≤1 .
R
RPara ver el primer punto, basta observar que tanto K1 (x − y)f (y) dy como
K∞ (x − y)f (y) dy son absolutamente convergentes para casi todo x.
|x−y|>δ |x − y|
Por último, si p > n, para usar la desigualdad de Hölder donde antes usamos
la de Young es claro que basta ver que p0 (n − 1) < n. Pero
1 1 1
0
=1− >1− ⇔ p > n,
p p n
y por lo tanto la convolución que tenemos es entre una función de Lp y otra
0
de Lp , y por lo tanto resulta ser una función continua. Como las fm además
convergen uniformemente, entonces el lı́mite es una función continua.
Supongamos que la afirmación vale para n, y que ahora f (x) = f1 (x̃1 ) . . . fn (x̃n )fn+1 (x̃n+1 ).
Fijado xn+1 tenemos que, usando la desigualdad de Hölder y la hipótesis in-
ductiva,
Z Z
|f (x)| dx1 . . . dxn = |f1 (x̃1 ) . . . fn (x̃n )||fn+1 (x̃n+1 )| dx1 . . . dxn
Rn Rn
Z 10
n
n0
≤ kfn+1 kLn (Rn ) |f1 . . . fn | dx1 . . . dxn
Rn
n
! 10
n
n0
Y
≤ kfn+1 kLn (Rn ) k|fi | kLn−1 (Rn−1 )
i=1
n
Y
= kfn+1 kLn (Rn ) kfi kLn (Rn−1 )
i=1
4. TEOREMAS DE INMERSIÓN DE SOBOLEV 115
n Z
!1
Y n
116 8. DERIVADAS E INTEGRALES FRACCIONARIAS
Observación 8.10. El caso 1 < p < n también se puede deducir del caso
p = 1.
Nos falta acotar (i) y (iii) (que son claramente análogos). Para esto vamos
a usar un truco que se debe a Calderón, y que consiste en observar que
n
∂ϕt X ∂((xj ϕ)t )
=−
∂t ∂xj
j=1
y, por lo tanto,
n n
∂F X ∂((xj ϕ)t ) X ∂f
=− f∗ = ∗ (xj ϕ)t
∂t ∂xj ∂xj
j=1 j=1
Capı́tulo 9
Series de Fourier en Rn
1. Series de Fourier en Rn
Con esta definición, nos interesa saber si la serie de Fourier converge para
f ∈ Lp (Tn ) y en qué sentido. Recordemos que, si n = 1 y
X
(9.59) SN f (x) = fˆ(k)e2πikx ,
|k|≤N
y, por Parseval,
Z
X k ˆ
SR fR (x)ḡR (x) dx = µ fR (k)g̃ˆR (k) .
Tn R
k∈Zn
Pero (∗) es una suma de Riemann de µfˆĝ, por lo que el lado derecho de la
desigualdad anterior tiende, cuando R → ∞, a
Z Z
µ(ξ)fˆ(ξ)ĝ(ξ) dξ = T f (x)g(x) dx
Rn Rn
y, por lo tanto,
Z
T f (x)g(x) dx ≤ Ckf kp,Rn kgkp0 ,Rn ,
Rn
como querı́amos.
Lema 9.6. Si f ∈ C(Tn ), y la pensamos como continua y periódica en Rn ,
entonces vale
Z Z
n
−επ|x|2
lı́m ε 2 f (x)e dx = f (x) dx.
ε→0+ Rn Tn
y, por otro,
Z Z
n
2πik·x −επ|x|2 2πi √kε ·y −π|y|2
ε 2 e e dx = e e dy
Rn Rn
−π|y|2 ˇ k
= [e ] √
ε
|k|2
= e−π ε
Rn
n π|ξ−m|2
= (εα)− 2 e− εα .
1 1
Por la observación 9.8 con a = εα y b = εβ y recordando que α + β = 1 (lo
−1 ab −1
que implica que a + b = (εαβ) y a+b = ε ) resulta que ω(εα)−1 ∗ ω(εβ)−1 =
2. OPERADORES DADOS POR UN MULTIPLICADOR 123
n
(εαβ) 2 ωε−1 . Entonces
Z
n
ε2 T (P ωεα )Qωεβ ≤ kµk∞ ωε−1 (k−m)
Rn
|k−m|2
= kµk∞ e− ε
Para ver que vale la recı́proca, si llamamos TR f (x) = (µ( Rξ )fˆ(ξ))ˇ(x), enton-
ces si T es continuo, TR es continuo y kT kp = kTR kp . Por lo que vimos antes,
si TR es continuo, SR es continuo y está uniformemente acotado para todo R.
Por lo tanto, la convergencia se deduce de la convergencia P en un denso, por
ejemplo los polinomios trigonométricos. Pero si P (x) = |k|≤N ck e 2πik·x ,
X k
SR P (x) = µ ck e2πik·x → µ(0)P (x).
R
k≤N