0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas128 páginas

Análisis Armónico: Series de Fourier

Cargado por

Angelo Oppio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas128 páginas

Análisis Armónico: Series de Fourier

Cargado por

Angelo Oppio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

APUNTES DE ANÁLISIS ARMÓNICO

Irene Drelichman y Ricardo G. Durán


Índice general

Capı́tulo 1. Series de Fourier 1


1. Algunas nociones históricas 1
2. La ecuación de la cuerda vibrante 1
3. Método de separación de variables 2
4. Desarrollo en series de Fourier 4
5. La ecuación del calor 7
6. La convolución y el núcleo de Dirichlet 8
7. Convergencia Cesaro de series de Fourier 11
8. Convergencia Abel para series de Fourier 15
Capı́tulo 2. Convergencia en Lp para series de Fourier 19
1. Convergencia en L2 para series de Fourier 19
2. La transformada de Hilbert en el caso periódico 22
3. Convergencia en Lp para la transformada de Hilbert 25
4. Convergencia en Lp para series de Fourier 31
5. La transformada de Hilbert como integral singular 33
Capı́tulo 3. La transformada de Fourier 37
1. La transformada de Fourier en R 37
2. La transformada de Fourier en Rn 40
3. La ecuación del calor en el semiespacio Rn × R+ 43
4. Transformada de Fourier en L2 (Rn ) 44
5. El espacio S 45
6. El espacio S 0 46
Capı́tulo 4. La transformada de Hilbert en R 49
1. El problema de Dirichlet en el semiplano R × R+ 49
2. La transformada de Hilbert en R 50
3. Otros ejemplos de integrales singulares de convolución 54
Capı́tulo 5. Integrales singulares 57
1. Operadores integrales singulares 57
2. Integrales singulares con núcleos homogéneos 67
Capı́tulo 6. B.M.O. y H 1 75
1. El espacio B.M.O. 75
2. El espacio H 1 atómico 80
3. Dualidad entre H 1 y B.M.O. 82
3
4 Índice general

4. Continuidad de integrales singulares en H 1 (Rn ) 85


Capı́tulo 7. Pesos Ap 87
1. Condición necesaria para el tipo débil 87
2. Suficiencia para el tipo débil (1, 1) 89
3. Suficiencia para el tipo débil (p, p), p > 1 91
4. Caracterización de pesos A1 95
5. Extrapolación 97
6. La función maximal diádica 99
7. Acotaciones con pesos para integrales singulares 99
8. Acotaciones con pesos para integrales singulares 103
Capı́tulo 8. Derivadas e integrales fraccionarias 109
1. Derivadas e integrales fraccionarias 109
2. Condición necesaria para la continuidad de la integral fraccionaria 110
3. Continuidad de la integral fraccionaria 111
4. Teoremas de inmersión de Sobolev 113
Capı́tulo 9. Series de Fourier en Rn 119
1. Series de Fourier en Rn 119
2. Operadores dados por un multiplicador 119
Capı́tulo 1

Series de Fourier

1. Algunas nociones históricas

En 1807 Fourier escribe su teorı́a sobre la difusión del calor y re-


suelve la ecuación utilizando los métodos de las series de funciones
trigonométricas que llevan su nombre. Usa que dada una función f
definida en un intervalo, digamos por comodidad f : [−π, π] → R (ó
C), la podemos pensar como una función periódica definida en toda
la recta y representar como
X∞
f (x)“ = ” (an cos(nx) + bn sin(nx)).
n=0
En la época de Fourier ni siquiera estaba bien definido qué era una
función, y recién Dirichlet demostró tiempo después que si f es una
función derivable entonces la serie de Fourier converge.
Unos 50 años antes de que Fourier estudiara la ecuación del calor,
Daniel Bernoulli habı́a resuelto con el mismo método la ecuación de
la cuerda vibrante, pero sus ideas no prosperaron porque no estaba
claro qué funciones podı́an admitir un desarrollo en serie de Fourier.
Alrededor de 1920 se probó que si f ∈ Lp para algún p tal que
1 < p < ∞, entonces la serie de Fourier converge en Lp . Ya era
conocido que existen funciones continuas tales que su serie de Fourier
puede no converger en algún punto. Veremos que la convergencia en
Lp está relacionada con la transformada de Hilbert, que es el primer
ejemplo de integral singular.
Carleson probó que basta con f ∈ L2 para que la serie de Fourier
converja en casi todo punto.

2. La ecuación de la cuerda vibrante

Supongamos que tenemos una cuerda de longitud L fija en los extremos y


queremos estudiar cómo vibra si uno la pulsa. Para esto, dado x ∈ [0, L],
llamamos u(x, t) la posición del punto x en tiempo t.

Podemos pensar que la cuerda está compuesta por N masas puntuales en


L
puntos xn = nh, donde h = N . Si la cuerda es homogénea y tiene densidad
2 1. SERIES DE FOURIER

de masa constante por unidad de medida (para fijar ideas digamos que es
igual a ρ), entonces la masa total es ρL y la masa puntual en cada xn es
ρL
N = ρh. Suponemos entonces que la cuerda vibrante es un sistema de N
partı́culas, y que cada una oscila únicamente en la dirección vertical, pero
que además, por la tensión de la cuerda, la fuerza que actúa sobre xn depende
de xn−1 y xn+1 .

Llamamos yn (t) a la posición de xn en el instante t, es decir, yn (t) = u(xn , t).


Por la ley de Newton, la fuerza que actúa sobre xn es Fn = ρhyn00 (t). Si
suponemos que esta fuerza es proporcional, respectivamente, a las diferencias
yn−1 −yn
h y yn+1h−yn , tenemos que la fuerza (o tensión) que actúa por la derecha
es h (yn+1 − yn ) y la que actúa por la izquierda es hτ (yn−1 − yn ), donde τ es
τ

una constante que depende sólo del material de la cuerda. Entonces

τ
ρhyn00 (t) = (yn+1 (t) − 2yn (t) + yn−1 (t)))
h
τ
= (u(xn+1 , t) − 2u(xn , t) + u(xn−1 , t))
h
τ
(1.1) = (u(xn + h, t) − 2u(xn , t) + u(xn − h, t)).
h

Como para una función F dos veces derivable vale que


F (x + h) − 2F (x) + F (x − h)
lı́m = F 00 (x),
h→0 h2
dividiendo por h la igualdad (1.1) y pasando al lı́mite (notar que, cuando
h → 0, N → ∞), deducimos la ecuación de la cuerda vibrante o ecuación de
ondas en una variable espacial:
(1.2) ρ utt (x, t) = τ uxx (x, t).

Para poder resolverla, además de saber que la cuerda está fija en los ex-
tremos, es decir que u(0, t) = u(L, t) = 0, necesitamos conocer los datos
iniciales de posición y velocidad, digamos u(x, 0) = f (x) y ut (x, 0) = g(x).
Con estos datos iniciales la ecuación está bien planteada y puede resolverse
mediante el método de separación de variables, que explicamos a continua-
ción.

3. Método de separación de variables

Buscamos soluciones de la ecuación (1.2) de la forma u(x, t) = ϕ(x)ψ(t).


Como ρ, τ ≥ 0, podemos definir τρ = k 2 . Entonces obtenemos
ψ 00 (t) ϕ00 (x)
= k2 .
ψ(t) ϕ(x)
3. MÉTODO DE SEPARACIÓN DE VARIABLES 3

Como la parte derecha de la ecuación no depende de x y la parte izquierda


no depende de t, deducimos que para algún λ ∈ C deben verificarse las
ecuaciones
λ
ϕ00 (x) = 2 ϕ(x),
k
ψ 00 (t) = λψ(t).

Las soluciones de la primer ecuación son de la forma


q q
λ λ
x − x
ϕ(x) = Ae k2 + Be k2

con A, B ∈ C. Como además tienen que cumplir los datos de borde u(0, t) =
u(L, t) = 0, resulta que ϕ(0) = ϕ(L) = 0, de donde
q
λ
2 L
e k2 =1
y, por lo tanto, tenemos una sucesión de posibles valores
λn n2 π 2
= − (n ∈ Z)
k2 L2
a la que corresponde una sucesión {ϕn } de soluciones linealmente indepen-
dientes de la ecuación ϕ00 (x) = λkn2 ϕ(x), que están dadas por
 nπ 
ϕn (x) = sin x .
L

Razonando análogamente para ψ(t) (teniendo en cuenta que en este caso no


intervienen las condiciones de borde), obtenemos
   
nπk nπk
ψn (t) = an sin t + bn cos t ,
L L
donde an y bn son constantes arbitrarias.

Si llamamos ω = kπ L , tenemos una sucesión de soluciones de la ecuación de


la cuerda vibrante (sin datos inciales) dada por
 nπ 
un (x, t) = ϕn (x)ψn (t) = sin x (an sin(nωt) + bn cos(nωt)) .
L

La solución general por el método de variables separadas es entonces



X  nπ 
(1.3) u(x, t) = sin x (an sin(nωt) + bn cos(nωt)) .
L
n=1
Si imponemos las condiciones iniciales
u(x, 0) = f (x)
ut (x, 0) = g(x)
4 1. SERIES DE FOURIER

necesitamos (operando formalmente con la serie) que se verifiquen las igual-


dades

X  nπ 
u(x, 0) = bn sin x = f (x),
L
n=1
X∞  nπ 
ut (x, 0) = nωan sin x = g(x).
L
n=1

Surge por lo tanto el problema de determinar si para datos iniciales f, g existe


una escritura en serie de senos como la que necesitamos. Como veremos, la
respuesta es afirmativa.

Para simplificar, supongamos primero que L = π y consideremos la condición


inicial u(x, 0) = f (x). Nuestro problema es entonces, dada f : [0, π] → R,
ver si es posible encontrar valores bn tales que

X
f (x)“ = ” bn sin(nx).
n=1

Si suponemos que dichos valores existen, multiplicando la serie por sin(kx), k ∈


N, e integrando (operamos formalmente para intercambiar serie e integral)
obtenemos

X
f (x) sin(kx) = bn sin(nx) sin(kx),
n=1
Z π X∞ Z π
f (x) sin(kx) dx = bn sin(nx) sin(kx) dx.
0 n=1 0

Observando que
Z π  π
2 si n = k
sin(nx) sin(kx) dx =
0 0 6 k
si n =
podemos despejar
Z π
2
bk = f (x) sin(kx) dx.
π 0

4. Desarrollo en series de Fourier

Más en general, dada una función f : [−π, π] → R, le podemos asociar una


serie de senos y cosenos dada por

a0 X
f (x) ∼ + (an cos(nx) + bn sin(nx))
2
n=1
4. DESARROLLO EN SERIES DE FOURIER 5

y, razonando como antes,


Z π
1
an = f (x) cos(nx) dx,
π −π
Z π
1
bn = f (x) sin(nx) dx.
π −π

Es importante observar que si f ∈ L1 ([−π, π]), an , bn están bien definidos.


Los llamamos coeficientes de Fourier de f .
Observación 1.1. Notemos que si f es una función impar (es decir, f (x) =
−f (−x)), entonces an = 0 para todo n. Análogamente, si f es una función
par (es decir, f (x) = f (−x)), entonces bn = 0 para todo n.

 en otro intervalo, digamos f : [−L, L] →


Si queremos trabajar con funciones
R, basta observar que h(x) = f Lπ x está definida en [−π, π] y, por lo tanto,
  ∞
L ã0 X
h(x) = f x ∼ + (ãn cos(nx) + b̃n sin(nx)).
π 2
n=1

Es decir que

ã0 X   πn   πn 
f (y) ∼ + ãn cos y + b̃n sin y
2 L L
n=1

donde ahora
Z π Z L
1 1  nπ 
ãn = h(x) cos(nx) dx = f (y) cos y dy
π −π L −L L
y
Z π Z L
1 1  nπ 
b̃n = h(x) sin(nx) dx = f (y) sin y dy
π −π L −L L

En el caso de la solución de la ecuación de la cuerda vibrante (1.3), nece-


sitábamos encontrar coeficientes bn tales que, para f : [0, L] → R dada,

X
f (x)“ = ” bn sin(nx).
n=1

Por lo que acabamos de ver, esto es posible si extendemos f de manera impar


al intervalo [−L, L] (para garantizar que su desarrollo en serie de Fourier sólo
tenga senos) y tomamos
1 L 2 L
Z  nπ  Z  nπ 
bn = f (x) sin x dx = f (x) sin x dx.
L −L L L 0 L
6 1. SERIES DE FOURIER

Para encontrar los coeficientes an usamos la condición ut (x, 0) = g(x). De-


rivando formalmente la serie, debe ser


X  nπ 
g(x)“ = ” nωan sin x ,
L
n=1

por lo que con un razonamiento análogo al anterior deducimos que


Z L
2  nπ 
an = g(x) sin x dx.
nωL 0 L

En general es más fácil trabajar con una serie de exponenciales complejas


en lugar de una serie de senos y cosenos. O sea, dada f : [−π, π] → C, le
asociamos la serie de Fourier
X
f (x) ∼ cn einx .
n∈Z

De manera análoga al caso anterior, multiplicando por e−ikx e integrando


(siempre de manera formal), deducimos que

Z π ∞
X Z π
−ikx
f (x)e dx = cn ei(n−k)x dx.
−π n=−∞ −π

Observando que
Z π 
i(n−k)x 2π si n = k
e dx =
−π 0 6 k
si n =

deducimos que
Z π
1
ck = f (x)e−ikx dx.
2π −π

Notación 1.2. Es frecuente el uso de la notación fˆ(n) = cn , por lo que


en lo sucesivo escribiremos la serie de Fourier asociada a f como f (x) ∼
P ˆ inx .
n∈Z f (n)e

Observación 1.3. Si f toma valores reales, podemos pasar de la forma


exponencial a la trigonométrica observando que, en este caso, c̄n = c−n .
5. LA ECUACIÓN DEL CALOR 7

Entonces
−1
X ∞
X
f (x) ∼ cn einx + c0 + cn einx
n=−∞ n=1
X∞ X∞
= c−n e−inx + c0 + cn einx
n=1 n=1
X∞ ∞
X
= c̄n e−inx + c0 + cn einx
n=1 n=1

X
= c0 + [(c̄n + cn ) cos(nx) + i(cn − c̄n ) sin(nx)]
n=1
por lo que para pasar de una forma a otra basta utilizar las relaciones
(
an = cn + c̄n
bn = i(cn − c̄n )
Observación 1.4. Si queremos obtener la serie de Fourier de f : [−L, L] →
C, basta observar que g(x) = f ( Lπ x) está definida en [−π, π] y, por lo tanto,
  X
L
g(x) = f x ∼ cn einx
π
n∈Z
con Z π Z L
1 1 nπ
cn = g(x)e−inx dx = f (x)e−i L x dx.
2π −π 2L −L
Entonces X nπ
f (x) ∼ cn ei L x
n∈Z

5. La ecuación del calor

Lo visto anteriormente se puede aplicar a la ecuación con condiciones ini-


ciales 
 ut − uxx = 0 (x, t) ∈ (0, π) × (0, T )
u(0, t) = u(π, t) = 0 ∀t ∈ (0, T )
u(x, 0) = f (x)

que modela cómo evoluciona la temperatura de una barra sabiendo que los
extremos se mantienen a cero grados y conociendo la temperatura inicial.

Usando el método de separación de variables, podemos obtener la sucesión


2
de soluciones de variables separadas un (x, t) = e−n t sin(nx) y armar una
solución general de la forma

2
X
(1.4) u(x, t) = an e−n t sin(nx)
n=1
8 1. SERIES DE FOURIER

que cumple con la condición de borde. Para que satisfaga el dato inicial
debemos encontrar an tales que

X
u(x, 0) = an sin(nx) = f (x).
n=0

Como ya anticipamos, si f es suficientemente buena (más adelante especifi-


caremos en qué sentido), los coeficientes bn existen y están dados por
Z π
1
an = f (x)e−inx dx.
2π −π

Es interesante notar que este método para construir soluciones generaliza


los resultados que conocemos en dimensión finita. En efecto, supongamos
que queremos encontrar y : [0, π] → Rn que sea solución del problema
y 0 = Ay, A ∈ Rn×n .
Si A es diagonalizable, entonces sabemos que existe una base de autovectores
{v1 , . . . , vn } tales que Avn = λn vn y que entonces {v1 eλ1 t , . . . , vn eλn t } es
una base de soluciones del sistema lineal homogéneo, por lo que la solución
general es
n
X
y(t) = bk vk eλk t .
k=1

Si pensamos que reemplazamos la transformación lineal y → Ay por ϕ(x, t) →


ϕxx y que ϕn = sin(nx) son los “autovectores”(autofunciones) de este ope-
rador, entonces el desarrollo de Fourier (1.4) generaliza al caso infinito la
escritura de la solución en una base de autofunciones.

6. La convolución y el núcleo de Dirichlet

Observación 1.5. Como vimos, dada f : [−π, π) → C, si f ∈ L1 ([−π, π])


le podemos asociar su serie de Fourier
Z π
X 1
f (x) ∼ cn einx , cn = f (x)e−inx dx.
2π −π
n∈Z

De ahora en más pensaremos siempre que f está extendida de manera pe-


riódica a R o, gracias a la correspondencia x ↔ eix , que f : S 1 → C, donde
S 1 es la circunferencia unitaria. Entonces, cuando hablamos de f continua
entendemos que la continuidad vale en S 1 o, lo que es lo mismo, que la
extensión periódica de f es continua en todo R.
6. LA CONVOLUCIÓN Y EL NÚCLEO DE DIRICHLET 9

Definición 1.6. Dadas f, g : R → C, 2π-periódicas y tales que f, g ∈


L1loc (R), definimos su convolución como
Z π
(f ∗ g)(x) = f (x − y)g(y) dy.
−π

Observación 1.7. Es inmediato de la definición que f ∗ g = g ∗ f .

Nuestro objetivo es estudiar si dada una serie de Fourier asociada a una


función f , la misma converge y, en caso afirmativo, si converge a f . El
primer resultado que demostraremos en este sentido es que si f es derivable
en x, entonces la serie de Fourier asociada converge puntualmente a f en x.
Para esto, probaremos que las sumas parciales simétricas
N
X
SN (f )(x) := cn einx
−N

se pueden representar como una convolución. Para no sobrecargar la nota-


ción, en adelante escribiremos SN f en lugar de SN (f ).

Claramente,
N
X
SN f (x) = cn einx
n=−N
N  Z π 
X 1
= f (t)e−int dt einx
2π −π
n=−N
N
Z π !
1 X
in(x−t)
(1.5) = f (t) e dt,
2π −π
n=−N

que es una convolución, pero nos interesa encontrar una expresión más
explı́cita dependiente de N que no involucre sumas.

Para esto, si s 6= 2mπ, m ∈ Z podemos escribir


N
X
DN (s) := eins
n=−N
N
X 2N
X
= e−iN s ei(n+N )s = e−iN s eiks
n=−N k=0

(ei(2N +1)s − 1) ei(N +1)s− e−iN s


= e−iN s is
=
e −1 eis − 1
i(N + 21 )s 1 1 1
i 12 s (e − e−i(N + 2 )s ) ei(N + 2 )s − e−i(N + 2 )s
=e = s s .
eis − 1 ei 2 − e−i 2
10 1. SERIES DE FOURIER

Por (1.5), vale entonces que


1
SN f (x) = (f ∗ DN )(x)

donde DN es el núcleo de Dirichlet, dado por
sin((N + 21 )s)
DN (s) = .
sin( 2s )
Observación 1.8. Una propiedad que usaremos es que
Z π
1
DN (t) dt = 1.
2π −π
Esto se deduce fácilmenteRsi consideramos f ≡ 1, ya que por lo visto ante-
1 π
riormente SN f = 1 = 2π −π DN (t) dt. Más aún, como DN es una función
par,
Z 0 Z π
1 1 1
DN (t) dt = DN (t) dt = .
2π −π 2π 0 2
Lema 1.9 (Riemann-Lebesgue). Si f ∈ L1 ([−π, π]) y α ∈ R, entonces
Z π
lı́m f (x) cos(αx) dx = 0
|α|→∞ −π
Z π
lı́m f (x) sin(αx) dx = 0
|α|→∞ −π

Demostración. Supongamos primero que f ∈ C 1 . Entonces


sin (αx)0
Z π Z π
f (x) cos(αx) dx = f (x) dx
−π −π α
Z π
sin (αx) π sin (αx)
= f (x) − f 0 (x) dx
α −π −π α
C
≤ (kf k∞ + kf 0 k∞ ) → 0 (|α| → ∞).
α
Para el caso general basta usar un argumento de densidad. 

Corolario 1.10. Si f ∈ L1 ([−π, π]), sus coeficientes de Fourier tienden a


cero para |n| → ∞.

Ahora estamos en condiciones de probar el teorema sobre convergencia:


Teorema 1.11. Si f ∈ L1 ([−π, π]) y f tiene derivadas laterales en x, enton-
+ (x− )
ces SN f (x) → f (x )+f
2 cuando N → ∞. En particular, si f es derivable
en x, entonces SN f (x) → f (x).
7. CONVERGENCIA CESARO DE SERIES DE FOURIER 11

Demostración. Escribimos
Z 0 Z π
1 1
SN f (x) = f (x − t)DN (t) dt + f (x − t)DN (t) dt
2π −π 2π 0
| {z } | {z }
+ −
SN f (x) SN f (x)

+
Consideramos primero SN f (x) y escribimos
Z 0 Z 0
f (x+ )
 
+ 1 1
= f (x ) DN (t) dt = f (x+ )DN (t) dt.
2 2π −π 2π −π

Entonces
0
f (x+ ) (f (x − t) − f (x+ )) t
Z
+ 1 1
SN f (x) − = t sin((N + )t) dt
2 2π −π t sin( 2 ) 2
Z0
1 t 1
:= gx (t) sin((N + )t) dt
2π −π sin( 2t ) 2
t
y como sin( 2t )
es una función acotada, para aplicar el lema de Riemann-
f (x−t)−f (x+ )
Lebesgue basta ver que gx (t) := t ∈ L1 ([−π, 0]).

Pero como f es derivable por derecha en x, existe δ > 0 tal que si −δ < t < 0,
f (x − t) − f (x+ )
≤C
t
y si −π ≤ t ≤ −δ,
Z −δ
f (x − t) − f (x+ ) 1 −δ
Z
dt ≤ |f (x − t) − f (x+ )| dt
−π t δ −π
1
≤ (kf k1 + 2π|f + (x)|).
δ

− f (x− )
Un razonamiento análogo permite probar que SN f (x) → 2 y completar
la demostración del teorema. 

7. Convergencia Cesaro de series de Fourier

Nos interesa ahora estudiar otros tipos de convergencia para la serie de


Fourier, que requieren hipótesis más débiles que la existencia de derivadas
laterales.
Definición 1.12. Dadas una serie numérica ∞
P
n=0 an y su sucesión de su-
mas parciales SN = a0 +· · ·+aN , diremos que la serie converge en el sentido
de Cesaro si la sucesión de promedios σN := S0 +···+S
N +1
N
es convergente.
12 1. SERIES DE FOURIER

Observación 1.13. Si una serie es convergente, entonces converge en el


sentido de Cesaro, pero no vale la recı́proca. Basta considerar, por ejemplo,
an = (−1)n+1 .

La noción de convergencia Cesaro se puede extender para series de Fourier.


Para esto, dada f ∈ L1 ([−π, π]) extendida periódicamente, consideramos su
serie de Fourier

X
f (x) ∼ cn einx ,
n∈Z

sus sumas parciales simétricas

X
SN f (x) = cn einx
|n|≤N

y definimos

S0 f + · · · + SN f
σN f (x) := .
N +1

Veremos que si f es continua y periódica (recordar que esto incluye f (π) =


f (−π)) entonces σN f → f uniformemente.

Queremos encontrar una expresión de σN f como convolución. Para esto,


escribimos

N
1 X
σN f (x) = Sn f (x)
N +1
n=0
N Z π
1 X 1
= Dn (x − t)f (t) dt
N +1 2π −π
n=0

donde Dn es el núcleo de Dirichlet.


7. CONVERGENCIA CESARO DE SERIES DE FOURIER 13

Usando la expresión que ya calculamos para Dn , tenemos que


N N
X X sin((n + 21 )t)
Dn (t) =
n=0 n=0
sin( 2t )
N
X sin((n + 21 )t) sin( 2t )
=
n=0
sin2 ( 2t )
N
1 X
(1.6) = [cos(nt) − cos((n + 1)t)]
2 sin2 ( 2t ) n=0
1
= [1 − cos((N + 1)t)]
2 sin2 ( 2t )
    
1 2 (N + 1)t 2 (N + 1)t
(1.7) = 1 − cos + sin
2 sin2 ( 2t ) 2 2
sin2 ( (N +1)t
2 )
= 2 t
sin ( 2 )
donde en (1.6) usamos que 2 sin(α) sin(β) = cos(α − β) − cos(α + β) y en
(1.7) usamos que cos(2α) = cos2 (α) − sin2 (α).

Se deduce entonces que si definimos el núcleo de Féjer como


1 sin2 (( N 2+1 )t)
(1.8) KN (t) :=
N + 1 sin2 ( 2t )
entonces vale que
1
(1.9) σN f (x) = (KN ∗ f )(x).

Para ver cómo esta expresión sirve para probar la convergencia en el sentido
de Cesaro de la serie de Fourier de una función continua, a continuación
vamos a probar un teorema general para la convolución con una sucesión de
núcleos hN .
Teorema 1.14. Sea {hN }N ∈N una sucesión de núcleos que satisface:
Z π
1. hN (t) dt = 1 para todo N ;
−π
2. hN (t) ≥ 0 para todo t
Z y todo N ;
3. hN (t) dt → 0 cuando N → ∞, para todo ε > 0.
ε<|t|<π

Entonces, para toda f ∈ C(R), 2π-periódica, hN ∗ f → f uniformemente


cuando N → ∞.
14 1. SERIES DE FOURIER

Observación 1.15. De 1 y 2 se deduce que khN kL1 = 1 para todo N .


En realidad quedará claro en la demostración que basta con pedir que las
normas khN kL1 estén uniformemente acotadas. Este es el motivo por el
cual el teorema no se aplica al núcleo de Dirichlet.

Demostración. Consideremos
Z π
|(hN ∗ f )(x) − f (x)| = hN (t)f (x − t) dt − f (x)
−π
Z π
= hN (t)[f (x − t) − f (x)] dt (por 1)
−π
Z π
≤ hN (t)|f (x − t) − f (x)| dt (por 2).
−π

Como f es continua, entonces es uniformemente continua en compactos, por


lo que dado ε > 0 existe δ > 0 tal que |f (x − t) − f (x)| < ε si |t| < δ. Luego,
podemos escribir
Z Z !
|(hN ∗ f )(x) − f (x)| ≤ + hN (t)|f (x − t) − f (x)| dt
|t|<δ δ≤|t|≤π
Z Z
≤ε hN (t) dt + 2kf k∞ hN (t) dt
|t|<δ δ≤|t|≤π
≤ 2ε si N es suficientemente grande (por 1 y 3).


Como caso particular, tenemos el siguiente


Teorema 1.16. Si f ∈ C(R) es una función 2π-periódica, entonces σN f →
f uniformemente. Es decir, la serie de Fourier converge a f en el sentido
de Cesaro.

1
Demostración. Aplicamos el Teorema 1.14 a hN = 2π KN .

Para ver que vale la condición 1 basta tomar f ≡ 1. En efecto, para todo
x ∈ [−π, π], por (1.9),
Z π
1
1 = σN 1(x) = KN (t) dt.
2π −π

La condición 2 es evidente por la expresión (1.8).

Falta ver entonces que se cumple la condición 3. Como KN (t) es una función
par, basta considerar t > 0. En ese caso, notemos que si ε < t < π, entonces
8. CONVERGENCIA ABEL PARA SERIES DE FOURIER 15

sin( 2ε ) < sin( 2t ). Por lo tanto, sin−2 ( 2t ) < sin−2 ( 2ε ) y

(π − ε)
Z
1
KN (t) dt ≤ → 0 cuando N → ∞.
ε<t<π (N + 1) sin2 ( 2ε )

Corolario 1.17. Los polinomios trigonométricos son densos en las funcio-


nes periódicas y continuas. En efecto, basta observar que σN f son polino-
mios trigonométricos y usar el teorema anterior. Esto además nos dice que
el sistema ortonormal {einx }n∈Z es completo.

8. Convergencia Abel para series de Fourier

Definición 1.18. Dada una serie numérica ∞


P
n=1 an , diremos que converge
en el sentido de Abel si valen las siguientes condiciones:


X
1. para todo 0 < r < 1 la serie an rn es convergente;
n=1

X
2. existe y es finito lı́m an r n .
r→1−
n=1

Observación 1.19. Se puede probar que si una serie converge en el sentido


de Cesaro entonces converge en el sentido de Abel, pero la recı́proca no es
cierta. Basta considerar, por ejemplo, an = (−1)n+1 n.

X
Si f ∼ cn einx es una función continua y periódica, podemos extender
n∈Z
esta definición a su serie de Fourier. Para eso definimos
X
Ar (f )(x) := cn r|n| einx
n∈Z

y analizamos si la serie converge para todo 0 < r < 1 y si Ar f → f cuando


r → 1− .
X
Afirmamos que para todo 0 < r < 1, la serie cn r|n| einx converge, más
n∈Z
aún, converge absolutamente. En efecto, como f es continua, cn es una
sucesión uniformente acotada y, como r < 1,
X X
cn r|n| ≤ C r|n| < +∞.
n∈Z n∈Z
16 1. SERIES DE FOURIER

Como para el estudio de la convergencia en el sentido de Cesaro, queremos


escribir Ar (f ) como una convolución. Para esto, basta notar que
X 1 Z π 
−int
Ar f (x) = f (t)e dt r|n| einx
2π −π
n∈Z
Z π X !
1 |n| in(x−t)
= r e f (t) dt
2π −π
n∈Z
Z π
1
(1.10) = Pr (x − t)f (t) dt
2π −π
donde Pr es el núcleo de Poisson dado por
X
Pr (x) := r|n| einx .
n∈Z

Como para los núcleos de Dirichlet y Féjer, queremos encontrar para el


núcleo de Poisson una expresión más explı́cita. Para esto, notemos que
0
X ∞
X
Pr (t) = r−n eint + rn eint − 1
n=−∞ n=0
X∞ ∞
X
n −int n int
= r e + r e −1
n=0 n=0
X∞ X∞
= (re−it )n + (reit )n − 1
n=0 n=0
1 1
= −it
+ −1
1 − re 1 − reit
2 − r(eit + e−it ) − (1 − re−it )(1 − reit )
=
(1 − re−it )(1 − reit )
1 − r2
=
1 − r(eit + e−it ) + r2
1 − r2
(1.11) = .
1 − 2r cos(t) + r2

Ahora podemos volver al problema de estudiar lı́mr→1− Ar (f ). Probaremos:


Teorema 1.20. Si f ∈ C(R) es una función 2π-periódica, entonces Ar f →
f uniformemente cuando r → 1− . Es decir, la serie de Fourier de f converge
uniformemente a f en el sentido de Abel.

Demostración. Vamos a ver que P2πr cumple las hipótesis del Teorema
1.14 cambiando el parámetro N por r ∈ (0, 1).
8. CONVERGENCIA ABEL PARA SERIES DE FOURIER 17
Z π
1
Que Pr (t) dt = 1 se puede ver considerando f ≡ 1.
2π −π

Para ver que Pr (t) ≥ 0 para todo t y para todo r ∈ (0, 1), basta observar
que |2r cos t| ≤ 1 + r2 y usar la expresión (1.11).

Por último, nos queda por verificar la condición 3 del Teorema 1.14. Como
Pr (t) es una función par, basta ver que, para todo ε > 0,
Z π
Pr (t) dt → 0 cuando r → 1− .
ε
Para probar esto notemos primero que
1 − 2r cos(t) + r2 = (1 − r)2 + 2r(1 − cos(t)) ≥ 2r(1 − cos(t))
y que 1 − cos(t) es creciente y no se anula en [ε, π]. Entonces, para r ≥ 1/2
y ε < t < π,
Z π
(π − ε)
Pr (t) dt ≤ (1 − r2 ) → 0 cuando r → 1− .
ε 1 − cos(ε)

Capı́tulo 2

Convergencia en Lp para series de Fourier

1. Convergencia en L2 para series de Fourier

Dada f ∈ L2 ([−π, π]), sabemos que sus coeficientes de Fourier, cn , están


bien definidos. Veremos que además
X
SN f (x) := cn einx → f (N → ∞)
|n|≤N

donde la convergencia es en L2 .

Comencemos por observar que si definimos VN como el subespacio de los


polinomios trigonométricos de grado menor o igual que N ,
X
VN := {P ∈ L2 ([−π, π]) : P (x) = an einx , an ∈ C},
|n|≤N

vale la siguiente propiedad:


Proposición 2.1. SN f es la proyección ortogonal de f sobre VN , es decir,
SN f ∈ VN y
Z π
(f − SN f )P dx = 0 para todo P ∈ VN .
−π

Demostración. Basta ver que vale para las funciones e−ikx para todo
|k| ≤ N , ya que son una base de VN . Pero
 
Z π X Z π
inx  −ikx
f (x) − cn e e dx = f (x)e−ikx dx − 2πck
−π |n|≤N −π

= 0.

Corolario 2.2. A partir de la proposición anterior es inmediato ver
kf k22 = kf − SN f k22 + kSN f k22
y, por lo tanto,
kSN f k2 ≤ kf k2 .
20 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

También es claro que, para todo P ∈ VN , vale que


kf − P k22 = kf − SN f k22 + kSN f − P k22 .
En particular, resulta que SN f es la mejor aproximación de f en el subes-
pacio VN , es decir,
kf − SN f k2 ≤ kf − P k2
para todo P ∈ VN .
Observación 2.3. Si P ∈ VN , digamos P = |n|≤N an einx , entonces
P

1 X
kP k22 = |an |2 .

|n|≤N

Demostración. En efecto,
  
Z π X X
kP k22 =  an einx   ak eikx  dx
−π |n|≤N |k|≤N
X X Z π
= an āk einx e−ikx dx
|n|≤N |k|≤N −π
X
= 2π |an |2 .
|n|≤N

Estamos entonces en condiciones de probar el resultado que anunciamos al


principio:
Teorema 2.4. Si f ∈ L2 ([−π, π]), entonces SN f → f en L2 .

Demostración. Si f es una función continua, podemos aproximarla


por polinomios trigonométricos. Es decir que dado ε > 0, existen M = M (ε)
y P ∈ VM tal que kf − P k2 < ε. Entonces, si N ≥ M , P ∈ VN y, por la
Proposición 2.1,
kf − SN f k2 ≤ kf − P k2 < ε.

Si f no es continua, dado ε > 0 existe g continua tal que kf − gk2 < ε.


Por lo anterior, SN g → g en L2 , o sea, si N ≥ M = M (ε), kg − SN gk < ε.
Entonces, si N ≥ M ,
kf − SN f k2 ≤ kf − gk2 + kg − SN gk2 + kSN (g − f )k2
≤ ε + ε + kg − f k2
< 3ε.

1. CONVERGENCIA EN L2 PARA SERIES DE FOURIER 21

Teorema 2.5 (Parseval). Si f ∈ L2 ([−π, π]), f = cn einx , entonces


P

1 X
kf k22 = |cn |2 .

n∈Z

Demostración. Por el Corolario 2.2 y la Observación 2.3,


1 1 1
kf k22 = kf − SN f k22 + kSN f k22
2π 2π 2π
1 X
= kf − SN f k22 + |cn |2 .

|n|≤N

Pero por el Teorema 2.4, kf − SN f k2 → 0 cuando N → ∞. Por lo tanto,


tomando lı́mite
1 X
kf k22 = |cn |2 .

n∈Z

Corolario 2.6. Si f, g ∈ L2 ([−π, π]), f = cn einx , g = dn einx , enton-
P P
ces Z π
1 X
f (x)g(x) dx = cn dn .
2π −π
n∈Z

Demostración. Por la igualdad de Parseval sabemos que


Z π
1 X
|f (x) − g(x)|2 dx = |cn − dn |2 .
2π −π
n∈Z
Por un lado,
Z π Z π
1 2 1
|f (x) − g(x)| dx = (f (x) − g(x))(f (x) − g(x)) dx
2π −π 2π −π
Z π 
1 1 2
= kf k22 + kgk22 − Re f (x)g(x) dx
2π 2π 2π −π
Z π 
X
2
X
2 1
= |cn | + |dn | − Re f (x)g(x) dx .
π −π
n∈Z n∈Z
Por otro lado,
X X
|cn − dn |2 = (cn − dn )(cn − dn )
n∈Z n∈Z
!
X X X
2 2
= |cn | + |dn | − 2Re cn dn .
n∈Z n∈Z n∈Z
Por lo tanto,
!
Z π 
1 X
Re f (x)g(x) dx = Re cn dn .
2π −π n∈Z
22 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Usando que, para cualquier z ∈ C, Im(z) = Re(−iz) se deduce la igualdad


análoga para la parte imaginaria y, por lo tanto, el resultado que querı́amos.

Observación 2.7. El Teorema de Parseval implica que si f ∈ L2 ([−π, π]),
entonces sus coeficientes de Fourier están en `2 (Z), donde
X
`2 (Z) := {(an ) : an ∈ C y |an |2 < ∞}.
n∈Z

Es interesante notar que también vale la recı́proca, es decir, si (an ) ∈ `2 (Z),


existe una única f ∈ L2 ([−π, π]) tal que an = fˆ(n) para todo n.

Demostración. Dada (an ) ∈ `2 (Z), definimos PN ∈ VN como


X
PN (x) = an einx .
|n|≤N

Afirmamos que 2
P (PN2) es una sucesión de Cauchy en L . En efecto, dado
ε > 0, como |an | < ∞, existe N0 = N0 (ε) tal que para todo k ∈ N y
N ≥ N0 , X
kPN − PN +k k22 = 2π |an |2 < ε.
N <|n|≤N +k

Como L2es un espacio completo, deducimos entonces que existe f :=


lı́mN →∞ PN en L2 .

Falta ver entonces que an = fˆ(n). Notemos que como PN → f en L2 ([−π, π]),
entonces PN → f en L1 ([−π, π]). Entonces, tenemos que
 
Z π Z π X
f (t)e−ikt dt = lı́m  an eint  e−ikt dt
−π N →∞ −π
|n|≤N
X Z π
= lı́m an eint e−ikt dt
N →∞ −π
|n|≤N
= 2πak .


2. La transformada de Hilbert en el caso periódico

La convergencia en Lp de la serie de Fourier está relacionada con un operador


conocido como transformada de Hilbert, que presentamos a continuación.
Para eso, consideremos primero el problema de Dirichlet en el disco D =
{z ∈ C : |z| < 1}:

∆u = 0 en D
(2.12)
u = g en ∂D
2. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN EL CASO PERIÓDICO 23

donde g : ∂D = S 1 → R es una función continua.

Para z ∈ D, notaremos z = reix con r ∈ [0, 1) y x ∈ [−π, π) (esta escritura


es única si z ∈ D − {0}).

Teorema 2.8. Si definimos f (x) := g(eix ) y

1
u(z) = u(reix ) := (Pr ∗ f )(x) = Ar f (x),

entonces u(z) es solución del problema (2.12).

Demostración. Sabemos que u(z) = Ar f (x) → f (x) = g(eix ) cuando


r → 1− . Para probar que u es armónica (es decir, que ∆u = 0) vamos a ver
que es la parte real de una función analı́tica.

Como estamos suponiendo que f toma valores reales, por la Observación 1.3
sabemos que sus coeficientes de Fourier cumplen c−n = cn . Entonces

X ∞
X
Ar f (x) = rn c−n e−inx + rn cn einx + c0
n=1 n=1

X ∞
X
= rn cn einx + rn cn einx + c0
n=1 n=1

X ∞
X
= cn (reix )n + cn (reix )n + c0 .
n=1 n=1

Luego,

X ∞
X
u(z) = c0 + cn z n + cn z n .
n=1 n=1

Ahora, como la serie es absolutamente convergente para |z| < 1, si definimos



X
F (z) = c0 + 2 cn z n
n=1

entonces F es analı́tica en D, por lo que Re(F ) es una función armónica.


Pero Re(F ) = F +2 F̄ = u(z), por lo que ∆u = 0 en D, como querı́amos ver.


24 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Observación 2.9. Si llamamos v = Im(F ) entonces también vale que ∆v =


0 en D, y
F − F̄
v(z) =
2i
∞ ∞
X cn z n X cn z n
=2 −2
2i 2i
n=1 n=1

X X∞
= (−i)cn z n + ic̄n z̄ n
n=1 n=1
X∞ ∞
X
(2.13) = (−i)cn rn einx + c−n rn e−inx
n=1 n=1
X∞ −1
X
= (−i)cn rn einx + icn r−n einx
n=1 n=−∞
X
|n| inx
(2.14) = (−i)sg(n)cn r e
n∈Z

donde en (2.13) usamos que f toma valores reales y por lo tanto c̄n = c−n
(ver la Observación (1.3)) y la función sg en (2.14) es la función signo,
definida como 
 1 n>0
sg(n) := 0 n=0
−1 n < 0

Formalmente, cuando r → 1− ,
X
v(z) → v(eix ) = (−i)sg(n)cn einx .
n∈Z

cn einx , podemos definir la transformada de Hilbert


P
Entonces, dada f ∼
de f como
X
Hf (x) := (−i)sg(n)cn einx .
n∈Z

Por lo visto anteriormente, dada f ∈ L2 ([−π, π]), entonces (fˆ(n)) ∈ `2 (Z) y


como | − i sg(n)| ≤ 1, entonces (−i sg(n)fˆ(n)) ∈ `2 (Z), por lo que existe una
única función Hf ∈ L2 ([−π, π]) tal que esos son sus coeficientes de Fourier,
es decir,
d (n) = −i sg(n)fˆ(n).
Hf
Por lo tanto, la transformada de Hilbert H : L2 ([−π, π]) → L2 ([−π, π]) está
bien definida. Más aún, vale la siguiente propiedad:
Proposición 2.10. H : L2 ([−π, π]) → L2 ([−π, π]) es un operador continuo.
3. CONVERGENCIA EN Lp PARA LA TRANSFORMADA DE HILBERT 25

Demostración.
1 X
kHf k22 = | − i sg(n)fˆ(n)|2

n∈Z
X
= |fˆ(n)|2
n∈Z−{0}
1
≤ kf k22 .



Volviendo al problema de contorno, vale la pena notar que dada u armónica,


definida como
1
u(z) = u(reix ) = (f ∗ Pr )(x)

la función v que construimos es una conjugada armónica de u (es decir,
F = u + iv es holomorfa). Más aún, como dos conjugadas armónicas difieren
en una constante, v es la única conjugada armónica de u con la propiedad
de que su valor de borde, v(eix ) tiene coeficiente de Fourier de orden cero
igual a cero, o sea Z π
v(eix ) dx = 0.
−π
Pero como v es una función armónica, por la propiedad del valor medio esto
equivale a decir que v(0) = 0.

Si consideramos g ∈ L2 ([−π, π]), para poder decir que Hf son los valores en
∂D de la única conjugada armónica v de u tal que v(0) = 0 faltarı́a ver que
1
(g ∗ Pr ) → g en L2 .

Esta propiedad es cierta pero no la probaremos en el caso periódico, la
veremos más adelante en R.

3. Convergencia en Lp para la transformada de Hilbert

Dada f ∈ Lp ([−π, π]) nos preguntamos ahora si SN f → f en Lp para otros


valores de p. Veremos que la respuesta es afirmativa cuando 1 < p < ∞ y
negativa si p = 1 ó ∞, y que está relacionada con la transformada de Hilbert.
En esta sección probaremos que la transformada de Hilbert converge en Lp
para p ∈ (1, ∞).

Comenzaremos por p ∈ [2, ∞) y usaremos el siguiente lema:


Lema 2.11.
Z π
1
(2.15) (Hf )2 = f 2 + 2H(f Hf ) + [(Hf )2 − f 2 ] dx.
2π −π
26 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Demostración. Observemos primero que


Z π
1
(2.16) H(Hg) = −g + g dx
2π −π

para toda g ∈ L2 . En efecto, como Hg(n)


c = (−i) sg(n)ĝ(n),

2 g(n) = (−i sg(n))2 ĝ(n) = 0 n=0
H
d
−ĝ(n) n 6= 0
y, por lo tanto,
X X
H 2 g(x) = − ĝ(n)einx = − ĝ(n)einx + ĝ(0)
n∈Z−{0} n∈Z

de donde (2.16) se deduce inmediatamente.

Ahora, recordemos que si u(z) = (f ∗Pr )(x) con z = reix , entonces f = u |∂D
y Hf (x) = v(eix ) donde v es la única conjugada armónica de u tal que
v(0) = 0.

Sabemos que F (z) = u(z) + iv(z) es holomorfa en D. Entonces también


F 2 = (u + iv)2 lo es, pero F 2 = (u + iv)2 = (u2 − v 2 ) + 2iuv y como u2 − v 2
es armónica, 2uv es la conjugada armónica de u2 − v 2 que vale cero en cero,
es decir H[f 2 − (Hf )2 ] = 2(f Hf ).

Si ahora aplicamos H a ambos lados y usamos (2.16), tenemos finalmente


que
Z π
2 2 1
−[f − (Hf ) ] + [f 2 − (Hf )2 ] dx = 2H(f Hf ),
2π −π
y reordenando se obtiene el resultado del lema. 
Observación 2.12. El lema anterior sólo tiene sentido si H(f Hf ) está bien
definida. Esto es cierto, por ejemplo, si f ∈ C ∞ , ya que H : C ∞ → C ∞
(aunque no lo probaremos aquı́).
Corolario 2.13.
(Hf )2 ≤ f 2 + 2H(f Hf )

Demostración. Es inmediata a partir del lema anterior y la desigual-


dad kHf k2 ≤ kf k2 (ver la Proposición 2.10). 
Teorema 2.14. Si H es continuo en Lp entonces es continuo en L2p .

Demostración. Vamos a usar que, si a, b > 0, entonces para todo


p ≥ 1,
(2.17) (a + b)p ≤ 2p−1 (ap + bp )
3. CONVERGENCIA EN Lp PARA LA TRANSFORMADA DE HILBERT 27

y que, si a, b > 0, entonces para todo k > 0,


k 2 a2 b2
 
b
(2.18) ab = (ka) ≤ + 2.
k 2 2k

Notemos que
Z π
kHf k2p
2p = |Hf |2p dx
Z−π
π
≤ |f 2 + 2H(f Hf )|p dx
−π
Z π
(2.19) ≤ 2p−1 [|f |2p + 2p |H(f Hf )|p ] dx
−π
 Z π 
2p p p
(2.20) ≤ Cp kf k2p + |f | |Hf | dx
−π
k2
 
2p 2p 1 2p
(2.21) ≤ Cp kf k2p + kf k2p + 2 kHf k2p
2 2k
donde en (2.19) usamos (2.17), en (2.20) usamos la continuidad de H en Lp ,
y en (2.21) usamos la desigualdad (2.18).
Cp
Si elegimos k tal que 2k2
= 12 , resulta entonces que
k2
 
1 2p
kHf k2p ≤ Cp + kf k2p
2p .
2 2

Observación 2.15. Para despejar en (2.21) es necesario suponer que kHf k2p 2p <
∞. Además estamos usando el corolario anterior, por lo que necesitamos que
H(f Hf ) esté bien definida. Lo que debemos hacer, en realidad, es trabajar
en el subespacio de funciones de clase C ∞ , y luego utilizar la densidad para
deducir el resultado en L2p .
n
Corolario 2.16. H es un operador continuo en L2 para todo n ≥ 1.

A partir del corolario anterior y de un resultado de interpolación que pro-


baremos a continuación, podremos deducir que la transformada de Hilbert
es continua en Lp para p ∈ [2, ∞).
Definición 2.17. Si X, Y son espacios de funciones a valores en C, decimos
que T : X → Y es un operador sublineal si para toda f, g ∈ X y todo λ ∈ C
valen:

|T (λf )| = |λ||T (f )|
|T (f + g)| ≤ |T (f )| + |T (g)|
28 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Definición 2.18. Si T es un operador lineal o sublineal y 1 ≤ p, q ≤ ∞,


diremos que T es de tipo fuerte (p, q) si T : Lp → Lq es acotado, es decir,
si existe A > 0 tal que kT f kq ≤ Akf kp .

Si 1 ≤ p, q < ∞, diremos que T es de tipo débil (p, q) si existe A > 0 tal


que, para todo λ > 0,
Akf kp q
 
|{x : |T f (x)| > λ}| ≤ .
λ
En el caso p = q = ∞, por convención el tipo débil se define igual que el
fuerte.
Observación 2.19. Si T es de tipo fuerte (p, q), entonces es de tipo débil
(p, q), y la constante en ambas desigualdades es la misma.

Demostración.
q
|T f |q

Akf kp
Z Z
|{x : |T f (x)| > λ}| = dx ≤ dx ≤ .
{|T f |>λ} λq λ

Definición 2.20. La función de distribución de una función f , df (λ) :
(0, +∞) → [0 + ∞) se define por
df (λ) := |{x : |f (x)| > λ}|.
Proposición 2.21. Si 1 ≤ p < ∞,
Z ∞
p
kf kp = pλp−1 df (λ) dλ.
0

Demostración. Usando la definición anterior y el Teorema de Fubini,


tenemos que
Z ∞ Z ∞ Z
pλp−1 df (λ) dλ = pλp−1 χ{x:|f (x)|>λ} dx dλ
0 0 Rn
Z Z |f (x)|
= pλp−1 dλ dx
Rn 0
Z
= |f (x)|p dx.
Rn


Teorema 2.22 (Marcinkiewicz). Sean 1 ≤ p0 < p1 ≤ ∞ y T un operador
sublineal definido en Lp0 + Lp1 tal que T es de tipo débil (p0 , p0 ) y (p1 , p1 ).
Entonces T es de tipo fuerte (p, p) para todo p ∈ (p0 , p1 ).
3. CONVERGENCIA EN Lp PARA LA TRANSFORMADA DE HILBERT 29

Demostración. Dado λ, escribimos


f = f χ{x:|f (x)|>cλ} + f χ{x:|f (x)|≤cλ}
| {z } | {z }
:=f0 :=f1
donde c una constante que vamos a elegir después.

Como T es sublineal, |T f (x)| ≤ |T f0 (x)| + |T f1 (x)|, entonces


   
λ λ
dT f (λ) ≤ dT f0 + dT f1
2 2
y por hipótesis sabemos que
2A0 kf0 kp0 p0
   
λ
(2.22) dT f0 ≤ ,
2 λ
y que
2A1 kf1 kp1 p1
   
λ
(2.23) dT f1 ≤ .
2 λ

Separamos la demostración en dos casos.


1
Caso p1 = ∞: si elegimos c = 2A1 , entonces dT f1 ( λ2 ) = 0. En efecto,
λ
kT f1 k∞ ≤ A1 kf1 k∞ ≤ A1 cλ = ,
2
y, por lo tanto,  
λ
|T f1 | > = 0.
2
Entonces,
Z ∞
kT f kpp = p λp−1 dT f (λ) dλ
Z0 ∞  
p−1 λ
≤p λ dT f0 dλ
0 2
2A0 kf0 kp0 p0
Z ∞  
≤p λp−1 dλ
0 λ
Z ∞ Z
p0 p−1−p0
= p(2A0 ) λ |f0 (x)|p0 dx dλ
0
Z ∞ Z
p0 p−1−p0
= p(2A0 ) λ |f (x)|p0 dx dλ
0 {|f |>cλ}
Z Z |f (x)|
c
= p(2A0 )p0 |f (x)|p0 λp−1−p0 dλ dx
0
p
= (2A0 )p0 (2A1 )p−p0 kf kpp .
p − p0

Caso p1 < ∞: en este caso tenemos


30 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Z ∞
kT f kpp =p λp−1 dT f (λ) dλ
0
Z ∞     
p−1 λ λ
≤p λ dT f0 + dT f1 dλ
0 2 2
Z ∞ Z
p−1−p0 p0
≤p λ (2A0 ) |f (x)|p0 dx dλ
0 {|f |>cλ}
Z ∞ Z
+p λp−1−p1 (2A1 )p1 |f (x)|p1 dx dλ
0 {|f |≤cλ}
p 2p 0 Ap00 p 2p1 Ap11
 
= + kf kpp .
p − p0 cp−p0 p1 − p cp−p1

Si elegimos c tal que (2A0 c)p0 = (2A1 c)p1 se obtiene que


 1/p
1 1
kT f kp ≤ 2 p 1/p
+ A01−θ Aθ1 kf kp ,
p − p0 p1 − p

donde
1 θ 1−θ
= + , 0 < θ < 1.
p p1 p0


Corolario 2.23. H es un operador continuo de Lp en Lp para todo p ∈


[2, ∞).

Demostración. Es consecuencia del Corolario 2.16 y del teorema de


interpolación de Marcinkiewicz. 

Nos falta probar que la transformada de Hilbert es acotada en Lp si p ∈


(1, 2). Para eso necesitaremos con el siguiente lema:

Lema 2.24.
Z π Z π
(Hf )ḡ = − f (Hg)
−π −π

Demostración. Usaremos que, como vimos en el Corolario 2.6, si f, g ∈


L2 , entonces
Z π ∞
1 X
f (x)g(x) dx = fˆ(n)ĝ(n).
2π −π n=−∞
4. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER 31

Por lo tanto,
Z π ∞
1 X
Hf (x)g(x) dx = (−i)sg(n)fˆ(n)ĝ(n)
2π −π n=−∞

X
=− fˆ(n)(−i)sg(n)ĝ(n)
n=−∞
Z π
1
=− f (x)Hg(x) dx.
2π −π

Corolario 2.25. Si p ∈ (1, 2), entonces kHf kp ≤ Ckf kp .

Demostración. Basta observar que como p0 ∈ [2, ∞), la transformada


0
de Hilbert es continua en Lp por el Corolario 2.23, y entonces
Z π
kHf kp = sup Hf (x)g(x) dx
g∈Lp0 ,kgkp0 =1 −π
Z π
= sup f (x)Hg(x) dx
g∈Lp0 ,kgkp0 =1 −π

≤ sup kf kp kHgkp0
g∈Lp0 ,kgkp0 =1

≤ Ckf kp .


4. Convergencia en Lp para series de Fourier

En esta sección relacionaremos la convergencia en Lp de la serie de Fourier


(para 1 < p < ∞) con la acotación de la transformada de Hilbert. Además de
los resultados ya vistos, usaremos la siguiente condición necesaria y suficiente
para la convergencia en Lp de la serie de Fourier.
Teorema 2.26. SN f → f en Lp para toda f ∈ Lp si y sólo si existe una
constante C independiente de N y de f tal que kSN f kp ≤ Ckf kp .

Demostración. ⇐) Primero veamos que vale si f es una función con-


tinua. En este caso, dado ε > 0 sabemos que existen M = M (ε) y PM ∈ VM
tal que kf − PM kp ≤ ε. Entonces, si N ≥ M , como SN (PM ) = PM
kf − SN f kp ≤ kf − PM kp + kSN (PM − f )kp
≤ (1 + C)kf − PM kp
< (1 + C)ε.
32 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Si f no es continua, dado ε, existe g continua tal que kf −gkp < ε. Entonces,


si N > M (ε),
kf − SN f kp ≤ kf − gkp + kg − SN gkp + kSN (g − f )kp
≤ ε + ε + Ckg − f kp
≤ (2 + C)ε.

⇒) Si SN f → f en Lp para toda f ∈ Lp , entonces kSN f kp ≤ C(f ). Pero


entonces, por el principio de acotación uniforme, existe una constante C
independiente de f y de N tal que kSN f kp ≤ Ckf kp . 
Teorema 2.27. Para toda f ∈ Lp ([−π, π]), SN f → f en Lp , 1 < p < ∞.

Demostración. Queremos acotar


N
X X
SN f (x) = fˆ(n)einx = χ[−N,N ] (n)fˆ(n)einx .
n=−N n∈Z
Para eso, notemos que
1 1
(2.24) χ[−N,N ] (n) = [sg(n + N ) − sg(n − N )] + [χ{−N } (n) + χ{N } (n)].
2 2
Primero observemos que si definimos PM f (x) = n∈Z χ{M } (n)fˆ(n)einx =
P

fˆ(M )eiM x (M ∈ Z), entonces kPM f kp ≤ kf kp . En efecto,


Z π Z π
p
kPM f kp = p
|PM f (x)| dx = |fˆ(M )|p dx = 2π|fˆ(M )|p
−π −π
pero
Z π
1 1 1 1
|fˆ(M )| = f (t)e−iM t dt ≤ kf kp (2π) p0 = 1 kf kp
2π −π 2π (2π) p
y, por lo tanto,
(2.25) kPM f kpp ≤ kf kpp .

Por otro lado,



X ∞
X
sg(n + N )fˆ(n)einx = sg(m)fˆ(m − N )e−iN x eimx
n=−∞ m=−∞

X
= eiN t (m)eimx e−iN x
sg(m)f\
m=−∞

X
−iN x
= ie eiN t (m)eimx
(−i)sg(m)f\
m=−∞
−iN x iN t
= ie H(f e )(x).
5. LA TRANSFORMADA DE HILBERT COMO INTEGRAL SINGULAR 33

Análogamente, se puede ver que



X
sg(n − N )fˆ(n)einx = ieiN x H(f e−iN t )(x).
n=−∞

Entonces,
i i 1
SN f (x) = e−iN x H(f eiN t )(x)− eiN x H(f e−iN t )(x)+ (P−N f (x)+PN f (x))
2 2 2
de donde, usando la continuidad en Lp para la transformada de Hilbert y
(2.25), se deduce el teorema. 

5. La transformada de Hilbert como integral singular

Dada una sucesión Λ = (λn ), n ∈ Z, le podemos asociar (en principio for-


malmente) un operador

X
TΛ f (x) = λn fˆ(n)einx .
n=−∞

Queremos escribir este operador como una convolución. Formalmente,


∞  Z π 
X 1 −int
TΛ f (x) = λn f (t)e dt einx
n=−∞
2π −π

Z π !
1 X in(x−t)
= f (t) λn e dt
−π 2π n=−∞
= (f ∗ K)(x)

donde

1 X
(2.26) K(t) := λn eint ,
2π n=−∞

por lo que si (λn ) ∈ `2 , entonces K ∈ L1 ([−π, π]) y, por la desigualdad de


Young, para todo 1 ≤ p ≤ ∞,

kTΛ f kp = kf ∗ Kkp ≤ kKk1 kf kp .

Nos interesa ahora estudiar un caso más general, para poder incluir por
ejemplo a λn = (−i)sg(n), y darle sentido a TΛ = H.
34 2. CONVERGENCIA EN Lp PARA SERIES DE FOURIER

Para esto vamos a ver que si definimos K(t) como en (2.26) con λn =
(−i)sg(n), entonces converge en el sentido de Abel. En efecto,

1 X
Kr (t) = (−i)sg(n)r|n| eint
2π n=−∞
−1 ∞
1 X −n int 1 X n int
= ir e − ir e
2π n=−∞ 2π
n=1
∞ ∞
i X −it n i X it n
= (re ) − (re )
2π 2π
n=1 n=1
re−it reit
 
i
= −
2π 1 − re−it 1 − reit
1 r sin t
=
π 1 − 2r cos t + r2
y, por lo tanto, cuando r → 1−
1 sin t 1 2 sin( 2t ) cos( 2t ) 1 cos( 2t )
Kr (t) → = = .
2π (1 − cos t) 2π (1 − cos2 ( 2t ) + sin2 ( 2t )) 2π sin( 2t )

Entonces, si llamamos  
1 t
K(t) := cot ,
π 2
obtenemos formalmente que
Z π  
1 t
(2.27) Hf (x) = (K ∗ f )(x) = f (x − t) cot dt.
2π −π 2

Notemos que cuando t → 0, cot( 2t ) ∼ 2t y, por lo tanto, la expresión (2.27) no


resulta integrable ni siquiera para f ≡ 1. Sin embargo, si f ∈ C 1 , la expresión
sı́ tiene sentido como valor principal o integral singular, definiendo
Z π   Z  
t t
(2.28) v.p. f (x − t) cot dt := lı́m f (x − t) cot dt.
−π 2 ε→0 ε<|t|≤π 2

En efecto, como cot( 2t ) es una función impar,


Z  
t
cot dt = 0,
ε<|t|≤π 2
de donde se sigue que
Z   Z  
t t
f (x − t) cot dt = [f (x − t) − f (x)] cot dt
ε<|t|≤π 2 ε<|t|≤π 2
Z  
0 t
≤ kf k∞ t cot dt
ε<|t|≤π 2
5. LA TRANSFORMADA DE HILBERT COMO INTEGRAL SINGULAR 35

y por lo tanto existe el lı́mite (2.28).


Observación 2.28. Si definimos
Z
1 f (y)
(2.29) H̃f (x) = lı́m dy,
π ε→0 ε<|x−y|<π x − y

entonces vale que H̃ es continuo en Lp si y sólo si H es continuo en Lp ,


pues (H − H̃)(f )(x) = (K̃ ∗ f )(x) con K̃ ∈ L1 ([−π, π]), ya que cerca del
origen cot( 2t ) = 2t + O(t).
Capı́tulo 3

La transformada de Fourier

1. La transformada de Fourier en R

Si f : R → R es una función continua de soporte compacto, digamos


sop(f ) ⊆ [−M, M ], y L es tal que L/2 > M , podemos extender periódi-
camente a f con perı́odo L y hacer su desarrollo de Fourier. Formalmente,
tenemos entonces que
X n
f (x) = cn (L)e2πi L x
n∈Z
con
Z L/2
1 n
cn (L) = f (t)e−2πi L t dt.
L −L/2

Entonces, para todo x ∈ [−M, M ],


X 1 Z L/2 n n
f (x) = f (t)e−2πi L t dt e2πi L x
L −L/2
n∈Z
X1Z ∞ n n
= f (t)e−2πi L t dt e2πi L x
L −∞
n∈Z

ya que f ≡ 0 en R − [−M, M ].

Entonces, si definimos
n Z ∞
n
fˆ := f (t)e−2πi L t dt
L −∞
y pensamos que es una función suficientemente “buena”, tomando lı́mite
para L → ∞ tenemos que
X 1 n Z ∞
n
ˆ
f e 2πi L x
→ fˆ(ξ)e2πiξx dξ.
L L −∞
n∈Z

Por lo tanto, al menos formalmente, tendrı́amos que


Z ∞
(3.30) f (x) = fˆ(ξ)e2πiξx dξ,
−∞
38 3. LA TRANSFORMADA DE FOURIER

donde Z ∞
fˆ(ξ) = f (x)e−2πiξx dx.
−∞

Esto motiva la siguiente definición:


Definición 3.1. Dada f ∈ L1 (R), definimos su transformada de Fourier
como
Z ∞
(3.31) fˆ(ξ) := f (x)e−2πixξ dx.
−∞

Notación 3.2. También usaremos para la transformada de Fourier la no-


tación F(f ) := fˆ.
Proposición 3.3. Dada f ∈ L1 (R), valen las siguientes propiedades:

1. fˆ(ξ) → 0 (|ξ| → ∞).


2. fˆ ∈ L∞ y kfˆk∞ ≤ kf k1 .
3. fˆ es continua en R.

Demostración. La demostración de 1 la dejamos como ejercicio, mien-


tras que la propiedad 2 es inmediata de la definición. Para ver que vale 3,
notemos que
Z ∞
fˆ(ξ + h) − fˆ(ξ) = f (x)(e−2πix(ξ+h) − e−2πixξ ) dx
Z−∞

= f (x) e−2πiξx (e−2πixh − 1) dx
−∞
y, por lo tanto, por convergencia mayorada
Z ∞
ˆ ˆ
|f (ξ + h) − f (ξ)| ≤ |f (x)||e−2πixh − 1| dx → 0.
−∞


Otras propiedades que usaremos y cuya demostración dejamos como ejercicio


son las siguientes:
Proposición 3.4. Dada f ∈ L1 (R):

1. Si f 0 ∈ L1 (R), entonces fb0 (ξ) = 2πiξ fˆ(ξ).


d)(ξ) = − 1 (fˆ)0 (ξ).
2. (xf 2πi

Nuestro problema ahora es ver cuándo vale la igualdad (3.30). Veremos que,
por ejemplo, vale si f ∈ L1 y fˆ ∈ L1 . Pero en general no es cierto que dada
f ∈ L1 su transformada también esté en L1 . Por ejemplo, si f = χ[−1,1] ,
entonces fˆ(ξ) ∼ sin(πξ) 6∈ L1 .
πξ
1. LA TRANSFORMADA DE FOURIER EN R 39

La idea es entonces intentar hacer algo análogo a la sumabilidad Abel que


estudiamos para series de Fourier. Podrı́amos preguntarnos, por ejemplo, si
dada f ∈ L1 vale que
Z ∞
2
f (x) = lı́m fˆ(ξ)e−t|ξ| e2πixξ dξ
t→0+ −∞

o, más en general, si dada g ∈ (notemos que esto implica que g(tξ)fˆ(ξ) ∈


L1
1
L para todo t > 0) continua en el origen y tal que g(0) = 1 vale que
Z ∞
f (x) = lı́m fˆ(ξ)g(tξ)e2πixξ dξ.
t→0+ −∞
Antes de responder esta pregunta, comencemos con un lema.
Lema 3.5. Si f, g ∈ L1 (R), entonces
Z ∞ Z ∞
ˆ
f (ξ)g(ξ) dξ = f (ξ)ĝ(ξ) dξ.
−∞ −∞

Demostración.
Z ∞ Z ∞ Z ∞ 
fˆ(ξ)g(ξ) dξ = f (x)e−2πixξ dx g(ξ) dξ
−∞
Z−∞
∞ Z ∞
−∞

= e−2πixξ g(ξ) dξf (x) dx


−∞ −∞
Z ∞
= f (x)ĝ(x) dx.
−∞

Definición 3.6. Dada g ∈ L1 (R), continua en el origen y tal que g(0) = 1,
definimos, para todo t > 0,
Z ∞
(3.32) Ag,t f (x) = fˆ(ξ)g(tξ)e2πixξ dξ.
−∞

Observemos que, por el lema anterior,


Z ∞
Ag,t f (x) = f (y)F(g(tξ)e2πixξ )(y) dy
−∞
y
Z ∞
F(g(tξ)e 2πixξ
)(y) = g(tξ)e2πixξ e−2πiyξ dξ
Z−∞

= g(tξ)e−2πiξ(y−x) dξ
Z−∞
∞ y−x 1
= g(η)e−2πiη( t
)

−∞ t
 
1 y−x
= ĝ .
t t
40 3. LA TRANSFORMADA DE FOURIER

Por lo tanto, si definimos ϕ(x) = ĝ(−x), y ϕt (x) = 1t ϕ( xt ), entonces


∞  
x−y
Z
1
Ag,t f (x) = f (y) ϕ dy = (f ∗ ϕt )(x).
−∞ t t

R∞
Supongamos que ĝ ∈ L1 (R) y que −∞ ĝ(ξ) dξ = 1 (veremos que esto equi-
R R
vale a pedir g(0) = 1). Entonces ϕ = 1 y ϕt = 1 para todo t > 0.
Como además ϕ es continua, veremos que esto implica que Ag,t f (x) → f (x)
cuando t → 0+ tanto en Lp como en casi todo punto.

2. La transformada de Fourier en Rn

Definición 3.7. La transformada de Fourier en Rn se construye de manera


análoga, es decir, si f ∈ L1 (Rn ), entonces
Z
(3.33) ˆ
f (ξ) := f (x)e−2πix·ξ dx
Rn

y valen las mismas propiedades que enunciamos para la transformada de


f ∈ L1 (R).

Observación 3.8. Del mismo modo, valen las cuentas para Ag,t f , es decir,
Z
Ag,t f (x) = fˆ(ξ)g(tξ)e2πix·ξ dξ = (f ∗ ϕt )(x)
Rn

1 x
con ϕ(x) = ĝ(−x) y ϕt (x) = tn ϕ( t ).

1 x
Lema 3.9. Sea ϕ ∈ L1 (Rn ) tal que
R
ϕ = 1 y sea ϕt (x) = tn ϕ( t ). Entonces

1. Si f ∈ L∞ (Rn ) y es continua en x, (f ∗ϕt )(x) → f (x) cuando t → 0.


2. Si f ∈ Lp (Rn ) para algún p ∈ [1, ∞), (f ∗ ϕt ) → f en Lp .

R
R Demostración. 1. Primero observemos que, como ϕ = 1, entonces
ϕt = 1. Entonces
Z
(f ∗ ϕt )(x) − f (x) = f (x − y)ϕt (y) dy − f (x)
Rn
Z
= [f (x − y) − f (x)]ϕt (y) dy
Rn
2. LA TRANSFORMADA DE FOURIER EN Rn 41

Ahora, dado ε > 0, sabemos que existe δ > 0 tal que |f (x − y) − f (x)| < ε
si |y| < δ. Entonces
Z
|f ∗ ϕt (x) − f (x)| ≤ |f (x − y) − f (x)||ϕt (y)| dy
Rn
Z Z
= |f (x − y) − f (x)||ϕt (y)| dy + |f (x − y) − f (x)||ϕt (y)| dy
|y|<δ |y|≥δ
Z
≤ εkϕk1 + 2kf k∞ |ϕt (y)| dy ,
|y|≥δ
| {z }
(∗)
< Cε
ya que
Z
1 y 
(∗) = ϕ dy
|y|≥δ tn t
Z
= |ϕ(z)| dz
|z|> δt

y esta última integral claramente tiende a cero cuando t → 0.

2. Por la desigualdad integral de Minkowski,


Z
kf ∗ ϕt − f kp ≤ kf (· − y) − f (·)kp |ϕt (y)| dy
Rn
Z
= ωp (y)|ϕt (y)| dy,
Rn
donde ωp (z) := kf (· − z) − f (·)kp . Pero ωp (tz) → 0 cuando t → 0 y podemos
aplicar convergencia mayorada pues kωp k∞ ≤ 2kf kp y ϕ ∈ L1 (Rn ). 
Teorema 3.10. Si f ∈ Lp (Rn ) ∩ L1 (Rn ) y g ∈ L1 (Rn ) es tal que Rn ĝ = 1,
R
entonces Ag,t f → f cuando t → 0 en Lp para todo 1 ≤ p < ∞. Además, si
p = ∞ y f es continua en x, entonces Ag,t f (x) → f (x).

Demostración. Ya vimos que Ag,t f = f ∗ ϕt , donde ĝ(−x) = ϕ(x) y,


por lo tanto, el resultado se deduce del Lema 3.9. 
2
Ejemplo 3.11 (Gauss-Weierstrass). Consideremos g(x) = e−π|x| , g ∈ L1 (Rn ).
2 2
Entonces, g(tξ) = e−πt |ξ| , y llamando s = t2 tenemos
Z
2
Ag,s f (x) = fˆ(ξ)e−πs|ξ| e2πix·ξ dξ.
Rn

Veamos que g cumple las hipótesis del teorema anterior. Observemos que
basta calcular ĝ(ξ) en una dimensión ya que es de variables separadas, o sea
2
que consideramos g(x) = e−πx con x ∈ R.
42 3. LA TRANSFORMADA DE FOURIER

2
Notemos además que como (ĝ)0 (ξ) = −2πi(c xg)(ξ) y xg = xe−πx ∈ L1 (R),
cg es continua y, por lo tanto, ĝ ∈ C 1 .
entonces x
2
Por otro lado, g 0 (x) = −2πxe−πx ası́ que (gb0 )(ξ) = −2π(c xg)(ξ) = −i(ĝ)0 (ξ),
pero sabemos que además debe valer (gb0 )(ξ) = 2πiξĝ(ξ). Entonces, 2πξĝ(ξ)+
2 2
(ĝ)0 (ξ) = 0, de donde se sigue que (eπξ ĝ(ξ))0 = 0 y, por lo tanto, eπξ ĝ(ξ) =
R ∞ −πx2
C = ĝ(0) = −∞ e dx = 1.
2
En definitiva, ĝ(ξ) = e−πξ = g(ξ). Aplicando el Teorema 3.10 a esta fun-
ción, obtenemos el siguiente teorema:

Teorema 3.12. 1. Si 1 ≤ p < ∞ y f ∈ L1 ∩ Lp , entonces


Z
2
f (x) = lı́m fˆ(ξ)e−πt|ξ| e2πix·ξ dξ en Lp .
t→0 Rn

2. Si p = ∞ y f es continua en x, entonces
Z
2
f (x) = lı́m fˆ(ξ)e−πt|ξ| e2πix·ξ dξ puntualmente.
t→0 Rn

Corolario 3.13. Aplicando el resultado anterior a una función g continua


en el origen,
Z
2
g(0) = lı́m ĝ(ξ)e−πt|ξ| dξ
t→0 Rn

y si ĝ ∈ L1 (R) podemos aplicar convergencia mayorada y resulta


Z
g(0) = ĝ(ξ) dξ.
Rn

Por lo tanto, si g es continua


R en el origen, en el Teorema 3.10 se puede
reemplazar la hipótesis Rn ĝ = 1 por g(0) = 1.

Teorema 3.14 (Teorema de Inversión). Si f ∈ L1 (Rn ) y fˆ ∈ L1 (Rn ),


entonces
Z
(3.34) f (x) = fˆ(ξ)e2πix·ξ dξ.
Rn

Demostración. Sale aplicando convergencia mayorada en el teorema


anterior. 

Definición 3.15. Definimos la antitransformada de Fourier como


Z
(3.35) fˇ(x) = F̄(x) = f (ξ)e2πix·ξ dξ.
Rn
3. LA ECUACIÓN DEL CALOR EN EL SEMIESPACIO Rn × R+ 43

3. La ecuación del calor en el semiespacio Rn × R+

Buscamos u(x, t) solución de


en Rn × R+

ut − ∆u = 0
u(x, 0) = f (x)
donde la condición inicial hay que interpretarla como lı́mite cuando t → 0+ .

Si transformamos Fourier en x (para cada t), tenemos que


Z
û(ξ, t) = u(x, t)e−2πix·ξ dx
Rn
y, derivando dentro de la integral, obtenemos que ût = ubt . Por lo tanto, la
ecuación transformada resulta ser ût − ∆uc = 0. Pero
n d n
X ∂2u X
∆u
c =
2 = (2πiξj )2 û(ξ, t) = −4π 2 |ξ|2 û(ξ, t).
j=1
∂xj j=1

Por lo tanto, la ecuación que debemos resolver es ût + 4π 2 |ξ|2 û = 0. Para x


2 2
fijo resolvemos en t y obtenemos que û(ξ, t) = fˆ(ξ)e−4π t|ξ| . Entonces
2 t|ξ|2
u(x, t) = (fˆ(ξ)e−4π )ˇ(x)
2 t|ξ|2
= [f ∗ (e−4π )ˇ](x),
2 2
pero sabemos que (e−π|ξ| )ˇ(x) = e−π|x| , entonces
Z
−4π 2 t|ξ|2 ˇ 2 2
(e ) (x) = e−4π t|ξ| e2πix·ξ dξ
Rn
Z
1 η
2 2πix· √
= √ n e−π|η| e 2 πt dη
(2 πt) Rn
 
1 −π|η|2 ˇ x
= √ n [e ] √
(2 πt) 2 πt
1 |x|2
= √ n e− 4t .
(2 πt)

En definitiva,
Z
1 |y|2
u(x, t) = √ n f (x − y)e− 4t dy.
(2 πt) Rn

Observemos además que u(x, t) = (f ∗ ϕ√t )(x) con ϕ√t (x) = √1 ϕ( √


x
) y
( t)n t
|x| 2
ϕ(x) = √1
(2 π)n
e−( 2
)
, por lo que podemos aplicar la teorı́a que vimos para
concluir que el dato inicial se alcanza en Lp si f ∈ L1 ∩ Lp y puntualmente
si f es continua y acotada.
44 3. LA TRANSFORMADA DE FOURIER

4. Transformada de Fourier en L2 (Rn )

Teorema 3.16. Si f ∈ L1 (Rn ) ∩ L2 (Rn ), entonces fˆ ∈ L2 (Rn ) y kfˆk2 =


kf k2 .

¯
Demostración. Sea g(x) = f (−x). Entonces ĝ = fˆ y f[ ∗ g = fˆĝ =
¯
fˆfˆ = |fˆ|2 . Si llamamos h = f ∗ g, tenemos entonces que h ∈ L1 (Rn ) (por ser
convolución de dos funciones de L1 (Rn )) y que además es acotada y continua
(por ser convolución de dos funciones de L2 (Rn )).

Además, como h ∈ L1 (Rn ) y es continua en el origen, sabemos por el lema


de Fatou (notar que ĥ = |fˆ|2 ≥ 0) que
Z Z Z
−t|ξ|2 −t|ξ|2
h(0) = lı́m ĥ(ξ)e dξ ≥ lı́m ĥ(ξ)e dξ = ĥ(ξ) dξ
t→0 Rn Rn t→0 Rn

y, por lo tanto, ĥ ∈ L1 (Rn ).

En consecuencia,
Z Z
h(0) = ĥ(ξ) dξ = |fˆ(ξ)|2 dξ
Rn Rn
y, por otro lado,
Z Z Z
h(0) = (f ∗ g)(0) = f (y)g(−y) dy = f (y)f¯(y) dy = |f (y)|2 dy.
Rn Rn Rn

Luego, kfˆk2 = kf k2 y fˆ ∈ L2 (Rn ).

Como L1 ∩ L2 (Rn ) es denso en L2 (Rn ), la transformada de Fourier se puede


extender de manera única a todo L2 (Rn ). En efecto, si f ∈ L2 (Rn ), f |B(0,R) ∈
L1 (B(0, R)) para todo R > 0 y como además f |B(0,R) → f en L2 , entonces
Z
ˆ
f (ξ) = lı́m f (x)e−2πix·ξ dx
R→∞ |x|<R

(el lı́mite anterior debe ser interpretado en L2 ).

Además como F es un operador lineal y continuo de L1 en L∞ y de L2 en


L2 , podemos extenderlo a Lp para todo 1 < p < 2. En efecto, basta escribir
f = f1 + f2 con f1 ∈ L1 y f2 ∈ L2 y definir fˆ = fˆ1 + fˆ2 .

Por supuesto habrı́a que verificar que fˆ ası́ definida está bien definida (inde-
pendientemente de la descomposición), pero no vamos a usar este enfoque,
nuestro objetivo es definir la transformada sobre un espacio más general.
5. EL ESPACIO S 45

5. El espacio S

Notación 3.17. Dado α = (α1 , . . . , αn ), con αj ∈ N0 para 1 ≤ j ≤ n,


notamos |α| := α1 + · · · + αn , y definimos
xα := xα1 1 . . . xαnn
y
∂ |α|
Dα ϕ := .
∂xα1 1 . . . ∂xαnn
Definición 3.18. Definimos el espacio S(Rn ) como el espacio de las fun-
ciones en C ∞ (Rn ) tales que ellas y todas sus derivadas son rápidamente
decrecientes. Más precisamente,
S(Rn ) = {ϕ ∈ C ∞ (Rn ) : |xα Dβ ϕ(x)| ≤ Cα,β para todos α, β ∈ (N0 )n }
Ejemplos 3.19. Las siguientes funciones están en S(Rn ):
2
1. ϕ(x) = e−t|x| para todo t > 0.
2. ϕ ∈ C0∞ (Rn ), es decir ϕ ∈ C ∞ y sop(ϕ) ⊂ K, con K un compacto.
En la teorı́a de distribuciones, el espacio C0∞ (Rn ) se suele llamar
D(Rn ).
Proposición 3.20. Valen las siguientes propiedades:

1. S(Rn ) ⊂ Lp (Rn ) para todo 1 ≤ p ≤ ∞.


2. Si ϕ ∈ S, entonces Dα ϕ ∈ Lp (Rn ) para todo 1 ≤ p ≤ ∞ y todo
multiı́ndice α.
3. S es denso en Lp (Rn ) para todo 1 ≤ p < ∞, y es denso en C0 (es
decir, el espacio de funciones continuas que tienden a cero en ∞)
en norma k · k∞ .

Demostración. 1. Como (1 + |x|2 )k |ϕ(x)| ≤ Ck , entonces |ϕ(x)| ≤


Ck
y, por lo tanto, está en Lp si consideramos k > n/2.
(1+|x|2 )k

2. Es análoga a la demostración anterior.

3. Ya sabemos que si ϕ ∈ C0∞ (Rn ) y ϕ = 1, entonces f ∗ ϕt → f en Lp


R
si f ∈ Lp . Además f ∗ ϕt ∈ C ∞ , pero no sabemos que esté en S. Para
solucionar este problema basta considerar una sucesión ψj ∈ C ∞ , tal que
ψj = 1 en |x| < j y ψj = 0 en |x| > j + 1, y tomar ψj (f ∗ ϕtj ). Dejamos los
detalles como ejercicio. 
Teorema 3.21. Si f ∈ S, entonces fˆ ∈ S.

Demostración. Primero veamos que fˆ ∈ C ∞ . Recordemos que por la


∂ fˆ
Proposición 3.4 si xj f ∈ L1 y f ∈ L1 , entonces ∂x j
es continua. Iterando,
46 3. LA TRANSFORMADA DE FOURIER

obtenemos que para todo α, si xα f ∈ L1 , entonces fˆ es derivable hasta orden


|α|. Como f ∈ S, xα f ∈ L1 para todo α y se sigue que fˆ ∈ C ∞ .

Falta ver entonces que ξ α Dβ fˆ ∈ L∞ para todo α, β, pero esto se deduce


inmediatamente de la igualdad ξ α Dβ fˆ = D\
α (xβ f ). 
Observación 3.22. S no es un espacio normado, pero sı́ es numerablemente
normado. En efecto, para cada α, β podemos definir kϕkα,β = kxα Dβ ϕk∞ y
decimos que ϕj → ϕ en S si kϕ − ϕj kα,β → 0 cuando j → ∞ para todo α, β.

Por ser numerablemente normado, S resulta ser un espacio métrico. En


efecto, dada una numeración de las normas k · kk podemos definir
X 1 kϕ − ψkk
d(ϕ, ψ) = ,
2k (1 + kϕ − ψkk )
k

y vale que ϕj → ϕ en S si y sólo si d(ϕ, ϕj ) → 0.

6. El espacio S 0

Definición 3.23. Llamamos espacio de distribuciones temperadas al espacio


S 0 (Rn ) := {T : S(Rn ) → C lineales y continuas}
donde por continua entendemos que si ϕj → ϕ en S, entonces hT, ϕj i →
hT, ϕi.
Ejemplo 3.24. Si f ∈ Lp (Rn ), le podemos asociar Tf ∈ S 0 (Rn ) definida por
Z
hTf , ϕi = fϕ (para toda ϕ ∈ S).
Rn
Más en general, si f ∈ Lloc (Rn )
1 y |f (x)| ≤ C(1 + |x|m ) para algún m ∈ N,
entonces Tf está bien definida y Tf ∈ S 0 (Rn ). Como f → Tf es una apli-
cación inyectiva, podemos pensar que se trata de una inclusión de espacios,
por lo que escribiremos f en lugar de Tf .
Ejemplo 3.25 (Derivada en S 0 ). Queremos dar una definición de derivada
en S 0 . Si T ∈ S 0 fuese una función y h , i la integral, podrı́amos integrar
por partes y observar que los términos de borde se anulan. Esto motiva la
siguiente definición:
∂T ∂ϕ
h , ϕi := −hT, i.
∂xj ∂xj
Más en general, podemos definir Dα : S 0 → S 0 como
hDα T, ϕi := (−1)|α| hT, Dα ϕi.
Observemos que esta definición implica, en particular, que si T ∈ S 0 , enton-
2T 2T
ces ∂x∂j ∂x i
= ∂x∂i ∂x j
.
6. EL ESPACIO S 0 47

Usando un razonamiento análogo al que empleamos para extender la noción


de derivada a S 0 , obtenemos la siguiente definición:
Definición 3.26. Dada T ∈ S 0 (Rn ), su transformada de Fourier se define
como
(3.36) hT̂ , ϕi := hT, ϕ̂i.
Observación 3.27. Es importante notar que si T ∈ S 0 , entonces T̂ ∈ S 0 .
Que es lineal es claro, y para ver que es continua basta recordar que si
ϕj → ϕ en S entonces ϕ̂j → ϕ̂ en S y entonces
hT̂ , ϕj i = hT, ϕ̂j i → hT, ϕ̂i = hT̂ , ϕi.
Definición 3.28. En general no se puede definir el producto de dos distribu-
ciones temperadas, pero sı́ podemos definir el producto entre ϕ ∈ S y T ∈ S 0 .
Usando el mismo razonamiento con el que extendimos las otras operaciones,
definimos ϕT ∈ S 0 por hϕT, ψi := hT, ϕψi para toda ψ ∈ S.

Más aún, esta definición tiene sentido siempre que ϕψ ∈ S, por ejemplo si
ϕ es un polinomio.

Con la definición anterior tienen sentido las siguientes propiedades, cuya


demostración dejamos como ejercicio.
Proposición 3.29. Si T ∈ S 0 (Rn )

1. [(−2πixα )T ]ˆ = Dα (T̂ ).
2. D
[ α T = (2πiξ)α T̂ (ξ).

Queremos ahora darle sentido a la convolución entre T ∈ S 0 (Rn ) y ϕ ∈


S(Rn ). Para esto, observemos que si tuviéramos f, g ∈ L1 (Rn ), entonces
Z Z
(f ∗ g)(x) = f (y)g(x − y) dy = f τx g̃(y)
Rn Rn
donde g̃(x) = g(−x) y τy h(x) = h(x−y). Esto motiva la siguiente definición:
Definición 3.30. Si ϕ ∈ S(Rn ) y T ∈ S 0 (Rn ), su convolución se define por
(T ∗ ϕ)(x) := hT, τx ϕ̃i.

Se puede ver que valen propiedades análogas a las de la convolución en Lp ,


por ejemplo, que hT, τx ϕ̃i = hτx T̃ , ϕi. Para esto es necesario extender la
definición de τx a distribuciones, lo dejamos como ejercicio.
Capı́tulo 4

La transformada de Hilbert en R

1. El problema de Dirichlet en el semiplano R × R+

Dada f , buscamos u(x, t) armónica en R × R+ tal que u(x, 0) = f (x). Es


inmediato ver que no hay unicidad para este problema. Basta considerar, por
ejemplo u1 (x, t) = t y u2 (x, t) = 0, entonces ambas funciones son armónicas
y cumplen u1 (x, 0) = u2 (x, 0) = 0.

Si suponemos u ∈ S 0 para cada t fijo y transformamos Fourier en x, obtene-


mos
2
(c
utt + u
dxx )(ξ, t) = ûtt (ξ, t) + (2πiξ) û(ξ, t) = 0.

Para ξ fijo, esta es una ecuación ordinaria con solución general

û(ξ, t) = A(ξ)e−2π|ξ|t + B(ξ)e2π|ξ|t .

Como estamos buscando una solución particular, y queremos que û ∈ S 0 ,


consideramos B = 0. Entonces buscamos
(
û(ξ, t) = A(ξ)e−2π|ξ|t
û(ξ, 0) = fˆ(ξ)

Es decir que A(ξ) = fˆ(ξ) y, por lo tanto, u(x, t) = (Pt ∗ f )(x) con

Pt (x) = (e−2π|ξ|t )ˇ(x)


Z ∞
= e−2π|ξ|t e2πiξx dξ
−∞
Z0 Z ∞
= e 2πξt 2πiξx
e dξ + e−2πξt e2πiξx dξ
−∞ 0
Z 0 Z ∞
2πξ(t+ix)
= e dξ + e2πξ(ix−t) dξ
−∞ 0
1 1
= −
2π(t + ix) 2π(ix − t)
1 t
=
π (x2 + t2 )
50 4. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R

Si t = 1, P (x) = π1 (1+x
1 1
2 ) se llama núcleo de Poisson, y verifica P ∈ L (R),
R∞ −1 x
−∞ P = 1 y Pt = t P ( t ). Entonces, u(x, t) = (Pt ∗ f )(x) y u(x, t) → f (x)
en Lp (R) si f ∈ Lp (R).

2. La transformada de Hilbert en R

Ahora buscamos una conjugada armónica de u(x, t) = (f ∗Pt )(x) con P (x) =
1 1 −1 x
π (1+x2 ) y Pt (x) = t P ( t ). Para esto, observemos que, si z = x+it, entonces
z −1 es analı́tica en el semiplano t > 0 y vale que
i1 i z̄ 1 (t + ix)
= 2
= ,
πz π |z| π (x2 + t2 )
por lo que
 
i1 1 t
Pt (x) = Re =
πz π (x + t2 )
2

1 x
y, si llamamos Q(x) = π (x2 +1) ,
 
i1 1 x
Qt (x) = Im = ,
πz π (x + t2 )
2

entonces Pt (x), Qt (x) son funciones armónicas en R × R+ (pensadas como


funciones de (x, t)). Entonces, u(x, t) = (f ∗ Pt )(x) y v(x, t) = (f ∗ Qt )(x)
también son armónicas y v(x, t) es una conjugada armónica de u(x, t).

Si pudiéramos tomar lı́mite para t → 0, tendrı́amos además que


1 ∞ f (y)
Z
v(x, t) → dy
π −∞ x − y
pero en principio esta integral no tiene sentido porque es una convolución con
1 1
x 6∈ L (R). Sin embargo, veremos que sı́ tiene sentido como valor principal,
lo que nos permite definir la transformada de Hilbert de f como
Z
1 f (y)
(4.37) Hf (x) := lı́m dy.
ε→0 π |x−y|>ε x − y

Veamos que si f ∈ S, el lı́mite (4.37) existe. Para esto escribimos


f (x − y) f (x − y) f (x − y)
Z Z Z
dy = dy + dy
|y|>ε y ε<|y|<1 y |y|>1 y
| {z } | {z }
(i) (ii)

y, por un lado, tenemos que, como f ∈ S,


Z
|(ii)| ≤ |f (x − y)| dy < +∞
|y|>1
2. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R 51

1
R
y, por el otro, como ε<|y|<1 y dy = 0,

f (x − y)
Z
|(i)| = dy
ε<|y|<1 y

f (x − y) − f (x)
Z
= dy
ε<|y|<1 y

y existe el lı́mite cuando ε → 0 porque el integrando es una función acotada


(por k∇f k∞ ), de donde concluı́mos que Hf está bien definida.

Si bien la transformada de Hilbert no es una convolución con una función


integrable, la podemos pensar como una convolución de f ∈ S con un núcleo
K ∈ S 0 . O sea, si definimos v.p. x1 ∈ S 0 por

Z
1 ϕ(y)
hv.p. , ϕi = lı́m dy
x ε→0 |y|>ε y

para toda ϕ ∈ S (dejamos como ejercicio verificar que efectivamente v.p. x1 ∈


S 0 ), entonces vale que

 
1 1
Hf (x) = v.p. ∗ f
π x

para toda f ∈ S.

Si ahora transformamos Fourier, tenemos que

1 ˆ ˆ
 
d (ξ) = 1
Hf v.p. (ξ)f (ξ)
π x
52 4. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R

por lo que nos interesa conocer la transformada de v.p. x1 . Por definición, si


ϕ ∈ S,
1 ˆ
 
1
h v.p. , ϕi = hv.p. , ϕ̂i
x x
Z
ϕ̂(ξ)
= lı́m dξ
ε→0 |ξ|>ε ξ
Z
ϕ̂(ξ)
= lı́m dξ
ε→0,M →∞ ε<|ξ|<M ξ
Z ∞
ϕ(x)e−2πixξ
Z
= lı́m dx dξ
ε→0,M →∞ ε<|ξ|<M −∞ ξ
Z ∞
e−2πixξ
Z
= lı́m ϕ(x) dξ dx
ε→0,M →∞ −∞ ε<|ξ|<M ξ
Z ∞ Z
(−i) sin(2πxξ)
= lı́m ϕ(x) dξ dx
ε→0,M →∞ −∞ ε<|ξ|<M ξ
Z ∞ Z
sin(2πxξ)
= −i ϕ(x) lı́m dξ dx
−∞ M →∞ |ξ|<M ξ
ya que podemos usar convergencia mayorada porque
ϕ(x) sin(2πxξ)
≤ |ϕ(x)2πx|.
ξ

Entonces sólo nos falta calcular


Z M Z 2πxM
sin(2πxξ) sin(y)
lı́m dξ = lı́m dy
M →∞ −M ξ M →∞ −2πxM y

π x>0
=
−π x < 0
R∞
donde, en la última igualdad, usamos que −∞ siny y dy = π (ver el lema 4.4
más adelante). En definitiva, probamos que
1 ˆ
  Z ∞
h v.p. , ϕi = −iπsg(x)ϕ(x) dx
x −∞
de donde concluimos que
 ˆ
1
v.p. (ξ) = −πisg(ξ)
x
(estamos usando el abuso de notación que consiste en identificar a la distri-
bución dada por una función con la misma función) y, por lo tanto,
d (ξ) = −isg(ξ)fˆ(ξ).
Hf
Corolario 4.1. Usando la igualdad de Plancherel es inmediato ver que
kHf k2 = kf k2 .
2. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R 53

Observación 4.2. H(Hf ) = −f .

Demostración. Basta observar que


d (ξ) = (−isgξ)2 fˆ = −fˆ
[H(Hf )]ˆ = −isg(ξ)Hf
y antitransformar. 
Observación 4.3. Usando la observación anterior, se puede ver que kHf kp ≤
Ckf kp si 1 < p < ∞, con una demostración análoga a la que hicimos en el
caso del disco.

Para la demostración anterior nos faltaba probar el siguiente lema:


Lema 4.4.
Z ∞
sin x
(4.38) dx = π
−∞ x

Demostración. Probemos primero que


Z ∞ Z ∞
sin x sin2 x
(4.39) dx = 2
dx.
−∞ x −∞ x
En efecto, integrando por partes,
(1 − cos x)0
Z M Z M
sin x
dx = dx
−M x −M x
1 − cos x M
Z M
1 − cos x
= + dx
x −M −M x2
y tomando lı́mite para M → ∞,
Z ∞ Z ∞
sin x 1 − cos x
dx = dx
−∞ x −∞ x2
2 sin2 ( x2 )
Z ∞
= dx
−∞ x2
Z ∞
sin2 y
= 2
dy,
−∞ y
como querı́amos ver. Si ahora recordamos que
1 sin ξ
χ̂[− 1
, 1 ] (ξ) = ,
2π 2π π ξ
por Plancherel resulta que
Z ∞ ∞
sin2 ξ
Z
1 2 1
(4.40) = χ[− 1 , 1 ] (x) dx = 2 dξ
π −∞ 2π 2π π −∞ ξ2
y, combinando (4.39) y (4.40), obtenemos la igualdad del enunciado. 
54 4. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R

3. Otros ejemplos de integrales singulares de convolución

Nuestro objetivo será analizar la continuidad en Lp (Rn ) de operadores in-


tegrales singulares de Calderón-Zygmund de la forma T f = K ∗ f , donde
K ∈ S 0 verifica K ∼ |x|−n y ciertas propiedades que puntualizaremos más
adelante, ya que la transformada de Hilbert es un ejemplo de un operador
de este tipo.

Finalizamos este capı́tulo listando otros ejemplos importantes.

Ejemplo 4.5. Dada f ∈ C0∞ (Rn ), una solución de la ecuación ∆u = f está


dada por u = G ∗ f , donde G es una solución fundamental del Laplaciano,
es decir que verifica ∆G = δ en sentido distribucional. En efecto, en ese
caso tenemos que

∆u = ∆(G ∗ f ) = ∆G ∗ f = δ ∗ f = f.

En el caso del Laplaciano, G(x) = Cn |x|2−n si n ≥ 3 y G(x) = C2 log |x| si


n = 2. Supongamos que n ≥ 3, entonces

Z
f (y)
u(x) = Cn dy
Rn |x − y|n−2

Z  
∂u ∂ 1
=C f (y) dy
∂xi n ∂xi |x − y|n−2
ZR
(xi − yi )
=C f (y) dy,
Rn |x − y|n

xi 1 n
ya que |x| n ∈ Lloc (R ), y podemos usar convergencia mayorada para derivar

dentro de la integral.

Consideremos ahora, para j 6= i

∂2u (xi − yi )
Z

=C f (y) dy.
∂xj ∂xi ∂xj Rn |x − y|n
3. OTROS EJEMPLOS DE INTEGRALES SINGULARES DE CONVOLUCIÓN 55

Como en este caso no podemos usar convergencia mayorada, podemos con-


siderar, en sentido distribucional
∂2u ∂u ∂ϕ
h , ϕi = −h , i
∂xj ∂xi ∂xi ∂xj
(xi − yi )
Z Z
∂ϕ
= −C n
f (y) (x) dy dx
Rn Rn |x − y| ∂xj
(xi − yi ) ∂ϕ
Z Z
= −C lı́m n
(x) dx f (y) dy
Rn ε→0 |x−y|>ε |x − y| ∂xj
Z hZ
= −C lı́m ki,j (x − y)ϕ(x) dx
Rn ε→0 |x−y|>ε
(xi − yi )
Z i
+ νj ϕ(x) dS f (y) dy
|x−y|=ε |x − y|n
donde
∂ (xi − yi ) c(xi − yi )(xj − yj ) 1
ki,j (x − y) = n
= n+2

∂xj |x − y| |x − y| |x − y|n
y
x j − yj
νj =
|x − y|
es la dirección j-ésima de la normal unitaria.

Consideremos por separado


Z Z
(1) = lı́m ki,j (x − y)ϕ(x) dx f (y) dy
Rn ε→0 |x−y|>ε
Z Z
= lı́m ki,j (x − y)f (y) dy ϕ(x) dx
Rn ε→0 |x−y|>ε
y
(xi − yi )(xj − yj )
Z Z
(2) = lı́m ϕ(x) dS f (y) dy
ε→0 Rn |x−y|=ε |x − y|n+1
(xi − yi )(xj − yj )
Z Z
= lı́m (ϕ(x) − ϕ(y) + ϕ(y)) dS f (y) dy
ε→0 Rn |x−y|=ε |x − y|n+1
(xi − yi )(xj − yj )
Z Z
= lı́m (ϕ(x) − ϕ(y)) dS f (y) dy
ε→0 Rn |x−y|=ε |x − y|n+1
| {z }
(i)
(xi − yi )(xj − yj )
Z Z
+ lı́m ϕ(y) dSf (y) dy .
ε→0 Rn |x−y|=ε |x − y|n+1
| {z }
(ii)

Para (i), tomando módulo dentro de la integral tenemos que


Cεn
(i) ≤ n−1 → 0,
ε
56 4. LA TRANSFORMADA DE HILBERT EN R

mientras que para acotar (ii), si llamamos z = x − y, recordando que i 6= j,


por simetrı́a la integral más interna es
Z
1
zi zj dS = 0,
εn+1 |z|=ε
y, por lo tanto, (ii) = 0. En definitiva, u = G ∗ f satisface que ∆u = f y, si
i 6= j
∂2u
Z
= C lı́m ki,j (x − y)f (y) dy ,
∂xi ∂xj ε→0 |x−y|>ε
| {z }
=T f (x)
donde T f es un operador integral singular. Dejamos como ejercicio compro-
bar que si i = j, vale que
Z
(ii) = C f (y)ϕ(y) dy.
Rn
y, entonces,
∂2u
Z
= C lı́m ki,j (x − y)f (y) dy +Cf (x).
∂x2i ε→0 |x−y|>ε
| {z }
=T f (x)

En ambos casos, si vemos que T es continuo en Lp resultará entonces que


además vale la estimación kD2 ukp ≤ Ckf kp .
Ejemplo 4.6. Otro ejemplo de operador integral singular importante son las
transformadas de Riesz en Rn , definidas por
xj − yj
Z
Rj f (x) = lı́m f (y) dy.
ε→0 |x−y|>ε |x − y|n+1
Capı́tulo 5

Integrales singulares

1. Operadores integrales singulares

Al final del capı́tulo anterior presentamos varias integrales singulares de


convolución, de la forma
Z
T f (x) = lı́m K(x − y)f (y) dy ,
ε→0 |x−y|>ε
| {z }
=Tε f (x)

donde f ∈ S y el núcleo K está en algún espacio donde la convolución está


bien definida (por ejemplo, K ∈ S 0 ) y es singular para x = y.

Más en general, nos podemos plantear estudiar integrales singulares con


núcleos que no sean de convolución, es decir de la forma
Z
T f (x) = lı́m K(x, y)f (y) dy ,
ε→0 |x−y|>ε
| {z }
=Tε f (x)

suponiendo que el núcleo K es tal que Tε está bien definido para f en un


denso de Lp (por ejemplo, para f ∈ S). Si suponemos que x 6∈ sop(f ),
entonces podemos escribir directamente
Z
(5.41) T f (x) = K(x, y)f (y) dy.
Rn

Nuestro objetivo es imponer condiciones sobre K que impliquen que kT f kp ≤


Ckf kp para 1 < p < ∞. Pero antes vamos a obtener una descomposición de
Rn que es fundamental para las demostraciones que siguen.

Lema 5.1 (Descomposición de Calderón-Zygmund). Dada f ∈ L1 (Rn ), f ≥


0, y dado λ > 0, existe una descomposición de Rn tal que

1. Rn = F ∪ Ω, F ∩ Ω = ∅
2. f (x) ≤ λ para casi todo x ∈ F ;
58 5. INTEGRALES SINGULARES

3. Ω = ∪j Qj , donde Qj son cubos de Rn con interiores disjuntos y tales


que, para todo j,
Z
1
λ< f dx ≤ 2n λ.
|Qj | Qj
Observación 5.2. En particular resulta que
Z
X 1 1
|Ω| = |Qj | < f dx ≤ kf k1 .
λ Ω λ
j

Demostración. Como f ∈ L1 (Rn ), dado un cubo Q vale que


Z Z
1 1
f dx ≤ f dx → 0 cuando |Q| → ∞.
|Q| Q |Q| Rn
O sea que dado λ > 0 podemos cubrir Rn con cubos Q suficientemente
grandes tales que Z
1
f dx ≤ λ.
|Q| Q
Sea Q uno de estos cubos, lo dividimos uniformente en 2n cubos Q0 . Enton-
ces, cada Q0 cumple que, o bien
Z Z
1 1
λ< 0 f dx, o bien f dx ≤ λ.
|Q | Q0 |Q0 | Q0
En el primer caso, seleccionamos a Q0 como uno de los cubos Qj ; veamos
que se cumple lo que queremos. En efecto, como 2n |Q0 | = |Q|, entonces
2n 2n
Z Z Z
1
f dx = f dx ≤ f dx ≤ 2n λ.
|Q0 | Q0 |Q| Q0 |Q| Q
Si en cambio Q0 cumple la segunda condición, entonces lo volvemos a sub-
dividir en 2n cubos Q00 como antes y repetimos el procedimiento.

De esta manera, obtenemos una familia numerable de cubos Qj con interiores


disjuntos y tales que, para todo j,
Z
1
λ< f dx ≤ 2n λ.
|Qj | Qj
Llamamos Ω = ∪j Qj y F = Ωc . Ya sabemos que Ω cumple lo que necesi-
tamos, falta ver que F también. Para esto, notemos que si x ∈ F , entonces
existe una sucesión de cubos Qk tales que |Qk | → 0 y x ∈ Qk para todo k.
Además, Z
1
f dx ≤ λ.
|Qk | Qk
Entonces, por el teorema de Lebesgue, f (x) ≤ λ si x es un punto de Lebes-
gue. 
1. OPERADORES INTEGRALES SINGULARES 59

Observación 5.3. De la demostración del lema de Calderón-Zygmund es


inmediato que la descomposición se puede hacer en un único cubo Q ⊂ Rn
siempre que λ > 0 esté elegido de forma tal que
Z
1
f dx < λ.
|Q| Q
Teorema 5.4. Sea T un operador integral singular de la forma (5.41). Su-
pongamos que existe una constante B tal que:

1. kT f k2 ≤ Bkf k2
2. vale la condición de Hörmander
Z
(5.42) |K(x, y) − K(x, y 0 )| dx ≤ B.
|x−y|≥2|y−y 0 |

Entonces, kT f kp ≤ Ckf kp para todo p ∈ (1, 2], donde C depende sólo de B


y de p.

Demostración. Veamos primero que T es de tipo débil (1, 1), es decir,


que dado λ > 0 vale
kf k1
|{x : T f (x) > λ}| ≤ C
λ
donde C depende solamente de B y de n.

Fijado λ, aplicamos la descomposición de Calderón-Zygmund para |f | para


obtener Rn = Ω ∪ F con Ω = ∪j Qj y
Z
1
λ< |f | dx ≤ 2n λ.
|Qj | Qj
Descomponemos f = g + b con

f (x) si x ∈ F
g(x) =
fQj si x ∈ Qj
1
R
donde notamos con fQj = |Qj | f, y
Qj
X
b(x) = bj (x),
j

donde
R bj (x) = [f (x) − fQj ]χQj (x) son funciones soportadas en Qj y verifican
bj dx = 0.

Veamos que |g(x)| ≤ 2n λ en casi todo punto. En efecto, si x ∈ F , entonces


|g(x)| = |f (x)| ≤ λ, mientrasR que si x 6∈ F , entonces x ∈ Qj para algún j y,
por definición, g(x) = |Q1j | Qj f dx, de donde se sigue que
Z
1
|g(x)| ≤ |f | dx ≤ 2n λ.
|Qj | Qj
60 5. INTEGRALES SINGULARES

Observemos ahora que


   
λ λ
|{x : |T f (x)| > λ}| ≤ x : |T g(x)| > + x : |T b(x)| > .
2 2
Por un lado, tenemos entonces que
2|T g(x)| 2
  Z  
λ
x : |T g(x)| > ≤ dx
2 Rn λ
Z
4
≤ 2 |T g(x)|2 dx
λ Rn
Z
4 2
≤ 2B |g(x)|2 dx
λ Rn
Z
4 2
≤ 2B (2n λ)|g(x)| dx
λ R n
Z
C(n, B)
= |g(x)| dx.
λ Rn

Pero
Z Z Z
|g(x)| dx = |g(x)| dx + |g(x)| dx
Rn
ZF XZ

= |f (x)| dx + |fQj | dx
F j Qj
Z X
= |f (x)| dx + |Qj ||fQj | dx
F j
Z XZ
≤ |f (x)| dx + |f (x)| dx
F j Qj

= kf k1 .

Nos falta ver entonces que


 
λ C
x : |T b(x)| > ≤ kf k1
2 λ
con C = C(n, B). Para esto, para cada Qj definimos Q∗j como el cubo
expandido que tiene el mismo centro que Qj y lados de longitud igual a
un múltiplo de la longitud del lado de Qj (que elegiremos más adelante), y
definimos
Ω∗ = ∪j Q∗j , F ∗ = (Ω∗ )c .
Observemos que
X X kf k1
|Ω∗ | ≤ |Q∗j | ≤ C |Qj | = C|Ω| ≤ C
λ
j j
1. OPERADORES INTEGRALES SINGULARES 61

y que, por lo tanto,


     
λ ∗ λ ∗ λ
x : |T b(x)| > = x ∈ Ω : |T b(x)| > + x ∈ F : |T b(x)| >
2 2 2
 
λ
≤ |Ω∗ | + x ∈ F ∗ : |T b(x)| >
2
 
C ∗ λ
≤ kf k1 + x ∈ F : |T b(x)| > ,
λ 2
es decir que basta acotar |{x ∈ F ∗ : |T b(x)| > λ2 }|.
R
Para esto, usando que bj = 0 escribimos
X XZ
T b(x) = T bj (x) = [K(x, y) − K(x, yj )]bj (y) dy
j j Qj

donde yj es el centro de Qj . Entonces, recordando que F ∗ ⊆ (Q∗j )c ,


Z XZ Z
|T b(x)| dx ≤ |K(x, y) − K(x, yj )||bj (y)| dy dx
F∗ j F∗ Qj
XZ Z
≤ |K(x, y) − K(x, yj )||bj (y)| dy dx
j (Q∗j )c Qj
XZ Z
= |K(x, y) − K(x, yj )| dx |bj (y)| dy
j Qj (Q∗j )c

Para poder decir que esta es la condición de Hörmander, necesitamos ver que
si y ∈ Qj y x ∈ (Q∗j )c , entonces |x − y| ≥ 2|y − yj |, pero esto efectivamente
es ası́ si elegimos el factor de expansión de Q∗j adecuadamente. Concluimos
entonces que
Z XZ XZ
|T b(x)| dx ≤ B |bj (y)| dy ≤ 2B |f (y)| dy ≤ 2Bkf k1
F∗ j Qj j Qj

y podemos deducir, que el operador T es de tipo débil (1,1).

Como además estamos suponiendo que T es continuo en L2 (Rn ), por el


teorema de interpolación de Marcinkiewicz resulta que kT f kp ≤ Ckf kp para
todo 1 < p ≤ 2, con C = C(B, p).


Observación 5.5. Si Tε f → T f en L2 (cosa que probaremos más adelante),
entonces el adjunto de T está dado por
Z
T̃ g(y) = K(y, x)g(x) dx
Rn
62 5. INTEGRALES SINGULARES

para y 6∈ sop(g). Además, T : L2 → L2 es continuo si y sólo si T̃ : L2 → L2


lo es.
Teorema 5.6. Si en el Teorema 5.4 reemplazamos la condición de Hörman-
der (5.42) por
Z
(5.43) |K(x, y) − K(x0 , y)| dy ≤ B,
|x−y|≥2|x−x0 |

se obtiene que kT f kp ≤ Ckf kp para todo p ∈ [2, ∞), donde C depende sólo
de B y de p.

Demostración. Usamos el siguiente argumento de “dualidad”: si f ∈


S,
Z Z Z
T f (x)g(x) dx = K(x − y)f (y)g(x) dy dx
Rn n n
ZR ZR
= K(x − y)g(x) dx f (y) dy
n Rn
ZR
= T̃ g(y)f (y) dy
Rn
R
donde T̃ g(x) = Rn K̃(x, y)g(y) dy y K̃(x, y) = K(y, x). Entonces, como
1 < p0 < 2, podemos escribir
Z
kT f kp = sup T f (x)g(x) dx
kgkp0 =1 Rn
Z
= sup T̃ g(x)f (x) dx
kgkp0 =1 Rn

≤ sup kT̃ gkp0 kf kp


kgkp0 =1

≤ sup Ckgkp0 kf kp
kgkp0 =1

= Ckf kp ,

donde usamos que kT̃ gk2 ≤ Ckgk2 por la observación anterior, y que K̃
cumple la condición de Hörmander (5.42), que es equivalente a que K cumpla
la condición de Hörmander (5.43).


Observación 5.7. En el caso de núcleos de convolución, las condiciones
de Hörmander (5.42) y (5.43) son ambas equivalentes, mediante cambios de
variables, a
Z
(5.44) |K(x − y) − K(x)| dx ≤ B.
|x|≥2|y|
1. OPERADORES INTEGRALES SINGULARES 63

Observación 5.8. En el caso de núcleos de convolución, es frecuente utilizar


la condición
B0
(5.45) |∇K(x)| ≤
|x|n+1
para x 6= 0, que implica la condición (5.44) (para B = C(n)B 0 ) y es más
fácil de verificar en muchos ejemplos.

Demostración. Por el teorema de valor medio y la hipótesis (5.45),


B 0 |y|
|K(x − y) − K(x)| = |∇K(z) · y| ≤
|z|n+1
para algún z entre x y x − y. Pero en la región de integración que queremos
considerar,
|x|
|x| ≤ |x − z| + |z| ≤ |y| + |z| ≤ + |z|
2
y, por lo tanto,
B 0 |y|
Z Z
|K(x − y) − K(x)| dx ≤ 2n+1 n+1 dx
|x|≥2|y| |x|≥2|y| |x|
Z ∞ n−1
r
≤ CB 0 |y| n+1
dr
2|y| r
≤ B.


Hasta ahora, los teoremas que probamos tienen como hipótesis la continui-
dad en L2 de las integrales singulares, por lo que el problema se reduce a
encontrar condiciones sobre K para garantizar dicha continuidad. Para esto,
nos vamos a restringir al caso de núcleos de convolución, donde la continui-
dad en L2 se puede demostrar utilizando la transformada de Fourier.
Teorema 5.9. Supongamos que K cumple las siguientes condiciones:

1. para todo x 6= 0
B
(5.46) |K(x)| ≤ ;
|x|n
2. para todo 0 < a < b,
Z
(5.47) K(x) dx = 0;
a<|x|<b

3. y vale la condición de Hörmander (5.44).


64 5. INTEGRALES SINGULARES

Si definimos para cada ε > 0


Z
Tε f (x) = K(y)f (x − y) dy = (Kε ∗ f )(x)
|y|>ε
donde 
K(x) si |x| > ε
Kε (x) =
0 si |x| ≤ ε
entonces, para todo 1 < p < ∞, kTε f kp ≤ Ckf kp con C = C(B, n, p).

Demostración. Queremos aplicar los teoremas 5.4 y 5.6 a Kε . Ya sa-


bemos que
C
|Kε (x)| ≤ ∈ L2 ({|x| > ε})
|x|n
y, por lo tanto, la convolución con Kε está bien definida para f ∈ S. Tenemos
que ver que si K cumple la condición (5.44), entonces Kε también la cumple,
con una constante independiente de ε, es decir que debemos probar que
Z
|Kε (x − y) − Kε (x)| dx ≤ C(B).
|x|>2|y|
Para esto distinguimos en los siguientes casos:

Si |x − y| > ε y |x| > ε, la Kε (x − y) = K(x − y) y Kε (x) = K(x),


ası́ que no hay nada que probar.
Si |x| > ε y |x − y| < ε, como además estamos integrando en |x| >
2|y|, entonces
|x| |x|
ε > |x − y| ≥ |x| − |y| > |x| − = ,
2 2
por lo que lo que tenemos que acotar es

rn−1
Z Z Z Z
B
|K(x)| dx ≤ |K(x)| dx ≤ dx = C dr = C log 2.
|x|>2|y| ε<|x|<2ε ε<|x|<2ε |x|n ε rn
|x−y|<ε<|x|

Si |x| < ε y |x − y| > ε, entonces usando de nuevo que |x| > 2|y|,
vemos
|x|
ε < |x − y| ≤ |x| + |y| < |x| + < 2ε
2
y entonces, al igual que en el caso anterior,
Z Z
|K(x − y)| dx ≤ |K(x − y)| dx ≤ C log 2.
|x|>2|y| ε<|x−y|<2ε
|x−y|<ε<|x|

Nos queda por ver entonces que se cumple que kTε f k2 ≤ Ckf k2 con C
independiente de ε. Para esto, como kTε f k2 = kKε ∗ f k2 = kK̂ε fˆk2 ≤
kK̂ε k∞ kf k2 , bastará probar que |K̂ε (ξ)| ≤ C, con una constante que no
depende de ε.
1. OPERADORES INTEGRALES SINGULARES 65

Como Z
K̂ε (ξ) = lı́m Kε (x)e−2πix·ξ dx,
R→∞ |x|<R

basta ver que la integral está acotada independientemente de R. Para eso


escribimos
Z Z Z
−2πix·ξ −2πix·ξ
Kε (x)e dx = Kε (x)e dx + Kε (x)e−2πix·ξ dx .
1 1
|x|<R ε<|x|< |ξ| |ξ|
<|x|<R
| {z } | {z }
=I1 =I2

Como Kε tiene integral cero en coronas,


Z
I1 = Kε (x)(e2πix·ξ − 1) dx
1
ε<|x|< |ξ|

y, por lo tanto,
Z Z
1
|I1 | ≤ C |Kε (x)||x||ξ| dx = CB|ξ| dx = C(n, B).
1
|x|< |ξ| 1
|x|< |ξ| |x|n−1

ξ 2πiy·ξ =
Para la acotación de I2 , notemos que si definimos y = 2|ξ| 2 , entonces e

−1 y, cambiando variables, tenemos que


Z
I2 = Kε (x − y)e−2πi(x−y)·ξ dx
1
|ξ|
<|x−y|<R
Z
=− Kε (x − y)e−2πix·ξ dx
1
|ξ|
<|x−y|<R
Z
=− Kε (x − y)e−2πix·ξ dx + J
1
|ξ|
<|x|<R

donde !
Z Z
J= − e−2πix·ξ Kε (x − y) dx.
1 1
|ξ|
<|x|<R |ξ|
<|x−y|<R

Por lo tanto, sumando las dos formas de escribir I2 podemos despejar


Z
1 J
I2 = [Kε (x) − Kε (x − y)]e−2πix·ξ dx +
2 1 <|x|≤R 2
|ξ|
| {z }
=I3

1
Ahora, observando que por como definimos y, |ξ| = 2|y|,
Z
|I3 | ≤ |Kε (x) − Kε (x − y)| dx ≤ CB.
2|y|≤|x|
66 5. INTEGRALES SINGULARES

Sólo falta ver que podemos acotar J. Para esto, si definimos


   
1 1
E1 = z : < |z| ≤ R , E2 = z : < |z + y| ≤ R
|ξ| |ξ|
tenemos que
Z Z  Z
−2πi(z+y)ξ
|J| = − e Kε (z) dz ≤ |Kε (z)| dz.
E2 E1 E2 4E1

Afirmamos que
   
1 2 R
E1 4E2 ⊆ z: ≤ |z| ≤ ∪ z: ≤ |z| ≤ 2R
2|ξ| |ξ| 2
1
En efecto, supongamos por ejemplo que z ∈ E1 − E2 , entonces |ξ| < |z| ≤ R
1
y además o bien |z + y| ≤ |ξ| o bien |z + y| > R. En el primer caso, tenemos
que
1 1 1 2
< |z| ≤ |z + y| + |y| ≤ + < ,
|ξ| |ξ| 2|ξ| |ξ|
mientras que en el segundo,
1 R R
R ≥ |z| ≥ |z + y| − |y| > R − ≥R− = ,
2|ξ| 2 2
1
donde para la última desigualdad usamos que |ξ| ≤ R (ya que sino la integral
que queremos acotar es vacı́a).

Si z ∈ E2 − E1 , el razonamiento es análogo. Entonces, para terminar la


demostración bastará ver que si a > 0, entonces
Z
|Kε (z)| dz ≤ BC
a
2
<|z|≤2a

con C es independiente de a. Para esto basta observar que


Z Z Z 2a
1 1
|Kε (z)| dz ≤ B n
dz = BC dr = BC log 4.
a
2
<|z|≤2a a
<|z|≤2a |z|
2
a r
2


Teorema 5.10. En las condiciones del teorema anterior, para toda f ∈
Lp (Rn ) existe en el sentido de Lp
lı́m Tε f =: T f
ε→0
y, en consecuencia, T resulta ser un operador continuo en Lp (Rn ).

Demostración. Primero veamos que el resultado vale si f ∈ C 1 y tiene


soporte compacto. Afirmamos que en este caso Tε f es de Cauchy en Lp (Rn ).
En efecto, si η > ε > 0, usando que K tiene integral cero en coronas, tenemos
que
2. INTEGRALES SINGULARES CON NÚCLEOS HOMOGÉNEOS 67

Z Z
(Tη f −Tε f )(x) = K(y)f (x−y) dy = K(y)(f (x−y)−f (x)) dy
ε<|y|≤η ε<|y|≤η
y entonces
Z
kTη f − Tε f kp ≤ |K(y)|kf (· − y) − f (·)kp dy.
ε<|y|≤η

Como f tiene soporte compacto y podemos pensar que |y| < 1 (porque nos
interesa η → 0), la función |f (· − y) − f (·)| también tiene soporte compacto,
y además |f (x − y) − f (x)| ≤ k∇f k∞ |y|. Entonces,
Z Z
1
kTη f − Tε f kp ≤ C |y||K(y)| dy ≤ CB n−1
dy = CBη → 0.
ε<|y|≤η |y|≤η |y|

Por lo tanto Tε f es de Cauchy en Lp (Rn ) y entonces existe lı́mε→0 Tε f =: T f .

Si ahora f ∈ Lp (Rn ), dado δ > 0 existe g ∈ C 1 de soporte compacto tal que


kf − gkp < δ. Entonces, si η > ε > 0,
kTη f − Tε f kp ≤ kTη (f − g)kp + kTη g − Tε gkp + kTε (g − f )kp
≤ C kf − gkp + kTη g − Tε gkp ,
| {z } | {z }
<δ →0

de donde deducimos que también en este caso Tε f es de Cauchy en Lp (Rn ).


Por lo tanto, existe lı́mε→0 Tε f =: T f en Lp (Rn ) y vale además que kTε f kp →
kT f kp , de donde deducimos que T es continuo en Lp (Rn ). 

2. Integrales singulares con núcleos homogéneos

En esta sección nos proponemos estudiar la convergencia en Lp y la conver-


gencia puntual de una clase particular de integrales singulares de convolu-
ción, que son aquellas que conmutan con dilataciones.

Para esto, dado ε, llamamos δε f (x) := f (εx). Dado T f = K ∗ f , queremos


ver qué propiedades tiene que tener K para que δε T = T δε para todo ε > 0.

Notemos que, por un lado,


Z Z
δε T f (x) = T f (εx) = K(y)f (εx − y) dy = εn K(εz)f (εx − εz) dz
Rn Rn
y, por el otro,
Z Z
T (δε f )(x) = K(z)δε f (x − z) dz = K(z)f (εx − εz) dz
Rn Rn
por lo tanto, para todo ε > 0 debe valer K(z) = εn K(εz), o sea que K es
una función homogénea de grado −n.
68 5. INTEGRALES SINGULARES

Observemos que si una función es homogénea, nos basta conocer sus valores
en la esfera unitaria. En efecto,
   
x x
(5.48) K(x) = |x|−n K = |x|−n Ω
|x| |x|
donde Ω es una función definida en la esfera unitaria. Empecemos entonces
por ver qué propiedades tiene que cumplir Ω para que K cumpla las condi-
ciones (5.46), (5.47) y (5.44), es decir, para que la integral singular esté bien
definida y sea continua en Lp para p ∈ (1, ∞). Estas condiciones involucran
la siguiente definición.

Definición 5.11. El módulo de continuidad de Ω se define como

ω(δ) = sup |Ω(x0 ) − Ω(y 0 )| (x0 , y 0 ∈ S n−1 ).


|x0 −y 0 |≤δ

Además usaremos que el módulo de continuidad es una función creciente,


dejamos la verificación de esta propiedad como ejercicio.

Teorema 5.12. Si Ω es una función definida en la esfera unitaria tal que


Ω ∈ L∞ (S n−1 ),
Z
Ω(x0 ) dx0 = 0
S n−1
y además cumple una condición de Dini, es decir que para algún a > 0 vale
Z a
ω(t)
dt < ∞,
0 t
entonces el núcleo K definido por (5.48) cumple las condiciones (5.46),
(5.47) y (5.44).

Demostración. Es inmediato que si kΩk∞ = B, entonces |K(x)| ≤


B
|x|n .

Para ver que K tiene integral cero en coronas, escribimos


Z Z Z b
K(x) dx = K(rx0 )rn−1 dr dx0
a<|x|<b S n−1 a
Z Z b
= r−n Ω(x0 )rn−1 dr dx0
S n−1 a
Z b Z
dr
= Ω(x0 ) dx0 .
a r S n−1
| {z }
=0
2. INTEGRALES SINGULARES CON NÚCLEOS HOMOGÉNEOS 69

Nos falta probar que K cumple la condición de Hörmander (5.44). Para esto
escribimos
   
−n x −n x−y
K(x) − K(x − y) = |x| Ω − |x − y| Ω
|x| |x − y|
       
x 1 1 −n x x−y
=Ω − + |x − y| Ω − Ω
|x| |x|n |x − y|n |x| |x − y|
| {z } | {z }
(i) (ii)

Por un lado, tenemos que


 
1 1 |y|
|(i)| ≤ kΩk∞ n
− n
≤ kΩk∞
|x| |x − y| |x − ξ|n+1
|x|
con 0 < |ξ| < |y|. Pero como vamos a integrar en la región |y| < 2 , entonces
|x − ξ| ≥ |x| − |ξ| > |x| − |x| |x|
2 = 2 , de donde
|y|
|(i)| ≤ kΩk∞ 2n+1
|x|n+1
e, integrando,
Z Z
1
(i) dx ≤ C|y| dx = C.
|x|≥2|y| |x|≥2|y| |x|n+1

Por otro lado, usando que por el teorema de valor medio


x−y x |y|
− ≤ ,
|x − y| |x| |x − ξ|
con |ξ| < |y|, tenemos que
   
1 x x−y 1 |y|
|(ii)| ≤ ω − ≤ ω .
|x − y|n |x| |x − y| |x − y|n |x − ξ|
|x|
Por la cuenta anterior, si |y| ≤ sabemos que |x − ξ| ≥ |x|
2 2 y entonces
n
   
1 2|y| 2 2|y|
|(ii)| ≤ n
ω ≤ n
ω
|x − y| |x| |x| |x|
e, integrando,
2n
Z Z  
2|y|
|(ii)| ≤ n
ω dx
|x|≥2|y| |x|≥2|y| |x| |x|
Z ∞  
1 2|y|
=C ω dr
2|y| r r
Z 1
ω(t)
=C dt < ∞.
0 t


70 5. INTEGRALES SINGULARES

Ahora nos interesa estudiar si Tε f (x) → T f (x) en casi todo punto. Pro-
baremos que este resultado efectivamente vale si 1 ≤ p < ∞. Para esto
introducimos el operador maximal asociado a K,
Z

T f (x) = sup K(y)f (x − y) dy ,
ε>0 |y|>ε

y consideramos por separado los casos p = 1 y 1 < p < ∞. Antes vamos a


ver algunos resultados previos que necesitaremos.
Teorema 5.13. Dada ϕ ∈ L1 (Rn ), si ϕ está acotada por una función ψ ∈
L1 (Rn ), ψ ≥ 0, radial, decreciente como función de r = |x| y tal que kψk1 =
A < ∞, entonces
sup |(f ∗ ϕε )(x)| ≤ AM f (x)
ε>0

para toda f ∈ Lp (Rn ), 1 ≤ p ≤ ∞.

Demostración. Primero notemos que podemos asumir f ≥ 0, ya que


|(f ∗ ϕε )(x)| ≤ (|f | ∗ ψε )(x) y M f (x) = M |f |(x).

Además, basta probar que el resultado vale para ε = 1, ya que si g(x) =


f (x + εz), entonces f ∗ ψε (x) = g ∗ ψ(0) y
Z Z
1 1
M g(0) = sup n |g(z)| dz = sup n
|f (x − y)| dy = M f (x).
r>0 r |z|<r r>0 (εr) |y|<εr

Por último, podemos suponer que A = 1, ya que en caso contrario basta


dividir ambos lados de la desigualdad por A.

Como P ψ se aproxima por una sucesión creciente de funciones simples de la


forma N aj χBj con aj > 0 y Bj bolas centradas en el origen, observando
PN j=1
que j=1 aj |Bj | = 1 es inmediato que (f ∗ χBj )(x) ≤ |Bj |M f (x), de donde
el resultado sale por convergencia monótona.


Lema 5.14 (Cotlar). Con las hipótesis del Teorema 5.12
T ∗ f (x) ≤ M (T f )(x) + CM f (x)
y, en consecuencia, kT ∗ f kp ≤ Ckf kp si 1 < p < ∞.

∞ n
R Demostración. Sea ϕ ∈ C0 (R ), ϕ ≥ 0 tal que sop(ϕ) ⊆ {|x| ≤ 1}
y ϕ = 1 y sea ψ = T ϕ − K1 . Vamos a ver que ψ está acotada por una
función radial decreciente en L1 (Rn ). Para esto separamos en casos.
2. INTEGRALES SINGULARES CON NÚCLEOS HOMOGÉNEOS 71

Si |x| ≤ 1,
Z Z
ψ(x) = lı́m K(y)ϕ(x−y) dy = lı́m K(y)[ϕ(x − y) − ϕ(x)] dy
ε→0 ε<|y|≤2 ε→0 ε<|y|≤2 | {z }
|y|
≤C |y|n

que es acotado.

Si 1 < |x| ≤ 2,
ψ(x) = (K ∗ ϕ)(x) − K1 (x)
pero K ∗ ϕ se acota como antes y |K1 (x)| ≤ B|x|−n ≤ B.

Si |x| > 2, como ϕ tiene integral 1, tenemos que


Z Z Z
ψ(x) = K(x−y)ϕ(y) dy− K(x)ϕ(y) dy = [K(x−y)−K(x)]ϕ(y) dy.
Rn Rn Rn

Pero
     
x−y x −n x 1 1
|K(x − y) − K(x)| ≤ Ω −Ω |x − y| + Ω n
− n
|x − y| |x| |x| |x − y| |x|
| {z } | {z }
(i) (ii)

y, como estamos suponiendo que |y| ≤ 1 y |x| > 2, entonces |x| > 2|y|.

Por un lado, usando el teorema de valor medio y que si |ξ| < |y| vale que
|x − ξ| > |x|
2 por la cota anterior, tenemos que
   
|y| −n C2
(i) ≤ Cω |x − y| ≤ ω |x|−n
|x − ξ| |x|
Este último término es radial decreciente, y por la condición de Dini es
integrable. En efecto,
Z   Z ∞   Z C2 /2
C2 C2 dr ω(s)
ω |x|−n dx = C ω =C ds < ∞.
|x|>2 |x| 2 r r 0 s

Por otro lado, usando que kΩk∞ < ∞ y nuevamente el teorema de valor
medio,
|y| 1
(ii) ≤ C n+1
≤ C n+1
|x − ξ| |x|
que es una función radial decreciente y también es integrable en la región
que estamos considerando.

Ahora afirmamos que como ψ = K ∗ ϕ − K1 , entonces ψε = K ∗ ϕε − Kε .


En efecto,
x x x
ψε (x) = ε−n ψ = ε−n T ϕ − ε−n K1 = K ∗ ϕε (x) − Kε (x)
ε ε ε
donde para la última igualdad usamos que T conmuta con dilataciones.
72 5. INTEGRALES SINGULARES

Deducimos entonces que


Kε ∗ f = K ∗ ϕε ∗ f − ψε ∗ f = T f ∗ ϕε − ψε ∗ f
y, aplicando el lema anterior
T ∗ f (x) = sup |(Kε ∗ f )(x)|
ε>0
≤ sup |(T f ∗ ϕε )(x)| + sup |(ψε ∗ f )(x)|
ε>0 ε>0
≤ M (T f )(x) + CM f
que es lo que querı́amos probar. 
Teorema 5.15. Con las hipótesis del Teorema 5.12, si 1 < p < ∞ y f ∈
Lp (Rn ), Tε f → T f en casi todo punto.

Demostración. Si definimos

Λf (x) = lı́m sup Tε f (x) − lı́m inf Tε f (x) ,


ε→0 ε→0

basta ver que Λf (x) = 0 en casi todo punto.

Si f ∈ C 1 y tiene soporte compacto, entonces


Z Z
Tε f (x) = K(y)f (x − y) dy = K(y) [f (x) − f (x − y)] dy
ε<|y|<M ε<|y|<M | {z }
≤C|y|

y como el integrando está en L1loc (Rn ), entonces existe el lı́mite cuando ε → 0,


y Λf = 0.

Si ahora f ∈ Lp (Rn ) cualquiera, dado δ > 0 existen f1 , f2 tales que f =


f1 + f2 con f1 ∈ C 1 de soporte compacto y kf2 kp ≤ δ. Entonces,
kΛf kp ≤ kΛf1 kp + kΛf2 kp = kΛf2 kp ≤ 2kT ∗ f2 kp ≤ Ckf2 kp ≤ Cδ
y como δ es arbitrario, kΛf kp = 0, de donde Λf = 0 en casi todo punto.


Teorema 5.16. T ∗ es de tipo débil (1, 1).

Demostración. Dada f ∈ L1 (Rn ) y λ > 0, consideramos la descompo-


sición de Calderón-Zygmund de |f |, y obtenemos f = g + b, con |g(x)| ≤ λ,
b = j bj , bj = 0, sop(bj ) ⊆ Qj y | ∪j Qj | ≤ kfλk1 .
P R

T ∗ g se puede acotar igual que T g. Falta ver que


Ckf k1
|{x : T ∗ b(x) > λ}| ≤ .
λ
2. INTEGRALES SINGULARES CON NÚCLEOS HOMOGÉNEOS 73

Para esto introducimos Q∗j dilatados fijos de Q y definimos F ∗ = (∪j Q∗j )c .


Ya sabemos que
Ckf k1
∪j Q∗j ≤ ,
λ
entonces basta ver que
Ckf k1
|{x ∈ F ∗ : T ∗ b(x) > λ}| ≤ .
λ
Si probamos que para x ∈ F ∗ e yj el centro de Qj
XZ

T b(x) ≤ |K(x − y) − K(x − yj )||bj (y)| dy + CM b(x),
j Qj

entonces la demostración sale del tipo débil (1, 1) para M y de la misma


demostración que para T . Pero
Z
Tε b(x) = K(x − y)b(y) dy
|x−y|>ε,y∈∪j Qj
Z
= Kε (x − y)b(y) dy
∪j Qj
XZ
= Kε (x − y)bj (y) dy.
j Qj

Ahora, dado ε > 0, si x ∈ F ∗ para cada Qj hay 3 posibilidades:

1. |x − y| < ε para todo y ∈ Qj ,


2. |x − y| > ε para todo y ∈ Qj ,
3. existe y ∈ Qj tal que |x − y| = ε.

En el primer caso, Kε (x − y) = 0 para todo y ∈ Qj . En el segundo caso,


Kε (x − y) = K(x − y) para todo y ∈ Qj y, por lo tanto, si yj es el centro de
Qj
Z Z Z
Kε (x−y)bj (y) dy = K(x−y)bj (y) dy = [K(x−y)−K(x−yj )]bj (y) dy
Qj Qj Qj

y entonces
Z Z
Kε (x − y)bj (y) dy ≤ |K(x − y) − K(x − yj )||bj (y)| dy.
Qj Qj

Por último, si existe ȳ ∈ Qj tal que |x − ȳ| = ε, entonces existen C1 , C2 , C3


tales que ε ≥ C1 l(Qj ), Qj ⊆ B(x, C2 ε) y |x − y| ≥ C3 ε para todo y ∈ Qj .
74 5. INTEGRALES SINGULARES

Entonces
Z Z
1
|Kε (x − y)||bj (y)| dy ≤ C |b(y)| dy
Qj Q |x − y|n
Zj
C
≤ n |b(y)| dy
ε B(x,C2 ε)
≤ CM b(x).

Teorema 5.17. Si f ∈ L1 (Rn ), también vale que Tε f → T f en casi todo
punto.

Demostración. Como T ∗ es de tipo débil (1, 1), definiendo Λ como


antes, tenemos que para todo λ > 0
2Ckf k1
|{x : |Λf (x)| > λ}| ≤
λ

Escribimos f = f1 + f2 , con f1 ∈ C 1 de soporte compacto y kf2 k1 ≤ δ.


Entonces Λf1 = 0 y
2Ckf2 k1 2Cδ
|{x : |Λf (x)| > λ}| ≤ |{x : |Λf2 (x)| > λ}| ≤ < .
λ λ
Como δ es arbitrario,
|{x : Λf (x) > λ}| = 0
y, por lo tanto, Λf = 0 en casi todo punto. 
Capı́tulo 6

B.M.O. y H 1

1. El espacio B.M.O.

Definición 6.1. Dada f ∈ L1loc (Rn ) y un cubo Q ⊆ Rn , notamos fQ al


promedio de f sobre Q, es decir,
Z
1
fQ := f
|Q| Q
y definimos la oscilación media de f sobre Q como
Z
1
|f − fQ |.
|Q| Q
Decimos que f ∈ B.M.O. si f tiene oscilación media acotada, es decir si
Z
1
M # f (x) = sup |f − fQ | < +∞
Q3x |Q| Q

M # f se llama función maximal aguda y, si f ∈ B.M.O., entonces notamos


kf k∗ := kM # f k∞ .
Observación 6.2. kf k∗ es una seminorma, ya que kf k∗ = 0 para toda f
constante en casi todo punto. Por eso consideramos como B.M.O. al cociente
de las funciones que acabamos de definir por las funciones constantes en casi
todo punto. Con esta definición y k · k∗ , B.M.O. resulta ser un espacio de
Banach.
Observación 6.3. Vale que L∞ ⊆ B.M.O., y que M # f (x) ≤ CM f (x).

Demostración. Basta notar que, dado Q ⊆ Rn ,


Z Z Z
1 1 2
|f − fQ | ≤ |f | + |fQ | ≤ |f |
|Q| Q |Q| Q |Q| Q
y que además este último término se puede acotar por 2kf k∞ . 
Proposición 6.4.
Z
1 1
kf k∗ ≤ sup ı́nf |f (x) − a| dx ≤ kf k∗
2 Q a∈C |Q| Q
76 6. B.M.O. Y H 1

Demostración. La desigualdad de la derecha es inmediata. Para ver


que vale la de la izquierda, basta observar que
Z Z
|f (x) − fQ | dx ≤ |f (x) − a| dx + |Q||a − fQ |
Q Q
Z Z
1
= |f (x) − a| dx + |Q| (a − f (x)) dx
Q |Q| Q
Z
≤2 |f (x) − a| dx.
Q


Observación 6.5. Usando la propiedad anterior y la desigualdad triangular,
se puede ver que M # (|f |)(x) ≤ 2M # f (x), de donde se sigue que si f ∈
B.M.O. entonces |f | ∈ B.M.O.

Notemos que la recı́proca no es cierta. En efecto, si


 1
log |x| |x| < 1
g(x) =
0 |x| ≥ 1
y f (x) = sg(x)g(x), entonces |f | ∈ B.M.O. pero f (x) 6∈ B.M.O. Observe-
mos que esta función también sirve para ver que la inclusión L∞ ⊂ B.M.O.
es estricta.
Teorema 6.6. Sea T un operador integral singular dado por
Z
T f (x) = K(x, y)f (y) dy
Rn
si x 6∈ sop(f ), y supongamos que existe una constante B tal que:

1. kT f k2 ≤ Bkf k2
2. vale la condición de Hörmander
Z
|K(x, y) − K(x0 , y)| dy ≤ B.
|x−y|≥2|x−x0 |

Entonces, si f ∈ L∞ (Rn ) tiene soporte compacto, T f está en B.M.O. y


kT f k∗ ≤ Ckf k∞ .

Demostración. Sea Q ⊆ Rn y sea Q∗ el cubo expandido que tiene el


mismo centro que Q y lados de longitud igual a un múltiplo de la longitud
del lado de Q (que elegiremos más adelante). Escribimos f = f1 + f2 , con
f1 = f χQ∗ y f2 = f χ(Q∗ )c . Por la Proposición 6.4 basta ver que si a =
T f2 (xQ ) con xQ el centro del cubo Q, entonces
Z
1
|T f (x) − a| dx ≤ C,
|Q| Q
1. EL ESPACIO B.M.O. 77

donde C no depende de Q. Para esto escribimos


Z Z
1 1
|T f (x) − a| dx = |T (f1 + f2 )(x) − a| dx
|Q| Q |Q| Q
Z Z
1 1
≤ |T f1 (x)| dx + |T f2 (x) − T f2 (xQ )| dx .
|Q| Q |Q| Q
| {z } | {z }
(i) (ii)

Para (i), como T es continuo en L2 (Rn ) y f1 = f χQ∗ , escribimos


Z 1
1 2
2 1
(i) ≤ |T f1 (x)| dx |Q| 2
|Q| Q
 Z 1
1 2
2
≤C |f1 (x)| dx
|Q| Q∗
 ∗ 1
|Q | 2
≤ Ckf k∞
|Q|
≤ Ckf k∞ .

Por otro lado,


Z Z
1
(ii) = (K(x, y) − K(xQ , y))f (y) dy dx
|Q| Q (Q∗ )c

kf k∞
Z Z
≤ |K(x, y) − K(xQ , y)| dy dx
|Q| Q (Q∗ )c
| {z }
(∗)

Para poder acotar (∗) usando la condición de Hörmander, necesitamos ver


que si x ∈ Q e y ∈ (Q∗ )c , entonces |x − y| ≥ 2|x − xQ |, pero esto es
efectivamente ası́ si elegimos el factor de expansión de Q∗ adecuadamente.

Por lo tanto,
(ii) ≤ Bkf k∞
y, en definitiva, tenemos que
Z
1
|T f (x) − a| dx ≤ Ckf k∞ ,
|Q| Q
de donde se sigue que kT f k∗ ≤ Ckf k∞ , como querı́amos. 
Observación 6.7. Como las funciones de soporte compacto no son densas
en L∞ , no se puede extender T f a todo L∞ por densidad, por lo que es
necesario definir el operador de alguna manera. Para esto, sea f ∈ L∞ y
78 6. B.M.O. Y H 1

sea Q ⊆ Rn un cubo centrado en cero. Escribimos f = f1 + f2 como antes,


y definimos, para x ∈ Q
Z
T f (x) := T f1 (x) + (K(x, y) − K(0, y))f2 (y) dy.
Rn
Notemos que T f1 está bien definida en casi todo punto porque f1 tiene so-
porte compacto, y que por las cuentas anteriores la integral está acotada.
Tenemos que ver entonces que si tomamos otro dilatado Q0 de Q y defini-
mos las respectivas f1 y f2 , ambas definiciones coinciden. Para esto, notemos
0
que la diferencia entre las dos definiciones, suponiendo que Q∗ ⊆ Q (ya que
ambos están centrados en cero), es
Z
0
T (f1 − f1 )(x) + (K(x, y) − K(0, y))f (y) dy
(Q∗ )c
Z
− (K(x, y) − K(0, y))f (y) dy
(Q0 )c
Z Z
=− K(x, y)f (y) dy + (K(x, y) − K(0, y))f (y) dy
Q0 \Q∗ Q0 \Q∗
Z
=− K(0, y)f (y) dy
Q0 \Q∗

que es una constante independiente de x. Por lo tanto, ambas definiciones


coinciden como funciones de B.M.O.

Ya vimos un ejemplo de función no acotada en B.M.O. Nos interesa ahora


estudiar qué crecimiento pueden tener estas funciones. Para esto, volvamos
al ejemplo anterior.
1
Ejemplo 6.8. El promedio de log |x| en (−a, a) es 1 − log a, y si λ > 1
 
1
x ∈ (−a, a) : log − (1 − log a) > λ ≤ 2ae−λ−1
|x|

El siguiente teorema nos dice que esencialmente esto es lo máximo que una
función en B.M.O. puede separarse de su promedio.
Teorema 6.9 (John-Nirenberg). Si f ∈ B.M.O., Q ⊆ Rn y λ > 0, entonces
existen constantes c1 , c2 que sólo dependen de la dimensión tales que
|{x ∈ Q : |f (x) − fQ | > λ}| ≤ c1 e−c2 λ/kf k∗ |Q|.

Demostración. Notemos que reemplazando f por un múltiplo en la


desigualdad que queremos probar podemos suponer que kf k∗ = 1 y, por lo
tanto, Z
1
|f (x) − fQ | ≤ 1.
|Q| Q
1. EL ESPACIO B.M.O. 79

Consideramos la función |f (x) − fQ |χQ (x) y hacemos su descomposición de


Calderón-Zygmund a altura 2, para obtener una familia de cubos {Q1,j }
tales que:
|f (x) − fQ | ≤ 2 si x 6∈ ∪j Q1,j
Z
X 1 1 1
|Q1,j | ≤ |f (x) − fQ | dx ≤ |Q|kf k∗ = |Q|
2 Q 2 2
j
y
Z
1
2< |f (x) − fQ | dx ≤ 2n+1
|Q1,j | Q1,j
Notemos que de esta última propiedad se deduce además que
Z
1
|fQ1,j − fQ | ≤ |f (x) − fQ | dx ≤ 2n+1 .
|Q1,j | Q1,j

Ahora consideramos para cada Q1,j la descomposición de Calderón-Zygmund


de |f − fQ1,j | a altura 2 y obtenemos, para cada Q1,j , una familia de cubos
{Q2,k } para los que vale
|f (x) − fQ1,j | ≤ 2 si x ∈ Q1,j \ ∪k Q2,k
Z
X 1 1 1
|Q2,k | ≤ |f (x) − fQ1,j | dx ≤ |Q1,j |kf k∗ = |Q1,j |
2 Q1,j 2 2
k
y
Z
1
|fQ2,k − fQ1,j | ≤ |f (x) − fQ1,j | dx ≤ 2n+1 .
|Q2,k | Q2,k

Si consideramos la familia de los cubos correspondientes a todos los Q1,j y


los renumeramos nuevamente en una sóla familia que llamamos {Q2,k }, para
esta nueva familia vale que si x 6∈ ∪Q2,k , entonces
|f (x) − fQ | ≤ |f (x) − fQ1,j | + |fQ1,j − fQ | ≤ 2 + 2n+1 ≤ 2 · 2n+1
y que
X X1 1
|Q2,k | ≤ |Q1,j | ≤ |Q|
2 4
k j

Repitiendo este proceso, conseguimos para cada N una familia {QN,j } de


cubos disjuntos tales que
|f (x) − fQ | ≤ N 2n+1 si x 6∈ ∪j QN,j
y
X 1
|QN,j | ≤ |Q|.
2N
j
80 6. B.M.O. Y H 1

Para probar la desigualdad del enunciado, si λ ≥ 2n+1 , tomamos N tal que


N 2n+1 ≤ λ < (N + 1)2n+1 y tenemos que entonces
X 1
|{x ∈ Q : |f (x) − fQ | > λ}| ≤ |QN,j | ≤ N |Q| = e−N log 2 |Q| ≤ e−c2 λ |Q|
2
j
log 2
tomando c2 = 2n+2
.

Si, en cambio, λ√< 2n+1 , entonces para la misma constante c2 vale que
c2 λ < log2 2 = log 2 y, entonces,
√ √
|{x ∈ Q : |f (x) − fQ | > λ}| ≤ |Q| ≤ elog 2−c2 λ |Q| = 2e−c2 λ |Q|,

por lo que basta tomar c1 = 2. 
Corolario 6.10. Para todo 1 ≤ p < ∞, existe una constante C tal que
 Z 1  Z 1
1 p 1 p
C sup |f (x) − fQ |p dx ≤ kf k∗ ≤ sup |f (x) − fQ |p dx
Q |Q| Q Q |Q| Q

Demostración. La desigualdad de la derecha es consecuencia de la


desigualdad de Hölder. Para probar la de la izquierda, notemos que
Z Z ∞
1 p p
|f (x) − fQ | dx = λp−1 |{x ∈ Q : |f (x) − fQ | > λ}| dλ
|Q| Q |Q| 0
Z ∞
p c λ
− 2
≤ λp−1 c1 e kf k∗ |Q| dλ
|Q| 0
 kf k p

= c1 p Γ(p),
c2
de donde se sigue el resultado. 
Corolario 6.11. Del corolario anterior se deduce inmediatamente que las
funciones de B.M.O. no sólo están en L1loc (Rn ), sino en todo Lploc (Rn ) con
1 ≤ p < ∞.

2. El espacio H 1 atómico

Definición 6.12. Decimos que a : Rn → C es un (1, 2)-átomo si

sop(a) ⊆ Q, donde Q es un cubo


2 n −1
Z ∈ L (R ) con kak2 ≤ |Q| 2
a
a(x) dx = 0
Q

Llamamos A al conjunto de (1, 2)-átomos.


Observación 6.13. Es fácil ver que kak1 ≤ 1 para todo a ∈ A.
2. EL ESPACIO H 1 ATÓMICO 81

Definición 6.14. Definimos el espacio H 1 (Rn ) atómico como


X X
f ∈ H 1 ⇔ ∃(λi )i∈N ⊂ R, (ai )i∈N ⊂ A tales que |λi | < ∞ y f = λ i ai ,
i i

donde la convergencia de la serie es en el sentido de L1 (Rn ) por la observa-


ción anterior.

Definimos además
( )
X X
kf kH 1 := ı́nf |λi | : f = λi ai .
i i

Observación 6.15. Dada f ∈ H 1 , kf kL1 ≤ kf kH 1 , ya que


Z Z X X Z X
|f (x)| dx = λi ai (x) dx ≤ |λi | |ai (x)| dx ≤ |λi |.
Rn Rn i i Rn i

Teorema 6.16. H1 es un espacio de Banach.

Demostración. Dejamos como ejercicio verificar que k · kH 1 es una


norma. PPara ver que el espacio es completo basta probar que, dada (fn )n∈N
tal que n kfn kH 1 < ∞, vale que n fn ∈ H 1 .
P

P∞
Supongamos entonces P que (fn )n∈N es tal que n=1 kfn kH 1 < ∞. Por la
∞ 1
observación anterior,
P∞ n=1 kfn kL1 < ∞ y, como L es completo, existe
f := n=1 fn ∈ L . Queremos ver que f ∈ H y que lı́mN →∞ N
1 1
P
n=1 n = f
f
1
en el sentido de H .

Para esto, como la norma es un ı́nfimo, paraPcada fn podemos considerar


una sucesión de (1, 2)-átomos tales que fn = ∞ n n
i=1 λi ai y

X
|λni | ≤ kfn kH 1 + ε2−n .
i=1

Entonces f = n=1 fn = ∞
P∞ P P∞ n n
n=1 i=1 λi ai es una descomposición atómica
de f . En efecto, para ver que (λni ) ∈ `1 (N), notemos que
∞ X
X ∞ ∞
X ∞
X
|λni | ≤ (kfn kH 1 + ε2−n ) = kfn kH 1 + ε < ∞.
n=1 i=1 n=1 n=1

PN P∞
que converge en H 1 , notemos que f −
Para ver P n=1 fn = n=N +1 fn =
P ∞ ∞ n n
n=N +1 i=1 λi ai y, por lo tanto
N
X ∞
X ∞
X
f− fn ≤ |λni | → 0 (N → ∞).
n=1 H1 n=N +1 i=1

82 6. B.M.O. Y H 1

3. Dualidad entre H 1 y B.M.O.

Definición 6.17. Llamaremos H01 (Rn ) a todas las combinaciones lineales


finitas de (1, 2)-átomos.

Teorema 6.18. El dual de H 1 es B.M.O.

Demostración. La demostración está dividida en dos partes:

Dada b ∈ B.M.O(Rn ), la funcional lineal Lb dada por


Z
(6.49) Lb (f ) = b(x)f (x) dx
Rn

está bien definida para toda f ∈ H01 y kLb k ≤ Ckbk∗ . Por lo tanto,
por densidad, tiene una única extensión a H 1 .
Toda L funcional lineal y continua en H 1 se representa como
Z
L(f ) = b(x)f (x) dx
Rn

si f ∈ H01 , con b ∈ B.M.O. y kbk∗ ≤ CkLk.

Comencemos por la primer afirmación. Notemos que R no hay problema con


que b esté definida salvo constante, ya que, como Rn f (x) dx = 0, si cam-
biamos b por b + c con c una constante, (6.49) no cambia.
PN
Además, como f ∈ H01 (Rn ), f = i=1 λi ai donde ai son (1, 2)-átomos
con soporte en Qi , y b ∈ L2loc (Rn ) (por el Corolario (6.11)), entonces bf ∈
L1 (Rn ). Es decir que Lb (f ) está bien definida.

Falta ver que kLb k ≤ Ckbk∗ . Probemos primero que la desigualdad


Z
b(x)f (x) dx ≤ Ckbk∗ kf kH 1
Rn

vale si b ∈ L∞ .
P P
Sea f = i λi ai una descomposición atómica de f tal que i |λi | ≤ 2kf kH 1 .
Entonces,
Z ∞
X Z
b(x)f (x) dx = λi b(x)ai (x) dx,
Rn i=1 Rn

donde usamos que la suma converge en L1 (Rn ) porque b ∈ L∞ (Rn ). Se sigue


que
3. DUALIDAD ENTRE H 1 Y B.M.O. 83

Z ∞
X Z
|b(x)f (x)| dx ≤ |λi | ai (x)(b(x) − bQi ) dx
Rn i=1 Qi
∞ Z 1
X 2
2
≤ |λi |kai k2 |b(x) − bQi | dx
i=1 Qi
∞  Z 1
X 1 2
2
≤ |λi | |b(x) − bQi | dx
|Qi | Qi
i=1
≤ 2kf kH 1 kbk∗

Notemos además que esta acotación es independiente de kbk∞ .

Si ahora b ∈ BM O, reemplazando b por b(k) definida como



 −k si b(x) ≤ −k
b(k) (x) = b(x) si − k ≤ b(x) ≤ k
k si b(x) ≥ k

tenemos, por lo anterior, que


Z
b(k) (x)f (x) dx ≤ Ckb(k) k∗ kf kH 1 ≤ Ckbk∗ kf kH 1 .
Rn

Pero b(k) → b en casi todo punto y podemos pasar al lı́mite usando conver-
gencia mayorada (ya que b ∈ L2loc (Rn ) y f ∈ L2 (Rn ) tiene soporte compacto).

Como H01 (Rn ) es un subespacio denso de H 1 (Rn ), Lb admite una única


extensión acotada a H 1 (Rn ). Es decir, dada f ∈ H 1 (Rn ), sean fj ∈ H01 (Rn )
tales que fj → f en H 1 (Rn ). Por la cuenta anterior,
|Lb (fj ) − Lb (fk )| ≤ Ckbk∗ kfj − fk kH 1
y, por lo tanto, Lb (fj ) es una sucesión de Cauchy en C. Entonces, si Lb (f ) :=
lı́mj→∞ Lb (fj ), Lb está bien definida en H 1 (Rn ), coincide con Lb en H01 (Rn )
y satisface |Lb (f )| ≤ Ckbk∗ kf kH 1 para toda f ∈ H 1 (Rn ).

Para la implicación recı́proca, primero notemos que si llamamos L20 (Q) al


subespacio de funciones de L2 con soporte en un cubo Q e integral cero, se
1
|Q|− 2
puede ver que si g ∈ L20 (Q), entonces kgk2 g es un (1,2)-átomo y, por lo
1
tanto, g ∈ H 1 (Rn ) con kgkH 1 ≤ |Q| kgk2 . 2

Entonces, si L es una funcional lineal y acotada en H 1 (Rn ), también es una


1
funcional lineal y acotada en L20 (Q) con norma a lo sumo |Q| 2 kLk. Por el
teorema de representación de Riesz existe F Q en L20 (Q) tal que, para toda
84 6. B.M.O. Y H 1

g ∈ L20 (Q),
Z
1
L(g) = F Q (x)g(x) dx y kF Q kL2 (Q) ≤ |Q| 2 kLk.
Q
0
Notemos que si Q está contenido en otro cubo Q0 , entonces F Q − F Q es
constante sobre Q, ya que si definen la misma funcional sobre Q tiene que
valer, para toda g ∈ L20 (Q),
Z
0
(F Q (x) − F Q (x))g(x) dx = 0.

Afirmamos que existe b ∈ L1loc (Rn ) tal que para cada cubo Q existe una
constante c(Q) tal que F Q = b − c(Q) en Q. Observemos primero que si
Qm = [−m, m]n (m ∈ N) y l < m, como F Qm − F Ql es constante en Ql e
igual al promedio de F Qm − F Ql sobre Ql , tenemos que
Z
Qm Ql 1
F −F = F Qm (t) − F Ql (t) dt
|Ql | Ql
y entonces
Z Z
1 1
F Qm − F Qm (t) dt = F Ql − F Ql (t) dt.
|Ql | Ql |Ql | Ql

Por lo tanto, si x ∈ Qm , la función


Z
Qm 1
b(x) = F (x) − F Qm (t) dt
|Q1 | Q1

R Entonces, si Q = Qm para algún m ∈ N, basta tomar


está bien definida.
c(Qm ) = − |Q11 | Q1 F Qm (t) dt. Si Q es cualquier otro cubo de Rn , como
F Qm − F Q es constante sobre Q para Q ⊂ Qm , también vale que F Q =
b − c(Q).

Entonces, para todo cubo Q y toda g ∈ L20 (Q),


Z
L(g) = b(x)g(x) dx.
Q

Falta ver que b(x) ∈ B.M.O.(Rn ). Pero


Z Z
1 1
sup |b(x) − c(Q)| dx = sup |F Q (x)| dx
Q |Q| Q Q |Q| Q
1
≤ sup |Q|− 2 kF Q kL2 (Q)
Q
≤ CkLk
y, por lo tanto, kbk∗ ≤ CkLk.
4. CONTINUIDAD DE INTEGRALES SINGULARES EN H 1 (Rn ) 85

PN
Además, para toda f ∈ H01 (Rn ), f = i=1 λi ai con ai (1, 2)-átomos, y
entonces
N
X Z
L(f ) = λi L(ai ) = b(x)f (x) dx.
i=1


4. Continuidad de integrales singulares en H 1 (Rn )

Teorema 6.19. Sea T un operador integral singular dado por


Z
T f (x) = K(x, y)f (y) dy
Rn
si x 6∈ sop(f ), y supongamos que existe una constante B tal que:

1. kT f k2 ≤ Bkf k2
2. vale la condición de Hörmander
Z
|K(x, y) − K(x, y 0 )| dy ≤ B.
|x−y|≥2|y−y 0 |

Entonces, para todo (1, 2)-átomo a vale que kT akL1 ≤ C.

Demostración. Sea Q un cubo con centro yQ tal que sop(a) ⊆ Q


y sea Q∗ el cubo expandido que tiene el mismo centro que Q y lados de
longitud igual a un múltiplo de la longitud del lado de Q (que elegiremos
más adelante). Entonces, por un lado, usando que T es continuo en L2 ,
Z 1  ∗ 1
|Q | 2
Z 2
∗ 21 2 ∗ 21
|T a(x)| dx ≤ |Q | |T a(x)| dx ≤ |Q | kak2 ≤ ≤C
Q∗ Q∗ |Q|
y, por otro lado,
Z Z Z
|T a(x)| dx = K(x, y)a(y) dy dx
(Q∗ )c (Q∗ )c Q
Z Z
= (K(x, y) − K(x, yQ ))a(y) dy dx
(Q∗ )c Q
Z Z
≤ |K(x, y) − K(x, yQ )| dx |a(y)| dy
Q (Q∗ )c
| {z }
(∗)

Para poder acotar (∗) usando la condición de Hörmander, necesitamos ver


que si x ∈ (Q∗ )c e y ∈ Q, entonces |x − y| ≥ 2|y − yQ |, pero esto es
efectivamente ası́ si elegimos el factor de expansión de Q∗ adecuadamente.
86 6. B.M.O. Y H 1

Se sigue que
Z Z
1
|T a(x)| dx ≤ B |a(y)| dy ≤ Bkak2 |Q| 2 ≤ B.
(Q∗ )c Q

Corolario 6.20. Si T es como antes y f ∈ H 1 (Rn ), entonces kT f kL1 ≤
Ckf kH 1 .
P P
Demostración. Si f = i λi ai con i |λi | ≤ 2kf kH 1 , entonces

X X ∞
kT f kL1 ≤ |λi |kT ai kL1 ≤ C |λi | = Ckf kH 1
i=1 i=1
donde para intercambiar serie e integral podemos usar convergencia mayo-
rada, ya que i |λi T (ai )| ∈ L1 (Rn ).
P

Capı́tulo 7

Pesos Ap

Dada una función w(x) ≥ 0 definida en Rn y localmente integrable, nos


interesa encontrar condiciones para que valga
Z Z
p
|T f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p w(x) dx
Rn Rn
cuando T es uno de los operadores que estudiamos.

Comencemos considerando el caso de la maximal de Hardy-Littlewood


Z
1
M f (x) = sup |f (x)| dx.
Q3x |Q| Q

En este caso B. Muckenhoupt encontró condiciones necesarias y suficientes


sobre w para que valga el tipo fuerte si p > 1 y el tipo débil si p = 1, que
veremos a continuación. Primero introducimos la siguiente:
Notación 7.1. Si A ⊆ Rn , notamos
Z
w(A) = w(x) dx
A
y
Z 1
p
p
kf kLpw = |f (x)| w(x) dx
Rn

1. Condición necesaria para el tipo débil

Supongamos f ≥ 0 y que para w vale la desigualdad de tipo (p, p)-débil


Z
C
(7.50) w({x : M f (x) > λ}) ≤ p f p (x)w(x) dx
λ Rn

Si Q ⊆ Rn es un cubo y λ es tal que


Z
1
(7.51) 0<λ< f (x) dx
|Q| Q
entonces Q ⊆ {x : M f (x) > λ} y por (7.50) vale entonces que
Z
C
w(Q) ≤ p f p (x)w(x) dx
λ Rn
88 7. PESOS Ap

para todo λ que cumpla (7.51). Deducimos entonces que para todo Q ⊆ Rn
y toda f ∈ Lpw , f ≥ 0 tiene que valer
 Z p Z
1
(7.52) w(Q) f (x) dx ≤ C f p (x)w(x) dx
|Q| Q Rn

Observación 7.2. La condición anterior implica que w > 0 en casi todo


punto, como se deduce fácilmente considerando f = χS con S ⊆ Q medible
y tal que |S| > 0.

Ahora, si p = 1, S ⊆ Q es un conjunto medible tal que |S| > 0 y f = χS ,


por (7.52) vale que
w(Q) w(S)
(7.53) ≤C .
|Q| |S|
Entonces, si a = ı́nf Q w(x) (donde por ı́nfimo entendemos el ı́nfimo esencial),
dado ε > 0 existe Sε ⊆ Q tal que |Sε | > 0 y w(x) ≤ a + ε para x ∈ Sε , y por
(7.53)
w(Q) w(Sε )
≤C ≤ C(a + ε).
|Q| |Sε |
Como ε es arbitrario, deducimos que para todo cubo Q ⊆ Rn debe valer
w(Q)
≤ C ı́nf w(x)
|Q| Q

y, en consecuencia, para casi todo x ∈ Rn debe valer M w(x) ≤ Cw(x). El


ı́nfimo de las constantes que cumplen esta condición se suele notar [w]A1 .
Definición 7.3. Definimos la clase de pesos A1 como los w que cumplen
M w(x) ≤ Cw(x) en casi todo punto.

1

Pasemos ahora al caso p > 1. Si elegimos f = w p−1 χQ , por (7.52) debe
valer  Z p Z
1 1
− p−1 − p
w(Q) w ≤C w p−1 w dx
|Q| Q Q
o, equivalentemente,
 Z  Z p−1
1 1 1
− p−1
w w ≤C
|Q| Q |Q| Q

Definición 7.4. Definimos la clase de pesos Ap como los w que cumplen


 Z  Z p−1
1 1 1
− p−1
(7.54) w w ≤C
|Q| Q |Q| Q
para todo cubo Q ⊆ Rn . El ı́nfimo de las constantes que cumplen esta con-
dición se suele notar [w]Ap .
2. SUFICIENCIA PARA EL TIPO DÉBIL (1, 1) 89

1
Observación 7.5. Observemos que si v = w p , la condición (7.54) puede
escribirse como
kvχQ kp kv −1 χQ kp0
≤C
|Q|
y que kf kLpw = kf vkLp .
Ejemplo 7.6. Se puede ver que si 1 < p < ∞, |x|α ∈ Ap (Rn ) si y sólo si
−n < α < n(p − 1); y que |x|α ∈ A1 (Rn ) si y sólo si −n < α ≤ 0

2. Suficiencia para el tipo débil (1, 1)

Para la siguiente demostración necesitaremos un lema que relaciona la des-


composición de Calderón-Zygmund con el comportamiento del operador ma-
ximal de Hardy-Littlewood.
Lema 7.7. Sean f ∈ L1 (Rn ), f ≥ 0 y λ > 0. Si Qj son los cubos de
la descomposición de Calderón-Zygmund a altura λ y Q∗j son expandidos
(por un factor fijo) de Qj , entonces existe cn ≥ 1 que sólo depende de la
dimensión y del factor de expansión de los cubos tal que
{x : M f (x) > cn λ} ⊆ ∪j Q∗j .

Demostración. Basta ver que si x 6∈ ∪j Q∗j , entonces M f (x) ≤ cn λ.


Probaremos entonces que para todo Q tal que x ∈ Q,
Z
1
f ≤ cn λ.
|Q| Q
Para esto separamos en casos:
1
R
Si Q ∩ ∪j Qj = ∅, entonces Q ⊆ F y, por lo tanto, |Q| Qf ≤ λ.

Si Q ∩ ∪j Qj 6= ∅, entonces para todo j tal que Q ∩ Qj 6= ∅ vale que `(Qj ) ≤


C`(Q), donde la constante depende del factor de dilatación de Q∗j .

Escribimos
Z Z Z
1 1 1
f (x) dx = f (x) dx + f (x) dx .
|Q| Q |Q| Q∩(∪j Qj ) |Q| Q\(∪j Qj )
| {z } | {z }
(i) (ii)

Como Q \ (∪j Qj ) ⊆ F ,
λ
(ii) ≤ |Q \ (∪j Qj )| ≤ λ.
|Q|
90 7. PESOS Ap

Para el otro término tenemos que


Z
1 X
(i) = f (x) dx
|Q| Q∩Qj
j
X |Qj | 1 Z
≤ f (x) dx
|Q| |Qj | Qj
j:Qj ∩Q6=∅ | {z }
≤2n λ
n
≤ C2 λ,

donde para la última acotación usamos que todos los Qj tales que Qj ∩Q 6= ∅
están contenidos en un expandido fijo de Q. 

Teorema 7.8 (Fefferman-Stein). Si w ≥ 0 y 1 < p < ∞, entonces existe


Cp tal que
Z Z
p
|M f (x)| w(x) dx ≤ Cp |f (x)|p M w(x) dx
Rn Rn

y si p = 1 vale el tipo débil, es decir


Z
C1
w({x : M f (x) > λ}) ≤ |f (x)|M w(x) dx
λ Rn

Demostración. Sin pérdida de generalidad, podemos suponer f ≥ 0.

Vamos a usar el teorema de interpolación de Marcinkiewicz con medidas w


y M w.

Por un lado, afirmamos que

kM f kL∞
w
≤ kf kL∞
Mw
.

Para ver esto, notemos que podemos suponer M w(x) ≥ 0 para casi todo
x (sino w ≡ 0 y no hay nada que probar). Si consideramos a > kf kL∞
Mw
,
entonces
Z
M w(x) dx = 0,
{f >a}

pero esto implica |{f > a}| = 0. Equivalentemente, f ≤ a en casi todo


punto, pero entonces M f ≤ a en casi todo punto, para todo a ≥ kf kL∞
Mw
.
Luego, kM f kL∞ ≤ kf kL∞
Mw
, de donde kM f k ∞
Lw ≤ kf k ∞
LM w .

Veamos ahora que vale el tipo débil (1, 1). Para esto, basta ver que para
todo λ > 0
Z Z
C
w(x) dx ≤ f (x)M w(x) dx
{M f >cn λ} λ Rn
3. SUFICIENCIA PARA EL TIPO DÉBIL (p, p), p > 1 91

siendo cn la constante del Lema 7.7. Como sabemos que {M f > cn λ} ⊆


∪j Q∗j , entonces
Z Z
w(x) dx ≤ w(x) dx
{M f >cn λ} ∪Q∗j
XZ
≤ w(x) dx
j Q∗j
Z !
X 1
≤C |Qj | w(x) dx
|Q∗j | Q∗j
j
Z Z !
CX 1
≤ f (y) dy w(x) dx
λ Qj |Q∗j | Q∗j
j
Z Z !
CX 1
= f (y) w(x) dx dy
λ Qj |Q∗j | Q∗j
j
Z
CX
≤ f (y)M w(y) dy
λ Q j
j
Z
C
≤ f (y)M w(y) dy.
λ Rn

Como λ es arbitrario, se sigue que


Z
C
w({M f > λ}) ≤ f (y)M w(y) dy
λ Rn

como querı́amos. 

Como corolario inmediato del teorema anterior tenemos el siguiente:

Teorema 7.9. Sea w ≥ 0. Entonces w ∈ A1 si y sólo si existe C tal que


Z
C
w({x : M f (x) > λ}) ≤ |f (x)|w(x) dx
λ Rn

3. Suficiencia para el tipo débil (p, p), p > 1

Sin pérdida de generalidad, suponemos f ≥ 0.


92 7. PESOS Ap

Primero veamos que la condición Ap implica (7.52) para alguna constante


C. En efecto, usando la desigualdad de Hölder, si w ∈ Ap ,
 Z p Z  Z p−1
1 1 p
1
− p−1
f (x) dx ≤ f (x) w(x) dx w(x) dx
|Q| Q |Q|p Q Q
 Z  Z p−1
1 p 1 1
− p−1
= f (x) w(x) dx w(x) dx
|Q| Q |Q| Q
 Z  Z −1
1 p 1
≤C f (x) w(x) dx w(x) dx
|Q| Q |Q| Q
y despejando se obtiene (7.52). Además, esto implica, como en (7.53) que
|S| p
 
(7.55) w(Q) ≤ Cw(S)
|Q|
para todo S ⊆ Q medible.

Ahora, como f ≥ 0, podemos considerar su descomposición de Calderón-


Zygmund a altura λ. Notemos que f podrı́a no estar en L1 (Rn ), pero sı́ vale
que, como f ∈ Lpw , f ∈ L1loc y en ese caso la demostración a continuación
vale para fk := f χB(0,k) con constantes independientes de k (lo que permite
pasar al lı́mite).

Por el Lema 7.7 tenemos que


X
w({x : M f (x) > cn λ}) ≤ w(Q∗j )
j
X
≤C w(Qj ) (por (7.55))
j
XZ |Qj |p
≤C f (x)p w(x) dx R (por (7.52))
Qj ( Qj f (x) dx)p
j
Z
C X
≤ p f (x)p w(x) dx (porque son cubos de C-Z)
λ Qj
j
Z
C
≤ p f (x)p w(x) dx,
λ Rn
de donde se deduce que
Z
C
w({x : M f (x) > λ}) ≤ p f (x)p w(x) dx,
λ Rn
como querı́amos.
Proposición 7.10. Valen las siguientes propiedades, que dejamos como
ejercicio:

1. Si 1 ≤ p < q, entonces Ap ⊆ Aq .
3. SUFICIENCIA PARA EL TIPO DÉBIL (p, p), p > 1 93

1

2. w ∈ Ap si y sólo si w p−1 ∈ Ap0 .
3. Si w0 , w1 ∈ A1 , entonces w0 w11−p ∈ Ap .
Corolario 7.11. Si w ∈ Ap , entonces para todo q > p
Z Z
|M f (x)|q w(x) dx ≤ C |f (x)|q w(x) dx
Rn Rn

Demostración. Sale usando el teorema de Marcinkiewicz para inter-


polar entre Lpw y L∞
w (observar que kM f kL∞
w
≤ kf kL∞
w
). 

Por lo anterior, vale que ∪p<q Ap ⊆ Aq . Vamos a probar que vale ∪p<q Ap =
Aq o, equivalentemente, que si w ∈ Aq , entonces existe ε > 0, ε = ε(w) tal
que w ∈ Aq−ε . Comencemos por probar el siguiente lema:
Lema 7.12. Si w ∈ Ap , entonces para todo 0 < α < 1 existe 0 < β < 1 tal
que si S ⊆ Q y |S| ≤ α|Q| vale que w(S) ≤ βw(Q).

Demostración. Cambiamos S por Q − S en (7.55), y obtenemos


|Q| − |S| p
 
w(Q) ≤ C(w(Q) − w(S))
|Q|
pero como |S| ≤ α|Q|, esto implica
w(Q)(1 − α)p ≤ C(w(Q) − w(S))
o, equivalentemente,
C − (1 − α)p
w(S) ≤ w(Q)
C
C−(1−α)p
por lo que basta tomar β = C . 
Teorema 7.13 (Propiedad de Hölder inversa). Si w ∈ Ap para algún p ≥ 1,
entonces existe ε > 0 (que depende de w) tal que para todo cubo Q
 Z  1  Z 
1 1+ε
1+ε 1
w(x) dx ≤C w(x) dx .
|Q| Q |Q| Q

Demostración. Dado Q, como w ∈ L1 (Q) podemos hacer la descom-


posición de Calderón-Zygmund de w en Q para una sucesión 0 < λ0 < λ1 <
. . . R< λk < . . . . Notemos que para hacer la descomposición necesitamos que
1
|Q| Q w(x) dx ≤ λ0 . Elegimos λ0 para que valga la igualdad, y vamos a
elegir λk después.

Para cada λk tenemos entonces cubos Qk,j tales que Ωk = ∪j Qk,j , λk <
1 n
|Qk,j | w(Qk,j ) ≤ 2 λk , y w(x) ≤ λk para casi todo x 6∈ Ωk . Por construcción,
vale además que Ωk+1 ⊆ Ωk .
94 7. PESOS Ap

Fijemos un cubo Qk,j0 de nivel λk . Como Qk,j0 ∩ Ωk+1 = ∪i∈I Qk+1,i para
algún conjunto de ı́ndices I, tenemos que
X
|Qk,j0 ∩ Ωk+1 | = |Qk+1,i |
i∈I
Z
X 1
≤ w(x) dx
λk+1 Qk+1,i
i∈I
Z
1
≤ w(x) dx
λk+1 Qk,j0
λk
≤ 2n |Qk,j0 |.
λk+1

n
Si elegimos α = 2n λλk+1
k
< 1, entonces λk = ( 2α )k+1 λ0 y, por la cuenta
anterior,
|Qk,j0 ∩ Ωk+1 | ≤ α|Qk,j0 |.
Entonces, por el Lema 7.12 existe β < 1 que depende de α tal que
w(Qk,j0 ∩ Ωk+1 ) ≤ βw(Qk,j0 ).
Sumando sobre todos los j0 tenemos que
w(Ωk+1 ) ≤ βw(Ωk )
y, en general
w(Ωk ) ≤ β k w(Ω0 ).
Entonces, observando que |Ωk | → 0,
Z Z ∞ Z
X
1+ε 1+ε
w(x) dx = w(x) dx + w(x)1+ε dx
Q Q\Ω0 k=0 Ωk \Ωk+1

X
≤ λε0 w(Q) + λεk+1 w(Ωk )
k=0
∞  n (k+1)ε
X 2
= λε0 w(Q) + λε0 w(Ωk )
α
k=0
∞  n (k+1)ε
X 2
≤ λε0 w(Q) + λε0 β k w(Ω0 )
α
k=0
∞  n (k+1)ε
X 2
≤ λε0 w(Q) + λε0 β k w(Q)
α
k=0
n
Para que la serie sea convergente necesitamos que ( 2α )ε β < 1, pero β < 1 y
ε lo podı́amos elegir, ası́ que eligiendo ε suficientemente chico tenemos que
Z Z
1+ε ε
w(x) dx ≤ Cλ0 w(x) dx.
Q Q
4. CARACTERIZACIÓN DE PESOS A1 95

w(Q)
Como λ0 = |Q| , entonces
Z Z 1+ε
1+ε C
w(x) dx ≤ w(x) dx .
Q |Q|ε Q
1
Dividiendo por |Q| a ambos lados y elevando a la 1+ε se obtiene la estimación
que querı́amos. 

Como corolario de esta propiedad se obtiene la siguiente propiedad, que


dejamos como ejercicio:
Corolario 7.14. Si w ∈ Ap , entonces existe ε > 0 (que depende de w) tal
que w ∈ Ap−ε . O sea, Aq = ∪p<q Ap .

También se obtiene como consecuencia el siguiente teorema:


Teorema 7.15. w ∈ Ap si y sólo si
Z Z
p
|M f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p w(x) dx.
Rn Rn

4. Caracterización de pesos A1

Para caracterizar los pesos que están en A1 primero probaremos el siguiente:


Lema 7.16 (Kolmogorov). Si S es un operador de tipo débil (1, 1), 0 < η < 1
y E ⊆ Rn es un conjunto finitamente medible, entonces existe C = C(η) tal
que Z
|Sf (x)|η dx ≤ C|E|1−η kf kη1
E

Demostración.
Z Z ∞
|Sf (x)|η dx = η λη−1 |{x ∈ E : Sf (x) > λ}| dλ
E
Z0 ∞
C
≤η λη−1 mı́n{|E|, kf k1 } dλ
0 λ
Z Ckf k1 Z ∞
|E|
=η λη−1 |E| dλ + η λη−2 Ckf k1 dλ
Ckf k1
0 |E|
Ckf k1
|E| η ∞
η
= |E|λ + Ckf k1 λη−1 Ckf k1
0 η−1 |E|

= C(η)kf kη1 |E|1−η



96 7. PESOS Ap

Teorema 7.17. 1. Si f ∈ L1loc y 0 ≤ δ < 1, entonces w(x) = (M f (x))δ ∈ A1


con constante A1 que depende sólo de δ.

2. Si w ∈ A1 , entonces existen f ∈ L1loc , 0 ≤ δ < 1 y k ∈ L∞ con k −1 ∈ L∞


tales que w(x) = k(x)(M f (x))δ .

Demostración. 1. Queremos ver que dado Q vale que


Z
1
(M f (y))δ dy ≤ C(M f (x))δ
|Q| Q
para casi todo x ∈ Q, con una constante independiente de Q y de f .

Para esto, dado Q, llamamos Q∗ al cubo de lado doble e igual centro, y escri-
bimos f = f1 + f2 con f1 = f χQ∗ , f2 = f (1 − χQ∗ ). Usando la sublinealidad
de M y que 0 ≤ δ < 1, tenemos entonces que
(M f (x))δ ≤ (M f1 (x))δ + (M f2 (x))δ
por lo que basta acotar estos términos por separado.

Por un lado, por el lema anterior


Z  Z δ
1 δ C 1−δ δ 1
(M f1 (y)) dy ≤ |Q| kf1 k1 = C |f (y)| dy ≤ C(M f (x))δ .
|Q| Q |Q| |Q| Q∗

1
R
Por otro lado, si y ∈ Q y R es un cubo tal que y ∈ R y |R| R |f2 (z)| dz 6= 0,
1
entonces tiene que ser `(R) ≥ 2 `(Q). Como x ∈ Q entonces x ∈ cn R para
alguna constante que sólo depende de la dimensión, de donde
Z Z
1 1
|f2 (z)| dz ≤ |f2 (z)| dz ≤ CM f (x)
|R| R |R| cn R
y, por lo tanto, M f2 (y) ≤ CM f (x) para todo y ∈ Q, y se deduce inmedia-
tamente que Z
1
(M f2 (y))δ dy ≤ C(M f (x))δ .
|Q| Q

2. Como w ∈ A1 , por la propiedad de Hölder inversa existe ε > 0 tal que


 Z  1 Z
1 1+ε
1+ε C
w (x) dx ≤ w(x) dx.
|Q| Q |Q| Q
1
Entonces, usando además que w ∈ A1 , vale que (M w1+ε (x)) 1+ε ≤ CM w(x) ≤
Cw(x). Por otro lado, como en casi todo punto w1+ε (x) ≤ M w1+ε (x), re-
sulta en definitiva que
1
w(x) ≤ (M w1+ε (x)) 1+ε ≤ Cw(x),
1 w(x)
por lo que definiendo f = w1+ε , δ = 1+ε y k(x) = (M f (x))δ
vale lo que
querı́amos. 
5. EXTRAPOLACIÓN 97

Observación 7.18. La parte 1. del teorema anterior vale también para µ


una medida de Borel localmente finita, con M µ(x) = supx∈Q µ(Q) |Q| . Si to-
cn
mamos como medida a la delta de Dirac, vale que M δ(x) = |x| n , y por el
1
teorema resulta entonces que |x|nε ∈ A1 para todo 0 ≤ ε < 1 o, equivalente-
mente, |x|α ∈ A1 si −n < α ≤ 0. Observemos que además esta condición es
necesaria, porque sino |x|α deja de ser localmente integrable (si α > 0) o la
maximal deja de estar acotada (si α > 0).

Recordando además que si w0 , w1 ∈ A1 entonces w0 w11−p ∈ Ap se deduce


además que |x|α ∈ Ap si −n < α < n(p − 1), y es claro que esta condición
es además necesaria para la integrabilidad local de los factores que aparecen
en la condición Ap .

5. Extrapolación

Teorema 7.19. Sea 1 ≤ p0 < ∞. Si T es un operador tal que para todo


w ∈ Ap0 existe una constante C que sólo depende de [w]Ap0 tal que
Z Z
p0
|T f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p0 w(x) dx,

entonces, para todo 1 < p < ∞ y para todo w ∈ Ap existe una constante C
que sólo depende de [w]Ap tal que
Z Z
|T f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p w(x) dx.
p

Demostración. Sea 1 < p < ∞ y sea w ∈ Ap . Como M es acotada en


Lpw , dada h ∈ Lpw podemos definir

X M k h(x)
Rh(x) = ,
k=0
2k kM kkLp
w

donde M 0 h = |h| y, si k ≥ 1, M k = M ◦ · · · ◦ M es iterar k veces el operador


maximal de Hardy-Littlewood.

El operador R tiene las siguientes propiedades:

para todo x, |h(x)| ≤ Rh(x);


kRhkLpw ≤ 2khkLpw ;
Rh ∈ A1 , con [Rh]A1 ≤ 2kM kLpw .
98 7. PESOS Ap

Las primeras dos propiedades son inmediatas a partir de la definición, para


la tercera, como M es sublineal tenemos que

X M k+1 h(x)
M (Rh)(x) ≤ ≤ 2kM kLpw Rh(x).
k=0
2k kM kkLp
w

0
Ahora definimos el operador M 0 f = M (f w)/w. Como w1−p ∈ Ap0 , M es
0 0
acotado en Lpw1−p0 y, por lo tanto, M 0 es acotado en Lpw . Entonces podemos
definir

0
X (M 0 )k h(x)
R h(x) = .
k=0
2k kM 0 kk p0
Lw
Razonando como antes, vale:

para todo x, |h(x)| ≤ R0 h(x);


kR0 hkLp0 ≤ 2khkLp0 ;
w w
M 0 (R0 h)(x) ≤ 2kM 0 kLp0 R0 h(x), de donde se sigue que R0 hw ∈ A1 ,
w
con [R0 hw]A1 ≤ 2kM 0 kLp0 .
w

0
Ahora, dada f ∈ Lpw , por dualidad existe h ≥ 0, h ∈ Lpw con khkLp0 = 1 tal
w
que
Z
kT f kLpw = |T f (x)|h(x)w(x) dx
Rn
− 10 1
Z
0
≤ |T f (x)|Rf (x) p0 Rf (x) p0 R0 h(x)w(x) dx
Rn

donde usamos que h(x) ≤ R0 h(x) y si p0 = 1 ponemos 1


p00
= 0. Como
Rf, R0 hw ∈ A1 , entonces (Rf )1−p0 R0 hw ∈ Ap0 , entonces, por la desigualdad
de Hölder con respecto a la medida R0 hw (si p0 > 1), usando la continuidad
en Lpw0 de T y que |f | ≤ Rf , tenemos que
Z 1
|T f (x)|p0 Rf (x)1−p0 R0 h(x)w(x) dx 0
p
kT f kLpw ≤
Rn
Z  10
Rf (x)R0 h(x)w(x) dx 0
p
×
Rn
Z 1
p0 1−p0 0 p
≤C |f (x)| Rf (x) R h(x)w(x) dx 0
R n
Z  10
Rf (x)R0 h(x)w(x) dx 0
p
×
R n
Z
≤C Rf (x)R0 h(x)w(x) dx.
Rn
7. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 99

Usando nuevamente la desigualdad de Hölder y que R y R0 son acotados en


0
Lpw y Lpw , respectivamente, obtenemos finalmente
Z 1  Z 0
 10
R0 h(x)p w(x) dx
p p p
kT f kLpw ≤ C Rf (x) w(x) dx
Rn Rn
Z 1  Z 0
 10
p p
h(x)p w(x) dx
p
≤C |f (x)| w(x) dx
Rn Rn
Z 1
p
=C |f (x)|p w(x) dx .
Rn


Observación 7.20. En la demostración no interviene ninguna propiedad de
T más que la acotación el Lpw0 para todo w ∈ Ap0 , por lo que el enunciado
vale no solamente para operadores sino también para desigualdades.

6. La función maximal diádica

Consideramos [0, 1]n y la grilla formada por sus trasladados enteros. Vamos
a decir que un cubo Q es un cubo diádico si tiene vértices en el retı́culo
(2−k Z)n y lado 2−k , k ∈ Z.

Podemos considerar entonces la función maximal diádica,


Z
1
Md f (x) = sup |f (y)| dy.
Q diádico, Q3x
|Q| Q

Observación 7.21. Dada f ∈ L1 , f ≥ 0, la descomposición de Calderón-


Zygmund se puede hacer tomando sólo cubos diádicos, y vale que
Ω = ∪j Qj = {x : Md f (x) > λ}.
Además, es inmediato a partir de esta igualdad que Md es de tipo débil (1,1)
con constante 1.

7. Acotaciones con pesos para integrales singulares

Consideramos los operadores tales que para toda f ∈ S, si x 6∈ sop(f )


entonces Z
T f (x) = K(x, y)f (y) dy
y tales que además existe una constante B > 0 tal que

1. kT f ks ≤ Bkf ks para todo 1 < s < 1 + δ, para algún δ > 0


2. |K(x)| ≤ B|x|−n si |x| > 0
100 7. PESOS Ap

3. vale la condición de Hörmander puntual

B|x − x̄|
(7.56) |K(x, y) − K(x̄, y)| ≤ si |x − y| ≥ 2|x − x̄|
|x − y|n+1

Lema 7.22. Si T y s están en las condiciones anteriores, entonces

1
M # (T f )(x) ≤ C(M |f |s ) s (x).

Demostración. Dado un cubo Q tal que x ∈ Q sea Q∗ un dilatado


concéntrico con Q por un factor de dilatación que elegiremos más adelante.
Escribimos f = f1 + f2 con f1 = f χQ∗ y elegimos a = T f2 (x). Entonces,
Z Z Z
1 1 1
|T f (y) − a| dy ≤ |T f1 (y)| dy + |T f2 (y) − T f2 (x)| dy
|Q| Q |Q| Q |Q| Q
| {z } | {z }
(i) (ii)

Por un lado, como s > 1,

 Z 1
1 s
s
(i) ≤ |T f1 (y)| dy
|Q| Q
 Z 1
1 s
s
≤ |f1 (y)| dy
|Q| Rn
 Z 1
1 s
s
= |f (y)| dy
|Q| Q∗
1
≤ C(M |f |s ) s (x).

Por otro lado,


Z
|T f2 (y) − T f2 (x)| ≤ |K(y, z) − K(x, z)||f2 (z)| dz.

Como z ∈ (Q∗ )c y x, y ∈ Q, eligiendo el factor de dilatación del cubo


adecuadamente, podemos obtener |x − z| ≥ `(Q)
2 y |x − z| ≥ 2|x − y|, por lo
que

B|x − y| B`(Q)
|K(y, z) − K(x, z)| ≤ ≤ .
|x − z|n+1 |x − z|n+1
7. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 101

Luego,
Z Z
C `(Q)
(ii) ≤ |f2 (z)| dz dy
|Q| Q (Q∗ )c |x − z|n+1

X Z |f (z)|
≤ C`(Q) dz
k k+1 `(Q) |x − z|n+1
k=−1 2 `(Q)≤|x−z|<2
∞ Z
X 1
≤ C`(Q) |f (z)| dz
(2k `(Q))n+1 |x−z|<2k+1 l(Q)
k=−1

2n
Z
X 1
≤ C`(Q) |f (z)| dz
2k `(Q) (2k+1 `(Q))n |x−z|<2k+1 l(Q)
k=−1
≤ CM f (x)
1
≤ C(M |f |s ) s (x).

Lema 7.23. Para todo γ > 0 y todo λ > 0,

|{x : Md f (x) > 2λ, M # f (x) < γλ}| ≤ 2n γ|{x : Md f (x) > λ}|

Demostración. Sin pérdida de generalidad, podemos asumir f ≥ 0.


Como {x : Md f (x) > λ} = ∪j Qj con Qj diádicos, disjuntos y maximales en
el sentido de la descomposición de Calderón-Zygmund, basta demostrar que
la desigualdad vale para uno de estos cubos. O sea que si Q es algún Qj ,
queremos ver que

|{x ∈ Q : Md f (x) > 2λ, M # f (x) < γλ}| ≤ 2n γ|Q|.

Para esto, sea Q∗ el cubo diádico que contiene aR Q y tiene lado el doble
de su longitud, entonces sabemos que fQ∗ = |Q1∗ | Q∗ |f (x)| dx ≤ λ (por la
maximalidad de Q).

Por otra parte, si x ∈ Q es tal que Md f (x) > 2λ, entonces también Md (f χQ )(x) >
2λ (usando lo anterior y que la intersección entre dos cubos diádicos, si es
no vacı́a, tiene que ser igual al menor de ellos). Entonces, para estos x,
Md ((f − fQ∗ )χ )(x) > λ pues
Q


Md ((f − fQ )χQ )(x) ≥ Md (f χQ )(x) − fQ∗ > λ.
| {z } |{z}
>2λ ≤λ
102 7. PESOS Ap

Como Md es tipo débil (1, 1) con constante 1,


1
|{y : Md ((f − fQ∗ )χQ )(y) > λ}| ≤ k(f − fQ∗ )χQ k1
λZ
1
≤ |f (y) − fQ∗ | dy
λ Q
2n |Q| 1
Z
≤ |f (y) − fQ∗ | dy
λ |Q∗ | Q∗
2n |Q| #
≤ M f (x)
λ
n
≤ 2 |Q|γ

Lema 7.24. Si w ∈ Ap y 1 < p < ∞, entonces
Z Z
|Md f (x)|p w(x) dx ≤ C |M # f (x)|p w(x) dx

siempre que el lado izquierdo de la desigualdad sea finito.

Demostración. Veamos primero la demostración en el caso sin pesos


(w ≡ 1). En este caso, si el lado izquierdo es finito, escribimos
Z ∞
I= pλp−1 |{x : Md f (x) > λ}| dλ
0
Z ∞
p
=2 pλp−1 |{x : Md f (x) > 2λ}| dλ
0
Z ∞ Z ∞
p p−1 # p
≤2 pλ |{x : Md f (x) > 2λ, M f (x) ≤ γλ}| dλ + 2 pλp−1 |{x : M # f (x) > γλ}| dλ
0 0
Z ∞ Z ∞
≤ 2 p C1 pλp−1 γ|{x : Md f (x) > λ}| dλ + 2p pλp−1 |{x : M # f (x) > γλ}| dλ
0 0
Z ∞  p−1
λ 1
≤ 2p C1 γI + 2p p |{x : M # f (x) > λ}| dλ
0 γ γ
p
y, por lo tanto, eligiendo γ tal que 2p C1 γ = 1
2 obtenemos kMd f kpp ≤ 2 γ2p kM # f kpp .

Para el caso con pesos, como {x : Md f (x) > λ} = ∪j Qj , basta ver que si Q
es alguno de estos Qj , para todo γ > 0 y w ∈ Ap existe δ > 0 tal que
w({x ∈ Q : Md f (x) > 2λ, M # f (x) ≤ γλ}) ≤ Cγ δ w(Q).
La demostración es análoga a la del caso anterior usando que si w ∈ Ap
entonces para todo S ⊆ Q medible vale que
|S| δ
 
w(S)
≤C
w(Q) |Q|
8. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 103

para ver esta desigualdad observemos que por la propiedad de Hölder inversa
existe ε > 0 tal que
 Z  1  Z 
1 1+ε
1+ε 1
w ≤C w
|Q| Q |Q| Q
y entonces
  1   1  
|Q|
Z Z
w(S) 1 1+ε
1+ε 1+ε 1
≤ w ≤C w
|S| |S| S |S| |Q| Q

con lo cual
  ε
w(S) |S| ε+1
≤C
w(Q) |Q|
ε
tomando δ = ε+1 tenemos la desigualdad que querı́amos. 

8. Acotaciones con pesos para integrales singulares

Teorema 7.25. Sea T es un operador integral singular que se escribe como


Z
T f (x) = K(x, y)f (y) dy

para toda f ∈ S y x 6∈ sop(f ), y tal que además existe una constante B > 0
tal que

1. |K(x)| ≤ B|x|−n si |x| > 0


2. vale la condición de Hörmander puntual
B|x − x̄|
|K(x, y) − K(x̄, y)| ≤ si |x − y| ≥ 2|x − x̄|
|x − y|n+1

Entonces, si T es acotado en Lp para todo 1 < p < ∞, es acotado también


en Lpw para todo w ∈ Ap .

Demostración. Consideremos f ∈ L∞ de soporte compacto (estas


funciones son densas en Lpw ). Sabemos que entonces T f ∈ Lp para todo
1 < p < ∞, y que T f (x) R ≤ Md (T f )(x) en casi todo punto. Entonces, por
los lemas anteriores, si (Md (T f )(x))p w(x) dx < +∞ podemos escribir
Z Z
|T f (x)|p w(x) dx ≤ |(Md (T f )(x))p w(x) dx
Z
≤ C (M # (T f ))p w(x) dx
Z
p
≤ C M (|f |s ) s w(x) dx
104 7. PESOS Ap

si s > 1. Pero sabemos que existe s (dependiendo de w) tal que 1 < s < p y
w ∈ A p , por lo que eligiendo este s obtenemos
s
Z Z
|T f (x)| w(x) dx ≤ C |f (x)|p w(x) dx.
p

Falta entonces ver que efectivamente Md (T f ) ∈ Lpw , ası́ que bastará probar
que T f ∈ Lpw . Para esto, si sop(f ) ⊆ B(0, R) escribimos
Z Z Z
p p
|T f (x)| w(x) dx = |T f (x)| w(x) dx + |T f (x)|p w(x) dx .
|x|<2R |x|≥2R
| {z } | {z }
(i) (ii)

Por un lado tenemos que


! 1 ! ε
Z 1+ε Z 1+ε
p(1+ε)
(i) ≤ (w(x))1+ε dx |T f (x)| ε
|x|<2R |x|<2R

Basta observar entonces que el primer factor es acotado para ε suficiente-


mente chico por la propiedad de Hölder inversa, mientras que el segundo es
p(1+ε)
acotado porque como f ∈ L∞ y tiene soporte compacto, entonces f ∈ L ε
(y luego T f también).

Para acotar (ii), notemos primero que como |x| ≥ 2R y |y| ≤ R, entonces
|x − y| ≥ |x| − |y| ≥ |x|
2 . Luego,
|f (y)| |f (y)|
Z Z Z
n C
|T f (x)| = K(x, y)f (y) dy ≤ B n
dy ≤ 2 B n
dy ≤
|y|≤R |x − y| |y|≤R |x| |x|n
donde la constante depende de B, n y también de f . Entonces
Z
(ii) ≤ |T f (x)|p w(x) dx
|x|≥2R
Z
w(x)
≤C dx
|x|≥2R |x|np

XZ w(x)
= dx
k k+1 R |x|np
k=1 2 R<|x|<2
X∞
k −np
≤C (2 R) w(B(0, 2k+1 R))
k=1

Como w ∈ Ap , sabemos que w ∈ Ap−ε para algún ε > 0, por lo que dado un
 p−ε
|S|
cubo Q, w(Q) |Q| ≤ w(S) para todo S ⊆ Q medible. Aplicando esta
propiedad para bolas, tenemos entonces que w(B(0, 2k+1 R)) ≤ C(2k R)n(p−ε)
y reemplazando en la cadena de acotaciones anteriores la serie resulta con-
vergente.
8. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 105

Es importante destacar que es necesario usar que w ∈ Ap implica w ∈ Ap−ε ,


ya que sino el argumento anterior no servirı́a para acotar la serie. 
Teorema 7.26. Con las mismas hipótesis del teorema anterior sobre T , si
w ∈ A1 entonces
Z
C
w({x : |T f (x)| > λ}) ≤ |f (x)|w(x) dx.
λ

Demostración. Esta demostración es análoga a la de la acotación sin


pesos. Para cada λ hacemos la descomposición de Calderón-Zygmund de
f = g + b, y acotamos por separado w({x : |T g(x)| > λ}) y w({x : |T b(x)| >
λ}).

Por un lado, usando que w ∈ A1 ⊆ A2 y que g(x) ≤ Cλ en casi todo punto,


tenemos que
|T g(x)|2
Z
w({x : |T g(x)| < λ}) ≤ w(x) dx
λ2
|g(x)|2
Z
≤C w(x) dx
λ2
|g(x)|
Z
≤C w(x) dx
λ
Ahora, como
f (x) en (∪Qj )c

g(x) =
fQj en Qj
tenemos que ver que
|g(x)| |f (x)|
Z Z
w(x) dx ≤ w(x) dx
Qj λ Qj λ
Pero
Z Z Z !
1
|g(x)|w(x) dx ≤ |f (y)| dy w(x) dx
Qj Qj |Qj | Qj
Z
w(Qj )
= |f (y)| dy
Qj |Qj |
Z
≤C |f (y)|w(y) dy
Qj

usando en la última desigualdad que w ∈ A1 .



Por otro lado, si Q∗j = 2 nQj , tenemos que
X w(Qj ) Z
X CX
w(∪j Q∗j ) ≤C w(Qj ) = C |Qj | ≤ |f (y)|w(y) dy
|Qj | λ Qj
j j j
106 7. PESOS Ap

donde usamos nuevamente que w ∈ A1 y las propiedades de los cubos de


Calderón-Zygmund.

Entonces sólo falta acotar


Z
CX
w({x ∈ (∪Q∗j )c : |T b(x)| > λ}) ≤ |T bj (x)|w(x) dx
λ (Q∗j )c
j

R
Pero usando que bj = 0, si llamamos cj al centro del cubo Qj ,
Z
T bj (x) = (K(x, y) − K(x, cj ))bj (y) dy,
Qj

de donde
Z
|T bj (x)| ≤ |K(x, y) − K(x, cj )||bj (y)| dy
Qj
|y − cj |
Z
≤C |bj (y)| dy
Qj |x − cj |n+1
Z
`(Qj )
≤C |bj (y)| dy
Qj |x − cj |n+1
y entonces
Z Z Z
CX CX `(Qj )
|T bj (x)|w(x) dx ≤ |bj (y)| w(x) dx dy
λ (Q∗j )c λ (Q∗j )c Qj |x − cj |n+1
j j
Z Z
CX w(x)
= |bj (y)| `(Qj ) dx dy
λ Qj ∗
(Qj )c |x − cj |n+1
j
| {z }
(∗)

Afirmamos que (∗) ≤ CM w(y) si y ∈ Qj , de donde, como w ∈ A1 ,


Z Z
CX CX
|T bj (x)| ≤ |bj (y)|M w(y) dy ≤ |bj (y)|w(y) dy
λ Qj λ Qj
j j

Como bj (x) = (f (x) − fQj )χQj (x), entonces


Z Z Z
1
|bj (y)|w(y) dy ≤ |f (y) − f |w(y) dy
Qj Qj |Qj | Qj
Z Z Z
1
≤ |f (y)|w(y) dy + |f (z)| dzw(y) dy
Qj |Qj | Qj Qj
Z Z
w(Qj )
≤ |f (y)|w(y) dy + |f (z)| dz
Qj Qj |Qj |
Z Z
≤ |f (y)|w(y) dy + |f (z)|w(z) dz
Qj Qj
8. ACOTACIONES CON PESOS PARA INTEGRALES SINGULARES 107

lo que concluye la demostración si probamos nuestra afirmación sobre (∗).


Para esto, notemos que
Z Z
w(x) w(x)
n+1
dx ≤ n+1
dx
(Q∗j )c |x − cj | |x−cj |>`(Qj ) |x − cj |
∞ Z
X w(x)
= n+1
dx
m=0 `(Qj )2m <|x−cj |≤`(Qj )2m+1 |x − cj |

X
≤C (2m `(Qj ))−(n+1) w(B(cj , `(Qj )2m+1 ))
m=0

X w(B(cj , `(Qj )2m+1 ))
≤C (2m `(Qj ))−1
|B(cj , `(Qj )2m+1 )|
m=0
X∞
≤C (2m `(Qj ))−1 M w(y)
m=0
C
≤ M w(y)
`(Qj )
como querı́amos. 
Capı́tulo 8

Derivadas e integrales fraccionarias

1. Derivadas e integrales fraccionarias

Nos proponemos estudiar los espacios de Sobolev, que se definen para un


abierto Ω ⊂ Rn , 1 ≤ p ≤ ∞ y k ∈ N0 por
W k,p (Ω) = {f ∈ Lp (Ω) : Dα f ∈ Lp (Ω) para todo multiı́ndice |α| ≤ k}.
Este es un espacio de Banach con la norma
 1
p
X
α
kf kW k,p (Ω) =  kD f kp  .
|α|≤k

En particular, probaremos que valen los teoremas de inmersión de Sobolev,


de los que el siguiente es un caso particular:
Lema 8.1. W 1,1 (R) ⊆ L∞ (R).

Demostración. Si f ∈ C 1 tiene soporte compacto, por la regla de


Barrow Z ∞
f (x) = f 0 (x − t) dt
0
de donde es inmediato que kf k∞ ≤ kf 0 k1 . En general se hace por densidad.


Para dimensión n > 1 no es cierto que W 1,1 (Rn ) ⊆ L∞ (Rn ), pero veremos
que sı́ existe q > 1 (que depende de n) tal que está incluı́do en Lq (Rn ). Para
eso necesitamos generalizar la regla de Barrow a más variables.

Consideremos entonces f ∈ C0∞ (Rn ). Dado x ∈ Rn y σ ∈ S n−1 definimos


g(t) = f (x − tσ). Entonces
Z ∞ n Z ∞
0
X ∂f
f (x) = g(0) = − g (t) dt = (x − σt)σj dt
0 0 ∂xj
j=1
110 8. DERIVADAS E INTEGRALES FRACCIONARIAS

Integrando en S n−1 tenemos que


n Z Z ∞
X 1 ∂f σj
f (x) = (x − tσ) n−1 tn−1 dt dσ
|S n−1 | S n−1 0 ∂xj t
j=1
n Z
X 1 ∂f yj
= n−1
(x − y) n dy
|S | Rn ∂xj |y|
j=1
Z
1 y
= n−1 ∇f (x − y) · n dy
|S | Rn |y|

Para definir una noción de derivada (e integral) fraccionaria, recordemos que


∂f
= [(−2πiξj )fˆ(ξ)]ˇ
∂xj
Esto nos permite definir, para cualquier s ∈ R, la derivada de orden s como
s
(−∆f ) 2 = ((2π|ξ|)s fˆ)ˇ.
La inversa de este operador es (salvo constantes) la integral fraccionaria, o
sea el operador
cn ˆ ˇ
 
f→ f .
|ξ|s
1
Lema 8.2. Si 0 < α < n, entonces ( |ξ|1α )ˇ(x) = cn |x|n−α .

Demostración. Sale usando que la transformada de una función radial


es radial y que la transformada de una función homogénea de grado −α es
homogénea de grado α − n. 
Definición 8.3. Para 0 < α < n, definimos la integral fraccionaria de f en
x (en principio para f ∈ S) por
Z
f (y)
Iα f (x) = dy.
Rn |x − y|n−α
α
Observación 8.4. Por lo que vimos anteriormente, vale que cn (−∆)− 2 =
Iα y que |f (x)| ≤ cn I1 (|∇f |)(x)

2. Condición necesaria para la continuidad de la integral


fraccionaria

Supongamos que kIα f kq ≤ Ckf kp para toda f ∈ Lp (Rn ) con C indepen-


diente de f . Entonces, dada f ∈ Lp podemos considerar, para λ > 0,
fλ (x) = f (λx) y tenemos que
Z  1 Z 1
p p
p p −n −n
kfλ kp = |f (xλ)| dx = |f (y)| λ dy = λ p kf kp .
3. CONTINUIDAD DE LA INTEGRAL FRACCIONARIA 111

Por otro lado,


Z Z
f (λy) f (z)
Iα fλ (x) = dy = λ−α dz = λ−α Iα f (λx)
Rn |x − y|n−α Rn |x − λ−1 z|n−α
de donde
−α− n
kIα f (λx)kq = λ−α k(Iα f )λ kq = λ q kIα f kq .
Deducimos entonces que para todo λ > 0
−α− n −n
λ q kIα f kq ≤ Cλ p kf kp
n n 1 1
de donde se sique que debe ser α + q = p o, equivalentemente, q = p − αn .

Veremos que esta condición es además suficiente salvo en los casos q = ∞ o


p = 1. Si la acotación valiera en el caso p = 1, tendrı́amos que, en particular,
kIα fk (x)k n−α
n ≤ Ckfk k1
R
con fk aproximaciones de la identidad, es decir, tales que fk ≥ 0, fk = 1
y sop(fk ) = (− k1 , k1 ). Como
Z
fk (y) C
dy → ,
|x − y|n−α |x|n−α
n
entonces resultarı́a que (|x|−(n−α) ) n−α = |x|−n es integrable, que es absurdo.

3. Continuidad de la integral fraccionaria

Lema 8.5. 1. Si 0 < α < n, entonces para todo x ∈ Rn y δ > 0


|f (y)|
Z
n−α
dy ≤ Cδ α M f (x).
|x−y|≤δ |x − y|
2. Si β > 0, entonces
|f (y)|
Z
dy ≤ Cδ −β M f (x).
|x−y|≥δ |x − y|n+β

Demostración. Demostraremos el primer ı́tem, ya que el segundo es


similar. Para esto, escribimos
∞ Z
|f (y)| |f (y)|
Z X
n−α
dy = n−α
dy
|x−y|≤δ |x − y| n=0 δ2
−n−1 <|x−y|≤δ2−n |x − y|

∞ Z
X
−n α 1
≤C (δ2 ) |f (y)| dy
(δ2−n )n |x−y|≤δ2−n
n=0

X
≤ Cδ α M f (x) 2−nα
n=0

112 8. DERIVADAS E INTEGRALES FRACCIONARIAS

1 1
Teorema 8.6. Sean 0 < α < n y 1 ≤ p < q < ∞ tales que q = p − αn .
Entonces vale

Si f ∈ Lp (Rn ), la integral que define Iα es absolutamente convergente


para casi todo x.
Si p > 1,
kIα f kq ≤ Ckf kp
Si p = 1,
  n
Ckf k1 n−α
|{x : |Iα f (x)| > λ}| ≤
λ

1
Demostración. Sea K(x) = |x|n−α
. Escribimos entonces K = K1 +K∞
con K1 = Kχ|x|≤1 .
R
RPara ver el primer punto, basta observar que tanto K1 (x − y)f (y) dy como
K∞ (x − y)f (y) dy son absolutamente convergentes para casi todo x.

En efecto, por un lado, como K1 ∈ L1 y f ∈ Lp , K1 ∗ f ∈ Lp y la integral


es absolutamente convergente para casi todo x. Por otro lado, afirmamos
0
que K∞ ∈ Lp , de donde se sigue que |(K∞ ∗ f )(x)| ≤ kK∞ kp0 kf kp . Que
0
K∞ ∈ Lp es equivalente a ver que (n − α)p0 > n, es decir p0 > n−α
n
. Pero
1 1 α
esto se sigue de la relación q = p − n , ya que
1 α 1 n−α 1 n−α
0
=1− − = − < .
p n q n q n

Para probar las otras afirmaciones, sean p ≥ 1, 0 < α < n, y sean x ∈ Rn y


δ > 0 arbitrarios. Observemos que
|f (y)|
Z
α− n
n−α
dy ≤ Ckf k p δ p,

|x−y|>δ |x − y|

de manera inmediata si p = 1, o aplicando la desigualdad de Hölder si p > 1.

Entonces, por el lema anterior,


α− n
|Iα f (x)| ≤ C(δ α M f (x) + δ p kf kp ).
p
Para minimizar la suma elegimos δ = (M f (x)/kf kp )− n , y obtenemos
αp αp
|Iα f (x)| ≤ CM f (x)1− n kf kpn ,
por lo que las desigualdades que queremos se siguen del tipo débil (1, 1) y
del tipo fuerte (p, p), si p > 1, para la maximal. 
4. TEOREMAS DE INMERSIÓN DE SOBOLEV 113

4. Teoremas de inmersión de Sobolev

Recordemos que para 1 ≤ p ≤ ∞,


W k,p (Rn ) = {f ∈ Lp : Dα f ∈ Lp para todo |α| ≤ k}.
Teorema 8.7. Sea f ∈ W 1,p (Rn ). Entonces:

Si 1 ≤ p < n, W 1,p ⊂ Lq para 1q = p1 − n1 .


Si p = n, W 1,n 6⊂ L∞ , pero sı́ vale que W 1,n ⊂ Lrloc para todo r < ∞.
Si p > n, f es continua (es decir, admite un representante continuo).

Demostración. Supongamos primero que 1 < p < n y 1q = p1 − n1 .


Como C0∞ es denso en W k,p , basta demostrar que kf kLq ≤ kf kW 1,p para
toda f ∈ C0∞ . Pero
(x − y)
Z
f (x) = cn ∇f (y) · dy,
|x − y|n
de donde |f (x)| ≤ cn I1 (|∇f |)(x) y entonces kf kLq ≤ cn kI1 (|∇f |)kLq ≤
Ck∇f kLp . El caso p = 1 lo dejamos para más adelante.

Pasemos ahora al caso p = n, y consideremos fm → f en W 1,p , fm ∈ C0∞ .


Dado K compacto, consideremos η ∈ C0∞ (B(0, R)). Entonces, para todo
x ∈ K y R suficientemente grande,
|∇(ηfm )(x − y)|
Z
|ηfm (x)| ≤ cn dy.
|y|≤R |y|n−1

Recordemos que por la desigualdad de Young generalizada, si 1r = p1 + 1s − 1,


entonces kh ∗ gkr ≤ khkp kgks . Entonces podemos tomar h(x) = |∇(ηfm )(x)|
1
y g(x) = |x|n−1 χB(0,r) (x) siempre que g ∈ Ls , pero esto es equivalente a que
(s − 1)(n − 1) < 1, y como r < ∞, entonces
1 1 1 1 1 n−1
+ −1>0 ⇒ >1− =1− = .
p s s p n n
Por lo tanto
kfm kLr (K) ≤ CK kfm kW 1,p ,
pero como fm → f en W 1,p , entonces fm es de Cauchy en W 1,p y, por lo
tanto, en Lr (K), ya que
kfm − fl kLr (K) ≤ Ckfm − fl kW 1,p .

Luego fm → f¯ en Lr (K), pero como fm → f en Lp (K) entonces f = f¯,


como querı́amos ver.
114 8. DERIVADAS E INTEGRALES FRACCIONARIAS

Por último, si p > n, para usar la desigualdad de Hölder donde antes usamos
la de Young es claro que basta ver que p0 (n − 1) < n. Pero
1 1 1
0
=1− >1− ⇔ p > n,
p p n
y por lo tanto la convolución que tenemos es entre una función de Lp y otra
0
de Lp , y por lo tanto resulta ser una función continua. Como las fm además
convergen uniformemente, entonces el lı́mite es una función continua. 

Nos faltaba probar el caso p = 1, n > p del teorema de inmersión de Sobolev.


Para eso vamos a usar el siguiente lema:
Lema 8.8. Sea n ≥ 2 y sean f1 , . . . , fn ∈ Ln−1 (Rn−1 ). Si para x ∈ Rn
definimos
x̃i = (x1 , . . . , xi−1 , xi+1 , . . . , xn ),
entonces,
f (x) = f1 (x̃1 ) . . . fn (x̃n ) ∈ L1 (Rn )
y además
n
Y
kf kL1 (Rn ) ≤ kfi kLn−1 (Rn−1 )
i=1

Demostración. Por inducción en n.

Si n = 2, f1 , f2 ∈ L1 (R) y f (x1 , x2 ) = f1 (x2 )f2 (x1 ). Entonces,


Z Z
|f (x1 , x2 )| dx = |f1 (x2 )||f2 (x1 )| dx = kf1 kL1 (R) kf2 kL1 (R)
R2 R2

Supongamos que la afirmación vale para n, y que ahora f (x) = f1 (x̃1 ) . . . fn (x̃n )fn+1 (x̃n+1 ).
Fijado xn+1 tenemos que, usando la desigualdad de Hölder y la hipótesis in-
ductiva,
Z Z
|f (x)| dx1 . . . dxn = |f1 (x̃1 ) . . . fn (x̃n )||fn+1 (x̃n+1 )| dx1 . . . dxn
Rn Rn
Z  10
n
n0
≤ kfn+1 kLn (Rn ) |f1 . . . fn | dx1 . . . dxn
Rn
n
! 10
n
n0
Y
≤ kfn+1 kLn (Rn ) k|fi | kLn−1 (Rn−1 )
i=1
n
Y
= kfn+1 kLn (Rn ) kfi kLn (Rn−1 )
i=1
4. TEOREMAS DE INMERSIÓN DE SOBOLEV 115

Entonces, si definimos gi (xn+1 ) = kfi kLn (Rn−1 ) , resulta que gi ∈ Ln (R) y


g1 . . . gn ∈ Ln (Rn−1 ). Por lo tanto,
Z Z n
Y
|f (x)| dx1 . . . dxn+1 = kfn+1 kLn (Rn ) kfi kLn (Rn−1 ) dxn+1
Rn+1 R i=1
n
Z Y
= kfn+1 kLn (Rn ) kfi kLn (Rn−1 ) dxn+1
R i=1

n Z
!1
Y n

≤ kfn+1 kLn (Rn ) |fi |n dx


i=1 Rn
n+1
Y
= kfi kLn (Rn )
i=1
donde para la última desigualdad usamos el Hölder generalizado con expo-
nentes 1 = n1 + · · · + n1 . 
Teorema 8.9. Si f ∈ W 1,1 (Rn ) y n ≥ 2, entonces kf k n ≤ Ck∇f kL1 .
L n−1

Demostración. Por densidad, basta verlo para f ∈ C0∞ . Como


Z x1
∂f
f (x1 , . . . , xn ) = (t, x2 , . . . , xn ) dt,
−∞ ∂x1
entonces, Z ∞
∂f
|f (x1 , . . . , xn )| ≤ (t, x2 , . . . , xn ) dt
−∞ ∂x1
y, análogamente,
Z ∞
∂f
|f (x1 , . . . , xn )| ≤ (x1 , . . . , |{z}
t , . . . , xn ) dt.
−∞ ∂xi
i
Si definimos fi (x̃i ) como esta última integral, por el lema anterior
n
Y
n
|f (x)| ≤ fi (x̃i )
i=1
1
y entonces, elevando a la n−1 a ambos lados e integrando,
Z n n n 1
1
n Y 1 Y
n−1
Y ∂f n−1
|f (x)| n−1 dx ≤ kfi (x̃i ) n−1 kLn−1 (Rn−1 ) = kfi (x̃i )kL1 (Rn−1 ) = .
∂xi L1 (Rn )
i=1 i=1 i=1
Por lo tanto,
n 1
Y ∂f n
(8.57) kf k n ≤ ≤ k∇f kL1 (Rn )
L n−1 (Rn ) ∂xi
i=1 L1 (Rn )


116 8. DERIVADAS E INTEGRALES FRACCIONARIAS

Observación 8.10. El caso 1 < p < n también se puede deducir del caso
p = 1.

Demostración. Si t ≥ 1 aplicamos la primer desigualdad de (8.57) a


|f |t−1 f y tenemos que
∂ ∂f
(|f |t−1 f ) ≤ tf t−1 .
∂xi ∂xi
Entonces,
n 1 n 1 n 1
Y ∂f n Y t−1 ∂f n Y ∂f n
kf kt t n−1
n ≤t t−1
|f | ≤t kf k n
0
Lp (t−1)
= tkf kt−1
0
Lp (t−1)
L ∂xi L1 ∂xi Lp ∂xi Lp
i=1 i=1 i=1
np
n
y eligiendo t tal que t n−1 = p∗ = n−p se obtiene (despejando) que
n 1
Y ∂f n
kf kLp∗ ≤C ≤ Ck∇f kLp .
∂xi Lp
i=1

1,1− n
Teorema 8.11. Si f ∈ W 1,p (Rn ) y p > n, entonces f ∈ C p , es decir
1− n
|f (x) − f (y)| ≤ C|x − y| p .

Demostración. Sea ϕ ∈ C0∞ , 1 x


R
ϕ = 1 y ϕt (x) = tn ϕ( t ). Sabemos que
entonces f ∗ ϕt → f cuando t → 0.

Si definimos F (x, t) = (f ∗ ϕt )(x), podemos escribir


f (x)−f (y) = f (x) − (f ∗ ϕt )(x) + (f ∗ ϕt )(x) − (f ∗ ϕt )(y) + (f ∗ ϕt )(y) − f (y) .
| {z } | {z } | {z }
(i) (ii) (iii)

Entonces, para t fijo


−n
(8.58) |(ii)| = |F (x, t) − F (y, t)| ≤ k∇x F k∞ |x − y| ≤ Ct p k∇f kLp
donde en la última desigualdad usamos que
 
∂F ∂f ∂f
(x, t) = ∗ ϕt (x) ≤ kϕt kLp0
∂xj ∂xj ∂xj Lp
y que
Z Z  x  p0 Z n
p0 p0 1 t 0 0 0
kϕt kLp0 = |ϕt | dx = ϕ dx = |ϕ(y)|p dy = kϕkpLp0 tn(1−p ) ,
tnp0 t tnp0
−n
de donde se sigue que kϕt kLp0 = Ct p .

Tomando t = |x − y|, por (8.58) tenemos entonces que |(ii)| ≤ C|x −


1− n
y| p k∇f kLp .
4. TEOREMAS DE INMERSIÓN DE SOBOLEV 117

Nos falta acotar (i) y (iii) (que son claramente análogos). Para esto vamos
a usar un truco que se debe a Calderón, y que consiste en observar que
n
∂ϕt X ∂((xj ϕ)t )
=−
∂t ∂xj
j=1
y, por lo tanto,
n n
∂F X ∂((xj ϕ)t ) X ∂f
=− f∗ = ∗ (xj ϕ)t
∂t ∂xj ∂xj
j=1 j=1

por lo que repitiendo el argumento anterior obtenemos que | ∂F ∂t (x, s)| ≤


−n
Cs p k∇f kLp , y entonces
Z t Z t
∂F −n
|(i)| = |f (x)−(f ∗ϕt )(x)| = (x, s) dx ≤ Ck∇f kLp s p ds = C|x−y|1−np k∇f kLp .
0 ∂t 0


Capı́tulo 9

Series de Fourier en Rn

1. Series de Fourier en Rn

En lo que sigue vamos a notar Tn al toro n-dimensional.


Definición 9.1. Dada f ∈ L1 (Tn ) definimos sus coeficientes de Fourier
como Z
ˆ
f (k) = f (x)e−2πix·k dx,
Tn
donde k = (k1 , . . . , kn ) ∈ Zn , y definimos su serie de Fourier por
X
f∼ fˆ(k)e2πik·x .
k∈Zn

Con esta definición, nos interesa saber si la serie de Fourier converge para
f ∈ Lp (Tn ) y en qué sentido. Recordemos que, si n = 1 y
X
(9.59) SN f (x) = fˆ(k)e2πikx ,
|k|≤N

entonces SN f → f en Lp (T) si f ∈ Lp (T) y 1 < p < ∞.

Entonces, una generalización natural a más variables es considerar


X
SN f (x) = fˆ(k)e2πik·x .
kkk2 ≤N

Se puede ver que con esta definición SN f → f en L2 (Tn ) para toda f ∈


L2 (Tn ), pero C. Fefferman demostró que este resultado no vale en Lp si
p 6= 2.

2. Operadores dados por un multiplicador

Definición 9.2. Dadas f ∈ S(Rn ) y µ ∈ L∞ (Rn ), definimos el operador T


con multiplicador µ como
Z
T f (x) = µ(ξ)fˆ(ξ)e2πix·ξ dξ = [µfˆ]ˇ(x)
Rn
120 9. SERIES DE FOURIER EN Rn

El caso que nos interesa es µ(ξ) = χ[0,N ] (|ξ|), es decir,


Z Z
TN f (x) = µ(ξ)fˆ(ξ)e2πx·ξ dξ = fˆ(ξ)e2πix·ξ dξ,
Rn |ξ|≤N

ya que veremos que estudiar la convergencia en Lp (Rn ) de este operador


equivale a estudiar la convergencia en Lp de la serie (9.59).

Observemos además que, por lo que vimos anteriormente, la convergencia


en Lp de TN f a f es equivalente a la acotación kTN f kp ≤ Ckf kp , con C
independiente de N . En efecto, una implicación se sigue del principio de
acotación uniforme, y para la recı́proca basta usar que TN f → f en Lp para
toda f ∈ S (que es denso en Lp ). Como la demostración es análoga a la del
caso unidimensional, dejamos los detalles como ejercicio.

Como kTN kL(Lp ,Lp ) = kT1 kL(Lp ,Lp ) , el problema de ver si TN f → f en Lp


para toda f ∈ Lp se reduce entonces a ver si el operador
Z
T1 f (x) = χB(0,1) (ξ)fˆ(ξ)e2πix·ξ dξ
Rn
es continuo en Lp (Rn ).
Teorema 9.3. Sea µ ∈ L∞ (Rn ) continua y, para R > 0, sea
X k
SR f (x) = µ fˆ(k)e2πik·x .
n
R
k∈Z
Entonces, SR f → f en Lp
para toda f ∈ Lp (Tn ) si y sólo si el operador de
multiplicador T asociado a µ es continuo en Lp (Rn ).
Observación 9.4. En la demostración veremos que, para probar que SR f →
f en Lp implica que T es continuo en Lp . sólo hace falta pedir que µg sea
integrable Riemann para toda función g ∈ C(Rn ). Esto es importante porque
nos interesa considedar el caso en que µ = χB(0,1) , para ver que la serie de
Fourier de varias variables no converge en Lp si p 6= 2.
Lema 9.5. Con las hipótesis del teorema anterior, si las sumas SR están
acotados uniformemente en Lp (Tn ), entonces T es continuo en Lp (Rn ).

Demostración. Supongamos que f, g ∈ C0∞ (Rn ) y definamos, para


R > 0, fR (x) = f (Rx) y gR (x) = g(Rx). Para R suficientemente grande,
fR y gR tienen soporte en (−1/2, 1/2)n , ası́ que las podemos pensar como
funciones periódicas de perı́odo 1.
−n
Observemos además que kfR kp,Tn = R p kf kp,Rn . Por lo tanto,
Z
SR fR (x)ḡR (x) dx ≤ CkfR kp,Tn kgR kp0 ,Tn
Tn
= CR−n kf kp,Rn kgkp0 ,Rn
2. OPERADORES DADOS POR UN MULTIPLICADOR 121

y, por Parseval,
Z  
X k ˆ
SR fR (x)ḡR (x) dx = µ fR (k)g̃ˆR (k) .
Tn R
k∈Zn

Notemos además que


Z
fˆR (k) = fR (t)e−2πik·t
Tn
Z
k
= f (x)e−2πi R ·x R−n dx
Rn
 
k
ˆ
=f R−n .
R

Entonces, tenemos que


X k k k
−n
R µ fˆ ĝ ≤ Ckf kp,Rn kgkp0 ,Rn .
R R R
k∈Zn
| {z }
(∗)

Pero (∗) es una suma de Riemann de µfˆĝ, por lo que el lado derecho de la
desigualdad anterior tiende, cuando R → ∞, a
Z Z
µ(ξ)fˆ(ξ)ĝ(ξ) dξ = T f (x)g(x) dx
Rn Rn

y, por lo tanto,
Z
T f (x)g(x) dx ≤ Ckf kp,Rn kgkp0 ,Rn ,
Rn

como querı́amos. 
Lema 9.6. Si f ∈ C(Tn ), y la pensamos como continua y periódica en Rn ,
entonces vale
Z Z
n
−επ|x|2
lı́m ε 2 f (x)e dx = f (x) dx.
ε→0+ Rn Tn

Demostración. Por densidad, basta probar que la desigualdad vale si


f es un polinomio trigonométrico. Más aún, por linealidad, basta probarlo
para f (x) = e2πik·x , k ∈ Zn .

Por un lado, notemos que


Z Z
f (x) dx = e2πik·x dx = 0
Tn Tn
122 9. SERIES DE FOURIER EN Rn

y, por otro,
Z Z
n
2πik·x −επ|x|2 2πi √kε ·y −π|y|2
ε 2 e e dx = e e dy
Rn Rn
 
−π|y|2 ˇ k
= [e ] √
ε
|k|2
= e−π ε

que tiende a cero cuando ε → 0 ya que |k| =


6 0. 
2
Notación 9.7. Llamaremos ωε (x) = e−επ|x| , x ∈ Rn .

Dejamos como ejercicio la siguiente propiedad de estas funciones, que usa-


remos a continuación:
Observación 9.8. Dados a, b > 0,
n
ωa ∗ ωb = (a + b)− 2 ω ab .
a+b

Lema 9.9. Si α, β > 0, α + β = 1 y P, Q son polinomios trigonométricos,


entonces
Z Z
n
(9.60) lı́m ε 2 T (P ωεα )Qωεβ dx = S(P )Q̄ dx.
ε→0 Rn Tn

Demostración. Por linealidad, basta ver que el resultado vale para


P (x) = e2πim·x , Q(x) = e2πik·x , con m, k ∈ Zn . Empezamos calculando
Z
2
P[ ωεα (ξ) = e2πim·x e−εαπ|x| e−2πix·ξ dx
n
ZR
2
= e−εαπ|x| e−2πi(ξ−m)·x dx
n
ZR
2 −2πi(ξ−m)· √y n
= e−π|y| e εα (εα)− 2 dy

Rn
n π|ξ−m|2
= (εα)− 2 e− εα .

Entonces, por la igualdad de Parseval


π|ξ−k|2
Z Z
n n n n π|ξ−m|2
− − − εβ
e2 T (P ωεα )Qωεβ dx = ε 2 (εα) 2 (εβ) 2 µ(ξ)e− εα e dξ
Rn Rn
π|(k−m)−η|2
Z
n π|η|2

= (εαβ)− 2 µ(η + m)e− εα e εβ dη.
Rn

1 1
Por la observación 9.8 con a = εα y b = εβ y recordando que α + β = 1 (lo
−1 ab −1
que implica que a + b = (εαβ) y a+b = ε ) resulta que ω(εα)−1 ∗ ω(εβ)−1 =
2. OPERADORES DADOS POR UN MULTIPLICADOR 123

n
(εαβ) 2 ωε−1 . Entonces
Z
n
ε2 T (P ωεα )Qωεβ ≤ kµk∞ ωε−1 (k−m)
Rn
|k−m|2
= kµk∞ e− ε

que claramente tiende a cero cuando ε → 0 si k 6= m. Para ver que vale


(9.60) en este caso, basta observar entonces que
Z Z
S(P )Q̄ dx = µ(m) e2πim·x e−2πik·x
Tn Tn
=0 (si k 6= m).

Pasemos entonces al caso k = m. Por un lado tenemos que


Z Z
1 1
n
−n −π|η|2 ( εα + εβ )
lı́m ε 2 T (P ωεα )Qωεβ dx = lı́m (εαβ) 2 µ(η + m)e dη
ε→0 Rn ε→0 n
ZR π|η|2
n −
= lı́m (εαβ)− 2 µ(η + m)e εαβ dη
ε→0 Rn
= µ(m),
ϕ = 1 y ϕt (x) = t−n ϕ( xt ), entonces µ ∗ ϕt → µ
R
donde usamos que si ϕ ≥ 0,
cuando t → ∞.

Por otro lado, tenemos que


Z Z
S(P )Q dx = µ(m)e2πim·x e−2πim·x dx
Tn Tn
= µ(m).

Teorema 9.10. Si con las hipótesis anteriores el operador T es continuo
en Lp (Rn ), entonces S es continuo para los polinomios trigonométricos y
admite una única extensión a Lp (Tn ).

Demostración. Observemos que, eligiendo α = p1 y β = p10 ,


Z
n n
ε2 T (P ω pε )Qω ε0 dx ≤ kT kL(Lp ,Lp ) ε 2 kP ω pε kp,Rn kQω ε0 kp0 ,Rn
p p
Rn
 Z 1  Z  10
n p n p
p −επ|x|2 p0 −επ|x|2
= kT kL(Lp ,Lp ) ε 2 |P (x)| e dx ε2 |Q(x)| e dx
Rn Rn
= kT kL(Lp ,Lp ) kP kLp (Tn ) kQkLp0 (Tn ) .

Tomando lı́mite cuando ε → 0, resulta entonces


Z
S(P )Q dx ≤ kT kL(Lp ,Lp ) kP kLp (Tn ) kQkLp0 (Tn ) ,
Tn
124 9. SERIES DE FOURIER EN Rn

como querı́amos ver. 


Teorema 9.11. SR f → f en Lp (Tn ) si y sólo si T es continuo en Lp (Rn ).

Demostración. Supongamos primero que SR f → f converge, enton-


ces kSR f kp ≤ C(f ) para toda f ∈ Lp (Tn ). Por el principio de acotación
uniforme, vale entonces que kSR f kp ≤ Ckf kp para toda f ∈ Lp (Tn ).

Para ver que vale la recı́proca, si llamamos TR f (x) = (µ( Rξ )fˆ(ξ))ˇ(x), enton-
ces si T es continuo, TR es continuo y kT kp = kTR kp . Por lo que vimos antes,
si TR es continuo, SR es continuo y está uniformemente acotado para todo R.
Por lo tanto, la convergencia se deduce de la convergencia P en un denso, por
ejemplo los polinomios trigonométricos. Pero si P (x) = |k|≤N ck e 2πik·x ,
 
X k
SR P (x) = µ ck e2πik·x → µ(0)P (x).
R
k≤N


También podría gustarte