CLINICA 2
UNIDAD 1: Introducción de la clínica psicoanalítica con niños.
• Autores pioneros y los diferentes posicionamientos frente a la clínica.
• Hans precursor.
• Neurosis infantil.
• Dick y el mundo interno fantasmático.
• Relectura lacaniana e introducción de lo simbólico.
• El enchapado del Edipo.
• El desencadenamiento de la angustia, falla del padre y suplencia fóbica.
Texto 1: Anna Freud: “Psicoanálisis del niño”
La iniciación del análisis del niño
No es posible abrir juicio sobre la técnica del análisis del niño, sin haber establecido antes en qué
casos conviene emprenderlo y en cuales es mejor desistir. Melanie Klein sostiene q toda
perturbación del desarrollo anímico o mental del niño podría ser eliminada o mejorada por el
análisis; opina que también tiene grandes ventajas para el desarrollo del niño normal. Por el
contrario, la mayoría de los analistas vieneses defienden q el análisis de niño solo se justifica
frente a una verdadera neurosis infantil.
Creo que la labor con los niños da la impresión de que el análisis es un recursos difícil, costoso y
complicado. Es posible que se necesiten ciertos cambios y modificaciones, al punto que quizá
convenga contraindicarlo cuando no exista la posibilidad técnica de repetirla.
Voy a ocuparme del proceso técnico que siguió del análisis del niño:
• La técnica del análisis del niño puede deducirse de una regla: la de que el adulto es un ser
maduro e independiente; el niño, en cambio, un ser inmaduro y dependiente. Ante objetos tan
dispares el método tampoco puede ser el mismo.
• Se desplaza también el papel de los distintos recursos, y lo que allí es una intervención
necesaria e inofensiva, quizá se convierta en una medida peligrosa en el niño.
• La decisión de analizarse nunca parte del pequeño paciente (a diferencia del adulto), si no de
sus padres o de personas que lo rodean. El analista es para él un extraño y el análisis una cosa
desconocida. En muchos casos ni siquiera es el niño quien padece, el mismo no percibe ningún
trastorno; solo quienes les rodena sufren por sus síntomas.
Así en la situación del niño falta todo lo q consideramos indispensable en la del adulto:
• La cc de enfermedad.
• La resolución espontanea.
• Confianza en el tratamiento y en la figura del analista
• La voluntad de curarse.
No todos los analistas de niños estiman q esto sea un obstáculo serio, M. Klein resuelve estas
circunstancias. Por mi parte creo oportuno averiguar si no existe algún camino para establecer en
aquel todas las disposiciones y aptitudes que le faltan.
¿Cómo poder establecer en el niño los 4 puntos anteriores? Esta finalidad exige un periodo de
introducción que no necesitamos en el tratamiento del adulto, se trata de convertir determinada
situación inconveniente en ventajosa. Este periodo de preparación, de “entrenamiento” durara
más cuanto más discrepe el estado original del niño.
La autora comenta el caso de una pequeña neurótica obsesiva: niña de 6 años, en este caso la
iniciación del análisis fue muy simple. La pequeña ya conocía a dos niños q se analizaban
conmigo. Le pregunte si ya sabía por que acudían a verme sus dos amiguitos: el uno porque
nunca podía decir la verdad, la otra porque lloraba tanto q estaba harta de sí misma. Le
pregunte si sabía porquevenía ella dijo: tengo un demonio dentro de mi ¿puedes sacármelo? Con
esto se había resuelto a respetar la regla fundamental analítica y fue fácil crear las
precondiciones para iniciar un verdadero análisis: que se den los 4 puntos.
Expone el caso de un niño de 10 años que robaba, su actitud frente a Ana era de rechazo y
desconfianza. No podía aliarme (en este caso) con su yo cc, contra una parte divorciada de su
personalidad, tampoco podía ofrecerme como aliada contra el mundo exterior. Comencé por
adaptarme a sus caprichos, en todo lo q quería o decía; luego trataba de serle útil, así ya no era
solo interesante sino también útil. El niño se acostumbró a recurrí al análisis como medio de
protección contra los castigos. Me había convertido para él en una persona poderosa, de cuyo
auxilio ya no podía prescindir, y el niño quedo preso de una relación de dependencia y
transferencia. En este caso ni me preocupe por establecer una cc de enfermedad q luego
apareció sola por distinto camino, mi única finalidad era la de crear un vínculo q fuese fuerte
para sustentar el futuro análisis.
Expone otro caso de un niño de 10 años violento, con mala conducta en donde se estableció
rápidamente la confianza, pero fue imposible hallar un asidero sólido para emprender el
análisis. Si bien tenía una relativa cc de enfermedad, adoptaba una actitud contraria frente a su
síntoma principal: se sentía orgulloso de sus arrebatos de cólera, luchaba por conservarlo.
Apele a los recursos de enemistarle con esa parte de su personalidad. Entonces trató de dominar
por si mismos sus arrebatos y recurrió a mi auxilio para ello.
Los recursos del análisis infantil
Es cierto que la terapia y la técnica analítica no están destinadas a estos casos, pero cuando se
emprende un tratamiento debe intercalarse tal periodo de preparación, durante el cual
estimularemos en el paciente el empeño y el valor necesarios para la labor analítica.
Imaginemos q gracias a las medidas citadas el niño haya llegado a tener confianza en el analista,
a adquirir conocimiento de su enfermedad. Con esto llegamos a nuestro segundo tema: el
examen de los medios a nuestro alcance para realizar el análisis infantil.
La técnica del análisis del adulto nos ofrece 4 de estos medios auxiliares:
• Utilizamos los recuerdos cc del enfermo, para construir la historia de su enfermedad.
• Recurrimos a la interpretación de los sueños.
• Elaboramos e interpretamos las ocurrencias q nos suministran las asociaciones libres.
• Por medio de la transferencia, ganamos acceso a todos los sectores de sus vivencias
personales q no es posible traducir al lenguaje cc.
Una 1ra diferencia con el niño, en el adulto evitamos recurrir a la flia en busca de información, y
confiamos en los datos q el mismo pueda ofrecernos. El analista de niños recurre a los padres de
sus pacientes para completar la historia. El niño poco puede decirnos sobre la historia de su
enfermedad, su memoria no llega muy lejos, no sabe cuándo aparecieron sus anomalías, tiene el
sentido poco desarrollado para compararse con los demás.
La interpretación de los sueños es un terreno en el q nada nuevo tenemos q aprender al pasar del
análisis del adulto al niño. El niño no sueña, en el análisis, ni más ni menos q el adulto, y la
transparencia de lo soñado se ajusta a la resistencia. Pero nada más fácil q hacerle comprender a
un niño la interpretación de los sueños. Muchas veces la interpretación de los sueños infantiles
hasta es posible,aunque falten las asociaciones del soñante, pues es mucho más fácil abarcar sus
vivencias diurnas y conocer el reducido número de personas q componen su ambiente.Los
niñosnarran con mayor facilidad sus sueños y se avergüenzan menos q el adulto (este último lo
hace avanzado el análisis a diferencia de los niños).
El dibujo es otro recurso técnico auxiliar preeminente en muchos análisis infantiles, junto a la
utilizaciónde los sueños y fantasías.
El niño anula todas las ventajas mencionadas ya que no puede asociar libremente, pone en apuros
al analista por la casi absoluta imposibilidad de utilizar aquel recurso sobre el cual se funda la
técnica analítica; lo cual impulsa a buscar recursos para suplirla. Melanie Kleinsustituye la
técnica asociativa de adulto por una técnica lúdica en el niño, basándose en la hipótesis de q al
niño le es más afín la acción q el lenguaje y dice que todos los actos q el niño realiza en estas
condiciones son equiparados a las asociaciones verbales del adulto.
Funciones de la transferencia en el análisis del niño
Melanie Klein pretende q todas estas asociaciones lúdicas del niño equivalen exactamente a las
asociaciones libres del adulto, y en consecuencia traslada continuamente cada uno de esos actos
infantiles, procura averiguar la significación simbólica oculta tras cada acto del juego. Su
intervención consiste en traducir e interpretar los actos del niño a medida q se producen, como
ocurre al interpretar las asociaciones libres del adulto.
Melanie Klein considera q una de las más importantes ventajas de su método consiste en q
permite evitar esa preparación previa del niño. Un argumento contrario a la equiparación q
establece M K, pues si las asociaciones lúdicas del niño no están regidas por las mismas
representaciones mentales q las del adulto, quizá tampoco se tenga derecho a tratarlas siempre
como tales, y en lugar de corresponderles una significación simbólica, podrían aceptar a veces
explicaciones inocentes. Esta cuestión solo puede decidirse por la experiencia práctica.Tampoco
en el adulto consideramos justificado atribuir sentido simbólico a todos los actos y ocurrencias,
sino solo a los q han surgido bajo el influjo de la situación analítica aceptada por el paciente.
Otro argumento es q el adulto debe realizar un esfuerzo cc de voluntad, pero es posible q el niño
no tenga necesidad de realizar este cambio de su situación, pues quizá siempre, en todos sus
juegos, se encuentre bajo el dominio total de su inc.
Además de esos juegos,Melanie Klein también interpretará todos los actos del niño frente a los
objetos q se encuentran en la habitación o frente a la persona del analista. Con esto, también se
ajusta estrictamente a la pauta del análisis del adulto, ante el cual consideramos acertado analizar
todas las actitudes q manifiesta frente a nosotros en la sesión, utilizando la transferencia que
puede conferir determinada significación simbólica a las acciones.
Anna Freud se pregunta ¿el niño se encuentra en la misma situación de transferencia q el adulto,
de qué manera y bajo qué forma se manifiestan sus tentativas transferenciales, y en q medida se
presentan para la interpretación?
El niño solo cree en las personas amadas y solo es capaz de hacer algo cuando lo hace por amor a
alguien. El análisis del niño exige de esta vinculación muchísimo más q el del adulto, pues
además de la finalidad analítica o de tratamiento, persigue también cierto objetivo pedagógico
que depende de la vinculación afectiva del educado con el educador y hacen q el niño sepa muy
bien que considera conveniente o inconveniente el analista, qué aprueba o reprueba.
En el adulto podemos llegar muy lejos con una transferencia negativa; en el niño estos impulsos
negativos contra el analista son sumamente incómodos. Trataremos pues de eliminarlos y
atenuarlos, ya que toda labor fructífera deberá realizarse siempre mediante la vinculación
positiva con el analista.
En el curso del tratamiento analítico con adultos, se sustituyen los síntomas antiguos por
síntomas transferenciales, despliega sus reacciones anormales en la relación con el nuevo
personaje transferencial (analista). Pero hay 2 razones teóricas por las cuales no es fácil provocar
este proceso en el niño pequeño: una reside en la misma estructura infantil que está en proceso
de constitución, y la otra debe buscarse en el analista.
El pequeño paciente no está dispuesto (como si lo está el adulto) a reeditar sus vinculaciones
amorosas, porque aún no ha agotado la vieja edición, sus primitivos objetos amorosos (padres)
todavía existen en la realidad y no solo en la fantasía, como en el neurótico adulto. El analista
representa un nuevo personaje en esta situación y compartirá con los padres el amor o el odio del
niño.
Melanie Kleincree poder deducir la existencia de una actitud ambivalente del niño frente a su
madre cuando aquel se muestra hostil a la analista en la primera sesión (el elemento hostil de su
ambivalencia se ha desplazado hacia el analista). Pero Anna Freud cree q las cosas no suceden
así, sino que cuanto más cariñosamente esté vinculado el niño pequeño a su propia madre, menos
impulsos amistosos tendrá para las personas extrañas.El analista de niños no es muy apropiado
como objeto ideal de una transferencia, inconveniente para su interpretación.
Por tales motivos, Anna Freud considera que el niño no desarrolla una neurosis de transferencia
hacia el analista. A pesar de todos sus impulsos cariñosos y hostiles contra el analista, sigue
desplegando sus reacciones anormales donde ya lo ha venido haciendo: en el ambiente familiar.
El análisis infantil, en lugar de limitarse al esclarecimiento analítico de lo producido en las
asociaciones y los actos bajo los ojos del analista, dirija su atención hacia el punto en q se
desarrollan las reacciones neuróticas: hacia el hogar delos niños, para lo cual necesitaremos
conocer a las personas de su ambiente.
Texto 2: Melanie Klein: “Simposium sobre análisis infantil”
Melanie Klein comienza haciendo una revisión histórica del análisis de niños en general. Sus
comienzos datan de 1909, año en que Freud publica el caso Hans; esta fue su oportunidad para
corroborar las teorizaciones que había desarrollado a partir del análisis de adultos, en especial
aquellas vinculadas con el complejo de Edipo; también pudo comprobar que estas tendencias
inconscientes podían aflorar a la conciencia sin peligro y con gran provecho.
Melanie Klein también hace referencia a Hug-Hellmuth, la primera en emprender el análisis
sistemático de niños; ella desaprobó la idea de analizar niños muy pequeños y expreso la
necesidad de contentarse con éxitos parciales sin penetrar demasiado profundamente en el
Complejo de Edipo, por temor a estimular con mucha fuerza los impulsos reprimidos. Otra de las
suposiciones que sostuvo en su trabajo Hug- Hellmuth es que, en el caso del niño, no solo se
requiere del analista que haga tratamiento analítico sino también que ejerza una influencia
educativa definida.
Melanie Klein señala que ella a partir de su experiencia logro llegar a conclusiones distintas.
Ella sostiene que es posible, e incluso saludable, explorar el Complejo de Edipo hasta sus
profundidades. Además, se opuso a la idea de en un análisis el analista ejerciera una influencia
educativa, ya que se trataba de algo incompatible con la tarea analítica.
Lo que hace Melanie Klein en este artículo es retomar puntos principales que atraviesan la
clínica con niños desarrollada por Anna Freud y someterlos a una fuerte crítica: las condiciones
que son necesarias generar para llevar a cabo un análisis con niños; los alcances que debe tener
el análisis; la concepción respecto del papel que debe desempeñar el analista y los recursos
técnicos que se privilegian.
Podríamos decir que la base de toda la controversia existente entre las ideas de ambas se
encuentra en la concepción que tienen del niño. Ana Freud considera al niño como desposeído
de muchas de las condiciones que tiene un adulto y que son centrales para el análisis; esta
concepción se focaliza fundamentalmente en la comparación del yo inmaduro del niño con el yo
desarrollado del adulto. Además, considera al niño como un ser dependiente e inmaduro. En
función de esta diferencia ella argumenta la necesidad de introducir una etapa preliminar en el
análisis con niños, la cual tiene como objetivo instaurar la conciencia de enfermedad, la voluntad
de curarse y la confianza en el tratamientoy en la figura del analista. Esto último lo logra
estableciendo una transferencia positiva a partir de maniobras sugestivas que se consideran
totalmente erróneas en el análisis con adultos.Melanie Klein considera al niño como un ser
posible de analizar y con un súper yo temprano constituido.
En contra de esta etapa introductoria, Melanie Klein considera que este empeño en la utilización
de recursos para que la actitud del niño hacia el análisis sea como la del adulto, se debe a que
Anna Freud coloca a la conciencia y al yo en un primer plano, cuando los analistas deben
trabajar ante todo con el inconsciente. En lo relativo a la vida anímica inconsciente los niños
prácticamente no se diferencian de los adultos.
Melanie Klein plantea que al despertar en el niño la conciencia de enfermedad en esta etapa
preparatoria, Anna Freud activa la angustia y el sentimiento de culpa para lograr que el niño se
apegue a ella. Klein no critica la movilización de estos elementos indispensables para el trabajo
analítico, sino que lo que le critica es el hecho de que no los resuelva suficientemente. Melanie
Klein considera que la angustia hay que trabajarla, atacar sus raíces inconscientes para aliviarla.
Melanie Klein también consideraba erróneo que Anna Freud buscara por todos los medios
asegurarse una transferencia positiva y solo trabajara esta vertiente de la transferencia, lo cual
implicaba dejar que las relaciones hostiles se desplieguen solo en relación a los padres del niño y
no trabajarlas en el dispositivo analítico. Por el contrario, Melanie Klein consideraba necesario
trabajar la transferencia en sus 2 vertientes, investigarla hasta sus orígenes en la situación
edípica.
Otra de las cuestiones que trabaja Melanie Klein son relativas a las técnicas utilizadas para
obtener el material de análisis. Ella plantea que coincide con Anna Freud en la idea de que los
niños no pueden asociar libremente como lo hacen los adultos y, por ende, no se puede obtener el
suficiente material únicamente por medio de la palabra. Para suplir esta falta de
asociaciones,Anna Freud consideró eficaces ciertos medios como el dibujo, el relato de fantasías,
medios a los que Melanie Klein también otorgaba valor; pero sin duda la técnica predilecta de
esta última era el juego. Al respecto plantea que Anna Freud presento una serie de argumentos
en contra de dicha técnica. Ella creía dudoso interpretar como simbólico todo acto lúdico al
considerar la posibilidad de que contenido del juego este simplemente ocasionado por
observaciones reales o experiencias de la vida diaria. En relación a esto Melanie Klein plantea
que Anna Freud hizo una interpretación equivocada de su técnica. En principio plantea que sus
interpretaciones basadas en el juego las realizaba solo después de que el material haya emergido
repetitivamente y cuando este emerge acompañado de un sentimiento de angustia o culpa. La
finalidad que buscaba con el uso de juguetes esganar acceso a la fantasía del sujeto. Solo
interpretando y por lo tanto aliviando la angustia del niño, se gana acceso al inconsciente.
Justamente el juego, al permitir una representación indirecta hasta cierto punto alejada del sujeto,
hace que la angustia no sea de la misma intensidad que la que se despierta en la confesión por
medio de la palabra hablada. En este sentido podríamos decir que desde la perspectiva kleiniana
la no posibilidad de asociar que se da en niños no se justifica tanto por una incapacidad de poner
los pensamientos en palabras, sino por el simple hecho de que la angustia se resiste a las
asociaciones verbales. Esto último sin duda también sucede en el análisis con adultos.
Esta utilización del juego para acceder a los estratos más profundos de la vida anímica, se
vincula con otra de las críticas que Melanie Klein le hace aAnna Freud. Esta última planteaba
que era desaconsejable, e incluso imposible, llevar el análisis del niño hasta lo más profundo, el
complejo de Edipo, estableciendo una verdadera neurosis de transferencia. Para sostener esta
postura se basaba en el hecho de que,si el niño está vivenciando en su actualidad las vicisitudes
del Edipo, de ninguna manera podrían reeditarse las relaciones objetales de esta trama en la
situación transferencial. Melanie Klein considera totalmente errónea esta postura y defendía que
era totalmente posible la producción de neurosis de transferencia en el análisis con niños, gracias
a que pudo comprobar que el complejo de Edipo se da en etapas muy tempranas del desarrollo.
Melanie Klein sostiene que dicho complejo se forma por la frustración sufrida con el destete, es
decir, en el primer año de vida o a comienzos del segundo. Para ella un niño de 3 años ya habría
podido dejar atrás la parte más importante del desarrollo de su complejo de Edipo.
Como consecuencia de un Edipo temprano, Melanie Klein postulaba la existencia de un súper
yo muy feroz también en épocas muy tempranas del proceso de constitución subjetiva. Sostenía
que el súper yo de los niños era mucho más severo que el de los adultos, por la radical
dependencia que tienen respecto de sus objetos (la pareja parental) que son duramente atacados
en la fantasía; el niño vive permanentemente aterrado por la posibilidad de retaliación por parte
de esos objetos edípicos, cuya introyección da origen al súper yo.
En relación a esto último lo que Melanie Klein planteaba, es que para reducir la actuación de ese
súper yo feroz en los niños, el único recurso disponible es un análisis profundo que libere los
impulsos inconscientes e investigue todo el desarrollo del complejo de Edipo y la estructura de
dicha instancia. Con esto se opone a Ana Freud quien consideraba desaconsejable la liberación
de dichos impulsos debido al carácter inmaduro que atribuía al súper yo del niño; y que, según
ella, solo podría ejercer su función de control mediante una influencia educativa por parte del
analista. La idea de Melanie Klein era totalmente contraria esto último; para ella la función del
análisis no es reforzar el súper yo sino suavizarlo con el fin de aplacar la angustia.
El consejo de Melanie Klein en relación a estos temores de Anna Freud, respecto de las
consecuencias de contar con un súper yo que no es lo suficientemente fuerte, es que al niño se lo
debe analizar sin ningún preconcepto de ninguna clase, para poder formarse de él una idea
distinta y tener el valor de penetrar mas profundamente en su análisis.
En fin, con todo esto Melanie Klein quiso demostrar que es imposible combinar en la persona
del analista la tarea analítica y educativa; una actividad efectivamente anula a la otra. Si el
analista se torna representante de agentes educativos, si asume el rol del súper yo, bloquea en ese
punto el camino de los impulsos instintivos a la conciencia, se vuelve un representante de los
poderes represores. Tanto con niños como con adultos simplemente lo que se debe hacer es
mantener la situación analítica con medios analíticos, querer solo analizar y no desear moldear y
dirigir la mente de los pacientes.
Texto 3: Melanie Klein: “La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del
yo”
El planteo de Melanie Klein en este artículo, se basa en la suposición de que hay una etapa
temprana del desarrollo mental en que se activa el sadismo en cada una de las diferentes zonas
erógenas. En dicha fase el fin principal del sujeto es apoderarse del cuerpo de la madre y
destruirla con el sadismo que tiene a su alcance. Melanie Klein hace mucho hincapié en las
fantasías primitivas del niño, y plantea que los ataques sádicos del niño tienen por objeto a
ambos padres a la vez, a quienes despedaza en sus fantasías. En este periodo temprano también
Melanie Klein sitúa el comienzo del complejo de Edipo y la consecuente constitución del súper
yo a partir de la introyección del objeto atacado sádicamente.
Dichos ataques (en los que la materia fecal es homologada a un arma de destrucción) despiertan
en el niño una fuerte angustia causada por el temor de ser castigado por los padres unidos. Esa
angustia moviliza los mecanismos de defensas más primitivos del yo. El desarrollo de símbolos
y la producción de fantasías dependen de esta capacidad del yo primitivo de tolerar la
presión de las primeras situaciones de angustia causadas por el sadismo dirigido al cuerpo
materno. Es importante señalar que estas fantasías sádicas dirigidas a dicho objeto constituyen
la primera y básica relación con la realidad. Del éxito o fracaso en el atravesamiento de esta fase,
dependerá el contacto del sujeto con el mundo externo.
En relación a estos planteamientos teóricos Melanie Klein va a trabajar el caso Dick como un ej
paradigmático de inhibición del desarrollo del yo. Este era un niño de 4 años, que debido a su
pobre vocabulario y reducido nivel intelectual tenía una edad mental de 15 o 18 meses. En el
niño faltaban casi completamente la adaptación a la realidad y las relaciones emocionales con el
ambiente. También presentaba indiferencia absoluta respecto de las personas significativas de su
entorno; era indiferente a la presencia o ausencia de su madre o su niñera. No jugaba, articulaba
sonidos inteligibles y repetía constantemente ciertos ruido s. El uso de su pobre vocabulario era
incorrecto y no se evidenciaba en el deseo de hacerse entende r. En los momentos en que
entablaba una mínima relación con la madre se evidenciaba un fuerte negativismo respecto a los
llamados o los pedidos de la misma. Cuando se lastimaba demostraba gran insensibilidad al
dolor y no experimentaba el deseo de ser consolado y su torpeza física era notable.
La primera impresión que se llevó Klein en la entrevista inicial con Dick fue el hecho de
presentar un comportamiento muy distinto al de cualquier niño neurótico; la expresión de su
rostro era fija y su mirada estaba como ausente. Le resulto llamativo que el niño no manifestara
ni el más mínimo indicio de angustia cuando su niñera se retiró del consultorio. Comenzó a
correr de un lado a otro, no se interesó por ninguno de los objetos del cuarto. Su comportamiento
carecía de sentido y propósito.
MK da algunos detalles sobre la historia previa de Dick: la lactancia del niño había sido muy
insatisfactoria y que el niño corrió riesgo de morir de debilidad. Se recurrió a alimentación
artificial por un tiempo hasta que se logró conseguir una nodriza. Lo que señala MK es que
posiblemente el desarrollo del niño haya quedado afectado por el hecho de que, si bien recibió
toda clase de cuidados, nunca se le brindo verdadero amor; la actitud de la madre hacia él fue
siempre de excesiva angustia. Cuando el niño tuvo 2 años empezó a ser criado por otra niñera
mucho más afectuosa y durante este mismo periodo estuvo una larga temporada al cuidado de su
abuela, también muy cariñosa con él. La influencia de estas 2 personas fue muy notable en el
desarrollo de Dick. El niño adquirió algunos hábitos de limpieza y en un intento de mayor
adaptación, realizo el aprendizaje mecánico de una serie de palabras. Otro efecto favorable de la
influencia de estas personas fue el interés un poco mayor por la comida. Sin embargo, a pesar de
estos logros, con ellas tampoco llego a establecer un contacto emocional, ni la niñera ni la abuela
consiguieron poner en marcha la ausente relación objetal.
Luego de estos señalamientos MK platea que en el análisis de este niño descubrió que la
inhibición en su desarrollo se debía a un fracaso de las etapas primitivas que describió en su
teoría. Evidenció en el yo de Dick una incapacidad constitucional de tolerar la angustia, razón
por la cual la defensa contra el sadismo fue muy prematura, lo cual afectó el desarrollo de la vida
de fantasía, la formación de símbolos y la relación con la realidad. La posesión sádica del cuerpo
materno queda detenida y esto produjo la suspensión de la relación simbólica con las cosas y por
ende el contacto del sujeto con el ambiente y con la realidad. Este retraimiento forma la base de
la falta de angustia y de afecto.
MK descubrió cierta atracción del niño por los trenes, estaciones, puertas, picaportes y la
apertura y cierre de las mismas. La lectura que ella hace en relación al interés por estos objetos,
tiene como punto de partida la escena primaria: la penetración del pene en el cuerpo de la madre.
Lo que hace MK frente al niño es tomar un tren grande y un tren pequeño y designarlos como
“tren papá” y “tren Dick”. Ella relata que el niño tomo el tren pequeño y lo hizo rodar hasta la
ventana del consultorio exclamando “estación”. En ese momento ella intervino diciendo” la
estación es mamita; Dick está entrando en mamita”. Luego el niño dejo el tren y fue corriendo
hasta un espacio entre 2 puertas y se encerró en el diciendo “oscuro”. Repitió esto varias veces,
razón por la cual ella intervino explicándole que “dentro de mamita esta oscuro”. A continuación,
el niño pregunta por su niñera y Klein le contesta que su niñera pronto va a venir. En la sesión
siguiente se comportó de la misma manera.
En la 3ra sesión Klein relata que el niño, tras esconderse de una cómoda, se angustio y la llamo
por primera vez. Además, preguntaba insistentemente por su niñera. Al finalizar la sesión,
cuando esta va a buscarlo, se evidencio en el niño un profundo placer. Estas reacciones fueron
indicadoras de un gran avance; simultáneamente con la aparición de angustia había surgido un
sentimiento de dependencia, al mismo tiempo que se comenzó a manifestar interés por las
palabras.
Otras de las cuestiones que señala como importante de esta 3ra sesión, se relaciona con la
manifestación se una cierta tendencia agresiva dirigida hacia los juguetes. El niño tomo un
carrito de carbón y dijo: “corta”. Klein le dio una tijera, el niño intento despedazar el juguete,
pero no pudo. Ella tomo la tijera y corto el carrito en pedazos que el mismo niño arrojo en
seguida dentro del cajón de juguetes diciendo: “se fue”. Melanie esta escena diciéndole que
estaba sacando las heces del cuerpo de la madre. Dick fue corriendo hacia el espacio entre las 2
puertas y las araño, hecho que ella interpreto como un ataque al cuerpo de la madre. Estas
escenas daban cuenta de la activación de sadismo, de fantasías destructivas. Consecuentemente
comenzó a aparecer el temor causado por el ataque al objeto y también la angustia suscitada en
relación a ello.
Todo progresó en lo relativo al acceso del inconsciente del niño mediante la técnica del juego,
era seguido por la liberación de nuevas cantidades de angustia que lo llevaban a apartarse de los
objetos temerosos e interesarse por otros nuevos que pasaban a ser el blanco de sus impulsos
agresivos. Al distribuirla sobre nuevas cosas e intereses era posible elaborarla. También es
importante señalar que a medida que iban aumentando dichos intereses, se fue enriqueciendo su
vocabulario, en la medida que dichos intereses no eran solo por las cosas sino también por el
nombre de esas cosas.
En fin, había aparecido la relación de objeto que faltaba en Dick. Durante los meses de
tratamiento la actitud del niño hacia la madre y la niñera se tornó afectuosa. Deseaba la presencia
y la atención de las mismas, se angustiaba ante la ausencia de ellas. También con su padre, y en
general con todos los objetos se había logrado establecer una relación mucho más firme. El deseo
de hacerse entender y de enriquecer el propio vocabulario también empezó a ser notable.
Esta forma de proceder en el análisis tiene como premisa central la propuesta kleiniana de
trabajar con el inconsciente del niño para abrir camino al desarrollo del yo y analizar los
conflictos vinculados con la trama edípica que allí se encuentran.
Finalmente, MK trabaja cuestiones relativas al diagnóstico de este caso. La patología de Dick,
por las características presentadas, se trataba de una inhibición del desarrollo. Esto la lleva a
plantear que era necesaria la ampliación del concepto de esquizofrenia y de psicosis en general
como unas de las tareas fundamentales que debía emprender el psicoanálisis para llevar a cabo la
curación de las psicosis infantiles.
Texto 4: Lacan: “Seminario 1, los escritos técnicos de Freud”
Este texto es una relectura del caso Dick analizado por MK.Se trata de un niño de 4 años, pero
con un nivel de desarrollo que está entre los 15 y los 18 meses, Lacan dice que este es un
problema de definición y MK no dic e cual es el instrumento de medición.
MK dice que el niño dispone de un vocabulario limitado e incorrecto, y Lacan dice que la autora
deforma las palabras y las emplea mal.
MK insiste en el hecho de que este niño no desea hacerse comprender, no busca comunicarse, sus
únicas actividades más o menos lúdicas son emitir sonidos y complacerse con este sonido sin
significación. Sin embargo, dice Lacan que este niño posee algo de orden lenguaje, sino MK no
podría hacerse entender por el, es decir, dispone algunos elementos del aparato simbólico.
Por otra parte, MK desde el primer contacto con el niño, caracteriza su actitud como apática,
indiferente. Pero Lacan dice que no por ello carece de orientación. MK lo distingue de todos los
niños neuróticos porque dice que no hay indicios en el niño de ansiedad.
Lacan subraya todos esto aspectos porque quiere destacar el carácter uniforme que para él tiene
la realidad, es decir, todo le es igualmente real e indiferente.
El mundo del niño, nos dice MK, se produce a partir de un continente (seria el cuerpo de la
madre) y de un contenido del cuerpo de esta madre. A lo largo del avance de sus relaciones
instintuales con ese objeto privilegiado que es la madre, el niño se ve llevado a realizar una serie
de relaciones de incorporación imaginaria. El estilo de esta incorporación es un estilo de
destrucción. El niño espera encontrar en ese cuerpo materno cierta cantidad de objetos que,
aunque están incluidos en él, pueden serle peligrosos ¿Por qué peligrosos? Por la misma razón
por la cual él es peligroso para ellos. Los reviste en espejo, con la misma capacidad de
destrucción de las que se siente portador. Acentuará en este sentido su exterioridad respecto a las
primeras delimitaciones de su yo, y los rechazará como objetos malos, peligrosos, caca. Estos
objetos serán exteriorizados, aislados de ese primer gran todo que es la imagen fantasmática del
cuerpo de la madre, imperio total de la primera realidad infantil. Por eso re-introyectará esos
objetos y trasladara su interés hacia otros objetos menos peligrosos. Llevará a cabo por ej lo que
se llama la ecuación imaginaria heces-orina, donde diferentes objetos del mundo exterior mas
neutralizados se constituirán en equivalentes de los primeros. De este modo la ecuación
simbólica que volvemos a descubrir entre estos objetos surge de un mecanismo alternativo de
expulsión e introyección, de proyección y absorción, vale decir, de un juego imaginario. Este
juego es el que trata de simbolizar Lacan en su esquema por las inclusiones imaginarias de
objetos reales, o inversamente por las capturas en el interior de un ámbito real de objeto
imaginarios.
En Dick observamos un esbozo de imaginarización del mundo exterior. Dick juega con el
continente y con el contenido, ya ha entificado ciertos objetos (ej él es el trencito y su padre el
tren grande)., pero el número de objetos que son para el significativos es reducido a los signos
mínimos que permiten expresar el adentro y el afuera, el contenido y el continente. Así, el
espacio negro es asimilado al interior del cuerpo de la madre en el cual se refugia. Lo que no
produce es el juego libre, la conjunción entre las diferentes formas, imaginaria y real de los
objetos.
Para MK no hay teoría de lo imaginario, ni teoría del ego, y Lacan dice que nosotros debemos
introducir estas nociones y comprender que si una parte de la realidad es imaginada la otra es
real o viceversa. Estamos aquí en la relación del espejo, precisamente en el plano de la
proyección.
Lacan diferencia la proyección de la introyección, y dice que la introyección es siempre
introyección de la palabra del otro, lo que introduce una dimensión diferente a la de la
proyección. Mediante esta distinción podrán separar lo que pertenece a la función del ego, que es
del orden del registro dual y lo que pertenece a la función del superyó.
El niño está allí, dispone de cierta cantidad de registros significativos, MK hace hincapié en la
gran estrechez de uno de ellos, “el registro imaginario”. Pero en el caso Dick MK subraya la
imposibilidad de este niño de establecer una relación afectiva con los objetos en tanto
estructuras. Además, MK resalta que el niño no dirige ningún llamado. Pero Lacan dice que él ya
tiene un sistema de lenguaje armado y la prueba de ello es que juega con él; aunque Dick se
encuentra en el nivel del llamado (nivel del enunciado: es el dato natural ej profesor, nivel del
llamado y nivel de la comunicación: aquello de lo que se trata y su referencia al conjunto de la
situación) que hace referencia al todo con el que se dice un imperativo por ej “deténganse” que
puede tener valores completamente diferentes según el tono empleado. Ocurre que este niño no
pronuncia ningún llamado; el sistema por el que el sujeto llega a situarse en el lenguaje está
interrumpido a nivel de la palabra. Es decir, este niño hasta cierto punto es dueño del lenguaje,
pero no habla, es un sujeto que está allí y que no responde. La palabra no le ha llegado, el
lenguaje no se ha enlazado a su sistema imaginario, cuyo registro es extremadamente pobre, ej la
valoración de los trenes, de las manijas de las puertas, del lugar negro. Sus facultades de
expresión están limitadas a esto; para él lo real y lo imaginario son equivalentes.
MK debe entonces renunciar aquí a toda técnica, porque tiene un material mínimo y este niño no
juega. Lo que ha hecho MK es tan solo aportar la verbalización en el juego de los trenes y la
estación. Ha simbolizado una relación afectiva: la de un ser, nombrado, con otro ser.Ha
enchapado la simbolización del mito edípico, para llamarlo por su nombre.
Luego, el niño verbaliza un primer llamado hablado cuando solicita a su niñera, es decir,
produce una reacción de llamado que no simplemente un llamado afectivo, sino un llamado
verbalizado que supone una respuesta. Fuera de las sesiones- dice MK- las relaciones del niño
se desarrollan en el plano del Edipo; el niño simboliza la realidad que lo rodea a partir de ese
núcleo, es lo que MK llama más tarde “haber abiertolas puertas de su inc” y Lacan agrega
que el “inc es el discurso del otro”. En este caso, es el discurso de MK el que injerta las
primeras simbolizaciones de la situación edípica.
En el caso de este niño que no ha accedido a la realidad humana porque no hace ningún llamado
¿Cuáles son los efectos de las simbolizaciones introducidas por la terapeuta? Ellas determinan
una posición inicial a partir de la cual el niño puede hacer jugar lo imaginario y lo real, y
conquistar así su desarrollo. Accede a contenidos cada vez más ricos, y también a la posibilidad
de definir el contenido y el no- contenido. El desarrollo solo se produce en la medida en que el
sujeto se integra al sistema simbólico, se ejercita en él, se afirma a través del ejercicio de una
palabra verdadera. Ni siquiera es necesario que esta palabra sea la suya; entre el terapeuta y el
sujeto puede producirse una palabra verdadera, esta es la verdadera llave, la palabra.
A partir del caso de Dick y utilizando las categorías de lo real, simbólico y lo imaginario,
demostré cómo es posible que un sujeto que dispone de todos los elementos del lenguaje, que
tiene la posibilidad de realizar desplazamientos imaginarios que le permitirían estructurar su
mundo, no estuviese en lo real porque las cosas no han aparecido en cierto orden. La figura en su
conjunto esta dislocada; imposible darle a ese conjunto el mas mínimo desarrollo. Lacan se
pregunta ¿se trata acaso del desarrollo del ego? Y dice que MK dice que el ego se ha desarrollado
demasiado precozmente, de modo tal que el niño mantiene una relación demasiado real con la
realidad porque lo imaginario no puede introducirse; luego en la 2da parte de su frase dice que es
el ego quien detiene el desarrollo. Esto quiere decir que NO puede utilizarse el ego como aparato
en la estructuración del mundo exterior. Por una sencilla razón: dada la mala posición del ojo, el
ego no aparece.
Texto 5: Lacan: Seminario 4, “La relación de objeto”
Este texto es una relectura del caso Juanito de Freud. Esa forma que tiene Freud de plantear su
mito de Edipo, construido sin la menor tentativa de adaptarlo a nada que inmediato y preciso en
el niño, es uno de los puntos más chocantes de la observación. Freud dice “voy a contarte esa
gran historia que invente t que sabía antes de que tu vinieras al mundo. Un día iba a venir un
Juanito que querría demasiado a su madre y por esta razón detestaría a su padre”. Lo que está en
juego aquí es su función de creación de la verdad, y Freud no se lo plantea de una forma distinta
a Juanito.Esta comunicación se trata de que produzca sus efectos en el inc y los haga surgir,
permitiendo desarrollar la fobia.
Aparece el padre ocupando el 1er plano con una pequeña reacción, es el momento del
enfrentamiento con el padre en el dialogo del Edipo “¿Por qué estás tan celoso? El padre contesta
No lo estoy, y Juanito dice debes estarlo”. Este es el punto de carencia de encuentro con el padre,
que representa la posición paterna, un primer choque en el cual el padre brilla por su ausencia.
Así es cómo reacciona Juanito a la mañana siguiente, busca a su padre y le dice que ha venido a
verle porque tenía miedo; pero en verdad de lo que miedo es de que el padre se haya ido. Este
miedo a la ausencia del padre es una cristalización de la angustia, que no es el miedo a un objeto,
sino la confrontación del sujeto con la ausencia de un objeto en que se pierde y cualquier cosa es
preferible a ella, incluso una fobia. Este miedo a la ausencia del padre, Juanito lo empieza a
simbolizar por medio de la fobia a los caballos. Y este miedo es el reverso del deseo.
Lacan dice que el niño comienza a captar que el padre no es precisamente lo que Freud le había
dicho que era en el mito (querer demasiado a su madre y detestar a su padre). Lacan dice que acá
podemos situar con respecto al mito, el lugar de una ausencia y debe entenderse como una
simbolización. Si llamamos I al significante alrededor del cual la fobia ordena su función, algo se
simboliza, es decir, la ausencia del padre. El sgte caballo le sirve a Juanito para simbolizar la
ausencia y función del padre. Y si hubiera estadoesté padre cumpliendo su función, un padre a
quien temer, se hubieran podido cumplir las reglas del juego de un verdadero Edipo que lo ayude
a alejarse de mamá. En otras palabras, solo con introducir al padre, se registra un efecto de
sustracción que resuena en las funciones sgtes.
Hay 2 clases de angustia nos dice Freud, él opone la angustia alrededor del padre, a la angustia
ante del padre; la angustia alrededor del lugar vacío que representa el padre en la
configuración de Juanito y busca su soporta en la fobia, en la angustia ante la figura del caballo.
Así el niño puede tener al fin una angustia ante algo, pero eso no puede llegar muy lejos porque
el padre, aunque está ahí, no es apto para soportar la función establecida que responde a las
necesidades de la formación mítica correcta. Y esto es lo que obliga a Juanito a encontrarse de
nuevo con su dificultad y se precipita en la producción de la fobia.
Aparece el primer fantasma que pone de relieve el peso de una pregunta que Juanito empieza a
articular ¿Qué es lo que me da miedo? Y dice tengo miedo cuando el caballo gira. Esto denota el
temor de verse arrastrado por el movimiento y por el temor de ver dejado atrás, abandonado. Este
movimiento representa una profunda caída porque modifica sus relaciones con la estabilidad de
la madre. Juanito dice respecto al caballo “ella se caerá y morderá”. La mordedura vinculada con
el surgimiento de lo que se produce cuando el amor de la madre falta. Cuando va a caer, a la
madre no le queda otra salida que la angustia de necesidad, reacción catastrófica.
Para aportar alguna moderación es necesario que en su estructuración sgte Juanito haga la
conversión de pasar del esquema del movimiento al esquema de una sustitución; etapas
esquemáticas que se expresan en la formación de la bañera: 1ra etapa la desatornillan, Juanito
tendrá que hacerse un agujero, Juanito no solo sufre la castración, sino que queda simbolizada
por ese taladro que penetra en su vientre. 2da etapa: cuando se desatornilla algo, puede
atornillarse otra cosa en su lugar.
Texto 6: Waserman: “El escalón”
Habla de la relación asimétrica entre la teoría y la clínica psicoanalítica de niños. Se debería
haber llamado el “desnivel” por la distancia entre lo que se postula teóricamente y que conduce a
lo que se debe hacer, y lo que sucede en la práctica que es lo que se puede hacer. Sin embargo, el
“escalón” sugiere una dificultad con la que se tropieza, una incomodidad de estar parado de un
modo no uniforme.
Hace un recorrido histórico: la primera huella registrable es la del niño de la “Psicología
Evolutiva” que hablaba de la normalidad de la infancia en términos de desarrollo evolutivo y de
la aparición cronológica de determinadas funciones. Otra huella es la que dejaron los test
mentales y técnicas proyectivas aplicados a los niños para la determinación del diagnóstico y la
construcción de hipótesis psicoanalíticas. En cuanto a Freud y los niños solo aportaba el caso
Juanito y la constitución de la fobia, pero no para tratarlas ni acceder a la clínica de niños. De
Anna Freud se rescató los mecanismos de defensa que estructuraban el aparato, el fracaso de la
represión como condición de la formación de síntomas, los trastornos del desarrollo y el yo.
De modo que por un lado teníamos a la psicología evolutiva que nos parecía mediocre y por otro
lado teníamos a Anna Freud que limitaba su clínica al decir que el niño no establecía
transferencias ni asociaba libremente. Por lo tanto, la mayoría de los niños interesantes no se
podían analizar.
En realidad, el acceso al pss de niños para nosotros estuvo ligado a Arminda Aberastury con su
libro “teoría y técnica del pss de niños” que tenía ideas de MK; y el libro de Mannoni “La
primera entrevista con el psicoanalista”. Melanie Klein ofrecía una teoría sencilla para
comprender y una técnica para tratarlos, lograba una coherencia entre la teoría de la constitución
del sujeto y la teoría de la enfermedad, hablaba de un Yo que luchaba contra la muerte que lo
amenazaba desde dentro, él se defiende y se quiere desprender de una ansiedad y agresión que lo
toma como objeto. El primer movimiento natural es el de la eyección de lo malo (la proyección),
mientras que lo bueno adquiere caracteres omnipotentes (ideales). Para poder tolerar este
infierno el sujeto debe introyectar algo bueno en el centro de sí mismo, eso será su Yo, debe para
ello llegar a creer en un objeto que lo quiere a él. En la fantasía inc regia la ley del Talion. La
persecución seguía a la agresión y la tristeza a la devastación del objeto bueno. Había un lugar de
donde se partía y otro hacia el cual se llegaba, de la posición esquizo-paranoide a la posición
depresiva, la misma vía que el desarrollo debió haber seguido.
Creíamos que la base de la salud mental pasaba por el reconocimiento del ataque insidioso al
objeto de nuestra dependencia: el objeto que nos amaba debía llegar a ser el objeto odiado. El
reconocimiento del ataque, que debía atravesar la defensa de la disociación y la negación de la
defensa maniaca llevaba al sujeto a la depresión y a la culpa, de ahí, al deseo de reparar al objeto
dañado era el motor de todos los talentos y sublimaciones y la llave de la resolución de los
síntomas.
En cuanto a la técnica, la transferencia negativa era nuestra guía. Ya que la enfermedad se genera
solo en el sujeto y dentro de el en las fantasías inc hostiles al objeto, nos centrábamos en la
transferencia negativa y magnificábamos todo intento de ataque transferencial. El sujeto tomaba
cc del daño al objeto y al propio Yo que sus ataques ocasionaban e iniciaba el camino de la
reparación y la cura. Había 2 cosas que hacían fallar los propósitos del analista: uno general que
era la exageración de la interpretación de los ataques al objeto bueno que llevaba al sujeto a un
estado paranoico escondido detrás de un pseudocaracter analítico; y otro particular del análisis de
niños que dejar al paciente solo era difícil, y a los padres fuera debido a que su equipaje
transferencial acompañaba al tratamiento.
El único recurso teórico y técnico frente a estas apariciones era dado por la teoría
comunicacional y la teoría de los vínculos familiares y de grupo familiar. Pero las teorías que se
manejaban para abordar el caso individual y el grupo familiar provenían de fuentes apartadas una
de otra. En este momento se van introduciendo los desarrollos lacanianos. Los comentarios de
este último con el caso Dick creo la sensación de que en el análisis kleiniano se corría el riesgo
de imponer los significados que surgían del simbolismo, haciendo un adoctrinamiento
enchapando al paciente con las palabras del analista. En el caso Juanito, Lacan señala el aspecto
positivo del síntoma, es decir, para qué sirve el síntoma en la estructura, en el sentido de que el
objeto fobígeno soporta una ausencia, una falla en la función paterna. Una misma teoría daba
cuenta de 2 elementos, uno ubicado en la constelación familiar y otro en la posición subjetiva.
Esto abrió la posibilidad de hacer una lectura diferente, la que volcó el pss de niños a otra
dimensión. Lo primero que nos llegó de esto fue el libro de Mannoni “La primera entrevista con
el psicoanalista”. En esta nueva concepción teórica, el efecto kleiniano se ubica como un efecto
imaginario que depende del registro simbólico. Este acaecer imaginario no va a resolver la
estructura si no se comprendía que esa estructura había aparecido en función de una falla y más
allá de la propia agresividad del sujeto, lugar hasta donde había llegado MK.
Se formaron 2 bandos (los 2 consideraban la normatividad edípica como la condición de la salud
psíquica del sujeto): en los lacanianos, la falla en la normatividad edípica, el complejo nodular
de la neurosis, era el producto de las fisuras que ocupaban la función paterna y materna, el sujeto
solo podía jugar el rol al que había sido destinado y el síntoma tenía el valor de denuncia de una
falla en la pareja parental, es decir, los factores provenían de la estructura. Es la posición teoría
del analista lo que decide si un chico entre a análisis o no. En las consultas lacanianas son los
padres lo que entran a análisis. En los kleinianos, la falla en la normatividad del sujeto en su
vínculo con el objeto, esto es, el producto de una historia pulsional con el objeto, es decir, los
factores provienen de la vida pulsional. Es cierta capacidad de querer al objeto más allá de la
capacidad que este tenga de colmar al sujeto. Acá no entra la función paterna o materna, de modo
que los padres no tienen nada que hacer dentro del análisis de niños.
Esta divergencia lleva a Waserman a pensar en las series complementarias, las cuales ofrecían
un modelo causal que permitía repensar los factores provenientes de la estructura y de la historia
pulsional con el objeto y que no son suficientes los datos aislados de una sola serie para dar
cuenta de un caso particular. En la causación de las neurosis, estas se ordenan en una serie dentro
de la cual 2 factores (constitución sexual y vivencia o fijación libidinal y frustración) aparecen de
tal modo que uno aumenta cuando el otro disminuye. En un extremo, están los hombres a
consecuencia de su peculiar desarrollo libidinal y habrían enfermado de cualquier manera,
cualesquiera que hubiesen sido sus vivencias. En el otro extremo se encuentran los casos que sin
duda hubieran escapado a la enfermedad si la vida no los hubiese puesto en esta u otra situación.
En los casos ubicados entre ambos extremos, un mas o un menos de constitución sexual
predisponente se conjuga con un mas o un menos de exigencias vitales dañinas. Su constitución
sexual no les hubiese provocado las neurosis si no hubiesen tenido tales vivencias y estas no
hubieran tenido tal efecto traumático sobre ellos con otra disposición de la libido. Dentro de esta
serie, quizás podría concederse un peso algo mayor a los factores predisponentes.
Les propongo que a las series de esta clase las llamemos series complementarias. Estas últimas
ofrecían un andamiaje que permitía no tirar ninguna de las 2 teorías antagónicas a la basura y dar
a cada una un lugar en la causación de la neurosis, acción combinada. En la causación de la
neurosis hay un factor externo que estructura y hay un factor interno que empuja a la posición en
la cual el sujeto se coloca en la estructura. Frente a sucesos que se van a desencadenar por la
presión ideológica y del mito familiar, hay en el sujeto una cierta posibilidad de elegir un camino
u otro, y es el análisis el que muchas veces enfrenta al sujeto a esa elección. En las series
complementarias tendríamos el horóscopo del sujeto. Este horóscopo contendría, con relación al
factor externo: 1) la conjunción mítica familiar, que antecede al sujeto y le marca un lugar en el
futuro (nuestra misión es detectar los sgtes que lo componen e inciden en el peligro de
aniquilamiento del sujeto), y 2) la conjunción de acontecimientos de potencial traumático que
ocurren en determinado momento de la vida y marcan la estructuración (por ej: migraciones,
muertes, accidentes, etc).
Del lado del factor interno, interesan las transformaciones que el grupo y el sujeto hayan hecho
de estos hitos del mito familiar, es decir, la tendencia a cierta gratificación o cierta inercia en las
formas de la enfermedad. Las categorías que deberían elaborarse para el caso y que podrían tener
que ver con esto podrían ser por ej: a) necesidad de castigo, donde a su vez se unen goce
masoquista y goce del fracaso parental en engendrar algo bueno; b) goce narcisista; c) escarnio
privado o público como forma de autocastigo, etc. Todas estas categorías se ajustarían
individualmente al caso y tratarían de captar elementos que escapan a la lógica de los factores
externos o traumáticos.
En el caso Luis de 6 años traído por la madre impulsada por la escuela, muestra el no
dogmatismo de sus ideas, y aclara que se entremezclan pensamientos teóricos sugeridos por el
caso, por el encuadre y la interpretación; por otro lado, marca la problemática del cómo hacerlo,
en qué dirección se debe apuntar en el encuadre inicial del caso y cuál debería ser el encuadre
final. El autor se pregunta si era el deseo de los padres tener a ese niño o no, ya que esto se
relaciona con la identidad en el sujeto y su autoestima. Este problema central debe ser
relacionado con la forma en que él se instala en la escuela o medio social. Es una forma que
conduce a desempeñar el rol del niño rechazado, la idea de que hay algo que el siente: que los
demás, aun antes de que él se dirija a ellos, no le reconocen un lugar. Se podría pensar en el
montaje de una hipotética pulsión de rechazo, que seguiría el recorrido de ser rechazado primero,
rechazar después y hacerse rechazar, es decir, haciéndose hace el activamente aquello que le fue
hecho, pasivamente, en la prehistoria. Comenta luego la separación de los padres (ver pag 159).
Lo que era forma de discurso en la madre era conducta motriz en el niño. El síntoma del niño
viene a denunciar algo no dicho (Lacan). Se da un problema cuando los padres que traen un
chico no dispone de una capacidad de pensarse a sí mismos y pensarlo a él, sino que la
modalidad es puramente proyectiva. Luego comenta sobre la hermana Gabriela 5 años más
grande que él y que se pone en ese lugar de confidente sin protesta porque así tenía la atención
permanente de alguien. De manera que el hno mayor encuentra al otro para disponer de él como
objeto de goce en su fantasma (en quien la madre había delegado la función materna), el hno
menor necesita al mayor para identificarse. Luego de zafar a Luis de esta hna, comienza a
demandar la mirada del padre acompañado por la curiosidad por lo simbólico (curiosidad
sublimatoria) y mejoro su capacidad de leer y escribir que estaba dañada. Entonces, lo difícil es
como hacer y como ubicar la interpretación en el encuadre. En el análisis de niños nos vemos
impulsados a intervenir en el vínculo, porque se puede intervenir positivamente favoreciendo la
evolución del caso. La transferencia cuando uno enfoca el vínculo se encuentra uno
preguntándose quién es el paciente. No se puede dejar a los padres por fuera del análisis. En este
caso podemos ver que el niño está más marcado por el rechazo que por el deseo y la madre no
podía registrar el efecto de su discurso en el niño.
Texto 7: Hornstein: Las encrucijadas actuales del psicoanálisis “Cap 3 La práctica
convulsionada”
El psicoanalista debe comportarse como un explorador en busca de la verdad, hacer una
traducción que vuelva sensibles las cuestiones abstractas, destruir la falsedad y hallar los
instrumentos que le den fuerza a esa verdad. Me gusta un “psicoanálisis de frontera” que
conquista territorios, y me fastidia un “psicoanálisis retraído” que actúa como si no hubiera nada
que aprender y como si bastara repasar lo ya dicho o escrito. Una de las causas del actual
malestar del análisis es la divergencia entre lo que se hace con los pacientes y una producción
escrita redundante que tiene por función proveer contraseñas de pertenencia. Dice que la teoría
es nada sin la práctica. En los intercambios clínicos no se habla de lo que se hace sino de lo que
se debe hacer. El desafío actual es trascender el burocratismo institucional. La clínica actual nos
lleva a conjugar rigor metapsicológico y plasticidad técnica en lugar de técnica rígida y confusos
fundamentos. Los fundamentos no son dogmas, sino ideas-fuerza, ideas para producir ideas.
De la esclerosis al pluralismo
La rigidez técnica aumenta el descarte, hay que intentar el tratamiento, no claudicar. El
psicoanálisis “puro” convierte las diferencias en deficiencias.Solo venciendo esa acatacion
formal a los conceptos fundamentales (Edipo, narcisismo, castración, pulsión, deseo) llegaremos
a comprender cada fenómeno clínico. Solo así la escucha será soporte de la palabra del paciente.
El psicoanalista esta exigido a un pensar y a un hacer. Huye cuando lo desconocido lo asusta. O
lo enfrenta con coraje, cuando está en condiciones de interrogarlo mediante su atención flotante
(técnica creada por Freud según la cual el analista debe escuchar al paciente sin privilegiar
ningún elemento del discurso y dejando obrar su propia actividad inc) y su contratransferencia.
La atención flotante es una derivación de la “teorización flotante” con la que Piera Aulangnier
describió la movilización de todo aquello que conoce el analista respecto del psiquismo. El
analista es convocado por un enigma que tiene que elucidar por medio de construcciones teóricas
inevitables. Intenta navegar, constreñido por el pensamiento teórico y a la vez libertado por la
teorización flotante.
Después de Freud
En el retorno a Freud hay que diferenciar 2 registros: retomar aquello que había sido ya dicho y
el otro es leerlo retroactivamente incluyendo otros autores. Estos dos registros se enriquecen a
partir de elaboraciones contemporáneas. De manera que una lectura histórico-critica evita que los
conceptos sean tomados sin la sistemática que los conforma y eso repercuta en la práctica.
¿Qué es heredar?
De un autor heredamos conceptos, pero también sus obstáculos epistemológicos, sus limitaciones
de época. El análisis no es solo una escucha, sino una propuesta simbolizante. En toda relación
terapéutica, la subjetividad del analista asume un papel fundamental, no existe fenómeno que no
perturbe y complejice el fenómeno en que está participando.
Complejidad o pereza
Todo fenómeno psíquico implica complejidad (lapsus, sueño, transferencia). Antes predominaba
la idea de que uno “aplicaba” la teoría. Uno de los ejes de la teoría de la complejidad es suponer
que por más conocimiento que tengo de la teoría general, no puede enunciar nada si no conozco
la historia del sistema. En el tratamiento de una paciente no basta por ej con la teoría de Edipo.
Murray postula que hay 2 maneras de estudiar el mundo: la vía reduccionista, en donde se intenta
descomponer las cosas en sus componentes más elementales. La otra vía es el reconocimiento de
una ciencia de la complejidad, con leyes y principios que emergen en niveles sucesivos.
Como dice Morin, la complejidad no es una respuesta, es un desafío. El duelo por la certeza es
uno de los más difíciles. Ese duelo supone que escucho a un paciente (primera entrevista) y se
genera una cantidad de interrogantes. Una primera entrevista es como el contenido manifiesto,
pero hay un contenido latente que se ira desplegando. El psicoanálisis es una práctica de la
alteridad donde las referencias teóricas, la contratransferencia (sentimientos e ideas que el
analista proyecta sobre el paciente, a partir de sus experiencias pasadas de manera inc) y la
propia historia juegan un papel al servicio de la escucha del otro.
Teoría y clínica: articulación o fractura
Según el autor, en la teoría la patología muestra una desgarradura en vez de una articulación. La
teoría normal articula metapsicología y praxis. Mientras que, en la patología de la teoría, la
practica esta desgarrada de la metateoria.
Freud, la relación entre teoría y práctica puede presentar desgarraduras. Habría 3 operaciones
que pretenden la condición de teoría: 1) una teoría normatizante y normativa, en la que hay
adecuación forzada entre teoría y práctica, 2) un desvío de la teoría en el que predomina una
desgarradura, 3) una teoría que logra articular la práctica.
Aunque compartimos la idea de que teoría y práctica deben ir a la par, se evidencia un
apartamiento. Hay un enfrentamiento entre clínicos y teóricos. Estos últimos consideran que la
única forma de establecer el análisis como ciencia es construyendo una constelación
metapsicológica cuya relación con la clínica tiende a esfumarse. Los clínicos se satisfacen con
una teoría elemental, apenas un manual de instrucciones para operar técnicamente.
UNIDAD 2: La consulta por el niño y el adolescente.
• Pedido y demanda.
• Los padres y el motivo de consulta.
• Entrevistas preliminares y posición del analista.
• Movimientos y operaciones de apertura: análisis del motivo de consulta.
• Posición del niño en la configuración familiar.
• Mitro familiar e historia.
• El trabajo simbólico de las generaciones.
• De los progenitores a las funciones parentales.
Practico 2: esta unidad habla de cómo se posiciona el analista en las entrevistas preliminares con
respecto al tiempo. Los movimientos de apertura son todos los movimientos que hace el
analista para que ese pedido se transforme en una demandapor medio de preguntas y respuestas
(desde P. Auaglagnier y desde Ortigues también lo podemos pensar así).
Un pedido de análisis (es el motivo de consulta, ej: no se queda quieto) de un niño no es
suficiente, porque no necesariamente va a terminar en un análisis, es el síntoma fenoménico. La
demanda de análisis es la inauguración de una posibilidad de abrir el espacio analítico. Que ese
pedido se transforme en demanda es uno de los objetivos de las entrevistas preliminares. Cuando
se forma una demanda, recién ahí se inaugura el espacio analítico. En otras palabras, cuando el
síntoma se pone en transferencia ahí hablamos de análisis porque hay algo inc que se pone en
juego (a eso apuntamos).
No todos los pedidos terminan en demanda porque los padres vienen con un pedido de
tratamiento. En el análisis se ponen en juego muchas cosas: desde el niño, desde los padres y
desde el analista, diferenciando pedido y demanda de los 2 primeros. Tenemos que tener en
cuenta que el niño está en constitución y tenemos que lidiar con múltiples transferencias.
Hay que pensar las entrevistas preliminares (EP) junto con los movimientos de apertura (porque
antes se pensaba que durante las entrevistas preliminares el analista no intervenía, era una
posición muy pasiva), también las intervenciones que podemos hacer en las EP para abrir esa
posibilidad de análisis y la importancia que tienen estas EP tanto con los padres como con el
niño. A veces en las EP no vemos al niño, evaluamos que no necesitamos conocerlo y ahí
pensamos que un pedido no siempre culmina en demanda. Vamos a pensar en EP, movimientos
de apertura, diagnostico e indicación de tratamiento.
Muchas veces el niño no pide ir a análisis, sino son los padres. Lo que tiene que hacer el analista
en las EP es abrirse a la escucha, porque hacer esto es abrir un tiempo y un espacio al sujeto, a
su historia, a las asociaciones. Abrirse a la escucha es producir ese efecto de ligazón entre lo ya
conocido por la teoría y lo no conocido que nos presenta el discurso que estamos escuchando.
Piero Aulagnier (esta autora sirve para pensar la posición del analista en las EP, autodiagnóstico,
la cuestión transferencial, pedido-demanda) plantea al encuentro con un paciente como un
intercambio de conocimientos, de afectos; esa ligazón que se produce entre el analista y el
paciente permite que se produzca la teorización flotante (como aquello que nos permite
escuchar lo nuevo, o que el paciente pueda oírse). PA toma el concepto de atención flotante de
Freud y lo llama teorización flotante porque lo que queda flotando es la teoría, está ahí pero no
está; si yo escucho desde la teoría no voy escuchar nada, voy a tratar de constatar en el otro mi
teoría, en cambio si yo la dejo en pausa voy a poder encontrar lo nuevo.
Cuando hablamos de posición del analista tenemos que pensar desde la cuestión ética, es una
cuestión ética poder definir quién va a ser nuestro paciente, el encuadre, la indicación.
Abrirse a la escucha en las EP es un tiempo para poder construir un tiempo de subjetivación del
padecimiento, es decir, donde algo se empieza a desplegar. Poder apalabrar el padecimiento del
niño es una forma de contarle a los padres lo que al niño le sucede, de la problemática que nos
consulta, por eso el pedido es lo manifiesto y lo que el analista tiene que tratar de visualizar es la
causa. Abrir un espacio, es un tiempo donde el analista debe construir todo aquello que tiene que
ver con el mito familiar, poder pensar teóricamente en la estructuración subjetiva como un
trabajo psíquico (en la que se encuentra el niño).
Lo que dice Freud con respecto a las EP con niños plantea solo hacer un par de entrevistas y nada
más; y plantea la iniciación del tratamiento vinculado a los movimientos del ajedrez donde los
primeros movimientos y los últimos ya están prestablecidos, lo que nosotros no sabemos es lo
que pasa en el medio. Cuando nosotros pensamos el inicio de un análisis lo pensamos como un
movimiento (o ciertos pasos fijos) que permite que algo se despliegue por medios de preguntas y
respuestas.
Las entrevistas preliminares son importantes porque permiten que una consulta termine en un
análisis. Todos los autores coindicen que no necesariamente una EP va a terminar en un análisis.
La cuestión transferencial es la clave de las EP; y PA dice“que se establezca transferencia no
quiere decir que vaya a culminar en un análisis, pero para que haya análisis debe haber
transferencia”. PA va a decir que el tiempo de las EP es un tiempo acotado porque trabaja con
psicosis y porque la transferencia con el psicótico es muy particular, es masiva. Entonces, el
tiempo de las EP es acotado porque es fundamental que el analista se pregunte si ese paciente es
analizable (criterio de analizabilidad) y si uno como analista va a ser quien sostenga esa relación
transferencial (para esto el analista tiene que hacerse un autodiagnóstico), también es acotado
porque si se establece la transferencia y el analista decide no tomarlo puede causar una nueva
herida en el narcisismo de ese sujeto.
Practico 3: la demanda hay que pensarla como una inauguración de un espacio analítico. Esto
hay que pensarlo desde Hartman, Ortigues y Rodulfo. Con esta demanda hay que pensar en las
entrevistas preliminares, la posición del analista, el concepto de transferencia.
Piero Aulangner piensa sobre el trayecto analítico y cuando una persona es analizable. Para
poder pensar que una persona va a poder iniciar el trayecto analítico tiene que ver si es
analizable. Para pensar que un sujeto es analizable:
• Se necesita poder creer que la experiencia analítica es la que nos va a permitir poder traer
cierta luz a un conflicto inc (encuentre las causas). Ese conflicto inc es la fuente del sufrimiento
y los síntomas son el fracaso de intentar solucionar ese conflicto inc; y si el sujeto llega a análisis
porque ya no tiene defensas con las cuales defenderse.
• Cuando podemos producir una modificación psíquica. La autora no apunta solamente a la
cuestión estructural (psicótico, neurótico), sino a que en esta experiencia analítica el sujeto pueda
adquirir ciertos elementos para que pueda hacer algo diferente. Plantea que una vez que el sujeto
termine su recorrido o itinerario analítico pueda poner lo adquirido al servicio de su
problemática, historia, etc.
Toda demanda de análisis responde a una motivación al servicio de la vida, habla del Eros y
Tanatos, del deseo de deseo, es decir, que muchas veces la demanda es una demanda de deseo de
deseo.
Acá tenemos que pensar en los movimientos de apertura (que tienen lugar en las entrevistas
preliminares) acorde a esa singularidad, a esa historia de ese sujeto en particular que estamos
escuchando. Una vez que terminamos con las EP y arribamos a un diagnóstico, también la
indicación de tratamiento va a ser en referencia a ese sujeto en particular.
Los movimientos de apertura es esa posición del analista que permite que el paciente
despliegue su problemática. Los movimientos de apertura tienen que ver con el encuadre, la
frecuencia de las entrevistas, si va a ser cara a cara, etc. Movimiento de apertura es como el
analista entabla un dialogo pensado como apertura. Los movimientos de apertura es todo aquello
que el analista prevé sobre la relacion transferencial, se anticipa siempre teniendo en cuenta las
relaciones transferenciales futuras.
Cuando habla del tiempo y las EP parafrasea: “si la posibilidad de establecer una relación
transferencial es una condición necesaria para el movimiento de la experiencia analítica, lo
inverso no es cierto”; o sea que haya transferencia es imp para un análisis, pero no significa que
uno va a tomar a ese paciente. “La problemática psíquica de un sujeto puede escapar a nuestro
método”, acá aparece la cuestión del autodiagnóstico, frente a esa relación transferencial que se
está formando el analista debe preguntarse si la va a poder sostener o no la relación transferencial
con ese sujeto.
Plantea que el encuentro analítico es un intercambio de afectos, de conocimientos, es un
encuentro con el inc. De cómo se posicione el analista va a determinar la relación transferencial,
más allá de que se tome en análisis o no. Entonces, podemos pensar que la función de las
entrevistas preliminareses construir y delimitar un espacio relacional de intercambio que
permite poner al servicio este proyecto analítico.
Texto 1: Piero Aulagnier: “El aprendiz de historiador y el maestro brujo”
Historia teórica, historias clínicas
Lacan designa al analista como sujeto-supuesto-saber, donde “supuesto” denuncia el lugar q
ocupa la ilusión en el saber q el analizado nos imputa, con la esperanza de apropiarse, a fin de
trayecto, de un omni-saber transformable en un omni-poder sobre los deseos. La fórmula destaca
uno de los motores de la dinámica de la transferencia. Para algunos de definición nueva del
analista debería formularse en términos de: un “sujeto-supuesto-ignorante”, donde –supuesto-
designa la condición necesaria para ejercer la función analítica. Esta función implicaría una
separación entre una teoría cuyo conocimiento es oficialmente valorizado y exigido y una
práctica q por fuerza sufriría menoscabo en caso de recurrir el analista a ese mismo
conocimiento. La práctica analítica se convierte en prueba de una imposible alianza entre
pensamiento teórico y acto práctico. La teoría se reduce a la función de probar al analista no solo
q no sabe, sino q le es forzoso no saber nada si es q quiere poder oír. El conocimiento se
transforma en un peligroso brujo al q se le antoja impedirnos todo acceso al inconsciente. En
otros casos sucede como si el peligro real representado por un saber teórico se pudiera evitar
separando el tiempo y el espacio del trabajo del pensamiento del tiempo y el espacio de la
escucha.
La teorización flotante es lo que nos permite oír lo novedoso y oírlo de esa manera. ¿Cómo se
produce esta ligazón entre lo ya-conocido de una teoría y lo todavía-no-conocido a q nos
enfrenta el discurso q oímos? A todo analista es indispensable preservar esa alianza ente lo
conocido y lo ignorado, lo ya sabido y los conocimientos nuevos que deberemos a nuestros
partenaires.Implica un momento de corte entre pensamiento teórico y escucha clínica, pero un
corte que es sólo aparente. TF, hasta latente, que no ha permitido oir lo novedoso y oírlo de esa
manera.
La necesidad del intercambio
Los motivos de consulta a un analista rara vez son la consecuencia exclusiva de la intensidad de
su deseo de saber y afán de conocimiento por parte del paciente. Este conocimiento inc que tiene
el sujeto sobre si mismo, debe ser puesto entransferenciacon el analista para que pueda aportarle
un conocimiento sobre la singularidad de su propia historia libidinal, de su relación con el deseo,
el pasado, el futuro, la realidad. Así, el analista adquiere ese conocimiento de ese sujeto q es el
único q posee una memoria de su historia, así se crea una necesidad de intercambio, la cual
produce un efecto de ligazón.
La experiencia analítica permite q los conocimientos respectivos de los 2 sujetos se transformen
en un conocimiento nuevo, compartido, q no será ni la pura reasunción del saber teórico del
analista, ni la reasunción de una versión singular q él transforma en teoría universal. A ese
intercambio de conocimientos hay q agregarle el se produce en el registro de los afectos y de su
complementariedad. El conocimiento de la versión q el analizado crea de su historia, los
recuerdos, son indispensables al analista para pasar de lo universal a lo singular, pero ese
“pasaje” solo llega a destino merced al “suplemento necesario” q uno debe a los afectos q
sirven de puente, de ligazón, de puntos de capitonado entre esos 2 relatos históricos. La
transformación de un texto teórico en un discurso singular exige q este último (nuestras
interpretaciones, palabras) esté dotado de un potencial afectivo q debemos a la relación
transferencial. La transferencia desempeña en el análisis un papel catalizador q permite a 2
historias y experiencias dar lugar a una tercera construcción, d q cada uno de los constructores,
terminado el análisis, extraerá las consecuencias, los beneficios, enseñanzas más conformes a la
prosecución de un trayecto q continuara solo, pero cuyas metas han sido modificadas.
Capítulo 3: Las entrevistas preliminares y los movimientos de apertura
Las entrevistas preliminares
El Intercambio de conocimientos, intercambio de afectos: es este doble movimiento el que
está en la base y es el soporte de la relación analítica porque da lugar a la relación transferencial.
El tiempo en las entrevistas preliminares deber ser acortado, para poder decidir si aceptamos
ocupar el puesto de analista con este sujeto y para elegir nuestros movimientos de apertura. En
las EP es necesario establecer la transferencia para un posterior análisis, pero no en toda EP se
da la transferencia.
En lasentrevistas preliminares se esperan encontrar los elementos que permitan establecer un
diagnóstico, y el analista debe decidir si tiene o no interés en proponer- se a este sujeto como su
analista. El analista deberá hacer un autodiagnóstico sobre su capacidad de investir y de
preservar una relación transferencial no con un neurótico, un psicótico, un fronterizo, sino con lo
que llegado el caso entrevea, más allá delsíntoma, acerca de la singularidad del sujeto a quien se
enfrenta.
Entonces, los elementos de una entrevista preliminar son:
• Tiempo acotado.
• Dilucidar si el sujeto es analizable o no.
• Dilucidar si el sujeto es capaz de poner aquella iluminación al servicio de modificaciones
orientadas de su funcionamiento psíquico.
• Movimientos de apertura que hace el analista para que ese pedido del sujeto se transforme en
una demanda.
• Construcción de la demanda.
• Posibilidad de establecer una transferencia/ necesidad de intercambio.
El calificativo del analizable
El 1er elemento de las EP es juzgar a un sujeto de analizable; es creer o esperar q la
experiencia analítica ha de permitir traer a la luz el conflicto inc q está en la fuente de su
sufrimiento psíquico y de los síntomas q señalan el fracaso de las soluciones q él había elegido y
creído eficaces. Esta es una condición necesaria para q propongamos a un sujeto comprometerse
en una relación analítica, pero no me parece suficiente sin la presencia deun 2do elemento: el
sujeto en las EP debe ser capaz de poner aquella iluminación al servicio de modificaciones
orientadas de su funcionamiento psíquico. El 3er elemento y aporte de las entrevistas
preliminares es ayudar al analista a elegir con discernimiento, los movimientos d apertura.
Riesgos de la prolongación de las EP: permite q el sujeto haga de nuestra persona el soporte d
algunos de sus investimientos y de sus proyecciones. Otro riesgo es una apresurada decisión de
iniciar una relación analítica, de fijar las frecuencias de las sesiones, de proponer el diván.
Los movimientos de apertura
Los movimientos de apertura son función de lo que el analista prevé y anticipa sobre la
relación transferencial futura.(En otras palabras, son los movimientos que hace el analista para
que ese pedido se transforme en demanda. Ver quién lo dice)
La movilización de los afectos del sujeto produce que se transforme en demanda y de lugar a la
transferencia. De igual modo, el vivenciar afectivo del propio analista en el curso del encuentro
le proporcionara una primera indicación sobre sus reacciones futuras a esa transferencia.
La frecuencia de sesiones y fijación de honorarios forman parte de la apertura, pero también la
manera en que el analista entablará el diálogo.
La Neurosis de transferencia define al mecanismo q conlleva la removilización de la forma
infantil de una neurosis, q permitirá a un sujeto recuperar el enunciado de demandas, la
expresión de deseos q en el adulto había ya reelaborado y disfrazado en la forma de síntomas. La
neurosis de transferencia permite al analista dar una significación transferencial nueva a los
movimientos afectivos de q es escenario, sustituir la ns infantil por una ns de transferencia q
puede ser curada por el trabajo analítico.Diferentes son las cosas en la psicosis.
Texto 2: Piero Aulagnier: “La violencia de la interpretación. Cap. 1: La actividad de
representación, sus objetos y su meta” (NO ENTRÓ EN EL PARCIAL)
Practico 2:Ortiguesque dice que el tiempo de las EP es ilimitado (se movilizan aquellas cosas
que tiene que ver a nivel identificatorio, libidinal, defensivo) y utiliza el concepto de tempo (es
el tiempo que necesita esa familia para elaborar esos movimientos que se producen).
Según Ortigues los padres vienen a consulta a pedir que nada cambie, a arreglar algo que está
roto, pero sin cambiar la dinámica de la familia.
Este autor habla de demanda y de revés de la demanda. En la demanda inicial nosotros
tenemos que ver el revés, es decir, esa cara inc de la vertiente de los anhelos de los padres. Lo
que caracteriza a esta demanda es que la hace un tercero. Plantea que la demanda que realizan
por el niño encubre algo que tiene que ver con los padres. Nos podemos encontrar con negativas
de los padres que vienen mandados por la escuela, donde no hay pregunta. Muchas veces la
demanda de los padres de un tratamiento lo que podemos ver es que el niño es un testigo de
aquello que aquello que no funciona en la pareja parental. Estos son los movimientos de
apertura que nos permiten hacer las EP y ver qué lugar ocupa ese niño en esa familia. Plantea la
imp de las EP, y la posibilidad de un proceso analítico para entender de la forma en que se toma
una decisión, son las palabras del analista las inauguradoras de una situación.
El autor va a plantear que las demandas que son efectuadas respecto del niño tienen la reputación
de ser las más difíciles de escuchar. Estas consultas por otro lado tienen ciertas ventajas, como
por ej poder vislumbrar cuestiones que tienen que ver con la instalación y las movilizaciones que
se producen en todo el grupo familiar.
El autor plantea diferentes formas de recibir esas demandas (demandantes, consultas), y plantea
que en las EP no es solamente recibir 1 o 2 veces a una familia, arribar un diagnóstico y listo,
porque el analista evalúa en verdad un contexto familiar, más que arribar a un diagnóstico, las
EP apuntan a analizar la demanda (tiempo de la demanda). Hace una diferencia entre tiempo
y tempo.
Cuando habla de demanda el analista tiene que ver todas las movilizaciones libidinales,
identificatorias, defensivas de esa propia dinámica familiar; ya el hecho de consultar va a generar
todos estos movimientos y detrás de esa demanda, están eclipsadas muchas otras demandas.
En las EP el analista tiene que dar tiempo para que toda esta demanda se despliegue, oírla en su
complejidad, esta se va ramificando y en este momento se empiezan a hacer reestructuraciones
en la dinámica familiar y para eso muchas veces la familia no está preparada, y por eso el autor
propone el tempo, es decir, ese tiempo que está al servicio de los consultantes.
La calidad de nuestra escucha (no hay que criticar) y el inicio de una transferencia abren a
los consultantes la posibilidad de modificar su demanda inicial. Si no hay transferencia, esa
demanda no se puede reestructurar o modificar. Entonces, la escucha es una forma de apertura,
hay que aprovecharla, sino el analista se estaría limitando a la escucha y no se va a desplegar la
demanda, se van a endurecer las defensas de los padres y se va producir una ruptura de esa labor
que el analista quiere emprender.
La demanda por un niño genera muchos movimientos a nivel de la dinámica familiar y es cuando
el autor le pregunta a los padres cuando quieren volver, porque es el tiempo que esa familia
necesita para reelaborar o metabolizar todo lo que surge en la EP (tempo, tiempo de elaboración
que necesitan para esos recuerdos, asociaciones) y es lo que va a permitir que esa demanda
inicial se vaya modificando, ramificando y lleguemos al segundo nivel que es el revés de la
demanda, es decir, esa vertiente inconsciente de sus anhelos y esta última es cómplice de los
trastornos del niño (el síntoma del niño es cómplice de aquello inc).
La causalidad circular (que no hay una sola causa) es lo que constituye el revés de la demanda,
es el segundo nivel de sufrimiento que es despertado por la consulta. Las EP deben dejar aflojar
ese revés de la demanda a fin que sobre esa base pueda iniciarse en las manifestaciones de los
padres un movimiento de vaivén entre el desamparo del hijo y su propio desamparo (es como
vamos de la fantasmática de los padres al síntoma propio del niño). Los deseos de los padres
tienen 2 vertientes (lo manifiesto y lo latente, todo lo que se pone de manifiesto en la consulta
inicial) y siempre es como si el niño se esforzara en satisfacer estas 2 vertientes; y el síntoma del
niño también tiene 2 vertientes, que el analista va a tener que ir develando según de acuerdo a lo
que los padres puedan soportar. En las EPse movilizan cuestiones identificatorias, ej: el proyecto
identificatorio de una madre era el tío; y va a despertar preguntas que antes la familia no se había
hecho.
Texto 3: Ortigues: “¿Cómo se decide una psicoterapia con niños?”
La posibilidad de un proceso analítico depende de la forma en que fue tomada la decisión y de
la situación que promueven nuestras palabras al acoger la demanda del consultante. nuestras
palabras son fundadoras de una situación, instalan sus elementos básicos. Todo cuanto siga se
inscribirá, lo sepamos o no, en el campo que hayan isntituido, sin poder escapar de él, salvo
analizando este campo con el consultante, lo cual equivale a establecer un campo diferente. A
veces, los bloqueos o rupturas no se deben a una instalación incorrecta, entonces la explicación
debe ser buscada del lado de la dinámica de la comunidad familiar.
Las entrevistas preliminares.
Las demandas efectuadas respecto de un niño o por un niño tienen la reputación de ser las más
difíciles de escuchar. Permiten sacar a la luz cuestiones que movilizan a todo el grupo familiar
cuando uno de sus miembros manifiesta su intención de que ‘algo cambie’. Estas movilizaciones
son más evidentes cuando se presta atención a la forma en que varias personas se sitúan, se
alían o se enfrentan, con respecto a la demanda efectuada.
Mediante ciertos usos vigentes, se recibe al demandante una, dos, tres veces, con vistas a un
diagnóstico. El practicante procura evaluar los trastornos presentados, su importancia, el
contexto o dinámica familiar en q se insertan. Cuando considera haberlo logrado, propone un
tratamiento. esto es lo que se busca en la fase preliminar. Es el practicante quien en todo
momento conduce la labor hasta un término que él mismo define y asigna. Esto implica caer en
la práctica del poder médico hegemónico que muchas veces se critica ¿porqué querer llevar las
riendas de las entrevistas preliminares? ¿qué sucede cuando se deja la labor en manos de los
demandantes? ¿es posible?¿es fructpifero?
El tiempo de la demanda
Toda demanda moviliza las posiciones libidinales o identificatorias, las defensas de unos y otros,
así como la dinámica propia del grupo familiar.¿quieren realmente los padres que el hijo
cambie?¿qupe quieren en verdad?- la demanda inicial puede quedar completamente eclipsada
detrás de otras demandas o ante la evocación de lejanos sufrimientos. La demanda, si le da
tiempo y si estamos dispuestos a oírla en su complejidad, se despliega, se diversifica, se
ramifica, se desplaza, se estira mientras a su sombra se producen reestructuraciones. De pronto
no son las relaciones del niño con su padre las q centran las manifestaciones, sino las del padre
con su propio padre.
Si apuramos el proceso e imponemos interpretaciones puede que asignemos posiciones
imposibles de sostener sin desatar pánico, depresión o ruptura. Ser respetuosos con sus
tiempos. Nuestros tiempos deben estar al servicio del consultante. se trata de su vida en
definitiva.
Otros se atendrán a una demanda de formulación más elemental “el niño no aprende a leer..
tiene pesadillas.. no va bien en la escuela”. Lo q se demanda es suprimir un síntoma, para q
todo marche como antes o como se desea.
¿hay que concluir tan rápido como se nos demanda? ¿no conviene resguardar un paréntesis
que les –abra- el tiempo? Proponer un plazo, otra entrevista puede ser significarles: ‘usted
podría pensar en otras cosas que juzgaría útil decir’ o, ‘ quizás no fue todo dicho’ o ‘me
encuentro dispuesto a oir cosas’. Advierte entonces que tienen otras cosas que decir más que lo
que expresan, puesto que alguien les escucha.
La relación consigo mismo pasa por la relación con el otro. Nuestra manera de escuchar a una
persona incide en la manera en q esta oye sus propias palabras, en q percibe sus emociones o
se sitúa respecto de ellas. La calidad de nuestra escucha y el inicio de una transferencia abren a
los consultantes la posibilidad de modificar su demanda inicial.
Nosotros procuramos q el demandante explore y organice él mismo el campo de sus quejas, q lo
confirme, lo modifique, lo reorganice a su gusto. Lo q importa es q él puede hacer su camino. La
condición es no excluir ninguna de sus quejas y no calificar negativamente nada de cuanto nos
ofrece.Abrir el tiempo de los recuerdos, de las asociaciones, de las movilizaciones y
reestructuraciones. No pasar los limites para no generar endurecimiento de las defensas que
imposibiliten el desarrollo del proceso analítico.
Otro puno iortante es que: nada puede favorecer mejor una evolución ulterior que el respeto
demostrado a los límites presentes de los consultantes. Ellos podrán volver eventualemente
sabiendo que no serán desbordados por preguntas inquisidoras o por una prescrpción.
Otro punto es que sean libres de conducir su trayecto, al ritmo que lo consideren. Si pautamos
cita a la semana siguiente ¿cómo sabríamos si necesita un mes para metabolizar lo que ha
sacado a relucir o si tiene prisa por contar lo que sigue?
El revés de la demanda
Toda demanda de padres relativa a su hijo tiene su “revés”. La vertiente inc de los anhelos de
los padres es cómplice de los trastornos del niño, forma parte de las raíces de esos trastornos,
pero ellos no lo saben.
Es la configuración familiar en su conjunto la q permite comprender el comportamiento de
cada cual en una situación cada vez singular, históricamente datada. Las relaciones de cada uno
se suman o se combinan en un efecto de conjunto q por una suerte de causalidad circular
motiva en contrapartida las actitudes de todos los demás miembros de la fila.
Esta causalidad circular (entre la comunidad fliar y sus miembros) constituye lo q hemos
llamado “el revés” de la demanda de psicoterapia y hace referencia que no hay 1 sola causa de
sufrimiento. Implica un segundo nivel de sufrimiento que es despertado por la consulta; y el q
tendera a movilizarse con vistas a compromisos nuevos. Conviene dar tiempo a los padres para
presentir, cuando no descubrir, lo que les espera, antes de que sea tomada la decisión del
tratamiento. Las entrevistas preliminares deben dejar aflorar este revés de la demanda, a fin de
q sobre esa base pueda iniciarse, en las manifestaciones de los padres, un movimiento de
vaivén entre el desamparo del hijo y su propio desamparo.
(en un ejemplo que da dice que en el caso, las entrevistas preliminares se extendrieron varios
meses)
Los deseos de los padres tienen 2 vertientes, y es como si el niño se esforzara en satisfacer las 2,
tmb su síntoma y su rta tienen 2 vertientes, dosificadas según lo q los padres puedan soportar.
El hecho de que el niño ofrezca una respuesta de dos caras al doble deseo de los padres no
significa que se trate de una situación sin salida, sino que sólo se modificará con la interacción
de las dos caras de los deseos de cada involucrado. Es útil que asiome esta dinámica cuando se
toma la decisión de un tratamiento.
No es deseable que un niño, los padres, una familia queden ‘tomados’ en una decisión y en una
situación de tratamiento cuyas implicaciones, desarrollos y consecuencias no podrán soportar.
Nadie se beneficiaría con semejante aventura, y el futuro quedaría comprometido.
Resumen de lo que se produce en cualquier trayecto analítico: alguien, poco a poco distingue lo
que desea, lo que quiere, de lo que se quizo y deseó para él en el pasado, de lo que se quiere y
desea para él en el presente. Aquí no se quiere nada para él salvo acompañarlo en el trabajo de
desenmarañamiento que él desea hacer, facilitárselo. Así, ofrézcanosles un espacio y un tiempo
de palabra en q tengan las mejores posibilidades de descubrir un poco mejor, lo q su demanda
compromete.
Aceptar rápidamente una demanda de psicoterapia antes de que que la segunda vertiente, el
revés se haya dejado ver, tiene su matiz de engaño. Como si significáramos; “entendido,
trabajaremos para suprimir esos síntomas, ello debería ser posible sin que ninguna otra cosa se
modifique”. Ello sería falso, pues la desaparición de un síntoma va acompañada de una
reestructuración de las investiduras y de las posiciones libidinales; la personalidad entera se
reorganiza de otra manera.
El problema que afrontamos no sólo implica la sintomatología que se plantea, sino ante la
imposibilidad en que se encuentran los consultantes de ser distintos a lo que son, de ver las
cosas de otra manera. La base de nuestro trabajo es todo ese conjunto. Empeñarse en modificar
las reacciones de los padres o de un niño (mediante consejos, preguntas demasiado directas
orientadas a ponerlos frente a eso que nos parece evidente) es un engaño y un peligro.
Debemos admitir que los miembros de la familia son solidarios en sus respectivas posiciones,
cualquier modificación en el niño conllevará cambios en el resto de la familia. La idea del
‘reparto de cartas’ del cap. 2 muestra que el niño responde con síntomas a las preguntas
depositadas en su cuna. Podrán los padres reordenar sus posiciones ante la mejoría del niño
que implica una modificación en esa respuesta? Esa pregunta implícita los invita a hablar
(implica la propuesta de tratamiento). Así, suele suceder que muchas psicoterapias se
interrumpen cuando “el niño anda mejor”.
¿Interrogar o invitar a hablar?
Nuestro objetivo no será una recolección de informaciones, sino establecer una situación tal q
los consultantes puedan hablar, tanto como estén deseosos de hacerlo y no más. La mejor
manera de invitar a progresar es oír su demanda, su sufrimiento y no forzar o desmantelar sus
protecciones. Los invitamos a desplegar, el espacio de las reestructuras posibles. No buscamos ir
al fondo de las cosas. Estamos atentos a lo q buscan ellos hoy, a lo q ellos quieren y pueden
poner en juego.
Preguntas y formulaciones q serán una invitación a manifestarse sin apremiar a hacerlo:
• “Dígame lo q le parece importante o útil”. Es conveniente que nuestras primeras palabras
abran un capo muy vasto, no definido. Que aborden el tema que quieran de la manera que
quieran.
• Si se mencionaron síntomas, malestares o sucesos, proponemos hablar mas de tal punto
apelando al pasado, presente, al entorno en sentido amplio.
• Será útil hacer la apertura en dirección a los ascendientes, significa al consultante q se
podrían percibir o reconocer ciertos vínculos entre la patología q motiva la demanda y la vida,
las experiencias, los sufrimientos de los demás. Como si dejarnos: uds están ligados unos a
otros.
• Preguntas q invitan al comentario familiar. En las rts q les siguen se dibuja o bosqueja la
topografía familiar. Permite localizar mejor el lugar q se ofreció al niño en el cruce de los 2
linajes (ser prueba de fecundidad, reemplazar una pérdida).
Las preguntas sobre el “como” (cómo se produce, cómo le apareció) son más fructíferas q las
sobre el “por qué”. Esas últimas demandan una explicación: suscitan racionalizaciones y tienden
a cerrar las vías asociativas. El conjunto de las manifestaciones de una flia puede ser oído como
una partitura sinfónica donde cada persona tiene su parte. El conjunto tiene una coherencia
interna.
Las entrevistas preliminares permiten una decisión de cura analítica viable cuando tienen un
carácter polifónico, cuando utilizan varios registros entre los cuales se presienten: registros del
presente, del pasado, descripción de acontecimientos, de emociones, vivencias personales,
vivencias y palabras relativas al entorno, evocación eventual de un sueño, la red de relaciones q
ella anuncia, indica q unos y otros pueden, quieren movilizar sus posiciones, q está abierto el
campo para una psicoterapia donde otras movilizaciones y nuevas luces podrán tomar lugar sin
dejar maltrecho a uno o a otro.
La actitud general q intentamos describir no apunta a eliminar la idea de diagnóstico; le otorga
un sitio distinto, en vez de orientar nuestras palabras, el diagnostico pude permanecer en un
nivel segundo, como esa voz en off del cine. Nos puede servir de antena, hacer más sensible
nuestra escucha. Procuraremos q las hipótesis diagnosticas q nos formulamos no condicionen
las manifestaciones de los consultantes. Además, el diagnostico puede ir mas allá de la
nosografía. El desciframiento de los vínculos de una flia y de las posibilidades de movilización de
sus miembros puede ser considerado como una forma de diagnóstico.
Lo que se presta a discusión es el uso del diagnóstico, para algunos autoriza a realizar
prescripciones, sacar conclusiones, para otros implica acompañar a los consultantes en su
búsqueda, pero no autoriza a sustituir a éstos en su decisión de “que hacer”.
La transferencia
Toda vez q son los demandantes quienes regulan el –tempo- de su trayecto, ellos no
interrumpirán unas entrevistas q les permiten vivir, poner en acción transferencias q se han
hecho importantes.
Aun cuando una serie de entrevistas no desemboquen en la iniciación de un tratamiento, la
duración se prolonga porq hay transferencias, y por eso mismo se puede realizar un trabajo con
ellas (despliegue de la demanda, enfoques nuevos, modificación de posiciones).
Parecería q en el curso de las entrevistas preliminares muchos consultantes se apoyan en su
transferencia para operar reestructuraciones q pueden ser considerables. Si no se diera tiempo
a los consultantes para sacar a la luz su demanda de reconocimiento, habría riesgo de coagular
un problema, de aislarlo.
¿Por qué se dice q la primera entrevista es particularmente importante? Porque a posteriori nos
percatamos de q lo esencial de lo q se desarrolló en la cura ya estaba ahí, enunciado o mostrado
de entrada. Lo importante no son las informaciones dadas, sino su tonalidad y su puesta en
forma. No hay entrevista sin transferencias, sin desplazamientos múltiples, no solo sobre la
persona del analista sino tmb sobre los miembros de la flia.
Las palabras introductorias a una cura
Las palabras q acogen la demanda del consultante, y luego acompañan a este hasta una
decisión, definen un campo en el cual podrá o no tener lugar una labor analítica.
En cuanto a la participación de ambos padres, iniciar la cura de un niño habiéndose excluído a
uno de los padres del campo de la decisión equivale a crear una situación aberrante para el
niño. Si se acepta la hipótsis del reparto de cartas familiar, según la cual los ascendientes
ofrecen al niño los materiales con los cuales él tendrá que construirse, descalificar a un padre es
descalificar los puntos de referencia y los interrogantes que provienen de él. Hacer esto es
cortar raíces insustituibles; los datos de partida pueden ser elaborados, utilizados de diversas
maenras, pero no eliminados.
Para un niño adoptado, abandonado o huérfano, el abandono, la adopción, la muerte de los
padres, lo que ha oído decir, lo que ha percibido y adivinado, integra el reparto de cartas inicial.
Niños que poseen vagos elementos acerca de sus rogenitores, se aferran a esos datos, a veces
minúsculos, para interrogarse sobre sí mismos.
Cuando se descalifica el reparto de cartas familiar, como podría el niño colocarse? Es como si
mágicamente nos ofreciéramos como referencia, “lo que importa no es la opinión de mamá,
sino la mía”. Posición incompatible con la del análisis. Dejamos así el lugar desde donde pueden
oírse diversas posiciones sin que se emita un juicio, el lugar donde se pueden confrontar,
movilizar, elaborar.
En una instalación de tratamiento incorrecta, lo que no se tomó en cuenta retorna y es
inanalizable fuera de un reexamen verbalizado de esa instalación.
Muchos analistas cuando quieren justificar la prolongación de una cura que se ha estancado,
dicen “el niño desea venir” o “tiene ganas de venir” en lo que se sobrenetiende es “hay que
inciar la cura o, hay que proseguirla”. Deseo se utiliza vagamente y se traduce como ‘ganas’.
La pregunta hecha al niño, según las palabras que se empleen, puede situarse en dos registros
diferentes:
1- ¿tienes ganas de venir… de volver?
2- ¿piensas que es útil vovler? ‘decides continuar? ¿Qué piensas, es mejor continuar este
trabajo o interrumpirlo por un tiempo?
En el primer caso sitúan al niño en el registro de lo primario, lo que priva es aquello de lo que se
tiene ganas, lo decisivo es lo que complace. En el segundo, el niño se encuentra interpelado en
el registro de lo secundario. Tener ganas, hallar placer, no está excluído, pero no es más que un
componente de la decisión que toma en cuenta los objetivos. Se apela al juicio del niño. Porqué
no vendría sin tener ganas, pero porque la labor le parece útil. Como señaló Doltó, el viene a
trabajar, no a jugar.
Sugerimos proponer al niño convenios a corto plazo, del tipo “¿estás de acuerdo en q volvamos
a hablar de lo q decidas dentro de 15 días… o dentro de 1 mes?” estas intervenciones son una
manera mas de recordar al niño el fin convenido en la situación presente. Hacer presente este
elemento de convención del proceso es particularmente importante con los niños, pues con
ellos el dinero no juega este papel, como sí con los adultos. Se sienta convención, lo que
conviene se separa de las personas, se independiza de ellas, por acuerdo de ambas partes se
instaura un elemento tercero; ahora las ‘ganas’ ya no son lo único que regula la labor.
El reparto de caras familiar
En las consultas con niños donde se escucha a los padres, suele comprobarse q cada generación
menciona, por su cuenta, rasgos comunes a la familia, a menudo ignorados por los interesados.
Estos rasgos comunes se indican a través de repeticiones y coincidencias.
Viejos dramas familiares silenciados que salen a la luz después de que nuevos episodios
similares los traen, puede ello derivar en reestructuraciones en las relaciones.
En otros casos, lo que aparece investido de un valor relacional es la coincidencia de dos
acontecimientos (madre que sufre de insomnio desde que su hijo nació). Otras veces lo que se
repite es una actitud, con el ritmo de un estribillo. Una madre abandonada de joven sin saberlo
repite con su hija la actitud de recelo que guarda hacia su madre.
Puede tratarse de acontecimientos semejantes q se reproducen de una generación a otra; estas
repeticiones pueden observarse en diferentes registros. Es corriente q en una familia se aleguen
en forma repetitiva determinadas particularidades físicas, estas observaciones pueden ser
enumeradas en forma de queja, el tono tmb puede ser de orgullo o reivindicación. Estas
personas empeñan en eso, se aferran a eso.
Un mismo rasgo podrá expresarse en registros diferentes; uno habla de él, el otro lo pone en
acción, otro lo somatiza o lo sueña. Las expresiones pueden ser utilizadas dde manera
contrastada por cada uno; pueden señalar una identificación positiva o una defensa contra esta
identificación. –no quiero actuar como mi padre y madre, no quiero parecerme a ellos en eso-
La forma del síntoma responde a la forma en q es recibido.
Quejarse de determinada manera, de tal o cual mal benigno, suscita una atención, un interés en
el entorno, significando al niño que su queja es bienvenida, que no sólo se lo autoriza, sino que
oír eso, dispone bien a mamá o otros. Se retendrá entonces esta posibilidad antes que cualquier
otra para lograr la atención, ciudados, para sentirse comprendido o reconocido. El tiempo
dispondrá que; la queja es mejor recibida en una determinada secuencia de la vida familiar, se
la enuncia con determinadas palabras, entoncación, mímicas.
Es como si los padres ofrecieran al niño un acervo de rasgos organizados, constitutivos de sus
posiciones edípicas. Es como si el niño dispusiera de estos elementos precisos cuando intenta
responder a los interrogantes de su vida. Para cada niño los interrogantes de su vida se plantan
con una forma singular.
Utilizando una metáfora tomada de los jugadores de cartas llamamos “reparto de cartas
familiar” a ese acervo de rasgos suministrados al comienzo, señalando q las cartas, en el juego,
se distribuyen al azar, mientras q el niño recibe rasgos organizados cuyas relaciones internas el
mismo tendrá q descifrar. Un niño no puede modificar las cartas q recibe, pero las puede utilizar,
jugar, de maneras diversas.
El niño desde antes de nacer, está incluido en la partida q oscuramente se juega para sus
padres. Es colocado por ellos en un determinado lugar, y desde este lugar sus progenitores lo
invitan a vivir, a inventar su propio juego, al tiempo q le demandan continuar lo q, a través de el,
no cesa de estar en juego para ellos mismos.
En el caso Julien distingue que conviene preguntarse de qué interrogantes son esos síntomas
expresión o soporte. Julien confirma las posiciones de sus padres, adoptándolas, las consolida.
Entonces, las posiciones de los miembros de la familia son interdependientes, forman sistema.
La situación de Julien no es directamente el efecto de las conductas parentales, sino una
consecuencia de la combinación de las conductas características de una configuración familiar.
Sus padres, por lo que son, lo invitan, como todos los padres, a entrar en su sistema. En familia
de psicóticos esos sitemas son sumamente rígidos.
Cuanto más sufriente, enferma, frágil es una familia, más fuertemente invita a sus miembros, en
particular a los recién llegados, a ocupar posiciones que las consoliden, la justifiquen, o que
taponen una brecha.
Aulagnier afirma “el infans desempeña el papel de una instancia represora frente al deseo inc
de la madre, pasa a ser un apoyo al servicio de sus defensas. El propio niño se convierte en
muralla q pone a la madre al abrigo del retorno de su propio reprimido, de ahí la posición
paradójica y peligrosa q ocupa el niño: ocupando el lugar mas próximo al deseo inc, a el se le
demanda convertirse en obstáculo para su retorno”.
La referencia al pasado está destinada a esclarecer lo q la historia construyo y q se manifiesta en
la situación presente. El reparto de cartas familiar es una construcción de los referentes
identificatorios de la función de los cuales se organizan los lazos de pertenecía común tanto
como las posiciones personales de cada uno. Las discordancias de esta construcción se analizan
en la situación presente a medida q van consiguiendo expresarse.
Lo q el niño toma de sus ascendientes son los datos de un problema vital, de un cuestionamiento
sobre la manera de ser hombre o mujer. Lo esencial del problema edípico es su forma, la de una
localización de si y de otro por triangulación, por diferenciación los sexos y las generaciones. La
adquisición de una autonomía personal exige q las relaciones entre los individuos se abran a
referencias exteriores a la pareja q forman juntos, y a partir de lo cual tengan la posibilidad de
hacerse independientes el uno del otro. El análisis de las interdependencias familiares no desde
ser separado del análisis de los mecanismos inc y de las estructuras neuróticas.
Practico 2: Desde Hartmann piensa también al pedido como el síntoma fenoménico; el
síntoma en transferencia es lo que llamamos demanda. El autor dice que si nos quedamos con
el síntoma fenoménico (por ej se hace pis) no podemos avanzar hacia las causas del síntoma y
tomarlo para poder pensar lo que nos quiere decir el niño con eso que le pasa, pensar para que
esta el síntoma; la demanda vendría a ser “¿Qué viene a denunciar?”. Demandar según la
RAE es suplicar, petición, solicitud, pregunta, persona que pide. Entonces el analista tiene que
lograr que algo de la pregunta aparezca hacia el gran Otroy que no de cierta idea de que
desea, no tantas respuestas como es importante para los padres. Entonces la demanda es la
pregunta que un niño pueda articular en torno a un síntoma en el discurso, que el niño pueda
hacer una pregunta por el deseo del Otro, para luego el poder preguntarse algo sobre su propio
deseo. Con respecto a la primera experiencia de satisfacción donde el niño produce una respuesta
desde el Otro primordial que hace de su grito un llamado, el niño se dirige a ese otro que pueda
responder, estableciéndose entre el niño y este Otro el primer circuito de la comunicación
humana. Este autor hace un recorrido por AF, MK, y W; va a decir que AF exige que los niños no
se manifiesten, la pregunta no se manifiesta, habla de la confianza en el analista, que tome cc de
su enfermedad. Abrirse a la escucha es abrir un lugar para que algo de la demanda se articule.
El analista no pretende dar significado a tal o cual trastorno, sino que busca la posición del sujeto
a través del mundo de la fantasía. Hay ciertos momentos de apertura para que algo comience a
andar, esto se da a través de las Entrevistas preliminares y va tratar de decidir como un niño
ingresa a análisis, como se decide una psicoterapia. La posibilidad de un análisis depende en
cómo fue tomada una decisión, como el analista acoge la demanda del paciente. Entonces la
forma en cómo se posiciona el analista (ortigues, mannonni, hartman) es lo que va a permitir
que algo se despliegue y son fundadores de una situación.
Texto 4: Hartman Alicia: “A propósito de aperturas es preciso comenzar a andar”
Que se pida un análisis para un niño no es suficiente. Hay pedidos de análisis q no
necesariamente culminan en una demanda. El comienzo del análisis de un niño, en la mayoría de
los casos, es un largo camino, aunque sabemos que la demanda se produce, dice Lacan, con
oferta. En analista con oferta producirá la demanda de análisis. En la práctica con niños muchos
de los tratamientos transitan por lo que Freud denomina “entrevistas preliminares”.Se trata de
lo q Freud define como “la apertura”. Dicha iniciación es un periodo de prueba q tiene una
motivación diagnostica.
Cuando se trata de un niño, se trata de un pedido de terceros frente al cual el niño podría
manifestar una negativa q no siempre es resistencial. Pedido q muchas veces está vinculado a lo
q definiremos como síntoma fenoménico, pero q difiere de lo q definiremos como síntoma
analítico. Pedido q a veces recubre una demanda de análisis de los padres; el niño queda
ubicado en un lugar de denuncia, o de testigo de una situación familiar.
¿Cómo diferenciar el pedido de la demanda? El pedido de análisis se corresponde con un
síntoma fenoménico, un síntoma descripto casi psiquiátricamente. Mientras q la aparición de la
demanda articulada ya otro nivel, puesta en transferencia, es decir, el síntoma puesto en
transferencia plantea una articulación de la q no da cuenta el síntoma fenoménico. La
articulación es del orden de la cadena.
Pedido de los padres Demanda del niño-
Demanda de los padres
Síntoma fenoménico Síntoma analítico en
DSM IV transferencia.
1-Trastorno de la Nudo: demanda,
eliminación (enuresis) transferencia, síntoma.
2-Déficit de atención y
comportamiento
perturbador
Los padres muchas veces se estancan en el nivel del pedido, q se convierte con el tiempo en
reclamo imperativo. Con trabajo, tal vez, pueden acceder a otro nivel, el de la demanda propia,
pero ya se escribe en una lectura diferente: el punto en el q el niño está ubicado respecto de
sus fantasmas, el lugar q ocupa en relación al deseo de los padres.
Freud en la conferencia 34º explica: “psicológicamente, el niño es un objeto diverso del adulto,
todavía no posee un superyó, no tolera mucho los métodos de la asociación libre, y la
transferencia desempeña otro papel, puesto q los progenitores reales siguen presentes. Las
resistencias internas q combatimos en el adulo están sustituidas en el niño, las más de las veces,
por dificultades externas. Cuando los padres se erigen en portadores de la resistencia, a menudo
peligra la meta del análisis o este mismo, y por eso suele ser necesario aunar al análisis del niño
algún influjo analítico sobre sus progenitores.
Demandar según la Real Academia Española se define como: Suplica, petición, solicitud,
como pregunta, como persona q pide. Se trata entonces de una pregunta hecha al Otro
primordial sobre qué lugar se tiene en su deseo. En “el yo y el ello” Freud se refiere al
sentimiento de culpa como híperintenso, peor q no puede justificarse ante el Yo. Por eso el Yo del
enfermo se revela contra la manipulación del sentimiento de culpa y le demanda al médico q le
ratifique su desautorización. Sería insensato ceder a ello, pues de nada serviría. La precisión
clínica de no desculpabilizar es de enseñanza para producir la demanda. Freud define ahí la
demanda vinculada al sentimiento inconsciente de culpabilidad q deviene necesidad de castigo,
dando a la presión del Superyó a nivel inconsciente valor fundamental; por lo tanto, dicha
demanda del paciente aparece vinculada al goce mortífero del Superyó, es decir, la pulsión.
Retomando la idea de Lacan, con oferta (escucha analítica) he creado la demanda: los padres
consultan a propósito de un niño, piden q se lo libere del padecimiento por el cual “se supone” q
el niño sufre y q es un padecimiento de ellos. Lo q aparece como síntoma fenoménico es la
articulación de un sufrimiento consciente. Ese relato q describe el padecimiento del niño no es
habitualmente formulado de la misma manera por él. Es por esto q el encuentro con el niño
aporta q con nuestra oferta(la de una escucha analítica) se establezca en más o menos tiempo
aquello q llamamos demanda del niño.
La demanda es la pregunta q el niño puede articular en torno a un síntoma en el discurso(los
padres se preguntan ¿Por qué nuestro hijo se hace pis?) y Lacan estudió el problema partiendo
de Freud, de la primera experiencia de satisfacción, donde el niño produce una respuesta desde el
Otro primordial q hace de su grito un llamado. El niño en pleno desamparo se dirige a este Otro
frustrante que puede responder diciéndole NO al niño o haciéndolo esperar; estableciéndose
entre el niño y este otro, el 1er circuito de la comunicación humana.
En las primeras entrevistas, será trabajo del analista constituir un espaciopara dar alguna
respuesta a ese llamado que hace el niño y q conforma el inicio del análisis. La posibilidad de
constitución de la demanda es q este primer Otro (q es frustrante por estructura)
puedaresponder en otro nivel q no sea el de la necesidad . El niño dará cuenta de la frustración,
entendida como ruptura de promesa, y la respuesta del analista frente a su pregunta con otra
pregunta es refractaria al objeto de la necesidad.
La demanda de análisis sitúa el inicio del análisis. El pedido queda solo en la ambición
terapéutica. La demanda pone en juego como nudo la articulación inconsciente del síntoma
en la transferencia.
Anna Freud pretendía en 1er lugar lograr con el niño un acuerdo de palabra (alianza
terapéutica) respecto a su deseo de curación; en 2do lugar q el niño tuviera conciencia de
enfermedad o sea q formulara explícitamente un deseo de curarse del síntoma q lo aquejaba,
correlativo al deseo de los padres de apoyo cc y también explícito. En 3er lugar, exige q los niños
se manifiesten “ser” analizables(convertir la decisión interior en exterior de analizarse). Y en
4to lugar, el niño debía tener confianza en el análisis y en el analista. Pero aquívemos que AF
confunde la demanda con el pedido. Pedido como exterior o texto manifiesto, a diferencia de la
demanda forma articulada del deseo inconsciente. De manera que con AF los niños no se
manifiestan y no se manifiesta la pregunta.
Melanie Klein piensa análisis tempranos donde no es necesario apelar a esta cc de enfermedad q
aparece explicita en el juego, aunque no sea de fácil acceso. El valor del juego donde el niño
expresa fantasías y deseos es fundamental y adquiera para MK un valor discursivo, sosteniendo
de inicio la transferencia pensada como neurosis de transferencia. Juego y asociaciones sobre el
juego, son trabajadas de entrada sin q allí el niño se comprometa especialmente con la palabra
más q en su propia producción de las fantasías. El analista se dirige interpretando el juego q da
cuenta del inconsciente del niño. La profundidad de la interpretación apunta a las fantasías más
primitivas. Sus intervenciones consolidan el circuito imaginario y crean, situaciones sin salida de
intensa agresividad. ¿Dónde quedan los padres para Klein? Simplemente son quienes sostienen
externamente un encuadre. La demanda del niño queda explicitada por el solo hecho de q
juegue.
Es Winnicott quien recoge estas diferencias. Nos abre una dimensión diferente con el concepto
de objeto y fenómenos transicionales, permitiendo unificar 2 aspectos. El fenómeno define
aquella zona intermedia de la experiencia entre madre y niño. El adulto diferencia los objetos de
deseo q constituyen la realidad, en la medida q son objeto de uso. Estos tienen valor de cambio.
En el niño crea distintas formas de experiencia mediante el juego en el interior del espacio
transicional. No desconoce lo q él llama la influencia de factores ambientales en la aparición del
padecimiento del niño. Los padres sensibles son aquellos q escuchan a sus hijos, q puedan ser
informados y dar sus opiniones con respecto a los procedimientos q se deben seguir. Winnicott
destaca la importancia de la transferencia con los padres q han depositado la confianza en él.
Pero pone en cuestión lo q él llama el informe de los padres (lo que los padres le dicen a
Winnicott). Insiste en el trabajo con los niños. Es el niño, q con su aceptación o rechazo dirige la
consulta, el analista oferta la posibilidad de jugar o de establecer su primera aproximación con el
juego del garabato. El concepto de demanda como autentico llamado al otro se hace patente.
¿Por qué la enseñanza de Winnicott es fundamental? Porque escucha la pregunta del niño en
relación a la constitución de ese saber. Este espacio transicional instala una forma de demanda de
análisis.
Mannoni, escucha en la primera entrevista “la intertextualidad” q se constituye entre padres y
niños, siendo esa primera consulta un punto de partida. Mediante la oferta del analista
(escucha) el sujeto podrá articular su demanda, en relación a su historia para desentramar
al fin un mensaje al q podrá darle sentido. El analista no pretende dar significado a tal o cual
trastorno, sino q busca la posición del sujeto($ a)a través de su mundo de fantasías.
¿Qué ocurre con aquellos q no hablan o q lo único q emiten es la gramática de la pulsión en un
movimiento constante? En estos casos graves,más q nunca la oferta del analista tiene q
plasmarse en un deseo de separarlos de este goce que es la única forma de demanda q
tienen, es lo único q dirigen al Otro. Muchos de estos niños están posicionados en un lugar
de privilegio en relación goce parental: “¿Cómo lo voy a sacar de mi cama si es mi gato?”. El
niño es el objeto a, pero no se ubica como causa de deseo, sino como aquel q condensa
goce.Duda el lugar de la transferencia de los casos graves, donde no hay apoyatura simbólica
(solo una suplencia) y lo imaginario y lo real se anudan precariamente, sin embargo, es la
condición que nos acerca a la eficacia de una operación.
Texto 5: Mannoni: “La primera entrevista con el psicoanalista”
Mannoni trabaja en las entrevistas preliminares con la fantasmática de los padres (metáfora
paterna, sexualidad, muerte, que son sgtes que no remiten a nada) para luego trabajar con el
niño y con el síntoma propio del niño. El autor dice que el síntoma viene a denunciar una
verdad oculta(lo no dicho).
Para Mannoni es imp la cuestión transferencial, entendido como el dialogo que el analista
entabla con los padres y que permite a los padres poder hablar, y el analista en ese discurso de
los padres va a poder pesquisar cual es el lugar del niño en esa dinámica familiar y como se
pone en juego en la propia fantasmática de los padres sus propios conflictos que tienen que ver
con la sexualidad, muerte, metáfora paterna. No podemos avanzar en el síntoma propio del niño
sin antes trabajar esto.
Los casos de este texto revelan como los padres terminan hablando de sus propias problemáticas,
de cómo estaban ellos a la hora de la llegada de este hijo, que lugar venía a ocupar el bebe, etc.
El encuentro con un analista no es solamente un espacio donde el paciente se limita a proyectar
todo eso inc, y donde el analista tiene la única función de analizar e interpretar esas proyecciones
que el paciente nos dice.
Antes de que el niño entre en su propio análisis conviene reflexionar sobre qué lugar ocupa en la
fantasmática parental porque es la única forma que los padres acepten que el niño tiene su propio
destino, pero para esto primero el analista debe trabajar la propia fantasmática de los padres. La
autora hace la distinción entre un niño sano que es aquel que obtiene la autonomía y un niño
neurótico que paga con su propio deseo hasta con un daño orgánico en su propio cuerpo.
Nos vamos a encontrar con un discurso alienado(de los padres) que no es del sujeto si no de
otro. El analista tiene que permitir que este discurso se despliegue para poder empezar a crear
ciertas hipótesis y determinar quién va a ser nuestro paciente. En ese discurso alienado (de los
padres) el analista tiene que tratar de ver un sujeto. Es decir, partimos de un discurso alienado
para tratar de construir el discurso del sujeto (Lacan). El niño va integrando su propia historia en
ese discurso de los padres. Pero la palabra no es fácil de aprender porque el sujeto justamente
utiliza el lenguaje para ocultarla y ahogarla.
La primera entrevista del analista tanto con el niño como con los padres va a mostrar la
especificidad de la escucha analítica. Esto se entabla si el Otro (analista) no asume un rol de
educador o de juez, y que permite y acepta que surja una verdad que no necesariamente sea la
suya. Hay que respetar estas confesiones porque van a reconstruir de cierta forma a ese niño.
Tampoco se trata de ser complaciente porque le va a servir al niño.
Lo peligroso es la mentira, porque el niño es sensible a esas mentiras, a eso que no se dice.
Cada miembro de la familia puede vivir una situación familiar de la forma que le es propia.
La primera entrevista es la más reveladora, hay que tomar apuntes detallados de ella porque
en ella muchas veces puede estar todo, es lo que se refiere a la distorsión en el discurso (no
tanto el contenido). En ese discurso el analista va construyendo esa verdad que se va
construyendo en el otro a través de cierta ilusión.
El niño se va a refugiar en una enfermedad para escaparse por ej de una madre que no lo deja ni
respirar. La enfermedad del niño no solo viene a develar un secreto, sino también algo que
tiene que ver con la neurosis de la madre. El niño viene a ocupar un lugar en la
fantasmática de los padres desde antes de su nacimiento ya es objeto de la fantasía
materna.
Es a través de un discurso de la madre donde está la verdad y el discurso del padre está en el
discurso de la madre. Los padres vienen a la consulta para que nada cambie (Ortigues también
lo plantea así).
La confrontación que tienen los padres con los analistas, permiteque los padres pierdan una
mentira y se gane un sujeto y este pueda acceder a su verdad. El analista debe esclarecer el
sentido del sufrimiento del niño en la historia de los padres.
Texto 6: Ricardo Rodulfo: “El niño y el significante”
Cap 2: ¿Dónde viven los niños?
La demanda desde Rodulfo seria ¿Dónde vive este niño?; entonces en las entrevistas
preliminares nosotros debemos responder esa pregunta y las respuestas están vinculadas con la
historia del niño, de los padres, la constitución del mito familiar que viene a determinar la
constitución subjetiva del niño, no solamente preguntarse si el niño fue deseado o no, sino, para
que fue deseado.
Ante esta pregunta¿Dónde viven los niños?, nos detenemos en una que llamamos prehistoria o
mito familiar (MF). Esta no es una pregunta fácil de contestar. Es importante determinar si un
pequeño sigue viviendo en el cuerpo de la madre o si ha empezado a vivir en otro tipo de
territorio.
Otra pregunta que nos hacemos es: ¿Qué representa este chico para el deseo de los padres?;
El para que se lo desea lo que toma relevancia. La fórmula binaria “hijo deseado”/”hijo no
deseado” necesita ser revisada. Un ser humano, un hijo puede ser deseado para una gama
importante de “utilidades”.Complementarias a las preguntas que venimos realizando es ¿Cuánto
lugar se le asigna a un niño en el mito familiar?
Mito familiar se puede caracterizar por lo que un niño respira allí donde es colocado. Lo que se
respira en un luar a través de una serie de prácticas cotidiandas que incluyem actos, dichos,
normas educativas, regulaciones del cuerpo, que forman un conjunto en donde está rpesente el
mito familiar. Ej: cuando se le dice a una niña “es feo que una niña diga eso” se pone en acción
un trozo de ese mito que en este caso concierne a la diferencia sexual.
El mito familiar no es fácilmente visualizable, hay que deducirlo. Ej: “este chico no se queda
donde yo lo pongo”, algo del orden mítico se subraya en la frase que nos informa acerca de lo
que es ese niño en esa familia. Al MF lo extraemos a trozos, en las primeras sesiones solo
veremos algunos aspectos, alguna tendencia dominante.
Difícil es pronunciarse acerca de si es necesario o no el tratamiento de un niño sin tener una
noción aproximada de los rasgos principales del mito familiar en donde ese niño está
posicionado y cómo.Todos los datos dispersos de una entrevista se vuelven importantes solo si se
los aloja dentro del mito familiar. De lo contrario se convierten en un listado molesto con el cual
no sabemos qué hacer Tampoco hay que entender el mito familiar como algo más o menos
congruente y unitario, sistematizado y armónico.es necesario concebirlo como una red de
pequeños mitos, no en singular y en termino del proceso secundarios.
La importancia del MF nos lleva a distinguir 2 niveles: un nivel que llamare proceso y otro que
llamaré función. Cuando decimos niño en psicoanálisis implicamos la cuestión de la
construcción misma del sujeto. Tocamos ambos niveles a la vez no solo lo relacionado con
aquellos procesos imaginarios sino tb todo lo relativo a las funciones en las que se apuntala para
advenir sujeto: F paterna, materna, hermanos, abuelos, etc.
Actualmente no solo pensamos que analizar un niño es reunirse con él, con sus fantasías, tratar
de captar su Inc, sino tb añadimos “donde está implantado”, “en que mito vive”, “que mito
respira”, “que significa en ese lugar ser madre y ser padre”.
Cuando estamos en el terreno de una psicosis más insuficiente nos resulta confinarnos al nivel de
lo que el niño produce, porque está tanto más frágil y masivamenteherido al lugar donde vive,
mientras que la neurosis tiene una autonomía relativa mayor.
Tratándose de autismo, psicosis u otros trastornos narcisistas, cualquiera sea la posición del
terapeuta, la práctica lo lleva a tener algún tipo de intervención sobre la famlia, el discurso
famliar, los padres. Indefectiblemente se tendrá que hacer algo con los padres, o sobre los padres.
Un mito familiar puede entenderse como un puñado de significantes dispuestos de cierta
manera. El sgte no remite a la cosa, sino que remite a otro sgte. Lo que nos interesa a nosotros
es la cadena sgte en tanto Inc. Otro rasgo fundamental del sgte es su relación con el sujeto: “un
sujeto es lo que representa un sgte para otro sgte”.
La tarea originaria de un bebe cuando viene al mundo es tratar de encontrar sgtes que lo
representen, porque no lo encuentra todo hecho. La tarea – de tipo extractivo- para la cual
necesita ayuda porque solo no puede consumarla es encontrar significantes que los representen
ante y dentro del discurso familiar, en el seno del mito famililar, o sea en el campo deseante
familiar. En la neurosis el sujeto encuentra sgtes que lo representen, ese no es el problema; en la
psicosis los busca y tiene que luchar con los que tienden a destruirlo. Conseguir un lugar para
vivir depende de los sgtes que uno encuentra. Un niño le pide a la analista que lo dibuje y se
lleva el dibujo. Si se trata de algo que el niño hizo, es importante poner una palabra que subraye
la acción, un ‘esto lo hiciste acá’, marcar el trabajo con un sentido que él ha encontrado y que es
pensable como una fantasía de nacimiento en la transferencia.
El amor es la ocupación del espacio (poeta Michaux). Ocupar un espacio físico viniendo al
mundo primeramente, pero sobre todo ocupar un lugar en el deseo del Otro, sin el cual la vida
pierde toda posibilidad de sentido; Pero para que esto se cumpla es preciso que alguien done
lugar.
El deseo es lo que circula en toda cadena o composición de sgtes. El bebe tiene que trabajar y
aun luchar para adquirir sgtes; las funciones parentales y otras vienen en su auxilio, brindándole
las condiciones mínimas, pero no pueden regalárselos hechos. Si hubiera imposición de sgtes
fallaría lo esencial.
Lo mismo sucede en tratamiento. El sujeto acude en busca de sgtes que lo representen o tras
ciertos cambios en los sgtes que lo representan o frecuentemente deshacerse de algunos. Pero
para ello se requiere del analista. Intervenimos para que logre advenir al encuentro con el sgte
o replantear su relación con él. El psicoanálisis es ante todo donador de lugar. La
interpretación solo funciona si se hace cierto lugar que se ha creado; de lo contrario no sirve,
daña como sucede con las interpretaciones llamadas salvajes.
Debemos tomar en cuenta la eventualidad, que establece la diferencia entre una situación
neurótica y otra psicótica, de que un sujeto no encuentre las condiciones propiciatorias para la
producción de sgtes que lo representen y que en su lugar aparezcan, de manera aplastantes
sgtes del superyó, en una verdadera sustitución de lo esperable en términos libidinales.Ej: La
ropa es una forma de significarse. Luciano debe cambiarse la ropa cuando llega a cada casa de
sus progenitores. Así Luciano no dice “mi” ropa, sino la ropa de mi papá, la ropa de mi mamá.
Esto marca el cuerpo de Luciano, el cuerpo de papá, el cuerpo de mamá; el cuerpo del hijo es un
campo de batalla. Lo que vienen a subrayar el odio que lo engendró, el odio bajo el que nació,
significa esa partición sobre su cuerpo, por lo tanto” laropa” no es un sgte apto para representarlo
como sujeto. En este ejemplo, qué podemos encontrar de los significantes en este niño? Dos
muestras al respecto nos devuelven a las temáticas del SY, pero no en esa dimensión ligada a la
disolución del complejo de Edipo; antes bien, ese nivel de SY escubierto en psicoanálisis al
estudiar la reacción terapética negativa, el suicidio, el masoquismo moral; nivel que MK llamaba
SY sádico. Una función destructiva, no una función de regulador normativo.
El régimen del sgte del superyó tiene su propia producción, que podemos designar como goce
del Otro, detectable en distintos niveles. Uno el caso de Luciano. Los tiempos de goce se
manifiestan mediante períodos de ocultación de sus actos como sujeto de deseo. Hay que llegar
en el curso del psicoanálisis al nivel del goce de la frase: la frase que no pertenece a nadie, goza.
Yo diría que goza porque justamente no pertenece a nadie, se ha soltado.
En el tono y la posición oracular del “en esta familia los segundos hijos varones siempre van
presos” se enmarca mejor todavía esta peligrosa desubjetivación que atraviesa como si nada las
generaciones, despreciando su diferencia. Notemos como ‘desapropia’ al muchacho de su vida, si
queremos mantener en alto –y creo que es inherente a la ética del psa- el concepto de vida en el
orden simbólico como pitencialidad para el sujeto de hallar – o sea, de construir, en
laformulación paradójica de nuestra disciplina- sus diferencias.
Cap.3 : Significante del sujeto/significante del superyó: las oposiciones, las ambigüedades.
El sgte del sujeto designa lo que agarra, en nuestro caso a la vida, sobre todo teniendo en cuenta
ese momento capital de introducción a la vida humana, es decir, tiene que ver con lo propio del
sujeto y que NO viene del otro. Mientras que para el sgte del superyó “la vida que soporta la
muerte” (lacan), en tanto apunta a esa condición de la vida en que ésta se vuelve algo sobre lo
cual pesa encima, aplasta, la muerte, es decir, son los sgtes que aplastan al sujeo y son del orden
de lo injuriante que NO remiten a nada.
Ejemplo. Consulta de niño 3 años que no soporta situaciones de separación. La última semana
cuentan los padres ha incorporado una palabra y una actitud montada en ella: “Perá”. Perá es
remitir, enviar en espera, no solamente introduce una distancia entre él y el Otro, sino que
además inaugura una nueva simbolización dentro de la temporalidad. Perá es sgte del sujeto que
le sirve para determinada operación de separación, de corte de individuación y así se convierte en
eje de su identidad permitiéndole acceder a una nueva serie de experiencias al reorganizar su
vida. Sgte ligado a la operación simbólica ligada al tiempo del fort da fundamental en la
constitución del psiquismo.
..Matriz ambigua o cambiante. En un determinado momento es posible que funcione como un
sgte del sujeto en tanto tiene que ver con la búsqueda de identidad y reconocimiento. Pero si esta
situación no se difiere, si no se transforma rápidamente, la nominación conseguida degenera
también rápidamente en significante del SY.
Ejemplo en contraposición. Una paciente con ideas suicidas. En ella no es una mera fantasía, ya
ha sido realizado en su prehistoria. “Tomar ese ácido”. Ese ácido con las mismas iníciales que su
padre que fue quien efectivamente se había suicidado. De adolescente ella firma con un
seudónimo, las iníciales del ácido, las iníciales de su padre. Notas esenciales a un verdadero sgte
del superyó, sobre todo ese rasgo sustituyendo, usurpando la firma del sujeto.
La clínica nos conduce a una red Inc con nudos, puntuaciones y silencios privilegiados, pero
además es una red que históricamente va mutando. Las detenciones de ese movimiento obligan a
introducir la pregunta por la patología. El conjunto sgte no es cerrable.
El niño saca los sgtes del mito familiar porque literalmente vive allí y no en ningún otro lado,
al menos en una instancia inicial. Este mito lo concebimos como un archivo, tesoro de sgtes. El
término archivo no debe pensarse como en sentido de grandes depósitos ordenados; más bien
trozos del mito familiar que se narran con sus elaboraciones secundarias del caso, donde hay
zonas de arrumbamiento, expedientes perdidos que esperan su hora.
Concluimos que para ir en busca de esos sgtes indispensables, para que el sujeto pueda
pasar ese archivo en procura de encontrarlos debe haber allí Otro: cuerpo familiar, mito,
archivo; que haya algo o alguien que ofrezca sgtes, que de lugar. Otro primordial tal como lo
es la posición de la madre es preeminente para el bebe. Otro en el sentido de mito familiar, de
archivo, de prehistoria como retícula. La mayúscula remite a una ya tradición donde sobretodo
no se refiere al semejante.
Conseguirá el estatuto de sgte del sujeto a partir del investimiento deseante. Si hablamos de
sgtes del superyó la sobredeterminación es lo que operara como mandato en su dimensión
más aplastante o tanática que se ha conceptualizado tb imprimiendo una inflexión peculiar
a la noción de goce.
Nuestro objetivo como analistas es desestancar una cadena de sgtes para que algo pueda
volver a ponerse en marcha. El fin de análisis no consiste en encontrar el último sgte sino en
establecer un movimiento interrumpido. A lo que tiende el análisis es a restablecer algo que en
tanto desdialectizado, ya no produce más círculos viciosos
En la psicosis la tarea fundamental del psicoanálisis pasa por encontrar un sujeto aplastado por
sgtes que no lo representan, al que intenta ayudar en la invención de alguno para él, desalojando
los del superyó;desalojar para que nazca allí un verdadero niño, mientras que en las neurosis se
trata en principio de liberar al sujeto de un sgte que lo representa demasiado.
El mito es ese lugar adonde se van a buscar los sgtes, es en primer término el cuerpo
materno. Alojamiento de todos los sentidos posibles. El niño buscará los sgtes ahí donde
primero están en el cuerpo en el que vive. En el cuerpo de la madre están condensados todos los
mitos familiares.
El punto específico es que esto puede aparecer en su mirada, en el estilo de darle el pecho, en las
dificultades para hacerlo o en la manera de bañarlo o de vestirlo. Todo lo que recibe el chico del
mito familiar es a atreves del cuerpo de la madre, por supuesto que no es en formas de
narraciones sino de intervenciones concretas, caricias, entonaciones que por repetición devienen
sgtes, músicas táctiles, calidez o distancia de contacto. Del encuentro de este mito con el cuerpo
de la madre surge lo que llamamos cuerpo imaginado: primer lugar en el mundo simbólico que
se prepara para que un chico viva. Cómo se alza un chico está el mito en acción.
Cap. 4: Implicancias y funciones de la falización temprana.
El cuerpo imaginado es un producto del mito familiar. Es a través del mito familiar que el
que nace queda en una cierta posición, el significado que se le dona es un significado de
posición. Se pueden establecer 3 posiciones: niño falo, niño síntoma, niño fantasma.
Falización implica que un niño quede marcado como ser deseado. Esta marca retorna en esas
expresiones donde se habla tan eróticamente de un bebe, expresiones muy populares, índices de
la confluencia pulsiónUamor, como de “comerlo a besos” u otras por el estilo. Es muy grave no
ser falizado y lo que suplanta esta operación es una hostilidad aterradora. Ejemplo. “Los chicos
vienen con un pan debajo del brazo”, designa magistralmente la fuerza deseante de tal falización,
es ser incorporado al circuito del deseo. La madre atraviesa esa fase transitoria de
enamoramiento masivo subsiguiente al nacimiento. Si fracasa esa falización no hay con que
hacer un cuerpo, al no haberse transferido, endosado, narcisismo del Otro a ese pequeño
otro.
Cuando un niño no es o no deja de ser falizado en la medida óptima para él, en su índice
necesario, es de esperar el deslizamiento a otro estatuto, al de síntoma u objeto. Ejemplo como
una misma frase puede funcionar en 3 registros diferentes. “Qué lindo que es”. Frase que anuncia
la posibilidad de falización del sujeto. Inversión narcisística que embellece al hijo. / Al mismo
tiempo que afirmamos eso por nuestra experiencia a reconocer otro nivel en el “qué lindo que es”
deviene tras un viraje histórico índice de la posición de síntoma de un niño o adolescente.
Arrinconado por la frase a una posición pasiva y de impotencia. La profundización del análisis lo
llevo a concientizar una estructuración familiar en donde el fracaso de los hombres juega un
papel decisivo. Anudamiento fracaso/virilidad, lindo/inútil, servir para mirar y nada más,
trasfondo más siniestro del aparente elogio. / Al mismo tiempo al conducir aquel dicho a una
prehistoria, despeja un fantasma en que el joven está atrapado sin posibilidades por el momento
de escribir una diferencia, la de su vida.
Cap. 5: El niño y sus destinos: falo, síntoma y fantasma.
La fecundidad de estos 3 conceptos reside en pensarlos como 3 destinaciones encaradas en una
dinámica. El verdadero desafío teórico es pensar su coesxistencia.
Rectificar la dualidad niño deseado/niño no deseado. Deseado para qué y en calidad de qué es un
hijo. Ej un niño que viene a ocupar el lugar de un hermano muerto. Advertimos lo inexacto que
sería volver con lo de niño “no deseado”, deseado para qué.
No hay que confundir hijo deseado con hijo falizado.Un hijo puede ser deseado en su estatuto
de síntoma o en su estatuto de fantasma tanto como en un estatuto fálico; son vías que abren
destinos bien diversos.
No obstante, parece útil reservar un “no deseado” como para polo de casos límite donde todo es
cernible en la perspectiva del odio y de la destrucción.
Uno de los aportes mas renovadores que han podido ir más allá de la ecuación freudiana
hijo=pene Ha sido el de Lacan gracias al cual la falización ya no queda afectada a la presencia o
ausencia de pene sino que se la concibe como una marca cultural, propia del orden mítico. La
falización del niño no es solo cosa de la madre, tb el padre cumple esta verdadera función
simbólica. Tb todo el grupo familiar y para familiar. Falizar un hijo es producir un sujeto.
El PA descubrió la falización en recorrido por cadenas asociativas, es decir, como lo más móvil
del mundo e implica continuamente efectos de la metáfora. Una falización detenida en el pene es
un defecto de la operación que hace fracasar la invención Inc de sustituciones y las reemplaza
por continuidades de tipo metonímico.
Cuando un niño llega, llega algo nuevo característico de la auténtica falización. Es “el pan bajo
el brazo”/ lo que yo no he conseguido mi hijo lo conseguirá. La consigan psicotizante es
exactamente a la inversa “que él no vaya hacer nada que yo no haya dispuesto
previamente”.
El primer gran trabajo del ser humano al nacer será encontrar sgtes para encaramarse al
orden simbólico de la intersubjetividad, proceso que caracterizamos como de extraer y
dejar marcas, valiéndose de los materiales del mito familiar, que son tb los materiales del
cuerpo materno. Los términos más genéricos con que podemos decirlo y dejando por ahora de
lado la diferencia entre las funciones, es que por los caminos que fuere tiene que darse un
ofrecimiento de stes al recién nacido. De ellos él tomara uno u otro imprevisiblemente.
Pensándolo así, la varianza y la abundancia de materiales que se adelantan a un chico desde antes
de su nacimiento están sin duda en relación con su posición predominante en la familia ya sea
como falo, síntoma o fantasma.
La posición del niño como fantasma hace referencia a ocupar el lugar del hijo muerto, es decir,
se ha nacido gracias a que alguien murió, lo cual lo hace más literal aun al recibir el mismo
nombre. En función de la negación radical de esa muerte, el hijo vivo es anulado en su diferencia
específica, se lo pretende ese otro muertecito viviente, extremo de la imposibilidad de duelo que
lo ubica a él como fantasma sin darle la oportunidad de ser reconocido en su particularidad. El
repudio del trauma materno induce un espacio de inclusiones reciprocas insobrepasable, donde
estoy vivo, pero no puedo (no debo) vivir mi vida, pues nací para ocluir una muerte y mi vida
tiene que ser la de un muerto.
Texto 7: Marisa y Ricardo Rodulfo: “De un mito a otro”
¿Dónde viven los chicos? Primera pregunta clínica nodal frente a cualquier consulta. No es una
pregunta q pueda sostenerse sin historizarla. Un objetivo primordial de las entrevistas
preliminares con los padres, horas de juego, lo q sea, es conseguir esclarecer en algo el punto.
(Ejemplo en la pág. 107-108).
El sostener esta pregunta a la altura q se merece fue difícil dada una complicación: el pss tardó
mucho tiempo en producir su concepto específico de medio, un concepto hecho a su medida.
Interrogación por el lugar: ¿en q lugar ocurren, en q lugar tienen lugar las cosas d q habla y se
ocupa el PSA? Consideraciones de Freud: la necesidad de tópica, de topología, proceda de donde
proceda, es absolutamente una exigencia de infraestructura para la práctica psicoanalítica.
Década del 50: conceptualización psicoanalítica de medio, de lugar. Con notable coincidencia
temporal se asiste al nacimiento del “espacio transicional” de Winnicott y a la triada de los
3registros R-S-I en Lacan. El Pss recibe una ayuda decisiva de la lingüística, q a partir de
Saussure permitía pensar en el lenguaje como un medio humano de naturaleza muy particular, y
de la antropología estructural q en manos de Levi-Strauss renovaría la idea de mito vigente hasta
el momento. Levi-Strauss sienta las bases para concebir el mito como medio
humanomásespecífico: la relación del hombre con el mundo, sea de la Naturaleza sea de la
Cultura nunca es directa, siempre está mediada por esa verdadera atmósfera q baña al animal
simbólico: el orden mítico. La importación de esto a la clínica psicoanalítica tuvo trajo
consecuencias. El Pss redescubre q en lo q al sujeto concierne, el medio es el mito, del cual
depende incluso y sobre todo la estabilización de una realidad compartida,es el lugar donde se
vive, lugar y fundamento de otros lugares a los q siempre se vuelve.
El Pss se interesa en un nivel de lo mítico muy particular, aquel q esta en el cimiento de la
construcción como operación de la cura, el mito familiar. ¿Quién soy (el niño) para ese mito?
¿Qué lugar se me ha asignado en él? El descubrimiento de la importancia de esta dimensión
modifico la primera conceptualización de “prehistoria”: retrocede para abarcar aquella
estructuración histórica familiar q espera al sujeto, que lo destina. Esto mismo impone una
modificación en las series complementarias: lo constitucional debe desdoblarse para involucrar
lo q se nombró “herencia cultural”, todo el orden prehistórico q viene a marcar al pequeño sujeto
desde mucho antes de su nacimiento, allí cuando se habla (Lacan) de él, dándole primero q nada
un cuerpo de palabra.
Mito familiar pensémoslo como aire, como aquello q se respira a cada bocanada del “otro aire”.
Aquello q articula a través de los más diversos objetos, la relación del sujeto a un lugar, no solo
mediante cuentos o mediante dichos, también vía todo tipo de dispositivos y prácticas cotidianas.
Conviene escucharlo como un collage, un racimo de pedazos de mitos bien o mal pegados.
Todo esto ha producido una mutación en la posición del analista en gral, y del q trabaja c niños y
adolescentes en particular (por las especificidades de su práctica, q lo colocan mucho más
expuesto a q se le venga encima de entrada el mito familiar, y del modo más concreto, como una
actuación resistencial de los padres).
Nuestro vinculo con la prehistoria acrecienta la estructuración del sujeto ya no la buscamos solo
en él, el “descentramiento del sujeto” se impone como realidad clínica.
Se desplaza radicalmente nuestra escucha y puede vérselo en puntos clave como el cambio en la
función de las entrevistas preliminares: de recolección de datos en su forma tradicional a trabajo
con el discurso familiar, a fin dedetectar todo lo q se pueda sobre los mitos q determinan la
posición subjetiva del presunto paciente. Sin el mito, es pura letra muerta. Por otra parte, forma
parte de esta mutación el q, siendo el mito trans-individual por definición, ya no siempre se sabe
bien cuando empieza un tratamiento ni quien es el paciente.
Viraje en el Pss: paso del proceso a la función. Paso del interés predominante o exclusivo en los
procesos imaginarios del paciente a las funciones simbólicasq, en sus modos y en sus fallos,
han concurrido a su estructuración y que se fundamentan en el mito familiar en cuanto a sus
particularidades específicas.
La constitución del sujeto deviene una cuestión de lugar, conquista de un lugar para vivir,
articulada a través de 3 escansiones (dividir) dadas por 3 mitos: Narciso y Edipo, y una
operación: fort-da.
Narciso
Un mito siempre aparece a falta de algo. Y para dar respuesta a la pregunta q esa falta provoca.
En el caso del narcisismo, lo q lo hace advenir a una posición clave es lo q ha sido
conceptualizado como “falta de ser”: falta de instinto, de programación biológica q garantice el
adquirir estatuto humano. Los rasgos esenciales de esta dehiscencia vital han sido enumerados
por Lacan: prematuracion, incoordinación, fatalización, etc. Antes d lamentarnos por un bebe
como puro fenómeno deficitario es menester acordarnos y tener muy en cuenta algo con lo q si
cuenta este pequeño proto-sujeto desamparado: la espontaneidad (Winnicott), dimensión
decisiva tanto como q sin ella no habría Pss, el proceso identificatorio entero seria como la
programación de una marioneta. En cambio, de esta espontaneidad radicada en los niveles más
elementales del ser viviente deriva una nota básica q la experiencia psicoanalítica no cesa de
reencontrar: imprevisibilidad sin la cual no sería concebible el deseo mismo: ¿por dónde ira a
saltar el sujeto de entre todo lo q le ofrece, malo o bueno, la red identificatoria del mito familiar?
A falta de ser transmitido biológicamente hay q alquilar uno en el espejo: he aquí el mito. A falta
de ser habrá q “parecer”. Conclusión a q llega el Pss: ser es ocupar lugar. La pregunta será
entonces ¿Cómo el Uno deviene del Otro?
Amor y odio son más complejos q estados afectivos: involucran
operacionessimbólicasfundamentales en cuanto a dar o no lugar. Esa ocupación del espacio el
niño no puede realizarla por sí solo, requiere de alguien, la función materna q ofrezca lugar.
Queda en pie q: amar es dar espacio.
-primera paradoja de Winnicott: los bebes no existen. Ni siquiera tampoco se dice relación
madre-hijo, pues nos encontramos en un tiempo muy anterior a la polaridad sujeto/objeto. Este es
el nudo del concepto de espacio de inclusiones reciprocas (EIR), espacio previo a todos los
dualismos q, a modo de rejilla simbólica se van luego desplegando en la constitución de
psiquismo: bueno/malo, yo/no yo, interno/externo, así como los pares antitéticos pulsionales.
El pasaje al acto psicótico está determinado por lo imposible de otro lugar. Es por esto q un niño
muy pequeño no puede esperar, se trata del ahora absoluto de una presencia o de un nunca mas.
*1er tiempo. La respuesta al donde viven los chicos: en su cuerpo ciertamente no, pues no
cuentan con tal cosa en un plano simbólico. 1ra rta: en el cuerpo, en el rostro de la madre. Pues
en el cuerpo materno se encarna el mito familiar. El mito inficiona las minúsculas prácticas de la
crianza, circula, es, es el campo de interés originario del Pss. El niño es habitando el mito
familiar q es el cuerpo materno (EIR).
“Soy mirado, luego soy” dirá Winnicott. “clínica del rostro”: fallos en esta mirada en cuanto a su
función de espejo originario. El 1er espejo debe ser un rostro humano, un rostro en cuya carne se
anuda el mito: allí leerá el niño, sin saberlo, qué es un hijo para esa flia, según esa prehistoria.
-Segunda paradoja: para poder separarse hay q estar muy fusionado. 2da rta: en el cuerpo
imaginado (concepto de Pierre A.): ese cuerpo q le prepara la madre al niño, con materiales del
mito familiar procesados en sus fantasías, ese cuerpo q le hará decir q ya sabía q el q nació iba a
ser tan lindo como efectivamente es.
Cuerpo cuya forclusión como cuerpo diferente es determinante en la psicosis. Abolido en el
autista. Punto de especial preganancia en el 1er tiempo: no hay aquí posibilidad de q el sujeto
registre como tal el fallo en la función, esto esta forcluido y solo puede retornar como real:
vivencias o enfermedad corporal.
*2do tiempo: en el mismo EIR se da una inflexión: el bebe empieza a verse como otro, haciendo
una torsión: el Otro en el q era hasta ese momento pasa a funcionar como garante q autentifica lo
de verse cómo: tiempo de confirmar la propia experiencia volviéndose hacia el Cuerpo ideal.
La mirada del Otro legitima: como aprobación/desaprobación, inscribiendo o no algo.
*3er tiempo: el otro en tanto extraño. Se trata de una gran conquista simbólica: nace la categoría
de extraño y la angustia es concomitante a la conmoción metafísica q tal categoría produce,
primera fisura seria en el EIR. Pues hasta entonces niño=madre, pero si hay un solo término del
universo q no es madre, la ecuación tiembla. Devenir extraño, no q cualquiera sea extraño,
devenir yo mismo desconocido.
Seria grato, sencillo, encontrar q primero viene el mito de Narciso y después el de Edipo. Pero
hallamos a estos 2 mitos embutidos uno en el otro.
Para sostener al hijo desde la función es preciso fascilizarlo, es condición q el mito proporcione
una escena originaria de conjunción gozosa d una diferencia.
Fort-Da (denegación primaria originaria).
Si todo ha andado razonablemente bien, tenemos un pequeño sujeto entrando más o menos en su
segundo año y con un cuerpo adquirido, si bien muy aun en el espacio materno. Decir q se
adquirió un cuerpo equivale a decir q se adquirió cierto nivel de Ego, por lábil q este sea aún. A
Narciso le faltaba algo: la dimensión de ausencia. El narcisismo se da en una dimensión de
presencia.
He aquí la pregunta q el fort-da procura plantear y resolver: ¿Cómo puede existir algo en calidad
de ausente? Muerte de la cosa, nacimiento de la palabra como Otra de aquella.
Se puede empezar a creer en q algo existe,aunque haya desaparecido del campo escópico.
Conjuntamente aparece el NO, primera palabra sin referente imaginario, primera abstracción.
Todo lo cual presupone q el sujeto empieza a disponer de una fábrica de imagos para sustentarse,
lo cual hace posible la espera y, por sobre todo el goce de desaparecer (numerosos juegos de
taparse el rostro q el pequeño emprende).
Reflexionemos q será imposible el proceso adolescente si no se puede retomar y resignificar este
goce. También, volviendo al niño, bases para una futura simbolización del par publico/privado:
descubrimiento de la privacidad del baño x medio de la puerta. Hay otra puerta más sutil q el
niño descubre a los 2 años: el vidrio. Forma refinada del fort-da. Se ve, pero no se puede agarrar
lo q se ve, lo cual de nuevo provoca el goce. Goce de la represión originaria.
La clínica del fort-da es riquísima en Pss. Es importante tener claro q recién atravesada esta
operación un sujeto se privatiza hasta el punto de q podamos prescindir, en términos relativos, de
todo lo q no sea su producción en sesión para analizarlo. Hay un Pss antes y un Pssdespués del
fort-da. La función: El fort-da no puede construirse solo, sin colaboración de aquella.
Edipo
Solo dado un espacio potencialmente tridimensional, y un tiempo correlativo, puede desplegarse
realmente como drama o tragi-comedia asumida por el sujeto, como conflicto q lo interpele a él.
Para “seducir”, para esos juegos de engaño (Lacan) hace falta de cierta distancia, eso no ocurre
con algo pegado a la nariz, mínimamente debe producirse cierta torsión en el EIR: de ser la
madre a ser de la madre. O de ser de la madre a ser del padre. Por esto mismo sin fort-da y sin
categoría del extraño sería imposible llegar a un polo paterno en una triangulación.
-Condición: como siempre el mito restituye; en este caso la falta de ser es sexual.
-Pregunta: ¿Cómo de la conjunción de una diferencia viene el Uno? la falta de instinto q a nivel
del narcisismo catapultaba la identificación como operación princeps, promueve aquí una
función de marca: el falo marcaje del deseo: qué hay para desear, qué hay como deseante-
deseable.
-Función clave: la paterna (clave, no única, como la materna es clave en el narcisismo).
Estamos en el terreno del deseo: un viraje tal como dejar de girar el mundo subjetivo en torno a
la madre solo es posible con las armas mismas del deseo. Si el padre no adviene a esta posición,
el complejo como tal no puede atravesarse. Hay q pensar q un pequeño sujeto es todo un radar,
por los lugares q ha vivido, para detectar implacablemente por donde circulan los flujos
libidinales en su familia, mejor dicho, en el mito familiar.
El concepto de Lacan no demarca una ley extrínseca al deseo, es más bien Ley de deseo,
regulación interna del deseo. La función paterna no puede reorientar el deseo desde afuera del
deseo. Las prohibiciones, cuando un padre vale en términos de aquel, vienen por añadidura. Así
caen las tendencias incestuosas.
Atendiéndonos al montaje del Edipo propuesto por Lacan, el momento fundamental es el del 3er
tiempo, donde el padre se demuestra capaz de soportar sobre sí, esto se dirá como tener, algo
deseable q lo convierte en deseante, y q la capacidad de satisfacer eróticamente a la madre puede
muy bien encarnar. Esta es una posición en la cual algo puede transmitirse a un hijo, posición
dominante. Muy distinto es el caso en la del 2do tiempo, donde la función paterna se limita a
arrancar para si la primacía de “ser el falo”, q en el 1er tiempo caía sobre madre-hijo en una
transformación del EIR: niño en falo de la madre-madre fálica.
Esta función de pasaje es tan esencial en el Edipo como el pasaje q a través de la madre en su
momento permitió, en un nivel muy distinto, el cuerpo imaginario.
El padre del 2do tiempo no deja otra alternativa q ser él, lo cual es imposible, o asumirse como
castrado (imaginariamente) o castrada, por lo menos hasta q muera. Esto último es un punto
decisivo: si es el falo no se admite morir (muerte simbólica) lo q es otra forma de decir ese no
dejar pasar.
Por todo esto, lo más frecuente es q en nuestras practicas nos enfrentemos a situaciones edípicas
estancadas bien en el 1er tiempo, donde el padre existe, pero esquematizando esta desvalorizado,
bien en el 2do, o rebotando entre ambos. El horizonte de cierta distribución sexual se abre de un
modo diferente en el 3er tiempo, para el varoncito con la identificación al padre no tanto en lo q
este es sino en lo q permite, para la nena con la identificación a aquello q el padre desea.
El paso por el Edipo reubica también la ambivalencia infantil, propia de la unificación narcisista.
Se le ofrece la posibilidad de distribuir sus polos amor/odio en los polos padre y madre; la
complejidad de las identificaciones con c/u de ellos matiza la ambivalencia dirigida hacia c/u. la
ambivalencia carga el campo entero orden familiar/orden extra familiar, lo cual se volverá tan
importante a partir de la pubertad.
En síntesis: formas de sexuación: 2 en el registro de lo q ya es: ser el falo de la madre, niño o
niña, como modo de adquisición de un sexo; ser objeto sexual del padre: en el 3er tiempo, la
sexualidad sobre todo como promesa futura, realización por venir, donde el EIR queda
sobrepasado, y donde en lugar de niño o niña, niño y niña se distribuyan por carriles diferentes
según lo esbozado.
Pero en el mejor de los casos, la latencia toma su valor como estructura de espera, hasta q el
deseo pueda ir acordando con lo corporal de un modo menos imaginario.
En el transcurso del Edipo, la determinación de lo sexual sigue estando, para el pequeño sujeto,
fundamentalmente en manos del Otro.
Para imaginarizar la adolescencia conviene ahora, representarse una crisis generalizada en las 3
escansiones q se fueron configurando. La construcción del cuerpo, y en dónde hacerla, se
replantea como ya sabemos, y no únicamente a nivel sexual; la cuestión del extraño se agudiza
notoriamente, la invención de un espacio alternativo vuelve a ser problemática; entre otras cosas
hay q hacerle “fort” al cuerpo de la niñez, a los padres como SsS, al niño maravilloso q se fue
una vez. Y es un fort q despierta no poca ambivalencia. Punto de estructura central en la
adolescencia, y común x caminos diferentes a varones y mujeres, ultimo avatar del complejo de
Edipo: el asesinato del padre, operación simbólica fundamental.
Distintas inflexiones de la posición del analista, matices diferenciales de su función en la cura:
• Interpretar lo reprimido, poner en crisis las formaciones imaginarias, guiarse por los avatares
de la angustia de castración. Todo lo cual puede trabarse a solas con el paciente, salvo cuando es
traído como síntoma de síntoma, emergente d algo q concierne a la pareja parental.
• Posibilitar el crecimiento del sujeto, desbloqueando potenciales trabados por determinadas
fallas de tipo narcisista o al nivel de la denegación originaria. Orden de lo no constituido.
Clínicamente la situación es muy variable, pero suele ser raro q el trabajo pueda hacerse sin
ninguna intervención de los padres. Orden de lo experimentado sobre todo en el tratamiento con
adolescentes.
• Reconstruir lo destruido, en particular el cuerpo, deshacer defensas psicóticas apostando a la
posibilidad de q algo se escriba por 1ra vez. Aquí es imposible trabajo solo con el paciente.
Texto 8: Stern Daniel: “La constelación maternal”
¿Qué es la constelación maternal? En primer lugar, es un invento de los clínicos, q no pueden
trabajar sin algún tipo de construcción q les ayude a dar sentido a una amplia gama d fenómenos
clínicos. la constelación maternal debe considerarse un tipo de organización básica de la psique y
no una simple fase de la vida; nueva organización psíquica básica q durante un tiempo sustituye
o desplaza a la precedente.
Tras el nacimiento de un bebé la madre entra en una nueva organización psíquica denominada
constelación maternal. Esta constelación determinará un nuevo conjunto de tendencias a la
acción, sensibilidades, fantasías, temores y deseos. Obliga a los clínicos a adoptar un marco
distinto de tratamiento y un nuevo tipo de alianza terapéutica. Su duración es muy variable, pero
durante ese tiempo se convierte en el ppal eje organizador de la vida psíquica de la madre y
desplaza a las organizaciones o los complejos nucleares previos que ocupaban ese papel central.
La constelación maternal se refiere a 3 preocupaciones y discursos diferentes que tienen lugar
tanto interna como externamente: el discurso de la madre con su propia madre, el discurso
consigo misma (consigo misma como madre) y el discurso con su bebé. Esta trilogía maternal
es la ppal preocupación ya que requiere la mayor parte de su elaboración y de su reelaboración
mental.
Tras el nacimiento del niño, la madre experimenta un reordenamiento profundo de intereses y
preocupaciones q pasan a centrarse más en su madre q en su padre. Empieza a existir una nueva
tríada psíquica “madre de la madre-madre-bebé”.
Temas que componen la constelación maternal en nuestra cultura:
• ¿Puede mantener en vida al bebé y hacerle crecer?Tema de la vida y el crecimiento. La
cuestión esencial es ¿la madre puede mantener al bebe con vida? Lo que está en juego es que la
madre tenga éxito como animal humano. Esto genera una serie de temores: que el bebé muera o
que la madre lo sofoque. O temores como que el bebé nazca muerto, malformado o con aspecto
de monstruo. Los temas de la constelación maternal recogen la historia a partir de este punto y se
dirigen hacia la supervivencia de la especie una vez la supervivencia individual y la reproducción
han producido la generación siguiente.
• ¿Puede relacionarse afectivamente con el bebé de forma natural y garantizar el desarrollo
psíquico del bebé para que sea tal como ella desea?Tema de la relación primaria. Se refiere
a la relación socio afectiva de la madre con él bebe. ¿la madre puede amar al bebe y sentir q el
bebe la quiere? Denomina “relación primaria” a las formas de relación que ocupan el primer
año de la vida del niño antes de que empiece a hablar. Incluye la creación de vínculos de relación
personal, seguridad y afecto, la regulación de los ritmos del bebé, la manera de “sostener” y la
inducción de las primeras normas de relación humana que se establecen a nivel preverbal, como
la producción y la recepción de señales sociales y de afecto, la negociación de intenciones y la
intersubjetividad. El trabajo de esta fase (pre-verbal/pre-edípica) se logra bajo la influencia de la
constelación familiar. Las madres cc de esta función, pero a la vez tienen miedo a fracasar
porque es una función definida por la cultura que puede presentarse de forma incongruente con
los aprendizajes particulares de la madre. La inquietud por el desarrollo psíquico del bebé resulta
inevitablemente de un fracaso en alguna de estas funciones.
• ¿Sabrá la madre cómo crear y permitir los sistemas de apoyo necesarios para cumplir
estas funciones? Tema de la matriz de apoyo. La madre necesita crear, permitir, aceptar y
regular una red de apoyo benefactora y Clásicos del pensamiento relacional protectora de manera
que pueda cumplir totalmente las 2 primeras funciones de mantener al bebé en vida y fomentar
su desarrollo psíquico y afectivo. La matriz de apoyo ha sido siempre una red femenina y
maternal; mientras los machos permanecen a una distancia prudente y sólo se les permite
accederla niño de forma gradual.
La 1ra función de esta matriz es proteger físicamente a la madre, cubrirle sus necesidades vitales
y retirarla durante algún tiempo de las exigencias de la realidad externa, de manera que pueda
dedicarse a sus 2 primeras funciones.
La 2da función de la matriz de apoyo es de carácter psicológico y educativo. Sin esta forma de
ayuda es probable que la función materna se vea comprometida. Después de que nazca el bebé la
relación psicológica ppal y más activa de la madre (aparte del bebé) se produce con las figuras
maternas de su vida; aquellas personas que ofrecerán los aspectos educativos y psicológicos de la
matriz de apoyo.
Si se pide al marido que también cumpla esta función durante esa fase puede quedar
“maternizado” con las confusas consecuencias que conlleva este desarrollo para el posterior
ajuste de la pareja. Muchas parejas “nuevas”, se sienten más unidas y en mayor situación de
igualdad si el marido ha tenido un gran papel práctico y psicológico y ha sido maternizado.
La principal fuente de temor es no lograr crear o mantener una matriz de apoyo. Mediante la
matriz de apoyo la madre puede ser criticada y considerada una madre exigente, destructiva o
inapropiada. Uno o más miembros de la matriz de apoyo pueden minar, sabotear o competir con
la madre en su papel maternal y hacer que la madre tema perder al bebé o el amor del bebé. La
madre puede tener que pagar un precio afectivo alto por mantener la matriz de apoyo.
Cuando el propio marido forma parte de esta matriz, aparecen temores especiales; que su marido
compita con ella en calidad de progenitor o compita con el bebé para captar la atención de la
madre (“el síndrome-del-marido-segundo-bebé”), excederse en sus cuidados maternales hacia el
marido o que huya o busque la satisfacción de sus necesidades en otro sitio. El marido es
necesario para hacer de protector y amortiguador físico y práctico, de apoyo psicológico y como
hombre, mientras la esposa ocupa los papeles complementarios. Estos roles no son
necesariamente compatibles y a menudo están desincronizados en los 2 componentes de la
pareja. Su capacidad de negociar cambios frecuentes de rol será el mecanismo para Clásicos del
pensamiento relacional establecer su adaptabilidad y capacidad de imitación futura de la pareja.
• ¿Será capaz la madre de transformar su propia identidad para permitir y facilitar estas
funciones?Tema de la reorganización de la identidad. Se refiere a la necesidad de la madre de
transformar y reorganizar su propia identidad. La nueva madre debe desplazar su centro de
identidad de hija a madre, de esposa a progenitor, de profesional a matrona. A menos que pueda
lograr incorporar estas transformaciones, las otras 3 funciones de la constelación maternal se
verán comprometidas. La reorganización de la identidad es a la vez causa y resultado de su nueva
relación con las figuras maternas de la matriz de apoyo. Es evidente que la madre vaya a alterar
efectivamente sus compromisos afectivos, su distribución del tiempo y la energía y sus
actividades. La necesidad de tener modelos es obvia y para ello revivirá la larga historia de sus
identificaciones con su propia madre y otras figuras parentales/maternales. Reaparece el proceso
de transmisión intergeneracional.
Cada uno de esos temas conlleva un grupo organizado de ideas, deseos, temores, recuerdos y
razones que determinará o influenciará los sentimientos de la madre, acciones, interpretaciones,
relaciones interpersonales y otras conductas de adaptación.
Denomina “Constelación Maternal”a estos 4 temas juntos y sus funciones concernientes y,
“trilogía maternal”a los 3 discursos que la madre tiene que reunir. No es universal ni innata.
En nuestra sociedad, las condiciones culturales que parecen desempeñar una función esencial en
la conformación de la estructura final de la constelación maternal incluyen los siguientes
factores:
1-La sociedad valora mucho a los bebés: su supervivencia, bienestar y óptimo desarrollo.
2-Se supone que el bebé es deseado.
3-La cultura valora mucho el papel maternal y la madre es valorada en parte como persona por
su participación y éxito en el papel maternal.
4-La responsabilidad última del cuidado del bebé se deposita en la madre, aunque ésta delegue
gran parte de esta función en otras personas. Clásicos del pensamiento relacional.
5-Se espera que la madre ame al bebé.
6-Se espera que el padre y las demás personas ayuden a la madre a cumplir su papel maternal
durante el período inicial.
7-La familia, la sociedad y la cultura no ofrecen a la madre la experiencia, la formación o la
ayuda suficiente para que desempeñe sola y fácilmente su papel maternal.
Está claro que esos factores socioculturales se reflejan en los 4 temas y funciones que crean la
constelación maternal predominante en nuestra sociedad. La emergencia de la constelación
maternal no es obligatoria. La mayoría de las mujeres la desarrolla, pero no todas. La fase de la
constelación maternal no es un período crítico o sensible. La organización psíquica que emerge
durante esta fase puede ser transitoria o permanente.
EL CONTEXTO DE MEMORIZACIÓN ACTUAL Y SU PAPEL EN LA
TRANSFORMACIÓN DE LA IDENTIDAD.
¿Por qué la propia madre es el modelo parental a seguir o a rechazar?
La experiencia de recordar es presente, el contexto presente es la clave de la memoria evocada y
la forma en que se encaja. El momento presente, con todos sus sentimientos, sensaciones,
percepciones, pensamientos y señales contextuales, actúa de detonante para activar muchas redes
distintas de memoria y determinar qué fragmentos se cohesionarán y surgirán en forma de
recuerdo. Se parte del supuesto de que no se pierden recuerdos ni fragmentos de memoria, sino
que el paso crucial es recuperarlos mediante la creación de un contexto memorizador que facilite
esa recuperación. Para la madre, el contexto de memorización presente lo constituyen las
interacciones diarias momento a momento con el bebé y también experiencias que pertenecen al
bebé pero que la madre vive con empatía.
El contexto de memorización se compone de la experiencia de una persona sobre la interacción o
la relación cuando ocurren de forma casi simultánea; lo que siente directamente una parte y lo
que se aprehende empáticamente de la experiencia de la otra parte. Los recuerdos o los
fragmentos de memoria almacenados en la madre también incluyen ambos lados de la
interacción o de la relación con su propia madre cuando era joven; lo que ella experimentó como
bebé mientras interactuaba con su madre, y la experiencia empática de la madre en su interacción
con ella (imitación e identificación primaria).
Los actos diarios de los cuidados maternales evocan constantemente recuerdos de la infancia de
la madre y, al mismo tiempo, los cuidados maternales que recibió de su propia madre. Lo que
convierte al contexto de memorización en un desencadenador de esos primeros recuerdos es que
ambos consisten en experiencias de los 2 lados de la interacción, la madre y el bebé, en una
misma generación. (Los conceptos de imitación, contagio, empatía e identificación primaria y
secundaria desempeñan un papel esencial en esta conceptualización).
Estos recuerdos evocados de forma continuada parecen actuar a nivel Clásicos del pensamiento
relacional preconsciente y suelen ser accesibles a técnicas como la entrevista microanalítica.
Estas evocaciones contribuyen mucho a la reelaboración de la relación pasada y presente de la
madre con su propia madre. El flujo de recuerdos evocados y desencadenados por este nuevo
contexto memorizador es la materia prima para que tenga lugar una importante reorganización
materna de su identidad como hija y como madre.
Otros 2 rasgos de la constelación maternal facilitan un contexto memorizador eficaz; al buscar el
apoyo de la matriz y recibirlo, se aproxima a algunas de las condiciones existentes cuando ella
era niña y, cuando tiene que poner orden en el caos de ritmo, señales y significados de su bebé,
cosa que debe hacer en gran parte por ensayo y error, se ve obligada de nuevo a crear un orden
para los aspectos más básicos y rudimentarios de la vida. En este caso, también se aproxima a
una situación existente durante su infancia que le ayudará a definir el contexto memorizador
presente. Esto no es un acto de regresión, sino sencillamente resultado del hecho de encontrarse
en un contexto memorizador presente poderoso y profundo que no experimenta desde sus
primeros años de vida.
LAS CONSECUENCIAS CLÍNICAS DE LA CONSTELACIÓN MATERNAL
La alianza terapéutica y la transferencia/contratransferencia
Para la madre que presenta un problema de relación con su hijo, la organización psíquica
determinante es la constelación maternal. La transferencia que aparece implica la elaboración de
un deseo de ser valorada, respaldada, ayudada, instruida y apreciada por una figura maternal.
Este deseo se manifiesta en muchas situaciones a parte de la terapéutica. En la situación de
transferencia, esta búsqueda y estos encuentros se intensifican y se centran en el terapeuta:
“transferencia positiva de la abuela”. El peligro de esta situación para el marco del tratamiento
y para la alianza terapéutica es que el terapeuta sea incapaz de responder a estos deseos y
necesidades, tanto a nivel personal como terapéutico, porque aplica un marco adecuado para
laneurosis, pero no para la constelación maternal.
Una vez el terapeuta ha aceptado esta forma de transferencia y la considera apropiada dentro del
marco de la constelación maternal, puede ser más activo, abstenerse menos a nivel emocional,
sentirse más libre para “actuar” y puede centrarse más en el potencial, en las capacidades y los
aspectos positivos que en la patología y los conflictos. Lo imp es suministrar un marco de alianza
y transferencia que permita al terapeuta convertirse en un tipo especial de matriz de apoyo que
pueda valorar, apoyar y apreciar a la madre y por lo tanto “sostenerla” de forma que sus
funciones maternales queden al descubierto y sean facilitadas. Puede hacerlo sin deterioro de su
funcionamiento, su autoestima o su independencia. Puede ayudarla a cambiar o a volver a
conectar su representación mediante experiencias emocionales correctivas y mediante
interpretación y el modelaje.
Se presta a la exploración y descubrimiento de un potencial maternal previamente desconocido y
a la búsqueda de cualquier figura alternativa que haya tenido un papel maternal positivo en el
pasado que pueda utilizarse ahora. Puede suministrarle los consejos realistas y la ayuda práctica
necesaria.
Algunas consecuencias para el padre y la familia nuclear
Diferencia los “nuevos padres” que creen, buscan y a veces consiguen establecer un nivel de
igualdad entre los cuidados prodigados por la madre y el padre y los “padres tradicionales”.
Ambos pueden brindar el apoyo práctico que encuadra y protege a la madre en su primera
relación con el niño. Hay dos cosas que los nuevos padres no pueden hacer bien y que el padre
tradicional ni siquiera intenta:
• No puede aconsejar, enseñar y servir de ejemplo válido y experto para la madre sobre una
amplia gama de información, actitudes y técnicas relativas a los cuidados infantiles.
• No puede valorar el papel de la madre tan bien como una figura materna “legítima”
seleccionada personalmente por ella. La historia y la experiencia sencillamente no se lo
permiten.
Estas consideraciones plantean algunos problemas agravados por las “nuevas” familias.
Normalmente el “nuevo” marido queda al cargo de la mitad de las funciones, pero recibe menos
de la mitad de la gratificación, a menos que le gratifique apoyar a la madre en su papel parental,
una actitud más tradicional.
Si deja de existir la familia ampliada a nivel funcional, gran parte de la necesidad de la madre de
apoyo, ánimo, instrucción y valoración real o fantaseada recae en el marido y éste queda
parcialmente maternizado, además de ser incapaz de cubrir esa necesidad. Se convierte en un
sustituto materno fracasado o insuficiente.
Texto 9: Peusner Pablo: “El psicoanálisis con niños es un chino”
¿Cómo manejar la demanda de los padres que a veces viene bajo la forma de la urgencia? Pone
el ej de una nena de 8 años que duerme con los padres. El analista debe posicionarse de
determinada manera para no responder a la demanda y decir “eso está mal”. Pone también el
ejemplo de Toni, un nene que no come y no caga. Acá aparece la cuestión del rodeo, el habla de
confrontación, utiliza metáforas de la guerra china de Francois Jullien que propone 5 conceptos
provenientes de la filosofía china para articular con ciertos puntos de la obra de Freud que para
parecen problemáticos. La cuestión del sesgo, del rodeo, es decir, no ir directo a la comida, sino,
rodear y esperar que algo de esto aparezca. También que plantea una situación potencial en la
cual el analista se enfrenta con los padres; el objetivo es que los padres bajen la defensa, para eso
no hay que atacarlos y que no haya un contraataque. Los padres vienen a la consulta con la
guardia baja porque ya no saben cómo abordar el problema del niño. Se pregunta ¿Cómo lidiar
con esa situación de enfrentamiento en la cual nos ubican los padres y no responder? No hay que
responder a ese pedido de urgencia de los padres.
Durante el juego con autitos con este niño que no come él dice “mira que pesto que te di”, el
analista toma esa palabra y la utiliza como enganche para seguir hablando de la comida, y el niño
dice que” su cuerpo es un robot”. El analista realizo un rodeo para poder acceder a la
demanda, a lo que le pasa al niño. El paciente y el analizante trabajan en equipo, de inc a
inc. La coextensividad tiene que ver con que si nosotros entendemos que esto es un proceso; y
pone el ej de Juanito, Lacan dice que supera su fobia por los movimientos, desplazamientos y
procesos. Son todos esos movimientos u intervenciones donde uno puede lograr la cura, logrando
movilizar el síntoma.
El Pss con niños procede, se desarrolla o actúa mediante rodeos. El autor toma la forma en
que en la cultura china el sentido produce un sentido o un significado a algo, que no es directo
ni por una ilusión, por medio del rodeo. El rodeo sigue un fin pragmático, se trata de mantener
al otro en la incomodidad del suspenso. El autor dice que hay que influenciar sin que se note,
por ej por medio de la pregunta ¿duermen bien? (caso de la niña) y por medio de las asociaciones
de los padres de incomodidad, ya hay ahí un rodeo indirecto. Lo importante es que el analista se
sienta involucrado en la situación, pero no tan cerca ni tan lejos, pensando la intervención
analítica en función de esa familia que demanda y de ese niño en particular. La influencia se
pone en marcha en las preguntas, en las asociaciones que pedimos, etc, es decir, el analista se
tiene que poner en el lugar de “no saber” para que el niño vuelva a repetir. El analista que
tiene guardar sus conocimientos desde la teoría porque no sirven para intervenir en la práctica,
hay que escuchar (atención flotante) y luego hacer una intervención. Hay que apostar al
inconsciente, y no a la experiencia ni al conocimiento, porque el inconsciente es el capital con el
que cuenta el analista. Para que inc e inc se junten es importante el propio análisis del
analista(autodiagnóstico).
Después de varias sesiones con el analista, los padres quieren que él les de algún diagnóstico. El
analista tiene que crear alguna especie de diagnóstico que no funcione como etiqueta, que
no paralice a los padres y sirva para trabajar. El autor inventa un diagnóstico: “acá tenemos
un desequilibrio de la estructura simbólica”; y como la estructura es el lenguaje que todos
habitamos, es como si el niño estuviera sentado en una silla de 3 patas en vez de una de 4 y por
lo tanto su posición es diferente. Con esto, el autor no les está mintiendo a los padres, si tiene tal
desequilibrio, pero los padres los padres no están preparados para escuchar eso.
Preguntas del 1er Parcial:
• ¿Cuál es el criterio de analizabilidad (son 3 las diferencias respecto de la analizabilidad de un
niño) en Anna Freud y el valor que le adjudica al tiempo preparatorio?
• Analice la sgte frase: “el niño existe psíquicamente en la madre mucho antes de nacer y más
aun, mucho antes de ser gestado”.
• Describir los vectores que considera imp al realizar el diagnostico de un niño.
• Distinga los diferentes lugares del niño en la estructura familiar.
• Diferencie en AF y MK la factibilidad de análisis de niños.
• Articule los siguientes términos: demanda-pedido- transferencia.
• Relacione teoría y práctica a la luz del concepto de teorización flotante.
• Caracterice la diferenciación entre diagnostico psiquiátrico y diagnostico psicoanalítico, y
desde este último que vectores considera imp cuando el diagnostico se trata de un niño
(Rodulfo).
• Distinga las posiciones del niño en el mito familiar (Rodulfo).
• Reparto de las cartas.
• Describa las diferentes concepciones teóricas sobre un niño y su impacto sobre la técnica en
AF, MK y P Aulanger (aspectos teóricos, técnicas auxiliares y criterio de analizabilidad).
• Establecer una articulación entres los siguientes términos de P Aulagner: movimientos de
apertura, entrevistas preliminares, conocido-desconocido.
• Conceptualizar el mito familiar y su valor en la clínica con niños desarrollando sus niveles y
significantes.
• Desarrollar los ejes para realizar un Diagnóstico de situaciones según M Rodulfo.
• Explique la afirmación de Wasserman desde la posición teórica de MK y AF: “Es la posición
teórica del analista lo que decide si un chico entra en análisis o no”.
• Analice la siguiente afirmación desde los conceptos: proceso- función- mito familiar:
“Actualmente ya no pensamos que analizar un niño es reuniré con él, conocer sus fantasías, tratar
de captar su inc y punto”.
• Elabore una síntesis articulando:
• Pedido y demanda.
• Movimiento de apertura.
• Lugar de la transferencia.
• Posición del analista.
• Describir como debería ser el diagnostico en Pss a partir del concepto de lo “no rotulable”
propuesto por M Wasserman.
• Explique la siguiente frase “Allí donde era mito, el sujeto debe advenir. Su posibilidad es
hacerlo jugando”.
• Diferencie entre AF y MK: transferencia en niños, recursos en la clínica con niños, asociación
libre.
• Analice la siguiente frase: “Toda demanda tiene un revés. Los miedos inc nos complica el
sufrimiento del niño”.
UNIDAD 3: Diagnóstico y tratamiento.
• Diagnostico descriptivo y diagnostico psicoanalítico.
• Clasificación Francesa de trastornos mentales del niño y del adolescente CFTMAR-2000 y
DSM IV.
• Series complementarias.
• Lo constitucional y lo accidental.
• Polimorfismo psicopatológico infantil.
• Criterios de indicación de tratamiento.
• Transferencia del niño y de sus padres.
• Encuadre y dispositivo analítico.
• Delimitación del trabajo con el niño y los padres.
• Variedades de indicaciones.
• Tratamiento analítico e intervención analítica.
• Dispositivos complejos.
Texto 1: Jerusalinsky: Psicoanálisis del autismo “Aspectos constitucionales del bebé y su
influencia en la relación madre-hijo”
Este texto habla con lo que viene el niño y su enganche producido con la madre. Al principio las
respuestas del niño están encaminadas por la vía de la actividad refleja, por la actividad
espontánea y por las expresiones de su tono muscular y su gestualidad. La viabilidad y
condición de estas actividades en el niño realimentarán un circuito afectivo con centro de
determinación en la madre. Esta retroalimentación podrá ocasionar cambios en la posición de
la madre respecto del niño, modificando así el lugar simbólico que el hijo ocupa y el valor que
significa.
El niño existe psíquicamente en la madre mucho antes de nacer y mucho antes, incluso, de
ser gestado. Cuando el niño nace, todo ese engranaje que lo precede se pone efectivamente
en movimiento. Un recién nacido dispone de un “enganche simbólico” (engranaje madre-hijo)
para articularse en el proceso materno que lo contiene; este se compone de:
• Actividad refleja arcaica. Cuando el niño nace presenta una serie de reacciones automáticas,
desencadenadas por estímulos que impresionan diversos receptores. Estas reacciones
constituyen algunas de las huellas que guían la actividad del bebé como los reflejos
madurativos, orales, de Moro, de la madre, etc.
Langer, define la importancia que para la madre y el niño tiene la lactancia feliz: “No sólo el
niño sino también la madre se perjudica por la renuncia a amamantar”. La lactancia además de
ayudar a la madre a vencer el trauma que le causa la brusca separación de su hijo, sirve también
para mitigar el efecto de su propio trauma de nacimiento.
Este ciclo de satisfacción parte del ofrecimiento del pecho, circula por la succión del bebé,
retorna glandular y psíquicamente sobre la madre, que se siente así más próxima a su hijo,
transformando la brusca separación del parto en un distanciamiento corporal gradual y lento
durante el cual el bebé recibe el don materno, el cual primero se expresa como leche, como
alimentación, como apoyo y luego va re-significándose en otros objetos en la medida en que el
niño se vuelve capaz de alimentarse por sí mismo.
Este círculo maternal envuelve otro ciclo con el que se superpone y se entrecruza: el ciclo de
hambre y dolor, succión-consuelo, saciedad y satisfacción. El bebé experimenta todo esto con
los ojos fijos en el rostro de la madre, ojos que lo enganchan y lo trasportan hasta el universo en
el cual su cuerpo, boca, y la leche adquieren su inscripción en el universo simbólico.
El punto de contacto, que en el ángulo psíquico está apoyado en una serie de representaciones
maternas, en el ángulo biológico se apoya en automatismos reflejos, como los orales y visuales.
Los reflejos orales adquieren un sentido de aceptación, goce, plenitud, son significados porque
están allí, su presencia da un soporte para que la palabra materna tenga un destino cierto.
• Gestualidad refleja. El llanto inicial del bebées puro automatismo. Pero de allí en adelante se
repetirá en situaciones de dolor e incomodidad que afecten al niño.
Esta secuencia evolutiva muestra cómo el llanto se transforma de una reacción automática en un
elemento de comunicación. Lo mismo sucede con la sonrisa, que inicialmente aparece durante
los momentos de saciedad y somnolencia que suceden a la amamantación, como un gesto
puramente reflejo, y hacia el final del segundo mes la sonrisa empieza a aparecer como uno de
los organizadores centrales de la relación madre-hijo al adquirir el carácter de respuesta frente a
la sonrisa del rostro de otro ser humano.
• Tono muscular. Las emociones se expresan a través de variantes del tono y de las actitudes,
y el tono muscular presenta variantes fisiológicas motoras, con el sueño disminuye al mínimo,
pero durante el llanto aumenta. El recién nacido a término presenta claras reacciones
automáticas vinculadas a sus sensaciones de dolor y placer. Este sistema de reacciones solo
puede mantenerse durante pocos meses si no es apoyado por la función materna, que le
imprimirá toda su significación afectiva.
• Actitudes posturales y actividad espontánea. Es difícil disociarlas del tono muscular y de la
actividad refleja. El reflejo tónico-cervical-asimétrico constituye una sinergia que además de
favorecer la coordinación ojo-mano-boca, induce al niño a adoptar una postura que facilita el
amamantamiento y favorece en la madre la colocación de pequeños juguetes cerca de la mano
del niño y frente a su boca, dentro de su campo de visión, lo cual facilita la tarea de enseñar al
bebé.
La actividad espontánea, caracterizada por la tendencia pasiva que se apodera del neonato
después de la hipertonía del primer día, se manifiesta a partir de la segunda semana
fundamentalmente en los movimientos de brazos que podríamos llamar “de bailarina
tailandesa”
Alrededor de la quinta o sexta semana aparecen ya los movimientos globales y agitados de
respuesta, alternados por momentos de total quietud durante los cuales el niño fija la atención
en un objeto o persona.
• Ritmos biológicos. Consideramos aquí, de entre todos los ritmos biológicos, solamente los
que poseen especial importancia para el intercambio madre- hijo, son lo de la secuencia
respiración-deglución, la respiración misma, las alternancias hambre-saciedad, sueño-vigilia, y
la frecuencia excretora. Pocas cosas alarman tanto a una madre como la falta de evacuación de
su bebé o el hecho de que éste se ahogue con la leche que está mamando.
Cuando en el niño existe una patología neurológica que distorsiona estos procesos, surge la
importancia de estas regulaciones biológicas para la conservación del equilibrio de las
relaciones primarias con el bebé.
La actividad materna decodifica aquello que el niño expresa en su propia actividad. Los códigos
que la madre usa para integrar el conocimiento inconsciente que ella tiene de esos elementos
constitucionales del recién nacido. Por eso la madre espera del niño ciertos tipos de reacción en
concordancia con ese conocimiento previo. Además, anticipa una imagen global del niño en
términos corporales cuya afirmación irá a buscar en el contacto con su hijo. El concepto de
dialogo tónico de Ajuriaguerra sintetiza la naturaleza significante de este proceso.
Así puede decirse que la madre informa a su hijo sobre la confiabilidad de sus esquemas para
conectarse con el mundo que lo rodea. También se puede decir que el hijo informa a su madre, a
través de su respuesta. Acerca del grado de adecuación de la actividad materna a sus
sensaciones y a su estado interno.
La madre constituye para el niño una imagen contenida en la subjetividad; además esta imagen
guardará una relación con los datos que niño le ofrezca. La madre construye, al abrazar al hijo,
al mirarlo, en su contacto corporal con él, el perímetro de su imagen, el cual llenará con el
significado nacido de lo que ella desea en el niño.
Si bien es cierto que en el niño no hay sujeto constituido desde el comienzo, en la madre hay un
sujeto para sí misma y para otro para prestarle a su bebé. Esta intersubjetividad sostenida por la
madre necesita de una ilusión de una respuesta psicológica y el soporte de ilusión está dado por
la respuesta material de los mecanismos constitucionales. Podemos decir que la intersubjetividad
de la comunicación inicial madre-hijo, cuyo centro reside en la función paterna que se instala en
la cadena significante, opera a través de la intersección de la actividad materna con la actividad
del niño. Y que la actividad del recién nacido tiene verdadera importancia en las características
de esta relación, ofreciendo un espacio que ejerce sus propias influencias sobre el significante
materno.
Texto 2: Mannoni: “El niño, su enfermedad y los otros. Cap 2: La transferencia en Pss de
niños, problemas actuales”
Las reacciones de los padres van a formar parte del síntoma del niño. También las reacciones
de los padres van a determinar la conducción de la cura.
La autora dice que el niño forma parte de un“malestar colectivo”; entonces el síntoma del
niño es soporte de la angustia parental. Entonces este último va a determinar el síntoma del
niño. Su enfermedad es el soporte de la angustia de los padres. Si decimos que el síntoma del
niño viene a encubrir, es porque hay de esta angustia que en los padres es conflictivo y
no está resuelto.
Los padres al consultar con un analista piden que nada cambie, porque tocar el síntoma del
niño despierta la angustia parental, y se corre el riesgo de poner al descubierto lo que servía
para colmar la ansiedad del adulto (todo lo que tiene ver con las reacciones de defensa, de
rechazo).
La autora plantea que toda demanda de curación si o si cuestiona a los padres. Los
problemas fundamentales que se despiertan en los padres en la consulta por un niño tiene que
ver con su posición respecto al sexo, la metáfora paterna, etc.
Cuando uno piensa el diagnostico en la clínica con niño, tenemos que pensar al niño dentro
de la fantasmática de los padres y tratar de comprender el puesto que ellos le reservan
en las relaciones. Acá tenemos el efecto imaginario de los padres.
Cuando la autora entrevista niños psicóticos, va a ver en el análisis cierta angustia en alguno
de los padres que es permanente tanto cuando niño mejora como cuando empeora. Esto se ve,
porque la consulta despierta toda la problemática edípica de los padres. Y, por otro lado,
cuando va a tratar niños psicóticos, lo que vamos a escuchar es cierto deseo de muerte hacia el
niño, por eso despierta cierta angustia. La autora va a plantear que toda esta conflictiva
edípica de los padres que se va a desplegar en la relación transferencial con el analista, esto se
ve a partir de ciertas quejas, de la oferta de sacrificio por el hijo pero que es deseo de muerte.
Caso clínico de Emilio (6 años) que presenta un diagnostico inapelable (donde solo puede
opinar el medico) e incuestionable, porque de lo contrario aparece la angustia de los padres.
También podemos pensar que este niño ocupa el lugar como sujeto en el puesto del muerto.
La autora trabaja con patologías orgánicas y va a estudiar el vínculo madre-hijo; y va a decir
que toda enfermedad orgánica grave en el niño marca a los padres en función de su propia
historia, y esto aparece en la situación transferencial.
Plantea 2 elementos: 1) simbólico, 2) imaginario. El elemento imaginario va de la mano con
el elemento simbólico. En la relación transferencial no solamente se juega la relación madre-
hijo (interpersonal), también tiene que estar el elemento simbólico. Si trabajos con una madre
con cierta problemática propia ¿Qué es lo que afecta en el niño? El síntoma del niño aparece
denunciando esa conflictiva. ¿la madre está cumpliendo esa función de catextizar al niño?
(catextizar significa Falizar al niño, ceder libido, reconocerse en ese niño, y ya no ver un
objeto, sino un sujeto).
La función del analista al trabajar con esta fantasmática parental, él tiene que poder ubicar
a la madre como una buena madre y ahí poder por primera ver algo que antes no se
estaba dando, es decir, la catextización, darle cierto don fálico, cierta marca del deseo .
La relación transferencial no se reduce a lo interpersonal porque hay de ante mano
preparado un guion (cuerpo imaginado de Piera Auglanier). Lo que puede ayudarnos no son
las resistencias maternas, sino, la desoltación (algo que estaba oculto y se tiene que develar
que tiene que ver con la conflictiva de la madre del sexo y la muerte) de lo que está en juego
en la madre, en sus relaciones con el sexo, con la muerte. La relación transferencial no es
solamente imaginaria entre la madre-hijo, sino que de ante mano un guion (elemento
simbólico) para ese niño, ambos son tenidos en cuenta.
No podemos trabajar el síntoma del niño sino trabajamos toda esta conflictiva. Frente al
análisis de niños el analista debe entender “la situación”, es decir, el síntoma del niño devela
todo este problema conflictivo parental. Hay cierta ruptura por la relación patógena entre
la madre y el niño, que es lo primero que tiene que trabajar el analista. Otra característica
que se produce en esta relación patógena, es que la madre se apropia del cuerpo del niño, es
más bien una relación dual, donde el analista no debe apuntar a la separación, sino
introducirla tal cual en la transferencia y es ahí donde se permite la recaxtetización
narcisista de la madre; y a partir de ahí poder introducir un elemento tercero “La ley”.
Toda demanda de curación de un niño enfermo hecha por los padres debe ser situada
primero en el plano fantasmático de los padresy después en el nivel del niño. El niño solo
puede comprometerse en un análisis si se encuentra seguro de que está siguiendo sus intereses
y no la de los adultos. El síntoma del niño viene a desocultar algo que tiene que ver con el
orden de los padres.
Cuando la autora plantea que, en la consulta por un niño, el analista se va a encontrar con un
discurso colectivo que tiene que ver con la conflictiva edípica de cada uno de los padres. En
un primer momento el niño llega como otro imaginario por los padres; por consiguiente, el
analista puede asombrar en el plano de la transferencia que se produzca en los padres
reacciones depresivas y persecutorias a medida que el niño exista de otro modo que alienado a
ellos. Por eso hay que tener en cuando trabajamos con esta relación dual, porque mejora el
niño y empeoran los padres (o uno de ellos) y esto se debe a que aún no están preparados para
pensar a ese niño por fuera de ellos. En el análisis con niños no se pone tanto en juego esa
relación objetal con el niño, sino, el deseo propio de la madre o de ambos padres.
Texto 3: Marisa Rodulfo: “Clínica Psicoanalítica en niños y adolescentes. La transferencia
como garabato”
A partir de los 50` en el corpus teórico del Pss se produce un viraje de procesos internos al
concepto de función.
Esta necesidad del gran Otro, del Otro primordial, del Otro del mito familiar, del lugar primero
de las funciones como disparador de la constitución subjetiva, inaugurador de la relación de
objeto, este lugar del Otro es uno de los puntos centrales del Pss actual. .MK sostiene “en el
principio está la fantasía”; Winnicott “en el principio está la función materna, los bebés no
existen”.
El niño nace, ingresa a un espacio que también es el espacio de los otros, en esta red de sgtes
donde el cuerpo prematuro del niño se va a insertar para tomar lo que necesita para vivir. El
cuerpo del niño se ve capturado en las redes del deseo del Otro. Cuerpo primordialmente
desamparado será recibido como cuerpo del sujeto a través de la primera mediación sgte que
viene a poner remedio a la falta de ser: Narciso. La relación narcisística es fundamental en
todo el desarrollo imaginario del ser humano. Relación narcisística con un semejante en tanto se
vincula la primera experiencia implícita de la muerte.
Lacan dice que el momento especularse inaugura frente al júbilo del niño relejado en el espejo.
Winnicott y Samí Alí ubican la invención del espejo más acá de los espejos comunes y
corrientes, al sostener que el primer lugar en el que se mira el niño es en el rostro materno, es
decir, el rostro pasa a ser la condición del espejo.
Atravesar el narcisismo otorga ser al sujeto, ser conquistado por la identificacion. Las
identificaciones dependen de las funciones que se despliegan en el campo familiar; cuya función
ppal. es la de sostener al niño. El sostén es la condición o requisito indispensable para que se
constituya un sujeto y debe encarnarla alguien.
La otra cara de la función es la Función materna, que se despliega desde mucho antes que el
niño advenga, lo ha instalado en su subjetividad, constituyendo o que P Aulagner ha denominado
“Cuerpo imaginado”, primera representación del hijo unificado, sexuado y autónomo. Primer
don libidinal, cesión narcisística que da cuenta de este hijo como objeto de deseo. primer espejo
donde se va a mirar el “infans”.
En la madre del psicóticopodemos observar que, en lugar de esta cesión libidinal, hay una
sobrecatexia narcisista en la madre que caracteriza su propia omnipotencia. El niño psicótico no
puede convertirse en objeto de deseo, sino que es una pieza orgánica, parte del cuerpo materno o
deyección del mismo. En lugar de completa su deseo, completa su cuerpo. ante una Madre
Ley que aparece como un Otro absoluto incastrable, el niño no encuentra allí un lugar para
ser y debe ceder su cuerpo antes de tenerlo.
En condiciones más saludables, deseo de ese Otro primordial acude ante la ausencia del
instinto “deséame luego seré”. De manera, que es través del deseo del Otro, que el bebe tendrá la
posibilidad de ser a través de la alienación. Pues, es en función de ser transformado en deseo
del Otro, que se origina la posibilidad de existencia subjetiva. Pero esta precariedad de la
posición de objeto, el bebe está expuesto siempre a la angustia, debido a que para el niño el
cuerpo de la madre no es el cuerpo del otro sino su propio cuerpo.
La vivencia del cuerpo tiene que ver con la presentación que de este ha hecho la función
materna. Empieza a desplegarse todo un proceso capital de interpretación por parte de la madre,
proceso que si falla tiene consecuencias patológicas de gravedad. El niño con su llanto emite un
signo y este signo debe serle devuelto en sgte por la función materna. Si en lugar de realizar
esta transformación de lo Real en sgte, la madre responde al signo con otro signo, se empieza a
obturar allí la posibilidad de inscripción en lo simbólico. Habrá que responder con el cuerpo y
con el acting.
Decíamos que en este 1er espejo que es la madre, van a estar escritos los mitos familiares, de
los cuales ella es portadora, cuerpo materno de donde el niño extrae los primeros sgtes para
poder unificarse.
Este espejo que compone la función materna no solo es efecto de la mirada concreta, sino que la
pulsión escópica conlleva todos los sgtes que van a posicionar esa mirada. Imago de la especie es
causa de la unificación; constituyendo lo que en Pss se llama rasgo unario.
Esta función que es el Yo, es adquirida en el tránsito por el narcisismo primario, debe pensarse
como el heredero de la función materna.
Según Sami- Ali delimitaré:
• 1º tiempo: El sujeto está en el Otro Primordial. El infans se estructura como una superficie
representada por la Banda de Moebius. Esto implica que el mudo debe estructurarse como una
continuidad sin fisuras, mientras que el adulto debe permitir ser agujereado para que el bebé
saque de él los sgtes necesarios para su crecimiento. En los funcionamientos psicóticos, en
cambio, el adulto se mantiene a expensas del niño.
Volviendo al caso más favorable, emerge el espacio de inclusiones reciprocas (EIR) como
espacio propio del narcisismo.
• 2º tiempo: El infans comienza a verse como otro. En los brazos de su madre interrogará su
mirada para saber que debe ver allí. La mirada de la madre lo autoriza a verse. Incluido en el
cuerpo de alguien que a su vez lo sostiene, la adhesión de lo Real de los cuerpos remite al
desprendimiento de la imagen significante a distancia.
Es importante que el niño tenga al mismo tiempo a su disposición lo Real y el cuerpo del
Otro, en los brazos de quien esta adosado y la imagen de ese cuerpo del Otro en el espejo al
mismo tiempo que la suya. Esta segunda fase ha de ser representada por 2 cintas de Moebius ya
que, del cuerpo Real a su imagen, hay continuidad y no oposición.
• 3º tiempo:Emergencia de angustia ante el extraño. No se trata de la eventual ausencia de la
madre. Crisis de des- ser en ese proto- ser. El extraño no simbolizado, retorna en lo Real de la
reacción somática provocada por el factor alérgeno. Este, al faltar la categoría de extraño,
funcionaría como tal, pero en el registro de lo Real.
Mito de narciso procura dar respuesta al interrogante ¿cómo se puede ser alguien siendo de
origen nadie?, diremos que el Fort-da concurre a responder al interrogante de ¿Cómo
simbolizar la ausencia? Es una conquista simbólica, espacial y temporal.
Puntualizaciones de Freud en relación al juego del Fort-da:
• Esta acción le facilita al niño soportar sin angustia o con un margen tolerable de ella, la
partida de la madre.
• Mediante esta actividad vuelve suyo, algo que en sus inicios sufrió pasivamente, a lo cual
parece ligarse en gran medida el plus de goce que tal actividad reditúa al niño.
• Tiende a predominar el arrojar fuera sobre el atraer hacia sí.
• Toda la secuencia en su conjunto, insiste en repetirse, más allá del carácter inicialmente
displacentero de la vivencia como tal.
• La significación de este juego, parece proliferar y desplazarse, acabando por llevarse a cabo,
aun en presencia de la madre y aun sobre el cuerpo mismo del niño en su imagen especular.
El Fort-da es una operación fundamental de la estructuración simbólica del sujeto temprano.
Para Lacan este juego marca la primera constitución del agente de la frustración, la madre y pone
en evidencia el paso de la primera forma simple de la relación madre-hijo a una más compleja.
¿Qué pasa cuando la madre deja de responder a la solicitud de deseo? la madre pasa a ser Real y
los objetos que hasta ese momento eran pura satisfacción, se transforman en dones de parte de
ese poder. Es decir, hay una inversión de posiciones: la madre anteriormente simbólica se
transforma en Real, y los objetos de reales que eran, pasan a ser simbólicos. De esta manera se
pone en marcha la constitución del mundo de los objetos.Con la operación del Fort- da aparece el
primer espacio fuera del cuerpo de la madre para vivir.
Sami Alí planteara que el Fort-da se convertirá en un esquema de representación que moldeara
todas las situaciones de separación. Este autor va a establecer precisión en torno a este jugar:
• Aparece una nueva dimensión del espacio, espacio imaginario de profundidad. Al lanzar el
carretel allá, el niño se define aquí donde se encuentra y se situá en relación con una afuera que
solo existe como correlato de una intensión agresiva que parte de aquí.
• También aparece una nueva dimensión temporal: antes y después. Esta capacidad temporal
está ausente en la angustia de aniquilación que caracteriza el proceso psicótico, es decir,
imposibilidad de sustraerse a lo desagradable, de datar el fin el fin de una experiencia negativa.
• A partir del fort-da el niño se organizará de acuerdo a una doble identificación con la madre:
presente y ausente en forma sucesiva. Diferenciando 2 momentos: a) la madre ausente es
sustituida; b) la madre presente también es sustituida porque en otro momento puede llegar a
faltar.
El jugar que caracteriza el fort-da implica liberarse de un encierro, poder producir un espacio
más allá. El acto de arrojar fuera produce un adentro y un afuera, un cerca y un lejos, un antes y
un después.
2 aspectos mas hemos de puntualizar en relación al fort-da: la primacía boca-ojo que
caracteriza el momento de la especularidad va a ceder la hegemonía a la detentada por el par
mano-ojo. Este último comanda este momento de la constitución del sujeto. El segundo aspecto
está relacionado con un tránsito que se despliega desde la función del espejo, central en el
narcisismo a la función de la puerta como separación simbólica, de demarcación en el espacio de
un límite, de un borde, de un no-Yo.
Si la operación del Fort- da falla, este afecta al sistema simbólico:
• Lo impedido de simbolizarse retorna como un real del cuerpo del niño, en la afección
psicosomática que restituye la operación faltante.
• Impide la su inscripción en una textualidad de sentido: represión- retorno de lo reprimido
cuyo caso ejemplar es la conversión. Estos fallos llevan a la exclusión de algo simbólico del
circuito simbólico, que retornara como un puro Real: daño en el cuerpo.ya que en la enfermedad
psicosomática, en la cadenada sgte hay una falla, un agujero y en ese lugar encontramos el
cuerpo. y esta reacción psicosomática es una variante del acting out.
• Analista soporte transferencial pudiendo el niño procesar tal función pudiendo asir el objeto
analista y arrojarlo fuera de sí/ acercarse y alejarse en el juego de la transferencia.
Consideraciones imp en relación a la clínica de análisis tempranos:
• Jugar como producción de sgtes.
• Un juguete se transforma en juguete por la posibilidad que le otorga el niño, al mutar un real
en sgte.
• Si no está el juguete constituido como sgte, ese será el objetivo de la dirección de la cura en
transferencia el conducirlo a ella.
• Hay 2 formas de contacto con el material, de acuerdo al espacio en que se mueva el paciente:
el de inclusiones reciprocas característico de la especularidad yel tridimensional típico del Fort-
da en el que la constitución de lo externo- interno es su categoría central.
• Pacientes mas graves requieren de una participación más activa del analista; para que el niño
pueda sostenerse e inaugurar un posible jugar.
Otro gran mito del Pss es el Edipoque acude a dar respuesta al seren tanto ser sexuado y a la
ulterior de tener un sexo.Asi, el Edipo se transforma en una via privilegiada de acceso del sujeto
a la humanización de lo Real. Desde cómo se ha jugado en las generaciones anteriores. Red
simbólica que entrama las generaciones entre sí. Función en el desarrollo subjetivo. Deberá
producir el pasaje del ser al tener una cierta posición sexual, cierta identidad sexual ligada
al Ideal del Yo. En este pasaje del ser al tener es donde debe situarse la castración simbólica.
Para tener una identidad sexual el niño tiene que renunciar al serque colme como absoluto el
deseo del Otro, se pasa a constituirse en alguien que tiene que tener determinada identidad
sexual.
La angustia no emerge ante la falta de objeto sino ante la posibilidad que falte la falta, ante la
falla de una tercer (Función paterna). Lacan postula la Función paterna como sostenedora de un
orden que pone un corte a la amenaza de quedar sometido al deseo de la madre como objeto a.
surge la angustia como defensa primaria ante el peligro de ser comido por el Otro (como “a”)
para su goce.
Otro concepto imp para categorizar el Edipo es la Función fálica, la misma se instala en el
hueco que deja en la especie humana la no existencia de una programación instintiva de la
sexualidad. A falta de instinto es que debe aparecer una función que marque ciertos lugares como
lugares de deseo. La característica central de esta función la constituye el marcaje. La marca
recae sobre aquello que puede desearse en un campo dado. Esta función es imp en cuanto a las
orientaciones que toma la libido del niño.
En los avatares del Edipo se realizan los siguientes pasajes:
• Transformación del no-madre en un padre.
• De un padre a el padre. Nombre del Padre. Del narcisismo al Edipo para construir la metáfora
paterna.
El Edipo tiene tiempos lógicos que resultan de pensar el Edipo como una situación triangular
donde existen 3 polos: padre, madre, hijo y cuarto elemento falo. Los tiempos del Edipo son
marcados según donde recaiga el falo.
• 1º tiempo se despliegan los 3 tiempos del narcisismo. Ser el falo de la madre como aquello
que puede completar el deseo materno. “Él es yo y yo soy él” pasa a “Él es mi falo- yo soy el
falo de ella”. Aquí el niño trata de identificarse con el objeto de deseo de la madre (ser el falo de
ella). Esta falicizacion del infans pasa a ser decisiva para la constitución del futuro sujeto.
• 2º tiempo: se produce un viraje polar pero dentro de la misma categorización que implica el
ser el falo de la madre; porque el postulado de ser el falo recae sobre el padre en 2 sentidos: en
tanto priva al niño del objeto de su deseo y en cuanto priva a la madre del objeto fálico.
Remisión de la madre a una ley que no es la suya. Padre privador- prohibidor no constituye aun
la dimensión de salida, de apertura que garantice la formación del Ideal del Yo.
• 3º tiempo: se da una triple transformación:
• en 1er lugar el pasaje del ser al tener: de ser el portador del deseo del Otro a tener algo con lo
cual se pueda desear y ser deseado.
• 2da transformación: reinstaura la instancia del falo como objeto deseado por la madre y ya no
como objeto del que el padre puede privarla como padre omnipotente. Padre permisivo y
donador.
• La 3ra transformación: un pasaje de la concepción de la idea de un padre ligado a la
singularidad del propio“el padre”. Posibilita el posicionamiento sexual de los hijos (varón o
niña). Vira de una posición referida solo al deseo materno a otro donde ha de significarse:
vertiente paterna donde ocurre la sustitución.
El periodo de Latencia se caracteriza por el sepultamiento del complejo de Edipo y se
desarrollan en el niño defensas que tienden a estabilizarse y a transformarse en rasgos de
carácter. Winnicott que la interpretación sea formulada cuanto antes, cuidar el momento, utilizar
la prudencia. El niño está dispuesto en la latencia a la introyección, pero no para la
incorporación. Prestar al niño escucha atenta e interesada. Transformar el análisis en espacio
transicional. Llevarlo desde un lugar o zona en la que es imposible jugar a otra en la que si pueda
hacerlo.
En el periodo la adolescencia es cuando un niño deja de ser el latente normalizado, dependiente
de los padres, sobreviene una crisis de desidentificación, que cuestiona profundamente su ser.
Crisis encarnada en ese cuerpo que deja de ser el mismo, donde el reconocimiento se troca en
desconocimiento frente a la emergencia de su deseo sexual.
Primera crisis que evoca la muerte. ¿De qué muerte se trata? Muerte del niño que debió ser.
Necesidad de desprenderse del niño abrochado en el Otro (lugar del Yo-ideal) para el cual los
significantes del mito han esparcido sobre el espejo los lugares donde los cuales debe significarse
y del cual el adolescente pretenderá zafarse. No ocupar el sitio asignado, los hará librar esa lucha
en la que deberán buscar un lugar de identificación desde el cual sostenerse. Lucha por el
establecimiento de un ideal propio, ligado a la perspectiva Ideal del Yo. Contienda que permitirá
posicionarse al adolescente en un lugar simbólico, la construcción de un afuera en relación a ese
Otro familiar que amenaza con reintegrarlo.
Winnicott enfatiza el valor constitutivo de la segunda muerte. Muerte que alude a un asesinato,
dado que crecer significa ocupar el lugar del padre. Fantasía inconsciente, connotación agresiva.
Deberá pasar simbólicamente por sobre el cadáver de los mayores. El padre muerto es una
operación simbólica, asesinato del padre y categoría de padre muerto. Matar al padre significa
una operación simbólica que en el futuro le permitirá la propia paternidad. Don del padre,
significantes para reposicionarse.
El padre que nunca se deja sustituir, bloquea el acceso simbólico a esta posición subjetiva. Un
padre que se deje matar no imposibilita la operación. Un padre vivo, vivo en el deseo que pueda
sostenerse como deseante-deseable.
El sexo y la soledad. Actividad masturbatoria. Intento por liberarse del sexo. Fuga respecto al
asumirse eróticamente, no interrogarse acerca de la propia identidad sexual.
Desafío y rebeldía
Clínica distinta según se trate de un neurótico o un psicótico. En el psicótico la primera gran
diferencia es la mayor posibilidad de efectivización de pasaje al acto psicótico sobre todo en la
adolescencia. El analista deberá empezar a aumentar el espacio que ocupa en la vida del
paciente. Acompañantes terapéuticos si la familia no puede realizar el sostén necesario. La
interpretación va a tener un verdadero efecto de escritura. La palabra es cosa. Ya que el
significante no viene de ningún sitio es entonces este el lugar que hay que inaugurar desde la
transferencia: crear un espacio, un lugar desde el cual se anclen los significantes. Teléfono libre.
Modos alternativos de interpretación analítica:
• Trabajo limitado a consultas con los pacientes y sus familias. En los pacientes que no
requieren la inauguración de un PA clínico, porque sus trastornos no llegan a consolidar una
neurosis.
• El trabajo limitado a entrevistas con los padres sin necesidad de ver si quiera al niño, porque
no siempre el paciente por el cual demandan los padres va a ser el niño que nos traen a la
consulta.
• El trabajo con padres de lactantes en forma conjunta con pediatras con el objetivo de poder
pensar vicisitudes de la reciente paternidad para disolver matrices generativas de síntomas, antes
de que estos puedan constituir una realidad concreta.
• La producción de un modelo de historia clínica pediátrica para poder detectar tempranamente
la patología de origen psicógeno. Tal historial, ofrece la particularidad de incluir la dimensión del
deseo y la prehistoria.
• Trabajo en salas de juego en los servicios de pediatría, para que el juego sea posible.
• El trabajo en servicios de pediatría.
• Nuevas figuras clínicas como el asesoramiento desde una perspectiva Psicoanalítica.
• Supervisiones institucionales, donde el analista tiene la oportunidad de intervenir, así sea en
modesta medida sobre la política terapéutica de la institución, mas allá de sus tareas clínicas en
sentido estrecho.
Practico Sofía: cuando la autora habla de diagnóstico en Pss lo piensa desde narcisismo, Edipo,
es decir, en que momento de la constitución subjetiva esta. Y nuestros ejes son entre la tensión
del narcisismo que primero hay que ser para luego tener, la tensión del Edipo y la función
materna (con la función paterna también presente).
Cuando el niño llega a la vida, ocupa el lugar de falo que colma el deseo de la madre, pero luego
tiene que salir de ahí. Si pensamos en un adolescente con esquizofrenia (con un cuerpo
fragmentado), vemos que sería el caso de una madre que ve a su hijo fragmentado, lo ve como
una parte o una extensión de su propio cuerpo, frase: “como me voy a ocupar de el si yo tengo
más problemas”, ahí la cuestión de ceder libido falla, la madre no se lo imagina al niño como un
cuerpo unificado. Es a través del deseo del otro que el bebé tendrá la posibilidad de ser; es ser a
través de la alienación, uno se constituye como ser a partir de estar alienado a otro. La madre va
inscribiendo en el cuerpo del niño a partir de los ritmos biológicos. Es importante poder este tipo
de procesos porque son los que nosotros podemos conocer. La teorización flotante es la que nos
va a permitir interpretar lo que falla, estas últimas son consecuencias. Todo lo que falla tiene que
ver con una falla en la inscripción en lo simbólico. El efecto de este tipo de estas situaciones se
ve en el acting. Hay que poder leer ese síntoma de lo que al niño le está pasando para poder
hacer diagnóstico.
El Ford-da hay que pensarlo como el más acá del estadio del espejo (el primer momento de
fusión, alienación), donde quien funciona como espejo es el rostro de la madre.
El primer espejo es la madre, es el momento de la lactancia, donde se van a inscribir todos los
mitos familiares, donde estás los tesoros significantes que el niño va a ir a buscar. El cuerpo de la
madre es el que dona un lugar, es la matriz donde se va a ir estructurando el niño. Ese niño que
tiene todas sus pulsiones parciales, a esas partes le debe venir una unificación. Para que alguien
se reconozca en el espejo, ese alguien debió haberse reconocido en ese otro primordial. El
momento de separarse la madre produce una angustia.
En el caso del narcisismo, él se pregunta cómo ser alguien si no es nadie.
El proceso tiene que ver con lo inconsciente que trae el niño y ahí hay que pensar en AF y MK,
pero además hay que pensar en función.
Los significantes del superyó son los significantes que aplastan, que injurian. Los significantes
del sujeto que tiene que ver con algo propio del sujeto y no viene del otro.
El hijo falizado es el que viene a ocupar el lugar de falo; y la falizacion tiene que ver con ceder
libido.
Pag 44 juego del Ford-da hay que pensarlo como un esquema de representación que va a
modelar el proceso de separación con la madre, es un momento inaugural de espacio, una
apertura y un momento temporal antes y después. A partir del Ford-da el niño se organizará a
partir de una doble identificación con su madre presente y ausente. Implica la liberación de un
encierro, producir un espacio más allá. Si la madre no se ausenta no se puede producir nada. El
acto de arrojar produce un acto de un adentro-afuera, cerca-lejos, antes-después. Todo lo que
tiene que ver con lo especular tiene que ver con la primacía boca-ojo, luego se pasa de mano-ojo
cuando el niño tiene que manipular objetos. Pensar el Ford-da como la función puerta que abre la
puerta al más allá, como separación simbólica, marca un límite o un borde, adentro-afuera.
Cuando el Ford-da falla hay una falla en la simbolización de la ausencia de la madre, empiezan a
surgir patologías que no solo tienen que ver con la psicosis, sino con lo somático, alergias,
retención de eses etc. Cuando falla el procesamiento en lo simbólico, retorna en lo real del
cuerpo del niño. Cuando estamos más acá del Ford-da, en la creación de las superficies, lo que se
produce es un autismo.
Cuando hay algo del Ford-da que falla hay una confusión entre yo-no yo, de no poder estar solo
y no poder distinguir el espacio de uno y el espacio del otro. Si pensamos en el cuerpo sexuado y
el cuerpo unificado, vemos que con el Ford-da algo de la autonomía se empieza a producir. Sin el
Ford-da no hay posibilidad de diferenciar yo-no yo, adentro y afuera. El niño va a ir aprendiendo
en este arrojar objetos lo que es la separación radical.
El Ford-da es un jugar de una producción, practica significante y modo de simbolización. Juego
es un producto, es un resultado. Muchas veces los juguetes median como objetos a entre analista
y paciente; el niño es el que le va el valor significante de juguete. El analista brinda determinados
objetos y el niño es el que le da valor. La tensión entre narcisismo y la cuestión edípica hay que
pensar la especularidad en un primer momento y la tridimensionalidad en un segundo momento.
El momento de la operación Ford-da asumirá una importancia central en los juegos del niño, en
esconderse, taparse el rostro. Cuando el Ford-da falla, y luego se empieza a tratar esto, empiezan
a aparecer sueños. Cuando el analista piensa la construcción del cuerpo, en la iniciación de
tratamiento no se parte de un cuerpo ya constituido en tanto simbólico, sino que ha de ser una de
las funciones del análisis, en estos casos de patologías graves, mediante la cura en transferencia
es dable esperar el tránsito desde un lugar en el que el cuerpo se halla confinado a un puro real, a
otro en el cual advendrá la dimensión del cuerpo simbólico. Que el niño se dirija al analista con
tanta facilidad o se quede sola con ella esto también hace al diagnóstico.
Edipo es el otro gran mito del psicoanálisis, es el mito del tener, que viene a dar respuestas al
ser en tanto ser sexuado, tener un sexo para tener sexo. Edipo se transforma en una vía
privilegiada de acceso del sujeto a la humanización de lo real. En la tensión de la diferencia de la
problemática narcisística y edípica se va a apoyar nuestra investigación analítica. El niño debe
aceptar la interdicción ley de que su madre no es de el. Edipo tiene una función muy importante
en el desarrollo subjetivo del niño que es el pasaje del ser al tener. Tener una cierta posición
sexuada con cierta identidad sexual que está más ligada al ideal del yo. Esto se conoce desde
Lacan como la castración simbólica. Desde Freud la castración está más vinculada a la ley, que
tiene revisión del incesto y el registro de la sanción. Acá también lo pensamos el registro de
cierta deuda simbólica (El neurótico obsesivo hombre de las ratas) que tiene que ver con todo
aquello que recibís del otro. Para poder tener una posición sexuada, se debe renunciar al ser
como objeto de deseo que colma al otro. Freud en “inhibición, síntoma y angustia” habla de
angustia señal ante la ausencia del objeto, la angustia de castración tiene por contenido la
separación con un objeto estimado; en cambio, Lacan recomienza allí donde se produce una
diferencia concepción “la angustia emerge cuando falta la falta” (ej Juanito), es decir, ante la
ausencia de la ley tercera no hay posibilidad de tres, y hay solo uno. Otro concepto fundamental
para categorizar el Edipo es la función Fálica a falta de instinto es que debe aparecer una función
que marque ciertos lugares de deseo.
El Edipo también nos va a conducir en la construcción de la categoría del padre, este tercero que
también es el centro de la cuestión fálica y para que el niño pueda tener su propio deseo a partir
de la intervención de dicha ley y no sea ya el objeto de deseo que colma al otro. La categoría de
padre se puede construir desde Piero Aulagner como el no madre y ahí aparece el padre. En el
transito del narcisismo al Edipo es el camino donde el niño debe construir la metáfora paterna.
Hay que pensar el Edipo como una situación triangular donde existen 3 polos “padre-madre-
niño” y un 4to termino que es la función fálica, los tiempos van a estar dados según donde caiga
este 4to termino. En un primer momento cuando se es el falo de la madre “el es yo y yo soy el”
donde no hay diferenciación yo-no yo, poder pensarla como una frase más edípica “él es mi falo,
yo soy el falo de ella”; el niño debe atravesar por ese lugar para después constituirse en sujeto.
En un segundo tiempo, el postulado de ser el falo recae sobre el padre en el segundo sentido, en
tanto priva al niño del objeto de su deseo y priva a la madre del objeto fálico, es decir, empieza a
aparecer el padre como el perturbador del goce. Y el tercer tiempo se da en una triple
transformación, en primer lugar, pasaje del ser al tener, transformación que produce un viraje de
ser el poseedor del deseo del Otro a adquirir cierta posesión que posibilite tener algo con lo cual
se pueda desear y ser deseado; segunda transformación, reinstaura la instancia del falo como
objeto deseado de la madre y ya no como objeto del que el padre puede privarla como padre
omnipotente; y tercera transformación, se produce en el pasaje del segundo al tercero , de la
concepción de la idea de un padre, ligado a la singularidad del propio, dejar el lugar a la de una
categoría lógica abarcativa de la pluralidad el padre.
En la clínica hay una pregunta: ¿Cómo hago para amar a mi padre sin dañar a mi padre? Si la
madre se siente dañada es porque hay algo de la función paterna que está fallando en el discurso,
esto también sirve para pensar en un diagnóstico, que lugar le da esta madre al padre. Después
del Edipo viene la latencia y después la adolescencia.
Texto 4: Marisa Rodulfo: “La clínica del niño y su interior”
• Problemáticas de apertura
Practico de Sofía: Rodulfo (texto “Problemáticas de apertura”) nos sirve para pensar el
diagnostico, si lo pensamos desde un lugar pasivo donde el analista solo se limita a interpretar,
o lo que ella postula, pensar la posición delanalista desde un lugar paciente pero activo.
Durante la fase diagnostica el analista tiene que limitarse a escuchar, pero también debe
intervenir en esta fase. El diagnostico se debe formular con las palabras de su sufrimiento
y no con terminología incmprensible. También, el diagnostico debe ser formulado
doblemente, al niño y a los padres.
Es fundamental que el niño sepa para que viene a la consulta, a trabajar las cosas que le pasan,
es un trabajo de elaboración. Aquí entra la cuestión del encuadre, en la cual el analista le dice
porque viene a la consulta y porque tiene que seguir viniendo.
El analista tiene que entrometerse en la vida cotidiana del niño para ver qué es lo que le
está pasando. Otra cuestión que plantea, es la ética que debe tener el analista tiene que ver
con cierto análisis personal.
Un comienzo adecuado del análisis es por movimientos de apertura que abran a la escucha,
el lugar de la oferta. Otra cuestión a tener en cuenta es el entrecruzamiento transferencial
(que lo vamos a ver en Mannoni).
Hay distintos vectores que organizan el diagnostico, que el analista debe tener presente a la
hora de iniciar un tratamiento:
• Las conceptualizaciones metapsicológicas sobre las cuales va a descansar la atención
flotante y toda orientación ulterior imprimida para la cura. Es decir, la metateoria, el modelo
que se formula en acto (por el solo hecho de escuchar) acerca de la constitución subjetiva, las
relaciones entre historia y estructura, las articulaciones entre inc y represión, el lugar estratégico
que ocupa el conflicto psíquico, la pareja resistencia/ represión, las condiciones de lo
transferencial en os comienzos. En fin, el lugar del deseo en el proceso de la cura y el vínculo
que lo liga a la demanda y a la interpretación.
• Tener en cuenta las distintas inflexiones psicopatológicas por las cuales se nos consulta en
la infancia y la adolescencia, es decir, el diagnóstico diferencial teniendo en cuenta las
concepciones de la psicopatología para tomar ciertas decisiones. Ej: hay que saber diferencia un
retraso mental de un autismo.
• Los factores y elmomento en que se realiza una consulta , los factores que llevan a la
consulta, porque se realiza en ese momento y no en otro. Acá aparece el motivo de consulta de
los padres y de los niños. Es imp preguntarle al niño ¿sabes porque estas acá? La respuesta hay
que buscarla a través de la polisemia textual (relatos, sueños, juegos, dibujos, modelados, etc).
• Datación de la emergencia sintomática: poder indagar entre el momento en que algo
emergió como síntoma o como conducta problemática y el momento en que se acude a la
consulta.
• La autonomización o no del síntoma como intrapsíquico . ¿nos encontramos frente a una
estructuración subjetiva con un mínimo de constitución? ¿se ha logrado establecer la represión
originaria? ¿o estamos frente a un niño cuyo desarrollo fue severamente perturbado durante el
1er año de vida, a veces con indicadores que nos hace sospechar la existencia de factores
genéticos?. El analista debe trabajar desde la función, es decir, que no es lo mismo que un niño
sea falizado o no, la función es la que dona un lugar (cuerpo imaginado de la madre, de piero
aulagner), Falizar es ceder libido narcisista. En otras palabras, pensar en qué momento de
constitución subjetiva esta este niño (ej, ¿entro en el espejo o esta antes?), esto es hacer
diagnóstico para el analista.
• Tener en cuenta la tensión conflictiva singular en su entramado intersubjetivo. ¿Cuándo
sigue trabajando la familia para acrecentar lo sintomático? ¿Cuánto de lo intersubjetivo sigue
produciendo efectos sobre el mantenimiento y el sellado de un síntoma? (acá hay que pensar en
el vínculo madre-hijo, el contexto como obstáculo o como facilitador). Si esto es así, hay que
contar con que el tratamiento deberá hacer frente a una enorme resistencia por parte de los
dispositivos familiares.
• La consulta por un niño no implica que necesariamente haya un niño que requiere
tratamiento, pero, tampoco implica que la decisión deba recaer solo en el niño o en los
padres. Forma parte de la ética del analista definir la indicación de si necesita o no tratamiento,
definir las condiciones y las posibilidades de analizabilidad en el momento de consulta. Cuando
el analista adopta una posición clara y la expone de lo que vio en el niño, es derecho de los
consultantes definir su propia postura en relación con lo anterior, pero forma parte de la ética
que ellos sepan dónde están parados y para eso no se debe hablar del diagnóstico en términos de
“estructuras psicopatológicas” o en DSM, IV, sino hablar de que es lo que le pasa al niño u
porque está sufriendo. Este planteo debe incluir una referencia a su estado actual, posibles y
múltiples derivaciones futuras, deseables o indeseables, incluyendo así elementos pronósticos
en la sincronía del diagnóstico. A veces lo mas imp no es lo que el niño tiene ahora, sino lo que
puede llegar a tener.
Relata el caso marina a partir de los 7 puntos descriptos arriba.
La autora dice que no hay que confundir las ganas o los anhelos (manifiesto) con el estatuto
inc del deseo (latente), porque no tendríamos en cuenta que la represión funda el inc de la
represión, la contracarga en el proceso analítico es la resistencia. Por lo tanto, deseo inc y
resistencia inc han de ser descubiertos y desplegados por esa atención flotante de analista.
A la demanda hay que concederle tiempo, escucharla en su complejidad, se desenvuelve, se
complejiza, se desplaza (Ortigues). El pedido inicial tiene que ser transformado a través del
circuito transferencial. Mediante este rodeo por la transferencia, los consultantes llegaran a
tomar una decisión que será la suya. Si en cambio se atiende al pedido cc o pcc y no se hace
nada mas, no se realiza transformación alguna. Para que los consultantes lleguen a tomar una
decisión se necesita mas tiempo que 2 o 3 entrevistas. Se necesita por parte del analista una
actitud paciente (no pasiva) que genere las condiciones mínimas para modificar el pedido
inicial, ya que la calidad de nuestra disposición y el despuntar de la transferencia abren a los
padres la posibilidad de ir ellos mismos difiriendo el pedido del que partieron transformarlo en
demanda de análisis.
Abrirse a la escucha, sostener la atención flotante es abrirle un tiempo y un espacio al sujeto, a
su historia, a las asociaciones. Abrirse a la escucha, sostener la teorización flotante es poder
producir ese efecto de ligazón que señala Piera A entre lo ya conocido de una teoría y lo
todavía no conocido a que nos enfrenta el discurso que escuchamos.
Tenemos que pensar ¿cómo puede un analista favorecer los movimientos de apertura? La
autora toma a Piera Aulagnier y dice que en relación a las Entrevistas preliminares hay un
tiempo apremiante para decidir si aceptamos ocupar el puesto de analista ante esa familia que
nos consulta. Si dudamos en tomar esa responsabilidad, no podemos prolongar aquellas sin
correr el riesgo de que nuestra negativa, si llega demasiado tarde, pueda implicar un daño o
fortalecer las resistencias. Si el analista se ofrece prontamente como soporte de la transferencia,
en la que el paciente y su familia se ha instalado demasiado rápido, la ruptura de esa relación
decidida por nosotros será vivida como la repetición de una perdida anterior en el caso más leve
hasta el estallido de una descompensación.
Para que haya un análisis tienen que haber criterios de analizabilidad (pensar que ese sujeto
que ha usado todos sus mecanismos defensivos, pero ya no le alcanzan y recurre a un análisis y
este es el que va poder dar cierta luz a esa conflictiva, darle ciertas herramientas al servicio del
Eros y no del Tanatos, P.A). El juicio de analizabilidad nunca coincide con etiquetas
nosográficas.
Un aspecto fundamental en las aperturas de análisis concierne a inscribir los encuentros con el
niño y con sus padres en la categoría de trabajo. El deseo de trabajar y el trabajo del deseo en
pss se le impone al paciente como algo muy distinto de las “ganas de venir”. Es imp que la
comunicación de la regla fundamental forme parte de estos movimientos de apertura:
“podes decir con palabras, dibujos, juegos, modelados, sueños, todo lo que pensas y sentís
mietras estas acá, hasta las cosas que a otras personas no les contarías”.
2. El doble tiempo de la interpretación
Winnicott subraya que el propósito de la interpretación debe incluir el hecho de que el paciente,
además haya realizado una comunicación (se trata de la 2da puntuación que Winnicott hizo
sobre la interpretación). La 1ra fue que el paciente debe encontrar la interpretación él mismo.
El fragmento que se selecciona es bien claro, porque en lugar de que la analista diga “lo que vos
me estás queriendo contar es que...”, es la niña quien me dice “lo que vos me estás queriendo
decir no será que...” y se hace a sí misma la interpretación.
Esto no ocurre cotidianamente, pero lo importante es destacar el trabajo cuidadoso y
consensuado del analista orientado a que el paciente disponga de la singularidad de su tiempo
para llegar a cierta conclusión, para lo cual a la vez se requiere tiempo.
La interpretación requiere de un tiemposingular para ser construida, el paciente debe
instalarse en la transferencia y debe reinstalarse en la transferencia renovadamente en
cada sesión.
La práctica de la sesión ultra breve puede ser económicamente conveniente, también es
acorde a los imperativos ideales de velocidad contemporáneos, pero no tiene en cuenta la
complejidad de que Freud llamó trabajo de elaboración. Hay algunos pacientes que necesitan
más tiempo, mas del que uno trabaja habitualmente, y el tema del tiempo es algo crucial aun
con niños pequeños.
La equívoca noción de “tiempo libre” debe reemplazarse por la consideración de la
singularidad de un tiempo entre ese paciente y ese analista, una franja que oscile entre los 40
y 45 minutos, y la hora parece acomodarse mejor a los diferentes casos, y como pedía Piera A,
ser más respetuosa de los derechos del paciente. Es preferible un tiempo flotante y no un tiempo
que le exija al paciente una adaptación a la cual someterse.
El trabajo de la elaboración de la interpretación requiere tener en cuenta que la asociación libre
fluye por múltiples canales, que interpretar no es solamente ceñirse a las secuencias verbales,
que interpretar tampoco es interpretar desde lo verbal. El analista se pone en juego por más de
un medio. Es un signo de una elaboración alcanzada que la interpretación emerja como
compartida en un “entre” que no deja localizarla en un punto fijo de emisión. El hecho de que
un paciente se sorprenda a sí mismo tiene su correlato en la sorpresa del analista por lo que en
aquél puede emerger después de una laboriosa remoción de las contra investiduras represoras.
Así como es importante que el analista esté tan cerca que ya no interese quien diga la
interpretación, y en relación a esto Winnicott subraya que es decisivo marcar el elemento de
comunicación, vale decir, hacer cc y valorable que el paciente comunique algo, privilegiar esa
dimensión.
Por todo esto, pensamos que interpretar no es simplemente decodificar el material latente a
partir de un contenido manifiesto sino que descifrares practicar en transferencia un nuevo
cifrado, privilegiando el carácter de acontecimiento también de la emergencia del material, por
eso no nos embarcaremos en procedimientos que pueden ser muy peligrosos como suponer que
el analista es quien valida lo que produce el paciente y que sin esta validación no habría genuino
trabajo interpretativo: el paciente sería incapaz de sorprenderse a sí mismo con una conclusión
válida analíticamente hablando, sólo pondría el material a la manera de una materia prima sin
valor agregado. Lo interesante es que el analista, al dejar que el niño encuentre la
interpretación, no por eso lo deja solo, sino que éste la pueda encontrar sólo acompañado por
el analista y en ese entretejido de la transferencia, pero para eso no tenemos que estar tan
preocupados pensando en qué teoría debemos bajar o aplicar, corrernos de la posición
tradicional de representante de un saber-poder.
Cuando uno acepta que no se puede intervenir, hay que ir encontrando el tiempo propio para
cada situación. Lo importante es abstenerse de aplicar la teoría a cada caso en particular, porque
como dice Winnicott: “tan pronto el analista se embarca en estas cuestiones deja atrás el suelo
firme, y entra en una zona peligrosa donde es probable que utilice sus propias ideas”
Otro aspecto importante es que el analista, al interpretar se expone al decir “se me ocurre que” o
“vos me hiciste pensar que”, se expone a que el paciente lo corrija y eso es muy valioso. Si en
analista se mantiene como observador no participante pensando que él sólo tiene que intervenir
para hallar un significado se coloca en un lugar inexpugnable.
Otra cuestión relevante es que, si vamos dejando que el paciente se aproxime a los materiales
reprimidos, él mismo en algún momento puede acercarle al analista algún elemento muy preciso
que lo deja pensando, algo que para el paciente es verdadero, y que de alguna manera, si el
analista devuelve la interpretación puede empezar a emerger un entramado o tejido entre lo que
uno y otro procesan, haciendo, diciendo.
Si uno se ha quedado pensando mucho siente que no encontró cómo transmitir algo
significativo, es importante incluir esta situación a través de un comentario tipo: ¿sabes que el
otro día me dejaste pensando mucho, me dijiste cosas que yo en ese momento no supe qué me
querías decir”? . Ésta es otra cosa muy distinta porque es reconocer y hacerle reconocer que
comunicó algo significante, aunque ignoremos su significado potencial.
Otra característica es lo que sucede cuando uno por su propia necesidad interroga al paciente,
sea porque no se puede soportar un silencio o porque parece que es pertinente hacerlo. Según
Winnicott no tenemos derecho a interpretar, esa comunicación no vino auténticamente del
paciente. Esto puede quedar en reserva, hay algo interesante para pensar a partir de lo que uno
provocó, aunque no venga del material propiamente dicho.
El analista (aquí coinciden Winnicott y Piera A) no debe limitarse a interpretar lo
reprimido, sino que tiene también que interpretar en el sentido de escribir de nuevo lo
nuevo.
No se trata sólo de hablar del levantamiento de una represión, hay que justipreciar el efecto que
tiene en el psiquismo ese levantamiento, o sea, el efecto que tiene para el psiquismo liberarse de
lo que implica la represión. Según Piera Aulagnier “en casa del ahorcado no se menta la soga”
es decir, la represión implica cantidades de energías cada vez mayores al servicio de la
patología que no están disponibles para la vida. Es importante que se pueda hablar de la soga, y
que la soga no sólo sirva para ahorcar sino para atar, saltar, jugar, que el paciente pueda hacer
otra cosa con esa soga que ni siquiera se puede nombrar.
La perspectiva del psiquismo como un sistema abierto al acontecimiento, traumático o
reorganizador, la concepción de un psiquismo permanentemente rehaciéndose, reescribiéndose,
altera el enmarcamiento clásico de la interpretación, al hacer posible concebirla también a ella,
funcionando como acontecimiento y no como un agregado representacional a los
acontecimientos. No es que la interpretación lee lo que ya está escrito por las series
complementarias, sino que ahí y en ese tiempo estamos pensándolas como series
suplementarias (Rudolfo).
Piera A, dice que, si las entrevistas iniciales desembocan en un trabajo de análisis, quiere decir
que el paciente ha hecho suyas 3 hipótesis. Creo que esto también se sostiene en el caso de los
niños. La 1ra es que la causa de su sufrimiento le es desconocida, no sabe por qué le acurre.
La 2da hipótesis es que el conocimiento de esta causa habría de permitirle su disolución,
va a constituir un verdadero acontecimiento. La 3ra, el descubrir que el psicoanálisis tiene
una teoría y que el trabajo allí, o en otro sirve.
Estas 3 condiciones deben alcanzarse a lo largo de las primeras entrevistas. Si no pasa algo de
eso, uno se tiene que tomar más tiempo, y además los padres deben hacer un proceso
equivalente, pues de poco sirve empezar un tratamiento si no se ha producido nada en lo
relativo a esas 3 hipótesis consideradas en lo que a ellos respecta.
Practico Sofía: en el caso Mitza hay que ver la posición del analista en el lugar de SsS, y algo
que tiene que ver con la apropiación, porque justamente en el análisis lo que el analista trabaja
es para que el niño pueda apropiarse a sí mismo una interpretación, es decir, hacer
interpretaciones e intervenciones donde el niño se las pueda apropiar y completar esas
interpretaciones. Es una primera puntuación en la que el analista hace que el niño encuentre la
interpretación en sí mismo.
En el caso de Mitza lo vemos cuando le dice “ahh Marisa ¿lo que vos me estas queriendo decir
es que yo soy celosa de mi hno que está por nacer?”, acá vemos algo que la niña quiere tapar,
pero sigue permaneciendo. En la frase vemos que no es algo que dice Marisa, sino que esta
última hace determinadas intervenciones que llevan a la niña a apropiarse de eso y ella misma
comunicar lo que le pasa. Acá vemos el “doble tiempo en la interpretación” , donde en un 1er
tiempo es que el niño encuentra la interpretación, y el 2do tiempo es que el niño la
comunique.
A veces esto los niños no lo dicen en palabras, sino en el dibujo por ej que es una forma de
comunicar algo de esa interpretación. El propósito de la intervención es que la comunique.
Es imp poder pensar el trabajo cuidadoso e inconsciente que tiene el analista que está orientado
a que el paciente disponga de la singularidad de su tiempo para llegar a cierta confusión, es
decir, es poder darle tiempo al paciente para que se vaya apropiando de la interpretación.
La interpretación es ilimitada, requiere tiempo singular para ser construida; para que algo de la
interpretación aparezca se tiene que poner en juego algo de la transferencia (punto
fundamental). Y otra cuestión es que se empiece un trabajo de elaboración.
El niño es muy activo en el análisis y el analista es activo, pero no está ubicado en el lugar del
teórico. Es imp ubicar al niño como el que produce la interpretación, es el protagonista y
poder diferenciar algo de la teorización. El analista no es ni un teórico ni está tratando de
traducir todo el tiempo lo que el niño dice, sino la teoría nos la va dando el niño.
Interpretar no es decodificar el material latente, sino que descifrar es practicar en
transferencia, recodificar o dar un nuevo cifrado privilegiando el carácter de
acontecimientotambién de la emergencia del material y tiene un efecto aliviante.
Es peligroso creer que es el analista el que valida lo que produce el paciente; es el paciente
mismo el que se apropia de la interpretación. Todo esto nos sirve para pensar que es un error
muy grande pensar que el analista no debe hablar o intervenir en el momento diagnóstico. La
autora plantea que el analista no puede no intervenir, pero el analista tiene que tener en
cuenta ser muy cauteloso en la intervención. En esas intervenciones sobre el niño es que se
nos van dando las respuestas a la pregunta ¿Dónde vive este niño?
El analista debe ir encontrando el tiempo para cada situación y es fundamental abstenerse de
aplicar la teoría a cada caso en particular; en otras palabras “el analista no aplica la teoría, sino
que se encuentra”. A medida que el niño produce, va elaborando ciertas cosas.
No se trata de ver que tiene el niño. El diagnostico lleva tiempo, no solamente sirve para
direccionar la cura (esto es desde lo estructural y lo psiquiátrico). Hacer diagnóstico es
responder a la pregunta ¿Dónde vive este niño?, poder armar la historia del niño, si está en el
cuerpo de la madre o está separada de ella, es una conflictiva más intrapsíquica.
La herramienta de interpretación que utiliza F en análisis con adultos también es fundamental
tenerla en cuenta con niños. Cuando hablamos de interpretaciones de lapsus, sueños, fantasías,
estamos más del lado de la neurosis. en niños con patologías más graves, el analista apunta a las
intervenciones.
Texto 5: Winnicott: “El valor de la consulta terapéutica”
Practico Sofía:Winnicott va a inventar herramientas psicoanalíticas para poder trabajar
determinadas situaciones que son excepcionales. Estas herramientas se salen del enfoque
psicoanalítico más clásico pero que solo un psicoanalista puede hacer. La entrevista terapéutica
es otro modo de intervención. El valor de la consulta terapéutica es tratar de aprovechar al
máximo la primera entrevista con un sujeto.
Winnicott hace una distinción entre lo que es el análisis (clínica psicoanalitica) y lo que es una
entrevista psicoterapéutica: en un tratamiento analítico la sintomatología uno trata de no
tocarla, en cambio, hay casos donde uno necesita cierto cambio rápido en la sintomatología.
Winnicott va a llamar a esta entrevista psicoterapéutica donde el objetivo es tratar de sacar el
máximo de información, contra el cual no se han erigido relativamente defensas. Esta tarea
entraña un peligro real, pero también existe el peligro de no hacer nada en absoluto.
En esta primera entrevista el psicoterapeuta un objeto subjetivo. El paciente trae a la situación
una cierta creencia, o la capacidad para creer, en una persona que lo ayude y comprenda.
También trae cierta desconfianza. El terapeuta aprovecha todo eso que trae el paciente y actúa
hasta el límite de las posibilidades que ofrece. El paciente se va sin haber tenido una percepción
objetiva del terapeuta, y será menester una segunda visita para que este sea objetivo y despojado
de toda magia.
Hay una diferencia entre esta técnica (entrevista psicoterapéutica) y la del psicoanálisis. En el
pss la neurosis de transferencia se va desplegando poco a poco y es utilizada para la
interpretación; en la entrevista psicotepéutica el terapeuta tiene un rol prefijado, que se basa en
la pauta de expectativas del paciente (tiene que cumplirlas). A menudo la dificultad para el
terapeuta consiste en hacer todo lo que se le posibilita. El analista debe sostener ese mundo
subjetivo donde el niño es el que crea.
TÉCNICA:
A fin de aprovechar lo más posible la primera entrevista, el terapeuta debe obrar con sumo
cuidado para no complicar la situación. Deberá hacer y decir toda clase de cosas vinculadas
simplemente con el hecho de que él es un ser humano, y no está allí sentado para darse ínfulas de
profesional, pero pese a ello se percata del carácter sagrado de la ocasión.
Es muy oportuno preparar a los padres de antemano diciéndoles que pobremente lo mejor para el
niño es que sea atendido el en primer lugar. Preparar a los padres es pensar en el encuadre
correcto. No hay ninguna consigna técnica precisa para darle al terapeuta, ya que debe estar en
libertad de adoptar cualquier técnica que sea apropia al caso. El principio fundamental es
brindar un encuadre humano (aloja el sufrimiento), y que el terapeuta no deforme el curso de
los acontecimientos haciendo o no haciendo cosas llevado por la angustia o la culpa, o por su
necesidad de tener éxito. El picnic le pertenece al paciente, y que el día sea lindo o feo es cosa de
él. Lo es también el final de la entrevista, salvo cuando esta carece de toda estructura a raíz de la
falta de estructura en la personalidad del paciente o en su modo de relacionarse con los objetos,
en cuyo caso esta falta de estructuración es comunicada. Todo lo que hace Winnicott en cada
caso, es utilizar una técnica particular. El único rasgo fijo que se observe sea la libertad con que
use mi conocimiento y experiencia para atender la necesidad de cada paciente particular, tal
como se la desplegaba en la sesión que se describe.
RESUMEN:
• Una entrevista diagnóstica tiene que ser forzosamente terapéutica (la sintomatología
cambia y se van produciendo cambios, aperturas), dado que uno de los principales criterios de
diagnóstico es la respuesta que indica el grado de rigidez, o la relativa falta de rigidez, de la
organización defensiva. Sin este indicador adicional para evaluar la personalidad del paciente, el
cuadro clínico global puede ser engañoso.
• Se brinda un encuadre humano, al cual el paciente lleva, y en el cual despliega, sus tensiones
y su estrés inmediatos.
• El psiquiatra es un objeto subjetivo (que se ofrece para que el niño lo utilice) , y el uso que
se da a la entrevista representa la capacidad del paciente para creer en personas significativas si
el psiquiatra no interfiere en la pauta de la entrevista.
• El psiquiatra debe contar con una formación y una experiencia basadas en tratamientos
prolongados, donde el trabajo se realiza sobre el material transferencial tal como va surgiendo
gradualmente, permitiendo la percepción objetiva del analista por parte del paciente.
• En este trabajo, la interpretación se reserva para el momento significativo, tras lo cual el
analista brinda tanta comprensión como este en sus manos hacerlo. El peligro es que el paciente
vea ratificada su creencia de que nadie lo comprende y nadie quiere comprender.
• Esta no es una manera silvestre de interpretar, pero incluso una interpretación silvestre
puede transmitir el deseo de comprender.
Una niña de 10 años me confesó: “No importa si algunas de las cosas que usted me dice están
equivocadas, porque yo sé cuáles son las equivocadas y cuales las correctas”, y un poco más
adelante, en el mismo tratamiento, agrego: “Si yo fuera usted, no seguirá tratando de adivinar”,
con lo cual me quería decir que era capaz de tolerar que yo no supiera.
Texto 6: Mario Wasserman: “Aproximaciones psicoanalíticas al juego y al aprendizaje”
Vemos el caso de Nicolás. El autor es muy parecido a la línea de Vasen, que están en
medicalización y la patologización de la infancia. Plantea que vivimos en una época
farmacológica y esperamos del farmakon una solución a todas nuestras dolencias; por medio de
un abordaje conductual y cognitivo, son nuevos accesos que prometen ir directo a la solución del
problema. ¿Vamos derecho al síntoma o nos valemos de el para hacer algo?
El diagnóstico es fundamental para pensar estrategias, indicación de tratamiento, etc. Lo que
sucede es que el “diagnostico hay que escribirlo con lápiz” (como dice un Gisela Untoiglich),
o como dice Rodulfo“el diagnostico hay que pensarlo y olvidarlo rápidamente”. Una forma
de que no se produzca el etiquetamiento diagnóstico, seria no utilizar los manuales diagnósticos.
Marisa Rodulfo dice que, a la hora de hablar con los padres, hay que hablar con las
“palabras del sufrimiento del niño”.
Dentro del diagnóstico psicoanalítico vamos a pensar, dice Wasserman, que hay una parte
del diagnóstico psicoanalítico que es rotulable (que nos va a poder ayudar en la dirección de la
cura) y otro que es no rotulable. Si nosotros decimos neurosis, psicosis o fronterizo, eso sería la
parte rotulable dentro del diagnóstico psicoanalítico. En cuanto a lo rotulable, que es el lugar
donde lo psicoanalítico se toca con lo psicoanalítico se toca con lo psiquiátrico, se trata de ver en
que estructura se encuentra el trastorno. En la parte que nos acercamos a lo psiquiátrico, se trata
de pensarlo desde una estructura, ej: una estructura psicótica, pero en función de poder realizar
las intervenciones pertinentes y torcer ese destino del niño. Al analista le importa deslindar si el
presunto deficitario se encuentra ubicado en un niño cuya estructura se define como neurótica o
psicótica y oscilante, es decir, fronteriza. Esta diferenciación abre 2 constelaciones diferentes e
implicará otro andar en el desarrollo de la cura. Lo no rotulable del diagnóstico psicoanalítico,
que es la nominación que coincide con el sujeto, es aquello que le pasa específicamente a él y
se va a articular con su historia que tienen que ver con todos los objetos que han pasado
por su vida, de los que no tiene memoria o no alcanza a dar cuenta de sus efectos. El analista
trabaja con efectos y lo que queremos lograr son también efectos; si un niño está sufriendo el
analista tiene que dar cuenta porque de su padecimiento. Todo eso no se contiene en ningún
rotulo. Es por esa parte no rotulable que es tan difícil dar un diagnostico en psicoanálisis. Lo que
hacemos es una “devolución”, que consiste en un relato de aquello que le está pasando al sujeto,
es decir, no se trata de decir a los padres lo que él tiene ( lo manifiesto), sino lo que le pasa (lo
latente) las escenas reprimidas que se desarrollan más allá de lo que el mismo niño sabe de ellas
y que está determinando el trastorno. Aquello que realmente le está pasando y que está afectando
su conducta. Es un diagnostico no rotulable, en el sentido de no etiquetarle, porque se trata de
la diferencia y la singularidad y no de la tipificación.
Wasserman habla del vértice psicoanalítico, que es todo aquello que quedó afuera de la
medicina, es lo que se encarga de la subjetividad del sujeto. Un vértice implica una relación de
exclusión con otros vértices. El psicoanálisis registra con su vértice los hechos que acaecen en la
realidad psíquica. Nos aproximamos a ella a través de la transferencia, los sueños, lapsus, actos y
lo hemos aprendido a través de un sendero construido por Freud para llegar a esa realidad que se
re-experimenta y descubre en el análisis del propio analista, espacio en el cual se termina de
construir. El analista mostrara su no- omnipotencia.
Caso clínico: niño L de 9 años. Es muy frecuente en los niños (pediatra por ej) deambular de
médico en médico. Este niño llega con una planilla que completa la maestra, donde va a decir
que tiene escasa atención, molesta a los demás, no termina su tarea, etc, es una descripción del
niño de todo lo que le falta y el diagnostico apunta hacia un déficit de atención. Lo grave del
diagnóstico es la medicación que va a hacer que este niño preste atención y termine su tarea. El
analista debe encontrar esas facetas desconocidas. El niño tiene enuresis y pensar en ello es lo
que permite poder ver algo de la historia de L, de sus duelos recientes. La historia va separada
de lo neuronal, aunque esto último no se puede negar. El analista se abre a otras manifestaciones.
El analista debe empezar a armar el mito familiar de este niño ¿Dónde vive?, nos vamos a
encontrar que su padre trabaja en una empresa, la madre es ama de casa, y un hno mayor que se
hace pis (encopresis) desde siempre. El niño va a repetir 1er grado y va a perder a sus
compañeros y el turno en el que cursa.
El analista de esta manera escucha al niño. Hay cierta cuestión de los padres de que el problema
de L se solucione. El analista busca cierta inteligibilidad a los síntomas antes de proceder a su
borramiento. Este es el primer tiempo de espera que es muy imp en el proceder del pss. Es ese
diferir que va a marcar la diferencia, la singularidad que es lo que le interesa al pss. El padre
responsabiliza a la madre de todo lo que pasa porque él trabaja, el padre está en un duelo
patológico porque su padre muere el día que L nace y nunca le han festejado su cumpleaños, esto
genera preguntarse ¿Qué lugar ocupa este niño que nace el mismo día que el abuelo muere? El
analista debe prestar atención (atención flotante) a lo que tiene que ver con las
constelaciones singulares que definen su existencia. Lo imp es el efecto en la subjetividad de
este niño que nace el día en que el abuelo muere.
La investigación psicoanalítica se expande a otras áreas más de la conducta y en ese sentido va
en contra de la especialización de la cura sintomática y la hace depender en red de
constelaciones más amplias que determinan una multiplicidad de síntomas. El psicoanálisis
ha insistido en el lugar de objeto de goce que el niño puede ocupar para la madre, posición
que tendrá consecuencias en su subjetividad y por lo tanto en su conducta. La medicación
no está en condiciones de romper esa relación dual, sino más bien de fortalecerla, porque será la
madre la encargada de vigilar la medicación.
La dificultad de L para estar solo, el analista tiene que trabajar este pegoteo con la madre. El
propósito de la terapia era que el disfrute por lo lúdico fuera extrapolable al aprendizaje formal.
Hay en el espacio de la sesión una apertura a la creatividad del sujeto que no pasa por el
cumplimiento de una tarea, sino por el recoger su propia invención como riqueza. La
sintomatología de L fue cediendo a medida que se trabajaban las distintas problemáticas de L y
las perspectivas de sus padres. La espera a la introducción de la medicación permitió el
despliegue de la investigación de los factores que incidían en su subjetividad. A medida que
vamos armando la historia de L, el analista se va alejando del diagnóstico con el cual llego.
El contexto social
El contexto social es el imaginario social que condiciona el texto social. Se trata de la
nominación y de la lectura de la enfermedad por parte de la sociedad e indica la forma de la cura.
Así, un contexto disciplinario leerá el déficit de atención como una conducta indisciplinada, cuya
curación girará alrededor de la aceptación de la disciplina y producirá entonces la disciplina de la
atención. El contexto social produce la fragmentación del sujeto, que impide ver ahí un sujeto
como un todo, en vez de un objeto.
Texto 7: Vasen: “Una nueva epidemia de nombres impropios”
Actualmente se clasifica según conductas y rendimientos, se agrupan y denominan eventos. En
salud mental es utilizado el DSM que incluye la variante de la normalidad “Enfermedad mental”.
Se trata con medicamentos innecesarios y nocivos. Muere la interpretación “si habla me
confunde el diagnostico”. Considera a los “signos” como interpretación. La tecnología y el DSM
han tomado el control de la problemática de la subjetividad (se excluye). La investigación
neurocientífica considera a la naturaleza humana como un dato natural. Liberalismo más
consumo: fetichismo del cuerpo y se borran las fronteras entre el plano de la naturaleza y la
subjetividad.
Idea de niño, atajos mentales:
• Descontextualiza la niñez actual: incremento de formas de subjetivación impulsados por la
desorganización, precariedad y exigencia de eficiencia. Ej: desatención, ADDH.
• Clasificación “neutralmente” tecnocráticas: se diagnostica con pruebas o test disponible
para todos. Esto lleva a desconocer las complejidades, un reduccionismo biológico y
clasificaciones de los niños.
• Constitución de entidades biogenéticas: un buen diagnóstico alivia y aclara, pero se
oscurece cuando se usa una técnica clasificatoria, según exceso o déficit de un neurotransmisor,
ni buscar en los genes (no es científico).
• Medicalización de la infancia: instrumento cosmético que sustituye conductas anormales
por otras aceptables. Este debe promover una producción subjetiva y no solo afirmaciones de
capacidades operatorias.
• Masificación de la discapacidad: el niño para proceder a una cobertura debe declararse
discapacitado, conjugándola de manera que se “es discapacitado”.
Hay un cambio de paradigma categorial (medicalización) a uno dimensional (del DSM IV o
V) lo que produce una patologización, limites borrosos y que se rebaja de 10 categorías a 5.
Vasen propone la resignación (renombrar):
• El psiquiatra como ingeniero del al alma “hacer jugar fármaco”. Borra la subjetividad.
• El psicoanalista acompaña desde su atención flotante, las asociaciones libres de su
analizante produciendo un saber sobre la singularidad.
• Hay un Biodeterminismo que elimina las multicausas. Para el psicoanálisis es esa
dimensión que no puede ser capturado, siempre hay algo que nos escapa.
Texto 8: Daniel Pérez Sucunza: “Las variaciones diagnósticas. El eterno retorno de lo
igual”
El tema del diagnóstico en la clínica con niños conlleva dificultades en la estructuración
subjetiva, debido al carácter estigmatizante de algunas etiquetas diagnósticas que comenzaron a
utilizarse indiscriminadamente. Por eso, es tan criticado el sistema clasificatorio americano, ya
que este es totalizante para el sujeto, produciendo la patologización de la infancia.
No hay que subrogar la subjetividad de un niño a una serie de signos presntes en la descripción
nosográfica; y tenemos que interrogarnos acerca de la utilidad clínica del acto de diagnosticar
¿es posible diagnosticar en Pss?¿cuálsería la utilidad de diagnosticar en Pss?¿es posible
vulnerar la asociación entre diagnosticar/etiquetar y marcar un destino social?
Un poco de historia
La perspectiva freudiana enseña una continuidad entre fenómenos patológicos y la normalidad,
que se evidencia cuando la única psicopatología sobre la que escribe es la de la vida cotidiana.
Freud en la conferencia 17 introduce la diferenciación entre síntomas típicos y de expresión
histórica poniendo énfasis en las 2 vertientes: tipicidad y devenir histórico del sujeto.
La disputa de los diagnósticos no es algo nuevo, estuvo presente desde el inicio de la
psiquiátrica tal como lo muestra Lanterí Laura en lo que denomina Paradigmas del desarrollo
psiquiátrico. En la década del 60 con la aparición de la Antipsiquíatria y algunos psicoanalistas
cercanos a esta concepción como Maud Mannoni, comienzan con prácticas que intentan
desmedicalizar la locura, romper el nexo locura y destino social. La curación se daría en el
espacio del” entre” el consultante y el dispositivo ofrecido para la recepción.
Sobre el diagnóstico y sus decisiones
El diagnósticoes un acto profesional complejo que en ppio intenta construir una hipótesis del
estado del niño y su medio. Fundamentalmente produce una maniobra inicial que corresponde a
los movimientos de apertura que nos aproximan a la indicación de tratamiento.
El diagnostico incluye otras miradas cuanto más compleja sea la situación del niño y la familia,
abriendo en el acto de diagnosticar la inclusión de posibles factores que inciden en el
sufrimiento por el cual se consulta.
El diagnostico también incluye la necesidad de indicar el tratamiento pertinente, que incluye
el sostenimiento de la transferencia, el trabajo con otros profesionales y el medio del niño
(familia e instituciones escolares). Además, es pertinente incluir en la hipótesis diagnostica
ciertos condicionantes del crecimiento del niño, que incidirían en un desarrollo saludable.
Coincido con Marisa Rodulfo cuando señala con relación a la indicación de tratamiento: que
este depende de un comienzo adecuado en las entrevistas preliminares y el planteamiento de
buenas hipótesis por parte del analista.
Muchas consultas se realizan en función de confirmar diagnósticos ya realizados y somos
convocados en el lugar de especialistas, y tomando las palabras de Maud Mannoni es esperable
que actuemos contra el diagnóstico.
Tomare un recorte clínico para mostrar el borde dificultoso de los procesos diagnósticos: Benito
al momento de la consulta tenía 5 años. Había dejado de concurrir al jardín por dificultades en
su comportamiento. En el relato de los padres se verificaba que entraba en periodos de agitación
y que casi siempre concluían con algún episodio de agresividad o conductas disruptivas. Los
padres refieren que cualquier limite o frustración en el hogar producen crisis similares. Ellos
deciden discontinuar la concurrencia al jardín ya que circulaba, tanto entre los padres de los
otros niños como en el personal docente, un diagnóstico para Benito “el TGD”.
La madre refiere su angustia frente al rechazo hacia su hijo de la institución y los padres de los
otros niños. No se relevan en las entrevistas preliminares datos significativos del desarrollo.
Tuvo una intervención quirúrgica intestinal a los 11 meses y la madre dice que no tuvo angustia
del octavo mes. Hay algún episodio poco precisado que involucraba la mordedura de un perro
que revestía cierta gravedad cercana a los 3 años. A partir de ese suceso las situaciones de
angustia se incrementaron.
Sobre el tratamiento psicológico que llevaba adelante refieren que la colega le decía que era un
poco fantasioso, teniendo 1 sesión semanal de psicoterapia.
Acordamos realizar un proceso diagnóstico. En el trascurso de las entrevistas preliminares se
pueden observar como el niño va mostrando con juegos, dibujos y comunicaciones lo que le
estaba sucediendo. Accede sin mayores inconvenientes a la consulta, casi sin vivenciar nuestra
compañía como extraña. La prosodia del lenguaje es particular y con un uso inestable de los
pronombres personales. Muy desorganizado el uso de los objetos y con dificultades para
respetar las reglas de juegos muy sencillos, que cuando perdían culminaban en estallidos que
implicaban golpes a las personas, rotura de juegos y juguetes.
Acompañaba todo con angustia de destrucción y comienzan a parecer ideal sistematizadas sobre
unos fantasmas que lo querían matar. Frente a esas ideas la angustia se incrementaba y
preguntaba si podíamos hacer algo para que dejen tranquilo. Se evidenciaban la amenaza de la
ruptura de la continuidad, la desorganización del sentimiento de si y las relaciones que
establecía con la realidad. Esta situación clínica se fue desplegando progresivamente y fue
transformándose por obra del jugar.
Finalmente concluimos dicho proceso diagnostico indicando un tratamiento acorde con la
perspectiva clínica:
• Interconsulta psiquiátrica tras la cual fue medicado con neurolépticos.
• Cambio de institución escolar y acompañamiento a la familia.
• Acompañamiento terapéutico en la institución escolar, que progresivamente pudo ser
retirado.
• 3 sesiones semanales de tratamiento psicoanalítico y 3 sesiones semanales de
psicomotricidad.
Coincidimos con Marisa Rodulfo cuando propone: “si puedo imaginarlo en una posición otra
de aquella que lo recibo, estoy éticamente habilitado para iniciar un tratamiento, es decir, pienso
que voy a poder trabajar para modificar su situación inicial, estoy en condiciones de tomar este
paciente”.
Dificultades que presenta la patologización de la infancia:
• Tienen un rechazo a otras perspectivas disciplinarias. Atribuyendo una dimensión
únicamente discriminativa, segregante y medicalizante.
• Limitación de pensar al Pss y sus desarrollos como los más valiosos, perdiendo la
oportunidad de enriquecer nuestra perspectiva con el fin de atender a problemáticas novedosas y
más complejas.
• La dificultad clínica para compartir con los consultantes las conclusiones del proceso u
omitir en el caso de ser solicitado el diagnóstico y sus posibles derivaciones psicopatológicas.
Aspectos que nos parecen relevantes en la atención de niños:
• Una concepción de sujeto que incluye: constitución subjetiva a partir de Otro de los
cuidados, ubicado en una trata significante particular.
• El infans no es una tabula rasa que será modelado por la presencia del otro, discurso del otro
y los sgtes que le ofrezcan; sino es un sujeto en constitución que da procesamiento a las
mencionadas inscripciones. El sujeto podrá hacer algo con su lugar en la trama significante
(mito familiar) y con los sgtes que le proporcionan. Esta trama sgte se define con anterioridad al
nacimiento y las claves pueden rastrearse en el mito familiar y las transcripciones
generacionales.
• Frecuentemente alteraciones de orden orgánico dificultan las posibilidades de los niños de
metabolizar, procesar psíquicamente, que funcionan como condicionantes, pero no como factor
etiológico único.
• Existen alteraciones de la estructuración subjetivas diagnosticables a partir de su forma de
presentación, pero estos niños implican una puesta a prueba de la teoría psicoanalítica en
relación a la constitución subjetiva y acarrea consecuencias que obliga a pensar los presupuestos
teóricos (teorización flotante de Piera Aulagner).
• No se pueden abordar problemáticas complejas desde una sola perspectiva disciplinar, sino
que siempre debe considerarse, tanto en el diagnostico como en la indicación del tratamiento,
perspectivas que recorten el problema común y que contribuyan a una respuesta
interdisciplinaria. El articulador central tendría que ubicarse en relación a la particularidad
de ese niño y no a la tipicidad de lo que presente; evitando de esa manera fragmentaciones y
parcialidades que alienen al sujeto por advenir por la supuesta consistencia del saber
profesional.
• Mantener una posición de humildad en relación a los avances y posibilidades de
tratamiento. las preguntas de los padres sobre las posibilidades de cura son recurrentes y
ocupan el centro de la escena.
• Confiar más en las posibilidades de recibir y sostener transferencialmente en consulta a
un niño. Las consideraciones estructurales deben ser sostenida en el material clínico producido
y no en una rápida presunción teórica sin mayor alcance. De lo contrario ese saber supuesto
queda encerrado en quien interviene sin consecuencias directas sobre el niño y su familia.
• Promover el análisis de la situación transferencial, que implica análisis personal,
supervisiones e interlocución permanente, de manera crítica de las hipótesis conceptuales que
guíen la dirección de la cura.
UNIDAD 4: El juego.
• El juego y el jugar.
• Lo transicional.
• Función del jugar como actividad estructurante.
• Patología del jugar.
• El dibujo.
• Técnica del garabato.
• Transferencia como superposición de zonas de juego.
• El jugar y la construcción del cuerpo erógeno.
Texto 1: Ricardo Rodulfo: “El niño y el significante. Un estudio sobre las funciones del
jugar en la constitución temprana”
Practico de Sofia. Las tesis sobre el jugar
Cap 7: Más acá del juego del carretel
Lo que va a plantear Rodulfoes una tesis en la cual va a pensar el fort-da como el juego
simbólico por excelencia, una práctica significante que permite la simbolización ausencia-
presencia de la madre. Pero antes del fort-da como un más acá del juego del carretel, antes de la
simbolización ausencia-presencia de la madre, vamos a ver una constitución subjetiva que tiene
que ver con la tesis del embadurnamiento, porque ese jugar con la comida como ese
embadurnarse con la papilla en el mismo momento que se juega crea cuerpo.
En los distintos momentos de constitución subjetiva hay distintos modos de jugar, como se van
transformando esos modos de jugar, no es solamente una formación del inc que está regulado
por defensas, es mucho más amplio.
No hay de la constitución subjetiva que no se espeje en el jugar. Juego (game) es el producto, la
escena a la cual arriba el niño, pero el jugar (pleying) es una práctica, una acción. En el
jugando el niño se va estructurando y cuando vemos patologías lo que se ve es una
patología del jugar, un detenimiento en el jugar, “no hay patología grave que no se espeje
en el jugar”.
Desde Winnicott, cuando un niño no juega, es función del analista llevarlo a que juegue. El
desarrollo simbólico va a propiciar esta estructuración.
Las funciones más arcaicas del fort-da se ven a lo largo del desarrollo del 1er año de vida del
niño y va de la mano con la constitución libidinal del cuerpo, acá empieza a cobrar más sentido
el Espacio de Inclusiones Reciprocas de Sami Ali cuando no hay adentro-afuera, el niño es uno
con la madre, el rostro de la madre es el primer espejo del niño. A partir del jugar el niño se va
obsequiando a sí mismo un cuerpo apuntalado por otro que muchas veces posibilita u
obstaculiza. Hablamos de un niño activo que va creando su propio cuerpo y si vemos a un niño
pasivo es porque hay algo de la perturbación o patológico en juego.Estas funciones del jugar
hay que pensarla como condiciones que le permiten al niño constituir su cuerpo, no como causa.
El niño al embadurnarse con papilla es el albañil de su propio cuerpo, es un pegoteo que
siente parte de si, y cuando la madre lo limpia sienten que la madre le está borrando todo eso
que él fue construyendo. Acá se pone en juego todo lo que tiene que ver con la oralidad adosado
a lo escópico (visual).
Rodulfo denomina a la boca como órgano de incorporación, es con lo primero que el niño
cuenta para extraer estos significantes inclusive antes de usar sus manos (acá tenemos que
pensar al niño perverso polimorfo).
Rodulfo describe al niño como agujereador, arrancador de los primeros objetos y va a
describir este primer jugar en una secuencia que es “agujerear-hacer superficie, agujerear- hacer
superficie”. Cuando el niño chupetea va creando la superficie oral (en el caso Lora de autismo
es una niña donde no hay constitución de superficie, no hay una construcción de un cuerpo
libidinal, no hay deseo de comer) y va produciendo objetos. Hay una secuencia de extraer y
fabricar superficies continuas; vemos 2 momentos que son continuos agujerear-hacer superficie,
agujerear-hacer superficie. Rodulfo utiliza el ej de Lora en el que la niña hace grandes tiras de
papel.
El niño va construyendo su cuerpo a partir de este embadurnarse con lacomida, un
collage. Desde la estructuración simbólica a través del jugar se va constituyendo el cuerpo;
y lo primero que se construye no es para nada un interior o exterior que si se ve en el fort-da. A
partir de que el niño puede arrojar objetos hacia el mundo se organiza una temporalidad y una
espacialidad, pero para que el niño pueda hacer esto, tiene que tener primero un cuerpo. El niño
se va autoinscribiendo bajo la forma de superficie para después, estas bandas continuas es el
requisito necesario para pensar en un adentro y un afuera.
Rodulfo dice que cuando construimos el mito familiar uno indaga sobre las rutinas que son otra
manera de crear superficies. El adulto es el que va acomodando los ritmos del bebe con respecto
al día, a la noche; al principio es todo continuo y caótico, es el comienzo para que el niño se
vaya organizando en tiempo y espacio, permitiéndole así percibir ciertas regularidades. La
madre tiene que ofrecer el medio para crear estas rutinas, es el Otro que va armando la
cotidianeidad del niño. La rutina es lo que unifica al niño, antes de educar hay que formar
hábitos y cuerpo. Las rutinas se pueden pensar como la retícula de cierto soporte narcisista
porque toda necesidad necesita apuntalarse, las rutinas con las herederas de la función materna,
es la constitución del día a día del niño. Este tipo de cuestiones son las que permiten pensar la
clínica porque si el analista ve algo que está muy desorganizado, la función del analista es que
la familia empiece a reorganizarse, a empezar a construir esas rutinas adentro del consultorio
(ej: al terminar de jugar, guardar) que hacen a la organización. En la clínica se constituye
aquello que no se está siendo dado, poder trabajar con los padres para que ellos mismos
construyan una rutina, es decir, en la clínica además de trabajar con los procesos, se trabaja con
las funciones (los padres).
Cap 8:El espacio de las distancias abolidas.
Antes del fort-da hay funciones del jugar más tempranas ligadas a la edificación del cuerpo. El
bebé en el acto de embadurnamiento está edificando su cuerpo, el espacio es el cuerpo. Acá en
la 2da tesis vamos a ver que hay cierta distancia en el espacio, como el niño va
progresivamente en este segundo momento y todavía no hay exterior-interior, pero algo del
volumen empieza a aparecer. Tanto cuerpo como espacio coinciden, pero este segundo tiempo
se diferencia del primero. En el segundo tiempo Rodulfo habla de la “intoxicación”,el
consumo, donde espacio y tiempo se unifican bajo ciertos estupefacientes (2do tiempo de la
banda de mobeuis). Este espacio de inclusiones reciprocas (es el espacio de inclusión y que está
continuamente sucediendo) tomado de Sami Ali se tiene como una espacialidad narcisista,
estamos en la bidimencionalidad, no hay polaridad yo-no yo, adentro-afuera, sino es algo que se
está construyendo en ese momento.
El segundo juego es cuando el bebé toma la cartera de la madre, jugando a poner y sacar,
empiezan a agarrar cajas, se meten adentro-salen. Entonces, en un 1er tiempo tenemos
agujerear-hacer superficie, y en un 2do tiempo tenemos poner y sacar.
En este último tiempo, el bebe intenta poner una pelota grande dentro de una pequeña porque
cuerpo y espacio coinciden y también el niño empieza a descubrir otros objetos, es una
actividad insistente y repetitiva, son leyes de funcionamiento psíquico muy temprano y radical,
y todo esto es previo a la separación con la madre. Este 2do tiempo se puede vincular con la
paradoja que plantea Winnicott que dice “para poder separarse hay que estar muy unido”, es
decir, lo que permite la separación es la fusión. La separación no se debe apurar porque se
estaría interrumpiendo la espontaneidad del niño.
El analista no debe propiciar la separación, sino que debemos ayudar o acompañarlo a que el
niño pueda separarse; esta es la función del objeto transicional que lo acompaña a la
separación con la madre. Si unoaltera este proceso de separación, lo que vamos a generar es
que es desarrollo simbólico del niño no se produzca.
Podemos pensar aquí la cuestión diagnostica que se trabaja en Pss: en vez de preguntarnos
que tiene el niño, debemos preguntarnos si tiene o no tiene un cuerpo, si esta fusionado o
no al cuerpo de la madre, si está parcialmente separado, si está implantado en una
demasía de falizacion de la cual no puede salir (lo vamos a ver con Coria) y queda
estancado en el estadio del espejo.
Entonces, el analista no debe perder tiempo si psicótico, neurótico o perverso, o si tiene TGD o
HHD; sino, debemos preocuparnos en que momento de constitución subjetiva se encuentra
el niño y esto se va a ver en el modo de jugar del niño. Toda actividad del niño nos va a
determinar que trabajo psíquico nos está determinando.
En el juego del entubamiento (de poner y sacar en la creación de un tubo), en este construir su
cuerpo, primero tiene que crear superficies (1er juego), después va construyendo un tubo (2do
juego) y por último el 3er juego es el que se pone de manifiesto a través del juego del escondite
que son pequeñas prácticas de aparición-desaparición. Entonces, las creaciones de estos juegos
arcaicos son fundamentales para luego pensar en el fort-da y luego de este último, todo se
va complejizando hasta llegar a los juegos reglados.
La desaparición que en un primer momento no causa placer en el niño, más bien causa
angustia. Cuando el niño soporta esta desaparición se produce un “gran acontecimiento
libidinal”, el niño obtiene un placer, se ríe y lo pide otra vez.
Rodulfo habla del destete como que es el niño quien se desteta, pero para poder lograrlo debe
encontrar el mínimo de colaboración del Otro que permita dicho destete. El destete se vuelve
dramático cuando la madre quiere apurarlo. Acá también podemos pensar el concepto de
espontaneidad.
Hay que tomar el jugar como practica ligada a lo uniforme, a lo sin sentido, como un
garabato. El inc está estructurado como un garabato (Winnicott). El juguete es algo que
hoy nos rodea y el niño no depende del juguete, sino que el niño es quien construye el
juguete.
Entonces el niño al jugar primero se crea un cuerpo, después va conquistando un lugar, “allí
donde era el mito (cuerpo materno) el sujeto debe advenir y solamente esto lo hace jugando”.
Rodulfo habla los tiempos del jugar:
• 1° tiempo de fabricación de superficies.
• 2° tiempo de la fabricación de un tubo.
• 3° tiempo la creación de un espacio tridimensional.
• 4° tiempo de los juegos de roles (tiene que ver con las identificaciones sexuales).
• 5° tiempo la creación de un nuevo espacio transicional que tiene más que ver con la
adolescencia y el pasaje de la endogamia (de lo familiar) a la exogamia.
Cap 9: La desaparición simbolizada.
El fort-da también se pone en juego en el descubrimiento de la puerta, en su función de cierre.
Este se da durante el 2do año de vida. También aparece en el lenguaje verbal el NO,
respondiendo el niño con él a toda solicitación del Otro, esto es decisivo para su constitución
subjetiva y separación con ese otro.
En la intervención analítica no debemos complementar la demanda de los padres y no
debemos delegar en algo del orden de la enfermedad. Como analistas no debemos ver al niño
durante mucho tiempo para no dar lugar a la rotulación del paciente. Y debemos trabajar sin
apuro en las entrevistas con los padres de ponerle nombre al asunto.
Texto 2: Marisa y Ricardo Rodulfo: “Clínica Psicoanalítica en niños y adolescentes. El
bricoleur de sí mismo”
Todo el conjunto de mitos, operaciones simbólicas, transformaciones subjetivas, no son nada
sino se encarnan en el jugar. ¿A qué nivel tomaremos el jugar? En su dimensión de practica
Sgte ligada a lo “informe” (Winnicott), campo del sin-sentido que el garabato como puro trazo,
puro hacer,espontaneidad en acción, ilustra tan exactamente. El inconsciente está estructurado
como un garabato.
De este modo, escapamos al lugar común que tiende a ver el jugar como Jugar con…y aquí
aparecen los juguetes estructurados por el discurso-Amo. Pero jugar no es eso, o es mucho más q
eso. Antes que jugar con juguetes, jugar es producir el juguete como tal. Algo no se convierte
en juguete más que después de haber sido inventado y bautizado por la práctica del chico.Al
jugar se hace un cuerpo y conquista un lugar. Las operaciones simbólicas se hacen jugando.
Juego, soy.
Allí donde era el mito (cuerpo materno), el sujeto debe advenir. Su posibilidad es hacerlo
jugando. Para ser, el sujeto debe encontrar sgtes q lo representen, y la única forma de
encontrarlos es inventarlos, producirlos, aunque en otro sentido “estén allí”. Tercera paradoja:
algo solo puede ser usado positivamente por el sujeto si se lo ofrecemos de manera tal que le
permite inventarlo, crearlo él, es decir, que el sujeto pueda hacer algo propio con los sgtes (hallar
sgtes que lo representen) que le vienen desde afuera o del Otro.Sgte para Lacan: carácter trans-
individual, de producción de sentido, de producción de algo nuevo; conduce al sujeto hacia algún
lugar, malo o bueno, su imprevisibilidad, su componerse en cadenas sgtes.
Entonces, podemos redefinir eljugar, pensándolo como “producir sgtes que lo representen,
por parte del sujeto que juega”. El material para fabricar sgtes ha de ir a buscarlo el sujeto a
alguna parte. Hasta la adolescencia ese material solo puede extraerse del mito familiar.
Extraer, arrancar, para dejar marcas que representen, en las que pueda bien reconocerse, bien ir
desplegando, la deriva de un camino.
Extraer, arrancar y dejar marcas. Se lo puede ver primero en su forma más sencilla en él bebe
accionando sobre el cuerpo del Otro, tan pronto dispone de movimientos: es un universal, y por
eso mismo si no ocurre se tiene por algo tan grave como un retraso profundo o un autismo
precoz, que el bebe se pondrá a tironear, agujerear, “inventando” los agujeros q encuentra
anatómicamente dispuestos, chupar, arrancar con la mirada, pellizcar, frotar, en ese cuerpo
materno primordial en cuyo espacio vive. Jugando con esos pedazos a los que se agarra, el
bebe necesita producir sgtes que le den un lugar entre los hombres, a esa edad
fundamentalmente que le den cuerpo.
Se van produciendo toda una serie de objetos singulares, obtenidos de esa actividad extractiva y
de marcaje, los que el PSA teoriza como transicionales o pequeños a.
Tal serie concierne a un doble registro, el del amor, registro narcisista que hace a la formación
de un Ego y del objeto narcisistico, y el de la pulsión, que concierne al goce, a la edificación del
cuerpo como gran collage de zonas erógenas. En el cruce de este doble registro aprehendemos al
sujeto.
El medio, el mito, no hace al sujeto. El sujeto se dona un cuerpo, un ser, a sí mismo a través del
jugar, apoyado eso sí, en el mito, q por su parte estimula o bloquea, produce facilitaciones o
constricciones. Ejemplo: esas casas donde nada se puede tocar, pero no solamente en el plano de
las cosas concretas, también en otros niveles del discurso: Otro que no da lugar al jugar y
tampoco tolera ser agujereado (el mito familiar aquí está particularmente endurecido y permite
que el niño extraiga sgtes). Y tener tal dimensión en claro es elemental para la posición del
analista, si nos decidimos a pensar en éste como un ofertador de lugar(para alojar a ese sujeto
que no fue alojado por ese Otro que no se dejó interrogar) antes q como una máquina de
interpretar. A partir de esto podemos discriminar 2 tareas del analista:ayudar al sujeto a
producir sgtes que lo representen (psicosis) o ayudar al sujeto a liberarse de un sgte que lo
representa demasiado (neurosis) y que se ha transformado en un sgte del superyó.
Por otra parte, la tensión conflictiva de esta pareja depende la posición en que el mito familiar
ubique al sujeto:
• Como falo: es esperable que el infans sea investido fálicamente, que la madre le done libido y
no caiga en la psicosis.
• Como síntoma: síntoma de algo como retorno de lo reprimido que hace a un conflicto de los
padres.
• Como fantasma: el niño es negado en su particularidad como sujeto, tiende a ser manipulado
por y para el goce del Otro; por lo tanto, su posibilidad de producir sgtes se ve más
comprometida.
Los autores proponen 2 funciones primordiales del jugar que se constituyen durante el 1er año
de vida y por ende remiten a la primera fabricación del cuerpo:
• Fabricación de superficies: encontramos al bebe enérgicamente dedicado a embadurnar. La
hora de comer es el mejor ej. Lo encontramos además rebelde a que se le saque de encima, lo q
en algún momento hay q hacer, después de todo el cuerpo mismo no es en el fondo más q un
pegado. Toda esta época está caracterizada por “continuidades existenciales” (Winnicott):
superficies lisas de horarios, de ritmos, constitución de rutinas sin las cuales lo informe puede
degenerar en caótico. No hay que pensar que la fabricación de estas superficies tenga algo que
ver con un “dentro/fuera”. Estamos lejos todavía de eso.
La salida de un proceso psicótico temprano se inicia por juegos de embadurnamiento
exasperados y otro tanto ocurre con retrasados en análisis: con cualquier materia prima, mocos,
excremento, saliva. Pero también son evocables el dibujo del contorno del cuerpo en “flecos”,
esto es, con una grave alteración de la continuidad, en el niño psicótico de más edad y las
envolturas suplementarias a las que acude el depresivo. En síntesis, la forma primera de hacer
una unificación corporal es a través de una superficie en un EIR, por tanto, sin ninguna
discontinuidad, con el cuerpo del Otro.
• Fabricación de un tubo: el primer jugar no está mucho tiempo solo. A poco andar, se le
contrapuntea una finita, pero ilimitada, serie de prácticas de inclusión, donde se trata de una
relación continente/contenido. Desde el simple poner algo dentro de otra cosa hasta el
descubrimiento del armario, del placard o de la cartera materna, donde el bebe se
complacerá en meter y extraer cosas. Esta operación sobre objetos implica simultáneamente y
sin ningún tipo de mediación necesaria que se está haciendo eso con el cuerpo del sujeto. El
continente/contenido atañe a su corporeidad.
Tampoco hay que pensar apresuradamente en un adentro/afuera. Se trata de una paradójica
interioridad sin volumen, bidimensional, que se producirá luego en tantos “infiernos” de la
relación objetal. “tuve un sueño ahí…en las Malvinas”, dice un adolescente durante una crisis
psicótica. No dice: soñé “con” las Malvinas, lo que hubiese sido un lenguaje neurótico. Si
fracasa la constitución de este tubo, como sucede en decursos psicóticos, el sujeto o bien
funciona como pura superficie anexada al Otro o bien se vivencia como agujereado.
La futura separación primordial del cuerpo materno se ve muy perturbada si la madre no ha
podido ser retenida como contenido, lo cual es condición necesaria para la producción de imagos
que durante el 2do semestre empieza a esbozarse.
• Fabricación de un espacio tridimensional : el viraje q se imprime ahora a los sgtes del sujeto, a
pequeños a como el célebre carretel del nieto de Freud, está destinado a inventar un espacio otro
del cuerpo materno.
Al arrojar, con la mano y también con la palabra, produce por primera vez un afuera que no
existía. Correlativo a esto el jugar se despliega ahora en poner nombres. Aquí ladistinción
interna/externo cobra sentido, lentamente.
• Fabricación de identificaciones sexuales: se trata de lo 1ro que en el campo del jugar descubrió
el Pss: desde la práctica de posiciones sexuales fantaseadas (juegos al papa, a la mama, con
muñecas, soldados, etc) hasta la elaboración por el jugar de teorías sexuales, angustias de
castración, ambivalencias ligadas a la situación edípica, etc.
Lo significativo aquí es esa transformación de lo Real de la pulsión en sgte, por eso mismo la
condición para que el juego siga es que la erotización inmediata se mantenga reprimida.
• Fabricación de un nuevo espacio transicional: tras la latencia, cuya nota distintiva será el
incorporar el jugar al proceso secundario (del garabato a las reglas). Un replanteamiento muy
importante del jugar acaece durante la adolescencia, y que involucra el espacio transicional en su
conjunto. Se da una ampliación sustancial de los materiales utilizables como sgtes del sujeto,
incluyendo la posibilidad de ir hacia territorios más lejanos que los del mito familiar en
busca de ellos; el fort-da se recrea sobre un nuevo eje, de importancia fundamental: lo
familiar/lo extra familiar. Las formaciones de superficie y de continente/ contenido se recrean
sobre el nuevo despedazamiento del cuerpo y con otros grupos humanos (y la exaltación de
ideologías de fusión durante este periodo) para no hablar del profundo recuestionamiento de la
sexualidad.
Es esencial calibrar la importancia y extensión de los juegos en la adolescencia, sin lo cual los
analistas han llegado a ver acting out, perversiones y hasta psicotización donde solo había
jugares.
Es sustancial comprender que el terreno se desplaza hacia lo “psicodramático”: se jugará con
ideologías siempre tomadas tan en serio con metamorfosis sexuales, con pseudiacciones, hasta
con sgtes del superyó.
Texto 3: Winnicott: “Objetos transicionales y fenómenos transicionales”
Si uno entiende el proceso ilusión-desilusión, la imp del objeto transicional, vamos a poder
entender el proceso de constitución subjetiva del niño y el pasaje de la realidad subjetiva a la
objetiva.
Se trata de entender la primera realidad subjetiva del niño. En este pasaje de la realidad subjetiva
a la realidad objetiva es que tenemos que pensar los objetos transicionales y los fenómenos
transicionales. Winnicott va a plantear diferentes hipótesis, como el pasaje del chupeteo
(autoerotismo) hasta el placer de jugar con muñecos.
El niño va tomar un objeto que va a cobrar una significación especial, vemos este objeto
transicional como un intervalo de tiempo en el que aparece este objeto acompañando.
Características del mismo:
• Es la primera posesión no-yo del niño.
• Lo imp no es el objeto sino la función y naturaleza que cumple.
• Este objeto está en el límite (concepto de extimo de Lacan), en el interior y exterior.
• No es mamá, pero es mamá.
• Es el objeto que le va a permitir al niño crear cosas.
• El niño es el que crea el objeto.
• Es una zona intermedia entre niño y mama, y en el medio el objeto (mantita).
• Al objeto transicional el niño todavía no lo reconoce como algo externo, pero sin
embargo no representa a la madre.
• Es un objeto suave, que irradia calor, es muy apreciado por el niño.
• Es una relación de afecto, amor y mutilación.
• No se debe cambiar a menos que lo cambie el niño.
• Debe sobrevivir al amor instintivo (pulsión odio puro).
• Para el niño tiene vida propia, tiene textura, vitalidad.
• Está en el medio entre lo interno-externo.
• Cumple una función, pero luego este objeto cae y pierde significación, no hay que
duelarlo.
• El objeto lo tranquiliza, acompaña.
• Si ese objeto se extiende demasiado tiempo se podría llegar a transformar en objeto
fetiche.
El fenómeno transicional es la zona intermedia de experiencias entre el pulgar y el osito por
ejemplo. Son las experiencias autoeróticas que tiene el sujeto (como la succión del pulgar) que
van acompañadas por la formación de pensamientos o fantasías. Como fenómenos transicionales,
juntos con el uso que se hace de objetos, que no forman parte del cuerpo del niño, aunque
todavía no se los reconozca del todo como pertinentes a la realidad exterior. Los fenómenos
transicionales comienzan a aparecer desde los 4 a 6 meses hasta los 8 o 12 meses.
Winnicott estudia el uso que se le da a dicho objeto y nos vamos a encontrar cierta paradoja
relacionada con el concepto de “ilusión” (Winnicott dice que las paradojas no hay que
solucionarlas, sino hay que tolerarlas): la paradoja asociada a la ilusión es que el bebe pueda
creer que lo que es puesto por la madre es su propia creación, es decir, crear lo dado. La madre
ofrece determinados objetos, pero en el mismo momento que los toma, el cree que los crea (lo
paradójico). Si lo pensamos desde el concepto de ilusión, cuando el niño tiene hambre llora y en
ese momento aparece la teta y el bebé siente que él la creo. Si lo pensamos desde la posición del
analista, lo que propone Winnicott es que el analista se ubique en este lugar objeto para ser
usado en la transferencia.
Paradojas:
• La 1ra paradoja tiene que ver con la frase “los bebes no existen”, porque el bebé es uno
con la madre.
• La 2da paradoja tiene que ver con crear lo dado.
En el proceso de ilusión hay un proceso de adaptación completa donde la madre crea la ilusión
de que su pecho es parte de él, la omnipotencia del bebé y la tarea posterior consiste en
desilusionarlo, pero para lograrlo en un principio se debe ofrecer la suficiente oportunidad de
ilusión. La desadaptación hay que pensarla cuando el niño llora y la madre lo hace esperar un
rato.
A ese proceso de ilusión Winnicott lo llama “Zona de ilusión de experiencia” que crea la madre
con el bebé y esta no debe ser atacada. Si las cosas salen bien en ese proceso de desilusión
gradual, el escenario queda preparado para la frustración, la cual es el destete. La zona de
ilusión es el que brinda la capacidad de la creación, que es lo que vamos a sostener a lo largo
de toda nuestra vida. Poder brindarle al niño la posibilidad de enriquecer, de crear; y quien debe
proporcionarlo es la madre por medio de la función de ilusión tiene que ver con la creación.
Así, el proceso de ilusión-desilusión es el pasaje que permite pasar del placer al displacer al
principio de realidad, donde la madre se va a adaptar a las necesidades del niño y va a disminuir
la frustración amortiguándola para que el niño pueda ir tolerando el mundo externo. Acá es
cuando Winnicott dice que el existo de “los cuidados no depende tanto de la inteligencia, sino de
la devoción de su madre”, es la madre devota que se adapta 100% a las necesidades del bebé y
quien puede producir la ilusión, pero que gradualmente va a producir la desilusión, es decir, es
unión- separación. De la ilusión a la desilusión quiere decir que la madre se va retirando
gradualmente de acuerdo a las capacidades del niño.
De manera que no es el objeto lo que importa, sino la relación con ese objeto transicional, que
es lo que le va a permitir tener al niño relación con objetos reales y separados. Si vamos a la
patología, si una madre se ausenta, el niño no experimenta ese proceso de ilusión y para el niño
los objetos no tienen ningún sentido.
La psicoterapia se da en esta superposición de 2 zonas: la del paciente y la del terapeuta, y el
Winnicott va a plantear que esta zona está vinculada con 2 personas que juegan juntas. Doltó va a
decir que el terapeuta no es el que juega con el niño, sino el que pregunta. Lo Winnicott rescata
de esta zona intermedia es que el niño juegue; cuando el juego no es posible la labor del
terapeuta es llevarlo de un estado en que no juega a otro que si juega(función del analista).
MK observa el contenido del juego; Winnicott observa al niño jugar jugando.
El analista también debe propiciar la zona de ilusión con el paciente para que este último
pueda comenzar a crear. Es decir, la zona de ilusión se puede pensar como una zona de
experiencia de juego donde el analista trabaja con el niño y este último puede mostrarse
como creador y utilizar toda su personalidad. Como analista hay que eliminar todo obstáculo
que se produce en el desarrollo creativo del niño, esto lleva tiempo porque necesita crear un
espacio y es fundamental que el niño se sorprenda. Entonces “no importa tanto el juego, sino
que este posibilitado el jugar”.
Para Winnicott el juego en si es terapéutico, porque si el niño está jugando es porque tiene
esa capacidad creadora. En la terapia el analista debe ponerse a jugar con el niño, es el que
propicia al niño la posibilidad de jugar. Únicamente en el juego es posible la comunicación
que pertenece a la psicopatología o a una extrema inmadurez.
Texto 4: Winnicott: “El juego del garabato”
El analista le pide al niño que tome una hoja y la corte al medio para quitarle seriedad a la
técnica, le pide que cierre los ojos, haga un garabato y luego los abra y cuente una historia sobre
eso. El juego del garabato es un método para establecer contacto con el niño, favorece la
interacción, es fácil y tiene la ventaja de facilitar la tarea de tomar notas escritas, se trata de un
juego reglado que pueden jugar 2 personas. El consultor utiliza los resultados de acuerdo con lo
que el niño quiere comunicar. Esta técnica es un juego espontaneo y este no debe ser una
técnica fija, con reglas y normas. No se trata de un test y el consultor aporta su propio ingenio
casi tanto como el niño. El resultado de un garabato es satisfactorio en sí mismo, es como un
“objeto encontrado”. El juego del garabato es un juego sin reglas, lo imp es el uso que se le de
al material que el juego puede producir en especial en ese tipo de trabajo en una sola sesión
“consulta terapéutica”. El juego del garabato no ha de dominar la escena durante mas de una
sesión o a lo sumo 2 o 3. Es conveniente pensar en términos de la repetición de una primera
sesión y decir entonces que el juego del garabato, o sus equivalentes, es útil como una técnica
para la primera sesión. El principio es que la psicoterapia se produce en un lugar donde se
superponen la zona del juego del niño y la zona de juego del terapeuta y es un ej de como puede
favorecerse esa interaccion.
Lo particular del juego es el placer, la satisfacción en el juego depende del uso de símbolos. La
simbolización es la posibilidad que tiene el niño de jugar y hacer otra cosa, tiene que estar el
“como si”. El juego hay que entenderlo como un logro del desarrollo emocional, si es niño
juega es porque hay algo de la confianza que se creó, es una actividad imaginativa y creadora. Y
esto se logra por medio de que haya un otro que genere confianza y sostenga al niño.
Si bien el juego es puro placer, pero también mediante el juego el niño elabora, ensaya, repite
situaciones traumáticas, le permite tener cierta capacidad de coordinación y de juicio, el niño
practica a través del juego, se ocupa de forma creativa del mundo externo; y es la forma que
tiene de elaborar todo lo que le pasa, puede descargar su agresividad. Cuando irrumpe la
cuestión de la sexualidad y la angustia el juego se interrumpe; es un indicador que es
importante saber leerlo.
Para Winnicott es juego es un logro; que el niño pueda jugar solo es también un logro, al igual
que después pueda jugar con otros. El juego socializado, reglado es lo más difícil con lo cual se
encuentra el niño.
Cuando hay patologías en los niños, tenemos que hablar de patologías del jugar, nos tenemos
que preguntar ¿Qué está pasando que este niño está perdiendo su capacidad de juego?
Pensemos en la desconfianza, angustia, inseguridad, juegos de estereotipia porque no hay
fantasía es monótono, el niño no puede desplegar por medio del juego su capacidad de creador.
Cuando hay masturbación real no hay representación y algo de la indicación real nos indica algo
de patología. Cuando estamos más del lado de la neurosis y aparece algo de la excitación, el
juego se interrumpe. En patologías más graves y cuando el niño sigue jugando por ej a la lucha,
podemos pensar en una posibilidad de cortar.
Cuando Freud habla de insatisfacción tenemos que pensar en malestar en la cultura; en un
momento de la vida el ser humano tiene que elegir entre permanecer en la satisfacción o acceder
a la cultura lo que implica una pérdida de goce todo.
Texto 5: Winnicott: “Exploraciones psicoanalíticas I”
Cap. 4: “El juego en la situación analítica”
Hay que reconocer la importancia del juego (que es diferente de la fantasía y del sueño) en el
análisis de adultos. Si bien en el juego uno debe renunciar a muchas cosas que no pueden
compartirse con otras personas, hay muchas otras que puede ganar gracias a la superposición de
la fantasía ajena con la propia. Así pues, habrá una experiencia compartida, aunque ella se limite
únicamente a un área del fantaseo total.
Cap. 12 “Notas sobre el juego”
Lo característico del juego es el placer.
La satisfacción en el juego depende del uso de símbolos, aunque, en la base, la moción proviene
del instinto. Símbolos: esto hace las veces de aquello: “si aquello es amado, esto puede ser usado
y disfrutado. Si aquello es odiado, esto puede ser golpeado, dañado, restaurado y vuelto a dañar”.
O sea: la capacidad de jugar es un logro en el desarrollo emocional de cada niño.
El juego como logro en el desarrollo emocional individual:
• La tendencia heredada que impulsa al niño hacia adelante.
• La provisión ambiental de condiciones que atiendan a las necesidades del bebé y el niño
pequeño, de modo tal que el desarrollo no se interrumpe por las reacciones frente a cualquier
intrusión.
• El juego se inicia como símbolo de la confianza del bebé y del niño pequeño en su madre.
El juego es una elaboración imaginativa en torno de las funciones corporales, relacionada con los
objetos y con la angustia. A medida que el niño se vuelve mas complejo como personalidad y
tiene una realidad personal o interior, el juego pasa a expresar mediante materiales externos las
relaciones y angustias internas. Es decir, el juego es expresión de identificaciones con personas,
animales y objetos del ambiente inanimado.
El juego es una actividad creadora (como en el sueño) que se realiza:
• En función de lo que efectivamente existe (el propio cuerpo y los objetos que están a mano).
• En condiciones en que el niño tiene confianza en alguien, o se ha vuelto confiado gracias a
que ha tenido una experiencia adecuada de buenos cuidados. En cuidados inadecuados, al
generar desconfianza, reducen la capacidad para el juego.
Productos del juego: placer y practicar la manipulación de objetos, el manejo de la capacidad de
coordinación, las habilidades, juicios, el control sobre una zona limitada; si bien el niño
comprueba que su poder para auto controlarse es limitado, al mismo tiempo descubre los
limitados alcances de su imaginación.
A través del juego el niño se ocupa en forma creativa de la realidad externa. El juego cumple la
función de manejar la agresión cuando tiene la capacidad de disfrutar la manipulación de
símbolos.
Desarrollo de la capacidad para el juego (socialización). Del juego procede:
• El jugar con otros.
• El jugar respetando reglas, las del propio niño, las de otro, o normas compartidas.
• El jugar juegos reglados de antemano.
• Una mayor complejidad permisible en lo que respecta a dirigir y ser dirigido.
Psicopatología del juego:
• La pérdida de la capacidad asociada a la desconfianza, la angustia asociada a la inseguridad,
• Estereotipia en las pautas de juego (angustia en lo tocante a la libre fantasía).
• Huida hacia el ensueño diurno (un estado manipulable que se halla a mitad de camino entre el
sueño genuino y el juego).
• La sensualidad, en la cual el instinto se manifiesta en forma elemental junto con la
incapacidad de simbolizar.
• La dominación, en la que un niño solo es capaz de jugar a juegos cuyas reglas fijas el mismo,
aunque incluya a otros niños que deben sometérsele.
• La imposibilidad de jugar a un juego reglado a menos que este regido por reglas estrictas y
haya un conductor.
• La huida hacia el ejercicio, desde la gimnasia hasta la necesidad de una práctica repetitiva,
aunque solo sea para evitar la inercia.
Texto 6: Winnicott: “Exploraciones psicoanalíticas II. 41 El valor de la consulta
terapéutica”
El Pss aplicado ha llegado a interesarse por el aprovechamiento de la primera o de las primeras
entrevistas. El terapeuta debe familiarizarse bien con la técnica psicoanalítica clásica y llevar
hasta sus últimas consecuencias una cierta cantidad de análisis realizados mediante sesiones
diarias durante años. Solo así podrá el analista aprender lo que tiene que aprender de los
pacientes, y solo así dominara la técnica de retener las interpretaciones que tienen validez sin
relevancia inmediata o urgente.
La primera entrevista de un Pss puede contener material que luego aparecerá para sus análisis
durante meses o años. A los estudiantes se les aconseja tomar cuidadosa nota de las primeras
entrevistas, notas que podrán ser usadas en todas las etapas posteriores y harán posible
reconstruir el análisis en función del descubrimiento de significados más sutiles y profundos en
los sucesos y asociaciones libres de la primera sesión.
Lo que llamo “entrevista psicoterapéutica” saca al máximo partido de este material, contra el
cual no se han erigido relativamente defensas. Esta tarea extraña un peligro real, pero también
existe el peligro de no hacer nada en absoluto, y los riesgos provienen de la timidez o ignorancia
del terapeuta.
En esta etapa de la primera entrevista, el psicoterapeuta es un “objeto subjetivo”. Con frecuencia
el niño sueña con el psiquiatra la noche anterior a la entrevista, de modo tal que en realidad el
psiquiatra se amolda a una noción preconcebida del paciente. Es decir, el paciente trae a la
situación una cierta creencia, o la capacidad para creer, en una persona que lo ayude y
comprenda. También trae cierta desconfianza. El terapeuta se aprovecha de todo eso que trae el
paciente y actúa hasta el límite de las posibilidades que ofrece. El paciente se va sin haber tenido
una percepción objetiva del terapeuta y será menester una segunda visita para que este sea
objetivado y despojado de toda magia.
Hay una diferencia entre esta técnica psicoterapéutica y la del psicoanálisis. En este último, la ns
de transferencia se va desplegando poco a poco y es utilizada para la interpretación. En cambio,
en la entrevista psicoterapéutica, el terapeuta tiene un rol prefijado, que se basa en la pauta de
expectativas del paciente (tienen que cumplirlos).
Es común que el paciente se vaya de la primera entrevista desilusionado y sin ganas de buscar
nuevamente ayuda psiquiátrica, a raíz de la falla del consultor en lo tocante al uso del material
presentado.
Técnica
A fin de aprovechar lo mas posible la primera entrevista, el terapeuta debe obrar con sumo
cuidado par no complicar la situación. Deberá hacer y decir toda clase de cosas vinculadas
simplemente con el hecho de que él es un ser humano, y no está allí sentado para darse ínfulas de
profesional, pero pese a ello se percata del carácter sagrado de la ocasión.
Es oportuno preparar a los padres de antemano, tal vez por teléfono, diciéndoles que
probablemente lo mejor para el niño es que sea atendido él en primer lugar. Si el paciente es el
progenitor, entonces deberá atendérselo primero a él, en cuyo caso lo mejor es no hacer nada con
el niño, para evitar despertar esperanzas que no pueden ser satisfechas luego.
Un adecuado encuadre profesional es propicio para que el paciente traiga toda su desazón a la
entrevista. La motivación tiene determinantes muy profundos, tal se manifiesta desconfianza o
una confianza exagerada, o bien se establezca pronto una relación confiable y al poco rato
aparezcan las confidencias.
No hay ninguna consigna técnica precisa para darle al terapeuta, ya que debe estar en libertad de
adoptará cualquier técnica que sea apropiada al caso. El ppio fundamental es brindar un encuadre
humano y que el terapeuta, no deforme el curso de los acontecimientos haciendo o no haciendo
cosas llevado por la angustia o la culpa, o por su necesidad de tener éxito. El picnic le pertenece
al paciente, y que el día sea lindo o feo es cosa de el. Lo es también el final de la entrevista, salvo
cuando esta carece de toda estructura a raíz de la falta de estructura en la personalidad del
paciente o en su modo de relacionarse con los objetos, en cuyo caso esta falta de estructuración
es comunicada.
Confió en que después de un amplio examen de mis casos, el único rasgo fijo que se observe sea
la libertad con que use mi conocimiento y experiencia para atender la necesidad de cada paciente
particular, tal como se la desplegaba en la sesión que se describe.
Resumen
• Una entrevista diagnostica tiene que ser forzosamente terapéutica, es decir, se tienen que ir
produciendo cambios u aperturas.
• Se le debe brindar al paciente un encuadre humano para que pueda desplegar sus tensiones y
estrés.
• El psiquiatra es un objeto subjetivo, es decir, se ofrece para que el niño lo utilice.
• El psiquiatra debe contar con una formación y una experiencia basadas en tratamientos
prolongados, donde el trabajo se realiza sobre el material transferencial tal como va surgiendo
gradualmente, permitiendo la percepción objetiva del analista por parte del paciente.
• La interpretación se reserva para el momento significativo, tras lo cual el analista brinda tanta
comprensión como esté en sus manos hacerlo. El hecho de que el paciente haya producido el
maerial específicamente para ser interpretado otora confianza al terapeuta en cuanto a la
necesidad de interpretación, y lo lleva a considerar mas peligroso no interpretar que interpretar.
El peligro de que el paciente vea ratificada su creencia de que nadie comprende y nadie quiere
comprender.
• Esta no es una manera “silvestre” de interpretar, pero incluso una interpretación silvestre
puede transmitir el deseo de comprender.
Texto 7: Ricardo Rodulfo: “Padres e hijos. En tiempos de la retirada de las oposiciones”
Hay que diferenciar entre la clínica y la técnica, la primera es más abarcativa. Para hacer
clínica hay que hacer preguntas fundamentales: ¿Qué le pasa a alguien en su vida?¿Cómo
vive, en qué condiciones?, no se trata de pensarlo ns o pss porque la clínica no es un
complemento de la psicopatología, tampoco pensarlo desde los manuales. El técnicolo que hace
es arreglar cuando algo no funciona bien.
Freud dice que la interpretación del jugar es una pata fundamental, pero no debemos analizar el
juego como si fuera un sueño, tampoco el sentido de ese juego. El analista debe pensar el juego
de una manera mucho más amplia, como algo que es incalculable porque no hay una sola
manera de jugar (Rodulfo toma una frase de Einstein “Dios no juega a los dados”), sin saber
que escena la va a armar el niño, y pensar el jugar como un acontecimiento en el cual se va a
establecer determinada situación.
Hay que dejar de lado lo fijo y lo necesario como si el niño tuviera quesí o sí dibujar o hacer
determinadas cuestiones. Poder diferenciar el juego (algo que tiene reglas) y el jugar (es más
libre). Tanto el juego y el jugar como algo mayor que contiene al juego de reglas, es decir, el
niño debe construir la regla para jugar a algo con reglas. El juego de reglas de Rodulfo que
toma de Winnicott es siempre un GAME (bien fijo), no es un PLAYING.
El establecimiento de reglas es poder crear cierto espacio para eso incalculable, la regla como
borde por ej la generala, las reglas son algo que están en el interior del juego mismo al proceso
del jugar, el niño crea reglas jugando. Por ej 2 niños que juegan a ver las patentes pares e
impares. La ley en el análisis se va construyendo (Lacan). La regla incluye hacer trampa; el
momento de hacer trampa es un momento constituyente del niño de inscribir
subjetivamente la categoría de ley. Entonces, para poder cumplir la ley el niño la tiene que
transgredir. El niño hace trampa cuando sabe que hay una ley que debe cumplir. El niño que
nunca hizo trampa no conoce la regla.
Cuando el niño tiene juguetes, pero no los usa, ahí no hay espacio para el jugar, tampoco hay
juego en la compulsión a la repetición (lo vamos a ver en autismo), la patología se refleja en
el jugar, ahí el analista debe interrumpir sin que sea algo molesto. La compulsión de la
repetición del jugar no se debe respetar como si se debe respetar la espontaneidad.
Antes el juego en la clínica se limitaba a interpretarlo, a buscar un sentido como si este fuera
un sueño. Rodulfo dice que esto no hay que dejar de hacerlo, solo que ahora le va a agregar un
trabajo mucho más complejo, reactivando una actividad o proceso lúdica detenida,
bloqueada o reprimida, es decir, se trata de ponerla en marcha y que el niño se ponga a jugar,
no importa a que ni el sentido en ese momento. La función del analista es acompañar el
proceso de juego. Ponerse a interpretar prematuramente el juego termina en inhibición o lo
debilita (es lo que pasaba con los pacientes de MK).
Rodulfo dice que lo más complicado en este proceso de acompañar, es esperar que nos está
queriendo decir en el juego como un 2do tiempo, en el 1er tiempo el niño tiene que jugar.
Frente a un niño que está jugando el analista no se debe meter, a menos que sea invitado por el.
En el jugar hay que pensar en la singularidad del niño y de la situación, hay momentos en
que hay que dejarlos solos en el juego y otras veces no, esto tiene que ver más con la ética. El
analista debe “hacer un espacio” para que se cree ese espacio de juego. La oferta de espacio
para la creación de espacio es fundamental; el criterio técnico arruinaría todo esto.
Si al entrar un niño al consultorio y el analista está tratando de ubicar si es neurótico o psicótico,
el analista está dando por sentado de que está enfermo de algo. Rodulfo dice que hay que
evaluar la capacidad del jugar para hacer un diagnóstico . Si el analista debe propiciar la
capacidad del jugar del niño, el analista tiene que ver su capacidad de jugar. El analista debe
gozar de un acceso al juego. Rodulfo propone la cuestión de la improvisación del analista para
la invención y que no debe faltarle.
En el cap 7 Hay que entender el juego como una experiencia de encuentro, en ese jugar uno
construye un vínculo y aparece la experiencia de creación. El niño intenta a través del jugar
solucionar un conflicto, y a esto sumándole que en el jugar con el otro es una experiencia donde
se construye un vínculo.
UNIDAD 5: Patologías graves de la infancia.
• Psicosis infantiles.
• Autismo.
• Trastornos del desarrollo infantil.
• Disarmonias evolutivas.
• Depresión anaclitica.
• Potencialidad psicótica.
• Modalidades particulares de presentación.
• Intervención temprana.
DEBILIDAD MENTAL
Texto 1: Mannoni: “El niño retardado y su madre”
Practico Sofía: este texto de Mannoni al igual que el de Jerusalinky sirven para pensar
“debilidad mental”.DesdeMannoni podemos pensar la descripción de aquello que no tiene cura
y para ver el impacto que esto tiene en los padres. Muchas veces en los padres, ante la llegada de
un hijo enfermo, se produce efectos en ellos y genera otros efectos en el niño en su constitución
subjetiva. Los padres llegan a la consulta siendo grandes visitadores de los médicos, revisaron
infinitas veces el diagnostico. Según Mannoni, la madre es la que despliega una larga batalla y
tiene cierta lucidez, pero a veces en la clínica es el padre quien toma ese lugar porque la madre
no puede superar la patología de ese niño. Ante la llegada de un hijo enfermo es la madre la que
va a tomar las riendas de la vida y la muerte del niño. Se va a dar una relación amorosa de madre
e hijo que tendrá un tono de amor sublime disfrazado (pero en verdad es de muerte negada,
porque las madres no pueden tomar cc de ello); otras veces hay una indiferencia patológica y
otras un rechazo cc.
Mannoni va a plantear que la relación entre madre e hijo va a ser como si fueran UNO SOLO
(no como falizacion), hay una apropiación del cuerpo del niño. Cuando por ej alguien le hace
algo al niño, la madre lo siente como un ataque a su propia persona, esto se debe a que son uno
solo. El niño retardado y su madre arman un solo cuerpo confundiéndose el deseo del uno con
el deseo del otro, al punto que ambos parecen vivir una sola y misma historia que tiene por
soporte el plano fantasmático, un cuerpo que se vería afectado por idénticas heridas que han
revestido una señal significante.
También podemos pensar a la madre como la que va a vivir en contra del médico, va a enfrentar
al médico, pero sin embargo busca su apoyo, va de consulta en consulta, aunque ya sepa todo de
su hijo y en verdad llegamos a la conclusión de que la madre no está buscando nada
concerniente al niño porque no ve ahí un sujeto, sino un objeto a cuidar. Entonces, el
analista escucha ciertas preguntas y la madre nunca está esperando una respuesta.
La enfermedad del niño va a afectar el narcisismo de la madre, se va producir una perdida
brusca de toda señal de identificación(la madre no se va a poder identificar o no se va a
reconocer en su hijx) y esta no va a poder simbolizar, por ende, no va a poder catextizar
(falizar) a este niño y esto la va a llevar a estas conductas de consultas compulsivas (pie de
página 20). ¿Qué es no simbolizado? No simbolizado quiere decir que no se puede decir con
palabras, por no entrar en el orden de la ley ni en el orden de la cultura; se trata de una
experiencia muy particular vivida en una relación imaginaria del otro, el otro que no es ese sujeto
ni mi semejante sino mi doble en una especie de reflexión especular. La situación así creada es
sin salida, la única salida es la violencia (no se da lo simbólico, lo cual es algo muy violento en la
subjetividad del niño ya que implica una apropiación del cuerpo y de la historia del niño).
La madre siente pánico porque ya no se puede reconocer ni amar en ese niñx (en Jerusalinsky la
madre le pide al médico que le arregle el muñeco roto de su narcisismo). Por otro lado, la
madre no acepta la intrusión del padre, tampoco de un médico ni de un analista, e intenta
que el niño escape de la ley paterna.
¿Qué es para la madre el nacimiento de un niño? Mannoni va a plantear que cuando una
madre está esperando un niño, uno puede pensar que es la revancha o el repaso de su propia
infancia y Edipo, va a ocupar un lugar en los sueños perdidos. Pero cuando a la madre le llega
un hijo enfermo hay una distancia muy grande entre el cuerpo imaginado y el cuerpo real,
esto va a producir un shock en la madre; una imagen fantasmática(como imaginaba a su
hijx cuando estaba embarazada) que se superpone a la persona real del niño (el hijx real
que nace).
Este niño soñado tiene por misión reparar o reestablecer aquello que en la historia de la
madre fue juzgado como deficiente, sufrido como una carencia o prolongar aquello a lo que
ella debió renunciar, es decir, al falo, en ella se va reactualizado toda la cuestión edípica. La
llegada de un niño es una revancha para reelaborar todos los traumas de la madre, pero
cuando ella ha tenido una mala relación con su madre no va a tener esta posibilidad.
Cuando el niño viene enfermo a la madre se le desmorona todo lo que ella tenía pensado para ese
niño; la irrupción en la realidad de una imagen de un cuerpo enfermo va a causar un shock en la
madre. El plano fantasmático, era un lugar vacío que fue llenado por un ser imaginario.
Pero al nacer el ser real y que consu enfermedad va a despertar o a reactualizar lostraumas
anteriores de la madree impedirá más adelante que ella pueda resolver el problema de su
castración. Cada mujer ante la falta de señales de identificación con su hijo enfermo, va a vivir
su angustia acorde a aquello que se ha marcado su historia. En el caso de la debilidad mental,
la enfermedad del hijo disimulará la enfermedad materna.
Como revancha a este nacimiento de su hijx enfermo, vemos que en la realidad se concreta
cierta situación fantasmática, ese niño se va a transformar en un niño a cuidar. Así, la
madre toma la imagen de su padre para sacar la fortaleza que necesita (y no del padre del
bebé). Esta situación que para un niño normal sería psicotizante satisfacer un deseo materno de
tipo histérico, es considerada en el terreno real del niño enfermo como adecuada para el bienestar
de este último.
¿Qué significa que el niño sea uno con la madre? Que la madre va a responder a la
demanda del niñx con sus propias fantasías; si nosotros decimos que el niño es un objeto no
hay posibilidad de autonomía, el despliegue de los mitos de narciso y de Edipo no se va a
poder dar.
El efecto en la subjetividad de la madre (este shock) y el efecto en la subjetividad del niño,
siempre pensando que son uno solo, pero la madre luego tiene que ver un sujeto. Cuando la
subjetividad del niño está arrasada por la madre, va a estar alienado como sujeto autónomo,
para devenir un objeto a cuidar. Y el analista debe trabajar la relación dual, trabajar la
fantasmática de los padres para luego trabajar con el niño, para que ambos padres puedan
ver en su hijx un sujeto.
Cuando el niño está marcado con la subjetividad de la madre y siempre queda ahí, es
imposible hacer algo diferente con él porque está entrampado en su fantasmática, no hay
posibilidad de síntoma, estamos más del lado del trastorno porque no se puede pensar en la
subjetividad propia del niño.
Uno de los dramas de las madres anormales es su soledad frecuentada por fantasías de las que no
puede hablar; justamente lo que cura es que la madre pueda hablar de sus propias fantasías,
de este deseo inc de muerte que le impide poner en palabras que no quería tener ese hijo
por ej, es poder apalabrar el sufrimiento que le causó la llegada del hijo enfermo (Desde
Jerusalinsky hablamos de que la madre haga el duelo por ese hijo que nunca vino).Si la
madre no puede hablar de estas fantasías ¿Qué efectos produce en el niño? Que el niño viva
eternamente en la fantasía de esta madre; el niño queda marcado desde la subjetivad de la
madre y muchas veces no es reconocido como humano.
Lo que en la madre no ha podido ser resuelto en el nivel de la prueba de castración será
vivido en el niño como forma de eco, que en sus síntomas va a hacer hablar a la angustia
materna. El niño destinado a colmar la falta de ser en la madre no tiene otra significación
que la de existir para ella y no para él. Y el trabajo del analista es que el niño pueda
empezar a escribir su propia historia, trabajándolo con la madre. Una búsqueda del sentido
de la enfermedad del niño en la madre no debe conducirnos a la conclusión simplista de que es la
madre a la que hay que tratar; el analista no se debe quedar con la fantasmática de la madre ni
solamente del lado del niño, sino que hay que trabajar con los 2, es un trabajo a la par, se
trata de una anamnesis para ayudar al niño a asumir en el tratamiento su propia historia, en lugar
de hacer suyas las dificultades relacionales de la madre. A través del trabajo con la madre poder
ver un sujeto autónomo ahí.
¿Qué es en realidad la debilidad mental?La debilidad mental, cualquiera sea el origen que se
le atribuya, es concebida como un déficit de la capacidad del sujeto. Los test son considerados
como medida de la capacidad restante y no como indicaciones de un síntoma. Esto influye en el
pronóstico en el sentido de una incurabilidad. El analista no espera más que una mejora marcada
por el resultado del tratamiento. El existo de la cura se va a definir en términos de readaptación.
El Pssde los débiles mentales se relaciona con el análisis de los psicóticos por la forma en que la
familia del sujeto entra en juego en forma masiva en ocasión del tratamiento. Por eso el estudio
del débil mental, como del psicótico, no se limita al sujeto, sino que comienza por la familia.
La debilidad mental concebida como déficit de la capacidad aísla sujeto en su defecto. Al buscar
para la debilidad una causa definida, se niega que pueda tener una historia, o que pueda
corresponder a una situación.
Los padres vienen por un diagnóstico y creen que el analista es el que sabe lo que hay que hacer
ahí. El analista no debe responder a esta demanda de los padres; el analista debe
comprender a los padres y que puedan hablar de eso (su angustia, su sufrimiento) y no
ponerse en el lugar del que sabe.
Nos vamos a encontrar con niños donde el cuidado es exclusivo de la madre, desplazando al
padre sin intervención de la ley. El niño en el ámbito escolar va a repetir esta relación dual.
También vamos a ver que se crea una situación muy particular donde en la relación con el otro, el
deseo del otro no es simbolizado; es al resguardo de la protección del adulto, que el niñxno
tiene posibilidad de enfrentar la castración, el mensaje del padre no le llega jamás, está
llamado a permanecer en una relación fantasmática con la madre,que por la ausencia del
significante paterno en la madre, esta última deja al niñx reducido al estado de objeto sin
esperanza alguna de acceder al nivel de sujeto.
Por el contrario, para este tipo de niños, debido a la imposibilidad de establecer una
identificación significante los deja sin defensa ante las situaciones de dependencia dual;
ósea no conocen otra cosa que esa relación dual, se van a pegar a otro para que los cuide y los
acompañe, no tienen la posibilidad de interrogarse sobre su falta de ser,porque esta falta que
es captada al nivel de la realidad por el ambiente, los condicionará de algún modo para no sufrir
y para llenar un vacío (su vacío intelectual, escolar) sin que jamás se plantee el interrogante de
saber si ese vacío real no se duplica en la madre por su propia falta de ser, cuyo acceso se
encuentra rara vez impedido al niño por el significante paterno Pag 39. Es decir, si la mamá
está siempre presente para el niño, ella es la que sabe, el niño no tiene la posibilidad de
preguntarse porque la madre no muestra su propia falta. En cambio, cuando la madre se
ausenta, el niño si se puede interrogar.
Estos niños que, en un nivel cc, no han tenido la posibilidad de pasar por la castración
significante, mantienen frente al mundo objetal un comportamiento particular: no pueden
cargar significativamente los objetos y es en especial en el dominio temporo-espacial y en las
matemáticas que se evidencia un tipo singular de dificultades.
Texto 2: Jerusalinsky: “La dirección de la cura de lo que no se cura”
Tenemos el caso clínico de Beto: ¿cómo deshacer un corte salomónico (que % al niñx)
previamente impuesto? Acá nos vamos a encontrar con un niño que nace con una agenesia
parcial del cuerpo calloso (los puentes que unen los dos hemisferios). Nos tenemos que
informar sobre la neurología porque es poder encontrar el límite de la afección real. Esta
patología neurológica va a llevar a la estimulación cognitiva ya que había que articular 2 mitades
del cuerpo porque no había conexiones neuronales suficientes. Beto recurre a la visión para ir
armando el rompecabezas que su constitución le presento, un niño con un cuerpo en 2 partes,
unarizado por el discurso de la madre, no tanto así en el discurso de su papá.
Tiene un labio leporino y tenía un micro pene. Este real del cuerpo interrumpe en la cadena
significante, y Beto lo denuncia constituyendo una compulsión imaginaria en el delirio
“para crecer hay que ser mounstro”, hay una identificación del niño hacia Hull. Esto se debe
al efecto que causa en el otro, Beto vivía cierto rechazo por parte del otro.
Más allá de losalomónico en lo real (lo real está partido), este niño se va identificar con
mounstros poderosos allí donde la debilidad aparece, juega a hull, a los vampiros, a las brujas
etc. Un día quiere jugar a ser el hijo de Drácula, ahí aparece algo de la filiación y que la marca su
boca demanda un significante que le otorgue figura humana, aunque sea muerto; en todo caso
Beto no renuncia a ser su majestad el bebé.
La diferencia que encuentra el analista entre Hull y Beto, es que el primero no habla y hay que
tomar esto. Beto siempre busca asustar con sus personajes, pero en el analista no lo logra. Una
psicoterapia catártica le permitiría la abreacción del odio contra el padre, mantener la pregunta
acerca del padre es decisivo para Beto.
Beto le propone al analista un juego de Drácula y analista le dice que lo mira como a otro chico;
Beto toma una tiza y le pide al analista pintarle la cara y luego se pinta el, ambos se miran en el
espejo y dice que están igual, y el analista le responde que no son iguales y le dicen que al niño
los otros lo miran diferente. El niño lo toma de la mano y lo lleva a jugar al consultorio y con una
plastilina hace un muñeco con ojos sobre salientes que representa el efecto de la mirada del otro
en él y 2 bolas en la cabeza y le dice que estas 2 últimas es nana. Antes de irse le pregunta si
Freud es su padre y el analista le dice que sí, y él dice que su papá no tiene barba, es evidente que
el niño se ha situado en la diferencia.
Lo que el rey Salomón pone en acto en su juicio constituye la topologización del deseo materno
en relación al cuerpo del hijo, ese deseo unariza en el cuerpo del niño el trazo significante de lo
que le falta. Esta unarización que opera desde su mirada tiene en el nombre su representante. La
mirada y el sostén de la madre es lo que hace que el cuerpo se unarice o unificando. La madre
que acepta cortar el cuerpo no puede sostener el nombre, pero ¿Qué pueden hacer 2 padres
que tienen un hijo que ya viene con el cuerpo cortado? ¿Cómo sostenerle el nombre a estos
pedazos?
Cuando los padres vienen a la consultan piden diagnósticos, test, etc; este pedido es una
demanda que se orienta a que se les arregle el “muñeco roto de su narcisismo”, ¿Cómo
trabajar esta demanda y no caer del lado de la sugestión? Esto tiene que ver con cómo el
analista maneja esta transferencia que se presenta ante el SSS donde los padres ubican al analista.
Es muy fina la línea de la transferencia y el campo de la sugestión, de lo cual hay que tener
cuidado, porque tenemos que tener en cuenta que se nos está pidiendo algo imposible y segundo
lo que se nos pide tiene que ver con algo del orden de lo médico y la cuestión del cuerpo, que es
imposible. Entonces, el narcisismo de los padres se pone en juego cuando nace un niño y todo lo
que tiene que ver con la falizacion se va a poner en juego cuando aparece algo de lo incurable.
Frente a este tipo de demandas tenemos que tratar de pensar en ciertos actos clínicos para no
caer en la subjetividad; acá entra en juego la importancia de las entrevistas preliminares, el
tiempo de la demanda y que los padres nos transfieren un sabercómo analistas. Acceder a la
demanda desde donde nos ubican los padres como SsS y si el analista dice que tiene las
herramientas para curar ese niño, entra en un terreno complicado que lo lleva al fracaso. El
analista tiene que decir que de aquello que ellos piden él no sabe nada.
Este sanar que se nos impuso a nosotros los terapeutas corresponde a un sujeto al que todavía no
se le ha preguntado, y no se le ha preguntado todavía porque se teme su respuesta. Este es el
sujeto del niño, sujeto que, en los albores de la vida, que es cuando suelen presentarse los
primeros signos de la patología del desarrollo, está mucho más en el discurso parental que
albergado en el niño mismo. Justamente, para responder a este lugar donde los padres nos
ubican, si hay que responder algo, pero no lo que ellos quieren escuchar, sin promesas porque
esto cae. Lo que hay tratar de hacer es buscar la respuesta en el niño.
La dificultad de interpelar (reclamar) a ese sujeto estructurado en ellos reside en que, para
sostenerlo como tal (como sujeto), frecuentemente es menester desear la muerte del niño
(del niñx fallado). O entonces, para no desear esa muerte en lo real, se realiza la muerte del
sujeto retirándolo del campo de la sexuación y por lo tanto de su relación con el Otro.
Hay ciertos riesgos que nos implica deslizarnos del acto clínico al campo de la sugestión; si nos
quedamos en el campo de la sugestión es el campo del malentendido incesante y dejamos a los
papás del lado del discurso médico, estamos dejando a este niño en el campo de la
psicotización. También como decía Mannoni se transforma en un objeto a cuidar.
Jerusalinsky enumera los actos clínicos a los cuales el analista debe atenerse para no caer del
lado de la sugestión:
• Establecer lo Real:es poder definir el límite que afecta al niño en cuanto a sus posibilidades
funcionales realmente. Trabajar con los papas desde un lugar para que no se cree esa
cuestióndramática y catastrófica a lo milagroso. Esto supone escuchar con precisión, también en
quéposición están los padres con respecto al niño y la serie simbólica queestá actuando; porque
en ello reside la posibilidad de una conclusión engañosa en el plano diagnóstico. Establecer lo
Real también significa definir como los padres se ponen con su propia fantasmática a viabilizar
un sujeto en ese niño. Poder trabajar la fantasmática de los padres y que ellos puedan ver que, si
se quedan del lado de lo médico o lo milagroso, lo único que están haciendo es de perderse de
ver un sujeto ahí.
• Desdoblar la escucha de la demanda:es pensarla desde plano de la transferencia y de la
sugestión, pero es como escuchar desde 2 lugares. Primero con todo lo que tiene que ver con lo
real(lo médico, ortopédico, fisiológico, neurológico) y todo aquello que opera desde lo
fantasmático.
• Establecimiento y desarrollo de la transferencia:es compleja y no debemos ubicarnos en
el lugar de los que sabemos; y tambiénes como un doble juego, porque por un lado los padres no
se resignan a la deficiencia, pero paradójicamente que no se le ponga un límite al niño. Esta
paradoja sufre las vicisitudes de toda neurosis de transferencia: idealización inicial del terapeuta,
regresión de los padres a posiciones de “no saber cómo criarlo”, depresión por
autoculpabilización, agresivización de la relaciónterapéutica y desidealizacíón del terapeuta. Y
en este, que no es el final, se juega un momento decisivo: si el terapeuta propició la idealización
inicial a través de los actos de sugestión, es probable que el tratamiento se rompa; pero si el
terapeuta pudo renunciar a su lugar de saber supuesto, en un ejercicio incesante de hacer trabajar
en los padres lo que no se puede responder (lo que se pregunta sobre el destino del niño) es bien
probable que los padres retomen la conducción de su hijo, con las limitaciones que le sean
propias. Aquí el terapeuta debe hacer una renuncia a su pretensión narcisística de ver “su obra
acabada”, aceptando que el niño tenga la vida imperfecta, con las instituciones imperfectas, que
estos padres imperfectos le podrán proporcionar.
• La denegación del deseo de muerte:ya vimos porque se torna inevitable para los padres el
deseo inc (a veces cc) de la muerte delniño nacido con graves problemas de desarrollo. Ocurre
que el sujeto previamente estructurado en el lenguaje se torna incompatible en el imaginario
parental, con este niño real. La ruptura narcisística que se opera en los padres hace que estos
tropiecen con serias dificultades para encontrar en este niño, trazos que se compongan a lo
simbólico, de un modo tal que puedan ser considerados dignos del Ideal que su cadena
significantehabía previamente establecido. ¿Qué hacer con este real de “cuerpo mounstrificado”
que emerge a cada instante? Con lo real los humanos nada podemos hacer sino anudarlo a sus
representantes simbólicos para poder hablar de él. Esta operaciónsimbólica solo es posible en el
terreno de la denegación, que tiene como efecto decir la verdad amortiguando el efecto. Este
proceso de denegación solo es posible a partir de la elaboración del trauma inicial.
• Vacilaciones del yo ideal del niño:cada vez que este demuestra su fragilidad el trabajo
técnico hace una pausa, para dar lugar a una intervención analítica.
• Cuestiones que retornan desde el fantasma social a los padres y al niño:cada vez que
estos dan un paso (real o imaginario) en la dirección de la integración del niño a la comunidad,
en cualquier nivel y grado que tal integración se proponga o se imagine. Estos momentos reabren
los anudamientos que se articularon alrededor de la enfermedad del niño en el momento
traumático inicial. Momentos que suelen reabrir estas crisis:
• Primeras salidas a los lugares frecuentados por otros niños: se materializa el rechazo social.
• Primera salida hacia otra institución fuera de la familia; el jardín: se perciben las diferencias
con otros niños.
• Escolarización: se plasman los límites del aprendizaje.
• La pubertad: el surgimiento real de la cuestión sexual.
• Juventud, integración social y trabajo: se constata la restricción de lugar social para ellos.
• Fin del tratamiento: se trata de niños, después de jóvenes, que pueden necesitar tratamiento
durante muchos años de su vida. Lo imp es que cada terapeuta sepa poner punto final a la fase en
que le toco intervenir. Si el terapeuta pretendiese acompañar al niño durante toda la vida será
porque no quiere devolverle al niño y a los padres la plenitud de su relación, con los límites que
ella puede tener.
Los tratamientos en este tipo de patología tienen su límite de recuperabilidad, y por ello los niños
siempre continúan dando la impresión de que necesitan más de tal o cual cosa. En este límite de
recuperabilidad está el fin del tratamiento, y allí, en el corte, es donde terapeuta, niños y padre lo
que nunca llegara a producirse: la cura total.
Tanto la rehabilitación como el trabajo analítico, partiendo de la base del contraste entre el niño
que se esperaba y el que acaba de nacer, justamente lo que va a afectar es la función materna.
Esto es el duelo que la madre pueda realizar de la pérdida del hijo imaginado ya que siente
a este niño que nació como un impostor y a veces como un verdadero desconocido, ya no
sabe que puede hacer con esa criatura. Las consecuencias de un distanciamiento materno
pueden ser graves ya que pueden instalarse rasgos autistas.
En resumen, se debe poder trabajar el trauma inicial, que los padres puedan ver que allí hay
un sujeto, reconocerse en ese niño para que él también pueda tener su propio deseo.
Cuando los padres se encuentran con un niño deficiente se produce una falla que se puede ubicar
a nivel de lo real o lo imaginario y acá nos topamos con el concepto de lo “siniestro” como
aquello que es lo más familiar y aquello que es desconocido, y como la sombra de ese hijo
deseado y perdido caerá sobre el Yo de los padres, abriendo el camino de la depresión
melancólica. Entonces, la pregunta ¿Por qué a mi? Los traerá una y otra vez a la
autocontemplacion quejumbrosa, dejando al hijo fuera de este circuito narcisístico.
Si el analista no permite que los padres apalabren esto para que se elabore el duelo,
hacemos que el niño quede por fuera del circuito narcisístico. Como un efecto para intentar
suavizar este efecto de lo siniestro, se transforman en padres misioneros, luchadores, etc.
Jerusalinsky también habla de cierto delirio que se produce en los padres el cual tiende a la
restitución del narcisismo dañado, hay que poder trabajar todo esto porque si no el niño queda
fuera del circuito narcisístico y queda como inadvertido. Y acá estaríamos más del lado de la
psicosis porque lo dejamos fuera del campo del deseo y nos encontramos con algo más del orden
de la psicopatología.
La sustentación (holdling) como resorte de seguridad afectiva, la manipulación (handling),
diferenciada en tanto modo de libidinizar selectivamente el cuerpo del bebé, la mostración de
los objetos del entorno (to show the world) como forma de dirigir el niño al mundo externo y
descentralizado de la relación exclusiva con su madre, fueron estos criterios fundamentales de
interpretación y orientación, en nuestro trabajo junto a la dupla madre-hijo.
La doble traducción (acción por leguaje, lenguaje por acción) que toda madre realiza para
interpretar los gestos de su bebé y para hacerle llegar las expresiones de su comprensión,
aparece afectada en estos casos y es necesario la tarea de resinación de los códigos. Para cual
es necesario la elaboración del duelo materno por el hijo imaginario, que es sentido como
muerto y la adecuación de la madre a las características especiales de este niño con
peculiaridades patológicas en los aspectos instrumentales.
La función paterna, cuya representación ante el niño es ejercida durante los primeros meses
por la madre, aparece afectada casi siempre por la suspensión de toda inscripción simbólica de
este niño y también por el rechazo afectivo por parte del padre real. Esta fractura abre la
peligrosa instancia de la psicosis precoz sobreagregada al déficit orgánico.
Algunas vicisitudes en el Pss del deficiente mental y sus padres:
El deseo del hijo es tomado en una controversia cuando los padres no pueden reconocerse en él.
No se reconocen porque una falta lo tomó distinto. Esa falla puede situarse en lo real o en lo
imaginario. En ambos casos el efecto es el mismo: el reconocimiento no se produjo porque el
destino para el que ese hijo fue imaginado se toma imposible de un modo innegable.
Intervenciones psicoanalíticas en los problemas del desarrollo: Las intervenciones son
cortas y se da lugar a la asociación libre para el despliegue de la transferencia.
Psicosis y deficiencia mental: en los niños psicóticos la metáfora no es tal porque no existe
Nombre del Padre que la soporte. Así, el acto literalmente imitativo, no se diferencian (por la
ausencia del Otro) de la repercusión, en el acto del niño donde objetos y personas son tratados
de la misma manera por él. Además, en estos niñxs hay presencia del objeto a, porque este no
ha caído debido a la ausencia del Otro que impide delimitar. No hay deseo porque no hay falta.
En el deficiente mental, nos encontramos con la inversa de lo que acabamos de ver. La
movilidad del sgte tropieza con la pobreza impuesta a lo simbólico por dilatación de lo real, por
la dificultad de establecer lazos que regulan la resistencia física del objeto en términos de
significancia.
AUTISMO
Texto 3: Leibovici: “Psicopatología del bebé”
Practico Sofía: es un manual de que es la psicopatología del bebé.
Capítulo 23: La depresión del lactante
Hay que pensarlo así: como con la llegada de un niño con deficiencia o patología orgánica se va
a ver afectada la función materna. Nos vamos a centrar en la “depresión del lactante bebé” y
para esto hay que pensar en el concepto de apego. Podemos pensarlo desde Winnicott privación-
deprivación como algo que tuvo el niño y perdió, y algo que no tuvo nunca.
La “depresión anaclítica”que postula Spitz alrededor de los años 45, cuando se dedica a la
hospitalización de niños, estos se morían porque carecían de apego. Spitz hace este estudio en
una cárcel de mujeres que vivían con sus hijos y luego eran separados de sus madres
produciéndose una ruptura y un aislamiento cada vez mayor. Vamos a ver ciertos estados
depresivos del bebé que se producen cuando hay una ruptura del vínculo objetal que en este caso
es la madre.
Lo anaclítico tiene que ver con la cuestión del apuntalamiento, es el primer vínculo con la madre
que va apuntalando el desarrollo del niño. Entonces hay una observación en una institución
carcelaria y lo que va a observar Spitz que cuando la ruptura del vínculo madre-niño se producía
alrededor de los 6 a 8 meses, luego de una relación constante y cuidados exclusivos. Spitz va a
llegar a la conclusión que cuando no había nadie que sustituya ese apuntalamiento el niño
caía en una depresión y cuando la madre regresaba esa depresión desaparece.
La diferencia que podemos encontrar entre la depresión y el hospitalismo, es que en este último
no hubo posibilidad de apego. Para que el contacto entre el niño y la madre se pueda
reestablecer rápidamente, esta separación no debe superar los 3 meses.
Spitz va observando como en el rompimiento de este vínculo materno en el niño, se observan
3 fases:
• Mucha exasperación, angustia, donde el niño llora grita y patalea, hay rechazo del ambiente,
se empieza a perturbar el sueño. A medida que el tiempo va pasando esta fase de exasperación
se va apagando. La cuestión motriz se ve afectada.
• El niño se empieza a replegar un poco más, empieza a aparecer algo de la tristeza, la
exaltación disminuye, hay gemidos más tristes, hay menos vocalizaciones.
• Pasado cierto tiempo el niño empieza a entrar en una fase más de aislamiento o
replegamiento, ausencia de respuesta a los estímulos, hay cierta caída del coeficiente
intelectual, empieza a no interesarle ningún tipo de objeto. Acá se pone en juego todo lo que
tiene que ver con el desarrollo motriz y emocional, empiezan a aparecer enfermedades físicas,
hasta que ingresa en una fase de indiferencia represiva.
Estas fases serían las respuestas del niño ante la separación con la madre. Hay que tener en
cuenta todo lo que nosotros podemos visualizar dentro de lo que es la patología que se produce a
partir de los cuidados maternos.
La depresión se debe entender como una reacción humana de base, cuando se rompe un vínculo
esta es la salida. Vamos a pensar en la depresión del bebé, como un desorden distintico (de
estado de ánimo),que está determinado por una ruptura prolongada del vínculo materno, es decir,
aparece como una ruptura desorganizante del funcionamiento mental anterior. La depresión
también va a depender de diferentesfactores: intensidad de la perturbación, la duración y la
edad del niño. El factor que va a determinar esto es la separación y el tiempo es determinante
porque de acuerdo al tiempo que pase va a determinar el pronóstico del niño. Frase: “son las
madres físicamente presentes, pero mentalmente ausentes”. La cuestión de lo temporal y la
intervención temprana es fundamental para poder pensar.
Cuando el niño se vuelve a conectar con la madre automáticamente el niño se comporta como si
nada hubiera pasado porque hay apego. Es muy importante el ambiente como estimulación del
niño.
Va a hablar de diferentes síntomas en la semiología: humor diferido, comportamiento agresivo,
agitación, trastorno del sueño, modificación en el rendimiento escolar, retraimiento social,
quejas somáticas, perdida de energía, pérdida de peso. El diagnóstico diferencial es muy difícil.
Capítulo 26: Signos premonitorios del autismo
El autismo ha sido descrito por Kanner como una dificultad para establecer relaciones normales
con las personas, un aislamiento que hace desatender, rechazar, ignorar to eso que el niño puede
recibir del exterior, un deseo, en fin, que todo quede sin cambio. Kanner consideraba
inicialmente el autismo como una incapacidad innata para establecer un contacto afectivo.
Ulteriormente numerosos trabajos aribuyen en el autismo anomalías entre la relación madre-hijo,
pero esto es una evidencia que no debe confundirse con una explicación de esta patología.
En cambio, la profundización del examen de esta patología. En cambio, la profundización del
examen clínico y la utilización de exámenes complementarios permiten insistir hoy en los
aspectos neurofisiológicos del autismo infantil, y especialmente en la existencia de problemas
que preceden y modifican el establecimiento de las relaciones entre el niño y su ambiente.El
nuevo enfoque de esta patología ya no culpabiliza a los padres como se hacía antes.
Definiciones
El autismo no es una entidad homogénea y bien definida sino un síndrome comportamental
observado en numerosos casos patológicos. Se caracteriza por: el inicio precoz; la carencia de
interés y de relaciones frente a las personas (anomalías del contacto, "repliegue autista); la
utilización particular, no habitual e inadecuada de los objetos; problemas globales de desarrollo y
de utilización del lenguaje; respuestas extrañas ante variados aspectos del ambiente; anomalías
psicosensoriales con frecuentes manifestaciones de auto estimulación (visuales, quinestésicas.).
Hoy se distinguen: 1) los autismos puros (o "típicos"), que corresponden a la descripción
inicial de Kanner, en los que la motricidad y la inteligencia, en especial, parecen bien
desarrollados y en los que no hay ninguna otra afección médica reconocible; 2) los autismos
asociados a otros síntomas o afecciones. Además, comportamientos autistas menos completos
pueden estar asociados a otras afecciones (retardo mental, encefalopatías), que agravan la
inadaptación de aquellos niños que podrían beneficiarse de los progresos realizados en este
campo.
El diagnóstico de un síndrome autista y de su forma clínica sólo puede afirmarse
excepcionalmente antes de los 18 meses o los 2 años. Sin embargo, la mayoría de los casos
empiezan desde el nacimiento y en el transcurso de los primeros meses. El diagnóstico precoz
es todavía difícil y debe discutirse en un medio especializado.
Métodos clínicos
Las investigaciones apuntan hacia 2 áreas: la historia de los disturbios (por medio de entrevistas
con los padres, videos del niñx, etc) y la observación actual (observación psiquiátrica, examen
neurológico, examen psicológico y el examen del lenguaje).
Sintomatología
Los signos son variados y, cada uno tomado aisladamente, no patognomónicos. Es por tanto su
reagrupamiento, su persistencia y, para algunos, su carácter particular, aunque no específico, lo
que tiene algún sentido.
Entre 0 y 6 meses Entre los 6 y los 12 meses Entre 1 y 2 años
Indiferencia al mundo sonoro; Desarrollo de hábitos extraños; El no desarrollo del lenguaje se
anomalías de la mirada, actividades solitarias: juegos de convierte en la mayor
estrabismo; anomalías del dedos y manos delante de los preocupación. Sus juegos son
comportamiento (demasiado ojos; utilización no habitual de pobres, aparecen o se desarrollan
tranquilo o. demasiado excitado); objetos (raspar, frotar ...); estereotipos. La indiferencia
formas atípicas y/o severas de ausencia de interés por las habitual contrasta con ciertas
problemas de sueño y de personas (carencia de contacto); fascinaciones muy vivas (por
alimentación; ausencia de actitud pocas emisiones vocales o movimientos, luces, música ...).
anticipatoria y globalmente ausencia de ellas; confirmación Algunos signos son evocadores
anomalías de la motricidad y del de particularidades matrices: pero inconstantes
vigor: hipotonía, hipoactividad, hipotonía (a veces hipertonía); (automutilación).
actitudes no habituales. hipoactividad (a veces excitación)
Estos niños tienen capacidades expresivas muy pobres y una dificultad para comprender las
expresiones faciales de los demás. Por esto, todo sucede como si el niño no tuviera los medios
para saber lo que debe hacer en una situación dada, puesto que no percibe los índices que le
informan acerca de los sentimientos y las intenciones de otras personas.
Texto 4: Bettelheim: “La fortaleza vacía”
Practico Sofía: Bettelheim, este autor estuvo en un campo de concentración y toma el concepto
de deshumanización de las personas que estuvieron en esos lugares y va a tratar al autismo como
la deshumanización que ve en este tipo de patologías. Hay que entrar en el mundo del niño y
generar empatía.
Caso Lora: es una niña de 7 años y entra la institución ontogenética con un diagnóstico de
autismo, parece una niña muda (hace más de 4 años que no hablaba), padece una anorexia (evita
ubicarse en una posición activa) y catatónoia.
La madre de Lora es catalogada como una persona narcisística, no le prestaba atención a Lora.
Ambos padres deciden como pacto inicial no tener hijos. La niñera era su persona de apego y con
quien pudo aprender algunas palabras, pero cuando la nena tenía 2 años y medio se va y lora
queda en un estado de retraimiento y deja de hablar e intercambia las pocas palabras con un
gemido y empezó a perder lo que había aprendido. La madre le da una bofetada porque la niña
hace sonidos, le ordena que se calle y Lora no habla nunca más. También pierde el control de
esfínteres y era una niña que no pide ir al baño. Los juegos que tenía eran repetitivos y cada vez
más se va alejando de los padres. A los 4 años piden una entrevista con un psiquiatra y se va a la
cita con el de manera inerte sin ninguna reacción de angustia. A esta edad la diagnostican con
autismo infantil. Los padres sentían que Lora no los quería, eran como 2 personas que andaban a
su alrededor, los veía como objetos útiles que la vestían, la sentaban en el baño y la alimentaban
en la boca; y se sentían ofendidos de que nunca los haya llamado mamá o papá. Luego a los 6
años nace la hermana de Lora y su situación se agrava, desaparece la risa, los sonidos y los
comportamientos destructivos, es como una niña que a medida que pasa el tiempo se va
apagando, cada vez utilizaba menos las manos y su retirada autista era cada vez más alarmante y
los padres deciden internarla por su escaso deseo de comer (anorexia). En el momento de
internarla la madre manifiesta 2 deseos: no córtale sus largos cabellos y que se diere a la pequeña
un tratamiento de electro shock.
La madre es descripta un sujeto narcisista que luchaba por tener cierto control sobre la realidad,
en buena medida parecía haberse retirado del mundo. El padre también parecía haber perdido
todo interés por su hija. En los padres de Lora hay algo del deseo de tener un hijo que no se
pudo poner en juego.(Jerusalinsky define al autismo como el niño exiliado del campo del
deseo). (Tustin: define al niño autista como en un estado de pseudo independencia).
Descripción de Lora: cuando la internan la ven menos dependiente, menos narcisista y vacía a
comparación del resto de los niños. El niño arma una barrera autística para defenderse de lo
impredecible de lo humano. Vemos un cuerpo que no está integrado, las partes de su cuerpo
parecían partes separadas, no miraba al otro (no logra fijar la mirada).
Bettelheim dice que el tabú de lo oral es que ella sufre un trauma cuando la madre le da una
bofetada, es el daño originario que lleva a este tabú de cualquier utilización de la boca. A partir
del trabajo con las educadoras Lora se empieza a descongelar en ciertas funciones corporales y
empieza a percatarse de su propia caca y tener cc de sus zonas erógenas. De esta manera de Lora
cuando empieza a ser activa, empieza a surgir una persona. Lora empieza a descubrir su
cuerpo. El movimiento de su cuerpo y las caídas es lo que le permiten a la niña tener más cc de sí
misma.
Es importante pensar el autismo como un mecanismo de defensa, que frente a una situación
placentera va a volver a ese aislamiento. Si el niño es rechazado, al igual que su caca y no es
falizado, el efecto sobre él es como que no se produce un efecto de separación yo-no yo que
no se establece a nivel corporal. El autor caracteriza la anorexia de Lora como una forma de
evitar la acción y evita ubicarse en una posición activa.
El autor habla de la importancia de la persona maternizadora, es decir, que los padres se
interesen por los movimientos del vientre del niño y del niño mismo. Es fundamental que los
padres participen emocionalmente de todas las actividades del niño. Frase: “hace falta
mucho más que indiferencia para alienar a un niño respecto de sus funciones corporales hasta el
punto de que este ya no llegue a su condición de cc”. El autor plantea que la indiferencia en el
caso del autismo es extrema.
El autor plantea que una vez que Lora empieza a tener cc de si, empieza a tener cc de los otros,
empieza a registrar el dolor. Describe a Lora como una niña no tan narcisista, no tan vacía y
alguien que está padeciendo su soledad (una sensación de desamparo) y que en el caso del
autismo no hay nadie que sostenga al niño.
Bettelheim escribe la posición autista como un intento de salvaguardar su propia existencia.
Parece como si la libido solo se produjese si hay intención de gastarla, y se retirase si no hay
intención de gastarla en absoluto. Tiene que haber un interés emocional del otro, la madre
con sus cuidados va creando las zonas erógenas y superficies del niño. El medio va
facilitado u obstaculizando.
El autor dice que cuando Lora juega hay cierta risa inmotivada, mirada hacia algo que se podría
sospechar que son alucinaciones. Tras reconocer el cuerpo del otro y el suyo propio, Lora
está en condiciones de empezar a jugar.
Con Lora hay que empezar desde los primeros tiempos del desarrollo para que empiece a
aprender las cosas básicas como lo oral. El tratamiento entonces sería como retroceder el
tiempo, de esta manera son importantes los tiempos lógicos del desarrollo del cuerpo y de
intervención. El desarrollo de Lora parecía ir en negativa: hay un bloqueo del lenguaje, un
fracaso en el reconocimiento de personas, hay más interés en los objetos y no había nada
espontaneo en ella.
El autor habla de madres heladerascon deseos de que sus hijos no existan, y a su vez se
espantan tanto de sus propias inclinaciones que inhiben toda espontaneidad y sentimiento de
sustrato con los pequeños y así cuando se esfuerzan por enseñarles cosas, no se interesan por el
niño en tanto que seres humanos completos por temor a que salgan a la superficie sus
sentimientos (pag 158). Es decir, que estas madres se niegan a que aflore toda espontaneidad
por miedo a sus propios sentimientos, por eso trata con el niño no como un todo, sino como
una parte de su parte o con la función aislada que desea capacitar (madre de Lora se
interesaba solo por el pelo de la niña). Hay cierta indiferencia emocional por parte de los
padres que la lleva a Lora a quedar por fuera del encuentro con el otro.
El autor dice que Lora sigue siendo una niña autista a pesar de su control de esfínteres; y además
plantea una descaxtetización, es decir, no hay libidinización, hay fragmentación, y dice que
lo que falta en el niño autista es su falta de intención de comunicación. En el tratamiento de
Lora los padres están ausentes. Cuando Lora logra mejorarse un poco los padres se la llevan del
hospital, pero luego cae internada de nuevo.
Texto 5: Jerusalinsky: “Psicoanálisis del autismo”
Con Jerusalinky tenemos que pensar en lo constitucional del niño. el deseo de la madre,
femeneidad y función materna articulada en torno al falo.
Jerusalinsky define al autismo como el niño exiliado del campo del deseo. Podemos pensar al
autismo como aquel niño impedido de acceder al estadio del espejo; y de exilio de la
dialéctica del deseo, que lo coloca al niño frente a una función materna que no puede
ejercer porque el pese a ser objeto no es causa de deseo, quedando entonces como puro real
(Frase: todo aquello que no ingresa en lo simbólico, retorna en lo real). En otras palabras, todo
proceso de simbolización se detiene antes del espejo. El niño con autismo no entra en la
ecuación niño=falo, y ni siquiera como falo presente, sino como exclusión total de una
madre cuya función aparece previamente suturada.
Cuando hablamos de la función del espejamiento el otro circula en un imaginario que deja afuera
al hijo. Todo significante opera entonces lanzando al niño al campo de lo real, dejándolo al
niño sin marcas.
El lenguaje, el bebé y el sujeto
El autor habla de proceso de constitución del sujeto como rodeado de palabras. Si nosotros
pensamos en la diada madre=hijo, en algún momento en esa diada tiene que haber una ruptura, se
tiene que producir una separación. Esa ruptura la podemos ver a partir de la prohibición del
incesto y de la restricción del goce, la aparición de un tercero, la aparición del significante del
Nombre del Padre que es la ley paterna. Con respecto a la madre tenemos que pensar en la
castración simbólica, todo esto está ubicado dentro del campo del deseo. Cuando hablamos de
ley, hablamos de triangulación edípica que es la quiebra toda completud del ser. La madre, la red
significante, es la que va creando superficies e inscribiendo en el niño; y a su vez este otro va
haciendo ciertos cortes en el cuerpo del niño. De esos cortes tenemos ciertas respuestas del niño,
es decir, un niño que está en el lenguaje. También tenemos que pensar en el deseo materno, en el
discurso de la madre que va recortando el discurso del niño. Frase: “la madre que cuida no es la
misma que desea”, porque a Lora se le daba todo tipo de cuidados, pero no era deseada. Toda
relación con el niño parte de una falla. Hay distinguir lo que es una falla de lo que es un fracaso.
Esto sería el campo normal dentro del deseo.
La madre escribe sobre el cuerpo del niño la serie significante que la afecta en relación a él. No
podrá hacer de él su objeto erótico y eso genera un trazado discontinuo en sus aproximaciones
del cuerpo del niño.
Función materna
La idea de que el significante inaugura toda identificación y signa toda relación de objeto,
rescata el papel esencial que para la función simbólica y la triangulación edípica.
En su papel de mediadora la madre particulariza el modo de alternancia presencia /ausencia del
otro que se ofrece en el campo del semejante. Al mismo tiempo representa al Otro primordial,
encarnando en la historicidad que articula la metáfora paterna, colocando sobre el hijo la
puntuación que le confiere su significancia.
La diferencia que hay entre Lacan y la tesis winnicittiana que colocan el acento en los cuidados
maternos. Es evidente que la madre que cuida no es la misma que desea. La cuestión madre-
hijo se resuelve en lo real y en lo imaginario.
Se trata de que el desear al hijo gira en torno de la forma en que, en la madre, se establece la
falta. Por eso toda relación con el niño parte de una falla y de una irremediable incompletud.
La psicosis en la infancia
Según Winnicott, las psicosis infantiles encuentran su explicación en la alternancia entre
ausencia y la constante presencia materna. Y su particular ejercicio, estructurado como deseo,
por un discurso que lo trasciende. Para Winnicott la psicosis no está relacionada con la forclusión
del nombre del padre (lacan), sino con la quiebra del cuidado materno.
¿Cómo ubica Lacan en su esquema el deseo de la madre? Como la madre que no siempre está
allí, como la que puede faltarle al niño, ósea la que puede interesarse por otra cosa.
¿Qué es el fenómenopsicótico para Lacan? La emergencia en la realidad de una significación
enorme (que no remite a nada porque no se puede vincular porque no entro en el sistema
simbólico), puede ubicar al niño como anclado en el espejismo univoco de la madre, en cuyo
caso sería psicótico. O bien puede impedir todo acceso al estadio del espejo, y en este caso nos
encontramos con el autismo. En este último caso, el proceso de simbolización se detiene, nos
encontramos antes del estadio del espejo y muy lejos del Edipo. Hay una ausencia del deseo
materno en relación con el hijo autista. De modo que elhijo no entra ni en la ecuación como
falo presente, sino como exclusión total de una madre cuya función aparece previamente
suturada. Así, no solo se registra la ausencia de la función que hace al Otro, sino también de
la función derivada de la primera: del espejamiento. Sucede que el Otro circula en un
imaginario que deja afuera al hijo. Todo significante opera lanzándolo al campo de lo real,
dejándolo al niño sin marca.
PROBLEMAS TEORICOS-CLINICOS
Consideraciones preliminares para todo tratamiento posible del autismo
Es plausible pensar en una única estructura psíquica como la contante del autismo infantil
precoz (AIP), ¿Qué factores contribuyen para que esta se establezca? Nos parece que
estamos en el camino cuando intentamos penetrar en la comprensión de la praxis de la función
materna, porque siempre encontramos intensas perturbaciones en la vinculación de la madre con
el hijo, concomitante con los cuadros de desconexión autística.
El analista se ve obligado a aproximarse a los pacientes de manera muy diversa. Mientras que en
los casos de psicosis simbólica y de esquizofrenia la interpretación verbal acostumbra a ocupar
un lugar central desde el comienzo del trabajo terapéutico.
En los casos de AIP la operación a nivel del objeto real, se convierte en el punto de partida
obligatorio de cualquier tentativa de acceder a lo simbólico. La reducción del niño al nivel de lo
puro real es más radical en el autismo que en otras psicosis infantiles.
Hipótesis:
• Los factores que inciden en la producción de los cuadros de AIP obedecen a una
combinación de aspectos constitucionales del niño con aspectos compensatorios en el ejercicio
de la función materna.Podemos encontrar niños sin anomalías orgánicas que justifiquen el AIP
que padecen, aunque incluidos en una relación M-H en que la perturbación de la función materna
constituye el factor eficaz. En sentido contrario a este tipo de casos, la extrema insuficiencia de
un niño orgánicamente perjudicado puede tornar infructuoso todos los esfuerzos maternos
compensatorios, dando igualmente como resultado un cuadro de autismo. Parecería que para que
no se produzca el AIP sería necesario que se cumpliera una relación inversamente proporcional
entre la capacidad materna y la capacidad de registro del niño.
• La intervención a nivel de lo real parece ser un componente esencial en el abordaje de las
psicosis infantiles. Y más pertinente en la terapia del AIP.
• Existe una diferencia de estructura entre el AIP y las otras psicosis infantiles.
Sobre la transferencia
En la transferencia, debido a la posición de “sujeto ausente” que caracteriza al autista, el
terapeuta es lanzado a la condición de “otrosuprimido”. Si el terapeuta se deja atrapar en esa
celada, intervendrá de forma invasiva, confirmándole al niño su posición de excluido y
obstaculizando el surgimiento de cualquier trazo de identificación.
Lograr una cura psicoanalítica depende de que el tratamiento se inicie lo más temprano posible.
Se trata de la intromisión arbitraria del Otro que, en posición Primordial, orientado por el
sgte, sea capaz de crear la escena en la que la letra haga una marca sobre los automatismos
neurobiológicos. Un trazo sgte que, para producirse, requiere la ruptura de una continuidad real.
Así, el primer paso del tratamiento requiere que el analista se identifique literalmente con los
automatismos de los autistas, en continuidad con él, única repetición hasta ahí en que el
autista “se reconoce”.pero no se trata de recomponer una identidad perdida sino de adquirir la
posibilidad de romperla, que le permita al autista percibirla como esbozo de un extrañamiento
que pasa por la arbitrariedad del otro que lee esa marca como letra.
La continuidad que se rompe allí es la de una identidad absoluta que en el autista aparece bajo la
forma de automatismos, que por estar constituida como una totalidad se opone a toda diferencia.
Es por eso que las repeticiones autistas son idénticas y se resisten a la repetición de la diferencia
que reclama el trazo unitario.
Es necesario dejarse arrastrar por una transferencia que enfrenta a todo intento de alteridad y se
opone automáticamente a toda proposición de discontinuidad, con la esperanza que el niño
autista pueda ingresar al campo sgte, y quede enredado en la tela de las letras.
Esquema de los pasos iniciales en el tratamiento del autismo
Puntuación del desmontaje de los pasos más elementales del intento por constituir estructuras
mínimas de soporte para un sujeto, es decir articulaciones mínimas que configuran el intento por
enganchar los automatismos a la instancia de la letra:
• Identificación del analista con los automatismos del niño autista.
• Determinación de la ventana pulsional, es decir de aquella forma de pulsión que hay quedado
preservada de la experiencia de exclusión con el Otro o que constituya la forma predilecta de
goce para ese autista.
• Construcción de una discontinuidad mínima en los automatismos compartidos.
• Prolongación del intervalo (ritmo/ letra).
• Alternancia del sujeto de partida de la discrepancia del ritmo, quebrando el ritmo del niño, o
bien obedeciendo a su ritmo en discrepancia.
• Variación de la repetición.
• Alternancia de presencia/ ausencia (fort da).
• Sustitución del movimiento por escenas. Repetición de escenas con secuencia.
• Inversión de la demanda: objeto transicional.
• Juegos de borde.
• Incidencia de la prosodia: transmisión de la posición de un sujeto supuesto a través del
motherless (lengua materna).
Texto 6: Valdez: Cap 1 “Autismo y trastorno del espectro autista” Definición, génesis del
trastorno y explicaciones psicológicas.
Es a partir del estudio de 11 niños, que realiza Kanner en donde el autismo se reconoce como
entidad. Unos meses después Asperger identifica un grupo de 4 niños con características
similares. No se cuenta con evidencias suficientes para separar con claridad lo que denominamos
autismo de alto funcionamiento (AAF) O autismo que no viene asociado con Discapacidad
Intelectual y Síndrome de Asperger (SA).
Kanner destacaba las siguientes características que parecían ser comunes a todos los niños que
observo: (estas son las características esenciales que definen el autismo también para
Valdez):
• Extrema Soledad autista.
• Deseoobsesivo de invariancia ambiental
• Excelente memoria.
• Expresión inteligente.
• Hipersensibilidad a los estímulos.
• Mutismo o lenguaje sin intención.
• Limitaciones en la variedad de la actividad espontanea.
¿Cómo y cuándo aparece el autismo?
En la mayor parte de los casos identificamos una historia de presentación bastante común: el
niño presenta un desarrollo común hasta el 1er año y medio de vida. Es alrededor de esa edad
cuando la mayor parte de los padres comienzan a sospechar que algo raro está ocurriendo. El
niño procede de un embarazo y parto normal. No presentan dificultades en la alimentación, el
desarrollo y la adquisición de los hitos motores se realizan dentro de los parámetros de la
normalidad. El desarrollo de la comunicación y de la relación social también se sitúa dentro de la
normalidad durante el primer año de vida. El bebe muestra interés en los juegos circulares de
interacción y desarrolla pautas tempranas de anticipación social.
Hacia los 18 meses los padres describen las primeras manifestaciones de alteración en el
desarrollo. Con una especie de párate en el desarrollo. El niño pierde el lenguaje adquirido.
Muestra una sordera paradójica (incomprensible) y no responde cuando se lo llama ni cuando
se le ordena y responde a otros estímulos auditivos como por ej la televisión. Deja de interesarse
en la relación a otros niños, se observa conductas de aislamiento social. No utiliza la mirada y es
difícil establece contacto visual con él. La actividad funcional y el juego con los objetos se
vuelve muy rutinarios y repetitivos. No muestra ni desarrolla capacidad simbólica. Hace casi
siempre las mismas cosas, rutinas y rituales, muestra oposición a cambios del entorno y se
pertuba emocionalmente.
Reviere da una posible explicación a estos a las significaciones que describen las familias. De
los estudios que el realiza parece que existe un patrón prototípico de presentación del
trastorno que se caracteriza por:
• Normalidad aparente entre los 8 y 9 meses del desarrollo, acompañada muy frecuentemente
de una “tranquilidad expresiva”.
• Ausencia de conductas de comunicación intencionada, tanto para pedir, declarar, en la fase
ilocutora del desarrollo, entre los 9 y 17 meses con un aumento gradual de la perdida de
intersubjetividad, iniciativa de relación, respuestas al lenguaje, y conductas de relación.
• Y una clara manifestación de alteración cualitativa del desarrollo, que suele coincidir
precisamente con el comienzo de la fase locutiva del desarrollo. En esta fase ya resulta un
marcado aislamiento, limitación, o ausencia de lenguaje, sordera paradójica, presencia de
rituales, oposición a cambios y ausencias de competencias intersubjetivas y de ficción.
Además, RIVIERE, proporciona datos para apoyar la idea de que este patrón es específico del
autismo, y retraso asociado de aquellos otros que presentan retraso del desarrollo con rasgos
autistas asociados. En los niños con autismos el patrón de pasividad, ausencia de comunicación y
anomalía obvia posterior provoca más tardíamente preocupaciones en los padres de los niños
autistas que en los padres de niños con retrasos y espectro autista. Además, se asocia a menores
grados de alteraciones médicas y neurológicas, se acompañan con sordera y se asocia con menor
retraso motor en los niños con autismo que en los que tienen retraso y rasgos autistas.
¿Que puede estar ocurriendo en el desarrollo de un niño, desde finales del año de vida,
tanto desde el punto de vista neurológico como desde el psicológico, para que se observe ese
patrón tan característico?
En el desarrollo normal y en un plano estrictamente psicológico hacia los 18 meses el bebe
humano construirá los mecanismos básicos de intersubjetividad secundaria, se podrían
resumir en los siguientes:
• El comienzo de la inteligencia representativa y simbólica.
• Desarrollo de autoconciencia y posibilidad de experimentar su propia experiencia y compartir
la experiencia con el otro,
• Estructuras combinatorias del lenguaje con inicio de la sintaxis y formas rudimentarias de
conversación.
• El desarrollo de la actividad simbólica y el juego de ficción.
Desde el punto de vista neurológico, también es muy llamativo que desde fines del primer año de
vida se produzca un incremento significativo de las conexiones neuronales entre lóbulos
frontales, sistema límbico y zonas temporales. El autismo puede relacionarse con una
alteración en los mecanismos neurobiológicos que constituyen el sustrato del desarrollo de
las capacidades que posibilitan la adquisición de funciones superiores.
¿Qué es y qué significa espectro autista?
Desde finales de los años 70`, no solo se incrementó el refinamiento en la definición del autismo,
sino que también se ha ampliado hacia el concepto de trastorno espectro. Un estudio de WING
GOULD, observaron que todos los niños que presentaban una deficiencia social severa también
tenían los síntomas principales del autismo. Los niños afectados por dificultades similares en la
reciprocidad social, la comunicación y que presentan un patrón restrictivo de conductas aun sin
ser estrictamente autistas, necesitan los mismo tratamientos y servicios que las personas con
autismos. En estos niños además se observan variaciones en el grado e intensidad de afectación.
Del estudio de W.G pueden extraerse 2 ideas interesantes y con importantes consecuencias:
• El autismo en sentido estricto es solo un conjunto de síntomas. Se puede asociar a distinto
trastorno neurológico y a niveles intelectuales muy variados.
• Hay muchos retrasos y alteraciones del desarrollo que se acompañan de síntomas autistas sin
ser cuadros del autismo.
RIVIERE ha elaborado con mayor profundidad la consideración del autismo como un continuo
de diferentes dimensiones y no como una categoría única y en su opinión permite reconocer a la
vez lo que hay de común entre las personas con autismo y lo que hay de diferente en ellas.
RIVIERE señala 6 factores principales de lo que dependen la naturaleza y expresión concreta de
las alteraciones que presentan las personas con espectro autista en las dimensiones que siempre
están alteradas.
• La asociación o no del autismo con retraso mental mas o menos severo;
• La gravedad del trastorno que presentan.
• La edad de la persona con autismo.
• El sexo afecta con menos frecuencia y con mayor grado de alteración a la mujer.
• La adecuación y eficiencia de los tratamientos utilizados y de los experimentos de
aprendizajes-
• Y el compromiso y apoyo de la familia.
RIVIERE diseña un conjunto de 12 dimensiones que se alteran sistemáticamente en los cuadros
de autismo y en todos aquellos que implican espectro autista. Para cada dimensión se establece 4
niveles: 1, personas con un trastorno mayor, más severo, y el nivel cuarto trastornos menos
severos y define a las personas que presentan síndrome de asperger.
¿Cuáles son las definiciones actuales del autismo?
Desde hace algunos años existe un consenso interprofesional sobre la definición del trastorno
autista, encuadrado dentro del grupo de TRASTORNO GENERALIZADO DEL
DESARROLLO definición poco apropiada y en donde se encuentran otros síndromes, trastornos,
etc., que quedan reflejados en las clasificaciones oficiales que actualmente se utilizan:
• La establecida por asociación de psiquiatría americana.
• Desarrollo de la organización mundial de la salud.
Como “ya se sabe” en las próximas versiones del manual DSM IV se introduce un cambio
relevante y significativo, estableciéndose ya de manera formal el término “trastorno espectro
autista” que incluye:
• Trastorno autista.
• Trastorno Asperger .
• Trastorno desintegrativo de la infancia.
• Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.
• La diferenciación entre el trastorno del espectro autista, el desarrollo típico y otros
trastornos sin espectro hace de forma fiable y con validez, mientras que las distinciones entre los
trastornos han demostrado ser inconsistentes a lo largo del tiempo en función de variables como
la severidad, lenguaje, inteligencia.
• El autismo se define por un conjunto de comportamientos, se presenta mejor como única
mejor categoría diagnostica que se adapta la presentación clínica. Un solo trastorno del espectro
es mejor reflejo del estado de los conocimientos sobre la patología y presentación clínica.
Los 3 dominios:
• déficits sociales y de comunicación.
• Intereses fijos y comportamientos repetitivos.
Texto 7: Maleval: “Cap 1, De la psicosis al espectro de autismo”
La clínica psiquiátrica del niño quedó esbozada durante el siglo XIX, ya que los trastornos
mentales del niño quedaron confundidos dentro de la noción de idiotismo, surgida de la
nosología de Esquirol. Años después surgió lo que se llama hoy díasíndrome de Down, que
trata de niños que aun siendo intelectualmente retrasados presentan facultades poco habituales
capaces de alcanzar un desarrollo notable.
La demencia precocísima de Sante de Sanctis solo se separa de la idiocia a ppios del siglo XX,
la cual era considerada una psicosis que presenta muchas analogías con la demencia precoz de
Kraepelin, se desarrolla tras un periodo de vida más o menos normal, pero a veces se asocia a
una debilidad mental innata; se caracteriza por alteraciones graves en la actitud y en la conducta,
por hipoafectividad, impotencia volitiva, alucinaciones, agitación, impulsividad, fenómenos
catatónicos, debilidad mental residual. 20 años más tarde Bleuler y Freud investigan sobre las
esquizofrenias del niño. En 1924, Sante de Sanctos denomina “esquizofrenia prepuberal” a su
demencia precocísima. Una vez planteado el concepto de esquizofrenia del niño, se hace posible
concebir patologías infantiles que se distinguen de ella. Poniendo la psicopatología por delante
del autismo, Asperger se esfuerza por distinguir de la esquizofrenia su tipo clínico; mientras
que Kanner se muestra más dubitativo y dice que no tiene objeción en lo que se refiere a incluir
el autismo en una concepción general de la esquizofrenia.
El rasgo dominante del autismo para Kanner era el deseo de soledad y para Asperger era la
restricción de las relaciones con el entorno. Bleuler confirma en su obra sobre el grupo de las
esquizofrenias que el autismo es poco más o menos lo mismo que Freud llamo el autoerotismo y
añade que el termino autismo califica en negativo la pérdida del sentido de la realidad.
El síndrome del autismo infantil precoz
El autismo de Kanner es un síndrome compuesto de 2 síntomas: la soledad y la inmutabilidad,
que son los ppales criterios diagnósticos del autismo infantil precoz. Es la inaptitud de los niños
para establecer relaciones normales con las personas y reaccionar normalmente a situaciones
desde el comienzo de la vida; los padres se refieren a ellos como autosuficientes. El contacto
directo, un movimiento o un ruido, son vividos como si amenazaran quebrar su soledad, son
experimentados dolorosamente. Hay una necesidad de ser dejado tranquilo y cada cosa que
cambia su entorno externo o interno, representa una intrusión espantosa. Las relaciones que a
veces puede establecer el niño son fragmentarias, o no los mira con interés y no participa en
ningún colectivo con los otros niños. El comportamiento del niño es gobernado por una voluntad
ansiosa y obsesiva de inmutabilidad, que solo el niño puede romper; los cambios de rutina
pueden sumirlo en la desesperación.
El síndrome descrito por Aspergerestá muy próximo al de Kanner; se manifiesta temprano y se
caracteriza por un contacto perturbado pero posible en niños inteligentes que no aceptan nada de
los demás y que se consagran a actividades estereotipadas. El trastorno fundamental reside en
una limitación de las relaciones sociales que persiste durante toda la existencia. Se centran en sus
propias preocupaciones: están muy lejos de las cosas ordinarias, no se dejan molestar, es como si
estuviera solo en el mundo, se constata hasta qué punto ha captado e integrado lo que ocurre a su
alrededor.
La soledad de estos niños es para los 2 clínicos el rasgo dominante del cuadro clínico. Además,
ambos advierten la importancia que a menudo adquieren ciertos objetos para estos niños. La
diferencia ppal entre ambos síndromes, según el discurso de la psiquiatría, estaría en los
trastornos del lenguaje, que son más acentuados en los niños de Kanner. La diferencia tiende a
atenuarse un poco más con la evolución de la patología, ya que el propio Kanner advierte que los
niños descritos en su artículo tienden a abrirse al mundo y que su lenguaje se vuelve más
comunicativo. Asperger se muestras más positivo que Kanner en cuanto a la evolución, dice que
constato que, si los niños estaban intelectualmente intactos, siempre conseguían tener una
profesión. Otros autores consideraron que el síndrome de Asperger se trataba de una patología
independiente del autismo, que se manifestaba tardíamente, afectaba a niños menos encerrados
en su soledad y demostraba tener mejor pronóstico.
La visión psicoanalítica del autismo
Margaret Mahler estaba interesada- en la esquizofrenia, a comienzos de la década de 1950 se
hace con el descubrimiento de Kanner para integrarlo en una teoría general del desarrollo del
niño. Distingue en estos 3 momentos: la fase autística normal o presimbiotica, la fase simbiótica
y la fase de separación-individuación. Este proceso se extiende a lo largo de los 3 primeros años
de la vida y culmina con la eclosión de un individuo que habla, dotado de un objeto permanente.
La autora se situá en la corriente genética annafreudiana, entiende el bebé a partir de la ficción de
un narcisismo primario, durante el cual el organismo estaría replegado sobre sí mismo,
autosuficiente, capaz de satisfacer sus necesidades de forma alucinatoria. El objeto materno se
descubriría alrededor de los 3 meses, al ppio de la fase simbiótica, en la que el niño y su madre
formarían una unidad dual entro de un recinto común. Un fallo en el proceso de individuación se
encontraría en el origen de la psicosis infantil. Su teoría le sugiere 2 formas ppales, relacionadas
con los 2 niveles de desarrollo del self. Esto la lleva a completar el descubrimiento de la psicosis
de Kanner, psicosis autística, describiendo una psicosis que pone de manifiesto un nivel superior
del desarrollo, la psicosis simbiótica, concepto que introduce en 1952.
En la psicosis simbiótica el niño regresa a o permanece fijado en la relación madre-lactante que
le proporciona la ilusión de omnipotencia, de tal manera que sus defensas son respuestas a la
angustia de separación. El autismo pondría de manifiesto un modo de funcionamiento anterior al
de la fase simbiótica. Es entendido como una fijación o una regresión a la primera fase de la vida
extrauterina, la más primitiva, la fase autística normal. El síntoma mas evidente reside en el
hecho de que la madre, como representante del mundo exterior, o parece ser percibida en
absoluto por el niño. No parece tener ninguna existencia como polo viviente de orientación en el
universo de la realidad. El autismo es visto como una tentativa de desdiferenciacion y de perdida
de la dimensión animada. La lógica de su teoría la conduce a acentuar el encierro del autista en
su mundo; así postula una denegación alucinatoria de la percepción, lo cual la lleva a proponer la
sgte experiencia con el fin de establecer el diagnóstico: dejar caer un objeto metálico cerca del
niño para producir un ruido estridente; según ella, el niño autista se comporta en ese momento
como si no oyera nada. En suma, la hipótesis del narcisismo primario incita a acentuar el
encierro del autista en un mundo cerrado y autosuficiente.
El autismo será considerado por los psicoanalistas como la patología más primitiva, que pondría
de manifiesto la regresión mas profunda. Aun para quienes se distanciarán del genetismo,
persistirá la idea de que se trataría de la psicosis precocísima, a lo cual se asocia la noción de
una gravedad extrema.
El autista se comporta como si estuviera solo en el mundo, dice Asperger, pero él se sorprende al
constatar hasta qué punto ha captado e integrado lo que sucede a su alrededor. El autista de
Asperger no está fijado al narcisismo primario, no encuentra su lugar en la teoría de Mahler.
Bettelheim en 1956 considera que todo niño psicótico sufre de haber sido sometido a
condiciones extremas de vida (las mismas que él había experimentado). Lo característico de la
situación extrema era el hecho de que uno no podía sustraerse a ella, era su duración de que nada
que la concerniera se podía prever; que la propia vida estaba constantemente en peligro y nada se
podía hacer al respecto con un niño confrontado tempranamente a tales condiciones se convierte
en autista si su reacción espontánea se transforma en enfermedad crónica, y si su entorno no
consigue atemperar sus temores. La angustia intensa del niño autista es semejante a la
engendrada por la muerte inminente.
El autista de Mahler, encerrado en su mundo autosuficiente, no es el de Bettelheim, demasiado
enfrentado a intensas angustias. La hipótesis de la confrontación a una situación extrema es
incompatible con la de la fijación al narcisismo primario. Berrelheim dice que Mahler, no vio
que el autismo es una reacción autónoma del niño y ello porque creía que el niño pequeño solo es
“medio individuo”. Ella consideraba que su forma de vivir, su experiencia de la vida, está
condicionada por la madre, en lugar de ver ahí una reacción autónoma frente a la experiencia
total de la vida, de la que la madre es solo una parte. Mahler, le da importancia a la relación
simbiótica del niño con su madre, considera útil para el tratamiento la reconstitución de la
simbiosis madre-niño tal como existía al comienzo. Bettelheim afirma, por el contrario, que son
las insuficiencias en la relación con la madre y con el entorno las que se encuentran en el origen
del autismo, de tal manera que el tratamiento se basa en la voluntad de procurar
permanentemente al niño un entorno favorable.
El autista de Bettelheim no es una monada narcisista, es un sujeto comprometido en un trabajo
para atemperar su angustia y dice que el niño autista tiene relaciones con las personas. No parece
que Bettelheim tuviera conocimiento de los trabajos de Asperger, pero no está lejos de compartir
con él la tesis de que habría una hipertrofia compensatoria inherente al modo de funcionamiento
del sujeto autista. Los diagnósticos y los resultados terapéuticos de Bettelheim fueron puestos en
duda. Sus tesis quedaron como marginares en el campo del psicoanálisis freudiano.
Los kleinianos también se apropiaron del enigma del autismo infantil; estos sitúan de entrada al
niño en una relación de objeto y no en un narcisismo primario; por otra parte,Meltzer no
considera que el autista se enfrente a una situación de angustia extrema. Sin embargo, la
precocidad de la aparición del trastorno le sugiere la hipótesis de que se trataría de una patología
grave. En el autista de Meltzer lo que predomina en su funcionamiento seria el
desmantelamiento. Una operación pasiva, consistente en dejar erra los diferentes sentidos
(internos y externos) de tal modo que el sujeto se aferraría a los objetos más estimulantes a cada
instante. La suspensión de la atención conduciría a una disociación de los componentes
sensoriales del self, lo cual induce una caída en pedazos de la organización mental. El autista
desmantelado se encontraría en un estado primitivo sin actividad mental; en consecuencia,
parece indudable que ninguna angustia persecutoria, ninguna desesperación resulta de esta forma
de retirada del mundo, mientras que la suspensión de los intercambios en la transferencia
constituiría la clave de la compresión del fenómeno. La relación de objeto del autista,
bidimensional, se establecería en un mundo sin profundidad: seria la relación de superficie a
superficie, de pegamento a un objeto no experimentado como dotado de un interior, mientras que
sus identificaciones adhesivas resultarían de la bidimensionalidad: el self se identificaría con el
objeto en superficie, así como el propio objeto no poseería espacio interno, lo cual impediría la
comunicación psíquica necesaria para el desarrollo del pensamiento. Su ausencia de actividad
mental equivaldría a un déficit cerebral orgánico. En suma, el autista de Meltzer no está
angustiado, no se defiende, no tiene actividad mental, funciona en la bidimensionalidad y se sitúa
en el grado cero de la transferencia; el ser arcaico por excelencia.
Tustin describe el autismo de un modo que de entrada parece emparentado con el de Meltzer;
considera que el niño autista está encerrado en una capsula protectora en cuyo interior la
atención se concentra en sensaciones autogeneradas. Este empleo idiosincrático y perverso de
sus sensaciones corporales produce una ilusión de protección. En este mundo de autosensualidad,
la vida psíquica del sujeto se detiene. Así, el autista de Tustin y el de Meltzer, carece de
mentalización. Sin embargo, se diferencia profundamente de él, porque recurre a mecanismos de
protección contra una prueba dolorosa. Tustin la designa como depresión primitiva o
traumatismo oral precoz y la pone en relación con un sentimiento impensable de separación que
suscita una angustia arcaica de aniquilamiento. Esta experiencia traumática, que quedaría
recubierta por la capsula protectora del autismo, sería la del agujero negro generado por el
sentimiento de que el sujeto ha perdido una parte vital de su cuerpo. Habría tenido demasiado
precozmente una experiencia de separación del objeto de su satisfacción pulsional, de tal manera
que habría experimentado una sensación catastrófica de arrancamiento de sustancia corporal.
Sensación que se traduciría en el fantasma de un seno con el pezón arrancado, que abre en la
boca un agujero negro poblado de objetos persecutorios. Tustin dice: “si el niño toma cc de la
pérdida del pezón antes de ser capaz de una reprehensión interior de los objetos ausentes, tendrá
la sensación de que ese puente se ha roto. Esto es lo que parece introducirse en el niño autista
que quiere evitar la repetición de esta experiencia dolorosa”. De manera que Tustin ve a los
autistas como “prematuros psicológicos”, porque han tenido la experiencia de la separación
corporal antes de estar preparados para soportarla. Y destaca la riqueza del trabajo de protección
desarrollado por los autistas, en particular sobre la función del objeto autístico utilizado para
obturar el agujero negro. A falta de dicho objeto, el niño autista tendría la impresión de quedar
expuesto, abierto de par en par.
Los 4 abordajes psicoanalíticos del autismo infantil poseen un punto en común: la intuición de
la patología arcaica. Para Mahler la regresión libidinal más profunda; para Meltzer el
funcionamiento más desfalleciente del self, para Bettelheim la angustia más extrema y para
Tustin el fantasma más catastrófico. Todos los planteamientos sugieren que el autismo es la
patología más grave y que su pronóstico es sombrío.
El giro de la década de 1970
En la década de 1970, en EE. UU se produce un giro en el abordaje del autismo. Parece deberse
al descubrimiento en estos sujetos de capacidades poco compatibles con la imagen deficitaria de
su patología sugerida por las descripciones de Kanner, así como por las teorías psicoanalíticas.
Esto debido a un apogeo de la audiencia de las tesis psicoanalíticas, los impulsores del DSM III,
la medicalización de la psiquiatría, promoviendo un planteamiento ateórico en cuanto a la
etiología, una de cuyas consecuencias ppales consiste en hacer tabla rasa de todas hipótesis
psicodinámicas. Y también es la época en que empiezan a afirmarse las ciencias cognitivas que
se interesan en los métodos de tratamiento de la información en el cerebro.
Texto 8: Frances Tustin: “Barreras autísticas en pacientes neuróticos”
Practico de Sofía
Capítulo 5: Situaciones susceptibles de ocasionar autismo psicógeno
Es una autora que considera al autismo como un estado pseudo independiente en el que el niño
de manera inflexible y obstinada recorre su propio camino excéntrico sin tratar de adaptarse o
ajustarse a los caminos de otras personas. Acá podemos pensar en la cuestión de la indiferencia
y el aislamiento. La etiología es psicogenética.
Vamos a pensar en ciertas situaciones puntuales que tienen que ver con la madre (depresión, falta
de apoyo.), padre ausente o excluido, parientes entrometidos, pero lo más imp es que una madre
que se muestra insegura, sola y sin apoyo; y por eso el niño la trata como un objeto inerte ya que
ella no puede responder adecuadamente a su bebé. Un niño necesita un cuidado firme, seguro y
fiado, pero lo que ocurre aquí es que la madre no se siente capaz de realizarlo de manera segura,
se encuentra en un estado de desconsuelo y desanimo, algo que para el niño con autismo tiene
sus efectos.
Si pensamos a la madre como el cuidador primario y esta madre se siente sola y sin apoyo, lo que
sucede es que no consiga responder adecuadamente a este bebé. Cuando pensamos en autismo,
tenemos que pensar en las características de esta madre con cierta capacidad de inseguridad y a
la vez el bebé tiene la característica de hipersensibilidad; y cuando esta mamá no tiene la
capacidad de absorber ciertos ruidos o cuestiones del niño, el niño es hipersensible a los ruidos y
luces, o demás estímulos.
El autismo es una reacción destinada a promover un sentimiento de seguridad que no sale al
encuentro del infante del mundo exterior. Entonces esta reacción autística o caparazón, la
construye el niño con autismo para defenderse del mundo humano. Es como si se creara la
seguridad a través de un objeto duro que lo ayudan a sostenerse. Se habla de cierta depresión que
va a influencia en las fantasías de la mamá antes y después del parto, es decir, es una madre que
no puede conectarse con su hijo, y vemos el efecto de esto en el niño que queda en un estado de
perplejidad. A su vez tenemos que pensar en las tendencias constitucionales del bebé y todo lo
que tiene que ver con el esquema emocional.
Para que se dé una reacción de este tipo tenemos que pensar que se tienen que dar una
concatenación de circunstancias, no solamente porque la madre este depresiva. Entonces en los
factores fundamentales tenemos que pensar en las tendencias constitucionales del bebé y el
clima emocional de la familia que lo cuida y cría.
El autismo como una reacción a ciertas situaciones de crianza que contienen inseguridad. Acá
vamos a pensar como hay un desencuentro entre la madre y el bebe, que va a generar
determinadas consecuencias.
Cuando hablamos de ciertos factores constitucionales va a tomar al bebe como no preparado para
la existencia fuera del útero que está vinculado con la hipersensibilidad, y cuando pasa el tiempo
este niño reacciona de una u otra manera porque se va a encontrar con una madre que ante la
falta de respuesta del bebe su función se ve socavada. Entonces entre bebé y madre se va a
producir un desencuentro.
Las consecuencias de esta falta de encuentro entre la madre y el niño, de no haber experimentado
ese ambiente psicológico especial: el niño permanece en un estado emocional de desapego con
respecto a la figura de los padres, queda desagregado de todas esas interacciones, el dialogo
tónico entre mamá y bebe no se produce. Así, Tustin va a describir a este niño como tosco e
insensibilizado, su vida psíquica resulta ser penada, carente de recuerdos adecuados; y la
consecuencia que vemos es que cae preso de un terror en torno a la perdida de sentido de la
existencia (terror a desaparecer).
Acá podemos hacer mención a Winnicott: el niño vive el proceso de ilusión y fusión, pero es
separado de la madre antes de estar preparado, es decir, se lo desilusiona traumáticamente.
Esto se debe a que nos encontramos frente a una madre que no se siente suficientemente buena y
su función esta agujereada, generando cierta herida traumática en el niño que ella no puede
subsanar. Y esas heridas son recubiertas por escalas de prácticas autísticas, como un intento
de curación que dejan al niño más allá del influjo humano, es decir, el niño no puede acceder a lo
humano porque necesita esta trinchera que el crea dejándolo más allá de lo humano. Podemos
pensar todo esto como una reacción o mecanismo de defensa ante algo traumático, cosa que se
ve también en neuróticos (Maller y Tustin), por eso la etiología está lejos de ser genética.
Capítulo 6: Objetos autistas
Los objetos autistas son utilizados para recubrir esas heridas que taponan ese terror (no es
miedo) que es pánico a dejar de existir; y como aquello que no fue tocado en lo simbólico
retorna en lo real. El niño con autismo es puro real, es el mundo de sensaciones y necesita
aferrarse a un objeto duro porque es el que le da la existencia.
Los sucesos y circunstancias concurrentes al desarrollo del autismo psicógeno son el borde en la
medida en que han afectado la situación psíquica del paciente. Entonces, elautismo es una
reacción para tramitar heridas psicológicas no remediadas en la temprana infancia. Estos
objetos autistas son ciertas modalidades para dominar este mundo de sensaciones, es un niño que
está dominado por sensaciones. La característica del objeto autista es que no se los aplica a la
función para lo cual han sido creados, empleo es idiosincrático para cada niño, es decir, le da su
propio uso, desde un punto de vista real o lleva consigo sin ningún tipo de sentido, ni propósito u
uso, pero desde el punto de vista del niño es un objeto que tiene mucho valor y si alguien se lo
retira el cae en una crisis.
Podemos hacer una diferencia entre el objeto transicional y el objeto autista. Este último tiene
una cualidad diferente, es una posesión- a mí, no se asocia a ninguna fantasía, no es un objeto de
sociabilidad, su papel es la protección y huida frente al peligro, son peculiares para cada niño; en
cambio el objeto transicionales una posesión no- a mí, es un objeto sociable, es un objeto
separado del cuerpo es lo que le falta al objeto autista. En esta cuestión ritualista, en busca de
cierto brillo, los objetos autistas son pura sensación, son usados, desechados y reemplazados,
pero cuando pierde este objeto el niño siente que ha perdido una parte de su cuerpo ya que es un
objeto que lo acompaña. El objeto transicional está en la transición de separación del niño con la
madre, se le da atributos mágicos, es la primera posición no-yo, este objeto no puede ser
reemplazado.
A veces el ver o oír del niño es vivido como si fuera tocado, esta sensorialidad hace que el niño
quede másallá de lo humano porque por ej cuando ven una luz sienten que son tocados por ella.
El analista debe modificar el uso patológico de estos objetos, pero nunca confundir que ese
objeto es el reemplazo de una persona añorada. Los niños autistas no pueden percatarse de
anhelos o deseos porque es tan grande la frustración (acá podemos pensar el concepto de
impredicibilidad porque el niño autista no quiere que nada cambie) con la que se encuentra el
niño cuando intenta relacionarse con lo humano.
La cuestión de la “espera” le cuesta soportar al niño autista. Entonces modificar el uso
patológico de estos objetos es muy complejo porque ellos le procuran cierta satisfacción
instantánea con todo lo que tiene que dejar la espera en suspenso, lo viven desde el orden de lo
corporal. Es muy difícil poder modificar ese uso patológico del objeto porque también es el
objeto que le brinda esa carencia ambiental básica que no tuvo o no vivió, hubo un desencuentro
entre esa madre y el niño. Lo que lo previene al niño de los ataques externos, ellos hablan de
angustias indecibles.
Como el uso de estos objetos es fundamental para la existencia de estos niños autistas, es que la a
autora propone un tratamiento en cual el analista debe ponerse en el lugar de objeto para
que el niño lo use, pudiendo entrar así al mundo del niño. Un objeto es para un niño autista
una sensación, y sacarle ese objeto es restarle dicha sensación. El niño va a distinguir a los
objetos en cuanto a sensaciones que son tranquilizadores y distractoras.
Entonces, el niño que se aferra a su objeto autista es un niño que se encierra en eso, y no
está explorando el mundo. El niño con ese objeto obtura la relación con lo externo…
entonces ¿cómo hacemos nosotros para intervenir ahí? Poder trabajar con ellos la
tolerancia a la espera, a la frustración.
Los niños autistas han creado objetos falsificados que reemplazan al pecho y que no se
hacen esperar. Entonces, un niño que pierde tempranamente el pecho, con la construcción ese
pecho la trata de buscar la sensación y la satisfacción que tenían con ese pecho, a partir de
la creación de otro objeto. El hecho de no poder abandonar estos objetos autistas es porque les
dan seguridad y si lo suelta siente este terror de dejar de existir.
Los niños con autismo nunca añoran, porque él no ha perdido nada, sino, se encarga de crear
todo aquello que suplante, como el objeto autista que es el pecho. Entonces, la ausencia de una
persona se puede llenar enseguida con un objeto o figura autista.
Todo lo que tiene que ver con el desarrollo mental esta atrofiado, pero, aunque a veces uno ve
niños autistas muy inteligentes, aunque el desarrollo cerebral esta atrofiado.
Consecuencias terapéuticas de estas intelecciones
En 1er lugar, en la situación terapéutica, este reemplazo de personas necesarias por objetos
autistas que ayudan al niño a sentirse impenetrable y seguro produce una conducta esencial para
él. Solo descubriendo lo que esa conducta significa para el niño y penetrando en su mundo y
comprendiéndolo podremos asistirlo.
En 2do lugar, las intelecciones antes expuestas acerca de la naturaleza, orígenes y funciones de
los objetos autistas, nos habilitan para adoptar una visión compasiva del autismo psicógeno en la
niñez. Ese terror que sienten estos niños y que no pueden expresar, tiene que ser puesto en
palabras por el terapeutaque apoya al niño en la experiencia de ese terror. A medida que el niño
siente que nuestra percatación lo ampara en tanto pensamos en él, lo cuidamos y nos
interesamos, él mismo amparará experiencias en su menta en la forma de pensamientos,
rememoraciones e imaginaciones. Es así como cede el uso indebido de los objetos autistas. En
otras palabras, el terapeuta puede infundir salud por la vía de su atención y su conducta sensible.
El tono del encuadre terapéutico tiene especial importancia.
En 3er lugar el terapeuta debe destetar el uso de objetos autistas con paciencia y amabilidad, de
su uso inapropiado y procurarle al mismo tiempo recursos protectores más genuinos.
En 4 lugar, comprender la naturaleza y función de los autistas nos proporciona una intelección
mas profunda de los caminos por los cuales fue impedido el desarrollo de la vida mental de los
niños autistas. Por eso es importante utilizar un encuadre educacional en que, así que los objetos
autistas son abandonados, el niño pueda empezar a aprender de la experiencia y se lo ayude a
trazar los distingos básicos y a producir las integraciones que en el desarrollo normal se dan por
supuestas. Debemos ser cc de la ausencia de formación de símbolos en estos niños o de su
endeble capacidad para crearlos. La formación de símbolos se basa en la capacidad de emplear
sustitutos de cosas y situaciones reales. También en la capacidad de sentirse separado del mundo
exterior y autilizar en consecuencia abstracciones. El niño autista se ha visto impedido de hacer
esto a causa del uso de objetos materiales que siente parte de su cuerpo y que permanentemente
remplazan a la cosa real.
En 5to lugar, esta comprensión de la naturaleza y el origen de los objetos autistas patológicos
echa luz sobre las perversiones y también sobre el desarrollo de objetos fetichistas. Estos
últimos, tienen más en común con los objetos autistas que con los objetos transicionales.
Texto 9: Tustin: “Capitulo 1 y 3”
Capítulo 1: Lo que es y lo que no es autismo
La dificultad diagnostica desaparece en buena medida cuando penetramos más allá de los
fenómenos externos y estudiamos las reacciones de fondo que dieron origen a los rasgos externos
de perturbación. Quiero resumir lo q se ha escrito hasta hoy acerca del autismo desde un punto
de vista externo.
Sección 1. Rasgos diagnósticos descriptivos externos
Kanner describe la diferencia el autismo infantil temprano de la deficiencia mental innata. En el
primero predomina el rasgo de la falta de relaciones sociales normales. Otras características del
autismo: la ausencia de la mirada a los ojos, no acuden a sus padres en busca de consuelo y
abordan a los extraños con la misma facilidad y no parecen importarles ni los sentimientos ni los
intereses de los demás, ausencia de empatía y falta de imaginación.
Router escribe 3 síntomas cardinales para el diagnóstico de niños autistas:
• No desarrollan relaciones sociales.
• Retardo del lenguaje.
• Conducta ritualista y compulsiva, asociada con movimientos y gestos estereotipados.
Por otro lado,George Víctor distingo entreautismo yesquizofrenia de la niñez. Resume los
siguientes síntomas:
• Ritualesmás bizarros que los esquizofrénicos, y se aferran a ellos con más tenacidad.
• Aislamiento: expone la condición solitaria de los niños autistas. Su desapego y retraimiento.
• Sexo: las excitaciones silvestres de los niños autistas se asemejan a raptos u organismo, estos
niños son hipersexuales y muy sensuales.
• Movimiento: a veces hacen girar la cabeza, rechinan los dientes, guiñan los ojos y gesticulan.
• Sueño: dificultades al dormir.
• Síntomas variados: pánico ante cambios leves e indiferencia a cambios importantes.
• Síntomas de la primera infancia: se quedan contentos solos durante horas.
Robert Olin, distingue autista delesquizofrénico, y también del que sufre retardo de base
orgánica. Compara sus sentimientos de identidad, a cerca del autista escribe:
• El problema de identidad del niño autista: se siente pequeño e insignificante que apenas
existe. El se defiende un sentimiento de inexistencia con empleo de toda fuerza y capacidad para
convertirse en un cascaron de poder indestructible. Un niño esquizofrénico por otro lado siente
que su identidad es dispersa y difusa como polvo en el aire. El niño esquizofrénico carece de
sentido para el observador, pero de repente este descubre que existe un mansaje secreto en lo
dicho y obrado. En comparación el niño autista, es mudo o ecolálico.
Las alucinaciones son un rasgo esquizofrénico, pero no autista; pero se pueden presentar en el
curso del tratamiento cuando el niño autista se recupera.
• Como el niño autista, el esquizofrénico no suele ser cariñoso. Se resiste a aprender y tiene
dificultades para mezclarse con otros niños.
• Algunos niños esquizofrénicos tienen historiales similares a los autistas, y al principio parecen
autistas, pero después se los ve esquizofrénicos, o a la inversa.
Mis propias observaciones psicoterapéuticas me han inducido a la conjetura de que el autismo se
ha desarrollado como protección frente a la desintegración que es característica de la
esquizofrénica. Tanto el encapsulamiento autista como el enmarañamiento esquizofrénico se
generan como reacciones protectoras frente a la depresión del tipo “agujero negro”.
Correcciones a equivocas
La idea de que todos los autistas le ha faltado amor, ha conducido h aponer el acento en causas
ambientales. X ejemplo: madres de niños con los que yo trabaje habían estado deprimidas en
algún momento, pero lo habían deseado y no se habían mostrado desamoradas, aunque es
probable que el cuidado dejara mucho que desear por su depresión.
Creo que una diversidad de interacciones naturaleza- crianza, puede llevar al autismo. En
algunos acasos correspondía dar más importancia a factores genéticos que ambientales.
Trevarthen acercadel autismo rechaza la idea de madre heladera y cree que el autismo es una
disfunción en aquellos intercambios emocionales entre madre y bebe. La ponderación entre
influjos ambientales y genéticos, será diferentes en cada caso. Pero predisposiciones innatas o
disposición emocional, han de desempeñar el papel vital.
Otro equivoco popular es que todos los autistas padecen de lesión cerebral. No es así, el hecho de
que algunos tengan una no significa que todos la padezcan.
Sección 2. Descubrimientos diagnósticos psicoanalíticos
M. Klein: no distingo entre autismo y esquizofrenia. Dick, era un niño al que hoy le
diagnosticaríamos autismo. Su vida no le dejo tiempo para corregir su diagnóstico a la luz de las
tesis de Kanner.
M. Mallar: puede calificarse de evolutiva su hipótesis en tanto postulaba que la primera etapa de
la infancia era una etapa autista normal. Para ella, el autismo era consecuencia de una
perturbación traumática de esa etapa autista normal de la 1era infancia. Adopto el concepto de
simbiosis para designar la interdependencia que en beneficio mutuo se desarrolla entre madre y
bebe. A su parecer lo que denomino psicosis simbiótica era consecuencia de una perturbación a
ocurrida En el estadio simbiótico normal.
Diagnóstico diferencial entre autismo y esquizofrenia infantiles
Los niños de tipo ezq:
En la psicosis simbiótica pre esquizofrénica, madre a hijo se asemejan a una pareja de siameses.
Una modalidad esquizofrenia más elaborada para guarecerse (de guarida) de cosas querrán en la
ilusión de romper, el cuerpo de la madre y de otras personas y meterse en él. Tales procesos
parecen brotar de la capacidad innata de hacer empatía y suponen un sentimiento de separación.
Bion, los denomino niños enmarañados confesionalmente, porque tienen confundido y
enmarañado el sentimiento de su propia identidad y la percepción de otras personas.
Los niños autistas
Un niño esquizofrénico, presenta marcado contraste con el autista quien esta encapsulado en el
desarrollo psicológico se ha detenido casi por completo. En estos niños su foco de atención se ha
restringido al punto de excluir todo elemento del mundo exterior. O sea que el ínfimo desarrollo
psicológico que queda detenido, es un desarrollo constreñido sesgado retorcido. Discurre por una
senda estrecha, no es confuso y disperso como el esquizofrénico. A demás, por contraste con las
inhibiciones de lactación de autista, se nos informa a cerca de infantes esquizofrénicos que han
sido lactante habido.
El rasgo básico especifico del autismo infantil. Este, brota del hecho de que todos los humanos
tienen una disposición innata a guardarse de experiencias aterradoras. Asi, los infantes normales
buscaran refugio entre los brazos de su madre. El niño de tipo esquizoide emplea una forma
prefabricada de protección frente a los terrores elementales. En la ilusión se envuelve en cuerpo
de la madre; mientras que los niños autistas están envueltos en sus propias sensaciones
corporales, es decir, que crean su cobertura protectora propia. Esto significa que, en contra
posición al ezq, que es dependiente en grado extremo, los autistas desconocen su dependencia de
otros.
Los niños autistas no poseen casi sentir del propio ser y en consecuencia no se puede emplear la
expresión” prefabricada”. Esto me ha inducido a denominarla “encapsulación autogenerada.”
(Ese es el rasgo específico).
Encapsulación autogenerada
Una encapsulación duracomo un cascaron he ahí un rasgo diferencial especifico exclusivo del
autismo. Más que una identificación adhesiva es una igualación adhesiva. Estos niños no
distinguen entre personas vivas y objetos inanimados; tratan a unas y a otras de la misma
manera.
Los niños autistas portan objetos duros con los cual se siente igualados en un mundo
bidimensional. No se trata de una identificación han asimilado la dureza del objeto para igualarse
con este. Estos objetos no están diferenciados de cuerpo propio del sujeto, y no se los usa, con
arreglo a función objetivas, sino por las sensaciones duras que engendran.
Los niños autistas, ignoran las realidades compartidas, los ayuda para ello engendrar figuras
subjetivas de dominante sensorial que los anestesian y tranquilizan. Las denomino figuras
autistas de sensación. Son figuras informes, casuales que no guardan relación con las figuras de
los objetos reales. Estas figuras, obnubilan la consciencia de las sensaciones normales. La
excesiva preocupación del niño autista por sus figuras y objetos subjetivos de sensación coarta su
desarrollo cognitivo lo que explica que parezcan un deficiente mental. Este empleo masivo y
excluyente de la encapsulación autogenerada, dominada por sensaciones, es el rasgo distintivo.
La encapsulación autista, tiene intencionalidad, como refugio frente a experticias intolerables
que parecen amenazar la vida. Por eso me preocupa oír, que algunas personas hablan de “curar
el autismo” o “romper el autismo”.
EMPLEO DE LAS REACCIONES PROTECTORAS DEL AUTISMO ENTRE OTRAS
REACCIONES PROTECTORAS.
Los niños esquizofrenia, también pueden tener una capsula de autismo. A demás también suele
ocurrir en el caso de niños ciegos o sordos. Los fenómenos subjetivos de objetos-sensación y las
figura –sensación, protegen la parte más vulnerable de ellos. En esta parte ellos excluyen de
manera radical toda consciencia de separación, así como o la rabieta de pánico e ira ocasionada
por esta frustración.
Depresión materna
Quiero conjugar esos factores que son significativos para el autismo psicógeno. Un factor fue
que las madres informaron haber padecido una depresión antes o después del parto del bebe y
ellos presentaban un historial de dificultades de lactación en su primera infancia. También
determine que durante el embarazo las madres se encontraron muy solas.
Klein expreso: ¿qué efecto produce el estado psíquico de la madre sobre su hijo nonato queda el
niño sensibilizado para estímulos penosos antes de nacer? En algunos casos el padre debió
alejarse del hogar o no estuvo disponible emocionalmente para la madre. Y en esas condiciones
el alumbramiento del bebe pudo ser difícil porque la madre inconscientemente, no quería
perderlo sino guardarlo en el interior de su cuerpo. El nacimiento del bebe, le dejo un
sentimiento de soledad y pena que la hizo vivirse como un agujero negro, como una amputación.
Depresión posparto en caso de infantes predispuestos al autismo
El trabajo clínico con niños autistas indica que ellos también sufrieron por esta depresión
posparto, conjeturo que del mismo modo con en la depresión posnatal materna hay un elemento
hormonal puede haberlo también en la depresión posparto del bebe. En este sentido un autor, ha
señalado qué factores hormonales intervienen en el autismo. Ya sea correcto o no, lo cierto es
que la depresión del tipo agujero negro es el resultado de una madre y un bebe, infelices y
carentes de apoyo que se han aferrado entre sí con exceso a causa de lo cual el bebe no pudo
establecer las diferenciaciones primarias indispensables que forman parte del desarrollo normal.
En la mayoría de los casos de autismo tenemos que remontarnos a experiencias prenatales.
Gardziel ha llegado a ver en el autismo un intento de compensar ese orden interno amenazado
que no se consiguió restablecer tras el nacimiento de la manera normal, que según entiendo
consiste en vínculos sensibles interactivos de cooperación entre madre y bebe. En el mismo
espíritu otro autor, ha descripto que una situación infantil temprana que predispone al autismo es
esa que después del nacimiento madre y bebe no fueron capaces de “recuperarse entre ellos”. Yo
diría que su destino del tipo agujero negro les impidió lograrlo.
Recuperación
En psicoterapia cuando se empieza a abandonar el modo de protección autista, emerge un niño
hipersensible, susceptible y con poca tolerancia a la frustración. A medida que desarrollan aptitud
para el juego estos niños, pueden expresar y moderar con esos medios sus estados exagerados.
La encapsulación autista los había llevado a no experimental su sensibilidad y vulnerabilidad. De
modo que los convenciera de su necesidad de otras personas. Tenemos que hacerles poner los
pies sobre la tierra, en cuya tarea debemos preservar su vulnerabilidad excesiva, pero
moderándola. A medida que la encapsulación autogenerada se modifica gracias a la transferencia
infantil, ellos obtienen experiencias más satisfactorias de las que podían procurarse cuando
bebés.
Cuando se abandonan las figuras autistas, los niños reviven situaciones infantiles traumáticas
tapadas x el autismo, en la que los asalto la ilusión de encontrarse mutilados. Experimentan
ahora la desesperación ira y terror que asistieron la primera vez. Al mismo tiempo que les
ayudamos a sobrellevarlo, les hablamos sobre esos sentimientos para que los puedan expresar y
comprender. Empiezan a relacionar de un modo menos exagerado, juegan y desarrollan un
sentido del humor.
No todos los infantes que tienen madre deprimida se vuelven autistas, estoy convencido de que
debe haber, algo en la constitución genética, o la experiencia entra uterina del autista que lo
predisponga a recurrir aun encapsulamiento autista como modo exclusivo de protección. Es
probable que un síndrome tan raro, sea resultado de una rara combinación de factores. Pero aun
no conocemos todos los factores que intervienen. Es indudable que una interacción entre madre e
hijo, participa en el resultado autista, pero es preciso introducir, la contribución genética de estos
niños, así como sus experiencias intrauterinas y el papel del padre.
El terror por la pérdida de la existencia es diferente del miedo de morir, característico de los
niños esquizofrénicos. El miedo de morir, se asocia con una sensación de estar vivo. Los niños
autistas no tienen consciencia de ser seres humanos vivos. Niños autistas en recuperación me
dijeron que la primera vez que vinieron a verme se sentían como cosas. Y algunas madres me
contaron que los percibían como “una no- persona”.
Prognosis
En mi experiencia, los niños autistas que habían sido criados por madres deprimidos resultaron
alentadores los resultados de un tratamiento basado en esa psicoterapia que emplea la
transferencia infantil. Todos los niños autistas que atendí tienen menos de 6 años cuando
empezaron. Todos resultaron ser inteligentes y dotados de talento estético. Y al término de su
tratamiento su apariencia era normal y hacían cosas normales para los niños de su edad. Se
mitraban sociables pero tímidos e hipersensibles, y algunos aprecian obsesivos.
Las categorías empleadas para determinar lareducción de la patología fueron 4: relaciones
sociales, estereotipos, capacidad escolar y capacidad de juego. Todos presentaron mejoría, pero
solo un niño mostraba un 100% de reducción de su patología.
Capítulo 3. La psicoterapia como tratamiento para los niños autistas
Mal entendido a cerca de la psicoterapia de niños autistas
Los psicoanalistas de niños pretendieron que podían aliviar el autismo, pero este tipo de
psicoterapia insistía en el trabajo con las madres y factores externos que influían sobre el niño
puesto que se juzgaba a la madre responsable. Este abordaje difiere del mío que es eficaz.
Mi propio trabajo:
He tratado de ofrecerles remedio y consuelo, así como nuevos modos de protección que en lugar
de obstruir el desarrollo común lo faciliten.
Entre mí y cierto profesionales conductitas, se ha planteado el siguiente silogismo: afirman que
los niños autistas no pueden ser tratados logradamente, yo digo que he tratado algunos
logradamente y ellos me responden que es imposible que sean autistas entonces. A lo que yo
replico: que todo eran efectivamente autistas porque una doctora con prestigio los diagnostico
así. Así suele terminal la discusión.
El a encuadre terapéutico:
En el tratamiento de niños autistas, el estado anímico del terapeuta es primordial. No pude asistir
a estos niños en una clínica púbica. Los que se recuperaron hasta un grado de normalidad fueron
esos que atendí en mi consultorio particular. No lo conseguí en la clínica porque no estaba en
casa conmigo misma.
Un terapeuta con esta característica deberá estar dispuesto a aprender de los niños, y a hacer
empatía con ellos sin menoscabo de su objetividad y separación. En mi experiencia he notado la
mejoría en ellos cuando una buena niñera se había introducido en la familia, su sentido común
proporcionaba lo que hacía falta y contribuía a modificar el lazo estrecho entre madre y bebe.
Pero se lo debía lograr con sensibilidad y tacto. También se imponía considerar, que estas
madres, tienden aponer buena cara, al curso de los acontecimientos, pero en el fundo suelen
sentirse inseguras y atemorizadas.
La madre y el niño autista
La madre y el niño, se encuentran en un estado de unísono patológico, para los niños autistas la
madre es una cosa, un objeto autista de sensación entre otros objetos subjetivos de este tipo. Se
sienten pegados a este objeto y asimilado a él.
Los niños autistas que no se han identificado con la madre se sienten pagado a ella e igualados
con ella. Lo cual excluye toda sensación de encontrase separados. Llamo a esto ecuación
adhesiva o identicalidad adhesiva; otros autores, lo han llamado fusión imitativa. Los niños
reelaboran estos sentimientos en relación con el terapeuta. Un niño autista para sentir que
éramos uno y lo mismo me imitaba como estaba sentado. La madre y el hijo encuentran difícil
tolerar esta situación. Que querrían que el niño creciera de agolpe o volviera a ser el nonato que
era.
Y el niño enfrenta un conflicto similar, como hemos visto, vacila entre “ser” y no ser, entre ser
una cosa y ser un humano. Cuando el niño se ha fortalecido bastante para tolerar la frustración y
el dolor de nacer, como un ser humano también los padres lo empiezan a tolerar, cuando la madre
percibe que ese hijo no es su única razón de existir.
La psicoterapia con el niño
El trabajo con estos pacientes se dirige sobre todo a modificar su modo de relación tosca, en
bruto, frente al mundo exterior. Cuando el psicoterapeuta entra en contacto con el niño autista,
tiene la nítida impresión de que el paciente ha estado deseando esperando este nivel de
comprensión. Decía una autora, dentro del cascaron hay un pequeño príncipe o princesa
durmiente esperando crecer. Por lo tanto, toca a nosotros, para desarrollar nuestra comprensión
de esos pacientes. Sin embargo, cada vez que aceptaba un nuevo niño con autismo advertía a los
padres que el resultado era incierto.
Practico Sofía: cap. 1 y 3: diferencia autismo y esquizofrenia.
Tiene que ver con el tratamiento del objeto autista, pero la profe quiere hacer la diferencia de lo
que es el autismo y la esquizofrenia. En el autismo el niño se defiende de unos sentimientos de
inexistencia que lo lleva a armar un caparazón indestructible. Entonces se debe entender al
autismo como una defensa, es decir, ese cascaron tiene esta función. El autismo es esa
sensación de insignificancia, de inexistencia; que si pensamos en la esquizofrenia en esta
última hay algo de la identidad, pero es difusa o dispersa. A veces es muy difícil distinguir
entre autismo y esquizofrenia cuando utilizamos rasgos descriptivos externos, es decir, si
nosotros pensamos desde lo fenoménico se nos va a hacer muy difícil pensar en la diferencia
entre autismo y esquizofrenia. Hay estudios que hablan de ciertas fluctuaciones entre el niño
autista y cuando sale del autismo entraría a una esquizofrenia.
También se puede pensar el autismo como un mecanismo de defensa frente a una
desintegración psicótica que es propio de la esquizofrenia. Entonces tenemos que pensar al
autismo como una función protectora frente a un agujero negro.
3 puntos fundamentales que nos sirven para diferenciar autismo y psicosis:
• Las relaciones sociales.
• La capacidad de juego.
• La capacidad de lenguaje.
Son funciones que en ambos cuadros están trastornadas, pero hay que pensar que no se dan de la
misma manera.
En los textos de Tustin lo que cambia es la terminología: en el niño con autismo la autora habla
de encapsulamiento autogenerado (que el niño está envuelto en sus propias sensaciones
corporales, protectoras). El niño con autismo desconoce el apego o dependencia con el otro; el
niño con esquizofrenia está pegado con el otro, es decir, hay una excesiva dependencia con el
otro. En este último texto la autora habla de figuras autistas, pero es lo mismo que objetos
autistas, que cumplen la misma función de búsqueda de sensación.
PSICOSIS
Texto 10: Mannoni: “Psicosis infantil, prefacio”
La autora se va a centrar en el cuestionamiento de la psiquiatría clásica y va criticar la posición
de algunas corrientes psicoanalíticas que pretenden llevar a la teoría Freudiana a una pura técnica
del comportamiento; lo cual da como resultado que ese sujeto desaparece en las
clasificaciones. Se intenta dejar de lado la sistematización nosografía para pasar al estudio
del sujeto que habla.
Locura y sociedad
¿Cómo entienden los distintos movimientos psiquiátricos la naturaleza de la locura'?
Para los institucionalistas es indispensable que haya un encuadre para la constitución de una
personalidad. Donde es necesario actuar es precisamente sobre ese encuadre en el cual el
paciente se encuentra "atrapado". De ahí la importancia que asigna a la creación de toda una
variada red de encuentros en el interior de los hospitales. De ahí también la atención que se
presta a los que cuidan, q serán los soportes de la locura, que necesita condiciones precisas de
acogida, desde su entrada en la institución.
La Antipsiquíatria se ubica de modo exactamente inverso. Al desembarazar al sujeto de todo
encuadre le da la posibilidad de reencontrarse, por un proceso que se concibe como interior y
espontáneo.
La cuestión que se podría enunciar con los términos de locura y sociedad recibe respuestas muy
distintas:
• Para la psiquiatría comunitaria la locura es lo antisocial;
• Para la psiquiatría institucional la creación de una microsociedad tiene valor terapéutico;
• Para la Antipsiquíatria la locura es, contra la sociedad, una protección valida pero fallida.
El objetivo revolucionario de la Antipsiquíatria participa sin embargo de una utopía. Creer que
con la libertad no habría más locura es falso.
La locura y el campo del lenguaje
Para Lacan, el problema que el niño debe abordar y en el cual el psicótico ha fracasado se
plantea en la relación del niño con la palabra de los padres.
El centro de la interrogación lo constituyen las relaciones del sujeto con el lenguaje, en tanto que
este preexiste a la aparición de aquel y también lo engendra. El niño antes de nacer ya posee un
lugar en el discurso de los padres, ya tiene asignado un nombre y le "hablarán" en la misma
medida en que lo harán objeto de cuidados. El medio propiamente humano no es biológico ni
social; es lingüístico.
Los trabajos del grupo de Palo Alto han marcado profundamente a la nueva generación de
psiquiatras, psicólogos, sociólogos norteamericanos.El grupo de Palo Alto (que en esto coincide
con Lacan) no consideran al paciente como un ser aislado sino como un lugar de relaciones,
renovando así la idea de entorno. Los investigadores de Palo Alto emplean modelos tomados de
la electrónica para explicar, en términos de lugares, los problemas, de la comunicación.
La neurosis y la psicosis son concebida como efecto de una situación creada por una
contradicción lógica del discurso en el q el sujeto se encontró atrapado. Se crea un sistema
paradojal. La terapia tiene como objetivo crear una nueva paradoja, por ejemplo, la prescripción
del síntoma.
Al privilegiar desde el comienzo el comportamiento y considerar al lenguaje como uno de sus
aspectos, no llegan a captar lo que está en juego en el discurso. De ahí que su investigación esté
centrada en las reglas de la comunicación, en un registro que no tiene en cuenta la función
simbólica inherente a todo discurso.
El sistema lógico utilizado por el grupo de Palo Alto funciona en el plano de una realidad
perceptiva (las palabras dichas) que no remite a nada no-dicho. El discurso presente en el
inconsciente no es interrogado en ningún momento. El método experimental usado llega a una
simplificación (reducción) en los desarrollos teóricos, simplificación cuyos efectos no dejan de
ser peligrosos.Al poner el acento en la paradoja en el mero nivel consciente, se corre el riesgo de
desconocer la importancia de la distancia q separa el discurso consciente del inconsciente.
Lacan estudia el lenguaje en relación del sujeto con el significante. Desarrolla una lógica del
significante que se articula en la teoría del deseo: al estudiar el discurso inconsciente que duplica
el discurso consciente, pone el acento en el rol que está llamada a desempeñar ·en el mundo del
niño la alternancia de la presencia y la ausencia. ·El objeto que el niño se ve llevado a descubrir
es un objeto que falta, un objeto ausente.
El síntoma del niño ocupa, en el discurso familiar, el vacío que crea una verdad que no se
dice. De tal modo el síntoma es necesario para quienes tienen que protegerse contra el
saber de la verdad. Al querer tratar el síntoma, es al niño al que se rechaza.
Recibir la psicosis
Lo que, así habla es una palabra que se presenta al sujeto como tal, pero que no es él. Es porque
el paciente, en su relación con el otro, se busca como objeto, por lo que llega a perderse como
sujeto. La palabra que entonces surge no es más la suya, es el tú (que habla en una situación en la
que el otro como tal ya no puede ser reconocido por el paciente).
Lacan delimita la entrada en la psicosis alrededor del momento en que, desde el campo del
otro, llega el llamado de un significante esencial que no puede ser recibido. De lo
imaginario surgen palabras que se impone al sujeto, y él se aferra a ellas ya que lo atan a
una "humanización" que está por perder.En ese registro pueden situar las tentativas de
"redención", que surgen para proteger al sujeto en su narcisismo amenazado.
Lo que en ese momento se despliega sobre la escena como absorción de imágenes. terroríficas no
se debe aprehender sino como relación del sujeto respecto del significante. Es siempre enel
momento en que la relación con el otro imaginario se ha convertido en una relación mortal
cuando el sujeto opera una reconstitución de todo el sistema significante como tal, desprendido
de la relación significada (y acompañado por una descomposición del discurso interior) que el
sujeto trata de reconstituir es lo que, no ha podido ser asimilado en el momento del choque con el
significante.
En el momento que el psicótico se ve obligado a ponerse de acuerdo con los significantes, en
esas precisas condiciones realiza un esfuerzo que desemboca en el desarrollo de una psicosis. Lo
que el paciente busca es un testigo y un soporte para esa palabra extraña que se le impone.
El problema de “la alienación” en el niño se presenta de un modo un poco diferente y
únicamente se lo puede comprender delimitando el modo en que su "locura" ha sido retornada en
la vida fantástica de cada uno, de sus padres. Para que el niño reencuentre propiamente una
palabra personal, necesita antes que nada poder desprender su verdad de los deseos de
muerte y de las múltiples formas de alienación en las que se perdió en la fijación con otro.
Para que el analista llegue a situarse en un discurso en el que él participe, le hace falta poder
distinguir lo que separa el registro de lo real del de lo imaginario y de lo simbólico, sin lo cual
arriesga confusiones, equivocaciones y contrasentidos tragicómicos.
Texto 11: Coriat: “Cap 15: La psicosis y los niños”
Practico Sofia, texto Coriat capítulo 15: el autor dice que los niños llegaron tarde al reparto
de diagnóstico; porque el autor trata de buscar los signos de la psicosis adulta en los niños. Los
niños no nacen con los significantes inscriptos en su cuerpo, es decir, hay tiempos lógicos que
son los que nos van dando pistas sobre la constitución subjetiva y a la vez van dando cuenta de
las operaciones necesarias para que se realicen las inscripciones.
Si nosotros pensamos a la las psicosis como un efecto de la forclusión del nombre del padre ya
estamos dando por hecho que esos significantes no se inscribieron; nosotros no debemos pensar a
la psicosis infantil como algo irreversible. Si nosotros decimos que los niños no nacen con los
significantes inscriptos en su cuerpo; es porque hay momentos lógicos en que hay oportunidades
en que esos significantes se inscriban.
Justamente lo que caracteriza a la psicosis en la infancia es pasible de remitir o de ser
modificada, aun sin dejar secuelas o signos (Nunca debemos dar carácter irreversible de la
psicosis) en la estructura del sujeto implicado, hasta una breve intervención consigue modificar
un destino que se veía obturado. Otros autores van a opinar en su contra que si la psicosis es
irreversible es porque no es una psicosis; pero la autora va a decir que no, sino que era un niño
que estaba psicótico y con una pequeña intervención se logró modificar su situación. La
intervención (acá pensando en la forclusión del nombre del padre, de pensar al niño como que
ingresa al estadio del espejo y no puede salir de allí) se da a partir de la presencia de un
tercero, trabajando allí la alienación con la que llega al niño seguida de una separación, es
decir, introducir algo de la ley de un tercero que se produce en el análisis (se debe instaurar
el significante del nombre del padre, propiciando también a la madre).
Coriat va a proponer al significante psicosis infantil el sello pasible de ser modificado. El
factor diferencial en este tipo de intervención es el tiempo; la pubertad es la línea divisoria
entre lo plausible de ser modificado o no. Cuando más pequeños, más posibilidades hay de
operar una transformación, encontrándose más dificultades a posteriori del pasaje por el Edipo.
El ABC del psicoanálisis lacaniano es la función paterna que opera en la separación madre-
hijo. La ley que hace corte en el niño le llega primero encarnada en otro que cumple la función
de un tercero; y para que otro pueda aparecer, la condición necesaria es que primero se haya
esbozadola experiencia de que en él es Uno (fusión con la madre), es decir, ocupar el lugar de
falo.
Es fundamental que el niño, hablando de momentos de constitución de procesos lógicos, ingrese
al estadio del espejo, es decir, que se hay esbozado la experiencia de que él no es Uno con la
madre. Preguntándonos si ingreso o no al estadio del espejo es una forma de hacer diagnóstico, si
atravesó o no la angustia del 8vo mes. Entonces en la psicosis vamos a pensar ¿ingreso al
estadio del espejo, pudo sortearla con existo? No. Es fundamental saber que el significante del
nombre del padre se va inscribiendo de muchas maneras, en cada experiencia de
separación.
El nombre del padre adquiere estatuto de significante cuando el niño se apropia de la
palabra, que no es lo mismo decir que el niño hable. El niño psicóticoestá inmerso en el
lenguaje, pero lo que sucede es que no se apropia de la palabra. Si pensamos en los
momentos de constitución, uno sigue al otro, y en cada uno de ese paso por esas condiciones
previas (el niño tiene que reconocerse en lo imaginario con ese niño, luego la cuestión de lo
simbólico) tiene que haber un corte que siempre es ofrecido por otro.
Cuando hablamos depatología, estamos hablando de una madre que libidiniza a su bebe para
que se introduzca con júbilo en el estadio del espejo, pero con júbilo jamás salga de allí.
Esta es tal vez, una de las condiciones necesarias para producir una psicosis infantil.
Lo que determina la inclusión de un niño en nuestro cuadro es que Real, Simbólico e Imaginario,
no se anudan en articulación borromea, por carencia de inscripción del Nombre-del- Padre
(ósea su incapacidad para efectivizar la operación de corte entre la madre y el niño). Carencia no
es lo mismo que falla: en la neurosis la inscripción es siempre fallida, pero le posibilita al niño el
ordenamiento necesario para orientarse en este mundo humano y llegar a tener su propio deseo.
La vía regia para que el analista pueda diagnosticar algo es el JUEGO porque es quien nos
permite hacer una lectura incipiente del deseo del niño, del deseo de la madre, etc . En la
psicosis infantil no hay objeto que desempeñe el papel de juguete sosteniendo el despliegue de
una historia inventada. Aquí las posibilidades van desde actividades mecánicas y formales con
los objetos, hasta simplemente no tocar los chiches o no utilizarlos como tales.
Entonces cuando nos encontramos con un niño que “esta” psicótico, lo que nos vamos a
encontrar al fin del juego es que no hay un objeto transicional (que permita el pasaje) en
juego porque el niño esta fusionado, está en el estadio del espejo, es uno con la madre, no
hay un despliegue de historias inventadas (no hay posibilidad de fantasía).
Hipótesis fundamentales que plantea Coriat con respecto a la psicosis en la infancia:
• Que no es un atributo del ser, es decir, que no “es psicótico”, sino “esta psicótico”.
• No se nace psicótico.
• Y la psicosis no lo acompaña durante toda su vida.
Coriat dice que el diagnostico sirve para precisar el destino del tratamiento, como nos
ubicamos frente al niño y que buscamos producir en los padres. La autora utiliza la metáfora
de la masilla: cuando más fresca es la arcilla más posibilidades hay de que la mano del Otro deja
marcas (inscribe los sgtes); a medida que va pasando el tiempo la masilla se va secando y pasada
la pubertad, es decir, que la estructura está conformada, más que pintarla, otra cosa no podemos
hacer, es decir, es otra labor. En otras palabras, hay que diferenciar la infancia, la adolescencia y
la adultez. También compara la metáfora de la masilla con la plasticidad neuronal del niño que
es fundamental para intervenir ahí, la estimulación temprana, las intervenciones en la primera
infancia, son fundamentales para poder sortear el destino de un niño.
Texto 12: Ajurriaguerra: “Psicopatología del niño”
Capítulo 16: psicosis infantiles
El concepto de psicosis infantil ha sufrido una evolución paralela al de la demencia precoz, y
más tarde al de la esquizofrenia. En cualquier caso, la simple traslación del marco semiológico
adulto al niño es errónea en 2 aspectos:
• La dificultad de integrar al niño al concepto de demencia, lo que implica una organización
psíquica previa suficientemente desarrollada.
• La frecuencia o ausencia del delirio crónico en el niño.
Todo esto explica que las primeras descripciones condujeran a un callejón sin salida. La historia
reciente de las psicosis infantiles viene señalada por la introducción del autismo de Kanner.
• Estudio de las psicosis infantiles
A. Estudio de las ppales conductas.
• Aislamiento-Autismo
Esta conducta se observa con extrema frecuencia en las psicosis infantil. Expresa la incapacidad
del niño para establecer un adecuado sistema de comunicación con su entorno. Se puede dar
desde muy temprano.
• En el curso del 1er año, la anamnesis puede suministrar rasgos de conducta. Estos niños son
descriptos como tranquilos, “fáciles”. Aparecen indiferentes a la presencia de adultos. El dialogo
tónico no existe. Los datos ppales del despertar psicomotor se hallan modificados. Ausencia de
sonrisas (3m) y ausencia de reacción (8m).
• En el curso del 2do y 3er año el autismo es ya evidente. No hay contacto con el entorno, la
mirada está vacía, difícil de fijar. Hay veces que se observa una vigilancia extrema, pero con una
mirada periférica. Además, rehúsa el contacto físico o bien tiene un cariz extraño. No reacciona
ante la marcha de los padres. Utiliza los objetos como a las personas, de forma parcial y extraña,
no simboliza. Puede vincularse a un objeto exclusivo. Es indiferente al juego.
• Conductas motoras
Estas anomalías son variadas.
. Anomalía tónica: hipotonía granizada, particularmente postural, sin dialogo tónico.
. Gestualidad inhabitual dada la edad.
. Comportamientos motores específicos: las estereotipias motrices son frecuentes.
. Inestabilidad: frecuente sobre todo en psicosis precoces no autistas. Son niños en perpetuo
estado de agitación. Inversamente se puede ver en ocasiones una inhibición motriz masiva.
• Trastornos del lenguaje
Prácticamente constante en las psicosis infantiles, tanto más cuanto más precoces sean. Puede
darse ausencia total del lenguaje. El canturreo es frecuente. Cuando el lenguaje existe, se perciben
anomalías en la melodía con aspecto cantarino. El “yo” es sustituido por “tu”, o por “el”. Se dan
también estereotipias verbales, neologismos extraños y verbalismo solitario. Cuando aparece un
lenguaje satisfactorio, también se observan regresiones. En todos los casos, lo auténticamente
significativo estriba en q el lenguaje no posee una verdadera función comunicativa.
• Trastornos de las funciones intelectuales
Diversas funciones se ven perturbadas, pero también de forma anárquica, conexitos a menudo
desconcertantes en un determinado sector. Además, la dificultad en la integración del esquema
corporal.
• Trastornos afectivos
Oscilaciones rápidas del humor, crisis de angustia aguda (puede ser espontánea o sobrevenir
después de frustraciones min, o tras un cambio imprevisto del entorno). Crisis de risa, próxima a
la risa discordante. Crisis de cólera, intolerancia a la frustración, automutilaciones.
• Trastornos de la conducta mentalizadas.
Solo se evocan las fobias, casi siempre son extravagantes, extensiva, cambiante. Son frecuentes
en las ps de la segunda inf. Los rituales son a veces múltiples, el delirio es raro en el niño y las
alucinaciones son difíciles de constatar.
• Trastornos psicosomáticos y antecedentes somáticos
Los trastornos del sueño son muy frecuentes, puede darse un insomnio tranquilo o agitado. Tb los
trastornos alimenticios precoces (succión deficiente, anorexia, etc). Trastornos esfinterianos
también se presentan.
• AGRUPACION DE LAS CONDUCTAS
El segundo plano de las psicosis infantiles es el sindromito, es decir, las agrupaciones de rasgos
de comportamiento en conjuntos mas o menos estables o coherentes. La dificultad aquí estriba en
su extrema diversidad, pero sobre todo en la ambigüedad del repertorio nosográfica de cada autor.
En realidad, estos esquemas son en parte expresión del punto de vista del autor, q subraya alguno
de los datos observados a fin de conferir al campo semiológico la coherencia de q carece.
• Psicosis precoces
• Autismo precoz de Kanner
Sin prejuzgar su etiología, el autismo precoz es la única agrupación semiológica admitida por la
casi totalidad de los autores y aislada como tal.
Clínica: el inicio es precoz. La madre acostumbra a describir conductas desconcertantes desde los
primeros días. Este asociado con: 1) Autismo o aislamiento, 2) Inmutabilidad, 3) Ausencia de
lenguaje. La inmutabilidad indica la necesidad ansiosa e imperiosa del niño autista de mantener
su entorno idéntico. Objetos y muebles deben conservar el mismo lugar, un mismo aspecto y un
mismo orden.
Evolución: dos factores tienen valor predictivo, 1) Existencia de un CI sup a 50, que al parecer
puede mantenerse, o en caso contrario se observa el descenso progresivo de la eficiencia relativa.
2) Ausencia de lenguaje transcurrido ya los 5 años.
• Otras psicosis precoces (además del autismo de Kanner)
El inicio se sitúa entre los 2 años y medio y 3 años, y los 5-6 años. Son mas frecuentes q el
autismo de Kanner.
Elementos clínicos: la variabilidad semiológica es extrema. Pueden ser:
• crisis d angustia,
• perturbaciones motrices,
• rituales defensivos,
• trastornos del lenguaje y de la voz,
• trastornos psicosomáticos,
• frecuente labilidad afectiva,
• existencia de una catexis deficitaria de las funciones cognitivas,
Cada autor propone una agrupación de estos síntomas y resalta uno u otro según el punto de vista
psicopatológico q sustenta. Malher describe así la psicosis simbiótica: los niños raramente
presentan trastornos de conducta durante el primer año de vida. Las manifestaciones se aparecen
durante el 3º o 4º año. Es como si el crecimiento madurativo de la coordinación motriz, provocara
una ruptura con la realidad. Esto es un ejemplo de q los síntomas son descifrados en función del
presupuesto teórico, este a su vez sirve para organizar el cuadro clínico.
• Las formas limítrofes
Aquí se incluye el vasto campo de la patología intermedia entre las org neuróticas y las
psicóticas. En todos los casos, el contacto con la realidad parece parcialmente preservado, pero la
naturaleza de las relaciones establecidas, los mecanismos defensivos y la vivencia fantasmática
aproximan todas estas formas a las observadas en las psicosis infantil.
Pertenecen a este campo:
• Desarmonías evolutivas de cariz psicótico
• Distimias graves
• Prepsicosis
• Parapsicosis
• Org caracteriales graves.
• Psicosis de la segunda infancia
Acá se incluyen aquellas q aparecen entre los 5-6 años y los 12-13 años. En algunos casos, muy
raros, las conductas psicoticas aparecen mas relevantes sobrevienen después de una infancia en
apariencia normal. No obstante, esta normalidad debe aceptarse con reservas. La supuesta
“normalidad” anterior a menudo no es mas q la proyección al exterior de la angustia paterna. Pero
en comparación con las psicosis precoces, se dan en una personalidad mucho mas estructurada,
con un grado de maduración claramente superior. El lenguaje se haya ya elaborado, se ha
realizado la catexis de los procesos cognitivos y estos empiezan a desprenderse del pensamiento
mágico, lo real es percibido como tal, diferenciándose de lo imaginario. Las manifestaciones
psicológicas en dicha aparecen como conductas regresivas o desestructuradas en relación a con
las actitudes anteriores del niño.
• Reacción del retraimiento.
Es la traducción del autismo secundario. Lentamente el niño pierde todo interes, el aislamiento
afectivo puede llegar a ser extremo con indiferencia y frialdad de contacto.
• Conductas motrices.
Se organiza según 2 polos:
Inhibición y retraimiento: esta conducta evidencia el retraimiento autista. Tb se observan
actitudes catatónicas, a menudo transitorias, q señalan fases de agravación.
Inestabilidad y agitación psicomotriz: en casos se trata de una antigua inestabilidad q nunca ha
podido ser controlada por el niño. Sobre este fondo de inestabilidad acaecen frecuentemente
episodios agudos q descompensan el ya frágil equilibrio anterior. En otros casos, la excitación
motriz rompe con el comportamiento habitual del niño.
• Trastornos del lenguaje
Consta algunas veces la continuidad de los trastornos precoces, pero en otros casos el
desarrollado del lenguaje había sido normal hasta entonces. Se observa: posibilidad de mutismo
secundario (lentamente el niño deja de hablar, primero con el entorno y después el mutismo
puede llegar a ser total). Regresión formal del lenguaje. Hipercatexia del lenguaje (búsqueda de
un lenguaje adulto-morfo mediante un control y maestría absolutos.
• Fallos en la catexis cognitiva
Además de las formas deficitarias q acompañan la evolución de la psicosis precoz con frecuencia
aparecen fallos bruscos en la capacidad intelectual. Cabe observar q dicho empobrecimiento
intelectual suele aparecer como una defensa contra la vivencia psicóticade mutilación o de
desrealización.
• Trastornos de cariz orgánico
Recordemos únicamente la frecuencia de las fobias de aspecto arcaico y de las obsesiones. Las
fobias pueden ser extensivas y cambiantes o por el contrario muy fijadas, racionalizadas por el
niño y su flia. Las manif de la serie obsesiva son muy frecuentes y características.
• Manifestaciones de rupturas con la realidad.
A partir de esta edad, es posible la invasión brusca del pensamiento por las manifestaciones
delirantes ideativas o sensorializadas, pero sigue siendo una eventualidad rara.
• EVOLUCION DE LAS PSICOSIS INFANTILES.
Dada la diversidad semiológica, las divergencias psicopatológicas y la multiplicidad de hipótesis
etiopatogenicas, no debe extrañarnos la gran variedad evolutiva de la psicosis infantil.
• Evolución hacia la debilidad profunda o severa, con persistencia o agravación de la no catexis
cognitiva inicial.
• Evolución centrada e el autismo, manteniendo el estado inicial. El lenguaje puede haber sido
adquirido, pero es extraño. La intensidad del autismo constituye una barrera ante las tentativas de
escolaridad.
• Mejora parcial con evolución de la sintomatología:
• Hacia conductas mentalizadas de tipo fóbico o sobre todo obsesivas mas o menos paralizadas.
Consta la expresión de tentativas de control interno del sujeto.
• O bien hacia la aparición de trastornos mayores del comportamiento, de tipo caracterial grave
o psicótico.
• evolución favorable: algunas veces se observa una relativa regresión del autismo, adquisición
del lenguaje y un grado suficiente de adaptación social para permitir escolarizar, y mas tarde la
actividad profesional.
• Factores de pronósticos desfavorables:
• Existencia de factores orgánicos asociados a la psicosis infantil.
• Ausencia de lenguaje másallá de los 5 años.
• Profundidad del retraso intelectual.
• Precocidad en la aparición de trastornos.
• Calidad de la flia.
Los factores favorables son los opuestos a los precedentes.
• Enfoque genético e hipotetico de predominio orgánico.
• Enfoque genético
Se distinguen factores genéticos hallados en las psicosis precoces de los propios de la psicosis
dela segunda infancia.
• Genetica de la psicosis precoces.
Carlier y Roubertoux concluyen su investí señalando que:
. El análisis genético muestra que el autismo infantil es una entidad nosográfica diferente de las
otras psicosis infantiles.
. Las psicosistardías son probablemente de etiologíaheterogénea. No debe descartarse la hipótesis
de una heterogeneidad genética.
El origen genético es una hipótesis probable, pero ni única ni segura en sus modalidades.
• Hipótesis de predomino orgánico.
Los resultados acumulados parecen demostrar la existencia de una anomalíaneurológica (o
diversas), cuya localización, naturaleza y papel no están determinados con exactitud.
• Enfoque psicópata e hipótesis de predominancia psicogenética.
• Enfoque psicopatológico.
El conjunto de rasgos psicopatológicospodría constituir lo q algunos autores llaman el núcleo
psicótico. Núcleo estructuralpsicótico, entendido como un conjunto de mecanismos
psicopatológicos conducentes a unas conductas mentalizadas o actuadas, cuya asociación se
observa a menudo en este tipo de pacientes. Hablar de núcleo psicótico implica no situarse en el
eje etiológico, sino solo en el eje psicopatológico. Desde esta perspectiva el núcleo estructural
psicótico se refiere a:
• existencia de una angustia primaria de aniquilación, implica la total destrucción del individuo.
• no distinción entre el Yo no-Yo, el no reconocimiento de sus límites y de los otros.
• ruptura con la realidad, como consecuencia de la no delimitación precisa del contorno de sí
mismo.
• prevalencia de los procesos primarios por sobre los procesos secundarios, la no relevancia del
tiempo y del espacio, asociado a las características precedentes, mantiene al niño en el ámbito de
los procesos primarios, en el q cualquier afecto debe ser instantáneamente evacuado.
• la ausencia de nexo entre pulsiones libidinales y pulsiones agresivas, conduce a un estado de
desintrincacion pulsional y a la frecuente preminencia de pulsiones agresivas.
• uso de mecanismos de defensa arcaicos, frente a esta ausencia de coherencia y de límites del
Yo y de la persona, como identificación proyectiva, escisión y la introyección.
• hipótesis psicogenética fundamentada en el ambiente: Papel de los padres.
Kanner ha sido el primero en describir cierto perfil psico de los padres de un niño de 11 años,
tema de sus primeros trabajos. Dice q son padres de un elevado nivel intelectual y sociocultural,
así como por su frialdad, mecanización y cierta obsesividad aparente. Mas q amar a sus hijos, los
observan.
De estudios más recientes se puede entresacar q:
• Un origen y nivel sociocultural variable,
• Gran cantidad de situaciones difíciles,
• Atmosferas y organización familiar a menudo confusas,
• Son habituales las situaciones dramáticas,
• Finalmente, han sido descritos ciertos modelos específicos de comunicación intrafamiliar,
• Hipótesispsicogenéticas fundamentadas en el niño o en interacción padre-hijo
. M. Klein: A fin de defenderse de la agresividad primaria, experimentada como dañina y
mortífera, el sujeto psicótico divide, escinde y proyecta sus afectos sobre los objetos
circundantes. Mediante escisión e identificación proyectiva, los objetos q le rodean pierden sus
propias características y se convierten en peligrosos y perseguidores. A fin de defenderse de ellos,
el sujeto psicosis introyecta las partes buenas de dichos objetos y de su Yo en un conjunto
confuso, pero q debe ser omnipotente y omnisciente a fin de luchar contra los objetos malos
externos.
. Tustin: centra sus trabaja sobre la depresiónpsicótica. Esta consiste en un sentimiento de ruptura
dentro de la continuidad q crea un espantoso agujero. El niño lucha contra el, mediante
mecanismos arcaico de tipo enquistado o un repliegue autista. De esta forma, el niño intenta
negar la existencia de cualquier discontinuidad entre su cuerpo y el medio, a fin de preservar
hasta donde lo es posible, un mínimo de sentimiento de continuidad.
. Malher: estudia la evolución de la relación madre-hijo bajo el ángulo especifico de la
autonomía progresiva de este último. En la fase inicial el bebe no es cc ni de su individualidad ni
de la de su madre: oscila entre fases de satisfacción y fases de necesidad. Se halla en un estado de
desorientación alucinatoria primaria. Lentamente el niño accede a la fase simbiótica cuando se
hace capaz de atender y anticipar confiadamente la satisfacción, gracias a las huellas amnésicas q
el placer de la gratificación ha dejado. La tercera fase, separación- individuación, aparece cuando
el niño, debido a su desarrollo, está muy cerca de su funcionamiento autónomo y disfruta con
ello. La explosión motriz del niño le permite apartarse de la madre, aunque sigue utilizándola de
señuelo externo de orientación.
Malher concibe la psicosis infantil como el resultado de los fracasos en el proceso de
individuación, cuyo origen se halla tanto en el niño como en la madre. Hay fases q no han sido
superadas dada la angustia masiva q suscita el acceso al objetivo siguiente. Para defenderse de
ello, el niño usa mecanismos de sostén, q se oponen a la progresión del desarrollo.
. Winicott: el origen de la psicosis infantil debe buscarse entre los avatares de la relación de
adaptación reciproca madre-hijo, especialmente en el tiempo en q el niño experimenta desilusión
frente a ella. Hasta ese momento el niño ha vivido en una ilusión de omnipotencia, puesto q la
madre suficientemente buena sostiene al niño. Si la madre falla, el bebe puede experimentar
angustias impensables o agonías primitivas tales como el retorno a un estado de no integración, la
falta de impresión de residir en un cuerpo o la perdida de sentido de realidad. De lo q se trata para
W es de organización desviada, patológica y especifica.
Capítulo 18: la depresión del niño
• Enfoque teórico y psicopatológico.
En 1934 M. Klein hace referencia a la posición depresiva, de aquí en más esta posición ocupara
un lugar significativo en la evoluciónpsicogenética del niño. La posición depresiva q M K situá
alrededor del segundo semestre, y después en el segundo año, corresponde al estadio de
percepción del objeto total.
Para Malher la posición depresiva se situaría bastante másallá del segundo semestre, entre el
decimosexto y el vigesimocuarto mes, en el momento en q se es Cc de su separación, de su
individuación y de la pérdida de su omnipotencia.
Bowlby hace tambiénhincapié en las reacciones del niño ante una separación materna. Cree q la
edad más sensible oscila entre los 5 meses y los 3 años, en donde puede observarse:
• fase de protesta
• fase de desespero
• fase de desvinculación
No obstante, Bowlby sostiene que no debe confundirse separación y depresión: la angustia
desencadenada por la separación, los procesos de lucha contra esta angustia y la depresión misma
no deben ser considerados como equivalentes. Esta diferenciación ha sido considerada en los
trabajos de Sandler y Joffe, según ellos la respuesta depresiva es una reacción afectiva de base: es
una de las respuestas ante el sufrimiento.
Sea cual sea la opinión sustentada, hay q subrayar dos puntos fundamentales en los procesos
depresivos: 1) importancia de las pulsiones agresivas, con la posibilidad de su elaboración y/o
expresión por parte del sujeto; 2) importancia de la pérdida o de la separación en el pasado del
niño depresivo.
• Estudio clínico
La semiología de la depresión en el niño es especialmente variada. Se destacan 10 conductas
como síntomas importantes de la depre.
• Humor disfórico.
• Auto depreciación.
• Comportamiento agresivo.
• Trastorno del sueño.
• Modificación en el rendimiento escolar.
• Retraimiento social.
• Modificación de la actitud hacia la escuela.
• Quejas somáticas.
• Perdida de la energía habitual.
• Modificación inhabitual del apetito y/o del peso.
Como se ve, la variabilidad sintomática es extrema, y se sitúa en registros muy distintos.
• estudio discriminativo de la semiología depresiva en el niño.
• síntomas vinculados directamente a la depresión: la respuesta depresiva. Son manifestaciones
parecidas a las q configuran el cuadro clínico de la patología adulta. Aun así, se las puede
encontrar. Algunos niños manifiestan un estado de intensa postración, se retiran y se aíslan en un
rincón. No obstante, el llanto y la tristeza de su rostro son testigos de aquel, junto al enojo, la
indiferencia total y la permanente fatiga. En el plano intelectual pueden observarse dificultad de
concentración y memorización.
• síntomas asociados al sufrimiento depresivo. Estos síntomas se añejan un tanto de la
semiología de los adultos. En ocasiones, una excesiva buena conducta muestra el estado
depresivo. Al igual q la inhibición, no siempre fácil de diferenciar de la reacción de retraimiento o
de aislamiento. El fracaso escolar, conductas fóbicas. En lo q afecta al cuerpo o la apariencia
física, a veces se percibe una actitud de dejadez.
• síntomas q aparecen como defensa contra la posición depresiva. Son de naturaleza diversa. Se
ven conductas maniacas conducentes a negar la depresión. O bien, conductas de protesta o
dereivindicación frente al estado de sufrimiento.
• Equivalentes depresivos. De naturaleza psicosomática. Como: enuresis, eccema o asma,
obesidad, anorexia aislada.
• Depresión en función de la edad
• Depre del bebe y el niño pequeño. Son más frecuentes las reacciones depresivas
correspondientes tanto a carencias afectivas parciales, como a inadecuación en la interacción
madre-hijo.
• Depresión del niño pequeño: (3 a 6 años), se dan manifestaciones variadas. Estos síntomas
pueden observarse en el transcurso de una separación o una perdida brusca, lo más frecuente son
los comportamientos de lucha contra los sentimientos depresivos. Las adquisiciones sociales
permanecen perturbadas. Los trastornos somáticos son habituales. En relación con el adulto, la
sensibilidad a la separación resulta tan extrema, la demanda de atención es tan intensa q se
imposibilita cualquier actividad autónoma.
• Depresión del niño mayo: (6 a 13 años), el niño va disponiendo de medios más elaborados
para expresar el sufrimiento. La sintomatología se reagrupa en 2 ejes: 1) Manifestaciones
vinculadas directamente al sufrimiento depresivo; 2) Frecuente emisión de comportamientos
vinculados a la protesta y a la lucha contra los sentimientos depresivos.
• Contexto etiopatológico
En vez de referirnos a una etiología concreta, es preferible hablar de un contexto favorecedor.
Hay ciertos contextos y determinadas circunstancias traumáticas q se hallan a menudo en los
antecedentes de niños q presentan la semiología descrita anteriormente.
• Existencia de pérdida o separación.
La pérdida puede ser real y prolongada: fallecimiento de ambos padres o de uno, hno, adulto
próximo. El hecho resulta tan traumatizante cuanto máscrítica sea la edad del niño y cuanto más
cambie el ambiente. Puede ser también que la separación sea temporal, pero no obstante suscitar
una angustia de abandono q persista másallá del retorno a la situación normal.
• Medio fliar.
• frecuencia de antecedentes de depresión en los padres, concretamente en la madre.
• Frecuencia de la carencia paterna, sobre todo materna.
Texto 13: Bowly: “Vínculos afectivos: formación, desarrollo y perdida”
FORMACIÓN Y PÉRDIDA DE VINCULOS AFECTIVOS
Etiología y psicopatología a la luz de la teoría del apego
Aquello que yo designo teoría del apego es un modo de conocer la propensión que muestran los
seres humanos a establecer sólidos vínculos afectivos con otras personas determinadas y explicar
las múltiples formas de trastorno emocional y de alteraciones de la personalidad, incluyendo la
ansiedad, ira, depresión y el apartamiento emocional, que ocasionan la separación de
involuntaria y la pérdida de seres queridos.
La tesis de esta conferencia es que, si queremos ayudar terapéuticamente a un paciente, es
necesario que le permitamos considerar como su actuar, modo de percibir y tratar con personas,
que tienen importancia emocional para él, pueden estar influidos por las experiencias que tuvo
con sus padres durante la niñez y adolescencia, algunas de las cuales pueden continuar latentes.
El comportamiento de apego es concebido como toda forma de conducta que consiste en que
un individuo consigue y mantienen proximidad a otras personas diferenciadas y permanentes
individuales y que se considera como más fuerte. El comportamiento de apego se considera que
es propio de los seres humanos desde la cuna hasta la sepultura. Sin embargo, con la edad este
comportamiento disminuye.
Lo que caracteriza al apego en contraposición con la dependencia (que esta no está dirigida a
un individuo en particular, no está relacionada con el mantenimiento de proximidad, ni va
necesariamente asociada a sentimientos intensos):
• Especificidad: dirigido a algunos individuos.
• Duración: es persistente.
• Intervención emocional: muchas de las más intensas emociones surgen durante la formación
(enamoramiento), mantenimiento (si es imperturbable se experimenta como una fuente de
seguridad), ruptura y renovación de las relaciones de apego (ocasionan pena, tristeza).
• Ontogenia: se da generalmente en los lactantes, el comportamiento de apego a una figura
preferida se da entre los primeros 9 meses.
• Aprendizaje: mientras se aprende a distinguir entre lo familiar y lo extraño se constituye el
proceso clave en el desarrollo del apego.
• Organización: el comportamiento de apego inicial se establece en base a respuestas
organizadas. A partir del final del primer año se va con formando a base de sistemas
comportamentales más complejo.
• Función biológica: el comportamiento de apego tiene lugar en las crías de casi todas las
especies de mamíferos. Tal comportamiento posee un valor para la supervivencia.
Así el comportamiento de apego es distinto a la nutrición y la sexualidad, pero posee la misma
importancia a la de estos en la vida humana. En él no hay nada intrínsecamente pueril o
patológico. Y se da generalmente entre madre e hijo.
El punto clave de mi tesis es que existe una intensa relación causal entre las experiencias de un
individuo con sus padres y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos, y que
ciertas variaciones de dicha capacidad, que puede manifestarse como síntomas neuróticos o
trastorno de la personalidad, pueden atribuirse a determinadas variaciones corrientes de los
modos de desempeñar los padres sus correspondientes roles. La principal variable a la que he
prestado atención es la medida en que los padres del niño le proporcionan una base segura, y
lo animan a explorar.
Consideramos algunos de los patrones de comportamiento de apego más corrientemente
aberrantes y que se ponen de manifiesto en adolescentes y también en adultos. Muchos de estos
individuos que acuden al psiquiatra están ansiosos y a menudo se los define como excesivamente
dependientes o inmaduros. Sometidos a stress tienden a desarrollar síntomas neuróticos,
depresiones o fobias. Su reconocimiento muestra que han estado expuestos a patrones de acción
parental patológica, que corresponden a las siguientes:
• Uno o ambos padres no responden al comportamiento del hijo.
• Discontinuidad en la asistencia parental.
• Amenazas de los padres para controlarlos.
• Amenazas de uno de los padres de matar al otro.
• Inducir al niño a que se sienta culpable de la posible muerte de uno de sus padres.
Cualquier modelo representativo que un individuo se forma durante la infancia y adolescencia
tiende a persistir a lo largo de la vida adulta.
Algunos principios psicoterapéuticos
En primer lugar, hemos de determinar si el problema presentado es susceptible de ser abordado
mediante la teoría del apego. Si parece aplicable, hemos de considerar que patrón adopta
típicamente el comportamiento de apego del paciente, teniendo en cuenta tanto lo que nos refiere
acerca de sí mismo, como las relaciones que establece y también como se relaciona con nosotros
como sus potenciales auxiliadores. Examinaremos también los sucesos importantes de su vida.
Al establecer un cuadro clínico de psiquiátrico será conveniente no basarse tan solo en los
métodos de entrevista tradicionales, sino que se han de realizar una o más entrevistas familiares.
Un psicoterapeuta ha de realizar cierto número de tareas relacionadas entre sí. Proporcionar al
paciente una base segura a partir de la cual explorarse a sí mismo y también a sus relaciones.
Ayudarlo a considerar como las situaciones en las que él mismo se coloca y sus características
reacciones a las mismas, pueden ser comprendidas según sus experiencias, las que tuvo con
figuras por las que sentía apego durante la infancia. Nuestra misión es ayudar a revisar los
modelos representativos de sí mismo y de figuras a las que mostró apego, los cuales rigen sus
percepciones, predicciones y actos. Nuestro papel no es el de inculpar, sino el de investigar
cadenas causales, con el fin de romperlas.
Preguntas del 2do Parcial:
• Describir los actos clínicos posibles que postula A Jerusalinsky frente a la demanda de los
padres de un niño con deficiencia mental.
• ¿Qué es el autismo? Definición. Describir las características del objeto autista y diferenciarlo
del objeto transicional.
• Según Mannoni debilidad mental. Articular cuerpo imaginario, cuerpo real, angustia y
fantasma materno. Posicionamiento de la autora en la debilidad mental.
• Espacio transicional y objeto transicional de Winnicott.
• Winnicott similitudes y diferencias entre el juego del niño sano y el del niño autista. Objeto y
espacio transicional y que intervención analítica propone.
• Relaciones los siguientes conceptos: madre suficientemente buena, frustración y
configuración de la realidad de Winnicott.
• Autismo: definición conceptual, hipótesis etiológica, terapéutica y desarrolle dicho concepto a
partir de los autores trabajados.
• Explicar autismo desde Bettelheim y Tustin.
• Definición de autismo para Tustin. Diferencie entre objeto autista y objeto transicional. Objeto
autista en el trabajo clínico.
• Describir naturaleza y función del objeto autista.
• Definir los posibles actos clínicos que postula Jerusalinsky cuando describe la dirección de la
cura imposible. Tener en cuenta transferencia, sugestión, narcisismo y deseo.
• Explicar la frase de Coriat “la experiencia nos muestra que la psicosis en la infancia es posible
de remitir incluso sin dejar consecuencias en el devenir de la estructura del sujeto implicado”.
• ¿Cómo entiende Coriat la psicosis? Diferenciar ser y estar psicótico en la infancia.
• Según Mannoni debilidad mental. Articular cuerpo imaginario, cuerpo real, angustia y fantasma
materno. Posicionamiento de la autora en la debilidad mental.
• Diferencie juego con jugar según Rodulfo. relacionar juego con la constitución subjetiva.
• Rodulfo: los diferentes momentos de jugar en la niñez y adolescencia. Definición de jugar.
UNIDAD 6: Organizaciones neuróticas y limítrofes.
• El polimorfismo sintomático en la niñez.
• Fobias.
• El objeto fóbico.
• Somatizaciones.
• Formaciones reactivas.
• Manifestaciones obsesivas en la niñez.
• Compulsión y ritualización.
• Inhibición, síntoma y angustia.
• Los trastornos de aprendizaje como inhibición.
• Deprivación.
• La tendencia antisocial en el niño y el adolescente.
• Delincuencia.
• Desvalimiento y trauma.
• Toxicomanías.
• El actuar como modalidad de demanda.
• Respuestas institucionales posibles.
• Trastornos limites en la infancia.
• Trastornos narcisisticos no psicóticos.
Silvia Bleichmar: En los orígenes del sujeto psíquico
Jean Laplanche ubica este libro como “importante”: no sólo el peso de las ideas y de la
argumentación interna constituye su valor; también la forma en que se inscribe, en que cobra
sentido en un contexto geográfico e histórico: el del psicoanálisis mundial, hoy. Se inscribe en el
inventario por hacer y de la herencia por recibir de 3 grandes dogmatismos en vías de
desaparición: Ego-psychology, kleinianismo y lacanismo. Venir después de otros puede ser un
privilegio si uno se sabe situar con relación a ellos, en la posición precisa, significativa, que lo
habilite para hacer trabajar sus propuestas, y aun para ponerlas a trabajar nuevamente.
Las observaciones de casos constituyen un permanente volver de la practica sobre su propia
experiencia: una experiencia particularmente fecunda en Silvia Bleichmar, por la riqueza y la
variedad de su ejercicio de psicoanalista, pero sobre todo por el aspecto personal, reflexivo y
comprometido. Presencia atenta, vigilante, a lo que, en el hace y el decir cotidiano del analista,
sobrepasa, desborda, sus intenciones concertadas. La práctica psicoanalítica es un decir
simbolizante, lo que la emparienta con la teorización misma.
El psicoanálisis, en su origen freudiano, quiere ser descubrimiento y reconstrucción de una
génesis histórica: la del ser humano, sus conflictos y su neurosis. El lacanismo, remitiendo la
historia contingente del individuo (lo imaginario) a una intemporalidad a la vez transindividual y
constituyente (lo simbólico), entrega toda la teoría a una revisión desgarrante, en que las
nociones de cronología, de evolución y aun de trauma se consideran otros tantos vehículos de
falsas cuestiones. En la práctica esa conmoción es menos sensible, al menos cuando se trata de la
cura de adultos. Porque, en cierta manera, no trae grandes consecuencias que el complejo de
Edipo sea un a priori rector de toda humanización o se lo deba situar efectivamente en el pasado
histórico de cada individuo. El ‘en otro tiempo y ayer no más’ de la infancia y lo intemporal de lo
simbólico se tienen que reconstruir por el método interpretativo.
Para el psicoanalista de niños, en cambio, la alternativa entre genetismo y estructuralismo es
decisiva en la práctica. En 1970, cuando se desarrolla la interrogación de Silvia Bleichmar, la
tesis estructuralista daba lugar a excesos teórico-prácticos desconcertantes: el niño quedaba
como desposeído de su neurosis y o de su psicosis en beneficio de la red relacional preexistente a
su devenir y a su existencia misma. La estructura patógena recaía en la configuración psíquica
de los padres. Periodo, tal vez, superado. Bleichmar contribuye a esa superación, sin abandonar
ni la preocupación por la génesis ni la referencia indispensable a estructuras preexistentes al
individuo particular. En los casos presentados, es mantenida la discriminación entre ‘lo que se
encuentra en la estructura en el momento en que el sujeto viene a insertarse en ella, y las
condiciones de aprehensión de los elementos de esta por parte del sujeto’. Ingreso en la
estructura (o en el universo de significancia de los adultos), pero con esta cláusula suplementaria:
que entre la estructura preexistente (de los adultos) y la estructura terminal (el psiquismo del
niño) se intercala un proceso complejo de “metábola”, que no permite en absoluto descubrir una
homotecia entre las dos estructuras; un proceso cuyo resto, lo no-metabolizado, es precisamente
lo inconsciente.
El tema central del libro es la “represión originaria”. Se la puede interpretar como un ‘tiempo
mítico’, un tiempo fuera del tiempo pero que admitiría ser descripto como una sucesión
temporal. Bleichmar lo cuestiona: Los tiempos míticos no son construcciones, son movimientos
reales de estructuración del sujeto psíquico que, aun cuando no podamos capturar en su
subjetividad, podemos cercar, no tocándolo, pero si conociendo sus características. Cercar los
momentos de la represión originaria es jalonar los tiempos constitutivos del inconsciente y de sus
contenidos fantasmáticos. Jalonamiento que en el niño es de importancia decisiva para la práctica
porque en la elección del dispositivo terapéutico es determinante saber si uno se sitúa antes o
después de la constitución del inconsciente, y en qué medida, dentro de qué configuración.
Silvia Bleichmar ubica como ética la ampliación de los márgenes de la libertad de decir, de la
libertad de pensar.
Capítulo 1: El concepto de neurosis en la infancia a partir de la represión originaria
La autora se pregunta, a partir del contexto de los años 70’: ¿cómo trabajar si se abandona la
técnica del juego con niños pequeños, en un momento de su evolución en que el lenguaje no
podía ser aún la herramienta de un trabajo posible? Ante esto, se propuso revisar los principios
fundamentales de nuestra propia técnica, a partir de las nuevas propuestas que el proceso teórico
abría.
En su caso particular, eligió la línea que ponía en juego la redefinición de neurosis en la
infancia partiendo de la concepción de un sujeto en estructuración. Se debía resituar el concepto
recto de represión originaria y el lugar de ésta en la constitución del aparato psíquico.
Por lo que, Bleichmar parte de la hipótesis desarrollada por Freud que postula que la represión
funda la diferencia entre los sistemas inconsciente y preconsciente-consciente, y que antes de
esto son los otros destinos pulsionales (el retorno sobre la persona propia y la transformación en
lo contrario) los que pueden actuar como defensa.
La represión originaria era la condición de transformación del placer en displacer en relación con
la pulsión, porque la posibilidad de ejercicio del placer en un sistema se convertía en displacer en
el otro sistema.
¿Quién sufre?, y ¿por qué? Son preguntas claves para el comienzo de una intervención
terapéutica.
El problema del síntoma: en un principio resulta difícil averiguar cuál es el impulso reprimido,
cuál es el síntoma sustitutivo y cuál el motivo de la represión. Freud propone un modelo de
análisis de la neurosis. Primero, definición del síntoma. Luego, búsqueda de la satisfacción
prohibida. Por último, motivo de la prohibición.
En Inhibición, síntoma y angustia, Freud define al síntoma como “un signo y un sustitutivo de
una inlograda satisfacción pulsional, un resultado del proceso de la represión”.
Signo remite a una manifestación, un observable que no se puede comprender en sí mismo, sino
en el conjunto de las determinaciones que lo originan. Bleichmar concluye: si todo síntoma se
manifiesta como un signo, no todo signo es un síntoma. En la clínica de niños, manifestaciones
conductuales no pueden ser entendidas en sí mismas como síntomas en el sentido psicoanalítico.
Sustitutivo remite al carácter simbólico del síntoma, en tanto representación indirecta y figurada
de una idea, de un conflicto, de un deseo inconsciente. ¿Desplazamiento como mecanismo de
funcionamiento del inconsciente?
El concepto de neurosis se reserva a las formas clínicas que se pueden relacionar con la neurosis
obsesiva, la histeria y la neurosis fóbica. Se considera que es siempre en los síntomas donde se
encuentra la expresión simbólica de conflictos estructurales.
Se ubica en una concepción del sujeto psíquico cuya topia se presenta, desde el comienzo,
intersubjetiva. En el marco de esta tópica intersubjetiva se dará un proceso de constitución del
aparato psíquico que en el momento de abordar el diagnostico del nudo patógeno deberemos
tener en cuenta a fin de precisar, en un corte, en qué momento de estaconstitución se encuentra.
Bleichmar parte de la revisión del concepto de inconsciente que se encuentra en la base de las
concepciones clínicas-técnicas que se han desarrollado hasta el momento en psicoanálisis de
niños. Es necesario diferenciar los elementos que ponen en marcha la constitución del aparato
psíquico, que hacen a la estructuración del aparato, del funcionamiento de estos mismos
elementos una vez constituido este.
El hecho de que el sujeto psíquico sea un sujeto en conflicto, marcado por la escisión, no implica
que esto sea así desde los orígenes, o al menos con las mismas características a lo largo de su
procesamiento.
Melanie Klein se da cuenta de ello, de ahí que inaugure una indagación en relación con las
defensas precoces, que deben ser consideradas como elementos constitutivos del psiquismo y
anteriores a la represión originaria. Las situó en el momento de la constitución de los destinos
pulsionales que Freud da como anteriores a la represión. Desde la perspectiva que proponemos y
a diferencia del Kleinianismo, estos movimientos pulsionales, estas defensas precoces, sufren
una reestructuración no sólo cuantitativa, sino integrativa, en el momento en que el aparato logra
su constitución definitiva.
Esta diferencia con Melanie Klein no opera simplemente en relación con las defensas, sino que
se dirige a marcar la apertura de dos grandes problemáticas: la diferencia entre inconsciente
originario e inconsciente desde los orígenes y, por otra parte, el papel del otro humano en la
constitución del sujeto y el problema de la constitución de la tópica psíquica en el marco de una
tópica intersubjetiva.
Mannoni, marcó en nuestra formación una revolución al brindar una nueva herramienta técnica:
la entrevista madre-hijo. Permitió poner en correlación el deseo materno con la patología infantil
y de esta manera se abrieron nuevas posibilidades de comprensión para esta misma patología.
Hay un punto que atañe al tema que vengo exponiendo: el problema de la especificidad
sintomática. ¿Cuál es la especificidad del conflicto que pone en marcha al síntoma? ¿Por donde
debemos explorar para encontrar el rumbo que nos permita entender el motivo de consulta?
Maud Mannoni comprende la patología infantil colocando al niño en el movimiento que se
constituye desde el deseo de la madre. Si “el icc es el discurso del Otro”, cuando la madre habla
encontramos en su propio discurso la explicación de la significación sintomática.
No todas las consultas conducen a la indicación de un psicoanálisis. ¿En cuáles es adecuado
hacerlo? ¿Cuál es la estrategia terapéutica adecuada a proponer? ¿En qué momento podemos
decir que nos encontramos frente a un síntoma infantil? En El psicoanálisis precoz, Diatkine y
Simon formulan el concepto de neurosis infantil en los siguientes términos: “El concepto de
neurosis y al mismo tiempo el de la cura psicoanalítica supone la internalización del conflicto,
una contradicción entre el yo, el ello y el superyó. ¿A partir de qué fase o de qué proceso se
puede hablar de internalización? El concepto de neurosis sólo puede definirse como
intrapsíquico.
Hablar de internalización del conflicto implicaría partir de dos unidades diferenciales: en
determinado momento, sobre la base de la interacción que se genera entre ellas, una internaliza
lo que primero se dio “afuera”, es decir en la otra. La tópica paradójica que Winnicott propone
nos parece más adecuada porque, borra lo interno y lo externo como a priori. Dejamos de lado la
utilización de nociones adentro-afuera, y ubicamos el problema como un campo de
diferenciación progresiva que se produce en relación con una tópica que se constituye en el
marco del Edipo y cuyo momento privilegiado de diferenciación es, para el sujeto, la represión
originaria.
El concepto de metábola, que propone Laplanche, nos parece altamente operativo. El
inconsciente es afectante, nos propone. El yo, afectado. En la clínica de niños, en el momento de
la consulta ¿dónde está lo afectante? ¿dónde lo afectado? En Melanie Klein no hay dudas: el
objeto inicial (como objeto fuente) aparece afectando al sujeto que desde el yo se defiende. Y el
inconsciente, puesto que funciona desde los orígenes, puede ser analizado precozmente. Para
Melanie Klein, en tanto hay angustia, hay inconsciente. Para Bleichmar esto no es tan claro.
El concepto de metábola de Laplanche dice que: “El inconsciente del niño no es directamente el
discurso del Otro, ni aun el deseo del Otro. Entre el comportamiento-discurso-deseo de la madre
y la representación inconsciente del sujeto no hay continuidad, ni tampoco pura y simple
interiorización; el niño no interioriza el deseo de la madre. El inconsciente es el resultado de un
metabolismo extraño que, como todo metabolismo, implica descomposición y recomposición.
Se trata de retomar dos direcciones: 1) ubicación del conflicto en la infancia en la tópica
intersubjetiva; 2) ubicación del conflicto en estricto sentido sintomático, en la tópica
intrasubjetiva del aparato psíquico.
El sujeto no se “crea de la nada” a partir de la represión originaria. La simbolización primordial
no es equivalente a la represión primordial. “En esta región oscura de los orígenes y de la
génesis, hay lugar para una especie de constitución de un primer fantasma que no sería aún
exactamente reprimido, tampoco aún exactamente inconsciente, y que estaría destinado, en un
segundo tiempo, a la represión.”
Teniendo en cuenta todos estos elementos, en la infancia: ¿abordaje del inconsciente para el
diagnóstico y la elección de estrategia terapéutica?, ¿o abordaje del aparato en
constitución?
Si 1) el aparato implica dos sistemas, dos modos de funcionamiento y dos contenidos, y está
signado por relaciones de conflicto; y si 2) el preconsciente no se funda a partir del inconsciente,
sino que cada sistema está en correlación con el otro, no hay análisis del inconsciente, no hay
formación de síntomas en sentido psicoanalítico, antes de la constitución de este aparato.
Preguntas que se plantea: ¿Hay relación entre el Edipo y la fundación del aparato? ¿Hay relación
entre la constitución de las estructuras cognitivas y el ordenamiento del sujeto sexuado en la
infancia? Si la constitución del superyó introduce una legalidad en el psiquismo, ¿de qué orden
es la ausencia de esa legalidad o su no instauración, en relación con todos los trastornos de
simbolización que encontramos en los niños? ¿Hay alguna correlación entre la lógica de la
castración y la lógica del pensamiento?
Bleichmar comienza retomando el planteo de Lacan acerca de los tres tiempos del Edipo para
marcar los movimientos de constitución del sujeto, así como la propuesta de clasificación de la
patología en tres grandes áreas: psicosis, perversión y neurosis. Estos tres tiempos marcan los
grandes movimientos por los cuales debe pasar el sujeto psíquico en estructuración a partir de la
tarea fundamental a afrontar en los primeros años de la vida: el desprendimiento de la madre y la
constitución de una estructura singular que le permita ubicarse en el mundo en tanto sujeto. La
identificación primaria y secundaria, y la represión originaria, son parámetros de esta
constitución.
Esto hay que dialectizarlo con la clínica. Si para la psicosis el mecanismo que aparece como
definitorio de la estructura psicótica es la forclusión, que da lugar a la alucinación y al delirio, las
psicosis infantiles (el autismo de Kanner y la psicosis simbiótica de Mahler) son como
movimientos fallidos, no logrados, en la constitución del sujeto. Si pensamos en que el sujeto
está en el momento de su constitución, la intervención terapéutica aún puede modificar el curso
de los acontecimientos y ser productora de salud.
Podría decir, a través de la experiencia, que en el autismo precoz, o autismo primario, lo que se
produce es una no-constitución del yo-representación, mientras que en las psicosis simbióticas el
sujeto no puede desabrocharse del objeto materno con el cual la representación se ha soldado. Es
como si la membrana representacional yoica englobara a ambos objetos, niño-madre, y la
efracción de esta membrana produjera un dolor insoportable que pusiera un riesgo de
desintegración a esta estructura simbiótica.
Narcisismo e identificación narcisista en los orígenes de la vida, constitución de la
representación del yo, ligazón a la madre, son prerrequisitos necesarios para la constitución del
sujeto. Separación de la madre, castración del segundo tiempo del Edipo como Lacan propone,
movimientos definitorios en la organización de las identificaciones secundarias, de la elección de
objeto y de la instauración del superyó como forma definitoria de constitución del aparato
psíquico.
La autora habla de un campo, de una tópica en la cual el niño encuentra los movimientos para su
constitución. Las “funciones” que Lacan propone (función materna, función paterna, hijo, falo)
en la estructura del Edipo, son modelos a explorar en relación con esta tópica por la cual el niño
se desplaza. Es un error, en su opinión, tomarlos como elementos “puros”. La idea de “referencia
al deseo materno” debe ser retrabajada y repensada en el campo de esta tópica en la cual los
movimientos de la historia no están predeterminados, sino sólo esbozados como rutas posibles.
¿A partir de qué se puede considerar que hay síntoma? Freud define en Inhibición, síntoma y
angustia, al síntoma como el símbolo sustitutivo de una no lograda satisfacción pulsional,
planteando que esto es el resultado del proceso de la represión. Presuponen represiones
primordiales producidas con anterioridad, y que ejercen su influjo de atracción sobre la situación
reciente. La represión surge cuando: 1- una percepción externa despierta una moción pulsional
indeseable, y 2- cuando tal impulso emerge en el interior sin estímulo externo alguno. El síntoma
surge de la moción pulsional obstruida por la represión.
La represión no es un mecanismo de defensa originariamente dado, sino que, no puede surgir
hasta después de haberse establecido una precisa separación entre la actividad anímica
consciente y la inconsciente. Su esencia consiste en mantener alejados de la conciencia a
determinados elementos.
Estos conceptos tienen su complemento en la hipótesis de que antes de esta fase serán los
restantes destinos de la pulsión – transformación en lo contrario y vuelta sobre sí mismo – los
que regirán la defensa frente a las mociones pulsionales. Las consecuencias del proceso de la
represión serán la creación de sustitutivos y el dejar síntomas detrás de sí.
Caso del pequeño Hans, lo que lo convierte en neurosis es la sustitución del padre por el caballo.
Es este desplazamiento lo que se hace acreedor al nombre de síntoma. Es aquel otro mecanismo
que permite tramitar el conflicto de ambivalencia sin la ayuda de la formación reactiva.
Hasta que el síntoma se desencadena, un largo recorrido ha de ser transitado por el sujeto:
constitución de los fantasmas originarios – seducción, castración, escena primaria-, instauración
de la represión, constitución del lenguaje, aparición de los procesos de condensación y
desplazamiento en las formaciones del inconsciente.
Lapanche plantea: “El origen del inconsciente debe buscarse en el proceso que introduce al
sujeto en el universo simbólico. Podrían describirse, dos etapas en este proceso. En un primer
nivel de simbolización, la red de las oposiciones significantes es lanzada sobre el universo
subjetivo, pero ningún significado particular queda atrapado en una malla particular. Lo que se
introduce con este sistema coextensivo a lo vivido, es la pura diferencia, la escansión, la barra:
en el gesto del fort-da, el borde de la cama. Se trata de una etapa mítica, pero los fenómenos del
lenguaje psicótico muestran que puede resurgir en la “regresión”, bajo la forma de una pareja de
elementos diferenciales. El segundo nivel de simbolización es el que hemos descrito, siguiendo a
Freud, como represión originaria; siguiendo a Lacan, como metáfora”.
Podríamos decir que en esta aproximación que estamos haciendo al sujeto en constitución, los
tiempos míticos no son construcciones, son movimientos reales de estructuración del sujeto
psíquico que, aun cuando no podamos capturar en su subjetividad, podemos cercar como se cerca
un elemento de la tabla periódica de Mendeleiev. Tal vez, no podemos tocarlo, ni verlo, pero sí
podemos conocer su peso específico, su densidad, su efecto, su combinatoria. Son los elementos
que podríamos llamar constitutivos del inconsciente.
Para encarar la situación diagnóstica desde esta perspectiva toma tres elementos que serán los
parámetros de definición del nudo patógeno:
• El modelo del aparato psíquico y su constitución.
• La ubicación del paciente en la tópica intersubjetiva.
• Las determinaciones de la historia (en su carácter significante, y además tomando las
correlaciones entre movimientos sintomático y trauma).
Explicita algunos de los procesos que pueden servir como índices para diagnóstico:
• En relación con el modelo del aparato psíquico, la constitución de los procesos primarios
y secundarios como diferenciados, con la consiguiente constitución de las formaciones
del inconsciente: en primer lugar, síntoma; segundo, sueños, actos fallidos, y la función
de la transferencia.
• En lo específico del proceso secundario, la instauración de la denegación, con la
consiguiente constitución del juicio.
• Se pueden trabajar índices precursores tales como la constitución del no y el sí, y su
ubicación precisa en relación con la estructuración del sujeto.
• El problema del lenguaje, los trastornos del uso de los pronombres y la concordancia
verbal son elementos que posibilitan conocer las perturbaciones en la constitución del
aparato y, al mismo tiempo, la ubicación del mismo en la tópica intersubjetiva.
• Definido el momento de corte en la constitución del aparato psíquico, el estudio del
carácter dominante de la defensa dentro de los tres órdenes que propone la escuela
lacaniana: renegación, represión y forclusión. En mi opinión, en las pre-psicosis infantiles
no encontramos la forclusión como mecanismo tal como aparece en las psicosis adultas,
sino otros índices de organización psicótica que pueden ser utilizados para el diagnóstico.
• La ubicación del sujeto en la tópica intersubjetiva puede ser explorada en relación con
una genealogía de la castración en la cual aparecen los fantasmas de separación de la
madre como momentos constitutivos de la castración fálica.
Es así como el reconocimiento del lenguaje pulsional predominante y las posibilidades del sujeto
de establecer nuevos complejos representacionales que permitan la sublimación, y también el
proceso de esta última, deben igualmente ser tomados en consideración para establecer el
diagnóstico.
Winnicott: Psiconeurosis en la niñez
“Winnicott presenta la psiconeurosis como un logro del yo. No porque justamente reinvindique lo
patología, sabemos que es un autor que se desmarca de allí, sino porque ubica un nivel de
consistencia evolutiva del yo para ser capaz de tener sus propios conflictos. Un niño capaz de
albergar conflictos intrapsíquicos para bien o para mal, ya ha realizado una buena parte de sus
trabajos psíquicos para subjetivarse como persona diferente.
Es así como lo peor que le puede pasar a alguien, no es tanto vivir malas experiencias, sino que
éstas no sean de su propiedad, que sea expropiado de allí.
Cuando algo del orden de la propia experiencia no tiene lugar, el yo se dificulta en su
constitución y lo que es peor, esos niños se sienten como dependientes del otro de un modo
desolador, teniendo que recurrir para evitar angustias insoportables, a mecanismos de
aislamiento, reiteraciones o compulsividades.” (Mónica Rodríguez)
Winnicott describe la psiconeurosis, y a diferenciarla de otros estados psiquiátricos.
La alternativa principal frente a la psiconeurosis es la psicosis. Digamos que en la psicosis hay
un trastorno que afecta la estructura de la personalidad. Puede mostrarse que el paciente está
desintegrado o irreal, o desconectado de su propio cuerpo o de lo que los observadores llamamos
"realidad externa". Las perturbaciones psicóticas pertenecen a este orden. Por contraste con ellas,
en la psiconeurosis el paciente existe como persona, es una persona total que reconoce objetos
totales, está bien alojada dentro de su propio cuerpo y tiene bien establecida la capacidad para las
relaciones objétales. Pero aun hallándose en esta ventajosa situación, el individuo se halla en
dificultades, y estas dificultades surgen de los conflictos resultantes de su experiencia de
relaciones objétales. Naturalmente, los conflictos más graves son los vinculados con la vida
instintiva, vale decir, con las diversas excitaciones y concomitantes corporales que tienen como
fuente la capacidad (general y local) de excitación del cuerpo.
Hay, por lo tanto, dos series de niños: aquellos cuyos primeros estadios de desarrollo fueron
satisfactorios y han padecido perturbaciones que llamamos psiconeuróticas, y aquellos otros
cuyos primeros estadios de desarrollo fueron incompletos, y esa incompletud domina el cuadro
clínico. Así que lo que ocurre con la psiconeurosis es que se trata de un trastorno de los niños
suficientemente sanos como para no volverse psicóticos.
Ante esto, hay tres complicaciones que mencionar:
1. En algún punto entre la psicosis y la psiconeurosis está la depresión. En la depresión, la
estructura de la personalidad se encuentra relativamente bien establecida. Podemos abordar esta
complicación diciendo que hay depresiones más bien psicóticas; en las que forman parte del
cuadro ciertos estados como los de despersonalización, y otras depresiones que son, a los fines
prácticos, psiconeurosis. En cualquiera de los dos casos, el paciente se ve en aprietos en lo
tocante a los impulsos e ideas destructivos conectados a la experiencia de las relaciones
objétales. Se refiere a la experiencia de relaciones objétales en las que se producen excitaciones,
o sea, aquellas más vitales e intensas que los sentimientos que pueden describirse como tiernos, y
en las que se incluye el clímax u orgasmo.
2. La segunda complicación proviene de que en algunos pacientes hay una expectativa
persecutoria, que puede datar incluso de la primerísima infancia.
3. La tercera complicación tiene que ver con el estado al que a veces se denomina "psicopatía".
Quiero decir que los niños con una tendencia antisocial merecen una clasificación propia, ya que
pueden ser en esencia normales, o psiconeuróticos, o depresivos, o psicóticos. Lo cierto es que su
sintomatología debe considerarse en función de su capacidad de causar fastidio. La tendencia
antisocial representa el S.O.S. o cri de creur del niño que, en una u otra etapa, ha sido privado
del suministro ambiental correspondiente a la edad en que no le fue brindado. Esa deprivación
alteró la vida del niño causándole una congoja intolerable, y tiene razón en clamar por que se
reconozca el hecho de que "las cosas iban bien, y luego empezaron a dejar de ir bien" para él, y
que esto constituye un factor externo, ajeno al control del niño.
La psiconeurosis es un estado de los niños (o adultos) que han alcanzado, en su desarrollo
emocional, una relativa salud mental. El individuo ha sido criado a lo largo de las primeras
etapas que corresponden a la dependencia extrema, y ha atravesado las otras, algo posteriores, en
que la deprivación provoca traumas, y ahora está en condiciones de tener sus propias
dificultades. Estas dificultades son en esencia propias de la vida y de las relaciones
interpersonales, y en general la gente no se lamenta de ellas porque constituyen sus dificultades
propias, vale decir, no son el resultado de fallas ambientales o de la negligencia.
Orígenes de la psicosis o de la psiconeurosis:
Psicosis Primerísima infancia como etapa de extrema dependencia
Angustias Etapa posterior de la infancia, cuando la dependencia se vuelve menos grave
depresivas
Tendencia Período que va de los 10 meses a los 2-3 años
antisocial
Psiconeurosis Período en el que el niño comienza a caminar. Cuando se dirige al complejo de
Edipo
Estamos en los 3-4-5 años de edad. El varoncito o la niña se ha desarrollado bien, en sus juegos y
sueños es capaz de identificarse con cualquiera de sus progenitores, y junto al juego o al sueño
está la vida de los instintos y las excitaciones corporales. Damos por sentada una evolución
satisfactoria del uso de símbolos. Gran parte de la vida del niño permanece inconsciente, pero en
tanto el niño se vuelve más y más autoconsciente, en esa misma medida la diferencia entre lo
consciente y lo inconsciente se torna más verdadera. La vida inconsciente, o la realidad psíquica
del niño, se manifiesta principalmente mediante la representación simbólica.
Aun en el más satisfactorio de los ambientes posibles, el niño tiene impulsos, ideas y sueños en
los que se plantea un intolerable conflicto: entre el amor y el odio, entre el deseo de preservar y
el deseo de destruir, y, de un modo más complejo, entre las posiciones heterosexual y
homosexual respecto de la identificación con los padres. Estas angustias son previsibles: forman
parte de la historia e implican que el niño está vivo.No obstante, él halla insoportables algunos
aspectos de dichas angustias, y por lo tanto comienza a erigir defensas. Estas defensas se
organizan, y hablamos entonces de psiconeurosis. La psiconeurosis es la organización de las
defensas contra la angustia del tipo que esta mencionando.La psiconeurosis el niño no pierde
nada de su temprano desarrollo integrador, pero se defiende de la angustia de diversas maneras.
Defensas:
En primer lugar, está la represión: surge un tipo especial de inconsciente, el inconsciente
reprimido. El inconsciente reprimido es molesto, ya que la represión implica un oneroso
expendio de energía, y además lo reprimido siempre es proclive a reaparecer en una u otra forma,
en un sujeto o tal vez proyectado en fenómenos exteriores. El beneficio debe medirse por la
menor proclividad del niño a la angustia clínica o manifiesta. Un aspecto particular de la
represión es la inhibición del instinto, una pérdida de una parte de la moción instintiva en
relación con los objetos, que equivale a un serio empobrecimiento de la experiencia vital del
niño.
En segundo lugar, pueden aparecer fantasías reprimidas y crear perturbaciones en la forma de
un trastorno psicosomático, los llamados "síntomas de conversión", cuyo contenido fantaseado se
ha perdido; o bien en la forma de angustias hipocondríacas sobre ciertas partes del cuerpo, o del
alma; y no hay solución frente a tal sintomatología a no ser que se recupere el contenido
fantaseado perdido.
En tercer lugar, se organizan ciertas fobias. Una fobia de esta índole puede resguardar muy bien
al niño de la rivalidad con sus hermanos, por ejemplo, y del temor a los odiados hermanos.
En cuarto lugar, puede organizarse una tendencia obsesiva para hacer frente a la confusión e
impedir el peligroso retorno del impulso destructivo. En el perfeccionismo, el odio contra el
mundo es el que lleva a querer dar vuelta todas las cosas. Este es un pobre sustituto de la
secuencia sana -1) impulso e idea destructivos; 2) sentimiento de culpa; 3) reparación o actividad
constructiva-, pero al neurótico tiene que servirle.
La principal defensa es la represión. Esta es la razón de que el psicoanálisis, en su forma clásica,
sea el tratamiento de pacientes con un yo sano, en la medida en que han enfrentado la
ambivalencia mediante la represión y sin un quebrantamiento de la estructura yoica; y la labor
principal en el análisis del paciente con síntomas psiconeuróticos consiste en traer a la conciencia
el inconsciente reprimido. Esto se logra a través de la interpretación, día tras día, de la relación
del paciente con el analista en tanto esta relación va evolucionando gradualmente y, al hacerlo,
revela la pauta de la propia historia del paciente en el plano del complejo de Edipo, y a los 2-3-4
años de edad.
¿Qué papel cumple el ambiente en estos casos?El paciente que padece una psiconeurosis
requiere asistencia personal de una índole tal que vuelva posible el aminoramiento de las fuerzas
de la represión y la liberación de la energía personal para el impulso no premeditado.
La enfermedad psiconeurótica puede calibrarse según la rigidez de las defensas, de las defensas
contra la angustia correspondientes a la experiencia real e imaginaria de las relaciones
triangulares, así como entre personas totales.
El ambiente se suma al cuadro de la psiconeurosis determinando en parte la naturaleza de la
pauta defensiva. Sin embargo, la psiconeurosis no tiene su etiología en la condición ambiental
sino en los conflictos personales que son peculiares del individuo. En contraste con ello, el niño
antisocial lo es claramente como resultado de la deprivación.
Surge la pregunta¿qué es la normalidad?Podemos decir que el individuo sano ha podido
organizar sus defensas contra los intolerables conflictos de su realidad psíquica interna, pero en
contraste con la persona afectada de psiconeurosis, la sana se halla relativamente libre de una
represión masiva y de la inhibición del instinto. Además, en la salud el individuo puede recurrir a
toda clase de defensas y pasar de una clase a otra, y de hecho no manifiesta en su organización
defensiva la rigidez propia de la persona enferma.
En la adolescenica, la pubertad es una amenaza que luego crece y domina la escena. A raíz de la
maduración gradual de los institintos, el adolescente se halla en un estado en que no puede
aceptar soluciones falsas. La única solución para la adolescencia es la maduración que trae el
tiempo y que lo convierte en adulto. De modo que la psiconeurosis en la adolescencia entra como
una amenaza de soluciones falsas procedentes del interior del individuo, inhibiciones, rituales
obsesivos, fobias y síntomas de conversión, defensas contra la angustia asociadas a la vida
instintiva que ahora amenaza de otra manera.
La psiconeurosis que persiste en la vida adulta es claramente considerada y sentida corno una
molestia y una anormalidad. Su etiología se remonta al período de la niñez que va de los 2 a los 5
años, en que por primera vez se establecen relaciones interpersonales y se desarrolla la capacidad
del niño para identificarse con la vida instintiva de sus padres.
Ajurriaguerra y Marcelli: Trastornos y organizaciones de apariencia neurótica
La neurosis infantil, ¿es una entidad autónoma distinta de la neurosis del adulto o no es más que
un simple calco?
La neurosis infantil se caracteriza por una gran variedad de conductas psicopatológicas, que
participan a la vez de los azares de las interacciones experimentadas por el niño y de los cambios
consecutivos al crecimiento. Dicha plasticidad nos obliga a distinguir dos niveles de estudio:
• el de las principales conductas mentalizadas patológicas (síntomas fóbicos, histéricos,
obsesivos).
• el de una eventual organización estructural subyacente.
Psicopatología de las conductas del niño llamadas neuróticas:
La angustia y la ansiedad: En la base de cualquier sintomatología infantil, neurótica o no, se halla
el problema de la angustia. Las conductas patológicas son diversas estrategias utilizadas por el
niño para negociar ésta. La angustia surge cuando la dotación madurativa del individuo no puede
responder de forma adecuada a una tensión experimentada como amenazadora. En la clínica
infantil hay que distinguir entre las manifestaciones preverbales de angustia y aquellas que
surgen cuando el niño puede expresar mediante palabras lo que siente.
• Angustia preverbal del bebé: la constatación de esta angustia depende mayormente de la
capacidad de observación y empatía del adulto. Cada madre reconoce el registro de los
gritos de su bebé.
• Ansiedad del niño: el niño ansioso vive permanentemente con un vago sentimiento de
aprension, como si algo terrible fuera a suceder. Sobre este fondo ansioso, que hace al
niño irritable y fácilmente inquieto por su salud física, pueden sobrevenir episodios
agudos, auténticos ataques de angustia, cuyo desencadenante puede ser cualquier hecho
externo o interno.
• Episodio agudo de angustia: el niño parece aterrado, sudoroso, se resiste al
razonamiento. Si es pequeño, se expresa somáticamente Cuando crece,
exterioriza su angustia mediante acciones. El corolario de la crisis de angustia
será, hacia los 11-12 años, el paso al acto bajo formas diversas: crisis de cólera,
exigencias insaciables, fugas, distintos trastornos de la conducta.
• Manifestaciones hipocondríacas: el recurso del cuerpo es frecuente y normal
cuando el niño es pequeño. Con el tiempo, se observa la existencia de una
fijación a nivel de quejas somáticas.
Los problemas teóricos planteados por la angustia en el niño se resumen en dos posturas: en un
extremo, los que sustentan la teoría de una angustia-respuesta, señal de que algún peligro,
malestar o amenaza proveniente del exterior puede romper el equilibrio. Esta concepción
responde a las primeras teorías de Freud, pero también a las teorías conductistas. En el otro
extremo, la angustia es un dato constitutivo de la emergencia del individuo que no puede asumir
su autonomía progresiva sino mediante una oposición conflictiva angustiosa, pero también
madurativa. Esta teoría corresponde a la posición adoptada por Freud en Inhibición, síntoma y
angustia.
La posición de Freud varía según se refiera a la angustia del niño o a la del adulto. En una
primera teorización: la angustia resulta de la represión de la libido cuando esta no halla el objeto
de satisfacción, la angustia es, pues, secundaria y representa una imperfección, la escoria de un
mecanismo psíquico (represión) imperfecto. Cuando la madre está ausente, la libido no tiene ya
objeto de fijación y debe ser reprimida, lo que provoca angustia. Freud se vio obligado a
modificar esta teoría. Renuncia así a la existencia de una escena real, elabora la hipótesis de una
imagen de seducción, cuyos efectos traumáticos son también perturbadores. Dichas
modificaciones le conducen a replantear la formulación de la angustia. Así en Inhibicíon,
síntoma y angustia, la angustia consiste en una señal de alarma y empuja al yo infantil a la
utilización de los diversos mecanismos de defensa que tiene a su disposición, a fin de luchar
contra el peligro presentido.
Para Klein, el dualismo pulsional es constitutivo del individuo. Las angustias son principalmente
persecutorias en la fase esquizoparanoide. El bebé se defiende de la angustia provocada por sus
pulsiones agresivas proyectándolas sobre los objetos malos, a la par que, mediante la escisión,
protege la imagen del buen seno gratificante y después de la madre buena. La consecuencia de
esta escisión es que el bebé vive en la angustia de ser atacado por el seno malo o por la madre
mala (angustia paranoide). Se alcanza un segundo hito cuando se constituye el objeto total o se
interioriza el temor de destrucción del seno bueno o de la madre buena. Es entonces cuando se
desarrollan las angustias depresivas, el bebé tiene la sensación de ser malo para los objetos y
personas buenas. Klein plantea que la angustia es un factor existencial de base al que ningún
niño puede escapar.
Para Spitz, el bebé en principio no conoce más que unos estados de tensión fisiológica
desagradable. En el segundo semestre, el reconocimiento progresivo del rostro materno y la
percepción de su ausencia constituyen el 2° organizador alrededor del cual se prosigue la
elaboración psíquica.
Para Mahler, el punto de partida consiste en la existencia de un estado de fusión entre madre e
hijo absolutamente gratificante y del que se halla excluida cualquier tipo de angustia. La angustia
aparece en los primeros estadios de la fase de separación, en una época en que la dotación
madurativa del niño ha progresado de tal modo que, el estado de perfecta simbiosis no puede ya
sostenerse. La angustia de separación emerge entonces.
Bowlby, considera que la necesidad de vinculación del bebé con su madre es una necesidad
primaria cuya no satisfacción provoca la aparición de una angustia primaria. Esta se considera la
resultante de la impotencia del niño para encontrar su objeto normal de vinculación.
Winnicott sostiene que la solicitud maternal primaria permite al bebe la gratificación casi
completa de todas sus necesidades. Las pequeñas inadecuaciones progresivas e inevitables entre
madre e hijo permitirán poco a poco esta renuncia al sentimiento ilusorio de plenitud y
omnipotencia. Después se introducirá la sensación de carencia, fuente de angustia. Según la
madre mantenga o no dicho estado de carencia dentro de unos límites aceptables o no para el
niño, así se realizará la evolución madurativa de este último y el establecimiento de la seguridad
suficiente o, por el contrario, la aparición de la angustia. Winnicott, en sus últimos trabajos llama
a esta angustia “hundimiento” contra ella se alzarán las defensas psíquicas y somáticas.
Conductas fóbicas del niño: Las fobias son temores no justificados frente a un objeto o una
situación, cuya confrontación es para el sujeto el origen de una intensa reacción de angustia. En
relación con la fobia, el sujeto, adulto o niño, tiende a utilizar una estrategia defensiva, siempre
idéntica o variable. En ella podemos describir las conductas de evitación, la utilización de un
objeto contra fóbico o la técnica del zambullido.
• Los miedos: en las reacciones de miedo intervienen diversos factores:
• La emergencia del sentimiento de individualidad, de un yo que debe ser
preservado.
• El clima familiar.
• El aprendizaje
• Fobias arcaicas pregenitales: se trata de miedos o angustias muy precoces, cuyo ejemplo
mas típico viene dado por la angustia ante un rostro extraño hacia el 8° mes. Solo la
presencia de la madre puede tranquilizar al niño. El extraño es peligroso puesto que no
es la madre. Corresponden a la incapacidad del bebé para elaborar mentalmente la
angustia.
• Fobias de período edípico: a esta edad, la naturaleza de los objetos y situaciones fóbicos
es casi infinita: animales, elementos naturales, paisaje urbano, personajes míticos,
situaciones, miedo a la enfermedad, y a la escuela.
• Funciones psicopatológicas: es importante tener en cuenta el peso de la catexis
económica del objeto o de la situación fóbica. No debemos olvidar los beneficios
secundarios de la fobia.
Estas operaciones mentales: represión, desplazamiento, sobredeterminación,
contracatexis y posibilidad de beneficio secundario, evidencian la puesta en juego de las
instancias psíquicas (yo y superyó, sobre todo) y su relativa eficacia al asociar la
angustia a unas representaciones simbólicas, con la posibilidad de mantener un marco
madurativo y evolutivo. Estos elementos distinguen netamente a las fobias llamadas
edípicas de las fobias arcaicas.
• Evolución de las fobias: en la mayoría de los casos, las fobias se atenúan o desaparecen,
al menos en apariencia, hacia los 7-8 años. Algunos niños, prescindiendo de los casos de
psicosis, conservan conductas fóbicas relativamente fijas hasta la adolescencia o más
allá de la misma. La actitud del medio tiene un papel preponderante en la fijación o no
de estos comportamientos.
Conductas obsesivas del niño: La obsesión es una idea que asedia al paciente, acompañada de
una sensación de malestar y ansiedad, de la que no puede desprenderse. Se incluyen también los
rituales o acciones compulsivas contra los que el paciente lucha con menor o mayor angustia. En
el niño es difícil distinguir entre el ritual y la compulsión. En el niño aparecen numerosos
rituales, como sintonia con el yo, pero las ideas obsesivas son raras.
• Rituales obsesivos: Representan el primer estadio en la aparición de las conductas
obsesivas. Hay vínculo directo entre las primeras interacciones del bebe con su medio y
la repetición y el aprendizaje resultante de estas, hasta llegar al ritual propiamente dicho.
Si bien la conducta fóbica es la más frecuente en el transcurso de la fase anal y durante
el periodo edípico, la tentativa de controlar la angustia mediante ritualización constituye
a menudo la 2° salida escogida por el niño. La respuesta del entorno puede encauzar
esta conducta hacia el registro patológico cuando no se ofrece al niño la posibilidad de
calmar su angustia.
Los rituales son conductas banales a menudo asociados a las fobias o sucediendo a
estas. Al igual que ellas, desaparecen habitualmente hacia los 7-8 años. En algunos
niños persisten rituales específicos, organizados con frecuencia alrededor de la limpieza.
Estas conductas se observan en los niños mayores, alrededor del periodo de latencia.
Otras veces, los rituales obsesivos parecen representar tentativas más o menos
desesperadas de contención de las pulsiones experimentadas como más peligrosas y
destructivas. El significado primordial de estos rituales parece consistir en mantener el
entorno idéntico e invariable y asegurar dicha inmovilidad. Cuando esto ocurre, estamos
cerca de las organizaciones psicóticas, donde abundan las conductas ritualizadas.
• Ideas obsesivas: Se dan en el pre adolescente o adolescente. Se trata a menudo de
pensamientos conjuradores o de auténticas ideas obsesivas. Pero con frecuencia los
adolescentes presentan una catexis obsesiva del pensamiento, con duda, pensamientos
repetitivos sobre la muerte y temas metafísicos o religiosos.
• Estudio psicopatológico de las conductas obsesivas: debemos distinguir entre el nivel
económico y el dinámico en el que se sitúan las conductas obsesivas observadas en el
niño. S. Freud y A. Freud han señalado que uno de los orígenes de la organización
obsesiva reside en una madurez del yo anticipada a las necesidades pulsionales que dicho
yo reprueba. Este utiliza entonces unos mecanismos de control y de aislamiento
característicos, a los que se une el mecanismo de anulación. Esta situación es
especialmente frecuente durante el periodo de latencia, en el que el yo experimenta un
considerable empuje madurativo a la par que se somete a las exigencias de la
socialización, mientras que las exigencias pulsionales internas son menos intensas. Por
esta razón, los pequeños rasgos obsesivos son frecuentes en el niño de esta edad. Los
rasgos obsesivos no comprometen la evolución madurativa normal.
Muy diferentes económicamente son aquellos comportamientos obsesivos que
representan para el niño el único medio de asegurar la permanencia, la coherencia del
medio y el sentimiento de individuación. En este caso, la pasividad de las conductas
obsesivas, su carácter inadaptado, muestran la organización pregenital subyacente.
Conductas histéricas del niño: debemos distinguir entre los síntomas histéricos y los rasgos de la
personalidad llamada histérica. Los síntomas histéricos son raros en el niño. La frecuencia
aumenta a partir de los 11-12 años.
• Síntomas histéricos: Las conversiones son síntomas típicos de la patología adulta. Muy
raras en el niño, cuando se presentan se trata siempre de conversiones que afectan el
aparato locomotor. El impedimento es siempre burdo y puede desaparecer cuando el niño
esta acostado o no es observado. El resto de síntomas duraderos descritos en el niño están
representados por la hipoacusia, la amaurosis o la ceguera, la afonía o el mutismo. Se
observan casi siempre en niños mayores o en adolescentes.
Hay un elemento tanto más importante cuanto mas pequeño es el niño. De forma casi
constante se halla un síntoma motor idéntico al de alguien existente en el entorno
próximo.
• Manifestaciones agudas: son mas variables y frecuentes que las conversiones. Las crisis
de agitación, las fugas, los estados crepusculares, el sonambulismo, las amnesias de
identidad, los desdoblamientos de la personalidad, suelen ser asociados en seguida con la
histeria. Tales diagnósticos deben ser aceptados con reserva.
• Rasgos de personalidad histérica: Al adulto histérico se le tacha de infantil. Se pretende
decir con ello que el niño tiene necesidad de ser amado, atendido y admirado, que le gusta
llamar la atención, por lo que efectivamente, cualquier niño entre los 3 y 5 años es
histérico. Lo que se ha dado en llamar labilidad afectiva, egocentrismo, teatralidad,
necesidad de ser amado, etc., no debería tener el mismo significado en el adulto que en el
niño.
• Hipótesis psicopatológicas: las pulsiones libidinales, en exceso intensas, se hallarían
frente a un yo aun inmaduro e incapaz de controlarlas ni de canalizarlas, de forma que el
conjunto del cuerpo y las conductas del niño están saturadas de catexias libidinosas.
Como subraya Lebovici, la formación del núcleo histérico que cimentará la neurosis
histérica del adulto, se organiza inmediatamente después de la fase de latencia y
corresponde a la neurosis infantil en tanto que modelo y no como realidad clínica. Será el
trabajo de reelaboración mental, la reconstrucción fantasmática del pasado, lo que
otorgará un significado histérico a las relaciones del niño con sus imágenes paternas. La
histeria en sus formas clásicas no pertenece a la patología del niño. El adolescente la
construye y la revela de inmediato.
¿Cómo entender las raras conversiones del niño pequeño? La relación real con el medio
tiene un papel primordial. El cuerpo del niño es suyo, pero pertenece también a la madre.
Además, en el niño, la distinción entre síntomas psicosomáticos, queja hipocondríaca y
conversión histérica es a menudo incierta.
Inhibición: La inhibición puede afectar a todos los sectores de la vida infantil. La escolar es la
más frecuente.
• Inhibición de las conductas externas y socializadas: todos los grados de inhibición pueden
manifestarse a través de la conducta. Puede haber niños tranquilos, que tienen contacto
con otros niños. Otras inhibiciones producen niños siempre aislados, que no se acercan a
los demás. La inhibición puede afectar también al cuerpo.
• Inhibición de las conductas mentalizadas: la inhibición recae aquí sobre la propia
organización fantasmática o sobre el funcionamiento intelectual. Es frecuente la
inhibición para soñar, imaginar y fantasear. Se trata de niños que juegan poco, o si lo
hacen es con juegos muy conformistas. Esta inhibición frente a la fantasía
paradójicamente puede facilitar la inserción social, gracias a una actitud conformista. La
inhibición intelectual, interfiere su capacidad de pensar, siempre están retraídos,
intervienen poco en las actividades escolares.
• Psicopatología de la inhibición: En Inhibición, síntoma y angustia, Freud demuestra que
la inhibición es la expresión de la limitación funcional del yo, cuya finalidad es evitar el
conflicto con el ello, es decir, evitar la confrontación con las pulsiones libidinales o
agresivas. El síntoma representa un compromiso que permite la satisfacción pulsional, al
menos parcial. La inhibición se sitúa más acá del síntoma.
En algunos casos la inhibición suele ser tan masiva y entorpecer hasta tal punto la
capacidad de autonomía del niño, que no debe excluirse totalmente una patología de más
envergadura, de tipo psicótico.
Neurosis en el niño:
La existencia de neurosis en el niño como organización estructurada no ha sido siempre aceptada
sin reservas y sigue siendo una cuestión a debatir. Algunos creen que no puede hablarse de
neurosis sin interiorizaciones suficientes de las relaciones de objeto y sobre todo sin una
diferencia tópica entre las instancias del superyó y del yo que permite la configuración del
conflicto neurótico (estadio fálico-edípico). Numerosos autores opinan que estas condiciones
excluyen del campo de las neurosis la patología del niño pequeño (antes de los 4-5 años) y
explican también la fluidez de la sintomatología en función de la maduración del niño. En el
transcurso del crecimiento, efectivamente, las capacidades adaptativas del yo del niño, las
pulsiones de las cuales deben hacer frente la interiorización de la ley paterna, se hallan en el
origen de un equilibrio roto sin cesar y reencontrado sobre nuevas bases. Estas reestructuraciones
dinámicas y económicas permanentes dan razón de la variedad semiológica. Al contrario que en
el adulto, no existe en el niño, salva excepción, una neurosis fóbica, histérica u obsesiva que
revele formas de interacción relativamente estabilizadas. En consecuencia, las organizaciones
neuróticas del niño, en la medida en que existen, deben responder a dos criterios:
• Variabilidad semiológica en el tiempo, unida a las reestructuraciones pulsionales,
características de cada estadio madurativo.
• Mantenimiento en un marco de desarrollo relativamente satisfactorio.
En el periodo edípico (5-7 años): algunos niños parecen brutalmente anclados en una ruidosa
emergencia sintomática (caso Hans y las conductas fóbicas). El elemento esencial de evaluación
esta representado por la posibilidad o no de elaboración secundaria de la angustia: ¿poseen los
síntomas la suficiente capacidad de vinculación para permitir la continuación del desarrollo? En
el caso contrario, la angustia del niño tiende a retornar a posiciones pregenitales, con riesgo de
desencadenar una fijación sintomática. La mayor parte de estos estados agudos evoluciona hacia
una disminución progresiva de los comportamientos más espectaculares.
En el periodo de latencia (8-12 años): Encontramos aquí dos tipos de organización. Este
periodo se caracteriza por un repliegue pulsional a la vez que el yo del niño se dirige de forma
específica hacia las catexis externas y socializadas. Las dos vertientes neuróticas en
concordancia con el estadio madurativo están, pues, representadas sea por la inhibición que
traduce la renuncia parcial de un yo todavía adaptado respecto a sus pulsiones, sea por las
conductas obsesivas que ilustran la tentativa de dominio de ese yo.
Lebovici señala que la auténtica neurosis del niño en periodo de latencia se caracteriza por la
inhibición, especialmente la intelectual. Con frecuencia la inhibición va acompañada de discretos
síntomas en el dominio del comportamiento, o de un fracaso escolar.
El otro tipo de configuración neurótica se caracteriza por la prevalencia de las conductas
obsesivas. Se trata habitualmente de pequeños rituales persistentes y de unos rasgos de carácter
todavía sintonizados con el yo del niño. En algunos raros casos se han descrito la existencia de
síntomas obsesivos más evidentes.
El modelo de la neurosis infantil: Para Freud, la neurosis infantil es un complejo nodal a partir
del cual se organiza la vida pulsional del niño. Las diversas pulsiones parciales deben, en el
momento edípico, unificarse bajo la primacía de las pulsiones genitales. Mas la represión borra
en un primer tiempo era preforma de organización neurótica. Solamente la reconstrucción
ulterior realizada por el adolescente o adulto de la experiencia imaginativa de la primera infancia
conferirá el significado habitualmente traumático que el neurótico adulto atribuye a algunos
acontecimientos de su infancia.
Para Freud, la neurosis infantil funciona más como modelo explicativo de las neurosis del adulto
que como una realidad de la clínica infantil. Los autores del texto, al igual que Lebovici, creen
preferible reservar el termino neurosis infantil a la noción del modelo metapsicológico
característico de un estadio del desarrollo normal del niño, oponiéndole el termino neurosis del
niño para hablar de la realidad clínica.
La neurosis infantil traduce la organización de la sexualidad infantil en torno a las posiciones
fálicas, el temor a la amenaza de castración y por otra parte las figuraciones sobre la
problemática edípica. La neurosis infantil presenta durante su establecimiento una escasa
expresividad clínica que se evidencia con la organización progresiva del psiquismo a través de la
diferenciación de las necesidades y la utilización incrementada de mecanismos de defensa. Esta
neurosis infantil prácticamente asintomática solo se expresa en el desarrollo ulterior de una
neurosis de expresión transferencial en un adulto y en la neurosis de transferencia movilizada por
la propia cura psicoanalítica. El establecimiento de esta neurosis infantil justifica, a causa del
rechazo, la amnesia infantil. El periodo de latencia es una fase de establecimiento de la
historicidad del paciente donde el rechazo permite que se constituya este pasado infantil que
inscribe la organización psíquica en el desarrollo del tiempo con las escansiones que representan
los diversos fenómenos del a posteriori: de este modo, el individuo se convierte en el depositario
de una memoria, de un pasado, siempre accesible, y siempre transformado.
El establecimiento de esta latencia parece conducir la neurosis en el niño.
Enfoque psicopatológico de la neurosis en el niño:
Anna Freud ha intentado evaluar los criterios de organización de una neurosis. Según ella, si
existe en la organización libidinal una movilidad y una tendencia a la progresión que hagan el
contrapeso a la fijación neurótica, todo se mantiene en un marco madurativo normal. Por el
contrario, cuando la organización pulsional y defensiva parece ser rígida y no movilizable
mediante el simple movimiento madurativo, cabe temer una neurosis.Anna considera ciertos
factores cuantitativos: se refieren a la fuerza del yo y su capacidad de afrontar de forma adaptada
o no las exigencias pulsionales; y cualitativos: dependen de la naturaleza de los mecanismos de
defensa utilizados sabiendo que lo patológico no estriba en el hecho de utilizar un mecanismo de
defensa sino en la utilización intensiva, duradera y monótona de uno de ellos. Esta rigidez señala
la organización patológica y, al mismo tiempo, empobrece el yo del niño.
Para Melanie Klein, el interés de la neurosis infantil radica en que ésta es la forma de evolución
natural y positiva del estadio psicótico (esquizoparanoide)normal del niño. Éste se cura de su
posición psicótica organizando una neurosis. Todas sus descripciones hacen referencia a
organizaciones pregenitales con los mecanismos defensivos que las acompañan.
Lébovici distingue entre la neurosis infantil, elevada al rango de modelo psicopatológico, y la
neurosis del niño, realidad clínica indiscutible. En este último caso, los síntomas neuróticos del
niño no son eliminados por la represión secundaria, a pesar de ser reelaborados en el vacío,
dispuesta por el periodo de latencia. Esta reconstrucción en el vacío distingue la neurosis de las
organizaciones pregenitales y explica la relativa discontinuidad sintomática entre neurosis del
niño y del adulto. Los síntomas neuróticos serian la evidencia más acá de la neurosis infantil
marcada por los conflictos pregenitales, así como de las modificaciones siempre posibles debidas
a la interacción del niño con su entorno. La neurosis del adulto y su reactualización en la
neurosis de transferencia tiene su origen en el registro de huellas mnémicas, en la organización
de las fantasías ICC y sobre todo en la puesta en latencia que impregna el trabajo de la memoria,
unas veces afectada por la represión, otras por el retorno de lo reprimido. La neurosis del niño se
caracteriza por la proximidad de su historia organizadora y la actualidad cuando no la puesta en
acto de sus relaciones imaginarias. La realidad en la que vive el niño puede así ser a la vez más
traumática y más terapéutica que la del adulto.
En el adolescente, la reelaboración fantasmática permite plenamente el inicio de una
organización neurótica, mientras que, en el periodo de latencia, la filigrana de esta misma
organización neurótica se deja percibir mediante el peso de la inhibición. Finalmente, en el
periodo edípico, aparte de la neurosis infantil como modelo teórico, las manifestaciones
neuróticas evidencian ante todo un conflicto pregenital. En este último caso parece más
razonable el empleo de los términos pre-neurosis o pre-psicosis.
Winnicott: Naturaleza y orígenes de la tendencia antisocial
Winnicott hace mayor énfasis en la importancia del ambiente humano en lo que atañe a atender y
a nutrir la tendencia innata del niño hacia la preocupación del otro. Según él, es precisamente en
este periodo de desarrollo de la capacidad de preocuparse cuando la deprivación o la perdida
pueden acarrear consecuencias particularmente devastadoras.
La agresión y sus raíces: tanto el amor como el odio implican agresión. De todas las tendencias
humanas, la agresión esta oculta, disfrazada, desviada, se la atribuye a factores externos y cuando
aparece siempre resulta difícil rastrear sus orígenes. El bebé puede y necesita dañar, por lo que
debemos admitir la existencia de una inhibición de lo impulsos agresivos que tiende a proteger lo
que el bebé ama y que, por lo tanto, corre peligro.
Si es verdad que el niño tiene una enorme capacidad para la destrucción, también es cierto que
tiene una enorme capacidad para proteger lo que ama de su propia destrucción, y la principal
destrucción siempre existe en su fantasía.
En conclusión, Winnicott describe:
• Hay voracidad teórica, o amor-apetito, que puede ser cruel, dañino, peligroso, pero que lo
es por azar. La finalidad del niño es la gratificación, la tranquilidad de cuerpo y espíritu. La
gratificación trae paz, pero el niño percibe que al gratificarse pone en peligro lo que ama.
• Se llega a una separación entre lo que puede lastimar y lo que tiene menos posibilidades de
lastimar. Es posible aislar los elementos agresivos del apetito y reservarlos para cuando el
niño esté enojado, y eventualmente movilizarlos para combatir la realidad externa que se
percibe como mala.
Poder controlar todo lo que uno puede encontrar en la propia realidad interna constituye una de
las mas grandes dificultades humanas, y una finalidad humana importante consiste en establecer
una relación armoniosa entre las propias realidades interna y externa.
Cuando las fuerzas destructivas amenazan con predominar sobre las amorosas, el individuo debe
hacer algo para salvarse, y una de las cosas que hace es volcarse hacia afuera, dramatizar el
mundo interior, actuar el papel destructivo mismo y conseguir que alguna autoridad externa
ejerza control.
Los individuos normales hacen lo que los anormales solo pueden hacer mediante el tratamiento
analítico: modificar su yo interno mediante nuevas experiencias de incorporación y producción;
encontrar maneras seguras de desembarazarse de lo malo constituye un problema constante para
niños y adultos.
Las raíces de la agresión: la agresión tiene dos significados: por un lado, es directa o
indirectamente una reacción ante la frustración; por el otro, es una de las dos fuentes principales
de energía que posee el individuo.
A veces la agresión se manifiesta de manera palmaria y se agota por sí sola, o bien necesita que
alguien la enfrente e impida de algún modo que el individuo agresivo cometa daños.
¿Cómo surge la agresión? Del movimiento infantil. Hay una progresión desde el movimiento
simple hasta acciones que expresan rabia, o bien hasta estados de ánimo que denotan odio. En un
proceso de desarrollo sano, esto puede manifestarse como el modo en que las ideas destructivas,
y las reacciones que ellas provocan, aparecen en los sueños y juegos del niño y en la agresión
dirigida contra aquellos elementos de su ambiente inmediato que se considera dignos de ser
destruidos.
La agresión efectiva se considera un logro. Las ideas y conductas agresivas adquieren un valor
positivo comparadas con la destrucción mágica, en tanto que el odio se transforma en una señal
de civilización.
El desarrollo de la capacidad de preocuparse por el otro: la preocupación entraña una integración
y un desarrollo del yo individual, y se relaciona de modo positivo con el sentido de
responsabilidad del individuo.
La preocupación se refiere al hecho de que el individuo cuida o le importa el otro, siente y acepta
la responsabilidad. Es propio de la vida sana y normal.
El origen de la capacidad de preocuparse suele describirse en términos de la relación entre la
madre y el bebé y situarse en un momento en que el hijo ya es una unidad establecida y percibe a
su madre como una persona completa.
Si el bebé ha adquirido la capacidad de combinar las experiencias eróticas y agresivas, con
respecto a un mismo objeto, ha llegado hasta la ambivalencia, donde el bebé la experimenta tanto
en la fantasía como en la función corporal. Además, empieza a relacionarse con objetos
“distintos de mí”. Ha empezado a establecer un self, lo cual implica un yo que empieza a
independizarse de la madre como yo auxiliar. El bebé tiene un interior y un exterior, ha nacido el
esquema corporal.
Ahora, él siente que la riqueza personal reside dentro del self, la cual se desarrolla a partir de la
experiencia de ambivalencia, cuyo enriquecimiento conducen, a su vez, al surgimiento de la
preocupación.
Circunstancias favorables en esta etapa:
• La madre debe estar disponible.
• El bebé debe advertir que la madre objeto sobrevive a los episodios impulsados por los
instintos, que han cobrado toda la fuerza de las fantasías de sadismo oral.
• La madree ambiente cumple una función de seguir siendo ella misma, sentir empatía hacia
sus bebé. Su presencia confiable le ofrece al hijo la oportunidad de dar y reparar (libera la
vida instintiva del bebé).
• El bebé va adquiriendo una técnica para resolver esta ambivalencia: experimenta un
sentimiento de angustia porque, si consume a la madre, la perderá. Pero esta angustia se
modifica porque el bebé puede aportarle algo a la madre-ambiente, darle algo. Esta
confianza lo capacita para soportar la angustia, transformándola en sentimiento de culpa.
Esta culpa no se siente, sino que permanece en un estado latente y sólo aparece (como
tristeza o depresión) si no se presenta la oportunidad para reparar.
• Una vez establecida la confianza y en la expectativa de dar y reparar, el sentimiento de culpa
relacionado con las mociones del ellos sufre una nueva modificación: la preocupación, es
decir, asumir la responsabilidad por sus impulsos instintivos.
• Fue la oportunidad de dar y contribuir la que hizo posible que el bebé fuera capaz de
preocuparse.
• Si la madre-objeto no sobrevive, o la madre-ambiente no suministra una oportunidad de
reparación confiable, el bebé perderá la capacidad de preocuparse y remplazará por
angustias y defensas más primitivas, tales como la escisión o la desintegración.
La ausencia de un sentimiento de culpa: Cuando dentro de sus relaciones el niño tiene ideas e
impulsos destructivos, asistimos al nacimiento de un sentimiento de culpa. El sentimiento de
culpa habilita al individuo para ser verdaderamente malvado. Si éste está ausente, el niño no
llega a admitir ese impulso y, en cambio, tiene miedo y se inhibe con respecto a la totalidad del
sentimiento que va formándose alrededor de dicho impulso.
En el caso de un niño afectado por la tendencia antisocial, se presentó la etapa en que el niño
necesita ayuda y se desespera porque dentro de él hay algo que lo compele a robar y destruir.
Ocurre la siguiente pauta:
• Todo marchaba suficientemente bien para el niño hasta que algo alteró tal estado de cosas.
• El niño se vio abrumado por una carga que excedía su capacidad de tolerancia y sus defensas
yoicas se derrumbaron.
• El niño se reorganizó, apoyándose en una nueva pauta de defensa yoica de menor calidad.
• El niño empieza a recobrar las esperanzas y organiza actos antisociales, esperando compeler
así a la sociedad a retornar con él a la posición en que se hallaban ambos cuando se deterioró
la situación, y a reconocer el hecho.
• Si esto sucede, el niño puede dar un salto regresivo hasta el periodo previo al momento de la
deprivación y a redescubrir tanto al objeto bueno como el buen ambiente humano que lo
controlaba a él, cuya existencia, en principio, lo habilitó para experimentar impulsos
(incluidos los destructivos). Esta última fase es difícil de cumplir.
Cada niño debe ser capacitado para crear el mundo o, de lo contrario, éste carecerá de
significado; la técnica adaptativa de la madre permite que el niño sienta esta creación como un
hecho.
Algunos aspectos psicológicos de la delincuencia infantil: al principio el niño necesita tener
conciencia de un marco para sentirse libre y para poder jugar, hacer sus propios dibujos, ser un
niño irresponsable. ¿Por qué? Porque las primeras etapas del desarrollo emocional están llenas de
conflicto y desintegración potenciales. Las primeras etapas del desarrollo emocional están llenas
de conflicto y desintegración potenciales. La relación con la realidad externa todavía no está
firmemente arraigada; la personalidad aún no está del todo integrada; el amor primitivo tiene un
fin destructivo, y el niño pequeño no ha aprendido todavía a tolerar y manejar los instintos.
Puede llegar a manejar estas cosas si lo que lo rodea es estable y personal. Al comienzo, necesita
vivir en un círculo de amor y fortaleza para que no experimente demasiado temor frente a sus
propios sentimientos y sus fantasías, y pueda progresar en su desarrollo emocional.
Si el hogar no proporciona esto, al ver destruido el marco de su vida, el niño no se siente libre.
Comienza a buscar un marco fuera del hogar. Busca una estabilidad externa sin la cual puede
perder la razón. El niño antisocial simplemente busca un poco mas lejos, apela a la sociedad en
lugar de recurrir a su familia o a la escuela, para que le proporcione la estabilidad que necesita a
fin de superar las primeras etapas de su crecimiento emocional.
Sólo cuando la figura paterna estricta se pone en evidencia, el niño puede recuperar sus impulsos
primitivos de amor, su sentimiento de culpa y su deseo de reparar. El delincuente puede tornarse
cada vez más inhibido para amar, más deprimido y despersonalizado.
La delincuencia indica que todavía queda alguna esperanza. El sentimiento de seguridad no se
estableció suficientemente los primeros años de vida del niño.
La tendencia antisocial: Esta tendencia no es un diagnóstico. Una criatura se convierte en niño
deprivado cuando se o depriva de ciertas características esenciales de a vida hogareña. El niño
manifiesta una conducta antisocial en el hogar o en un ámbito mas amplio.
La tendencia antisocial se caracteriza por contener un elemento que compele al ambiente a
adquirir importancia. Mediante impulsos inconscientes, el paciente compele a alguien a ocuparse
de su manejo.
La tendencia antisocial implica una esperanza. La falta de esperanza es la característica básica
del niño deprivado que no se comporta constantemente en forma antisocial, sino que manifiesta
dicha tendencia en sus periodos esperanzados. El tratamiento adecuado para la tendencia
antisocial no es el psicoanálisis, sino el manejo: debemos ir al encuentro de ese momento de
esperanza y estar a la altura de él.
Cuando existe una tendencia antisocial ha habido una verdadera deprivación y no una simple
privación. El niño ha perdido algo bueno que ejerció un efecto positivo sobre su experiencia y
que le ha sido quitado; el despojo ha persistido por un lapso tan prolongado, que el niño ya no
puede mantener vivo el recuerdo de la experiencia vivida.
Dicha tendencia presenta siempre dos orientaciones. Una esta representada por el robo y la otra
por la destructividad. Mediante el primero, el niño busca algo en alguna parte y, al no
encontrarlo, lo busca por otro lado si aun tiene esperanzas de hallarlo. Mediante la segunda, el
niño busca el grado de estabilidad ambiental capaz de resistir la tensión provocada por su
conducta impulsiva; busca un suministro ambiental perdido, una actitud humana en la que el
individuo pueda confiar y que lo deje en libertad para moverse, actuar y entusiasmarse.
El robo: va asociado a la mentira. El niño que roba un objeto no busca el objeto robado, sino a la
madre, sobre la que tiene ciertos derechos. La madre se convirtió en el objeto que el niño estaba
dispuesto a encontrar.
Aunque cada síntoma posee un significado y valor específicos, el factor común es la capacidad
que tienen los síntomas de causar fastidio.
Primeras señales de la tendencia antisocial: La voracidad es un síntoma antisocial muy común,
estrechamente ligado a la inhibición del apetito. Si un bebé se muestra voraz, es porque
experimenta cierto grado de deprivación.
Una madre puede fallar en cuanto a la satisfacción de las demandas instintivas del hijo, pero
puede alcanzar un éxito absoluto en cuanto a “no dejar caer al bebé” y proveerle lo necesario
para atender a las necesidades de su yo. Pareciera que la deprivación original acontece durante el
periodo en que el yo del infante está en vías de fusionar las raíces libidinales y agresivas del
ellos. En el momento de esperanza, el niño:
• Percibe un nuevo medio, dotado de algunos elementos confiables.
• Experimenta la búsqueda de objeto.
• Agita el ambiente que lo rodea en un esfuerzo por inducirlo a mantener alerta frente al
peligro y organizarse para tolerar el fastidio que él le cause.
Tratamiento: El psicoanálisis no es el indicado. El método terapéutico adecuado consiste en
proveer al niño de un cuidado que él pueda redescubrir y poner a prueba, y dentro del cual pueda
volver a experimentar con los impulsos del ello. La voracidad del niño forma parte de su
búsqueda compulsiva de una cura que provenga de la misma persona (la madre) que causó su
deprivación. Esta voracidad es antisocial y precursora del robo; la madre puede atenderla y
curarla mediante su adaptación terapéutica. Pero, la acción de la madre no anula su falla inicial,
en su intento de adaptarse a las necesidades yoicas del niño. Casi cura al bebé porque le permite
expresar su odio, siendo que ella, la terapeuta, es en verdad la madre deprivadora.
La terapia materna, es decir, la buena disposición de la madre a atender los reclamos derivados
de la frustración que empiezan a tener cierta capacidad de causar fastidio; esta terapia crea en el
niño un cierto sentimiento de deuda. La terapia materna puede curar al bebé, pero no es amor
maternal. En realidad, es una terapia con respecto a una falla del amor maternal.
Psicología de la separación:La tendencia antisocial como enfermedad no deriva de la pérdida en
sí, sino de que esa pérdida haya ocurrido en una etapa del desarrollo emocional del bebé, en que
éste no podía reaccionar con madurez. El yo inmaduro es incapaz de experienciar el duelo.
Psicología del duelo: El duelo en sí es un indicador de madurez en el individuo. El ambiente que
lo rodea debe prestarle sostén y apoyo mientras efectúe esa elaboración.
Cuando la pérdida se produjo en un yo inmaduro, el asistente social tiene que ser capaz de
comprender en qué etapa de su desarrollo emocional se hallaba el bebé cuando ocurrió dicha
pérdida, para poder evaluar el tipo de reacción que ella ha provocado.
Agresión, culpa y reparación: Una de las raíces de la actividad constructiva es la relación entre
construcción y destrucción. Se asocia el sentimiento de culpa con la destructividad, por un lado,
y con la actividad constructiva, por el otro. En la más temprana infancia el individuo es incapaz
de sentirse culpable; más adelante, podrá tener un sentimiento de culpa sin registrarlo en su
consciencia.
Lo difícil es que cada individuo asuma plena responsabilidad por su destructividad personal que
en forma inherente atañe a una relación con un objeto percibido como bueno o, dicho de otro
modo, con la destructividad que se relaciona con el amor.
La posibilidad de contribuir (de cooperar en algo), es decir, de practicar una actividad creativa,
un juego imaginativo, un trabajo constructivo, es lo que tratamos de proporcionar.
Estamos tratando un aspecto del sentimiento de culpa que nace de la tolerancia de nuestros
impulsos destructivos en la forma primitiva del amor. Dicha tolerancia, genera algo nuevo: la
capacidad de disfrutar de las ideas, aun cuando lleven en sí la destrucción. Tal avance
proporciona espacio suficiente para la experiencia de preocupación, base de todo lo constructivo.
• La oportunidad de contribuir ayuda a aceptar esa destructividad básica, vinculada con el
amor, que es parte integral de nosotros mismos y la llamamos comer.
• Si le damos a alguien la oportunidad de contribuir, podemos obtener tres resultados:
• Era lo que necesitaba.
• Da un uso falso de la oportunidad y sus actividades constructivas cesan, porque él
siente que son falsas.
Luchando por superar la fase de desaliento malhumorado: Sólo hay una cura real para la
adolescencia: la maduración.
El aislamiento del individuo: El adolescente es esencialmente un ser aislado. Repite una fase
esencial de la infancia: el bebé es también y un ser aislado. Primero debe poner a prueba sus
relaciones sobre objetos subjetivos. De ahí que a veces los grupos de adolescentes forman un
conjunto mediante la adopción de ideas y estilos de vida mutuos, como si pudieran agruparse a
causa de sus preocupaciones e intereses recíprocos. Pueden llegar a constituir un grupo si son
atacados como tal, pero es una agrupación reactiva que cesa al terminar la persecución. No es
satisfactoria, porque carece de dinámica interna.
El tiempo oportuno para la adolescencia: Hay tres progresos sociales principales que,
actuando de forma conjunta, han alterado todo el clima en que se desenvuelven los adolescentes:
• Las enfermedades venéreas ya no son un factor disuasivo: ahora se pueden combatir con
antibióticos.
• Los anticonceptivos: le ha dado al adolescente la libertad de explorar, descubrir la
sexualidad y la sensualidad.
• Se terminaron las guerras: la bomba de hidrogeno tal vez esté produciendo cambios. La
bomba atómica afecta la relación entre adultos y adolescentes.
La lucha por sentirse real: Se niegan a aceptar soluciones falsas, esta empeñado en tratar de
encontrar el self o “sí mismo” al que debe ser fiel.
El adolescente que rechaza una cura tras otra es porque encuentra en ellas algún elemento falso.
Tienen que atravesar lo que podríamos llamar la fase del desaliento malhumorado.
La sociedad debe tolerarlo e ir a su encuentro, pero no debe curarlo.
Misés: Las patologías límites de la infancia
Las organizaciones limites presentan criterios clínicos y psicopatológicos que fueron precisados
en la psicopatología del adulto y del adolescente. En el niño, por un lado, se descubre que éstos
se sitúan más allá de un proceso de tipo neurótico, incluso casos en los que la sintomatología
superficial esta dominada por manifestaciones que se atribuyen tradicionalmente a la neurosis;
por otro lado, la falta de claridad persiste en las diferencias respecto de las organizaciones
psicóticas. En el mismo individuo hay mecanismos de registro psicótico, neurótico y psicopático.
Éstos aparecen de manera mezclada con otros elementos psicopatológicos.
El autor aborda el problema sobre las similitudes de la clínica de los estados limites con ciertos
trastornos de la primera y segunda infancia. El concepto de patología limite se aplica a
fenómenos denominados hasta ahora de otra forma: patologías narcisistas, distorsiones del yo,
personalidades como si, individuos con falso self, etc. Éstas tienen similitudes que permiten el
reagrupamiento en el cuadro de las patologías límites. Entre los elementos comunes figuran los
fallos narcisistas, los fracasos en la elaboración de la posición depresiva y de la ausencia, la
búsqueda del apuntalamiento, y el esbozo de los conflictos identificatorios mas evolucionados.
A diferencia de las formas “atípicas” de la psicosis: en las patologías límites, el niño se encuentra
confrontado a angustias depresivas, a una inseguridad interior, a las amenazas de fragmentación
y a los riesgos de aniquilación. En los niños que presentan patologías límites, permanece
perceptible el deseo de comunicación, las aptitudes relacionales, y las capacidades adaptativas
están aseguradas, aun cuando a veces pueden funcionar en sectores y de forma discontinua.
La oposición entre el registro de lo psicótico y lo arcaico aporta soportes conceptuales para
abordar el tema. En relación al concepto de lo arcaico, el sujeto aparece forzado a recurrir a
mecanismos defensivos arcaicos como la denegación, la proyección, el retorno contra sí mismo y
en su contrario, así como la escisión. Estas modalidades defensivas, si bien acompañan el
funcionamiento psicótico, no son suficientes para caracterizarlo; mientras que en “lo arcaico”,
estos modos defensivos están relacionados con las insuficiencias de interiorización y de
representación, y cierran el acceso a las posibilidades de desplazamiento, condición necesaria
para la organización eficaz de defensas mas evolucionadas.
Aspectos psicopatológicos:
Los fallos del apuntalamiento: estos hechos se resitúan a través de la insuficiencia de aportes
libidinales y de la falta de ajuste que aparecen en los periodos que exigen una mayor adaptación
a las necesidades del niño. El niño, a pesar de las influencias del entorno, ha sido capaz de
instrumentar capacidades notables en ciertos campos aun cuando se hayan desarrollado de forma
disarmónica. Muestran cómo el niño consigue apoyarse en ciertas modalidades de
funcionamiento y de relación apenas esbozados que moviliza para defenderse de sentirse
invadido por las angustias primarias y de los riesgos de desbordamiento. Se trata de medidas de
protección forzadas, desarrolladas pronto y con urgencia, y que operan en el sentido de
taponamiento y obstaculizan los movimientos integrativos.
Los fallos de elaboración de la función de continencia: en la medida en que la madre no ha
asumido plenamente su rol paraexcitador, el niño también fracasa parcialmente en los intentos de
interiorización de esta función, quedando expuesto a los riesgos de desbordamiento por exceso
de tensión interna que alterarán los esbozos de organización de su vida mental.
Los niños con riesgo a evolucionar hacia una patología límite, quedan sometidos a angustias de
intrusión de vaciado que permanecen mientras persiste la omnipotencia primaria. A veces faltan
los objetos transicionales, y a veces aparecen tardíamente, en relación a objetos menos
investidos, cambiantes, cuya posesión ya no es imperiosa. El entorno no es sensible a su función:
la madre no le deja espacio personal suficiente. El niño no encuentra placer en las actividades
lúdicas.
Estos rasgos muestran que las respuestas del entorno, no han aportado la sucesión de
experiencias de satisfacción y de frustración capaces de organizar secuencias controlables por el
niño, a partir de las cuales se esbozan introyecciones duraderas, al tiempo que se inscriben las
primeras trazas a partir de las cuales, con el despliegue del aparato psíquico, se realiza el
mantenimiento de oposiciones diferenciadas en el registro simbólico y del lenguaje.
El niño presenta dificultades para hacer evolucionar su dependencia anaclítica y fusional.
Los fallos de elaboración de la posición depresiva: la posición depresiva aparece iniciada. En
las patologías limites, el niño no llega a integrar las angustias depresivas y de separación y a
superar el conflicto de ambivalencia. La distancia entre realidad psíquica y realidad externa
queda fluctuante, se establece sobre todo por sectores a través de escisiones, mientras persisten
modos arcaicos de abertura a la simbolización. Condiciones que no permiten adquirir las
capacidades para la resolución de los conflictos internos y del control de la agresividad.
A pesar de estos fracasos en la elaboración de la posición depresiva, quedan adquiridos el
reconocimiento de la madre como objeto total y la diferenciación del sí mismo y no-sí mismo.
Una característica esencial es la del acceso al sentimiento de sí mismo. Este hecho, establece la
diferencia en relación a las psicosis. Esta diferencia se manifiesta en el predominio de angustias
depresivas y de separación, en relación a las angustias de fragmentación y de aniquilación.
A pesar de los fallos en la elaboración de la posición depresiva, se dibujan aperturas a una
relación triangular edípica. La relación triangular se organiza en sectores y de forma parcial.
El yo ideal configura el ideal primario de omnipotencia. En las patologías límites, a través de los
intercambios en los que domina el registro especular, el yo ideal permanece duradero al servicio
del mantenimiento de la omnipotencia infantil.
En las condiciones habituales, los ideales del yo se desmarcan del yo ideal puesto que
representan construcciones mas tardías de origen complejo, apoyadas en una elaboración
fantasmática personal. En las patologías límites, por las presiones persistentes impuestas por el
“yo ideal”, los ideales no consiguen esta emancipación ni esta función transicional, ni la
temporalización ni el juego de la ilusión.
Patologías limites: momento de una disarmonía evolutiva grave, sin que sea concebible llegar a
determinar el momento en el que se realizan las inflexiones decisivas.
El clínico se ve confrontado a un doble peligro: por un lado, limitarse a un diagnostico benigno
y, por otro lado, a centrarse en los rasgos psicopatológicos específicos, desconsiderando los
aspectos positivos presentes en el niño y en su entorno.
• El riesgo de minimizar la gravedad de los trastornos está relacionado en gran parte con el
hecho de que tanto en los niños como en sus padres dominan los modos de control, de
plenitud, de reducción al silencio, que tienden a banalizar los síntomas, a quitarles toda
significación y a eludir la intervención de terceros.
• Otro peligro está relacionado por una parte con la excesivamente rápida asimilación que se
hace de las patologías límites del niño a los estados límites del adulto (dinamismo propio
del niño).
Es importante que los clínicos y equipos escapen a las tentaciones del “todo o nada” y a los
riesgos de intrusión o de abandono que derivan de ello.
Frente a las patologías limites descubrimos que los comportamientos superficiales, por adaptados
que parezcan, recubren un movimiento de control a través del cual el sujeto se desliza en el
encuadre propuesto, no para vincularse sino para ejercer un control a través de lo que capta, de lo
que el otro espera de él.
Detrás de la adaptación inicial de los “sujetos límites” el encuadre del intercambio falla en sus
componentes principales y descubrimos que sus movimientos no los desplieguen frente al miedo
de sentirse juzgados, castigados o amenazados, de una perdida de amor o de una castración
simbólica como seria el caso en un registro neurótico. Los mecanismos de represión ocupan un
pequeño espacio en relación a los mecanismos de denegación y de forclusión, modalidades
defensivas mayores que movilizan en las observaciones clínicas en las que se reclama la
implicación del sujeto y el desvelamiento del sentido.
La disimetría entre el funcionamiento mental del sujeto y el del clínico reaviva las heridas
narcisistas y moviliza aún más las resistencias.
En el trabajo con estos casos, muy alejados de los fantasmas del neurótico, aparece en forma de
trazos, de fragmentos dispersos, de afectos pobres en representaciones que evocan el
pensamiento del sueño en el instante fugaz del despertar en el que aún no ha sido puesto en
lenguaje.