ACTIVIDADES CLASE 1
*leer el PDF “clase 1”
*Elaborar un resumen del tema
*Hacer una reflexión personal del PDF “para saber ma?s 1”
INTRODUCCIÓN
Como resultado de la revolución educativa generada a partir del surgimiento del
constructivismo y el impacto de la teoría de las inteligencias múltiples, se ha abierto un
nuevo debate en pedagogía que incluye el papel de las emociones como uno de los aspectos
fundamentales a ser considerados en la formación integral del educando.
Es innegable que todos los seres humanos experimentamos la existencia de las emociones,
aunque no siempre podemos controlar sus efectos, de ahí la importancia de considerar a la
educación emocional como un aspecto tan importante en la formación del individuo como
lo es la educación académica. Además, debe considerarse la manera en que los educadores
influyen sobre las emociones y los sentimientos de los educandos, dentro de un contexto
cultural específico, que es en última instancia el lugar donde se define lo que asumimos
como emociones y sentimientos.
LAS EMOCIONES
Las emociones son eventos o fenómenos de carácter biológico y cognitivo, que tienen
sentido en términos sociales.
Se pueden clasificar en positivas cuando van acompañadas de sentimientos placenteros y
significan que la situación es beneficiosa, como lo son la felicidad y el amor; negativas
cuando van acompañadas de sentimientos desagradables y se percibe la situación como
una amenaza, entre las que se encuentran el miedo, la ansiedad, la ira, hostilidad, la tristeza,
el asco, o neutras cuando no van acompañadas de ningún sentimiento, entre las que se
encuentra la esperanza y la sorpresa (Casassus, 2006).
Las emociones se clasifican además según la respuesta que brinda el sujeto como de alta o
baja energía, por último, es importante destacar que es posible que se manifiesten distintas
emociones a la vez (Santrock, 2002).
Las emociones se refieren a estados temporales que incluyen el humor y la disposición
general (Ormrod, 2005), en calidad de respuestas específicas ante hechos determinados,
por lo general de corta duración y relativamente intensa.
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Peter Salovey y John Mayer en 1990 (Dueñas, 2002), plantearon que la IE consistía en la
capacidad que posee y desarrolla la persona para supervisar tanto sus sentimientos y
emociones, como los de los demás, lo que le permite discriminar y utilizar esta información
para orientar su acción y pensamiento.
Posteriormente Salovey y Mayer en 1997 (Dueñas, 2002) reformularon su definición
anterior para proponer que la IE conlleva la habilidad para percibir con precisión, valorar y
expresar emociones, así como el poder acceder y/o generar sentimientos cuando estos
facilitan el pensamiento, lo que posibilita conocer comprender y regular las emociones, lo
que promueve el crecimiento emocional e intelectual (Salovey y Mayer, 1997, citados por
Dueñas, 2002), planteándose la posibilidad de su educación.
La conducta emocioal consiste en un sistema organizado, que la misma tiende a una meta,
de manera tal que cada emoción conscientemente asumida, es una respuesta articulada
con la que cuentan las personas ante determinados estímulos (Sartre, 1987).
La emoción es un recurso por el cual, el individuo procura expresar el significado que le
otorga a un estímulo aceptado, lo que implica que las emociones remiten a lo que significan,
y en su caso incluyen el significado que se le da a la totalidad de las relaciones de la realidad
humana, a las relaciones con las demás personas y con el mundo. De ahí que se pueda
considerar que una emoción es precisamente una “toma de conciencia del ser humano”,
que abarca sus diferentes dimensiones bio-psico-sociales, de lo anterior, la conducta
racional y la conducta emocional no deben ser vistas como elementos opuestos dado que
constituyen dos componentes de la personalidad.
La persona que se educa debe ser considerada como una mezcla de razón y emoción, de
manera tal que separar estos dos componentes sería atentar contra el carácter humano del
ser humano.
Surge la necesidad de un modelo más integral y holístico, que sea capaz de de integrar la
educación emocional y la educación académica, como partes inherentes del mismo.
La educación de la afectividad y las emociones, debe ser considerada como una condición
primaria para el despliegue de la personalidad (Martínez-Otero, 2007, a).
las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC), han afectado irremediablemente
todos los órdenes y niveles de la vida de las personas, incluyendo los aspectos cognitivos y
emocionales, también han crecido los comportamientos que rayan en lo patológico, como
lo son la ansiedad, la depresión, la disciplina, la violencia, los trastornos de la alimentación,
etc.
El modelo educativo que considere la educación emocional como una de sus partes deberá
percibir al sujeto desde una perspectiva integral, donde su mente y su cuerpo se articulan
para capturar el mundo externo e interpretar el interno.
En la sociedad contemporánea, caracterizada por el pragmatismo y por la ambición a la
posesión de bienes y riquezas, más centrada en el tener, que en el ser, los individuos se
enfrentan a estereotipos que pretenden definir sus emociones y sentimientos, ligando estos
al concepto de “poseer” como bien supremo y final, generando un efecto de
encadenamiento a las cosas y apego a estas, de manera tal que la felicidad (y las emociones
positivas asociadas a este sentimiento) están en razón de la posesión y no de la satisfacción
de sus necesidades personales, sociales, naturales, pero sobre todo espirituales, de manera
tal que la afectividad deja de ser el motivo de la vida psíquica (MartínezOtero, 2007, b) y se
sustituye por el concepto de posesión, aun cuando cada vez es más evidente que la riqueza
material y la producción y posesión de tales bienes no garantiza ni la satisfacción ni la
felicidad (Fernández-Berrocal & Ruiz, 2008), esto solo es posible superarlo con una
adecuada educación emocional.
COGNICIÓN, EMOCIÓN Y APRENDIZAJE
A partir de Salovey y Mayer (1990), Gardner (1995) y Goleman (1996), la educación no
puede reducirse únicamente a lo académico, a la obtención y procesamiento de la
información, al desarrollo estrictamente cognitivo, o a las interacciones sociales, como si
éstas se dieran en abstracto, sino que debe abarcar todas las dimensiones de la existencia
humana (Dueñas, 2002).
La adquisición, transformación y evaluación, implican una acumulación de experiencias que
son interpretadas y “comprendidas”, las cuales están inseparablemente unidas a lo que las
personas son y sienten (Bisquerra, 2005).
El aprendizaje constituye un constructo individual y social que se ve afectado por las
apreciaciones y valores que, individual y socialmente, se les atribuyen a las emociones en
razón de ser estas construidas en términos culturales y contextuales, aspectos que
determinan y regulan, cuales emociones son las apropiadas o aceptadas en razón de la
interacción entre el sujeto y el ambiente (Bisquerra, 2001).
Debe considerarse que el aprendizaje es el producto cultural de dos vertientes que
interactúan entre sí de manera dinámica, la racional, ligada a la cognición y, la emocional,
ligada a los sentimientos, de forma tal que es difícil, sino imposible, separar lo que
corresponde a uno u otro dominio.
La capacidad para atender y entender las emociones, experimentar de manera clara los
sentimientos, poder comprender los estados de ánimo, tanto negativos como positivos, son
aspectos que influyen de manera decidida sobre la salud mental del individuo, afectan su
equilibrio psicológico y, por ende, su rendimiento académico (Fernández-Berrocal y Ruiz,
2008).
Para Saber Más 1
El factor culturar resulta más que determinante al impregnar en el desarrollo de los
individuos una noción de aprendizaje que prescinde por completo de los elementos
emocionales. Como es resultado de prolongados e ininterrumpidos procesos de
inculturación su revés requerirá de igual manera tiempo y asiduidad en las intervenciones
educativas y socializadoras.
Peter Salovey y John Mayer en 1990 (Dueñas, 2002), plantearon que la IE consistía en la
capacidad que posee y desarrolla la persona para supervisar tanto sus sentimientos y
emociones, como los de los demás, lo que le permite discriminar y utilizar esta información
para orientar su acción y pensamiento. La educación emocional no cumplirá cabalmente su
cometido si en las estrategias pedagógicas se incluyen casi única y exclusivamente los
conceptos, las características, las funciones de las emociones, será necesario adicionar
indefectiblemente propuestas operativas, ejercicios prácticos de manera que el educando,
a más de manejar los distintos aspectos de las emociones, tenga la posibilidad de identificar,
nombrar y establecer la conducta adecuada ante ellas. Y esto deberá tener una buena suma
de tiempos y esfuerzos a fin de lograr el aprendizaje, además se debe priorizar dentro de
las mallas curriculares en las escuelas y colegios. Será posible así responder a la necesidad
de un modelo más integral y holístico, que sea capaz de integrar la educación emocional y
la educación académica, como partes inherentes del mismo.
El modelo educativo que considere la educación emocional como una de sus partes deberá
percibir al sujeto desde una perspectiva integral, donde su mente y su cuerpo se articulan
para capturar el mundo externo e interpretar el interno. Es necesario previamente hacer la
rectificación de una concepción fragmentada del ser humano, de no ser así es posible pasar
al otro extremo, de la superioridad de la cognición a la supremacía de la emoción y no será
un problema menor. Todo el modelo educativo deberá reconfigurarse desde un concepto
antropológico actualizado y más incluyente, teniendo en cuenta que las intervenciones
pedagógicas serán plasmadas en unas personas con múltiples inteligencias, deberá
decididamente dejar de enfocarse unidireccionalmente a lo cognitivo.
Para insertarse con posibilidades de éxito dentro del proceso educativo, el o la educando
depende de su propia imagen la cual está ligada a sus emociones y sentimientos, la que a
su vez responde en muchas ocasiones a la imagen generada por el o la docente (Martínez-
Otero, 2006). Esto suele ser un aspecto que se quiere minimizar, ya sea por una aparente
comodidad o por no querer aceptar el papel fundamental del docente en sus afecciones
emotivas en los educandos. Pero es innegable el impacto emocional, conductual en los
educandos, para muchos es cómodo utilizar el miedo como herramienta de control y
generador de respuestas deseadas en lo conductual, aunque el resultado en lo académico
sea deficiente y eso sin considerar otros aspectos no tan perceptibles afectados
negativamente.
La capacidad de identificar, comprender y regular las emociones es fundamental por parte de los y
las profesores, debido a que tales habilidades influyen en los procesos de aprendizaje, en la salud
física, mental y emocional de los y las educandos y son determinantes para establecer relaciones
interpersonales positivas y constructivas con estos, posibilitando una elevación en su rendimiento
académico (Cabello, Ruiz & Fernández, 2010). La influencia siempre será en todo el individuo por
cuanto que estamos educando personas, no solo su aspecto mental, biológico, físico, emocional,
por más que aparentemente estemos trabajando un aspecto del ser humano la incidencia será
global, integral, de ahí la importancia de no perder este marco de acción.