TEMA 3.
MERCADOS FINANCIEROS INTERNACIONALES
3.1. INTRODUCCIÓN
Bajo la denominación de mercados financieros internacionales se agrupan un conjunto
de lugares físicos o de mecanismos que casan la oferta y la demanda de las necesidades
financieras en el ámbito internacional, actuando como paraguas y como comunicación
entre los diferentes mercados financieros de todo el mundo.
Una clasificación posible de estos mercados es la siguiente:
Mercado de divisas.- Es el que sirve de soporte a todos los demás mercados financieros
internacionales, puesto que fija el valor de cada divisa en función de las otras, lo que
permite el intercambio entre diferentes sistemas monetarios, tanto financiero como
comercial, puesto que los pagos son la contraprestación a la compra de bienes y
servicios.
Mercado de créditos.- Con esta denominación se considera toda la actividad de
intermediación bancaria internacional, es decir, la captación de depósitos por los bancos
y la consecución de créditos y préstamos internacionales, normalmente a
administraciones públicas y a grandes empresas.
Mercado de acciones.- Agrupa las formas de emisión y colocación de los títulos
representativos de la propiedad de las sociedades mercantiles, así como su posterior
negociación en las bolsas de valores de todo el mundo.
Mercado de obligaciones o bonos.- Agrupa las formas de emisión y colocación de los
títulos representativos de deuda de administraciones públicas y sociedades mercantiles,
así como su posterior negociación en los mercados secundarios de deuda.
Mercado de derivados.- Agrupa los diferentes tipos de futuros y de opciones que dan
cobertura o que especulan sobre los precios mundiales de los índices de bolsa, de las
acciones, de las divisas, del precio del dinero o del precio de las materias primas.
A continuación realizamos una introducción al mercado de divisas, y posteriormente a
las principales características de los otros mercados financieros internacionales.
3.2 MERCADO DE DIVISAS
3.2.1. Características
El concepto de divisa resulta complicado de especificar porque no existe una
definición oficial, pero incluiremos básicamente dos tipos de activos, siempre que estén
denominados en una moneda distinta de la del país de residencia del titular. Así
podemos hablar de:
Depósito o saldo bancario en moneda diferente de la propia
Medios de pago que se utilizan para movilizar las cuentas anteriores (por
ejemplo cheques, transferencias, etc).
De este modo, los dólares o depósitos en dólares americanos serán divisa para
cualquier titular, excepto si éste es residente en Estados Unidos; en este caso sería su
moneda nacional. Por otra parte, no se considerará como divisa otro tipo de activos
financieros como:
Acciones y obligaciones.
Pagarés, letras de cambio o cualquier otro medio de expresión de crédito.
Las cuentas de no residentes, aunque estén en moneda extranjera.
Los billetes en moneda extranjera tienen un tratamiento diferenciado de las
divisas como consecuencia de sus características propias. Los bancos cuando adquieren
billetes extranjeros no obtendrán ningún tipo de rentabilidad por su simple posesión
hasta que sean materializados en algún instrumento financiero remunerado.
Por lo tanto definiremos el concepto de mercado de divisas como, la
concurrencia de la oferta y la demanda de divisas representada por los bancos
nacionales y la banca extranjera con la obligada intervención del banco central.
La función principal del mercado de divisas se centra en facilitar las
transferencias de un país y por consiguiente de una divisa a otra. Esto es el medio a
través del cual se compran y se venden las diversas monedas nacionales y en el que se
fija el valor de cambio aplicable para las transacciones que se efectúan en distintas
monedas.
En la actualidad, el funcionamiento del mercado español de divisas, se rige por
el principio de libertad, es decir, los participantes en él no están sujetos a limitaciones a
la hora de comprar o vender divisas, al contado o a plazo.
La actividad del mercado de divisas recae en los intermediarios financieros, que
disponen de un departamento que tiene como finalidad ejecutar en las mejores
condiciones las órdenes de la clientela y las operaciones propias de la institución.
El cambio entre divisas no es más que el valor de intercambio de las mismas,
medida que refleja el número de monedas necesarias para la adquisición de otra.
El precio de una divisa es su tipo de interés, es la medida que refleja la
rentabilidad. En el mercado de divisas sólo se conoce el valor de intercambio (es decir,
compra/venta) y de rendimiento (es decir, el tipo de interés) de las divisas en un
momento determinado, por lo que el riesgo inherente a estas operaciones viene
determinado por el desconocimiento de la evolución de los precios de compra/venta o
de los tipos con los que se va a funcionar.
Las divisas pueden clasificarse en convertibles y no convertibles:
Son divisas convertibles aquellas que, en virtud de las normas legales del país
emisor, pueden ser libremente cambiadas por cualquier otra moneda, sea quien
sea su poseedor y sea cual sea la causa de la adquisición. Tal cambio o
conversión se efectúa en el mercado de divisas al tipo de cambio cotizado en el
mismo.
Son divisas no convertibles aquellas que carecen de esta facultad, bien con
carácter absoluto (divisas inconvertibles), bien con forma limitada o
condicionada en función de la naturaleza de su poseedor (persona residente o no
residente) o de la causa de su adquisición (por conceptos determinados o previa
autorización).
3.2.2. Extensión geográfica y tamaño del mercado.
El mercado de divisas se organiza de dos formas distintas pero que están
perfectamente interrelacionadas:
Tipo europeo: es aquella parte del mercado que se corresponde con
localizaciones concretas (mercado localista), es decir, está formada por
determinadas instituciones o lugares donde acuden oferentes y demandantes a
unas horas determinadas para realizar transacciones. Es similar a las Bolsas de
valores.
Tipo americano: Formado por la red de instituciones financieras de todo el
mundo, es la parte más internacional del mercado y la más libre puesto que
realiza sus transacciones en cualquier momento a través de cualquier medio
de comunicación. Es universal, careciendo de límites espaciales o temporales,
con excepción de los que imponen algunos países con respecto a cierto tipo
de operaciones, en todo caso, funciona las 24 horas del día y en todo el mundo.
Para que exista un mercado perfecto (y el de divisas es de los más perfectos)
es necesario que las ofertas y demandas sean conocidas por todos los participantes (o
su mayoría). Por ello, estas operaciones se centralizan a través de instituciones
financieras localizadas en determinados centros financieros.
Aunque el mercado de divisas resulta complicado de localizar físicamente en un
lugar en concreto, no cabe duda que existen núcleos financieros asociado
directamente a este mercado, como es el caso de Londres, centro del mayor volumen
de transacciones del mundo con cerca de un 38% del total, Nueva York, alrededor
de un 20%, Tokio, próximo al 13% o, desde luego, Singapur, Hong Kong, y otros. En
realidad no es correcto hablar de distintos centros, sino de partes de un solo mercado
mundial, en donde la diferentes localidades están estrechamente unidas a través de
los más avanzados medios de comunicación.
Los agentes que utilizan el mercado de divisas se agrupan en cuatro bloques: bancos
comerciales, brokers, bancos centrales y empresas no financieras:
1.- Los bancos comerciales. Actúan en el mercado de cambios como
intermediarios para sus empresas clientes y también por cuenta propia. Cada
banco tiene abierta una cuenta con uno o varios bancos corresponsales en cada país
financieramente significativo. Cuanto más operativo es un banco, más cuentas tendrá
abiertas.
Los bancos comerciales intervienen en este mercado con tres objetivos básicos:
Ofrecer un servicio a sus clientes.
Administrar la posición del banco, para alcanzar el balance óptimo para cada
una de las divisas.
Obtener un beneficio.
2.- Los brokers. Son otros protagonistas de los mercados de cambios, que actúan
fundamentalmente como intermediarios entre las instituciones bancarias. Una de las
aportaciones principales de los brokers es la de informar a sus clientes de la situación
del mercado. Normalmente son los propios clientes los que solicitan información del
mercado sobre un tipo de cambio y plazo concreto, sin embargo a los clientes más
importantes se les tiene al corriente de cualquier acontecimiento que se considere de
interés, aunque no lo hayan solicitado expresamente.
3.- Los bancos centrales. Son los responsables de la emisión de la moneda del país en
que actúan como autoridad monetaria, y de la administración y control de la oferta
monetaria del mismo. Adicionalmente suelen tener la responsabilidad de mantener el
valor de la moneda propia frente a otras.
4.- La empresas no financieras.
Son empresas que acuden al mercado de divisas, pero que no desean asumir actividades
diferentes a las de su actividad productiva y, por tanto, prefieren productos y
mecanismos de pago que no incorporen riesgos adicionales a su actividad empresarial.
3.2.3. El mercado al contado y el mercado a plazo
Con carácter general, las transacciones económicas son acuerdos de intercambio
entre dos partes, por los que el vendedor se compromete a la entrega de un activo
(objeto de compraventa) a cambio de recibir una cantidad de dinero, o precio, que paga
el comprador.
Inicialmente, cuando se sitúan los principios del comercio, todas las
transacciones se realizaban al contado (en inglés, spot). Estas operaciones se
caracterizaban porque el intercambio tiene lugar al formalizarse el contrato. Así, una
vez alcanzado el acuerdo, el contrato se ejecuta de forma más o menos inmediata y en
consecuencia, el vendedor entrega el activo al comprador del mismo, recibiendo a
cambio el precio pactado. A diferencia de los contratos al contado, los contratos a plazo
o llamados forward se caracterizan porque la ejecución del contrato no se realiza en el
momento de la formalización del mismo, son en un momento posterior o con fecha de
vencimiento. Es decir, en el momento 0 la partes contratantes acuerdan todos los
términos del contrato, incluido el precio a plazo o precio forward de la operación.
En el siguiente esquema operativo podemos ver de forma analítica los dos tipos
de contratos:
Operativa al contado
Momento
Momento 0 0
Formalización del
contrato Ejecución del contrato
y
Con acuerdo en: simultáneamente Teniendo lugar:
- El objeto de
compra/venta - Entrega/Recepción del
- El precio objeto de compra/venta
- Cobro/Pago del precio
Operativa a
plazo
Momento del
Momento 0 vencimiento
Formalización del
contrato Ejecución del contrato
Con acuerdo en: y posteriormente Teniendo lugar:
- El objeto de
compra/venta - Entrega/Recepción del
- El precio a plazo o
forward objeto de compra/venta
- Fecha de vencimiento - Cobro/Pago del precio
- Lugar
En el mercado de divisas se realizan los dos tipos de operaciones: al contado y a
plazo:
Las operaciones al contado o spot: son acuerdos de cambio de una divisa (moneda)
contra otra a un tipo de cambio determinado. El intercambio de estas divisas deberá
producirse dentro de las 48 horas siguientes a la fecha de transacción.
Las operaciones a plazo o forward: consisten en un contrato en firme entre dos partes,
por el que se comprometen a comprarse o venderse una determinada moneda a un
precio y un plazo fijado en el contrato. En el mercado a plazo o forward los operadores
establecen el precio de la moneda en el momento presente, fecha en la cual se lleva a
cabo la transacción, pero la liquidación y el pago de la misma se efectúa en una fecha
posterior, superior a dos días hábiles, establecida en el momento en que se acuerda la
operación. El tipo de cambio a plazo es el precio que hay que pagar por una moneda que
será entregada, y liquidada en la operación, en un momento futuro prefijado. Empresas
con actividades comerciales o financieras internacionales pueden estar interesadas en
cubrir el riesgo de cambio mediante una operación a plazo, que les asegure la
disponibilidad de la divisa requerida a un precio fijo en el momento en que tengan que
hacer frente al pago o cobro.
Por ejemplo, un importador europeo de automóviles norteamericanos puede
llegar a un acuerdo para la compra en tres meses de una serie de vehículos. Entre esas
dos fechas el valor de dólar puede subir (o bajar) frente al euro, por lo que si el
empresario español espera tres meses para cambiar los euros por dólares, le podría
suponer un coste mucho más alto, ya que el tipo de cambio del dólar podría ser mayor.
Para cubrir este posible riesgo, el importador (en nuestro ejemplo la empresa
europea) podría comprar dólares al contado, invertirlos durante tres meses y pagar su
deuda en el plazo previsto. Es decir, si el pago que tenemos que realizar por la compra
de los automóviles es de 1 millón de dólares y el tipo de interés del dólar a tres meses
es de un 3% anual, compraríamos hoy los dólares y los invertiríamos durante tres meses
en los Estados Unidos al 3%, de tal forma que en tres meses dispondremos de ese
millón de dólares sin incurrir en riesgo de cambio.
3.2.4. Teorías que explican la evolución de los tipos de cambio en el mercado de
divisas
[Link]. Teoría de la paridad del poder adquisitivo
Parte de la idea de que similares productos en diferentes países deben tener el
mismo valor. Dado que la paridad sobre cada producto es imposible, y está además
condicionada por factores locales, es el nivel general de precios el que debe tender a ser
semejante.
En consecuencia, para esta teoría lo relevante a medio y largo plazo son los
diferenciales de inflación. Una mayor cantidad de moneda para pagar un bien, significa
que esa moneda vale menos, y por lo tanto también vale menor respecto a las otras
monedas.
[Link]. Teoría de la paridad de los tipos de interés
En este caso, el fundamento es que la rentabilidad de las inversiones financieras
sobre productos de igual riesgo y liquidez, tiene que ser la misma. Si el hecho de
emplear divisas diferentes provocase una rentabilidad mayor en una divisa para igual
riesgo y liquidez, lo lógico es que se produzca un flujo de fondos hacia esa divisa para
invertir, elevando su precio frente a otras, lo que igualaría las rentabilidades.
3.2.5. Los eurodólares y las eurodivisas
Cuando se habla de mercados de divisas, una expresión popular es el empleo de la
palabra eurodivisas. Para definir las eurodivisas, es necesario definir primero los
eurodólares, que son la eurodivisa más importante.
Los eurodólares son divisas (por lo tanto, depósitos o saldos bancarios en dólares), que
están situados fuera de los Estados Unidos. Estos depósitos en dólares se utilizan en
diferentes operaciones, sobre todo de crédito y de bonos internacionales.
En nombre eurodólares tiene que ver con su origen. A partir de la Segunda Guerra
Mundial y con el sistema monetario internacional marcado por los acuerdos de Bretton
Woods, en Europa, y especialmente en Londres, se acumularon depósitos en dólares que
posteriormente eran negociados en operaciones internacionales desde la propia Europa.
Estos eurodólares (dólares en Europa) pasaron a ser por extensión del término todos los
depósitos en dólares fuera de Estados Unidos.
Cuando, en los años setenta, se produce la crisis del petróleo, los pagos en dólares a los
países árabes generan los llamados petrodólares. Estos son depósitos en dólares de los
países productores de petróleo, que en parte son rentabilizados en los mismos mercados
internacionales.
Por extensión de la palabra eurodólar, las eurodivisas son cualquier divisa utilizada o
negociada fuera de su propio territorio. Un depósito en euros, por ejemplo, es una
eurodivisa si está situado y se negocia en Londres o Nueva York, fuera de la zona euro.
3.3.- OTROS MERCADOS FINANCIEROS INTERNACIONALES
3.3.1. Mercado de créditos
La actividad bancaria internacional se caracteriza por la captación de depósitos y la
cesión de créditos y préstamos, como toda actividad de intermediación bancaria. Los
protagonistas de estos mercados son dos tipos de entidades financieras:
1.- Los grandes bancos sistémicos, caracterizados por un gran tamaño, con una red
implantada en muchos países de banca minorista o de banca de inversión.
2.- Los bancos especializados, dedicados a las grandes operaciones corporativas
(corporate finance), o a la financiación de proyectos de inversión internacional (project
finance). Tienen una importante presencia internacional pero un tamaño reducido en
número de oficinas porque no realizan banca minorista.
Los mercados de créditos internacionales se clasifican tradicionalmente de dos grandes
conjuntos:
1.- Los mercados interbancarios: Son los mercados mayoristas, en los que los bancos se
prestan dinero entre sí, normalmente a plazos muy cortos (días) cubriendo necesidades
de liquidez en diferentes divisas, y en ocasiones a plazos mayores para financiar su
propia política de créditos.
2.- Los mercados de crédito internacional: Son las operaciones de financiación por
crédito y préstamo que realizan los bancos desde otros países a grandes clientes,
generalmente multinacionales y grandes empresas. Por regla general estos créditos son
se elevado importe, y se realizan a través de una operación sindicada, es decir, en la que
participan un número variable de bancos y de entidades financiera que se reparten el
crédito para diversificar riesgos.
Dentro de los créditos internacionales, denominamos eurocréditos a aquellos créditos
internacionales en los que se prestan divisas en un país diferente al de esa moneda. Por
ejemplo, un préstamos de dólares USA y de euros en Londres a una compañía de
cualquier logar del mundo es un eurocrédito, porque se presta en dos divisas que no son
la de Gran Bretaña.
La principal plaza financiera del mundo en el mercado de crédito internacional es
Londres. Por motivos históricos (capital del imperio colonial británico, capital de la
Commonwealth), la denominada City de Londres capitaliza la mayor actividad bancaria
internacional mundial.
3.3.2. Mercado de acciones
Los mercados de acciones internacionales, al igual que uno nacional, se pueden analizar
desde el punto de vista del emisor de las acciones (las sociedades mercantiles) o desde
el punto de vista del inversor.
Desde el punto de vista de las compañías, La actividad del mercado de acciones
internacional viene definida por la emisión y la cotización de acciones de las empresas
en países diferentes al de la sociedad.
Entre los motivos que llevan a emitir acciones y/o a cotizar en otros países, está la
diversificación de fuentes de financiación, que reduce el coste de capital y que amplía
los recursos disponibles, También en ocasiones el prestigio de estar admitida la
compañía a cotización en plazas financieras importantes.
Para el inversor, sobre todo institucional (sociedades gestoras de fondos de inversión,
fundamentalmente), la actividad internacional permite diversificar, y por lo tanto reducir
el riesgo y/o aumentar la rentabilidad de las operaciones.
La principal plaza financiera del mundo en el mercado de acciones es Nueva York. Wall
Street es el mercado de referencia de las sociedades sometidas a cotización en todo el
mundo, y su tendencia condiciona la cotización de los demás mercados de valores.
3.3.3. Mercado de obligaciones y bonos
Las características del mercado de obligaciones internacional son, en la práctica, muy
semejantes a las descritas para el mercado de créditos internacional. En ambos casos se
instrumenta la deuda internacional de sociedades a través de una operación
normalmente sindicada por entidades financieras.
En el caso de las obligaciones, a diferencia de instrumentar la deuda con un crédito, se
instrumenta a través de títulos de deuda emitidos por la compañía.
Generalmente, las obligaciones internacionales se clasifican en dos categorías:
Obligación internacional simple: Cuando una de las partes de la operación es de otro
país. Por ejemplo, que una compañía iberoamericana o europea emita bonos en dólares
en Estados Unidos, o emitir bonos en euros en París una compañía japonesa.
Eurobonos o euroobligaciones: Cuando la emisión de deuda se realiza en una divisa que
no es la del país en el que se produce la operación. Sería el caso, por ejemplo, de la
anterior emisión de deuda en dólares, pero realizada en Londres.
En la práctica, este tipo de emisiones de deuda internacional se realizan contratando a
una entidad financiera especializada, que se ocupa de buscar inversores institucionales
que aseguren el éxito de la colocación de los títulos.
3.3.4. Mercado de derivados
Los mercados internacionales de derivados agrupan, en cada modalidad de producto, a
todos aquellos que están ligados a la actividad financiera internacional o que marcan la
tendencia del resto de mercados derivados nacionales.
Dentro de las posibles clasificaciones, presentamos la que distingue en función del tipo
de activo subyacente de los productos derivados:
[Link]. Derivados sobre divisas.-
Estos fueron, históricamente, los primeros derivados financieros, que no se realizaban
sobre materias primas. Nacen como una necesidad de cobertura ante las posibles
variaciones del tipo de cambio entre divisas, por lo que son relevantes tanto para el
comercio internacional, actuando como una alternativa al seguro de cambio, como para
la inversión financiera internacional, con la misma intención de cobertura entre divisas.
El origen de los derivados sobre divisas está en Chicago, actual capital mundial de los
mercados de derivados internacionales.
Los productos derivados sobre divisas más comunes, generalmente, son los que cubren
o especulan sobre el tipo de cambio euro/dólar USA. Cuando se producen tensiones
sobre el tipo de cambio de alguna divisa respecto a otras, se dispara el número de
contratos de derivados sobre estas, con finalidad de cobertura o especulativa.
[Link]. Derivados sobre el precio del dinero
En este caso, la actividad internacional en este tipo de derivados busca la cobertura
sobre la evolución de los tipos de interés o del precio del dinero. Normalmente se
instrumentan sobre la rentabilidad de un depósito en diferentes divisas. Por ejemplo, un
contrato puede tomar por referencia la rentabilidad esperada para un depósito de
100.000 $.
[Link]. Derivados sobre acciones
Estos productos, cada vez más frecuentes, permiten dotarse de cobertura ante la
variación en el precio de cotización futuro de una acción o de una cartera de acciones.
Realizada con intención de cobertura, el empleo de derivados en una posición contraria
a la que se tiene, (por ejemplo, teniendo un número de acciones, comprar derivados que
suponen una ganancia si desciende el valor de cotización), permite acotar las pérdidas.
En este tipo de derivados, los contratos más frecuentes son las opciones sobre acciones,
tanto de compra como de venta.
[Link]. Derivados sobre índices de bolsa
Estos derivados suponen una extensión del conjunto anterior, y son cada vez más
empleados. En lugar de dar cobertura o apostar sobre el valor de uno o varios títulos, la
operación afecta al conjunto de un mercado, representado por su índice.
Desde un punto de vista internacional, los contratos más utilizados de este tipo son
sobre el valor futuro del índice Standard & Poors 500, tomando un valor en dólares por
cada punto de variación del índice.
[Link]. Derivados sobre materias primas
Por último, este conjunto de contratos actúa sobre un activo subyacente que no es en
origen un producto financiero, sino un producto físico. El empleo de derivados, en
particular, sobre la evolución futura del precio de los alimentos (cereales), energía
(petróleo) y metales (oro), está cada vez más extendido.
Dado que cada vez más la economía real está más integrada mundialmente, la demanda
de estos contratos para asegurarse el coste final de estos bienes aumenta lo que está
convirtiendo a los bienes básicos de producción y alimentación en un instrumento de
inversión financiero en el que la fuerza de la especulación puede generar tensiones
sobre el valor del producto final.