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Diócesis de Cuautitlán “San Buenaventura”

Santuario Parroquial de Nuestra Señora de Loreto


Misión Pastoral “María Auxiliadora”

PASCUA CHAVITOS

2024
TEMARIO
Diócesis de Cuautitlán “San Buenaventura”
Santuario Parroquial de Nuestra Señora de Loreto
Misión Pastoral “María Auxiliadora”

Tema 1.- EUCARISTÍA: sobre la generosidad de Dios.

Objetivo: Sensibilizar en los adolescentes y niños la presencia e importancia de Jesús en la


Eucaristía a través de los signos que se presentan en el Jueves Santo, para que puedan
reconocer auténticamente a Jesús en la Eucaristía y valorar este sacramento.
Oración
Meditar sobre la importancia de la eucaristía en nuestras vidas y amistad de Jesús con
nosotros, a través de su cuerpo y sangre.

Meditamos
 Lc 22, 14-20

Experiencia cristiana

Estamos recién empezando el Triduo Pascual. El Señor Jesús, cuando le dice a sus queridos
amigos, aquellos que caminaron tres años junto a Él, que vieron y fueron testigos de tantas
maravillas, milagros, conversiones, así como el maltrato, persecuciones, injusticias, mucho
antes de este Viernes de Pasión que vamos a vivir y celebrar que preparen la Cena, sabía muy
bien que esta sería la última vez que compartiría el Pan con sus amigos más íntimos.
Tratemos de imaginar los sentimientos que embargaban el corazón de nuestro Señor
Jesucristo. Sin embargo, ya seguramente, pesándole el corazón por los pecados y traiciones
casi infinitos que cargaría desde el huerto de Getsemaní, no quiere antes de eso, dejar de
compartir una Cena con sus Apóstoles.

Todos sabemos que una cena, una comida entre amigos, es una instancia para compartir
alegría, júbilo, para charlar y reírse como hermanos. Seguramente así ha sido el caso. No
podemos dejar de imaginar cuántas anécdotas o pasajes que vivieron todos juntos a lo largo
de tres años debe haber
compartido. Es más, seguramente Jesús así lo ha querido, pues era su intención clara, tener
ese último momento especial con su comunidad. Repito, sabía lo que se venía, pero la
amistad, su amor por los que Él mismo eligió, esa comunión fraterna que aprendieron en las
buenas y malas a vivir, estaba por encima del dolor y el sufrimiento. El mismo que apenas
algunas horas más adelante, sufriría en agonía, pasión y muerte en la cruz. Y es que la
fraternidad, la amistad de una comunión arraigada en el amor, no se deja superar por el dolor
nunca.
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Misión Pastoral “María Auxiliadora”

Los hombres nos complicamos e menudo muchísimo la vida con esto de dar y recibir regalos.
Algunos regalos rayan en el chantaje, Y, con frecuencia, un regalo es una “cosa” de la que
alguien se querría librar; le ha colocado un lazo alrededor y me lo ha regalo. Y ahora tengo yo
esta cosa inútil. Por eso existen personas a quienes les disgusta recibir regalos. Dicen:
“¡Prefiero comprarme yo mismo alguna cosa! Así sé lo que tengo y no estoy en deuda con
nadie” o “No quiero tener que agradecer nada a nadie”.
Un mundo así sería un horro. No solo sería un mundo frio e inhumano; sería también un
mundo ateo (= sin Dios). Por que Dios solo es capaz de dar. Ha creado el mundo libremente y
por amor. A ti y a mi nos ha dado la vida. Cada día nos regala su cercanía.
Dios es el dador mas desinteresado del mundo. Y el más generoso. El mayor don de Dios es
Jesús. Y la manera en la que Jesús mismo se ha hecho don para ti y para mi la llamamos
“Eucaristía” .
La Eucaristía es como es en el matrimonio, lo mas profundo que pueden hacer es entregarse
mutuamente. Y quizás son los sufrimientos que han soportado juntos y el uno del otro, lo que
los une íntimamente. En la Eucaristía sucede lo mismo. Jesús me dice: Te doy mi Cuerpo –
esta es mi vida – y te doy mis sufrimientos. Yo le digo a Jesús: ¡Yo también quiero darte mi vida
y mis sufrimientos!”. Esto así sucede cada día, cuando se celebra la Santa Misa.
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Tema 2.- “Ámense los unos a los otros” (Lavatorio de pies)

Objetivo: Sensibilizar en los adolescentes y niños de la importancia de Jesús en la Eucaristía


a través del servicio a los demás, para que puedan reconocer auténticamente a Jesús en la
Eucaristía.

Oración
Meditar sobre la importancia del servicio a los demás, y la amistad de Jesús con nosotros.

Meditamos
 Jn 15, 12-27

Experiencia cristiana

«Mami, ¿por qué el padre les lava los pies? ¡Seguro estaban muy sucios!». Pregunta mi
pequeño hijo mientras observa el ritual del lavatorio de los pies.
La verdad se me hizo muy difícil darle una respuesta que pudiera entender en ese momento,
así que para salir del paso y dejarlo tranquilo le dije que llegando a casa conversaríamos. Y
así lo hice.
Hay que tener cuidado con cumplir las promesas que le hacemos a nuestros niños. Si no
respondemos y ellos se quedan con la incógnita, créanme que van a buscar la manera de dar
calma a su curiosidad. Y en las generaciones actuales, Internet es el primer lugar donde van
a buscar ayuda, y ya sabemos que esa ayuda no es siempre la más acertada.
Volviendo al tema, camino a casa mi mente buscaba cómo empezar a explicar esto a mi hijo
y recordé a Valiván y sus entretenidas canciones. Busqué con rapidez y encontré
precisamente la del lavatorio de los pies.
1. El pensamiento de los niños es muy concreto, sé simple
Tratar de explicarle a un niño las cosas de Dios desde nuestra mirada de adulto puede resultar
desastroso. Mientras nosotros hablamos de símbolos y cosas abstractas que ya
comprendemos, para un niño todo puede resultar confuso. Por ejemplo, si le digo a mi niño
que el lavatorio de los pies implicaba el sentido entero de la vida de Cristo, me mirará con
cara de «no entendí nada». Buscar y utilizar palabras sencillas y que los niños manejen en su
lenguaje cotidiano es una gran ayuda. La otra ayuda, mucho más grande aún, es
encomendarse al Espíritu Santo para que ilumine nuestra inteligencia y la del pequeñín al que
le estamos hablando.
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2. El servicio a los demás se enseña desde pequeños


Jesús no les lavó los pies porque estuvieran sucios. Pero, así como lo entendió mi pequeño,
así parece que también lo entendió Pedro. Y como Pedro quería mucho a Jesús, pensó que,
si para ser amigo de Jesús tenía que dejarse lavar los pies, entonces mejor que le lavara todo
el cuerpo. Pedro quería ser su mejor amigo. Jesús, lavando los pies de sus apóstoles (solos
los pies) lo que quería decir era que, siempre debemos estar al servicio de los demás. Que
nos agachemos y veamos las necesidades del otro. Así como Él estuvo pendiente de
nuestras necesidades en la tierra (dio de beber al que tenía sed, dio de comer a las
multitudes, curó a los enfermos…).
Ayudarnos a llegar a Dios, así nosotros tenemos que ayudar a los demás en todo lo que
podamos. En casa ayudar a mamá y a papá, ayudar a los hermanos. Con pequeñas cosas,
desde estar atentos en ordenar nuestras cosas, hasta ofrecer un vaso de agua cuando
veamos que alguno tiene sed o alimento cuando alguien tiene hambre. ¿Pero por qué Jesús
escogió lavar los pies y no simplemente dar un vaso de agua? Podrían seguir preguntando
nuestros pequeños.
Lavar significa limpiar, quitarnos algo que nos hace impuros. El lavado de los pies también
significaba que Dios y que aquellos hombres, sus discípulos, en nombre de Jesús podrían
limpiar los pecados a otros.
3. Hablemos con ellos de las vocaciones al servicio de Dios
Hablar de las cosas de Dios, en lenguaje que los niños puedan entender, es abrirles un
horizonte hermoso. Es permitir que en su corazón el amor a Cristo vaya creciendo. Y es
enseñarles que hay vocaciones distintas y todas bellas para amar a Dios. Hablemos de la
vocación al sacerdocio, no le tengamos miedo, nuestros hijos son finalmente de Dios. Los
apóstoles de Cristo fueron sus primeros sacerdotes. Jesús les dejó un poder muy grande,
pero sobre todo muy hermoso y ese poder tenía que ver con el servicio a los demás. A través
de estos primeros sacerdotes, Jesús también permite que haya muchos más. Sin ellos ¡no
podríamos recibir la Eucaristía en la misa!
Este Jueves Santo también celebramos a los sacerdotes. Fue en este día en que Jesús hizo
sacerdotes a sus discípulos en la Última Cena. Se llama última cena, porque fue la última vez
que se reunieron todos a cenar con Jesús. A través de sus sacerdotes y el poder que Él les
deja de convertir el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre, es que Jesús se queda con
nosotros todos los días hasta el fin. Se queda en ese pedacito de pan que recibimos cuando
vamos a comulgar.
El Jueves Santo es una ocasión para que todos meditemos, no solo los adultos. No dejemos
a nuestros niños de lado y escojamos un momento para explicarles, según su edad, la
importancia y la hermosura de estos días santos.
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Tema 3.- La Cruz de Jesús, consuelo fraterno.

Objetivo: Fomentar en los adolescentes la hermandad y solidaridad, a través de la reflexión


de la pasión del Señor; para que, a ejemplo de Él, sean consuelo de hermanos y amigos que
sufren.
Oración
Meditar la pasión de nuestro Señor Jesús y muerte en la Cruz.

Meditamos
 Mt 27, 32; 16, 24

Experiencia cristiana

Nosotros sufrimos, nuestro corazón carga con nuestras dolencias, a veces emocionales, a
veces físicas, no importa el tamaño de estas, mucho menos la magnitud; sin embargo, Jesús,
te invita a depositar tus dolencias y sufrimientos en su corazón amoroso, porque Él está
dispuesto a cargar, no solo con tus pecados, sino que también con tus dolores y sufrimientos.
Jesús carga con lo que te hace daño, ve que sufres y quiere consolarte, ahora su corazón
amoroso, tiene escrito tu dolor, pena o sufrimiento, aquello que te acongoja, pero, igual es un
corazón que sufre (se voltea el corazón y se muestra la parte dañada) como sucedió en aquel
viernes santo, donde Jesús derramó hasta la última gota por cargar con todo y más, de lo que
tú pusiste en ese corazón de papel, fue atravesado por una lanza, latió más de lo que puede
una persona normal latir, fue obligado a soportar; sin embargo, nunca se cerró, nunca dejó
de ser un corazón amante, siguió consolando hasta el cansancio, a pesar del dolor y
sufrimiento al que estaba sometido.
Ante Jesús difieren las opiniones: ¿Actuaba por el poder supremo de Dios o era un impostor,
un falso profeta, un blasfemo y un quebrantador de la ley? Quien le odiaba, solo veía que se
ponía en el lugar de Dios: perdonar pecados, relativizar la ley del sábado: éstos eran delitos
que se castigaban con la muerte. Pero:
• ¿Por qué se le ocurrió a Jesús meterse en el infierno de Jerusalén, sabiendo que moriría
allí?
• ¿Por qué no rehuyó del juicio?
• ¿Por qué no animo a sus discípulos a luchar?
• ¿Por qué no reaccionó el cielo?
P
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Para todo esto sólo hay una respuesta: JESÚS FUE A MORIR LIBREMENTE. ÉL LO QUERÍA ASÍ.
EL PADRE LO QUERÍA ASÍ.
Solo hay una única diferencia entre la Pasión de Jesús y el sufrimiento de tantos millones de
personas:
AQUÍ NO FUE CALAVADA EN LA CRUZ UNA PERSONA; AQUÍ MURIÓ EL AMOR MISMO: “EL
HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE” TAMBIEN PADECIO POR TI Y POR MI. ¿Y QUE HIZO JESUS?
Dejo caer los brazos, no devolvió el golpe, no se defendió. Permaneció en silencio ante
Pilatos. Cargo la cruz. Permitió que todo el poder del mal cayera sobre él. Murió para poner
un nuevo comienzo al mundo.
En el Calvario, el silencio de María se transformó en adoración. Nunca el silencio significó
tanto como en este momento: abandono, disponibilidad, fortaleza, fidelidad, plenitud,
elegancia, fecundidad, paz... Nunca una criatura vivió un momento con tanta intensidad
existencial como María en el Calvario. (El silencio de María, Ignacio Larrañaga).
Es fácil suponer que María también estaría allí, entre la gente del pueblo, mirando y sufriendo
en silencio. Como se puede comprobar en estos textos evangélicos, especialmente en lo que
narra San Juan, la Virgen María estuvo presente en la Pasión de Jesús. Hablar de María es
reconocer en ella a una madre que acompañaba a su hijo a la distancia, que miraba lo que
los soldados y la gente le hacían, y en silencio guardaba todos estos momentos en su
corazón. Ella sabía que su hijo estaba destinado a cumplir esta misión, y que no podía
interferir en esos planes.
Imaginemos el valor tan grande que debió tener para acompañar a su hijo durante su pasión,
imaginemos también la impotencia que sentía al no poder correr y abrazarlo para protegerlo.
Ella tuvo que ser fuerte para acompañar a su hijo en su recorrido hacia la muerte.
“María es la del corazón abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como madre
de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote
la justicia. Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida,
abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera madre, ella
camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor
de Dios”. (EG 286).

Anexo: Viacrucis
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Tema 4.- El regreso de Jesús

Objetivo: Exponer al adolescente y niño la importancia de reconocer que el Cirio Pascual es


el centro y cabeza de la vida de la Iglesia, como presencia misma de Jesús Resucitado.
Oración
Meditar sobre la importancia de la Vigilia Pascual, y de la misma manera ver en el cirio
Pascual la presencia viva de Jesús resucitado.

Meditamos
 Jn 12, 46

Experiencia cristiana

“La luz de la fe: la tradición de la Iglesia ha indicado con esta expresión el gran don traído por
Jesucristo, que en el Evangelio de san Juan se presenta con estas palabras: «Yo he venido al
mundo
como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas» Jn 12, 46. También san Pablo se
expresa en los mismos términos: «Pues el Dios que dijo: “Brille la luz del seno de las tinieblas”,
ha brillado en
nuestros corazones» 2 Cor 4, 6. En el mundo pagano, hambriento de luz, se había
desarrollado el culto al Sol, al Sol invictus, invocado a su salida. Pero, aunque renacía cada
día, resultaba claro que no podía irradiar su luz sobre toda la existencia del hombre. Pues el
sol no ilumina toda la realidad; sus rayos no pueden llegar hasta las sombras de la muerte,
allí donde los ojos humanos se cierran a su luz. «No se ve que nadie estuviera dispuesto a
morir por su fe en el sol», decía San Justino mártir. Conscientes del vasto horizonte que la fe
les abría, los cristianos llamaron a Cristo el verdadero sol, «cuyos rayos dan la vida». A Marta,
que llora la muerte de su hermano Lázaro, le dice Jesús: «¿No te he dicho que si crees verás
la gloria de Dios?» (Jn 11, 40). Quien cree ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del
camino, porque llega a nosotros desde Cristo resucitado, estrella de la mañana
que no conoce ocaso”. LF 1
Muchas veces pensamos que nuestra capacidad es limitada para comprender quiénes
somos o qué vemos en el mundo, creemos que la fealdad abunda y sin embargo la belleza de
nuestra humanidad siempre es evidente. La vida puede ser maravillosa en la tierra, pero no
completamente sin Jesús todos fuimos creados para anhelarlo y solo a través de una relación
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con él pueden iluminarse las partes oscuras de nuestros corazones, se requiere luz para que
crezca cualquier cosa en el mundo y es incluso la luz la que aclara nuestro propio espíritu.

“Amar como Jesús, eso nos hace luminosos. Eso nos lleva a hacer obras de amor. No te
engañes, amiga, amigo, vas a ser luz el día que hagas obras de amor. Pero cuando en vez de
hacer obras de amor hacia afuera, veas a ti mismo, como un egoísta, ahí la luz se apaga.”
(Papa Francisco, Jornada Mundial de la Juventud 2023).
Haciendo uso de nuestros ojos, emitimos juicio sobre los demás, nos dejamos llevar por las
apariencias que el mundo nos enseña a seguir, por lo que vemos a simple vista. Vivimos de
apariencias, vivimos viendo lo malo en el prójimo y si vemos lo bueno no lo fomentamos, sino
que también encontramos una manera de juzgar. No nos gusta que lo hagan con nosotros
¿por qué lo hacemos? Utilizamos nuestros ojos de mala manera, y Jesús nos enseñó a mirar
al prójimo con ojos solidarios, amorosos, compasivos y atentos. Tomemos y hagamos
nuestro ese ejemplo. Busquemos en el prójimo lo bello que posee, de lo que está hecho, las
virtudes que tiene, los valores y la dignidad que posee como ser humano, que situemos como
prioridad el mirar con atención a los demás.
Qué difícil es cuando se me exige algo que para mí no es importante y relevante, invertimos
mucho de nuestro tiempo en cosas que no lo merecen y no nos cuesta hacerlo, al contrario,
nos gusta y nos “llenan”. Nos satisfacen momentáneamente. Por otro lado, lo que nos va a
llenar para siempre es mirar con detenimiento a los demás, no vivir con prisa.
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Tema 5.- ¡Effetá!

Objetivo: Renovar en el adolescente y niño de su identidad como bautizado, a través de la


vivencia de la renovación de las promesas bautismales en la Vigilia Pascual, para que con
convicción salga al encuentro de su familia y del hermano.
Oración
Meditar sobre la importancia de la Vigilia Pascual, y de la misma manera ver en el cirio
Pascual la presencia viva de Dios.

Meditamos
 Mc 7, 31-35

Experiencia cristiana

El día de hoy es un día de invitación, de propuesta. El pueblo que habitaba en la esclavitud


del pecado contempla la liberación de la Pascua. El pueblo que habitaba en la oscuridad, en
el silencio, en el sinsabor de la desesperanza y desánimo, contempla la luz de Cristo
Resucitado.
Hasta este momento hemos podido reconectar con aquello que nos impide, lo que nos limita,
y darnos cuenta cuánto cuesta no contar con ello. El medio, el entorno, la sociedad y hasta
la tecnología, pudieran brindarnos un aparador inmenso de oportunidades, pero quizá
imposibilitándonos para ver lo que es verdaderamente esencial, trascendental y que no
expira. Todo lo que está a nuestro alrededor pudiera apantallarnos, pero la realidad es que
terminará y nos quedaremos nuevamente solos con quien somos, en el silencio incómodo
en el que no hay nada ni nadie, ese silencio incómodo en el que no nos gusta estar.
Jesús, nos dice hoy como a ese sordo, ¡ábrete! Y no es solo una apertura para escuchar, como
para poder tener todos los sentidos abiertos, sino que nos habla de una apertura profunda,
desde el alma, desde la mente, desde el corazón.
Ábrete a todo lo que no eres tú, fija tu mirada en el mundo que se duele por no tener
esperanza, por no saber caminar, por no disfrutar lo rico de la vida.
Ábrete a los tuyos, a los que no conocen a Cristo, a los que no han gozado la alegría de estar
con los hermanos, como lo has experimentado en estos días de Pascua.
Ábrete y ábreles tu corazón, para que contemplen la alegría de quien ha visto al Resucitado.
Ábrete es una expresión imperativa, y quien mejor que Dios para mandártelo, pues de Él has
recibido cuanto tienes, y ahora es justo que compartas un poco de ello con el otro, con el
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hermano... sal y encuéntrate, y que, al contemplar tu ánimo y renovación, todos puedan decir
con asombro ¡todo lo ha hecho bien!
En nuestros tiempos es común convivir con las problemáticas que surgen en las relaciones
humanas como el caso del alcoholismo, las adicciones, personas en situación de calle,
parejas jóvenes en unión libre, abandono o descarte por mencionar algunas. Cada uno de
estos problemas llegan a convertirse en estilos de vida en el momento en que se adhieren a
nuestro ser. Una causa del alcoholismo podría ser por un sentimiento de abandono
ocasionado por la ausencia de los padres; otra causa probable puede ser el miedo
al descarte, es decir, si no se adoptan algunas conductas o acciones que se comparten en
nuestro círculo social corremos el riesgo de no ser aceptados y por ende excluidos. Algunos
estilos de vida representan riesgos para nuestra salud física, mental y espiritual, es por ello
importante mantenernos atentos a las decisiones que tomamos.
Seamos conscientes del camino que elegiremos, veamos nuevamente a la Virgen, que a
temprana edad tomó una decisión que sería un parteaguas en la historia de la humanidad.
Otro momento donde su decisión fue imprescindible es cuando Jesús la entrega como Madre
del discípulo amado (Jn 19, 26 – 27), y ella acepta este llamado, ¿imaginas esta escena de
otra forma? ¿Qué hubiera pasado si María se hubiera detenido en su dolor? ¿Qué la impulsó
a seguir con la misión que Dios tenía para ella? La respuesta a todo ello es el AMOR.
Sólo el amor permite superar las dificultades que se van presentando, solo el amor ayuda a
decidir por lo que es mejor, por lo que hace bien, el amor es una realidad a la que estamos
llamados y con ella transformar la forma que tiene nuestro entorno.

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