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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN CRISTÓBAL DE HUAMANGA

ESCUELA DE POSTGRADO

SECCION DE POSTGRADO DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS


POLÍTICAS

MAESTRIA EN CIENCIAS PENALES

LA PRISION PREVENTIVA MEDIDA CAUTELAR QUE PREOCUPA A LA


SOCIEDAD

ALUMNA : Nerida Aquino Yupanqui


CURSO : Investigación Preparatoria
DOCENTE : Oliverio García

AYACUCHO – PERU

2024.

1
1. INTRODUCCION

Se sabe que, el ser humano tiene ciertos derechos fundamentales, esenciales, que
son inherentes a la naturaleza humana. Tales derechos constituyen por ello mismo,
igualmente: bienes y valores jurídicos que, son protegidos por el ordenamiento jurídico
penal, por ser necesarios e importantes para la existencia de la humanidad; siendo
así, se tiene que uno de los bienes y valores es la libertad; el mismo que es uno de los
derechos fundamentales del ser humano, la misma que se encuentra ligada a la
existencia plena y digna. Pero este derecho, jurídico máximo, que es la libertad, no es
absoluto ni omnipotente, puesto que puede ser restringido válida y proporcionalmente,
en forma excepcional, cuando colisiona con otros derechos e intereses públicos
fundamentales; en los casos que así lo determine o lo mande la ley expresamente.

Estando a lo anteriormente señalado, debemos recalcar que el Proceso Penal es la


única vía legitimada para que el Estado pueda imponer su pretensión punitiva, que
solo puede materializarse a través de un procedimiento con todas las garantías
establecidas en la constitución y en las leyes, cuya finalidad sea la concretización de la
pena y a la satisfacción de la exigencia económica de reparar los daños ocasionados
en los bienes jurídicos de la víctima.

Asimismo, se tiene que, el uso de la prisión preventiva en el ámbito de la justicia penal


se presenta como un asunto crucial y en constante debate en numerosas
jurisdicciones alrededor del mundo. En el contexto del derecho penal peruano, dicha
medida cautelar se caracteriza por su importancia estratégica en el mantenimiento del
orden público y la seguridad ciudadana. Aun así, la aplicación de esta medida ha
suscitado cuestionamientos tanto a nivel nacional como internacional, poniendo en
evidencia la necesidad de un análisis profundo y reflexivo (Missiego, 2021).

El presente ensayo, tiene como fin esbozar los lineamientos generales, respecto a la
prisión preventiva, buscando abordar este tema a través de una revisión bibliográfica y
comprada, con el objetivo de proporcionar una perspectiva informada y equilibrada
sobre la utilización de la prisión preventiva en Perú. Para lograrlo, se realizará un
análisis detallado de las fuentes bibliográficas relevantes, poniendo de relieve los
diversos enfoques, teorías y debates en torno a este instrumento jurídico. Asimismo,
se llevará a cabo un análisis comparativo con otras jurisdicciones, a fin de entender
cómo se implementa y administra la prisión preventiva en diferentes contextos legales
y culturales. Esta comparación no solo servirá para identificar las similitudes y
diferencias en las prácticas de diferentes sistemas penales, sino que también
proporcionará una valiosa visión sobre las potenciales áreas de mejora y las mejores
prácticas que podrían ser aplicables en el sistema penal peruano.

Finalmente, evaluaremos la eficacia y la justicia de la prisión preventiva en el Perú,


considerando tanto las perspectivas de los actores legales involucrados como de los
detenidos y la sociedad en general. Al tratar de reconciliar la necesidad de garantizar
la seguridad pública y la administración de justicia con los derechos fundamentales de
los individuos, esperando contribuir al debate académico y político sobre el uso y el
impacto de la prisión preventiva en el Perú.

2
2. ANALISIS CRÍTICO Y ARGUMENTATIVO DEL TEMA
La prisión preventiva, instrumento procesal que es la más grave restricción de la
libertad, se viene aplicando irracionalmente, por la sensación de inseguridad que se
vive en el país en la actualidad, la excesiva penalización de cualquier conducta y la
elevación de las penas fuera de los márgenes del principio de proporcionalidad, ha
llevado a los operadores de justicia a convertir casi en regla el amparo de peticiones
de prisiones preventivas.
Las medidas de coerción en general y la prisión preventiva en particular, pretenden
evitar, en tanto el proceso jurisdiccional penal es un instrumento que requiere de
tiempo, que se fruste el adecuado desarrollo de la causa – desarrollo eficiente de la
investigación1, así como que, llegado el caso, no se producirá una resolución ineficaz 2.
Su función es netamente procesal. La prisión preventiva es, sin duda, una de las mas
intensas intromisiones en las esferas de libertad y personalidad del ciudadano3.
En consecuencia, se señala que la Prisión Preventiva es una medida cautelar que
limita el derecho fundamental a la libertad personal y que debe respetar principalmente
al principio de proporcionalidad, el cual indica que cualquier limitación de derechos
fundamentales debe ser idónea para alcanzar o favorecer el fin perseguido
legítimamente por el Estado, si es que no hubiera un medio menos gravoso e igual
de eficaz; teniendo en cuenta la gravedad o intensidad de la intervención y el
peso de las razones que la justifican. Es decir, es un recurso de última ratio que “el
juzgador debe apelar, esto es, susceptible de dictarse solo en circunstancias
verdaderamente excepcionales y no como regla general”4.
A nivel internacional es unánime el criterio de los órganos supranacionales en cuanto a
la privación de la libertad, por ejemplo la Corte Interamericana de Derechos Humanos
ha establecido que, para restringir el derecho a la libertad personal a través de
medidas como la prisión preventiva, deben existir de por si los suficientes indicios que
nos permitan presumir razonablemente que la persona imputada dentro del proceso
haya participado en el ilícito que se investiga; criterio compartido por otras instancias
jurisdiccionales internacionales como la Corte Europea de Derechos Humanos y la
Corte Penal Internacional. Complementando al criterio mencionado, la Corte indica
que la sospecha tiene que estar fundada en hechos específicos y articulados con
palabras, excluyendo de esta manera “las conjeturas o las intuiciones abstractas. De
allí se deduce que el Estado no debe detener para luego investigar; por el contrario,
sólo está autorizado a privar de la libertad a una persona cuando alcance el
conocimiento suficiente para poder llevarla a juicio"5.
Es por eso que será desproporcionada la medida que persiga fines que pueden haber
sido satisfechos a través de alguna medida de menor intensidad pero que posea la
misma eficacia. Así mismo, también serán desproporcionales aquellas medidas
1
Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos- caso SUAREZ Rosera Vs. Ecuador, de 12 de
noviembre de 1997
2
Piñol Rodríguez, José Ramon y otros: Derecho Procesal Penal. Editorial Civitas. Pamplona, 2009. Pág.
345.
3
Reyna Alfaro, Luis Miguel. Manual de Derecho Procesal Penal. Ediciones Instituto Pacifico. Lima, 2015.
Pág. 445.
4
Cfr. Sentencia del Tribunal Constitucional 1091-2002-HC de 2 de agosto. Caso Vicente Ignacio Silva Checa.

5
Cfr. Donadio L. (2008). La influencia de la jurisprudencia internacional de los Derechos Humanos en la práctica
judicial interna: El caso de la prisión preventiva. Criterio Jurídico.

3
aplicadas sin una motivación suficiente. Por tal motivo, no solo debe ser
proporcional, también debe ser necesaria
“(…) El principio de favor libertatis impone que la detención judicial (prisión preventiva)
tenga que considerarse como una medida subsidiaria, provisional y proporcional (...).
El carácter subsidiario de la medida impone que antes de que se dicte, el juez deba
considerar su idéntico propósito al que se persigue con el dictado de la detención
judicial preventiva (prisión preventiva) se puede conseguir aplicando otras medidas
cautelares no tan restrictivas de la libertad locomotora del procesado (…)”6.
la existencia e idoneidad de otras medidas cautelares para conseguir un fin
inconstitucionalmente valioso, deslegitima e invalida que se dicte o mantenga la
medida cautelar de prisión preventiva.
La prisión preventiva requiere de tres supuestos, conforme lo señala el Código
Procesal Penal, establecido en el artículo 268 en sí y por los cuales se rige: “la
prueba suficiente (fumus boni iuris), el peligro procesal (periculum in mora) y
que la pena a imponer sea superior a los cuatro años de pena privativa de
libertad”7
Siguiendo a Gonzalo del Río Labarthe, éste considera que hay sólo dos presupuestos,
pues el fumus boni iuris comprenden la prueba suficiente y la pena probable. Así, el
juzgador no solo está obligado a determinar la existencia de una alta probabilidad de
sanción, sino que además debe verificar que esta sanción tenga una pena superior a
los cuatro años.
Por otra parte, se señala que “El peligro procesal es en particular, el peligro de que el
procesado no interferirá u obstaculizará la investigación judicial o evadirá la acción de
la justicia. Tales fines deben ser evaluados en conexión con distintos elementos que,
antes y durante el desarrollo del proceso, puedan presentarse y, en forma significativa,
con los valores”8.
Así mismo es el criterio más importante en la consideración para la imposición de las
medidas cautelares, ya que el criterio dominante para la existencia del proceso es la
comparecencia del procesado. En el peligro de fuga el magistrado debe valorar todas
las circunstancias que rodean el caso específico y que motive la permanencia del
imputado en un centro de detención.
En cuanto al peligro procesal (riesgo de fuga, obstaculización o ambos), seguimos al
maestro Gonzalo del Río, cuando señala que sólo puede ser evitado mediante la
prisión preventiva (subsidiariedad). Es por esta razón que el análisis de la gravedad de
la pena a imponerse cumple dos objetivos: En cuanto al fumus boni iuris, se verifica
una alta probabilidad de sancionar al imputado a una pena superior a los 4 años de
pena privativa de libertad. A su vez, la gravedad de la pena a imponerse puede
constituir un criterio que ni es necesario ni puede ser el único para valorar el peligro
procesal, concretamente, el riesgo de fuga 9.

6
Del Rio Labarhte. La Prisión Preventiva en la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional. Consultado el [21/05/2024]
obtenido en [Link]

7
Cfr. STC 0808-2002/HC, de 8 de julio. Caso Tello Díaz.

8
Cfr. STC 376-2003-HC/TC, de 7 de abril. Caso Bozzo Rotondo.
9
Cfr. STC 376-2003-HC/TC, de 7 de abril. Caso Bozzo Rotondo.

4
Esto en el entendimiento que una pena mayor involucra una mayor carga psicológica
en el imputado que enfrenta un proceso penal, y, por tanto, una mayor influencia para
evitar su desarrollo y resultado.
Sin embargo, este recurso se ha empleado de manera indiscriminada en el Perú, a
pesar de su carácter de última ratio; tal como se puede apreciar:
La población penitenciaria del presente informe comprende desde el mes de enero del
2023 a enero del 2024. Se observa un crecimiento de la población del sistema
penitenciario en 12.8%, pasando de 159,579 a 180,061 es decir, se tiene un
incremento de 20,482 personas en el término de un año.
En el caso de la población intramuros, el mes de enero 2024 se aprecia un crecimiento
de 5.8% (5,210 internos), a continuación, se muestra de manera gráfica10:

La Población Penitenciaria a nivel nacional al mes de enero 2024 es de 180,061


personas; de ellos, 94,91114 personas se encuentran en los establecimientos

10
[Link]
informe_estadistico_enero_2024.pdf. Obtenido en línea, consultado el [22/05/2024].

5
penitenciarios por un mandato de detención judicial o prisión preventiva o sentencia
con pena privativa de libertad efectiva.
Como corolario a lo señalado se puede establecer que cada vez más las cárceles del
país se van llenando de presos: en proceso, o condenados, pero ello no ha significado
que la inseguridad se haya reducido, los legisladores no tienen investigaciones que
demuestren que la creación de nuevas figuras delictivas y la elevación de penas,
reduzca la comisión de hechos delictivos en el país, no comprenden que los delitos
tienen un origen multicausal y la respuesta debe ser en ese sentido.
Un tema importante a analizar es la presión de los medios de comunicación contra los
agentes del sistema penal, si un fiscal cita a un detenido, o un juez no acoge un
pedido de prisión preventiva, es sometido a un “linchamiento” por los medios de
comunicación y en muchos casos por la propia población que realiza manifestaciones
y hasta agresiones. En los sistemas reformados se produce una alianza tácita entre
las fuerzas de seguridad y la prensa, los primeros buscando una legitimidad que
generalmente no tienen, señalando “que ellos capturan a los malos y los fiscales y
jueces los liberan”.
El propio sistema de justicia a través de sus órganos de control termina procesando a
jueces y fiscales, cuando no solicitan o, no amparan las peticiones de prisiones
preventivas que reclaman los medios de comunicación y la sociedad, lo cual afectan
gravemente la independencia de los jueces para resolver.
Ante lo expresado anteriormente, se debe de tener en consideración el Acuerdo
Plenario N° 01-2019/CIJ-116, donde se perpetuó y amplió los presupuestos y
requisitos para poder reducir el uso excesivo de la prisión preventiva en nuestro país.
Este acuerdo plenario señala como presupuesto base la existencia de sospecha grave
o vehemente de que el imputado está vinculado dolosa o culposamente a la
realización de un delito. Sin embargo, este no es el único presupuesto a cumplirse. A
este debe añadírsele, en primer lugar, el requisito de que el delito sea grave, que
puede merecer más de cuatro años de pena privativa de libertad.
El tercer requisito que se debe considerar es que se presente algún riesgo que pueda
vulnerar el proceso, y son dos los riesgos a considerar. El Código Procesal Penal
reconoce a estos como el peligro de fuga y el peligro de obstaculización o de
entorpecimiento de la actividad investigativa o probativa. A través de este acuerdo
plenario se han desarrollado algunos datos que van a ayudar a los jueces a concretar
si es que hay un riesgo concreto para la adopción de esta medida. Estos parten desde
los hechos de la causa, los datos del expediente, la naturaleza del delito y el
comportamiento sinuoso del imputado o su defensa, como por ejemplo introducir
prueba falsa, amenazar testigos, destruir documentos, fugarse u ocultarse, o hasta
incluso cambiar permanentemente de defensores para lograr la demora del caso.
Finalmente, el acuerdo plenario considera factible el uso del impedimento de salida del
país como medio para poder evitar el uso de la prisión preventiva, en tanto, esté sujeto
a los supuestos legalmente previstos dentro de nuestro ordenamiento jurídico.
Consideramos que, a través del acuerdo plenario N° 01-2019/CIJ-116, el Perú ha
iniciado un primer acercamiento para poder reducir el uso de la prisión preventiva,
condicionándolo y añadiendo nuevos requisitos para su uso. Sin embargo, somos
conscientes que queda un amplio camino por recorrer, y la posibilidad de extinguir el
abuso de la prisión preventiva es aún muy lejano, más aún si consideramos lo
mediático que pueden ser algunos casos.
Ahora bien, actualmente, se tiene que la prisión preventiva

6
3. CONCLUSIONES

 La prisión preventiva tiene como finalidad primordial la culminación del proceso


penal, cuyo objeto es asegurar la presencia del imputado y la imposición de la
pena como solución a las controversias penales y determinar la factibilidad de
la sanción; Porque en ningún caso se pretende garantizar su futura
implantación. Por ello, la contención no puede perseguir fines materiales de
derecho penal, ni asumir las funciones disuasorias de la pena, sino procesales.

 Teniendo en cuenta que la prisión preventiva es una medida de coerción


personal, y como tal, tiene una naturaleza excepcional, provisional,
instrumental entre otros, y para su requerimiento ‘principio rogatorio’ el fiscal y
otorgamiento por parte del Juez, es de obligatoria observación, realizar el

7
método de proporcionalidad, entre el fin cautelar y el derecho que se quiere
afectar, y solo así se, podrá justificar la racionalidad de esta medida.

 Existen excepciones a la libertad personal perfectamente establecidas


constitucionalmente y en nuestras normas adjetivas penales (NCPP) y sólo
deben ser utilizadas en casos extremos cuando se cumplan todos los requisitos
legales señalados.

 Por la presión mediática, de los políticos y de la sociedad, la excepcionalidad


de la prisión preventiva se viene convirtiendo en regla, jueces y fiscales son
presionados para se pronuncien siempre a favor de esta grave restricción;
dentro de sus instituciones, sus propios órganos contralores los procesan sino
se pronuncian a favor.

 Actualmente, las cárceles están repletas en buen porcentaje con presos


preventivos, en situaciones de hacinamiento e insalubridad, conllevadas en su
mayoría por fundamentos, apartados de instrumentos jurisprudenciales, como
es la casación 626-2013-Moquegua.

 Frente al uso y abuso de la prisión preventiva, el test de proporcionalidad se


erige, como una herramienta fundamental para examinar y evaluar la
constitucionalidad de la vulneración de la presunción de inocencia y restricción
de la libertad ambulatoria.

4. RECOMENDACIÓN

 Se debe realizar una suerte de planes estratégicos de capacitación y sensibilización de


los administradores de justicia y del titular de la acción penal, acerca del carácter
excepcional de la prisión preventiva y el uso de otras medidas cautelares menos lesivas a
la libertad y presunción de inocencia.

 el refinamiento de la legislación y la formación de operadores judiciales podrían


conducir a un uso más consistente y justificado de la prisión preventiva. Al aclarar los
criterios y límites para su aplicación, se podría evitar la prisión preventiva innecesaria o
desproporcionada, mejorando así la justicia del sistema penal. Además, la
capacitación y sensibilización de jueces y fiscales podría conducir a una mejor

8
comprensión y aplicación de las normas, reduciendo así la posibilidad de
decisiones arbitrarias o prejuiciadas.
 el fomento de medidas alternativas a la prisión preventiva podría tener un impacto
significativo en la sobrepoblación carcelaria, que es un problema grave en el Perú. Al
proporcionar alternativas menos restrictivas y potencialmente más eficaces, se podría
aliviar la presión sobre el sistema carcelario, mejorar las condiciones de detención y
garantizar un trato más humano a los acusados

9
5. BIBLIOGRAFIA

10

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