“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia y de la
conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho”
ESPINA BÍFIDA
UNIDAD DIDÁCTICA:
Aplicaciones en Internet
DOCENTE:
Rebeca Quintanilla Rebaza
ESTUDIANTE:
Gutiérrez Mejia Valeria Yasuri
DEFINICIÓN
La espina Bífida es una afección que podemos definir, como una entidad de tipo congénito caracterizada por la
ausencia de cierre de uno o más arcos vertebrales posteriores, a lo que pueden acompañar otras anomalías
cutáneas, meníngeas y nerviosas.
ETIOLOGÍA
Esta anomalía es de origen multifactorial, y se desconoce la causa exacta de su aparición,
mencionándose como factores principales
a) La deficiencia en el consumo de ácido fólico y zinc durante la gestación
b) Por exposición a rayos X
c) Factores genéticos
d) Consumo de fármacos como: ácido valproico
e) Malnutrición de la madre
f) Ingesta de alcohol
g) Infecciones virales
h) Exposición a productos químicos
i) Herencia autosómica dominante
j) Factor congénito, que varían de acuerdo a la persona, al grado de inmunidad, tiempo de
exposición, etc.
PATOGÉNESIS
Es indudable que esta afección corresponde a una
embriopatía. Desde el 16 día de gestación se
produce la formación de la placa neural, que origina
un canal y luego un tubo neural. Posteriormente entre
este tubo neural y el epiblasto se interpone el
mesénquima, que constituye la meninge, el arco
posterior, plano aponeurótico y muscular.
Todas estas etapas se deben a fenómenos de
inducción notocordal y neural, que podrían ser
afectados por diferentes noxas y producir la falla del
cierre del estuche raquídeo y por consiguiente la
formación de la Espina Bífida en uno de sus tipos.
Otro aspecto que debemos tomar en cuenta, es el
que a partir del tercer mes de gestación el canal
raquídeo crece más rápido que la médula.
CLASIFICACIÓN
ESPINA BIFIDA QUISTICA O ABIERTA:
Esta lesión se encuentra ubicada en el área
lumbosacra, y está producida por un defecto en el
cierre de los arcos vertebrales, manifestándose
como una protrusión en el área afectada a manera
de un saco o quiste que involucra tejido nervioso,
meninges, piel y hueso, que además contiene
liquido cefalorraquídeo.
Esta herniación recibirá el nombre de
mielomeningocele, mielocele, o meningocele,
dependiendo de las estructuras que conforman el
saco protruyente.
a) Meningocele
b) Mielomeningocele
c) Raquisquisis
MENINGOCELE
El meningocele se produce por un defecto de los
arcos vertebrales posteriores, debido a una falla
en el cierre del tubo neural que afecta a vertebras
y meninges, situándose preferentemente en la
línea media de la columna vertebral. Esta masa
fluctuante a manera de un quiste, involucra a las
meninges que tienen en su interior líquido
cefalorraquídeo, siendo a menudo asintomática,
existiendo rara vez dolor intenso en caso de que
haya compromiso de raíces nerviosas al interior
del quiste.
MIELOMENINGOCELE
Es un quiste que se origina en el primer mes de
vida intrauterina, constituyéndose en la variedad
más complicada de la espina bífida quística ya
que existe ausencia de los arcos vertebrales
posteriores además de la probabilidad de
asociarse con hidrocefalia, lo que se traduce en
una situación de mucho peligro.
El quiste se encuentra cubierto por tejido
epitelial y meninges, y contiene en su interior
líquido cefalorraquídeo y muy a menudo nervios
espinales. Sin embargo, en algunos casos
presenta una zona translucida que si se desgarra
provocaría la salida de líquido cefalorraquídeo,
recibiendo el nombre de mieloquisis, que en caso
de ocurrir traería consigo: parálisis flácida de
extremidades inferiores, arreflexia, incontinencia
urinaria y fecal provocada por la afectación del
cono medular.
RAQUISQUISIS
Conocida también como mieloquisis es la forma más
compleja de las malformaciones del tubo neural y se
origina a los 28 días de vida intrauterina, observándose
como una lesión dividida y plana, donde muchas veces
los pliegues neurales no llegan a acopiar, lo que da
como resultado una masa exenta de tejido nervioso con
extravasación de líquido cefalorraquídeo que hace
contacto con la superficie externa del cuerpo. Este tipo
de malformación casi siempre viene acompañado de
hidrocefalia en la que el proceso de la lesión inicia en la
columna vertebral, la cual aumenta de longitud
comprimiendo a la médula espinal hacia el foramen
magnum, obstruyendo de esa manera el paso del
líquido cefalorraquídeo en dirección al cerebro, lo que
acarreará problemas a nivel motor y sensitivo así como
a retardo mental..
ESPINA BÍFIDA OCULTA
El defecto se encuentra recubierto por piel, tejido celular y
aponeurosis, la piel de la zona puede presentar hipertricosis, una
protrusión o depresión cutánea. Puede haber Espina Bífida
protegida con mielomeningocele y con meningocele que presenta
las mismas características descritas en cada uno de ellos, pero con
protección de piel. La Espina Bífida Protegida con Tumor presenta la
piel del saco espesa y su contenido es sólido, el tumor puede ser
un lipoma, lipofibroma, dermoide, ha-martoma o bien un derivado
de cartílago, como los más frecuentes.
La Espina Bífida Oculta en general es asintomática, pero puede
acompañar a un tumor intrarraquídeo y en muchas ocasiones, los
trastornos neurológicos se hacen evidentes durante el desarrollo
del niño, debido a la tracción que hacen las raíces con el
crecimiento; otras veces puede asociarse a una hernia del núcleo
pulposo pues las alteraciones óseas pueden condicionar una
degeneración discal.
COMPLICACIONES O SECUELAS
Las complicaciones de la espina bífida varían de acuerdo a las
estructuras implicadas, presentándose con mayor frecuencia y
peligrosidad en el mielomeningocele con raquisquisis.
De esta forma se pueden encontrar: septicemia, hidrocefalia
secundaria; causada por acumulo de líquido cefalorraquídeo,
convulsiones por defectos neurológicos, microcefalia,
complicaciones genitourinarias e intestinales, siendo sin
embargo las principales alteraciones: la malformación de
Arnold-Chiari tipo II, deformidades de cadera y miembros
inferiores e hidrocefalia de tipo obstructiva.
DIAGNÓSTICO
Las pruebas que se hacen antes del nacimiento de un
bebé o análisis prenatales pueden verificar si hay espina
bífida u otras afecciones. Los análisis no son perfectos,
ya que se pueden obtener resultados positivos y tener
un niño sin la afección, y en casos donde el resultado es
positivo existir una posibilidad pequeña de que el niño
pueda nacer con espina bífida.
a) Análisis de sangre
b) Ecografía
c) Amniocentesis
ANÁLISIS DE SANGRE
Se realiza durante el embarazo.
a) Prueba de alfafetoproteína en suero materno: Se toma
una muestra de sangre y se analiza la alfafetoproteína, una
proteína producida por el bebé. Los niveles altos de
alfafetoproteína pueden indicar defecto en el tubo neural del
bebé, como la espina bífida.
b) Prueba para confirmar niveles altos de alfafetoproteína:
Existen variables en los niveles de alfafetoproteína y pueden
deberse a factores, como la edad estimada del bebé por nacer o
la presencia de varios bebés. En este caso se deberá hacer
análisis de seguimiento para confirmar los resultados.
ECOGRAFÍA
Es la forma más precisa para diagnosticar la espina
bífida.
Puede diagnosticarse con mayor precisión durante el
segundo trimestre de gestación (18 a 22 semanas). Con
esta ecografía se pueden detectar síntomas de la espina
bífida como una abertura en la columna vertebral o
algunas características en el cerebro del bebé.
AMNIOCENTESIS
Si el resultado de la ecografía es positivo para espina bífida, se solicitará la prueba de amniocentesis.
En esta prueba se extraerá una muestra del líquido amniótico que rodea al bebé.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la espina bífida varía de acuerdo a la severidad de lesión.
De esta forma los recién nacidos con mielomeningocele, debe realizarse en
las primera 24 a 48 horas del nacimiento lo que lleva a mejores resultados
ulteriores.
En infantes nacidos con meningocele la cirugía inmediata no se la
realiza con frecuencia, pues con una corrección tardía de la lesión se
obtendrán mejores resultados en la epidermización, la cual contribuye a un
mejor cierre en los defectos ocasionados por la médula espinal, de tal forma
que se disminuyan las secuelas.
Otra técnica es la cirugía dentro del útero, que se la realiza durante las
primeras 28 semanas de gestación; dicha maniobra consiste en separar al
feto del útero para una reparación instantánea de la lesión mencionada,
luego de la cual se introduce nuevamente al feto en el útero para que
complete su posterior desarrollo. El tratamiento intrauterino está en
constante debate por el riesgo materno fetal, a causa de lo cual se opta por
la administración de ácido fólico antes de la concepción.
Sin embargo, no todos los casos de espina bífida necesitan una intervención
quirúrgica. Otras veces, únicamente se opta por rehabilitación o el uso de
una silla de ruedas.
PREVENCIÓN
El modo más eficaz de prevenir la espina bífida es
tomar ácido fólico (vitamina B9) antes y durante el
embarazo.
Lo ideal es tomar una tableta de ácido fólico de 400
microgramos diariamente mientras intenta quedar
embarazada y hasta que tenga 12 semanas de embarazo
(primer trimestre).
Si no tomó ácido fólico antes de concebir, se debe
comenzar tan pronto como sepa que embarazada.
También debe comer alimentos que contienen folato (la
forma natural del ácido fólico), como vegetales de hojas
verdes (brócoli, espinacas, espárragos, lechuga) y legumbres
como garbanzos y frijoles.