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Cuentos y Relatos Del Distrito de Pueblo Libre

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ICHIK OLLKU

Hace mucho tiempo, en el caserío de Coirocsho,

distrito de Pueblo Libre, vivía una criatura

temida por todos, conocida como el Ichiq Ollku.

Este extraño ser tenía la costumbre de merodear

por los alrededores, raptando a los niños que

encontraba a su paso. Las familias vivían con

miedo, siempre pendientes de sus pequeños para

evitar que cayeran en sus garras.

Un día, un niño valiente caminaba solo por el campo, cuando de repente se encontró con

un ser pequeño que estaba completamente desnudo. Este ser desnudo, con voz suave, le

pidió ayuda: "¿Me puedes ayudar a alzar mi carga? Está un poco más allá". El niño,

mostrando su bondad, respondió sin dudar: "Por supuesto, yo te ayudo".

El ser desnudo le dijo: "Entonces, por favor, ve adelante". El niño, un poco confundido,

preguntó: "¿Por qué debo ir adelante yo?". A lo que el ser desnudo respondió con una

sonrisa: "Es que yo te voy a indicar el camino para que no te pierdas". Confiado en la

sinceridad del nuevo amigo que hizo, el niño comenzó a caminar al frente, mientras

conversaban animadamente.

Caminaban alegremente cuando encontraron una pequeña zanja en el camino. Sin

pensarlo mucho, el niño empezó a cruzarla. Pero, de repente, sin previo aviso, el ser

desnudo, quien en realidad era el Ichik ollku lo tomó por sorpresa, con una fuerza

aterradora, lo arrastró hacia el bosque. El pequeño gritó pidiendo ayuda, pero sus voces

se perdieron en la espesura.
Cuando la tarde empezó a caer, la madre del infante se preocupó al ver que su hijo no

regresaba. Desesperada, salió a buscarlo y preguntó a los vecinos si alguien lo había

visto. Los vecinos recordaron haber escuchado gritos cerca del molle en la mañana.

Alarmados, le dijeron a la madre que quizá el ichiq ollku se lo había llevado. Sin perder

tiempo, la madre y los vecinos se armaron con rocoto molido, ya que sabían que el ichiq

ollku temía las cosas picantes, y se dirigieron al lugar en donde se escuchaban los gritos.

Al llegar, vieron al niño en la punta del molle, llorando y aferrándose al árbol con todas

sus fuerzas. Con lágrimas en los ojos, el niño gritaba: "¡Ayuda, me quiere llevar! ¡Está

ahí! ¡Por favor, ayuda!". Aunque no podían ver al ichiq ollku, calcularon dónde podría

estar según las señas del niño y lanzaron el rocoto en esa dirección. El ichiq ollku,

sintiendo el ardor del rocoto, soltó al niño y huyó rápidamente, desapareciendo en el

bosque.

El niño, aún temblando de miedo, avisó que el ichiq ollku ya se había alejado. Los

vecinos y su madre, con el corazón en la mano, lo ayudaron a bajar del árbol. Aunque

estaba a salvo, el trauma de la experiencia lo dejó profundamente afectado. A pesar de

los esfuerzos de su familia por reconfortarlo, el niño no logró recuperarse del todo y,

lamentablemente, falleció poco tiempo después. La tristeza inundó a su familia y a toda

la comunidad.

INFORMANTE: Pajuelo Botello Maria, 94 años, vive en el caserío de Coirocsho,

distrito de Pueblo Libre.


LA MUJER RANA

Hace tiempos atrás, una humilde y pequeña

familia, se asentaba bajo las faldas de las altas

montañas del caserío de coirocsho, distrito de

Pueblo Libre, dedicados a las diferentes

actividades, como la agricultura, la crianza y

pastoreo de ovejas; con la finalidad de generar

ingresos económicos para sus gastos

alimenticios o primera necesidades que

requerían.

La madre comprometida y dedicada en la crianza de ovejas, salía a pastear todos los

días, ha muy tempranas horas de la mañana, llevando en su manta cancha y queso como

fiambre, producto elaborado y producido en la zona, se dirigía a las altas montañas del

lugar donde vivía, tenía que caminar por horas, para llegar a la cumbre y encontrar

grandes campos lleno de pastos verdes, gracias a las lluvias que mojaban las tierras y

germinaban los pastos de diferentes tipos del cual se alimentaban los animales y se

mantenían muy hermosos.

Cuando retorno a casa en la tarde, muy cansada por el largo camino que trascendió,

preocupada por su hijo se disponía a cocinar, pero quedo sorprendida al encontrar la

comida preparada y lista para degustar, la señora se puso a pensar, ¿Habrá cocinado mi

hijo? ¿Habrá salido temprano del trabajo? Sin encontrar ninguna respuesta a su

pregunta. Cada día fue más su inquietud, cuando encontraba el almuerzo preparado; esta

vez pregunto a su hijo, si él era quien preparaba los alimentos, pero más fue su sorpresa

cuando el joven le respondió que era su prometida quien lo hacía.


La madre emocionada exclamo ¡prometida! ¿Por qué no me lo presentas? El hijo

nervioso prometió conversar con ella, para que pueda esperarla y presentarla. Fueron

pasando los días y la chica no le esperaba. La señora muy incómoda y enojada pregunto

a su hijo ¿cuándo vas a traerla? me dijiste hace días, ya quiero conocerla y sentarme a

conversar con ella. Entonces se escuchó una voz, no te preocupes mamá, hoy hablare

con ella para decirle que te espere mañana y le puedas conocerla.

‌Al día siguiente la mandamás de la casa, como siempre partió muy tempranoa las

cumbres de las altas montañas junto a sus ovejas, pero cuando regreso a la tarde no

encontró a su futura nuera en casa, entonces muy molesta se dirigió a la cocina y vio

una rana sentada, con mucha ira agarró una pala, la golpeó tanto hasta quitarle la vida.

Unos minutos más tarde llego el joven muy feliz, pero la felicidad le duro poco, cuando

escucho una voz furiosa decir, ¡no está tu prometida! solo encontré una rana y le mate.

Él hijo desesperado, se agarró la cabeza y exclamo ¡Que has hecho! Eso que tú dices

rana es mi prometida ¿dónde lo votaste?, la señora con lágrimas en los ojos, devastado

por lo que había hecho, sin poder hablar susurró, a la vuelta de la casa. El chico salió

corriendo y encontró a una chica hermosa, sus cabellos estaban adornado con blondas

de colores, pero ya estaba muerta; fue lo abrazo y lloro desconsoladamente ¿por qué has

hecho esto?, La madre lloró pidió perdón, no sabía que ella era tu futura pareja.

‌fueron transcurriendo los años el chico aún recordaba todo los momentos vividos junto

a su prometida. Logro Perdonar a su mamá y pudieron salir adelante a pasar de todo lo

el dolor que habían pasado.

INFORMANTE: Pajuelo Botello María, 94 años, vive en el caserío de coirocsho,

distrito de Pueblo Libre.

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