LA DISCRIMINACIÓN LABORAL EN MÉXICO
RESUMEN
La discriminación laboral es un problema que afecta gravemente a México ya que
limita los derechos de quienes la sufren, se presenta de diversas formas y la mayoría
de los que la padecen no pueden hacer nada para cambiar su situación debido a lo
complicado que es demostrar que efectivamente se trata de discriminación.
Ésta se presenta desde la solicitud del empleo hasta el momento en que el
empleado termina su vínculo con el empleador. Es en todo este espacio temporal que
se debe reconocer la igualdad de todos los trabajadores o, en su defecto, garantizar
que la discriminación se presente en forma positiva y sin afectar la integridad de
ninguna persona.
En los últimos años se han venido creando leyes y acuerdos internacionales que
buscar proteger y asegurar los derechos de aquellos que pertenecen a las minorías
con el fin de disminuir el grado de discriminación que sufren estos grupos.
INTRODUCCIÓN
Muchas personas son discriminadas por motivos de raza, sexo, orientación sexual,
discapacidad o por padecer enfermedades como el SIDA o trastornos mentales. Para
que se produzca la discriminación, por tanto, es necesario ver a la persona discriminada
como formando parte de un grupo o colectivo por el que se siente rechazo o desagrado.
La base de la discriminación suele encontrarse en los estereotipos, que son
creencias, ideas y sentimientos negativos o positivos hacia ciertas personas
pertenecientes a un grupo determinado. Cuando se realiza una valoración negativa de
un grupo en base al estereotipo, el resultado es el prejuicio. Cuando los prejuicios
llevan a una persona a actuar de un modo determinado respecto al grupo o individuo
prejuzgado, el resultado es la discriminación, que se fundamenta en la estigmatización
de ciertas características o atributos sociales, dando paso a conductas que lesionan e
inhabilitan a las personas para ejercer un derecho o disfrutar de alguna oportunidad.
La discriminación laboral, entendiéndola como: “Las distinciones, exclusiones o
preferencias basadas en motivos de raza, color, sexo, edad, estado civil, sindicación,
religión, preferencia sexual, opinión pública, nacionalidad u origen social, que tenga
por objeto anular o alterar la igualdad de oportunidad o de trato en el empleo y la
ocupación”, es hoy en día un fenómeno que se encuentra latente en el mundo.
En México el 64% de la población económicamente activa asegura haberse
sentido discriminada más de una vez en su empleo, principalmente por motivos de
genero, edad, orientación sexual o apariencia física. Esto se refleja principalmente en
los salarios que varían considerablemente.
Una condición indispensable para lograr la igualdad es erradicar la discriminación
como práctica de exclusión, ya que lesiona el ejercicio de los derechos
fundamentales de las personas. Saber cómo evitarla requiere de comprender qué es
la discriminación.
CONCEPTO DE DISCRIMINACIÓN
Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el término
“discriminar” tiene dos significados:
1. tr. Separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra; y
2. tr. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales,
religiosos, políticos, etc.
Como se aprecia, ambos significados son diferentes: uno refiere al simple hecho
de diferenciar y el otro pone el énfasis en el trato social diferenciado. Este último
significado subraya un componente no deseable de las relaciones entre las personas
y entre los grupos sociales.
Tal como lo establece la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación
promulgada en nuestro país, se entiende por ésta: “toda distinción, exclusión o
restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad,
condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión,
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opiniones, preferencias sexuales, estado civil, o cualquier otra, tenga por efecto
impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de
oportunidades de las personas”.
La clave de esta definición radica en la consideración de los efectos que los actos
de diferenciación tienen sobre los derechos de las personas. Lo que significa que no
todo acto de diferenciación afecta el reconocimiento de los derechos y la igualdad de
oportunidades para ejercerlos, un ejemplo de esto es dividir para algún conteo.
Eso no significa que se deba tener el mismo e idéntico trato hacia todas las
personas con las que existe alguna relación. Por eso es importante saber identificar
las situaciones que sí constituyen un acto de discriminación de otras que sólo son
una acción con fines organizativos o de clasificación para lograr un propósito o
función.
FASES DE LA RELACIÓN LABORAL
La relación laboral se puede dividir en tres etapas: el periodo antes de la
contratación, donde el individuo busca trabajo en diversos medios y se presenta a
entrevistas para ver si su perfil encaja con el que busca la empresa; el periodo
cuando se establece el vínculo legal entre el trabajador y el empleador, y este último
le da una remuneración al trabajador por las labores que le han sido especificadas al
comienzo del vínculo laboral en el contrato de trabajo; y el periodo donde la relación
de trabajo acaba y el vínculo laboral se extingue. En cada una de estas partes
temporales podemos identificar diversas formas de discriminación hacia los grupos
más vulnerables de la sociedad como se muestra a continuación.
Antes de la contratación
En la etapa anterior a la contratación se puede dar la discriminación de distintas
formas, desde el anuncio de oferta laboral donde se puede exigir personas de “buena
presencia”, con auto, sin tatuajes, atractivas, adineradas, entre otras características
que no están relacionadas con las necesidades del empleo y que están
fundamentadas más en prejuicios que en factores netamente laborales.
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Otra forma de discriminación hacia quien busca empleo es exigir exámenes de
sida, de embarazo o test socioeconómicos para descartar candidatos sin considerar
sus conocimientos o habilidades.
Cuando se establece el vinculo legal entre el trabajador y el empleador
Cuando ya el contrato está hecho y la relación laboral se está desarrollando, los
empleados pueden ser víctimas de variadas formas de discriminación por parte del
empleador, por motivos de género, raza, discapacidad, condición económica, estado
de salud, embarazo, religión, preferencia sexual, estado civil, entre otras.
En ésta etapa la discriminación puede ir desde negar la capacitación a algunos
individuos, pagar sueldos diferentes a personas que realizan las mismas tareas,
impedir el ascenso, negar permisos, obligar al empleado a renunciar, negar la
jubilación, hasta el acoso o el despido injustificado.
Cuando la relación de trabajo acaba y el vínculo laboral se extingue
Cuando la relación de trabajo acaba y se extingue el vínculo laboral entre el
empleado y el empleador también se pueden identificar diversas formas de
discriminación tales como no pagar liquidación o pagar una liquidación menor a la
que por derecho le corresponde al empleado, negar cartas de recomendación, evitar
que pueda ser empleado por otras compañías, negarle al empleado la jubilación.
En esta etapa el empleado aún conserva su derecho a denunciar el abuso por
parte de su empleador ante las autoridades correspondientes para exigir que se
cumplan sus derechos en igualdad de oportunidades con los demás empleados que
se encuentran en las mismas condiciones.
ANTECEDENTES
En este punto, me parece importante reconocer que, por supuesto, el problema de la
discriminación no puede entenderse sin voltear a ver a la historia. No es una coincidencia que las
personas indígenas, las personas con discapacidad, las personas LGBT, las personas con “piel
oscura” y las mujeres, por decir lo menos, tengan un acceso restringido a trabajos formales, bien
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remunerados, con prestaciones, que permitan una mínima movilidad social. Se trata de grupos
históricamente excluidos del goce de derechos en muchos sentidos.169 Esta exclusión estaba
contenida, en muchas ocasiones, en la misma ley. No se puede obviar, por ejemplo, que hasta
1974 la misma Constitución establecía que las mujeres no podían estar en establecimientos
comerciales después de las 10 de la noche, ni podían laborar en trabajos “peligrosos o
insalubres”.170 La Ley Federal del Trabajo se encargaba de reglamentar estos trabajos. Incluía,
en sus artículos 107, 108 y 109, una lista de todos aquellos a los que las mujeres tenían prohibido
acceder. Entre ellos, se encontraba “el engrasado, limpieza, revisión y reparación de máquinas o
mecanismos en movimiento” y las labores que “ofrezcan el peligro de envenenamiento, como el
manejo de substancias tóxicas o el de materias que las desarrollen”. Considerando esto:
¿sorprende la poca presencia de mujeres en trabajos relacionados con la química o con la
construcción?.
Como la ICERD, la CEDAW y la CDPD, entiende a la discriminación como “cualquier
distinción, exclusión o preferencia que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de
oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación.” Esto es: proscribe la
discriminación que resulta de un conjunto de factores y no solo la que se implementa de
manera intencional.
NORMAS SOBRE DISCRIMINACIÓN EN EL EMPLEO
Los instrumentos internacionales de derechos humanos suscritos o ratificados por
el Estado mexicano, según el artículo 133 de la constitución Política de los Estados
unidos Mexicanos (CPEUM), son la ley suprema del país.
El Estado mexicano ha suscrito y ratificado decenas de instrumentos
internacionales de protección de los derechos humanos aplicables al derecho a la
igualdad y a la no discriminación, tanto del sistema internacional de derechos humanos
de la Organización de las Naciones unidas (ONU), como del Sistema Interamericano,
integrado por la Organización de los Estados Americanos (OEA). También se ha
reconocido la competencia de los órganos internacionales y regionales de orden
jurisdiccional para valorar el nivel de cumplimiento del Estado en relación con los
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compromisos asumidos en diversos tratados. Como consecuencia, el marco normativo
y las obligaciones en materia del derecho a la no discriminación son amplios y diversos.
En el ámbito del sistema de la ONU algunos de los instrumentos internacionales
aplicables en materia de igualdad y no discriminación son los instrumentos de derechos
humanos básicos y especializados, como la Declaración Universal de Derechos
Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así como sus protocolos
facultativos.
Algunos de los instrumentos regionales aplicables, aprobados en el seno de la
OEA, son la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Protocolo Adicional
a la convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales o Protocolo de San Salvador.
Por otra parte, el artículo 1°, párrafo tercero, de la CPEUM, establece el derecho a
la no discriminación derivado de la prohibición expresa de todo tipo de discriminación
“motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la
condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el
estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto
anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.
Asimismo, la ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación regula el
derecho a la no discriminación y estipula las bases para el establecimiento de una
política nacional orientada a prevenir y eliminar todas las formas de discriminación que
se ejerzan contra cualquier persona, además de promover la igualdad de oportunidades
y de trato.
Finalmente, 12 estados del país cuentan con una cláusula no discriminatoria en
su constitución; 17 entidades cuentan con leyes para prevenir la discriminación; siete
contemplan organismos que conocen de los casos en materia de discriminación
(diferentes a las comisiones estatales de derechos humanos); y 13 códigos penales
estatales tipifican la discriminación como delito.
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DISCRIMINACIÓN LABORAL EN MÉXICO
La Encuesta Nacional de Discriminación de 2010 (ENADIS) reveló las
percepciones de la población sobre la discriminación en nuestro país. De acuerdo con
ésta, la gran mayoría de los homosexuales (94.7%), discapacitados (94.4%), mujeres
(94.2%), indígenas (90.8%), adultos mayores (88.4%) y los pertenecientes a minorías
religiosas (80.4%) opinan que en México hay discriminación por su condición.
Además, una de cada tres personas pertenecientes a estos grupos manifestó haber
sido discriminada en el trabajo por su condición (30%). Las cifras anteriores
demuestran que la discriminación, especialmente la que se da en materia laboral, es
un grave problema que enfrenta nuestro país por lo que urgen medidas, tanto
legislativas como de política pública, que persigan su erradicación.
Las autoridades mexicanas no han hecho caso omiso a esta situación. El Consejo
Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la Secretaría del Trabajo y
Previsión Social (STPS), y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) han
implementado diversas medidas para enfrentar la discriminación en sus distintas
dimensiones. En México rige, desde el 2003, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar
la Discriminación, además de que nuestro país ha firmado una serie de instrumentos
internacionales vinculantes para eliminar la discriminación en sus diferentes
manifestaciones.
Para lograr un cambio en materia de derechos en el país son necesarias acciones
contundentes de la sociedad en su conjunto, para lo que debe impulsarse el concepto
de “trabajo decente”, definido como “respeto a la dignidad humana del trabajador sin
prácticas que amenacen su estabilidad laboral”. Este concepto engloba acceso la
seguridad social, a un retiro decoroso, a recibir un salario bien remunerado,
capacitación continua y mejoramiento del nivel de vida del trabajador y su familia.
Actualmente, cuando se hacen estudios en los que se realizan diversas preguntas
relacionadas con el tema de la discriminación se observa una gran diferencia con
respecto a décadas pasadas. La gente dice no tener prejuicios y ser mucho más
tolerante. Sin embargo, las cosas no son tan simples como parecen y los cambios no
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han sido tan grandes como se piensa. Si se utilizan métodos más sofisticados para
analizar la respuesta afectiva, los resultados contradicen lo anterior. Esto se debe a que
tener prejuicios está mal visto socialmente, es "políticamente incorrecto”.
Por tanto, lo que ha sucedió en los últimos años, no es que la discriminación haya
disminuido tanto como parece, sino que se ha vuelto más sutil y silenciosa e incluso
inconsciente, mientras que antes, la gente los expresaba abiertamente sin
remordimientos.
CONCLUSIÓN
La situación en México con respecto a la discriminación laboral no ha cambiado
mucho, sin embargo se están creando nuevas leyes y reformas que buscan crear un
trato igualitario entre todos los miembros de la sociedad. Además de esto se cuenta
con el apoyo de organismos internacionales que brindan apoyo a las víctimas de la
discriminación.
Es importante fomentar una cultura de respeto y no solo de tolerancia hacia las
diferencias, aprender que no todas las personas son iguales y que nuestro país es
rico por su diversidad.
En el ámbito laboral la discriminación permanecerá hasta que los empleados
exijan sus derechos y los empleadores los respeten y valoren por igual, basándose
en una opinión objetiva e incentivando a aquellos que realmente lo merezcan por su
trabajo y no solo por “cómo se ven”.
Más allá del derecho en abstracto, sin embargo, está demostrado que la discriminación en el
empleo impacta negativamente las vidas de las personas de distintas formas. Para empezar, afecta
sus ingresos, con todo lo que ello implica. Dada la asociación en México entre el empleo y el
acceso a otros derechos, como la vivienda y la seguridad social, la discriminación en el empleo
también impacta el acceso que tienen las personas a estos derechos. De manera adicional, la
discriminación en el empleo afecta la salud de las personas. A veces, las afectaciones son a la
salud mental. En otras ocasiones, termina por impactar también la salud física. Al final, los costos
de la precariedad, la violencia, la inestabilidad y la exclusión laboral cobran vidas.
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Como se espera haya quedado claro hasta ahora: las obligaciones que le genera el derecho a la no
discriminación en el empleo al Estado son múltiples, complejas y suponen, sin duda, un reto
inmenso. Lo importante a remarcar por ahora, sin embargo, es que, desde una perspectiva
constitucional, todas las protecciones que podrían desearse en la materia ya están reconocidas.
Los cambios que tienen que hacerse no son a nivel constitucional, ni en relación a los tratados
internacionales, sino en las políticas públicas. Ahí está la batalla y ahí es donde deberían
concentrarse todos los esfuerzos.
BIBLIOGRAFÍA
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9
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Rodríguez, J., La otra desigualdad: la discriminación en México, México, Ediciones
Conapred, 2011, 180p.
Por su parte el artículo 4º de la citada ley dicta que “queda prohibida toda práctica discriminatoria
que tenga por objeto o efecto impedir o anular el reconocimiento o ejercicio de los derechos y la
igualdad real de oportunidades”214,
El segundo de los instrumentos internacionales a los que se recurre es la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), celebrado en San José,
Costa Rica 1969, del cual México forma parte desde su adhesión.
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