CENTRO DE ESTUDIOS SUPERIORES “FELIPE
VILLANUEVA”
LIC. EDUCACION ARTISTICA
NOMBRE: ELHI JESUS ALVAREZ
HERNANDEZ
MAESTRA: SANDRA ERENDIRA REYES
SUAREZ
MATERIA: PSICOMOTRICIDAD
CUARTO CUATRIMESTRE
“ESPACIO”
Según Wallon (1984) El espacio: “Es la toma de conciencia del sujeto de su situación y de sus posibles
situaciones en el espacio que le rodea, su entorno y los objetivos que en él se encuentran.
Espacio. Los ejercicios para la elaboración del espacio tienen su punto de partida en el movimiento,
por lo que los del esquema corporal y los de la lateralización contribuyen indirectamente en su
desarrollo.
a) Adaptación espacial. Corresponde a la etapa del espacio vivido. El cuerpo se desplaza de acuerdo
con las configuraciones espaciales.
b) Nociones espaciales. Se refiere a las palabras que designan el espacio, refuerzan todos los pasos.
c) Orientación espacial. Abarca el conjunto de las relaciones topológicas, cuyo punto de referencia es,
es un principio, el propio cuerpo. Se desarrolla mediante ejercicios de localización espacial, de
agrupaciones y de reproducción de trayectos.
d) Estructuración espacial. Consiste en la organización del espacio, sin la necesidad de referirse
explícitamente al propio cuerpo. En esta organización interviene el espacio proyectivo y euclidiano. Así
se forman las nociones de distancia, volumen y estructuración espaciotemporal.
e) Espacio gráfico. Es el intermediario del espacio de la acción concreta y del espacio mental. Depende
de dos aspectos: la percepción de datos gráficos y, de otra parte, la adaptación del trabajo en la hoja
de papel.
Espacio
Esta área comprende la capacidad que tiene el niño para mantener la constante localización del propio
cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como para colocar esos objetos en
función de su propia posición, comprende también la habilidad para organizar y disponer los elementos
en el espacio, en el tiempo o en ambos a la vez. Las dificultades en esta área se pueden expresar a
través de la escritura o la confusión entre letras.
La noción de espacio no es innata, sino que se construye a través de la acción y de múltiples datos
sensoriales. Unas nociones presentan menor dificultad y otras, más complejas, no se adquieren hasta
el período de las operaciones concretas.
La evolución del espacio en el niño.
El espacio no es solamente un espacio de acción y desplazamientos; es necesario interiorización para
poder convertirlo en un espacio de representación y, para ello, se requiere:
· Su organización a través del esquema corporal y de la experiencia personal.
· Sistemas receptores sensoriales que informen de las propiedades espaciales del medio; para ello,
se dispone del sistema visual y del sistema táctil-kinestésico, que permiten percibir las características
de los objetos.
· Capacidad de simbolización y madurez mental para acceder al espacio conceptual.
F. Ramos, citando a Piaget, señala que, para comprender la evolución del espacio en el pequeño, hay
que tener en cuenta la evolución y la construcción del mismo a partir de dos planos: un plano perceptivo
o sensorio-motor y un plano representativo o intelectual.
Construcción del espacio
El esquema corporal, que es un todo en el desarrollo del individuo, es la representación mental del
propio cuerpo. Se va construyendo y evolucionando a partir de las experiencias y vivencias compartidas
con otros en el espacio y en el tiempo. Varía de acuerdo con las condiciones vividas y es consciente.
El reconocimiento de las distintas partes del cuerpo surge con el accionar de éste en el espacio; en
cambio la imagen corporal es inconsciente, está ligada al discurso recibido en las relaciones con los
otros. Tiene que ver con lo emocional, con lo subjetivo, es particular de cada uno y está vinculada a la
propia historia, y como ha sido nombrado el cuerpo. La imagen corporal va variando permanentemente
de acuerdo con las experiencias interhumanas que se establecen. Cada intercambio entablado con
otros enriquece la imagen corporal. La construcción de la imagen corporal está vinculada a la calidad
emocional y afectiva con los otros, especialmente con los padres. Por su parte, la construcción del
esquema corporal se relaciona más con la experiencia concreta del cuerpo en la interacción con el
espacio. Algunos niños presentan desajustes en el uso de su cuerpo, por el desconocimiento que de
él poseen. Al respecto, se podría intervenir en su desarrollo logrando primero los ajustes que el niño
necesita para relacionarse con su propio cuerpo. Es decir, contribuir al armado del esquema corporal,
para luego acompañarlo a fin de que pueda disponer de ese cuerpo, ponerlo en uso y funcionamiento
por medio de las actividades y objetos. La organización del espacio se halla íntimamente ligada al
esquema corporal “como la toma de consciencia de los distintos elementos del cuerpo y de las
relaciones que se dan entre ellos, bien sea en actitud estática o en movimiento. Dicho de otro modo es
el conocimiento del YO”. En cambio, la organización espacial se entiende como “la estructuración del
mundo externo que primeramente se relaciona con el YO y luego con otras personas y objetos tanto
se hallen en situación estática como en movimiento. Se trata, por consiguiente, del conocimiento del
mundo externo tomando como referencia el propio YO.”. La construcción del espacio es la
representación de YO, a partir de la maduración nerviosa y de las experiencias. Esto facilita el
movimiento en el espacio, las diversas relaciones que se establecen con los objetos, la estimación o
apreciación de las distancias: entre el propio sujeto y los objetos, entre los objetos y el resto del campo
visual.”. En los primeros años, el espacio es como el individuo puede aprehenderlo, con la matriz que
le imprimen sus esquemas de asimilación de la realidad: es donde se hace, donde se ejerce la acción;
el tiempo es tan solo una sucesión poco diferenciada de los acontecimientos rutinarios. Esta
construcción de nociones reviste el carácter de ontogénica, es decir, que la rehace cada individuo para
su historia particular. Los niños en estas edades perciben y organizan lo que los desenvolvimientos de
sus estructuras cognitivas le permiten, ejemplo de ello se tiene que: no saben cuándo será su
cumpleaños, piensan que su papá tiene más años que su tío porque es más alto, a los cinco años le
interesa saber cómo se llama ese día. La noción del espacio en el niño, que como en el caso del
esquema corporal, constituye una representación, es construida por medio de las acciones motoras,
más tarde acciones interiorizadas que se convierten en sistemas representativos y llegan a organizarse
en operaciones. En los niños preescolares son únicamente las acciones motoras directas las que, al
satisfacer las necesidades exploratorias, brindan las primeras representaciones espaciales que
pertenecen a la organización del espacio topológico. Para el niño “el primer punto de referencia en el
mundo que lo rodea es su propio cuerpo, aprender conceptos tales como arriba, abajo, grande, alto,
frente y atrás en términos de sí mismo le permiten la ubicación de su espacio”. El sitio del cerebro
destinado al manejo del espacio corporal es el real cortical. “Especialmente importante es la corteza
posterior, es el lugar de la coordinación espacial de todas las partes del cuerpo, así como de la relación
del cuerpo y sus partes con el entorno”. Los seres humanos necesitamos “reconocernos y reconocer el
espacio para poder habitarlo, compartir canciones, bailes, creencias, permitirles a los objetos que
cuenten historia e ir recuperando las huellas, nos ubican en un sitio”. Por lo tanto, “si se indaga en la
manera en que los chicos representan el espacio vivenciado, se observa que toman como punto de
referencia objetos o lugares significativos para ellos, a los que la psicología cognitiva denomina
mojones” por ejemplo si se le pide que representen el trayecto que realizan para ir desde su casa a la
escuela, aparece la imagen de la heladería, kiosco, etc. De esta manera se va construyendo el espacio.
“Si la construcción del espacio y la orientación en el mismo suponen el pasaje por la vivencia para ir
accediendo paulatinamente a la representación por qué violentamos a los chicos imponiendo el
desciframiento de mapas sin haber propiciado un espacio de transición en el complejo camino de
construcción de sistemas de representación a partir del cuerpo”. Durante el primer tiempo de
escolaridad, el espacio es para el niño aquello que él puede tocar, recorrer, vivenciar. Su cuerpo
funciona como punto de referencia a partir del cual se ordena su mundo. Con el transcurrir del tiempo
y “paulatinamente, nociones como delante de mí, arriba de mí, debajo de mí, se ampliará dando lugar
a arriba de, delante de, un mayor grado de descentración permite no sólo considerar la relación de los
objetos respecto del propio cuerpo, sino también relacionar los objetos entre sí.” A esto último se
denomina espacio proyectado.
Bibliografía.
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