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STOLER - Transiciones en Sumatra COMPLETO

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Transiciones en Sumatra:

el capitalismo colonial
y las teorías sobre la subsunción

A n n Stoler

Gran parte de los estudios e investigaciones acer- capital subordina la m a n o de obra, ya sea destru-
ca del m u n d o colonial y del Tercer M u n d o están yendo la base material y/o las relaciones sociales
dedicados a tratar la manera en que los m o d o s de los m o d o s de producción precedentes o, y esto
sociales indígenas de producción permanecen es m á s frecuente, a base de conservar y rehacer
parcialmente alejados de las relaciones capitalis- ciertos rasgos de tales relaciones. D e esta forma,
tas de trabajo y de sus mercados y, sin embargo, la noción de subsunción se concentra en los dis-
al m i s m o tiempo, se hallan subordinadas a és- tintos grados de intensidad de penetración capi-
tos1. Este fenómeno ha sido planteado y explica- talista y los diferentes tipos de capitalismo que
do de diversas formas. L a teoría de la dependen- han surgido.
cia, los análisis de los sistemas mundiales y la T o d o esto también se debe tener en cuenta
articulación de los m o d o s de al analizar la situación polí-
producción procuran, todos A n n Stoler es profesora de antropología y de tica, ya que la forma que
ellos, comprender las trans- estudios sobre el Sudoeste asiático en la Uni- asume la subsunción tiene
versidad de Wisconsin, Madison, Estados
formaciones en las relacio- consecuencias determinadas
Unidos. Es autora de Capitalism and Con-
nes de producción e inter- frontation in Sumatra's Plantation Belt. para la resistencia que se
cambio que han 1870-1979. (1985) y de numerosos artículos opone a la m a n o de obra.
caracterizado la expansión sobre historia agraria y economía política de N o obstante, la mayoría de
del capitalismo en el Tercer Indonesia. Es miembro del Comité de redac-
los estudios sobre la subsun-
ción de la revista The Journal of Peasant Stu-
M u n d o . N o obstante, estos dies. ción han sido dedicados no
enfoques postulan una dico- a la política de la subsun-
tomía sistemática entre m o - ción, sino a su economía, y
dos de producción no capi- también al proceso de traba-
talistas y modos de produc- jo donde tiene lugar princi-
ción capitalistas. Así, si bien palmente la subsunción. Así
se podría hacer una descrip- pues, tal fenómeno se encua-
ción adecuada de ambos ti- dra en la transición clásica
pos de producción, éstos no desde una industria casera
se ajustan conceptualmente a los modelos desdi- artesanal a una producción fabril que utiliza m a -
bujados que combinan varios elementos de la quinaria compleja y nuevas técnicas de control
economía capitalista y de la economía no capita- laboral sobre la marcha 2 .
lista. Pero, ¿nos ayuda lo apuntado a comprender
E n el concepto de subsunción de Marx, este el caso frecuente de una familia de campesinos
proceso de incorporación capitalista se observa en la cual algunos miembros realizan un trabajo
desde una posición ventajosa que, lejos de encu- asalariado en una plantación de caucho, ponga-
brirla, muestra la zona obscura de transforma- m o s por caso, pero que subsiste en parte debido
ción. Los procesos que Marx denominó subsun- al cultivo de parcelas obtenidas gracias al dinero
ción formal y real aluden a los m o d o s procedente del trabajo realizado fuera de la plan-
cualitativamente distintos mediante los cuales el tación? ¿Representa cada tipo de trabajo un gra-

RICS 114/Dic. 1987


104 Ann Sloler

do diferente de subsunción, de tal forma que un Aproximaciones a la subsunción


individuo puede, simultáneamente, verse someti-
do al capital de varios m o d o s diferentes? Y , si es- El término subsunción se ha utilizado en análisis
to es así, ¿qué significa en términos de situación marxistas para aludir a una amplia variedad de
y perspectivas políticas, las cuales sin duda va- fenómenos. A d e m á s de ser utilizado con frecuen-
rían a medida que se producen cambios en el ti- cia c o m o sinónimo de subordinación, es usado,
po y alcance de la subsunción a que se ven some- sobre todo, c o m o recurso descriptivo para hacer
tidos los trabajadores? referencia a ciertos medios no especificados a
Las respuestas a tales cuestiones pueden ser través de los cuales el capitalismo transforma el
discutibles, pero las preguntas en sí indican, proceso del trabajo, incorpora una población ac-
cuando menos, la existencia de un problema im- tiva, o subordina sociedades enteras a la lógica
portante que requiere ser planteado. Es erróneo de su reproducción. El uso inconstante se debe,
asumir que el concepto de subsunción se aplica en parte, a lo que se considera el objeto de la sub-
solamente al proceso de trabajo; la subsunción se sunción (es decir, el proceso del trabajo, la pobla-
manifiesta en diversos grados y, lo que es m á s ción activa o la formación social). Según algunos,
importante, en múltiples dominios. Algunos es- el proceso de subsunción actúa sobre el «trabajo»
tudiosos, dando una importancia excesiva a la (Althusser & Balibar 1975:302; Roseberry 1983:
transición de la subsunción formal a la real, han 107; Chevalier 1983:158), o sobre los «procesos
introducido en las descripciones de esa transi- existentes de trabajo» (Kahn 1981:196, Carchedi
ción, m á s complejidades que las que permite la 1977:53-55); para otros, dicho fenómeno alude al
propia distinción. m o d o según el cual «formas de producción pre-
M e limitaré, en este artículo, a un aspecto capitalistas (tales c o m o la producción campesi-
del proceso de subsunción que no ha sido tratado na) sufren la subsunción en el circuito del capi-
con la profundidad que merece: concretamente al tal» (Bernstein 1979:422-423); otros autores, por
hecho de que la subsunción puede ocurrir: 1, en otra parte, consideran c o m o objeto de subsun-
el proceso de trabajo, y/o 2, en las relaciones so- ción no tan sólo la «producción campesina», sino
ciales en las cuales se reproduce la fuerza de tra- también los «procesos de producción y reproduc-
bajo. Así, por ejemplo, la subsunción formal pue- ción» (Alavi 1982:182, el subrayado es mío) y, de
de referirse a la manera en que se organiza el manera m á s general, «las sociedades campesi-
trabajo en una plantación, pero también puede nas» (Alavi 1982:175, el subrayado es mío);
indicar los factores sociales y económicos que (Smith 1985:89).
condicionan las formas de reproducción de la La distinción entre lo que M a r x llamó sub-
fuerza de trabajo. La subsunción puede darse en sunción real y formal se halla virtualmente implí-
uno de estos ámbitos y no en el otro, o bien en cita en dichos planteamientos. Tal distinción ha
ambos a la vez, o bien en cada uno de ellos en sido entendida, principalmente, c o m o una dife-
distinto grado. Seguidamente examinaré esta rencia en el grado de reestructuración que sufren
cuestión, basándome en la estructura y la historia las relaciones sociales de producción bajo el capi-
de la industria de las haciendas o propiedades del tal. Así, la producción capitalista, bajo la subsun-
norte de Sumatra en el siglo pasado y en las co- ción formal, puede «absorber un proceso existen-
munidades laborales javanesas establecidas en te de trabajo que se ha desarrollado bajo m o d o s
sus fronteras. Considero que la presentación del de producción diferentes y más arcaicos» (Marx
norte de la Sumatra contemporánea c o m o una 1976:1021). La subsunción real, contrariamente,
región claramente dividida entre enclaves de ha- sucede cuando el capital ha desarrollado sus pro-
ciendas y comunidades independientes de cam- pias fuerzas de producción, nuevas técnicas de
pesinos ofrece una falsa noción de la realidad, producción y, de esta manera, transforma esen-
puesto que ésta es m á s compleja y pone de relie- cialmente las relaciones del obrero hacia el capi-
ve en qué m o d o pueden coexistir múltiples gra- tal y hacia el trabajo.
dos de subsunción, así c o m o la naturaleza de sus A pesar de una aceptación generalizada de la
múltiples aspectos. La definición de los dominios formulación básica de Marx, muchos expertos
en los cuales los trabajadores se encuentran so- han subrayado distintos aspectos del proceso de
metidos a la subsunción, nos permitirá compren- subsunción (ver Althusser & Balibar 1975; Alavi
der mejor qué formas de politización pueden 1982; Godelier 1981a, 1981b; Roseberry 1983;
darse3. Chevalier 1983). Godelier (198la, 198Ib), por
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 105

O C É A N O ÍNDICO

Mapa del norte de Sumatra, Indonesia

ejemplo, ha intentado elaborar los procesos men- la extracción del valor excedente absoluto; es de-
cionados, argumentando que la subsunción for- cir, a través de una intensificación del trabajo o
mal no implica necesariamente la existencia con- de una prolongación de la jornada laboral, pero
tinuada de una base material previa. Según sin un cambio fundamental en el proceso de tra-
Godelier, la característica básica que define la bajo.
subsunción formal es la falta de correspondencia «Denomino subsunción formal del trabajo al
entre la base material de producción y su forma capital a la forma en que se basa [la extrac-
social. Por el contrario, la subsunción real se ca- ción del] valor excedente absoluto. L o hago
racteriza por la «correspondencia recíproca» o porque esta forma únicamente se diferencia
«fusión» de ambas (Godelier 1981a: 183) 4 . Por lo formalmente de modos de producción ante-
tanto, la subsunción formal puede caracterizarse riores de cuyas bases surge espontáneamen-
ya sea por una nueva forma social de producción te» (Marx 1976:1025).
asociada a una base material previa, ya sea por la La subsunción real, por otra parte, depende
adopción de una nueva base material de produc- de la extracción de valor excedente relativo, que
ción en el contexto de una forma social previa. se materializa por mediación de la productividad
Estas múltiples combinaciones podrían explicar, laboral incrementada, caso en el cual «en ningún
según sugerencia de Godelier, los diversos cami- m o d o le basta al capital absorber el proceso de
jiovque sigue la transición al capitalismo. trabajo en la forma bajo la cual ha sido histórica-
Para Godelier, de igual m o d o que para mente transmitido» (Marx 1977:298), sino que,
Marx, la subsunción «formal» se caracteriza, por el contrario, exige cambios en los instrumen-
además, porque se materializa por mediación de tos, técnicas y nivel de producción5. Así, mien-
106 Ann Stoler

tras existe un acuerdo general en el sentido de nes del siglo xix, m e centraré en la situación co-
que la subsunción formal y real identifican dos lonial y en las políticas que intentaron regir las
fases distintas en la evolución del capitalismo circunstancias de m o d o y lugar de reproducción
(Godelier 1981:184; Alavi 1982:186), el consenso de la fuerza de trabajo, así c o m o en la reacción
es m u c h o menor en lo que atañe a la dinámica de de los obreros ante tales políticas. E n la segunda
esa transformación. D e igual forma, es una cues- parte describiré el actual dilema reproductivo de
tión empírica por analizar si la forma de extrac- las comunidades javanesas situadas en la perife-
ción de excedente basada en valor excedente ab- ria de las plantaciones. Haré referencia a las for-
soluto versus valor excedente relativo define una m a s de producción material y social de estas co-
fase particular de expansión del capitalismo peri- munidades, y examinaré igualmente hasta qué
férico. M e atrevo a sugerir aquí que la subsun- punto se ajustaron históricamente a las deman-
ción formal debe ser identificada tomando en das de las propiedades y continúan haciéndolo
consideración no solamente un proceso de traba- hoy en día. Existe, en la base de los dos aparta-
jo particular y una forma determinada de extrac- dos, un deseo de comprender c ó m o estas c o m u -
ción, sino también los factores sociales y las lu- nidades fueron creadas por la industria de las
chas materiales libradas por la m a n o de obra en propiedades y, simultáneamente, se hallan en
el período de transición (colonial y contemporá- oposición con respecto a ésta. Trataré, primero,
neo). de la situación ambigua de los trabajadores java-
neses contemporáneos en la periferia de las plan-
taciones, con la finalidad de definir lo que m e
propongo explicar.
Conquista colonial y dimensión
reproductiva d e la subsunción
«El carácter formal de subsunción de un m o - La situación actual de la periferia
do material de producción es incluso m á s de las plantaciones de Sumatra
acentuado cuando la nueva forma social ba-
jo la cual éste es objeto de subsunción no La llegada de la industria de las propiedades al
surge del desarrollo de la forma anterior que norte de Sumatra ha tenido u n impacto conside-
substituye, sino que es impuesta desde el ex- rablemente diferente sobre distintos grupos étni-
terior, c o m o ocurre en situaciones de con- cos y clases en el seno de los mismos. L a econo-
quista, de dominación colonial directa...» mía contemporánea se caracteriza por la
(Godelier 1981:186) propiedad c o m ú n y privada, el trabajo asalariado
La razón por la cual la subsunción formal podría y recíprocos intercambios de trabajo, y por co-
ser «incluso m á s acentuada» bajo la conquista munidades estrechamente vinculadas por lazos
del capitalismo n o es investigada por Godelier. de parentesco versus pequeñas aldeas atomizadas
Y o osaría sugerir que aquélla tiene sus raíces en en donde el trabajo en c o m ú n y la vida de c o m u -
el hecho de que la regeneración de las pobla- nidad son prácticamente nulos. Para algunos
ciones activas bajo el capitalismo colonial se ha campesinos malayos del litoral, la aparición de
desarrollado con frecuencia a base de preservar y las compañías supuso que se enriquecieran y se
recrear emplazamientos alternos para la repro- convirtieran en una clase casi-rentista, la cual vi-
ducción de la fuerza de trabajo. D e esta manera, vió de la tierra arrendada a aquellos inmigrantes
el capital ha creado nuevos medios de subsisten- javaneses y chinos a quienes les habían sido ne-
cia y, c o m o veremos, también ha provocado opo- gados los derechos legales a la m i s m a . Para los
sición. Los obreros, por su parte, han reacciona- Karo Bataks de la meseta, significó una reorgani-
do ante los abusos tomándolos c o m o base para zación drástica de la comunidad y de la agricul-
resistirse al proceso de subsunción. tura, la desaparición de la propiedad comunal y
En la primera parte del presente artículo, la rápida expansión de los productos agrícolas.
procuraré identificar los procesos mencionados Los Simalungun Bataks, que se ubican en la zona
en las estrategias coloniales de control del trabajo m á s céntrica de las plantaciones, no sólo sufrie-
en un contexto colonial y neocolonial concreto, ron la invasión de sus tierras por las propiedades
el del norte de Sumatra. Volviendo a la «inaugu- y por javaneses que habían trabajado en planta-
ración» de Deli (nombre con que se conocía a la ciones y que se habían salido de los límites de és-
zona de plantaciones del norte de Sumatra) a fi- tas, sino que también experimentaron una
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 107

afluencia masiva de Toba Bataks que se dedica- depender de las plantaciones. Igualmente los jó-
ron al cultivo del arroz en terrenos húmedos, venes rechazan el trabajo en las pequeñas parce-
mientras aquéllos se habían dedicado tradicio- las agrícolas de sus padres.
nalmente a cultivos de secano en parcelas de cul- La distinta manera de entender la subordi-
tivo extensivo emigratorio. Entre estos bataks y nación a la producción capitalista corresponde a
los malayos, se aprecia la producción de la tierra relaciones ambiguas con respecto a la produc-
y de la m a n o de obra en un cambio de los m o d e - ción. D e igual m o d o , mientras puede parecer ob-
los de la propiedad de la tierra, el poblamiento, vio que la agricultura de una plantación es un
la técnica agrícola y la vida ritual. Estos grupos asunto meramente capitalista, ni su proceso de
son mencionados aquí solamente en tanto en trabajo, ni los medios por los cuales se reproduce
cuanto sus actividades y las restricciones agrarias la fuerza de trabajo, se ajustan completamente a
de que fueron objeto afectaron a las relaciones (ni se sitúan claramente fuera de) sus parámetros
entre la reproducción de la economía de las pro- habituales. El motivo de ello se va aclarando
piedades y la población activa javanesa vincula- cuando comprendemos que la mayor parte de las
da a ellas. comunidades javanesas situadas en la periferia
N o s centraremos, por el contrario, en las co- de las plantaciones tienen sus orígenes en asenta-
munidades javanesas que actualmente se hallan mientos ilegales de tierras de las propiedades,
en la periferia de las plantaciones, las cuales han que se remontan a algunas décadas, y que, tam-
asumido en este proceso, que examinamos, un bién la mayor parte de ellas, siempre han visto la
papel m á s ambiguo 6 . E n primer lugar, para m u - reproducción c o m o un esfuerzo político y econó-
chos de los inmigrantes, la proletarización era ca- mico para sobrevivir. Para las compañías, esas
si un fait accompli en el m o m e n t o de llegar a Deli mismas comunidades han supuesto al m i s m o
-si es que ya no lo era al partir de Java (puesto tiempo una ventaja y una amenaza. Su existencia
que muchos eran allí trabajadores asalariados sin y desarrollo han sido, tanto desde un punto de
tierra)- y estos trabajadores de las propiedades, vista económico c o m o político, de importancia
que constituyen una primera oleada, se han pasa- primordial para las élites coloniales, nativas y na-
do los últimos cincuenta años esforzándose para cionales, y también han tenido una relación di-
liberarse de tal situación. Para muchos, esto se ha recta con las estrategias de control laboral.
traducido en intentos de establecer granjas inde-
pendientes para la producción agrícola a pequeña
escala fuera de los límites de las propiedades, o La aparición d e la cuestión agraria
bien en tierras ocupadas ilegalmente y situadas en Sumatra
dentro de dichos límites.
El esfuerzo por conseguir la autosuficiencia Durante los cincuenta años que siguieron a la in-
agraria no es compartido por todos. Así, la gene- troducción de las plantaciones agrícolas en el Es-
ración joven ambiciona un empleo c o m o trabaja- te de Sumatra en 1860, la población aumentó de
dor de plantilla (dinas) en las propiedades, aun- 100.000 a 1.500.000 habitantes. A los indígenas
que, por otra parte, éste está únicamente al malayos del litoral y a los miembros de los cinco
alcance de unos pocos hombres jóvenes y sanos subgrupos Bataks, de Toba, Karo, Pakpak, M a n -
(y frecuentemente célibes) de entre todos aque- dailing y Simalungun, se añadieron masas de chi-
llos que lo solicitan. Entre estos jóvenes sólo al- nos, javaneses, indios y europeos que trabajaban
gunos se dedican a la agricultura, pues para la en la industria de las propiedades o en sus secto-
mayoría la comunidad es solamente un lugar de res de servicios (Dootjes 1938-39:50). C o m o la
residencia que les resulta apropiado, ya que los agricultura en grandes plantaciones fue una im-
jornaleros de las plantaciones no viven en los alo- posición directa del capitalismo absorbente, se
jamientos de las propiedades {pondok). Casi to- hace m á s difícil discernir la naturaleza de la sub-
dos los miembros restantes del poblado, hombres sunción. A diferencia de las compañías plantado-
y mujeres, ancianos y jóvenes, están vinculados ras de Java, cuya expansión prosperó a base de
de otros m o d o s a las propiedades. M u c h o s están m a n o de obra procedente de pueblos vecinos que
empleados temporalmente, recibiendo parte del se habían establecido ya hacía m u c h o tiempo -en
salario y ninguna de las ventajas sociales que ob- las cuales se mantuvo una parte decisiva de esa
tienen los trabajadores en plantilla. Estos tempo- fuerza de trabajo-, en la costa oriental de S u m a -
reros (buruh lepas) se niegan, por regla general, a tra se importaron trabajadores chinos y javaneses
108 Ann Stoler

en grandes cantidades; éstos, tenían derecho a gó, en régimen de cesión, extensos terrenos a fir-
alimento y alojamiento en barracones de las pro- m a s extranjeras y, con ello, estimuló la inversión
piedades y estaban vinculados a obligaciones en cosechas que si bien eran de lento crecimiento
contractuales. C ó m o , dónde y en qué m o d o se eran también perennes y m u y rentables, y en fá-
desarrollaron, trabajaron y se reprodujeron, fue bricas y otras formas de capitalfijoque necesita-
una cuestión fundamental del capitalismo colo- ban. E n Deli, que fué declarada zona de «gobier-
nial y de la transformación que sufrió después de no autónomo», los dirigentes locales se
la independencia. apresuraron a repartirse una extensa porción de
Según el censo de 1930, los inmigrantes ja- la costa oriental de Sumatra, consiguiendo así
vaneses, en su mayoría «culis»* en plantaciones, pingües beneficios. E n ambos casos, tales acuer-
constituían aproximadamente el 50 % de la po- dos a largo plazo supusieron que los bancos de
blación nativa, superando, en m u c h o , a cualquier inversión y las compañías comerciales diesen
otro grupo entre los habitantes indígenas del Este m á s préstamos y créditos, lo que sirvió para co-
de Sumatra (Volkstelling 1935:91). Al m i s m o menzar el financiamiento y transporte del pro-
tiempo, muchas de estas comunidades autócto- ducto de las propiedades.
nas accedieron a zonas de cultivo extensivo emi- La industria tabaquera, la primera en desa-
gratorio, que, debido a que las compañías propie- rrollarse, continuó siendo un monopolio holan-
tarias dominaban cada vez m á s tierras, eran dés. N o obstante, con la nueva d e m a n d a de m a -
sensiblemente reducidas. D e los 30.000 k m 2 de terias primas industriales en los albores del siglo
llanuras de tierras bajas y ricas de aluvión que veinte, sociedades americanas, británicas, suizas
existen en el Este de Sumatra, m á s de 10.000 -la y belgas establecieron plantaciones de caucho, té,
denominada cultuurgebied o «zona de plantacio- pita y palmera de aceite, las cuales rápidamente
nes»- fueron, o bien concedidos a la industria ex- lograron una extensión y unas ganancias de ex-
tranjera de las propiedades, o bien arrendados o portación superiores a las del tabaco (de Waard
comprados por ésta. 1934). Hacia 1918, cuando las propiedades esta-
Cuando, en 1860, Deli inició exportaciones ban todavía en período de consolidación y creci-
agrícolas a gran escala, lo hizo c o m o un elemento miento, el núcleo de la zona de plantaciones se
m á s de una amplia estrategia del estado colonial estaba poblando con rapidez y las áreas de tierra
holandés para el desarrollo político y económico, no reclamada fuera de los límites de las propie-
en la segunda mitad del siglo xix. Políticamente, dades eran escasos. E n la zona tabaquera que ro-
dicha estrategia, incluyó nuevas tentativas para deaba el centro administrativo de M e d á n , los po-
vincular m á s firmemente a las Indias Holandesas bladores indígenas tuvieron cierto acceso a la
- y así prevenir incursiones británicas en S u m a - cosecha del tabaco en régimen de turnos (el siste-
tra-, las islas del archipiélago situadas en el exte- m a jalurari), pero en el distrito del sur, de menor
rior de los centros coloniales de Java, Bali y población, los arriendos iniciales a las compañías
L o m b o k . Mediante u n plan de «pacificación», plantadoras correspondían a tierras contiguas, y
según el cual los plantadores o colonos europeos prácticamente no quedó tierra disponible para
habían de suministrar los recursos y fondos nece- cultivos no pertenecientes a las plantaciones. En
sarios que el estado holandés era incapaz de asig- los años veinte, la zona de plantaciones se había
nar, los primeros obtuvieron una carte Manche convertido, a todos los efectos, en un sólido blo-
temporal para defender sus intereses en la m a n e - que político y económico bajo control extran-
ra que juzgasen conveniente, considerando que jero.
esto redundaría en favor de los intereses y de la Sin embargo, tenemos noticias de que, ya en
seguridad del dominio holandés7. 1903, se produjeron, a lo largo de los límites de
Económicamente, la expansión de Deli tam- las tierras concedidas, asentamientos ilegales. Es-
bién estuvo ligada al importante cambio que ex- tos límites fueron ocupados por trabajadores que
perimentó la política colonial a fines del siglo habían abandonado las propiedades, T o b a Ba-
diecinueve. La exportación de productos agríco- taks procedentes de las montañas e incluso mala-
las, la cual había estado monopolizada por el go- yos que habían solicitado tierras en vano. Es, por
bierno, se amplió al sector privado. E n las zonas supuesto, difícil de comprender enteramente co-
bajo completo control holandés, el gobierno otor- m o pudieron establecerse estas comunidades,
puesto que las tierras ajenas a las propiedades ya
* Trabajadores o jornaleros indios o chinos. [N. del T.] habían sido consideradas impropias para satisfa-
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre ¡a subsunción 109

%&ßs

Pajares de arroz, en P a d a n g , al Norte de S u m a t r a . Roger vioiiet.

cer las necesidades de subsistencia de la pobla- al principio procedentes del estrecho de Malaca
ción ya existente y, por lo tanto, lo eran todavía y de China y, más tarde, de los empobrecidos po-
más para satisfacer las de la fuerza de trabajo in- blados del centro de Java, los cuales, durante más
migrante de las plantaciones, la cual se incremen- de un siglo, habían sido sometidos a extracciones
taba anualmente en millares (Bool 1903:50); de tierra y de m a n o de obra por la industria azu-
pero, por otra parte, este no fue un hecho acci- carera holandesa. Puesto que la contratación y el
dental. La presión de la agricultura externa a las transporte de personas desde gran distancia era
plantaciones fue un factor esencial en las estrate- un asunto costoso, se hicieron grandes esfuerzos
gias de contratación y control de la m a n o de obra para asegurar que estas inversiones en m a n o de
que siguieron las propiedades. obra fueran seguras. El principal mecanismo fue
la utilización de un sistema contractual que im-
plantó el estado colonial, sistema que estipulaba
que, a cambio de u n pasaje para Deli, u n culi se
Contratación y reproducción comprometía a trabajar durante un número de-
de los trabajadores terminado de años. Los contratos (generalmente
en las plantaciones de Deli de tres años) estaban respaldados por un estricto
código penal que castigaba severamente a los de-
E n ausencia de una población indígena deseosa sertores o a sus cómplices.
de trabajar en las propiedades controladas por El motivo por el cual los javaneses acudieron
manos extranjeras, los hacendados de Deli reclu- a Deli, y permanecieron allí durante los 80 años
taron cada año decenas de miles de trabajadores, siguientes, a pesar de unas condiciones de vida y
110 Ann Stoler

de trabajo tan adversas se debió significativa- fermedades venéreas entre los trabajadores, y
mente, al resultado de la introducción anterior muchos niños ilegítimos contrajeron gastos hos-
de capital colonial en Java y a las formas de pitalarios que las compañías se negaron a cubrir.
adaptación indígena y a la resistencia que pusie- Sin embargo, las propiedades no se mostraron
ron los javaneses en respuesta a la introducción dispuestas a cambiar su política, pues los trabaja-
de capital extranjero. Desdefinalesdel siglo pa- dores contrajeron deudas y quedaron m á s sujetos
sado hasta los años treinta del siglo x x , la m a y o - al cumplimiento de sus contratos, en parte por-
ría de los trabajadores vinieron del Este y del que el gasto que suponía el pago a las prestacio-
centro de Java que se contaban entre las regiones nes de sus compañeras reducía su ya exiguo sala-
exportadoras de azúcar y de tabaco de mayor rio9.
densidad (MacNicoll 1968:57). Las comunidades Las medidas utilizadas para retener a los tra-
campesinas de estas zonas -sometidas durante bajadores en Deli formaban parte de u n sistema
largo tiempo a las extracciones de tierra, m a n o caracterizado por estrategias de contratación y
de obra y productos por parte de Holanda- no control de m a n o de obra básicamente inadecua-
podían, tal c o m o ha sugerido Geertz, tolerar un da. Dicho sistema implicaba un alto grado de
proceso de absorción sin fin. Por el contrario, po- mortalidad, transitoriedad y, finalmente, agota-
dían mantenerse, precisamente a causa de que miento de la población activa de las propiedades.
sus habitantes que carecían de tierras, y si las te- Si tenemos en cuenta, además, que el nivel de ex-
nían eran escasas, se vieron obligados a irse para plotación física no tenía paralelo en ningún otro
ganarse el sustento, ya sea tomando parte en ex- lugar de las Indias, podemos afirmar que el siste-
pediciones que se hacían regularmente a Java, en m a laboral de Deli n o podía, al fin y al cabo, re-
las épocas adecuadas, para recoger las cosechas, producir las condiciones para su propia existen-
o bien aceptando los contratos para irse a S u m a - cia. Finalmente, se intentó mejorar las
tra (ver Stoler, sin fecha). condiciones de la costosa m a n o de obra proce-
El aliciente para contratar m a n o de obra era dente de Java, pero sólo después de que algunos
la promesa de tierra o salario suficiente para que sociólogos holandeses, y principalmente los pro-
un trabajador contratado pudiera comprar algu- pios culis, combatieran el sistema contractual.
na parcela. Las formas de subsunción que se des- Las expresiones m á s violentas del descontento
arrollaron en Sumatra estuvieron en función de general -descontento que se tradujo en u n n ú m e -
las condiciones que permitieron e impulsaron la ro considerable de elementos peligrosos, extre-
existencia de esta fuerza de trabajo, predominan- mistas y comunistas, en las propiedades- fueron
temente masculina, de campesinos javaneses que los asesinatos de colonos europeos. Sólo entre
carecían de tierras o tenían pocas, la cual habría 1925 y 1930, el número de agresiones denuncia-
de reproducirse localmente. Afinalesde siglo, las das que sufrieron los capataces (asiáticos y blan-
mujeres culis constituían únicamente del 10 al cos) aumentó de 31 a 220, mientras que las que
1 2 % de los 55.000 trabajadores asiáticos. Hacia se perpetraron contra el personal europeo se du-
1912, el número de hombres empleados en las plicó (Treub 1929).
propiedades de Deli superaba aproximadamente El descontento laboral también se manifestó
en 100.000 al de mujeres; de los casi 100.000 tra- de otras maneras, entre las que se cuentan en-
bajadores de raza china, unos 93.000 eran h o m - frentamientos individuales y colectivos, organi-
bres (Broersma 1919:39; de Bruin 1918:3) 8 . Esta zaciones secretas, establecimiento de asenta-
proporción tan dispar fomentó una vigorosa mientos ilegales clandestinos en la periferia de
afluencia de mujeres, en la cual estaban interesa- las plantaciones, y en la gran cantidad de solicitu-
dos por igual los directivos europeos, los supervi- des de repatriación a Java (en 1915, por ejemplo,
sores chinos y los hombres culis. Debido al sala- llegaron m á s de 42.000 trabajadores javaneses
rio femenino -establecido en 1 8 9 4 - de una contratados, y el m i s m o año se marcharon
cuantía igual al de la mitad del salario masculino, 15.000). C o m o el área total de producción de las
muchas mujeres no tuvieron m á s remedio que propiedades crecía, las agencias de contratación
ofrecerse a satisfacer las necesidades sexuales y echaron m a n o de engaños. Por otra parte, m u -
domésticas de los trabajadores masculinos y de chos plantadores o colonos empezaron a quejarse
los directivos (van Kol 1903; van den Brand de la escasa calidad de los trabajadores contrata-
1904). Por otra parte, esta situación resultó gra- dos, argumentando que había entre ellos n u m e -
vosa para las empresas, ya que se extendieron en- rosos agitadores que pretendían acabar n o sola-
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 111

mente con el sistema contractual, sino también temporales de tierra, en base a criterios selecti-
con el dominio blanco. E n resumen, la situación vos, en coyunturas económicas críticas, durante
laboral amenazaba los beneficios industriales y el la Primera Guerra Mundial, el clima de malestar
control blanco10. económico de 1921-1923 y la depresión de los
años treinta. Fueron, antes que auténticos planes
de promoción de la formación familiar, estrate-
Formación familiar y subsistencia gias de reducción del coste de la m a n o de obra en
un m o m e n t o en el cual la industria de las propie-
Aunque en 1911 se aprobó la modificación del dades se había debilitado c o m o consecuencia de
código penal y la substitución de la m a n o de obra la asignación de parte de los gastos de manteni-
en régimen contractual por « m a n o de obra libre» miento de la fuerza de trabajo a los propios tra-
(vrije arbeiders), hicieron falta casi veinte años bajadores. D e estas primeras propuestas surgie-
para que tal medida se pusiera en práctica. Pero ron, con todo, unidades de población cuya base
el temor a una m a n o de obra libre hizo que se eran las propiedades, las cuales representaron un
estudiaran con detención los métodos de recluta- contexto social en cuyo seno las familias de tra-
miento y una profusión de propuestas cuyo ob- bajadores javaneses estarían -según los colonos-
jetivo era garantizar un suministro estable de «senano» (satisfechas) y «se sentirían c o m o en su
m a n o de obra barata. Y a m e he referido anterior- casa». Era evidente que, una vez establecidos, los
mente a muchas de estas propuestas (Stoler trabajadores se verían inclinados al matrimonio
1985a), de manera que aquí m e limitaré a desta- y a la procreación. E n resumen, dichos núcleos
car sus puntos principales. Se trataba, en pocas de población supusieron una base para establecer
palabras, de propuestas que contenían estrategias salarios bajos y para dar apariencia de vida co-
para asegurar una reserva de m a n o de obra local, munitaria.
las cuales se basaban en «la formación familiar» El énfasis en la formación familiar y en la
(gezinvorming) y el reclutamiento familiar c o m o creación de una reserva de fuerza de trabajo esta-
alternativa a la fuerza de trabajo de la que depen- ble se vio reforzado por la reacción de las compa-
dían entonces los colonos, que era una fuerza de ñías ante la depresión de 1929. Al principio, con
trabajo transitoria, prácticamente masculina y la abolición del sistema de contratos, todos los
sin capacidad para reproducirse. contratos de los trabajadores llegaron a su térmi-
Los colonos y las autoridades gubernamenta- no. Entre 1930 y 1933, el 5 0 % de la m a n o de
les buscaron soluciones mediante la creación de obra, 150.000 trabajadores, fueron despedidos en
programas de repoblación de tierras y estipula- razón al criterio de población basada en la fami-
ron las condiciones en que había de hacerse el lia. Primero se prescindió de los hombres solte-
reparto de parcelas. El gobierno fomentó la «co- ros. Basándose en el mismo criterio, las mujeres
lonización agrícola» (landbowkolonisatié), asig- casadas también fueron despedidas, si bien no re-
nando a las familias emigrantes porciones de tie- patriadas; se les permitió permanecer en S u m a -
rra suficiente para su subsistencia, con tra, dependiendo del trabajo de sus maridos y
independencia de todo compromiso de trabajo dedicadas a las labores domésticas. (Arbeidsins-
en las propiedades. Las compañías propietarias, pectie 1932:43) Los «culis contratados» que per-
por su parte, temiendo que este plan pusiera en manecían en el norte de Sumatra fueron reem-
peligro sus concesiones y no asegurase un sumi- plazados por «trabajadores libres» (vrije
nistro adecuado de m a n o de obra, optaron por arbeiders); de hecho, se trataba, a m e n u d o , de la
asentamientos de mano de obra (arbeiders neder- misma persona, la cual era despedida y, poste-
zettingen). U n o de los proyectos m á s generosos, riormente se la volvía a contratar por el 25 % del
en este sentido, habría de asignar parcelas de 700 salario inicial. A los trabajadores en régimen de
m 2 a trabajadores casados, que vivirían en «po- media jornada y medio sueldo se les permitió re-
blados» supervisados por las compañías mientras cuperar el salario perdido a base de aprovechar
durase su contrato. E n proyectos posteriores que su mayor «tiempo libre» cultivando alimentos en
las compañías pusieron en práctica, las parcelas tierras que les proporcionaron las propiedades.
asignadas se redujeron a 100 m 2 , tierra apenas Cuando las propiedades de Sumatra y la eco-
suficiente para una casita y un huerto". nomía mundial salieron de la crisis económica, la
Aunque pocos de estos proyectos se llevaron industria volvió a experimentar escasez de m a n o
a término a gran escala, se otorgaron concesiones de obra y enseguida abandonó los proyectos de
112 Ann Stoler

colonización y de asignación de tierras a los tra- das a producir alimentos para abastecer a las m i -
bajadores. El abastecimiento de m a n o de obra licias revolucionarias.
volvió a cobrar importancia, dándose preferencia Después de la independencia, en los años
a los matrimonios, incluyendo a esposas trabaja- cincuenta, la tendencia a la ocupación ilegal ex-
doras o no. Karl Pelzer, escribiendo en 1945 so- perimentó un incremento, cuando la incautación
bre las «pseudocolonias», subrayó que éstas su- de las tierras de las propiedades extranjeras fue
ministraban a los trabajadores «con considerable fomentada por las organizaciones de granjeros de
tiempo de servicio» parcelas «lo suficientemente izquierdas y los sindicatos de las propiedades. A
grandes c o m o para que el conjunto de ellas ofre- pesar de que en esta época la industria de las pro-
ciese el aspecto de un desa (poblado), pero d e m a - piedades volvió a recuperar su actividad comple-
siado pequeñas para alimentar a las familias» ta, en 1957 todavía había aproximadamente m e -
(Pelzer 1945:201). E n resumen, la tierra estaba dio millón de ocupantes ilegales, los cuales
únicamente al alcance de los hombres cabeza de ocupaban m á s de la cuarta parte de la zona de
familia que por lo m e n o s habían prestado cinco plantaciones del norte de Sumatra. A u n q u e el go-
años de servicios leales a las propiedades, pues el bierno y las autoridades de las compañías reali-
acceso a la tierra dependía del trabajo ininte- zaron esfuerzos conjuntos para evitar tales usur-
rrumpido para éstas. paciones, a lo largo de los años cincuenta
La racionalización de la industria t o m ó di- continuaron las incautaciones y reincautaciones
versos aspectos. Las nuevas inversiones en la tec- de tierras de las propiedades, y sólo pudieron ser
nología de la producción de cultivos industriales contenidas en 1960, cuando la legislación agraria
favorecieron el trabajo duro. Así, las compañías recibió el respaldo coactivo de las milicias.
introdujeron «nuevos sistemas de explotación... E n este período de separación y autonomía
instalaciones de alto nivel productivo... y una parciales con respecto a la economía de las pro-
maquinaria m á s eficaz» (Allen y Donnithorne piedades, tuvo lugar una notable mejoría de la
1962:124). Las extracciones crecientes de valor capacidad de negociación de los trabajadores,
excedente relativo fueron un rasgo distintivo de puesto que éstos plantearon mejor sus reivindica-
los años posteriores a la depresión, años de gran ciones y supieron hacerse escuchar. M u c h a s m u -
productividad en las plantaciones de Indonesia y jeres no volvieron al trabajo en las propiedades
Malasia. inmediatamente después de la guerra, sino que se
Esta tendencia hacia una subsunción m á s di- dedicaron al cultivo de parcelas ocupadas ilegal-
recta y completa del trabajo al capital, a finales mente por sus familias. Esto por una parte, pro-
de los años treinta, resultó efímera. E n 1939, las vocó escasez de m a n o de obra y, por otra, que los
compañías propietarias recibieron órdenes de que seguían realizando trabajos en las propieda-
abrir sus tierras a campesinos y trabajadores de des disfrutaran de mejor situación para negociar.
las propiedades para el cultivo intensivo de pro- Así, estas mujeres y hombres no vieron tan sólo
ductos alimenticios, medida que formaba parte un incremento de su salario en efectivo, sino que
de los preparativos de emergencia de Deli para la también fue considerablemente mejorado su pa-
guerra y los embargos pendientes (Pelzer 1978: go en especies, calculado en base a las necesida-
119). A principios de 1942 unas 80.000 hectáreas des familiares. D e esta manera, cierto grado de
se asignaron temporalmente a trabajadores de las seguridad de subsistencia ajeno al trabajo en las
plantaciones y a nativos para que cultivasen propiedades dotaba a los trabajadores de mayor
arroz y otros productos alimenticios. Durante la fuerza e influencia dentro de él. Al rechazar las
ocupación japonesa (1942-1945), m á s de horas extraordinarias, las cuotas por rendimiento
200.000 hectáreas fueron reservadas para culti- elevado y las raciones de arroz de poca calidad,
vos de mantenimiento destinados a alimentar a se enfrentaron a un amplio espectro de condicio-
las fuerzas de ocupación y a los indígenas (Pelzer nes laborales que actualmente podrían juzgarse,
1978:123). E n 1945, cuando se declaró la inde- sin dudarlo, de injustas.
pendencia, y durante los próximos cinco años en H o y , los ancianos de los pueblos situados en
que ésta se negoció, la incautación de tierras de la periferia de las propiedades, al recordar su par-
las propiedades se produjo masivamente. A u n - ticipación en la invasión de ocupantes ilegales de
que la producción de las propiedades prosiguió los años cincuenta, dicen que fue la primera vez
en algunos distritos en régimen de media jorna- que tuvieron ocasión de dar expresión concreta a
da, muchas de ellas fueron enteramente destina- su aversión hacia el trabajo en las propiedades y
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 113

actuar en consecuencia. Algunos creyeron, no sin lugar fuertes desembolsos de capital en nuevo
razón, que la ocupación ilegal sería un medio material agrícola y en la «racionalización» tecno-
para romper enteramente sus vínculos con las lógica y estructural. C o m o resultado de todo ello,
compañías, lo cual les llevó a abandonar sus pen- entre 1967 y 1979, el conjunto de la m a n o de
siones exiguas y a optar por un sustento basado obra disminuyó de 282.000 trabajadores a poco
sólo en la agricultura. menos de 120.000. Los más afectados fueron los
trabajadores del sexo femenino, que en algunos
momentos durante la aplicación de tales medidas
La política d e reducción llegaron a disminuir en aproximadamente el
d e plantilla 50 %.
La tendencia general consistió en suprimir
En los años que van desde el final de la segunda tales campañas masivas de reducción laboral. Es-
guerra mundial hasta el golpe de estado derechis- to se hizo especialmente evidente con el cambio
ta de 1965, se registra una significativa participa- del caucho a la palmera de aceite y con el reinicio
ción popular en la revolución nacional con la del trabajo temporal en las propiedades. En los
consiguiente eclosión de un sindicalismo comba- pueblos donde realicé mis investigaciones, ningu-
tivo, un movimiento de granjeros que luchaba te- na mujer con menos de 30 años había tenido
nazmente por sus intereses y un influyente parti- nunca un trabajofijoen las propiedades. La utili-
do comunista. En la zona de las propiedades, los zación de temporeros era, desde hacía largo tiem-
trabajadores sindicados plantaron cara a la in- po, una fuente de conflictos, y, durante los años
dustria, mientras un movimiento de ocupación cincuenta, se encontró con la oposición de sindi-
ilegal de tierras, de considerables dimensiones y catos de todas las orientaciones políticas. N o
encabezado por trabajadores de las propiedades obstante, poco después de 1965, las compañías
y Toba Bataks, dominaba una extensa área de volvieron a hacer uso de este sistema de contrata-
propiedades de las compañías. ción, más barato. Según cifras oficiales, el n ú m e -
En septiembre de 1965, después del alza- ro de temporeros experimentó, desde 1973 a
miento militar derechista, el partido comunista 1976, un incremento del 10 % al 29 % en el total
fue declarado ilegal, y sus jefes y militantes fue- de la m a n o de obra en propiedades del gobierno.
ron encarcelados, asesinados o dispersados. P o - Este es un cálculo moderado, puesto que en pro-
cos meses después, las organizaciones izquierdis- piedades privadas cuyos propietarios eran ciuda-
tas de trabajadores y granjeros, que eran, en gran danos indonesios, la cifra alcanzaba el 50 %, o
medida, responsables de la situación de la Indo- más. El uso de esta fuente laboral externa y más
nesia posterior a la independencia fueron prohi- barata, procedente de los pueblos periféricos y de
bidas y neutralizada su influencia. Pocas sema- los propios recintos cercados de las propiedades,
nas después del alzamiento, los ocupantes redujo el coste de la m a n o de obra, en algunas
ilegales de tierras que, desde los años cuarenta, ocasiones hasta el 70 %. Las ventajas que esto re-
labraban tierras de las propiedades c o m o si fue- presentaba para las compañías son obvias. Estos
sen propias, fueron desalojados y se les privó de trabajadores son contratados por un capataz que
sus medios de subsistencia. Las compañías, con- les paga el salario; de él dependen y ante él son
tando con la garantía de la fuerza pública a sus responsables. La seguridad social, la vivienda, los
espaldas, volvieron y arrasaron con tractores las subsidios familiares de arroz y otras ventajas so-
parcelas sembradas por los ocupantes ilegales, y ciales de que disfrutan los trabajadores de planti-
dispusieron los campos para replantar la palmera lla no pueden ser disfrutadas por los temporeros.
de aceite y el caucho. Además, ya que los trabajadores están técnica-
mente empleados por el capataz y no por las pro-
Los proyectos gubernamentales para la «es-
piedades, las transgresiones de la legislación la-
tabilización» económica y política en las zonas
boral - c o m o , por ejemplo, el uso de m a n o de
de las propiedades asumieron un carácter expedi-
obra infantil y los salarios inferiores al salario
tivo: aquellos que pertenecían a sindicatos de fi-
m í n i m o - se sitúan claramente fuera del control y
liación comunista fueron excluidos del trabajo fi-
competencia de las compañías.
jo en las propiedades y, con la cooperación del
Banco Mundial y de otras instituciones inverso- Esta fuerza de trabajo «temporal», por su-
ras internacionales, se llevó a cabo una dura cam- puesto, no es, en absoluto, temporal. Es reclutada
paña de reducción de plantilla. A d e m á s , tuvieron durante todo el año entre los que no consiguen
114 Ann Stoler

encontrar trabajo en otras partes: niños, mujeres, una numerosa reserva de m a n o de obra m u y pró-
ex-prisioneros políticos, hombres mayores y has- xima a las propiedades, pero m á s allá de la res-
ta hombres m á s jóvenes que albergan la esperan- ponsabilidad de éstas. E n realidad, la situación
za de que el trabajo temporal acabe convirtién- no ha sido, en absoluto, ideal para nadie. N o son
dose en trabajo estable. Pero incluso con los las compañías las únicas que han acudido a los
planes de replantación a gran escala de los últi- pueblos en busca de m a n o de obra, sino que tam-
m o s años, las propiedades solamente han absor- bién los trabajadores de las propiedades han acu-
bido una pequeña parte de la reserva de m a n o de dido a éstas para asegurarse su subsistencia. E n
obra javanesa en su periferia. El trabajo para los la periferia de las plantaciones ha surgido un
hijos de los trabajadores de plantilla, una vez ase- nuevo conjunto de estrategias en relación a la ga-
gurado, es actualmente algo que pertenece al pa- nancia de ingresos, derivado de defectos en el sis-
sado. L a subsunción no es tan sólo una cuestión tema de supervisión y en el proceso de produc-
de proletarización sino también, lo que es m á s ción de las propiedades.
importante, de marginación del trabajo lucrativo
(Scott 1986:11). N a d a de lo dicho tendría conse-
cuencias graves a no ser por el hecho que tam- Nuevas fuentes de ingresos
bién han disminuido las posibilidades agrícolas en Simpang Lima
locales fuera de las propiedades. U n aumento de
la productividad laboral y una reducción en la A pesar de que los poblados javaneses que cir-
contratación de trabajadores de plantilla se han cundan las grandes plantaciones del norte de Su-
visto acompañadas por un continuo y regular matra no son, en ningún m o d o , homogéneos,
abandono de las propiedades por parte de los comparten ciertas características comunes, defi-
ocupantes ilegales. nidas por el espacio social determinado en el que
El hecho de que decenas de miles de trabaja- viven sus habitantes y las presiones económicas
dores de las plantaciones hayan abandonado sus dominantes a las que están sometidos. Simpang
puestos de trabajo a finales de los años 60 y a Lima es una de estas comunidades, y la estudia-
principios de los 70 ha agudizado, en consecuen- remos con cierto detalle. Situada al sur de M e -
cia, la presión demográfica en las comunidades dan, en pleno corazón del área de las propieda-
periféricas. Los trabajadores despedidos se han des, está rodeada en tres de sus lados por
visto obligados no solamente a buscar un medio plantaciones extranjeras y de propiedad guberna-
de vida al margen del área de las propiedades mental, y sólo su frontera m á s oriental se halla
(pondock), sino que debido a que pocos de sus hi- adyacente a otro poblado. Al igual que sucedió
jos han encontrado trabajo fijo en las propieda- con muchas otras comunidades parecidas, se
des, tampoco están en condiciones de alojarse en configuró a partir de tierras de las propiedades
las mismas y han tenido que retirarse hacia la pe- ocupadas ilegalmente afinalesde los años cua-
riferia de las plantaciones. Algunos asentamien- renta y principios de los cincuenta. Tan sólo per-
tos ilegales, en otros tiempos rodeados por cam- manece todavía una pequeña parte de sus prime-
pos de arroz de secano y de regadío, han perdido ros habitantes, pero ha tenido una suerte inusual
por completo su base agrícola, y actualmente son en el aspecto de mantener su área original hasta
meros complejos residenciales rurales que alber- la fecha. Por otra parte, los habitantes del pobla-
gan una considerable reserva de paro encubierto. do han aumentado de forma espectacular. E n la
Casi todos los habitantes de estas zonas rurales, unidad administrativa de que forma parte Sim-
tanto niños c o m o adultos, se hallan empleados pang Lima (que contribuye a ella con dos aldeas)
en calidad de temporeros por contratantes de la tenencia de tierras descendió, entre 1957 y
m a n o de obra que trabajan para las propieda- 1978, de 40 a 13 hectáreas per capita.
des. El dilema de estar simultáneamente al mar-
Desde el punto de vista de las compañías, es- gen de las propiedades y controlados por éstas se
tos nuevos núcleos laborales parecen constituir el hace evidente en casi todas las facetas de la vida
mejor de todos los m u n d o s posibles. Guardan, de la comunidad, y afecta al núcleo de las relacio-
ciertamente, gran semejanza con lo que los colo- nes comunitarias, a la organización interna y a
nos extranjeros de Deli concibieron c o m o c o m u - las distintas expectativas de las generaciones con
nidades ideales de m a n o de obra hace unos cin- respecto a lo que debería suponer una «buena vi-
cuenta años; es decir, aquellas que albergaban da». Esto resulta patente, incluso si examinamos
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 115

Estatuas «bataks». en la región del Lago T o b a , al Norte d e Sumatra. G. Gester/Rapho

superficialmente la situación económica. Sim- las suministradas por el programa de créditos de


pang Lima es, ante todo, una comunidad que subvención gubernamental (al cual la mayor par-
descansa sobre una base material relativamente te de los cultivadores de Simpang Lima han deci-
poco sólida. La tierra de secano, que en los pri- dido renunciar).
meros años de expansión se utilizó para cultivos C o m o zona productiva, pocas son las otras
de arroz, se ha agotado considerablemente. A c - posibilidades de empleo que ofrece Simpang Li-
tualmente sólo se puede aprovechar esta tierra m a . U n puñado de antiguos habitantes se dedi-
para el cultivo de tubérculos y otros cultivos de can a hacer productos de b a m b ú y de palmas en-
secano. A d e m á s , la tierra de regadío es pobre y trelazadas, pero no existen otras tradiciones
de escasa productividad, dando, generalmente, artesanas que mencionar. Los productos hortela-
una sola cosecha de arroz por año, y esto en el nos representan una importante fuente de ingre-
mejor de los casos. Las nuevas y altamente pro- sos, que derivan principalmente de la venta regu-
ductivas variedades de arroz, que el gobierno in- lar de cocos, pero los huertos son explotaciones
trodujo y fomentó, hace varios años, no tuvieron particularmente de capital intensivo, y son pocas
mucho éxito. E n realidad, la producción fue a las familias que poseen tierras plantadas de árbo-
menudo m u y inferior a las tres toneladas por les rentables pero de lenta maduración tales co-
hectárea, que es el término medio de las varieda- m o el rambután, el clavero y el durián. Los java-
des anteriores, el cual es, a su vez un 25 % m á s neses, situados entre la industria de las
bajo que la producción media en la mayor parte propiedades y las clases rurales que se aprove-
de Java y se halla por debajo del término medio chan indirectamente de ellas, se han hallado con
global de Indonesia. Las variedades altamente escasas fuentes de ingresos que n o impliquen la
productivas no sólo han resultado ser más vulne- venta, y además venta barata, de su fuerza de tra-
rables a las plagas arroceras, sino que también re- bajo (Jual tenagá). Mientras que hace dos déca-
quieren unas cantidades cada vez mayores de fer- das tan sólo una pequeña parte de los habitan-
tilizantes químicos, cantidades m u y superiores a tes del poblado eran temporeros, actualmente el
116 Ann Stoler

80 % de las familias pueden tener un miembro, Lo que m á s llama la atención en las activida-
frecuentemente m á s de uno, que tiene c o m o des económicas de los habitantes de Simpang Li-
principal ocupación este tipo de trabajo. m a es la frecuencia y facilidad con que cambian.
Aunque el trabajo temporal es la forma m á s La mayor parte de la población, a medida que
difundida de trabajo asalariado, aproximada- surgen nuevas oportunidades y otras desaparecen
mente el 20 % de los hombres adultos del pobla- cambia de trabajo. Los hombres jóvenes subem-
do con edades entre los 15 y los 59 años tienen pleados llaman a esto mocok-mocok (término que
puestos fijos en las propiedades. La mayoría de pone énfasis en la diversa naturaleza de los pe-
los que trabajan como manipuladores del caucho queños trabajos), al referirse a la amplia g a m a de
son de mediana edad, mientras que la cosecha de actividades en ausencia de un trabajo estable. La
la palmera de aceite está reservada a los hombres diferencia m á s evidente entre los patrones de ha-
jóvenes. Esta última es una de las tareas mejor ce veinte años y los actuales es que la mayor par-
pagadas de la industria, y requiere cierto grado te de las mujeres y de los hombres no tienen hoy
de habilidad y fuerza, pero sobre todo resistencia en día un empleo regular. Esto no significa, por
al trabajo duro y prolongado. E n la última déca- supuesto, que la gente trabaja menos, sino, sim-
da (mediante el uso de nuevos cloros y m á s ferti- plemente, que no les queda otra alternativa que
lizantes) la producción por hectárea de las pro- apechugar con un conjunto de opciones menos
piedades ha aumentado de tal manera que es casi seguras, entre las cuales podemos incluir la re-
imposible que un trabajador se enfrente por sí so- cogida de basuras, la migración temporal y el
lo a la producción diaria. E n muchas propieda- robo.
des, se ha introducido un nuevo sistema extraofi- La primera de las tareas aludidas correspon-
cial de recolección, según el cual el propio de a las propiedades y es esencial para el proceso
trabajador de plantilla emplea a dos ayudantes, de producción, pero las propiedades no recono-
uno para llevar los pesados racimos de palmera a cen su importancia ni la remuneran directamen-
los lugares donde serán cargados para su trans- te. Aunque se considera que las mujeres y los ni-
porte, y otro para que recoja del suelo los frutos ños que cari kacangan (recogen del suelo las
maduros. Tal sistema permite a las propiedades semillas plantadas para proteger la tierra que ro-
incrementar la producción sin aumentar la fuer- dea a las palmeras de aceite jóvenes) hacen algo
za de trabajofija,a la cual habrían de abastecer vagamente ilegal, la dirección de las propiedades
de subsidios familiares de arroz, pensiones y no ha hecho ningún intento para evitar tal activi-
otras ventajas sociales. Teniendo en cuenta que dad. Las semillas son seleccionadas y vendidas a
la recogida de frutos maduros del suelo es una la- agentes que, a su vez, las venden a las propieda-
bor realizada siempre por niños pequeños, los sa- des. U n a segunda fuente de ingresos guarda rela-
larios de éstos pueden ser incluso inferiores a los ción con el cambio del caucho por la palmera de
que se pagan a los temporeros. Aunque según aceite. E n las propiedades en las cuales las cuotas
cálculos efectuados por las propiedades, este tra- de producción diaria de la cosecha de la palma
bajo realizado en grupo representa un incremen- son especialmente elevadas, los trabajadores
to de la productividad laboral de cada trabajador tienden a dejar las hojas que se han desprendido
por unidad de tierra, en realidad implica, m u c h o de los racimos. Son nuevamente las mujeres, y
más a m e n u d o , un aumento del tiempo total de más a m e n u d o los niños, quienes recogen las ho-
trabajo dedicado a la recolección así c o m o una jas caídas, y, en su casa, se encargan de sacar la
reducción de la productividad por unidad de tra- corteza externa para venderlas posteriormente a
bajo. También existe un sistema similar entre los agentes que, a su vez, las venden a las propieda-
manipuladores del caucho, según el cual cada des12.
manipulador puede acompañarse por otro fami-
Salvo un pequeño número de otras fuentes
liar. Esta entrada encubierta de m a n o de obra di-
de ingreso, muchos habitantes de Simpang Lima
simula la cantidad de trabajo que se dedica a la
no pueden ser absorbidos directa o indirectamen-
producción de las propiedades y también el nivel
te por las propiedades y tampoco, ciertamente, a
de salario real que se paga por hora de trabajo.
través de un trabajo dentro de la propia comuni-
Estas relaciones de producción sugieren que las
dad. U n aspecto esencial de la vida del poblado
formas de subsunción en la industria de las pro-
lo constituye un constante movimiento de perso-
piedades no pueden ser expresadas meramente
nas que lo abandonan por un breve espacio de
en términos de una relación capital-salario.
tiempo y que luego regresan a él. Las chicas jóve-
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 117

nes se convierten en camareras de puestos de co- ausencia de patrocinio. E n Simpang Lima los
midas situados al borde de las carreteras, o bien acuerdos de aparcería tienen tendencia a ser
en criadas en M e d á n y otros centros urbanos. Los pragmáticos y ad hoc.
hombres jóvenes se van durante meses o años pa- E n segundo lugar, la mayoría de los cultivos
ra hacerse trabajadores asalariados de hortelanos de Simpang Lima son llevados a cabo por uno o
ricos de Karoland, sirvientes de chinos de la clase dos miembros de una familia, no por equipos de
media, guardas nocturnos u obreros agrícolas de mujeres formados para sembrar y cosechar. C o -
granjeros Batak. Otros se hacen peones camine- m o m á x i m o , dos o tres personas n o pertenecien-
ros bajo las órdenes de capataces o se convierten tes a la casa (generalmente parientes) participan
en miembros de tripulaciones pesqueras que fae- en el trabajo. Eventualmente se emplean h o m -
nan a bordo de traineras malayas. Algunos to- bres jóvenes (por salarios en efectivo) por varios
m a n empleos de un mes de duración en progra- días, con el fin de que se encarguen de la dura
m a s de tala forestal, o trabajan en factorías faena de sachar los sembrados, pero tales posibi-
rurales de coco y carbón situadas en el distrito. lidades son escasas y los convenios se hacen
Tanto los hombres c o m o las mujeres se dedican, siempre de manera improvisada y transitoria. D e
durante semanas y semanas, a la recolección del esta forma, el acceso a los arrozales no supone ni
arroz en el sur, pero esto suele requerir relaciones prolongados lazos de patrocinio ni confiere po-
previas. der social a aquéllos que lo tienen. Contraria-
Aunque muchas de las personas que residen mente a lo que ocurre en Java, en Simpang L i m a
en Simpang Lima continúan considerándose co- las diferencias de clase son, en su mayor parte,
m o granjeros (tañí), la comunidad es, ante todo interétnicas, y centradas fuera del poblado, y for-
y principalmente, una especie de depósito de m a - m a n parte de la jerarquía de las plantaciones y de
no de obra barata para la economía regional, las sus sectores subsidiarios. Igualmente, en las zo-
propiedades y las pequeñas operaciones capitalis- nas rurales de Java, los intercambios de m a n o de
tas de otros grupos étnicos. La mayor parte de los obra, durante la recolección del arroz, entre fa-
habitantes del pueblo se ganan el sustento a base milias que poseen propiedades de extensión pa-
de buscar empleos fuera de los límites de la co- reja forman parte de un programa m á s amplio de
munidad, no mediante la intensificación de la cooperación recíproca (gotong-royong), que tiene
producción agrícola (o cualquier otra) dentro de lafinalidadde reiterar una amplia gama de obli-
ella. Las consecuencias de esto son principalmen- gaciones mutuas. E n Simpang Lima, tales inter-
te perceptibles en la forma particular de produc- cambios, y la reciprocidad que implican, se reali-
ción que se ha desarrollado en relación al cultivo zan en m u c h a menor medida, lo cual sugiere que
del arroz, que destaca, sobre todo, si la compara- la práctica social se halla estructurada de manera
m o s con la de las zonas rurales de Java. distinta.
En Java, el acceso a los arrozales provoca C o n esto no pretendemos sugerir que la tie-
una amplia g a m a de relaciones sociales y econó- rra del pueblo sea un recurso carente de impor-
micas, en las cuales los lazos de patrocinio de- tancia; basta para confirmar su valor los precios
sempeñan un papel decisivo. Para los habitantes de la tierra, que aumentan rápidamente. Pero los
sin tierras y con tierras escasas de un poblado ja- derechos de propiedad sobre las tierras de cultivo
vanés, la oportunidad de trabajar c o m o aparce- no constituyen la relación productiva fundamen-
ros y participar en el cultivo y la recolección de tal alrededor de la cual giren todas las demás re-
los campos de gente del pueblo m á s rica en tie- laciones. Contrariamente a la situación javanesa,
rras es un recurso estratégico, el cual explica una en donde el acceso a los recursos importantes y a
parte importante de la renta anual de una familia las oportunidades de empleo pueden obtenerse
(Stoler 1977). E n Simpang Lima, tales ingresos buscando los favores de personas del pueblo m á s
derivados de la recolección son, en el mejor de ricas, casi todas las formas de remuneración en
los casos, insignificantes, y para la mayoría de las efectivo, incluyendo el trabajo en las propieda-
familias absolutamente inexistentes. Aquí, las des, en la construcción, en los bosques, en embar-
profundas diferencias existentes entre las fami- caciones pesqueras, en los restaurantes, puestos
lias en cuanto a riqueza de tierras, no han engen- de comidas, factorías y casas particulares se en-
drado tal profusión de vínculos sociales asimétri- cuentran, esencialmente fuera del espacio social
cos comunitarios. Los acuerdos de aparcería son del pueblo y se alcanzan únicamente cruzando
diversos, pero todos ellos comparten un rasgo: la fronteras étnicas13.
118 Ann Stoler

El hecho de que Simpang Lima se haya su- texto político y económico en el cual el sustento
mergido en el proceso de producción de bienes es basado en la propiedad de la tierra era una op-
algo que llama la atención, tanto dentro de las fa- ción posible, aunque poco probable, sigue conci-
milias c o m o entre ellas. Aquí, las acusadas dife- biendo a la familia c o m o una unidad de produc-
rencias en cuanto a experiencia económica y po- ción basada en la agricultura, en la cual los
lítica entre la generación nueva y la anterior se padres deben disponer el trabajo de los hijos. Por
reflejan en nociones conflictivas sobre la econo- otra parte, los jóvenes de Simpang Lima, son hi-
mía doméstica, sobre quién y en qué medida de- jos de una época y de una sociedad diferentes.
bería contribuir a los fondos familiares y, en últi- H a n vivido la represión política y la experiencia
m o término, en distintas actitudes en relación al de los cultivos fracasados, y para ellos una uni-
trabajo asalariado. dad agrícola independiente no representa ni si-
Los hombres jóvenes tan sólo ayudan a dis- quiera un vago ideal.
gusto a sus padres en las tareas agrícolas y, cuan- La situación de la juventud en Simpang Li-
do lo hacen, a m e n u d o exigen salarios. Son fre- m a es, obviamente, un reflejo del dilema repro-
cuentes los problemas que surgen entre padres e ductivo global de la comunidad. A pesar de que
hijos por la m i s m a causa: el salario familiar y la los habitantes mayores continúan considerándo-
asignación del tiempo. N o pretendemos sugerir se granjeros (tani), la mayoría de los habitantes
que este conflicto sea exclusivo de los javaneses del poblado viven de un trabajo realizado fuera
de la periferia de las plantaciones, sino que for- de los límites del mismo, m á s bien que a base de
m a parte esencial de la crisis reproductiva de las combinar la emigración con una producción in-
comunidades. La m a n o de obra familiar no se tensa en el poblado. Paradójicamente, las unida-
moviliza para la producción agrícola, la produc- des domésticas, atenuando sus vínculos internos
ción doméstica o las actividades centradas en el y centrados en el pueblo, se han reproducido. A
poblado. E n el poblado del centro de Java donde los jóvenes se les echa en cara el hecho de no per-
estudié, hace doce años, las diferencias de clase manecer en casa y no colaborar en la producción
en la economía doméstica rural, los jóvenes re- familiar, pero si la mayoría de ellos prestasen oí-
queridos para faenas tales c o m o el cultivo del dos a estas críticas, entonces nos encontraríamos
arroz, el cuidado de animales o niños y la fabri- frente a una estrategia de supervivencia indefen-
cación artesanal buscaban, en casi todos los ca- dible. Simpang Lima es una comunidad agrícola
sos, una serie de actividades rentables que fuesen sólo de manera marginal y, ciertamente, no es au-
lo bastante flexibles c o m o para permitirles con- tosuficiente. Es una zona rural que satisface las
tribuir al trabajo productivo de sus familias y al demandas de m a n o de obra de las propiedades
mismo tiempo satisfacer sus propias necesidades. del norte de Sumatra y del mercado regional del
En Simpang Lima, donde las esposas y madres trabajo, y también es reserva de trabajadores en-
tienen m u y escaso control sobre el trabajo de sus tre d e m a n d a y demanda por parte de estos dos
hijos y sobre los fondos familiares, las familias puntos. Pero el sustento de estos trabajadores no
no tienen esa seguridad. Muchas mujeres desco- deriva necesariamente de los beneficios de la
nocen por completo lo que ganan sus maridos e producción agrícola, sino de los salarios que ga-
hijos. Los hijos son fuente de tensiones familia- nan otros miembros de la familia en otros secto-
res continuas, tanto si permanecen en la casa pa- res. Estamos ante una forma de consumo n o dis-
terna c o m o si viven en otros lugares del pueblo. tinta de la producción capitalista, sino que forma
Scott y Tilly, en su estudio de los efectos de parte de ella.
la expansión capitalista sobre la estructura fami- D o s cosas son obvias: Simpang Lima n o
liar en Francia e Inglaterra durante el siglo xix, puede reproducir las condiciones para su propia
han puesto de manifiesto que, bajo la industriali- existencia, ni tampoco puede ser considerado un
zación la familia se transforma, y pasa a conver- sitio con un m o d o de producción independiente,
tirse de una unidad de producción fundamentada si bien subordinada. C o n elfinde apoyar tal afir-
en la consideración global del trabajo a una uni- mación hemos sacado a colación diversas prue-
dad que gana un salario unificado (Scott y Tilly bas. Simpang Lima no puede permitirse una for-
1978). E n Simpang Lima, las condiciones mate- m a específica de producción diferente de la de la
riales e ideológicas de los salarios familiares se agricultura de las propiedades. Tanto las bases
hallan bajo discusión. U n a generación mayor, materiales c o m o laborales en que se fundamenta
que ha llegado a su mayoría de edad en un con- derivan del sector capitalista o son sostenidas y
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 119

Arrozales de Sumatra. Magnum.

reproducidas por éste. Así, por ejemplo, incluso rio, intensificando el intercambio (de m a n o de
los artículos empleados en las granjas, tales c o m o obra). Por contra, tanto la comunidad c o m o las
fertilizantes químicos e insecticidas, son produci- unidades domésticas que ésta contiene, se han
dos por industrias extranjeras y locales y adquiri- visto forzadas a enviar a sus miembros a otros
dos únicamente mediante los salarios consegui- lugares, reduciendo la cantidad de obligaciones
dos en las propiedades. Las bases laborales mutuas con el fin de conservar algunos rasgos
agrícolas son mínimas, a m e n u d o trabajos de m e - prominentes de la vida social. Los cambios en la
dia jornada para aldeanos de edad que, a su vez, función del intercambio están directamente rela-
obtienen su sustento de otros miembros asalaria- cionados con la precaria base de Simpang Lima.
dos de la familia. La producción de la m a n o de El intercambio formal no es parte de un conjunto
obra ha supuesto que la m a n o de obra familiar de desigualdades económicas y reciprocidades
sea difícil de conseguir incluso para la explota- sociales, sino que es una esfera para la definición
ción familiar. L a apariencia de Simpang Lima de cierta vaga solidaridad comunal frente a peli-
c o m o comunidad agrícola y su realidad c o m o gros externos, ya sean éstos otros grupos étnicos
zona rural queda confirmada por la ausencia vir- o las propiedades.
tual de relaciones de producción independientes La existencia de comunidades de este tipo,
basadas en el pueblo, además de un intercambio en la forma que actualmente asumen, puede, a la
atenuado. larga, facilitar la expansión capitalista, pero no
En resumen, la agricultura en la periferia de siempre ha ocurrido así. D e cualquier m o d o , y
las propiedades solamente resulta viable porque debido a que presentan una situación económica
es, en cierto m o d o , una empresa de poca impor- y política ambigua por lo que respecta al capital
tancia, en la cual se invierten unos recursos fi- y al trabajo, continúan existiendo en el norte de
nancieros, físicos y sociales limitados. Simpang Sumatra. La política global de la subsunción en
Lima no puede reproducirse intensificando la el norte de Sumatra viene definida por los cami-
producción interna (agrícola) o, si fuera necesa- nos que han seguido esas comunidades, el m o d o
120 Ann Stoler

en que se han desarrollado y extendido, contraí- premacía y subordinación» (1976:1026), de tal


do y reproducido, y la manera en que se han vis- manera que «no hay una subordinación... deter-
to limitadas para lograrlo. minada...por fuerzas políticas» (ibid: 1025). Esto
es, en verdad, problemático al aplicarlo al norte
de Sumatra. Existen pruebas convincentes de que
La dinámica de la subsunción el norte de Sumatra no es un caso único. Incluso
un estudio superficial de la expansión de la agri-
Volviendo a las caracterizaciones de subsunción cultura capitalista occidental en el África colo-
formal y real que he esbozado anteriormente, po- nial, Asia y Latinoamérica, muestra claramente
demos, utilizando algunos de los criterios que que la m a n o de obra asalariada «libre» ha sido
suelen usarse, detectar varios problemas. Prime- contratada y retenida en medio de sanciones es-
ro, que la distinción entre valor excedente abso- tatales estrictas contra el acceso de una población
luto y valor excedente relativo no es aplicable en específica a la tierra y otros medios de produc-
el caso de Sumatra, y - y o diría- que tampoco lo ción (Cooper 1980, Stoler 1985. Burawoy 1980).
es, en gran parte, en el del Tercer M u n d o . El ca- La ausencia de coerción política, básica en la de-
pitalismo periférico, introducido a través de la ficición que hizo Marx de la relación capitalista/
conquista colonial, no se ajusta a la formulación m a n o de obra bajo la subsunción formal, nos for-
de Marx. La subsunción real a la producción ca- zaría a excluir de esta categoría gran parte de la
pitalista puede, a veces, caracterizarse, por u n expansión capitalista en el Tercer M u n d o , puesto
cambio de extracción de valor excedente absolu- que los sistemas de plantaciones se han basado
to a extracción de valor excedente relativo, pero típicamente en la esclavitud, contratos y trabajo
no se basa necesariamente en esta distinción. E n asalariado, y han sido invariablemente depen-
realidad, lo notable del capitalismo periférico es dientes de una «relación política y social de su-
que ambas formas de extracción pueden combi- premacía y subordinación» por el estado colo-
narse, no c o m o fase en la transición a una sub- nial.
sunción «en toda la línea», sino c o m o rasgo que A pesar de estos problemas, el concepto ana-
define al capitalismo en su ámbito tercermun- lítico de subsunción continua siendo importante,
dista. no sólo porque intenta comprender la naturaleza
Por ejemplo, en el caso que aquí discutimos, variable e irregular de las transiciones capitalis-
el proceso laboral se basa en la combinación de tas, sino también porque constituye una forma
la intensificación de la jornada laboral, formas de explicar las distintas posibilidades políticas
encubiertas de extenderla, y la tecnología nueva abiertas a la m a n o de obra bajo diversos m o d o s
en las fábricas y en los campos. Para mayor c o m - de control capitalista.
plicación, se ha conseguido un aparente incre- Mientras el concepto de subsunción en Marx
mento de la productividad laboral de los trabaja- se refiere claramente al proceso de trabajo, igual-
dores pagados por las propiedades, en parte mente afecta a las condiciones bajo las cuales di-
mediante la intensificación laboral -entrada de cho proceso se renueva y, así, a la manera en que
m a n o de obra encubierta, compuesta por familia- se reproducen las formas materiales y sociales de
res destinados a la conservación y recolección de producción (este punto es central en los análisis
las cosechas de las plantaciones-. A d e m á s , m u - de Godelier y Alavi)14. Tratando de la cuestión
chas de las operaciones en las cuales se fundan de la reproducción de las relaciones capitalistas,
los beneficios del negocio agrario son llevadas a hemos prestado atención a una amplia g a m a de
cabo por asalariados indirectos (como es el caso, relaciones sociales. E n el caso de los campesinos
aludido anteriormente, de la recogida de semi- o trabajadores emigrantes, es obvio que la prácti-
llas). Estas actividades requieren gran esfuerzo, ca yfiliaciónpolíticas no derivan de la participa-
al tiempo que suponen exiguas ganancias para la ción en u n proceso laboral basado en «la subsun-
m a n o de obra. Son llevadas a cabo por determi- ción real», sino, sobre todo, de las relaciones
nados grupos sociales, no porque hayan sido pro- sociales de producción de subsistencia, la econo-
letarizados, sino porque han sido marginados de mía doméstica y el intercambio recíproco de m a -
las propiedades. no de obra a través de las cuales la fuerza de tra-
U n segundo criterio para que tenga lugar la bajo se reproduce parcialmente y en las cuales la
subsunción formal es, según M a r x , la ausencia m a n o de obra sólo puede ser objeto de subsun-
«de relaciones políticas o sociales estables de su- ción formalmente15.
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunaón 121

E n la formulación de M a r x resulta obvio que ción activa para reproducirse puede reducir, ver-
la subsunción formal puede ofrecer distintas con- daderamente, lo que le cuesta al capital la m a n o
diciones que la subsunción real, por lo que a la de obra, y de esta forma ser «funcional» al capi-
vida y al trabajo de los trabajadores se refiere. tal, al m i s m o tiempo que tales tentativas de inde-
[La subsunción formal] aumenta la continui- pendencia económica pueden arrancar de la opo-
dad e intensidad del trabajo; es m á s favora- sición popular al propio capitalismo (Stoler
ble al desarrollo de la versatilidad entre los 1986:125). Alternativamente, se puede presionar
trabajadores, y por lo tanto al incremento de de varias formas la estructura de la producción
la diversidad de los m o d o s de trabajar y m a - capitalista, a través de la sisa, la retirada de la
neras de ganarse la vida. (Marx 1976:1026- m a n o de obra y acciones hostiles individuales o
1027.) colectivas. Dicho de otro m o d o , la consecuencia
Económicamente, pues, los trabajadores imprevista de los esfuerzos de una población pa-
pueden utilizar un conjunto de estrategias de ra satisfacer sus necesidades básicas puede ser la
producción para mantener cierto grado de auto- resistencia de los trabajadores ante el proceso de
suficiencia. Estos esfuerzos materiales de super- subsunción. Tal y c o m o he argüido en relación al
vivencia pueden mantenerse e incluso llegar a la caso del norte de Sumatra, la subsunción formal
posibilidad política de sustraerse del dominio de de la m a n o de obra al capital puede constar de
que son objeto, tal c o m o hicieron en Sumatra en elementos tanto políticos c o m o económicos, y
los años 50. Políticamente, la facultad de mante- puede, asimismo, transformar de manera decisi-
ner tales medios alternativos de subsistencia pue- va los m o d o s según los cuales tiene lugar la re-
de permitir formas de resistencia específicas a producción de la fuerza de trabajo.
trabajadores que se encuentran sólo «bajo la sub-
sunción formal». En otras palabras, tal c o m o he
defendido en otro lugar, la lucha de una pobla- Traducido del inglés
122 Ann Sloler

Notas

Agradecimientos: en 1982 fue de las fuerzas productivas. Pero provechosas para los bolsillos del
escrita otra versión, m á s extensa, para Balibar, la «subsunción personal de supervisión asiático.
de este texto, preparado para formal» «se define únicamente por
formar parte de un conjunto de la falta absoluta de posesión por 10. Informes detallados sobre
trabajos sobre los problemas de parte del trabajador de los medios estos problemas laborales son los
transición; estos estudios fueron de producción, y no por la forma informes anuales de la
organizados por Maurice Godelier de las fuerzas productivas» Arbeidinspectie del Kantoor van
en la Ecole des Hautes Etudes de (1975:303-304). También Arbeid y la Kroniek anual de
Paris. Desde entonces, el texto ha Chevalier comenta en forma Ooskust van Sumatra Instituut.
sido considerablemente revisado. similar este aspecto tratado por
Agradezco en particular a Maurice Godelier; Chevalier también 11. Téngase en cuenta que el
Godelier sus comentarios considera la subsunción formal mínimo necesario para que
detallados al primer borrador y a .lac«operativa siempre que el actualmente pueda subsistir una
Erik Wright y Lawrence Hirschfeld proceso de circulación capitalista y familia son 2000 m 2 , y aun así en
la lectura esmerada de la versión la producción se convierte de el supuesto de que la cosecha sea
revisada. Agradezco asimismo a hecho en condición previa de [] doble y el cultivo intensivo.
Teodor Shanin, Richard producción» [Marx 1976:952]
Lachmann y Robert Brenner sus (Chevalier 1983:164) 12. El robo del producto de las
agudos comentarios, que m e propiedades es una empresa
fueron de utilidad para la revisión 5. Brenner (1977:68) aplica una lucrativa y generalmente impune
del texto. Partes de este trabajo distinción parecida a otro fin; este puesto que por regla general están
han aparecido en Stoler 1985a, autor argumenta que un cambio en implicados en él capataces y
1986. la extracción de trabajo excedente administrativos de las
absoluto a «trabajo excedente propiedades. Las ganancias
1. Para reseñas de esta literatura relativo» marca la eclosión del obtenidas pueden oscilar entre dos
desde distintos puntos de vista y propio capitalismo. y doce veces el salario diario de un
distintos tratamientos trabajador de plantilla.
conceptuales, véase Foster-Carter 6. U n trabajo de c a m p o sobre la
(1978), Taylor ( 1979), D e Janvry economía de las plantaciones en el 13. Las relaciones de trabajo en el
(1982), Roseberry (1983). norte de Sumatra fue llevado cultivo del arroz constituyen tan
a cabo entre 1977 y 1979, sólo una de las esferas donde el
2. Este ejemplo es utilizado por y posteriormente fue continuado estrechamiento de los vínculos
Marx en el apéndice al Capital, durante una breve estancia sociales tradicionales es visible. E n
volumen I, titulado «Resultados en 1983. los preparativos de las fiestas
del proceso inmediato de ceremoniales (slametan), por
producción». Ver esp. p. 1021. 7. En relación al conflicto de ejemplo, los que desempeñan la
intereses entre los colonos mayor parte del trabajo son
3. A pesar de que existe una extranjeros y el estado colonial ver recompensados con una suma en
ingente literatura que se extiende Stoler 1985a. metálico; y lo que es m á s
sobre las formas de la protesta importante, incluso entre las
popular y de los esfuerzos que 8. U n tratamiento m á s detallado familias que podrían ofrecer
realiza la m a n o de obra para de las cuestiones relativas al sexo alimentos y entretenimientos de
resistir la penetración capitalista y en el contexto de la política del coste, tales desembolsos son raros.
la proletarización, en las control laboral puede hallarse en Las Slametan en Simpang L i m a
discusiones sobre el proceso de Stoler 1985a. suelen ser modestas, con
subsunción son m u y escasas las inversiones sociales de
alusiones directas a la influencia relativamente escasa cuantía, en
9. Otras medidas utilizadas para
de estos fenómenos sobre la comparación a situaciones
mantener a los culis ligados a sus
reestructuración de la naturaleza semejantes entre los javaneses de
contratos incluían un bien
de la producción capitalista. la Java rural o entre los Toba
conocido conjunto de incentivos:
Bataks de Sumatra.
crédito ilimitado en los almacenes
4. Cf. Balibar (1975:303), que de las compañías, permiso (y
también define las fases de estímulo) para jugar, y la venta de 14. La definición de transición
transición en virtud de la opio; cada uno de estos incentivos hecha por Godelier está
«correspondencia» (siguiendo a representaba un nuevo contrato decisivamente vinculada a los
Marx en el prefacio a por tres años, hasta que las deudas problemas de la reproducción.
A Contribution) o «no fuesen satisfechas. Tales prácticas [La transición] alude a una
correspondencia» entre las redujeron significativamente los fase m u y peculiar en la
relaciones de producción y el nivel costos de contratación y fueron evolución de una sociedad;
Transiciones en Sumatra: el capitalismo colonial y las teorías sobre la subsunción 123

aquella fase en que esa [material] de otro sistema, que 15. Tentativas de tratar los
sociedad se enfrenta a la finalmente se convierte, a su problemas de la práctica e ideas
dificultad cada vez mayor, de vez, en la forma general de políticas de los proletarios
naturaleza externa o interna, nuevas relaciones entre los campesinos se hallan en Mintz
de reproducir el sistema social individuos que c o m p o n e n esta (1974), Roseberry (1983), Post
y económico en el cual se sociedad y de sus nuevas (1979), Taussig (1980). entre otros,
fundamenta, y, de esta condiciones de existencia. principalmente en Roseberry
manera, empieza a (Godelier 1981:162-163). (1986), que estudia en concreto el
reorganizarse - d e un m o d o significado político de la tierra
m á s o m e n o s rápido o m á s o para los campesinos que son
m e n o s violento- sobre la base «objeto de subsunción formal».

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