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Desafíos de la Salud Mental en Latinoamérica

La crisis del COVID-19 ha evidenciado la deficiencia en la atención de la salud mental en Latinoamérica, destacando la falta de políticas públicas efectivas y recursos adecuados. Se requiere una mejor gobernanza y un enfoque integral que priorice la salud mental en la agenda pública, así como un aumento en la inversión y la investigación en este campo. La salud mental es esencial para el bienestar general y debe ser tratada como un derecho humano fundamental, especialmente en contextos de crisis como la pandemia.
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Desafíos de la Salud Mental en Latinoamérica

La crisis del COVID-19 ha evidenciado la deficiencia en la atención de la salud mental en Latinoamérica, destacando la falta de políticas públicas efectivas y recursos adecuados. Se requiere una mejor gobernanza y un enfoque integral que priorice la salud mental en la agenda pública, así como un aumento en la inversión y la investigación en este campo. La salud mental es esencial para el bienestar general y debe ser tratada como un derecho humano fundamental, especialmente en contextos de crisis como la pandemia.
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LECTURA

TEMA : EL DESAFÍO DE LA POLÍTICA DE SALUD MENTAL EN


LATINOAMÉRICA
1. RESUMEN
Con la propagación del COVID-19, se declara en emergencia la salud pública de preocupación
internacional, por la Organización Mundial de la salud. Sin lugar a dudas, la crisis sanitaria en
Latinoamérica se hizo evidente denotando el deficiente abordaje de la salud mental en la
pandemia; Así mismo se evidenció la falta de estrategias que permitieron luchar contra este mal
que se apoderó del mundo, sacando en algunos casos políticas mezquinas en lugar de ser líderes
capaces de involucrar y articular con todos los actores que involucran una toma de decisiones
importante para trabajar en la lucha contra el virus.
El sector salud estuvo aún más vulnerable por la falta de infraestructura, equipos, personal de
atención en los servicios de soporte socioemocional, donde poco o nada se ha venido haciendo
por mejorar la atención en salud mental.
Factores determinantes como la intervención de las políticas de los estados nacionales, pueden
verse beneficiados por los aportes de los profesionales médico psiquiatras, psicólogos, quienes
se desempeñan en los sectores afectados por la situación de crisis actual esto podría resultar una
alternativa de respuesta a la gobernanza y la manera de tratar el problema de salud mental con
propuestas en Latinoamérica, implementando acciones, con planteamientos que ayuda a situar
la salud pública individual y colectiva de la ciudadanía como una prioridad en la agenda
pública.
La Organización Mundial de Salud (OMS), tiene interés en sacar investigaciones en relación a
esta problemática, con apoyo de los niveles de gobiernos. Esto fortalece el interés por la
investigación en salud mental brindando nuevas miradas desde las diferentes realidades de los
investigadores; sin embargo, es evidente y lamentable que en algunas naciones el respaldo es
mínimo para incrementar investigaciones en salud dejando en desfase el fortalecimiento y
promoción de la ciencia, tecnología e innovación., cabe resaltar que los derechos humanos es la
línea que da soporte a la salud mental que relaciona a las políticas públicas, evidenciándose
claramente en el profesionalismo para abordar las diversas situaciones en la atención de la salud
METODOLOGÍA
Se realizó la revisión sistemática cualitativa con metodológica cualitativa, orientado a describir
los desafíos que tendrá la agenda pública en la política de salud mental en tiempo de pandemia
por COVID-19 se recopiló bibliografía respecto a salud mental y los efectos, impacto que tiene
en la gobernanza de las políticas públicas en Latinoamérica, teniendo en cuenta información de
países como Chile, Argentina, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Paraguay, entre otros; de
revistas indexadas de alto impacto como: Latindex, Web Of Science (WOS), Scopus, DialNet,
Google Scholar, SciELO, con la finalidad de favorecer la indagación de material bibliográfico
de artículos científicos publicados en bases de datos indexadas. La documentación obtenida fue
analizada con minuciosa búsqueda de literatura desde los diversos enfoques planteados por
algunos países latinoamericanos en relación con la gobernanza de las políticas públicas en Salud
Mental.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El texto discute la importancia de la salud pública, y específicamente la salud mental, en el
bienestar general de las personas y comunidades. Se destaca el papel de la salud pública como
una disciplina interdisciplinaria que abarca diversas áreas de la vida y la sociedad. Se argumenta
que la salud mental ha ganado relevancia y reconocimiento desde mediados del siglo XX, pero
todavía hay desinterés en la política de salud mental.
El texto también aborda la necesidad de una mejor gobernanza en la atención de la salud mental,
y la necesidad de políticas públicas que apoyen este campo. Se menciona que la pandemia de
COVID-19 ha resaltado la necesidad de atención en salud mental y ha expuesto las debilidades
en las políticas públicas existentes.
Se señala que hay obstáculos para considerar la salud pública como una prioridad en la agenda
pública, y se pide más investigación y recursos para la salud mental. Se menciona la
desigualdad en América Latina y se argumenta que es necesario un sistema de salud mental más
equitativo y justo.
Finalmente, se destaca la importancia de la cooperación y coordinación en la implementación de
políticas públicas, y se resalta la necesidad de un presupuesto adecuado para lograr resultados
positivos en salud. Se menciona que México, como ejemplo, necesita una mayor atención en
salud pública y una mejor articulación entre políticas públicas e investigación.
En el caso de la salud mental en Argentina, la política pública y problemática social ha pasado
por fases difíciles desde su faceta normativa, además de las políticas sociales propuestas para su
ejecución, con nociones y paradigmas que incidieron inevitablemente en la población. Los
avances y retrocesos estuvieron supeditados al modelo establecido.
por el estado, desde la perspectiva de salud mental como asunto de la salud pública; sus
políticas y modelos de atención supeditados a los sistemas de atención médica dentro de los
sectores públicos, privados, que limitan y a la vez complejizan su instrumentación. Sin embargo
la pandemia en Argentina, alertó el sistema de la salud pública, frente a este letal virus que se
instauró con fuerza en los primeros meses del año 2020, frente a la expansión COVID-19,
poniendo en jaque al gobierno, obligándolo a enfrentar una realidad donde la salud pública no
había sido un asunto primordial en la agenda, privando a la población de contar con calidad de
vida, al punto de resaltar la desigualdad, que al parecer es un común denominador con otros
países latino americanos concordancia de manera sistemáticamente planifica. Por lo tanto, se
debería tomar en cuenta con mayor énfasis las opiniones de los profesionales que conviven en
las diferentes comunidades vulnerables en la toma de decisiones para el crecimiento y
fortalecimiento de proyectos de salud mental en las últimas décadas, puesto que aún continúan
las grandes deficiencias de acceso, equidad y calidad de la atención en los ciudadanos con
diagnósticos mentales, el limitado incentivo de la promoción y prevención como el escaso
interés en la atención comunitaria.. Recayendo en el escaso presupuesto de salud mental, que
“ha representado solamente 2 a 3% del gasto público en salud, en simetría inferior a la de
muchos países de similar nivel de ingresos”.
Además existe la preocupación por la evidente falta de atención de la salud mental desde los
diferentes niveles de gobierno, por no contar con establecimientos apropiados que brinden una
atención de calidad y que cubra todas las zonas de la región que están siendo postergadas; este
nuevo panorama que se atraviesa de cara a la emergencia sanitaria deja en vilo a la ciudadanía
con necesidades de atención, como son los casos con secuelas por el confinamiento, personas
que han salido de UCI, ciudadanos con estrés postraumático, muchos con duelos patológicos y
cansancio psíquico después de la pandemia por COVID 19 y que necesitan de atención
apropiada esto por así mencionar algunos casos. La Organización Mundial de la Salud (OMS)
ha establecido para la salud mental como el bienestar subjetivo, la percepción de la propia
eficiencia, competencia, autorrealización emocional e intelectual, es decir las capacidades para
afrontar las presiones normales de la vida, y ser una persona de bien hacia la sociedad. Cabe
resaltar que, en los sectores económicamente más vulnerables, y menos favorecidos que han
presentado trastornos mentales, en situaciones de emergencia como la pandemia, les resulta
complejo poder enfrentar y acceder a los medicamentos por sus elevados costos, evidenciándose
el abandono del estado al no brindar de forma gratuita la medicación necesaria a las personas
con una patología mental diagnosticada. Asimismo, la carencia de inversión en investigaciones
sobre salud mental, nos deja desprovistos de información fidedigna y oportuna que permita dar
un enfoque relevante en las políticas públicas, el poco presupuesto designado para la salud
mental es insuficiente; se debería contar con un presupuesto exclusivo, a fin de darle la
categoría de primer nivel; siendo la salud mental indispensable para tener una buena salud física
y esta debe ser tratada por un profesional especializado en salud mental. Otra realidad es la
insuficiencia o carencia de ambiente estructural adecuado, factores como la carencia de
profesionales psiquiatras en los centros de salud y hospitales, privilegiando sólo a algunos, El
lado contrario, es contar con profesionales psicólogos que están desempleados por la escasez de
la necesidad del servicio y dejando en abandono centros de atención en zonas alejadas donde se
requiere de atención terapéutica psicológica, fortalecer la prevención y promoción de la salud
mental; una debilidad que deja a muchas personas con trastornos desprotegidos frente a la crisis
de las patologías en salud mental, poniendo en riesgo al paciente y la sociedad.
Otras de las debilidades es la deficiente presencia de profesionales en psicología en los colegios,
clara evidencia que es un derecho de pocos, dejando a muchos de ellos con la necesidad de
contar con un profesional en salud mental que permita trabajar desde la prevención y promoción
en las escuelas, siendo ellas las que acogen a la mayor parte de la población donde pueden
identificarse los problemas de la salud mental. La articulación entre instituciones existe, pero es
débil, desprovista de un trabajo donde pongan el interés en resaltar la salud mental como tal. Es
por ello el interés de que se ponga especial atención en la salud mental, en las políticas
preventivas de promoción y de atención, para que se logre una atención de calidad a nuestra
población.
Resaltan las consideraciones, precisiones y acciones para generar en el ser humano espacios
saludables, dejando de mirar a la salud mental limitada solo a enfermedad, si no, mirándola
desde la prevención y esto sería parte del proceso social, del enriquecimiento de la calidad de
vida humana, que permitirá a su vez disminuir muertes prematuras ocasionadas por una mala o
escasa atención en salud mental. teniendo como fin principal el de llegar a atender a toda la
población, desde anticiparse a la ocurrencia de un suceso nocivo para la salud, como llegar a la
recuperación frente a un suceso que ya existe, en este caso con el tratamiento mediante terapias,
farmacológicas y rehabilitaciones psico sociales. Por otro lado, hace referencia sobre el
incremento de centros de salud, programas de Salud Mental comunitaria articuladas a redes de
apoyo, así mismo, que la población sea capaz solicitar este abordaje sin prejuicios. A parte de
ello, que las investigaciones en estos temas sean frecuentes para tener informaciones
actualizadas que permitan generar un aporte y/ o cambios en las políticas.
El origen de la gobernanza territorial enmarca un trabajo coordinado lo cual facilita los procesos
de regulación y la participación de las autoridades comprometidas, así mismo favorece la toma
de decisiones de los actores sociales y los económicos, también esta orientado en la teoría
sistémica de comunicación, liderazgo, gobernanza.
De ese modo podemos decir que la comunicación sistémica nos permite una relación social para
interactuar y establecer intercambios con el sistema social para agendar la política de salud
mental y esta puede ser de gran influencia en el contexto político, para lograr ello se requiere de
lideres transformacionales. Los lideres deben de presentar las siguientes características:
carismáticos, personas de valores y principios, motivador, tienen que velar por el bienestar de su
organización, proactivo, todas aquellas características van a permitir lograr un equilibrio para
realizar propuestas sobre las mejoras en cuestión de salud mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido para la salud mental como el
bienestar subjetivo, la percepción de la propia eficiencia, competencia, autorrealización
emocional e intelectual, es decir las capacidades para afrontar las presiones normales de la vida,
y ser una persona de bien hacia la sociedad.
Ante la coyuntura que afrontamos quedaron en evidencia las carencias en cuanto a salud mental,
tales como: la complejidad para poder enfrentar y acceder a los medicamentos por sus elevados
costos, la carencia de inversión en investigaciones sobre salud mental, nos deja desprovistos de
información fidedigna y oportuna que permita dar un enfoque relevante en las políticas
públicas, el poco presupuesto designado para la salud mental; se debería contar con un
presupuesto exclusivo, a fin de darle la categoría de primer nivel; siendo la salud mental
indispensable para tener una buena salud física y esta debe ser tratada por un profesional
especializado en salud mental, insuficiencia o carencia de ambiente estructural adecuado, la
carencia de profesionales psiquiatras en los centros de salud y hospitales, fortalecer la
prevención y promoción de la salud mental.
En lo que concierne a salud mental y desde el “Plan Nacional de Fortalecimiento de Servicios
de Salud Mental Comunitaria 2018 – 2021”; resaltan las consideraciones, precisiones y acciones
para generar en el ser humano espacios saludables, dejando de mirar a la salud mental limitada
solo a enfermedad, si no, mirándola desde la prevención.
El COVID – 19, poniendo en riesgo la salud, impactando en la economía y el lo político,
creando crisis reflejado en todo el mundo, que obligo a tomar acciones inmediatas para
salvaguardar la vida humana, por esta razón es importante el aporte de los estudiosos en salud
pública al analizar las estrategias tomadas por los estados, para compartirlas las mejores ideas a
otras naciones brindando el aprendizaje requerido para llevarnos a la elaboración de eficaces
políticas de salud pública. Las políticas de salud pública deben ser abordadas desde la agenda de
investigación, que permita el desarrollo de intervenciones más realistas y sostenibles, sin olvidar
los aspectos éticos y resaltando las responsabilidades que tienen los gobiernos con la ciudadanía
y reconocer a los profesionales que son actores importantes en el enfrentamiento en esta guerra
viral.
2. CONCLUSIONES
Tras el análisis se rescata la participación de los gobiernos de América Latina en la aplicación
de políticas publicas en salud mental. A pesar del tiempo y con evidencia en investigaciones, se
mantiene la necesidad de prestar atención a la salud mental que forme parte de la agenda
pública de los estados, a fin de tomar acciones sostenibles y sustentables para reducir las
deficiencias en el tratamiento de la salud mental.
De tal manera que la gobernanza está siendo considerado como un factor débil para el desarrollo
de la sociedad, porque las autoridades carecen de liderazgo. Así mismo se manifiesta cierta
deficiencia en la atención de salud mental en diferentes gobernanzas, esto debido a que no
cuentan con establecimientos adecuados para brindar atenciones de calidad reflejado antes,
durante y después del confinamiento por la COVID - 19.
La crisis por propagación de la COVD-19, podemos precisar que la salud mental a nivel
mundial ha evolucionado, desnudando la vulnerabilidad de las personas, de su control
emocional, situación semejante en los distintos países de América Latina que carecen de la
inacción de sus gobernantes frente a la política pública en salud mental, por lo que prima
fortalecer a la ciudadanía a nivel personal, intrafamiliar, y tomando en consideración los grupos
vulnerables.
3. APORTES
La Política Publicas de Salud Mental tiene como objetivo promover la salud mental como
elemento integral de la garantía del derecho a la salud de todas las personas, familias y
comunidades, para el desarrollo integral y la reducción de riesgos asociados a los problemas y
trastornos mentales, el suicidio, las violencias interpersonales etc
Propone también la búsqueda de óptimas condiciones de equilibrio y bienestar humano en
términos de logros de desarrollo integral desde una perspectiva de capacidades y derechos
humanos; reconoce la salud como un derecho.
La salud mental es un área trascendental en el bienestar individual y colectivo, es la dimensión
más necesaria para enfrentar con capacidad adaptativa y de resiliencia el sufrimiento humano al
que nos ha llevado la infección, pero no disponíamos de un sistema de atención en salud mental
en nuestras naciones que hiciera a la población contar con esta capacidad a la cual debemos
recurrir para superar semejante catástrofe. Otro elemento son las consecuencias de la pandemia,
que son aún más nefastas; ellas han derivado en una verdadera «pandemia mental», y todo esto
sin las capacidades logísticas e instaladas de respuesta para mínimamente ayudar a mejorar la
calidad de vida de los colectivos.
¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA SALUD MENTAL EN LA SALUD PÚBLICA Y POR QUÉ
ES IMPORTANTE?
Una pregunta que nos realizamos; La salud mental desempeña un papel fundamental en la salud
pública debido a su impacto en el bienestar general de las personas y las comunidades. A
continuación, algunas razones por las cuales la salud mental es importante en el contexto de la
salud pública:
1. Bienestar individual: La salud mental influye en la calidad de vida de las personas. Una
buena salud mental permite a las personas desarrollar relaciones saludables, manejar el estrés,
tomar decisiones informadas y disfrutar de una vida plena y significativa.
2. Funcionamiento social y comunitario: La salud mental afecta la forma en que las personas
interactúan y se relacionan con los demás. Una buena salud mental promueve la inclusión
social, la cohesión comunitaria y la participación activa en la sociedad.
3. Prevención de enfermedades: La promoción de la salud mental y la prevención de trastornos
mentales pueden ayudar a prevenir el desarrollo de enfermedades físicas y mentales a largo
plazo. Una buena salud mental se asocia con una menor probabilidad de desarrollar
enfermedades crónicas, como enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.
4. Productividad y desempeño laboral: La salud mental influye en la capacidad de las personas
para desempeñarse en su trabajo y contribuir de manera productiva a la sociedad. Una buena
salud mental está relacionada con un mayor rendimiento laboral, menor absentismo y una
mayor satisfacción laboral.
5. Reducción de la carga económica: Los trastornos mentales representan una carga significativa
para la economía, tanto en términos de costos directos de atención médica como de pérdida de
productividad. Promover la salud mental y prevenir los trastornos mentales puede ayudar a
reducir esta carga económica.
En resumen, la salud mental es importante en la salud pública porque tiene un impacto
significativo en el bienestar individual, el funcionamiento social y comunitario, la prevención de
enfermedades, la productividad laboral y la carga económica. Promover la salud mental y
abordar los trastornos mentales de manera integral son aspectos clave para mejorar la salud y el
bienestar de las personas y las comunidades.
Para poder mejorar la calidad en cuanto la cobertura, atención, infraestructura, presupuesto, etc.,
como ciudadanos y gobernanza deberíamos de evitar visualizar esa condición como prejuicios,
estigmatizaciones, lo cual solo son barreras para hacer posible y mejorar la política de salud
mental y que se encuentre al nivel de otras las políticas.
Desde el punto de vista profesional, enfocarnos en lo preventivo promocional, brindando
asistencia especializada en las instituciones educativas.
Reestructurar el plan actual para salud mental, manejando casos específicos, desde un enfoque
Individual, ya que cada patología y cada persona es diferente.

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