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Psicología de la Adolescencia y Juventud

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Psicología de las Adolescencias

Ejes que se trabajan en la materia:


1. Considerar a la adolescencia y a la juventud como construcciones sociales e
históricas
2. Vamos a analizar a la adolescencia que se da simultáneamente familiar,
individual y social.
3. Considerar a las adolescencias en su pluralidad. Paradigma de la complejidad.
La diversidad de condiciones genera a su vez procesos de desigualdad,
discriminación, exclusión social, etc.
La adolescencia se inicia con el hecho biológico de la pubertad. Desarrollo de la
sexualidad. Asociado a la genitalidad.
La pubertad va a generar transformaciones no sólo orgánicas, sino psíquicas. Las
cuales van en busca de la identidad
Las distintas miradas hacia los adolescentes: Forman parte de la necesaria oposición
entre las generaciones, la diferencia entre el mundo adolescente y el mundo adulto.
Adulto centrista: Mundo social construido por los adultos, valor de referencia. Se los
ubica en una posición jerárquica con los adolescentes y niños
Las generaciones se van definiendo por oposición
Adolescencia:
Etapa o fase vital que se ubica en un tiempo cronológico determinado. Comienza a
partir de un hecho biológico (pubertad) y finaliza cuando se conquistan ciertos hitos
psicosociales (adopción de roles y responsabilidades de la adultez). Son adolescentes
quienes tienen entre 10 a 19 años, y son considerados jóvenes los que se encuentran
entre los 15 a 24 años.
En esta época de la vida van surgiendo diferentes transformaciones: maduración
físicas, psicológicas y sociales. Que llevan al ser humano a convertirse en un adulto.
El tiempo cronológico va a ser nuestra referencia general, pero se ke va a dar más
importancia al tiempo lógico (subjetividad)

Ficha de Cátedra – Unidad 1


Las adolescencias como proceso sociocultural:

La adolescencia es un proceso histórico, social y culturalmente determinado. Para


poder definirla debemos partir de la complejidad para delimitarla.
Las definiciones respecto a la adolescencia determinan a la mirada, las maneras en
que los adultos y las Instituciones se relacionan y vinculan con las personas
adolescentes. Éstas han variado a lo largo del tiempo y de las culturas. Hay
concepciones, sentidos y significados sociales específicos que van a incidir en el
devenir adolescente.
La mayoría de las culturas han visualizado un periodo de la vida en el que no es niño,
pero tampoco adulto.
En la Antigua Grecia se planteaba que en la juventud se alcanzaba la capacidad de
razonar y era el momento para iniciar la educación. Además, los filósofos daban
cuenta de la diferenciación entre generaciones, en tanto la juventud ponía en jaque los
valores establecidos socialmente. Por ejemplo, Sócrates, en el siglo V a.C planteaba:
“Los jóvenes de hoy aman el lujo, están mal educados, desdeñan la autoridad y no
tienen ningún respeto por sus mayores y charlan en vez de trabajar. Ya no se ponen de
pie cuando un adulto entra en la habitación en donde se encuentran. Contradicen a sus
padres, en la mesa se apresuran a engullir los postres, cruzan las piernas y tiranizan a
sus maestros”.
En el cristianismo de la Edad Media se planteaba que la juventud llevaba una vida
impulsiva en busca del placer y la religión aparecía como el medio para luchar contra
las “pasiones terrenales”.
La aparición de la adolescencia como concepto surge en occidente y es relativamente
reciente, a partir de distintos acontecimientos históricos y sociales, tales como la
revolución industrial que generó la necesidad de dividir a la población por edades para
ejercer tareas laborales y las posteriores legislaciones del trabajo, la instauración de la
escuela como dispositivo obligatorio de formación y el surgimiento de los
“estudiantes”, y además la necesidad de contar con instituciones que se encarguen de
aquellos “inadaptados sociales” que se encontraban en las calles, en condiciones de
abandono y mendicidad. Aparecen los “tribunales de menores” y los dispositivos
tutelares. La adolescencia comienza a vislumbrarse como un grupo poblacional que
debe ser vigilado y protegido por el Estado. Surgieron las leyes que restringían el
trabajo infantil, la educación se construyó como un derecho y la adolescencia se
desarrolló como un objeto de estudio académico. A partir de estos acontecimientos se
generaron producciones disciplinares que llamaremos tradicionales, en las que la
adolescencia se pensaba como una etapa de transición y preparación para la adultez, y
la juventud era una extensión del período adolescente. La adolescencia era pensada en
su sentido de carencia, “adolecer” como lo que falta, como lo que es padecido; un
periodo caracterizado por la crisis y la ausencia de una identidad y de un proyecto de
vida, por la rebeldía en tanto transgresión que debía ser corregida para asegurar
un “futuro”. El futuro era un problema social que debía prevenirse y controlarse. En
este sentido, los adolescentes surgieron como un grupo objeto de protección,
intervención y tutela por parte del Estado. Esto generó las concepciones que ubican a
las personas adolescentes en categorías estereotipadas como “menores”, “inmaduros”,
“en crisis”, “ingenuos”, “incapaces”, “desinteresados”, “vagos”. Se desarrolló desde el
mundo adulto e institucional una mirada adultocéntrica, en la que los adultos son el
modelo, la referencia y la medida de las cosas, ubicándose jerárquicamente en
detrimento de las personas adolescentes y jóvenes, imponiendo expectativas adultas y
trayectorias que se centran en alcanzar el éxito asociado al empleo, al nivel de ingresos
y el reconocimiento social, el “ser alguien en la vida”, soportadas desde una visión
homogeneizante de la población, de manera rígida y descontextualizada.
Estos enfoques tradicionales, si bien persisten en el imaginario social y en prácticas
institucionales muy arraigadas, han ido quedando obsoletos ante el surgimiento de
paradigmas que implican el reconocimiento de los adolescentes como sujetos de
derecho, ciudadanos y actores estratégicos de la sociedad y la cultura en la que se
insertan. Esto implica una apertura no sólo a conocer y reconocer sus derechos, sino
también de lo que tienen para decir, sus ideas, necesidades, preocupaciones,
posibilidades, talentos, intereses, contextos y miradas. Posibilita establecer una
relación dialógica en la que la asimetría y la diferenciación con el mundo adulto es
condición necesaria, pero no suficiente. Los adolescentes necesitan de adultos que
habiliten el intercambio de ideas, valores, experiencias desde el respeto y el cuidado
mutuo, dejando de lado relaciones de dominación y subordinación, reconociendo las
diferencias, promoviendo la autonomía y el ejercicio de la ciudadanía. (Este
paradigma de juventudes está plasmado en nuestro marco normativo vigente,
contenidos que profundizaremos en la unidad tres)
Entonces, no podemos pensar la adolescencia como una categoría homogénea,
estática o unívoca, sino como un constructo dinámico, variable y heterogéneo,
afirmando que existen diversas adolescencias y diversas juventudes. La pluralidad
remite a diversidad de contextos sociales, culturales, económicos y políticos en un
momento histórico determinado, que incidirán en la manera de transitar esta etapa
vital.
Pero además debemos tener en cuenta que estas condiciones y situaciones diversas
también determinan oportunidades y limitaciones en el modo de ser y transitar la vida,
gestando procesos de inequidad, desigualdad, discriminación y exclusión social. Aquí
podemos ubicar, por ejemplo, adolescentes y jóvenes sin cuidado familiar,
adolescentes y jóvenes en condición de pobreza extrema, adolescentes y jóvenes que
no acceden a la educación, personas adolescentes y jóvenes discriminadas a causa de
su orientación sexual y/o identidad de género, adolescentes y jóvenes con
discapacidad, adolescentes y jóvenes con consumo problemático de sustancias,
maternidades y paternidades adolescentes, entre otros.
Para acercarnos a una definición posible, podemos pensar la adolescencia como una
etapa/o fase vital que se ubica en un tiempo cronológico determinado, que comienza a
partir de un hecho biológico que es la pubertad. Existen consensos sociales y jurídicos
que referencian que los adolescentes son personas con edades comprendidas entre los
10 y 19 años, y las personas jóvenes aquellas se encuentran entre los 15 y 24 años de
edad. (ONU).
Desde diferentes teorías psicológicas basadas en el desarrollo se plantea que la
adolescencia inicia con los cambios de la pubescencia, y que termina con el logro de la
autonomía psicológica y económica. Desde una perspectiva bio-psico-social la
pubertad implica cambios físicos (hormonales y neurológicos) que desencadenan el
desafío de la integración de un nuevo esquema corporal, la reconstrucción de la
identidad y la conquista de un nuevo lugar en el mundo.
Desde la cátedra, si bien la ubicación de la adolescencia dentro de un tiempo
cronológico determinado será un marco de referencia, nos centraremos en los tiempos
lógicos, es decir, aquellos que hacen a la singularidad del adolescente que se encuentra
realizando diferentes trabajos psíquicos propios de esta fase: el sujeto, sus
circunstancias y posibilidades. Definiremos a la adolescencia como un proceso de
subjetivación que se da simultáneamente a nivel individual, familiar y social.
Pensar el proceso de subjetivación es tener en cuenta el modo complejo en que la
realidad social se pone en juego en la construcción de la subjetividad y cómo las
funciones simbólicas permiten dicho proceso psíquico. Cada época establece sus
valores, las premisas que sostienen la relación con el otro y con la realidad. Estas
premisas son las que tamizan la constitución del sujeto, le permiten reorganizar sus
representaciones acerca de sí mismo, de los otros y de su lugar en la sociedad. La
subjetividad, entonces, no puede entenderse por fuera de la cultura y del lazo social.
Como psicólogos, nos debe ocupar la tarea de pensar el mundo en el que vivimos, el
horizonte de nuestra época.
Freud en “Psicología de las Masas y análisis del yo” sostiene claramente que la
psicología individual no puede prescindir de los vínculos del individuo con otros.
Somos productos y productores de las tramas sociales en las que vivimos.
Además en “El malestar en la cultura” plantea que los seres humanos debemos
renunciar a ciertos impulsos para hacer posible la vida en sociedad, pagamos con una
cuota de malestar el acceso a la cultura. En la base de la cultura hay una exigencia de
renuncia a la satisfacción pulsional que toleramos por la construcción de un proyecto
colectivo. También plantea el sufrimiento amenaza a la humanidad por tres lugares: el
propio cuerpo, desde el mundo exterior y desde los vínculos con los otros seres
humanos. Cada cultura produce determinados sufrimientos.
Hoy, el discurso capitalista dice estar en condiciones de liberarnos de estas fuentes de
sufrimiento. Si estas fuentes de sufrimiento nos enfrentaban a la castración, la
sociedad moderna ofrece una seguridad y confortabilidad cotidianas que venden la
ilusión de poder librar de tales límites a la omnipotencia narcisista, instalando la
convicción de que todo es posible. La ciencia y sus aplicaciones permitirían,
supuestamente, el bienestar a todos: “distracciones poderosas, que nos hagan valuar en
poco nuestra miseria”, dice Freud. Sin embargo, hablar de distracción supone ubicar el
aspecto ilusorio que conlleva.
Lacan plantea que las ciencias ofrecen al hombre “gadgets”, esto quiere decir, salidas
omnipotentes que no permiten que el sujeto se enfrente con la castración. Podríamos
pensar que es esta particularidad del momento actual, ligada a propuestas
omnipotentes y de predominio del narcisismo con su correlato libidinal, el
autoerotismo, que hace que el sujeto adolescente se encuentre en plena situación de
vulnerabilidad debido a que, en el tiempo de su salida del autoerotismo, la oferta
social reenvía nuevamente al adolescente a una dimensión autoerótica, a un encierro.
En esta línea podemos pensar el predominio de las patologías que involucran al
cuerpo: trastornos de la conducta alimentaria, adicciones, autolesiones, entre otras. El
momento actual es el marco propicio y facilitador para la aparición de estas
patologías.
Por otro lado, el momento actual, se caracteriza por el predominio de una sociedad de
consumo en donde los adolescentes quedan sometidos a los movimientos de poder que
proponen las leyes de mercado. Los bienes de consumo tienen un valor de signo, es
decir que indican algo sobre su poseedor en el contexto de un sistema social. Los
objetos ya no están al servicio de la subjetividad, sino que se constituyen en objetos
que garantizan el ser. Se es en tanto se posee tal o cual producto. Poseer determinado
objeto nos daría consistencia, en el sentido de la búsqueda que garantiza el ser.
Marta López Gil plantea que en esta sociedad de consumo el sujeto queda atrapado
en sus redes..."en cuanto para la mayor parte de la población adolescente poder llegar
a obtener los bienes de consumo está limitada o vedada, es decir quedan fuera de las
leyes del intercambio y los deja en un lugar de exclusión" generando un fenómeno
peculiar, por un lado, los adolescentes son aquellos a lo que se les dirigen las ofertas
de consumo y por otro lado la posibilidad o no de poseerlos los excluye.
Por otro lado, en el momento actual predomina "el mito de la eterna juventud”. Cada
vez más el adulto se adolescentiza, quiere parecerse, quiere mantenerse joven, borrar
las marcas del paso del tiempo. Es entonces que, en su salida a la exogamia, el
adolescente se encuentra con un adulto con el que no puede confrontar y que lo toma
como modelo a seguir reenviándolo nuevamente al autoerotismo.
En este sentido, al no reconocer lo imposible como un tope, se deja al sujeto
sometido a un imperativo de goce sin límite al sostenerse que todo se puede. Se
unifica el goce al ofrecer la ciencia objetos iguales para todos, al menos como
promesa: todos podrían gozar de lo mismo y en forma ilimitada. El tema es que el
consumo frustra el deseo, se exige goce sin límite y en la misma medida se va
produciendo pobreza de deseo. De allí las coordenadas para pensar el auge de las
depresiones, los ataques de pánico y los trastornos de ansiedad, las patologías del
vacío y los suicidios.
La mirada a las adolescencias del siglo XXI. Mundo adolescente y vértigo
civilizatorio
INTRODUCCIÓN:
La violencia pasó a ser la primera causa de muerte entre los jóvenes. Entre la pubertad
y los treinta años la muerte violenta ocupa el primer lugar en las causas de mortalidad
y trunca vida en el momento más fecundo y expresivo del ciclo vital.
No se puede hablar sobre la normalidad de un torbellino, de un ciclón o un terremoto,
que son metáforas justas que utilizamos cuando queremos referirnos a lo que la
adolescencia le hace a nuestra vida psíquica. El desafío consiste en reconocer la
originalidad singular de esta etapa que media la transición entre la infancia y la vida
adulta.
Cabe subrayar para las adolescencias un trabajo psíquico transformacional a llevar a
cabo, con sus logros y fracasos; estos se podrán llevar a cabo más precoz o
tardíamente, según las características del individuo-sujeto, con las exigencias del
espacio sociocultural en que ocurren.
La elección del plural para adolescencias busca preservar la diversidad y singularidad
de los casos, tanto en lo que remite al psiquismo (estructuración psíquica y/o
construcción identitaria) como a los factores socioculturales que las configuran y
modelan.
La mirada a las adolescencias del siglo xxi:
El término “adolescencia” no es un objeto natural sino una construcción cultural. Su
alcance y resonancia no cesan de modificarse en subordinación a las transformaciones
aceleradas de la cultura.
Nuestras abuelas parían entre los 16 y los 20 años, lo que hoy se llamaría, con alarma,
embarazo adolescente; nuestras esposas cerca de los 25, poco antes o después de
“graduarse”; y nuestros hijos arañan los treinta o más retardando la procreación por las
exigencias de los estudios de postgrado.
Para poner de relieve como característica nuclear del objeto que estudiamos o
construimos (tal o cual adolescencia) que los datos se subordinan o remiten al marco
histórico cultural donde se observan. No hay adolescencia estudiable como tal, sino
insertos en el marco societario en que se desarrolla y transita. Objetivar o reificar las
adolescencias es un error frecuente.
Con esta confirmación no quiero desatender las (aparentes) invariables biológicas de
la irrupción pubertaria, neurológicamente programada, que desencadenan la explosión
hormonal, sino patalear contra un esquema causal de linealidad determinista, que nos
sustrae lo más relevante del proceso que queremos estudiar y entender: el viejo
prejuicio de la anterioridad o primacía de la biología sobre la cultura. Lo biológico no
es la causa que determina efectos psicosociales, intra psíquicos y vinculares, que
vendrían por añadidura. Es mejor decir que la tormenta hormonal pubertaria es el
gatillo que dispara, que desata un trabajo mental inédito que cada individuo y grupo
humano deben transitar, tramitar o resolver. Y que una vez desatada la tormenta
puberal, biológica y cultural interactúan en un paradigma complejo sin prioridad
lógica de uno sobre otro. La adolescencia es mucho más que una etapa cronológica de
la vida y el desarrollo madurativo; es un trabajo de transformación o proceso de
expansión y crecimiento, de germinación y creatividad, que como cualquier proceso
viviente tiene logros y fracasos que nunca se distribuyen en blanco y negro.
Una perspectiva dialógica: transformación y no etapa
La semiología de las adolescencias requiere pensar simultáneamente lo mirado (el
adolecente o la adolescencia) y la mirada (quien mira, desde dónde y para qué),
organizando un campo de saber dialógico que involucre al par “investigador-
investigado”.
En modo alguno pretendo afiliarme a una postura antipsiquiátrica, negadora de la
patología y de la enfermedad mental.
En los grises del medio, que son frecuentes y abundan, discernir los límites de lo
normal y lo patológico en la turbulencia adolescente es una tarea difícil. Mientras los
maestros son cautos en hacer diagnósticos y pronósticos, en nombre de la ciencia, lo
que andaría mejor sin la intrusión tecnocrática, que estigmatiza con diagnósticos
oprobiosos y pronósticos que son amenazas.
Recorrer el tránsito adolescente no solo como una etapa cronológica definible por una
franja etaria entre tal y cual edad, sino como un tiempo de transformación, de
progresos y retrocesos, de logros y fracasos, cuyo comienzo puede fijarse en la niña
con la menarca y en el varón con la primera eyaculación o polución nocturna, en
compañía del cortejo de cambios corporales por todos conocidos.
En nuestra cultura actual la fecha de cierre de tiempo adolescente se ha estirado
indebidamente. Por consiguiente, creo que hay que retener el periodo de los 12-1 hasta
los 16-17 años de vida, como un tiempo de gran fuerza por la magnitud e intensidad de
los cambios que se operan en el cuerpo y el alma, y llamar al resto juventud o
adolescencia tardía. Es un tiempo que a veces se prolonga indefinidamente: una
adolescencia en el modo de existencia. En la cultura actual y local, la convergencia de
una hiperproducción opulenta, que la tecnología habilita como nunca antes lo hizo en
la historia humana, y padres permisivos y en crisis con el principio de autoridad
(reactivo al denostado paterfamilias de antaño), los jóvenes adolescentizan, para bien o
para mal, la tercera década de su vida. Estas dificultades para fijar los criterios para el
cierre del proceso adolescente son, sin duda, un problema de la sociedad actual.
El modelo de referencia sobre el desarrollo y la maduración estuvo pautado por una
cierta secuencia: primero conchavo (es decir, trabajo, autonomía subsistencia),
segundo rancho (es decir, vivienda autónoma) y tercero china (pareja estable). Este
modelo implícito o explícito, funcionaba como referente y marcaba el territorio entre
la norma y la transgresión.
Esta secuencia que operaba como referente en realidad se la toma como norma
axiológica. Hoy ya no nos preceden ni encuadran. Hoy, para fijar lo que está bien o
mal, la responsabilidad de cada sujeto y cada grupo es mayor que antes, lo que es un
peligro en la autonomía y en la emancipación, pero también un mayor riesgo de error
o descarrilamiento.
“El derecho a ser lo que se es”, una identidad o libertad biográfica autoengendrada en
zonas que antes estaban pautadas y codificadas por la autoridad, la tradición o la
religión.
Los referentes sociales que organizan nuestra mente (familia, parentalidad, trabajo y
ocio, norma y transgresión, sexualidad permitida y transgresora) han cambiado
profunda y rápidamente las últimas décadas.
Los cambios de la resolución informática y de la emancipación de la mujer y la
revolución sexual son cambios profundos y agregan ingredientes inéditos al conflicto
intergeneracional.
Lo que importa no es la opinión de los miembros de tal o cual grupo etario sobre otro,
sino que existan o no zonas de confrontación o debate entre los estilos tradicionales y
los actuales, porque en el conflicto intergeneracional no hay triunfadores ni
derrotados, es la calidad de la controversia y no el resultado lo que cuenta para los
protagonistas. No me preocupa el desenlace, sino la ausencia o la escasez de la
controversia, la incapacidad o desistimiento del mundo adulto en fijar pautas, normas
y límites a la pretendida autarquía juvenil.
Edgar Morin “los seres humanos somos producto y productores de la trama social en
que vivimos, somos agentes y efecto de la cultura”.
Dilema en la educación y la transmisión en el mundo de hoy: hay maestros que buscan
transmitir o enseñar lo sabido, el capital de conocimiento que la tradición nos ha
aportado; otros educadores consideran que lo esencial es interpelar lo desconocido y
enigmático del mundo de hoy. Por ejemplo, el psicoanálisis, el tema de la sexualidad
infantil y adulta. Pensemos en nuestro posicionamiento frente al adulterio o la
homosexualidad, y su evolución en las ultimas décadas, aunque sigamos pensando
categóricamente que la pedofilia y el incesto siguen siendo el polo abominable de la
sexualidad.
Nuestra disciplina nació con los pacientes y a ellos nos debemos. Es una clínica y no
una concepción del mundo. Pero es sin perder esa brújula que pienso que un eje de
nuestra semiología debe apuntar al malestar de la cultura y no a hacer de lo
intrapsíquico una entelequia fuera del curso de la historia, con lo que algunos autores
designan como vértigo de una mutación civilizatoria.
Familia, sexualidad, parentalidad, filiación, trabajo y ocio, norma y transgresión,
tienen resonancias muy distintas que antaño. Es a explorar lo que conocemos y lo que
ignoramos de estos referentes a lo que aludo cuando digo que debemos estar atentos al
malestar en la cultura.
Por ejemplo, no dudo que la noción de estructura edípica y fantasmas originarios
guarden plena vigencia en la actualidad, pero eso no me autoriza a tomarlos como
saber inamovible, no me exime de interrogarlos con los jóvenes de hoy.
Desde hace pues veinticinco siglos, Hesíodo y Sócrates condenaban a los jóvenes
hasta el anatema, pronosticando por su acción el desmoronamiento, la decadencia y
hasta la destrucción de la cultura amada y de las neuronas costumbres. Es asombroso
cómo los argumentos tienen una actualidad pasmosa.
Y ya que el discurso se reitera en padres y docentes de todas las épocas, uno se
pregunta: ¿qué combustible de tan alta eficacia alimentará la pasión perpetua del
conflicto y la rivalidad entre las generaciones, la rivalidad entre viejos y jóvenes,
haciendo de él un motor de la historia?
¿Por qué hablamos de conflicto intergeneracional? ¿Por qué ser viejo y ser joven, en
cualquier tiempo y lugar, se transforma en conflicto leve o grave, dulce o agrio,
guerrero o simpático? El dilema no es entre la existencia o ausencia del conflicto, sino
que radica en su calidad, textura y desenlace. Hay conflictos que se empecinan y
empantanan en la repetición, y otros en los que se ventila la espiral creativa de la
elaboración.
Génesis de la guerra milenaria y perpetua:
a. del lado de los viejos, del mundo adulto, seguramente todos guardamos,
en algún rincón secreto del alma, el recuerdo silencioso pero vivido, de la
desmesura de las emociones, del exceso de impulsos, del tumulto, de lo que
fuimos capaces de hacer o pensar en esa época de la vida.
b. del lado de los jóvenes. Las adolescencias vienen después de las
infancias. Un mundo de credulidad. Confiabamos en el saber de los adultos,
ramos crédulos en su omnisciencia, en su omnipotencia. Los adultos sabían lo
que estaba bien y lo que estaba mal, lo que era justo y lo que era injusto, lo que
era lindo o feo. La credulidad es la tónica dominante en la infancia. Las
adolescencias son el tiempo pendular opuesto, tiempo de derrumbe de esa
dependencia y credulidad del mundo infantil, del crédito casi ilimitado que
otorgamos al mundo adulto, como principio de sabiduría y autoridad. La
sospecha en la legitimidad del saber adulto es la tónica dominante del
adolescente,
Y el desmoronamiento, el derrumbe de la credulidad no viene sin túmulo. El
desprendimiento identificatorio de las figuras parentales de la infancia y de sus
subrogados, es un proceso necesario, ineludible, imprescindible, saludable, aunque el
desgarro no se hace sin ruido y sin dolor. La calma no es de buen pronóstico.
No a la naturalización, si a la construcción
La adolescencia, como proceso, se construye, la maduración acompaña, la biología es una
apoyadura.
Jeammet “La adolescencia es el espejo de la sociedad”. Yo le replico que es el
fusible, el lugar donde las tensiones, la intensidad de la corriente, hace fundir y saltar
los tapones.
El tiempo vivencial
La velocidad de los acontecimientos y el ritmo de las experiencias. Con la revolución
informática y la instantaneidad de la información, todo saber aparece como accesible y
al instante… salvo el poder de nuestra mente y nuestro espíritu para procesarlo. Los
ritmos cotidianos son frenéticos, pletóricos de información a procesar y metabolizar, y
el todo resulta imposible de digerir. Somos la civilización de la imagen y de lo
efímero.
¿Qué ocurre cuando la información y el acontecer vertiginoso viene de la infancia o
durante el empuje pubertario? ¿Cómo se inscriben interiormente las experiencias? En
mi saber y encender, inscribir una experiencia en la mente requiere dos tiempos
distintos: uno transitivo, en el que los acontecimientos están ocurriendo; otro
reflexivo, de inscripción o de opres-coup, de asimilación, donde lo ocurrido se
significa y se inscribe, y queda un resto que es basura a evacuar.
Yo tenía el hábito de que mis pacientes desplegarán en un relato los avatares de sus
síntomas, conflictos y malestares. El paciente era un cuentero, un narrador de sí
mismo. Hoy se trata de la crisis de pánico, del trastorno alimentario, de las conductas
adictivas, de las conductas hostiles y/o de riesgo para sí mismo o los demás. El
padecimiento no es sufrido sino actuado, no hay espesor interior o mirada reflejada
sobre el sí mismo para interrogar las causas o fuentes del padecimiento. Con la
estructura psicopatológica del afectado, es menester considerar su historia familiar,
contemporánea y transgeneracional, y la coyuntura sociocultural de los espacios de
pertenencia.
¿Qué efecto tiene en la mente y en la psicopatología la interiorización de un presente
vertiginoso que pulveriza o estalla la temporalidad historizante? El presente ya no se
presenta en un tríptico, como articulación de lo que fue y lo que será (es decir del
pasado y del futuro), sino que es un presente epiléptico actual y perpetuo.
El cuerpo
Al decir de Jeammet, el cuerpo fisiológico dispara un cuerpo fantasmático, pero es
menester no establecer entre ambos una relación lineal.
Se da la paradoja de un yo que aspira a la autonomía, a ser el amo, y resulta el esclavo
de los imperativos corporales: sensaciones nuevas, tentadoras y temibles son señales
enigmáticas que deberán ser descifradas y significadas. Trabajo inédito, insólito. Un
cuerpo nuevo y desconocido que envía sensaciones desconocidas, imperativas,
extrañas, a decodificar, no sin conflicto entre la tentación y la prohibición.
Ha nacido en la vida hogareña y en el ámbito escolar la consigna iluminista de la
“educación sexual”. Bienvenida, siempre que no se pretenda omnisciente y capaz de
iluminar toda la escena, porque algo o mucho de la sexualidad que irrumpe en la
adolescencia habita en la oscuridad. Su cualidad intrínseca es la opacidad, el carácter
enigmático, que, al ser indescifrable, mueve e incita a la curiosidad y la exploración.
Esta opacidad irreductible del cuerpo sexuado que irrumpe en la pubertad es tan
imprescindible y necesaria como aquella que se doméstica en la educación.
Por otra parte, el cuerpo es espejo revelador de la autoestima y Pivot que integra la
mayor parte de las organizaciones psicopatológicas. La experiencia del cuerpo
adolescente es inédita y fulgurante: el cuerpo se vuelve extraño y revelador como
expresión de una autoestima que bascula entre la exaltación y la denigración; se
vuelve una realidad casi externa a la psiquis, una realidad que hay que explorar e
interrogar y que muchas veces, le resulta enigmática al propio sujeto.
“El hedonismo”, su lugar en la mente y en la comunidad, es tanto un tema de
psicopatología como de cultura. En ésta siempre existen, en pugna, posturas austeras y
severas que miran el placer con ojos de sospecha, y posturas permisivas, libertarias o
hasta libertinas que legitiman y celebran el placer. ¿Cómo construir un debate fecundo
y una controversia productiva en lo que hoy es una guerra entre austeros y libertarios,
en la que las campañas y las medidas de control y vigilancia en vez de promover los
límites y la sujeción producen la tentación transgresora y oposicionista? El sujeto y su
contexto, como lo nombra Barrán, resulta una ecuación con dos incógnitas. El
mandato social puede ser severo o laxo y permisivo, tolerante u hostil. En ambos
casos, aunque de modo diferente, el sujeto reacciona y metaboliza el mensaje, en la
obediencia o en la rebelión, y en el mejor de los casos con la emancipación. Rebelarse
es simplemente patalear contra el consenso hegemónico y el statu quo; emanciparse
implica apropiarse e interiorizar una salida original, parcialmente autónoma del
mandato social. El equilibrio entre autoridad, puesta de límites y permisividad es tema
de permanente y apasionante debate. Un debate abierto sobre las fuentes de placer, su
legitimidad o el carácter transgresor, pecador, delictivo, facilita el diálogo en el
consultorio o en la campaña preventiva contra el consumo y la adicción a drogas
nocivas. El problema de las toxicomanías es un tema de psicopatología, pero también
de ciudadanía: la estimación y “delincuentización” del adicto es asunto de todo el
mundo. Sobre consumo y toxicomanía es necesario un debate ciudadano y académico
quizás interminable. El lugar de especialistas, de expertos, que la sociedad nos asigna,
pero también saber rechazarlo y no aceptar una delegación masiva que exima al debate
ciudadano de su obligación de abordar y pensar estos temas.
ESPEJO DE LOS PRES: LAS TRIBUS ADOLESCENTES
Es frecuente hablar del trabajo de desprendimiento, de desasimiento de las figuras
parentales, con respecto al saber y el poder más o menos absoluto que en ellos estaba
delegado y depositado. La adolescencia inicia un trabajo de reapropiación de
autonomía que se incrementa. Llamase a este proceso desprendimiento, separación e
individuación, llevarlo a cabo en soledad es demasiado cuesta arriba, y aunque un
trabajo interior es imprescindible una porción de la atracción que ejercen las figuras
parentales se terceriza en figuras exogámicas.
El mundo adulto es percibido como extraño por el adolescente, quien reacciona con
actitudes de exclusión o con conductas que intentan ser domesticadas o consumidas
como productos exóticos. El mundo adulto es percibido como extraño por el
adolescente, quien reacciona con actitudes de exclusión o con conductas que intentan
ser domesticadas o consumidas como productos exóticos.
Es la época del amigo confidente, de la barra de los pares, de las pandillas y tribus que
legislan y regulan los comportamientos. Comportamientos miméticos con los pares y
no con los padres, marcan las pautas; el diario íntimo o el confidente, o los ritos
tribales que propician conductas ordálicas y traumatófilas. Y la tribu de pertenencia
toma una jerarquía inusitada mientras lo familiar, antes atrayente, se vuelve por
momentos digno de rechazo y hasta repugnante. Los gestos, actitudes y valores del
mundo adulto son cuestionables y rechazables.
Aquí me refiero a patología de masas, grupos o multitudes, y los efectos de sugestión
o hipnosis que la sociología releva con una pluralidad de nominaciones.
CONDUCTAS DE RIESGO:
Prodigar y aplaudir ciertas conductas de riesgo, auto o heteroagresivas, es propio de
esta edad, y en un mundo que prodiga el espectáculo y la exhibición, se juntan el festín
con las ganas de comer.
¿Cuáles son hoy o cómo se significan estos procesos? Me preocupa cómo el sujeto que
adviene se proyecta en su entorno. Sin cuestionar la importancia de las marcas de la
pericia edípica y sus escollos e impasses, el empuje pubertario trae algo nuevo que no
es reductible a una casualidad exclusiva.
ADOLESCENCIA Y PROYECTOS DE VIDA:
En el seno de ese proceso de reapropiación identitaria durante el empuje pubertario se
tejen o traman las coordenadas y los itinerarios de un proyecto de vida, los dilemas de
la vocación, el parto de una singularidad y de un estilo. Este proceso, largo y difícil,
lejos de ser una reflexión metódica (y discursiva) es una mezcla entre la lucidez y la
fantasía omnipotente o el delirio de grandeza, con momentos de tedio y de
anonadamiento, y otros se turbulencia y fulguración. Tal vez este proceso se reitere y
reformule miles de veces a lo largo de la vida, pero esta será la experiencia de la
primera vez. Esa experiencia de exaltación suele situarse en la adolescencia, tal vez
por encontrarse con una aldea planetaria donde prevalece la anomia, donde nadie es
nadie para nadie.
En nuestra época y grupo social, la definición de una vocación profesional y una
sensibilidad política, amén de definir los códigos de la amistad, el amor y la
sexualidad, eran temas perpetuos y recurrentes del debate. Hoy la zona de controversia
está ocupada por la preferencia en los estilos musicales o vestimentarios, por exhibir o
no los tatuajes y piercing que marquen un particularismo identitario, por practicar o no
el consumo de drogas psicoactivas, recursos vicariantes para colmar el vacío de no ser
nadie y el sentimiento de ser alguien.
Por consiguiente, lo que a nivel macro llamamos caída de las utopías o fin de las
ideologías, permea en la mente adolescente como ausencia de referentes y horror al
vacío.
El diseño adolescente de una definición de sí misma es una experiencia inaugural y
fundante para siempre, en su forma y vigor. Está “inventando” su mundo e
reinventándose a sí mismo; de que está inventando su lugar en el mundo.
Tomar conciencia del ingreso a la vida adulta, de la conquista de un sentimiento de
futuro como horizonte y como proyecto, el oscuro sentimiento de querer cambiar el
mundo y dejar una marca propia de la residencia en la tierra, resulta un momento
relevante de la experiencia interior a esa edad. Esta es una experiencia que exige ser
compartida; lo colectivo gravita con un intenso sentimiento de pertenencia, de
afiliación, que procede e impregna lo propio, lo singular, que se inscribe como
similitud o como contraste con el entorno disponible. El sentimiento de masa, la
multitud, es capital y los encuentros y desencuentros de esa etapa dejan marcas, a
veces tóxicas ya veces saludables. Hay otros como yo, y yo soy uno entre otros, pero
también yo soy yo distinto de otros. Es en ese espacio consigo mismo y con los otros
que se construye la mismidad y la ipseidad. Este sentimiento de ser un átomo de la
humanidad me parece un desfiladero, una bisagra crucial de construcción identitaria,
propia del tiempo adolescente y exaltada en esta etapa.
Entre las exaltaciones pasionales de esta época de la vida, están las adhesiones: el
ansia de pertenecer, de adherir a… y todo con una intensidad desmesurada. Para unos
será el sentimiento patriótico, para otros el religioso o el político ideológico, para otros
la música o al deporte, quizás alguna otra pasión personal más exótica. Esto es, en la
esfera pública, lo que los sociólogos llaman particularismos identitarios, que a veces
se tramitan en la controversia y otras en el frenesí, procesos sin duda alienantes, cuna
de fanatismos y fundamentalismos cuando dejan de ser efímeros y se transforman en
crónicos y definitivos.
En la esfera íntima casi todos atesoramos en el cofre de recuerdos algunas
inscripciones de esas primeras veces: cuando descubrimos la amistad, cuando
descubrimos el amor y la pasión, cuando nos empaparon las vocaciones más
pregnantes, o en la política, en la región, en cierta música, en los deportes, o
experimentamos algunos encuentros privilegiados con un maestro, un amigo, una
novia, que serán luego modelos o referentes de nuestros estilos relacionales, con los
otros y con nosotros mismos.
El espejo, en la aceptación identificatoria que le dieron Winnicott y Lacan para la
temprana infancia, vuelve a tener en esta etapa una importancia ineludible. Para un
“sixteen ager” nada hay más importante que su diario íntimo o su amigo confidente
y/o su pandilla de pertenencia, como interlocutor primordial y privilegiado; como Otro
privilegiado (se dice en la jerga psicoanalítica). El adolecente crea espacios de
privacidad o intimidad, donde las nociones de adentro y afuera (del psiquismo) tienen
otro valor que en las convenciones adultas.
El modo de vestirse, de hablar, verbal y gestualmente, son pautas de esta porosidad.
Los pactos de pertenencia y de lealtad, o su traición, tienen una fuerza inusitada,
mayor que en cualquier otra edad. Eso lo saben y lo denuncian hasta el pataleo, padres
y docentes en todas las culturas de las que tengo noticias. A veces la ofuscación en la
denuncia o el enojo impide ver el aspecto saludable y trófico de este tipo de lazo
social, de estos vínculos privilegiados cuya violencia implica una energía disponible.
El adolescente aburrido y sin brújula. La exclusión
También conozco una patología del aislamiento, de la soledad y la desolación. Es una
clínica del tedio o de la experiencia del vacío, en el polo opuesto de la desmesura
frondosa y pletórica que acabamos de describir. En nuestro continente multiétnico, la
promesa es el motor más poderoso de la exclusión.
Proponemos que una definición filiatoria o genealógica es condición de estructuración
psíquica y de salud mental. No hay salud mental pensable cuando el sujeto es excluido
de su condición de hombre político, y los psicólogos tenemos aún mucho para
aprender y para investigar de las conexiones e interacciones entre la patología del
psiquismo y la clínica de lo social. Ya Montaigne denunciaba hace cinco siglos que
llamamos salvaje a todo lo que no corresponde a nuestra cultura y valores. En un
mundo globalizado y un presente sobrecalentado, el respeto del pluralismo y la
diversidad cultural es un asunto complejo, y esto no es sólo materia de diferencias
geográficas, políticas y culturales, sino seguramente también de intervalos
generacionales.
El aspecto más manifiesto y visible de esta problemática se expresa cuando los
profesionales prodigan el diagnóstico de sociopatia y conducta antisocial (consumo de
estupefacientes y otros comportamientos adictivos, juvenilización de actos delictivos
en todas sus variantes). Lo que no surge en el análisis de la problemática adolescente
son los lugares del mundo adulto y de la organización societaria de cuyo seno emergen
las epidemias de violencia mortíferas para el adolescente. La prevención primaria en
este tema es resorte de lo político. Mientras el neoliberalismo de mercado secrete una
sociedad insolidaria de ganadores y perdedores.
Es muy distinto mirar al otro como un enfermo desadaptado, que acompañarlo a
transitar por el mundo, haciendo menos daño a sí mismo. “Yo no soy un enfermo”
gritaba al salir del campo de concentración Jean Amery, “soy la expresión de mi
tiempo y de mi mundo”.
Vivimos en esta época rotulada solemnemente como “fin de las utopías” y “caída de
los grandes relatos” que daban cohesión a esas utopías.
Las crisis adolescentes suelen coincidir con la típica desilusión de la mitad de la vida
que viven sus padres. El conflicto intergeneracional que acompaña al movimiento de
la historia parece hoy modificado (por walk-over, como se dice en boxeo) por
ausencia de uno de los contenedores de la confrontación. En mi trabajo con
educadores y con padres, tengo la impresión de que la tónica dominante es la de la
prescindencia y la voluntad de evitar el conflicto.
Toxicomanía y adicciones
Este también es un tema a interpelar en la encrucijada entre lo personal, su grupo
familiar y el contexto sociocultural micro y macro.
No todo consumidor se vuelve adicto. La distinción es esencial y la ironía entre ambos
se establece por la perentoriedad del consumo, por el síndrome de abstinencia - esto es
la aparición de angustia y síntomas de descompensación frente a la privacidad - y por
la tolerancia, es decir, la necesidad de incremento progresivo del tóxico para obtener el
mismo efecto.
Función, adolescencia y exclusión
En el Siglo XXI es cada vez más difícil tener un lugar propio en el mundo. Un lugar
propio que permita al individuo tener la oportunidad de llevar a cabo el desarrollo de
sus capacidades, un proyecto de vida en el que cada uno se sienta único.
Mejor haríamos en aprender de la historia, que insiste en que esa soberbia es producto
de la desesperación, que la provocación desafiante es el disfraz de la fragilidad, que la
salida no está en evitar o condenar sino en la invención o la propuesta de escenarios
múltiples que encaucen esa energía incontenible de búsqueda de la originalidad.

Pensar a las Adolescencias como fenómenos o procesos


socio-culturales
Para poder definir a la adolescencia partimos de considerarla un concepto complejo
(múltiples definiciones, no es estático, sino que varía). En las distintas variaciones,
encontramos que, lo que uno piensa que es el ser adolescente, determina en el lugar
donde me posicionar (mundo adulto y sociedad) frente a los adolescentes.
Concepto de la modernidad (entre los siglos XIX y XX), en la antigua Grecia se
hablaba de la noción de juventud, ellos planteaban que en ese momento de la vida se
alcanzaba la posibilidad de razonar. Los filósofos daban cuenta de la diferenciación de
generaciones.
Pasando la edad media, en el cristianismo, varios autores decían que los adolescentes
llevaban una vida impulsiva y que en la religión se aseguraban las pasiones para
asegurar la vida de la persona.
La aparición de las adolescencias surge como tal aparece en la modernidad; en un
primer momento podemos observar en la Revolución Industrial (cuando surge el
capitalismo), esto genera el cambio a nivel social y la migración masiva de las
personas. Surge la necesidad de dividir a la población por edades en la inserción del
mercado laboral. También surge la escuela como un dispositivo obligatorio para los
niños y jóvenes que estaban fuera del mercado laboral.
La primera categoría en la que se empieza a pensar en los adolescentes es de:
estudiantes o trabajadores.
¿Qué hacer con los inadaptados sociales? Con los que no trabajaban, estudiaban, los
que estaban en situación de calle, etc. Surgen los tribunales de menores y los hogares,
correccionales, asilos, etc.
La adolescencia como grupo poblacional aparece como un grupo que tenía que ser
protegido, pero a la vez controlado.
Se desarrollan las primeras teorías de la adolescencia, desarrollos o concepciones
tradicionales: Etapa de transición entre la niñez a la adultez, era una etapa de
preparación para asumir los roles del adulto. La juventud era pensada como una
extensión del periodo adolescente que se daba en ciertos grupos sociales que tenían la
posibilidad de demorar el periodo a la etapa adulta.
Se caracterizaba a este periodo con las crisis, faltas, etc.
La conducta adolescente de oposición o de rebeldía también es vista del lado
negativo, era algo que había que corregir y normalizar. Tiene que ver con cómo el
mundo adulto impone sus expectativas.
Concepciones que ubican a los adolescentes en los estereotipos. Sobre las bases de
estas miradas hay una perspectiva llamada adultocéntrica: los adultos son el modelo y
la referencia de las cosas imponiendo la mirada y las perspectivas de los adultos
(generalmente relacionadas con el éxito).
Estos enfoques tradicionales, si bien han ido quedando obsoletos, persisten de una
manera muy arraigada en el sentido común.
En oposición al paradigma tradicional tenemos al enfoque de nuevas perspectivas:
Considerar a los adolescentes como sujetos de derecho, son ciudadanos y actores de la
sociedad en la que viven, participan activamente. Esto implica una modificación de la
posición de los adultos frente a ellos. El adulto debe tener en cuenta lo que adolescente
quiere decir sobre música, hobbies, intereses, estudios, etc. Esto es un diálogo entre
semejantes. Este paradigma invita a la promoción de la autonomía de los adolescentes.
Promover la autonomía tiene que ver con la toma de decisiones por sí mismos.
Actualidad: La adolescencia como una etapa dentro del proceso de subjetivación.
Construir con otros (familiares, sociales), esto va a estar intermediado por cada época.
Nosotros como psicólogos tenemos la tarea de pensar las nociones y coordenadas de
las épocas que atravesamos, pensar en el mundo en el que vivimos, eso es hablar de la
salud mental.
Freud en psicologías de las masas: La psicología individual no puede prescindir de los
otros. Somos productores y a la vez productores de la trama social en la que vivimos.
Freud en el malestar de la cultura: Para vivir en sociedad hay que renunciar a algunas
de las pulsiones. Eso genera malestar o sufrimiento, eso lo toleramos ya que
renunciamos a nuestras pulsiones para poder vivir con otros (los necesitamos, somos
seres sociales). Fuentes del sufrimiento:
1. Por el propio cuerpo: Cuerpo que se deteriora, síntomas físicos de
enfermedades, envejecimiento, angustia, pubertad y transformación que pasan los
alimentos, trastornos alimentarios, autolesiones, etc.
2. Desde el mundo exterior: Construcción de ideales, el COVID, las lluvias,
terremotos, guerras, situaciones económicas, etc.
3. Los vínculos con otros seres humanos: El no encajar, diferencia, el bullying,
etc. el vínculo con otros siempre genera sufrimiento. Vínculo con pares (padre,
madre, hermano, pareja, amigos, compañeros, etc.)
Estas fuentes no pueden eliminarse. Cada época y cultura propicia que aparezcan
manifestaciones en el aparato psíquico.
Discurso Capitalista:
Nos dice que estamos en condiciones de liberarnos de las fuentes de sufrimiento. La sociedad actual
nos ofrece situaciones u objetos de supuesta seguridad y de confort cotidiano, que nos dan la ilusión
de que nos podemos separar de la castración.
Todo es posible”. A través del consumo de determinados objetos asociados a la ciencia y la
tecnología. Son distracciones poderosas.
Gadgets: Lacan, plantea que estos son los objetos que ofrece la ciencia que no
permiten que nos encontremos con la castración y hacen que volvamos sobre nosotros
mismos.
Predominio de la Sociedad de Consumo:
Los adolescentes quedan sometidos a los movimientos de poder que imponen la oferta
y la demanda. Se ha transformado la relación de los sujetos con los objetos, los objetos
pasaron a ser aquellos que constituyen al sujeto. Si no se accede al objeto deseado no
puedo ser. Es una trampa para las personas excluidas, el acceso de bienes de consumo
es ilimitado.
Mitos de la eterna Juventud:
Mandato social a siempre quedar jóvenes. Adultos que quieren parecerse más jóvenes.
Trampa para los adolescentes ya que quieren salir a la sociedad adulta pero la misma
carece de valor.
Lo que la sociedad capitalista nos impone es una obligación a un goce sin límite, a
sostener que todo se puede, la trampa está en que no es igual para todos. El tema es
que lo que hace el goce es anular el deseo, el deseo se empobrece.

Adolescencias desde las Psicologías del Desarrollo


Psicología evolutiva:
 Forma en la que los seres humanos crecen y cambian a lo largo del ciclo vital.
Cómo se transforma y cambia a través del paso del tiempo. Cómo se relaciona e
interacciona con el medio ambiente. Se transforma y modifica al medio ambiente.
Observa, analiza y describe las acciones y manifestaciones del individuo en
interacción con el medio ambiente que lo rodea.
 Va a estar interesada en explicar los cambios que atraviesan las personas al pasar el
tiempo. El desarrollo es progresivo y el individuo tiene un funcionamiento adaptativo
en intercambio con el ambiente que lo rodea.
 La tarea evolutiva por excelencia es alcanzar la madurez.
 Está rama plantea que existen diferentes tareas en el desarrollo que van surgiendo
en periodos determinados; por ejemplo, la temprana infancia (aprender a alimentarse,
control motriz, etc.).
 Las tareas del desarrollo surgen en determinados momentos, la debida realización
conduce al individuo a: la salud, la felicidad y el éxito en tareas posteriores.
 Su fracaso conduce al individuo a: la enfermedad, la infelicidad, a la
desaprobación de la sociedad y a las dificultades en el logro de tareas posteriores.
 Esta psicología adopta una perspectiva ecológica, porque considera que el individuo
en un ser bio-psico-soial. Si bien hay generalidades en la tarea del desarrollo, el
individuo siempre está en interacción con el medio que lo rodea. Las adquisiciones y
el aprendizaje no se tratan de la herencia genética de nuestra especie, sino como en la
interacción con el medio ambiente (físico, social, cultural, etc.)
 Este enfoque surge en oposición del que era la psicología experimental. Y apunta a
leer al ser humano en su contexto real

Desarrollo biológico:
1. Cambios Hormonales: Cambios
bioquímicos, fisiológicos, corporales, que son
diversos y profundos. Aparecen en un tiempo relativamente corto. Es algo
intrínseco y predecible que suceda. La pubertad aparece aproximadamente en tres
los 10 a 12 años.
La adolescencia va a comenzar con los primeros signos de pubescencia (son
procesos bioquímicos y fisiológicos que llevan al sujeto a alcanzar la madurez
reproductiva) desencadena la pubertad.
Dentro de los cambios hormonales:
A.Adrenarquía: Tiene que ver con la maduración de las glándulas
suprarrenales (arriba del riñón), estas glándulas maduran y segregan hormonas
que van a ser precursoras de las hormonas sexuales (andróginas) y va a
empezar a generar manifestaciones físicas como: crecimiento del vello, olor
corporal, etc.
B.Gonadarquía: Tiene que ver específicamente con la maduración de los
organizadores sexuales reproductivos, se van segregando determinadas
hormonas que producen el desarrollo de las características sexuales:
Primarias: Son aquellas que están directamente relacionadas a los órganos
reproductivos (mujer: crecimiento de ovarios, útero, primera menstruación,
etc. / hombre: crecimiento de los testículos, pene, esperma, primera
eyaculación)
Secundarias: Son aquellos signos fisiológicos que acompañan la
maduración sexual: crecimiento de mama, vello axilar, cambio de voz, olor,
textura de la piel, acné, etc.
Sexo Cambios y Características Sexuales Primarias Cambios y Características Sexuales Secundarias
Crecimiento y maduración de los ovarios Crecimiento mamario
Crecimiento de las trompas de Falopio, Crecimiento de vello púbico
útero, clítoris y vagina Cambio en la voz
Mujer Aparición y crecimiento de vello axilar
Aumento en la secreción de glándulas
Menarquía (primera menstruación) sebáceas y sudoríparas (pueden conducir al
acné)
Cambios en la textura de la piel
Crecimiento y maduración de los
Crecimiento de vello púbico
testículos
Crecimiento del pene, el escroto, las
Cambio en la voz
vesículas seminales y glándula prostática
Hombr Aparición y crecimiento de vello facial y
e axilar
Aumento en la secreción de glándulas
Espermarquía (primera eyaculación)
sebáceas y sudoríparas (pueden conducir al
acné)
Cambios en la textura de la piel
2. Cambios neurológicos: Se
ha comprobado que el desarrollo cerebral continúa en la
adolescencia, crece y se desarrolla la corteza prefrontal (toma de decisiones,
razonamiento lógico, etc.) y progresivamente va mejorando entre el lóbulo frontal
y algunas estructuras límbicas (emociones). Esto nos explicaría que este
hiperreactivo, la impulsividad del adolescente.
Al final de la adolescencia van mejorando las funciones ejecutivas cerebrales, en
la autorregulación de las conductas y emociones, la evaluación de riesgos y
consecuencias (toma de decisiones)

Desarrollo biológico:
Se plantea que el desarrollo adolescente tiene determinadas tareas:
1. LA INDIVIDUALIZACIÓN Y LA SEPARACIÓN DEL MEDIO FAMILIAR: Es decir la
búsqueda de la independencia y el logro de la autonomía
2. La integración con el grupo de pares: Es decir, alcanzar una nueva relación con el
mundo social.
3. La integración de la nueva imagen corporal
4. La construcción de la identidad: Es decir, definir quién soy, llegar a tener esa
experiencia interna de mismidad.
Estas tareas están dentro de este enfoque ubicadas en un patrón progresivo de tres
fases progresivas y nos dirán el desarrollo “normal” de un adolescente:
 Adolescencia temprana: Se ubica entre los 10 a 13 años y durante esta etapa la
preocupación central va a estar dada por los cambios corporales. Es un tema que
los ocupa y los preocupa. Aparecen manifestaciones emocionales: vergüenza,
pudor, etc.
 Labilidad emocional: Rápidas y amplías fluctuaciones del ánimo y de la conducta,
una tendencia a magnificar la situación personal, falta de control de impulsos y
necesidad de gratificación inmediata y de privacidad.
Desarrollo de la audiencia imaginaria y la fábula personal, los cuales se basan
en la creencia, consideración o necesidad de ser el centro de atención de las
demás personas, en especial sus pares, quienes están concentradas en su
apariencia y conducta y son sus críticas o admiradoras por ser un ser único (sus
pensamientos, sentimientos, creencias, ideales y experiencias son únicas y
especiales, y las demás personas no siempre son capaces de entenderlas). Este
fenómeno se incrementa y alimento por la lógica establecida por las redes
sociales y las nuevas referencias comunicacionales.
Falta de control de los impulsos. Primeras menstruaciones, eyaculación,
masturbación, etc.
Necesidad creciente de la privacidad.
La atención y preocupación va a estar centrada en ellos: se sabe decir que los
adolescentes son egocéntricos. Es necesario que esto suceda.
Proceso de separación del medio adulto mediante el desplazamiento de los
intereses fuera de la familia.
 Desarrollo Moral: Satisfacer las convenciones sociales, ser igual a los demás, no
ser diferente. Aparecen los ídolos, comienzan a identificarse con figuras fuera
de lo familiar.
Pensamientos abstractos y, comienza a establecer un pequeño grupo de pares
(reducido, del mismo sexo, figura del mejor amigo)
Incremento de las demandas y expectativas académicas.
Inicia el proceso de separación-individualización mediante el desplazamiento
de atención, intereses y actividades hacia fuera de la familia
Aumenta el deseo de independencia y disminuye su interés por actividades
familiares
En el desarrollo moral, existe una mayor preocupación por satisfacer las
expectativas y convenciones sociales y desea fuertemente mantener, apoyar y
justificar el orden social existente.
 Adolescencia media: Se ubica entre los 13 a 16/17 años. Los adolescentes adoptan
las conductas de su grupo (forma de vestir, frases, etc.)
Se continúa aumentando la autoimagen (la cual depende mucho del grupo, de
la opinión de terceros)
Comienzan a ser críticos con las figuras adultas (padres, autoridades, medio
en el que viven)
El hecho central es el distanciamiento de la familia y el acercamiento al grupo
de pares que se constituye en una influencia poderosa en su desarrollo. Al
mismo tiempo hay una profunda reorientación en las relaciones interpersonales
Intenso involucramiento del adolescente en la subcultura de pares: adopción
de vestimenta, conducta, códigos y valores de grupo.
Continúa aumentando el sentido de individualidad, aunque la autoimagen
siga dependiendo significativamente de la opinión de terceros.
Grupos de pares más masivos, más grandes, formados por ambos sexos.
Primeras relaciones de pareja, o sea, primeras relaciones sexuales y fantasías
románticas.
La moral: La rebeldía, necesita este periodo dónde la norma no les parece
bien, se preguntan el porqué y cómo. Si la norma no les satisface, no la
cumplen.
Aparece la omnipotencia (a mí no me va a pasar nada)
Comienzan a experimentar con su aspecto, está la noción de generar o invitar
la mirada del otro (ropa, piercing, tatuaje, maquillaje, pelo, comida, gimnasio,
etc.)
Sus capacidades crecientes de razonamiento sobre su propia persona y las
demás personas les lleva a ser muy críticos con sus figuras parentales y de
autoridad, así como con la sociedad en general.
Expectativas sociales referidas a logros académicos y su preparación para el
futuro
El desarrollo moral generalmente se adapta poco a poco a las normativas y
convenciones sociales que considere justas, lógicas y coherentes (tal como
funcionan también la mayoría de los adultos), no sin antes pasar por un
periodo en el que no acepta la norma si no encuentra o no le satisface el
principio que la rige, su fundamento y su justificación, lo cual se interpreta
muchas veces como rebeldía frente a la autoridad.
 Adolescencia tardía: Se da entre los 17/18 años en adelante. Se consolida la
identidad y su autonomía (si han existido las posibilidades para esto)
La autoimagen ya no depende de un grupo, sino que se define por sí mismo.
Los intereses son más estables y hay mayor conciencia sobre la realidad, los
limites y limitaciones personales.
Comienzan a tomar decisiones de manera más independiente. Se van ligando
a la planificación futura (educación, laboral, familia, etc.). Va iniciando la
independencia económica.
Mayor estabilidad emocional y pueden asumir gradualmente ciertos
compromisos y tareas que tienen que ver con la adultez (primeras experiencias
laborales, universitarias, etc.).
Se consolida su identidad y autonomía si han existido las posibilidades para
esto (incluyendo la presencia de una familia, un entorno de cuidado seguro y
protector y un grupo de pares apoyadores).
La autoimagen suele no encontrarse definida ya por los pares, sino que
depende de la propia persona adolescente.
Intereses son más estables y existe mayor conciencia sobre los límites y
limitaciones personales.
Mayor aptitud para la toma independiente de decisiones, para el
establecimiento de límites y la planificación futura.
Mayor integración de la personalidad y por tanto mayor tranquilidad y
estabilidad emocional.
Mayor disposición y orientación a la asunción de compromisos y tareas de la
adultez si su desarrollo ha evolucionado satisfactoriamente, de lo contrario
pueden darse problemas con el aumento de la independencia y las
responsabilidades de la adultez joven, tales como depresión u otros trastornos
emocionales.
Mayor interés en el desarrollo de planes para el futuro, la exploración de
posibles direcciones de la vocación, de la vida, de la visión de mundo y del
amor, apoyados en sus intereses, capacidades y oportunidades.
Mayor desarrollo de su capacidad de agencia para dar dirección a trayectorias
futuras y estrategias posibles para enfrentar la incertidumbre.
Su desarrollo moral le acerca a principios autónomos y universales que
trascienden incluso las leyes existentes.
Lo ideal es que los adolescentes estén en condiciones para poder planificar, identificar
sus propios ideales de lo que es amistad, amor, etc.
El mundo adulto tiene que apoyar y ayudarlos en la trayectoria.
Desarrollo moral: comienzan a incorporar principios universales, autónomos, se
adhieren a alguna teoría o filosofía,
Grupo de pares: menos influencia, más selectivo en las amistades, proceso gradual en
la familia (no como niño, sino como alguien transitando a la vida adulta).
Se asume la identidad sexual. Las relaciones en pareja suelen ser más íntimas y
estables. Futuro compartido.

Teorías acerca de las Adolescencias


Erickson: Desarrollo de la personalidad durante la adolescencia
Autor estadounidense, realizó grandes aportes a la psicología del desarrollo. Lo que
plantea es cómo la personalidad se desarrolla progresivamente como un todo que va
desde una menor diferenciación a una mayor diferenciación interna (de menor
estabilidad a mayor estabilidad). Según su teoría él desarrolla consta de 8 etapas que
aparecen a lo largo del ciclo vital, a los que denomina estadios psicosociales, lo que
los va a caracterizar son las fuerzas opuestas.
Las fuerzas orientadas al desarrollo  Egosintónicas  En sintonía con el yo
Las fuerzas opuestas caracterizadas por la vulnerabilidad y regresión 
Egodistónicas  Distanciadas del yo
Las que tienden a que el yo progrese y otras que se produzca una regresión.
Estas transformaciones que acontecen en la personalidad se van a dar en un contexto;
o se trata del periodo evolutivo personal sino también que los acontecimientos psico-
históricos pueden causar efectos en el desarrollo de la personalidad; también influye la
comunidad del sujeto, las pautas culturales e históricas desde las que pueden tomar
decisiones. Se incluye la historia personal y estas tienen una influencia a el desarrollo
personal. Influyen los modelos rescindidos: valores familiares, institucionales,
escolares, etc. En cada etapa vital intervienen distintos aspectos.
Desarrollo en 8 estadios / versus
1. Confianza vs. Desconfianza: Desde el nacimiento hasta los 18 meses de vida, influye la
relación con la madre, padre, etc. Este vínculo va a definir los vínculos posteriores.
2. Autonomía vs. Vergüenza y duda: Entre los 18 meses y los 3 años, lo que quiere alcanzar
es llegar a tener un cuerpo independiente.
3. Iniciativa vs. Culpa: Desde los 3 años hasta los 6 años. Crece el interés para
relacionarse con otros chicos, surge la curiosidad, comienzan las preguntas.
4. Laboriosidad vs. Inferioridad: Desde los 6 hasta los 12 años aproximadamente. Periodo
del desarrollo intelectual. Interés genuino, actividades por sí mismo, ponen en juego
sus conocimientos y habilidades. Incremento del intercambio con los pares.
5. Exploración de la identidad vs. Difusión de la identidad: Desde los 12 a 18/19 años
aproximadamente. En esta etapa la pregunta fundamental que se hace el sujeto es
“¿Quién soy?” y van a comenzar a mostrarse cada vez más independientes y a tomar
distancia del medio familiar. Prefieren pasar más tiempo con sus amigos, van a
explorar sus propias posibilidades y va a comenzar a tratar de dar respuestas a ese
“¿Quién soy?”. Eso genera mucha confusión: Los cambios físicos, los cambios
psíquicos; los llevan a pasar por una verdadera crisis y la reclusión de esta crisis
debería apuntar a consolidar la personalidad adulta.
6. Intimidad vs. Aislamiento: Adultez
7. Generatividad vs. Estancamiento: Tercera edad

El autoconcepto depende en gran medida del desarrollo cognitivo. Y la identidad es de


naturaleza psicosocial.
La identidad va a estar asociada como este individuo se va relacionando con otros y va
a ir tomando conciencia de su papel en la sociedad.
Concepto de Identidad → El sentimiento de integridad personal en el que las acciones
y decisiones son coherentes entre sí, conformando un estilo propio en el que el
individuo se define a sí mismo y a su vez es reconocido por los demás.
La identidad es experimentada en un contexto social determinado. Va a ir adquiriendo
distintos roles.
La identidad del adolescente va a incluir las normas de los grupos en los que se
integra, los valores en los que se interioriza, su ideología personal y los compromisos
que asume. También va a tomar las experiencias del pasado para dar significado al
presente, y además para dirigir su conducta futura. La identidad va a agrupar todas las
características que definen su forma de ser. La búsqueda se da específicamente en la
adolescencia, es la tarea que predomina.
Esta crisis que plantea Erikson puede resolverse positivamente (alcanzando un logro
determinado) o negativamente (cuando se fracasa, cuando no se alcanza, aquí triunfan
las fuerzas distónicas). En la adolescencia se debería alcanzar el desarrollo de la
identidad personal, esto se traduce también con la posibilidad de asumir compromisos.
Se espera que hacia la finalización se logre la transición a la vida adulta (autonomía,
pareja estable, trabajo, toma de decisiones y hacerse cargo de las consecuencias de
manera autónoma). Si esto no se logra estaríamos en un estado de difusión de la
identidad, se lo asocia a la aparición de trastornos psicológicos (escasa autoestima,
ansiedad, depresión, son personas evitativas, etc.) aquí también ubica la problemática
de consumo.

Piaget: seis estudios de psicología


El desarrollo psíquico comienza a partir del nacimiento y finaliza en la edad adulta.
Un paso continuo de menor equilibrio a mayor equilibrio. Procesos de asimilación y
acomodación.
Él plantea que hay seis etapas en el desarrollo que implican una forma del equilibrio:
En la adolescencia tiene lugar la etapa de Operaciones intelectuales abstractas, de la
formación de la personalidad y de la inserción afectiva e intelectual en la sociedad de
los adultos. En la adolescencia se conquistan estructuras que van a asegurar al
pensamiento y a la afectividad un mayor equilibrio que el que se tenía en una segunda
infancia. Esto va a estar dado por la adquisición del pensamiento formal. Si pienso de
manera abstracta, hay una orientación hacia la consideración de diversas hipótesis,
diversas alternativas para resolver un determinado problema. Al ir elaborando
diferentes hipótesis se comienza con la capacidad de irlas poniendo a prueba. En la
adolescencia vamos a lograr que la reflexión deje de estar centrada en el aquí y ahora,
a adquirir una reflexión más teórica y alejada de lo concreto. O sea, los adolescentes
no solo pueden hacer frente a los nuevos conceptos complejos y abstractos referidos a
lo académico. Tiene logros cognitivos, construye teorías y sistemas.
En la adolescencia la construcción de teorías e hipótesis están relacionadas con el
egocentrismo intelectual, esto tiene que ver con el infinito …….
Por eso quieren transformar el mundo, es una fase inicial que va a alcanzar el
equilibrio en sí cuando comprenda que la reflexión tiene la función de predecir e
interpretar la experiencia y no de contradecir.
Desde la afectividad, Piaget, plantea que la tarea a conquistar es que yo pueda asumir
una disciplina cualquiera. Ejemplo: defender una causa. Esto va a ser un instrumento
de cooperación.
De poder insertarse en la sociedad de los adultos como un igual. También plantea que
hay en la afectividad en la adolescencia que tiene un fuerte fervor, el amor tiene
características novelescas.
En la vida social plantea que se lleva adelante a partir de tres fases:
1. Fase inicial donde se repliegue: El adolescente es asocial, está recluido, desprecia a
la sociedad, pero quiere reformarla.
2. Fase positiva: El adolescente sale a lo social y busca reconstruir un mundo en
común con otros adolescentes.
3. Fase de adaptación: Pasaje del papel de reformador a realizador.

Francoise doltó: la causa de los adolescentes


Ella plantea que la adolescencia es un momento en el que se produce la metamorfosis
de niño a adulto. Es una fase de mutación, que para el momento de la adolescencia con
el momento en el que se produce la metamorfosis original (que es el momento del
nacimiento).
La adolescencia es una fase de mutación al igual que el nacimiento, lo que define
esta etapa es la tranquilidad del sujeto, que se vuelve vulnerable a lo que recibe como
mirada y oye como palabras que lo interpelan. Los adolescentes son vulnerables a las
observaciones que los adultos hacen sobre ellos. Periodo de extrema debilidad.
A esto se lo denomina INOPIA, esto es la debilidad o la vulnerabilidad que pasa en
la adolescencia.
En este periodo se pueden defender mediante:
1. Un estado depresivo
2. Con un estado de negativismo (la confrontación)
Para Doltó las proyecciones de los adultos sobre los adolescentes van a determinar
sus oportunidades y sus limitaciones, aquí los padres que en la infancia fueron las
principales figuras de identificación dejan de serlo y asumen importancia otros adultos
fuera del marco familiar y los pares. Los adultos fuera del marco familiar pueden
estimular el desaliento, la depresión y el abandono; como también motivarlos,
ayudarlos, darles voz, etc.
El adolescente va a reaccionar de una forma positiva a todo lo que lo ayude a él.
Doltó, también va a desarrollar cuestiones acerca de la sexualidad en la adolescencia,
plantea que la sexualidad se sostiene inicialmente en la imaginación antes de que el
cuerpo entre en juego. Aquí se produce la segunda vida imaginaria, en la que la
fantasía tiene un papel primordial, privilegiado y se va enlazando a cuestiones
asociadas al amor imaginario, los ídolos en masa, el interés se ubica por fuera del
grupo familiar. Comienzan a aparecer los enamoramientos.
Para esta autora, la primera experiencia amorosa, la interacción sexual es tomada
como la muerte de la infancia, es un acto irreversible que significa un riesgo en el
adolescente. Es algo que va a ser deseado y a la vez temido. Periodo en donde todo lo
conocido ha caído.
El final de la adolescencia es cuando un individuo sale de la adolescencia cuando la
angustia de los padres no le genera ningún efecto inhibidor, son capaces de liberarse
de la influencia parental y alcanzan el siguiente nivel de juicio
“Mis padres son como son, no los cambiaria y no los trataría de cambiarlos. No me
toman como soy, peor para ellos: los abandonó”.
Después de este nivel de juicio, la entrada a la vida adulta va a estar dada por la
independencia económica, la potencialidad creadora y de aprendizaje que le permita al
sujeto insertarse en el grupo social.
Desarrollo de la personalidad durante la adolescencia
Los años de la infancia son muy importantes de cara a la formación de la
personalidad; sin embargo, el periodo de la adolescencia será definitivo de cara al
afianzamiento de la personalidad. Son demasiados los cambios que tienen lugar a nivel
físico, cognitivo y social, como para que la personalidad no se vea afectada por ellos y
permanezca inalterada. El adolescente deberá responder a la pregunta fundamental
“¿Quién soy yo?” y para encontrar la respuesta deberá afrontar algunas tareas durante
los años que siguen a la pubertad.
Aunque tras la adolescencia la personalidad habrá adquirido mucha estabilidad, ello
no quiere decir que no vayan a producirse cambios durante la adultez, ya que el
proceso que se inició en la primera infancia continuara a lo largo de todo el ciclo vital.
Desarrollo del autoconcepto:
Con la llegada de la adolescencia se van a producir una serie de cambios físicos y
psíquicos que van a tener una importante repercusión sobre el autoconcepto del sujeto,
que experimentará modificaciones que pueden romper el equilibrio alcanzado en la
etapa anterior.
No es extraño que, sobre todo en la adolescencia temprana, las definiciones que
chicos y chicas hacen de sí mismos incluyan muchas referencias a características
corporales, ya que su aspecto físico representa una de sus principales preocupaciones.
Estas alusiones a su apariencia irán disminuyendo paulatinamente, siendo poco a poco
sustituidas por rasgos referidos a su sistema de creencias, su filosofía de vida o sus
expectativas de futuro.
La importancia que adquieren durante estos años las relaciones sociales va a tener su
reflejo en los contenidos del autoconcepto, aunque las simples referencias a vínculos
personales más propias de la niñez (“Tengo muchos amigos”), van a verse
reemplazadas por las descripciones de sentimiento interpersonales (“Me gusta la gente
sincera”). Así, en el autoconcepto de los adolescentes más jóvenes aparecen las
características o habilidades sociales que influyen sobre las relaciones con los demás,
o las determinan la imagen que los demás tienen de uno mismo.

Adolescencia temprana (11-14 años)


Ejemplos
Estructura – Organización
Contenidos Destacados
primeras abstracciones que
Características o habilidades “Soy tímido; me corto con los
integran características
sociales que influyen sobre las adultos, pero también con mis
relacionadas; abstracciones
relaciones con los demás o compañeros”
compartimentalizadas, de “En mi casa se me ocurren
determinan la imagen que los
forma que no detectan ni muchas cosas divertidas, pero con
demás tienen de uno mismo.
integran las mis amigos no”
Características referidas al
incompatibilidades.
atractivo físico
Adolescencia media (15-17 años)
Estructura – Organización Ejemplos
Primeras conexiones entre las Contenidos Destacados “Soy muy inteligente para unas
abstracciones y entre rasgos Diferenciación de atributos en cosas y torpe para otras”
opuestos; confusión ante la función de situaciones y roles “No entiendo cómo me llevo tan
experiencia de características diferentes bien con mis compañeros y tan
contradictorias. mal con mis hermanos”
Adolescencia tardía (18-21 años)
Contenidos Destacados
Estructura – Organización Rasgos y atributos Ejemplos
Abstracción de orden superior relacionados con los roles que “Soy una chica reflexible; seria y
que integran abstracciones más se desempeñan; los atributos se formal para trabajar, pero jaranera
elementales y resuelven las refieren a valores y creencias para divertirme”
contradicciones “Me interesan muchas cosas, pero
personales, así como a
soy algo indeciso”
convicciones morales

La autoestima durante los años de la adolescencia


Si el autoconcepto se, multiplica o diversifica al llegar la adolescencia, es de esperar
que la autoestima, que incluye los aspectos valorativos y afectivos ligados a dicho
autoconcepto, siga una trayectoria similar.
En la adolescencia se entran a escenas de nuevas dimensiones como las relaciones
afectivo-sexuales, las capacidades relacionadas con la orientación profesional o el
atractivo físico.
En cuanto a los cambios en los niveles de autoestima durante la adolescencia:
1. Cambios Físicos: Propios de la pubertad van a hacer que en un principio
el adolescente se sienta insatisfecho con su cuerpo; el hecho de que nuestra
cultura sea especialmente exigente en cuanto al atractivo físico que debe poseer
la mujer, justifica que haya un mayor porcentaje de chicas que se muestren
descontentas con su aspecto, y que el descenso de la autoestima sea más acusado
entre ellas que entre los chicos.
Otro aspecto a destacar es el inicio de las relaciones heterosexuales y la nueva tarea
de búsqueda de pareja, que añadirán más presión y contribuirán, a que chicos y chicas
se sientan más inseguros.
El estatus de identidad
A partir de las respuestas dadas por los adolescentes, Marcia estableció cuatro niveles
o estatutos de identidad, que vienen definidos por dos criterios fundamentales:
1. El hecho de haber atravesado o no una crisis de identidad
2. Haber adoptado o no compromisos personales a nivel ideológico o vocacional
Los 4 niveles o estatutos de identidad son:
1. Difusión de identidad: Es el estatus de aquellos sujetos que no han adoptado
ningún compromiso firme en el terreno vocacional e ideológico y no están
explorando distintas alternativas de cara a adoptarlo en un futuro; algunos de
estos sujetos exploraron posibilidades en el pasado, pero renunciaron luego a
seguir intentándolo.
2. Identidad Hipotecada: Correspondería a chicos o chicas que ya han adoptado
un compromiso personal, pero que lo han hecho sin haber atravesado ningún
proceso de búsqueda o exploración. Es muy posible que se hayan aferrado a una
serie de valores o creencias sugeridos por otras personas sin haber llegado a
considerar otras alternativas. Por ejemplo, pensemos en el chico que decide
estudiar Derecho porque sus padres son abogados y siempre esperaron que su
hijo también lo fuera.
3. Identidad de Moratoria: Corresponde a chicos y chicas que se hallan en pleno
proceso de búsqueda y experimentación, sin que aún hayan llegado a decidirse
por una opción u otra. Tienen en cuenta diversas posibilidades, examinan sus
pros y contras, y aún encuentran dificultades para tomar una decisión, por lo que
se trata de adolescentes que están sumidos en plena crisis de identidad.
4. Logro de identidad: Representa el estatus final en el que se sitúan jóvenes
que han llegado a compromisos firmes y duraderos tras haber atravesado una
crisis o moratoria. Sería el resultado del análisis de todas las alternativas posibles,
y la elección y el compromiso con una de las opciones.
Cuadro de los niveles o estatutos de identidad:

Estatutos Crisis Compromiso


Difusión No No
Identidad Hipotecada No Sí
Moratoria Sí No
Logro de Identidad Sí Sí
Evolución del estatus de identidad
Chicos y chicas evolucionarían desde el inicio de la adolescencia en que se situarían
en un estado de difusión, con escaso interés hacia las cuestiones relacionadas con la
identidad, a una segunda etapa en la que el surgimiento de las primeras dudas y
búsquedas marcarían el comienzo de la moratoria, para terminar con el logro de la
identidad personal.

Ítems extraídos de la escala EOM-EIS y referidos a las áreas vocacionales e ideológicas


Difusión de identidad:
 No pienso mucho en la religión. Me da igual una cosa que otra
 Todavía no he elegido la carrera que quiero seguir, pero de momento, y mientras encuentro
algo mejor, cualquier cosa me vale.
Identidad Hipotecada:
 Creo que pienso como mis compañeros sobre política, y hago lo mismo que ellos en cuanto
votar y esas cosas.
 Mis padres decidieron hace tiempo la carrera o trabajo en que me tengo que meter y estoy
siguiendo sus planes.
Moratoria:
 No estoy segura de lo que significa la religión para mí. Me gustaría decidirme, pero aún estoy
dándole vueltas.
 No acabo de decidirme a nivel profesional. Hay muchas carreras que me interesan.
Logro de identidad:
 He pensado mucho en mis ideas políticas, y estoy de acuerdo con algunas ideas de mis padres
y en desacuerdo con otras
 Me ha costado mucho definirme, pero ahora sé qué carrera quiero seguir.
En cuanto al momento en que chicos y chicas suelen alcanzar el logro de la
identidad, Erikson (1968) suponía que la crisis de la identidad era algo propio de la
adolescencia temprana y que la evolución quedaba resuelta en la mayoría de los casos
en el periodo comprendido entre los 15 y los 18 años. Sin embargo, todos los datos de
que disponemos hoy día nos indican que estas precisiones eran demasiado optimistas,
ya que es hacia el final de la adolescencia cuando chicas y chicos empiezan a alcanzar
el estatus de moratoria, siendo algo inusual encontrarnos con identidades logradas por
debajo de los 20 años. Incluso en algunos estudios realizados sobre adultos se ha
encontrado una minoría de sujetos en situación de logro y unos altos porcentajes de
identidad hipotecada.
Factores que influyen en el logro de la identidad
El logro de la identidad implica la libre elección por parte del sujeto de una serie de
opciones o compromisos, aunque el contexto social va a ejercer una importante
presión sobre el adolescente, condicionando las elecciones que realiza.
Se trata de la familia que alientan en sus hijos la exploración y el proceso de
individuación. Otras situaciones familiares representan contextos menos favorables;
tal es el caso de los chicos y chicas que viven en hogares donde impera un clima
excesivamente autoritario, ya que tenderán a seguir el camino que sus padres han
trazado para ellos y adoptarán identidades hipotecadas.
En cuanto a la influencia del género, sin duda representa uno de los aspectos más
polémicos en relación con la adquisición de la identidad.

Identidad y ajuste psicológico


El sentimiento de la identidad representa la integridad entre los distintos
componentes que forman la personalidad del sujeto y sirve para dotar de componentes
que forman la personalidad del sujeto y sirve para dotar de significado a sus acciones.
El estado de difusión es el resultado más adaptativo y parece más frecuentemente
asociado a trastornos psicológicos, ya que estos adolescentes presentan niveles altos
de ansiedad y de síntomas depresivos, así como una escasa autoestima. En sus
relaciones sociales se muestran conformistas e influenciables, con dificultades para el
establecimiento de relaciones de cooperación y de intimidad. Muestran una
orientación evocativa, ya que eluden afrontar los problemas y las situaciones
conflictivas. No es extraño que entre estos adolescentes encontremos los niveles más
altos de consumo de drogas.
Los sujetos con identidad hipotecada presentan una mezcla de rasgos positivos y
negativos. Entre los rasgos favorables hay que destacar la alta autoestima, la baja
ansiedad y la escasa incidencia del consumo de drogas. Estos chicos y chicas
comparten con los que se encuentran en logro de identidad unos buenos índices de
bienestar emocional, por lo que parece que en relación con estos aspectos el hecho de
haber adoptado algunos compromisos es la variable más relevante. Con respecto a los
rasgos negativos tenemos a adolescentes excesivamente obedientes y dependientes de
sus padres, que muestran actitudes conformistas, rígidas y autoridades, y que sostienen
relaciones muy estereotipadas.
Los adolescentes en moratoria, también se da una combinación de rasgos positivos y
negativos. El lado menos favorable de estos chicos y chicas, representado por una baja
autoestima y un elevado nivel de ansiedad e indeciso, estaría asociado al momento de
crisis que atraviesan, por lo que es razonable pensar que se trata de una situación
transitoria. Estos adolescentes van a compartir muchas características positivas con
aquellos que ya han alcanzado el logro de la identidad: las actitudes sociales flexibles,
la conducta prosocial o la orientación hacia la información.
 Aquellos sujetos que han alcanzado el logro de identidad son quienes se muestran
más maduros y autónomos. Se trata de chicos y chicas con mucha autoestima y
confianza en sí mismos que presentan escasa ansiedad y suelen tener un estado
emocional favorable. Alcanzan los niveles más complejos de desarrollo moral y
sostienen relaciones sociales caracterizadas por la cooperación y el apoyo a los demás,
estableciendo relaciones de intimidad con relativa facilidad.
Desarrollo moral – razonamiento moral
Durante los años de la adolescencia se producirán cambios en el ámbito del
razonamiento moral. Las personas progresan a través de una serie de fases hasta
alcanzar los mayores niveles de desarrollo moral.
Hay varias razones que justifican este avance en el desarrollo del juicio moral. Si
tenemos en cuenta que el desarrollo cognitivo representa un factor necesario, aunque
no suficiente, para que se produzcan avances a nivel de razonamiento moral, es lógico
que las nuevas capacidades cognitivas alcanzadas durante el período de las
operaciones formales tengan su repercusión sobre el juicio moral.
El concepto de adolescencias: puntos de referencia, puntos de ruptura
Se habla hoy de la población de los adolescentes, expresión mediática que tiende a
aislar a los individuos jóvenes “de paso”, “en tránsito”, encerrándolos en un tipo de
edad.
Algunos prolongan la infancia hasta los catorce años y sitúan la adolescencia entre
los catorce y los dieciocho, como una simple transición hacia la edad adulta.
Es una fase mutación. El adolescente pasa por una muda respecto de la cual nada
puede decir, y es, para los adultos, objeto de un cuestionamiento que, según los padres,
está cagado de angustia o pleno de indulgencia.
El estado de adolescencia se prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben
de los adultos y según lo que la sociedad les impone como límites de exploración. Los
adultos están ahí para ayudar a un joven a entrar en las responsabilidades y a no ser lo
que se llama un adolescente retrasado.
Las personas secundarias desempeñan un papel muy importante en la educación de
los jóvenes durante ese período. Aunque no estén encargadas de dar dicha educación,
todo lo que hacen puede favorecer la expansión y la confianza en sí mismos, al igual
que el valor para superar sus impotencias, o, por el contrario, pueden estipular el
desaliento y la depresión.
Hay muchos padres que no saben ser padres de un adolescente.
La época difícil es el momento de la preparación de la primera experiencia amorosa.
El joven siente que hay en ello un riesgo, lo desea y lo teme al mismo tiempo.
El riesgo del primer amor es experimentado como la muerte de la infancia. La muerte
de una época. Y este final que los arrastra y los aniquila, como cuando los da en el
amor, constituye el verdadero peligro de dicha cresta, punto de paso obligado para
inaugurar su dimensión de ciudadano responsable, y acto irreversible.
El hecho trascendental que marca la ruptura con el estado de infancia es la
posibilidad de disociar la vida imaginaría de la realidad; el sueño, de las relaciones
reales.
Los modelos serán exteriores. Sigue contado con la familia como un valor refugio,
pero no siente que desempeñe en ella un papel, y pone su empeño en triunfar
socialmente. Toda su energía se dirige ahora hacía el grupo de compañeros de la
escala, o a los grupos deportivos y demás, y hacía la vida imaginaria que pueden
proporcionar la televisión, las lecturas o sus intervenciones en los juegos. Esto es lo
que ocurre antes de la eclosión de la pubertad en un umbral de lo imaginario más allá
de la familia, en el mundo exterior. Cuando llega a la adolescencia es cuando este
mundo imaginario exterior le provocará, le hará decir que quiere salir. Quiere ir a
medir, por decirlo así, esta discriminación que ha hecho entre lo imaginario y la
realidad, penetrando en esos grupos sobre lo que ha imaginado muchas irrealidades
pero que, al mismo tiempo, existen, puesto que se habla de ellos. Es atraído por
pequeñas bandas de jóvenes mayores que él y en las que pretende integrarse. Y entrará
así en su adolescencia saliendo de la familia y mezclándose con grupos construidos
que, para él, tendrían momentáneamente un papel de sostén extrafamiliar.
No puede abandonar completamente los modelos del medio familiar sin antes
disponer de modelos de relevo. No son sustitutos, sino relevos para su forma de
autonomia de adolescentes confirmada, que se hará merced a las heridas en el amor
propio y a las alegrías, a las dificultades y a los éxitos que serán los acontecimientos
de su vida entre los once y los catorce años.

Teorías acerca de las Adolescencias


Freud: duelo y melancolía
Texto de 1915, publicado en 1917.
Explica cómo se inscribe la pérdida del objeto y va a utilizar el concepto de
identificación para nombrar dos estados a partir de esto:
1. Duelo: El duelo es por reglas general la reacción frente a la pérdida de una
persona amada o de una abstracción que haga sus veces como la patria, la
libertad, un ideal, etc.
El duelo es la reacción frente a la pérdida real o afectiva de un objeto amado que
puede ser real (una persona, una mascota) o abstracto (un objeto, un vínculo). Va
a decir que el duelo es un efecto y un afecto normal (no es un estado patológico).
Si bien el sujeto tiene plena conciencia del objeto perdido, el proceso del duelo es
Icc.
La persona pierde interés por el mundo exterior, pierde la capacidad de escoger
un nuevo objeto de amor, siente desinterés por cualquier trabajo productivo que
no tenga relación con ese objeto perdido. El mundo se vuelve pobre y vacío.
Consiste en el desasimiento de los lazos libidinales con el objeto que se perdió.
El objeto de amor ya no existe más.
Si hablamos de proceso no tiene un tiempo estimado. Pero si lo podemos ubicar
en un proceso lógico, que se considera prudente para el duelo. La persona no va a
abandonar rápidamente la posición libidinal del objeto, incluso cuando se
presenten objetos seductores con características esperables y sin embargo no
generarle nada al sujeto.
La persona no abandona rápidamente su posición libidinal, ni aun cuando un
sustituto se asoma.
El proceso del duelo no es rápido ni fácil. Lleva tiempo. Se ejecuta pieza por
pieza, de manera lenta y dolorosa; con un gran gasto de tiempo y de investidura.
Y entre tanto la existencia del objeto perdido continua en lo psíquico del sujeto
en cuestión. El duelo es un proceso identificatorio parcial; ya que en el trabajo
del duelo se traducen identificación del objeto, se incorpora algo del objeto de
manera Icc.
Hay una pérdida narcisista ya que se pierde el lugar que ocupaba uno mismo en
el otro, en ese objeto.
Tres fases o etapas del duelo:
1. Inicial renuencia y la oposición del sujeto para reconocer que la
pérdida ocurrió. Acciona el mecanismo de defensa de la desmentida. Hay
un intento defensivo que implica desautorizar ese juicio de realidad. Lo que
viene de afuera es traumático.
2. Se produce una investidura de anhelo y de añoranza de ese objeto
perdido: Se produce el recuerdo, se empieza a transitar el duelo y se acepta
la pérdida (recuerdo de la persona, se lo recuerda con cariño)
3. La elaboración propiamente dicha. Donde lenta y paulatinamente se
van produciendo las delibinidosidad que tenía hacia el objeto perdido. Una
vez que se atraviesa el duelo, está listo para envestir a otro objeto.
2. Melancolía: Es una desazón profundamente dolorosa y, a diferencia del duelo,
no es un afecto o un proceso, sino que se trata de una cuestión de estructura.
Freud habla solo de tres estructuras: neurosis, psicosis y perversión. La
melancolía no está en el campo de la neurosis, por eso es patológica. Tiene las
mismas características que el duelo, a diferencia de dos:
1. Hay una rebaja en el sentimiento de sí, que se manifiesta con auto-
reproches
2. El yo se empobrece y se vacía. El melancólico describe su yo como
indigno, se castiga.

Winnicott – realidad y juego


Psicoanalista Inglés. Fue pediatra y psiquiatra. Su teoría está ligada al psicoanálisis
con niños y plantea toda una noción del desarrollo en la que el sujeto se enfrenta desde
una dependencia absoluta, llegando a una independencia.
Esto no está dado de forma progresiva, debe darse en relación con un medio ambiente
facilitador.
Esto está dado por dos funciones:
1. Función materna: Debe ser lo suficientemente buena, no perfecta. Son tareas
de sostén, la presentación de los objetos y cuidados. Características que le
permitirán al sujeto crecer y lograr autonomía
2. Función paterna: Ligada a la autoridad
Objeto Transicional: Es el primer objeto de apego del sujeto. Brinda experiencias
calmantes que ayudan a tramitar la angustia. Ayuda ante la ausencia materna.
Lo fundamental para Winicott es la inmadurez (un signo de salud). La única cura
para ella es el paso del tiempo. Hay que rescatar que tiene los rasgos más estimulantes.
Posibilita la parte creativa del adolescente, los sentimientos nuevos. Es positivo.
Adolescencia → Inmadurez → Paso del tiempo
El desarrollo no solo se trata de lo heredado, sino que también está involucrado la
función materna, función paterna y función social
El medio ambiente debe ser facilitador del desarrollo. Ya que el crecimiento de un
sujeto se inicia con una dependencia que es absoluta y va hacia la independencia,
pasando por una independencia relativa.
Lo que caracteriza la adolescencia para Winnicott es la inmadurez; la cual es
considerada como signo de salud. Dice que no existe ninguna cura para la inmadurez,
más que el paso del tiempo. Postula que esta es la característica más valiosa de la
adolescencia. La inmadurez permite la creatividad y la personalidad, tienen que vivir
su momento de ilusión mientras se preparan para el acceso a la vida adulta.
La adolescencia es un periodo que exige tiempo, tiempo para ser inmaduro.
Plante que muchas veces a lo adolescentes se les obliga a realizar actividades desde
temprana edad, o que puede producir un falso desarrollo. Aunque ellos luchen por esas
responsabilidades, no tienen por qué recibir órdenes de tareas.
Debe haber un adulto dispuesto a confrontar. Lo mejor que pueden hacer los padres en
esta etapa de la vida es sobrevivir, o sea, mantenerse intactos y sostener la
confrontación
La adolescencia es un periodo que exige tiempo. Los adolescentes salen de una
manera torpe de la infancia hacia la conquista de la condición de adulto. En este
sentido plantea que la adolescencia se da en términos de confrontación. La sociedad
necesita ser sacudida por aquellos que no son responsables (inmaduros). No debemos
entregarles responsabilidad a los adolescentes que no les corresponde.
El sujeto necesita a un adulto a quien confrontar -> Cuando no hay nadie a quien
afrontar, todo eso vuelve contra sí mismo, y esto desencadena en un suicidio.
Crecer es un acto agresivo que implica ocupar el lugar del padre y morir como niño.
Asesinato simbólico de los padres.
Para explicar el concepto utiliza un juego que consiste en “yo soy el rey del castillo”
→ En el proceso del crecimiento va en la busca de conquistar el trono (o sea, el
mundo adulto). Plantea la posibilidad de que el adulto esté disponible para confrontar;
para que el adolescente pueda confrontarlo.
El adolescente triunfa → debe conquistar la libertad para actuar por su propio
interés/voluntad; y los padres deben conformarse con que lo hayan educado para ser él
mimo.
Esto corresponde a una fantasía de asesinato → crecer significa ocupar el lugar de
padre y además de morir como niño. Porque el crecimiento es un acto agresivo
Necesita adultos que estén en espacios reales brindando reglas claras (lo que está
permitido y lo que no) y que el mismo adulto respete esas reglas.
Normas: Los códigos que tenemos en sociedad son cosas que van aprendiendo a lo
largo de la vida. No son innatas.
Los padres en la adolescencia lo mejor que pueden hacer es sobrevivir, sin abandonar
principios importantes. Serán cuestionados, enfrentados, puestos en jaque, pero hay
que persistir. Ningún hijo agradecerá a los padres. Con el tiempo esto se apaciguará y
llegarán recompensas

Arminda aberastury y Mauricio knobel


Plantean los duelos en la adolescencia. El mecanismo clave al principio de la
adolescencia es la desmentida
Fueron psicoanalistas argentinos y trabajaran con niños y adolescentes
Capítulo I: Adolescencia y la Libertad
Entrar al mundo adulto, es la pérdida definitiva de la condición de niño
La adolescencia decisiva de una etapa de desprendimiento
Constituye la adolescencia una etapa decisiva que inicia en el nacimiento con un
proceso de desprendimiento
Se produce una nueva relación con los pares y con el mundo como correlato de los
cambios psicológicos y corporales. Esta nueva relación que se construye con los pares
y con el mundo solo van a ser posibles por tres duelos:
1. Por el cuerpo de niño → A partir de la irrupción de la pubertad. Vividas
como crisis, invasión, algo que irrumpe y no se puede controlar. Coexisten a la
vez como un interés de alcanzar el rol de adultos, pero mientras tanto hay
regresiones hacia lo infantil.
2. Por la identidad infantil → Hay un nuevo cuerpo a construir, cambios a nivel
del pensamiento donde cambia la forma de verse a sí mismos y al mundo.
3. Por la relación con los padres de la infancia → Estos padres deben caer del
lugar de ideal, dejan de ser los valores de referencia para el adolescente y
comienza a mirarlos críticamente.
Los padres también atraviesan estos duelos.
Los padres tienen dificultades para aceptar el crecimiento de sus hijos. Porque
evolucionar hacia una relación como el hijo pasando a ser adultos, implica que ellos
acepten el envejecimiento y la llegada a la muerte.
Para llegar a tener un vínculo con el hijo hay que darle libertad. Los adolescentes
exigen 3 tipos de libertades:
1. Libertad en salidas y horarios
2. Libertad en defender una ideología
3. Libertad de vivir un amor y un trabajo
Se necesita la libertad de tener relaciones sexuales. Exigir información al adolescente
es tan patológico como prohibir. El adolescente no quiere ser criticado, juzgado,
controlado por los padres. El desafío para los padres es que deben corresponder a las
necesidades del hijo y responder a ellas.
Los padres tienen dos opciones o caminos
1. Otorgar la libertad sin límites → Es igual a un abandono, no hay adulto ahí
2. Otorgar la libertad con límites → Va a implicar el cuidado, la cautela, el
diálogo y un contacto afectivo. Lo que hace que el adolescente pueda convertirse
en adulto.

Capitulo II: Síndrome de la adolescencia normal


La adolescencia no transcurre sin un periodo o un fenómeno que pueden ser
entendidos como patológicos, pero que dan cuenta de los profundos cambios que está
pasando el sujeto. La estabilización de la personalidad no se logra sin pasar por un
cierto grado de “conducta patológica”, que debemos considerar inherente a la
evolución humana de esta etapa de la vida.
Etapa en la vida en la cual el sujeto busca establecer su identidad adulta, la hace
apoyándose en las primeras relaciones objétales-parentales internalizadas y
verificando la realidad que el medio social le ofrece.
El sujeto logrará conquistar para establecer su identidad y estabilidad.
La estabilización de la personalidad no se logra sin pasar por un cierto grado de
conducta patológica
Según Anna Freud, es difícil señalar el límite entre lo normal y lo patológico en la
adolescencia
Toda la conmoción de este periodo de la vida debe ser considerada como normal.
Seria anormal la presencia de un equilibrio estable durante el proceso adolescente.
Diez características o sintomatologías que comprende a este síndrome:
1. Búsqueda de sí mismo y de la identidad: Quien soy
2. Tendencia grupal: Interés puesto en el grupo de pares, para tener seguridad,
estima personal. Los otros semejantes son modelos en los cuales me identifico.
Se transfiere la dependencia de los padres en ellos.
3. Necesidad de intelectualizar y fantasear: Impotencia ante la realidad externa,
no podemos cambiarla, entonces esta sirve como nuestro refugio interior.
4. Crisis religiosas que pueden ir desde el ateísmo hasta el misticismo: Cambios
en el mundo interno. Enfrentar la separación de los padres implica enfrentarse
también con la muerte de ellos ya que envejecen. Se empieza a creer en algo
5. Desubicación temporal: En donde el pensamiento adquiere las características
del proceso primario. El adolescente espacializa el tiempo, tiene características
corporales basadas en necesidades básicas. También en acciones
6. Evolución Sexual: Manifiesta que va desde el autoerotismo hasta la genitalidad
adulta. Sea cual sea la elección de objeto sexual no la patologización. Consiste en
una exploración continua de un mismo y también con el otro. La masturbación es
la primera relación íntima.
7. Actitud social reivindicatoria con tendencias anti o asociaciones de diversa
intensidad: Agredir al mundo adulto y sus reglas
8. Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta,
dominada por la acción: Es la impulsividad, aquello que no medimos
9. Una separación progresiva de los padres
10. Constantes fluctuaciones de humor y del estado de ánimo

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