INTRODUCCIÓN
Para quien ama a Dios, nada le resulta difícil; servir a Dios no le es dificultoso y
abandonar lo que haya que abandonar tampoco. ¡Nada es difícil si uno realmente
ama a Dios y tiene fe!
¡La fe hace las cosas más fáciles! Todo eso que te cuesta, lo estás haciendo por
tu cuenta, porque el yugo de Jesús es fácil, y es ligera su carga. Pero la fe te lleva
a hacer las cosas en el poder de Dios y no en el tuyo, en la unción de Dios y no en
la tuya, por causa de la sabiduría y la inteligencia del Señor y no por la tuya.
Oramos para que podamos tener el poder, la gracia, la unción, la inteligencia y
sabiduría de Dios, así las cosas, no nos resultarán difíciles.
¡Dios hace las cosas fáciles! En el principio estaba todo oscuro, desordenado y
vacío, hacía falta luz. En ese entonces no había generadores ni paneles solares,
¡no había nada! “¿Y cómo hacemos?” preguntó un ángel, a lo que Dios respondió:
“¡Sea la luz!” Y fue la luz. ¡Así de fácil!
La fe y la obediencia van de la mano. La fe, es un arma poderosa de parte de
Dios, que logra que penetremos en su dimensión sobrenatural; y estando en la
dimensión de Dios, podrás ver y entender lo que Él quiere hacer. Uniendo la fe a
la voluntad de Dios, entonces producirás en el mundo natural la sobrenaturalidad
de la dimensión del reino de Dios. ¡Qué Dios te llene de fe! Porque el mundo
necesita ver su poder sobrenatural a través de la fe que opera en ti.
En la Biblia Reina-Valera 1960, Hebreos 11:1 dice que la fe es "la certeza de lo
que se espera, la convicción de lo que no se ve".
Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios dice que
la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la
palabra de Cristo.
Mateo 17:20 dice que si las personas tienen fe como un grano de mostaza,
pueden
decir a un monte que se mueva de un lugar a otro, y nada les será imposible.
Génesis 6:9-16
Reina-Valera 1960
Noé construye el arca
9
Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus
generaciones; con Dios caminó Noé. 10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y
a Jafet. 11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de
violencia. 12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda
13
carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He
decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos;
14
y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer;
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harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y
de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta
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codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la
acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del
arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.
Números 15:1-15
Reina-Valera 1960
Leyes sobre las ofrendas
15 Jehová habló a Moisés, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando
hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy, 3 y hagáis ofrenda
encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra
voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de
vacas o de ovejas; 4 entonces el que presente su ofrenda a Jehová traerá como
ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte
de un hin de aceite. 5 De vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin,
además del holocausto o del sacrificio, por cada cordero. 6 Por cada carnero harás
ofrenda de dos décimas de flor de harina, amasada con la tercera parte de un hin
de aceite; 7 y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor
grato a Jehová. 8 Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial
voto, o de paz a Jehová, 9 ofrecerás con el novillo una ofrenda de tres décimas de
10
flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite; y de vino para la
libación ofrecerás la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová.
EL CAMINO DE LA OBEDIENCIA ES EL CAMINO DEL PODER
La fe pertenece a la dimensión de Dios y a ninguna otra. Los adivinos, adivinan,
pero los creyentes tienen fe. Lo que los creyentes conocen, lo conocen por la fe;
éstos no andan adivinando, más bien saben.
La fe es una gota del cielo que baja sobre el creyente para que vea lo que Dios va
a hacer, y éste lo habla y lo hace, porque con la fe ha traído desde el nivel
sobrenatural al terreno natural, lo que Dios quiere manifestar.
La fe no es para que yo logre lo que quiero sino para lograr lo que Dios quiere. A
través de la fe, Dios me asocia con Él para llevar a cabo las cosas que quiere
hacer en la tierra. Y por medio de la fe, orando, hablando y actuando, yo traigo al
terreno natural, las cosas sobrenaturales de Dios. Entonces, la fe fue diseñada por
Dios para que se hagan las cosas que El quiere en la tierra.
El reino de Dios es el lugar donde se manifiesta y lleva a cabo su voluntad. ¡No
hay desobediencia ni rebelión en el reino de Dios! O sea, toda persona que tiene
fe, está atrayendo al reino de Dios, y en su vida, comienza a manifestarse la
voluntad del Señor. ¡No hay otra voluntad en el reino de los cielos! ¡Sólo la
voluntad de Dios! Por lo tanto, el creyente que tiene fe, es una persona obediente.
La fe obedece a Dios. Nada bueno sucederá sin obediencia, porque la palabra
reino nos habla de un soberano, alguien que ejerce su voluntad. Tenemos que
aprender y entender que no es nuestra voluntad la que debe primar sino la
voluntad de Dios.
Cuando nos apropiamos de la voluntad de Dios, nos apropiamos del poder, de la
unción y de la victoria; entonces descubrimos que su voluntad es buena,
agradable y perfecta.
¡Debemos renunciar a nosotros mismos! Es por eso que el Señor declaró: “El que
quiera seguir en pos de mi, niéguese a si mismo…” Es imposible ser cristiano sin
negarse a uno mismo. ¿Qué significa negarse a uno mismo? Significa que no se
hará en tu vida lo que tú quieres, lo que te parece, lo que te gusta; se hará lo que
a Dios le agrada. ¡Ya no vivo para mis proyectos sino para los proyectos de Dios!
Cuando conozcas el camino de la voluntad de Dios, que es el camino de la
obediencia, conocerás el camino del poder. ¡Dios no le da poder a quien quiere
hacer lo que le parece!
Siempre hablo con creyentes que me cuentan lo que les gustaría lograr. ¡Pero
Dios no está tan interesado en lo que a ti te gustaría sino en lo que Él ha
proyectado!
Tú no llegaste al mundo en un momento equivocado, llegaste en el momento en
que Dios había establecido que nacieras. Muchos piensan que hubiera sido lindo
haber vivido en la época de Jesús. ¡No hubieras encajado allí! Porque los planes
de Dios son perfectos. “¡Ah, si yo hubiera nacido hombre, mi padre me hubiera
querido!” ¡No hubieras encajado querida! Dios te hizo hombre o te hizo mujer
porque tiene planes y propósitos y te irás de este mundo cuando Él quiera porque
tiene propósitos contigo. Vives en tu nación porque Dios tiene propósito. ¡Gloria a
Dios!
¡Lo mejor que te puede suceder es chocar contra los planes de Dios, descubrir lo
que Él tiene para tu vida y dejar de obsesionarte con tus planes! Quien quiere
seguir a Cristo, debe renunciar a sí mismo, tiene que dejar de lado sus propios
proyectos; es así cuando entras en el territorio de la obediencia. No es una
obediencia tonta; es la obediencia a la voluntad de Dios y a sus planes.
Así que con la fe y la obediencia, nada se te hace difícil. Cash Luna también hizo
referencia al Mar Rojo y preguntó si era más fácil nadar o cruzar caminando por
allí. A una persona racional se le ocurriría nadar, o no, porque se podría ahogar,
por lo que no les quedaba otra al pueblo de Dios que enfrentar al ejército egipcio.
¿Qué otra cosa se podría hacer? ¿A quién se le podría ocurrir levantar una vara y
ordenarle al mar que se abra? ¡La opción más fácil siempre es la de Dios!
Como Moisés era espiritual, se puso a clamar a Dios: “¡Ah Dios mío qué hago!” Y
el Señor le dijo: “¡Deja de clamar!” Ese no era momento de orar; era el momento
de hacer lo que Dios tenía previsto. “Señor, no puedo cruzar nadando, no puedo
enfrentar el ejercito de faraón. Señor no puedo orar. ¿Qué quieres que haga?”
“¡Ve y ordena al mar que se abra!” le respondió Dios.
Si había una cualidad que tenía Moisés, es que era obediente. Tomó la vara,
imagínate lo ridículo que parecía eso, mira al mar, mira al ejército y al pueblo, y en
obediencia a Dios, levanta la vara. ¡Ridículo! ¡Pero la fe siempre obedece a Dios!
¿Tú tienes fe? ¡Se tiene que notar en tu obediencia! La fe y la obediencia
producen las obras de Dios, y sus obras son sobrenaturales. ¡No son pequeñas
sino muy grandes! Es ahí cuando la gente puede ver que está Dios y se dice de
ellos: “Esta mujer tiene la presencia de Dios”, “Este hombre tiene el poder de
Dios”, porque la obra de Dios se manifiesta en la fe y en la obediencia.
Están los desobedientes, quienes señalan que cuando sea el momento preciso se
van a consagrar. “Tengo que trabajar. Tengo que estudiar. Tengo que atender a
mi familia. Cuando termine de pagar mi casa voy a servir a Dios”. Pero no han
tomado en cuenta que: Primero: a Dios se le obedece sí o sí. Una persona que no
le obedece no puede tener tratos con Él. Muchos tienen sus propios proyectos,
creen que Dios los respalda y cuando les va mal, se preguntan: “¿Qué le pasó a
Dios que no me ayudó?” o declaran: “Estoy enojado con Dios porque no me
respaldó. Yo lo hice con fe…” Si lo hubieras hecho con fe, todo hubiera salido
bien. ¡La fe nunca te manda al fracaso! Si has fracasado, dale gloria a Dios, pídele
perdón en lugar de enojarte con Él y reconoce que alguna pavada se te ha metido
en la cabeza.
Dios lo tiene todo planeado, el color de tus ojos, si tu pelo sería lacio o rizado,
dónde tenías que nacer, etc. ¡Dios lo tiene todo planeado! ¡Y Él quiere que todo
salga conforme a su plan!
La persona más victoriosa es la que logra cumplir con el plan de Dios a la
perfección, y Cristo lo logró. Y nos ha dado su Espíritu para que logremos lo que
Él logró.
CONCLUSIÓN
En el pueblo de Dios hay gente que no ha entendido obediencia y no sabe en
dónde está la obediencia. Espero que después de haber leído este mensaje,
sepas cuándo y dónde has desobedecido a Dios, y te conmino hoy, en el nombre
de Jesús, a que le pidas perdón y le digas: “Dios mío, yo se que te he fallado, he
negado tu señorío sobre mi vida, sé que me ha importado mi voluntad más que la
tuya. Perdóname por favor, y líbrame. Guárdame Señor, quiero hacer tu voluntad.
Enséñame tu voluntad y enséñame obediencia. No quiero volver a ser
desobediente. Tócame con tu Espíritu Santo. Han pasado los años y yo no hice lo
que tú querías. He fracasado y los perjudicados son mis hijos, mi matrimonio y yo.
Te pido Señor, que me libres. ¡Obra con poder en mi vida, Dios! ¡Me humillo
delante de ti! Tócame Señor, con el Espíritu de Cristo que te obedeció hasta la
muerte y muerte de cruz. Yo quiero obedecerte hasta la muerte, Dios. Yo quiero
honrarte obedeciéndote en todo lo que me pidas. Quiero ser un milagro; quiero ser
diferente al resto. Cada uno corre detrás de lo suyo, pero yo quiero correr detrás
de tu voluntad, Señor. ¡No dejaré pasar este día!”
¿Cuando había que obedecer a Dios? Cuando Él dijo: “Vayan a la conquista”.
¡Ese día había que obedecerle!
¡Tú no puedes decidir obedecer más adelante! ¡No es tuyo el futuro! No sabes
cuándo vas a morir. Lo que tienes es hoy, ahora. No tienes el pasado ni el futuro;
tú tienes hoy la posibilidad de tomar una decisión y declararle al Señor que le vas
a creer y le vas a obedecer ahora.
El mundo verá lo que Dios puede hacer con una persona que le cree y le obedece.
Dios dijo de Jesús: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia”. Señor,
que seamos hijos amados que te complazcan. Yo quiero hacer tu voluntad todos
los días de mi vida. Perdóname el tiempo perdido; perdóname por lo que debía
hacer y no hice, Señor. No voy a dejar para adelante lo que tengo que hacer hoy.
No voy a ponerte más excusas, Señor. Perdóname porque te he puesto el cartel
del almacenero: “Hoy no se fía, mañana si”. Te he tenido a cuentos Dios mío,
perdóname y líbrame, te lo pido en el nombre de Jesús. Hoy es el día de tomar
una decisión y yo decido servirte y honrarte; decido consagrar mi vida a ti. En el
nombre de Jesús hago esta oración, amén”.
Dios hoy te demanda que le obedezcas; te demanda que seas de Él y de sus
planes. ¡Dios quiere tu corazón!.