Terapia Psicoanalítica
Presentado por:
Maria Alejandra Vasquez
Sexto semestre – Grupo 1
Presentado a:
Gustavo López
Psicoanálisis
Fundación Universitaria de Popayán
22/04/2020
Terapia Psicoanalítica
No podemos hablar de terapia psicoanalítica, sin antes hablar sobre psicoanálisis. Para
Sigmund Freud el psicoanálisis era un método terapéutico, el cual se diferenciaba de los demás,
ya que este se ocupaba del funcionamiento del inconsciente, y en extrema medida hacer
consciente lo reprimido. Cuando hablamos del inconsciente hacemos referencia a aquello que es
desconocido y supone un desafío para el ser humano. Esta teoría se dice que es muy efectiva para
analizar muchas situaciones a las cuales se enfrenta a diario el individuo, como por ejemplo la
sexualidad, relaciones familiares y sociales, el amor, filosofías de vida etc.
La historia nos muestra que mientras la psicología estaba interesada en instaurarse como una
disciplina científica experimental, la cual le otorgaba muy poca importancia a lo terapéutico,
Freud estaba interesado en la curación de las neurosis, en el cuidado y tratamiento del alma, y
hacia uso de una modalidad no experimental, por lo que hago énfasis en que el psicoanálisis
procura buscar resultados radicales mediante una exploración analítica profunda y cabal, y eso
mismo lo manifiesta Freud “nosotros, los analistas, nos proponemos como meta un análisis del
paciente lo más completo y profundo posible (Freud, 1926/1998, p. 240). Y es que esta joya
terapéutica como la he denominado, ha privilegiado la experiencia de transformación, ya que
tiene en cuenta los aspectos singulares e incluso peculiares, se centra en la singularidad del
paciente, no generaliza, y eso es lo que la hace única.
El psicoanálisis muestra un trabajo integro que vislumbra, no sólo las experiencias presentes
de la vida del paciente —el aquí y ahora—, sino también las vivencias más antiguas de la
infancia, porque siguiendo el camino que ha recorrido y recorre el psicoanálisis podemos
constatar que vivencias o traumas de la infancia son clave para definir la personalidad del adulto.
En cuanto a la terapia psicoanalítica, se entiende como un tratamiento del alma con el
propósito de disminuir el sufrimiento o de transmitir una actitud ante la existencia, Freud la
definió como “la cura de almas”, y es que en ocasiones, esta lleva a que el paciente reconozca
sus limitaciones, capacidades, decisiones y, aunque no necesariamente esto hace la vida más
confortable, sí más acorde con su ser, más armónica con su forma de vida. El paciente trae sus
síntomas y pide saber acerca de ellos, por lo cual se dirige a aquel que posee un saber sobre
aquello, de sí mismo, de lo que padece, y ese aquel es el psicoanalista.
Se considera que el sujeto exterioriza un síntoma del que quiere desprenderse, sin embargo, el
psicoanálisis plantea que no todo sujeto es un paciente, que hay condiciones para iniciar un
tratamiento, y para ello dispone de las entrevistas preliminares (definido así por Lacan), las
cuales tienen lugar en la primera fase llamada rectificación subjetiva.
La rectificación subjetiva se refiere al encuadre cara a cara con el paciente, esta tiene lugar
durante la primera entrevista, y es muy importante ya que nos va a permitir conocer la realidad
que está viviendo el sujeto, por lo tanto va a ser clave en todo el proceso de la terapia
psicoanalítica. El analista tiene la tarea de escuchar activamente al paciente, de no juzgar, y sobre
todo de mostrar genuino respeto e interés por lo que este está manifestando; ya que es un proceso
difícil, el sujeto tiene que enfrentarse consigo mismo y aceptar el hecho de que algo no va bien.
El analista debe hacer uso de sus herramientas, y ayudar al paciente a despejar el motivo por el
cual acudió a él, este último va a interpretar para sí mismo el propio síntoma, a mostrarse tal cual
es, a confrontarse a sí mismo, y a expresar todos sus sentimientos, emociones, pensamientos etc,
por lo que es una de las fases más largas y complicadas.
En cuanto al inicio del tratamiento psicoanalítico, se debe hacer uso de la atención flotante,
que significa almacenar en la memoria todo lo relacionado con fechas, lugares, detalles de
vivencias que se recuerden durante el proceso, así como no tomar notas extensas durante la
sesión ya que se sembraría en el paciente algún tipo de duda con respecto a la divulgación de su
proceso terapéutico, y por ultimo someterse a un análisis, ya que no basta solo con contar con
conocimientos teóricos.
Por lo que hago aquí un especial énfasis, para referirme a que todo psicoanalista tiene un
pasado, él también vive con conflictos internos, busca comprenderse, por lo que el único camino
que tiene es analizarse, el psicoanalista debe estar muy bien analizado, de esa manera no correra
el peligro de que sus fantasmas terminen afectando el proceso terapéutico de su paciente; y es
que una contratransferencia negativa interfiere en la objetividad del analista para realizar sus
intervenciones.
La segunda fase, la cual es la fase de comienzo, dice que está constituida por dos actos:
aceptar al paciente y enunciar una regla primordial. Primero que todo el analista debe tener una
adecuada experiencia con el psicoanálisis; aquí el paciente ya modificó su inconsciente, y por
eso todo lo que comunica lo hace desde ahí.
A consecuencia de lo mencionado anteriormente, se da paso al encuadre, el cual ayuda a
poner en orden la desorganización interior del sujeto, y busca colocar al paciente en posición de
trabajo, o sea en el diván, el cual favorece el relajamiento y la proyección, disminuye los
estímulos sensoriales lo cual ayuda a este a concentrarse en sí mismo, a su vez que estimula la
asociación libre de la cual se hablara más adelante.
Para que haya acción terapéutica, hay que tomar conciencia sobre la tercera fase, llamada
transferencia; la cual se refiere a la repetición de conductas, fantasías y angustias del paciente
delante de un testigo; en este caso delante del psicoanalista. El paciente va a trasladar todo tipo
de sentimientos (confianza, ira, dependencia, amor etc), los cuales parten desde vínculos
familiares, o simplemente personas importantes, hacia otro vínculo el profesional; y es que la
transferencia comenzó siendo para Freud un efecto indeseado, solo un síntoma provocado por la
condición de neurosis, pero después el mismo Freud considero que sin transferencia no hay cura;
la importancia de esta es que permite conocer informacion útil, ya que el paciente facilita que el
pasado entre en la situación del tratamiento. Aparte tener en cuenta que en esta fase tiene lugar la
asociación libre, y hablamos de asociación libre cuando se le pide al paciente que hable todo lo
que tenga que hablar, no importa si es vergonzoso o descortés, y tampoco importa la lógica o el
orden. La regla de es muy simple: decir todo lo que le pasa por la cabeza sin buscar nada, sin
controlar, ni cambiar nada.
Más sin embargo se evidencia que no solo el paciente puede llegar a transferir algún tipo de
sentimiento hacia el analista, porque sucede que se puede dar una contratransferencia, que se
refiere a cuando el analista siente impulsos y sentimientos hacia el paciente, situación que puede
llegar a interponerse en su trabajo de comprender e interpretar.
La cuarta fase se refiere a la interpretación, que también es muy importante para la terapia
psicoanalítica, y más aún para el analista, ya que es su herramienta básica para manifestarle al
paciente sobre aquello de lo cual este no se da cuenta, por lo que el objetivo es hacer consciente
lo inconsciente; aquí se debe hacer uso de un lenguaje simple, para que de esta manera el sujeto
pueda entender más fácilmente, y no olvidar destacarle las cosas buenas que posee.
Ahora pasamos a otro tema importante, el cual es la resistencia, porque se sabe que dentro del
paciente existen unas fuerzas las cuales se oponen al proceso psicoanalítico, y es que algunas
veces pueden ser conscientes, preconscientes o inconscientes, y logran expresarse por medio de
sentimientos, emociones, impulsos, pensamientos, ideas, fantasías etc, a lo que voy es que por
medio de la resistencia el sujeto quiere evitar enfrentarse a una situación o vivencia traumática
que sabe que le hará daño, y le causara algún tipo de malestar para lo cual algunas veces no está
preparado.
En la orientación psicoanalítica para Freud se trata de permitir al paciente enfrentarse a su
verdad, para que tome sus propias decisiones y elija su estilo de vida (Freud, 1917/1998, p. 395).
Porque es el paciente mismo quien debe tomar conciencia de su evolución, nadie le hará tomar
consciencia de lo que ha hecho, o de lo que está haciendo.
El psicoanalista no es un dios, ni un adivino, él debe ir solamente un paso delante de su
paciente, como dice Freud, este no debe saberlo todo, no debe hacer hipótesis inmensas sobre su
paciente, solo debe rehacer con él todo su trabajo de conceptualización y de toma de consciencia.
Solamente de esa forma puede liberar al paciente de su comportamiento e ideas inadecuadas.
El logro es que la relación terapéutica pueda crear condiciones más favorables para que el
paciente pueda liberarse y trascender, partiendo desde ese punto en el que su desarrollo fue
perturbado y llegar al punto en que su auténtica personalidad pueda expresarse libremente.
Referencia Bibliográfica
Lopera Echavarría, Juan Diego (2017). Psicoterapia psicoanalítica. CES Psicología, 10
(1), 83-98. [Fecha de consulta 21 de abril de 2020]. ISSN:. Disponible en:
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=4235/423550874006
Lopera, J. (2017). Psicoterapia psicoanalítica. Rev. CES Psicol., 10 (1), 83-98.