Lecciones Gfam
La dicha de los que temen a Dios
Pasaje Bíblico:
Salmo 128
1. Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová,
Que anda en sus caminos.
2. Cuando comieres el trabajo de tus manos,
Bienaventurado serás, y te irá bien.
3. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;
Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
4. He aquí que así será bendecido el hombre
Que teme a Jehová.
5. Bendígate Jehová desde Sion,
Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,
6. Y veas a los hijos de tus hijos.
Paz sea sobre Israel.
Propósito de la Enseñanza:
Enseñar que donde quiera que reine el temor de Dios, hay bendición.
Introducción:
Los hombres son propensos a sentirse auto-suficientes y confiar en el poder humano, más que en Dios, el verdadero
autor de la prosperidad. Es por esta razón que el salmista escribe este salmo, para dar todos los créditos de la
prosperidad a Dios y provocar fe para creer en la providencia de Dios y en la obligación de someternos a Él con todos
nuestros planes.
Dios es el que debe gobernar nuestra vida, nuestros planes y nuestros hogares.
Desarrollo:
La felicidad matrimonial y el hogar.
Salmo 128:1 “El temor de Jehová”
El temor aquí significa sentir respeto de amor, andar en sus caminos, obedientemente.
Salmo 128:2 “Te irá bien”
Por temer a Dios y obedecerle, bienaventurado es el hombre, porque su trabajo lo llenará de satisfacciones.
La palabra bienaventurado significa: tres veces feliz.
Todo hombre que teme a Dios, tiene el derecho de disfrutar de esta promesa “Te irá bien”, es decir, prosperará y
tendrá éxito en sus trabajos y negocios.
Salmo 128:3 “Tu mujer será como vid que llevará su fruto a los lados de tu casa”.
La promesa es que sus familiares contribuirán a la dicha y a la prosperidad de la casa.
Aquí vemos a la mujer en su casa cuidando a sus hijos. La comparación de la mujer como “vid” se refiere a la
capacidad de la mujer para cuidar su hogar. La mujer será de bendición en todas las áreas de la vida de la familia.
(Proverbios 31; 1Pedro 3:7)
“A los lados de la casa” Es decir, la parte más intima de tu casa. Este es lugar donde la bendición de Dios, a través de
la esposa debe ser su máxima expresión.
Robby
Malavé
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¿Mujer, tú que eres esposa, estas cumpliendo tu deber? ¿Eres de bendición para tu esposo e hijos? Este hombre
dichoso, con una esposa como la describe este salmo, experimenta realización dentro de las paredes de su casa
(Proverbios 31:28)
Salmo 128: 3b “Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa”. Se refiere a la felicidad que se experimenta
en el hogar. Los hijos le traen gozo y alegría al corazón. Por supuesto si el hogar marcha de acuerdo con la dirección
de Dios.
El ver los hijos rodeando la mesa familiar, es un motivo de satisfacción personal.
Salmo 128:5-6 “Bendiga Jehová desde Sión, y veas de Jerusalén todos los días de tu vida, y veas a los hijos de tus
hijos”. Esta es una bendición extendida del Señor al hombre que teme a Él. La bendición trae bienestar a la familia, a
la iglesia y también a la nación.
Isaías 59:21 “Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse
en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová,
desde ahora y para siempre”.
Dios es un Dios generacional y se mueve generacionalmente. Felices son aquellos que pueden disfrutar de esta
promesa y considerarla como suya por causa de su obediencia y temor a Dios. Ellos verán hasta sus nietos.
El salmo habla de un gozo total para el día de hoy y para los días que han de venir. Señala este salmo la realización y
felicidad segura.
Sí, bienaventurado el que anda en sus caminos; será bendecido el hombre que teme a Jehová.
Para Reflexionar:
- Hoy en día vemos muchos hogares fracasados, algunos sin ninguna esperanza de restaurarse. La razón es
que ellos mismos han querido ser los edificadores, y no han permitido a Dios intervenir en sus planes y
mucho menos que gobierne sus hogares.
- El hombre sin la ayuda de Dios es incapaz.
“Yo soy la vid verdadera, y mi padre es el labrador” Juan 15:1
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” salmo 127:1
- Si queremos un hogar de prosperidad y de éxito, debemos dejar que Dios sea el edificador y constructor.
Nosotros, solamente debemos ser obreros que trabajan bajo la dirección de Dios.
- Es necesario temer a Dios y entregar en sus manos a nuestra familia y nuestros planes.
Robby
Malavé