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Picasso, Dalí y Miró en su contexto artístico
En el desarrollo de este tema, plantearemos la siguiente estructura:
- Comenzaremos con una introducción que justificará la relación del tema con la práctica docente y
expondrá la importancia de su estudio.
- A continuación, dividiremos los contenidos en tres apartados:
1. Pablo Ruiz Picasso (1881-1973)
2. Joan Miró (1893-1983), automatismo surrealista.
3. Salvador Dalí (1904-1989), surrealismo de método “paranoico-crítico”.
- Finalizaremos con una conclusión y una breve reseña bibliográfica.
Una vez establecido el esquema de partida, comenzaremos con la introducción:
Este tema se encuadra dentro del currículo en la referencia legislativa del RD. 217/2022 y D. 65/2022 de la
Comunidad de Madrid por el que se establece la ordenación y enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria
Obligatoria (ESO). Y en el RD.243/2022 y D.64/2022 que establece la ordenación y currículo de Bachillerato.
Sus contenidos podrán desarrollarse en las materias de Geografía e Historia en 4º ESO, Historia del mundo
Contemporáneo, Historia de España e Historia del arte de Bachillerato.
La importancia de este tema radica en conocer el origen de la modernidad en España en su contexto artístico y
abordar la trayectoria vital y creativa de tres genios españoles del siglo XX cuyas obras han inspirado la pintura
posterior gracias a su originalidad temática, técnica y conceptual.
Por ello, este tema no debe entenderse sólo como un elemento de estudio teórico sino como el origen
explicativo de la expresión artística contemporánea que permita al alumno adquirir un compromiso con el arte,
el artista y su contexto histórico con lo que se contribuirá a alcanzar los objetivos y las competencias del perfil
de salida del alumnado al final de cada etapa.
1. PABLO RUIZ PICASSO (1881-1973)
Picasso nace en Málaga, pero su paso por diferentes ciudades y la profesión de su padre,
profesor de dibujo, le permitieron una gran formación artística.
Con 15 años, su familia se traslada a Barcelona y él entra en la Escuela de Bellas Artes donde
conoce a Pallarés. Allí presenta su obra “Ciencia y Caridad” que logra una mención honorífica en
la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, logrando entrar en la Academia de San
Fernando. Pero no encajó con los postulados academicistas y regresó a Barcelona donde se
integró en el grupo modernista y conoció a su gran amigo el poeta Jaime Sabartés.
En 1900 viaja a París con motivo de la Exposición Universal y entrará en contacto con el
postimpresionismo de Cézanne, su gran maestro y el fauvismo. Sin embargo sus dificultades económicas y el
suicidio de su amigo Casagemas, marcará en él una crisis personal que se plasma en sus obras de la:
1. Etapa azul (1901-1904): caracterizada por la simplicidad técnica, tonos azules y figuras famélicas, aunque
con serenidad de cuerpos alargados y angulosos que recuerdan a la obra del Greco.
La temática será de marginación, fatalismo, vejez, soledad, culpa por la relación que mantiene con
Germaine (amante Casagemas) y la
maternidad como se aprecia en sus obras:
“La vida” “Evocación”, “Miserables ante
el mar”, “El viejo guitarrista ciego” o “La
Celestina”.
2. Etapa rosa (1904-1905): El contacto con otros artistas, coleccionistas como Gertrude Stein y su relación
con Fernande Olivier permiten una huida del pesimismo que se aprecia en colores más cálidos (aunque no
abandona el azul) y temática más alegre como el mundo del circo “Familia de Acróbatas” y temas más
intimistas como “Madre e hijo”, “El peinado” y
“Holandesa con cofia”.
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3. Etapa cubista (1905-1914): los rostros empiezan a esquematizarse como en “Mujer
con Abanico” de lateralidad egipcia y “Dos hermanos”, con rasgos de máscara. En su
evolución se distinguen 3 tipos, aunque no hay consenso en su clasificación:
- Cubismo primitivo (1907-1910): que abandona la perspectiva y construye las formas con color como en
“Las señoritas de Avignon” con influencias de la escultura íbera y el primitivismo de las máscaras africanas
que se aprecia también en “Desnudo con paños”. La preocupación
por la figura y el espacio, influencia de Matisse, se desarrolla en
“Tres mujeres” y “La dríada” pero a diferencia de Matisse en ellas
se vislumbra el drama.
- El Cubismo analítico (1910-1911): desarrollado por Picasso y Braque descomponiendo geométricamente la
realidad en planos (facetas) sin punto de fuga generando contrastes con líneas, formas
y sombras que priman sobre el color como en “Mujer con mandolina” o “Ma Jolie”.
- El Cubismo sintético (1912-1914) introduce en la obra textos, recortes de prensa,
cifras, inaugurando el collage como en “Naturaleza muerta con silla de rejilla” y donde
las fronteras entre pintura y escultura no eran precisas, ya que en muchos collages
participaban ambas, como en “La guitarra”.
Estas obras serán influencia para la obra de Juan Gris, Léger, el Futurismo, Orfismo de Delanay,
Constructivismo Ruso, Abstracción, la Bauhaus, Miró, Klee, muralismo de Rivera o escultura de Gargallo.
4. Etapa clasicista (1914-1925): trabaja en los decorados del ballet de Roma y se
casa con Olga Koklova iniciando un nuevo camino con una relajación de los
elementos geométricos como en “El pintor y su modelo” y “Retrato de Olga en un
sillón” aunque continúa con obras cubistas como “Los tres músicos”. Y otras de
atmósfera particular como “Dos mujeres corriendo por la playa”.
5. Etapa surrealista (1925): inicia una aproximación, aunque no llegó a integrarse en este movimiento. Las
obras de “El beso”, “La danza” y el “Gran desnudo del sillón rojo”, constituyen el punto de partida en la
metamorfosis de la figura humana que evoluciona en “Bañista sentada”, en alusión a la mantis por su mala
relación con Olga. Como hemos visto, la vida personal de
Picasso se hace patente en sus obras
conociendo así con “La Lectura” y
“Desnudo en un jardín” su nueva relación
con Maria-Thérèse Walter.
6. En los años 30, la crisis económica y política dejan huella en su obra, que refuerza el pesimismo y crea un
nuevo lenguaje como se aprecia en las series de “Mujeres Llorando” o “Minotauromaquia” que anuncian
el horror de la guerra. Con “Guernica” “Masacre en Corea” y “La Guerra y La Paz” creará un símbolo de
la guerra como lo hiciera antes Goya con personajes
cargados de expresividad y dolor siendo la luz, un atisbo
de esperanza. Esta esperanza se refleja en: “Dora Maar”,
la escultura de “El hombre del cordero” y en el friso “La
alegría de vivir”.
7. Etapa final (1955-1973): realiza recreaciones clásicas bajo un prisma cubista maduro: “Mujeres de Argel
de Delacroix”, “Las Meninas”, “Desayuno sobre la hierba de Manet”. También el panel para el Edificio de
la Unesco “La caída de Ícaro” en cerámica. Finalmente acentuará su agresividad en la representación de la
sexualidad con “El beso” y reflexionará sobre el paso
del tiempo en “Autorretrato” dejando una enorme
variedad de etapas, estilos y temas.
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2. JOAN MIRÓ (1893-1983). AUTOMATISMO SURREALISTA
Nació en1893 en Barcelona donde tras una larga convalecencia rompe con las presiones de su familia y se
dedica al arte.
1. Etapa detallista (1907-1923): en 1912, la exposición de las Galerías Dalmau, le permitirá conocer
algunos aspectos de la pintura europea contemporánea siendo influido por Matisse y la pintura Naif de
Rousseau. Su dibujo presenta un dominio del color, con gran atención al detalle en una pintura plana y
figurativa: “Huerto con asno”, “La casa de la palmera” o “Mont-roig”. En 1920 viaja a París y entra en
contacto con el grupo Dadá donde conoce a Picasso, Jacops, Tzara. La
combinación cubista y fauvista se
postula en obras como: “La espiga de
trigo”, “La mesa con conejo”, “La
masía” pero la respuesta apática del público hacía sus obras le llevo a
una renovación plástica.
2. Etapa surrealista (1924-30): con la firma del Primer Manifiesto del Surrealismo, Miró encaja su
transformación hacia el automatismo psíquico esquemático caracterizado por: la simplificación, la
transformación del espacio y el sentido lúdico. Crea un universo pictórico nuevo con símbolos que
repetirá como estrellas o palomas. Abundan los cuadros-poemas con asociación literaria a los poetas
surrealistas. Las composiciones se organizan sobre fondos planos con una
gama limitada de colores brillantes (azul, rojo, amarillo, verde y negro). La
exposición de París de 1925 fue su primer gran éxito a partir del cual adquiere
proyección internacional con obras como “Campesino catalán con guitarra”,
“Carnaval de Arlequín” o “Perro ladrando a la luna”.
Hacia 1928-1930 será un periodo de crisis, por causas personales y porque el
automatismo caerá en desgracia en el seno surrealista y empeora su relación con
el grupo surrealista. Para Breton y Aragón su pintura es en exceso
individualista, con demasiado estudio de la composición. Miró abandona el movimiento e
iniciar una línea experimental con collages, objetos y materiales no pictóricos, buscando el
predominio de la materia como en “Bailarina española I” donde incorpora papel de lija. Además,
desarrolla el muralismo cerámico en “Muro del sol y Muro de la luna” para la
Unesco.
3. Etapa de “pinturas salvajes” (1930-1939) con más dramatismo a través de las
fuertes tonalidades como en “Llama en el espacio y mujer desnuda”. En 1936, acentuará personajes más
grotescos, estilo realista, ambientes nocturnos y la guerra como en: “Hombre y mujer
delante de un montón de excrementos”, “Comida de campesinos”, “Mujer y perro frente a
la luna” y “Naturaleza muerta con zapato viejo”.
4. Etapa posguerra (1939-1960): se traslada a Normandía, pero los bombardeos le indujeron a
marchar a Palma. En 1939 inicia los dibujos de “Constelaciones” y “litografías de la Serie
Barcelona”, como reacción a la situación europea con personajes deformes, monstruosos, no
exentos de motivos líricos como estrellas o la luna. En ellos, no representa un acontecimiento,
sino su atmósfera como en “El payés catalán en rebeldía” (perdido).
5. Etapa experimental (1960- 1983): se inician con tres lienzos: “Azul, I, II y III” donde la
anécdota iconográfica se reduce a la mínima expresión con su deseo de pintar una grafía
universal. Continua este trabajo con obras como el tríptico, “La esperanza del condenado a
muerte”, en alusión a la ejecución de Puig Antich donde alcanza la mayor sobriedad y simbolismo.
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3. SALVADOR DALÍ (1904-1989). SURREALISMO DE MÉTODO “PARANOICO-CRÍTICO”
Nace en Figueres en el seno de una familia rica y culta, recibiendo el nombre de Salvador
por su hermano difunto. En 1922 ingresa en la Academia de San Fernando donde hará
amistad con Buñuel y Lorca. En 1923 alcanza solidez estilística con “Retrato de Buñuel” o la
serie en torno a su hermana, Ana María: “Muchacha de espaldas” o “Figura en una
ventana”, con referencias a Ingres y Vermeer. También se interesa por el cubismo “Autorretrato
cubista” y la pintura metafísica de Chirico “Naturaleza muerta”. En 1926 es expulsado de la
Academia tras declarar incompetente al tribunal que le examinaba. Inicia así un primer viaje a
París conoce a Picasso y se traslada allí donde Miró le pone en contacto con André
Bretón quién le acerca al círculo de los surrealistas.
- 1929 es la fecha de la publicación del Segundo Manifiesto del Surrealismo que propone
“objetivizar el delirio” en imágenes de atmósferas oníricas. Dalí, estará a la cabeza, dejando aflorar
sus preocupaciones, miedos (muerte, enfermedad, sexo), fobias (saltamontes) y obsesiones (paso
del tiempo). Los objetos se representan en relaciones absurdas: muletas, huevos en relación con la
reencarnación, hormigas y putrefacción, relojes y tiempo, ojos con relación a su trabajo como
Buñuel (El perro Andaluz) y calidades blandas y duras. Recurre a perspectivas infinitas,
anima lo inanimado, deforma y yuxtapone objetos y genera imágenes dobles con dos o más
realidades al mismo tiempo.
En ese año, conoce a Gala, su gran amor, apoyo y asesora. Y en noviembre se inaugura su
primera exposición en París con gran aceptación por su técnica minuciosa, cuidado de la
línea, el dibujo y el color. Algunos ejemplos son: “El enigma del deseo”, “El gran
masturbador”, “Vértigo”, “Alucinación parcial. Seis apariciones de Lenin sobre un piano” y
“La persistencia de la memoria”.
- En los años 30 perfecciona su lenguaje: “Angelus de Millet” o el “Angelus de Gala” o “La
metamorfosis de Narciso”, que enseñará a Sigmund Freud.
En “Premonición de la guerra civil”, sobrecoge el dramático zigzag corporal, los pies
deformados en busca de equilibrio, el mueble (¿armario/confesionario?) que atesora la vida
personal. Este último motivo se repite en “España”. Otra visión desoladora: “El nave”, “Jirafas
encendidas” y “Canibalismo de otoño”.
- Etapa mística y pseudoclásica: se acerca al clasicismo con guiños al Renacimiento “Poesía de
América” o “Cabeza rafaelesca que explota”. Se interesa por las matemáticas temas de fusión y
fisión nuclear, en “Atómica melancolía” alude a los bombardeos nucleares y en “Galatea de las
esferas. Un amor atómico”. En 1945, contribuye con Walt Disney y Alfred Hitchcock. En 1948
vuelve a España, se declara católico y vuelve sus referencias pictóricas a grandes clásicos, Piero
de lla Francesca, Vermeer, Velázquez, Rafael o Miguel Ángel en obras como “Leda atómica”, o
“Virgen de Port Lligat” con simbolismo del Renacimiento. En “El crucificado de San Juan de la
Cruz” y “La última cena”, podemos ver cómo deja paso a una concepción pseudoacademicista
que alcanza gran virtuosismo en “Crucifixión, cuerpo hipercúbico”.
- A partir de los 60, el interés de la crítica decae sin una renovación de fórmulas, aunque no dejó
de trabajar en pintura, escritura, publicidad, performance, imágenes estereoscópicas y
hologramas que daban rienda suelta a su excentricidad. Será influencia para artpop, cine y literatura. Tras la
muerte de Gala 1982, se sumerge en una etapa de introspección con alusiones a su musa y a los orígenes de su
pintura. Muere en 1984 reconocido como el gran artista-espectáculo del arte contemporáneo.
Como conclusión, Picasso, Miró y Dalí fueron referentes de las vanguardias europeas y figuras clave para el
resto de los artistas españoles contemporáneos. Con ellos, el arte dejo de ser la captación externa de la
naturaleza para convertirse en la expresión particular del artista y de su desconcierto ante la realidad. Son
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artistas totales que engrandecerán el patrimonio artístico español en su búsqueda de un lenguaje expresivo
propio con un enorme ímpetu creativo e innovador.
Como reseña bibliográfica, destacamos:
Bozal. (1992). “Pintura y escultura españolas del siglo XX” Espasa. Ramírez, J.A. (2005) Historia del Arte. La Edad Contemporánea. Alianza
D’Ors. “Pablo Picasso en tres dimensiones”. Brihuega, J. (1982). “Miró y Dalí: los grandes surrealistas”. Anaya. Madrid
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