En ellas Goya anticipó la pintura contemporánea y los variados movimientos de
vanguardia que marcarían el siglo XX y son, según J. M. Matilla, jefe de
Conservación de Dibujos y Estampas del Museo Nacional del Prado, «las
primeras manifestaciones del carácter verdaderamente moderno de Goya, al
que no debemos dudar en calificar de primer artista moderno».9
Un modelo romántico para los románticos; un impresionista para los impresionistas,
Goya más tarde se convirtió en un expresionista para los expresionistas y un precursor
del surrealismo para los surrealistas.6
Nigel Glendinning
La obra de Goya incluye unos quinientos óleos y pinturas murales, además de
cerca de trescientos aguafuertes y litografías y centenares de dibujos.10 La
mayoría se conserva en el madrileño Museo del Prado y en Zaragoza, aunque
también hay un buen número de obras en Francia,b especialmente en el Museo
del Louvre, así como en los
de Agen, Bayona, Besançon, Castres, Lille y Estrasburgo.11
Francisco José de Goya y Lucientes1 (Fuendetodos, 30 de marzo de 17462-
Burdeos, 16 de abril de 1828a) fue un pintor y grabador español. Su obra
abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. Su estilo
evolucionó desde el rococó, pasando por el neoclasicismo, hasta
el prerromanticismo, siempre interpretados de una forma personal y original,3 y
siempre con un rasgo subyacente de naturalismo, del reflejo de la realidad sin
una visión idealista que la edulcore ni desvirtúe, donde es igualmente
importante el mensaje ético. Para Goya la pintura es un vehículo de instrucción
moral, no un simple objeto estético.4 Sus referentes más contemporáneos
fueron: Giambattista Tiepolo y Anton Raphael Mengs, aunque también recibió
la influencia de Diego Velázquez y Rembrandt.5 El arte goyesco supone uno de
los puntos de inflexión que entre los siglos XVIII y XIX anuncian la pintura
contemporánea y es precursor de algunas de las vanguardias pictóricas del
siglo XX, especialmente el expresionismo.56 Por todo ello, se lo considera uno
de los artistas españoles más relevantes y uno de los grandes maestros de la
historia del arte mundial.
Además, su obra refleja el convulso periodo histórico en que vive,
particularmente la guerra de la Independencia, de la que la serie de estampas
de Los desastres de la guerra es casi un reportaje moderno de las atrocidades
cometidas7 y compone una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son
siempre los individuos de cualquier clase y condición. Elogiado por Gustave
Doré y E.T.A. Hoffmann, Charles Baudelaire describió su Capricho 43, El
sueño de la razón produce monstruos, como "cauchemar plein de choses
inconnues" (una pesadilla llena de cosas desconocidas).8