0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas10 páginas

Carol Final

oym

Cargado por

Naomi Alcantara
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas10 páginas

Carol Final

oym

Cargado por

Naomi Alcantara
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Presentacion

NOMBRES:
NAOMY CUEVA 003
Miranda montero 040
Cesarina Karina Delgado E. 029
Arleth Rodríguez 034
Ana Carla Amparo 043

Profesora:
CAROL LUDMILLA RASUK CONTRERAS

Tema:
TRASTONO ALIMENTICIO EN ADOLECENTES

Introducción
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades de salud
mental complejas, multicausadas, que afectan principalmente a adolescentes y
mujeres jóvenes.

Los TCA representan la tercera enfermedad crónica más común entre las jóvenes
llegando a una incidencia del 5%. Si bien es un trastorno cuya aparición es más
común entre las mujeres, los varones se ven afectados por estos es una
proporción de 1:10.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ubicado a los TCA entre las


enfermedades mentales de prioridad para los niños y adolescentes dado el riesgo
para la salud que implican. El diagnóstico más frecuente entre adolescentes es el
Trastornos Alimentario No Especificado (TANE), seguido por el de Anorexia
Nervosa y, finalmente, el de Bulimia Nervosa (1). Estos trastornos abarcan
factores psicológicos, físicos, y elementos del medio ambiente en su etiología,
desarrollo y mantenimiento (2) y comparten síntomas cardinales tales como la
insatisfacción con la imagen corporal o una influencia anormal de ésta en la
valoración personal, preocupación persistente e interferente por la comida, peso
y/o forma corporal y el uso de medidas no saludables para controlar o reducir el
peso, las que derivan en un deterioro significativo del bienestar psicosocial y físico
de quienes los sufren. Muchas veces su curso es crónico, lo que conlleva
consecuencias que pueden abarcar desde la morbilidad médica y psiquiátrica
hasta la muerte, debido a complicaciones médicas y suicidio (3-5). Su pronóstico
mejora notablemente cuando el diagnóstico es realizado dentro de los tres
primeros años de la enfermedad, por lo que el diagnóstico precoz es fundamental
para mejorar su pronóstico y prevenir la cronicidad.

De acuerdo a las clasificaciones internacionales de trastornos de salud mental,


existen tres grandes categorías de TCA: Anorexia Nervosa (AN), Bulimia Nervosa
(BN) y TCA no especificados (TANE) (6, 7). Mientras que la AN y BN son las
principales categorías diagnósticas con claros y detallados criterios de inclusión,
curso y pronóstico, los TANE corresponden a una categoría residual, pero no
menos importante, que incluye la gran mayoría de los TCA que no cumplen los
criterios para AN y BN, pero que dan lugar a un importante deterioro funcional.

Una gran parte de las adolescentes que sufre de estos trastornos no consulta
directamente por ello ya que, en general, la conciencia de enfermedad y
motivación para el cambio son escasas, a pesar de que la salud física y psicológica
se encuentre severamente amenazada por la enfermedad. Las adolescentes,
muchas veces son detectadas por sus padres, profesores o pares, siendo
forzadamente llevadas a consultar. Las consultas, en estos casos, se realizan a
médicos generales, nutricionistas o nutriólogos o, en una gran proporción a
médicos que pueden atender a los problemas asociados a los TCA (por ejemplo,
problemas ginecológicos tales como ausencia de menstruaciones, dentales tales
como erosiones del esmalte, etc.). Este hecho remarca la importancia de que los
médicos no especialistas en el tema posean las herramientas necesarias que les
permitan sospechar el diagnóstico y actuar oportunamente para conseguir una
derivación exitosa a un equipo especializado de profesionales.

A pesar del interés clínico y de investigación por estos trastornos y las graves
consecuencias que conllevan, hasta el momento los resultados de tratamiento son
de moderada significancia o insatisfactorios. Las pacientes más jóvenes con AN
tienen la mejor tasa de recuperación (entre 50 y 70%), mientras que, en general,
las tasas de recuperación del resto de los TCA apenas llegan al 50% (8-10). Los
tratamientos basados en evidencia para los adolescentes también son escasos.
Síntomas
Los síntomas varían según el tipo de trastorno alimentario. La
anorexia, la bulimia y el trastorno alimentario compulsivo son
los trastornos alimentarios más comunes. Las personas con
dichos trastornos pueden tener diferentes tallas y tipos de
cuerpo.
Anorexia
La anorexia, o anorexia nerviosa, puede ser un trastorno
alimentario mortal. Consiste en un bajo peso corporal poco
saludable, miedo excesivo a aumentar de peso y una impresión
engañosa del peso y la figura corporal. A menudo, la anorexia
implica hacer esfuerzos extremos para controlar el peso y la
figura, lo cual suele afectar gravemente la salud y la vida
diaria.
La anorexia puede consistir en limitar drásticamente la ingesta
de calorías o suprimir ciertos tipos o grupos de alimentos. Es
posible que se utilicen otros métodos para perder peso, como
hacer ejercicio en exceso, usar laxantes o suplementos
dietéticos o inducir vómitos después de comer. Los esfuerzos
para bajar de peso pueden causar problemas de salud graves,
incluso a quienes siguen comiendo a lo largo del día o no tienen
un peso extremadamente bajo.

Bulimia
La bulimia, también llamada bulimia nerviosa, es un trastorno
alimentario grave, que a veces pone en riesgo la vida. La
bulimia incluye episodios de atracones, comúnmente seguidos
de episodios de purgas. A veces, la bulimia también incluye
comer de manera muy limitada durante un tiempo. Esto a
menudo lleva a impulsos más fuertes de atracones y
posteriores purgas.
Los atracones consisten en ingerir alimentos, a veces una
cantidad extremadamente grande, en un breve período.
Durante los atracones, la gente siente que no tiene control
sobre lo que come y que no puede parar. Después de comer,
debido a la culpa, la vergüenza o un miedo intenso a subir de
peso, se realiza una purga para deshacerse de las calorías. La
purga puede incluir vómitos, hacer demasiado ejercicio, no
comer durante un tiempo o utilizar otros métodos, como tomar
laxantes. Algunas personas cambian las dosis de los
medicamentos, como las cantidades de insulina, para intentar
perder peso.
La bulimia también implica estar preocupado por el peso y la
forma del cuerpo, además de una autocrítica grave y dura de
la apariencia personal.

Trastorno alimentario compulsivo


El trastorno alimentario compulsivo consiste en ingerir
alimentos en un lapso corto de tiempo. Al comer
compulsivamente, se tiene la sensación de no tener control
sobre la comida, pero después de un atracón no se produce una
purga. Durante un atracón, es posible que las personas coman
más rápido o más de lo previsto. Aunque no tengan hambre,
pueden seguir comiendo a pesar de sentirse demasiado llenos.
Luego de un atracón, las personas suelen sentirse con mucha
culpa, asco o vergüenza. Puede que sientan miedo a aumentar
de peso y que traten de restringir la ingesta de comida
drásticamente durante ciertos períodos. Esto ocasiona un
aumento del impulso de atracones, lo que genera un ciclo poco
saludable. La vergüenza puede llevar al individuo a comer a
solas para ocultar los atracones. Por lo general, los atracones se
repiten al menos una vez a la semana.

Trastorno por evitación o restricción de la ingesta


de alimentos
El trastorno por evitación o restricción de la ingesta de
alimentos incluye comer de forma extremadamente limitada o
no comer determinados alimentos. El patrón de alimentación
a menudo no satisface las necesidades nutricionales diarias
mínimas. Esto puede llevar a problemas de crecimiento,
desarrollo y funcionamiento en la vida diaria. Sin embargo, las
personas con este trastorno no tienen miedo a subir de peso o
a aumentar el tamaño de su cuerpo. En cambio, puede que no
les interese comer o que eviten los alimentos con un
determinado color, textura, olor o sabor. También pueden
preocuparse por lo que pueda ocurrir al comer. Por ejemplo,
pueden tener miedo a atragantarse o a vomitar, o les puede
preocupar tener problemas de estómago.

El trastorno por evitación o restricción de la ingesta de


alimentos puede diagnosticarse en todas las edades, pero es
más frecuente en niños pequeños. El trastorno puede
ocasionar una pérdida de peso importante o una falta de
aumento de peso en la infancia. La falta de una nutrición
adecuada puede llevar a problemas de salud graves.
Tratamiento
El tratamiento de los trastornos de la conducta
alimentaria, se suele estructurar en función de
los objetivos a conseguir en cada una de las
fases de intervención:

• Normalización del comportamiento


alimentario
• Reestructuración cognitiva
• Adquisición de recursos y habilidades
básicas de afrontamiento
• Eliminación de la distorsión de la imagen
corporal
• Preparación para el alta y prevención de
caídas
Los trastornos de la conducta alimentaria
pueden tener nefastas consecuencias en la
salud física y mental de los jóvenes y
adolescentes, la atención y tratamiento
psicológico es pieza clave para un tratamiento
de éxito.

También podría gustarte