Fruticultura General
Fruticultura General
FACULTAD DE AGRONOMÍA
Integrantes:
- Torres Palacin, Brando Nicolas (20200107)
- Valer Llerena, Brenda Mariana (20200110)
Docente:
Parodi Macedo, José Guillermo
La poda en frutales es una práctica milenaria que ha sido perfeccionada a lo largo de los
siglos con el objetivo de optimizar la producción y calidad de los cultivos. Esta técnica,
que combina ciencia y arte, es esencial para el manejo adecuado de huertos frutales, ya
que incide directamente en el desarrollo, salud y rendimiento de los árboles.
Desde la formación estructural de los árboles hasta la gestión de la carga frutal, la poda
se revela como una herramienta multifacética que va más allá de la simple tijera y el
árbol. Su comprensión y aplicación son esenciales para agricultores, horticultores e
interesados del cultivo de frutas que buscan maximizar la producción, mejorar la calidad
de los frutos y promover la longevidad de sus huertos.
A través de este estudio, aspiramos a arrojar luz sobre los aspectos fundamentales de la
poda en frutales, proporcionando una visión integral que inspire la implementación de
prácticas sostenibles y eficientes en la gestión de huertos frutales.
Objetivos
- Conocer la definición de poda y su importancia en las especies frutales.
- Reconocer las principales ventajas y desventajas de la poda en especies frutales.
- Reconocer los equipos y protocolos indispensables en el proceso de poda.
- Conocer el manejo de la poda en especies frutales específicas.
1.1. Poda
El tamaño de un árbol frutal está influenciado por diferentes factores que interaccionan
entre sí y determinan su crecimiento, entre los que se puede citar: factores nutricionales
(agua, suelo, luz), factores hormonales (auxinas, citoquininas, giberelinas, etileno) y
factores genéticos (hábito de crecimiento de la especie considerada) (Ontivero Urquiza et
al., 2022). Las plantas sin podar presentarán un crecimiento natural bajo una forma
determinada que podrá ser globosa (ciruelo) o piramidal (perales y cerezo).
Figura 1: Hábito de crecimiento natural de árboles frutales
Podas de fructificación
La poda de fructificación es la poda que se aplica para mantener la forma y también
renovar o favorecer las formaciones del árbol que producen fruta, para procurar la
producción regular (López et al., 2015). Esta poda se realiza con el objetivo de buscar la
mejor distribución nutricional posible entre las ramas. Los árboles cuando están en
crecimiento tienden a alcanzar el equilibrio entre vegetación y fructificación, pero la
exigencia agrícola obliga a modificar dicho equilibrio hacia una mayor producción. La
nutrición de una rama facilita la nutrición de sus vecinas y facilita su iluminación. Todo lo
que contribuya a reducir el vigor de las ramas, evitando su crecimiento longitudinal
excesivo y favoreciendo su desarrollo horizontal, mejora la producción y la calidad de los
frutos. En la mayoría de los casos esta poda es dirigida para frutales caducifolios, no se
realiza en ningún perennifolio.
- Poda española.- Consiste en un simple despunte sobre alguna yema visible de
madera situada entre ⅔ y la mitad del ramo, con los que se mantienen los frutos
de la mitad inferior, no se alarga en demasía la estructura improductiva y se
facilita la emisión de ramos de reemplazo y se despunta como el año anterior.
Practicada en frutales destinados a la industria (melocotoneros “Jerónimo”,
“Maruja, “Sudanell”, etc.)
- Poda francesa.- En esta técnica se deja unos ramos intactos, para que
fructifiquen, mientras que se despuntan otros por encima de las 2 yemas basales.
Los primeros aseguran la cosecha y los segundos emiten dos ramos nuevos
mixtos. Al año siguiente, los ramos que han fructificado se eliminan y de los dos
ramos mixtos nuevos se despunta el superior y se acorta dos yemas al inferior. Y
así en los años sucesivos.
- Poda americana.- Se seleccionan los ramos más largos, que no se despuntan, de
modo que el peso de los frutos, que cuajan en toda su longitud, los arquee. Con
ello se provoca la emisión de reemplazos en la parte basal del ramo. Al año
siguiente se elige al mejor de estos y el ramo que ya ha fructificado se elimina.
Podas de limpieza
Es una práctica que se debe realizar todos los años en la especie frutal ya que la planta
durante todo el tiempo está expuesta a distintas amenazas como plagas, enfermedades,
condiciones ambientales extremas, etc. Esta poda se realiza después de cada campaña y
consiste en eliminar las ramas enfermas, secas y de poca producción. La realización de
esta técnica ayudará a que el rendimiento se mantenga constante en todas las
campañas siguientes. El árbol frutal se mantendrá alejado de plagas y enfermedades
cada inicio de campaña, además que favorece el crecimiento de otras ramas. Una de las
desventajas podría ser que al eliminar ramas enfermas de un árbol se puede transmitir
la enfermedad a otros árboles si es que no se desinfecta las herramientas utilizadas
(Crespo, 2017).
Podas de rejuvenecimiento
Es una poda fuerte empleada en algunos casos cuando los frutales empiezan a disminuir
su producción, con el fin de renovar las ramas de un árbol con cierta edad y en las
especies que soportan podas fuertes, como los frutales de pepita (López et al., 2014).
Para llevar a cabo esta poda es necesario eliminar ramas viejas, secas o dañadas, así
como también ramas que crecen de manera desordenada o que no están en el mismo
plano. Este tipo de poda debe realizarse de manera adecuada y en el momento adecuada
ya que puede ser muy estresante para la planta y puede afectar su crecimiento y
desarrollo (Velázquez, 2023).
7. Facilita el acceso a la luz solar: La poda adecuada permite que la luz del sol
llegue a todas las partes de la planta, lo que es esencial para la fotosíntesis y el
desarrollo saludable de la fruta.
Es importante llevar a cabo esta práctica con cuidado y conocimiento para evitar posibles
desventajas y maximizar los beneficios.
De acuerdo al corte:
● Tijeras by pass: Tienen una hoja cortante y una contrahoja que sujeta la rama.
Son recomendables para madera verde, puesto que realizan un corte más limpio.
● Tijeras de yunque o cizallas: Tiene una hoja cortante y un yunque que soporta la
rama que se va a cortar. Indicadas para cortar maderas duras o muertas, ya que
comprimen la rama antes de cortarla.
(Leroy Merlin, 2023).
La limpieza en las podas es un factor clave para el éxito del cultivo. La herida por poda
es una puerta abierta para el ataque de hongos e insectos perforadores, pues se
exponen al exterior tejidos internos del árbol. El estado del arbolado es importante de
tomar en cuenta, pues individuos en estado de debilidad (estresados por condiciones
climáticas adversas), tienen los mecanismos de defensa poco activos (Tejerina, 2015).
La profilaxis, realizada sobre todo en las podas de rejuvenecimiento, es útil para la
eliminación de ramas viejas que estorban el crecimiento de nuevos brotes y además son
hospedaje de hongos y/o plagas.
La poda en manzano, junto a la de otros frutales “de pepita”, debe comenzar con la
identificación de dos aspectos fundamentales: los órganos de fructificación y la época
más conveniente. Para Malus domestica, las yemas de flor, brindillas coronadas y las
lamburdas son los principales órganos de fructificación, y la época idónea para la poda es
en los meses de invierno, durante el descanso vegetativo típico de los caducifolios (Salia,
2009).
Poda de formación:
Se da durante los primeros 5 años de vida del frutal. Se escogen individuos de buen
estado sanitario. Durante el primer año, la poda estará orientada a rebajar la altura de la
planta a 80-120 cm, e incluso en variedades vigorosas se recomienda un doble rebaje,
realizando el segundo cuando la yema principal alcance los 15 centímetros para
favorecer un crecimiento más abierto. Los brotes que estén por debajo de los primeros
30 centímetros deberán ser eliminados, de modo que para el siguiente invierno ya se
inicie la selección de ramas madre.
Para el segundo año, se busca abrir el ángulo de inserción de las ramas madre
seleccionadas, pues el manzano tiende a tener un crecimiento muy vertical que no
permitiría sostener toda la carga frutal futura, para lo cual se eliminan crecimientos
laterales o chupones. Para el tercer y cuarto año, se busca conseguir la altura definitiva
del árbol y el establecimiento de las ramas madre con un vigor muy similar. En caso no
se logre, se deben eliminar ramillas laterales para favorecer el crecimiento longitudinal.
Por otro lado, se deberá estimular el crecimiento de ramas secundarias que nazcan de
las madres y tiendan a crecer hacia fuera de forma horizontal. Esto se logra con el
despunte del tercio apical de ramillas laterales (Torres, 1992).
Poda de producción:
Está determinada según el crecimiento que se tuvo en la temporada y el vigor del árbol.
La madera más valiosa se encontrará en dardos altamente productivos de 2 a 5 años de
edad, distribuidos lo más uniforme posible (Torres, 1992).
A. B.
Figura 5: Poda de producción en manzanero.
A. indica la ubicación idónea de ramas fructíferas;
B. menciona la renovación de dichas ramas.
Fuente: Salia, 2009.
Grupo Granny Smith o Fuji: Estas variedades fructifican en su mayoría sobre madera de
un año. Se plantea la renovación de la madera en un marco de dos años, manteniendo
las ramas de un año y eliminando las formaciones fructíferas que hayan superado los dos
años (Salia, 2009).
Grupo Reinetas: Estas variedades presentan flor en formaciones de tres años en las
zonas bajas de la planta, por lo que el marco de poda se prolonga a 3-4 años y se realiza
de manera más ligera, buscando obtener fruta sobre la misma rama y no estimular la
actividad vegetativa (Salia, 2009).
Poda de renovación:
Se realiza eliminando ramas viejas que ya no producen madera nueva, cortándolas no a
ras sino a unos pocos centímetros, para facilitar la emisión de brotes nuevos de
reemplazo (Salia, 2009).
En melocotón
Poda de formación:
Enfocada en dirigir el crecimiento del melocotonero hacia una formación en vaso o copa.
Se realiza en los tres primeros años de crecimiento de la planta. Durante el primer año,
se podan todas las ramas del árbol para incentivar una brotación más baja. En el
segundo año, el tamaño de las ramas principales que forman el vaso se disminuye a sus
⅔. Adicionalmente, se eliminan las ramas que se encuentren en la mitad inferior del
tronco. En el tercer año se repite el recorte de las ramas principales a sus ⅔ de longitud
y adicionalmente se retiran ramas que crecen hacia el interior del árbol (Manual de Poda,
2023).
Poda de producción:
La poda de producción en Prunus persica tiene como objetivo principal retrasar el
envejecimiento debido al alargamiento de las ramas fructíferas, ya que la rama o partes
de ella que han producido no fructifica más, se busca desplazar la producción hacia los
extremos del árbol. Los cortes se evitan hacerse al ras, y por el contrario se busca dejar
un tocón de pocos centímetros que sirva de protección a la rama principal tras secarse
después del corte (Saila, 2010).
Poda de renovación:
Se realiza en árboles con indicios de envejecimiento, con un tiempo de producción entre
20 y 40 años. Se puede realizar de forma drástica, eliminando todo el follaje del árbol y
dejando prácticamente la base del tronco y las ramas principales; o de forma progresiva
cada 3 años, podando desde lo alto de la copa hasta la base de las ramas (Manual de
Poda, 2023).
En vid
Otro aspecto importante en la poda es la densidad del cultivo,ya que se necesita que la
zona de crecimiento y producción frutal esté bien determinada, para facilitar los distintos
manejos a lo largo de la campaña, pero sobretodo ordenar y orientar tempranamente a
los cargadores, para favorecer la entrada de luz en la planta y así disminuir el número de
intervenciones en verde (Torres, 2017).
Los órganos de fructificación de la vid son las yemas, que se ubican en el nudo del
sarmiento, junto a la inserción del pecíolo de la hoja, y tienen forma de cono abultado,
se ubica. Se encuentran constituídas por dos unidades: la yema principal o yemario, y la
yema pronta (Aliquó, Catania y Aguado, 2015) .
Figura 11: Constitución del órgano de fructificación de la vid.
Se tiene el yemario (yema primaria, que es la que brota, junto a las
yemas secundarias), y la yema pronta (la que constituye la feminela).
Fuente: Aliquó et al., 2009.
En la vid, es conveniente pintar los cortes mayores de 2,5 cm con una mezcla de
látex+fungicida (Ej.: carbendazim) o pasta bordelesa al 10%, para evitar que sean
puerta de entrada para enfermedades fúngicas de la madera como “hoja de
malvón”, “yesca”, “eutipiosis”, etc. (xxxx
Poda invernal:
Se realiza durante el período de receso vegetativo. Es de gran importancia porque define
los cargadores que generarán la producción de la temporada. Para evitar un desequilibrio
o atraso en los estados fenológicos, esta poda se debe realizar antes de que comience la
actividad de las yemas distales (Torres, 2017).
Poda de producción:
Se realiza en plantas ya formadas en plena producción. Busca mantener un equilibrio
entre la producción, vigor y capacidad, por lo que se eliminan sarmientos innecesarios
que alteren el balance vegetativo-productivo. Dependiendo del sistema de conducción,
se realizará una poda específica a lo largo de la vida productiva del frutal (UNALM,
2012).
● Poda corta o Poda Royat: Consiste en dejar los pitones con 1 a 3 yemas;
usado en sistemas de conducción de tipo arbolito o espaldera, y empleada
para variedades vigorosas como quebranta, torontel, cereza, entre otras.
● Poda severa: Similar a la poda corta, pero más severa, dejando solamente
las yemas basales o casqueras.
● Poda larga: Consiste en dejar los cargadores con 5 a 12 yemas; usado en
sistemas de conducción tipo parrón, y empleada para variedades como
Cabernet Sauvignon, Moscatel, Albilla y Thompson Seedless.
● Poda mixta: Consiste en dejar en una planta tanto pitones como
cargadores, siempre los primeros por debajo de los segundos.
(UNALM, 2012).
Poda de rejuvenecimiento:
Se realiza para conseguir formar cargadores robustos de buena ubicación, suprimiendo
las ramas que tienen cargadores débiles, alejados de la cepa o que carecen de ellos. En
vid, la facilidad para emitir brotes de yemas adventicias sobre madera vieja, permite
corregir fácilmente el crecimiento de las yemas.
En arándanos
Los arándanos, a comparación de especies arbóreas, requiere poco mantenimiento en
poda.
Poda de formación:
Se dará durante los dos primeros años de plantación, con el objetivo de eliminar las
yemas florales y ramas delgadas y débiles. Se busca un equilibrio entre el follaje y la
fruta en años subsecuentes.
Poda de producción:
Consiste en la eliminación de todos los brotes que producen la temporada pasada, junto
a brotes cruzados y ramas viejas. Se busca mejorar la aireación y la entrada de luz al
interior de la planta. Después de cada campaña, se recomienda la reducción de altura
hasta los 50 cm sobre el suelo y solo dejar 2 a 3 ramas principales por planta (INTAGRI,
s.f.).
Poda en verde:
Realizada durante la primavera y verano, cuando el follaje es verde y los brotes tienen
un crecimiento activo. La capacidad de responder al despunte dependerá de la condición
de la yema, que irá reduciéndose a lo largo de la temporada. Esta poda tiene como
objetivo estimular la emisión de brotes laterales anticipados y permite ajustar el número
de ramas en reemplazo a una poda invernal (INTAGRI, s.f.).
Poda invernal:
Realizada durante el letargo de la planta. Se tiene como base la relación inversamente
proporcional entre el número de brotes y el vigor, y se realiza a partir del cuarto año
(INTAGRI, s.f.).
Poda de rejuvenecimiento:
Utilizada cuando se tenga que revigorizar la planta de arándano como consecuencia de
haber dejado de podar o por realizar una poda muy suave. Este tipo de poda puede
llevarse a cabo de 3 distintas formas:
● Poda de cañas a ras de suelo. Este tipo de poda se recomienda en situaciones
extremas donde la renovación que se requiere es completa.
● Poda de cañas a media altura. Responde a la necesidad de renovación total, pero
aprovecha mejor la estructura existente de la planta y reduce el tiempo para
restablecer el nivel productivo original en relación a la anterior.
● Poda mixta: Se rebajan a media altura de 2 a 3 ramas viejas de la planta, pero se
deja en producción el resto de las ramas. Este tipo de poda demora más tiempo
en producir los efectos deseados, pero no disminuyen los niveles productivos
como las dos anteriores.
(INTAGRI, s.f.)
Conclusiones
- Se reconoce a la poda como una práctica hortícola crucial que optimiza el
crecimiento, salud y producción de frutos. Su importancia radica en una
producción mejorada de frutas, mejora de forma y estructura, control de
enfermedades, aumento de la penetración de la luz solar y la mejora de la
circulación del aire.
- Se identifican las principales ventajas y desventajas de la poda Ventajas de la
poda, como el mayor rendimiento, mejora de la salud de los árboles y facilitación
de la cosecha; al igual que riesgos de estrés por poda excesiva y mayor
vulnerabilidad al estrés ambiental.
- Se reconoce la importancia de las prácticas de sanitización y profilaxis como
medidas preventivas para evitar problemas por patógenos.
- El conocimiento de las medidas de poda para especies frutales de importancia
económica es importante para la maximización de las ganancias y la preservación
de los individuos productores por el mayor tiempo posible.
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