HECHOS:
Estos ciudadanos han sufrido los efectos de la contaminación por metales pesados durante casi
dos décadas.
La Corte IDH condenó al Estado por no regular ni fiscalizar adecuadamente las operaciones del
Complejo Metalúrgico de La Oroya, conocido por su alta contaminación de plomo, cobre y zinc.
Esta decisión sienta un precedente crucial para proteger los derechos de comunidades afectadas
por la contaminación industrial en la región. La sentencia ordena al Estado peruano implementar
medidas de reparación integral y reconocer públicamente su responsabilidad, marcando un hito en
la protección del derecho a un ambiente sano y la supervisión estatal de actividades
empresariales.
La comunidad de La Oroya, ubicada en Perú, ha estado involucrada en un caso legal y ambiental
importante que ha generado repercusiones significativas. A continuación, se presentan los hechos
cronológicos relacionados con este caso:
Instalación del Complejo Metalúrgico de La Oroya (1922): En 1922, se estableció en la comunidad
el Complejo Metalúrgico de La Oroya, dedicado al procesamiento de concentrados polimetálicos
con altos contenidos de plomo, cobre, zinc, plata, oro y otras sustancias .
Nacionalización del complejo (1974): En 1974, el complejo fue nacionalizado y pasó a ser
propiedad de la Empresa Minera del Centro del Perú, S.A. "CENTROMIN", que operó hasta 1997 .
Contaminación y problemas de salud: Durante décadas, los habitantes de La Oroya han
enfrentado graves problemas de salud debido a la contaminación por metales pesados. Los
residentes han sufrido los efectos de la contaminación y han esperado durante mucho tiempo una
resolución legal .
Denuncia y proceso legal: En diciembre de 2006, se presentó una petición ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acusando a Perú de ser responsable
internacionalmente por los actos de contaminación en la comunidad de La Oroya . Después de
varios años de proceso legal, la CIDH presentó el caso ante la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (Corte IDH) en septiembre de 2021 .
Fallo de la Corte IDH: En junio de 2024, la Corte IDH emitió un fallo en el caso de los habitantes
de La Oroya vs Perú. La Corte declaró que Perú es responsable de violar los derechos de los
habitantes de La Oroya, incluyendo el derecho a un medio ambiente sano, la salud, la integridad
personal, la vida, la protección especial de la niñez, el acceso a la información, la participación
política, las garantías judiciales y la protección judicial .
Reparaciones y medidas ordenadas: El fallo de la Corte IDH establece que el Estado peruano
debe tomar diversas acciones como parte de la reparación. Estas acciones incluyen investigar los
actos de hostigamiento contra los defensores del medio ambiente, realizar un diagnóstico para
determinar el estado de la contaminación y proporcionar servicios de salud a las personas
afectadas por la contaminación .
El caso de la comunidad de La Oroya vs Perú ha sido relevante en términos de la protección de
los derechos humanos y la preservación del medio ambiente. El fallo de la Corte IDH sienta un
precedente importante para la protección de las comunidades afectadas por la contaminación
industrial y la responsabilidad de los Estados en la regulación y supervisión de las actividades
industriales .
PARTE DEMANDANTE: COMUNIDAD LA OROYA
La contaminación del aire, el agua y el suelo ha afectado gravemente la salud de los habitantes
locales. En diciembre de 2006, se presentó una petición ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) acusando a Perú de ser responsable internacionalmente por los actos
de contaminación en la comunidad.
● Responsabilidad del Estado: La CIDH estableció que el daño y las afectaciones a los
derechos humanos de los pobladores de La Oroya son atribuibles al Estado peruano. Esto
se debió a la falta de sistemas adecuados de control, supervisión y sanciones para abordar
la degradación ambiental causada por el Complejo Metalúrgico de La Oroya.
● Incumplimiento de deberes: Se argumentó que el Estado no cumplió con su obligación
de regular, supervisar y fiscalizar el comportamiento de las empresas privadas y estatales
en relación con los derechos humanos de la comunidad. Además, no se tomaron medidas
efectivas para prevenir violaciones a los derechos humanos.
● Contaminación ambiental y salud: Se presentaron pruebas sobre la contaminación
ambiental en La Oroya y sus graves efectos en la salud de las víctimas.
PARTE DEMANDADA: EL ESTADO
El Estado argumenta que el tribunal no tiene la autoridad para decidir sobre el derecho a un medio
ambiente sano porque este derecho no está explícitamente mencionado en el Protocolo de San
Salvador
El Estado sostiene que las personas que se quejan no han agotado todos los recursos legales
disponibles dentro del país antes de acudir al tribunal internacional.
Objeción a la Representación de Algunas Presuntas Víctimas:
● El Estado está cuestionando que ciertas organizaciones (AIDA y APRODEH) no deberían
representar a las personas afectadas porque tienen un interés directo en el caso.
Argumenta que estas organizaciones no pueden presentar documentos como amicus
curiae (información adicional al tribunal) debido a su involucramiento en el litigio.
Negación de Violaciones Significativas al Derecho a un Medio Ambiente Sano:
● El Estado niega que haya violaciones significativas al derecho a un medio ambiente sano
en La Oroya. Argumenta que la situación de contaminación ambiental en esa área es
compleja y que se han implementado varias medidas para abordar el problema. Además,
sostiene que las personas que presentan la demanda no han demostrado que sus
derechos fundamentales hayan sido gravemente afectados.
La sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en este caso
establece un precedente clave para la protección del derecho a un ambiente sano y la supervisión
adecuada de las actividades empresariales por parte de los estados. el caso Comunidad de La Oroya
vs. Perú ha generado una reflexión sobre la protección del medio ambiente, los derechos humanos y la
responsabilidad de los estados y las empresas en la prevención de la contaminación y la garantía de un
ambiente sano para todos